Poder en Marx: Análisis Ontológico
Poder en Marx: Análisis Ontológico
Director
BORIS EDGARDO MORENO RINCÓN
Doctor en Paz, Conflicto y Democracia
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“A los harapientos del mundo y a los que con ellos se
descubren y, al descubrirse así, sufren como ellos, pero
sobre todo, luchan con ellos” (Freire)
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AGRADECIMIENTOS:
A los compañeros del “parche”, un recuerdo agradecido y nostálgico por aquellos días
en que fuimos cómplices de combates: sus posturas anarquistas, a veces liberales, sus
discusiones vehementes sobre el poder, y su escucha siempre atenta a las ideas que
por mi cabeza deambulaban. A camilo Restrepo, Diego Muñoz y Faber Jiménez, con los
que descubrimos el poderío del hacer común.
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confianza y la compañía que me brinda. A Gabriela, su hija, por ser móvil de este
documento.
Quiero agradecer a mis padres, Werner López Ibarra y Jacquelin Esperanza Pulido Bulla,
el amor, la confianza, el respeto, el tiempo libre, las sonrisas, la dedicación y las
condiciones materiales para la escritura. Agradecer también las angustias del provenir y
la escucha siempre dispuesta. A ellos, que me enseñaron que el amor construye
dignidad y revolución, gracias.
Por último, debo agradecer a la mujer que me enseñó la revolución: a Natalia López, mi
hermana, a quien le debo el pensamiento crítico y la figura de Fidel y Ernesto
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CONTENIDO
INTRODUCCIÓN: ................................................................................................. 10
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ................................................................... 148
7
RESUMEN
La investigación: “Teoría del poder en Marx: análisis del concepto de poder en las obras
comprendidas entre 1843 a 1856”, vislumbra la reflexión sistemática del poder en el
pensamiento del filósofo de Tréveris; teoría que no se delimita a la reflexión sobre el
Estado o la dominación, como sostiene el liberalismo o el marxismo occidental, sino que
comprende los campos de la economía, la filosofía y al poder en su aspecto ontológico
de emancipación. El análisis del concepto de poder en este periodo permite distinguir las
dis-continuidades y desplazamientos de la reflexión ontológica y fenoménica del poder
en el pensador de El Capital.
Los desarrollos de la teoría económica y política del autor, son entonces la reflexión de
la constitución de la política en su aspecto dialéctico: como escenario de dominación y
de emancipación. Esta investigación sostiene que el concepto de poder no es
exclusivamente ninguno de sus ámbitos, sino todo el conjunto. El poder en estrictos
términos marxianos es la totalidad estructurante de la realidad; la praxis objetivada.
La revisión bibliográfica inicia con la disertación sobre Hegel hecha por Marx en 1843,
titulada: Critica de la filosofía del Estado de Hegel y termina con la reflexión sobre el
levantamiento de 1848: El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
La reflexión de una teoría política en Marx posee la concreción del humanismo real. En
sentido general, teórico y político, de todos los trabajos, puede resumirse en una
perspectiva de la potencia, del poder como escenario ontológico de realización.
8
ABSTRACT
The investigation: "theory of power in Marx: analysis of the concept of power in works
between 1843 and 1856", envisages the systematic reflection of power in the thought of
the philosopher of trier; this theory is not limited to reflection on the state or domination,
as maintained by liberalism or western marxism, but includes the fields of economics,
philosophy and power in its ontological aspect of emancipation. the analysis of the
concept of power in this period allows us to distinguish the dis-continuities and
displacements of the ontological and phenomenal reflection of power in the thinker of
capital.
The developments of the author's economic and political theory are then the reflection of
the constitution of politics in its dialectical aspect: as a scenario of domination and
emancipation. this research argues that the concept of power is not exclusively one of its
areas, but the whole. power in strict marxian terms is the structuring totality of reality; the
objectified praxis.
The bibliographical revision begins with the dissertation on Hegel made by marx in 1843,
entitled: critique of the philosophy of the state of Hegel and ends with the reflection on
the uprising of 1848: the 18 brumaire by Luis Bonaparte.
The reflection of a political theory in Marx has the concretion of real humanism. in general,
theoretical and political, of all works, can be summarized in a perspective of power, power
as an ontological scenario of realization.
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INTRODUCCIÓN
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mundo, el trabajador posee en sí mismo la posibilidad de negar la dominación y ratificar
la emancipación de su ser.
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1. CONSIDERACIONES PRELIMINARES:
1 “Cada una de las doctrinas acogidas por Marx fue sometida por él a una severa crítica en función de su
experiencia y de sus meditaciones. Estas polémicas le permitieron elaborar- y exponer- su propio
pensamiento. Las doctrinas de sus predecesores sólo se integraron en el marxismo después de una
trasformación y superación. Y el resultado, la síntesis, la unidad, difiere profundamente de sus elementos.
Es una teoría nueva, un salto adelante en el conocimiento, una revolución.” (Lefebvre H. , 1976, pág. 89)
Estas fuentes son, por un lado, la economía política; Marx es heredero de la tradición económica de Adam
12
a los giros epistemológicos, históricos, y existenciales de la política. Para lograrlo, Marx
establece una relación histórico- critica, entre los elementos que hasta su llegada, fueron
vistos como aislados e independientes: la política y la economía. Presentándose una
ruptura de la filosofía tradicional, quiebre, que logra al condensar la filosofía sistémica2,
es decir, el pensamiento de Hegel, Feuerbach, Aristóteles, Spinoza, y la teoría social -
que hace referencia a las doctrinas francesas de la revolución de 17893 -(Rousseau,
Voltaire, Diderot, Robespierre) como los aportes de Proudhon, Charles Fourier, y por
último, la economía clásica, la escuela de Mánchester. Así, Marx funde la filosofía con el
conocimiento de la realidad. Por ende, se pretende exponer a Marx como un pensador
sistemático de la política, que entreteje las relaciones y estructuras económicas y
políticas con las implicaciones de poder: dominación y emancipación. Siguiendo a
Balibar, se sostiene que la producción teórica de Marx de finales de 1846 condensa su
teoría crítica de la constitución del poder y sus desarrollos posteriores son las
implicaciones del mismo. (Balibar, 1993) Claro está, que la teoría de Marx está sujeta a
las discontinuidades conceptuales, políticas e históricas del autor.
Smith, David Ricardo, Say, Sismondi.. (Dobb, 1976), (Dobb, 1974), (Vázquez, 2011) Por otro lado, está el
materialismo francés y el idealismo alemán como fuentes significativas del pensamiento de Marx, deuda
que se puede corroborar en los primeros escritos como la Gaceta Renana, La sagrada Familia y la
Ideología Alemana. Y por último, y no menos importante, está la relación que sostuvo Marx con las
diferentes expresiones del movimiento obrero europeo.
2 Anderson sostiene que al contrario de los exponentes de la primera ola del marxismo (Bujarin, Plejánov,
Lenin.) que basaron sus estudios y debates en las formas, estrategias y acciones del proletariado. Los
occidentales, (que surgen con Lukács, Korsch, Gramsci) sostendrán un debate en torno a la fuente
filosófica que dio el pensar de Marx. En este sentido, Lukács, al igual que Marcuse definirían como
precursor del marxismo a Hegel, Sartre sostendrá a Kierkegaard, Della Volpe y su discípulo Lucio Colletti,
en debate contra los neo hegelianos, (Marcuse, Lukács) sostendrán que Marx es heredero de la
epistemología Kantiana y el andamiaje político de Rousseau. Althusser afirmará que el legado de Spinoza
es fundamental en el desarrollo del pensamiento de Marx, Goldman elegirá a pascal, Lefebvre, Adorno y
Horkheimer a Schelling, y uno de los más significativos pensadores que no era filósofo por profesión,
Antonio Gramsci, escogería no un filósofo en términos clásicos sino un político como precursor del
pensamiento marxista: Maquiavelo. Son muchas las filosofías adjudicadas a Marx, sin embargo, todas se
construyeron en el cuerpo de la política en Marx. (Anderson, 1985) (Anderson, 2004)
3 Véase, (Engels F. , 1973)
4 Perry Anderson, Plantea que antes de Lenin y Trotsky no existía una teoría política marxista, y a su vez,
que Marx no desarrolló una teórica política de la estructura del Estado Burgués o la estrategia de la lucha
revolucionaria para su conquista. Supeditando la lectura de poder en Marx a un único escenario, según
Anderson, poco explorado por el pensador alemán: el Estado. Asimismo, resalta la irregularidad de los
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Marx comprendidos en la fecha de 1843 a 1856. Época en la que el joven Marx forjará
su carácter militante y revolucionario5, como también elaborará su estructura conceptual,
ésta última como consecuencia del pensamiento filosófico y político que ofrecieron los
acontecimientos del movimiento obrero. De allí el resultado de sus obras filosóficas y sus
investigaciones metodológicas y conceptuales sobre su análisis del capital como la
objetivación de la dominación; estudios que podemos encontrar por ejemplo en los
Manuscritos de 1844, La sagrada Familia y La Ideología Alemana.
Para tal exposición, este trabajo asume el carácter interpretativo entendiendo aquí, la
interpretación7 como una reconstrucción crítica:
planteamientos sobre el Estado en Marx que comprenden, las fechas del decenio de 1840-1850 y de 1870
– 1880. (Anderson, 1985) Se está de acuerdo con Anderson, de la ausencia explicita de Marx sobre el
problema del Estado pero no de la política. Marx sostuvo en su proyecto de crítica a la civilización burguesa
al Estado, como reza en el programa que delineó en los Grundrisse que proyectaba el libro cuarto entorno
al Estado, que recogería sus reflexiones sobre El capital, el trabajo asalariado y la renta del suelo; tema
que no abandonó ni completó, en cuanto dedicó sus horas de trabajo en el museo británico a descifrar la
lógica del capital como lógica de dominación. El error de Anderson, es suponer la impotencia de la política
en los análisis de Marx, que el autor atribuye a la inmadurez del movimiento obrero, y considera que sólo
se dio el auge de la política en el marxismo hasta el desplazamiento del eje geográfico de la cultura
marxista hacia la Europa central y oriental; donde el primer análisis político y estratégico, para Anderson,
es: Los resultados y perspectivas de León Trotsky. Y la sistematización de la política en la teoría marxista
será producto de Lenin. Para Anderson, la política se reduce entonces a los escenarios organizativos y la
toma del poder político por parte del proletariado, cuestión que si bien Marx desarrolla, no se reduce a esto
su concepción de la política.
5 Sobre la vida y obra de Marx, véase. (Lowy M. , 1972) (Attali, 2007) (Mehring, 1960) (Berlin, 1973)
(Blumenberg, 1984) (Rubel, 1983) (Riazanov, 2012) (Lepold, 2007) (Lefebvre H. , 1974) (Cornu, 1975)
(Cornu, 1976) (Cornu, 1976) (Wheen, 2007) (Wheen, 2015) (Korsch, Karl Marx, 1975) (Trotsky, 1962)
6 Marx y Foucault parten de la denuncia del ser trascendental Kantiano que no comprende la historia como
la constitución del sujeto. La practicidad objetiva del ser como dimensión de la política, es pues, la
constitución del poder. Lo que diferencia al pensador alemán del Foucault, es que el primero sostiene al
sujeto como el creador de todo lo existente y su ser no se desdibuja en la estructura que le determina, el
ser, por ser negatividad, es más que la dominación de la estructura, aquí radica la lectura del poder en
Marx como escenario de emancipación.
7 La interpretación según Paul Ricoeur, es la arquitectura del sentido, esto es, que se dice lo real
significándolo; en este sentido se interpreta. La hermenéutica para Ricoeur, parece movida por una doble
motivación: voluntad de sospecha y voluntad de escucha, voto de rigor, voto de obediencia. Por tanto, la
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La interpretación es en cierto sentido una recreación, pero ésta no se guía
por un acto creador procedente, sino por la figura de la obra ya creada, que
cada cual debe representar del modo como él encuentra en ella algún
sentido (Gadamer, 2003, pág. 165)
hermenéutica es la escuela de la sospecha. Escuela que es legado de tres grandes pensadores: Marx,
Nietzsche, Freud. Estos consideran la verdad como mentira, parten del pensamiento Decartiano para
someter a duda no solo la cosa sino la conciencia, duda que es superada por la exégesis de sentido: ”A
partir de ellos, la comprensión es una hermenéutica: buscar el sentido, en lo sucesivo, ya no es deletrear
la conciencia del sentido, sino descifrar sus expresiones” (Ricoeur, 2009, pág. 33) Por tanto, el constructo
hermenéutico de Ricoeur, no se reduce a la explicación del objeto, que para la teoría del poder en Marx
no es despejada o clara, sino para Ricoeur, y de allí la importancia para el presente trabajo, la hermenéutica
es un “arrancamiento de la máscara, una interpretación reductora de los disfraces” de los cuales el
pensamiento de Marx ha sido sometido. Más aun, para Ricoeur, lo pleno del lenguaje es el nexo de sentido
a sentido, el texto de interpretación está ligado a y ligado por, esto es, la existencia de un segundo sentido.
En la presente investigación se sostiene que los análisis económicos de Marx no se reducen simplemente
a la disciplina de lo económico, sino más bien, se entiende como un campo de la política, esto es, se
sostiene que los análisis de Marx desde la economía tiene un segundo sentido: el poder.
8 Marx no elaboró una sistematización de la política, hecho que al contrario de pensadores como Norberto
Bobbio, Lucio Colleti y Perry Anderson no implica que el pensador de Tréveris no reflexionara sobre la
política de manera concreta; “El pensamiento de Marx, sin ser incoherente ni dispar, no tiene la forma de
un sistema. Rompe con lo que le precede, sin oponer un cuerpo doctrinal a otros cuerpos” (Lefebvre H. ,
1976, pág. 128) El error del marxismo occidental es que asumió como suyo el significante de poder del
liberalismo, a decir: Estado y dominación. Más aún, sostienen el encasillamiento del saber que contraría
el pensamiento marxista en cuanto no comprenden la relación de totalidad que posee éste. Referente al
poder; encontramos avances significativos en la obra de Marx que develan la relación económico – social
en la que este se sustenta.
9 Para De Giovanni, la teoría de la circulación del segundo libro de El Capital permite una lectura
abiertamente política del mismo; el autor sostiene que El capital, fundamenta una ciencia política que nace
de la percepción de la fuerza de trabajo como clase y reconstrucción de una teoría critica de la formación
económico-social capitalista. Más aún, plantea que se hace necesario desplazar radicalmente los campos
de continuidad de El capital para dar sentido a los problemas del mismo como problemas de la política;
como problemas de la lucha de clases. (Giovanni, 1984)
10 No existe una filosofía marxiana como sistema de conocimiento acabado, en el sentido tradicional del
término. Empero, existe una ruptura en lo que se entiende por filosofía después de la reflexión desarrollada
por Marx desde sus escritos Juveniles y posteriores. Sin embargo, el marxismo si posee una
weltanschauung, es decir, en sus desarrollos políticos y filosóficos existe una concepción del mundo.
Véase la reflexión sobre la filosofía de Marx desarrollada por Balibar quien puntualiza que Marx no tiene
una filosofía sistémica pero sus planteamientos cambiaron la forma de hacer la filosofía, (Balibar, 1993) a
su vez, Antonio Gramsci, sostiene que la grandeza de la filosofía de la praxis (no como sistema acabado,
sino como concepción del mundo) es la historización concreta de la filosofía y su identificación con la
historia (Gramsci, 1973) . Véase de igual forma, el trabajo de Jaime Labastida, titulado: Marx y el fin de la
15
sirvieran para la lectura de la realidad concreta11. Por tanto, es necesaria la
reconstrucción del pensamiento lógico de Marx vislumbrando la relación intrínseca entre
los diferentes campos que conforman la obra del autor:
filosofía, donde se resalta que en Marx si bien no existe una filosofía, la propuesta teórica de Marx es la
realización de la filosofía, no el abandono de la misma. (Labastida, 1983) (Lefebvre H. , 1976)
11 De esta manera se entiende las diferencias metodológicas y las discontinuidades de los nudos
problemáticos en Marx, ya que se distinguen tres fases o momentos tanto históricos como de su desarrollo
en la lectura de poder. El primer momento es la década de 1840-1850. Aquí la reflexión gira en torno al
carácter constitutivo de la política, esto es, una ontología del poder. Esto lleva a Marx a la reflexión sobre
el ser y el Estado, en cuanto el liberalismo sostiene como constitutivo del poder al Estado. Es Hegel quien
reduce el ser, el Espíritu, al hombre, a la objetivación por parte del Estado, no existe humano, existe
ciudadano. El primer texto sistemático sobre el Estado, la representación y la democracia escrito por Marx,
fue en 1843. Sin embargo, sus escritos anteriores en la Gaceta Renana, como sus anotaciones sobre un
pensador clásico del poder y la potencia, Baruch Spinoza, atestiguan su lectura siempre política; más aún,
su escrito sobre la profesión que debe elegir un joven, que siguiendo a Esquilo eligió la liberación de la
humanidad, o su tesis sobre Epicuro, ratifican que Marx nunca abandono la política y ésta se le presentó
no sólo como formas de organización y dominación, sino potencia de liberación. El análisis de Marx, llegó
al fondo de la constitución del poder: las relaciones sociales. Si bien el Estado jugó una parte importante
en las reflexiones de esta década, los avances en la economía política no quedaban atrás, el primer texto
económico de Marx en 1843, atestigua la lectura de poder en Marx en su totalidad concreta, y la relación
indivisible que existe entre estas dos esferas.
El segundo momento es el de la economía política, (durante los años de 1850 – 1870), después del fracaso
de la comuna de parís, que le indicó a Marx la necesidad de llegar al nudo gordiano de las implicaciones
de poder del capital y su fuerza, por naturaleza extraparlamentaria. Marx necesitaba entender cómo la
lógica del capital se presenta como una forma de dominación y explotación, en estos años desarrollará la
crítica a la teoría económica en los Grundrisse y el primer tomo de su obra inconclusa: El Capital, escritos
que giran en torno sobre la necesidad de que el movimiento obrero entendiera el qué del capital y el qué
de la dominación. La Última fase de la política en Marx (1870-1880) responde a la organización de la clase
obrera. Cuestión que se encuentra en los escritos tardíos de Marx. Lectura, que con las formas de Estado
(capitalista o socialista), parecen ser las únicas referentes al poder que existe en el marxismo occidental.
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hace uso del método hermenéutico, entendiendo éste como: “la teoría de las reglas que
presiden una exégesis, es decir, la interpretación de un texto singular o un conjunto de
signos susceptible de ser considerado como un texto” (Ricoeur, 2009, pág. 11)
12 Aplicar el método marxista al pensamiento de Marx no implica su superación; por el contrario ratifican la
validez del método dialectico, lógico – histórico, en tanto permite vislumbrar la formación del pensamiento
de Marx en su contexto histórico y social, en la totalidad. De esta manera permite comprender la génesis
del poder en el pensamiento de Marx. Un pensamiento en movimiento sólo puede ser entendido y
comprendido en su movimiento, esto es, no se puede comprender y explicar el pensamiento de Marx en
su contenido sin su análisis histórico – social; explicar el desarrollo teórico de la política en Marx, desde el
Materialismo Histórico, es explicar cada momento de su obra como producto de una situación
concreta. Por tanto, la filosofía de la praxis sostiene la relación fundante de la teoría y la práctica. Bien dice
Gramsci: “se preguntaran si la filosofía de la praxis no es específicamente una teoría de la historia; a ello
se contestará que sí, pero que por lo mismo no pueden separarse de la historia, la política y la economía”
(Gramsci, 1973, pág. 27)
13 El método dialectico es en Marx un escenario más de la política, es por ello que su discusión con Hegel
y los neo hegelianos (Entiéndase los hermanos Bauber, Feuerbach, Proudhon,) no se reduce a un
escenario simplemente intelectual, de por medio está la constitución de lo real. Hegel representa el fin del
antagonismo perpetuo Kantiano entre sujeto y objeto. Para Hegel, cesan las partes de ser exteriores la
una a la otra. La dialéctica, “puesta de cabeza”, es el arma fundamental de Marx para decodificar la
eternización del capital por parte del liberalismo. La dialéctica en Marx no trata de explicar la historia por
las ideas o los principios filosóficos, sino entender a estas desde la historia, discusión que tiene como
producto la Ideología alemana y la Sagrada Familia. Más aún, en el prólogo de esta última sostiene que
el enemigo del humanismo real es la abstracción, la especulación, esto es, la inversión que hace Hegel
del sujeto por el predicado, que elimina la potencialidad trasformadora; el método en Marx, es
necesariamente político. “la dialéctica en Marx no era un método lógico propiamente; era un método
histórico” (Silva L. , 1971, pág. 40) Sin embargo, Marx no desarrolló un sistema de la dialéctica finalizada.
Ni una gran Lógica como lo expresará Lenin. Por tal razón se hará uso de los avances en torno a la
dialéctica desde E.V Iliénkov en su libro Lógica dialéctica, ensayos sobre historia y teoría (Iliénkov, 1984)
de igual manera Véase: lógica formal lógica dialéctica (Lefebvre H. , 1970) véase el libro de Ernst Bloch,
Sujeto- Objeto, el pensamiento de Hegel (Bloch, 1983), Cuadernos filosóficos [la dialéctica de Hegel] (Lenin
V. I., 1974) Véase. Introducción a la lógica dialéctica (Novack, 1977) El materialismo dialectico, (Lefebvre
H. , 1974)
17
esencia de las cosas coincidieran de modo inmediato. Por eso lo que
importa es, por una parte, desprender los fenómenos de la forma inmediata
en que se dan, hallar las mediaciones por las cuales pueden referirse a
su núcleo, a su esencia, y comprenderse en ese núcleo; y, por otra parte,
conseguir comprensión de su carácter fenoménico, de su apariencia como
forma necesaria de manifestarse (…) esta doble determinación, ese
reconocimiento y esa superación del ser inmediato, es precisamente la
relación dialéctica (Lukács G. , 1969, pág. 11)
14 Bobbio, siguiendo a Cerroni, (Cerroni, 1975) sostiene la falta de una ciencia política marxista, ya que
esta corriente del pensamiento carece, según estos, de una teoría socialista del Estado y de la democracia
socialista que se contraponga al Estado y democracia burguesa. Para Bobbio, existe un ejemplo histórico
que ha sido el epicentro de la reflexión del marxismo referente al Estado: La comuna de parís, y de allí,
Lenin, el gran exponente del pensamiento político del marxismo. Para Bobbio, la carencia de los análisis
del origen del Estado moderno, como las teorías sobre el fenómeno de lo político, razón de la ciencia
política, refleja la deficiencia de los análisis de la política en el marxismo, más aun, sostiene que el
andamiaje teórico del marxismo carece de los conceptos fundamentales de la ciencia política, como lo son:
el poder, la participación, la representación, entre otros. El error de Bobbio, radica en que reduce el poder,
y la reflexión sobre el fenómeno de lo político al Estado y no comprende la reflexión del salario, la
propiedad, el capital y la emancipación, por Marx, como discusiones del fenómeno de la política. Su
denuncia de la falta de una ciencia política marxista radica en la falta, según él, de un análisis de los
Estados socialistas, que difieren del constructo teórico de Marx. Para Bobbio, el eje central de la reflexión
de la ciencia política marxista debe ser el cómo y el qué del Estado socialista; el pensador italiano parece
olvidar que el marxismo no pretende delinear un Estado por sí mismo, sino que éste debe construirse en
la realidad concreta, la necesidad de una nueva forma de poder no se construye en la especulación de la
teoría sino en la práctica misma. El marxismo, como totalidad concreta, no determina la reflexión de la
política a una disciplina ni reduce el fenómeno de la política a un solo objeto de conocimiento, el poder en
el marxismo es necesariamente trasndisciplinar.
