21 ENERO 2016
Foro 50 años de la Reconceptualización del Servicio Social
El sábado 30 de enero, CELATS y la EAP de Trabajo
Social de la UNMSM realizaron el "Foro 50 años de la
Reconceptualización del Servicio Social". Con una
amplia acogida a la temática, se ofrecieron testimonios de
colegas que vivieron la experiencia de ese importante
proceso para el Trabajo Social ocurrido en el país en los
años 60 y 70. Por su importancia como referencia de las
nuevas generaciones, puedes leerlos en la sección
Documentos de Trabajo Social.
Mesa: Experiencias desde la acción profesional
- Carmen Gálvez Valdivia
- Sonia Cuentas Anci,
- Josefa Ramirez Peña
- Moderadora: Elsi Bravo Castillo
1
Mesa: Experiencias en la Formación Académica
- Rosario Canchaya Flores: UNMSM Lima
- Graciela Soldevilla Velazco: Universidad Nacional del Altiplano--Puno
- Moderador: Jorge García Escobar
[Link]
2
Presentación de CELATS Foro 50 años de la Reconceptualización
FORO 50 AÑOS DE LA RECONCEPTUALIZACIÓN DEL SERVICIO SOCIAL
HTTP://[Link]/SEARCH/LABEL/TRABAJO-SOCIAL
Recuperado con fecha noviembre 2020:
[Link]
LA RECONCEPTUALIZACIÓN, UN COMPROMISO DESDE EL CELATS
Presentación. Luz Estremadoyro. Vice Presidenta de CELATS
El Celats se ubica en la etapa del proceso de Reconceptualización en América Latina, teniendo
mayor intensidad en unos países más que en otros
Y ese proceso de Reconceptualización, se nutre de la acción de los movimientos populares, cómo
dar respuesta a ellos, cómo articularse a ellos y comprometerse en la práctica. Por lo tanto ha sido
la principal impulsora de la búsqueda teórica de las ciencias sociales latinoamericanas. Fue un
proceso crítico trascendente, se dio como expresión de las necesidades de los trabajadores sociales
de dotar a su práctica de la coherencia conceptual que exigía el vertiginoso movimiento del pueblo
por convertirse en actor y autor de su propio destino, en los años sesenta.
Las urgencias que imponen las luchas obreras, campesinas, vecinales y por tierra, a una profesión
que opera en el centro de los conflictos sociales, no se reducen a temas de orden metodología o
técnica, sino la urgencia para el construir el gran marco conceptual
La reconceptualización es un movimiento unitario en el sentido de estar animado de un impulso
crítico al capitalismo y al asistencialismo y por su deseo de trabajar por una concientización y
organización popular hacia un cambio global de la sociedad
Se dice que fue más un movimiento de ruptura que de afirmación, más de denuncia que de
explicación. No es una teoría del T.S., aparece más como interpretación crítica de una práctica de
TS orientada por una concepción asistencialista y más bien orientada para actuar por el cambio
En este proceso se van definiendo diferentes prácticas, siendo una de ella el denominado Trabajo
Social Alternativo, que es un esfuerzo por releer el tiempo presente de los pueblos, por rescatar
desde las experiencias particulares del ejercicio profesional, una reflexión que se sustente en la
unidad de la diversidad que es América Latina.
Lo general es siempre general de un particular, pero no de cualquier particular ni de todos los
particulares. Por ello se hizo imprescindible sistematizar nuestra práctica profesional concreta y
conceptualizarla para fines de construcción teórica. Construcción de lo general a partir de las
prácticas particulares determinada por sus contextos nacionales y regionales
Hoy no necesariamente vamos a reeditar el debate de los años setenta, ni volver al
cuestionamiento de la reconceptualización, sino que debemos insertarnos en la continuidad del
esfuerzo creativo del trabajo social
3
Del Trabajo Social Alternativo al Proyecto Social., se parte del reconocimiento que la alternativa
es la que levanta el Proyecto popular respecto al proyecto social que es dominante, y afirma que la
profesión se hace alternativa en la medida en que se articula facilita y refuerza el desarrollo ese
Proyecto Social Popular. Sumarse al esfuerzo de los trabajadores y la práctica profesional se hace
orgánica al proyecto social alternativo
El Trabajo Social Alternativo es una tarea orgánica, de profesionales que se incorporan y
participan en gremios y asociaciones y además de otros profesionales, médicos, enfermeras,
ingenieros etc
El Celats nace como promotor afiliado a la perspectiva del movimiento de reconceptualización del
Trabajo Social, cuyos objetivos se expresan en “el desarrollo de investigaciones, docencia,
programas de acción, documentación, comunicación, que tiendan a dar una línea teórica,
metodológica y técnica a las acciones del Trabajo Social en la realidad latinoamericana, para que
ésta sea realmente un aporte a la dinámica de transformación”
Se crea por lo tanto el Area de Investigación, que debería ofrecer al colectivo profesional la
posibilidad de indagación y reflexión científica como soporte al proceso de desarrollo del trabajo
social. En esta área se fortalece la Investigación Acción, establecer el puente entre la investigación
netamente teórica y aquella más instrumental. Esto permitió un nivel de acercamiento a los
sectores populares, buscando lograr su participación en el proceso de conocimiento de su propia
realidad
El Ärea de Capacitación, es decir la instrumentalización teórica práctica para conocer y
profundizar los avances del conocimiento científico en el campo de la intervención social. Impulsó
además las iniciativas de formación en el campo de la docencia y a fortalecer la organización
profesional
El Äraea de Comunicación con la recuperación editorial de la investigación y Capacitación.
Surgen los “Cuadernos Celats”, los de “Acción Crítica”. Posteriomente produce libros, resultado
de diversas investigaciones y de trabajos prácticos dirigidos por el Celats
Docentes, profesionales del ejercicio profesional y estudiantes encontramos en el Celats, el mejor
aliado para el cambio, para incorporarnos en los procesos de transformación y encontrar las
mejores orientaciones y metodologías de trabajo profesional
Cómo no reconocer al Celats convocando para participar en los grupos de reflexión
conceptual y metodológica?
Cómo no reconocer al Celats con ese rol articulador de la docencia y el ejercicio profesional?
Cómo no reconocer al Celats para incentivar procesos de sistematización de buenas
prácticas profesionales?
Cómo no reconocer los eventos latinoamericanos donde se socializaban las experiencias, las
lecciones aprendidas, las posibilidades de buscar la réplica de las experiencias y ubicarlas en
el real contexto latinoamericano?
4
11 FEBRERO 2016
Servicio Social reconceptuaizado en la Universidad Nacional del Altiplano - Puno
Testimonio
LA EXPERIENCIA DEL SERVICIO SOCIAL RECONCEPTUALIZADO EN LA
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ALTIPLANO –PUNO.
