Schnackenburg, R., El Evangelio Segun San Marcos.2 PDF
Schnackenburg, R., El Evangelio Segun San Marcos.2 PDF
según
san Marcos
herder
EL NUEVO TESTAMENTO RUDOLF SCHNACKENBURG
Y SU MENSAJE
Comentario para la lectura espiritual
BARCELONA
2/2 EDITORIAL HERDER
EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1980
Versión castellana de CLAUDIO GANCHO, de la obra de
RUDOLF SCHNACKENBURG, Das Evangelium nach Markus, 2/2
dentro de la serie «Geistliche Schriftlesung»
Patmos-Verlag, Dusseldorf 1971
SUMARIO
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II. Jesús en Jerusalén (10,46-13,37) 3. Vía crucis, muerte y resurrección (15,16-16,8)
1. Obras simbólicas de alcance mesiánico (10,46-11,25) a) Jesús escarnecido como rey de los judíos (15,16-20a)
a) Curación del ciego de Jericó (10,46-52) b) Vía crucis y crucifixión (15,206-27)
b) Entrada de Jesús en Jerusalén (11,1-11) c) Padecimientos en la cruz y muerte de Jesús (15,29-37)
c) Maldición de una higuera (11,12-14) d) Acontecimientos que siguieron (15,38-41)
d) Purificación del templo (11,15-19) e) Sepultura de Jesús (15,42-47)
e) Diálogo con los discípulos sobre la higuera seca (II, /) El sepulcro vacío y el mensaje de la resurrección (16,1-8)
20-25[26])
2. Enfrentamiento con los círculos dirigentes (11,27-12,44) CONCLUSIÓN CANÓNICA DE MARCOS (16,9-20)
a) Discusión sobre la autoridad de Jesús (11,27-33)
b) Parábola de los viñadores homicidas (12,1-12)
c) La cuestión del tributo al César (12,13-17)
d) El problema de la resurrección de los muertos (12,18-27)
e) El mandamiento principal (12,28-34)
/) Filiación davídica del Mesías (12,35-37a)
g) Hay que guardarse de los escribas (12,376-40)
h) La ofrenda de la viuda (12,41-44)
3. El gran discurso escatológico (13,1-37)
a) Vaticinio sobre Ja destrucción del templo (13,1-2)
b) Comienzo de las tribulaciones (13,3-13)
c) La gran tribulación (13,14-23)
d) La parusía del Hijo del hombre (13,24-27)
e) Parábola de la higuera (13,28-32)
f) Exhortación a la vigilancia (13,33-37)
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TEXTO Y COMENTARIO
PARTE SEGUNDA
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minando cada vez más las tinieblas en que está envuelta el segundo anuncio de la pasión (9,30-32) enlaza un largo
su persona'. A los tres discípulos de confianza va a des- discurso, dirigido a los discípulos que disputan entre sí,
velar Jesús su esencia divina y oculta (la transfiguración: pero que también señala a la comunidad unas indicaciones
9,2-13); el ciego Bartimeo puede reconocerle públicamente fundamentales para su camino sobre la tierra (9,33-50).
como Hijo de David (10,46-52); Jesús entra en Jerusalén Al vaticinio tercero, y más largo, de la pasión de Jesús
como el portador de la paz mesiánica (11,1-11); habla (10,32-34) sigue una enseñanza a los hijos de Zebedeo,
inequívocamente de sí mismo como del Hijo de Dios en que deben beber el cáliz de la pasión y ser bautizados con
la parábola de los viñadores homicidas (12,1-12), y de el bautismo de muerte antes de participar en la gloria de
un modo más claro aún en su enseñanza sobre la filiación Cristo, y unas palabras a todos los discípulos, según las
davídica del Mesías (12,35-37), y delante del sanedrín cuales la ley fundamental de la comunidad no es el do-
termina por proclamarse abiertamente como el Mesías es- minio, sino el servicio (10,35-45).
perado, identificándose con el Hijo del hombre a quien Hay además otros fragmentos en los que la comunidad
Dios exaltará a su diestra (14,61 s). El camino por la cruz recibe importantes instrucciones para su vida en este mun-
a la gloria, que Jesús anuncia a sus discípulos al co- do. En una sección más larga, y anterior al tercer anuncio
mienzo de esta segunda parte, que por tres veces pone de la pasión, se habla del matrimonio, de los niños y de
íntegramente ante sus ojos, se realiza en el curso de la las posesiones (10,1-31). A primera vista parece como si
exposición que alcanza su vértice más alto con la con- Jesús resolviera un problema de entonces — la entrega
fesión del centurión pagano al pie de la cruz (15,39) y de un acta de repudio— y cual si se tratase de pequeños
con el mensaje de la resurrección que resuena sobre el episodios de sus correrías apostólicas — bendición de los
sepulcro (16,6). niños, el joven rico—; pero las palabras que Jesús pro-
Mas la comunidad oyente no sólo ha de seguir el nuncia en tales circunstancias se hacen transparentes y
camino de su Señor, sino que debe también comprender actuales para la comunidad posterior. Para ella conservan
la obligación que sobre ella pesa de tomar parte en él. toda su vigencia las palabras de Jesús sobre la indisolubi-
Ya en el primer anuncio de la pasión se mezcla de forma lidad del matrimonio, la importancia de los niños, el
indisoluble una serie de sentencias que exigen de todo peligro de las riquezas y la recompensa de la pobreza,
aquel que quiera tener parte en la gloria del ya inminente al igual que las advertencias contra el afán de poder y
reino de Dios, el seguimiento con la cruz, la entrega de dominio. Posteriormente aún se presenta otra ocasión para
la vida y la confesión del Hijo del hombre (8,34-9,1). Con exponer ciertas cuestiones relativas a la fe y a la vida
durante la última estancia de Jesús en Jerusalén. Cuatro
1. Véase G. MINETTE DE TILLESSE, Le secret messianique dans l'évangile perícopas perfectamente dispuestas versan sobre la pos-
de Marc, París 1968, con abundante bibliografía sobre el secreto mesiánico tura frente al Estado y las autoridades, sobre la doctrina
en el segundo Evangelio. Desde otro punto de vista: E. SCHWEIZER, Zur
Frage des Messiasgeheimnísses bei Markus,' en «Zeitschrift für die neutest. de la resurrección de los muertos, el mandamiento máximo
Wissenschaft» 56 (1965), p. 1-8; U. Luz, Das Geheimnismotiv und die mar- y el problema del Mesías (12,13-37). La conclusión de
kinische Christologie, ibid. p. 9-30. También es interesante el reciente trabajo
de Q. QUESNELL, The Mind of Mark, Roma 1969. estas enseñanzas la forma el gran discurso apocalíptico,
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que el evangelista actualiza y presenta a la comunidad nisterio jerosolimitano abarca una sección aún más larga
como advertencia, exhortación y consuelo dentro de sus (10,46-13,37) y entronca con los últimos capítulos que
circunstancias particulares (c. 13). exponen el acontecimiento de la pasión (14,1-16,8).
Sigue inmediatamente después la historia de la pasión, Si mediante este triple anuncio de la pasión el evan-
aunque tampoco ésta como simple crónica de unos su- gelista nos descubre su propósito de introducirnos en el
cesos, sino como un relato largamente meditado, que no misterio de la muerte del Hijo del hombre y de adentrar-
disipa las tinieblas de este último estadio del camino del nos cada vez más en el mismo, no podemos esperar en
Hijc de Dios sobre la tierra, pero que a la luz de la esta sección un relato históricamente coherente y conti-
Escritura —que había vaticinado muchas de estas co- nuo. Las distintas piezas están ordenadas desde puntos
sas— intenta comprender la actitud de Jesús y de los de vista temáticos, y hasta es posible que incluso unida-
hombres que tomaron parte en aquel acontecimiento. Mas des mayores hubiesen adquirido ya esta forma en la tra-
con la muerte en cruz y el sepulcro abierto irrumpe la dición anterior al evangelista. Sería un error buscar el lu-
certeza de la resurrección. Es una paradoja del Evangelio gar preciso o el momento exacto de la transfiguración
del Hijo de Dios, crucificado y resucitado, quien desde el sobre el monte; comprendemos lo que este acontecimien-
abandono de la muerte alcanza la proximidad más viva to debe significar para cuantos escuchan las palabras sobre
de Dios, que triunfa en medio de la muerte y que redime la necesidad que el Hijo del hombre tiene de padecer y
a los hombres mediante su sangre. En el conocimiento de sobre la necesidad que tienen los discípulos de seguirle
su cruz, escuchando el mensaje de su resurrección, la con la cruz. No deben sorprendernos las múltiples, y en
comunidad aguarda su venida en gloria. apariencia inconexas, palabras que Jesús pronunció en
la casa de Cafarnaún para instrucción privada de sus
discípulos (9,33-50): son palabras del Señor reunidas desde
I. EL MISTERIO DE LA MUERTE DEL HIJO DEL época temprana mediante palabras nexo, que tenían espe-
HOMBRE (8,31 -10,45). cial importancia para la vida y ordenamiento de la comu-
nidad. Debemos, pues, prestar atención continua al tema
La sección primera está formada por los tres anuncios que resuena una y otra vez, y subordinar los restantes
de la pasión (8,31; 9,31; 10,32ss) y culmina con la afirma- temas a la idea directriz de que estamos siguiendo al Señor
ción de que el Hijo del hombre entrega su vida en rescate que caminó hasta la muerte y que superó las tinieblas del
«por muchos» (10,45). Después, pasando por Jericó, Jesús mundo; nosotros, hombres que tienen que luchar contra
se acerca a la ciudad santa de Jerusalén recorriendo así la debilidad humana y las tentaciones del propio corazón,
el camino que le lleva a la muerte. Pero en Jerusalén aún como los discípulos que, aquí más que nunca, nos repre-
se le concede un breve período de ministerio público, sentan a nosotros que hemos escuchado la llamada del
un período repleto de diálogos de la mayor importancia, Señor.
y en los que la comunidad puede aprender mucho para su
fe en Cristo y su vida en el mundo. Por lo que este mi-
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de dignidad: como plenipotenciario de la autoridad divi-
1. E L PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN (8,31-9,29). na para perdonar pecados (2,10) y como Señor del sábado
(2,28). De ese mismo Hijo del hombre se dice ahora que
a) Anuncio de la pasión y oposición de Pedro (8,31-33). debe padecer y morir. Lo que aquí se nos revela es la
específica y primitiva comprensión cristiana del Mesías
31
Entonces comenzó a enseñarles que es necesario que muerto en cruz y resucitado.
el Hijo del hombre padezca mucho, y sea rechazado por Toda la profecía de los padecimientos, repudio y resu-
los ancianos, por los sumos sacerdotes y por los escribas, y rrección del Hijo del hombre está formulada en el lenguaje
que sería llevado a la muerte, pero que a los tres días resu- de la primitiva predicación cristiana. Históricamente no
citaría; 32 y con toda claridad les hablaba de estas cosas. constituye problema alguno que Jesús viera venir sobre sí
Pedro, llevándoselo aparte, se puso a reprenderlo. 33 Pero la pasión y la muerte. La incomprensión del pueblo frente
él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a a su misión específica y la oposición de los círculos diri-
Pedro, y le dice: «Quítate de mi presencia Satán, porque gentes a su mensaje y ministerio eran tan patentes, que
no piensas a lo divino, sino a lo humano.» Jesús no pudo albergar la menor duda acerca del desenlace
de su misión en la tierra. Lo que no cabe señalar es
El anuncio de la pasión de Jesús está estrechamente cuándo adquirió esa certeza. A la Iglesia primitiva lo que
ligado al reconocimiento de su mesianidad por parte de le interesaba en todo esto era establecer el conocimiento
Pedro. Por lo cual, la profecía de la muerte se encuentra anticipado, la presencia de ánimo y la decisión de Jesús
todavía bajo el planteamiento de la cuestión de quién es para adentrarse en ese camino de muerte (cf. Le 9,51; Jn
Jesús. Ni la gente del pueblo, ni el mismo Pedro han 3,14; 12,32s); más aún, le importaba descubrir a la luz
comprendido el misterio de Jesús. El portavoz del círculo de la Escritura el plan divino que dirigía todos los acon-
de los discípulos reconoce ciertamente la incomparable tecimientos. El «es necesario» decretado por Dios se en-
grandeza de Jesús y la proclama con el atributo máximo contraba ya anunciado en la Escritura; para descubrirlo
que tiene a su disposición: el atributo de la mesianidad; basta con saber leerla a partir de su cumplimiento, des-
pero esta indicación suscita justamente falsas interpreta- pués de los sucesos de la pasión y crucifixión de Jesús
ciones. Para convertirse en una confesión plenamente cris- (cf. Le 24.26s.45s). Ateniéndose exclusivamente a la pre-
tiana es preciso declarar antes el tipo especial de esta me- sente profecía no es posible señalar los pasajes concretos
sianidad de Jesús y el camino que Dios le ha trazado. En de la Biblia en los que se pensaba de modo particular;
la instrucción que sigue, y que se dirige particularmente pero los mismos textos introducidos en el relato de la
a los discípulos (cf. 9,30), a los doce (10,32), y con ellos pasión nos descubren la más antigua interpretación escri-
a la comunidad, la elección de otro título señala ya por sí turística de la Iglesia primitiva. Destacan al respecto al-
solo el alejamiento de las esperanzas judías: Jesús habla gunos salmos: el Salmo 22, lamentación conmovedora de
del Hijo del hombre. Ya antes Jesús se había designado un hombre que se encuentra en peligro de muerte y que,
así, y desde luego que en un sentido misterioso y pleno pese a todo, se abre a una profunda confianza en Dios; el
16 17
NT, Me H, 2
Salmo 42, invocación anhelante del auxilio divino entre dos modos es antigua y Marcos la ha entendido de una
el oleaje de sufrimientos (monte de los Olivos); y el Salmo forma profunda. Marcos pone el máximo empeño en su
69, en que a todas las angustias personales viene a sumarse teología del Hijo del hombre que cabalga por el camino
la burla de los enemigos. En contra de una opinión muy obscuro y misterioso de Jesús (14,21.41).
divulgada, no parece que en estos anuncios de la pasión, Contemplando la profecía con mayor detención, nues-
que Marcos tomó de una tradición precedente, haya una tra mirada se detiene en la expresión «ser rechazado». Es
alusión latente al poema del siervo de Yahveh que opera una expresión dura que dice más que una condena judicial;
la reconciliación (Is 53) 2 . Pues no se expresa la idea del al Hijo del hombre le esperan la postergación y el despre-
sufrimiento vicario, de la muerte «por muchos». Esa idea cio (9,12). Pero eso no es todo; probablemente late aquí
la testifica Marcos en otros dos pasajes: al hablar de la una cita implícita de la Escritura. El mismo verbo se em-
misión de servicio del Hijo del hombre (10,45) y en las plea en el pasaje de un salmo que tuvo gran importancia
palabras del cáliz en la última cena (14,24). en la Iglesia primitiva: «La piedra que rechazaron los
De la mano de Marcos volvemos a una antigua con- constructores, ésa vino a ser piedra angular, esto es obra
sideración de la pasión de Jesús que trasladaba al Mesías del Señor y admirable a nuestros ojos» (Sal 118,22s). El
los padecimientos, persecuciones y burlas de los justos pasaje se cita al final de la parábola de los viñadores
del Antiguo Testamento. Una experiencia humana univer- homicidas (Me 12,1 Os), que apunta ciertamente al asesi-
sal, que ya atormentaba a los hombres piadosos de la nato de Jesús. La Iglesia primitiva lo entendió así: los
antigua alianza, pero que lograron superar mediante su dirigentes judíos han rechazado al último enviado de Dios,
unión íntima con el Dios oculto de la salvación, la acepta al Hijo de Dios en persona; pero Dios le ha confirmado y
y resuelve el hombre Jesús, el «Hijo del hombre», de tal constituido en el fundamento de la salvación. Los «cons-
modo que su carrera y triunfo se convierten en el camino tructores» son los hombres que hubieran debido recono-
de cuantos le siguen. Porque Jesús es el «Hijo del hom- cer la importancia de aquella piedra. No sin razón mencio-
bre», a quien se le ha otorgado el poder soberano de Dios, na nuestro pasaje expresamente a los tres grupos del
la esperanza de los oprimidos se convierte por él en cer- sanedrín, el tribunal supremo judío: los ancianos, que
teza de liberación. La identificación entre el Hijo del formaban la nobleza laica; los sumos sacerdotes, en cuyas
hombre dotado de plenos poderes y el Hijo del hombre que manos estaba el culto del templo y también parte del po-
padece y muere, no se encuentra todavía en la fuente de der político, y los escribas o expositores de la ley, que
sentencias que Mateo y Lucas han utilizado 3 ; pero de to- gozaban de gran prestigio. Jesús es rechazado por estos
representantes oficiales del pueblo judío: idea pavorosa.
2. Entre los defensores de una opinión distinta hay que mencionar a
J. JEREMÍAS en Theol. Worterbuch zum Neuen Teslament V (1954), p. 704, Pero esto no impide los planes salvíficos de Dios, como lo
con las notas 405 y 406. Con esto no se niega el influjo que ha ejercido el indica el pensamiento de la piedra angular. En conexión
cántico del Siervo de Dios de Is 53 sobre otros pasajes y en general sobre
el pensamiento del cristianismo primitivo.
3. Cf. H.E. Totrr, Der Menschensohn in der synoptischen Überlieferung, kirchen 1969, p. 94-100. Para dar una orientación sobre el problema del
Gütersloh 1959, p. 134-138.214s.250s. Acerca de la cristología de la fuente Q «Hijo del hombre», cf. J.H. MARSHALL, The Synoptic Son of Man-Sayings
puede consultarse ahora D. LÜHRMANN, Die Redaktion der Lagienquelle, Neu- in Receñí Discussion, en «New Test. Studies» 12 (1965/66), p. 327-351.
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con otros lugares bíblicos, que utilizan la misma imagen, presencia» (Os 6,2s). La Iglesia primitiva aplicó también
surge así toda una teología (cf. IPe 2,6-8): la piedra re- a la resurrección de Jesús otras palabras que hablaban de
chazada por los hombres ha sido puesta por Dios en Sión «tres días» (cf. Mt 12,40; Jn 2,20s). La idea decisiva es
como piedra angular firme, escogida y preciosa: quien con- que «el tercer día trae un cambio hacia algo nuevo y
fía en ella no titubeará (Is 28,16). Pero la misma piedra mejor; la misericordia y justicia divinas crean una nueva
se convertirá en piedra de escándalo y tropiezo para cuan- era de salvación, de vida y triunfo» 4. Ésta es la panorá-
tos la rechazan (Is 8,14s). Dios cambia el misterio de mica que se abre al final de la profecía de la pasión, aun-
maldad en promesa de salvación, las tinieblas en luz. que los discípulos sólo se percatasen de ella después de la
Y justifica al que han rechazado los hombres resucitando resurrección de Jesús (cf. 9,10).
al Hijo del hombre que había sido crucificado. Ahora habla Jesús a sus discípulos de su camino per-
El anuncio de la resurrección se encuentra en los tres sonal de sufrimientos y muerte «con toda claridad». Es
vaticinios de la pasión del Hijo del hombre; pero, extra- éste un cambio que se inicia con la escena de Cesárea de
ñamente, los discípulos la pasan por alto una y otra vez. Filipo; hasta entonces Jesús había guardado su secreto
No viene al caso una explicación psicológica, según la cual para sí. Pero, al igual que los discípulos no comprendie-
los discípulos no habrían prestado atención a esa promesa, ron entonces su ministerio mesiánico (cf. 6,52; 8,17-21),
aterrados y confusos como estaban por las palabras acer- tampoco ahora vislumbran adonde conduce el camino de
ca de los padecimientos y muerte del hijo del hombre. La Jesús. Si no quieren, sin embargo, que su fe naufrague, tie-
resurrección entra en el plan salvífico de Dios y hay que nen que abrir sus ojos a la necesidad que preside los pa-
mencionarla en esta fórmula de vaticinio. El trasfondo bí- decimientos y muerte de su Señor. Mas esto no sólo vale
blico la subraya con más fuerza aún que el propio aconte- para los discípulos en aquella situación histórica; cuenta
cimiento: a diferencia de la fórmula que aparece en ICor también para la comunidad que siente como algo duro e
15,4, no se dice que será «resucitado», sino que «resuci- incomprensible la muerte denigrante de Jesús. También a
tará», y no «al tercer día» sino «a los tres días». Desde ella tiene que revelársele de modo total el sentido divino de
luego que los matices lingüísticos no hacen mucho al caso este acontecimiento al echar ahora una mirada retrospecti-
puesto que la idea sigue siendo la misma: es Dios quien va. En el espejo de la enseñanza a los discípulos reconoce
en un período brevísimo de tiempo, después de tres días la comunidad su propia resistencia, y la triple profecía mani-
o al tercer día, devuelve a la vida al que había sido mata- fiesta de Jesús debe introducirla de un modo firme y pro-
do. En el Antiguo Testamento y en el judaismo «tres fundo en los pensamientos de Dios.
días» es una expresión corriente para indicar un breve El mismo discípulo, que en nombre de los otros había
período de sufrimientos y prueba, al que sigue un cambio pronunciado la profesión de fe mesiánica en Jesús, se con-
de situación con la ayuda y liberación divinas. «El Señor 4. K. LEHMANN, Auferweckt am dritten Tag nach der Schrifl. Frühesle
nos ha herido y él mismo nos curará; nos ha golpeado Christologie. Bekenntnisbüdung und Schriftauslegung im Lichte von IKor
15,3-5 («Quaestiones disputatae» 38), Friburgo de Brisgovia - Basilea - Viena
y nos vendará. Él mismo nos devolverá la vida después 1968, p. 181. Toda la obra resulta muy interesante para el problema de la
de dos días; al tercer día nos resucitará y viviremos en su resurrección de Jesús.
