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La Estructura Del Catecismo de La Iglesia

El documento resume la estructura del Catecismo de la Iglesia Católica en cuatro partes: la fe, los sacramentos, los mandamientos y la oración. Explica que esta estructura se basa en el antiguo catecumenado cristiano y tiene la intención de presentar la fe no como un sistema teórico sino como una introducción a la vida de fe a través del bautismo.
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La Estructura Del Catecismo de La Iglesia

El documento resume la estructura del Catecismo de la Iglesia Católica en cuatro partes: la fe, los sacramentos, los mandamientos y la oración. Explica que esta estructura se basa en el antiguo catecumenado cristiano y tiene la intención de presentar la fe no como un sistema teórico sino como una introducción a la vida de fe a través del bautismo.
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La estructura del Catecismo de la Iglesia

Católica
Adolfo Ariza, Delegado de Catequesis, nos presenta la cuestión de la estructura en el
Catecismo de la Iglesia Católica. Este fue uno de los grandes puntos de preocupación,
ya que presentar la fe como totalidad orgánica muestra la confianza en su totalidad y la
comunión de fe con la Iglesia de todos los tiempos.

El siguiente planteamiento formulado por Olegario González de Cardedal ahonda en


esta misma línea: “Sería ingenuo pensar que esta opción por las cuatro partes
tradicionales no tiene implicaciones de fondo. Ya el hecho de que la reafirmación con
el esquema del Catecismo Romano es una innovación profunda a favor de la
originalidad cristiana. Que los sacramentos vengan inmediatamente detrás de la
historia salvífica y no después de los mandamientos, como se hizo usual en la tradición
moderna, lleva consigo la superación del moralismo y de un legalismo que
caracterizaron la tradición catequética de los últimos siglos. Con ello se recupera la
primacía de la historia, de la revelación divina comunicada al hombre, del indicativo
de Dios frente a la acción moral, del sentido frente a la exigencia. Ser cristiano es ante
todo una inmensa gracia derivada de la solidaridad de Dios con el mundo. Tras la
gracia de Dios viene el agradecimiento nuestro o la moral” (O. GONZALEZ DE
CARDEDAL- J. A. MARTINEZ CAMINO, El Catecismo posconciliar (Madrid 1993)
325).

El mismo testimonio del por entonces Card. J. Ratzinger, presidente de la Comisión


para el nuevo Catecismo, ilumina y conduce a la comprensión del peso específico de
esta cuestión de la estructura:

“Después que la comisión se había decidido sobre los destinatarios y el método, tenía
que aclararse como debía ser estructurado el libro […] En un debate nada fácil
llegamos a comprender que el Catecismo no debía presentar la fe como sistema y a
partir de una idea de sistema. […] Teníamos que hacer algo mucho más sencillo:
preparar los elementos esenciales que cabe considerar como condiciones para la
admisión al bautismo, a la comunión de vida de los cristianos.

[…] El antiguo catecumenado cristiano agrupó los elementos fundamentales a partir de


la Escritura: son la fe, los sacramentos, los mandamientos, el Padrenuestro. […]

Para ser cristiano, hay que aprender a creer; hay que aprender la manera cristiana de
vivir, por así decir, el estilo cristiano de vida; hay que poder orar como cristiano y
finalmente hay que familiarizarse con los misterios, con el culto de la Iglesia. Todas
estas cuatro partes forman un íntimo conjunto: la introducción en la fe no es mediación
de una teoría, como si la fe fuera una especie de filosofía, “platonismo para el pueblo”,
como se ha dicho despectivamente; la confesión de la fe es sólo despliegue de la
fórmula bautismal. La introducción en la fe es así ella misma “mistagogia”,
introducción en el bautismo, en el proceso de conversión, en el que no somos sólo
nosotros los que obramos, sino que dejamos a Dios obrar en nosotros. Así, la
explicación de la confesión está íntimamente vinculada con la catequesis litúrgica, con
el acceso a la comunidad cultual. Pero llegar a ser “capaz para la liturgia” quiere
decir también aprender a orar, y aprender a orar quiere decir aprender a vivir, incluye
la cuestión moral” (J. RATZINGER-C. SCHÖNBORN, Introducción al Catecismo de
la Iglesia Católica (Madrid 1994) 29-32).

Pie de Foto: Olegario González de Cardedal, nació en Ávila en 1934, es sacerdote y uno
de los más reconocidos teólogos del siglo XX.

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