Por: Graciela Soldevilla.
Antecedentes
La realidad regional
La Ley de Reforma Agraria 17716 promulgada en el gobierno del Gral. Velasco en plena
ejecución con Empresas Asociativas (SAIS- Sociedades Agrícolas de Interés Social y
Cooperativas Agrarias) constituidas e implementando su funcionamiento con los Comités de
Vigilancia y Administración con la participación de sus asociados (campesinos de las ex –
haciendas y campesinos comuneros) a cargo del Ministerio de Agricultura y de personal
contratado Staff- técnico. Empresas de Propiedad social en el agro y la minería. Un sector
industrial centrado en el procesamiento de la lana de alpaca y el sector terciario basado en el
comercio y algunos servicios.
En la Universidad
Una Escuela de Servicio Social que se incorporó a la Universidad al Departamento de Ciencias
Sociales y Humanas en 1965 con un Plan de estudios de 3 años.
Una vez considerada carrera larga, un nuevo Plan de Estudios que se iba ejecutando de 1969 a
1973 y le posibilitaba al estudiante el acceso al Bachillerato en Servicio Social con un quinto año
que incluía un Seminario de Integración de los Métodos del Servicio Social. En el año 1972 un
fuerte movimiento urbano, con participación protagónica del movimiento estudiantil repercute
también en la Universidad y en el Programa de Servicio Social. Las estudiantes que retornaron de
las prácticas de campo, cuestionaron la formación recibida y los resultados de su práctica. No
hubo respuestas satisfactorias ni la intención de cambio de las docentes y se inició un movimiento
por la salida de la Universidad de toda la plana docente de la Escuela de Servicio Social y
también de la directora del programa. La Universidad concluye los contratos a pedido del Centro
Federado y en Marzo del año 1973, las estudiantes del Centro Federado y el Sociólogo Ricardo
Claverías viajaron a Lima a buscar docentes formados en el enfoque de la Reconceptualización.
La comisión llega a San Marcos en Marzo de 1973 y hace entrevistas a egresados de la 1ª
promoción que salía con esa formación y fuimos seleccionadas 7.
LAS DOCENTES EGRESADAS DE SAN MARCOS EN LA UNIVERSIDAD DEL
ALTIPLANO
IDEAS BÀSICAS
En la teoría
5
Ineficacia del rol “agente de cambio” como sustento del método Organización y Desarrollo de
la Comunidad.
La concepción del Asistente y el “asistido” no potencia el desarrollo de la persona humana.
La profesión requiere de un marco teórico interpretativo de la realidad social y no una
interpretación, personal, grupal o comunal de los problemas.
Dejar la práctica asistencial por ser alienante que condiciona al individuo a recibir una “ayuda”
es una medida paliativa que no resuelve el problema
Dejar de lado los tres métodos de intervención (caso, grupo, comunidad) e incluso el método
único por no responder a la realidad Latinoamericana.
El método de caso sustentada en la experiencia y en la teoría por Mary Richmond, en 1914,
fundamentó el Caso Social en 3 principios: 1. Individualización (cada caso es diferente del otro) 2.
Respetar la autodeterminación del cliente (que tome las decisiones que le conciernen) y 3. No
juzgar ni condenar
El Método de Grupo, sistematizada para la profesión en la Conferencia de Montreal de 1935
mantenía como principios: individualización en el grupo, individualización de los grupos,
aceptación entre el grupo y sus miembros y estimular a cada miembro para resolver problemas y
manejar conflictos.
(sustentada en la teoría del Funcionalismo de Robert Merton y Talcott Parsons que dice que el
estado normal de la sociedad es el equilibrio, la integración o balance: la reducción de su cohesión
es temporal y periférica al sistema)
El método de Organización y Desarrollo de la Comunidad que sustentaba la idea del uso de los
recursos propios de cada comunidad para alcanzar el progreso, en la idea de que la suma de los
desarrollos locales, iba a producir el desarrollo de la sociedad.
Frente a estos cuestionamientos asumimos el concepto de Totalidad Social, el de base
económica y superestructura
Asumimos el método científico para la investigación social. Los cambios se iban a producir a
nivel global y concretamos un rol de transformación social hacia una sociedad más justa y
equitativa.
La investigación en la práctica como pilar de la formación.
El concepto de Clases Sociales y lucha de clases. Los sectores populares viviendo con
problemáticas iguales que canalizaban sus demandas en movimientos sociales, no constituían la
disfunción social, sino la respuesta a sus demandas de parte del Estado les daba la potencialidad
para desarrollar y cambiar la sociedad.
En la Etica
Se desechó como curso del Plan de Estudios no solo los métodos sino también el curso de
Deontología; con la idea de que la ética no se aprende en los libros. Sin embargo teníamos
principios éticos para el relacionamiento con las personas y las instituciones:
La Universidad como nivel educativo con formación crítica y universal. La solidaridad con los
pueblos del mundo
La universidad pública requería de sus egresados devolver a la sociedad lo invertido en su
educación. “ Es el pueblo pagando sus impuestos quien sostuvo nuestra educación” y eso generaba
una responsabilidad social con la comunidad traducida en colaboración y respeto mutuo.
Honestidad
Interés colectivo: Antón Makarenko: Poema Pedagógico en el tomo I pág 12: dice: “ Cuanto
mas amplia es la colectividad cuyas perspectivas son para el hombre, perspectivas personales, mas
elevado y mas bello es el hombre”
Un nuevo Plan de Estudios
6
Sobre estos dos pilares teoría y Etica, se hizo un nuevo Plan de Estudios para la los años 1973-
1979, muy parecido al Plan 1969 - 1973 de la Universidad de San Marcos, pero colocamos el
curso de Teoría del Imperialismo motivados por la salida de las tropas norteamericanas de
Vietnam, en 1972 y consideramos necesario estudiarlo. Se le dio mayor énfasis al curso de
Planificación Social debido a la importancia que adquirió en los tiempos de la reforma saber hacer
diagnósticos, proyectos y planes. Compartíamos con San Marcos los cursos de Estructura Social,
Sistema Social, Realidad Nacional, Teoría del Estado.
Con respecto a las prácticas pre- profesionales. Se suprimió la práctica en instituciones y se colocó
las prácticas en Pueblos Jóvenes y Sindicatos y la práctica rural siguió siendo la más importante.
