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EUDEMONISMo

El documento resume la ética eudemonista de Aristóteles. Según Aristóteles, la felicidad es el fin supremo de la vida humana y consiste en el ejercicio de la virtud y la contemplación filosófica. Las virtudes se dividen en intelectuales, como la prudencia, y morales, como la justicia, que implican seguir un término medio entre dos vicios. Además, la amistad es importante para alcanzar la felicidad.
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El documento resume la ética eudemonista de Aristóteles. Según Aristóteles, la felicidad es el fin supremo de la vida humana y consiste en el ejercicio de la virtud y la contemplación filosófica. Las virtudes se dividen en intelectuales, como la prudencia, y morales, como la justicia, que implican seguir un término medio entre dos vicios. Además, la amistad es importante para alcanzar la felicidad.
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EUDEMONISMO ARISTOTÉLICO

FELICIDAD-VIRTUDES-AMISTAD

Eugenio Molera, licenciado en filosofía y Ciéncias de la Educación


1.-EL EUDEMONISMO DE ARISTÓTELES

Fue Aristóteles, filósofo griego del siglo IV antes de Cristo -discípulo de Platón y luego
fundador de El Liceo- uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos, quien le dio
a la ética su expresión más clásica y definitiva.
La ética de Aristóteles es el Eudemonismo, viene del término griego Eudaimonia que
significa felicidad. Aristóteles parte del hecho de que el ser humano en todas nuestras
acciones aspiramos a un fin último y supremo, afirma que este fin último que constituye
la máxima aspiración del hombre, es la felicidad. Todas las demás cosas que
deseamos (la salud, la amistad, el placer, una casa bonita, la aceptación de los demás etc.),
las deseamos justamente para ser felices, son medios para conseguir un fin último y
supremo.

A) Hay diversidad de bienes. Pero, como lo demuestra la experiencia, la mayoría de los


bienes que apetecemos no se desean por sí mismos, sino que están subordinados a otros
como medios o instrumentos para alcanzarlos. Ahora bien, si existe esta subordinación en
los bienes, es necesario que exista un bien supremo que se desea por sí mismo. A esta clase
de bien todo el mundo lo llama felicidad
¡Mas en nuestro concepto, el bien, que debe buscarse sólo por sí mismo, es más definitivo
que el que se busca en vista de otro bien; y el bien que no debe buscarse nunca en vista de
otro bien, es más definitivo que estos bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa
de este bien superior; en una palabra, lo perfecto, lo definitivo, lo completo, es lo que es
eternamente apetecible en sí, y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que él. He
aquí precisamente el carácter que parece tener la felicidad; la buscamos siempre por ella y
sólo por ella, y nunca con la mira de otra cosa. Por lo contrario, cuando buscamos los
honores, el placer, la ciencia, la virtud, bajo cualquier forma que sea, deseamos sin duda
todas estas ventajas por sí mismas; puesto que, independientemente de toda otra
consecuencia, desearíamos realmente cada una de ellas; sin embargo, nosotros las
deseamos también con la mira de la felicidad, porque creemos que todas estas diversas
ventajas nos la pueden asegurar; mientras que nadie puede desear la felicidad, ni con la
mira de estas ventajas, ni de una manera general en vista de algo, sea lo que sea, distinto
de la felicidad misma. “Aristóteles, Moral a Nicómaco, Libro I,IV)

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2.- EN QUÉ CONSISTE LA FELICIDAD?

A) Sobre la naturaleza de la felicidad, sin embargo, no existe opinión unánime, pues


unos la ponen en los placeres, otros en los honores, riquezas, fama, éxito, etc. ¿Cuál es,
pues, la naturaleza de la felicidad? ¿En qué consiste?

B) Siendo la felicidad la perfecta realización de las potencias, cada ser es feliz realizando la
actividad que le es propia y peculiar. En efecto, cada ser tiende a realizar determinada
actividad y el ejercicio de ella trae consigo la satisfacción de la tendencia y, con ello, la
plenitud (naturalismo).