18
cosificadas. Por tanto: “Marx se niega a cosificar el poder, a amputarlo de su entorno
social y tratarlo como una cosa en sí. Y ese es, sin duda, uno de los puntos fuertes de
su obra” (Eaglenton, 2015, pág. 200)
15 La totalidad es :“la realidad como un todo estructurado y dialectico, en el cual puede ser comprendido
racionalmente cualquier hecho (…) lo concreto, ósea la totalidad, no es, por tanto, todos los hechos el
conjunto de ellos, el agrupamiento de todos los aspectos, cosas y relaciones , ya que en este agrupamiento
falta aún lo esencial: la totalidad y la concreción. Sin la comprensión de que la realidad es totalidad concreta
que se convierte en estructura significativa para cada hecho o conjunto de hechos, el conocimiento de
la realidad concreta no pasa de ser algo místico, o la incognoscible cosa en sí (…) la dialéctica de la
totalidad concreta no es un método que pretenda ingenuamente conocer todos los aspectos de la realidad
sin excepción y ofrecer un cuadro “total” de la realidad con sus infinitos aspectos y propiedades, sino que
es una teoría de la realidad y de su conocimiento como realidad. La totalidad concreta no es un método
para captar y describir todos los aspectos, caracteres, propiedades, relaciones y procesos de la realidad;
es la teoría de la realidad como totalidad concreta. Si la realidad es entendida como concreción, como un
todo que posee su propia estructura (y, por tanto, no es algo caótico ) que se desarrolla (y, por ende, no
es algo inmutable y dado de una vez para siempre), que se va creando (y, en consecuencia, no es un todo
perfectamente acabado y variable sólo es sus partes singulares o en su disposición), de tal concepción de
la realidad se desprende ciertas conclusiones metodológicas que se convierten en directriz heurística y
principio epistemológico en el estudio, descripción, comprensión, ilustración y valoración de ciertos
sectores tematizados de la realidad, tanto si se trata de la física o de la ciencia literaria, de la biología o de
la economía política, de problemas teóricos de las matemáticas o de cuestiones prácticas vinculadas con
la regulación de la vida humana o de las relaciones sociales ” (Kosik, 1963, pág. 56)
19
La dialéctica no considera los productos como algo fijo, ni las
configuraciones y los objetos, o sea, todo el conjunto del mundo material
cosificado, como algo originario e independiente; del mismo modo tampoco
considera así el mundo de las representaciones y del pensamiento común
ni los acepta bajo su aspecto inmediato, sino que los somete a un examen
en el cual las formas cosificadas del mundo objetivo e ideal se diluyen,
pierden su fijeza, su naturaleza y su pretendida originariedad, para
mostrase como fenómenos derivados y mediatos, como sedimentos y
productos de la praxis social de la humanidad (Kosik, 1963, pág. 33)
16 Sobre el método marxista véase. (Iliénkov, 1984) (Kosik, 1963) (Lefebvre H. , El materialismo Dialéctico,
1974) (Lefebvre H. , Lógica formal, lógica dialéctica , 1970)
17 El pensamiento dialectico sostiene que la relación gnoseológica de sujeto y objeto no es una relación
original y autónoma, sino derivada y dependiente, cuya base o soporte es la relación ontológica, esto es,
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1) no queden puntos oscuros, no explicados o causales, 2) que explique el texto en sus
distintas partes y como un todo, esto es, tanto en estructura como en pasajes “aislados”
y 3) en tanto contradicción dialéctica, es decir, que comprenda el examen de Marx de la
realidad del capital en sus contradicciones y las discontinuidades en la obra misma de
Marx, como un método de superación de las predecesoras corrientes filosóficas, políticas
y económicas. Por último, el método dialéctico sostiene la relación entre teoría y
práctica. Por esta razón no se puede entender el pensamiento político del autor sin
comprender el contexto histórico del mismo, por cuanto es una condición indispensable
para el contenido mismo de la estructura interna del pensamiento del filósofo de Tréveris,
pues permite comprender sus trasformaciones, sus rupturas, sus crisis, ya que “el
pensamiento de Marx (…) no sólo fue un pensamiento en lucha y acción - un
pensamiento que se engendró en el curso de las luchas- sino también un pensamiento
en movimiento” (Lefebvre H. , 1976, pág. 77) El pensamiento del filósofo alemán era y
es18 un espacio de lucha y de auto-emancipación obrera, un espacio de decodificación
de la lógica del capital, una caja de herramientas contra la lucha de la explotación y
dominación. Así no lo presenta Löwy:
que el ser social condiciona la conciencia, la supremacía del ser social significa que todos los productos
humanos, incluso el conocimiento, deben ser comprendidos, en última estancia, por referencia a su
carácter social. Este constituye su modo de existencia. Siguiendo a Lukács, se plantea que la conciencia
de clase constituye la interpretación de la totalidad del mundo, conciencia de clase es entonces sinónimo
de conciencia de totalidad y esta interpretación hermenéutica responde al interés de clase; esto significa
que no existe una verdad trascendente, estática o eterna. Por el contrario, refiere que la verdad la
constituyen las relaciones sociales, el significado viene de las relaciones. La verdad responde a la
conciencia de clase que se entiende como un sistema de concepción de mundo de un grupo humano en
un momento dado del proceso histórico y con los cuales se comporta y actúa deviniendo formas de
objetividad que constituye su mundo. Así se entiende que la reflexión de Marx es una interpretación del
capitalismo de libre mercado desde una perspectiva de clase. El método de Marx es un método dialectico
de interpretación de clase. (Lukacs, 1986) (Rui, 1976) (Kohan, 2016) (Pasero, 2001)
18 La interpretación de la obra Marx esta mediada por el horizonte político de sus intérpretes; es allí donde
se deben entender las orientaciones que se dan sobre el pensador de Tréveris; antes de 1883 existían
alrededor de 20 trabajos consagrados al pensador alemán y el marxismo en general, para 1904 existían
más de 214 trabajos, esto responde a la creciente importancia que presentaba dicha teoría para el
movimiento obrero y la necesidad de su re -apropiación. Aquello implicó entonces, una lucha entre y por
fuera del marxismo por el pensamiento de Marx. Lukács, Korsch, Luxemburgo, Kautsky, Plejánov,
Gramsci, Althusser, Mandel, Rubel, Fromm; para nombrar algunos, en abierta lucha contra las lecturas
“Burguesas” y “revisionistas”, abordaron desde diferentes horizontes políticos y epistemológicos la obra de
Marx, instaurando la disputa del pensamiento como la disputa por la estrategia del futuro socialista. Véase,
Marx intempestivo, Grandezas y miserias de una aventura critica. (Bensaid, 2003) que señala los debates
sobre el pensamiento de Marx en las corrientes contemporáneas del marxismo.
21
La actividad militante de Marx no es una anécdota biográfica, sino el
complemento de su obra, puesto que tanto la una como la otra tienen la
misma finalidad: no solo interpretar el mundo, sino transformarlo e
interpretarlo para transformarlo” (Lowy M. , 1972, pág. 19)
Para tal objetivo, se hará uso de categorías de la sociología de Pierre Bourdieu que
permite aproximarse de una manera compleja a la realidad de poder en Marx, en cuanto
abre la posibilidad de una lectura amplia frente al campo de poder; entendiendo el campo
como un espacio articulado de sistemas, agentes y sujetos que funcionan en lógicas
adscritas a un momento histórico y sostienen un sentido co-relacional de
determinaciones - determinantes. “Se realiza a través de una infinidad de relaciones
específicas (…) [entre agentes, instituciones y sujetos que dan] la definición social de
su verdad y de su valor que se integra en y por el conjunto de las relaciones entre todos
los miembros del campo” (Bourdieu, 2002, pág. 30) Es decir: [Comparten una relación
de] “fuerzas que, al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole su estructura especifica
en un momento dado del tiempo” (Bourdieu, 2002, pág. 9) El campo es un espacio
mediatizado por las relaciones de los miembros que lo componen, por su interacción20.
una lógica de sujeto- predicado, es una lógica de relaciones (…) El valor por ejemplo, es una relación
social de producción; el dinero es una relación social de producción, el capital es una relación social de
22
“De modo que cada uno de los agentes o de los sistemas de agentes que conforman
parte del campo (…) debe una parte más o menos grande de sus características a la
posición que ocupa en este sistema de posiciones y de oposiciones” (Bourdieu, 2002,
pág. 37) Así como a su peso funcional, a decir, la influencia de sí en las partes
constitutivas del campo, esta misma influencia se las brinda la relación dialéctica de las
partes con el campo y del campo con la totalidad. Es decir, determinación- determinante
-determinada. Las estructuras de los campos llámese de poder, económico, cultural, o
intelectual mantienen relaciones de interdependencia entre sí mismos.
Una vez conocidas las condiciones históricas y sociales que hacen posible
la existencia de un campo este adquiere entonces todo su sentido porque
puede captar “en acto” la totalidad concreta de las relaciones que integran
el campo. [Y la totalidad] (Bourdieu, 2002, Pág. 17)
producción. Todas estas categorías son relaciones sociales por lo tanto no las define en función de una
sustancia con un accidente, un sujeto con un predicado, sino a partir de relaciones. Por eso es una lógica
relacional. Pero que existe no solo en el campo del mundo conceptual, en el esquema, sino también en la
realidad” (Kohan, 2016, pág. 119)
21Se señaló con anterioridad, la existencia de la lectura de la totalidad del poder en los trabajos de Marx.
Sin embargo, es preciso señalar que incluso en el marxismo que se reclama vivo, existe una dicotomía
que podemos rastrear en los análisis Althusserianos que plantea la dicotomía infranqueable del Joven
humanista y filósofo Marx: por tanto liberal, y el Marx tardío, el científico, el comunista. (Althusser, 1967)
(Althusser & Balibar, 1969) (Vázquez, 1978) Dicha dicotomía se trasladó al pensamiento sobre el poder,
en cuanto se sostiene la superioridad de los análisis sobre la economía política desarrollados por Marx
que sus estudios sobre la política, olvidando que éste escribía sobre la economía política con la intención
de develar la lógica de esta para cambiarla, como estrategia para la emancipación obrera (Schmidt, 1973),
(Schaff, 1976) Una lectura necesariamente política. Véase, teoría política marxista o teoría marxista de la
política, de Atilio Boron, quien plantea que la división liberal de las disciplinas no permite entender la teoría
marxista de la política. Si bien Boron refuta las pretensiones de negar la política en el pensamiento de
Marx, continua en la demarcación de la preponderancia de los análisis económicos por encima de la
política y como argumento esgrime que Marx dedicó los 25 años más creativos de su vida a los análisis
del capital, el fetichismo y la plusvalía. (Boron, 2006) estudios que para la presente tesis permiten pensar
la concreción del poder, superando la dicotomía en la cual cayó el marxismo de la división de la obra de
Marx. Y asumió el significante de la lectura de poder desde el liberalismo.
23
Para dar orden a la exposición que tiene como objetivo este trabajo, es imprescindible,
como bien lo entendió Lukács22 el marco ontológico de Marx23, esto es, una teoría
dialectico - materialista de la realidad humana, del modo de ser histórico- concreto. Una
teoría que entiende la realidad, la vida como social y esencialmente práctica,
entendiendo que el hombre es lo que hace en sus condiciones histórico - sociales. Teoría
que tiene sus primeros trazos en la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de
Hegel, pasando por los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, donde obtiene un
giro fundamental en la comprensión de la realidad humana y culmina en El Capital.
Atravesando toda su vasta obra tanto política, filosófica como económica. La diferencia
de la ontología de Marx de las ontologías tradicionales, radica en que éste, si bien estudia
la naturaleza de la realidad humana, la realidad que estudia Marx es la realidad social -
concreta24, es decir, considera la vida social [como] esencialmente práctica (Marx &
Engels, 1970, pág. 11); esta teoría nos da cuenta de la relación entre entidades,
estructuras y sujetos fundamentales de la existencia social y de su interacción social
básica. Sin esto no es comprensible su análisis concreto del capitalismo, el papel del
trabajo, la enajenación, el Estado, es decir: el poder.
22 En el prólogo de Historia y conciencia de clase, Lukács afirma que sus análisis sobre el método
dialectico, y en general su reflexión sobre el marxismo para esta época, se vieron limitados por falta de la
ontología del ser social, por la falta del análisis del trabajo. (Lukács G. , 1969) a su vez, Federico Rui,
sostiene que Lukács siguiendo a Marx comprende la necesidad fundante de la ontología como escenario
constitutivo del metabolismo de lo social, Lukács es el primer pensador sistémico de una ontología
Marxista.
23 Sobre una ontología marxiana véase. (Bates, 1974). (Gould, 1983) (Mondolfo, 1964) (Fromm, 1975).
subrayando que para Marx, la naturaleza no es una esencia objetiva inmediata fundante del todo, él
considera que la ontología es un rango trascendental que vacía e impide la actividad del ser genérico,
(Schmidt, 1976) Empero, la presente investigación sostiene que si bien es cierto que Marx superó el
subjetivismo hegeliano y el materialismo pasivo de Feuerbach, existe un carácter fundante, constitutivo,
ontológico en su lectura materialista pero esta no es estática ni eterna sino es necesariamente dialéctica
histórica – concreta.
24
“el ingreso en este recinto coincide estrictamente con la acción política (Benjamin, 2013,
pág. 31)” en cuanto la disputa por quién es el hombre, es la disputa sobre el poder.25
25 “La inversión del sistema hegeliano que Marx realiza tiene por sentido afianzar un punto de partida
distinto, (…) colocar en el centro de la reflexión el actor real de la historia, suplantado en la reflexión por
entes o ideales supuestos y condicionado en la práctica por el sistema que lo controla y lo obliga a
reproducir práctica y teóricamente dicho sistema, es la tarea de una reflexión que quiere ponerse al servicio
de las trasformación real del mundo” (Bates, 1974, pág. 59) una teoría que sostiene el fundamento
constitutivo del mundo es una teoría que contiene una teoría del poder.
26 El concepto de auto enajenación es utilizado por Marx en sus obras de la década de los 40´s, pues
comprende que el hombre es lo que hace, pero este hacer no supone necesariamente la realización del
hombre para el hombre. Si bien, en su actividad productora el hombre se produce, este hacer comprende,
en el capitalismo, contracciones entre medio y fin, “Hay enajenación, para Marx, cuando la producción,
que es actividad para trasformar y dominar lo existente, se encuentra sometida y negada en su carácter
autónomo por el objeto que produce. Hay enajenación cuando un producto, que es la objetivación del
trabajo humano, se vuelve contra la actividad que lo produce y que hace aparecer esa actividad como lo
contrario de lo que es” (Groz, 1974, pág. 58) La enajenación es producto entonces del hacer del hombre,
la enajenación del hombre es pues su actividad, su auto enajenación.
25
El panorama de la enajenación le plantea a Marx la pregunta sobre el ser del hombre.
Así pasa de la denuncia sobre la filosofía especulativa ya sea idealista o materialista
mecánica, que desentienden la relación de extrañamiento del hombre y se abstrae de
ella a la raíz del hombre que es el hombre mismo, en tanto que abandona el apriorismo
ontológico de la filosofía y lo desplaza al mundo terrenal, al mundo de la producción. La
tarea de Marx, el giro marxiano, es que este se acerca de manera distinta a la cuestión
del trabajo y por lo mismo al poder, a decir, la mediación del sujeto con la comunidad y
la realidad material; relación que la filosofía política liberal presenta como dicotómica y
antagónica, en cuanto entiende que la sociedad supervisa y restringe la subjetividad,
Marx presenta este paradigma concreto de la realidad fenoménica liberal, su análisis
concreto del capital y la relación con el sujeto del siguiente modo:
27 Si se habla de naturaleza humana estática, esta sólo puede ser conocida y definida por un dios, una
identidad externa al hombre, desplazando el quién del hombre al qué del hombre. Cuestión que Fromm
señala, no solo justifica una deidad, sino que convierte al hombre en una cosa. Para éste, por el contrario,
el hombre es un ser viviente que está en permanente proceso de desarrollo. La modernidad se caracterizó
por pensar desde la analítica de la finitud, esta sostiene que La reflexión sobre el ser se da desde el ser
mismo y no sobre los horizontes de la exterioridad, Marx como exponente de la modernidad, estudia al
hombre desde el hombre mismo, desde su actividad, su praxis. Se hace referencia entonces, como onto-
26
Estado, como una ontología de la explotación, la dominación y la atomización.
Reflexiones que permiten comprender las implicaciones de poder como dominación.
Dominación que hace del hombre una robinsonada28, el hombre en el capital:
No es definido como es de por sí, sino en relación con el sistema. El
problema originario no consiste en saber qué es el hombre, sino determinar
cómo debe ser el hombre a fin de que el sistema de relaciones económicas
pueda ponerse en marcha y funcionar como mecanismo (Kosik, 1963, pág.
110)
3.) Marx, en su ontología introduce el concepto de libertad y para realizarla debe ser
poder, y entiende al sujeto, el ser, como auto creación, pues la naturaleza humana no
está dada per se. Marx argumenta que los sujetos crean libremente su naturaleza y la
transforman por medio de su actividad, por medio del trabajo. De este modo, Marx
comprende la actividad humana en la forma concreta de la existencia social, y sus
posibilidades en las diversas etapas históricas.
teología a las teorías sobre la naturaleza humana que se enmarcan en ideas metafísicas como la creación
por un ser externo y absoluto.
28 “El cazador o el pescador solos y aislados, con los que comienzan Smith y Ricardo, pertenecen a las
imaginaciones desprovistas de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas (…) se les
aparece [el capitalismo] no como un resultado histórico, sino como punto de partida de la historia” (Marx,
2014, pág. 33)
27
La ontología social de Marx es imperativa para la lectura de poder 29. Permite por un
lado, la crítica del capitalismo y sus formas de explotación, enajenación y atomización. Y
por otro lado, las posibilidades del ser humano, de libertad y justicia. Markus señala:
La lectura marxiana del “hombre la raíz del hombre” abrió el paso no sólo a la realidad
socializada sino sus manifestaciones y estructuras, sus mediatizaciones. Así, el Estado
se convierte en un lugar central en la reflexión sobre el poder en Marx; su trayectoria
29 Negri sostiene que no se puede abordar la lucha contra la esclavitud capitalista sin Marx, toda vez que,
esta perspectiva sostiene la práctica revolucionaria como práctica ontológica, que considera al hombre
como un ser común que se antepone a la atomización y burocratización de la política. Lo común es una
construcción ontológica que parte desde la singularidad a la multiplicidad y no se considera omnipresente,
trascendental sino una construcción en permanente cambio “aquí es donde el comunismo tiene necesidad
de Marx: para implantarse en el común, en la ontología. Y viceversa. Sin ontología histórica no hay
comunismo” (Negri, 2012, pág. 25)
28
política e intelectual referente al Estado, permite evidenciar el desplazamiento y
desarrollo filosófico y político de la teoría marxiana. Empero, este no se reduce a la
exégesis realista de las instituciones o la dictadura de una clase sobre otra, la teoría del
Estado y la política en Marx es más compleja.
Marx, considera al Estado desde una perspectiva aún Hegeliana31, empero atisba ya la
contradicción entre el Estado prusiano y la realidad concreta, en cuanto éste se le
30 “La conciencia humana debe al Marxismo un ideal nuevo, el de la libertad concreta” (Lefebvre H. ,
1965, pág. 15)
31 Marx entiende en esta época al Estado como fundamento de la razón e invita a la constitución de un
Estado por lo menos con las características del Estado Francés; más aun, sostiene que el Estado es un
potencial medio de liberación, empero, este último se encuentra viciado por el interés privado de la
sociedad civil, subsumido en la burocracia. Pero también encontramos que para Marx el Estado es
29
presenta como una esfera privada, realidad, que raya con la concepción Hegeliana del
Estado como razón universal. Toda la actividad filosófica y política hegeliana del
pensamiento de Marx eran negadas por la realidad social, más aún, cuando esta tención
se presenta en la realidad concreta, como es la discusión sobre la ley del robo de leña,
pues aparece aquí la contradicción entre un Estado que se “realiza” desde la libertad y
la razón y lo que realmente ejecuta con sus políticas.
instrumento de la sociedad civil, esta última representada por la propiedad privada que no solo es el apoyo
a la constitución sino la constitución en sí misma. Así encontramos en Marx el núcleo de su teoría política
que reflexiona sobre la política no solo desde el Estado sino de su relación con la economía, afirmando
que el Estado es un instrumento directo e indirecto utilizado por la propiedad privada para regular sus
intereses. Marx, aún no desarrolla su teoría de las clases pero atisba la contradicción entre Estado y
sociedad civil, así como su relación.
32 Sánchez Vázquez considera que en Marx no existe una teoría del poder y que en este existe un
“desnivel” teórico entre su pensamiento político y el económico, (lectura que permite al autor predeterminar
el poder en Marx desde la conquista del poder político) y si bien plantea la co-relación de lo económico
con lo político reduce la lectura de poder en Marx a la conquista y trasformación del poder político
(Vázquez, 2006) El presente trabajo sostiene que la originalidad en Marx no solo se reduce el señalar el
carácter de clase del Estado, sino la condición histórica del poder como dominio, no solo por el Estado,
sino por las implicaciones del poder que preexiste en lo social, en las relaciones sociales de producción
que domina el ejercicio productivo y somete a los trabajadores no solo desde el Estado. En Marx existe
una teoría del poder que comprende la totalidad del sistema capital.