La propuesta de trabajar con el movimiento campesino rápidamente tuvo que ser modificada
debido a las prácticas que las estudiantes hicieron en la Federación Provincial de Campesinos de
Andahuaylas. El grupo de estudiantes no aceptó la conducción de la dirigencia campesina
preocupada por la toma de las haciendas, porque a Andahuaylas en 1973 aún no había llegado la
R.A, a diferencia de Puno, que se implementaba en todas las provincias y no apoyaron en sus
necesidades materiales a las estudiantes. Constatamos dos temas: la falta de presupuesto para las
prácticas y que el movimiento campesino no podía ser sector de prácticas.
Decidimos solo enviar a las estudiantes a las empresas asociativas y era mejor para las docentes
que las estudiantes apoyen en implementarla antes que hacer experiencias con organismos que
solo ampliaban el mercado hacia el campo y que hizo que las practicantes en comunidades
hicieran informes donde decían que habían logrado cambios porque los comuneros cambiaron sus
ojotas por zapatos 7 vidas o que veían que las casas de ichu han sido reemplazadas por calaminas.
Hicimos un documento de Propuesta ante el Consejo Nacional de la Universidad Peruana
(CONUP) para cambiar el nombre de la Carrera de Servicio Social a Trabajo Social ,
fundamentado en la idea de que nuestra profesión no solo brindaba un servicio sino que tenía un
abordaje de lo social desde diversas áreas de trabajo junto a los profesionales ubicados en lo
técnico productivo o en la economía.
Las egresadas de San Marcos trabajamos como equipo menos de un año porque el Rectorado
rescindió nuestros contratos a pedido del Sindicato de Docentes de filiación aprista que
argumentaron que carecíamos de título profesional, aunque nos contrataron sin título solo con el
diploma de egresada, nos faltaba hacer la tesis para el bachillerato y el exámen para la
licenciatura; sin embargo ese no fue el motivo porque nos habían contratado con el diploma de
egresada. Tomamos junto con las estudiantes el Rectorado por un presupuesto para las prácticas
tal como nosotras la habíamos tenido en San Marcos.
El año 1973, las docentes encabezamos la solidaridad con Chile tras el golpe de Pinochet, junto a
la Federación de estudiantes y el Sindicato de Docentes no se involucró.
El Plan de Estudios permaneció hasta el año 1979, en que debía salir una promoción, con una
modificación incorporar las prácticas en instituciones de Bienestar.
Un nuevo equipo con docentes provenientes de la Universidad Católica de Arequipa, de la misma
Universidad del Altiplano y dos sanmarquinas que nos quedamos en Puno, trabajamos un nuevo
Plan sobre la idea de que es un compromiso público y universal la cobertura de las necesidades
sociales de individuos, familias, grupos y comunidades bajo la forma de servicios sociales como
parte de políticas sociales. El Plan fue publicado en 1983 por el CELATS.
7
Testimonio de Carmen Gálvez
FORO: 50 AÑOS DE LA RECONCEPTUALIZACIÓN EN EL PERÚ
TESTIMONIO - Carmen Gálvez
Estimadas compañeras, colegas todas:
Para ordenar esta exposición testimonial sobre mi experiencia profesional he debido hacer un
esfuerzo especial por situar mi propio quehacer en relación a los acontecimientos políticos que
ocurrían en América Latina y en el Perú en los años 60 y 70, lo mismo que ubicar a la Universidad
y al Trabajo Social en este contexto.
Agradezco por eso la invitación de CELATS para formar parte de este panel. Participar en esta
mesa me ha obligado a revisar y repasar muchas cosas vividas, a leer documentos que tratan sobre
el Trabajo Social, sobre la realidad de nuestro país y de nuestra querida patria grande que es
América Latina. En algunos casos he debido consultar datos y fechas a algunos amigos y amigas,
en fin, me he puesto a trabajar sobre estos temas, el tiempo me ha quedado corto. He debido
repasar acontecimientos y eventos que van desde lo personal hasta lo profesional y político en mi
prolongada experiencia de trabajo.
Hay una coincidencia que debo precisar y que se refiere a mi compromiso personal y político. La
reconceptualización cumple 50 años, y estamos rememorando ese acontecimiento. Hace poco, en
2015, el MIR, la organización política en que milité en mis años mozos, conmemoraba también
sus 50 años con una serie de actividades. Estos dos acontecimientos han marcado mi vida personal
y no puedo dejar de mencionarlos.
En estos días he repasado mi vida y he recordado con mucha nitidez mi viaje a Cajamarca, a los
13 años de edad, cuando fui enviada por mi madre para que conociera un poco de mundo. Mi
destino fue una hacienda gigantesca llamada Pallán, en la provincia de Celendín, de propiedad de
las monjas Carmelitas, que administraba la familia con la cual viajé entonces. El choque con
aquella realidad andina, con el mundo desconocido con que me encontré, me hizo cambiar
definitivamente. Mucho me ayudó una novela que mi hermano mayor me puso en la maleta y que
fue mi más cercana compañera de viaje, El Mundo es Ancho y Ajeno.
Desde la ciudad de Celendín, recorrimos las serranías durante 8 horas a caballo hasta llegar a la
Casa Hacienda y todo ese trayecto lo hicieron a pie, trotando descalzos, los “indiecitos”, que
llevaban sobre sus espaldas los inmensos equipajes de los “patrones”. Estuve allí los tres meses
de mis vacaciones escolares. Por el día veía con ojos asombrados los usos y costumbres de la
hacienda y en la noche los leía a hurtadillas en la novela de Ciro Alegría. Esto despertó en mí una
curiosidad y preocupación sin límites por desentrañar la razón por la cual existían tan terribles
desigualdades. Siempre he llevado desde entonces en el corazón aquellas imágenes de la
inhumana explotación que sufrían los campesinos de Pallán.
Al escoger el Servicio Social como profesión pensé que mi derrotero sería trabajar para que las
cosas cambiaran en nuestro país. No es de extrañar que las vueltas que ha dado mi vida desde
entonces me han ubicado en una y otra ocasión con el compromiso social a flor de piel.
8
En esta ocasión, en el CELATS nos han propuesto hablar de nuestra experiencia vinculada al
movimiento de la reconceptualización. Es necesario abordar esta experiencia partiendo de lo que
ocurría por aquellos años (60-70) en la realidad latinoamericana, en el país y en la universidad
cuya experiencia quiero repasar con ustedes, además de otras que en que me he visto involucrada
desde entonces.
1.-MARCO DE REFERENCIA INTERNACIONAL Y NACIONAL
Me permito sólo mencionar sin entrar en mayor análisis los principales acontecimientos de
aquellas décadas que conmovieron a amplios sectores de la sociedad peruana.
En los años 60, a nivel mundial se vivía un precario equilibrio entre los países capitalistas
liderados por Estados Unidos y el bloque socialista encabezado por la Unión Soviética.
