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Envolventes fluidas de la Tierra: atmósfera y hidrosfera

Las dos envolturas fluidas que rodean la Tierra sólida son la atmósfera y la hidrosfera. La atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno, oxígeno, argón y vapor de agua, y protege la Tierra filtrando la radiación solar y regulando la temperatura. La hidrosfera, compuesta principalmente por agua oceánica y glaciares, también ayuda a regular la temperatura de la Tierra y fue crucial para el desarrollo de la vida. Ambas envolturas fluidas han sido fundamentales para la aparición y evol

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Envolventes fluidas de la Tierra: atmósfera y hidrosfera

Las dos envolturas fluidas que rodean la Tierra sólida son la atmósfera y la hidrosfera. La atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno, oxígeno, argón y vapor de agua, y protege la Tierra filtrando la radiación solar y regulando la temperatura. La hidrosfera, compuesta principalmente por agua oceánica y glaciares, también ayuda a regular la temperatura de la Tierra y fue crucial para el desarrollo de la vida. Ambas envolturas fluidas han sido fundamentales para la aparición y evol

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Envolturas fluidas de la Tierra

La parte sólida de la Tierra está rodeada por dos envolturas


fluidas, una continua, la atmósfera, constituida por gases, y otra
discontinua, la hidrosfera, formada por agua. Ambas envolturas
son de vital importancia para nuestro planeta, determinando
numerosas características físicas del mismo.
La atmósfera ha evitado, por su función filtradora de las
radiaciones solares, que la superficie de nuestro planeta presente
unas condiciones extremas.
La hidrosfera, por su parte, es un gran termostato que regula la
temperatura de la superficie terrestre.
La existencia de las dos envolturas fluidas rodeando la Tierra ha
sido uno de los factores esenciales para la aparición y desarrollo
de la vida en el planeta. Casi con toda seguridad la vida se originó
en un medio oceánico primitivo, realizándose en el mismo las
primeras etapas de su desarrollo. Hasta fases muy avanzadas en
su evolución numerosos grupos de organismos dependieron
totalmente del medio acuático. Por otra parte, la casi totalidad de
los organismos existentes presentan un eleva do contenido en
agua, cuantitativamente el más importante. Entre los
constituyentes principales de la atmósfera se encuentran las
sustancias básicas para el desarrollo de los organismos, como el
anhídrido carbónico y el oxígeno.

Atmósfera
La atmósfera, que es la envoltura gaseosa que rodea la Tierra, con
un espesor aproximado de 1.000 km y una masa de 5,6 x 10 15
toneladas, ejerce sobre la superficie terrestre una presión
uniforme de 1.033 g/cm 2 .
Corte esquemático mostrando las diversas capas de la atmósfera.

Está formada por una mezcla de gases, el aire, de los cuales el


más abundante es el nitrógeno, que constituye por si sólo el 78 %
del volumen total de la atmósfera, seguido por el oxígeno, con un
volumen del 21 % del total, y con cantidades mucho menores de
argón (0,93 %) y de anhídrido carbónico (0,001 %). A estos
cuatro componentes, que constituyen el 99,9 % del volumen de la
atmósfera, hay que añadir el vapor de agua, cuya cantidad es
variable con la altitud geográfica y con el tiempo, encontrándose
concentrado siempre en los primeros 10 a 15 km de atmósfera. El
vapor de agua atmosférico es simplemente agua extraída de la
hidrosfera por evaporación y que volverá a ella mediante las
precipitaciones.

"La Tierra es el planeta del agua. La mayor parte de la


población terrestre vive a pocos centenares de
kilómetros de las costas oceánicas. Para todos estos
moradores el océano ha servido de fuente de alimentos
y de camino para el comercio. La vida en el planeta se
originó en el océano, y desde entonces éste ha servido
de hogar a numerosísimos seres vivos."

M. GRANT GR0SS

La composición y las condiciones físicas de la atmósfera no son


uniformes en todo su espesor, sino que varían de manera notable.
En base a estas variaciones la atmósfera se divide en diversas
capas o estratos superpuestos unos a otros. Las principales capas
que constituyen la atmósfera son troposfera, estratosfera,
mesosfera, ionosfera y exosfera, las cuales se describen a
continuación.