30
producción; para Marx, a diferencia del liberalismo, el conflicto entre clases es el origen
del Estado, idea que desarrolla en cuanto conoce y experimenta el poder censor y
represor del Estado prusiano.
El clivaje de Marx frente a la teoría hegeliana del Estado debe entenderse no solo como
una crítica a una forma de Estado sino a la idea de Estado en sí misma, pues la política
se presenta en el plano de lo social, y el Estado sólo33 es expresión y mediatización de
lo social. Si bien esta lectura realista del Estado y la política en Marx34 devela la génesis
del Estado como un aparato o máquina de organización del poder de una clase sobre
otra, y la política como un campo de confrontación, desacuerdo y lucha; campo que
tiene como eje de estructuración las implicaciones de poder y explotación; no implica que
se reduzca su teoría del poder a este escenario, por el contrario, Marx entiende el poder
como un campo de realización del hombre, de libertad.
El poder en el pensador alemán preexiste en lo social, en el ser del hombre como animal
político, ser que se realiza en su ser- acontecer; es decir, en el hacer del hombre se
compone su ser ya sea de relaciones de dominación y explotación y sus diferentes
expresiones y mediatizaciones, así como en las relaciones de liberación. Así como existe
una práctica de la dominación también existe una práctica de la libertad. La praxis
entonces deviene política, el hacer del hombre es por tanto necesariamente político. Por
tal razón, Marx comprende que el plano de la revolución, la política, no se supedita al
Estado pues el capital es la fuerza extraparlamentaria por excelencia. Dicho análisis se
ve profundizado con el desarrollo filosófico del autor y el paso al materialismo de
Feuerbach, donde agudiza las críticas dirigidas a Hegel:
33 No debe perderse de vista la relación dialéctica entre lo social y lo estatal o el poder político, pues esta
relación es de múltiples mediaciones que posibilitan que el Estado sea co- constitutivo de lo social y de la
realidad histórica concreta.
34 Lectura que para Bobbio es la única existente en Marx referente al poder y el Estado. Véase: (Bobbio,
31
una necesidad teórica, a avanzar de la filosofía a la economía política para
comprender la realidad social y resolver los problemas que su análisis le
plantea (Eidelman, 2015, pág. 7)
32
Marx, en su tarea de criticar la sociedad burguesa en su totalidad, tuvo que desplazar su
nudo de discusión y pasar a la crítica de la economía política burguesa, pues asistía a la
derrota del pensamiento Hegeliano (no al método) frente a la realidad. De modo que
debía trazar un nuevo horizonte de reflexión concreta de la realidad, de allí la importancia
de establecer la relación existente entre trabajo enajenado, propiedad privada y capital
como formas de dominación interrelacionadas con las formas de dominación jurídico -
estatal.
35Engels en la Introducción de trabaja asalariado y capital y Ernest Mandel en su obra sobre la formación
del pensamiento económico de Marx, señalan que el autor de El Capital no desarrolló la diferenciación de
fuerza de trabajo y trabajo hasta finales del decenio de 1850-1860. Por tal razón, las obras que
comprenden el decenio de 1840 -1850 carecen de dicho análisis, que si bien permiten un examen
minucioso sobre el sistema productivo desarrollado en El Capital, su móvil, la dominación de la clase obrera
es el hilo conductor de sus investigaciones.
33
parte convierte a los productores directos en obrero asalariados (…) el
proceso de donde salieron el obrero asalariado y el capitalista, tuvo como
punto de partida la esclavización del obrero (Marx, 1981, pág. 609)
Esclavización que bajo el despojo por medio de la violencia de los medios de producción,
arrojó al mercado a los proletarios libres de cualquier medio de vida, de subsistencia.
Bien señalará Marx en trabajo asalariado y capital, que es preciso analizar las relaciones
económicas en que descansa la existencia de la burguesía y su dominación de clase, su
reconocimiento objetivo, es momento de comprender el por qué una clase debe
someterse para existir:
36 “Es solo cuando la fuerza de trabajo se convierte en una mercancía y lo trabajadores asalariados son
contratados regularmente para producir mercancías para la venta con una ganancia, que el capitalismo
deviene en el modo de producción mismo de una sociedad” [concreta] (fine & Saad-filho, 2013, pág. 47)
37 Para Zygmunt Bauman, la ética del trabajo producida en los inicios del sistema capital como la ideología
de las prácticas de disciplinamiento en la fábrica, son las formas de sujeción del trabajador al propietario,
(Bauman, 1999) olvida el carácter existencial de la obediencia del trabajador hacia el capital. “lo que
34
de trabajo porque es esencialmente “libre” de cualquier medio de producción, de
subsistencia, de propiedad. El trabajador no se reconoce objetivamente porque no posee
la objetividad de concreción. El trabajador, por tanto, existe sólo como capital de
producción y esta condición de existencia como obrero niega la multidimensionalidad
humana.
Por tanto, la moderna sociedad burguesa es resultada del poderío del capitalista no sólo
en el proceso genealógico de la explotación de la fuerza de trabajo, sino de la formación
del sistema productivo del capital: la propiedad privada, el trabajo salariado y capital. En
el análisis de Marx, a lo largo de su obra, estas fuentes del sistema productivo están
presentes en las implicaciones mismas del poder, no es casualidad que en sus primeros
análisis económicos parta de la relación antagónica entre obrero y capitalista y el
antagonismo que existe en el salario, como representación fenoménica de la disputa de
los reconocimiento objetivo: Trabajo VS capital. La propiedad privada y el trabajo
enajenado se presentan como implicaciones del poder como dominación, y el móvil de
35
tal dominación y obediencia38 es el capital, en tanto hace de la voluntad39 del trabajador
una plena heteronomía, un sí en tanto otro; el trabajador existe como mercancía
productora de valor.
como expresión de voluntad, en donde reside el poder sino las relaciones por este sistema establecido, el
poder está fundado más allá del burgués y el proletario, está en el movimiento real de lo social, esto no
implica entonces que responda a una estructura sin sujeto como piensa Althusser, sino que va más allá
de la simple voluntad individual.
36
instituciones e intereses sacralizados, establecidos, y que finalmente los
socava (Marcuse, 1970, pág. 147)
Hay que descubrir lo que son analizando lo que hacen” (Lefebvre H. , 1976,
pág. 73)
37
¡Yo qué sé lo que es un hombre!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es un hombre.
No sé más que su precio. (Brecht, 1989, pág. 59)
Como señala Max Horkheimer, la filosofía moderna “se caracteriza por el hecho de que
la teoría del ser [cuestión fundamental de la filosofía] tal sólo aparece a la zaga del
esfuerzo por la comprensión del ser del hombre” (Horkheimer, 1970, pág. 7).40 Así, la
necesidad de definir la dimensión humana en Marx no se le presenta como un ejercicio
simplemente intelectual o filosófico, sino esencialmente polí[Link] significante de poder
del marxismo se ha entendido bajo el significante hegemónico del liberalismo, es decir:
Estado y dominación. Desde el Leviatán de Hobbes, el poder es impersonal y tiene como
función reprimir las características “originarias del hombre”: egoísmo, depredación y
avaricia. Para imprimir este poder se hace necesario la construcción de un contrato social
que será obra de la institución: el Estado. A diferencia de las tesis del contractualismo,
en Marx, como en Hegel, el poder es ontológico, realiza al ser. Por lo cual no es
exterioridad, es inmanencia y no contingencia, es liberación y no dominación. El poder
no niega lo que es sino que realiza lo que está haciendo. Ahora bien, el desarrollo del
liberalismo como postulado filosófico y económico (y como reflejo histórico) sostiene
38
como perspectiva antropológica al hombre como lobo del hombre, pivote que permite
ontologizar la avaricia, la acumulación y el despojo; presentando siempre a la relación
del hombre con el hombre como antagonismo que hace necesaria la construcción del
Estado siempre y cuando el poder sea implicado por el débil. Siguiendo a Lukács y a
Bates, la crítica de Marx hacia la economía política y al Estado: al liberalismo, es una
crítica ontológica contra estos postulados, para Marx el Hombre es un ser social, histórico
y libre.
42 Marx, siguiendo a Rousseau, tubo la necesidad de estudiar el más útil pero menos adelantado de todos
los conocimientos humanos, qué [quien] es el hombre, con el fin de identificar las causas sobre el origen
de la desigualdad entre los hombres, porque bien se preguntaba Rousseau ¿cómo conocer el origen de
la desigualdad entre los hombres si se comienza por no conocerlos a ellos mismos? (Rousseau, 1973,
pág. 17) Marx comprende la reflexión sobre lo humano desde la concreción de la desigualdad, la
explotación y el poder, derrotero que le permite construir una ontología del presente, una ontología de
nosotros mismos.
39
Marx es heredero de la concepción Aristotélica, Feuerbachiana y Hegeliana del hombre.
Concepciones que supera en términos Hegelianos uniendo, por un lado, la concepción
del animal político, es decir, la política se alza como fundamento de la dimensión
humana, la capacidad de decidir sobre los asuntos de la vida en sociedad es pues el
carácter del ser para Aristóteles y, por otro lado, une el ser como motilidad, que deviene
por su hacer, por el trabajo y la lucha y por tanto soberano y libre como fundamento del
ser en el sistema hegeliano. Por último, el ser desde la materialidad, desde el sistema
Feuerbachiano. Pero esta superación está mediada por su concepción socio- histórica
del hombre. Esta será concretada en los Manuscritos de 1844. Si es la política, la
transformación desde la lucha y el trabajo en la materialidad del ser la apuesta ontológica
de Marx, es en definitiva el poder el escenario fundamental de la ontología de éste. El
poder posee un carácter ontológico y de liberación en el pensador alemán.
2.1. HEGEL: SOBRE UNA ONTOLOGÍA DE LA ACCIÓN. (SUJETO)
2.1.1 Del ser trascendental al ser que se trasciende: El pensamiento de Hegel está
imbuido en una etapa de la historia moderna crucial: la Revolución francesa. Tiene 19
años cuando aquél evento le señaló que la razón, la libertad y la humanidad devenían
de la lucha y el trabajo44. El “Espíritu a caballo” que libraba al Hombre de las instituciones
del antiguo régimen, no es más que la razón objetivada.
Hegel representa el debate sobre el pasado y el futuro no como proceso lineal sino como
el antagonismo de las partes, movimiento que deviene en la negación de lo existente 45,
43 Marx, en una carta dirigida a Feuerbach señala a este que, intencional o no, es uno de los fundamentos
filosóficos del socialismo en tanto la aparición de sus trabajos permitió “la unidad de los hombres consigo
mismos, fundada sobre la diferencia real entre los hombres; el concepto de género humano, traído desde
el cielo de la abstracción a la tierra real, qué otra cosa es sino el concepto de sociedad. (…) de todas
maneras, es entre estos “barbaros” de nuestra sociedad civilizada donde la historia prepara el elemento
práctico para la emancipación” (Marx, Cuadernos de París , 2011, pág. 180). El horizonte abierto por
Feuerbach para la comprensión del ser en Marx es de sustancial importancia en tanto disputó el hombre
concreto de la abstracción. Abstracción que según Marx aún carece de la historicidad y la práctica que son
caracteres fundamentales del ser, como se verá en el presente capitulo.
44 Véase. (Marcuse, 1983) y véase (Gulián, 1971)
45 Hegel trabó amistad con el Poeta y escritor Johann Wolfgang Von Goethe, quien en su obra más
reconocida imprimió el espíritu de la modernidad como lo señala Marshall Berman, en donde niega la
totalidad de lo existente por un futuro prometedor, sin embargo, el producto del hombre, su creación, se
40
y, a su vez, movimiento que se impone por fuerza de la razón del Espíritu y se hace
realidad. A esta sumisión de la objetividad por la subjetividad debe responder el
pensamiento, no sólo como sustancia, sino como sujeto activo. No basta la descripción
de la totalidad de lo real. En Hegel, la filosofía debe develar el ser en sus contradicciones
y antagonismos y al mismo tiempo ser él mismo el proceso. El pensamiento no es
contemplación en el pensador alemán, el pensamiento es la parte activa de la realidad
que se opone y se supera a sí misma. Es progreso, entendido por Hegel como:
Hegel, a diferencia del subjetivismo alemán elimina el antagonismo entre sujeto y objeto,
pero para hacerlo, debe realizar todo un giro ontológico en la relación de estas dos
partes. En el idealismo alemán la conciencia es el lado activo del mundo, por tanto, es
libre y soberana. Y es a Kant46 a quien se debe esta primacía de la conciencia por ubicar
la teoría del conocimiento en el sujeto; sujeto incapaz de conocer la “cosa en sí” toda vez
que el conocimiento es interior al sujeto, por esta razón el conocimiento del sujeto es
limitado. Aquí se ubica la crítica de Hegel hacia Kant, al señalar el límite del ser
insaturado por Kant al desarrollar la dicotomía indisoluble entre objeto y sujeto. Para
Hegel, la solución de dicha antinomia será el idealismo objetivo: Su lógica. El
subjetivismo Fichteano, y el dualismo Kantiano no permiten comprender el autodesarrollo
del Espíritu absoluto, sin embargo, son estas corrientes las que sitúan la actividad en la
conciencia, en el pensamiento.
sale de sus manos, negándolo. Tesis muy cercana a Hegel, quien considera que la objetivación del Espíritu
es su alienación, que más tarde será re- tomada por Marx para señalar que la producción que hace el
hombre y que hace al hombre lo niega. Véase. (Lowith, 1968) (Berman, 1986)
46 Kant en qué es la ilustración, tiene como tesis fundamental el “atrévete a pensar” o valerse del propio
41
idea absoluta, la realización del ser. Para Hegel, no existe la antinomia entre sujeto y
objeto porque el Espíritu se alza como el todo, objeto y sujeto están implicados en el ser
de lo absoluto, totalidad que se da en el acto de producirse a sí mismo, de toma
conciencia de sí, del devenir autoconsciente:
Hegel ofrece a fondo la primera filosofía que comprende la praxis como actividad
transformadora y creadora:
42
que rebasa el meramente económico de Adam Smith y otros economistas
clásicos (Vázquez, 1972, pág. 59)
Hegel sostiene que el ser es una multiplicidad de oposiciones y, por lo mismo, una
escisión originaria; esta separación del ser, implica, que éste es un ser puesto y positivo,
y por lo mismo es un ser negativo. El ser es objeto y sujeto en Hegel (idealismo objetivo);
éste, es algo dado, algo estante y por tanto es algo que es negado porque ya es, el ser
es un ya no-ser-siendo. Por tanto, es un ser contrapuesto y condicionado. Pero, por ser
negación en cuanto dado, es también, negación de lo dado: por tanto condicionante. El
ser es negado al estar dado, arrojado a un ser hecho, pero también el ser niega esa
inmediatez y se da otro sentido a sí mismo. El ser es un no-ser-siendo. Esta unidad de
la negatividad o, la permanente continuidad, implica que el ser sólo se reafirma después
de negarse a sí mismo, por lo mismo no es estático, deviene negación de sí para ser
afirmación de sí, a decir: actividad. Esto implica que la certeza de sí no puede ser
inmediata, para que exista conciencia debe existir oposición, sin ésta no existe la
conciencia separada de la inmediatez. Así, llega a su primer concepto ontológico: la
negación: el ser no es algo dado, inmediato, el ser lleva su misma negación por otra cosa
que no es: el ser es llevado por su relación entre el ser y el no ser, el ser se hace y se
construye con relación a todo lo que no es. Hegel supera la inmediatez de la subjetividad
y la inmediatez de la materialidad por medio de la acción, del trabajo.
Este hecho hace que su ser se remita más allá de sí mismo, necesita del otro, y es, en
tanto otro, como relación, como trabajo que se realiza. La conciencia del límite de sí,
implica el desdoblamiento del ser en sí para ser otro. Esto conlleva a superar la cosa en
sí y pasar a la cosa como relación. Necesita de complementación, de la diferencia. Pero
43
este más allá de sí, comprende la sucesión del tiempo, en tanto todo ser, es ser devenido
y devenido de otro ser, a decir, condicionado y condicionante; histórico. La característica
que hace del ser un ser dependiente: positivo y negativo, es su finitud, la muerte. La
imposibilidad de la autoreferencia, la necesidad de su exteriorización para hacerse a sí
mismo, de su realización en el otro, en lo infinito, es lo que permite el rasgo principal del
cambio, de la motilidad. La negatividad permite la realización real del ser. El Espíritu sólo
es potencia en cuanto negatividad, en cuanto reconoce su finitud, el móvil es, pues, la
muerte. El entendimiento del límite de sí; la finitud, es el escenario activo, el principio
activo del ser en Hegel. Esto implica que la escisión originaria no es un acontecimiento
espontaneo sino es el resultado mismo de la actividad del entendimiento, del trabajo. La
separación del hombre de la naturaleza se debe a que el primero tiene conciencia de sí
y por tanto se trata como objeto de la conciencia, que es autoconsciente de sí mismo.
44
realidad y sentido en relación con otra cosa: es <<opuesta>>, dice Hegel, es decir, no
tiene en sí misma ni su razón de ser ni su fundamento” (Garaudy, 1974, pág. 192) cada
uno de los términos existe por su contrario y no separadamente. Esto es lo que Hegel
llama mediación: El ser que es implicando a otro y siendo implicado por otro. Todo tiene
pues, una razón suficiente, la esencia es la unidad entre el fundamento y lo fundado. El
ser es fundamentado pero solamente en algo que sea él mismo. “El fundamento se
realiza a sí mismo en la cosa y desaparece en ella, para no ser más que el momento de
la mediación, la relación de esta cosa con todas las otras” (Garaudy, 1974, pág. 197)
Esto implica que se pre condicionan y pre existen el fenómeno y la esencia. El fenómeno
es el encadenamiento infinito de las razones de ser y de las cosas basadas en aquellas
razones, no existe separación entre las cosas y la propiedad, sino la cosa misma es la
propiedad. El todo y las partes se condicionan recíprocamente. La relación de
interdependencia nos arroja ahora a que el ser y la esencia son un mismo mundo, la
realidad es la unidad de la esencia con la existencia; la esencia al desarrollarse se
convierte en existencia y esto implica que la realidad no solo es en sí, sino como
posibilidad; -o como diría Lukács, como alternativa- la realidad concreta se escinde al
oponerse como posibilidad de. “En consecuencia, lo real en su totalidad es la
manifestación de una necesidad absoluta que es la unidad de la necesidad y de la
contingencia” (Garaudy, 1974, pág. 201)
Esta dependencia, esta finitud, es el móvil mismo del sí. Para Hegel, la realización del
ser no se da de manera inmediata como en la naturaleza, sino que se da por la
medicación entre la conciencia y la voluntad: el trabajo; lo que permite que el Espíritu se
oponga a sí mismo en sí mismo. Una lucha infinita consigo mismo para devenir otro- sí-
de –sí. Dicha concepción integra la totalidad de las cosas devenidas, existentes. Sintetiza
los estados del ser que él mismo ha negado. No genera antagonismos irresolubles. Cada
particularidad y experiencia es la revelación de lo absoluto: “lo finito no tiene sentido ni
realidad si no es a través de lo infinito, del cual es la expresión limitada, es decir,
provisional” (Garaudy, 1974, pág. 18), histórica. El retorno a la unidad de la escisión
originaria sólo se da en la conciencia de sí, en el Espíritu absoluto, es decir, en el
45
comprender que el ser que se es, se debe al paso de finitudes concretas que elevan la
infinitud total a lo absoluto.
46
La identidad del sujeto y del objeto debe ser establecida de tal forma que
cada uno pueda llegar a ella: hay que demostrar que está en la naturaleza
de lo subjetivo el transformarse en objetivo y que el objetivo debe
transformarse en subjetivo (Garaudy, 1974, pág. 29)
Esta idea la hereda Hegel de los desarrollos sobre la ciencia, la física y la matemática en
el siglo XVIII y XIX, a decir, la idea de que la naturaleza no es posible entenderla sino
como movimiento orgánico, inseparable de la totalidad de la vida. Hegel, inspirado en
esta perspectiva tiene como objetivo fundar la reflexión de la historia, de la humanidad
como un organismo, como una totalidad, lo que supone una postura necesariamente
política. Hegel se aparta de la divinización del ser, es la conciencia la que se produce a
sí misma, es ella quien con relación a lo otro se logra, no es lograda por otro. El ser en
Hegel, no es una sustancia eterna, sino una sustancia que se eterniza, no es un ser
dado, es un ser que se da.
Lo verdadero en Hegel, no solo depende de la sustancia sino de su comportamiento
como sujeto. Para Hegel, no basta la descripción del ser, la filosofía debe describir
además el ser –relevado “La filosofía debe explicar cómo y por qué el ser se realiza no
solo como naturaleza y mundo natural, sino también como hombre y mundo histórico”
(Kojéve, 1982, pág. 17), las bases ontológicas de la realidad natural deben buscarse en
la realidad humana tanto es ella quien se revela así misma desde el discurso, desde la
conciencia.
Al identificar el ser con lo verdadero, Hegel postula las características del ser humano,
descubre la estructura dialéctica entre el ser y lo real, y la categoría ontológica de la
negatividad que es el fundamento de la dialéctica. Hegel es quien sitúa la motilidad de la
esencia, porque esta no está dada ni es estática. Porque es el sujeto mismo, es
objetivamente real en cuanto que su sustancia es el movimiento dialéctico de postularse
a sí mismo, de hacerse a sí. La mediación consigo mismo del acto – devenir- otro -que
– sí. Es en la unidad que se re-constituye en sí misma en el ser otro, lo que constituye lo
verdadero y no la unidad – unificante “primordial”, inmediata. Lo verdadero es el devenir
de sí mismo.
47
Por tanto el ser, es ser devenido, pero lo que ya ha devenido es un suceder en cuanto
que es aquel ser –devenido; tiene que acaecer lo que ya ha sido siempre y es, por
cuanto, el ser en Hegel no es un ser que deviene sino un ser plenamente determinado
en su devenir. Pues solo es en su hacer-que-acaece. Por tanto, el ser es la diferencia
absoluta y lo absoluto es la unidad originaria de la escisión, de los opuestos, razón por
la cual el ser en Hegel es la igualdad consigo mismo en el ser otro. La igualdad en la
negación.
