La evaluación psicológica infantil
Estudio del comportamiento del niño con el propósito de describir, clasificar, predecir y, en su caso, explicar y
controlar la conducta (Fernández Ballesteros, 2000).
En este sentido, junto a la consideración puramente descriptiva de la conducta humana
aparece la necesidad de optimizarla (Zeanah et al., 2006). De ahí que el diagnóstico del
maltrato no pueda entenderse sin la evaluación de diversas áreas que afectan al menor.
Así, habremos de evaluar objetivamente esos ambientes en sus variables
físicas y sociales. Además, se han de evaluar según los percibe el niño y según las conductas
diferenciales ejecutadas por él, con la finalidad de deducir su comportamiento de
acuerdo con los siguientes criterios (Bahrick y Lickliter, 2002; Sukhodolskya et al, 2004):
1. Determinar las características psicológicas o el estado mental del menor con el
propósito de identificar si existen indicadores de psicopatología (previa, comórbida
o resultado del maltrato) CÓMO ES EL NIÑ@
2. Detectar si el menor ha sido expuesto a algún tipo de maltrato determinado. Dado el
excesivo costo de las lesiones del maltrato en el niño, y a las consecuencias que afectan
diversas áreas de funcionamiento en el menor, se subraya la necesidad de establecer
mecanismos de evaluación más eficientes que permitan una selección correcta de
los indicadores y factores de riesgo y minimizar los fracasos en el diagnóstico. CUAL ES EL TIPO DE
MALTRATO
3. Evaluar la utilidad de las pruebas psicológicas para determinar el maltrato y sus
efectos en los menores. El objetivo fundamental de la evaluación psicológica de los
niños maltratados es identificar el papel de los factores psicológicos y sociales en
la experiencia del menor EL MALTRATO QUE EFECTOS ESTÁ TENIENDO EN EL MENOR
Entre los distintos modelos de evaluación, merece especial atención el modelo fundamentado
en la acción de tutela del adulto y se apoya en:
la concepción de que la zona de desarrollo potencial del menor se define como la distancia entre el nivel de
desarrollo real, determinado por el nivel de agresión está expuesto, y el nivel de desarrollo potencial,
determinado por la resolución del problema bajo la guía del adulto (Eisenberg et al.,
2006].
Se reconoce en este enfoque a los principales puntos que afectan el desarrollo de
los menores maltratados y la evaluación realizada mediante diferentes técnicas de diagnóstico
son una alternativa para determinar el grado de afectación del niño. ……………. Página 26
Cuando se habla de maltrato infantil, se plantean dos cuestiones fundamentales:
¿dónde se coloca el límite entre lo que es o no maltrato? y ¿se deben tener en cuenta las costumbres
y los aspectos culturales a la hora de valorar un comportamiento de este tipo?
Dentro del ámbito familiar: por negligencia, por abandono; físico, psíquico o emocional,
sexual, por síndrome de Münchausen, por autoridad y prenatal.
Fuera del ámbito familiar: institucional (escolar, sanitario, jurídico, fuerzas de seguridad,
servicios sociales, medios de comunicación); explotación (laboral, sexual); consumismo
Los criterios para definir una situación de maltrato han de fundamentarse en las consecuencias
sobre el niño, es decir, en los daños producidos, en las necesidades no atendidas,
relacionadas con la presencia o ausencia de determinadas conductas parentales.
El maltrato de un menor es una forma de violencia donde el agresor y la víctima se encuentran
en una relación de desigualdad, determinada en general por papeles de autoridad.
Por lo común, la agresión se produce como forma de castigo legitimada por patrones de
crianza determinados por la cultura: de ahí la dificultad de identificarlo (Ampudia, 2007).
Dentro de los diferentes tipos de maltrato se encuentran numerosas conductas que
padres, maestros y cuidadores expresan con y hacia los niños: por ejemplo el rechazo, la
crítica, la constante burla respecto de sus aptitudes o de sus errores infantiles, la ridiculización
de sus acciones, la amenaza de abandono o daño, si no cumplen con las expectativas
de los padres, las demandas y exigencias inapropiadas para la edad del niño, a quien
terminan confiriéndole un papel adulto o de paternidad que no le corresponde, así como
la sobreprotección mediante actitudes que inhabilitan e inmovilizan el desarrollo normal
del niño, que en algunas ocasiones es más difícil de determinar (Bower-Russa et al., 2001;
Cantón y Cortés, 2003).
Es importante señalar que todos los tipos de maltrato de niños y niñas se acompañan
de maltrato psicológico. Éste se clasifica en: leve, que es reparable en un corto tiempo de
tratamiento; moderado, el cual requiere una intervención prolongada en el niño y su
familia; y grave, aquel que no tiene retroceso y sus secuelas acompañan a la víctima de
por vida (Beigbeder et al., 2000).
Uno de los principales problemas para diagnosticar el maltrato es negar su existencia,
considerándolo como un factor relacionado con la forma de educar al menor y un estilo
de crianza por parte de los padres. Que si bien son vistos como elementos correctivos por
los tutores, padres y cuidadores, representan formas de agresión transferida a través de los
castigos (Ampudia, 2006). Por otra parte, si se indagan los factores de riesgo asociados, se
aumenta la probabilidad de detectarlo de manera oportuna. La consulta que se realiza podría
ser la única oportunidad de interrumpir el dolor y la disfunción familiar extrema, por
ello está en manos del personal de salud, que atiende al niño/a, confrontar por primera vez
a la familia con su propia realidad de violencia (Pérez et al., 2005; Santaella et al, 2007).. ……………Pág. 27