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Policarpa 200 PDF

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Poli Taree Cuadernos iconograficos del Museo Nacional de Colombia/n1 La iconografia es la ciencia que estudia los significados de los atributos ligados a las repre- sentaciones gréficas, pict6ricas o escultéricas. Se entiende por atributos los accesorios que acom- pafian caracteristicamente una figura y a través de los cuales se la puede identificar, por ejemplo el leén de san Jerdnimo o la escoba y los anima- les domésticos inseparables de san Martin de Portes, Todos los géneros artisticos pueden someterse a un anélisis iconogréfico con el fin de comprender de dénde provienen sus imagenes, sus sfmbolos, sus conjuntos pictoriales 0 su sistema emblemitico. La ciencia iconogratica colecciona y clasifica las imagenes de acuerdo con los géneros artisticos que las contienen; de ellos prefiere el religioso, el mitolégico, el hist6rico y el de retrato. En el lenguaje comin, el témino ciconografia» (del griego eikin, imagen, y graphein, escribir), se aplica al estudio de los retratos de un sujeto en particular, mientras que la interpretacidn y reconstruccién de la historia ilustrada a través de imagenes religiosas y mitolégicas y del contexto en que se originaron se denomina «iconologia» (del griego eikén, imagen, y lagos, discurso). Segiin el historiador del arte Ernst H. Gombrich, «se suele suponer que identificar los textos ilustrados en una imagen religiosa o seglar es misién de la iconograffa. Igual ocurre con los demas trabajos de investigacién histérica detectivesca; para resolver los rompecabezas iconogréficos hace falta suerte ademés de cierto bagaje de conoci- mientos basicos. Si se puede corresponder una ilustracién compleja con un texto que dé cuenta de sus principales rasgos, puede decirse que el icondgrafo ha demostrado lo que pretendia».! Cabe afiadir que la imagen suele ser més sencilla en el género del retrato que en el religioso 0 en el mitoldgico. La serie Cuadernos iconogréficos intenta coleccionar, clasificar y analizar las imagenes relativas a los personajes mas notables de la historia, la cultura y el arte colombianos con base, en primer lugar, en las colecciones del Museo Nacional. Una vez resefiadas las piezas del Museo, se buscarén las muestras més representativas pertenecientes a otras colecciones. Estos Cuadernos van ditigidos a investigadores, docentes, estudiantes, disefiadores y editores que, sirviéndose de ellos, quieran ilustrar y entender, a la luz del arte y del culto popular, el origen y la evolucidn de las imagenes que constituyen el acervo visual colombiano, para asi reproducirlo o renovarlo de manera consciente y creativa. Unas veces los Cuadernos servirdn de catdlogo para acompaiiar exposiciones, otras simplemente se produciran para celebrar un hallazgo iconogréfico 0 para rememorar un personaje patrio. Las clasificaciones iconograticas se hardn siguiendo en buena parte el método aplicado por el investigador venezolano Alfredo Boulton (ca. 1908-1995) en su estudio EI rostro de Bolivar, en el cual cre6 grupos y filiaciones. De igual manera, se retomaré el temprano ejemplo de Alberto Urdaneta (1845-1887) quien, ademas de crear grupos, amplié el radio de difusién de la imagen de Bolivar hasta llegar al terreno del arte popular y de la publicidad. 1. Gombrich, Ernst H. Imagenes simbsticas. Maatti: Alianza Forma, 1986, p.17 Agradecimientos Con el respaldo de Bavaria, s,s. Administracién Postal Nacional Alealdfa de la Villa de Guaduas (Cund.) Banco de la Repiblica Bavaria Biblioteca Luis-Angel Arango, Bogots Biblioteca Nacional de Colombia, Bogota ‘Casa Museo La Pola, Villa de Guaduas ‘Casa Museo 20 de Julio, Bogots Centro de Historia de la Villa de Guaduas Centro Mistérico de Jered (Antiogula) Colegio Miguel Samper, Villa de Guaduas (Cund.) Concejo Municipal de la Villa de Guaduvas (Cund,) Fondo Cultural Caletero, Museo del Siglo XIX. Bogots Iglesia La Veracruz, Bogord Imprenta Nacional de Colombia Instituto Colombiano de Cultura Instituto Nacional de Vias Litografia Arci Museo de Antioquia, Medeliin ‘Museo de Artes Grificas, Bagots Niicleo Educative del Departamento de Cundinamarca, villa de