La sustancia viva es, además, el ser que es en verdad sujeto o, lo que tanto
vale, que es en verdad real, pero sólo en cuanto es el movimiento del
ponerse a sí mismo o la medicación de su devenir consigo mismo. Es, en
cuanto sujeto, la pura y simple negatividad y es, cabalmente por ello, el
desdoblamiento de lo simple o la duplicación que contrapone, que es de
nuevo la negación de esta indiferente diversidad y de su contraposición: lo
verdadero es solamente esta igualdad que se restaura o la reflexión en el
ser otro en sí mismo, y no una unidad originaria en cuanto tal o una unidad
inmediata en cuanto tal (Hegel, 1997, pág. 16)
Esto es, el ser como motilidad, ser en tanto otro. La Motilidad hegeliana se alza como la
determinación ontológica. En cuanto la escisión, es principio del acaecer, es la unidad
sintética de la multiplicidad del ser, el ser no es para Hegel identidad vacía, o estática, el
ser es un acontecer concreto, un acaecer sintético, en cuanto la unidad es solo el
acaecer de una síntesis:
48
resultado se “mediatiza” por la negación del ser dado que le sirve de punto
de partida. Esta negatividad en el ser asociada a la identidad del ser es la
que escinde a ese ser en objeto y sujeto y crea al hombre opuesto en la
naturaleza. Pero también esa misma negatividad que se realiza en tanto
que existencia humana en el seno de la naturaleza, re-une nuevamente al
sujeto y el objeto en y por el conocimiento de lo verdadero, donde el
discurso “coincide” con el ser que él revela. Lo verdadero, o el ser revelado,
no es- como lo pensaba Parménides y sus émulos- la identidad primario y
primordial, es decir “inmediata” o dada y natural del ser y del pensamiento,
sino el resultado de una largo proceso activo que comienza por oponer al
hombre a la naturaleza de la cual habla y que niega por su acción” (Kojéve,
1982, pág. 20)
El devenir del discurso es el devenir humano; el hombre que es idea (acción) posee una
entidad ligada, sólo es objetivamente en conexión con otra cosa, no es nada sin el mundo
animal que le sirve de soporte y es la nada por fuera del mundo natural. Y sin embargo,
se separa de ese mundo y se le opone, lo niega, así crea su existencia empírica propia
y adquiere su libertad. Hegel sostiene la interdependencia del ser y el pensar, no parte
de la materia para hallar la conciencia y esta última no obtiene por sí misma la materia,
Hegel plantea un idealismo objetivo para comprender la totalidad de lo real.
La esencialidad pura del ente tiene que ser conceptuada como origen
generador de la multiplicidad (…) esta simple unidad del ente se determina
como distinta en sí misma, y precisamente como igualdad consigo misma
y alteridad de sí misma (…) el modo de la síntesis es, pues, visto más de
cerca, un unificarse (mediar- se) con lo otro; un mantenerse y comportarse
como unidad de lo mismo en el ser otro (…) el ente es lo que es sólo en el
ser otro ” (Marcuse, 1968, pág. 48)
Esto es, que en Hegel el ser es una existencia mediata, construida por la interacción del
ser con el no ser, del acontecer, pues solo es en su hacer-que-acaece, el ser tiene en su
condicionamiento el ser escindido, el ser sólo es en el ser otro, el ser es:
49
Como auto igualdad en la alteración; el ser lleva consigo siempre su
negatividad, es negatividad por su esencia más íntima. Esta quebradura y
escisión esencial del ser es su fundamento como motilidad, como acaecer;
ella fundamenta la multiplicidad del ente como modos varios del ser (…)
pues la mediación con su ser otro no es más que la auto igualdad
semoviente y precisamente su ser-para –sí, su pura negatividad frente a
todo ser otro, es su fuerza motora (…) esta motilidad especifica del auto
producirse, del mostrarse, constituye la realidad propia del ente: es
esencialmente causarse, realizarse (Marcuse, 1968, pág. 50)
(…) La diferencia absoluta del ser es, pues, al mismo tiempo, fundamento
y terreno de su concreción como autodesarrollo y crecimiento conjunto
(concretum) de la diferencia y ese desarrollo y mediación de la escisión
constituye como acaecer concreto el ser en cuanto motilidad, en cuanto
“devenir ser”, en cuanto “vitalidad (Marcuse, 1968, pág. 51)
El “ser” no se presenta solo como ser determinado, sino también como ente
determinado, no como estar, sino como estante, no es solo multiplicidad de
determinaciones ónticas (cualidades) es una “concreción” algo reunido en
unidad, en “algo (Marcuse, 1968, pág. 54)
50
la circularidad ontológica es la realización y negación de sí como pivote del pensamiento
hegeliano. El ser es para sí su propia prueba.
51
El espíritu es, pues, actuante. El saber es indivisible de la acción, su acto creador de
conocimiento es acto creador de objeto, la finitud que obliga al acto, que obliga al
movimiento, supera el límite de lo finito. Esta lógica que es ontología, significa que el ser
es relación, conflicto, movimiento de la finalidad. “la dialéctica es una lógica de la relación.
En su forma más simple, lo negativo es lo otro; la contradicción es la relación” (Garaudy,
1974, pág. 49) Esta lógica que considera al todo como la verdad, implica la relación de
contradicción que es que cada parte se define en relación con; cada cosa es todo lo que
no es. La pregunta por el sí de la cosa es una pregunta que necesariamente arroja al ser
para los otros. Todo ser exige la existencia de su contrario, de lo que ella no es, de su
correlativo necesario. La dialéctica es una lógica del conflicto. El ser, al limitarse a sí
mismo entra en contradicción, en conflicto, en enfrentamiento. Cada ser finito es
rechazado en sus límites por otra realidad, por otra finitud; por tal razón la dialéctica es
una lógica de movimiento, el concepto anterior al ser es el devenir. Solo es real lo que
se mueve, la quietud es abstracción porque no es capaz de tener conciencia del devenir-
ser. El movimiento supone pues, que un ente esté y no esté en el mismo lugar, el
movimiento expresa la finitud, pero concilia la infinitud. Expresa la finitud de un ser que
por moverse ya no es, pero al moverse se universaliza, se absolutiza.
52
mundo en su totalidad, es decir, naturaleza e historia” (Garaudy, 1974, pág. 56) La
dialéctica suprime la exterioridad del sujeto y del objeto, son relación entre sí. La idea es
acción, realización total.
2.1.2 Idealismo Objetivo. El ser, es, pues, ser que se trasciende por su actividad, pero
esta última debe tener un escenario de acción: el objeto. Para Hegel, el sujeto es
objetividad realizada. La conciencia es mediatizada por la objetividad, es el vehículo de
esta. Se asiste a la escisión de lo uno, al desdoblamiento de la cosa en ser para sí y ser
para otro: ser más allá de sí; esto implica superar la cosa en sí, y pasar a la cosa como
relación. Este tránsito de la unidad a lo múltiple se expresa en la noción de fuerza, que
es aquella que permite integrar la oposición dentro de la unidad, concebir lo sensible
como manifestación de un interior de las cosas; el poder se convierte en un concepto
clave, porque es movimiento, porque es capaz de captar la cosa como relación en
contradicción, que se objetiva, se hace por su acción, por su fuerza, por su poder. El
concepto de fuerza implica necesariamente el de resistencia, implica su contrario, la
lucha: “Pensar una fuerza es pensar su otro, su antagonista mediante la cual solo ella se
manifiesta como fuerza” (Garaudy, 1974, pág. 73) Cada fuerza es realización que tiene
en tanto negación de lo otro, sólo es posible el ser de la fuerza por la resistencia de lo
otro. Lo absoluto que es la relación de lo finito con lo infinito, es los momentos de la
negación de estas partes, “Lo absoluto lleva en sí el motor de su progresión; la
negatividad, la escisión, la muerte como condición de la vida” (Garaudy, 1974, pág. 76)
En Hegel, se pasa, pues, de la cosa a la fuerza; y esto implica la explicación del objeto
no por el mismo, sino por la relación con el pensamiento, la relación de devenir –ser –
del- pensar, objetivación y no objeto. El –ser- devenir- pensamiento, es la autoconciencia
que le imprime a la infinitud la concreción, es conciencia práctica, es anticipación de su
obra. Lo infinito se presenta como la inquietud de lo finito, la transformación. El Espíritu
es, pues, no trascendente sino acto de trascendencia. Este acto de trascender, que es
el deseo del ser de ser, implica la posesión del objeto a la conciencia, conciencia que
niega al objeto como cosa, y lo arroja a la vida como objetivación, como medio de sí para
sí. Desear una cosa, es ya transformarla por una acción. La conciencia no contempla la
cosa sino la subsume, la asimila, la hace suya. La mediación por tanto es apropiación.
53
El hombre no puede llegar a la conciencia de sí mismo por la
contemplación, sino sólo por la acción. El deseo es el comienzo de ese yo
activo, negador del ser dado, un yo que transforma y crea (Garaudy, 1974,
pág. 81)
Esta identidad entre sujeto y objeto, es lo que llamará Hegel el espíritu objetivo, no es el
hombre realización material de una divinidad, el hombre es materialidad realizada por sí
mismo, por su naturaleza. La realización del espíritu subjetivo solo es en realización en
la objetividad. La conciencia por el hecho de actuar permite el desdoblamiento a la
objetividad; el desdoblamiento, representa el ponerse a sí, es crearse, la acción implica,
pues, la concreción, la especificación. Esto, a su vez, permite la negación y el
movimiento. La particularidad es negada por la universalidad, pero esta última es
arrojada también por la particularidad.
54
que la naturaleza del hombre no sea una naturaleza dada, sino una realidad dialéctica,
mediatizada, construida:
El ser no se realiza no sólo en tanto que naturaleza, sino aun en tanto que
hombre. Y ese afirmar, en fin, que el hombre, que difiere esencialmente de
la naturaleza sólo en la medida en que es razón (logos) o discurso
coherente dotado de un sentido que revela al ser, es él mismo no ser dado,
sino acción creadora (=negadora de lo dado). El hombre no es movimiento
dialéctico o histórico (=libre) que revela al ser a través del discurso sino
porque vive en función del porvenir, que se le presenta en forma de
proyecto o de un fin (Zweck) a realizar por la acción negadora de lo dado,
y porque él mismo no es real en tanto que hombre sino en la medida en
que se crea como obra (Werk) mediante la acción (Kojéve, 1982, pág. 25)
55
como árbol, pero se conserva en cuanto madera, en cuanto escritorio. El trabajo no
destruye al objeto pero lo cambia de forma y de contenido, le da una forma que por sí
mismo no contenía, implica, pues, que el trabajo es proceso de trasformación y
formación. Y al ser mediado el objeto y el deseo mismo, el ser ya no es animalidad sino
humanidad, porque es voluntad, conciencia de sí; “lo propio de la voluntad es
desplegarse como actividad, y darse un contenido. Afirmándose como voluntad que se
da a sí misma su propio contenido, la voluntad deja de ser una potencia formal y vacía
para aplicarse a la realidad” (Vázquez, 1972, pág. 64) El trabajo transforma el ser de
inmediato a lo mediado, al ser con otro, por tanto al ser social.
56
2.1.3 Trabajo y lucha: El ser como transformación. El ser en Hegel es movimiento,
transformación y fuerza, por tanto, poder. Para Hegel, el hombre a lo largo de la filosofía
carecía de negatividad, siempre era positivo, dado, no existía en tanto sí para-sí, es decir
libre. El ser para sí tiene como móvil, como mediación, la acción. El hombre en Hegel, al
ser escindido de la naturaleza crea en ella un mundo que le es propio, un mundo histórico
donde se realiza, donde deviene radicalmente distinto del ser dado de la naturaleza.
Hegel, postula como principio ontológico la libertad. Para hacerlo, debe comprender al
hombre como ser mortal, y esta finitud como fundamento de libertad e historicidad, solo
la negatividad de lo dado, de lo trascendente, permite al ser la libertad de la
autorrealización. Decir que el hombre trasciende a la naturaleza en la medida que la
niega, equivale negar a Dios, pues no existe nada en el mundo por fuera del mundo
natural. El mundo no natural es el mundo humano que también es natural. No existe
espíritu por fuera del hombre que vive en el mundo. Por tanto, Hegel rechaza la divinidad
que arroja a lo humano.
Lo que distingue al hombre del animal es la conciencia que se realiza, pero esta
conciencia es fuerza, es contradicción del ser que niega otro. Así, aparece el amo y el
esclavo en Hegel. La conciencia de uno es la fuerza que se impone, bajo la apropiación
de lo otro, sobre el otro. Si la conciencia es voluntad que se despliega como acción y es
objetivación de esa voluntad, el reconocimiento implica pues, poder. Al existir dos
conciencias que tienen como constitutivo el reconocimiento de sí por otro, son
necesariamente arrojadas a la lucha de conciencias, pues el reconocimiento mutuo
presupone la exclusión. De allí que la acción que deviene del deseo se transforme en
lucha; la negación de una conciencia no implica su muerte sino el sometimiento a otra
conciencia, el dejar de reclamarse conciencia de sí y arrojarse a la conciencia del otro,
esta es, la relación de dominación que posee la ontología del poder sobre, el poder de
dominio, el del amo.47
47 Sánchez Vázquez señala que es aquí donde se da la relación de dominación y servidumbre entre el
amo y el esclavo, empero solo prevé el lado del amo, como escenario de lucha y perpetua negación y
olvida el lado del trabajo, de la auto realización por fuera del reconocimiento de la otra parte. También
señala al igual que Garaudy que esta dialéctica del amo y el esclavo justifica la servidumbre, sin atender
al trabajo como realización que niega, y por tanto lucha contra las condiciones arrojadas al obrero, al
humano. La revolución debe obrarse, trabajarse y por tanto lucharse.
57
Reviste dos escenarios este reconocimiento de las conciencias, uno, el trabajo (el
esclavo) y dos, la lucha (el amo). El amo se reconoce a través del esclavo, sólo es en
tanto lucha, negación del esclavo. Por el contrario, el esclavo, en la desesperación de su
fragilidad, en la necesidad de mantener su vida biológica, renuncia al reconocimiento por
parte del amo pero toma conciencia de sí y la desarrolla por medio del trabajo, su relación
con la naturaleza y con el otro (el amo) es el trabajo, este último que es mediación del
ser con el mundo, termina por transformar al esclavo y su mundo, y convierte en para sí
su relación con este, lo crea para él, porque su reconocimiento se lo da él mismo, aquí
radica la ontología del poder hacer, de la libertad, del reconocimiento de sí mismo.
58
Aquí Hegel sitúa la creación del hombre como obra suya, pero como escenario de poder,
sólo se realiza por la fuerza, por la capacidad de su poder, ya sea sobre otro (amo) ya
sea con lo otro (esclavo)
Pero el trabajo es también negación de, esto es, lucha con. El trabajo niega la naturaleza
inmediata, lucha contra el ser dado, y por ser realización de, es también negación de la
no realización, de la lucha que representa el amo. El amo sólo es en la negación del otro,
el siervo es en cuanto afirmación y, esta última es negación de sí y superación de sí. El
amo sólo posee una parte del ser, es unilateral, es siempre lucha. El siervo conserva los
dos rasgos: negación y realización. La voluntad de realización de sí se convierte pues,
en acto de libertad.
48 la enajenación que en Hegel reviste un carácter ontológico, se debe a que Hegel confunde objetivación,
apropiación de las cualidades de la naturaleza y del hombre por la acción del hombre, con la propiedad
privada que es la negación de la acción del hombre por otro hombre: “Al considerar la propiedad como una
necesidad eterna de la razón, Hegel confunde bajo nombre de alienación dos cosas totalmente diferentes:
La objetivación necesaria del hombre en su acción, por la cual imprime una forma humana a las cosas, y
la alienación propiamente dicha, que no es un fenómeno necesario, sino un fenómeno histórico, nacido
con la propiedad privada de los medios de producción y que desaparece con ella, y que proviene del hecho
de que lo que el hombre ha puesto de sí en el objeto, cuando este objeto se convierte en mercancía, se le
59
Por el contario, la conciencia del esclavo, es conciencia rebelde, esta, que es realización
a partir del trabajo, devela la alienación de las cosas, el trabajo que es negado por la
lucha, desmiente las cosas como objeto, y las demuestra en objetividad, en acción. La
voluntad de libertad no puede cerrarse en sí misma, debe exteriorizarse, objetivarse, es
aquí, en el trabajo, donde el esclavo se libera.
El hombre a diferencia de la naturaleza puede cambiar sin dejar de ser, el ser natural es
inmediatamente dado, si cambia, si se niega, es por una fuerza externa que lo destruye;
por el contrario, el ser humano puede trascenderse a sí mismo, ir más allá de su
naturaleza inmediata permaneciendo lo que es.
escapa, se le vuelve extraño, e incluso, por efectos de la acumulación, se le vuelve hostil y le aplasta. De
esta confusión se desprenden múltiples consecuencias: en primer lugar, al confundir Hegel la alienación
con la objetivación, la primera resulta necesaria y eterna como la segunda y, por consiguiente, insuperable.
La vida es trágica y desagarrada” (Garaudy, 1974, pág. 136) Es preciso señalar que no se debe confundir
negación con enajenación, la primera es ontológica, permite el devenir. La otra es el ya no ser del ser, es
una antinomia más que una contradicción. La contradicción es una contradicción determinada, la
enajenación al negar los caracteres ontológicos se convierte en antinomia, esta será una de las críticas
fundamentales desarrolladas por Marx, cuestión que parece ser obviada por Sánchez Vázquez y Garzón
Bates.
60
conciencia para sí, no le basta al ser estar constituido en una cosa, sino descubrirse en
tanto acción. No como producto sino como producir:
61
Por consiguiente, el pensamiento de Hegel sitúa la libertad como escenario ontológico,
pero ésta solo puede ser alcanzada como acto de liberación, de poder.
Por ende, en la realidad humana subsisten los dos lados del ser, el amo y el esclavo, la
existencia humana solo se da en el reconocimiento del uno por el otro, la labor del
esclavo perfecciona su humanidad en la medida que es la angustia por su muerte el
móvil de sí mismo, por el contrario, el amo se ve reconocido por su misma posición de
amo. El esclavo, como ya se señaló, lo supera porque el reconocimiento del amo
depende del esclavo, por el contrario, el reconocimiento del esclavo radica en su hacer,
en su trabajo; por tanto es él y no el amo propiamente dicho, el individuo que crea
libremente la historia. El ser es acto y por tanto tiempo. El ser es trabajo y lucha y por
tanto historia.50 La historia es la obra, la objetivación del ser a lo largo de sí mismo, a lo
largo de crearse y de negarse por medio de la lucha y el trabajo. Si el sujeto es el centro
de la filosofía de Hegel, es el hombre el centro de la misma. La plenitud del hombre, el
hombre total, es la síntesis del acaecer. Y esta realización total del hombre es la libertad.
Es Marx, quien sacará de esta dialéctica del ser (trabajo y lucha) la comprensión del
poder en su doble connotación, el trabajo como realización de sí y como imposición de
sí sobre otro y la lucha como apropiación de otro. La diferencia radica en que Marx señala
que no es la conciencia de la finitud del esclavo quien lo somete a la voluntad del amo,
es la violencia. Las implicaciones de la negación de la existencia misma del esclavo es
50Garaudy señala que “el acto de crear no se puede separar de la creación que lo manifiesta. El espíritu,
como acto, como acto creador, no puede separarse de los que lo manifiesta y de lo que lo crea. La
naturaleza misma del espíritu es objetivarse” (Garaudy, 1974, pág. 272) Empero, si es separado del objeto
de creación, si son separados el acto del producto, el ser ya no es, no existe materialización de la voluntad
del ser, y el ser solo es en tanto objetivación, por tanto el ser enajenado es el ya no ser del ser.
62
lo que lo arroja al sometimiento. Sobre la falta de las condiciones para la vida, el obrero
se ve obligado a someterse al burgués. Marx concretiza en un estado histórico, en un
momento del devenir humano, el carácter ontológico del poder.
Al considerar tan sólo un aspecto de la ontología del poder (poder sobre), este se asume
únicamente como dominación y por tanto la lucha no libera, solo somete, este es el
aspecto hegemónico del significante del poder en el liberalismo. Pero en Marx, el
significante de poder es dialéctico, el trabajo libera en la construcción de sí y en la lucha
por sí, no reviste un solo escenario el poder en Marx, como tampoco en Hegel.
Hegel, es el pensador que sitúa la actividad como mediación del ser, empero, para que
esta praxis se convierta en praxis humana, aún falta situar al hombre como la idea
creadora, este clivaje ontológico será obra de Feuerbach y, pasará la praxis, esto es, el
poder, del contenido espiritual al contenido material que será la obra de Marx.
2.2 FEUERBACH: ONTOLOGÍA MATERIAL (OBJETO)
51Feuerbach realiza una carta el 22 de noviembre de 1828 dirigida a Hegel donde se reclama discípulo
de éste.
63
Es ya el momento de una nueva fundamentación de las cosas, una nueva
historia, una segunda creación, en la que la forma general de contemplar
las cosas no sea ya el tiempo ni el pensamiento de aquí o de allá. Sino la
razón (Feuerbach, 1993, pág. 11)
Al situar como pivote de la totalidad de lo real al hombre, Feuerbach hace una crítica
ontológico-antropológica de la teoría de Hegel, será, como señaló Lukács: el giro
ontológico a la materialidad; Feuerbach, señala que el pensar no solo es el lado
subjetivo, sino como el hombre mismo, que es el que piensa, y como las cosas; el pensar
hace parte de la materialidad. La explicación hecha de la dialéctica hegeliana por
Feuerbach, desplaza la reflexión desde lo infinito, de lo universal abstracto, y sitúa lo
finito, lo real sensible, como el punto de partida positivo, pasa de superar la teología y la
religión por la filosofía material. Feuerbach crítica la abstracción que ha hecho el
cristianismo de la idea, y por tanto del hombre. La tarea de su filosofía se trata:
De profundizar en el fundamento de la verdad, y de introducir en su sitio,
como visión que caracteriza el mundo en su actualidad inmediata, los
conocimientos que se encuentran implicados en la filosofía actual como
reino del en sí objetivo y lo que le trasciende” (Feuerbach, 1993, pág. 12)
64
necesidad de la reconciliación entre la naturaleza y el Espíritu, escisión que protagonizó
la filosofía idealista con el fin de dar un sentido trascendental y constitutivo a la idea.
65
elementos constitutivos, o sea el ser, es decir la existencia de la materia,
de la naturaleza (Plejanov, 1971, pág. 15)
La finalidad de la crítica de Feuerbach tiene como sentido vislumbrar y develar los rasgos
antropológicos, al hombre detrás de la religión y de la idea absoluta. La verdadera
esencia de la verdad no es la teológica, sino la antropológica. El pensamiento de
Feuerbach es la terrenalización de la conciencia.
