0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas8 páginas

El poder de los medios en la democracia

Este documento analiza el poder que tienen los medios de comunicación para influir en las decisiones políticas a favor de los intereses de las grandes empresas dueñas de los medios. Explica que los medios se han convertido en actores políticos y económicos clave que usan tácticas como la publicidad y la censura para hacer lobby a favor de sus conglomerados empresariales. También describe cómo las agencias de comunicación estratégica diseñan campañas mediáticas para presionar a políticos y lograr resultados a favor de sus clientes corporativos.

Cargado por

Mayte Rivas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas8 páginas

El poder de los medios en la democracia

Este documento analiza el poder que tienen los medios de comunicación para influir en las decisiones políticas a favor de los intereses de las grandes empresas dueñas de los medios. Explica que los medios se han convertido en actores políticos y económicos clave que usan tácticas como la publicidad y la censura para hacer lobby a favor de sus conglomerados empresariales. También describe cómo las agencias de comunicación estratégica diseñan campañas mediáticas para presionar a políticos y lograr resultados a favor de sus clientes corporativos.

Cargado por

Mayte Rivas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 276,

julio-agosto de 2018, ISSN: 0251-3552, <[Link]>.

El poder mediático Sin medios no hay lobby. Los

sobre el poder medios son claves para que las


empresas incidan en la toma de
decisión política de gobiernos,
legisladores y jueces. En este
contexto, los medios invocan la
libertad de expresión para defender
la libertad de empresa; más
que informar libremente, son
«usados» tácticamente por los
conglomerados económicos
nacionales y transnacionales para
incidir en las decisiones del poder.
Esta preeminencia de lo privado en
la toma de decisiones es más
preocupante en estos tiempos de
Estefanía Avella / big data, cuando empresas y
Omar Rincón poderes vigilan, controlan y dominan.

L os medios de comunicación se han convertido en actores políticos y eco-


nómicos cruciales de las democracias contemporáneas. Su poder reside
en su capacidad para influir en el poder: el poder de los gobiernos, jueces y
legisladores; el poder de la política; el poder de decisión de los ciudadanos.
Los medios de comunicación dejaron de ser «intermediarios» o la cancha de lo
común de la democracia (si es que alguna vez lo fueron), para pasar a jugar la
batalla del poder constituir, destituir o instituir. Y esto es así porque en el siglo xxi
los medios perdieron su «transparencia» de encarnar la libertad de expresión
y muchos de ellos se convirtieron en militantes de un modelo de sociedad

Omar Rincón: es profesor del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes,
Colombia, y direc­tor de fes-Comunicación. Correo electrónico: <[Link]@[Link]>.
Estefanía Avella: periodista, politóloga y antropóloga. Escribe para la revista digital 070. Correo
electrónico: <[Link]@[Link]>.
Palabras claves: concentración de medios, democracia, empresas transnacionales, lobby, me-
dios, periodismo, política.
165 Tema Central
El poder mediático sobre el poder

(capitalismo financiero) y de gobierno (menos Estado, más empresa privada).


Su poder reside en la representación y expresión de los intereses corporativos
de grandes conglomerados empresariales a los que pertenecen. Por eso, más
que informar, hacen lobby para sus propios negocios; más que ejercer activa-
mente la libertad de prensa, defienden la libertad de empresa.

Los medios, entonces, se convirtieron en voceros de sus amos y dejaron de


ser los voceros de los ciudadanos. Su poder está en que militan y operan para
el relato de hegemonía política que les conviene; operan sobre la opinión pú-
blica blindando unos y atacando otros modos de hacer política, inventando
grietas, polarizaciones, crisis. Su poder de lobby e incidencia política y eco-
nómica está en que trabajan en la producción de visibilidades, percepciones,
representaciones y emociones públicas. Así su incidencia afecta directamente
los ambientes simbólicos, los climas sociales, el control y la vigilancia de la
vida privada de los ciudadanos1.