Pero la actividad más propia del hombre, aquella que más corresponde a su
naturaleza específica porque le distingue de los demás seres, es, sin duda, la actividad
intelectual. En consecuencia, la forma más perfecta de felicidad para el
hombre es la actividad contemplativa, el puro conocimiento. Puesto que la
felicidad (o placer) es aquello que acompaña a la realización del fin propio de cada ser
vivo, la felicidad que le corresponde al hombre es la que le sobreviene cuando realiza la
actividad que le es más propia y cuando la realiza de un modo perfecto; es más propio del
hombre el alma que el cuerpo por lo que la felicidad humana tendrá que ver más con
la actividad del alma que con la del cuerpo; y de las actividades del alma con
aquella que corresponde a la parte más típicamente humana, el alma intelectiva
o racional. Como en el alma intelectiva encontramos el entendimiento o intelecto y la
voluntad, y llamamos virtud a la perfección de una disposición natural, la felicidad más
humana es la que corresponde a la vida teorética o de conocimiento (por ello
el hombre más feliz es el filósofo, y lo es cuando su razón se dirige al conocimiento de
la realidad más perfecta, Dios), y a la vida virtuosa. Finalmente, y desde un punto de vista
más realista, Aristóteles también acepta que para ser feliz es necesaria una cantidad
moderada de bienes exteriores y afectos humanos, En resumen, Aristóteles hace
consistir la felicidad en la adquisición de la excelencia (virtud) del carácter y de
las facultades intelectivas.

2
3.-TEORÍA DE LA VIRTUD
“La virtud no consiste en una conducta innata, como es la pasión, sino que se
trata de una tendencia o disposición adquirida que se relaciona con nuestras
acciones y pasiones.” “Por lo tanto, la virtud es un hábito, una cualidad que depende de
nuestra voluntad, consistiendo en este medio que hace relación a nosotros, y que está
regulado por la razón en la forma que lo regularía el hombre verdaderamente sabio”.

Puesto que la virtud se relaciona con las acciones humanas y éstas siempre connotan un
defecto o un exceso, la virtud deberá consistir en el justo medio de los actos o
pasiones. Y este justo medio lo descubre siempre el hombre prudente y juicioso. Así, pues,
la virtud aristotélica viene a ser la acción razonable.

“Con los actos sucede absolutamente lo mismo que con las pasiones: pueden pecar por
exceso o por defecto, o encontrar un justo medio. Ahora bien, la virtud se manifiesta en las
pasiones y en los actos; y para las pasiones y los actos el exceso en más es una falta; el
exceso en menos es igualmente reprensible; el medio únicamente es digno de alabanza,
porque él sólo está en la exacta y debida medida; y estas dos condiciones constituyen el
privilegio de la virtud. Y así, la virtud es una especie de medio, puesto que el medio es el fin
que ella busca sin cesar.”

… “La virtud es un medio entre dos vicios, que pecan, uno por exceso, otro por defecto; y
como los vicios consisten en que los unos traspasan la medida que es preciso guardar, y los
otros permanecen por bajo de esta medida, ya respecto de nuestras acciones, ya respecto
de nuestros sentimientos, la virtud consiste, por lo contrario, en encontrar el medio para
los unos y para los otros, y mantenerse en él dándole la preferencia.

“Hablo aquí de la virtud moral; porque ella es la que concierne a las pasiones y a los actos
del hombre, y en nuestros actos y en nuestras pasiones es donde se dan, ya el exceso, ya el
defecto, ya el justo medio. Así, por ejemplo, en los sentimientos de miedo y de audacia, de
deseo y de aversión, de cólera y de compasión, en una palabra, en los sentimientos de
placer y dolor se dan el más y el menos; y ninguno de estos sentimientos opuestos son
buenos.” (Aristóteles, Moral a Nicómaco, Libro II)

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4.-CLASIFICACIÓN DE LAS VIRTUDES

4.1. - VIRTUD DIANOÉTICA.


PERFECCIÓNAN LAS FACULTADES INTELECTUALES DEL ALMA.

Las virtudes que le interesan a Aristóteles son las virtudes o perfecciones del alma, y de éstas
las que se refieren a la parte del alma más típicamente humana como es la parte racional o
intelectiva. Aristóteles divide la parte racional o intelectiva en dos partes, el intelecto y la
voluntad, por lo que podremos dividir también las virtudes en dos grandes especies: aquellas
que suponen una perfección del intelecto y aquellas que suponen una perfección de la
voluntad. Llama virtudes intelectuales o dianoéticas a la perfección de la parte
intelectual de nuestra alma. Distingue Aristóteles los siguientes tipos de conocimiento
―y por lo tanto de virtudes intelectuales―:

IMPORTANCIA DE LA VIRTUD DE LA PRUDENCIA.