En el plano internacional el punto de mayor confrontación fue la guerra del heroico pueblo
vietnamita, respaldado por China y la URSS, frente a la intervención militar norteamericana. Esta
intervención dio origen también a un amplio movimiento de los países del llamado tercer mundo
y al movimiento internacional contra la guerra y en defensa de la paz.
En América Latina, el triunfo de la Revolución Cubana y su definición socialista, repercutió en el
mundo entero y especialmente en América Latina. La imagen de los barbudos entrando
victoriosos a La Habana, el carisma y valentía de sus líderes, Fidel Castro, el Che, Camilo
Cienfuegos, alentaron las luchas liberadoras en todo el sur de América.
En Chile, en 1970, triunfó por la vía electoral la Unidad Popular, con el presidente Salvador
Allende. El 11 de setiembre del 73, tres años más tarde, fue asesinado por el sangriento golpe de
Pinochet. La dictadura fascista chilena dio inicio a una serie de dictaduras militares reaccionarias
en los principales países del continente.
En nuestro país, en los años 60 se radicalizaron las luchas populares contra la gran propiedad
latifundista y la oligarquía, por la recuperación del petróleo y del cobre, por reformas
democráticas y populares al servicio de los más pobres. Entraron en escena el vigoroso
movimiento campesino, la guerra de guerrillas, los militares nacionalistas y la teología de la
liberación.
Todos estos procesos dieron origen en nuestro país y en el mundo a una coyuntura propicia a los
cambios. Inevitablemente este contexto tenía que influir en el campo profesional de las ciencias
sociales en general y del trabajo social en particular.
2. MIS PRIMERAS EXPERIENCIAS DE TRABAJO
En 1961 terminé mis estudios en la Escuela de Servicio Social, en aquella casona de la cuadra 14
de la Av. Arequipa que funcionaba bajo la dirección de Gloria Abad y bajo la severa mirada de la
Sra. de Habich. Paralelamente a mis estudios participé activamente en el Movimiento Social
Progresista.
Desde el 62 trabajé en Reforma Agraria (Cerro de Pasco) y en 1963 en Vivienda (Chiclayo). En
general el trabajo profesional en ese entonces era de índole tradicional, asistencialista y limitado
a la atención individualizada. Ese año comencé a militar en el MIR, en una época en que los
jóvenes soñábamos con la toma del poder por los pobres para cambiar nuestra sociedad.
El 64 me incorporo a la Oficina de Servicio Social de la UNI. En la UNI la situación fue distinta a
los anteriores centros de trabajo porque el movimiento estudiantil era muy fuerte, dirigido por la
izquierda y con presencia del MIR. La Oficina, dependiente de la Dirección de Bienestar, estaba
conformada por 7 asistentas sociales, una en calidad de Jefa y las otras que tenían a su cargo la
atención de los estudiantes por facultades.
El trabajo consistía en la atención de los alumnos que solicitaban becas de estudios, de
alimentación o de vivienda. Cada caso se registraba en una ficha y éstas se catalogaban en
archivos de pasivos y activos. La calificación se hacía inmediatamente después de una somera
entrevista y de la consabida visita domiciliaria. En las reuniones de trabajo se aprobaban o
desaprobaban los casos que luego la jefatura ratificaba o no a nivel de la Dirección de Bienestar.
9
Luego los resultados se publicaban en listas pegadas en las pizarras informativas. No había
posibilidad de reclamo en ninguno de los niveles, por parte de la Asistenta Social ni de los
alumnos. Se atendían casos de salud en coordinación con el departamento médico de la UNI. Y
poco más.
No se veía la Universidad, sólo interesaba cumplir con tu cuota de atención diaria para quedar bien
con la jefatura. Los alumnos y alumnas solicitantes eran tratados con cierta displicencia. Ocurría
como en la mayoría de estos servicios asistenciales, la gente acudía como a pedir un favor, una
dádiva y trataban de caer bien a las señoras y señoritas que calificaban o descartaban la ayuda. Se
establecía una relación formal, perversa diría a esta altura de los acontecimientos, una relación
impersonal no comprometida ni siquiera con el individuo que aspiraba a merecer un apoyo.
Formé parte de este grupo profesional aunque con mis propios compromisos políticos que muy
pronto me vincularon con el movimiento estudiantil. Entonces ya era militante de base del MIR y
responsable de algunas tareas específicas. A mediados del 65 se produjo una gran redada contra
nuestra organización, casi todos los compañeros y compañeras de Lima caímos en prisión, pasé
un año en la cárcel de Chorrillos.
Al regresar a la UNI, me reincorporé a mi puesto de trabajo en la oficina de Servicio Social. Seguí
cumpliendo puntualmente con el mismo trabajo formal aunque en relación directa con el
movimiento estudiantil. Participaba en sus convocatorias y promovía desde allí la lucha por los
derechos humanos, en defensa de los presos políticos y contra la pena de muerte que amenazaba
a algunos de ellos, a través del Comité de Defensa de los Derechos Humanos (CODDEH). En
este Comité confluían estudiantes de varias universidades y representantes de partidos políticos de
izquierda. Combinábamos esta labor con la denuncia de las atrocidades que ocurrían en Vietnam.
Salí con licencia de la Universidad en dos ocasiones, para viajar a Cuba y Europa en una gira por
los derechos humanos y, posteriormente, a Chile para conocer de cerca la experiencia de la Unidad
Popular.
3. CONTACTO CON LA RECONCEPTUALIZACIÓN
La situación de la Oficina siguió tal cual hasta el año 72, cuando me incorporo plenamente a este
servicio con el deseo de romper la rutina y acriticidad del trabajo que realizábamos las Asistentas
Sociales. La opción de compromiso que había tenido hasta entonces era personal y derivada de
mi militancia. Por vez primera me volqué al quehacer profesional.
Junto con otras colegas de la Oficina, nos informamos del movimiento de reconceptualización que
estaba procesándose en la Universidad de San Marcos. Decidimos vincularnos con docentes de esa
universidad y varias profesoras de Trabajo Social. Luego de exponerles la situación de la Oficina
las invitamos a visitarnos para exponer ante el grupo sobre el nuevo movimiento. Acudieron a
nuestro llamado dándonos charlas de información y de debate entre las colegas que
conformábamos el grupo de trabajo de la Oficina, que paulatinamente se constituyó en un equipo
de trabajo.
Fue Estela Carbo la más comprometida de las docentes. Acudió a la UNI en reiteradas
oportunidades y nos puso al tanto de lo que estaba ocurriendo en la Universidad, en qué consistía
el movimiento, la necesidad de cambiar la metodología de trabajo y de asumir un compromiso con
el destino del país y en particular de nuestro centro de trabajo. Recibimos con entusiasmo estos
nuevos planteamientos y por mi parte comprendí que esta propuesta profesional calzaba con mi
quehacer militante.