2.2.2 El ser genérico: humanismo en Feuerbach. Para Feuerbach, el pensamiento, a
diferencia de hegel, es la mediación, no el conductor de la idea. El pensamiento es la
mediación del hombre con el hombre. El pensamiento en Feuerbach, es fuente única de
comunicación, porque es fuente única de identificación. El ser es al pensar todos los
seres, el pensamiento supone el dialogo entre las partes incluso en la particularidad del
individuo, solo se puede hablar consigo mismo porque el pensar se diferencia de su ser
inmediato. Es justamente esto lo que hará que Feuerbach considere al hombre como ser
genérico.
66
individuo/humanidad no posee este carácter en Feuerbach, para éste, es fundamental
eliminar la particularidad del Yo, de la persona y pasar a fundamentar teóricamente la
ontología del amor.
El proceso de objetivación iniciado por Hegel, será radicalizado por Feuerbach tras la
comprensión de la evidencia de la nada del Yo único, por lo mismo, la vacuidad del ser
particular lo arroja al encuentro con lo otro, como fundamento de sí. La ontología
antropológica de Feuerbach entiende al ser como compañía, de aquí que el hombre solo
pueda ser con el otro. El ser cerrado a sí mismo es animalidad, nulidad de voluntad y de
acción. Cuando somos, somos por necesidad en los otros. Pero este ser que es
materialidad en Feuerbach, solo es en cuanto materialidad de la conciencia. El ser en
Feuerbach es el saber de sí, pero este saber de sí esta mediado por los otros, ya que la
conciencia que tiene el ser de sí se ha construido en el ser desde los otros, y la finitud
de este ser pasa a ser la parte constituyente de otro ser, lo que fue el ser es la base para
el ser que será. La materialidad si bien es principio en Feuerbach, solo existe como
realización del pensamiento.
La escisión ontologizada por Hegel es asumida por Feuerbach, esto es, el ser en cuanto
otro, pero la unidad de las partes no es el devenir del Espíritu sino el amor. El amor para
Feuerbach es la forma más elevada del pensar, de la autoconciencia, pues en él se funde
el sentimiento y el saber del ser. El amor por el otro, estriba en que este otro hace parte
de sí mismo, es volver a la unidad del ser. El ser particular es consumido por el amor en
el objeto amado; el amar niega el sí mismo pues, el amar implica vivir en el otro. El
hombre es por lo mismo amor y no puede ser nada por fuera del amor, del ser otro, pues
lo fundamental es tener el ser de otro como fundamento del ser propio. El amor en
Feuerbach da sentido a la existencia, la crea pero también la quita, el ser que ama es
no -ser mismo, esta arrojado a otro. Renuncia a su particularidad porque se entrega al
otro. El amor es, por tanto, la fuerza capital, es la energía creadora, la energía
ontogenética que decide el ser y el no-ser. La necesidad del ser de amar y ser amado
implica forzosamente determinarse a sí mismo, el acto de querer implica una
determinación que se vuelve objeto dependiente del pensamiento. El querer, la voluntad,
67
es entonces, primera que el conocimiento, el individuo precede al pensamiento, lo que
significa que la materia precede a la idea.
La verdad no puede estar por fuera del pensamiento, debe ser materializada la voluntad
del pensamiento. El sentido de la verdad en Feuerbach, supone la relación del
pensamiento objetivo; la voluntad, el deseo, obliga al ser a dirigirse a lo terrenal, a lo
material. El límite del ser y la finitud del mismo, implican en la ontología de Feuerbach,
la culminación de un mismo proceso, es decir, la finalidad de la cosa es su naturaleza, la
finalidad del ojo es ver, por tanto, ver es su ser. La relación objetivista de Feuerbach
aparece de nuevo en la relación pensar/ ser, para éste, existe coordinación y
coexistencia entre estos elementos más que subordinación y sucesividad como en el
pensamiento de Hegel. Feuerbach materializa la dialéctica al no subordinar el elemento
objetivo del ser, en esta dialéctica material está fundada la unidad de praxis y teoría,
pues, si pensar es en cuanto ser otro, implica pues, serlo en el obrar, por lo mismo pensar
es arquetipo de la acción, pero esta acción difiere de la marxiana, esta acción es
materialización del pensamiento, en Marx es objetivación de la materialidad creada y
pensada.
Para Feuerbach, al igual que Hegel, la finitud demuestra el ser infinito del ser, esto es, la
finitud es el desdoblamiento de sí en el tiempo y por lo mismo es cambio de sí, de esta
manera la objetividad vuelve a la subjetividad, ya que el tiempo hace intimas las cosas,
el tiempo es el tránsito de la vuelta del ser a la esencia, de lo sensible a lo espiritual,
porque el ser pasa a ser el recuerdo, idea de lo que fue. El ser como lo que fue y lo que
es, supone la finitud, la dependencia y ser con otro, es decir un ser genérico, humanista.
68
discusión sobre lo que es la realidad, desarrolla el sentido político y teórico de la
emancipación, necesario para el reconocimiento de la actividad trasformadora; esto es,
una reflexión ontológica sobre la constitución del poder. El análisis de Marx, gira en torno
a las virtudes y debilidades del materialismo y el idealismo; esto, sobre la necesidad de
satisfacer y de comprender la significación de la actividad revolucionaria, y es sobre estas
dos corrientes que se han construido las anteriores respuestas.
Ahora bien, la disputa de Marx tiene como objetivo fundamentar el carácter del discurso
revolucionario, y es revolucionario no solo en tanto búsqueda y acción del potencial
obrero, sino, revolucionario en el campo teórico. Si la realidad ha de ser cambiada, la
filosofía debe ser instrumento de transformación. Pero si esta misma no cambia la
realidad, debe pensarse de manera distinta la relación entre filosofía y acción 52. La
filosofía no cambia por sí misma la realidad, para hacerlo debe realizarse, pero su
realización es su supresión, por cuanto es el cumplimiento de la idea. La praxis es la
mediación entre mundo y filosofía. La filosofía se realiza y al hacerlo se niega como
filosofía abstracta. La crítica abandona el escenario meramente teórico para ser material,
y para hacerlo, debe convertirse en sujeto, en la sociedad, en el proletariado 53, que es,
como se verá, la génesis del poder en el sistema capital. El materialismo de Marx, es,
pues, crítico.
De aquí, que su evaluación sobre los límites del materialismo tradicional, el idealismo, y
la economía política sea esencialmente, en cómo estos discursos, como aprehensión
de la realidad, son estructuras discursivas de la configuración moderna o capitalista del
52 La existencia de una filosofía marxista es un debate abierto, sin embargo, Lucien Goldman señala la
existencia de filosofías por fuera de un esquema conceptual cerrado. Se debe subrayar que el
materialismo dialéctico centra su reflexión en la acción por encima del andamiaje conceptual. Por lo mismo,
Goldman, asume la definición de filosofía como la expresión conceptual más o menos coherente y
consecuente de las diferentes visiones del mundo que se han sucedido en el curso de la historia. Por tanto,
el discurso conceptual no se basta a sí mismo, y no es el sentido final de la historia, de lo que se trata en
el marxismo, es la realización de la comunidad sobre la libertad.
53 El hilo conductor de la crítica de Marx tanto a la filosofía política como a la economía política es, la
alienación, esto es, la separación o inversión del sujeto por el predicado, del productor con su producto.
Para Mandel como para Ranciére, la importancia del pensamiento de Marx, radica en su aspecto lógico-
epistémico y estructural que en ser una teoría de una clase social. Véase, (Ranciere, 1971) (Lefebvre H. ,
1976) (Mandel, 1969)
69
discurso teórico. La significación central de cada una de las perspectivas analizadas por
Marx se inscribe en la totalidad concreta de la modernidad capitalista, hallar su hilo
conductor, subcodificar la totalización de sus discursos, permite vislumbrar los espacios
de confrontación y asimilación que Marx desarrolló frente a estas corrientes.
El principio teórico del discurso crítico de Marx es la negatividad, porque subraya como
axioma la actividad revolucionaria que niega o señala las debilidades que adolece el
discurso tradicional y halla un camino, una posibilidad de nuevo discurso, y por lo mismo
de una nueva acción54. El pensamiento sobre la praxis más elevado antes de Marx, es,
como ya se expuso, el pensamiento de Hegel. Pero en este pensamiento la práctica no
posee un carácter revolucionario, por el contrario, tiene como propósito aceptar la
realidad. Aquí, método y sistema se contradicen, como lo señalará Engels 55, dicha
división entre sistema y método será escenario de la división del pensamiento de Hegel
en dos grandes corrientes: Los hegelianos conservadores, defensores del sistema
hegeliano, que asumen que el más alto eslabón del devenir del Espíritu absoluto es el
Estado alemán; y los hegelianos de Izquierda, que asumen el método para transformar
la realidad existente, negándola; por tanto, Estado y Religión se convierten en puntos de
disputa por parte de la filosofía que pretende negar la sociedad existente, y estas son,
según ellos, los pilares de la misma. Sin embargo, éstos critican de manera teórica la
realidad pretendiendo que la actividad de la crítica por sí misma cambia la realidad. No
superan entonces, la actividad desde la conciencia56. Es Marx, quien en la necesidad de
54 Cabe aclarar que no depende del discurso, de la idea, el accionar, el accionar es en sí mismo idea,
conciencia que materializa y materialidad que se hace conciencia, es dialéctica, una supone a la otra.
55 El error de Hegel según Engels, estriba que su método, el método dialectico, se veía constreñido, por la
necesidad de construir un sistema filosófico, y un sistema tiene por exigencia que construir una verdad
absoluta. Razón que permite visibilizar las dos corrientes inspiradas en Hegel y sus derroteros teóricos, a
su vez, la negativa de Marx de construir un sistema filosófico.
56
“Entre estos neo hegelianos las ideas, los pensamientos, los conceptos, y, en general, los productos de
la conciencia por ellos independizaba eran considerados como las verdaderas ataduras del hombre,
exactamente lo mismo que los viejos hegelianos veían en ellos los auténticos nexos de la sociedad
70
cambiar al mundo, debe situar a la filosofía de la praxis en un nuevo escenario, la
sociedad. Pero este paso (sólo se puede cambiar la realidad de manera práctica y social)
únicamente era posible al denunciar teóricamente los vacíos epistémicos de las antiguas
filosofías.
La elaboración de la ontología de poder por parte de Marx, es, pues, este ajuste de
cuentas con las predecesoras formas de entender la praxis y por lo mismo al hombre.
Los primeros escritos de Marx denuncian el carácter mistificador, la hipostatización, que
es, la inversión que hace del sujeto y el predicado Hegel. Los escritos: la Ideología
Alemana y los Manuscritos de 1844, son donde Marx sitúa la praxis como elemento
transformador y formador de la sociedad y el hombre. Se encuentra pues, que el
desarrollo de la teoría de Marx, es el desarrollo de su concepción de la praxis como la
política de la emancipación. Teoría que se concretiza, según Sánchez Vázquez, en el
Manifiesto del partido comunista.
humana, era lógico que también los neo hegelianos lucharan y se creyeran obligados a luchar solamente
contra estas ilusiones de la conciencia” (Marx & Engels , 1975, pág. 18)
71
producción y de consumo de valores de uso, esto es, la plasmación de la voluntad del
sujeto en la realidad social; y por otro, como proceso de valorización de valor mercantil
de los productos, esto es, como pérdida de la realidad por parte del sujeto concreto. El
pensamiento de Marx es una concepción que pretende hallar la contradicción entre la
esencia y la apariencia de los objetos. Sin embargo, desde el marxismo solo se ha dado,
al aporte de Marx, relevancia a los procesos de acumulación del capital y sus
consideraciones negativas y se han subvalorado las investigaciones hechas por Marx
capaces de hacer contrapeso a la realidad de la modernidad capitalista, esto es, a su
ontología57 crítica.
La crítica para hacerse realidad, debe hacerse sujeto, raíz. En cuanto, es el sujeto quien
recrea y crea el mundo, que en últimas, en Marx, es lo que se desea transformar58. Este
sujeto debe ser un sujeto concreto, debe ser el sujeto creador real, no abstracto del
mundo, debe ser el poder en sí mismo. Este sujeto, en la sociedad burguesa es el
proletariado. Marx pasa de la crítica teórica a la crítica de la práctica. La crítica marxiana
a la economía política y a la filosofía tradicional es una crítica que se dibuja en tres
sentidos: 1.) objeto de la crítica, 2.) sujeto de la crítica y, 3.) método de la crítica. Toda la
crítica de Marx es el entrelazamiento de estos tres factores.
57 Es preciso señalar que el estudio de la ontología Marxista tiene pocos desarrollos, pero las
investigaciones desarrolladas por la escuela de Budapest son de importancia a la hora de comprender el
concepto de valor de uso como sentido ontológico, cuestión que también trabajará Bolívar Echeverría y
Juan Garzón Bates.
58 Cabe señalar que el cambio de las circunstancias de existencia, cambia a sí mismo el hombre que crea
72
experiencia humana tal como se da, es decir, entendiendo las contradicciones a las que
esta arrojado el ser humano. Si el objeto de la crítica es la humidad fáctica, el sujeto de
la crítica es la humanidad actuante, la humanidad constitutiva de la estructuración de lo
real, el sujeto que capta su existencia como ajena, y en su hacer, hace que las
condiciones objetivas devengan voluntad de sí. La crítica esencialmente se basa en
comprender la antinomia del ser, a decir: la alienación. Método, sujeto y objeto, son pues,
los momentos de esta superación de la alienación que existe en las anteriores formas de
comprender el sujeto, el objeto y el método.
La reflexión sobre el poder en Marx, es una reflexión humanista que pretende situar de
nuevo al hombre en el centro de la vida y de la conciencia, como la voluntad objetiva
totalizadora. Al contrario de la filosofía idealista, el materialismo histórico comprende que
los procesos de alienación del ser, que es por ontología exteriorización de sí, se vuelve
extraño de sí, la producción de sí mismo pasa a ser la producción de otro y por otro,
cuestión que conlleva a la inversión de la relación. El sujeto, el productor, pasa a ser
objeto, producto, y se niega como parte activa del proceso del devenir ser. Esta antinomia
aparece sólo de manera fenoménica en la experiencia fáctica, por tanto, es el método
quien debe elevar de la particularidad y la unilateralidad de la escisión a la totalidad de
la misma, pasar de comprender la separación como una individualidad a comprenderla
como un momento, encontrar en esta su significancia humana, esto es, la raíz del
hombre. De allí que Marx rinda cuentas a las críticas de los neo hegelianos o de
Proudhon59 que sólo disputan lo fenoménico sin disputarse lo ontológico, Marx busca
entender y criticar cómo la esencia del hombre se invierte, pasa de ser constitutivo ha
constituido; el Hombre pasa de ser sujeto del Estado o Capital a ser postulado de los
mismos. Pasa Marx,de encontrar el sentido profundo de la separación al
redescubrimiento de la unidad originaria. Este retorno a sí, es, la unidad entre ser y
existencia, el devenir verdad, unidad de sí.
73
de la realidad, del poder. Al criticar la praxis del hombre, Marx sitúa en esta, el plano de
la revolución, del cambio; que es el poder mismo del ser del hombre. La crítica de Marx
se basa sobre la necesidad del retorno de sí del hombre, la vuelta del poder del hombre
para la constitución de sí de manera consiente, pero este sujeto es necesariamente
histórico y condicionado por las circunstancias de existencia. Este sujeto es el
proletariado, quien siendo el origen de la producción y de la acción que hace el mundo,
esto es, de todo lo existente, es el principio de la revolución, porque puede hacer otro
mundo.
La praxis entendida como trabajo material humano, será, pues, el centro del pensamiento
de Marx en torno al poder, toda vez que la realización de sí, es la apropiación de las
fuerzas genéricas del hombre y las fuerzas de la naturaleza bajo la voluntad de sí. El
trabajo es, la realización del poder del hombre. Trabajo y revolución, son pues, en Marx,
dos caras de la misma moneda, la dialéctica del amo y el esclavo como principio de lucha
y trabajo son las formas de devenir ser-hombre. Desde la Contribución a la crítica de la
filosofía del derecho de Hegel, Marx sitúa la praxis como revolución de un sujeto
concreto, pero es en los Manuscritos filosóficos y económicos de 1844, donde la praxis
adquiere el valor ontológico de realización del hombre por el hombre.
2.3.1 El Hombre como génesis de lo existente. En los Manuscritos de 1844, Marx señala
la importancia de la tesis de la Fenomenología de Hegel, que sostiene el carácter auto-
generador que tiene la negación del Espíritu y el papel de autocreación del hombre como
un proceso de objetivación que capta la esencia del trabajo y concibe al hombre de
manera objetiva, como exteriorización, toda vez que es la expresión de su trabajo:
La relación real, activa, del hombre consigo mismo como ser genérico, o su
manifestación de sí como un ser genérico general, es decir, como ser
humano, solo es posible merced a que él realmente exterioriza todas sus
fuerzas genéricas (lo cual, a su vez, sólo es posible por la cooperación de
los hombres, como resultado de la historia) y se comporta frente a ellas
como frente a objetos) (Marx, 1993, pág. 194)
74
El momento positivo de la dialéctica Hegeliana para Marx es, la realización del hombre
a partir de su acción, (autogeneración, onto-creación), aunque para Hegel la acción del
hombre sea y sólo tenga valor en cuanto ser pensante. En Hegel, la acción no supone la
conciencia de sí misma. La “astucia de la razón” usa como móvil el accionar y sólo toma
conciencia de sí a la culminación de la acción, como producto. El Espíritu, que es el
pensamiento actuante, se basta a sí mismo, sólo utiliza la materialidad para su
realización. El otro en Hegel, no es más que sí mismo, ya que lo otro de la idea es el
acto de pensar la superación de la enajenación, saber es el único comportamiento
objetivo para Hegel, esto es, la objetivación es el acto de pensar.
Para Marx, la situación es totalmente inversa. La acción en efecto puede darse sin la
conciencia de sí, pero esta, es la praxis fetichizada, es decir, el mundo de la
materialización de la acción sin la voluntad del sujeto, y por lo mismo no libera ni
trasciende el ser. La verdadera liberación, la toma de conciencia verdadera, es el
elemento necesario. Por lo tanto, el discurso conceptual no se basta a sí mismo, no es
el sentido final de la historia, de lo que se trata, es de la realización de la comunidad
sobre la libertad:
75
necesidades fuera de sí, pero su actividad le permite realizarse, en cuanto que, no sólo
es pasivo frente a las necesidades externas sino necesariamente actividad sobre ellas:
La primera estructura del ser del hombre que descubre Marx, es que éste
no es un ser absoluto, un ser que tenga en sí mismo todas sus
satisfacciones, sino que, por el contrario, el hombre es un ser menesteroso,
incompleto, finito. Directamente el hombre es un ser natural, que requiere
de la naturaleza para satisfacerse: es un ser que no puede vivir fuera de la
naturaleza, pues necesita de ella para vivir (Bates, 1974, pág. 93)
76
Las fuerzas subjetivas del hombre, que exterioriza en la naturaleza, existen
inmediatamente como naturaleza pero se superan en el nivel humano y es
esto lo que permite la apertura del ser” (Bates, 1974, pág. 100)
Esta objetivación del ser implica la historización, es decir, el mundo del hombre, en
cuanto, el ser materializado crea y re-crea sobre las objetivaciones de manera universal,
y genérica:
77
Por eso precisamente es solo en la elaboración del mundo objetivo en
donde el hombre se afirma realmente como un ser genérico. Esta
producción es su vida genérica activa. Mediante ella aparece la naturaleza
como su obra y su realidad. El objeto del trabajo es por eso la objetivación
de la vida genérica del hombre, pues este se desdobla no solo
intelectualmente, como en la conciencia, sino activa y realmente, y se
contempla a sí mismo en un mundo creado por él (Marx, 1993, pág. 117)
El hombre, como ser finito, sólo puede trascender por su materialización que hace
devenir otro sujeto y otro objeto, en cuanto transforma su entorno y así, sus condiciones
de existencia, y por lo mismo a los hombres que acaecen. Si el hombre es la producción
de sí, y esta producción es la apropiación y exteriorización de su actividad, de su praxis;
y esta exteriorización es la apropiación de las fuerzas sociales y naturales, el hombre
deviene un ser histórico, porque su conciencia se materializa, su voluntad se objetiviza,
cambiando su entorno y a sí mismo. Crea sus condiciones históricas de existencia:
La producción –el ser del hombre- es histórica y es la historia del ser del
hombre. En una etapa cualquiera, el hombre concreto es resultado de la
producción que los hombres hayan hecho tanto de sí mismos como de un
mundo humano y ella a su vez es productora de nuevas condiciones y de
un hombre nuevo (Bates, 1974, pág. 214)
Historia y ontología son una. El ser del hombre es su historicidad, su praxis concreta. La
historia es la totalidad de un ser ontocreador. La negación de la naturaleza inmediata y
de las condiciones que se le presenta a cada generación son el móvil de la historia, un
ser que tiene como principio fundante la actividad, supone pues la motilidad, el cambio
constante como ser.
El devenir supone el sentido histórico del ser, que a su vez, implica la libertad. La
negación de la naturaleza inmediata por parte de la praxis, carga de sentido, a su vez,
a la praxis que es el móvil de la negación, esta carga de sentido hace aparecer al mundo
78
por y para el hombre. Como materialidad de sí. Que el hombre cree prácticamente el
mundo, que de sentido a la objetividad, quiere decir que la objetividad, la materialidad es
la apertura del ser del hombre. Sólo existe hombre como negación de la naturaleza a
partir de su materialidad actuante. En el trabajo, para Marx, descansa, pues, la
problemática de la ontología del hombre:
El trabajo es la apertura ontológica del ser, aquí el hombre se realiza, pero se realiza
sobre la conciencia de un proyecto que se va a ejecutar, el trabajo es móvil y base del
hombre, fin y medio del hacerse humano. Tras el objeto, se descubre al trabajador, y tras
el trabajador se descubre las características esenciales del hombre. El trabajador tiene
consciencia de lo que está haciendo, es esta conciencia la que le añade a la naturaleza
el plus que la eleva al mundo humano, cultural.