“En cuanto a la prudencia, posee, es cierto, estos medios, ¿pero con qué objeto? La
prudencia sin duda se aplica a lo que es justo, a lo que es bello, y más aún a lo que es bueno
para el hombre; y esto es precisamente lo que el hombre virtuoso debe hacer.
…Añádase a esto que sería muy extraño, que la prudencia, estando por bajo de la
sabiduría, fuese sin embargo la directora y la dueña; porque la facultad activa y
productora es la que debe mandar y ordenar en cada caso particular.” (Aristóteles,
Moral a Nicómaco, Libro VI)
4.2.-VIRTUDES MORALES

4
LAS VIRTUDES MORALES PERFECCIONAN EL ALMA Y MÁS EXACTAMENTE
LA VOLUNTAD Y EL CARÁCTER.
Aristóteles define la virtud moral como una "disposición voluntaria adquirida (hábito)
dirigida por la razón y que consiste en el término medio entre dos vicios".

4.3.-LA VIRTUD DE LA JUSTICIA


Para Aristóteles, al igual que para Platón, la justicia constituye el culmen de las virtudes
éticas. La justicia, en su sentido legal, es la adecuación a las leyes y busca cierta
igualdad. Se divide en:
a) Justicia distributiva, que consiste en la distribución equitativa de las ventajas o
desventajas que corresponden a los miembros de una comunidad.
b) Justicia conmutativa, que regula los contratos buscando la completa igualdad.
La noción de ley natural presente en el pensamiento de Aristóteles es expuesta en dos
conocidos pasajes de su Retórica.
El primero dice: ―La ley es o particular o común; llamo particular a aquella que, escrita,
sirve de norma en cada ciudad; común, las que parecen, sin estar escritas, admitidas en
todas partes (Ret, 1368b, 7-10)

El segundo expresa: ―Llamo ley, de una parte, la que es particular, y de otra, a la que es
común. Es ley particular la que cada pueblo se ha señalado para sí mismo, y de éstas unas
son no escritas y otras escritas. Común es la conforme a la naturaleza. Pues existe algo que
todos en cierto modo adivinamos, lo cual por naturaleza es justo e injusto en común,
aunque no haya ninguna mutua comunidad ni acuerdo, tal como aparece diciendo la
Antígona de Sófocles que es justo, aunque esté prohibido, enterrar a Polinices por ser ello
justo por naturaleza (Ret, 1373b, 4-11). "Es opinión común que la justicia es una especie
de igualdad; y esta opinión general es conforme a los principios filosóficos que en nuestra
Ética hemos expuesto. Todos convienen en que es propio de la naturaleza de la justicia
qula igualdad se halle entre iguales. Pero ¿en qué consiste la igualdad y la desigualdad?
Este es un problema importante para todo filósofo político." (E.N. Libro Tercero. Cap.
6
VI.)

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"La justicia y el valor guerrero son además dos bases igualmente necesarias; aquélla
asegura la existencia de la poli; éste, su permanencia (…) Pero si hombres iguales bajo un
aspecto usurpan la igualdad bajo todos los restantes, o si se atribuyen una superioridad
absoluta, aunque su desigualdad no tenga razón de ser sino por una sola prerrogativa, los
gobiernos que puedan construir serán corrompidos en su esencia necesariamente. Hemos
dicho que, si bien todos los ciudadanos pueden atribuirse ciertos derechos, no pueden
atribuirse sin error derechos absolutos (…) La virtud también tiene su preponderancia
legítima, porque la justicia es la virtud social que acompaña necesariamente todas las
demás (…) De adoptar este principio, si se encontrase un hombre que aventajase a todos
los demás en nacimiento u opulencia, habría que elegirlo soberano de todos los demás
hombres libres". (Libro Tercero. Cap. VI.)