Las cosas comenzaron rápidamente a cambiar al interior de la Oficina produciéndose, sin
embargo, algunos matices entre las colegas. La jefa se comprometió con el cambio pero algunas
colegas mantuvieron una actitud pasiva, de perfil bajo, casi desaparecidas del dial. Los cambios
en la Oficina se evidenciaron en aspectos muy concretos, significativos y
positivos:
10
a) Democratización del funcionamiento interno de la Oficina, planes de estudio, reuniones de
discusión sobre el acontecer de la Universidad, reuniones de trabajo, inicio de un trabajo de
equipo. Se trababa de pensar en la Universidad y participar en las luchas de los diferentes sectores
de la Comunidad Universitaria.
b) Vinculación con docentes y estudiantes comprometidos en las luchas reivindicativas.
c) Vinculación con los trabajadores no docentes, entonces representados por una Asociación,
participación en asambleas, en comisiones y en la dirección. Me correspondió esta
responsabilidad, asumiendo el cargo de Vice-presidenta de la Asociación, al lado de un recordado
luchador de esas épocas, el cc. Lorenzo Nima.
d) Coordinación directa con el tercio estudiantil, participación de los estudiantes en la calificación
de las becas y elaboración de propuestas conjuntas hacia la dirección de Bienestar.
4. DESPIDO Y LUCHA POR LA REPOSICIÓN
Durante el período del rector Jorge Cabrera (72-76), la UNI vivió una situación de crisis por el
mal manejo administrativo y varios escándalos de corrupción que conmovieron a la colectividad
universitaria. En el año 76 vivíamos prácticamente un desgobierno, frente a esta situación los tres
estamentos, estudiantes, docentes y no docentes, radicalizaron sus luchas e iniciaron una huelga.
Plantearon la necesidad de un diálogo con la autoridad pero ésta cerró las puertas a la negociación
democrática.
Esta situación tuvo un desenlace dramático. Las autoridades expulsaron a un grupo de trabajadores
no docentes, numerosos estudiantes y algunos profesores. Fuimos despedidos 15 trabajadores, 6
hombres y 9 mujeres, 2 de ellas trabajadoras sociales. Las colegas despedidas fueron Elena Caro,
jefa de la Oficina, y yo.
Los despedidos realizamos en los años siguientes una intensa lucha por la reposición, con el
apoyo de los trabajadores de la UNI y los de otras universidades y sus sindicatos. En todo
momento contamos con el apoyo y la solidaridad del Sindicato de Trabajadores (SUTUNI), que
lideraba nuestra colega Sonia Cuentas. En este período realicé también otras experiencias de
trabajo en organizaciones privadas como Traperos de Emaús y Tierra de Hombres – Suiza, que
proporcionan servicios de acogimiento a personas necesitadas y guarderías infantiles en barrios
pobres. Estas experiencias fueron el punto de partida de mi compromiso con el trabajo barrial en
Comas.
En 1978, logramos la reposición de los trabajadores despedidos, que somos enviados a distintas
universidades (Villarreal, San Marcos). En San Marcos, donde nos tocó ir a Elena Caro y a mí,
luego de ser rechazadas por sectores apristas de la Villarreal, propusimos que la universidad
destinara a una trabajadora social como encargada de la atención a los trabajadores no docentes.
Me tocó ocupar ese cargo y pude apoyar la formación de dos colectivos de trabajadores que
sufrían TBC y a un grupo de alcohólicos, con los que realizamos talleres de reconocimiento de
sus enfermedades y de apoyo mutuo para enfrentar sus problemas.
La más importante experiencia en San Marcos fue que las 2 colegas que proveníamos de la UNI
fuimos nombradas integrantes de la Comisión Reorganizadora de la Dirección de Bienestar Social,
como representantes de los trabajadores no docentes.
Recién conseguimos regresar a la UNI en 1983, durante el rectorado de José Ignacio López Soria,
quien decretó una amnistía para todos los expulsados y despedidos. Me trasladaron a la Dirección
de Proyección Social, en donde trabajé un año, impulsando la firma de convenios de la UNI con
los municipios cercanos del Cono Norte, para el desarrollo de acciones de cooperación al
desarrollo.
En este período, apoyé a la Secretaría de Asuntos Femeninos de la CGTP, acompañando a Sonia
Cuentas, que había asumido esta importante responsabilidad nacional. En 1984, dejo
voluntariamente mi trabajo en la UNI para abocarme a trabajar en Comas a través de la ONGD
Taller de Capacitación Popular Micaela Bastidas.
11
5. LA EXPERIENCIA EN “TIERRA DE HOMBRES”
Esta experiencia se produjo entre 1977 y 1979, en el interín del despido de la UNI. Me encuentro
con una institución en proceso de cambio, se me encargó trabajar en el reparto de víveres que la
entidad recibía de CÁRITAS. A los pocos meses de realizar este trabajo limitadamente asistencial,
luego de un estudio del perfil de los usuarios, preparé una propuesta de cierre de este programa en
base a una alternativa de brindar capitales para pequeños emprendimientos. Fue un trabajo arduo,
difícil y en solitario, pero se logró eliminar esta modalidad de trabajo reorientando los casos hacia
otros servicios que mantenía la propia institución
La ONG mantenía el apoyo logístico a 3 Guarderías Infantiles que funcionaban en Comas,
Pachacamac y San Genaro (Chorrillos). Me tocó hacer el trabajo que antes había cumplido la
anterior trabajadora social: elaboración de un fichero de los alumnos y alumnas usuarias de los
servicios, entrevistas personales con las familias, atención de casos y supervisión del trabajo
administrativo.
En una de estas guarderías, en la 6ª Zona de Collique, en Comas, logré promover el trabajo con
las familias y con la dirigencia barrial donde estaba ubicado este centro pre-escolar. En realidad
era el único servicio en la localidad y tenía un papel gravitante en una población de 300 familias
aproximadamente.
Hicimos una propuesta a TdH para replantear el trabajo con las madres y padres de familia y de
compromiso con la respectiva directiva barrial por el mejoramiento de condiciones en su centro
escolar y de su entorno. Iniciamos el trabajo de promoción de actividades manuales y de talleres
de capacitación con las madres de familia. Con ellas iniciamos también talleres de capacitación
sobre sus derechos como mujeres (alfabetización, salud, ciudadanía). Algunas madres eran
invitadas como delegadas de la Guardería a las reuniones de la Junta Directiva, que se realizaban
en el mismo local. Todo esto además de cumplir con las tareas especificas de la trabajadora social
pero con un nuevo método, el estudio de los “casos” a través de una comisión de madres.