Guaduas Secretaria de Educacién y Cultura de Antioquia Sociedad Bolivariana de Colombia, Bogota Quinta de Bolivar, Bogor Vitor Manuel Alfonso, Vila de Guaduas Camilo Ange! Clauaio Arango Rosaema Atenas Abello Alexis Botivat Villa de Guaduas ‘Adolfo Bravo, Villa de Guaduas ‘Alvaro Jose Caicedo Camilo Calderon Schrader Rosita Chalem Santiago Diez Piedrahiia Monsefior Arturo Franco Arango ‘lida Hineapi¢ Borda, Villa de Guaduas Glorio Merly Hurtado. Dario Jaramillo Agudelo Norberto Luna, Villa de Guaduas Juan Luls Media Arango Jonge Orlando Melo ‘Jose Maria de Mier Emesto Monsalve Hemando Morales Pilar Moreno de Angel ‘Ana Cristina Minera R Virgilio Olano Bustos Carmen Ortega Rieaurte Clara tnés Ospina Gomez LueredlaPiedrahita, Medellin Maria Teresa Pineda Buenaventura Graciela Pnilla de Jauregui oti Pilla, Vila de Guaduas Fernando Restrepo Use Caos José Reyes ‘Armando Rico, Villa de Guaduas Jose Ignacio Roca Acosta-Madiedo David Rubio Rodriguez, Villa de Guaduas aia Siva Rubio, ila de Gueduas cia Rueda Presbtewo Nabor Suez Alate, Jrie6 (Antioquia) Leonidas Temprano Diana Torres de Ospina Miguel Urrutia Montoya Juan de Jesis Valderrama ‘Alejandro Venegas Gabriel Roberto Vergara Vergara Gustavo Vives, Medellin Instituto Colombiano de Cultura Director General Juan Luis Mejfa Arango ‘ecretaria General Patricia Pulido de Cruz Museo Nacional de Colombia Diretora Elvira Cuervo de Jaramillo. Asociacién de Amigos del ‘Museo Nacional de Colombia JUNTA DIRECTIVA Gloria Tamayo de Echeverry, Presidenta ‘Hernando Vargas Rubiano, Vicepresidente Eduardo Angulo Santiago Alberto Botero Juan Agustin Carrizosa Marina Uribe de Busse Guillermo Fernandez de Soto Manuel Hernandez ‘Clemencia de Lleras Pedro Miguel Navas (César Querubin Lucia de Sandoval Carlos Arturo Torres José Pablo Uricoechea ‘Ana Maria Caicedo de Vélez Clorinda Zea Exposicion Curaduria Beatriz Gonzalez Alicia Hincapié Borda David Rubio Rodriguez Guin muscogréic y catétogo Beatriz Gonzilez Edicion Martha Segura Coordinactén Luz Edilma Ruiz Casallas Conservacién Maritza Vela Garzén Monta ‘Alejandro Liévano Fotografias Juan Camilo Segura Diserto catélogo y apoyos Camilo Umaiia Caro Impresién Litografia Arco Boga, Colombia 196 Serie Cuadernos iconograficos del Museo Nacional de Colombia / N° 1 olicarpa 200 Exposicién conmemorativa del bicentenario del nacimiento de Policarpa Salavarrieta | MUSEO NACIONAL DE COLOMBIA 28 de febrero al 15 de abril de 1996 4 38 a2 Contenido Presentacién por Elvira Cuervo de Jaramillo, directora det Museo Nacional de Colombia La iconografia de Policarpa Salavarrieta por Beatriz Gonzélez, curadora de Arte ¢ Histaria de! Museo Nacional de Colombia Inyentario iconogréfico de Policarpa Salavarrieta Cronologia de Policarpa Salavarrieta Catdlogo de obras de la exposicién Policarpa 200 Presentacion Dentro de los miiltiples proyectos que desde aiios atrés el Museo Nacional de Colombia se propone llevar a cabo, se encuentra la serie editorial titulada Cuadernos iconagréfices. Basados en la significativa tarea de Clasificar las imagenes de los personajes notables de nuestra historia ~registradas en las colecciones del Museo y complementadas con otras de diversa procedencia-, cuya agrupacién y estudio sirva de apoyo a los docentes, los (Cuadernos iconogréficas que inaugura hoy el ‘Museo Nacional constituyen, sin duda, una oferta innovadora en el campo de la investigacién hist6rica y artistica, disciplinas que no tienen entre nosotros la tradicién de apoyarse en la perspectiva iconografica En el marco de las efemérides que se realizan en torno a Policarpa Salavarrieta, engalanadas este afio por el homenaje al bicentenario de su nacimiento, el Museo Nacional decidié rendir un tributo a su heroica figura iniciando con ella la serie Cuadernos iconograftcos. La personalidad de Policarpa Salavarrieta y su papel en la guerra de Independencia han sido objeto de reflexién por parte de historiadores y literatos tanto nacionales como extranjeros, quienes se han aproximado al tema a través de enfoques tan variados como su condicién femenina, la comparacién de su valentfa con la del socorrano José Antonio Galn ~cuya cabeza se exhibié en Guaduas quince afios antes del nacimiento de la Pola-, y la