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vierte en adversario y seductor de Jesús. Le toma aparte y
empieza a reprenderle. Asistimos aquí a un duelo entre Pe- b) Seguir a Jesús en el dolor y la muerte (8,34-9,1).
dro y Jesús, como lo sugiere el mismo verbo empleado: con
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la misma energía y dureza con que Pedro «reprende» al Y llamando junto a sí al pueblo, juntamente con sus
Señor por sus ideas de sufrimientos y muerte, «reprende» discípulos, les dijo: «El que quiera venir en pos de mí,
Jesús al príncipe de los discípulos. Con la mirada clavada niegúese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 35 Pues
en ellos — Jesús se vuelve y «mira a sus discípulos» — quien quiera poner a salvo su vida, la perderá; pero quien
Jesús condena como tentación satánica los intentos de Pedro pierda su vida por mí y por el Evangelio, la pondrá a salvo.
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por apartarle del camino de la muerte. La dureza de esta Porque ¿qué aprovecha a un hombre ganar el mundo en-
reprimenda salta a la vista. La frase «Quítate de mi presen- tero, y malograr su vida? 31 Pues ¿qué daría un hombre a
cia, Satán» se encuentra también al final del relato de las cambio de su vida? 38 Porque, si alguno se avergüenza de
tentaciones en Mt 4,10, que el primer evangelista tal vez mí y de mis palabras en esta generación adúltera y peca-
ha tomado del episodio con Pedro. Pero ya el mismo Mar- dora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él
cos, que en dos ocasiones emplea la expresión «Satán» cuando venga en la gloria de su Padre con los santos án-
— no «diablo» —, ha debido descubrir la semejanza de geles.»
9,1
situaciones entre la tentación del desierto y el conjuro de Y les añadía: «Os lo aseguro: Hay algunos de los aquí
Pedro: Jesús sería inducido a un mesianismo político, a unas presentes que no experimentarán la muerte sin que vean
ambiciones de poder y dominio terrenos, que contradicen llegado con poder el reino de Dios.»
los pensamientos de Dios. Es la tentación más peligrosa
que asalta una y otra vez a los hombres (cf. Me 14,37.42) Esta serie de sentencias está dirigida a toda la comu-
y que deben superar mediante la obediencia a la llamada nidad. El «pueblo», que en aquella circunstancia histó-
de Dios. Tampoco la comunidad de Marcos parece haberse rica no podía estar allí —Mateo y Lucas lo dejan al
habituado todavía a la idea de un Mesías que padece y mue- margen—, representa a cuantos han de escuchar el men-
re, alimentando sueños de un reinado terreno. La Iglesia no saje de Jesús, y se menciona especialmente a los discípulos
está llamada a un dominio político; su acción en el mundo para dirigirse a los creyentes. Difícilmente se alude a los
es el testimonio del amor y de la voluntad de paz (cf. 9,50), rectores de la comunidad. Lo mismo subraya la expresión
su camino terreno debe ser el seguimiento del Señor cruci- «llamando junto a sí» que Marcos e.mplea para impartir
ficado. Jesús le dice de un modo tajante: «No piensas a enseñanzas importantes al pueblo o a los discípulos y, me-
lo divino, sino a lo humano.» También la apertura actual al diante ellos, a los que creerán más tarde (cf. 7,14; 10,42;
mundo, el compromiso de los cristianos con el mundo en- 12,43). De este modo las palabras de Jesús, que han sido
cuentra aquí un límite: No deben renunciar al camino de reunidas de una tradición más antigua, pasan a ser una
Cristo. exhortación permanente para todos los hombres. Todos
deben considerar el camino del Hijo del hombre como
algo que les interesa a ellos mismos. Lo que Jesús dice
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acerca de sus padecimientos y muerte no sólo debe ilumi- el camino terrible de un hombre condenado a la cruci-
nar lo que hay de oscuro en su propio destino, sino que fixión que toma sobre sus hombros el pesado madero
también debe indicar a sus discípulos el camino del segui- transversal sobre el que será clavado al tiempo que se fija
miento de Jesib- Las sentencias segunda y tercera sobre sobre su cabeza el motivo de la ejecución. Esta imagen,
la ganancia y pérdida de la «vida» suenan como una ex- familiar a los hombres de aquel tiempo, equivale, pues, a
plicación de la existencia humana en general, como pro- «arriesgarse a una vida tan difícil como el último reco-
verbios sapienciales que expresan la paradoja — lo contra- rrido de un condenado a muerte» (A. Fridrichsen). Se
dictorio— de la experiencia humana. Pero, insertas como ha propuesto ciertamente otra interpretación: la «cruz»
están entre la sentencia clásica sobre el seguimiento con aludiría a la letra hebrea taw o a la griega tau, que son
la cruz y la que se refiere a la confesión de fe en el Hijo parecidas a una cruz. En el Antiguo Testamento y en el
del hombre, son también una exhortación al ordenamiento simbolismo posterior puede significar una señal de pro-
cristiano de la existencia entre los discípulos de Cristo. tección divina, una marca de propiedad que exige de
Dentro de la existencia humana los padecimientos y la quien la lleva una entrega radical a la voluntad divina.
muerte son inevitables; pero en el seguimiento de Jesús Así se dice en una profecía de Ezequiel: «Pasa por me-
son también superables, pues que inducen a la hondura dio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y señala con
y plenitud de una vida a la que el hombre íntimamente la tau las frentes de los hombres que gimen y se lamentan
aspira. por todas las abominaciones que se cometen en medio
La sentencia sobre el seguimiento con la cruz, des- de ella.» Mientras que los emisarios del castigo divino
gastada por su empleo frecuentísimo, son unas palabras hieren de muerte a todos los otros, los que llevan esa señal
extremadamente duras, parecidas a aquel ágrafo que no son perdonados (Ez 9,4ss). El sentido, pues, de la palabra
aparece consignado en los Evangelios entre las sentencias de Jesús sería éste: toma sobre ti la señal de Dios como
que nos han transmitido del Señor: «Quien está cerca de signo de tu entrega radical al servicio divino5. Se trata
mí, está cerca del fuego; quien está lejos de mí, está lejos ciertamente de una interpretación profunda que no es aje-
del reino.» Jesús ha hablado de hecho en este lenguaje na al espíritu de Jesús, de una interpretación simbólica
intimidante para expresar la seriedad y grandeza de lo que seguramente era posible en el judaismo de entonces;
que exige el ser discípulo (cf. Le 9,57s; 14,25-35). Su invi- pero Jesús debería haberla expuesto de una forma más
tación a seguirle va dirigida a los hombres animosos que, clara. Jesús no se refiere a su camino que lleva hasta la
plenamente conscientes de lo abrupto del camino y con cruz, que ni siquiera una vez menciona en los anuncios
toda libertad se deciden a seguirlo porque el objetivo final de su pasión; sólo después de la cruz y resurrección pen-
bien lo merece. Considerando la palabra en su tenor ori- sarían los cristianos en ello.
ginal, se ve que la llamada al seguimiento —«venir en
5. E. DINKLER, Jesu Wort vom Kreuztragen en Neutestamentliche Studien
pos de mí» — parece terminar en el oprobio y la muerte. fiir.R. Bultmann, Berlín 1954, p. 111-129. Critica a dicho trabajo en R. SCH-
«Cargar con su cruz» sólo puede referirse en su sentido WEIZER, Erniedrigung und Erhohung bei Jesús und seinen Nachfolgern, Zurich
2
1962, p. 15. La sentencia la estudia ampliamente A. SCHULZ, Discípulos del
literal a los hombres de aquel tiempo: se trataría de seguir Señor, Herder, Barcelona 1967, p. 39-46.
24 25
La exposición más antigua de la metáfora se deja tiene un doble sentido, más bien lo elimina y supera, ya
ya adivinar en la frase segunda: «Niegúese a sí mismo.» no se trata en absoluto de la existencia terrena del hombre,
Falta aún en la redacción original del logion, que aparece sino que esa existencia adquiere ahora nuevas dimensiones:
en Le 14,27 (= Mt 10,38); pero revela sin duda la inten- tras el presente y el futuro que terminan una vez hay un
ción de Jesús. En otro pasaje, y dirigiéndose a un hombre futuro definitivo»6.
que quiere ser su discípulo, Jesús le exige «odiar» a su En Le 17,33 la sentencia está formulada de tal modo
padre y a su madre, a la mujer y a los hijos, a los her- que opone el fracaso de una existencia vivida de una for-
manos y hermanas, e incluso' «su propia vida», es decir, ma puramente terrena a la plenitud existencial de una
ponerlos en un segundo plano cuando lo requiere el segui- vida orientada hacia Dios. Pero en Mt, en cuanto senten-
miento de Jesús (Le 14,26). El seguimiento con la cruz cia de seguimiento incluye el motivo «por mi causa», y
significa, pues, la renuncia radical a las ambiciones per- Marcos agrega «por el Evangelio» (cf. 10,29), sin duda
sonales para pertenecer a Jesús y a Dios. Renunciando que para indicar que esto no sólo vale para el tiempo
a la propia libertad por amor de Jesús y del Evangelio, de la vida de Jesús sobre la tierra, sino siempre, mientras
el hombre consigue la verdadera libertad sobre sí mismo. se anuncie el Evangelio. El discípulo de Jesús se pone por
Quien renuncia a disponer de sí mismo y se pone por completo al servicio de su Señor y del Evangelio. Lo
completo a disposición divina, emprende con Jesús un cual quiere decir que, como Jesús y con Jesús, desea
camino que lleva a la anchura y plenitud de la vida de Dios. cumplir la voluntad de Dios de un modo radical, incluso
Las palabras acerca de la salvación y pérdida de la si se le exige la vida terrena. La idea de martirio, que
vida (v. 35) conservan toda su fuerza mediante el con- aquí resuena inevitablemente, puede sin embargo trasla-
cepto clave de «vida». Es un vocablo que en griego sig- darse a la vida cristiana como tal, cuando en ella la vo-
nifica «alma», pero que según el Antiguo Testamento luntad alcanza el desprendimiento supremo. En el caso
expresa todo el hombre con su vitalidad, su voluntad de extremo de la entrega de la vida, Jesús esclarece lo que
vivir y sus manifestaciones de vida; modernamente diría- significa arriesgarse a un camino que él ha recorrido
mos que al hombre en su existencia. Quien sólo quiere personalmente por obedecer a Dios. También una vida de
desarrollar su propio yo y salvar su existencia para sí, servicio a los otros, una vida de amor, como la que Jesús
perderá esa vida y marrará irremediablemente su objetivo ha reclamado, y de disposición al sufrimiento, que seme-
vital. Pero quien posterga y entrega su vida terrena en jante vida supone, constituye una realización del segui-
el seguimiento de Jesús, salvará su vida y alcanzará su miento de Jesús según las exigencias del Evangelio.
verdadero objetivo vital. Generalmente se interpreta la La sentencia inmediata (v. 36s) afirma lo mismo, aun-
sentencia cual si se hablase de la «vida» en un doble que poniendo aún más de relieve la fragilidad de una
sentido: la vida terrena y natural y la vida eterna junto existencia puramente «mundana». Resulta necio e inútil
a Dios. Interpretación que no es falsa, pero que merma atesorar los bienes de este mundo, ir a la caza de una
agudeza a la sentencia paradójica, ya que en ambos casos
6. G. DAUTZENBERG, Sein Leben bewahren. «Psyche* in den Herrenworten
se emplea la misma expresión. «La palabra ^y¡j\ no con- der Evangelien, Munich 1966, p. 58.
26 27
ganancia material, sacrificando así la auténtica existencia valor equivalente). Se expresan así adecuadamente las cuen-
humana, la realización personal y la vida que se funda- tas y cálculos del hombre instalado en el mundo. En
menta en el origen espiritual de toda vida, en Dios. La realidad, el hombre que sucumbe a tales afanes de ga-
conocida traducción «si pierde su alma» no refleja el tono nancia no gana nada, sino que pierde lo más precioso de
cortante de la palabra, pues que se trata del ser o no ser cuanto posee.
del hombre. Ciertamente que no se trata sólo de lo que la La seriedad de la situación está reflejada en la frase
prudencia humana puede ver: ¿qué le aprovechan al hom- siguiente que trata de la confesión del Hijo del hombre
bre la riqueza y el bienestar si debe morir? Se trata más (v. 38). La expresión griega que hemos traducido literal-
bien de la existencia definitiva que se pierde o se gana mente por «avergonzarse» equivale a «no declararse en
con la muerte corporal, se trata de la vida eterna junto favor de»; no se trata, pues, de un sentido psicológico,
a Dios. La idea está perfectamente ilustrada con la parábola sino de una actitud objetiva, de una decisión. El hombre
del rico cosechero (Le 12,16-21). La insensatez de aquel que en su vida terrena no quiere tener nada que ver con
hombre rico, que confía en sus bienes y que dice a su el Hijo del hombre, le «niega», como se dice en la tra-
«alma» que se lo pase bien y disfrute de la vida, no con- dición paralela (Le 12,9 = Mt 10,33), y a su tiempo será
siste en que con la muerte repentina debe abandonar también «negado» por el Hijo del hombre. Se piensa en
toda su próspera hacienda, sino en que había amontonado la situación creada por el juicio, y esto condiciona la
sus tesoros para sí solo y no según Dios. Dios le exigirá su seriedad de la decisión que el hombre debe tomar sobre
«vida» en un sentido pavoroso, porque para él ya no hay la tierra. Desde su origen, estas palabras tienen significado
ningún futuro. ambivalente: quien reconoce o confiesa a Jesús delante
El v. 37 entra probablemente como explicación. La de los hombres será reconocido por el Hijo del hombre
vida humana, la existencia espiritual y personal, es algo delante de los ángeles de Dios ( = ante el tribunal divino);
tan precioso que el hombre no puede ofrecer por ella un quien le niega delante de los hombres será negado a su
precio adecuado, aunque se tratase del mundo entero. An- vez delante de los ángeles de Dios (Le 12,8s). El logion
tes se hablaba del valor inigualable del alma humana; era tiene una importancia nada insignificante por lo que respec-
una ideología demasiado griega que acentuaba en exceso ta a las exigencias de Jesús y a sus palabras sobre el
la inmortalidad del alma espiritual cuando el cuerpo mue- «Hijo del hombre»7. A nosotros nos basta aquí la inter-
re. El hebreo piensa de un modo unitario. El hombre pretación de la Iglesia primitiva, según la cual Jesús habla-
como un todo vale más que el conjunto de bienes mate- ba de sí mismo y de su función judicial escatológica. En
riales. Vive desde su núcleo espiritual y personal y está el contexto de este rosario de sentencias acerca del segui-
llamado en su realidad total, incluida su existencia cor- miento doloroso, la palabra subraya el deber de la con-
poral, a la vida en Dios y con Dios. Encontrará la con-
sumación de su vida terrena de una forma nueva y en 7. Sobre esta discutidísima sentencia, cf. en especial F. HAHN, Christo-
un mundo nuevo. El lenguaje figurativo de esta sentencia logische Hoheitstitel. Ihre Geschichte im frühen Christentum, Gottinga 1963
y Berlín 1965, p. 33-36 (palabra auténtica de Jesús); D. LÜHRMANN, O.C.
entronca con la ideología de la vida comercial (ganancia, (nota 3) p. 51s (más bien, formación de la comunidad, cf. p. 40s, nota 6).
28 29
fesión de fe. La fe no es un negocio privado que a nada La serie de sentencias se cierra con una frase difícil
obliga, sino que exige el testimonio y confesión delante que contempla la llegada del reino de Dios en majestad
de los hombres, incluso cuando esto traiga consigo las como algo inminente. Seguramente que se ha insertado
persecuciones y la muerte. Si la fe es una fuerza que aquí porque inmediatamente antes se ha hablado de la
debe sostener toda la existencia humana, no cabe aban- parusía. Pero el evangelista la ha separado de la serie de
donarla en la hora de la tribulación como un fardo pesado. sentencias mediante una fórmula introductoria que em-
Que la perseverancia en la fe obtiene su recompensa plea a menudo: «Y les añadía.» De hecho supone una
aparece ya a menudo en la misma vida terrena, pero se profecía consolatoria frente a la amenaza del juicio de
pondrá definitivamente de manifiesto en el juicio de Dios. 8,38. Para la comunidad la venida de Jesús en majestad
Con la vista puesta en el Señor, que fue crucificado y significa la liberación de las tribulaciones y necesidades
resucitado, el cristiano sabe que la perseverancia en las (cf. 13,27).
contrariedades crea la esperanza y que la esperanza no Hace mucho que se discute si se trata de unas pala-
defrauda (cf. Rom 5,4s). bras auténticas de Jesús, de unas palabras del Señor
La función escatológica del Hijo del hombre, expuesta aplicadas a la situación de la comunidad o de una for-
en esta sentencia, se clarifica todavía más mediante una mación comunitaria sobre la base, por ejemplo, de una
ampliación: la vergüenza, juez y verdugo del hombre que máxima de algún profeta de los orígenes cristianos 8 . Se
niega a Jesús sobre la tierra, volverá a aparecer «cuando reconoce ciertamente una espera tensa de una realidad
(el Hijo del hombre) venga en la gloria de su Padre con los inmediata: la comunidad aguarda la parusía para aquella
santos ángeles». En el lenguaje de la primitiva predicación misma generación (cf. 13,30) en la que todavía viven al-
cristiana se indicaba con ello la parusía (cf. 13-26s). Simul- gunos testigos del ministerio terreno de Jesús. En la
táneamente es el complemento necesario de la imagen del formulación antigua se dice que algunos de quienes escu-
Hijo del hombre que sufre y muere. La «gloria del Padre» chan las palabras de Jesús — (de «los aquí presentes») —
se manifiesta en el poder que ha confiado a su Hijo, y «no experimentarán la muerte» hasta que hayan presenciado
este poder se hace palpable con el acompañamiento de las la llegada del reino de Dios con poder. La sentencia, que
milicias angélicas. Estamos ante un lenguaje de figuras Marcos encontró en la tradición precedente, alude cier-
apocalípticas, ligado todavía a una vieja imagen del mundo tamente a la parusía con la cual se hará realidad el reino
que nosotros hemos superado, pero que expresa la idea en su consumación cósmica y que de hecho ya «ha llegado»
siempre válida de que el Hijo del hombre humillado y como una realidad permanente. El inciso «con poder»
despreciado antes por los hombres intervendrá en el juicio presenta el acontecimiento como la plena revelación de
divino revestido de poder. Su venida es el fin y el objetivo
de la historia universal, cualquiera sea el modo con que 8. Cf. R. SCHNACKENBURG, Gottes Herrschaft und Reich, Friburgo de
Brisgovia - Basilea - Viena 41965, p. 142s.259s; A. VÓGTLE, Exegetische Erwá-
nos lo imaginemos, y la forma en que se manifieste sobre gungen über das Wissen und Selbstbewusstsein Jesu en Gott in Welt I (home-
los hombres el juicio divino que ellos mismos han mere- naje a K. RAHNER), Friburgo de Brisgovia - Basilea - Viena 1964, p. 608-667,
y especialmente p. 634-647; R. PESCH, Naherwartungen. Tradition und Redak-
cido con su decisión durante la vida terrena. tion in Mk 13. Dusseldorf 1968, p. 187s.
30 31
la soberanía de Dios. La Iglesia primitiva entendió la tres de los discípulos 10. Habría ciertamente un equívoco,
proclamación apremiante de Jesús sobre la llegada del pero un equívoco intencionado: la llegada del reino de
reino de Dios como el anuncio profético y directo de Dios con poder se manifiesta ya de un modo anticipado
algo inminente, por lo que contaba con la inmediata en la transfiguración de Jesús, que deja traslucir algo de
parusía. su majestad divina. La resurrección de Jesús, a la que
Esto se confirma también con la frase similar de apunta ante todo su transfiguración (cf. 9,9s), es la pri-
13,30 en el discurso escatológico. Quien comprende ade- mera confirmación y justificación de Dios en favor del
cuadamente el mensaje de Jesús sobre la venida del reino Hijo del hombre paciente y crucificado (cf. 8,31) y el
de Dios como una llamada a la decisión y como una pro- fundamento y fianza de su venida con poder. Si nosotros
mesa irrevocable de Dios, no se escandalizará en modo al- leemos la sentencia como remate de la serie relativa al
guno por semejante actuación que tiene en cuenta las seguimiento con la cruz es porque existe la certeza conso-
circunstancias de la comunidad 9 . ladora de que el camino del discípulo de Cristo no termina
Otra cuestión es la de saber cómo ha entendido el en los sufrimientos y la muerte, sino que conduce a la
evangelista las palabras de este pasaje. La exégesis pa- gloria en que le ha precedido su Señor a través de la cruz.
trística y los comentaristas más recientes las relacionan
con la perícopa inmediata de la transfiguración. Si el
c) La transfiguración de Jesús (9,2-8).
evangelista señala con tanta precisión a «algunos de los
aquí presentes» y subraya que la transfiguración tuvo lu- 2
Seis días después toma Jesús a Pedro, a Santiago y a
gar «seis días después» (9,2), está indicando con bastante
Juan, y los conduce a un monte alto, aparte, a ellos solos.
claridad que para él la palabra transmitida se ha cum-
Y se transfiguró delante de ellos,3 de forma que sus vestidos
plido con el acontecimiento del monte que iban a vivir
se volvieron tan resplandecientes por su blancura, como
ningún batanero en el mundo podría blanquearlos. 4 En-
9. El llamado «método de la historia de la redacción» atiende a los pro-
pósitos históricos y actuales que los evangelistas han perseguido en la com- tonces se les aparecieron Elias y Moisés, que conversaban
posición y disposición redaccional de sus Evangelios frente a su comunidad.