En esa época la estabilidad laboral se lograba a los 3 años de trabajo. Tenía yo 2 años y 6 meses y
sin mediar explicación alguna fui despedida por apartarme de la política institucional, que
consistía en apoyar a los niños y las mujeres exclusivamente dentro de la guardería. La
metodología propuesta por mi parte fue demasiado “política”.
6. El TALLER DE CAPACITACION POPULAR MICAELA BASTIDAS
El abrupto despido de TdH nos obligó a mí y al pequeño equipo de alumnas practicantes que
trabajaba en Collique a mantener nuestro apoyo a las madres de familia con nuestro trabajo
voluntario y comprometido. De estos esfuerzos surge la asociación Taller de Capacitación Popular
Micaela Bastidas, nombre que surge de las propias mujeres. Es a esta entidad a la que me
incorporo plenamente cuando renuncio a la UNI en 1984.
El compromiso directo del Taller fue con las organizaciones sociales de base de Comas,
principalmente de mujeres, contribuyendo activamente a la formación de líderes, construcción de
organizaciones y centralización de las mismas, para su participación social y política. Se lograron
avances muy importantes, hasta la época del gobierno de Fujimori, en la que este movimiento fue
derrotado en un contexto caracterizado por la violencia interna, las políticas de clientelaje de la
dictadura y la ofensiva neoliberal.
El Taller Micaela Bastidas entre los años 1982 y 1993 logró impulsar un trabajo participativo muy
amplio en Comas y en el Cono Sur San Juan de Miraflores, en 3 líneas básicas:
1) Mujer
2) Salud
3) Micro y pequeña empresa
Desde el 2000, el Taller toma el nombre de Asociación Pro Desarrollo Humano. En esta etapa
el eje de trabajo ha sido sobre todo derechos de la mujer y erradicación de la violencia de género.
12
Se han desarrollado valiosas experiencias de articulación de las organizaciones sociales de base de
mujeres y vecinales para enfrentar el problema de la violencia. También se ha impulsado un
sistema de información a nivel de Comas y de Lima Norte, y una red interinstitucional contra la
violencia de género. Durante más de 10 años se logró mantener en funcionamiento una Casa de
Acogida para la recuperación de las víctimas.
En esta etapa tuvo buen resultado el trabajo con promotoras sociales y delegadas de las
organizaciones a quienes luego de capacitar incorporamos al trabajo. Lo mismo la coordinación
con las instituciones de la localidad con muchas de las cuales mantuvimos convenios de trabajo
conjunto.
Nuestra metodología de trabajo en estos espacios se basó en una concepción dialéctica del
conocimiento, en las propuestas del movimiento de la reconceptualización y en la concepción de
Paulo Freire y su planteamiento de la Educación Popular.
La propuesta de Ver, Juzgar, Actuar, el método de reconocimiento de la realidad local con los
propios actores, junto con ellos, la participación viva de las mujeres y hombres en nuestras
propuestas de trabajo y nuestra asimilación a sus programas y luchas, ha sido una constante en
estas experiencias de trabajo.
Así mismo, los métodos, las técnicas que hemos utilizado, el taller como técnica de capacitación,
los talleres para la planificación estratégica participativa y la formación de líderes y promotoras
sociales para abordar la realidad local y nacional, ha sido una constante en la acción social
desarrollada en este espacio de trabajo. Igualmente el acompañamiento a organizaciones sociales
de segundo nivel, centrales, coordinadoras distritales, la organización de defensorías populares, el
trabajo en red, entre otras, han sido los medios utilizados para impulsar el trabajo participativo a
través de APDH y con la propuesta de involucrar a estas organizaciones en un proyecto local y
mirando al país.
La Educación Popular se proponía como un nivel político del trabajo educativo con los sectores
pobres. Partía de valorar los conocimientos del propio pueblo en su lucha por defender sus
derechos y liberarse de la opresión. Su objetivo fundamental era construir un sujeto social, el
pueblo organizado, para cambiar la realidad.
7. PALABRAS FINALES
A lo largo de mi vida profesional creo que es evidente que han sido fundamentales el compromiso
social y político, así como la influencia de la propuesta de la reconceptualización, como estímulos
para la práctica de una profesión que enfrenta las contradicciones de nuestra realidad social y las
consecuencias del capitalismo en nuestro contexto histórico.
Aunque en estos 50 años muchas cosas han cambiado, la verdad es que lo esencial del capitalismo
sigue imperando en nuestro país. El Perú se vende como una suerte de “milagro económico”
basado primordialmente en la exportación de materias primas y en el bajo costo de la mano de
obra, el “cholo barato”. Las consecuencias las tenemos a la vista: explotación, crecientes
desigualdades, pobreza, negación de derechos, corrupción, violencia…
Desde esta experiencia, y a medio siglo del movimiento de la reconceptualización, creo que es
imprescindible seguir luchando porque nuestra profesión se mantenga viva y alejada de la rutina
burocrática. Como se señaló en el último Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo
Social realizado en México, en setiembre último, es necesario por un lado “mantener un proceso
constante de revisión y recalificación de la profesión” y, por otro, “vivir las rebeldías como
en el período de la reconceptualización”.
30 de enero de 2016
Carmen Gálvez
13
Ponencias Foro CELATS 50 años de la reconceptualización del Servicio Social
EL APORTE DE LA RECONCEPTUALIZACIÓN EN MI EXPERIENCIA DE TRABAJO
SOCIAL.
JOSEFA RAMÍREZ
Presentación:
Celebrar los 50 años de los acontecimientos que dan sentido a gran parte de nuestro quehacer
como trabajadoras y trabadores sociales nos remite en la actualidad, a referirnos a ese importante
proceso de cambio, conocido como RECONCEPTUALIZACIÓN y que desde mediados de los
años 60 hasta casi terminar la década de los 80, motivó al colectivo de Trabajo Social a sintonizar
con la realidad nacional de cada uno de nuestros países.
La generación de los años 60 y 70 había sido impactada igualmente por los alcances de la
Revolución Cubana, las tensiones de la Guerra Fría que iban inclinando la balanza hacia la
hegemonía de Estados Unidos.
En América del Sur algunas expectativas populares respaldaron a nuevos gobiernos como el de
Salvador Allende en Chile, sucediendo algo parecido en Brasil, Argentina y Perú, pero,
terminarían prontamente convertidas en dictaduras. En los espacios académicos, uno de los
procesos de mayor repercusión fue el de la Reconceptualización del Trabajo Social. Cuando en
1967 parte de nosotras logramos ingresar a las escuelas de Trabajo Social de la Pontificia
Universidad Católica o de San Marcos, la Reconceptualización tenía ya dos años de auge, este
proceso que se iniciara en Chile se expandió rápidamente por todo el sector profesional y
estudiantil de Trabajadores Sociales de nuestras universidades. Así mismo, desde Brasil Teutonio
Dos Santos y Paulo Freire aportaban con la Pedagogía del Oprimido.