Esta actividad es, en tanto, por una parte, distinta de la puramente natural
y por otra, en cuanto somete a sus fines la naturaleza, una actividad
trascendente a ésta y libre de sus determinaciones, en grados históricos
determinados. Es una actividad, dice Marx, libre y consiente. Este carácter
es lo que define al hombre y es el concepto más general de libertad; en
tanto el hombre solo es como libre, en este sentido, llamaremos a esta
libertad ontológica, por constituir el ser del hombre. La trascendencia de la
79
naturaleza es la condición de vida en tanto tal, de la ciencia, del arte y de
todo lo que es creación humana, mundo humano. Siendo la vida humana
la trascendencia del mundo natural y la libertad ontológica la condición de
posibilidad de la vida humana, la vida considerada como subsistencia no
es sino un medio para la vida humana. “la vida misma aparece solamente
como medio de vida” (Bates, 1974, pág. 138)
Voluntad, conciencia, fin y sociabilidad hacen del trabajo del hombre el despliegue de la
esencia del hombre.
Si el análisis del proceso dialéctico del trabajo está íntimamente relacionado con el ser
del hombre, el ser del hombre es necesariamente un proceso dialéctico. “El trabajo es
un proceso en el cual se opera una metamorfosis o mediación dialéctica” (Kosík, 1967,
pág. 220) Como proceso dialéctico, como negación de la animalidad dada, por mediación
de la actividad consiente objetivada, el ser que es materialidad, crea lo nuevo. Sólo un
ser que trabaja es capaz de realizar la tridimensionalidad del tiempo, pues descubre el
futuro como dimensión del propio ser en el acto mismo que domina y contiene. El hombre,
a partir del trabajo domina el tiempo, ya que el ser es capaz de resistir al deseo inmediato,
lo contiene en el presente y lo proyecta al futuro y se sirve del pasado, descubre su ser
como tridimensionalidad del tiempo.
80
que tiene duración; que el trabajo sólo tiene sentido si éste se trueca
constantemente de inquietud (Unruhe) en ser, de movimiento en
objetividad (Gegentandlichkeit), y si, por tanto, se manifiesta como
circulación de actividad y duración, de movimiento y objetividad. Una vez
finalizado el proceso de trabajo, el producto de este queda, en el amplio
sentido de la palabra, como un desemboque y su encarnación. Lo que en
el proceso de trabajo se manifiesta como progresión temporal, en el
producto se manifiesta como condensación o eliminación de la sucesión
temporal, como calma y duración. En el proceso de trabajo, en el presente,
se transforman los resultados del trabajo pasado y se realizan los fines del
trabajo futuro. La tridimensionalidad del tiempo humano, como dimensión
constitutiva del ser del hombre, se basa en el trabajo como acción objetiva
del hombre. La tridimensionalidad del tiempo y la temporalidad del hombre
se funda en la objetivación. Sin la objetivación no hay temporalización. (…)
En segundo lugar, el carácter objetivo del trabajo es expresión del hombre
como ser práctico, es decir, como sujeto objetivo” (Kosík, 1967, pág. 223)
El lado humano del ser natural humano, es pues, la praxis. La objetividad creada y
creadora, posee pues, un carácter ontológico en Marx: “Praxis es el ser del hombre como
ente natural y la condición de posibilidad de la apertura al ser en general, que se
exterioriza creando un mundo objetivo y creándose a sí mismo” (Bates, 1974, pág. 103)
El hombre para Marx, sólo puede realizarse en la materialización, en la exteriorización
de sí. La finitud del hombre le imprime la dependencia frente a otro, este otro es la
naturaleza. Sin embargo, la relación que establece el hombre con ella no se da de
manera inmediata, se relaciona con el otro no bajo instinto sino como voluntad, como
trabajo. El hombre se realiza en el trabajo, pero en el trabajo no de la idea, como en
Hegel, sino, en el trabajo materializado, en las cosas.
81
del sujeto y subjetiviza la concreción del objeto, esto es, hace humano el mundo material
sensible, pero este mundo no es resultado ni principio, constituye y es constituido, es
movimiento, es acción, es trabajo. En este movimiento que es el trabajo, la producción
descubre al mundo para el hombre, pero también lo realiza, la materialidad, la cosa, esta
medida, no es absoluta.
82
naturaleza, tanto “exterior” como la propia, crea una nueva realidad que no
es reducible a la realidad natural (Kosík, 1967, pág. 142).
Si la realidad es obra del ser del hombre, esto no implica que no exista materialidad por
fuera de él, sino que, la materialidad pasa de ser objeto a objetivación (objeto realizado)
por la mediación del hombre con ella. La relación de las dos materialidades: Hombre y
naturaleza, se debe al trabajo. La naturaleza inmediata existe por fuera del hombre, pero
este último, da a la naturaleza una forma y sustancia que esta no poseía, la naturaleza
deviene pues humanidad, porque ya no es ella misma siendo ella misma. El hombre
objetiva su ser en el trabajo y, sólo es en tanto objetivación, en tanto concreción de su
acción, en tanto objetivación de su conciencia y voluntad; pero si su ser solo es si se
objetiviza y, el trabajo no solo se reduce a la objetivación de la conciencia sino a la
transformación de lo objetivo, entonces al objetivarse el ser humano se transforma. Este
es el círculo ontológico. La transformación ontológica entre el objeto y el sujeto por medio
del trabajo, presupone la historia, toda vez que, se hace sobre el trabajo ya realizado; ya
que la transformación se hace sobre un objeto determinado, unas condiciones
83
determinadas, y por tanto un sujeto determinado. Es por esto que el círculo ontológico
es a su vez histórico, el movimiento parte de un trabajo anterior pero supone el inicio de
un nuevo movimiento, de un nuevo trabajo:
Los hombres son los únicos creadores de las relaciones sociales, por tanto, es la
industria otra categoría ontológica fundamental en el pensamiento de Marx60. (Bates,
1974) La industria es el desarrollo del trabajo y por tanto posee una relación especial con
el hombre. La industria es un hacer humano que se desarrolla históricamente, un usar y
desarrollar técnicas, tecnologías e instrumentos que evidencian el ser del hombre en su
temporalidad concreta. Si el producir supone el consumo y, el consumo supone la
producción y cada una de estas implica las formas de consumo y de producción, el medio
60Marx, en Miseria de la filosofía, en los Manuscritos de 1844, como en la Ideología Alemana sostiene que
la industria, por fuera de ser una técnica o un cúmulo de objetos desarrollados por el hombre es un
compendio del ser mismo del hombre: “Darwin ha orientado el interés hacia la historia de la tecnología
natural, es decir, hacia la formación de los órganos vegetales y animales como instrumentos de producción
de la vida de los animales y las plantas. ¿Es que la historia de la creación de los órganos productivos del
hombre social, que son la base material de toda organización específica de la sociedad, no merece el
mismo interés? (…) Pues, como dice Vico, la historia humana se distingue de la historia natural en que
una está hecha por el hombre y la otra no. La tecnología nos descubre la actitud del hombre ante la
naturaleza, en proceso directo de producción de su vida y, por tanto, de las condiciones de su vida y de
las ideas y representaciones espirituales que de ellas derivan” (Marx, 1981, pág. 303)
84
que el hombre interpone entre cada una de estas (la industria) nos descubre al hombre
en sí mismo. El actuar del hombre nos devela el ser del mismo:
La industria, al ser “praxis” del hombre, es la iluminación del ser del hombre
como tal “praxis” y de la “naturaleza” que es el resultado de esa “praxis”; es
la iluminación del mundo en sus dos aspectos: “naturaleza” e “historia”,
para usar los términos tradicionales en la filosofía de la época de Marx. La
esencia de la industria es, para Marx, el ser esta “petrificación” y
objetivación de la praxis y, por tanto su iluminación concreta (Bates, 1974,
pág. 190)
El ser humano que tiene por necesidad que hacer uso de la naturaleza, debe aprender
sus formas, leyes y dinámicas, y mediarlas por medio del trabajo como acción y como
herramienta, aumentando las posibilidades de ser de la cosa y de sí mismo. El trabajo
entonces posee dos sentidos, el primero como escenario ontológico que lo separa de la
naturaleza, pero, y este es el segundo, es la unidad del hombre y la naturaleza en el
producto. El hombre como potencia natural que se pone y crea fines para sí mismo.
85
en Marx es una relación, esta relación, es en cuanto objetividad. Para Marx, la realidad
no es dato, es mediación, pero mediación que se hace materialidad y en la materialidad,
propiedad. Esto es fundamental a la hora de entender el poder en Marx, pues no es
contradicción y construcción de voluntades (conciencias), sino contradicción y
construcción de voluntades materializadas, de propiedades. El poder es la creación de
condiciones y seres de existencia.
El hombre, dice Marx, es inmediatamente ser natural, ser natural que comparte una
duplicidad en cuanto, es un ser activo: dotado de fuerzas y potencialidades, pero a su
vez un ser sensible, un ser paciente, condicionado y limitado.
El que el hombre sea corpóreo, con fuerzas naturales vivo, real, sensible,
objetivado, significa que tiene como objeto de su ser, de su exteriorización
vital, objetos reales, sensibles, o que solo en objetos reales, sensibles
puede exteriorizar su vida (Marx, 1993, pág. 198)
86
absurdo. (…) un ser que no es objeto de otro ser supone, pues, que no
existe ningún ser objetivo (…) pero un ser no objetivado es un ser irracional,
no sensible, solo pensado, es decir, solo imaginado, un ente de abstracción
(Marx, 1993, pág. 199)
De aquí que Marx cuestione la autoconciencia como esencia única del hombre, para
Marx, el hombre es real, objetivo, pero su ser no se reduce al ser natural, el hombre es
ser humano, es decir:
Un ser que es para sí, que por ello es ser genérico, que en cuanto tal tiene
que afirmarse y confirmarse tanto en su ser como en su saber. Ni los
objetos humanos son, pues, los objetos naturales tal como se ofrecen
inmediatamente, ni el sentido humano, tal como inmediatamente es, tal
como es objetivamente, es sensibilidad humana, objetividad humana… ni
objetiva ni subjetivamente existe la naturaleza inmediatamente ante el ser
humano en forma adecuada; y como todo lo natural tiene que nacer,
también el hombre tiene acto de nacimiento, la historia, que, sin embargo,
es para él una historia sabida y que, por tanto, como acto de nacimiento
con conciencia, es acto de nacimiento que se supera a sí mismo. La historia
es la verdadera historia natural del hombre (Marx, 1993, pág. 200)
Lo que distingue al hombre del animal, es la específica actividad humana vital: el trabajo.
El animal transforma sólo los medios que le son necesarios para su existencia, los que
le son innatos para su supervivencia, por el contrario, el hombre transforma y crea sus
condiciones de existencia de manera racionalizada, “El trabajo es la realización histórica
real del hombre con la naturaleza y determina al mismo tiempo la relación recíproca entre
los hombres, esto es la totalidad de la entera vida humana” (Markus G. , 1985, pág. 13)
de allí que el trabajo sea el presupuesto natural de la vida humana. El trabajo es el
estructurante de la realidad.
87
El hombre mismo se diferencia de los animales a partir del momento en
que comienza a producir sus medios de vida, paso éste que se halla
condicionado por su organización corporal. Al producir sus medios de vida,
el hombre produce indirectamente su propia vida material. El modo como
los hombres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la
naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentra y que se
trata de reproducir. Este modo de producción no debe considerarse
solamente en cuanto es la reproducción de la existencia física de los
individuos. Es ya, más bien, un determinado modo de la actividad de estos
individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado
modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos manifiestan su vida,
así son. Lo que se concibe, por consiguiente, con su reproducción, tanto
con lo que reproducen como con el modo cómo producen. Lo que los
individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de
producción (Marx & Engels , 1975, pág. 20)
“El trabajo, la producción, acarrea no sólo la apropiación de la cosa por el hombre, sino
también la objetivación de la actividad, del sujeto activo: en el producto, el trabajo está
objetivado y el objeto esta trabajado” (Markus G. , 1985, pág. 20) El hombre a diferencia
del animal no solo consume lo que a su alrededor necesita, sino que produce él mismo
objetos que satisfacen sus necesidades y esta producción altera paulatinamente al
entorno que rodea al hombre y por tanto a su ser. La actividad vital entonces, da paso a
un entorno social-cultural. El trabajo que es la actividad de la creación de la existencia
misma del hombre, tiene presente, implícito, su carácter social, su ser con el otro. El ser
humano por ser finito, histórico, es dependiente de otro ser, existe en cuanto otro y sólo
por el otro. El hombre tiene en su esencia el ser- uno- con- otro; a diferencias de las
filosofías del absolutismo que ponían por encima del individuo a la comunidad, y de las
filosofías modernas que suponen la sociedad como un acuerdo de voluntades entre
individuos; Marx supone el circulo ontológico, el hombre mismo se da como ser social,
88
no existe hombre sin sociedad y sociedad sin hombres, la cosa misma para Marx es la
que lo ocupa; no una génesis abstracta.
La actividad del hombre, el trabajo, es siempre con otros, puesto que el mundo en el que
trabaja y actúa, que es a su vez obra de la acción pasada; es un mundo social. El ser-
con es histórico y se hace en la historia, no es ente, ni estructura, es movimiento
constituyente. Por consiguiente, el objeto del trabajo es la objetivación de la vida genérica
del hombre. El hombre no se produce en la conciencia de sí, sino en la poiésis de sí.
89
El hombre no vive como el animal, en simbiosis con la naturaleza, sino que crea un
mundo aparte donde consume lo que él mismo produce. El objeto económico, como
negación del dato inmediato, implica un sentido de universalidad, como disponibilidad
universal. Como resultado de la praxis, transforma a su vez el sujeto construyéndolo
como sujeto universal. La vida económica es el trabajo de lo negativo, que eleva el sí a
la universalidad sobre el plano de lo real o del en sí.
90
que llega a serlo también de asumir en sí e irradiar de sí todas las “fuerzas
esenciales” de la naturaleza, esto es, capaz de adaptar crecientemente su
actividad a la totalidad de las leyes naturales y, consiguientemente, de
alterar con penetración cada vez mayor su propio entorno en expansión
progresiva (Markus G. , 1985, pág. 29)
La problemática del trabajo, nos conduce a la ontología del hombre, el trabajo no es sólo
la diferenciación entre pares dialecticos, animalidad- humanidad, libertad- necesidad,
objetividad –subjetividad. Es más bien, el estructurador de la totalidad de lo real. Libertad
y necesidad no son dos términos contradictorios, son dos momentos del ser, el hombre,
como actividad objetivada, por necesidad de su existencia, elabora las condiciones para
su liberalización de su naturaleza inmediata. La reflexión del trabajo, como categoría
filosófica, no sólo desemboca en la reflexión ontológica del hombre, sino también, en el
surgimiento de la economía como actividad práctica. Pero la economía, se alza, como el
lugar central de la realidad humano-social:
91
todos los anteriores conceptos, es valor de uso.61 El trabajo, la conciencia, la sociabilidad,
la libertad y la historia, sólo pueden existir como actividad materializada, como propiedad.
61Sobre el valor de uso como categoría ontológica, véase: (Lukács G. , 2007) (Echeverría, 2011) (Heller,
1998) (Heller, 1972)
92
propiedad como movimiento constituyente, como escenario de estructuración y des-
estructuración; Pero si la propiedad posee un carácter ontológico, ¿cómo explicar la no
propiedad de una parte de la humanidad en el sistema capital?; este problema lleva
necesariamente al problema de la enajenación que es la inversión de las categorías
ontológicas.
El hombre es, subjetividad que deviene materialidad por la acción de sí mismo, el ser
genérico del Hombre, su sociabilidad, condiciona al sujeto como particularidad, pero esta
concreción debe ser dada por el mismo sujeto social. Así, el ser sujeto implica la
capacidad de constituir la concreción de la sociabilidad. El telos, es, pues, la concreción
de su devenir consiente. El sujeto que por inmanencia es objetividad, esto es, objeto
realizado, se cambia a sí mismo y su entorno.
93
se cumple en la medida en que ella es reproducción de la forma política
(polis) de la comunidad (Koinonía) (Echeverría, 2011, pág. 158)
62Hannah Arendt sostiene que el problema de la naturaleza humana radica en la imposibilidad de hallar la
naturaleza misma humana, esta sostiene que si de hablar de naturaleza humana se refiere, esta es la
condición humana, en tanto, la condición humana abarca mucho más que las condiciones de vida del
hombre; Los hombres, para Arendt son seres condicionados, ya que todas las cosas con las que entra en
contacto se convierten de inmediato en una condición de su existencia, empero, esto no es suficiente para
explicar quién es el hombre, por la “sencilla” razón de que jamás condicionan absolutamente al hombre,
no existe entonces, una identidad trascendental de lo que constituye el hombre más que su actividad;
Similitud que tiene con Marx, empero a diferencia de Marx, Arendt divide en tres escenarios
fundamentales la condición humana, la vita activa, estas son: labor, trabajo y acción, (Arentd, 2012) y esto
constituye la separación entre lo económico y la política toda vez que diferencia la poises de la praxis,
Arendt menciona que la acción es la única actividad que se da entre los hombres que no está mediada por
las cosas o materia. Y esta actividad que no presupone lo material es para la autora la pluralidad, la
conditio sine qua non de toda vida política. Para Arendt, entonces la producción es una actividad no
mediada por la política; A diferencia de Marx en donde el trabajo contiene en sí misma la praxis sobre la
realidad concreta. Marx no separa la actividad productora de la actividad política, las entiende como co-
determinantes
94
tener el sujeto que lo consuma. El trabajar tiene dimensión poiética; su dar
forma es un realizar, dice Marx. Es un inventar y llevar a cabo un proyecto;
proyecto que sólo inmediatamente es el de la construcción de una cosa,
que indirectamente pero en definitiva es el de la construcción del sujeto
mismo (Echeverría, 2011, pág. 160)
El carácter auto realizador del sujeto es causante de la realización del objeto, del
producto:
95
La producción posee, pues, un carácter ontológico y no simplemente utilitario. Si el
hombre es lo que hace y, la producción se sitúa como el escenario ontológico
fundamental del ser, y esta es la expresión de la actividad humana, la fuerza se sitúa de
igual manera en aspecto ontológico, el poder de realizarse, de objetivarse como
conciencia y voluntad, es expresión y realización de la potencia del hombre. Si el ser
social se hace a sí mismo, debe en este sentido darse una identidad política. Su carácter
social y de motilidad, esto es, su cambiante identidad por la acción que lo hace devenir
otro, le imprime la necesidad de concretarse, hacerse realización. Si el objeto es por
esencia practicidad, es por lo mismo un elemento físico de la reproducción social y a su
vez un elemento político de la reproducción. Si la naturaleza ha sido re totalizada,
mediada por el hombre, esta posee la potencialidad de las condiciones de existencia
impresas en ella por el hombre.
96
poder de realización, su poder de mediar su naturaleza. La estructura social del ser
implica que las necesidades históricas demandan un objeto específico para tales
necesidades, la voluntad del ser social en un momento especifico de la historia dan el
contenido de la materialidad; si en el ser posee en su carácter ontológico la potencialidad,
esta solo puede ser realizada tras la materialidad; el poder, por tanto, es relación que
implica materialización. Este doble aspecto de la materialidad como objeto físico y objeto
político se muestra en el proceso de producción y consumo. La circularidad ontológica
desarrollada por Hegel y luego asumida por Marx, sostiene que un elemento implica al
otro como proceso circular y no lineal; así, la producción no antecede al consumo, cada
parte supone a la otra, esto implica, que el objeto físico esta ya mediado por la objetividad
política del mismo. El objeto de consumo, que es objeto producido, implica las relaciones
de poder en cada sociedad. Por lo mismo, el poder es relación materializada:
97
es, en la sociedades divididas en clases, pues, el accionar de otro hombre. Así, la guerra
pasa a ser el gran trabajo para mantener las condiciones de existencia objetivas de una
de las partes. La categoría de praxis, reviste pues, un carácter fundamental para definir
el materialismo de Marx, como perspectiva de poder. El trabajo es anulación de las
cosas no mediadas y su restitución como mediadas; preñadas de la actividad y voluntad
del sujeto, el mundo material es entonces, producto de la relación social. Así, el concepto
más importante de la ontología marxiana, la praxis, se trastrueca en el concepto de la
acción política.
98
cambio, señala Marx: “cada etapa de la revolución recorrida por la burguesía ha sido
acompañada del correspondiente éxito político” (Marx & Engels , 1970, pág. 64), esto
permite entrever que no son causa y efecto el poderío económico y el poderío político,
sino necesariamente interdependientes. Léase a Marx:
La burguesía donde quiera que llegue, niega las anteriores condiciones de existencia e
implanta las suyas. La historia como una negación de las condiciones existentes, es la
historia de la negación de otro para la existencia de sí. Si la burguesía cambia
contantemente las relaciones de producción y las relaciones sociales y, sólo puede existir
si amplia los márgenes territoriales de su acumulación y circulación, esto es, negando la
existencia de otras formas de ser, forja un mundo a su imagen y semejanza:
99
La burguesía con su dominio de clase ha desatado el poderío de las fuerzas productivas
como ninguna sociedad anterior, y esta fuerza es el trabajo social; el poderío de la
burguesía descansa en la apropiación de la fuerza social. En la objetivación. De aquí, la
necesidad de la liberalización del trabajo esclavo, la apertura de las fronteras, la
destrucción de la propiedad feudal; en cuanto más trabajo vivo subsuma más poderío
posee el capital. El trabajo es el poder en Marx: “La condición esencial de la existencia y
de la dominación de la clase burguesa es la acumulación de la riqueza en manos de
particulares, la formación y el acrecentamiento del capital” (Marx & Engels , 1970, pág.
78)
Hegel señala que para la autoconciencia, esto es, para la autoafirmación, existe
necesariamente otra autoconciencia, el otro. Esto implica que la auto afirmación se
presenta fuera de sí; hay en esto una doble significación: la primera es la pérdida de sí,
pues se encuentra en otra conciencia la conciencia de sí, pero a su vez; y este es el
segundo lugar, con ello ha superado al otro porque no ve en el otro la esencia de aquél
sino de sí misma en el otro. Tiene que superar este su- ser- otro para devenir certeza de
sí, pero además, tiene que superarse a sí misma, pues este otro es ella misma. En Marx,
es el proletariado en su autoformación por su hacer, que es en cuanto burgués, que se
hace en tanto la sociedad burguesa, el hacer para Marx implica no sólo en tanto hacia sí
y hacia el otro, sino también es hacerse de lo uno como de lo otro. Señala Marx:
El proletariado en su ser otro, en su ser burgués, está fuera de sí, sus condiciones de
autoafirmación responden a la sociedad burguesa. El desarrollo de la técnica, la división
del trabajo, la acumulación por desposesión, son las condiciones de la existencia del
proletariado, esto es, la existencia del mundo burgués. Empero, el proletariado adquiere
100
no sólo certeza de sí, sino de superación de sí, en cuanto que no se supere a sí misma,
no supera las condiciones de existencia del mundo burgués; esto implica la necesidad
de superar en primer lugar la exterioridad de sí para convertirse en certeza de sí, en la
acción de liberación.