4.3.-LA AMISTAD COMO VIRTUD

Aristóteles dedica los libros VIII y IX de la Ética a Nicómaco al estudio de la


amistad (philia — al menos una vez habla de ágape —). Afirma, desde el principio,
que se trata de una virtud o que va acompañada de virtud, y estima que es lo más
necesario (anakaiotaton) para la vida. Sin amigos nadie querría vivir, aunque
poseyera los demás bienes, porque la prosperidad no sirve de nada si se está privado de la
posibilidad de hacer el bien, la cual se ejercita, sobre todo, respecto de los amigos.
Asimismo, en los infortunios se considera a los amigos como único refugio.
“La presencia de los amigos en la buena fortuna lleva a pasar el tiempo agradablemente y
a tener conciencia de que los amigos gozan con nuestro bien. Por eso debemos invitarlos a
nuestras alegrías porque es noble hacer bien a otros, y rehuir invitarlos a participar en
nuestros infortunios, pues los males se deben compartir lo menos posible. Con todo,
debemos llamarlos a nuestro lado cuando han de sernos de ayuda, y recíprocamente está
bien acudir de buena voluntad a los que pasan alguna adversidad, aunque no nos llamen,
porque es propio del amigo hacer bien, sobre todo a los que lo necesitan y no lo han pedido,
lo cual es para ambos más virtuoso. De todos modos, no es noble estar ansioso de recibir
favores, por más que igualmente hemos de evitar ser displicentes por rechazarlos” (E.
Nic, IX).
“Los amigos se necesitan en la prosperidad y en el infortunio, puesto que el desgraciado
necesita bienhechores, y el afortunado personas a quienes hacer bien. Es absurdo hacer al
hombre dichoso solitario, porque nadie querría poseer todas las cosas a condición de
estar sólo. Por tanto, el hombre feliz necesita amigos” (E. Nic, IX)

6
Los hombres, aun siendo justos, necesitan la amistad; y los hombres justos son los más
capaces de amistad. La amistad es, además de necesaria, bella. Por eso se alaba a los que
aman a sus amigos, e incluso se equiparan los hombres buenos a los amistosos. A
continuación, Aristóteles expone tres clases de amistad. En cada una de ellas se da la
reciprocidad; sin algún tipo de reciprocidad, la amistad es imposible. Por eso sería ridículo
desear el bien del vino; sólo se desea que se conserve para tenerlo. Ha de tenerse en cuenta
que el vino es un bien medial. “La primera clase es la amistad perfecta, que se da entre los
hombres buenos e iguales en virtud, ya que éstos quieren el bien el uno del otro en cuanto
que son buenos, y son buenos en sí mismos (khat-autó). Esta clase de amistad es la más
permanente. Con todo, estas amistades son raras porque tales hombres son pocos y,
además, requieren trato, pues sin él, no cabe el conocimiento mutuo. El deseo de
amistadsurge rápidamente, pero la amistad no. utilidad... y a los que se quieren por
placer, tal vez nosotros también debamos llamarlos amigos y decir entonces que hay varias
e s p e c i e s de amistad, y que primera y principalmente lo es la de los buenos en tanto que
buenos, mientras que las demás lo son por semejanza con aquélla» (Ética a Nicómaco
VIII 4,)

La segunda clase de amistad es la de aquellos que se quieren por interés, o no por


sí mismos, sino en la medida en que se benefician en algo los unos de los otros. La tercera
clase de amistad es la de los que se quieren por el placer. Por tanto, en los que se
quieren por interés, la amistad obedece al propio bien; y en los que se quieren por el placer,
a su propio gusto. En estos casos, la amistad se subordina a los bienes mediales. En suma,
estos dos tipos de amistad son imperfectos, y por eso fáciles de disolver: cuando ya no son
útiles o agradables el uno para el otro, la amistad desaparece.

La virtud de la amistad consiste en querer el bien del amigo. Por eso los aduladores
no son verdaderos amigos, ni tampoco los que buscan el propio provecho. Como el querer es
una actividad (enérgeia), la amistad es más excelente en los seres humanos más activos. “La
amistad, consiste en querer y procurar el bien del amigo por el amigo mismo, pero
entendido éste como una realización individual de la naturaleza humana, y en definitiva de
la naturaleza universal.” (E.N.)
La esencia de la amistad reside en el compartir, en el conversar y en el
compenetrarse. En ella el hombre se encuentra en la misma relación respecto al

7
amigo que consigo mismo. Por eso Aristóteles sostiene que el amigo es otro yo, idea que
repite Cicerón. Son incompatibles con la amistad la adulación, la zalamería y el servilismo,
pues son contrarios al amor a la verdad.

BIBLIOGRAFIA

-Frederick Copleston, Ha de la Filosofía, Vol., I, ed... Ariel 1981


-J, Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, ed. Ariel, 1994 –
-Javier Echegoyen Ollera, “Ha de la Filosofía, VOL. I, ed.d., Edinumen.
-Aristóteles, “Ética a Nicómaco, V. 2-ed. Orbis

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