■■ Los medios como poder

El poder de los medios para fomentar los negocios de sus dueños es tan po-
tente que muchas veces no importa el éxito económico de los mismos me-
dios, interesa su ganancia política. Esto significa que empresas como rcn en
Colombia (propiedad del millonario de las gaseosas Carlos Ardila Lülle) lo-
gran, por ejemplo, frenar un impuesto a las bebidas azucaradas a través del
bombardeo mediático desde su canal de televisión; que el grupo El Comercio
de Perú se blinda ante las acusaciones de corrupción de sus dueños en el
caso Odebrecht, o que el Grupo Clarín en Argentina termina concentrando
negocios de telecomunicaciones. Para los grupos concentrados de medios ha
dejado de importar el negocio mediático y se han volcado a estratégicas ac-
ciones de lobby para conseguir decisiones en su favor por parte de gobiernos,
legisladores y jueces. Por eso en la actualidad la acción periodística de los
medios es defender lo que sus dueños defienden, más que la democracia in-
formativa y de opinión.

Y hay muchas formas de hacerlo: sobreposicionando los temas que impactan


positivamente en sus intereses como empresa, atacando a quienes contradi-
cen esos intereses o simplemente no diciendo nada. Para Carlos Cortés, direc-
tor del proyecto La Mesa de Centro impulsado por La Silla Vacía en Colombia,

1. «De la captura corporativa a la captura de las corporaciones. Apuntes de la conferencia de


Buenos Aires», Nueva Sociedad, 11/2016, disponible en <[Link]>.
Nueva Sociedad 276 166
Estefanía Avella / Omar Rincón

cuando se sabe que el dueño del medio tiene un negocio, el periodista hace un
cálculo a la hora de investigar o hablar de un tema relacionado. Un periodista
del conglomerado de El Tiempo en Colombia nos contó que se autocensura en
relación con el dueño, Luis Carlos Sarmiento Angulo (la persona más rica de
Colombia según Forbes), porque «no se le da patadas a la lonchera», o dicho
de otra manera, no se juega con el salario. No es que los medios «expresen»
la línea de acción o la forma de abordar lo que toca sus intereses; pero el pe-
riodista simplemente «interioriza inhibiciones y las manifiesta en la forma en
cómo aborda [o no] las noticias»2.

■■ La comunicación como táctica

En este contexto, los medios son actores privilegiados del lobby político. No
es que hagan exactamente la misma labor que el lobista; no es que le hablen al
oído al congresista. Para Miguel García, codirector del Observatorio para la
Democracia de la Universidad de los Andes de Colombia, no es que se salten
directamente la cadena de intermediación
Los medios son parte
entre el ciudadano y el Estado3 –que es lo
clave de la estrategia de que sucede con el lobby tradicionalmente
incidencia en la toma entendido–, sino que son parte clave de la
estrategia de incidencia en la toma de de-
de decisiones políticas n
cisiones políticas. Por eso, en la actualidad
existe un negocio muy rentable que son los gabinetes o empresas comunica-
tivas para el cabildeo profesional, que se conocen como oficinas de «comu-
nicación estratégica» o de «comunicación de crisis». La comunicación para
el lobby político diseña múltiples tácticas: la pauta publicitaria; la publica-
ción de informes «científicos» favorables a la imagen del negocio; invitación
a eventos, almuerzos y viajes para líderes de opinión y periodistas; premios
de periodismo; creación de escenarios distractores de agenda informativa;
aprovechamiento de la obsesión mediática de los políticos. Toda una estrate-
gia de uso de los medios para llegar al fin que se busca a favor de la empresa
que contrata.

Que un medio poderoso diga, contradiga o calle es más efectivo que la propia
labor de las oficinas de lobby. «Más si es un medio masivo. Si es televisión o radio,
que ellos reproduzcan el problema o que las empresas pauten en esos medios

2. Martín Becerra: «Medios de comunicación: América Latina a contramano» en Nueva Sociedad


No 249, 1-2/2014, disponible en <[Link]>.
3. Miguel García, entrevista de los autores, 22/5/2018.
167 Tema Central
El poder mediático sobre el poder

para darle visibilidad a un tema es más efectivo que si lo hace la misma oficina
de lobby», explica Felipe Campo, lobista de la firma Axis4. Lo que dicen o hacen
los medios puede jugar a favor o en contra de la labor de las oficinas de cabildeo.
«Si a nuestros clientes les interesa un tema y el medio no lo masifica del otro lado,
estamos perdidos. Aquí cada cual tiene sus intereses, y cuando un medio replica
información genera presión en el congresista o en el mismo gobierno»5.