Una introducción al mismo puede verse en J. ROHOE, Die redaktionsgeschicht-
con Jesús.5 Tomando Pedro la palabra, dice a Jesús: «¡Rab-
liche Methode, Berlín 1965, Hamburgo 1966; H. ZIMMERMANN, Neutestamentliche bí! ¡Qué bueno sería quedarnos aquí! Vamos a hacer tres
Methodenlehre, Stuttgart 1967, Leipzig 1968, p. 214-257; por lo que se re-
fiere en concreto al Evangelio de Me, cf. el comentario de E. SCHWEIZER,
tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elias.»
6
Das Evangelium nach Markus, Gottinga 1967. Un buen ejemplo es el dis- Es que no sabía qué decir, porque estaban llenos de estu-
curso escatológico de Me 13; hemos tenido en cuenta la introducción y biblio-
grafía que allí ofrece. Datos para su comprensión pueden encontrarse asimismo
por. 7 Se formó entonces una nube que los envolvió, y de la
en R. SCHNACKENBURG, Von dar Wahrheit, die freí machí, Munich 1964; nube salió una voz: «Éste es mi Hijo amado; escuchadle.»
A. VOGTI.E, Das Neue Testament und die neure katholische Exegese i, Fri- 8
burgo de Brisgovia - Basilea - Viena 1966 = Leipzig 1967; W. TRILLING, Jesús
De pronto, miraron a su alrededor y no vieron a nadie,
y los problemas de su historicidad, Herder, Barcelona 1970; A. BEA, Die sino a Jesús solo con ellos.
Geschlchtlichkeii der Evangelien, Paderborn 1969; J. SINT (dir.), Bibel und
zeitgemasser Glaube u : Neues Testament, Klosterneuburg 1967; J. SCHREINER - 10. F.J. SCHIERSE, Historische Kritik und theologische Exegese der synop-
O. DAUTZENBERG (dir.), Forma y propósito del Nuevo Testamento, Herder, tischen Evangelien, erlautert an Mk 9,1 par, en «Scholastik» 29 (1954),
Barcelona 1972. p. 520-536; R. PESCH, O . C , p. 187s.
32 33
NT, Me II, 3
La transfiguración de Jesús sobre un monte elevado,
Si el sentido principal de toda la sección desde 8,31
es, como el acontecimiento de después del bautismo y el
tiende a la revelación del misterio de la muerte de Jesús,
paseo de Jesús sobre las aguas del lago, la historia de una
ahí debemos buscar la motivación del pensamiento del
teofanía que escapa a la consideración crítica de un histo-
evangelista, cosa que nos confirmaría el diálogo sostenido
riador y que sólo descubre su sentido a la fe. Pero, dada
por Jesús y sus discípulos «mientras iban bajando» (v. 9-13).
la multitud de motivos que en ella resuenan y en razón de
Estos versículos finales no pertenecen en su tenor actual
sus posibles relaciones, presenta grandes dificultades in-
al relato de la tradición, sino que reflejan las ideas de la
cluso para determinar de forma inequívoca ese sentido
comunidad que Marcos ha recogido intencionadamente.
creyente. Sin duda alguna que la transfiguración de Jesús
Con ello se subraya una vez más el hecho y necesidad de
se narraba ya en la comunidad pospascual antes de que
la muerte del Hijo del hombre. Para el evangelista la
Marcos escribiese; él la ha tomado insertándola en su
importancia de la transfiguración sobre el monte radica
Evangelio con determinadas miras. Cada evangelista ha
en que empieza por desvelar el misterio mesiánico de
puesto su propio acento n . Por lo que a Marcos se refiere,
Jesús a los tres discípulos, y que después de la resurrec-
hemos de preguntarnos qué le ha inducido a colocarla en
ción (9,9) también podrá iluminárselo a toda la comunidad.
este lugar y presentarla de esta forma. ¿Acaso la voz di-
Durante la misma vida terrena de Jesús, y precisamente
vina pretende confirmar, corregir y ahondar la confesión
en su camino hacia la pasión, la transfiguración descubre
de Pedro afirmando que Jesús no es el Mesías en sentido
su gloria oculta, y lo hace de un modo que puede servir
judío, sino el Hijo amado y único de Dios? ¿Hay que
de exhortación, amonestación y consuelo' para la comu-
contemplar la dura enseñanza de que el Hijo del hombre
nidad.
debe padecer y morir a la luz esclarecedora de la resu-
El acontecimiento no está delimitado en el tiempo y
rrección y de la gloria celestial que esperan a Jesús?
el espacio, pese a que la indicación precisa de «seis días
¿Deben cobrar ánimo y fuerza los discípulos destinados
después» y la señalización del lugar como «un monte
al mismo camino doloroso de la cruz y la muerte por
alto» pudieran dar esa impresión. Pues, los «seis días»
amor de Jesús? ¿Acaso la certeza de la inminente parusía
no pueden contarse desde la conversación en Cesárea de
(9,1) debe robustecer y hasta proclamar incluso un cum-
Filipo, ya que entre ambos sucesos media la llamada,
plimiento anticipado para los tres discípulos? Todas estas
temporalmente imprecisa, del pueblo con los discípulos (8,
preguntas se justifican en cierto modo después de cuanto
34). El monte Tabor, en Galilea, venerado tradicional-
llevamos dicho u.
mente como el monte de la transfiguración, es desde luego
un lugar maravilloso en el que hoy podemos imaginar
11. Véase A. FEUILLET, Les perspectives propres a chagüe évangeliste
dans les récits de la Transfiguración, en «Bíblica» 39 (1958) p. 281-301; M. SAB-
perfectamente el acontecimiento teofánico, la revelación
BE, La rédaction du récit de la Transfiguration en La venue du Messie, Lo- del mundo de Dios en medio de la realidad terrestre. El
vaina 1963, p. 65-100.
12. Entre la abundante literatura sobre la perícopa de la transfiguración
citemos a J. BLINZLER, Die neutestamentlichen Berichte über die Verklarung A.M. RAMSAY, The Glory of God and the Transfiguration of Christ, Londres
2
Jesu, Munster 1937; H. BALTENSWEILER, Die Verklarung Jesu, Zurich 1959; 1967; L.F. RIVERA. Interpretatio Transfigurationis Jesu in redactione Ev. Marci,
en «Verbum Domíni» 46 (1968) p. 99-104.
34
35
monte, que se alza de un modo impresionante (562 m) las vestiduras de gloria, y esto son los vestidos de la
sobre una vasta llanura, conduce a los que ascienden a su vida del Señor de los espíritus» (Henoc etiópico 62,16).
cumbre, desde las bajezas de la vida y anhelos terrenos También en el Apocalipsis de Juan los que han sido
hasta la proximidad del cielo, a la soledad, luminosidad salvados llevan vestiduras blancas (7,9) y a los que hayan
y apertura de horizontes que predisponen a semejante vencido en la batalla de la vida terrena se promete que
revelación del mundo celestial. Pero en tiempos de Jesús serán revestidos de ropas blancas (3,5). La blancura res-
había tal vez hasta fortificaciones militares en aquel monte, plandeciente es un símbolo de la gloria del cielo, del
y sólo a partir del siglo iv se centra la tradición en dicho fulgor divino, que, por lo demás, no son capaces de
monte Tabor. Es inútil buscar otros montes altos en el contemplar los ojos terrenos. El totalmente otro del mundo
Norte; aquí se habla de un «monte alto», desde un punto transcendente divino> se desvela, se hace visible por unos
de vista exclusivamente teológico. También en 3,13 sube momentos; se trata de una teofanía. Para indicar este
Jesús «al monte» para llamar a sí a los hombres que se cambio de la figura y rostro de Jesús, emplea el evange-
había elegido; y en 6,46 se reitera «al monte» para orar. lista un término — «se transfiguró» — que también se
La soledad del monte significaba en aquellos tiempos el utilizaba en los cultos mistéricos para indicar la divini-
alejamiento del resto de los hombres y la proximidad zación del hombre consecuente a la consagración mistérica.
a Dios. Pero la transfiguración de Jesús no es un proceso que
Pero el «monte alto» y los «seis días» sugieren además alcanza gradualmente su plenitud, no es un acontecimiento
que la tradición anterior a Marcos probablemente había simbólico espectacular, sino la irrupción de la realidad
tenido en cuenta ciertos motivos de la historia de Moisés. divina escatológica, un acontecimiento operado por Dios,
«Y la gloria del Señor se manifestó sobre el monte Sinaí, como indican la forma pasiva (literalmente «fue transfigu-
cubriéndolo con la nube durante seis días; y al séptimo rado») y la imagen del batanero. No es una revelación
llamó Dios a Moisés de en medio de la nube obscura» que el hombre pueda provocar y manipular a su antojo,
(Éx 24,16). sino una revelación que Dios otorga.
También en la historia de Moisés hay un dato relacio- Después aparecen dos personajes celestes, «Elias y
nado con la transfiguración y es que con la proximidad Moisés», dos varones de Dios, bien conocidos en el An-
de Dios y de su gloria el rostro de Moisés se puso res- tiguo Testamento y en torno a los cuales giraban muchas
plandeciente (Éx 34,29-35). Pero Marcos no habla de la ideas del judaismo. ¿Cuál es su significado en esta escena? 13
faz luminosa; el primero que lo hace es Mateo, el cual ¿Son simples acompañantes para hacer más impresionante
subraya con mayor fuerza aún la tipología mosaica. Mar- el acontecimiento teofánico? Para eso también podían
cos describe la blancura de los vestidos de Jesús «tan haber servido unos ángeles. Los dos varones de Dios han
resplandecientes por su blancura, como ningún batanero sido elegidos de un modo particular. ¿Son testigos en
en el mundo podría blanquearlos»; lo cual constituye más
bien un rasgo de las descripciones apocalípticas de la 13. Véase P. DABECK, Siehe, es erschienen Moses und Elias, en «Bíblica»
23 (1942) p. 175-189; M. THRALL, Elijah and Moses ín Mark's account of the
resurrección. Los justos y elegidos «serán revestidos de Transfiguration, en «New Test. Studies» 16 (1969/70) p. 305-317.
36 37
favor de Jesús? Pero resulta que sólo hablan con él, no vinculadas fuertes esperanzas mesiánicas y escatológicas;
con los discípulos. Su testimonio queda limitado a su en la semana festiva se anticipaba el júbilo del tiempo de
aparición y a la importancia de sus personas. ¿Encarnan la salvación. Mas Pedro no desea levantar las tres tiendas
la ley y los profetas, como se ha pensado con frecuencia? para sí y sus compañeros, sino para Jesús y los personajes
Pero Elias no es un profeta escritor y, además, el orden celestes. Es una réplica de su postura después del anuncio
que Marcos — y sólo é l — ha escogido habla en contra de la muerte de Jesús (8,32): allí conjuró al Maestro
de semejante interpretación. ¿Aparecen como precursores para que abandonase su camino y proyectos; aquí intenta
del Mesías? Pero si bien a Elias se le ha visto bajo esa convencer a los personajes glorificados para que prolon-
función (cf. v. lis), resulta muy dudoso que el judaismo guen su permanencia. Marcos considera también este len-
atribuyese entonces ese papel a Moisés. ¿Se les nombra guaje como carente de sentido, y lo explica en razón del
por haber sido varones piadosos que fueron arrebatados temor religioso que había invadido a los discípulos. La
hasta Dios sin pasar por la muerte corporal? Además de doble y contraria intervención de Pedro presenta para el
Henoc y Elias, de quienes lo testifica el Antiguo Testa- evangelista una indudable trabazón interna. También aho-
mento, el judaismo atribuía también a Moisés semejante ra podría responderle Jesús: «No piensas a lo divino, sino
asunción al cielo. Si hablan con Jesús proclamando así a lo humano.»
su comunión con él, el dato tal vez podría significar que En este punto de la incomprensión humana, que tam-
también Jesús pertenece a su grupo. Ciertamente que no bién resultaba evidente para los lectores, interviene el
será arrebatado al cielo sin pasar por la muerte corporal, mismo Dios. La nube que cae sobre los discípulos es
pero sí que será resucitado después de su muerte. Segu- el signo de la presencia divina (cf. Éx 24,15-18), de una
ramente que su función es la de señalar a Jesús como presencia benéfica que es revelación, promesa y exhorta-
el más grande, el esperado que colma todas las esperanzas. ción. La voz de Dios (cf. 1,11) revela a Jesús como a su
A estos testigos mudos, pero elocuentes para oídos judíos, Hijo amado, mayor que Elias y que Moisés, y diferente
sigue el testimonio de Dios que declara a Jesús su Hijo del Mesías esperado por los judíos. A diferencia también
amado y exhorta a los discípulos a que le escuchen. Es de la voz que se escuchó en el bautismo, esta vez la
aquí donde el acontecimiento teofánico alcanza su cumbre palabra no se dirige a Jesús sino a los discípulos, y para
más alta. éstos se agrega este importante inciso: «Escuchadle.» El
Pero entre tanto hay una interpelación de Pedro. Este tenor literal recuerda la profecía de Moisés sobre el pro-
discípulo está tan fascinado por la maravillosa escena, feta que había de venir: «El Señor tu Dios te suscitará
que quiere levantar tres tiendas: una para Jesús, una un profeta de tu nación y de entre tus hermanos, como
para Moisés y otra para Elias. Querría invitar a aquellos yo; a él deberéis escuchar» (Dt 18,15); exhortación que
personajes gloriosos a que se quedasen, porque querría viene refrendada poco> después: «Mas el que no quisiere
asir la felicidad del momento aportando para ello su escuchar las palabras que hablará en mi nombre, expe-
esfuerzo con el de sus compañeros. Las tres «tiendas» rimentará mi venganza» (Dt 18,19). La alusión al Mesías
recuerdan la fiesta de los tabernáculos, a la que iban profeta, que el propio Moisés había prometido, da a la
38 39
aparición del legislador acentos nuevos. Mas para el evan- palabras! Esto constituye a su vez una llamada a la co-
gelista esta exhortación tiene un sentido muy concreto: munidad para que no rechace la cruz de Jesús y le siga
también las palabras, difíciles de comprender, que Jesús por su camino. Los tres discípulos son los testigos privi-
ha pronunciado acerca de su camino doloroso y del se- legiados de esta revelación, como serán más tarde los tes-
guimiento de sus discípulos con la cruz, se presentan a tigos de la agonía de Jesús en el monte de los Olivos
los discípulos y a la comunidad posterior como palabras (14,33s). Como la promesa de la venida del Hijo del
de Dios a las que es preciso obedecer. hombre en la gloria (8,38), de la llegada del reino de
Inmediatamente después el acontecimiento celestial des- Dios con poder (9,1), se encuentra al final de la serie
aparece de la vista de los discípulos. Cuando miran en de sentencias sobre el seguimiento de Jesús hasta la
derredor no ven a nadie más que a Jesús... en su figura muerte, así la transfiguración en el monte no hace sino
habitual. Ha vuelto para ellos a su proximidad terrestre. confirmar aquella promesa. Abre los ojos a la justifica-
Esta repentina desaparición del fenómeno sobrenatural ción de Jesús y a su investidura de poderes por parte de
después de escucharse la voz de Dios tiene también un Dios, sin suprimir el anuncio de su pasión y muerte. Por
sentido profundo: el objetivo de la revelación se ha al- ello se encuentra este relato en el centro de la vida de
canzado, ha resonado la exhortación divina: «Escuchadle.» Jesús en la tierra, en agudo contraste con la profecía de su
Como la revelación del cielo después del bautismo de Jesús, muerte.
todo ello no ha sido sino un rayo de luz que llega de ¿Se trata de un episodio pospascual anticipado, como
arriba y que por unos instantes iluminó las obscuridades se ha pensado a menudo? 14 No, porque la propia estruc-
terrenas. Lo que queda es la dura realidad terrena. Toda- tura es distinta. Después de los acontecimientos pascuales
vía no ha llegado el tiempo de la consumación y de la el Resucitado no se aparece a los discípulos rodeado de un
gloria; antes hay que recorrer el camino de los padeci- fulgor supraterreno, ni llega acompañado de personajes
mientos y de la muerte. Junto con los discípulos, la comu- del cielo. La tradición tampoco conoce ninguna aparición
nidad recibe la enseñanza de que el Hijo del hombre debe a tres discípulos. La voz de Dios, que confirma al Hijo
padecer mucho, ser rechazado y muerto. En el horizonte y exhorta a los discípulos a escucharle, pertenece, como
brilla sólo, como una cinta de plata, la promesa de que la voz del bautismo, al tiempo del ministerio de Jesús
después de tres días resucitará. Jesús es el Hijo amado en este mundo, aunque sólo resulte inteligible a la luz
de Dios que no permanece en la muerte, sino que está de la pascua. Sólo después de los acontecimientos pascua-
llamado a la gloria del cielo, a la culminación de su les narró la comunidad la transfiguración del monte de este
camino junto a Dios. modo; pero, desde el punto de vista de la «historia de
¿Cuál es, pues, para Marcos el provecho de este relato las formas» y de la «historia de la tradición», no cabe
numinoso? Una revelación inicial del secreto mesiánico deducirla de la pascua. Tampoco es un episodio de parusía
de Jesús, el desvelamiento de su gloria oculta pese a la
presencia de la muerte; más aún: ¡es la justificación del 14. Después de muchos predecesores, últimamente C H . E. CARLSTON,
Transfiguration and Resurrection, en «Journal of Biblical Literature» 80
camino fatídico de Jesús y la confirmación divina de sus (1961) p. 233-240.