Troposfera, que se extiende desde la superficie terrestre hasta una


altura de 14 a 16 km en las zonas ecuatoriales y hasta unos 8 a
10 km en las zonas polares, debido a que en estas últimas zonas
las bajas temperaturas provocan la contracción de los
componentes atmosféricos. El límite superior de la troposfera,
denominado tropopausa, corresponde a la zona donde se alcanzan
las temperaturas más bajas.

La troposfera comprende las nueve décimas partes de la masa de


la atmósfera y contiene la casi totalidad del vapor de agua de
ésta, a partir del cual se forman las nubes. En la troposfera se
producen la mayoría de los fenómenos meteorológicos. La
temperatura decrece paulatinamente en la troposfera con la
altura, alcanzando el índice más bajo, -63 °C, en la tropopausa.
Estratosfera, que se extiende por encima de la tropopausa hasta
unos 50 km de altura de la superficie terrestre. Carece casi
totalmente de nubes y su aire es menos denso que el de la
troposfera. Debido a su función absorbente de las radiaciones
solares la temperatura crece en la estratosfera con la altura hasta
llegar a un máximo de 17 °C en la estratopausa.
La composición de la estratosfera es considerablemente diferente
a la de la troposfera; en ella predomina el ozono, originado por la
disociación del oxígeno por acción de los rayos ultravioletas. La
capa de ozono de la estratosfera es de vital importancia para los
organismos de la superficie terrestre, pues absorbe la casi
totalidad de los rayos ultravioletas, que son letales para aquéllos.

Mesosfera, se extiende desde la estratopausa, aproximadamente a


50 km de la superficie terrestre, hasta los 80 a 85 km de altura.
En la mesosfera la temperatura disminuye nuevamente hasta
alcanzar mínimos de -70 °C y -80 °C. Desde el punto de vista de
su composición, la mesosfera contiene una pequeña parte de
ozono y vapores de sodio, que desempeñan un papel importante
en los fenómenos luminosos de la atmósfera.
Ionosfera o termosfera, que se extiende desde la parte superior de
la mesosfera hasta una altura de unos 500 km sobre la superficie
terrestre. La característica esencial de esta capa de la atmósfera
es la de que sus constituyentes gaseosos no forman moléculas
eléctricamente neutras, sino que se presentan en forma de iones,
es decir en forma de átomos y moléculas cargados eléctricamente.
Esto se debe a que sobre la ionosfera se produce un continuo
bombardeo de radiaciones solares cuyo efecto principal es la
ionización de los constituyentes gaseosos de aquélla. Las capas
inferiores de la ionosfera desempeñan un papel muy importante
en las transmisiones por radio y televisión, ya que reflejan ondas
de diversa longitud emitida desde la Tierra, posibilitando su
captación por las emisoras receptoras. El límite superior de la
ionosfera se denomina termopausa.

Exosfera, capa que se extiende por encima de la termopausa


hasta alturas donde la densidad de la atmósfera es igual a la del
gas interespacial que la rodea.

Una primera y esencial misión de la atmósfera es la de impedir


tanto un excesivo calentamiento de la superficie terrestre durante
el día, es decir durante las horas de insolación, como un excesivo
enfriamiento durante la noche. En efecto, durante el día la
atmósfera refleja y absorbe gran parte de las radiaciones solares,
que de llegar a la superficie terrestre elevarían excesivamente la
temperatura de la misma. Durante la noche el calor radiante de la
Tierra es absorbido por las capas bajas de la atmósfera impidiendo
un excesivo enfriamiento. La falta de una atmósfera de las
características de la terrestre en la Luna es en gran parte la causa
de que en el satélite las oscilaciones térmicas diurnas sean muy
amplias.
Por último, ciertos constituyentes de la atmósfera son esenciales
para el desarrollo de los organismos. El anhídrido carbónico
atmosférico es la base a partir de la cual los vegetales sintetizan
(fotosíntesis) los compuestos orgánicos que serán el fundamento
de la cadena alimentaria de la mayoría de los organismos.
Los animales, por su parte, necesitan el oxígeno atmosférico para
la oxidación de los compuestos orgánicos y la obtención de
energía.
Debido a que en la atmósfera, especialmente en sus capas bajas,
se producen la gran mayoría de los fenómenos meteorológicos,
puede afirmarse que desempeña un importante papel en los
procesos erosivos desarrollados sobre la superficie terrestre. Por
ejemplo, el viento es el principal agente de la erosión en grandes
zonas continentales; las oscilaciones térmicas diurnas son causa
importante de la fragmentación de las rocas, especialmente en las
zonas donde las oscilaciones son grandes; el agua meteorológica
cargada de anhídrido carbónico es uno de los principales agentes
disolventes de las rocas de la superficie de la corteza terrestre.