Los proletarios no tienen nada que salvaguardar; tiene que destruir todo lo
que hasta ahora ha venido garantizando y asegurando la propiedad privada
existente.
101
inmensa mayoría en provecho de la inmensa mayoría. El proletariado, capa
inferior de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede enderezarse,
sin hacer saltar toda la superestructura formada por las capas se la
sociedad oficial (Marx & Engels , 1970, pág. 77)
El ser poder de la burguesía es pues la apropiación del poderío social, toda vez que:
Allí radica la necesidad de abolir las condiciones de existencia que hace que una clase
se apodere de las fuerzas sociales, que se apodere del otro, toda vez que en la sociedad
moderna el trabajo vivo, el trabajo como fuerza ontológica del ser, es subsumido a
incrementar el capital. “En la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene
personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de independencia y de
102
personalidad” (Marx & Engels , 1970, pág. 82) “Desde el momento en que el trabajo no
puede ser convertido en capital, en dinero, en renta de la tierra, en una palabra, en poder
social susceptible de ser monopolizado” (Marx & Engels , 1970, pág. 83) la burguesía no
posee poder.
Si no existe despojo, sino se enajena del poder social al hombre, no existiría pues,
condiciones de dominación, en cuanto todos son poder y no una clase específica, por lo
mismo “no hay trabajo asalariado donde no hay capital” (Marx & Engels , 1970, pág. 83)
no hay relaciones de dominación donde no se privatiza el poder social.
El reconocimiento objetivo, El devenir mundo para sí, sólo se da en la apropiación de las
condiciones de existencia, como concreción de poder, el objeto es objeto universal,
elaborado por el trabajo de todos y reconocido por el sujeto, él mismo universal, como
su propia realidad objetiva. El mundo, no se impone ya como un dato absoluto, sino que
es organizado alrededor del yo y por el yo. Su sentido de ser se ha universalizado como
perteneciendo a un mundo desde ya dominado por el sujeto, que aparece
inmediatamente como realidad verdadera, como su realidad. Sin embargo, para que
aparezca como su realidad, debe el sujeto defender su realidad creada, sus condiciones
de existencia. El sujeto y el objeto se funden en una unidad mediata – inmediata, como
producto producido.
103
Si el acaecer de la historia se debe a la negación permanente de las condiciones de
existencia, esto es, si la historia se presenta como la acción del hombre que niega la
materialidad inmediata y la supera a partir de su actividad mediadora, no puede existir
una realidad eterna, no puede existir eternamente la dominación de una clase sobre otra,
es en las “relaciones históricas que surgen y desaparecen en el curso de la producción”
(Marx & Engels , 1970, pág. 84) donde se materializa el poder sea como dominación,
sea como emancipación.
2.3.4 Enajenación: La subsunción de sí. Estudiando a Hegel, Marx encuentra el
concepto de enajenación. La primera perspectiva de la alienación asumida por Marx de
Hegel es la alienación del hombre como ciudadano, como realización por parte del
Estado. La familia y la sociedad son el oscuro fondo natural sobre el que se proyecta la
luz del Estado, el Estado es quien las propone y las hace, así, en Hegel la realidad es
subjetivada
104
es la sustancia en sí misma y, esta sustancia es la realidad objetiva, realidad que para el
Estado es la disposición política, la familia y la sociedad, son entonces predicados de la
idea. “Lo importante consiste en que Hegel transforma siempre a la idea en sujeto y hace
del sujeto real propiamente dicho, tal como la disposición política, el predicado” (Marx,
1968, pág. 18)
Las condiciones de existencia de los pobladores de la provincia del Rhin, son la causa
que lleva a Marx a discutir el contractualismo como forma de Estado, pues evidenció que
el Estado representa los intereses de una clase y no de la voluntad general como lo
señalaría Rousseau. Los miembros a los que el Estado representa son los miembros que
poseen la propiedad privada, esto es, la objetivación humana desarrollada.
Esta perspectiva de la inversión, entre sujeto y predicado será la base filosófica de los
análisis de Marx que llevará a la economía política. El concepto de alienación en Hegel
pasó de ser desgarramiento puro a ser un concepto antropológico, social. Pasó de ser el
destino trágico, al resultado del trabajo. Hegel, sostiene que el hombre como ser
enajenado, se debe a la enajenación de su práctica constitutiva: el trabajo; y esta
enajenación del trabajo se debe a que el ser es exteriorización, objetivación de la
conciencia, y esta separación entre trabajo y objeto de trabajo será para Hegel la génesis
de la alienación. Lo que Marx critica a Hegel, es que el ser por objetivarse no
necesariamente se enajena. Se enajena cuando su materialización no es voluntad. Esto
implica que la alienación posee un carácter social, pues es la sociedad la que estructura
como practicidad genérica las condiciones de existencia; sin embargo, que sea social,
no implica que la enajenación posea un carácter antropológico u ontológico 63, Mandel
señala:
63 Bates, Mészáros y Sánchez Vázquez, sostienen que la enajenación posee un carácter ontológico en el
pensamiento de Marx. Señalan que el hombre es lo que hace, sus obras, por lo mismo, el hacer del hombre
que genera la enajenación, la ontologiza. Estos señalan que la praxis, que es el ser del hombre, se le hace
extraña, ya no es su voluntad, ya no la posee, cabe preguntarse entonces ¿si deja de pertenecer al hombre
su actividad, esta no deja ya de tener su carácter ontológico, toda vez que niega al hombre, al Ser? El ser
para Marx, no es autosuficiente, su ser esta más allá de sí mismo, luego, no se debe suponer que esa
existencia exterior sea necesariamente enajenación. Si se supone siempre la enajenación como carácter
ontológico no se puede combatirla, tanto que sería combatir al ser mismo. Estos autores no resuelven la
enajenación, la dan por sentada ontológicamente y, la realizan temporalmente. La enajenación existe para
ellos como la negación de sí por mediación de la propiedad privada y la división del trabajo, pero a su vez,
105
Marx rechaza la idea de la alienación del trabajo como característica
antropológica, es decir, como el curso inherente e indestructible de la
humanidad. Marx dice que la alienación del trabajo no está ligada a la
existencia humana en todo lugar y para siempre. Es el resultado específico
de las formas particulares de la organización social y económica. En otras
palabras, Marx trasforma la noción de Hegel sobre el trabajo alienado, de
una concepción antropológica eterna en una concepción histórica y
transitoria (Mandel, 1977, pág. 21)
El primer trabajo sistemático de la alineación por parte de Marx son los Manuscritos de
1844, luego, como desarrollo de su pensamiento será en los Grundrisse y en El Capital
donde concretizará el concepto de enajenación que pasará a referirlos como cosificación
y fetichización. La enajenación, es la pérdida de sí del hombre, y esto se debe a que su
practicidad, su voluntad concretada no responde a él:
señalan que la enajenación es originaria y por tanto anterior a la existencia de la propiedad privada y la
división de trabajo, entonces ¿por qué estás la realizan? Para Bates, existe enajenación de manera
ontológica pero esta no se desarrolla mientras las otras condiciones o conceptos fundamentales (libertad,
trabajo, sociabilidad) si se desarrollen. ¿no es esto una antinomia del ser mismo, sus caracteres
ontológicos se realizan a medias, unos niegan a otros? Para él, la enajenación no sólo es ontológica sino
móvil de la historia, porque supone, más cerca de Hegel que Marx, que la exteriorización por sí misma es
enajenación olvidando que la materialización del ser es el otro lado dialéctico del ser, la unidad entre el ser
y el pensar.
106
La producción de la vida, como campo de concreción del ser, es pues el lugar donde se
origina64 la alienación.
64Cabe señalar que no es a priori la enajenación en la economía, es por ser el lugar de concreción
donde se da la posibilidad del extrañamiento del Hombre.
107
El ser extraño al que pertenecen el trabajo y el producto del trabajo, a cuyo
servicio está aquél y para cuyo placer sirve este, solamente puede ser el
hombre mismo.
¿Cómo es posible que la actividad realizadora del ser lo niegue? Siendo despojada de
la voluntad constitutiva. El hombre, en el trabajo enajenado, ya no comparte la relación
de praxis y poiésis, sino que esta es separada, fragmentada. Marx considera la
enajenación de la actividad humana, el trabajo, en dos sentidos:
108
segundo término convierte a la primera, en abstracto, en fin de la última,
igualmente en su forma extrañada y abstracta (Marx, 1993, pág. 115)
Como resultado del trabajo enajenado, la objetivación del trabajo posee una multitud de
interrelaciones
109
Propiedad privada = actividad productora enajenada = naturaleza
enajenada.
Trabajo Asalariado = Actividad productora Enajenada =Naturaleza
Enajenada.
Esto es, tanto el burgués como el proletario son negados en su naturaleza por la
enajenación de su actividad productora, pero bien señala Marx que a los primeros les es
más cómoda su condición de enajenación porque la reclaman como suya, es necesaria
para su condición existencial, como su reconocimiento objetivo. Esta enajenación que
niega la naturaleza del hombre no niega el individuo como capital, de allí se desprende
el antagonismo entre Propiedad privada y Trabajo asalariado, siendo el último el más
afectado en su existencia misma.
Si la actividad que constituye el ser, no responde al mismo, el ser por tanto, siendo, es
negado. El principio de la potencia, de la acción del hombre, que por ser consiente es
libre, se niega cuando su libertad no responde a su ser sino a la exteriorización de sí. En
este conjunto de relaciones donde las mediatizaciones enajenadas han tomado el lugar
del hombre, toda vez que no se ve más allá de la inmediatez de las mismas,
(pseudoconcreción), el obrero existe en tanto mercancía productora de plusvalor y el
burgués en tanto poseedor del plusvalor. No existen en cuanto humano. Por tanto, el
trabajo pasa hacer el hecho material en lugar del proceso del ser y hacer humano.
110
Mészáros sostiene:
Y continúa:
65(P)= Propiedad Privada, (T)=Trabajo asalariado, (IE)= Industria enajenada, (NE)= Naturaleza
enajenada.
111
“bienes” o la “propiedad”, pero no pude entender la necesidad social de
tales choques. Por lo contrario, los interpretan como manifestaciones de la
“naturaleza humana egoísta”- lo que equivale a una defensa efectiva de la
posición de la propiedad privada bajo la apariencia de una “condenación
moral” del “egoísmo humano (Mészáros, 1977, pág. 135)
112
Existe enajenación cuando la misma actividad creadora se convierte en la actividad de
dominio. Existe enajenación cuando otro reconocimiento objetivo niega al ser y lo
convierte en instrumento de reproducción de sus propias condiciones. Ahora bien, el ser
que es enajenado lo hace desde su propia actividad. La condición ontológica en Marx de
la exterioridad del ser, abre la posibilidad más no la necesidad de la enajenación. El ser
está condicionado por un reconocimiento objetivo de otros seres, esto es, la objetividad
a la que esta arrojado el ser está condicionado por la materialización de proyectos de
otros seres; la materialidad, como ya se mencionó, cobra sentido político. Existe
enajenación cuando la libertad de la creación del trabajo se ve obstaculizada por la
objetivación ya realizada y subsume la voluntad del sujeto a la reproducción de lo
existente. La obra del sujeto no responde a su proyección, a su reconocimiento objetivo
y por el contrario reproduce las condiciones ya existentes. El sujeto en su trabajo se
hace cosa de Otro, instrumento de Otro, y su hacer solo confirma la concreción del poder
del Otro.
113
3. PROPIEDAD PRIVADA, TRABAJO ASALARIADO Y CAPITAL:
IMPLICACIONES DEL PODER COMO DOMINACIÓN.
La producción teórica de Marx está en sintonía con la realidad concreta, realidad que se
disputa una perspectiva política de emancipación; este andamiaje teórico es la forma
objetivamente revolucionaria de la crítica de la economía política. Por tanto, la necesidad
del retorno a sí frente al enemigo de clase, implica reflexionar sobre la ontología
subyacente del dominio de la misma.
114
más “correcta”, que sea capaz de comprender y explicar también aquello
que la political economy no conseguía justificar completamente. El terreno
de confrontación impuesto por la crisis no es, en efecto, un terreno teórico,
sobre el cual medir abstractamente el rigor formal y la potencialidad
analítica de la teoría, sino el nivel directamente político del antagonismo de
clase abierto por la ruptura de los anteriores equilibrios, el cual puede ser
abordado no instalándose exclusivamente en el plano de la querella
epistemológica sino sólo a través de la “critica despiadada de todo lo
existente” lo cual resulta homogéneo e intrínseco respecto del proyecto
político revolucionario de la clase obrera (Curi, 2014, pág. 20)
66 Para Engels “el interés de cada individuo es poseerlo todo; el interés de la sociedad, en cambio, es que
todos posean lo mismo, los intereses de la sociedad y los del individuo son totalmente contrarios” (Engels
F. , 1974, pág. 167) “la teoría -económica- nos ha mostrado que, es última instancia, la propiedad privada
ha convertido al hombre en una mercancía” (Engels F. , 1974, pág. 175)
115
desde sus leyes y categorías, pero, a su vez, una búsqueda por una explicación
fundamental o clave última de lo que los economistas no explican: la dominación. Engels
señala que las contradicciones entre seres, propietarios; debe entenderse analizando la
fuerza de los contendientes, de su capacidad de realización. El terrateniente puede
subsistir de la renta de la tierra, el capitalista puede subsistir de los beneficios de sus
propiedades o de la ganancia, el obrero por el contrario, sólo subsiste en tanto vende su
fuerza de trabajo, esto es, como negación de sí en la realización de otra de las partes.
El intento alternativo a la economía clásica será la teoría del trabajo enajenado. Análisis
que permite comprender el carácter histórico y contradictorio de la economía capitalista,
pues comprende como procesos interdependientes la valorización y la desvalorización.
Este hecho para Marx no se reduce simplemente a lo económico sino fundamentalmente
a lo humano, en la humanidad negada: el obrero. La reflexión de lo humano está por
fuera de la economía política67. Las primeras críticas de Marx a los economistas estriban
contra las concepciones que aceptan lo dado sin cuestionar su fundamento; la economía
política sólo reconoce el valor del obrero como productor de mercancías, no como
hombre. Esta reflexión permite evidenciar el carácter de la explotación del obrero y la
dominación del capital. Resulta así que la falta de una teoría de la explotación y la
dominación será lo que llevará a Marx a enfrentarse con la economía clásica: “la
economía política fija la forma enajenada del intercambio social como forma esencial y
original” (Marx, 2011, pág. 138) De allí, la imperiosa necesidad de Marx de comprender
67 P. Sweezy sostiene que la crítica a la economía política que realiza Marx, es que siendo esta una
ciencia social, no tenga como principio de su reflexión al humano. Las relaciones sociales aparecen en las
reflexiones económicas sólo incidentalmente de manera fenoménica y no ontológica: “La exposición de la
teoría económica es principalmente un proceso de construcción e interrelación de conceptos que han sido
despojados de todo contenido específicamente social” (Sweezy, 1958, pág. 15) ejemplo de esto es la
categoría del salario que aparece como un costo en la producción de la mercancía y no como un escenario
de relación social entre obrero y capitalista. De esta manera el economista escapa a la reflexión sobre la
dominación entre hombres. Por lo mismo, para entender la dominación, es preciso salir de la economía
política. Lo fundamental en Marx, es el hombre como ser social, es decir, las relaciones de producción, la
economía. Y si estas se presentan como antagónicas, la abstracción tiene como objetivo centrar la
reflexión sobre el antagonismo material del ser del hombre frente a otro hombre. El poder que todo lo
domina en la sociedad burguesa es el centro de análisis de Marx, el poder del capital. La abstracción debe
poner, en su forma más pura, la base de la dominación. Por lo mismo, debe partirse de la división del ser
del hombre en clases, para comprender cómo su poder ontológico de realización se le separa.
116
el ser del hombre por fuera de las relaciones privadas de existencia, a su vez, de la crítica
constitutiva del capital: la ontología individual trascendental, o el humano convertido en
propiedad privada subjetivada. ¿Cómo y porqué la producción humana ha de suceder a
la producción inhumana? La privación del reconocimiento objetivo es la base para la
producción inhumana:
117
Nuestra complementación mutua es igualmente una simple apariencia,
cuya realidad es el despojo mutuo (…) esa suma de poder sobre tu objeto,
que está incluida en el mío, necesita, por su puesto de tu reconocimiento
para convertirse en poder real (Marx, 2011, pág. 151)
Si la existencia del ser del hombre, en la sociedad dividida en clases, se debe al despojo
mutuo; la propiedad, como objetivación del ser del hombre, pasa a ser la propiedad
privada como negación del Otro. La parte dominante de esta relación es la que posee
los medios para el reconocimiento objetivo, la que incluye la actividad objetivada de una
de las partes a la suya, esto es: La propiedad privada: “En la economía política
constantemente nos encontramos como fundamento de la organización social la hostil
oposición de intereses; la lucha, la guerra”68 (Marx, 1993, pág. 93)
68La ley de la oferta y la demanda en Marx, tiene como significante la hostilidad de las partes, el choque
de intereses. No existe una neutralidad conciliadora como lo supone Smith.
118
el trabajo no sólo produce mercancías; produce así mismo al obrero como mercancía:
en “el mundo practico, real, el extrañamiento de sí sólo puede manifestarse mediante la
relación práctica, real, con los otros hombres. El medio mismo por el que el extrañamiento
se opera es un medio práctico” (Marx, 1993, pág. 119) Así, la relación que engendra el
trabajo enajenado como el poder extraño, que necesariamente es otro hombre, genera
la relación entre trabajador y capitalista que tiene como eje la propiedad privada. El medio
práctico de la dominación, es en primer momento, el despojo de las condiciones
materiales; el poder de la burguesía se debe a la acumulación de la potencialidad
humana extrañada en la mercancía.
119
trabajo asalariado es entonces, el reflejo y la base del poderío de la burguesía sobre los
medios de producción. Una vez despojado a sangre y fuego de los medios de producción,
el obrero sólo se posee a sí mismo como mediación entre su existencia y la sociedad,
sólo posee su capacidad de producción y necesita que esta sea empleada por otro para
poder existir; necesita que su actividad no le pertenezca. Su realización como clase
depende de las condiciones externas a sí misma, en las relacione burguesas de
producción que demanda el trabajo asalariado, pero a su vez que lo constituye. Los
obreros venden su única mercancía, a ellos mismos, porque “el capital presupone el
trabajo asalariado, y este, el capital. Ambos se condicionan y se engendran
recíprocamente” (Marx, 1985, pág. 19) Ahora, ¿de qué se despoja el obrero al vender
su fuerza de trabajo?, se despoja del poder, de la capacidad de producción para sí. El
poder de la burguesía radica en la apropiación de la capacidad productora de otro, en el
trabajo vivo acumulado:
120
refutarlo. Su principio es justamente el principio de este desgarramiento
(Marx, 1993, pág. 141)
El obrero pasa, como mercancía, a ser medio de acumulación, “El trabajador tiene, sin
embargo, la desgracia de ser un capital viviente y, por tanto, menesteroso, que en el
momento en que no trabaja pierde sus intereses y con ello su existencia” (Marx, 1993,
pág. 127) no existe pues el hombre, sino el obrero, la mercancía de producción de capital:
121
puede diariamente precipitarse de su plena nada en nada absoluta, en su
inexistencia social que es su real inexistencia. Es, por otra parte, la
producción del objeto de la actividad humana como capital, en el que se
ha extinguido toda determinación natural y social del objeto y ha perdido la
prioridad humana su cualidad natural social (es decir, ha perdido toda
ilusión política y social, no se mezcla con ninguna relación aparentemente
humana, que también permanece el mismo en los más diversos modos de
existencia natural y social, y es perfectamente indiferente respecto de su
contenido real. Esta oposición, llevada a su culminación, es
necesariamente la culminación, la cúspide y la decadencia de la relación
toda” (Marx, 1993, pág. 130)
122
principio es el trabajo, es más bien la consecuente realización de la
negación del hombre al no encontrarse ya él mismo en una tensión exterior
con la esencia exterior de la propiedad privada, sino haberse convertido él
mismo en la tensa esencia de la propiedad privada. Lo que antes ere ser
fuera de sí, enajenación real del hombre, se ha convertido ahora en el acto
de la enajenación, en enajenación de sí” (Marx, 1993, pág. 140)
Si el trabajo se alza como cosa, mercancía, se debe a que la economía política entiende
la producción como un conjunto de individualidades aglutinadas y no como una
estructura de relación social, por lo mismo no explica el poderío del burgués como
relación sino como cosa, como capital o Estado:
Ser capitalista significa ocupar, no sólo una posición personal en la
producción, sino también una posición social. El capital es un producto
colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la actividad conjunta
de muchos miembros de la sociedad y, en último término, solo por la
actividad conjunta de todos los miembros de la sociedad.
El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social” (Marx &
Engels , 1970, pág. 81)
123
En una sociedad que tiene como método el intercambio para realizar el propósito de la
reproducción social, sólo es en calidad de mercancía como los productos poseen valor,
por lo mismo, el trabajador aparece en la relación social capitalista como fuente de valor;
sólo como mercancía. Para que aparezca el intercambio individual, deben aparecer los
sujetos como poseedores de propiedad privada, como antagonismo. Si el obrero aparece
como la mercancía en cambio, el burgués aparece como propietario de la mercancía:
La negación permanente de lo humano tiene como objetivo ubicar el origen del poder por
encima de las relaciones sociales y adjudicarle un origen externo, cosificado. El poder
no responde a la relación social materializada, sino a la posesión de la cosa en sí. El
poder es el dinero y no la estructura que determina al dinero como representación
fenoménica de la implicación del poder como desposesión de los medios de
reconocimiento, y la negación de la materialización de la voluntad de sí en la realidad
fáctica. Al desplazar al humano de la genealogía del poder, el poder aparece como un
objeto incomprensible, sin origen pero como estructurador, por lo mismo imposible de
contrarrestar.