tipologia de su villa natal -una ciudad marcada por la huella de los viajeros que la transitaban como paso obligado en el camino entre la capital y las provincias del norte y el oriente-. De la presente investigacién se desprenden aspectos no menos importantes. El primero de ellos, que la efigie y el nombre de la Pola poseen una inmanencia histérica indiscutible; el segundo, que su imagen proviene de vertientes heterogéneas y, por tiltimo, que su iconografia posce la peculiaridad de haberse difundido a través de obras de muy disimiles caracteristicas — desde piezas de valor artistico hasta objetos de uso publicitario, pasando por todas las gamas de! imaginario popular-. Estos resultados confirman la acuciosa necesidad de asegurar la continuidad del proyecto iconogréfico y garantizar su itinerancia por aquellas regiones del pafs que sean particularmente afines con el tema de turno. ‘Como directora del Museo Nacional debo agradecer en forma muy particular el entusiasta apoyo del Municipio de Guaduas y la oportuna colaboracién de la empresa Bavaria s. A. definitivos a la hora de concretar este anhelo que hoy compartimos jubilosos con el piiblico colombiano. Elvira Cuervo de Jaramillo Directora del ‘Museo Nacional de Colombia ICat, 36] José Maria Espinosa, La Pola en capilla (detalle), ca. 1857 leo sobre tela, Concejo Municipal, Villa de Guadh Re La iconografia de Policarpa Salavarrieta Por Beatriz Gonzalez Curadora de Arte e Historia del Museo Nacional de Colombia £Cémo era fisicamente el héroe?, es la pregunta que se hace un pueblo aiios después de que tuvieron lugar las hazafias en que toms parte y que le inmortalizaron. Se han impreso decenas de libros en los que se recopilan las, representaciones de Alejandro Magno, Julio César, Anibal, Napoledn, Washington, Bolivar, San Martin. El primer interrogante surge entorno al rostro -de frente y de perfil, segdn la moda-, después en relaci6n con la estatura y por iiltimo la figura. Y para terminar de fijar su imagen, se escuchan cuidadosamente las, anécdotas vinculadas al comportamiento de ese ser humano cuyas acciones siguié todo un pueblo, ansioso de imitarlas. eCOmo era el rostro y el aspecto de Policarpa Salavarrieta, una mujer que forma parte del imaginario popular y cuyo nombre se ha reconocido como sinénimo de valor? El corto periplo de su vida, de 1796 a 1817, solamente veintitin afios, su origen humilde y lo delicado del papel que se le reconoce tradicionalmente en Ja guerra de Independen- Gia -el de ser enlace de guerrillas-, permiten deducir que no se realizaron imagenes de la herofina colombiana mientras estaba viva. Algunos artistas pudieron tener trato con ella, 0 al menos reconocerla. Entre ellos se encuentra el creador de la iconogratia procera colombiana y venezolana, José Maria Espinosa Prieto (1796-1883), quien también se encon- traba involucrado en la guerra; 0 los dibujantes curiosos no oficiales que por esa época vivian en Bogoté, como Pio Dominguez del Castillo (1780-1861) y José Marfa Dominguez Roche (1788-1858). Los pintores oficiales como Pedro José Figueroa (ca. 1770-1838), Victorino Garcia (1791-1870); los grabadores de la Casa de Moneda como Anselmo Garcia Tejada (1785-1858) 0 los dibujantes botdnicos -también oficiales entre ellos su coterréneo Francisco Javier Matis (1763-1851), no debieron interesarse en. aquella joven mujer, menos atin al ser perseguida y condenada a muerte por evar mensajes a los enemigos del gobierno. El Ginico pintor oficial que compartié su suerte fue el retratista y botdnico Salvador Rizo (1762-1816), quien estuvo un aiio antes en la misma prisién que ella, de donde salié para ser fusilado, Rizo habia cambiado los pinceles por las armas, no era tiempo de retratos, ni de flores, ni de imagenes distintas a las que marcaban sus destinos La descripcién literaria mas antigua, y seguramente la tinica que se hizo de Policarpa Salavarrieta tomada del natural, se debe al cronista de la Independencia, José Maria Caballero (activo en Bogota entre 1802 y 1819), quién reseié, atin no se sabe con qué intencién, el momento del sacrificio de la patriota a manos de las autoridades de la reconquista espafiola, Este bosquejo es un poco més largo y detallado que