Hidrosfera
Se la puede definir como el conjunto de las aguas superficiales de
la corteza terrestre. La Tierra es el único planeta del sistema solar
que posee gran cantidad de agua: algo más del 70 % de su
superficie está cubierta por agua, tanto en estado líquido,
formando los océanos, mares, lagos y ríos, como sólida, en los
glaciares, y gaseosa formando el vapor de agua de las capas bajas
de la atmósfera. Las cantidades aproximadas de los diversos tipos
de agua que constituyen la hidrosfera son las siguientes:
9 3
aguas oceánicas 1,4 x 10 km
7 3
glaciares continentales 2,3 x 10 km
5 3
lagos 2,5 x 10 km
5 3
ríos y aguas subterráneas 2,4 x 10 km
vapor de agua atmosférico 1,3 x 10 3 km 3

Con gran diferencia, la fracción más importante de la hidrosfera la


constituyen las aguas oceánicas, que cubren aproximadamente el
65 % de la superficie terrestre con un espesor medio acuoso de
4.000 m. La segunda fracción en cantidad la constituyen los
glaciares continentales que ocupan en la actualidad una superficie
de unos 15 millones de km 2 . Si el agua inmovilizada en los
glaciares se fundiera rápidamente y retornara a los océanos, el
fenómeno provocaría un aumento de 60 m en el nivel de éstos.
El agua de la hidrosfera está sometida a una serie de movimientos
y cambios de estado que se conocen con el nombre de ciclo
hidrológico o ciclo del agua en la naturaleza. Los océanos son los
grandes depósitos de los cuales proviene toda el agua del ciclo y a
los cuales retornará cerrando el mismo; en su superficie se
produce una continua evaporación, de diversa intensidad según la
latitud, mediante la cual se originan grandes masas de vapor de
agua que en las capas bajas de la atmósfera forman las nubes. A
partir de éstas y por condensación de su vapor de agua se
originarán las precipitaciones, en forma de lluvia, nieve y granizo,
parte de las cuales caen directamente sobre el mar, otra sobre los
continentes, alimentando los ríos y lagos, aunque finalmente
vuelve a los océanos, y otra más se infiltrará en el subsuelo
generando las aguas subterráneas.

Diversas manifestaciones del ciclo del agua en la naturaleza. En


las cumbres de las altas montañas en forma de nieve, en un
glaciar en forma de hielo y en las nubes bajo la apariencia de
vapor de agua

Las especiales características térmicas del agua (alto calor


específico, elevado calor de evaporación, etc.) determinan que la
hidrosfera sea un gran termostato regulador de la temperatura
superficial de la Tierra. En efecto, el agua, por su alto calor
específico (calor necesario para elevar en 1 °C la temperatura de
1 g de una sustancia) es poco sensible a las variaciones térmicas,
debido a lo cual se caliente y se enfría menos rápidamente que los
materiales rocosos de la superficie terrestre de calor específico
inferior. Es fácil comprobar que en pleno verano las rocas, los
asfaltos de las calles y carreteras, etc., se calientan mucho más
rápido que las aguas marinas, las fluviales o las de una piscina.

La vaporización de agua en la hidrosfera es máxima en la zona


intertropical, absorbiendo gran cantidad de calor e influyendo en
moderar la temperatura.