124
4. ESTADO Y DOMINACIÓN
125
poderío a la institución. También se ha entendido como la culminación de la razón
moderna, un espacio de la madurez de la razón que guía a la humanidad a la mejora
ininterrumpida de su vida, o como máquina de dominación de una clase sobre otra. Sin
embargo, el problema de la génesis del poder del Estado no es tratado específicamente.
Si es un acuerdo de voluntades y de este emana su poder ¿cómo y por qué actúa contra
alguna de las partes cuando se rompe dicho contrato? ¿Es la razón el escenario
constitutivo del poder del Estado? ¿Cuál razón? ¿Razón de quién? Y si es la herramienta
del poder de una clase sobre otra ¿cómo una de las partes se hace al Estado?
69La estructura o plan de investigación que desarrolló Marx, tenía como objeto al Estado. Dicha
investigación sería el libro IV de su proyecto del cual sólo logró el libro I, el del capital. (Rosdolsky, 2004)
126
de 1848, comprendió que el Estado es un espacio en combate y estructurante de la
realidad. Pero, para comprender la dominación del Estado, el pensador de El Capital
tendría que trazar un puente teórico entre lo económico y lo político, para entenderlos
como una articulación de campos co-determinantes.
127
fenoménica. El poder real- dice Marx- llega a ser el poder fenoménico. Si el Estado tiene
poder por sí mismo, implica que su poder es autónomo, como privación del poder social.
Para Marx, esta voluntad real y absoluta, es voluntad arbitraria, contraria de la
universalidad; por tanto, los asuntos del Estado son asuntos de propiedad privada:
Los asuntos y actividades del Estado están ligados a individuos (el Estado
no es activo más que por medio de los individuos); no el individuo físico,
sino el individuo político, tomado en su condición de miembros de Estado.
Es ridículo, pues, que Hegel diga que “tienen una vinculación externa y
accidental con la personalidad particular como tal” (…) ese absurdo
proviene de que Hegel considera a los asuntos y actividades del Estado de
una manera abstracta y en sí y a la individualidad particular como su
contrario; pero olvida que la individualidad particular es una función
humana y que los asuntos y actividades del Estado son funciones
humanas; olvida que la esencia de la personalidad particular no es barba,
su sangre o su naturaleza física abstracta, sino su cualidad social; y que
los asuntos del Estado, etc., no son más que los modos de existencia y su
actividades de las cualidades sociales de los hombres (Marx, 1968, pág.
31)
La crítica que Marx dirige a Hegel, es entonces, la materialidad social del poder de
Estado. El poder del Estado subsiste en lo social, más allá de la institucionalidad: “Si
Hegel hubiera tomado como punto de partida los sujetos reales considerados como
bases del Estado, no hubiese necesitado subjetivarlo de manera mística” (Marx, 1968,
pág. 32) Hegel necesita alzar al Estado como idea que se practica, como sujeto consiente
de sí, para que este sólo depende de él mismo, para que su poder tenga la génesis en
sí mismo. Este sujeto real en la filosofía del Hegel es el monarca:
128
voluntad es el monarca. La primera frase es empírica y la segunda
desnaturaliza el hecho empírico y hace de él un axioma metafísico (Marx,
1968, pág. 35)
Al someter a crítica los postulados del Estado en Hegel, Marx critica la defensa de la
monarquía constitucional que aparece como la mediatización de la idea absoluta por
medio del monarca. La soberanía encarnada, personificada. La autosuficiencia del poder
del Estado, del monarca, comprende la individualidad como un poder único, más como
propiedad que como relación social. El poder del monarca o del burgués aparece como
una actitud propia de éste y no como la acumulación del poderío social: “Porque la
personalidad no es real más que como sujeto, y como todo sujeto solo es real como
individuo, la personalidad del Estado se hace real siendo una persona, ¡hermosa
conclusión!” (Marx, 1968, pág. 37)
Marx rechaza la individualidad Hegeliana del poder, no existe poder como particularidad.
“La persona solamente es la idea real de la personalidad en su existencia de especie, en
cuanto personas” (Marx, 1968, pág. 37) El poderío del monarca se debe a la acumulación
del poderío social. Sin embargo, al aparecer el Estado como poder en sí, el pueblo no
aparece como soberano. Bajo las premisas de la filosofía de Hegel, si el Estado es el
soberano, y si éste es esencia de sí mismo, es un Estado independiente, sin el pueblo.
Al desplazar el poder del Estado más allá de la institucionalidad, Marx señala el origen
de la contradicción del Estado como campo de la universalidad particularizada:
129
Al discutir las premisas del poder del Estado Hegeliano, Marx antepone al carácter
fenoménico constitucional el poderío sustancial: el pueblo.
130
(…) la burocracia “posee” al ser del Estado; el ser espiritual de la sociedad
es su propiedad privada” (Marx, 1968, pág. 61)
Las clases no son la mediación de la identidad de los intereses entre Estado y pueblo,
como supone Hegel. Por el contrario, son la universalización de la particularidad. Las
clases revisten en la realidad dos posiciones:
Lo constitutivo del poder legislativo, es la clase privadora como significante político. “La
clase privada forma parte del ser, de la política del Estado. En consecuencia, le da un
significado político, es decir, un significado distinto que su significado real “ (Marx, 1968,
pág. 89) La clase apropiadora no representa el carácter constituyente, genérico del
poder. Tan sólo se representa a sí misma y se reproduce a sí misma como poder, por tal
razón, entra en la política como una abierta contradicción del ser social. Hegel, dice Marx,
hace del elemento constituyente la expresión de la separación. Marx considera que la
división de la sociedad en clases, es la separación del hombre de sí mismo. La división
en clases pretende la existencia del individuo en la separación, la naturaliza. “El ser
concreto del hombre lo separa de él, como un ser puramente externo, material. No toma
al contenido del hombre como a su verdadera realidad” (Marx, 1968, pág. 102) El hombre
y su poder, se consideran sólo es su apariencia fenoménica, no sustancial, no como
social. Para Marx las clases en el Estado moderno no son una determinación sino la
determinabilidad, no son un carácter externo, sino la expresión del mismo.
131
La propiedad privada ha llegado a ser el sujeto de la voluntad y la voluntad
no es más que el predicado de la propiedad privada. La propiedad privada
no es más un objeto determinado de lo arbitrio, sino que le arbitrio es el
predicado determinado de la propiedad privada (Marx, 1968, pág. 125)
Marx sostiene que el poderío del Estado aparece como determinado por el
reconocimiento objetivo, por la materia. Pero a su vez, que se autonomiza de lo material.
El poderío del Estado no radica en él, sin embargo, en éste se reproduce, se transforma
y se crea la dominación. El interés privado, que es propiedad privada, funda los principios
del Estado y de clase, pero no lo determina. Este último análisis lo desarrolla Marx en La
lucha de clases en Francia, pues, si bien, el Estado aparece como una herramienta de
las clases dominantes, es también un espacio de confrontación; como lo fue en el
levantamiento de 1848. Sin embargo, a Marx le interesa entender la génesis del poder
en general y la relación de dominación que subyace entre la economía y el Estado. El
poder en el Estado aparece de manera autónoma y fenoménica y hace falta explicar y
entender realmente su origen.
El Estado aparece como un instrumento de donde emana el poder de la clase dominante;
sin embargo, esta perspectiva no atiende a las prácticas constitutivas del Estado en la
sociedad moderna. El Estado no se reduce únicamente a la llamada “dictadura de una
clase sobre otra”, sólo como la dominación política, el Estado es mucho más que la
manipulación del “poder político”. La concepción del Estado como herramienta de
dominación política no explica la génesis del poder del mismo. El Estado no es poder por
ser Estado.
132
Si el poder del Estado no se reduce a sí mismo, si no descansa en él la dominación de
clase, pero si están atravesadas todas sus actividades por esta dominación, ¿De dónde
surge? ¿Por qué se constituye? El Estado, como materialidad constitutiva de la realidad
moderna responde a las relaciones sociales de producción, pero no como lo ha entendido
el marxismo ortodoxo, como consecuencia de las relaciones de explotación, sino
necesariamente en correlación. El Estado no es un apéndice de la dominación
económica, el Estado pierde su propio lugar en el escenario de la dominación pues es
entendido como simple reflejo en la tradición del marxismo que subrayó una separación
entre estructura y supra estructura. La relación entre Estado y economía aparece como
exterioridad. La concepción de las relaciones económicas como un sistema cerrado de
reproducción y producción de prácticas de extracción de plusvalía, no permite
comprender las prácticas de reproducción de la dominación por parte interconectada de
lo económico y lo estatal. La génesis del poder no se explica, sólo se vislumbra de
manera fenoménica sea en el Estado, sea en el capital.
El Estado es la acumulación del poder social, pero ¿cómo se hace al Estado la clase
dominante? A Marx le interesa demostrar la relación co-determinada de lo estatal con la
economía como una red de implicaciones de poder. En los modos de producción pre-
capitalistas los trabajadores estaban desposeídos de los medios de producción pero no
de la posesión del objeto producido, guardaban una relación directa con el proceso de
trabajo, que daba de manera relativa un dominio y podían practicar estos procesos sin
intervención directa del propietario. En la producción capitalista, el obrero no sólo se ve
despojado de los medios de producción sino también de su relación de posesión. El
trabajador sólo posee su fuerza de trabajo y por lo mismo no puede poner en práctica su
fuerza de trabajo sin la relación e intervención directa del propietario. Dicha relación,
hace que el Estado y la economía aparezcan como campos autónomos, el Estado no
aparece, como en el feudalismo, como centro de lo económico. Aquí descansa el poderío
del Estado capitalista, su poder no aparece en relación con la dinámica entre lo
económico. Su relación mediatizada, aparentemente externa con los procesos de
producción de plusvalía, no permite comprenderlo como un escenario constitutivo del
poder como dominación. El Estado y su poder, no son invariables, no responden a una
133
instancia única, sino a las formas sociales de cada momento histórico. El Estado
capitalista aparece como exterior a la economía, no por tanto debe explicarse ni
entenderse. Para Marx, el Estado aparece como una construcción histórica y por lo
mismo cada Estado es diferente aunque tengan como principio la dominación. Por lo
mismo, el marxismo no construyó un análisis general del Estado, sino un análisis general
del Estado capitalista; sin embargo, cabe aclarar, en diferencia a la tesis de Poulantzas,
que la reflexión sobre el poder en Marx, no es que sea inexistente sino que posee una
forma de aproximación al poder, si bien no por fuera del Estado, no delimitado al Estado.
La autonomía del poder estatal en el capitalismo no se debe a que el Estado sea per se
autónomo, sino que la realidad aparece de manera fenoménica. El poder se “autonomiza”
del proceso de producción porque la génesis del poder, el trabajo, no aparece como
escenario de reconocimiento objetivo, sino como un elemento del mantenimiento de la
existencia biológica, el poder no hace parte del trabajo como dominio del ser sobre lo
que le rodea, el trabajo aparece como el medio para subsistir en un mundo que niega
permanentemente las condiciones de existencia de los trabajadores. Por lo mismo, situar
al Estado en vinculación con las relaciones de producción es configurar su presencia en
la lucha de clases, pues, las relaciones de producción y explotación son a su vez, para
serlo, relaciones de dominación y subordinación. Sólo puede existir dominación si existe
negación permanente del otro, esto es, su explotación.
No basta la toma del poder político para el reconocimiento objetivo del proletariado. No
puede ser simplemente la sustitución del sujeto en el Estado; sino fundamentalmente la
concreción de su poder. En la burguesía, la concreción de su poder se debe a la negación
permanente del Otro, por lo mismo, la necesidad de la privación de la propiedad y el
aparato burocrático- militar para sostenerla y reproducirla. El proletariado para realizarse,
es decir, para retornar a lo humano, debe negarse y de esta manera negar el Estado
existente. Pues, las revoluciones que el proletariado desarrolló con otras clases, solo
perfeccionaron la dominación que sobre ellos se ejercía (Marx, 1985). Las revoluciones
134
políticas pasadas, las burguesas, señala Marx, tienen como objetivo reconocerse como
clase, por lo mismo necesitaban fortalecer y perfeccionar el Estado como herramienta de
concreción de su poder.
Si el poder del Estado está más allá de sí mismo, la toma del poder del Estado no elimina
la dominación de clase. Sin embargo, como el poder del proletario sólo, en el estado de
enajenación, concreta la dominación burguesa, debe hacerse a la máquina del Estado;
pero hacerse, implica, a su vez, no sustitución sino concreción de su poder. El Estado
proletario al hacerse deviene ser social. El Estado desaparece como ejercicio de
dominación y aparece como la expresión óntica del ser social. Sólo puede concretarse
el poder para sí del obrero si el poder es democrático, común. Lo especifico del Estado
revolucionario, dice Lenin: “Es la exigencia de concretar todo el poder” (Lenin V. , 1960,
pág. 13) El Estado proletario es la comunión del trabajo.
135
primero como conquista, luego como destrucción. El proletariado debe hacerse con la
objetivación del poder del Estado para socializarlo, para des-enajenarlo; Lenin señala:
En La Lucha de Clases de 1848 a 1850, Marx señala que el levantamiento de esta época,
es el primer intento histórico de la potencialidad obrera, pero a diferencia de las antiguas
clases dominantes, al proletariado no le interesa afirmarse sino negarse a sí misma,
negar las condiciones que la constituyen. El levantamiento de 1848, se diferencia de las
pasadas revoluciones, porque si bien existía un carácter de clase, éste poseía en sí
misma un carácter común: la defensa de lo humano. Sin embargo, este levantamiento le
imprimió como lección al proletariado que la realización de su poder se debe hacer de
manera independiente, como negación de todo lo dado. El levantamiento que terminó
136
por afianzar la dominación sobre el proletariado y la pequeña burguesía, necesariamente
arroja al proletariado a pensar su condición, sus alcances, sus potencialidades a fin de
construirse como una clase para sí y no como herramienta de producción y de combate
de intereses ajenos a los suyos; el levantamiento de 1848:
Lejos de ser el levantamiento del 48 la concreción del poderío social, afianzó el poderío
de una clase. Esto se debe, según Marx, a la falta del punto de partida revolucionario, a
la falta de condiciones y relaciones que permitan la revolución moderna: la proletaria.
Las revoluciones proletarias, como las del siglo XIX, se critican
constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia
marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de
nuevo desde el principio; se burlan concienzuda y cruelmente de las
indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros
intentos; parece que sólo derriba a sus adversario para que éste saque de
la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas;
retroceden constantemente aterradas ante la ilimitada inmensidad de sus
propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse
atrás” (Marx, 1985, pág. 36)
137
contrariaba las condiciones del gobierno provisional fueron desplazados en beneficio de
la burguesía industrial:
138
comuna es la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política
que llevará a la emancipación del trabajo, esto es, la emancipación del humano.
El horizonte político marxiano tiene como objetivo la realización del ser, por lo mismo, su
emancipación. La máxima kantiana de valerse de sí mismo, en Marx, no responde ya a
la soberanía del pensar sino, y sobre todo, a la soberanía de la acción. No basta con
interpretar el mundo, hace falta su transformación. La praxis como la política de la
emancipación posee como eje fundante la transformación y la creación de sí y de lo
existente, esto es, una ontología de la libertad.
139
es un humanismo realista, concreto. En Marx el poder es ser para ser, o mejor aún, hacer
para ser.
El esclavo debe arriesgar su vida, su existencia, para devenir libertad. Sólo la negación
del amo no le libera, la negación debe hacerse a sí mismo y por tanto a las condiciones
que lo constituyen: el paso de la libertad negativa a la libertad positiva. La revolución
aparece en el pensamiento de Marx como la negación de lo existente, sin embargo,
negación para éste implica, que éste es un ser puesto y positivo, esto es, que la negación
aparece como el móvil de la creación. Sólo puede construirse el ser a base de la negación
de lo que es; como la necesidad y la voluntad del ser de realizarse por y para sí mismo.
No basta con condenar las cadenas ni liberarse de ellas, hace falta crear el mundo para
sí. Sólo puede serse positivo negándose. Por lo mismo, el análisis de la praxis, como
ontología libertaria, implica entender la realidad como una estructura activa de un sujeto,
de una voluntad que en la objetividad aparece, se obra.
La dialéctica entre amo y esclavo de Hegel, que tiene para éste el carácter de
reconocimiento de conciencias para la subsistentica de cada una de las partes, aparece
en Marx, en el reconocimiento objetivo, en las condiciones materiales que constituyen
las dos partes de la modernidad: el obrero y el burgués. Ahora bien, tanto para Marx
como para Hegel, el obrero o el esclavo posee una superioridad ontológica respecto al
amo. El esclavo es el formador de la realidad, el epicentro de lo existente es el trabajo
de la servidumbre. Por lo mismo, es éste actor de la realidad quien no depende del
reconocimiento de otro sino sólo de sí mismo. El esclavo, al reconocer su conciencia, y/o
sus condiciones materiales para su existencia, tras la emancipación, lo hace no
proyectado en otro sino proyectado sobre su voluntad de reconocimiento de sí y, por lo
mismo, como negación del esclavo en sí mismo. Siendo esclavo, este no se reconoce a
sí mismo porque su voluntad esta arrojada a Otro, sólo el esclavo puede reconocerse
cuando se alce por encima de la dicotomía amo- esclavo, esto es, cuando supere la
división de clases. Por su papel de génesis de lo existente, puede el obrero salir de la
duplicidad moderna porque hace una nueva forma de reconocimiento objetivo, una nueva
forma de hacer el mundo. La estructura de la vida privada, o la subjetivación de la
140
propiedad privada que ejerce el capitalismo sobre el obrero, le implica a éste la necesidad
de hacer de su producción, ya no un asunto de propiedad privada y de particularidades,
sino, un asunto común, la socialización70 de la praxis objetiva, se propone una
ordenación económica que considere el proceso de reconocimiento objetivo del ser como
un asunto público de la comunidad productora.
70Sobre la propiedad privada como forma de dominación (poderío de los poderes o el despojo de la
actividad creadora) y la socialización como escenario de la emancipación. Véase: (Korsch, 1975)
141
La revolución aparece en Marx, como el escenario práctico de serse. El hombre, que es
ser en la historia, es también ser que proyecta su futuro, que se realizará. La revolución
es la vuelta de sí del hombre tras la superación de la enajenación, pero es también, en
acto, la superación de la enajenación. La revolución es invención y concreción del
reconocimiento objetivo del ser universal: del Hombre.
142
Hegel, en la degradación la rebelión contra esta degradación, una rebelión
a la que se ve empujada necesariamente por la condición entre su
naturaleza humana y su situación vital, la cual constituye la negación
franca, decidida y general de esa naturaleza.
143
que además se ve forzado por una indigencia que ya no es posible negar
ni encubrir, por una indigencia absolutamente imperiosa- expresión
práctica de necesidad-, a rebelarse contra la inhumanidad por eso el
proletariado puede y tiene que liberarse a sí mismo” (Engels & Marx , 1978,
pág. 37)
La revolución es pues, la supremacía del esclavo, esto es: lo humano. Y como obra de
libertad, la soberanía de sí depende exclusivamente de la praxis estructuradora, de aquí
que Marx criticara en la Cuestión Judía y en La contribución a la crítica de la filosofía del
derecho, el horizonte de la conciencia como método de libertad pues, no realizaba la
esencia pensada en la realidad concreta. La emancipación religiosa o espiritual es
ilusoria porque la emancipación fragmentaria, esto es, que no comprende los conceptos
ontológicos del ser, es simple ilusión metafísica. Para Marx, sólo cuenta la emancipación
real, la humana. No es la liberalización del Estado de su forma religiosa, no es la
liberalización de los medios de producción sencillamente, ni la toma del poder político la
liberalización del obrero. Es la negación de las condiciones mismas de la modernidad
capitalista: La propiedad privada y el trabajo asalariado, esto es, la destrucción de la
enajenación. El humanismo se alza pues, como la crítica de todo lo existente. En los
Manuscritos de París, como en los Manuscritos de 1844, La crítica de la religión ha
pasado a ser la crítica de la objetivación enajenada. La filosofía de Marx es una filosofía
de la realidad. El hombre como génesis de lo existente, es para Marx la parte activa de
la liberalización:
144
oposición entre conciencia y sociedad, entre conciencia y trabajo” (Henry,
2011, pág. 126)
145
6. CONCLUSIONES
Del análisis del constructo teórico de Marx, se encuentran como conclusión, siete
aspectos. 1). La existencia de una teoría del poder en el autor. Los análisis del pensador
alemán comprenden al poder como un campo de interacciones sistémicas, de posiciones
y oposiciones. 2). El poder aparece como una dimensión ontológica. El ser sólo puede
realizarse por medio de su actividad práctica, de la concreción de su poder, de su praxis.
Esta última es la coalescencia entre poiésis y praxis. Esto es, entre la producción de
objetos y la producción de sí. Sólo puede existir el ser, el hombre, como potencia que se
hace potestad, que hace de su voluntad su mundo. 3) Sin embargo, para la edad
moderna, que divide al ser entre burguesía y proletariado; el poder aparece en una doble
connotación: como espacio de dominación y como espacio de emancipación: la dialéctica
del poder. Para que exista el amo, éste debe por necesidad someter al esclavo, y éste
último para existir para sí, debe emanciparse del dominio, sólo la libertad aparece por el
camino de la servidumbre. 4). La praxis como el reconocimiento objetivo del ser, supone
la relación intrínseca e inseparable entre la política y lo económico. No es una relación
sobre exterioridades, lo político determina a lo económico y viceversa. Estas
determinaciones se concretizan en la objetividad, en lo material. 5). El poder, para Marx,
no radica en el Estado. Su fuente es el hombre mismo, sin embargo, el Estado por ser
una relación social, humana, transforma, genera y realiza el poder: lo implica. 6). El
poder, es para Marx, una relación social. Esta relación responde a las posibilidades que
146
tiene cada ser de realizar su reconocimiento objetivo. Al ser una relación, el poder no es
una propiedad de un sujeto en específico, sino la síntesis de la potencialidad humana.
Sin embargo, el poder, como privación de la materialidad, aparece fenoménicamente
como objetividad, como cosa. 7). Y por último, la teoría del poder en Marx, responde a
un proyecto emancipador que tiene como laboratorio el movimiento obrero del siglo XIX,
por esta razón sus núcleos problemáticos poseen discontinuidades, que pasan del
Estado a la economía política sin abandonar del todo ninguna porque ambas se
presuponen. La evolución del pensamiento de poder en Marx, responde a su actividad
misma, a la búsqueda del reconocimiento objetivo de la humanidad. La evolución del
concepto y teoría del poder en Marx responde a su vida militante y a la respuesta a ella.
147
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