40 41
ni un acontecimiento referido directamente a la venida mucho y ser menospreciado? n Pues bien; yo os lo aseguro:
de Jesús en gloria. Pero en cuanto que ilumina la gloria Elias ya vino, e hicieron con él cuanto se les antojó, con-
pascual, lo hace también sin duda respecto a la venida forme está escrito acerca de él.»
de Jesús en gloria; para Marcos y su comunidad una y
otra están estrechamente ligadas. El diálogo que Jesús mantiene con los tres discípulos
La enseñanza permanente para la comunidad no es al bajar del monte presenta unos rasgos redaccionales
la de refugiarse anhelante en el mundo celestial, ni desear más acusados aún que la misma perícopa de la transfigu-
visiones que anticipen la felicidad del mundo futuro. El ración; con lo que nos permite también una. penetración
evangelista, de un modo harto evidente, pone en guardia más profunda en el pensamiento del evangelista. La te-
frente a esta tentación al presentar la pretensión de Pedro mática no está ligada directamente con la teofanía del
como absurda y necia. Lo que la comunidad debe tener monte, sino que vuelve a conectar con 8,31. Las palabras
ante sus ojos es más bien la necesidad de .seguir a Jesús no advertidas por los discípulos en la profecía de Jesús
por el camino de los sufrimientos y de la muerte. La sobre su muerte, respecto a la necesidad de que el Hijo
mirada al transfigurado es sólo una incitación a creer en del hombre resucitase después de tres días, vuelve ahora
el crucificado y a seguirle; es sólo un estímulo a mantenerse al primer plano. La orden de Jesús imponiendo silencio
fuerte en las penalidades y persecuciones. No es tiempo «hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los
todavía de levantar unos pabellones en el cielo, sino de muertos» (9,9), contribuye a ello suscitando de momento
afrontar la lucha sobre la tierra. Pero todo se puede en los discípulos las reflexiones de qué querría decir lo de
superar con la obediencia al Hijo amado de Dios que «resucitar de entre los muertos». Después esgrimen una
nos ha precedido en el camino que a través de los pade- objeción que reincide sobre la necesidad de los padeci-
cimientos y la muerte conduce hasta la gloria de Dios. mientos y vilipendio del Hijo del hombre. La alusión a
las esperanzas judías de que primero debía venir Elias, la
relaciona sin duda el evangelista con la aparición del gran
d) El diálogo al bajar del monte (9,9-13). profeta en la transfiguración de Jesús. De haber estado
la perícopa de la transfiguración íntimamente ligada con
9
Y mientras iban bajando del monte, les prohibió re- el diálogo que se desarrolla al bajar del monte, el lector
ferir a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del cristiano tal vez se habría esperado que Jesús dijese: «Elias
hombre resucitara de entre los muertos. 10 Y ellos guardaron acaba de aparecer, con lo que esa esperanza se ha cum-
el secreto, aunque preguntándose a sí mismos qué era eso plido.» Pero la dogmática mesiánica del judaismo se pre-
de «resucitar de entre los muertos». n Le propusieron, pues, sentaba de otro modo: de acuerdo con Mal 3,23s se
esta cuestión: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene esperaba que el profeta Elias apareciera sobre la tierra
que venir Elias?» u Él les contestó: «Elias, desde luego, antes del «día del Señor» estableciendo en Israel la paz
ha de venir antes, para restablecerlo todo; pero ¿no está y la unión del pueblo: «Y él reunirá el corazón de los
escrito acerca del Hijo del hombre que habrá de padecer padres con el corazón de los hijos, y el de los hijos con el
42 43
de los padres.» La Biblia griega emplea ahí la expresión ción de estos tres discípulos como testigos de la resu-
«restablecer», que Jesús emplea también en su. respuesta. rrección de la hija de Jairo (5,37), de la transfiguración
«El restablecimiento de todas las cosas» (cf. Act 3,21 y de Jesús y de su agonía en Getsemaní (14,33), está en
también 1,6), el establecimiento de la paz en Israel y el relación con los misterios de la vida y ministerio terrenos
orden pacífico sobre la tierra era la función que el judais- de Jesús, que después de su resurrección no debían per-
mo atribuía al regresado Elias 15. Difícilmente puede Jesús manecer ocultos y que además proporcionaban una clave
haber confirmado esta esperanza conforme al texto griego. para la comprensión de su persona. El que opera en
En este diálogo el evangelista ha tenido en cuenta las forma velada es el mismo Hijo de Dios dotado de plenos
discusiones que habían surgido en la comunidad, como poderes, a quien corresponden la gloria y autoridad di-
réplica al judaismo sin duda, acerca de tales esperanzas vinas, aunque todavía deba atravesar la noche obscura
sobre la venida y actividad de Elias. De ser así ¿cómo de la pasión. Al menos tres de los compañeros más anti-
se compagina la necesidad impuesta por Dios a los pade- guos y más íntimos de Jesús deberán atestiguarlo más
cimientos y muerte de Jesús, el Hijo del hombre? Pe- tarde, cuando la comunidad ya pueda comprenderlo gra-
netramos así en las dificultades surgidas del duro hecho cias a la resurrección de Jesús. Incluso en el momento en
de la muerte en cruz de Jesús; lo que nos conviene tam- que los discípulos descienden del monte de la transfigu-
bién a nosotros, pues nos hemos habituado demasiado ración, la palabra de Jesús acerca de la resurrección del
a este obscuro acontecimiento, realmente incomprensible Hijo del hombre de entre los muertos les está cerrada 16.
para la fe en el Hijo de Dios. La guardan en su pecho, pero discuten acerca de lo que
La orden de silencio a los tres discípulos — que Lucas pueda significar eso de «resucitar de entre los muertos».
no ha consignado— se acomoda tan poco a la situación Aquí, a diferencia de 8,31, se ha introducido intencionada-
histórica, como las precedentes órdenes de silencio. Pues, mente el «de entre los muertos» para expresar todavía con
si la profecía de Jesús sobre su muerte —que estos tres más fuerza la penetración real de Jesús en el reino de la
discípulos y los otros habían escuchado— debía ilumi- muerte y su salida del mismo, su resurrección, por obra
narles este hecho obscuro y alentarles para emprender de Dios. Es la esperanza escatológica que el judaismo
ellos mismos su camino doloroso, ¿por qué los tres tes- alimentaba para el fin de los tiempos, y que debía cum-
tigos de la transfiguración no habían de hablar de la plirse en Jesús, pero inmediatamente después de su muerte.
misma al menos a sus compañeros? Pero la alusión a la Ésta es precisamente la grande y asombrosa experiencia de
resurrección le interesa al evangelista por múltiples mo- la comunidad de los discípulos que inflamó su fe y alegría
tivos: la transfiguración de Jesús anticipa su resurrección 16. También aquí vuelve a influir el «secreto mesiánico»: durante el
y, de hecho, sólo se comprende junto con ésta. La elec- tiempo del ministerio de Jesús en la tierra, los discípulos carecen de una ver-
dadera comprensión de la persona de Jesús. Por ello los tres discípulos esco-
15. Cf. P. BILLERBECK, Kommentar zum hleuen Testament aus Talmud gidos sólo podrán hablar de esto después de la resurrección de Jesús. Pero en
und Midrasch lv/2, Munich 1928, p. 792-798; J JEREMÍAS, en Theol. Wórter- la discusión sale a la superficie el recuerdo pospascua] de los discípulos. Sobre
buch zum Neuen Testament II, p. 935s; J. GIBLET, Prophétisme et atiente el modo de representarse la «resurrección de entre los muertos», véase
d'un Messie Prophéte dans l'ancien Judaisme en L'attente du Messie, Lovaina R. SCHNACKENBURG, Zur Aussageweise «Jesús ist (von den Toten) auferstan-
1954, p. 85-130, especialmente p. 111-113. dem, en «Bibl. Zeitschrift» 13 (1969) p. 1-17.
44 45
pascuales. Cuando el acontecimiento se realizó y los dis- aquí se está pensando en Juan Bautista. Para los cristianos
cípulos lo experimentaron mediante las apariciones del él era realmente el precursor del Mesías Jesús y podía
resucitado — y la confirmación del sepulcro vacío—, la por ello vérsele en la función que el judaismo atribuía a
«resurrección de entre los muertos», la resurrección de Elias, después de su segunda venida (cf. Mt 11,14; tam-
la muerte, por obra del poder divino, fue la afirmación bién Le 1,17, aunque en forma menos explícita)17. La
que se les impuso a los discípulos y que les reveló la interpretación cristiana va incluso' más allá de la judía
inteligencia del acontecimiento y toda su importancia: este por cuanto que incorpora la muerte del Bautista en su
resucitado es el signo de que Dios confirma y justifica a función de precursor. El argumento fluye, pues así: Si
Jesús crucificado, de que con él irrumpe la era definitiva incluso hubo de sufrir el precursor, que fue perseguido
de la salvación, lleva la historia a su consumación y da y asesinado por los hombres ¿cuánto más no habrá de
a los hombres la certeza de su propia liberación. sufrir aquél cuyo camino preparó Juan? Difícil resulta
Tras las discusiones entre sí, los tres discípulos se la adición «conforme está escrito acerca de él», pues no se
acercan a Jesús con un problema. Los doctores judíos encuentran esas palabras bíblicas sobre Elias. Se ha pen-
de la ley dicen que, según la Escritura, primero debe venir sado en la persecución del Elias histórico por parte de la
Elias. ¿Qué fuerza tiene este argumento si Jesús habla reina Jezabel (IRe 19,1-3); pero en nuestro pasaje se trata
de la resurrección del Hijo del hombre sin referirse a la del Elias que ha de volver al fin de los tiempos. Tal vez
venida de Elias? Los discípulos han entendido, pues — y el texto relativo al Elias histórico «quede aplicado tipo-
aquí se vislumbra el horizonte de después de pascua — lógicamente al Bautista, que encontró su Jezabel en He-
que se trata de una afirmación relativa al tiempo de la rodías» 18. Como quiera que sea, la Iglesia primitiva ha
salvación escatológica. Jesús empieza por ratificar la con- establecido un paralelismo y trabazón estrecha entre el
cepción judia que se apoyaba en la Escritura. Cabría es- destino del Bautista y el destino de Jesús, y ha considerado
perar que hubiese añadido inmediatamente: «Mas yo os esa relación como querida por Dios y testificada en la
digo que Elias ha venido ya...» (así ordenará después Escritura. Se reconoce la controversia en torno al hecho
Mateo el curso de las ideas). Pero, tras la ratificación de obscuro de que las personas elegidas por Dios para pro-
las ideas judías por parte de Jesús, Marcos presenta la mover la salvación deben recorrer el camino de los pade-
objeción de un modo tajante: en tal caso ¿cómo se ha cimientos y de la muerte. Hay otras palabras que hablan
podido escribir sobre el Hijo del hombre que debía padecer
17. Los evangelistas han dado diversas respuestas al problema de si Juan
mucho y ser despreciado? Presenta las dificultades de la Bautista debía considerarse como Elias. Marcos y Mateo lo han afirmado te-
comunidad cristiana en un lenguaje que aparece ya en niendo en cuenta su misión de precursor; cf. W. TRILLING, Die Taufertradi-
lion bei Mattháus, en «Bibl Zeitschr.» 3 (1959) p. 271-289. Lucas sitúa al
la propia afirmación de Jesús (8,31). Después la comunidad Bautista todavía en la era de los profetas abriendo la nueva era con el anun-
escucha la respuesta de labios de Jesús: Elias ya ha venido cio de la salvación por Jesús (16,16). En Juan se rechaza que el Bautista sea
Elias mediante la pregunta sobre su ministerio mesiánico (1,21.25); cf. al res-
y los hombres hicieron con él cuanto quisieron... pecto G. RICHTER, «Bist du Elias?» (Joh 1,21) en «Bibl. Zeitschr.» 6 (1962)
p. 79-92.238-256.
Es evidente (evidencia que Mateo pone aún más de
18. J. SCHMID, El Evangelio según san Marcos, Herder, Barcelona 1967,.
relieve mediante la observación aclaradora de 17,13) que p. 252.
46 47
asimismo del repudio y persecución de los profetas (Me soportaros? Traédmelo.» 20 Y se lo trajeron. Y apenas vio
6,4 y par; Mt 5,12; 23,31.35.37; Act 7,52). Existía toda a Jesús inmediatamente el espíritu agitó al muchacho con
una tradición sobre las amargas experiencias de los hom- violentas convulsiones, el cual, cayendo por tierra, se
bres enviados por Dios, y a su luz entendió mejor la revolcaba echando espumarajos. 21 Jesús preguntó al pa-
Iglesia primitiva el destino1 de Jesús y de sus propios dre: «¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?» Él le res-
mensajeros de la fe. Injusticias y persecuciones, padeci- pondió: «Desde la infancia; 22y muchas veces también lo
mientos y muerte no han desaparecido tampoco en esta arroja al fuego y al agua, para hacerlo perecer. Pero, si
época del mundo. La palabra de que Dios «todo lo ha tú puedes algo, ten compasión de nosotros y socórrenos.»
23
hecho perfectamente», (Me 7,37) es una promesa que sólo Replicó Jesús: «En cuanto a eso de si puedes, todo es
encuentra su pleno cumplimiento en el mundo futuro. posible para el que cree.» 24 Al momento, el padre del niño
Una teología optimista de la creación pierde de vista la exclamó: «¿Creo! ¿Ayúdame tú en mi falta de fe!» 25 Vien-
situación del mundo histórico. No todo ha sido aún res- do Jesús que aumentaba el concurso del pueblo, increpó
tablecido; todavía la cruz es el signo de la existencia cris- al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo
tiana, todavía se impone a la Iglesia la necesidad de te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él jamás.»
26
seguir a Jesús por el camino de los padecimientos y de Y gritando y agitándolo con muchas convulsiones, salió
la muerte. Eso es lo que Marcos ha dicho de manera de él. El joven quedó como muerto, tanto que muchos
inequívoca a su comunidad con la mirada puesta en el decían: «Ya murió.» 27 Pero Jesús, tomándolo de la mano,
camino de Jesús y en el propio camino de ella. lo levantó, y el muchacho se puso en pie. 28 Cuando Jesús
entró en casa, sus discípulos le preguntaban aparte: «¿Por
qué nosotros no hemos podido arrojarlo?» 29 Y les con-
e) Curación de un muchacho endemoniado (9,14-29). testó: «Esta clase de demonios sólo puede ser expulsada
por la oración.»
14
Al volver a donde estaban tos discípulos, los vieron
rodeados de una gran multitud, y a unos escribas que dis- El largo episodio, narrado de un modo gráfico y un
cutían con ellos. 15 Toda aquella multitud, al verlo venir, tanto prolijo, lo ha puesto Marcos intencionadamente en
quedó pasmada y corrió en seguida a saludarlo. 16 Él les este lugar de su Evangelio. Por su estilo pertenece a los
preguntó: «¿De qué estabais discutiendo con ellos?» grandes milagros de curación, y en parte sobre todo se
17
Y uno de la multitud le contestó: «Maestro, te he traído relaciona con la curación del poseso de Gerasa (5,1-20):
a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo; 18 y cuando allí se trataba de locura furiosa, aquí de epilepsia. Es-
se apodera de él, lo tira por tierra, y el niño echa espu- tos extraños casos clínicos, que provocaban horror, se
marajos y rechina los dientes, y se queda rígido. Dije a atribuían frecuentemente en aquel tiempo a posesión dia-
tus discípulos que lo arrojaran, pero ellos no han podido.» bólica. Pero al evangelista no le interesa este relato antiguo
19
Entonces él responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta como tal —en la segunda parte de su Evangelio no trae
cuándo estaré entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que más episodios de curación, con la sola excepción del Bar-
48 49
NT, Me II, 4
timeo, el ciego de Jericó (10,46-52)—; le interesan las grave caso de posesión. El padre quería presentar su in-
enseñanzas que de él se desprenden para la comunidad. Si fortunado hijo a Jesús; pero se encontró sólo con los
expone la incapacidad de los discípulos para terminar discípulos que nada pudieron hacer contra aquella enfer-
con aquel caso de posesión diabólica y al final, en su medad. La gente esperaba ahora a Jesús; pero al verle
conversación privada con Jesús, alude una vez más al «quedó pasmada». La fuerte expresión griega indica un
problema, bien pueden esconderse detrás las dificultades terror religioso, como el que invadió a las mujeres cuando
y discusiones suscitadas en la comunidad acerca de cómo se vieron al ángel junto al sepulcro vacío (16,5s). El evan-
había de administrar el carisma de la curación de enfer- gelista no pretende sugerir con ello que todavía se perci-
mos y de expulsión de los demonios. Parece también biese en el rostro de Jesús el resplandor de la transfigura-
que el evangelista elabora diversas tradiciones 19. La solu- ción; se trata más bien de la impresión que la presencia
ción final, de que para casos expecialmente difíciles es de Jesús produce otras veces en el pueblo, y precisamente
necesaria la oración, no se aviene con la amonestación a en los casos de expulsiones demoníacas (1,27; cf. 5,15).
avivar la fe confiada en la fuerza de Dios, presente en Corren, pues, a su encuentro y le saludan. Con esta escena,
Jesús. Pero en este contexto de su exposición algo que que él mismo ha elaborado, Marcos quiere preparar a
interesa decir sobre todo al evangelista es esto: el Hijo los lectores para lo que sigue.
del hombre que se encamina hacia la muerte sigue siendo El padre expone a Jesús la enfermedad de su hijo.
el que actúa con los plenos poderes de Dios, y en él debe El muchacho está poseído por un espíritu inmundo, que
alimentar la comunidad una fe inconmovible. No debe le invade repentinamente y le tira contra el suelo; la
conformarse con la «generación incrédula», sino que en descripción de cómo el muchacho echa espuma, le crujen
medio del mundo que la rodea debe hacer frente a los los dientes y acaba totalmente rígido y agotado, presenta
ataques contra la fe. Con Jesús y por Jesús la Iglesia un ataque de epilepsia. Al espíritu se le llama «mundo»
supera las peores fuerzas del maligno. — y «sordo» también, según el v. 25—, porque el mozo
Los que bajaban del monte de la transfiguración se sólo podía hablar con grandes dificultades, y los síntomas
encuentran con una gran muchedumbre del pueblo y con de la enfermedad en el paciente se atribuían por entero
los escribas que sostienen una disputa con los otros dis- al demonio. La conmoción de aquella gente, por el horror
cípulos de Jesús... en agudo contraste. No se dice el que le causaban tales manifestaciones, apunta aquí a la
motivo de la discusión; los doctores de la ley aparecen posibilidad de la expulsión o lanzamiento del demonio
simplemente porque se trata de una disputa. Por lo que y en definitiva a la curación del muchacho. Los discípulos
sigue podemos inferir que se hablaba sobre el poder para no lo consiguieron, y late también ahí un reproche contra
expulsar los demonios y sobre si Jesús podría curar aquel Jesús.
19. Muchos suponen que Marcos reelaboró dos historias milagrosas o que
Jesús se queja contra la «generación incrédula», expre-
conocía la historia en dos formas: la primera centraba su interés en los dis- sión que recuerda su respuesta a la petición incrédula de
cípulos (v. 14-19; cf. 28s); la segunda en el padre y en su postura de fe un signo por parte de los judíos: «Esta generación perversa
(v. 20-27). Cf. R. BULTMANN, Geschichte der synoptischen Tradition, Gottinga
4
1961, p. 255s; E. SCHWEIZER, Das Evangelium nach Markus, p. 106s. y adúltera reclama una señal» (Mt 12, 39 y par Le 11,29).
50 51
Jesús condena la postura del pueblo como simple afán del caso. Su hijo tiene este mal desde su infancia, y la
de milagros y como una acogida meramente externa que epilepsia ha puesto con frecuencia en peligro la vida del
sólo busca ayuda para las necesidades materiales. La muchacho que se lanzaba al fuego o al agua. Mateo ha
queja contra la generación incrédula e inconstante no ha relacionado por ello la enfermedad con el sonambulismo;
cesado de resonar en boca de los profetas desde los tiempos para Marcos, en cambio, todo se debe a la maldad del
de Moisés. Dios es un Dios fiel, pero «sus hijos, que él demonio que quiere acabar con el muchacho. Frente a la
ha engendrado, han prevaricado contra él; una generación violencia destructora del maligno, la fe no puede sino
depravada y perversa» (Dt 32,5). «Y dijo: Yo esconderé afianzarse más.
de ellos mi rostro, y estaré mirando el fin que les espera; Tras la queja contra la generación incrédula, la fe
porque es una raza perversa, son hijos infieles» (Dt 32,20). se convierte en el tema central. La observación del padre
Parece como si Jesús quisiera huir de los hombres, como desesperanzado: «pero si tú puedes algo...» la recoge
si estuviera cansado; al igual que se quejaban los pro- Jesús que advierte: «Todo es posible para el que cree.»
fetas y estaban cansados por tener que cumplir su misión En la súplica del hombre latía una duda acerca del poder
divina en medio de un pueblo rebelde (cf. Jer 5,23; 9,1, etc.). de Jesús para liberar al muchacho de sus padecimientos.
El juicio pesimista de Jesús sobre sus coetáneos, sobre De acuerdo con ello, la respuesta de Jesús parece afirmar
«esta generación» que no quiere convertirse (Mt 12,41s y que él mismo quiere realizar la expulsión por la fuerza
par), que amontona sobre sí culpas y más culpas (Le 11, de la fe. ¿Actúa Jesús por su propia fe, carismáticamente
49ss), explica a la comunidad sus propias y tristes expe- fuerte? De suyo la idea de la fe de Jesús no es absurda,
riencias; pero es. también una amonestación para ella a fin si se piensa en su sumisión humana a Dios, en su entrega
de que no se hunda en la misma actitud depravada y a la tarea salvadora que Dios le ha confiado (cf. 6,5), en su
cerril. conciencia profética. Pero esa fe no encaja en la imagen
Pero Jesús, que se ve frente a esta mezquindad y obs- que el evangelista presenta de Cristo, sin que en ninguna
tinación humanas, no se deja arrastrar a la resignación, otra parte se hable de la fe de Jesús. La sentencia «todo
sino que permanece fiel a la misión que Dios le ha confiado es posible para el que cree» es más bien una advertencia
de anunciar y realizar la salvación. No es más que un al padre del muchacho y a la comunidad cristiana (cf.
lamento humano el que se escapa de su corazón; sufre ll,22s). El hombre lo ha entendido así, pues exclama
entre los hombres y, no obstante, se vuelve una vez más inmediatamente: «¿Creo! ¿Ayúdame tú en mi falta de fe!»
hacia ellos con amor y compasión... Es una llamada a Son éstas unas frases existenciales del Evangelio, de sin-
los predicadores y a todos los creyentes a no capitular gular actualidad para todo hombre y que habla a los
ante las contrariedades del mundo que les rodea y de su creyentes precisamente en su situación. Este hombre tiene
propio corazón. Jesús manda, pues, que le traigan al un deseo ardiente de creer, aunque es consciente de su
muchacho, que ante sus mismos ojos sufre un nuevo ataque. debilidad; más aún, sabe que en él en cuanto hombre
La pregunta de Jesús acerca del tiempo que padecía tales anida más bien la incredulidad y que la fe sólo puede ser
accesos permite al padre exponer una vez más lo grave un regalo del poder de Dios. Por ello su respuesta se
52 53
convierte en una oración fervorosa. No existe fe alguna, presionado más; sigue siendo la generación incrédula. Mas
aunque proceda de la gracia de Dios, que no conozca los para los lectores creyentes el hecho es una confirmación
quebrantos y desfallecimientos20. Sólo Dios puede con- de la grandeza y poder de Jesús. Su palabra de mando
vertir la fe humana en una certeza indefectible e incon- viene subrayada por un elocuente «yo»; a diferencia de
movible. En la realidad de este mundo, en medio de lo los discípulos, Jesús ordena al espíritu inmundo en tono
enigmático de sus fenómenos, en las obscuridades de la soberano que salga del muchacho y que no vuelva más.
pasión y de la maldad, en medio de la incredulidad de los Cuando el demonio ha sido expulsado, Jesús toma por
otros hombres que impugnan la verdadera fe, ni siquiera el la mano al muchacho que yacía inerte — como hizo con la
hombre creyente está a resguardo de la inseguridad y de hija de Jairo, a la que despertó del sueño de la muerte
la duda. En su posición existencial, al lado de la fe que (5,41)— y la hizo levantar. Se dice luego que el mucha-
mantiene y quiere mantener, siempre habitará también cho «se puso en pie», también al igual que respecto a la
una buena parte de incredulidad. La llamada angustiosa niña resucitada (5,42). De este modo quiso evidentemente
de aquel hombre es también el grito del hombre moderno, el evangelista describir la curación al igual que la resurrec-
el llanto y plegaria que brota de su corazón son también la ción de un muerto... Para el lector avisado esto era una
oración del hombre creyente de nuestro tiempo. Una ora- alusión al poder de Jesús sobre las fuerzas de la muerte 21 .
ción sincera que Dios escuchará, como Jesús se compadece El diálogo, que sostienen después los discípulos con
de la necesidad de aquel padre profundamente atribulado. Jesús, es un indicio elocuente de que el evangelista aún
Al ver Jesús que la gente afluye y se agolpa en derredor quería dar una enseñanza particular a la comunidad. La
realiza la expulsión sin pérdida de tiempo. Evidentemente «casa» y la anotación «aparte» son recursos estilísticos
quiere evitar un mayor alboroto. El acontecimiento viene del evangelista para reclamar la escucha atenta de la
presentado de modo parecido a los casos anteriores. A la comunidad a la respuesta de Jesús con la que concluye
voz poderosa de mando el demonio debe obedecer, aun- todo el relato (cf. 4,34; 7,17; 9,33; 10,10s; 13,3s). A la
que salga a regañadientes, con un grito agudo y entre pregunta de los discípulos de porqué ellos no habían po-
violentas sacudidas del muchacho. Se consigna luego el dido curar al muchacho poseso, responde Jesús: «Esta
resultado de todo ello: el paciente yace completamente clase de demonios sólo puede ser expulsada por la ora-
exhausto, como muerto. Es curiosa la reacción de la ción.» Puesto que los lectores nada saben de una oración
multitud; la mayoría dice: Está muerto; nada de elogios de Jesús en aquella circunstancia, la respuesta está clara-
clamorosos hacia la acción taumatúrgica (cf. 1,27). Esta mente destinada a la comunidad. A la fe, a la que todo
reacción negativa sin duda que no le ha pasado por alto al le es posible, debe seguir la oración que pone asedio al
evangelista: la gente no da muestras de mayor fe por poder de Dios, no ciertamente como un medio para dis-
esta maravillosa expulsión del demonio que, habida cuenta
de la impotencia de los discípulos, debiera haberla im- 21. Acerca del propósito del evangelista frente a la comunidad que tiene
necesidad de la oración en su lucha contra los demonios, cf. K.-G. REPLOH,
20. Cf. R. SCHNACKENBURG, Glauben im Verstandnis der Bibel, en Christ- Markus - Lehrer der Gemeinde, Stuttgart 1969, p. 211-221. «En tal oración se
liche Existenz nach dem Neuen Testament I, Munich 1967, p. 61-85. hace realidad su victoria sobre el poder personificado en los demonios» (p. 218).