Es importante señalar, el contexto político en el que se encontraba nuestro país, dado que en 1968
la junta militar presidida por el General Juan Velasco Alvarado había decretado la ley de reforma
agraria N° 17716, que despertó gran expectativa en el campesino pobre del Perú: “Campesino el
patrón ya no comerá más de tu pobreza”. Sin embargo, este gobierno militar generó mucha
contradicción entre los diferentes sectores de la población, dado que las diversas reformas que
plantearon no llegaron a plasmarse.
En esta coyuntura, mi experiencia como estudiante de Trabajo Social empieza. Me encontraba
muy motivada por la Reconceptualización e incentivada por las actividades de voluntariado de la
Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (FEPUCP). En ese año,
nos encontrábamos muy sensibilizadas por las terribles consecuencias del terremoto de 1970 que
afectó a casi todo el país, pero sobre todo a la Región Central.
Con el Instituto Universitario de Trabajo Popular de la FEPUCP organizamos brigadas de
estudiantes voluntarios y voluntarias, que de diferentes facultades se animaron para colaborar con
las comunidades campesinas de la Provincia de Cajatambo (Sierra Norte de Lima), subiendo por
las quebradas y cerros derrumbados de un territorio muy cercano al epicentro del terremoto.
Para alguna de nosotras estos procesos nos ayudaron a descubrir que existía otro país dentro del
Perú, el del campesinado o comunidades indígenas. El terremoto de 1970 nos mostró la miseria
extrema en la que se encontraban los campesinos y campesinas de nuestras comunidades
indígenas, consecuencia del maltrato del régimen de haciendas en el Perú.
14
Con la Reconceptualización y aportes innovadores como la investigación-acción y la Encuesta-
participación, que en nuestras aulas se trataban con cierta timidez, pudimos lograr que la escuela
de Trabajo Social de la PUCP accediera a que un grupo de estudiantes pudiera realizar su última
práctica pre-profesional en Cajatambo. En estas comunidades, existía un equipo de Comunidad
Cristiana comprometido con la Declaración de Medellín y posteriormente con la Teología de la
Liberación, la cual nos ayudó a comprender mejor el rol de nuestra profesión. Así empezamos a
conocer la historia del Perú de otra manera. No obstante, cuando llevamos esta experiencia de
injusticia social sistematizada a las aulas universitarias, las académicas de trabajo social de esa
época pretendieron reprobar nuestro trabajo.
En mi exposición, por lo tanto, compartida ahora con todas ustedes, intentaré hacer una breve
conexión de lo que significó este primer paso con el proceso de reconceptualización de Trabajo
Social, el mismo que me permitiría no perder de vista en cada una de mis vivencias o etapas de
vida y trabajo, a las mujeres y hombres de las comunidades campesinas andinas e indígenas del
Perú.
Primera Etapa:
Investigación-Acción: para entender cómo la Reforma Agraria y esperada reestructuración de la
tenencia y propiedad de la tierra en la comunidad de Lachaqui sería una nueva frustración para el
campesinado.
Los años jóvenes de 1972 a 1978, me permitieron realizar un estudio bastante completo sobre las
22 comunidades de lo que fue el territorio Canta-Sur (Provincia del Departamento de Lima). La
desigualdad notoria entre los llamados comuneros ricos medios y pobres o sin tierras. Las mejores
tierras de pastos naturales así como las tierras de cultivo bajo riego, pastos o tierras de secano (de
10 a 40 hectáreas) estaban en pocas manos, mientras que aproximadamente menos del 50% de
comuneros eran pequeños y medianos propietarios (de 1.5 a 3.5 hectáreas). Y un tercer grupo lo
integraban los peones, los sin tierra.
Esta desigualdad se había pronunciado mucho más desde la época de la Independencia y también
con la Guerra con Chile, desde que los gamonales o principales comandos de las tropas
libertadoras, se apropiaron de las tierras de las comunidades indígenas.
Con el Sistema Republicano, los más pudientes y principales terratenientes se acomodaron con
cada gobierno. La mayoría de comuneros y los llamados propietarios de pastos y tierras de cultivo
vieron peligrar sus propiedades cuando empezó a difundirse el Estatuto de Comunidades, el que
planteaba la posible restructuración de la tierra en las comunidades. Esto no pasó de ser una falsa
promesa porque sólo se hicieron asambleas y medición de tierras o crear cooperativas de ganado
lanar.
Las esperanzas de las familias de comuneros medios y pobres terminaron en la nada. Los más
pudientes quedaron con sus mismos terrenos y ganado. Los peones siguieron trabajando y
migrando a las ciudades. La comunidad campesina fue descomponiéndose en su estructura interna,
terminando la mayor parte de ellas en Asociaciones de Pequeños [Link] de las
comunidades solamente conservan el nombre para continuar celebrando las fiestas patronales.
El análisis que nos queda de esta etapa se relacionaba con la necesidad contribuir al Trabajo
Social:
15
Contribuir a la organización de las comunidades como una alternativa para dejar de depender del
Estado, sino que se convirtiera en una clase trabajadora con Derechos.
Se hizo un estudio comprometido con la realidad. Una investigación que es útil para evidenciar la
situación de las comunidades indígenas.
Se evidenció que una trabajadora social comprometida con la realidad y la población con la que
trabaja, puede estar expuesta a muchos riesgos al igual que todas las personas que trabajan a favor
de los Derechos Humanos.
Segunda Etapa:
Observando desde las tomas de tierra del Sur Andino, nuestro nuevo compromiso y enfoque de
Educación Popular y la Organización Autónoma de la Mujer Campesina.
Entre 1979 a 1985 pude experimentar una nueva etapa en mi quehacer de trabajadora social en el
Altiplano puneño y su numeroso campesinado organizado en la Federación Departamental de la
Campesinos de Puno (FDCP).
En esta región del país, la reforma agraria tampoco tuvo éxito y serían los mismos campesinos de
Cusco, Puno y Apurimac los que tomarían la iniciativa de toma de tierras que estaban bajo el
control administrativo de las llamadas empresas de propiedad social o sociedades agrícolas de
interés social, con muy poco beneficio para la mayoría de comunidades ya que las tierras que les
pertenecían desde tiempos inmemoriales, habiendo pasado de las manos de los corregidores
españoles a los hacendados y de éstos a los administradores de la reforma agraria que crearon las
citadas empresas. Se truncan igualmente las expectativas de la justicia campesina, por lo que
desde los gremios nacionales hasta las organizaciones locales, se iba pensando en lo que podría
significar "Por la tierra y el poder" (Allpa Rayku Poder Cama). Hasta mediados de la década de
los 80 esta visión de la alianza obrero campesina sin la debida preparación de los liderazgos llevó
al poder municipal a varios alcaldes provinciales y distritales. Sería un comienzo de anhelos de
una izquierda unidad ilusionada con las elecciones parlamentarias.