cuantos hizo de los demas martires: «A 10, le hicieron consejo de guerra a La Pola y a quince de sus compaiieros, por un plan que dicen habfa hecho para mandar a los Llanos, donde los patriotas. Era esta muchacha muy despercudida, arrogante y de bellos procederes, y sobre todo muy patriota; buena moza, bien parecida y de buenas prendas. poticarra 200 | 7 8 Salié en medio de los demés presos, sus compaiieros. Iba en camisén de zaraza azul, mantilla de paiio azul y sombrero cubano».! En esta ingenua cr6nica se encuentran los elementos de la iconografia primaria: adespercudidan ~entiéndase blanca-, «buena mora», «bien pareciday, «buenas prendas» -léase bella-. «Arrogante» y de «buenos procederes», alude a la elegancia, la postura y el gesto, En «camisén de zaraza azul, mantilla de patio azul», esto es, vestia un traje de tela ligera azul y mantilla de tela pesada igualmen- te azul. Sobre la cabeza llevaba sombrero cubano, es decir, de paja. Antes de entrar a agrupar, clasificar y analizar la iconografia de la Pola, se hace necesario examinar panordmicamente el conjunto de obras con el objeto de corroborar silos autores tuvieron en cuenta esta fuente primaria al crear sus imagenes y cudles de los elementos de esta descripcién subsistieron. En la mayoria de las representaciones persiste el pigmento blanco de la piel, el «despercudida» de la narraci6n de Caballero, lo que quiere decir que los pintores asf la aceptaron, aunque habrian podido convertirla en una mulata para hacer mas emblemético y efectivo el icono. ‘También se observa que tuvieron en cuenta l tipo étnico de la regién, ilustrado en la acuarela Muchacha de Guaduas en traje dominguero {cat. 32], que realizé en 1846 el viajero y diplomético inglés Edward Walhouse Mark (1817-1895). Al contemplar la imagen de esta muchacha no se puede menos que creer en la tez blanca y sonrosada de la Pola. Para algunos historiadores tradicionalistas el calificativo «despercudida» ha servido para clogiar la hispanidad de la raza: «Policarpa Salavarrieta, la mértir prototi- po de una clase de mujer heroica, encarnacién de la raza hispana, cuyo sacrificio ejemplariza y dignifica a la mujer patriota de la Nueva Granada» En la mayoria de las imagenes se observa el aspecto de buena moza, de mujer bella aunque un poco gruesa, tipo propio de las matronas colombianas del siglo pasado. En cuanto al traje, casi todas las obras anteriores a 1900 mantienen el color azul a que hace referencia la descripcién de Caballe- ro, La costumbre de los habitantes neogranadinos de vestir de azul llam6 la atencién del viajero norteamericano Isaac Holton, quien describié en 1852 el paisaje del Magdalena, con comentarios como: «Las mujeres [...] estaban sentadas en la playa [y] me sorprendié el hecho de que todas evaran faldas azules. Después me di cuenta de que ese es el color que usan preferentemente en Ja Nueva Granada, no se si por gusto 0 por la abundancia de ail en el pais».’ Tan fuerte debja ser esta practica, que \cluso Mark se solaz6 en traducir pictéricamente con manchas y toques azules los trajes de las mujeres, enriquecidos en sus acuarelas por el verde de los paisajes. El mant6n de paio azul, otro elemento que se encuentra en la descripcién del vestua- rio, aparece en varios retratos aunque sin detalles alusivos a su forma y calidad, En cuanto al sombrero cubano, o de paja de palma, desaparecié totalmente de la icono- gratia, con la tinica excepcidn del dleo ejecuta- do por Espinosa en 1857 (cat, 36], en el cual la Pola sostiene en la mano izquierda un elemen- to cuya calidad pictérica induce a pensar que se trata del sombrero en cuestién. En el testamento de Joaquin Salavarrieta, padre de Policarpa, dictado el 4 de septiembre de 1802, figuran «dos sombreros negros, uno nuevo y otro viejo mas otro sombrerito cubano fino con su plumaje».* Este dato permite imaginar que la Pola portaba consigo el sombrero como un simbolo afectivo, herencia de sus padres perdidos a la temprana edad de seis aiios. Lo cierto es que en su crdnica, Caballero asegura que la Pola fue al cadalso con el sombrero de paja sobre si cabeza. Por qué, entonces, los artistas lo rechazaron al unisono?

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