54 55
poner de él, sino como una llamada humilde y apremiante
que espera de Dios, con fe, lo que es humanamente impo- 2. SEGUNDO ANUNCIO DE LA PASIÓN (9,30-50).
sible. El emparejamiento de la fe libre de dudas y de la
oración consciente de ser escuchada se encuentra también El segundo vaticinio de los padecimientos y muerte
en una pequeña colección de logia de Jesús, que Marcos de Jesús señala una nueva sección, cuyo destino a la comu-
ha reunido después de la maldición de la higuera (ll,23ss). nidad resulta aún más claro. La conversación con los dis-
Aquel pasaje confirma que se trata de una fe carismática cípulos «en la casa» (9,33) viene a establecer el marco
(«capaz de trasladar montañas»), que los discípulos de para una especie de catecismo comunitario, que contiene
Jesús deben conseguir a través de la oración. Prueba algunas sentencias de Jesús, diversas por su contenido pero
asimismo que no se trata — o al menos no sólo— de homogéneas por su destino a la comunidad. Los pequeños
una indicación para el exorcismo de los demonios practi- fragmentos están eslabonados mediante ciertas palabras
cado con éxito, sino que en el fondo se trata de una en- nexo, procedimiento antiguo para recordar las sentencias
señanza profunda de cómo la comunidad debe confiar de Jesús y transmitirlas a otros. Esta peculiar composición
únicamente en Dios en medio de las dificultades y tribu- formada mediante palabras nexo (9,33-50), ciertamente
laciones. Justo cuando adquiere conciencia de la debilidad anterior a Marcos 22 , muestra cómo la comunidad recor-
de su fe y de sus propios fallos, encontrará en la oración daba «las palabras del Señor» (cf. Act 20,35) y las apli-
la fe adecuada. Visto así, la adición de un copista pos- caba a su propia situación. Mateo dispone en parte del
terior «y por el ayuno» resulta una grave equivocación. mismo material —aunque utiliza una fuente más amplia
Mas si se entiende el ayuno como expresión de la debilidad de sentencias— para redactar una «regla de la comuni-
humana, como participación en los padecimientos de Je- dad», una instrucción sobre la conducta fraterna en la
sús y, en consecuencia, como una oración más intensa, comunidad de los discípulos (c. 18). La última disposición
como una llamada de socorro más fervorosa a Dios, en- es ciertamente obra del evangelista. A través de estas
tonces también esta adición está justificada. Puede incluso antiguas colecciones de sentencias y de su elaboración por
avivar más aún la conciencia sobre el poder del maligno parte de los evangelistas, logramos indirectamente ciertos
y sobre la necesidad del hombre creyente. Lo decisivo es atisbos sobre la vida de las primitivas comunidades cris-
la actitud fundamental que el hombre adopta frente a Dios: tianas y observamos cómo los predicadores y maestros
si quiere hacerse valer o si busca su refugio en el poder de — entre los que hay que contar también a los evangelis-
Dios cuando le oprimen las tribulaciones y necesidades. tas— instruían y aconsejaban con palabras del Señor. Se
En su amor misericordioso Dios no abandonará a los
corazones atribulados: eso lo sabe la comunidad que con- 22. Cf. L. VAGANAY, Le schématisme du discours communautaire á la
templa el camino de Jesús hacia la muerte y su resurrec- lumiére de la critique des sources, en RevBibl 60 (1953) p. 203-244; R. SCH-
NACKENBURG, Mk 9,33-50, en Synopüsche Studien (Homenaje a A. Wikenhauser),
ción. Munich 1954, p. 184-206; A. DESCAMPS, DU discours de Marc IX, 33-50 aux
paroles de Jésus en La formation des Évangiles, Lovaina 1957, p. 152-177;
F. NEIRYNCK, Die Uberlieferung der Jesusworte und Mk 9,33-50, en «Concilium»
2 (1966) p. 774-780.
56 57
podría estudiar la composición así formada, como un porque allí debe cumplirse para Jesús el destino de muerte
todo o en cada uno de sus elementos particulares; vamos que Dios ha dispuesto sobre él. Los discípulos entran
a intentar un resumen con fines de meditación. también en ese camino, «Jesús caminaba delante de ellos»
(10,32); y la comunidad debe saber que todo esto se lo
dice también a ella su Señor mientras se encamina hacia
a) El segundo anuncio (9,30-32). la cruz. Lo cual da a sus palabras una suma gravedad,
30
especialmente si la comunidad debe reconocer en la incom-
Habiendo salido de allí, atravesaban Galilea, y él no prensión de los discípulos y en su actitud contraria al
quería que lo supiera nadie; 3I porque iba enseñando a sus Espíritu su propia imagen. Lucas ha dispuesto esta marcha
discípulos, diciéndoles: «El Hijo del hombre será entregado de Jesús a Jerusalén, que el Señor emprende con plena
en manos de los hombres, y le darán muerte; pero, des- conciencia y santa decisión (Le 9,51), con una estructura-
pués de muerto, resucitará a los tres días.» 32 Pero ellos no ción más vigorosa y mayor carga teológica, bajo la idea
comprendían tales palabras; y sin embargo, les daba miedo dominante de que en Jerusalén se ha cumplido el destino
de preguntarle. de los profetas y allí debe cumplirse también el del Mesías
(cf. 13,32-35). En el texto presente Marcos hace pasar a
Con la frase introductoria quiere el evangelista hacer Jesús por Galilea, la patria del Evangelio y el escenario
el tránsito de los fragmentos que acaba de presentar a un de sus obras poderosas, sin detenerse y procurando a toda
nuevo material de tradición y anunciar la marcha de Jesús costa no ser reconocido. Es el abandono definitivo de los
hacia Jerusalén. Pues en los capítulos siguientes acentúa lugares en que desarrolló su actividad, la interrupción de su
la impresión, de una manera planificada, de que Jesús proclama de la salvación, porque ha sonado la hora de
está en camino hacia la ciudad santa. Según 10,1, llega que el Hijo del hombre sea entregado y muerto. «Y él
a la región de Judea y al Este del Jordán; en 10,17 con- no quería que lo supiera nadie.» Nadie puede impedir
tinúa su camino; en 10,32 ya se dice expresamente que la marcha de Jesús, nadie puede hacerle volver atrás.
la meta es Jerusalén; en 10,46 llega a Jericó; en 11-1 se A diferencia de lo que ocurría cuando imponía las órdenes
aproxima a la capital a través de Betfagé y de Betania, y de silencio, aquí no oímos nada sobre que se difunda la
finalmente penetra en Jerusalén y en el templo (11,1). Los fama de sus propósitos. Si en los últimos capítulos se
datos geográficos son poco precisos, a veces obscuros y vuelve a mencionar o a presentar al pueblo repetidas
hasta equívocos. Muchas piezas, como la instrucción a veces, ello se debe a otras razones expositivas.
las turbas en 10,1, el diálogo con los fariseos en 10,2ss, la Comparado con el primero, sorprende que en este se-
bendición de los niños en 10,13ss, no encajan en este gundo anuncio de la pasión no se mencione el «es nece-
cuadro; y el cambio de auditorio —el pueblo, los discí- sario», reflejo de la disposición divina. En lugar de eso, se
pulos— confirma la impresión de que las perícopas más dice categóricamente: «será entregado». El obscuro suceso
bien se han reunido desde unos puntos de vista teológicos. se ha convertido en una realidad y empieza ahora a verifi-
La subida a Jerusalén tiene un significado teológico carse. Jesús ha tomado una decisión y se pone inmediata-
58 59
lo que indica el «ser entregado», con alusión clara desde
mente en camino. Pero el misterio, humanamente incom-
luego al cántico del siervo de Yahveh (cf. también lCor
prensible, persiste en toda su dureza opresiva: el Hijo del
11,23). Los hombres matarán al Hijo del hombre, pero
hombre «será entregado en manos de los hombres». En 8,31
cuando le hayan matado, Dios introducirá un cambio
se dijo que sería rechazado por los ancianos, los sumos
inmediato: le resucitará. La indicación temporal «a los
sacerdotes y los escribas; es decir, por las autoridades
tres días» expresa esta intervención inmediata de Dios
teocráticas del judaismo. Ahora la forma de expresión es
(véase el comentario a 8,31).
todavía más radical: el Hijo del hombre, llamado por
Dios a la gloria (8,38), es entregado a los hombres. El De nuevo los discípulos no comprenden absolutamente
verbo griego no indica aquí expresamente la traición que nada. Ya no contradicen a Jesús, ni siquiera se atreven a
llevó a cabo uno de los discípulos de Jesús — acción que preguntarle, víctimas como son del terror y del pasmo.
describe el mismo verbo—, ni la simple entrega a un Sus palabras —el anuncio completo de la muerte por
tribunal humano, sino algo más profundo y vasto: la obra de los hombres y de la resurrección — es tan grande
entrega del Hijo del hombre a la violencia de los hombres... e incomprensible, que les invade el asombro, como les
porque Dios lo permite y quiere. Eso es lo que indican había ocurrido después del apaciguamiento de la tempestad
la expresión semitizante «en manos de los hombres» y la (4,41). La palabra de Jesús es intangible, inevitable, como
forma pasiva. aquella otra que precedió a la negación de Pedro, y que
Es una fórmula preferida por la primitiva teología cris- este discípulo recordará amargamente después de su defec-
tiana para expresar la muerte expiatoria que Dios dispuso ción (14,72). La comunidad debe saber que Jesús la ha
para su Hijo. «Fue entregado por nuestros pecados, y re- pronunciado refrendando el designio de Dios y descubrien-
sucitó para nuestra justificación» (Rom 4,25). Entregado do los pensamientos divinos. Según esta palabra, la muerte
por Dios, Jesús se entrega personalmente a la muerte (cf. de Jesús es un recuerdo indeleble de la malicia de los
Rom 8,32; Gal 2,20; Ef 5,2). En estos textos late segu- hombres, y también del poder de Dios.
ramente la idea de la muerte expiatoria y vicaria del
siervo de Yahveh, del que se dice en Is 53,6: «El Señor
le ha cargado sobre las espaldas la iniquidad de todos b) Discusión sobre el primer puesto (9,33-37).
nosotros», y más adelante: «Su vida fue entregada a la
33
muerte» (Is 53,12 según la versión de los LXX). En los Llegaron a Cajarnaúm. Y estando ya él en la casa,
anuncios de la pasión todavía no se encuentra el «por les preguntaba: «¿De qué veníais discutiendo en el cami-
nosotros» o «por nuestros pecados»; estos anuncios gravi- no?-» M Pero ellos guardaban silencio; porque en el camino
tan por completo en torno a la idea del «rechazado y habían discutido entre sí sobre quién era el mayor.35 Y sen-
vilipendiado por los hombres», «entregado en manos de tándose, llamó a los doce y les dijo: «El que quiera ser
los hombres», lo que equivale a decir en manos de los primero, que sea último de todos y servidor de todos.-»
pecadores (cf. Me 14,41). La total impotencia del Hijo del 36
Luego tomó a un niño y lo puso delante de ellos y,
hombre, el poder de la maldad humana sobre él, eso es abrazándolo, les dijo: 37 «Todo el que acoge a uno de estos
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niños en mi nombre, es a mí a quien acoge; y quien me La sentencia de que el discípulo de Jesús que aspire
acoge a mí, no me acoge a mí, sino a aquel que me envió.» al primer puesto debe ser justamente el último y el servi-
dor de todos, nos la transmiten los Evangelios en una
A pesar de la subida a Jerusalén (cf. v. 30), nos encon- quíntuple redacción; tan importante era para la Iglesia
tramos de nuevo en Cafarnaúm, al Norte de Galilea. primitiva. En Marcos presenta' aún otro tenor literal (gran-
Pero el evangelista ha creado este marco para su colec- de — servidor, primero — esclavo de todos) después del
ción de sentencias, porque Cafarnaúm es la ciudad en anuncio tercero de la pasión, cuando los hijos de Zebedeo
que Jesús se halla «en casa» (cf. 2,1), es decir, en la casa solicitan de Jesús los primeros puestos en su reino (10,43).
de Simón y de Andrés (1,29). Aquí la idea es también Allí presenta un cierto climax: todavía los discípulos no
ésta: Jesús, en el viaje que ha emprendido hacia el lugar han aprendido nada, sino que se irritan por la pretensión
de su pasión y muerte, vuelve una vez más a la «casa» de sus compañeros (10,41). El logion se repite en aquel
e imparte a sus discípulos nuevas e importantes enseñanzas. pasaje —escogido también con particular intención— de
La comunidad sabe que es ella también la destinataria de una forma más explícita y fuerte, adquiriendo una moti-
estas palabras de Jesús a los doce. De camino, mientras vación más grave al remitirse al ejemplo del Hijo del
el pensamiento de Jesús se sumergía por completo en su hombre que ha venido para servir y dar su vida en rescate
pasión, los discípulos han discutido entre sí sobre quién (10,45). Mateo ha comentado la palabra a su manera (18,
era el mayor; tan lejos estaban del Maestro, tan poco 1-4)23, mientras que Lucas traslada la disputa sobre la
habían comprendido lo que significaba el seguimiento de primacía al lugar de la última cena (22,24-27), con lo
Jesús. Es el mismo contraste que media entre el primer que la comunidad puede comprender mejor que esta ley
anuncio de la pasión que hace Jesús y la oposición de del servicio mira a su propia vida, y muy concretamente a
Pedro (8,3 lss). Todos los discípulos son presa de la ideo- sus reuniones, al banquete del amor con el servicio de la
logía humana llegando incluso a disputarse el primer mesa.
puesto. Pero Jesús —eso es lo que indica el evangelista
En el pasaje que nos ocupa la sentencia no presenta
con la pregunta que les dirige— los conoce, y ellos per-
una construcción totalmente regular. «Primero» y «último»
manecen callados. También la observación inmediata de
ofrece el máximo contraste; pero todavía se añade, a modo
que se sentó — postura propia del maestro (cf. 4,1 s; 13,3) —
de aclaración, «y servidor de todos». Este motivo del
y llamó a los doce, es aportación redaccional del evange-
servicio aparece en todos los textos, exceptuando Le 9,48c.
lista. Indica así que tiene algo especial que decir (cf. 6,7)
a los representantes del pueblo de Dios (3,13ss). Los doce 23. Mateo habla a su comunidad de una forma nueva; para él el «reino
aparecen varias veces como sus campaneros en el camino de los cielos» tal vez está ya referido a la Iglesia, al menos en el sentido de
que ella es la imagen presente y el campo de operaciones del reino futuro.
que le lleva a la muerte (10,32; 11,11; 14,17). Jesús los in- Al niño se le presentó ya como símbolo del sentimiento humilde (v. 4).
troduce espiritualmente — y con ellos la comunidad— en Cf. además W. TRILLING, Das wahre Israel, Studien zur Theologie des
Matthaus-Evangelium, Munich 31964, p. 106-110; el mismo, Hausordnung
ese camino. Se crea así el marco para las palabras que Gottes. Eine Auslegung von MI 18, Leipzig ^1964 = Dusseldorf 1960, p. 19-27;
siguen, que el evangelista toma de la tradición. W. PESCH, Die sogenannte Gemeíndeordnung Mt 18, en «Bibl. Zeitschr.» 7
(1963) p. 220-235.
62 63
La exigencia que Jesús presenta de este modo a cuantos ilc urrogancia en sus filas no hacen sino hundirla más...
quieran pertenecer a la comunidad de sus discípulos y Jesús toma a un niño y le pone en medio de los dis-
pertenecerle a él, ataca en lo más profundo el afán de cípulos; le abraza y le acaricia, detalle que Marcos también
orgullo y poder en el hombre, y trastorna el orden que uiiota en la otra escena de niños, cuando Jesús los bendice
tantas veces prevalece entre los hombres (cf. 10,42). (10.16). Es evidente que el evangelista ha asimilado ambas
Por provocante que pueda resultar la palabra de Jesús, rsccnas. Lo que conocía por la tradición eran diversas
no pretende desencadenar una revolución contra los go- pulubras sobre los niños, que él ha dispuesto en sendas
bernantes terrenos, sino crear un orden nuevo que refleje escenas, como mejor le ha parecido. A ello tal vez contribuyó
el dominio de Dios y permita entrever su reino venidero. también una temprana confusión de las palabras «peque-
Pues, Dios domina por medio de su amor misericordioso, ños» y «niños».
y Jesús ejerce el poder que Dios le ha confiado mediante Cabe suponer que en la sentencia del v. 37 originaria-
su servicio. La sociedad de los discípulos y la comunidad mente no se hablaba de «uno de estos niños» sino de «uno
futura quedan puestas así bajo una nueva ley, que parece de estos pequeños». Esta última expresión se encuentra en
contradecir los hechos de la convivencia humana tal como otras palabras de Jesús (Mt 10,42; Me 9,42 par Mt 18,6;
los presenta a menudo la historia; pero que, sin embargo, Ix 17,2; además de Mt 18,10.14) indicando a los sencillos
constituye la auténtica liberación en la lucha incesante discípulos de Jesús, que en la comunidad primitiva eran
de los hombres entre sí, en la batalla de los intereses de los predicadores cristianos (Mt 10,42; Me 9,42) o los
grupo, en la guerra por el dominio y el poder. En las miembros de la comunidad (Mt 18,10). Frente al lenguaje
instituciones terrenas, en el Estado y en la sociedad no denigrante y los ataques contra sus discípulos, Jesús toma
se impondrá semejante orden, o sólo de un modo incom- la defensa de aquellos a quienes ha hecho partícipes de
pleto. Los jefes de Estado como los primeros servidores sus tareas; Jesús los consideraba como a enviados suyos,
del mismo y los ministros como encargados responsables que según un antiguo axioma judío merecían exactamente
del pueblo, pueden demostrar buena voluntad y hacer mu- el mismo honor que quien les enviaba. Los discípulos
cho bien; pero no pueden ejercer sus cargos del modo están en la línea de la misión de Jesús que, en último
radicalmente servicial que piden las palabras de Jesús término, arranca de Dios; por ello, un ataque a los discípu-
a sus discípulos. Es una admonición a la comunidad que, los equivale a un ataque a Dios mismo. Ya en la tradición,
mediante su entrega suprema al servicio, debe mostrar su latente en la antigua colección de sentencias que Marcos
carácter ajeno al mundo y escatológico; cuanto más se aleje encontró recopilada, estos «pequeños» se habían conver-
de la palabra y ejemplo de Jesús, menos reflejará ese tido en «niños», y Marcos muy en su estilo habría rodeado
carácter y con mayor fuerza se enredará en la forma hu- esa sentencia con una escena infantil. Llama especialmente
mana de pensar y en su acomodación al «mundo presente» la atención en nuestro pasaje que un niño sea el represen-
(Rom 12,2). En esa culpa incurre la Iglesia, y cualquier tante de Jesús (v. 37b). Atendiendo al verdadero sentido,
abuso del ministerio eclesiástico, cualquier afán de domi- la escena presentaría una estrecha semejanza con la del
nio sobre otros grupos, todo espíritu de contradicción y juicio final en que Jesús se identifica con los atribulados
64 65
NT, Me II, 5
anda con nosotros—, y queríamos impedírselo, porque
y los que padecen necesidad (Mt 25,31-46). La Iglesia
no andaba con nosotros.» i9Pero Jesús dijo: «No se lo
primitiva ha debido entenderlo así, siendo esto un testi-
impidáis; pues no hay quien haga un milagro en mi nom-
monio en favor de cómo había juzgado la acogida de un
bre y pueda luego hablar mal de mí: 40 que quien no está
niño indefenso y necesitado de protección.
contra nosotros, en favor nuestro está.»