El poder está en los medios, pero las agencias de comunicación diseñan la es-
trategia para usarlos para ganar incidencia. Y cuando los medios son parte de
un conglomerado económico, se convierten en parte esencial de la incidencia
de este en el campo político. Esta situación es más preocupante en América
Latina, donde la regulación del sector mediático es escasa y la que hay está al
servicio de los propietarios de los medios6. Así, los medios de comunicación
expresan la poca diversidad y pluralidad de la opinión pública y son signos
de la concentración económica del poder7.

Clarín en Argentina, El Comercio en Perú, Televisa en México, Globo en Bra-


sil y rcn en Colombia son solo algunas de estas grandes empresas de me-
dios latinoamericanas que actúan e inciden a escala nacional y transnacional,
pública y privada. Son empresas que no se limitan a las actividades de la
información y la comunicación, sino que integran otras esferas del poder eco-
nómico, como hidrocarburos, infraestructura, bancos, gaseosas, telecomuni-
caciones. Los grandes medios no están para defender a los ciudadanos, sino
a las empresas de sus dueños. La concentración unifica la línea editorial y
acaba con la diversidad. Concentran el deporte, el espectáculo, la economía,
la política y eso acaba con la autonomía. Así, el periodismo pierde su poder
democrático: ser contrapoder, contextualizar la vida pública, verificar datos,
diversificar y pluralizar las fuentes. Esto significa que los medios están más
interesados en los negocios de sus dueños que en el oficio de la libertad de
expresión, y son más empresas que democracia8.

■■ La libertad de prensa como lobby

Los grandes conglomerados de medios se escudan en la libertad de expresión


para evitar acciones del Estado. La libertad de expresión determina que se

4. Entrevista de los autores, 21/5/2018.


5. Ibíd.
6. M. Becerra: ob. cit., p. 64.
7. Elizabeth Fox y Silvio Waisbord (eds.): Latin Politics, Global Media, University of Texas Press,
Austin, 2002.
8. O. Rincón: «Periodismo mutante y bastardo» en cs No 22, 5-8/2017.
Nueva Sociedad 276 168
Estefanía Avella / Omar Rincón

necesita que los medios sean lo más libres que sea posible para que estén
disponibles todas las informaciones necesarias para que la ciudadanía tome
sus decisiones. El problema es que, de acuerdo con Pedro Vaca, director de la
Fundación para la Libertad de Prensa (flip), la ecuación se distorsiona por la
incidencia de recursos y de relaciones. «No toda la información está dispo-
nible, pudiendo estarlo. Hay decisiones conscientes de no darla o de dar solo
determinada parte de la información para proteger los intereses económicos
o las relaciones de los medios»9. Los medios pueden tomar ventaja de sus
privilegios y no utilizarlos solo en pro del buen periodismo y el bien común.
De acuerdo con el investigador argentino Martín Becerra, la libertad de ex-
presión se «convierte en una suerte de fetiche a medida que sirve para validar
la posición de quien la invoca»10. Cualquier grupo empresarial puede optar
por tener un medio de comunicación y hacerse propaganda en su medio o
sus medios, y eso no se puede restringir, señala Pedro Vaca. «Lo deseable (...)
es que esos medios, como parte de un grupo empresarial, expliquen cuáles
son esos conflictos de interés que tienen»11. Es lo deseable, no lo que tienen
que hacer, porque la libertad de expresión incluye presunciones obligato-
rias que tienen como fin proteger la labor de los periodistas y de los medios,
pero que pueden jugar a favor del lobby político. Pasa, por ejemplo, con la
reserva de la fuente. Un medio puede recibir información privilegiada, pu-
blicarla para favorecer los intereses de alguien o para incidir en temas y de-
cisiones del debate público y decir que no puede revelar su fuente. «Es una
gran paradoja de la libertad de expresión. Pedirle al periodista que revele
su fuente es algo que no vamos a hacer, es el costo que nos toca asumir»,
recalca Vaca.