Cuando la humedad originada en la zona intertropical es transportada


en las capas más bajas de la atmósfera, hasta zonas de latitudes más
altas, precipita en forma de lluvia, liberando gran parte de calor
absorbido durante la evaporación y cooperando en la elevación de las
temperaturas en las zonas más frías.

. LITOSFERA, HIDROSFERA Y ATMÓSFERA


La composición de nuestro planeta está integrada por tres elementos físicos: uno sólido,
la litosfera, otro líquido, la hidrosfera, y otro gaseoso, la atmósfera. Precisamente la
combinación de estos tres elementos es la que hace posible la existencia de vida sobre la
Tierra.

3.1. La Litosfera

La litosfera es la capa externa de la Tierra y está formada por materiales sólidos,


engloba la corteza continental, de entre 20 y 70 Km. de espesor, y la corteza oceánica o
parte superficial del manto consolidado, de unos 10 Km. de espesor. Se presenta dividida
en placas tectónicas que se desplazan lentamente sobre la astenosfera, capa de material
fluido que se encuentra sobre el manto superior.

Las tierras emergidas son las que se hallan situadas sobre el nivel del mar y ocupan el
29% de la superficie del planeta. Su distribución es muy irregular, concentrándose
principalmente en el Hemisferio Norte o continental, dominando los océanos en el
Hemisferio Sur o marítimo.
Las tierras emergidas se hallan repartidas en seis continentes:

Asia: Es el continente de más superficie, se extiende de Este a Oeste en el Hemisferio


Norte, aunque su parte meridional se interna en la zona tropical.

Europa: En realidad es una gran península situada al Oeste del continente asiático o
euroasiático. La separación entre Asia y Europa se ha fijado de forma convencional en
los montes Urales, el río Ural y la cordillera del Cáucaso.

África: Situado al Suroeste de Asia y Sur de Europa, predominantemente en la zona


intertropical, pero es mucho más ancho en el Hemisferio Norte que en el Hemisferio
Sur.

América: Este continente se organiza en sentido de los meridianos y se distribuye tanto


en el Hemisferio Norte como en el Hemisferio Sur. Debido a esta distinta situación de
sus partes y a sus formas diferenciadas, suele hablarse de dos subcontinentes o incluso
de dos continentes, América del Norte y América del Sur.

La Antártida: Es el único continente cubierto permanentemente por una gran masa de


hielo, ya que se sitúa en su totalidad en el Polo Sur.

Oceanía: No es un conjunto continuo de tierras emergidas como el resto de los


continentes, está formado por un número muy elevado de islas de tamaños y formas muy
distintas, situadas al Sureste de Asia y en el océano Pacífico.
3.2. La Hidrosfera

La hidrosfera engloba la totalidad de las aguas del planeta, incluidos los océanos, mares,
lagos, ríos y las aguas subterráneas.

Este elemento juega un papel fundamental al posibilitar la existencia de vida sobre la


Tierra, pero su cada vez mayor nivel de alteración puede convertir el agua de un medio
necesario para la vida en un mecanismo de destrucción de la vida animal y vegetal.

A) El agua salada: océanos y mares

El agua salada ocupa el 71% de la superficie de la Tierra y se distribuye en los siguientes


océanos:

El océano Pacífico, el de mayor extensión, representa la tercera parte de la superficie de


todo el planeta. Se    sitúa entre el continente americano y Asia y Oceanía.

El océano Atlántico ocupa el segundo lugar en extensión. Se sitúa entre América y los
continentes europeo y africano.
El océano Índico es el de menor extensión. Queda delimitado por Asia al Norte, África al
Oeste y Oceanía al Este.

El océano Glacial Ártico se halla situado alrededor del Polo Norte y está cubierto por un
inmenso casquete de hielo permanente.

El océano Glacial Antártico rodea la Antártida y se sitúa al Sur de los océanos Pacífico,
Atlántico e Índico.

Los márgenes de los océanos cercanos a las costas, más o menos aislados por la
existencia de islas o por penetrar hacia el interior de los continentes, suelen recibir el
nombre de mares.