En el contexto actual, creado por Marcos, en que se 41
«Quien os da de beber un vaso de agua a título de
pone a un niño ante los ojos de los discípulos, no como
que pertenecéis a Cristo, os lo aseguro: no se quedará sin
símbolo de la pequenez y humildad cual ocurre en Mateo
recompensa.»
(18,3s), sino como objeto de sus cuidados, la setencia ad-
quiere un significado distinto. Jesús quiere y acaricia a
dicho niño y se declara en favor suyo, cual si quisiera En la serie de sentencias que Marcos ha encontrado es
decir a los discípulos: Vosotros aspiráis al primer puesto; posible que siguiera inmediatamente la del v. 41 con la
pero quien desea pertenecerme debe respetar lo pequeño fórmula de enlace de «en mi nombre». También ideológica-
e insignificante; pues, en un niño así encuentro yo al mente casa mejor con la hipótesis de «uno de estos pe-
hombre mismo. Jesús es amigo de los hombres pequeños queños» — en lugar de «niño» del texto actual—, pues,
y despreciados, para quienes el niño es como un símbolo. probablemente, la sentencia sobre el ofrecimiento de un
En consecuencia, Jesús habría puesto aquí ante los ojos vaso de agua mencionaba en su origen a «uno de estos
de los discípulos de un modo indirecto su propio ejemplo, pequeños» como objeto de tal cuidado, según puede in-
su propia postura y sus sentimientos personales (de modo ferirse de Mt 10,42. Con ello en la antigua serie de senten-
parecido a como lo hace en 10,45). cias se daba una progresión: quien acoge con hospitalidad
El ejemplo es instructivo porque muestra cómo la en su casa a «uno de estos pequeños», es decir, a un
Iglesia primitiva aceptó y meditó las palabras de Jesús discípulo de Jesús, acoge al propio Jesús y, por lo mismo,
y cómo las aplicó a su propia situación. Una palabra de a aquel que le ha enviado; pero incluso quien sólo le da a
Jesús, originariamente situada en otras circunstancias y beber un vaso de agua, recibirá su recompensa. En la
con distinto propósito, ha sido ya reinterpretada en la tra- última sentencia Marcos ha reconocido atinadamente que
dición más antigua —leyendo «uno de estos niños» en se trata de los discípulos de Jesús, y lo ha señalado inme-
lugar de «uno de estos pequeños» — y tomada después diatamente mediante el pronombre personal «os». Es po-
por el evangelista que la inserta en un contexto distinto. sible que después se haya insertado aquí toda la escena
Siempre, sin embargo, el logion tiene un significado pro- del exorcista ajeno al grupo, al que Juan se refiere, y que
fundo que permanece cercano al espíritu de Jesús. procedería de una tradición particular. La fórmula intro-
ductoria del v. 38 delata la mano del evangelista, al tiempo
que sorprende la interrupción de la serie de sentencias
c) Uso del nombre de Jesús (9,38-41). mediante la inesperada observación del discípulo. Al evan-
38
Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que gelista le gustan estos rasgos de vivacidad, como ya hemos
estaba expulsando demonios en tu nombre —uno que no visto en el marco por él creado — «en la casa» — y en la
66 67
escena con el niño. La palabra nexo «en mi nombre» nismo naciente. Sorprende la expresión de que el exorcista
podría haberle movido a esta inserción. De todos modos extraño «no anda con nosotros» —literalmente «no nos
también sería posible que ya la vieja colección de senten- sigue» —, pues en los Evangelios sólo se habla del segui-
cias hubiese reunido varias sentencias de Jesús bajo esta miento de Jesús. Así pensará después la comunidad sobre
expresión nexo. los sucesos de su tiempo. Pero la enseñanza, que Jesús
Con el exorcista desconocido Marcos ofrece una tradi- imparte a sus discípulos, responde a su espíritu, como la
ción propia24. Juan, el hijo de Zebedeo, no es mencionado reprimenda de Le 9,55. Es una palabra de tolerancia y
aquí al acaso o de un modo caprichoso. En una tradición magnanimidad que apuntaba a la comunidad cristiana.
peculiar de Lucas aparecen él y su hermano Santiago con A primera vista la razón que Jesús aduce suena a
rasgos de parecida impaciencia: querían que bajase fuego oportunista: quien se apropia algo de la fuerza de Jesús,
del cielo sobre una aldea samaritana que denegó la hos- luego no podrá hablar mal de él; con ello parece como
pitalidad a Jesús y sus discípulos (Le 9,54s). El suceso a si Jesús se preocupase de ganar partidarios y amigos. Pero
que Juan se refiere no es impensable en tiempos de Jesús, esta argumentación «razonable» —Lucas la suprime —
pues sabemos por otras fuentes de exorcistas judíos que sólo debe llevar a la conciencia de los discípulos lo necio
empleaban ciertas prácticas mágicas25. Claramente se tras- de su conducta. La argumentación culmina en una sen-
luce también cierto interés de la comunidad. Por los He- tencia que interesaba a la comunidad: «Quien no está
chos de los apóstoles sabemos que el samaritano Simón contra nosotros, en favor nuestro está.» Palabra de tole-
el Mago quería comprar, con dinero contante, al apóstol rancia en la que se manifiesta una amplitud de espíritu
Pedro la facultad de hacer milagros (Act 8,18s). Semejante que se alza por encima de las ideologías de grupo. Pero,
ideología mágica estaba muy extendida en aquel tiempo desde el punto de vista de la historia de la tradición, la
y es posible que se haya afianzado al margen del cristia- frase constituye un enigma26, pues que dice justamente lo
contrario de otras palabras de Jesús, contenidas en la tra-
24. El pasaje tal vez pueda aparecer como una formación de la comu- dición de las sentencias que han conservado Mateo y
nidad, pues sólo dentro de la comunidad se podía hablar del ministerio «en
nombre» de Jesús (v. 39) y del seguimiento «con nosotros». No obstante el Lucas: «Quien no está conmigo está contra mí, y quien
episodio de Me 9,16-20 conserva un recuerdo de que los discípulos también conmigo no recoge, desparrama» (Mt 12,30 = Le 11,23).
intentaron la expulsión de los demonios en ausencia de Jesús, y puesto que
la fama de las obras de Jesús se extendía por todas partes, bien pudo un En otro contexto, en el que Jesús habla de su batalla
exorcista extraño haber intentado la empresa. La fórmula actualizada para la contra el mal, estas palabras tienen también su justificación
situación posterior de la comunidad no excluye un episodio histórico.
25. Es interesante la expulsión demoníaca de un cierto Eleazar, referida y sentido perfecto. Es preciso afinar y reflexionar para ver
por FLAVIO JOSEFO (Antigüedades vm, 46s): «Puso bajo la nariz del poseso
un anillo, en el que iba metida una de las raíces que Salomón había recetado, 26. Podría tratarse de una forma proverbial de expresión. De Julio César
hizo que el enfermo la oliese y así expulsó al espíritu malo por la nariz. El se ha conservado esta sentencia: «Te oímos decir que tenemos por enemigos
poseso se desplomó inmediatamente y Eleazar conjuró entonces al espíritu, a todos cuantos no están con nosotros; pero tú consideraste partidarios tuyos
por cuanto recitó el nombre de Salomón y las sentencias que él compuso, a cuantos no están contra ti»; véase en E. KLOSTERMANN, Das Markusevan-
para que no volviera más a aquel hombre.» Más datos en P. FIEBIG. Jüdische gelium, Tubinga 41950, a propósito de este pasaje. Sentencias parecidas per-
Wundergeschichten des neutestamentlichen Zeitalters, Tubinga 1911; P. BILLER- viven en boca del pueblo; también Jesús se ha servido de tales refranes
BECK IV, p. 534s; H. VAN DER LOOS, The Miracles of Jesús, Leiden 1965, populares. Muchos intérpretes creen que se trata de un proverbio introducido
p. 139-150. posteriormente; pero responde al espíritu de Jesús.
68 69
estos aspectos contrarios del ministerio de Jesús. Mientras hablar así—; pero la antigua fórmula semítica «a título
subsista este mundo histórico con sus manifestaciones per- de que...» apunta a una frase antigua, que Jesús podría
versas y a menudo «demoníacas», es necesaria la lucha haber pronunciado con ocasión, por ejemplo, del envío
contra el mal. Por otra parte, sin embargo, Jesús ha de los discípulos a misionar (cf. Mt 6,7-13; Le 10,5-11).
venido con amor y paciencia ilimitados a buscar el bien, La Iglesia primitiva lo ha aplicado a su situación misionera,
doquiera se encuentre. Así descubrimos en la aparición para la cual también Mateo lo aclara a su modo (10,42).
de Jesús junto a unos rasgos combativos su esfuerzo por Es una palabra que tiene en cuenta las dificultades de los
«salvar lo que estaba perdido» (Le 19,10). La postura que discípulos, pero que también debe alentarlos. Existen hom-
debemos adoptar en cada caso sólo podemos saberlo por bres buenos que ayudan a los otros por motivos de hu-
las circunstancias y situaciones concretas; de todos mo- manidad, aunque no conozcan a Cristo; en el juicio esos
dos las palabras de Me 9,40 nos exhortan a que superemos hombres experimentarán la misericordia de Dios. Como en
la mezquindad humana y nos abramos a todos los hom- el caso del samaritano compasivo y en la escena del juicio
bres que defiendan una causa buena, aunque no estén ins- final, Jesús alaba aquí un sentimiento humanitario que
critos en la comunidad de Cristo. La tolerancia de Jesús en ocasiones avergüenza a los cristianos. Es en esos hombres
prohibe toda cerrazón ortodoxa. Mateo ha pasado por en los que piensa cuando dice: Quien no está contra nos-
alto la tradición del exorcista extraño al grupo de los dis- otros, en favor nuestro está.
cípulos, no por estrechez mental eclesiástica — véase en
contra de tal hipótesis su cuadro del juicio final, 25,31-46 —,
sino porque habría tenido' que abordar la cuestión de los d) Palabras sobre el escándalo (9,42-48).
taumaturgos de las propias filas, que obraban la maldad
42
(7,22s; 13,41s). Es preciso, pues, meditar las palabras de «SÍ alguno es ocasión de tropiezo para cualquiera de
Jesús en cada una de las situaciones. Mas, en caso de estos pequeños que creen, mejor sería para él que le ataran
duda, debemos recordar que lo que a Jesús le interesa alrededor del cuello una rueda de molino de las que mue-
sobre todo es la unión de los hombres de buena voluntad. ven los asnos, y juera echado al mar. 43 Y si tu mano es
La exclusión sectaria, la retirada al ghetto eclesiástico, la para ti ocasión de tropiezo, córtatela; mejor es para ti
mirada introvertida, son extrañas a su espíritu. entrar manco en la vida que, conservando las dos manos,
¿Quién es el hombre al que se le promete una recom- ir a la gehenna, al fuego inextinguible. 45 Y si tu pie es
pensa hasta por el vaso de agua que ofrece a los discípulos para ti ocasión de tropiezo, córtatelo; mejor es para ti en-
de Jesús? Para Marcos y su comunidad en este contexto trar cojo en la vida que, conservando los dos pies, ser
sólo puede ser alguien que está fuera, que está frente a arrojado a la gehenna. 47 Y si tu ojo es para ti ocasión de
Cristo y sus seguidores, aunque no de un modo hostil. tropiezo, sácatelo; mejor es para ti entrar tuerto en el reino
Presta ese servicio por causa de Cristo. Marcos — o un de Dios que, conservando los dos ojos, ser arrojado a la
copista anterior — lo ha explicado mediante el giro «a títu- gehenna, ^ donde su gusano no muere y el fuego no se
lo de que pertenecéis a Cristo» 7— Jesús no ha podido extingue.
70 71
La nueva unidad sentencial está formada mediante la disuadían su seguimiento a los «pequeños», los discípulos
palabra nexo oxávSaAov («tropiezo»). Enlaza con lo que sencillos, y querían destruir su fe y lealtad a Jesús. El
antecede a través de la palabra nexo «pequeños»; el ver- Maestro ha observado lleno de cólera tales manejos y ha
sículo 42 forma contraste con el v. 41: al anuncio de una pronunciado esa terrible amenaza. La «piedra de molino
recompensa por el buen comportamiento en favor de los de las que mueven los asnos» era una piedra notablemente
«pequeños» (los discípulos), sigue ahora una terrible ame- grande que —a diferencia del molino de mano—, en el
naza para cuantos den ocasión de tropiezo a «cualquiera tipo de molino fijo, descansaba sobre otra piedra y tenía
de estos pequeños». El enlace está, pues, justificado desde un agujero en el centro. Esa clase de molino se llamaba
el punto de vista del contenido; pero la nueva trilogía «molino de asno», o bien porque era movido por un
acerca de los miembros del cuerpo que ocasionan tropiezo asno o bien porque la piedra inferior se llamaba «asno»
sólo tiene una vinculación externa con esa sentencia. Con a causa de su forma. Para un hombre que extravía a los
el «tropiezo» que cualquiera ocasiona a un discípulo de otros en la fe sería preferible, según la palabra de Jesús,
Jesús, se trata de una sacudida a la fe, de un poner en que le colgasen al cuello una de esas grandes piedras y lo
peligro la salvación de otro, cosa que atraen sobre el hundiesen en lo profundo del mar. Es una imagen muy
autor el castigo más severo en el tribunal divino; de ahí conforme al lenguaje vigoroso de Jesús y cuyo sentido es
la imagen drástica del anegamiento en el mar. Con el éste: mejor es la muerte y el exterminio que robar la fe
tropiezo que procede de los miembros corporales, se piensa a otro. La forma de expresión recuerda las palabras de
en las tentaciones de tipo moral que le vienen al hombre Jesús acerca del hombre que iba a traicionarle: «más le
de su misma naturaleza y que debe superar radicalmen- valiera a tal hombre no haber nacido» (Me 14,21). No
te de raíz, mediante la «mutilación» de los miembros, a se trata de sentencias condenatorias inapelables, pero son
fin de no incurrir en la condenación. palabras que pintan a la perfección la terrible realidad de
La palabra griega, que ha entrado en nuestra lengua un hecho. La imagen y el arcaísmo de la forma lingüística
bajo la forma de «escándalo», no tiene la resonancia señalan su origen en el pensamiento judío y no permiten
sensacionalista que ha adquirido entre nosotros. No se dudar de que bajo las mismas se esconde una palabra per-
trata de la conmoción que provoca en la opinión pública sonal de Jesús.
sino de un peligro interno que corre la persona a la que La comunidad ha acomodado la palabra a su situación
se escandaliza. El vocablo, cuyos orígenes no se han escla- y entiende, bajo aquéllos cuya fe sufrirá quebranto, a
recido plenamente, hace pensar en la caída ocasionada todos los creyentes que forman parte de la misma, y no
por un tropiezo o una trampa en el camino. En el contexto o no exclusivamente a los niños, y de un modo muy
de la sagrada escritura, ese «tropiezo», cualquiera que especial a los mensajeros de la fe. La frase aclaratoria
sea su origen, representa un peligro para la salvación27. «que creen en mí» —y que falta en Le 17,2— se debe
En el entorno de Jesús había seguramente hombres que
Worterbuch zum Neuen Teslament vil, p. 338-358; K. MÜLLER, Anstoss und
Gericht. Eine Sludie zum jiidischen Hintergrund des paulinischen Skandalon-
27. Véase G. STAHLIN, Skandalon, Gütersloh 1930; el mismo en Theol. Begriffs. Munich 1969.
72 73
seguramente al evangelista. Siempre será algo terriblemente tiempos antiguos en Israel pasaba por ser el lugar del
grave poner en peligro y destruir la fe en el corazón de juicio, se ha derivado la expresión griega gehenna para
los hombres sencillos. En la tradición sentencial de Mateo indicar el infierno. Del lugar histórico de castigo se ha
y Lucas se agrega: «es imposible que no haya escándalos, forjado ya en Is 66,24 el lugar de castigo escatológico;
¡pero ay de aquel por quien vienen (los escándalos)!». del fin temporal de los malvados, el tormento eterno. Con-
Jesús contempla de un modo realista la situación del viene tener idea clara de este lenguaje figurado de la
mundo; pero advierte a los seductores y está decidido a Biblia, a fin de no sacar falsas conclusiones respecto de
proteger a quienes creen en él. La fe de la gente sencilla la «condenación eterna». Las imágenes, que copistas poste-
— cf. los infantes de Mt 10,25 — es un bien que ningún riores introdujeron también después de la primera y se-
hombre puede robar sacrilegamente. En ningún caso hay gunda sentencias —los v. 44 y 46 que hemos suprimido
que entender las palabras de Jesús como si uno no hubiese en la traducción— no pretenden expresar otra cosa que
de reflexionar sobre la fe y solucionar sus problemas. Se el juicio condenatorio de Dios. No «entrar en la vida», en
piensa en los seductores malintencionados o irresponsables. la vida eterna de Dios, no tener parte en su reino futuro,
El grupo de sentencias relativas a los miembros del equivale para el hombre a fallar el objetivo transcendente
cuerpo que pueden convertirse en causa de ruina moral, que se le ha señalado, y esto es la pérdida más espanto-
muestra el carácter radical de las exigencias éticas de sa que puede sucederle a un hombre. Su vida terrena no
Jesús. Hablaba en serio cuando quería que se hiciese todo tuvo sentido y con la muerte corporal cae para siempre
lo imaginable con tal de tener parte en él reino de Dios en el absurdo, en la «muerte eterna», en la aniquilación
(cf. Le 13,24). Cuando está de por medio el objetivo final de su humanidad que estaba destinada a la vida eterna.
no cabe indecisión alguna. En nuestro texto Jesús habla No se dice en qué consisten las tentaciones de la «mano»,
de «la vida» como el objetivo del hombre, que le pro- el «pie» y el «ojo». Basta saber que el hombre encuentra
porciona la verdadera salvación, y después habla en el ocasiones de pecar en su propia constitución psicofísica.
mismo sentido del «reino de Dios». El lenguaje es figura- Los miembros externos sólo se consideran como ocasión
tivo como lo demuestran las expresiones «entrar», «ser de pecado. En otro pasaje dice Jesús que los malos pen-
arrojado» y sobre todo la descripción del lugar de castigo. samientos y deseos nacen de dentro, del corazón del hom-
El «fuego» que «no se extingue» es una imagen como «el bre (Me 7,21ss). En las palabras sobre los miembros cor-
gusano» que «no muere»; en realidad se trata de dos porales que son ocasión de pecado, se contiene la experiencia
imágenes incompatibles, pero que ya estaban unidas en de que también en el hombre que aspira al bien surgen
un pasaje del Antiguo Testamento que se cita en este tentaciones que pueden llevarle a la caída en razón pre-
v. 48 (Is 66,24). Allí se trata de los hombres ajusticiados cisamente de su capacidad de ser tentado. Es una adver-
por Dios, cuyos cadáveres se amontonan en el valle de tencia a no sobrevalorar las propias fuerzas y una amo-
Hinnom, junto a Jerusalén. Yacen insepultos, expuestos nestación a resistir inmediatamente y con decisión el ataque
a la corrupción — ¡el gusano! — o al fuego aniquilador. del mal. En el sermón de la montaña, Mateo ha relacio-
Del valle de Hinnom, en hebreo gehinnom, que desde nado el ojo que extravía y la mano que induce al pecado
74 75
con el adulterio (5,29s). Muestra así cómo la Iglesia «sal». Fuego y sal han pasado a ser palabras simbólicas.
primitiva interpretaba de un modo concreto y aplicaba De ahí que no pueda establecerse con precisión el sentido
las palabras de Jesús. De manera similar cada cristiano del «fuego». Por lo general designa el juicio divino; pero,
debe preguntarse dónde están para él las posibles ocasiones según Le 12,49, Jesús ha venido a «echar fuego sobre la
de caída en el pecado y los peligros para su salvación. La tierra», y esto parece estar en relación con la separación
palabra del Señor le invita a una renuncia radical a las se- escatológica (cf. v. 51). El discípulo viene invitado a seguir
ducciones del pecado y al corte inmediato, y a menudo a Jesús con su cruz (Me 8,34), a perder su vida por amor
doloroso, cuando está amenazada la salvación de toda de Jesús (8,35), a dejarse destruir como una ofrenda
su persona. sacrificial. Sólo así podrá mostrarse como «sal», como
alguien que tiene las disposiciones propias del discípulo.