■■ La ingenuidad desaparece

Ni los medios ni los periodistas pueden hoy responder a la antigua idea del
periodismo aséptico. Los medios que pertenecen a estos grandes conglome-
rados empresariales que los concentran, e incluso muchos de los que no for-
man parte de estas cadenas de valor, responden a intereses. La producción y
la distribución de la información responden, siempre, a intereses políticos y
económicos. Lo ideal sería poner en evidencia esos intereses. La Silla Vacía, el
medio político independiente por excelencia de Colombia, siempre ha hecho
pública la información sobre sus propietarios y financiamiento. La familia de

9. Pedro Vaca, entrevista de los autores, 23/5/2018.


10. M. Becerra: ob. cit.
11. P. Vaca, cit.
169 Tema Central
El poder mediático sobre el poder

Juanita León, su fundadora y directora, tiene un porcentaje de las acciones


del medio y al mismo tiempo es dueña de empresas en el sector químico de
alimentos. También en este caso hay intereses de por medio, la diferencia es
que lo dejan en claro. No podemos esperar total independencia, pero sí debe-
mos esperar y exigir transparencia. Es lo mínimo. Es, como dice Pedro Vaca,
«lo deseable».

Esa transparencia, la precisión y la actualidad de los datos sobre la propie-


dad de los medios son esenciales para que haya pluralismo y para conocer el
grado de concentración de los medios. Si no
La pauta publicitaria
sabemos quién los controla, hay más posibi-
lidades de que ejerzan una influencia fuerte se traduce en relatos
en la opinión pública sin que la audiencia se e imaginarios e impone
dé cuenta o tenga la posibilidad de cuestio- modelos de vida n
narlo12. Y no solo necesitamos datos sobre la
concentración, también sobre la pauta publicitaria, porque esta se traduce en
relatos e imaginarios e impone modelos de vida; además de, como ha soste-
nido la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados
Americanos (oea), producir formas de censura.

Una encuesta a periodistas colombianos realizada por Cifras y Conceptos


en 201513 provocó alarma por la falta de transparencia en la pauta oficial en
Colombia. 66% de los encuestados dijo que los medios evitan publicar temas
delicados por miedo a perder la pauta, 62% señaló que conoce medios que
modifican su posición editorial a cambio de pauta o de favores políticos y
49% respondió que el sector privado ejerce presión sobre los medios a través
de la pauta.

Se necesitan gestos de transparencia activa en los que el medio deje en claro a


quién pertenece, quién pauta y a quién le rinde cuentas, para así saber sobre
qué temas puede informar bien y sobre cuáles no. Y se necesitan también me-
dios y periodistas más valientes, que traicionen el pacto de no agresión: que
señalen los conflictos de intereses, que cubran con rigor los temas que el otro
no puede o no se interesa por cubrir14.

12. «Transparencia de la propiedad» en ¿De quién son los medios? Monitoreo de la propiedad mom,
2015, <[Link]/transparencia/>.
13. Cifras y Conceptos: «Encuesta Libertad de Expresión y Acceso a la Información en Colombia
2015», disponible en <[Link]
tación-final-libertad-de-expresió[Link]?8ab3a8>.
14. P. Vaca, cit.
Nueva Sociedad 276 170
Estefanía Avella / Omar Rincón

■■ Los medios en el lobby global

Las empresas transnacionales están cada vez más fortalecidas, mientras que
las fronteras de los países se desdibujan y las normativas internas son cada
vez más insuficientes. Las transnacionales han consolidado su poder en de-
trimento de los Estados y, sobre todo, de los derechos de los individuos. Se
valen de la falta de regulaciones a escala global, y no solo local, para poner
freno a su accionar; de su capacidad de lobby político en los países donde
operan; de la posibilidad de eludir y evadir impuestos; de prácticas que van
en contra de los derechos humanos y de la impunidad que las protege. Utili-
zan su poder para conseguir privilegios y, a través de la captura corporativa,
imponer sus propias reglas de juego. Así consiguen beneficios económicos
y políticos, inciden sobre las instituciones y políticas estatales y capturan la
política, la economía, la información, la ciencia y la tecnología. Y la captura
corporativa de lo público se vuelve aún más amenazadora cuando entran las
empresas transnacionales de big data, que obtienen el control de la datos sobre
los sujetos y la sociedad gracias a nuestros rastros digitales, que no tienen
ninguna vinculación territorial y que pertenecen enteramente al mundo glo-
bal. Las transnacionales de big data, como muchas otras empresas, no están
dispuestas a pagar impuestos y «desarrollan un inmenso poder de lobby para
evitar legislaciones nacionales y regulaciones contrarias a la concentración
de posiciones dominantes»15. Pero no solo esto: también controlan, vigilan y
censuran sin que nos demos cuenta.