B) El agua dulce

El agua dulce, que representa solamente el 3% del agua total del planeta, se localiza en
los continentes y en los Polos. En forma líquida en ríos, lagos y acuíferos subterráneos y
en forma de nieve y hielo en los glaciares de las cimas más altas de la Tierra y en las
enormes masas de hielo acumuladas entorno al Polo Norte y sobre la Antártida.

C) El ciclo del agua

En la Tierra el agua se encuentra en permanente circulación, realiza un círculo


continuo llamado ciclo del agua.
El agua de los océanos, lagos y ríos y la humedad de las zonas con abundante vegetación
se evapora debido al calor. Cuando este vapor de agua se eleva comienza a enfriarse y a
condensarse en forma de nubes, hasta que finalmente precipita en forma de lluvia, nieve
o granizo.

El ciclo se cierra con el retorno del agua de las precipitaciones al mar, la escorrentía, a
través de las corrientes superficiales, los ríos, y de los flujos subterráneos del agua
infiltrada en el subsuelo, los acuíferos.

3.3. La Atmósfera

La Tierra está rodeada por una envoltura gaseosa llamada atmósfera, que es
imprescindible para la existencia de vida, pero su contaminación por la actividad
humana puede provocar cambios que repercutan en ella de forma definitiva.

La atmósfera tiene un grosor aproximado de 1.000 km. y se divide en capas de grosor y


características distintas:

 La troposfera es la capa inferior que se halla en contacto con la superficie de la Tierra
y alcanza un grosor de unos 10 km. Hace posible la existencia de plantas y animales, ya
que en su composición se encuentran la mayor parte de los gases que estos seres
necesitan para vivir. Además, aquí ocurren todos los fenómenos meteorológicos y actúa
de regulador de la temperatura del planeta, ya que el denominado efecto invernadero
hace que la temperatura no llegue a valores extremos ni aumente o disminuya
bruscamente, al ser absorbido el calor por las partículas de vapor de agua de las nubes.

 La estratosfera es la capa intermedia, situada entre los 10 y los 80 km. En la


estratosfera la temperatura aumenta y el aire se enrarece hasta tal punto que los seres
vivos no podrían sobrevivir en ella. Sin embargo es fundamental por tener la función de
filtro de las radiaciones solares ultravioleta, gracias a la existencia en ella de la
denominada capa de ozono.

 La ionosfera es la capa superior y la de mayores dimensiones, en ella el aire se enrarece


cada vez más y la temperatura aumenta considerablemente. Es fundamental porque
provoca la desintegración de los meteoritos que llegan a ella desde el espacio.

Formación

Cuando la Tierra se fue formando, hace unos 4600 millones de años, las altas temperaturas
hacían que toda el agua estuviera en forma de vapor. Al enfriarse por debajo del punto de
ebullición del agua, gigantescas precipitaciones llenaron de agua las partes más bajas de la
superficie formando los océanos. Se calcula que unas decenas o cientos de millones de años
después de su formación ya existirían los océanos. 

Distribución del agua en la Tierra.

Casi la totalidad del agua se encuentra en los mares y océanos en forma de agua salada. De
las aguas dulces la mayor parte está en forma de hielo y en aguas subterráneas. El agua
situada sobre los continentes y la que está en la atmósfera son las cantidades
proporcionalmente menores, aunque su importancia biológica es grande. 

Distribución del agua


Agua líquida oceánica 1322·106 km3
Agua sólida oceánica  26·106 km3
Epicontinentales1 225 000 km3
En la atmósfera  12 000 km3
Aguas subterráneas2 2-8 ·106 km3

1) En las aguas epicontinentales se incluyen el mar Caspio, el Aral y el mar Muerto, además de lagos, ríos,
etc.

 2) Se da una de las muchas estimaciones que se suelen hacer para estas aguas, porque calcular su cantidad es
muy difícil.