No escapará a la prueba de los más duros padecimientos
e) Palabras sobre la sal (9,49.50). y persecuciones, que llegan hasta la misma muerte. Tal
parece ser, al menos para Marcos, el sentido de esta
49
»Porque todos serán salados al fuego. so Buena es la imagen28.
sal; pero, si la sal se vuelve insípida, ¿con qué le devolve- La frase inmediata sobre la sal tiene un paralelo en
réis su sabor? Tened sal en vosotros, y estad unos con la tradición de los logia que han conservado Lucas y Mateo,
otros en paz.» pero en una forma distinta y más ampliada: la sal inútil
es arrojada fuera. La redacción de Marcos habla sin duda
Tenemos aquí un nuevo grupo de setencias, unido al de la sal que sirve para el condimento; si pierde su fuerza,
anterior por la palabra nexo «fuego». Este elemento re- si se hace «insípida» no hay forma de devolverle su
sulta enigmático en su brevedad dentro de lo que sigue; fuerza específica. Si no se trata simplemente de expresar
pero un análisis más detenido demuestra que esta palabra una imposibilidad bajo una forma de proverbio popular
extraordinariamente vigorosa está empleada en un sentido —químicamente la sal nunca puede perder su fuerza,
distinto que en la imagen del infierno. Probablemente se cosa que ya sabían los antiguos—, hay que pensar en la
piensa en el rito de los sacrificios: según la ley mosaica sal obtenida de la naturaleza, por ejemplo del mar Muerto,
toda ofrenda sacrificial debía ser salada; por lo que la sal que por la acumulación de impurezas se hace inútil para
encarnaba la alianza con Dios (Lev 2,13). En la oblación el condimento. No se especifica ninguna aplicación del
incruenta el trigo molido se mezclaba con aceite e incienso proverbio. Mateo ha enlazado la palabra sobre la sal con
y después se entregaba al fuego (Lev 2,14-16). También la palabra sobre la luz, aplicando esta unidad sentencial
en los sacrificios expiatorios los animales eran rociados directamente a la comunidad de los discípulos: «Vosotros
con sal antes de ser quemados (Ez 43,24). En la presente sois la sal de la tierra... la luz del mundo...» (5,13-16). Que
sentencia el recuerdo de estos ritos sacrificiales es sólo
lejano y simbólico; no es la salazón lo que se entrega al 28. Cf. H. ZIMMERMANN, iiMit Feuer gesalzen werdem, en «Theol. Quartal-
schrift» 139 (1959) p. 28-39; otra es la opinión de F. LANG en Theol. Wor-
fuego, sino que es el fuego mismo el que se convierte en terbuch zum NT vi, p. 943.
76 77
se hable a los discípulos — a todos los discípulos de Jesús superar también la manía de discutir entre sí. Se trata
que vendrían después— resulta evidente también en el de algo más: el seguimiento de Jesús que reclama todas
contexto de Marcos; pero ¿qué se les quiere decir en las fuerzas, las pruebas del discípulo en el mundo ¿permiten
concreto con la sentencia de la sal? Lucas trae la senten- que haya aún entre ellos celos y discusiones? Se trata de
cia al final de una composición que invita al seguimiento una palabra grave para todos los tiempos en los que la
radical, en conexión directa con otra palabra que reclama comunidad de Cristo debe afianzarse y cumplir su misión
el abandono de todas las riquezas (14,34s). Entiende, pues, en un ambiente que piensa de distinta forma. Sólo la
la palabra como expresión de las disposiciones propias del entrega suprema al servicio de Cristo y la armonía fraterna
discípulo, e incluye la negación de sí mismo y las más pueden hacerla fuerte en el camino de su seguimiento de
duras renuncias. También en el grupo de sentencias de Cristo.
Marcos debería tener este sentido la palabra de la sal, si
hemos interpretado debidamente el v. 49. La disposición
del discípulo al sacrificio, el servicio personal y lleno de 3. TERCER ANUNCIO DE LA PASIÓN (10,1-45).
renunciamientos que asume sobre sí al disponerse a seguir
a Jesús, es algo insoslayable y que con nada puede sus- Después del discurso a los discípulos, que se convierte
tituirse. Otras interpretaciones de la sal, como equivalente en un discurso de exhortación a la comunidad posterior,
a sabiduría o doctrina, hay que dejarlas de lado, aun se advierte una cesura. Prosigue la marcha hacia Jerusalén
cuando no se pueda establecer con certeza cómo entendió alcanzando la región de Judea al este del Jordán (10,1);
Jesús la sentencia originariamente29. pero las formas literarias cambian. Las perícopas inmedia-
La última palabra sobre la sal, en que ésta se inter- tas son más amplias y tratan problemas importantes para
preta como algo que debe hallarse en los discípulos, y pre- la vida de la comunidad: indisolubilidad del matrimonio,
cisamente como una fuerza que habita dentro de ellos, estima de los niños, postura frente a las posesiones y
puede confirmar la exposición que acabamos de hacer. La riquezas. Sigue luego el tercer anuncio de la pasión, en
exhortación: «Tened sal en vosotros», tal vez sea la apli- el que se encierra una enseñanza a los discípulos que
cación del proverbio. No hay que dejarse extraviar por prohibe el afán de dominio y que establece el orden del
la amonestación inmediata: «¡Y estad unos con otros en servicio en favor de la comunidad. Después de las sec-
paz!», pues ha debido ser añadida por el evangelista a fin ciones precedentes, esperaríamos el último y más detallado
de redondear la serie de sentencias y volver así al prin- anuncio de la pasión al comienzo de estas perícopas evi-
cipio, a la disputa entre los discípulos. Si los discípulos dentemente homogéneas; pero el evangelista ha debido
toman a pecho todo esto que se les ha dicho, deberán posponerlo con un determinado propósito. Los grandes
e importantes temas para la vida comunitaria prolongan
29. W. NAUCK, Salt as a Metaphor in lnsíruction for Discipleship, en
«Studia Theol.» 6 (1952) p. 165-178 (la sal como metáfora de la sabiduría en perfectamente la cadena de sentencias de 9,33-50, porque
la hora escatológica); O. CULLMANN, Que signifie le sel dans la parábale de en todo caso, y en forma de alocución a los discípulos
Jésus?, en «Rev. d'Histoire et de Philosophie Reí.» 37 (1957) p. 36-43 (en
todas partes se trata del espíritu de sacrificio de los discípulos). (cf. 10,10-12.23-31), se dirigen a la comunidad posterior,
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a la nueva familia de Jesús (cf. 10,30) y i e proporcionan mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquélla;
12
instrucciones concretas para su vida en el mundo, instruc- y si ella misma despide a su marido y se casa con otro,
ciones que permiten deducir con bastante claridad la comete adulterio.»
dureza y carácter radical de las exigencias de Jesús. La
perícopa de los hijos de Zebedeo (10,35-45) sigue, no La anotación geográfica del evangelista es imprecisa y
obstante, inmediatamente al último vaticinio de Jesús so- probablemente tiene más bien un valor teológico: Jesús
bre su camino de dolores y muerte, de modo parecido llega a Judea, es decir a las proximidades de Jerusalén.
a como la discusión de los discípulos sobre el primer puesto «Al otro lado del Jordán» o ribera oriental, podría indicar
había seguido al anuncio segundo de los padecimientos la ruta de la marcha; por aquel camino y cruzando por
del Maestro. Así, este vaticinio de la pasión de Jesús, los vados cercanos a Jericó habría alcanzado Jesús esta
que ya preanuncia de un modo más preciso el doloroso ciudad, que se menciona en 10,46. En el fondo tal vez
acontecimiento propiamente dicho, ha sido insertado de late una noticia antigua, pero que Marcos ha introducido
manera consciente en medio de las instrucciones a la co- sólo de un modo complementario. Sus miras teológicas
munidad confiriendo una unidad interna a esta sección. se traslucen también en la observación de que iban con él
grandes muchedumbres y que enseñaba en su modo ha-
bitual. Esto choca con 9,30 y sobre todo con la situación
a) Indisolubilidad del matrimonio (10,1-12). de viaje. Pero el pueblo tiene aquí la misma función que
en 8,34, a saber, la de llamar la atención de la comu-
1
Y partiendo de allí, viene a la región de Judea y al nidad reunida, y la enseñanza de Jesús subraya la impor-
otro lado del Jordán; y de nuevo se reúnen en torno a él tancia de las palabras que pronuncia a continuación. Tam-
las muchedumbres y, como de costumbre, se puso a ense- poco la inesperada presencia de los fariseos debe plantear
ñarles. 2Se acercan a él también unos fariseos y, para las cuestiones de su posible procedencia y de porqué le
tentarlo, le preguntaban si es lícito al marido despedir a su proponen precisamente este problema de camino. Son los
mujer. 3 Pero él les respondió: «¿Qué es lo que Moisés os antagonistas que dan mayor peso a su decisión.
mandó?» 4 Ellos contestaron: «Moisés permitió redactar El problema mismo resulta sorprendente, puesto que
la carta de repudio para despedirla.» 5 Entonces les replicó la ley mosaica le da una solución clara: cualquier judío
Jesús: «Mirando a la dureza de vuestro corazón os escribió casado podía repudiar a su mujer mediante la entrega de
Moisés ese precepto. 6 Pero desde el principio de la crea- una carta de repudio; en el judaismo sólo se discutía
ción: Varón y hembra los hizo; 7 por eso mismo dejará el sobre los motivos que hacían posible semejante repudio 30 .
hombre a su padre y a su madre, 8 y serán los dos una sola La aclaración que hace el evangelista de que le pregun-
carne; de manera que ya no son dos, sino una sola carne.
9 30. ' Se trataba de una explicación de Dt 24,1 «un motivo vergonzoso (o
Por consiguiente, lo que Dios unió, no lo separe el hom- desgradable)». La tendencia más rígida — la del viejo maestro Shammay —
bre.» 10 Ya en casa, nuevamente los discípulos le pregun- refería el texto únicamente a hechos inmorales (adulterio); la más condes-
cendiente — que era la de la escuela de Hilel — lo aplicaba a todas las ra-
taban sobre lo mismo. UY les dice: «El que despide a su zones posibles, hasta al hecho de haber dejado quemarse la comida (Mishna,
80 81
NT, Me II, 6
taban «para tentarlo», quiere subrayar su mala intención algo inseparable. El proceso ideológico se apoya en el
(cf. 8,11; 12,15). Toda la introducción está proyectada tenor literal del texto bíblico: con la creación de los
desde el punto de vista de la comunidad que tenía el dos sexos Dios ha querido esta unión, tan estrecha que
máximo interés en este problema y que, en base a la de- de ahora en adelante varón y mujer forman una sola
cisión de Jesús, se había separado de la práctica judía carne. El acento descansa en el «una sola», no en la
y pagana, cf. v. 10-12. En la contestación de Jesús sor- «carne». Jesús lo subraya con su conclusión: en el ma-
prende que hable de que Moisés «os mandó», en tanto trimonio al marido y a la mujer hay que seguir conside-
sus interlocutores dicen «permitió». En Mt 19 las cosas rándolos como una unidad. Dios mismo aparece como
discurren de modo distinto. Marcos está más cerca de la fundador del matrimonio —cosa que también pensaban
intención original de la norma veterotestamentaria que muchos judíos incluso de cara a los matrimonios con-
representaba una cierta protección para la mujer repu- cretos—; por ello el hombre no puede ya romper esta
diada, pues mediante el documento conservaba su honra unidad.
y su libertad. De este modo la frase «mirando la dureza La argumentación de Jesús, fundada en la Escritura,
de vuestro corazón» no se interpreta como una concesión no resulta nada singular a la luz del Documento de Da-
a la debilidad de los judíos, sino como un testimonio de masco, que forma parte de la literatura qumraniana, pues
reproche contra ellos, porque eran incapaces de cumplir también ese reducido grupo del judaismo consideraba el
la voluntad originaria de Dios 31 . Sólo los fariseos lo inter- relato de la creación como una prohibición del repetido
pretan como una prueba de la benevolencia divina. matrimonio (4,21; cf. 5,lss). Hoy debemos buscar el sen-
Jesús se remonta al relato del Génesis que para él tido de la decisión de Jesús dentro del horizonte judío
expresa claramente la voluntad decidida de Dios, antes de de su tiempo. Hay una condena tajante del connubio
la promulgación de la ley mosaica. De los dos pasajes plural propiciado por el apetito sexual o de una poligamia
bíblicos de Gen 1,27 y 2,24, se sigue que con la crea- sucesiva, condena que se funda en el orden de la creación,
ción del varón y de la mujer iba vinculada la voluntad de la disposición natural de ambos sexos. Se reconoce la
de Dios de que la pareja humana se convirtiese en una personalidad del hombre que permite ver en la comunidad
unidad indisoluble. Uno y otra han abandonado la co- conyugal no sólo la liberación del instinto sexual, sino
munidad familiar anterior, que en las circunstancias del la vinculación de una persona a otra, la realización per-
hombre antiguo le rodeaba y le brindaba una mayor sonal del hombre en el encuentro y comunión con el
protección que hoy, se han unido entre sí y forman ya cónyuge. Es notable que en un tiempo y ambiente en
que la mujer era considerada por lo general — incluso en
Gittin ix, 10); cf. P. BILLERBECK I, p. 312-315. Además de los comentarios puede el judaismo — como un ser inferior y sometido al varón,
consultarse sobre esta perícopa a H. BALTENSWEILER, Die Ehe im Neuen Te.t- la Biblia nos dé a conocer la dignidad humana según las
tamenl, Zurich 1967, p. 43-77.
31. H. GREEVEN, ZU den Aussagen des Neuen Testaments iiber die Ehe miras de Dios; el hombre, sea varón o mujer, ha sido
en Zeitschr. fiir. evang. Ethik i (1957) p. 109-125, y sobre todo p. 114; el creado «a imagen y semejanza de Dios» (Gen 1,27). De
mismo, Ehe nach dem Neuen Testament, en Theologie der Ehe, Ratisbona -
Gotinga 1969, p. 37-79, y en especial 58-66. este modo el matrimonio se eleva a una comunión personal,
82 83
que cuanto más se realiza con mayor facilidad supera las lo revelan claramente. Marcos, en cambio, elige en 10,1 ls
dificultades y tensiones originadas por el instinto sexual. — al menos según la lectura que merece la preferencia —
La expresión «carne» no debe inducirnos a pensar que una forma de expresión que prevé para la mujer la misma
la unión sexual sea el elemento primero y principal; pues, posibilidad que para el marido en orden a intentar la
en hebreo esa palabra significa ante todo al hombre en separación, lo cual se debe al derecho matrimonial romano.
su completa realidad, aunque en el matrimonio cierta- De lo cual se deduce, sin embargo, que Marcos quiere
mente que la unión carnal —también como expresión de inculcar a sus lectores étnicocristianos cómo la resolución
esa totalidad y entrega absoluta— cuenta también. La de Jesús les obliga al mantenimiento real y estricto de la
hostilidad al cuerpo y al instinto es ajena al judaismo. prohibición del divorcio. Esta concreta exposición «legal»
La disolución de la sociedad conyugal la califica Jesús la confirma también Pablo en sus instrucciones a la co-
simple y llanamente de «adulterio», ruptura de la comu- munidad de Corinto. A los cristianos casados les ordena,
nión entre dos, que Dios quiso desde el comienzo. No no él sino «el Señor», que la mujer no se separe de su
sin razón hablamos también nosotros de la «alianza ma- marido y que el marido no despida a su mujer. Añade
trimonial»; las relaciones de Dios con Israel como el además que si una mujer se ha separado, no vuelva a ca-
pueblo de su alianza las presentan los profetas bajo la sarse o que se reconcilie con su marido (1 Cor 7,10s). El
imagen de un matrimonio (especialmente Oseas 1-3). Aho- cristianismo primitivo conoció, pues, ya una «separación
ra bien alianza es una vinculación personal, firme y obli- de mesa y lecho» sin disolución del matrimonio; práctica
gatoria que debe ser permanente. La obligatoriedad per- que no está atestiguada por lo que respecta al mundo
petua, mientras dure la vida, no es así una imposición judío y pagano.
agobiante, sino una decisión libre y liberadora, que es Se ha combatido esta interpretación que la Iglesia
posible al hombre desde su constitución personal y que primitiva dio a la solución radical de Jesús. Originaria-
refleja su dignidad. mente Jesús habría declarado adulterio la separación ma-
Cómo la Iglesia haya aceptado y expuesto esta decisión trimonial, a fin de poner de relieve la seriedad y grandeza
de Jesús, nos lo muestra el diálogo entre Jesús y sus del matrimonio. Habría rechazado la práctica separatoria
discípulos que Marcos ha añadido para sus lectores. frecuente entre los judíos, pero sin pretender dar un orde-
Los discípulos vuelven a preguntar al Maestro sobre el namiento legal32. Pero las comunidades, que vivían en las
tema «en la casa» (cf. el comentario a 9,33) y obtienen circunstancias concretas de este mundo, necesitaban unas
una información, que transmite a los destinatarios cristia- instrucciones precisas, y así se habría llegado a la inter-
nos de Marcos, procedentes del paganismo, una palabra pretación que la Iglesia católica ha mantenido hasta hoy.
de Jesús a sus coetáneos judíos. El derecho matrimonial Una prohibición absoluta de separación en caso de un
judío facilitaba —hasta en los menores detalles— sólo matrimonio válidamente contraído la rechazan tanto las
al varón la iniciativa de disolución de su matrimonio, Iglesias ortodoxas como las reformadas. Para ello se remiten
precisamente mediante la entrega de la carta de repudio.
32. Así entre otros H. BALTENSWEILER, O . C , 61-64 y en el resumen de
Las fórmulas de la fuente de los logia (Le 16,18; Mt 5,32) P- 258, que reflejaría una visión muy común en Jos exegetas protestantes,
84 85
a la «cláusula de fornicación», contenida en Mt 5,32 y sus contemporáneos judíos; mas tampoco el manejo pura-
19,9, cuya interpretación se discute todavía hoy, incluso mente legal y jurista de su resolución respondería a sus
entre los exegetas católicos B , o se apela a la superación intenciones. Hoy nos encontramos en esa dificultad que,
radical del legalismo por parte de Jesús. También en el habida cuenta de la situación angustiosa de muchos ma-
orden de la nueva alianza puede fracasar un matrimonio trimonios, se convierte en una auténtica calamidad. La
por la debilidad y culpa de los hombres, caso en que la Iglesia de nuestro tiempo tiene que repensar todo el
prolongación externa de un matrimonio fracasado puede complicado problema con un sentido de responsabilidad
llevar a nuevas culpas. El problema se ha complicado delante de su Señor, con la mirada puesta en la salvación
extraordinariamente por lo que respecta al carácter de las de los hombres y con confianza en el Espíritu Santo. Para
enseñanzas morales de Jesús como al cambio de las cir- nosotros esto se convierte en un deseo apremiante de
cunstancias sociales de nuestro tiempo, y no podemos oración.
estudiarlo aquí con más detenimiento34. Pero hay algo
sobre lo que no cabe duda alguna: con la mirada puesta
en la voluntad originaria de Dios creador, Jesús quiso b) Jesús y los niños (10,13-16).
inculcar a los casados la máxima responsabilidad moral
13
y que no disolviesen su matrimonio; la Iglesia primitiva, Le presentaban unos niños para que los tocara; pero
por su parte, tomó muy en serio esta llamada obligatoria. los discípulos los reprendieron. H Cuando Jesús lo vio, lo
La exposición de la resolución de Jesús planteó ya en- llevó muy a mal y les dijo: «Dejad que los niños vengan
tonces problemas y sigue preocupando todavía a la Iglesia. a mí, no se lo impidáis; pues el reino de Dios es de los
En medio de la realidad de este mundo una interpretación que son como ellos. 15 Os aseguro que quien no recibe
complaciente con las apetencias humanas llevaría fácilmente como un niño el reino de Dios no entrará en él.» 16 Y él los
a una práctica muy parecida a la que Jesús condenó en abrazaba y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.
33. Sobre los distintos ensayos de interpretación, cf. R. SCHNACKENBURG,
Die sittliche Botschaft des Neuen Testaments, Munich 21962, p. 103-106. La Tampoco en esta perícopa cabe preguntarse por la si-
interpretación, ampliamente representada en el campo católico de que se trata tuación histórica. Difícilmente se llevaba a los niños pe-
de los llamados matrimonios ilegítimos y que podrían disolverse — defendida
primero por J. BONSIRVEN en Le divorce dans le Nouveau Testament, París queños, de los que aquí se trata sin duda, en los viajes
1948 — se ha visto reforzada por los estudios de H. Baltensweiler: en las de peregrinación a Jerusalén. El episodio debería haber
comunidades en que convivían cristianos procedentes del judaismo y del gen-
tilismo, debían disolverse los matrimonios entre parientes cercanos, prohibidos ocurrido en alguna estación del viaje; pero no se da nin-
entre los judíos; véase recientemente Dte Ehe im NT, p. 87-102. No obstante,
otros trabajos recientes de investigadores católicos defienden una verdadera
guna indicación geográfica. Los discípulos, que quieren
excepción a la indisolubilidad: J. MOINGT, Le divorce «pour motif d'impudi- proteger a Jesús de la gran concurrencia — ¿o se escan-
cité». en «Rech. de Science Reí.» 56 (1968) p. 337-384; A. SAND, Die Unzuchls-
klausel in Mt 5,31.32 und 19,3-9, en «Münch. Theol. Zeitschr.» 20 (1969)
dalizan por el deseo de un contacto mágico de Jesús (cf.
p. 118-129. 5,27-31)? — sólo vienen presentados para dar mayor re-
34. Véase el volumen mencionado en nota 31: Theologie der Ehe —pu- lieve a las palabras y posturas de Jesús. El conjunto no
blicación del círculo ecuménico de trabajo formado por teólogos protestantes
y católicos —, Ratisbona - Gotinga 1969. constituye una escena idílica tendente a subrayar la con-
86 87
descendencia de Jesús con los hombres y con los niños, efecto artístico que en el problema de la indisolubilidad
sino una importante solución de principios para la comu- del matrimonio. Lo que primero se transmitió fueron unas
nidad. Se le indica cómo debe comportarse frente a los palabras de Jesús que tenían un carácter normativo para
niños; tal vez había también que resolver el problema de la Iglesia primitiva; de las que se podían seguir nuevas
si los niños debían ser bautizados en edad temprana. A juz- consecuencias para su vida y aplicarse a los nuevos pro-
gar por los tres logia de Jesús, que la tradición ha con- blemas que surgían. Pese a todo lo cual, una bendición
servado acerca de los niños, no cabe dudar de su postura de los niños es perfectamente posible en el ministerio te-
netamente positiva en favor de los niños. rrestre de Jesús, como se demostrará.