Al interior de los proceso organizativos de uno de los gremios campesinos como la Confederación
Campesina del Perú (CCP), nuestra preocupación se fue centrando en la situación social de la
mujer campesina, logrando desarrollar la propuesta de formar liderazgos femeninos, a través de
Comités de Mujeres, como fueron los comités de mujeres Aymaras 8 De Marzo del distrito de
Platería y comités de mujeres quechuas de Coata, Huata y Capachica, con quienes se impulsó un
Primer Encuentro de Mujeres de la Provincia de Puno, que en 1984, junto a otras mujeres de
diferentes provincias del Departamento de Puno impulsaron la Federación Departamental de
Mujeres Campesinas de Puno.
Este proceso educativo - organizativo de la mujer puneña fue propuesto para desarrollarlo a nivel
nacional. Los recursos que pudieron haber dado inicio a un trabajo sostenido de capacitación,
autonomía y liderazgos con las mujeres andinas quedó truncado por los afanes machistas y nula
visión política de dirigentes que no supieron responder al llamado de igualdad, respeto y no
discriminación contra las mujeres campesinas del país.
Aquí comprendí que desde el Trabajo Social era importante incidir en la equidad de género y la
justicia social para las mujeres.
Evidencié que el machismo y el patriarcado también estaban enraizados en el interior de los
movimientos sociales que denunciaban las injusticias y la discriminación, y que era preciso incidir
16
desde el Trabajo Social a un cambio de mentalidades y prácticas para superar esta incoherencia y
opresión.
Tercera etapa: En medio de la violencia política, la defensa de los derechos humanos y la
Educación Permanente con las mujeres y jóvenes andinas y andinos de Huancabamba (Región
Piura).
El año 1988 marca el inicio de esta tercera etapa, a través del Instituto del Movimiento Autónomo
de Mujeres Campesina (IAMAMC) consolidando un proceso de crítica y autocrítica, que
veníamos asumiendo desde nuestras diferentes experiencias.
Se trataba del llamado al compromiso con los principios y derechos fundamentales de personas y
comunidades, que la Reconceptualización sembró en su momento. Igualmente, nos permitió la
reflexión sobre la historia de la mujer andina en el Perú (6 fascículos de la “Presencia de la Mujer
en la Historia del Perú”). Pudimos también, evaluar, corregir y plantear nuevas estrategias y
metodologías para comunicar o diseñar planes de trabajo que incidan en el fortalecimiento de una
organización, donde la autoestima y la autonomía serían las principales capacidades a ganar por
las mujeres andinas desprovistas de lectura y escritura. Estos son los principales lineamientos de
lo que entre el año 2005 y 2006 denominamos Programa de Educación Permanente para Mujeres y
Jóvenes Andinas y Andinos (PEPMA), el que se desarrolló con la Asociacion de Mujeres de
Huancabamba (AMHBA) y se convalidó con las Mujeres de la Organización Nacional de la
Industria Azucarera (ONMA- Lambayeque).
En las comunidades campesinas e indígenas del Perú, el modelo de liderazgo es el de la autoridad
machista que impone por la fuerza su mandato. Romper estos estilos machistas de convivencia
familiar o comunal no ha sido ni será fácil de lograr. Los dirigentes comunales y maridos creían
que nuestra presencia en la comunidad facilitaría el aprendizaje de las tareas domésticas de las
mujeres, pero una organización donde ellas hablaran con igualdad y reclamaran su lugar no fue de
su gusto. Y para las autoridades o funcionarios de los sectores públicos de los diferentes
gobiernos, ver aparecer a la AMHBA (Asociación de Mujeres de la Provincia de Huancabamba)
no significó más que evidente y principal obstáculo para los programas asistencialistas, así como
los que en forma de políticas de Estado aguardaban su turno para imponerse, como por ejemplo, el
Programa Nacional de Planificación Familiar, que se impuso a las mujeres andinas e indígenas
durante la dictadura de Alberto Fujimori (1995-2001).
La constante resistencia a las diferentes formas que adoptan los equipos de gobierno a nivel del
país, sus regiones y localidades, no ha quebrantado nuestro quehacer y opción por un Trabajo
Social que se definió desde sus raíces a favor de los más necesitados. Y en los momentos que
hubo que cuestionar y buscar el cambio y soporte para su pensar y actuar, teníamos como
convicción que el trabajador social no abandonará a su suerte a quienes le han permitido lograr la
información, que se transformó en Diagnóstico, proyecto, programa o política social.
Las y los trabajadores sociales que se han comprometido con su país, han sabido percibir los hilos
de esa valiosa resistencia, de la cual sus generaciones o quienes continúen aprendiendo de ella
deberán continuar. Esta tercera etapa nos vincula como trabajadoras sociales, al impacto que ha
tenido la violación de los derechos humanos, derechos reproductivos y sexuales de las mujeres
andinas, que fueron afectadas por la política de Estado de Esterilizaciones Forzadas en toda la
Región Andina y Amazónica del Perú. Frente a este delito de lesa humanidad la respuesta
organizada de las mujeres del norte y sur andino se han unido para exigir al mismo estado peruano
verdad, justicia y reparación.
17
Quiero terminar mi exposición con dos frases, una en la que nuestro colega uruguayo Herman
Kruse -pionero en su país del proceso de reconceptualización del Trabajo Social- nos dice
“…afortunadamente la reconceptualización no es un bloque monolítico de ideas y posiciones, sino
todo lo contrario, es una olla hirviente en la cual bullen tendencias y corrientes no siempre
factibles de conciliar entre sí” (Kruse Herman, “La Reconceptualización del Servicio Social en
América Latina”, pág 2 – [Link]).
Y otra, que considero alentadora en estos años de ejercicio del Trabajo Social
“los proceso educativos de formación permanente desarrollados por las y los trabajadores sociales
permiten salir al camino a quienes aún sin voz y sin ser visibles no pierden la esperanza de una
vida con justicia, igualdad y libertad” (Ramírez Peña-Peña Josefa, Módulos PEPMA, 2006).
Atentamente,
Lic. Josefa Ramírez Peña Peña
Trabajadora Social
Lima, 30 de Enero de 2016.
18