Y esto se hace vía Netflix y Amazon, Facebook y Google, Wallmart y los gobiernos.
Las empresas y los gobiernos han abrazado la religión de los datos con el objetivo de
extraer rendimiento económico y político de toda esta información. La orientación
a los datos es la nueva forma de centrarse en el cliente (negocio) y vigilar terroristas
(ideología).16

Las empresas transnacionales, los conglomerados económicos y los medios


de comunicación inciden sobre los gobiernos a través del lobby para evitar
regulaciones que no les convienen o para garantizar políticas públicas que
las provean de apoyos económicos estatales, regulaciones tributarias prefe-
renciales o infraestructura y acceso a recursos públicos para ofrecer servicios.
Por esto la intervención del Estado queda reducida, en el mejor de los casos,

15. «De la captura corporativa a la captura de las corporaciones. Apuntes de la conferencia de


Buenos Aires», cit.
16. O. Rincón: «Los datos: la cancha donde se juega la democracia» en Chasqui. Revista Latinoame-
ricana de Comunicación No 131, 2016.
171 Tema Central
El poder mediático sobre el poder

a la regulación de políticas de contenidos de identidad nacional. Por eso hay


que sensibilizar y movilizar. Sensibilizar a través de la producción de infor-
mación que no esté cooptada por los intereses económicos o que al menos los
declare de manera transparente. Hay que movilizar a través de las redes so-
ciales. Hay que promover buenas prácticas contra la evasión. Hay que apoyar,
sensibilizar y visibilizar las acciones de organizaciones de la sociedad civil y
de Estados para delimitar el accionar y poner fin a la impunidad de estas em-
presas. Por último, hay que incentivar la discusión sobre la transparencia de
los medios de comunicación, y que quede más claro en qué medios se puede
confiar sobre ciertos temas y en cuáles no.

Los medios de comunicación son piezas claves en el lobby de las empresas


ante la toma de decisiones de gobiernos, legisladores y jueces, porque crean
ambientes favorables o adversos en la opinión pública frente a los asuntos pú-
blicos; inciden en el clima social mediante imágenes sobre «buenos» y «ma-
los», grietas y polarizaciones que solo son claras para el relato periodístico;
proveen a la sociedad de emociones frente a los asuntos de interés colectivo.
Y esta incidencia política de los medios responde a estrategias diseñadas por
las empresas a través de la información, el entretenimiento y los eventos me-
diáticos. En este contexto, los políticos, los gobiernos y los ciudadanos están
condicionados, en su toma de decisiones, por los intereses, tonos y modos que
los medios proponen. Así, sin medios de comunicación, no hay lobby.

El Cotidiano
re­vis­ta de la rea­li­dad me­xi­ca­na

Marzo-Abril de 2018 Ciudad de México No 208

LA EDUCACIÓN HOY, UNA VISIÓN INSTITUCIONAL


ARTÍCULOS. El aprendizaje al término de la educación media superior en México, Eduardo
Backhoff Escudero, Gilberto Guevara Niebla, Jorge Hernández Uralde y Andrés E.
Sánchez Moguel. Retos y perspectivas de la educación desde el quehacer legislativo, Hortensia
Aragón Castillo. Las auditorías y las universidades públicas estatales, Jaime Valls Esponda.
La fuerza de la educación, Adriana del Pilar Ortiz Lanz. Con la formación docente hemos
topado, Margarita María Zorrilla Fierro. Educar para la paz, una tarea de todos. Mediación
escolar, Martha Hilda González Calderón. El Servicio Profesional Docente en el marco del
Sistema Nacional de Evaluación Educativa, Teresa Bracho González y Francisco Miranda
López. Los desafíos y avances de la educación en México en el siglo xxi, Sharon María Teresa
Cuenca Ayala. Sobre las actividades de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en
relación con el Programa Escuelas al cien, Rocío Matesanz Santamaría.
El Cotidiano es una publicación de la Universidad Autónoma Metropolitana. Av. San Pablo 180,
Edif. K-011, Col. Reynosa Tamaulipas, C.P. 02200, Ciudad de México. Tel. 53 18 93 36. Apartado
Postal 32-031, Ciudad de México, 06031. Correo electrónico: <cotid@[Link]>.

También podría gustarte