Ciclo del agua

El agua permanece en constante movimiento. El vapor de agua de la atmósfera se condensa


y cae sobre continentes y océanos en forma de lluvia o nieve. El agua que cae en los
continentes va descendiendo de las montañas en ríos, o se infiltra en el terreno
acumulándose en forma de aguas subterráneas. Gran parte de las aguas continentales
acaban en los océanos, o son evaporadas o transpiradas por las plantas volviendo de nuevo
de nuevo a la atmósfera. También de los mares y océanos está evaporándose agua
constantemente. La energía del sol mantiene este ciclo en funcionamiento continuo.

Figura 3-7 > Ciclo del agua


 

Al año se evaporan 500 000 km3 de agua, lo que da un valor medio de 980 l/m2 o mm. Es
decir es como si una capa de 980 mm (casi un metro) de agua que recubriera toda la Tierra
se evaporara a lo largo del año. Como en la atmósfera permanecen constantemente sólo 12
000 km3, quiere decir que la misma cantidad de 500 000 km3 que se ha evaporado vuelve a
caer en forma de precipitaciones a lo largo del año. Aunque la media, tanto de la
evaporación como de la precipitación sea de 980 mm, la distribución es irregular,
especialmente en los continentes. En los desiertos llueve menos de 200 mm y en algunas
zonas de montaña llueve 6000 mm o más.

El tiempo medio que una molécula de agua permanece en los distintos tramos del ciclo es: 

   en la atmósfera 9-10 días


   en los ríos 12-20 días
   en lagos 1-100 años
   en acuíferos subterráneos 300 años
   en océanos 3 000 años

 Como es lógico estos tiempos medios de permanencia van a tener una gran influencia en la
persistencia de la contaminación en los ecosistemas acuáticos. Si se contamina un río, al
cabo de pocos días o semanas puede quedar limpio, por el propio arrastre de los
contaminantes hacia el mar, en donde se diluirán en grandes cantidades de agua. Pero si se
contamina un acuífero subterráneo el problema persistirá durante decenas o cientos de años.

La capa exterior de la Tierra es gaseosa, de composición y densidad muy distintas de las capas sólidas
y líquidas que tiene debajo. Pero es la zona en la que se desarrolla la vida y, además, tiene una
importancia trascendental en los procesos de erosión que son los que han formado el paisaje actual.

Los cambios que se producen el la atmósfera contribuyen decisivamente en los procesos de formación
y sustento de los seres vivos y determinan el clima.

Composición del aire


Los gases fundamentales que forman la atmósfera son: Nitrógeno
(78.084%), Oxígeno (20.946%), Argón (0.934%) y Dióxido de
Carbono (0.033%). Otros gases de interés presentes en la
atmósfera son el vapor de agua, el ozono y diferentes óxidos.

También hay partículas de polvo en suspensión como, por ejemplo,


partículas inorgánicas, pequeños organismos o restos de ellos y sal
marina. Muchas veces estas partículas pueden servir de núcleos de
condensación en la formación de nieblas muy contaminantes.

Los volcanes y la actividad humana son responsables de la emisión


a la atmósfera de diferentes gases y partículas contaminantes que
tienen una gran influencia en los cambios climáticos y en el
funcionamiento de los ecosistemas.

El aire se encuentra concentrado cerca de la superficie, comprimido por la atracción de la gravedad y,


conforme aumenta la altura, la densidad de la atmósfera disminuye con gran rapidez. En los 5,5
kilómetros más cercanos a la superficie se encuentra la mitad de la masa total y antes de los 15
kilómetros de altura está el 95% de toda la materia atmosférica.

La mezcla de gases que llamamos aire mantiene la proporción de sus distintos componentes casi
invariable hasta los 80 km, aunque cada vez más enrarecido (menos denso) conforme vamos
ascendiendo. A partir de los 80 km la composición se hace más variable.

Formación de la atmósfera
La mezcla de gases que forma el aire actual se ha desarrollado a lo largo de 4.500 millones de años.
La atmósfera primigenia debió estar compuesta únicamente de emanaciones volcánicas, es decir,
vapor de agua, dióxido de carbono, dióxido de azufre y nitrógeno, sin rastro apenas de oxígeno.

Para lograr la transformación han tenido que desarrollarse una serie de procesos. Uno de ellos fue la
condensación. Al enfriarse, la mayor parte del vapor de agua de origen volcánico se condensó, dando
lugar a los antiguos océanos. También se produjeron reacciones químicas. Parte del dióxido de
carbono debió reaccionar con las rocas de la corteza terrestre para formar carbonatos, algunos de los
cuales se disolverían en los nuevos océanos.

Más tarde, cuando evolucionó la vida primitiva capaz de realizar la fotosíntesis, empezó a producir
oxígeno. Hace unos 570 millones de años, el contenido en oxígeno de la atmósfera y los océanos
aumentó lo bastante como para permitir la existencia de la vida marina. Más tarde, hace unos 400
millones de años, la atmósfera contenía el oxígeno suficiente para permitir la evolución de animales
terrestres capaces de respirar aire.

La atmósfera se divide en diversas capas:

La troposfera llega hasta un límite superior (tropopausa) situado a 9 Km de altura en los polos y los
18 km en el ecuador. En ella se producen importantes movimientos verticales y horizontales de las
masas de aire (vientos) y hay relativa abundancia de agua. Es la zona de las nubes y los fenómenos
climáticos: lluvias, vientos, cambios de temperatura, ... y la capa de más interés para la ecología. La
temperatura va disminuyendo conforme se va subiendo, hasta llegar a -70ºC en su límite superior.

La estratosfera comienza a partir de la tropopausa y llega hasta un límite superior (estratopausa), a


50 km de altitud. La temperatura cambia su tendencia y va aumentando hasta llegar a ser de
alrededor de 0ºC en la estratopausa. Casi no hay movimiento en dirección vertical del aire, pero los
vientos horizontales llegan a alcanzar frecuentemente los 200 km/h, lo que facilita el que cualquier
sustancia que llega a la estratosfera se difunda por todo el globo con rapidez. Por ejemplo, esto es lo
que ocurre con los CFC que destruyen el ozono. En esta parte de la atmósfera, entre los 30 y los 50
kilómetros, se encuentra el ozono, importante porque absorbe las dañinas radiaciones de onda corta.

La mesosfera, que se extiende entre los 50 y 80 km de altura, contiene sólo cerca del 0,1% de la
masa total de laire. Es importante por la ionización y las reacciones químicas que ocurren en ella. La
disminución de la temperatura combinada con la baja densidad del aire en la mesosfera determinan la
formación de turbulencias y ondas atmosféricas que actúan a escalas espaciales y temporales muy
grandes. La mesosfera es la región donde las naves espaciales que vuelven a la Tierra empiezan a
notar la estructura de los vientos de fondo, y no sólo el freno aerodinámico.

La ionosfera se extiende desde una altura de casi 80 km sobre la superficie terrestre hasta 640 km o
más. A estas distancias, el aire está enrarecido en extremo. Cuando las partículas de la atmósfera
experimentan una ionización por radiación ultravioleta, tienden a permanecer ionizadas debido a las
mínimas colisiones que se producen entre los iones. La ionosfera tiene una gran influencia sobre la
propagación de las señales de radio. Una parte de la energía radiada por un transmisor hacia la
ionosfera es absorbida por el aire ionizado y otra es refractada, o desviada, de nuevo hacia la
superficie de la Tierra. Este último efecto permite la recepción de señales de radio a distancias mucho
mayores de lo que sería posible con ondas que viajan por la superficie terrestre.

La región que hay más allá de la ionosfera recibe el nombre de exosfera y se extiende hasta los
9.600 km, lo que constituye el límite exterior de la atmósfera. Más allá se extiende la magnetosfera,
espacio situado alrededor de la Tierra en el cual, el campo magnético del planeta domina sobre el
campo magnético del medio interplanetario.

 Altura (m)   Presión (mb)   Densidad   Temperatura (ºC) 


 0   1013   1,226   15 
 1.000   898,6   1,112   8,5 
 2.000   794,8   1,007   2 
 3.000   700,9   0,910   -4,5 
 4.000   616,2   0,820   -11 
 5.000   540   0,736   -17,5 
 10.000   264,1   0,413   -50 
 15.000   120,3   0,194   -56,5 

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