De estos logia sobre los niños (véase el comentario a Jesús ha señalado la actitud infantil como ejemplar
Me 9,37 en que originariamente los «pequeños» indicaban para cuantos anhelan el reino de Dios. ¿Qué pretende
ciertamente a los discípulos de Jesús), la sentencia: «Quien indicar con ello? Ante todo debemos liberarnos de la
no recibe como un niño el reino de Dios, no entrará en idea de que con ello se exprese la inocencia del niño. Ya
él», presenta el carácter más primitivo y la mejor testi- la misma antigüedad pagana habló sobre el particular
ficación, aun cuando su redacción y posición en el texto menos de lo que se esperaría; este pensamiento es extraño
difieran. Marcos — y Lucas tras sus huellas — trae la al Antiguo Testamento, mientras que el judaismo tardío
sentencia en la escena de la bendición de los niños; Mateo, desarrolla diversas concepciones. Por una parte, el niño
en la disputa de los discípulos por el primer puesto (18,3); no está obligado todavía a la observancia de la ley — hasta
y por lo que respecta a Juan se sospecha una acomoda- los 13 años de edad, aunque ya antes había que ejercitarlo
ción de la forma y sentido que aparece en la conversación en su cuplimiento —; por otra, ya desde su concepción
con Nicodemo (3,3.5). Tal vez incluso la auténtica palabra o nacimiento tiene el «impulso malo» 35. Ciertamente que
de Jesús, que la Iglesia primitiva poseía, aproximadamente Jesús no se refiere a la actitud moral del niño, aunque
sonaba así: «Si no os hacéis como niños no podréis una interpretación predominantemente psicológica apenas
entrar en el reino de Dios.» En el Evangelio copto de hace justicia a su palabra. Mateo ciertamente que en su
Tomás se encuentra este giro: «Jesús vio a unos (niños) contexto de la disputa de los discípulos por el primer
pequeños mamando. Y dijo a sus discípulos: Estos peque- puesto, cuando Jesús pone en medio de ellos a un niño,
ños lactantes se asemejan a los que entran en el Reino inserta a modo de aclaración: «Por consiguiente, quien
de Dios (logion 22), ciertamente que con un sentido se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el
gnóstico. La otra sentencia: «El Reino de Dios es de los reino de los cielos»; pero esto es una interpretación perso-
que son como ellos», fundamenta la amonestación de nal suya que apunta hacia aquella otra sentencia: «El que
Jesús: «Dejad que los niños vengan a mí.» Recuerda la se ensalza será humillado» (Mt 23,12; cf. Le 14,11; 18,14),
fórmula de las bendiciones (cf. Mt 5,3.10) y promete a los un logion itinerante que en el fondo se refiere a la futura
niños la participación en el futuro reino de Dios, lo exaltación por parte de Dios. Una actitud de humildad
mismo que a los pobres, a los humildes, a los perseguidos.
El marco de la bendición de los los niños produce el mismo 35. Cf. A. OEPKC en Theol. Worlerbuch zum NT v, p. 640-645.
88 89
del niño resulta problemática; por el contrario, lo que es trario, y nada impide incluso aceptar como un episodio
indiscutible es su pequenez, su escasa importancia —al histórico una bendición de los niños mediante la imposición
menos en la estimación de los mayores—, su minoría en de manos. Tal costumbre la tenemos atestiguada en el
el sentido de que no tiene desarrolladas sus facultades judaismo: «Los niños se presentan a su padre, los dis-
espirituales, de la cual habla también Pablo (ICor 13,11; cípulos a su maestro, con el ruego de que ore por ellos
14,20; cf. 3,1). Compárese con otras palabras de Jesús, y los bendiga. La imposición de manos sirve para la trans-
por ejemplo con las que pronuncia acerca de la «gente misión de la bendición.» En Jerusalén, los niños, que ha-
sencilla» (Mt 11,25) o de los «pequeños» (Me 9,42; Mt bían ayunado con los mayores, eran presentados a los
18,10), y se comprenderá fácilmente que el niño se ha escribas a fin de que éstos los bendijeran y orasen por
convertido en un símbolo de los hombres sencillos que ellos37.
acogen las palabras de Jesús con fe. Tal vez haya que Pero si las palabras de Me 10,15 —cualquiera que
decir de un modo más concreto aún: el niño llama: Abba!, sea su tenor original— tienen perfecto sentido en boca
a su padre con espontaneidad y confianza infantiles, y esto de Jesús, más tarde la Iglesia primitiva, o el evangelista,
es precisamente lo que deben aprender los que desean ha asignado a la escena un significado particular. A este
entrar en el reino de Dios 36 . En tal caso, Jesús habría respecto es instructivo el v. 14; Jesús desea que no se
sacado estas palabras directamente de sus relaciones per- impida a los niños acercarse a él, pues que a ellos les
sonales con Dios, exigiendo una actitud que él mismo pertenece el reino de Dios. Él les promete la salvación,
había vivido antes. forman parte de la comunidad de los salvados. Sobre la
Así se comprende también el amor de Jesús a los participación de los niños en el mundo futuro, incluso
niños: ellos tenían algo de la espontaneidad y franqueza, la de los niños de padres paganos que vivían en tierra de
de la confianza y abandono que resultan imprescindibles Israel, ya se había pronunciado el judaismo; según una
para nuestras relaciones con Dios y para la acogida del opinión los niños pequeños no serían resucitados sino que
mensaje de Jesús. ¿Por qué, entonces, no podía poner dormirían un sueño eterno. La Iglesia primitiva, en cam-
él a un niño en medio de los discípulos y haber abrazado bio, de la respuesta de Jesús debió sacar la consecuencia
y bendecido a los niños que le presentaban? Marcos utili- de que también los niños pequeños son miembros de la
za en ambos pasajes la misma expresión cariñosa (9,36 y comunidad, con pleno derecho y que alcanzarán el reino
10,16), señal de que considera las dos escenas estrecha- de Dios igual que los cristianos adultos. En ese sentido
mente vinculadas. Tal vez la escena originaria sea la del habla también la práctica de acoger a toda la familia y a
niño puesto en medio, y la otra de la bendición de los sociedades domésticas enteras en la comunidad cristiana.
niños se haya montado después; podría indicarlo así la El asunto podía tener especial importancia para los matri-
palabra en singular. Pero también es posible el caso con- monios mixtos entre paganos y cristianos; Pablo considera
a los hijos de éstos como «santos» (ICor 7,14).
36. Así J. JEREMÍAS, Die Gleichnisse Jesu, Gotinga '1965 y Berlín 1966,
p. 189s; cf. también E. NEUHAUSLER, Anspruch und Anlworl Gottes, Dussel-
dorf 1962, p. 134-140. 37. P. BILLERBECK i, p. 807s; ii, p. 138.
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20
Se ha pensado asimismo que tras el texto late el pro- Él le replico: «Maestro, todas esas cosas las he cumplido
blema del bautismo de los niños. La fórmula «¿qué lo desde mi juventud.» 21 Jesús entonces, lo miró, sintió afecto
impide?» pertenecía al rito bautismal (cf. Act 8,36; 10,47; por él y le dijo: «Una cosa te falta todavía: anda, vende
11,17), y de la palabra de Jesús a los discípulos se habría cuanto tienes y dáselo a los pobres, que así tendrás un
deducido que no se debía impedir el bautismo de los niños tesoro en el cielo; ven luego y sigúeme.» 21 Ante estas pa-
pequeños 38 . Esto, sin embargo, no se puede asegurar con labras, al joven se le anubló el semblante y se fue lleno de
toda certeza. A nosotros nos basta saber que la Iglesia pri- tristeza, pues poseía muchos bienes.
mitiva quería solucionar sus problemas a la luz de la
conducta de Jesús. Si ella reconocía a los niños como Es evidente que en estos versículos el evangelista quie-
miembros, con pleno derecho, de sus comunidades y llegó re decir algo a la comunidad acerca de la postura frente
a una gran estimación de los niños partiendo de una pa- a las posesiones, frente a las riquezas y la pobreza. Para
labra de Jesús, todo ello resulta también orientador para ello ha reunido varios fragmentos que la tradición atribuye
nosotros. Una actitud infantil frente a Dios, la acogida del a Jesús formando con ellos una composición mayor, en
reino de Dios «como un niño», es decir, la aceptación la que pueden reconocerse tres partes: 1.a, el encuentro de
del mensaje de Jesús con fe y obediencia, la entrega a los Jesús con un hombre rico (v. 17-22); 2.a, el diálogo de Jesús
niños que son los herederos del reino de Dios, el tomar con sus discípulos acerca del impedimento' que representan
en serio su llamamiento a la salvación, la incorporación las riquezas para alcanzar el reino de Dios (v. 23-27),
a la vida comunitaria y la oración por los niños a quienes y 3. a , la pregunta de Pedro sobre la recompensa del segui-
Jesús ha querido, todo ello constituye una permanente ex- miento en pobreza y la respuesta de Jesús (v. 28-31). El
hortación para nosotros. material de la tradición es de distinto tipo, pero objeti-
vamente le confiere unidad el tema de las riquezas y de la
renuncia a los bienes terrenales. Es importante advertir
c) Postura frente a las riquezas (10,17-22). que la respuesta de Jesús en los fragmentos primero y
tercero se refiere directamente a la idea de seguir a Jesús.
11
Cuando salió de camino, corrió hacia él uno que, De este modo se prolonga para la comunidad el tema del
arrodillándose ante él, le preguntaba: «Maestro bueno, seguimiento con la cruz (8,34). Esta exhortación comprende
¿qué haría yo para heredar vida eterna?» K Jesús le con- también la actitud que ha de adoptar la comunidad frente
testó: «.¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino a los bienes terrenos y constituye la piedra de toque para
uno, Dios. 19 Ya conoces los mandamientos: No matarás, no saber si cumple las exigencias radicales de Jesús. En el
cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testi- caso del hombre rico la comunidad aprende lo peligrosa
monio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre.-» que es la fuerza de las riquezas incluso para los hombres
serios y esforzados, lección que acentúan las palabras de
38. O. CULLMANN, Die Tauflehre des Neuen Testaments, Zurich 1948, Jesús a los discípulos. Pero, al final, el ejemplo de los
p 65-73; J. JERF.MIAS, Die Kindertaufe in der ersten vier Jahrhunderten, Gotin-
ga 1958, p. 61-68. discípulos más allegados a Jesús, que todo lo han dejado
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por su amor, es una exhortación a emprender el mismo ca- entre precepto y consejo. Precisamente la redacción de
mino de pobreza. Marcos lo demuestra con toda claridad frente al relato
El encuentro de Jesús con el joven rico —que así se de Mateo que puede inducir más fácilmente a una falsa
le llama según Mateo 19,20 — ha preocupado mucho a interpretación. Al hombre rico Jesús sólo le propone una
los expositores, principalmente por lo que atañe al pro- exigencia: la de seguirle a él renunciando a todos sus
blema de los consejos evangélicos. Frente al camino de los bienes. A la observancia de los mandamientos agrega
mandamientos, que a todos obliga, ¿no se señala aquí un expresamente: una cosa te falta aún; por lo que no deja
camino «superior» y que han elegido los miembros de a sü arbitrio la llamada al seguimiento. Para aquel hom-
las órdenes monásticas con su voto de pobreza personal? bre, en su situación concreta, no bastaba haber guardado
¿Se refiere esta perícopa al cristiano ordinario en general, los mandamientos desde su mocedad; para ser discípulo de
que vive en el mundo y que por lo mismo no puede re- Jesús tenía que hacer todavía algo más: repartir sus po-
nunciar a todos sus bienes y posesiones? Esto sería una sesiones entre los pobres, porque tales posesiones le impe-
falsa interpretación. Por mucho que se valore la decisión dían el servicio incondicional a Dios. La intención de Jesús
de los anacoretas y monjes que más tarde llevarían a la apunta a ganarse a aquel hombre para su seguimiento,
práctica la palabra de Jesús de un modo literal, hay que y la comunidad debe aprender lo que exige dicho se-
decir sin embargo que la Iglesia primitiva no sacó esa guimiento.
consecuencia. La comunidad de bienes en la Iglesia de Analicemos la escena con más detalle. Este tipo de
Jerusalén fue un fenómeno transitorio, que para nosotros hombre exaltado y propenso a las exageraciones, que
tampoco resulta perfectamente claro. Como en todas las encuentra a Jesús de camino, presenta un contraste notorio
perícopas precedentes, Marcos quiere dirigirse a toda la con la reserva y sobriedad de Jesús. El hombre se le
comunidad y a cada uno de los cristianos. El inmediato acerca, se arrodilla y le saluda con el título de «Maestro
diálogo de Jesús con sus discípulos evidencia esta orien- bueno». Jesús le replica secamente: Sólo uno es bueno,
tación general: Jesús advierte del poder de las riquezas que Dios. La frase se explica por la situación. Las elucubra-
pone en peligro la salvación. El ejemplo del hombre rico ciones de si Jesús se tenía por un pecador, están fuera
que, por causa de sus riquezas, se negó a seguir a Jesús, de lugar. De todos modos Mateo ya había reflexionado
ilustra ese peligro que acecha a todos los hombres desde sobre esta forma del saludo y de la respuesta. Y lo cam-
sus posesiones. En ese sentido tiene un alcance típico; bia así: «Maestro, ¿qué haría yo de bueno para ganar
pero considerando su caso concreto, hay que tener en cuenta la vida eterna?», y Jesús le replica: «¿Por qué me pre-
la situación personal del hombre. guntas acerca de lo bueno?» Pero las reflexiones dogmá-
La exégesis, que establece una diferencia tajante entre ticas son innecesarias si leemos la palabra en su contexto.
la observancia de los mandamientos de la ley y el segui- Jesús rechaza semejante adulación. Pero admite la pregunta
miento de Jesús sacando de esa distinción unas conse- del hombre, que buscaba honradamente, como aquel doc-
cuencias radicales, induce a varios errores. Aquí no hay tor de la ley que pregunta a Jesús por el mandamiento
fundamento para una moral doble ni para una distinción supremo de la ley (12,28). En el judaismo de entonces
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no eran pocos los hombres a quienes inquietaba el proble- porque Dios quiere a todo el hombre. Es el mismo tono
ma de qué era lo primero que debían hacer para tener radical que resuena en las palabras con que exhorta a
parte en la vida eterna, en «la vida del mundo futuro». seguirle con la cruz, pero aquí se dirige concretamente
La pregunta del joven rico va, pues, en la misma dirección a ese hombre en su situación particular. Esta presión a
que la del letrado. Jesús se muestra reservado y recita adoptar una resolución total y pronta, por la que un
sobriamente, casi rutinariamente, los preceptos del decálogo. hombre se liga a Jesús y por él se entrega al servicio
Si recuerda sólo los mandamientos de la «segunda tabla», de Dios, se advierte claramente en numerosas sentencias
los que miran a las relaciones con el prójimo, ello se relativas al tema (cf. Me 1,16-20; Le 9,57-62; 14,26), y
explica por la pregunta relativa al obrar, la realización forma parte de las peculiares relaciones del discípulo, tal
práctica de la voluntad divina. En ese terreno Jesús coin- como Jesús las ha establecido. Se trata de las circunstan-
cide con las aspiraciones del judaismo. Aunque deja de cias originarias y personales con que se encontraban los
lado las obras de la adoración divina, siempre late su hombres a quienes Jesús llamó. Pero la Iglesia primitiva ha
exigencia de demostrar el amor divino mediante el amor trasladado ese seguir a Jesús, que en realidad sólo era
al prójimo (cf. 12,33s). Es curioso el orden en que aparecen posible en vida de él y que iba ligado a su presencia en la
los mandamientos, pues la honra de los progenitores —el tierra, al tiempo posterior a los acontecimientos pascuales,
«cuarto mandamiento» — sólo se menciona al final, des- y de las exigencias de Jesús a cada uno de aquellos hom-
pués del «No defraudarás». Tal vez la mirada se dirige bres ha elaborado la llamada permanente a todos los que
ya a las riquezas del hombre; en tono ascendente Jesús creen en él. No todos tienen que dejar su hacienda, como
menciona al final los preceptos especialmente importantes no todos deben dar su vida por Jesús y por el Evangelio;
para un hombre acomodado. ¿Se refiere el «No defrau- pero todos deben escuchar la llamada del Señor que pre-
darás» a la retención del justo salario (cf. Dt 24,14; Eclo siona al máximo y a cada uno de distinta forma. Si se
4,1; Sant 5,4)? Por otra parte, en ciertas circunstancias y quiere entender esto como consejo, habrá que explicar
mediante el voto del korban, un judío podía sustraerse que para un hombre determinado puede ser un precepto.
a la obligación de atender a sus padres (cf. 7,10-13). Así La distinción entre «consejo» y «precepto» sólo tiene sen-
las cosas, Jesús pone ante el hombre el espejo de la con- tido en cuanto decisiones como la renuncia total a los
ciencia rozando ya el punto que para él es crítico. Pero el bienes personales nunca podrán exigirse a todos los cre-
hombre resiste esa prueba, y puede responder tranquila- yentes 39.
mente que todo eso lo ha observado desde su mocedad. En el caso presente el hombre rico se sustrae a las
Sólo ahora se vuelve Jesús de lleno al que le pregunta; exigencias de Jesús; se marcha apenado porque tiene
le mira cara a cara y se complace en él: «Sintió afecto muchos bienes. Nada se dice sobre la pérdida de su sal-
por él.» Clava entonces su exigencia en el corazón de
aquel hombre: «Una cosa te falta todavía: anda vende 39 Véase F. TILLMANN, Die Idee der Nachfolge Christi, Dusseldorf 31949,
cuanto tienes...» Cuando Jesús llama a seguirle, toma de p. 190-205; E.M. HEUFELDER, Die Evangelischen Rate, Viena 1953; R. SCHNAC-
KENBURÜ en Christliche Existenz nach dem Neuen Testament i. Munich 1967,
lleno la iniciativa, toca al hombre en su punto más débil, p. 147-155.
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NT. Me II, 7
vación; el Nuevo Testamento se abstiene siempre de ex- 3,34 mira Jesús en derredor y pronuncia una palabra de
presar tales juicios condenatorios. En la intención del particular importancia para la comunidad. La sentencia,
evangelista lo que cuenta es presentar un ejemplo aleccio- que Marcos introduce de este modo, probablemente sonaba
nador a la comunidad. En descargo de aquel rico puede así en el relato tradicional: «Qué difícilmente entrarán en
decirse que en el judaismo nunca desapareció la concep- el reino de Dios los que tienen riquezas; más fácil es que
ción del Antiguo Testamento, según la cual las riquezas un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre
eran una bendición de Dios, aun cuando en algunas épocas en el reino de Dios.» Este dicho de Jesús tomado de la
y en ciertos círculos también se había visto la pobreza como tradición, lo ha ampliado y comentado el evangelista bajo
un camino hacia Dios y se había considerado a «los pobres» la forma de un diálogo con los discípulos. Mediante la
en una relación peculiar con Dios (cf. la primera bien- aparición de éstos se pone de relieve la transcendencia y
aventuranza). Pero en nuestro caso no tiene excusa el gravedad impresionante de la sentencia. Se llega con ello
hombre que se aparta de Jesús; su tristeza — «lleno de a una repetición (v. 7Ab) que apenas puede tener otro
tristeza» — delata su resistencia, y su aflicción es una señal sentido que recalcar al dicho. La reflexión complementaria
de que no puede separarse de sus tesoros. «¿quién podrá salvarse?» es tal vez una aclaración del
evangelista —cuyo estilo y modos refleja la redacción —
para la comunidad, que seguía discutiendo la dura sen-
d) Las riquezas, impedimento para entrar en el reino tencia de Jesús. Pero la respuesta a la medrosa pregunta
(10,23-27). acerca de la salvación, la indicación de que todo es posible
a Dios, responde perfectamente al espíritu de Jesús y
23 encuentra confirmación en otras palabras suyas (cf. ll,23s;
Y mirando Jesús en torno suyo, dice a sus discípu-
los: «¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los Mt 19,11).
que tienen riquezas!» 24 Los discípulos quedaron asombra- La sentencia central de cuan difícilmente los hombres
dos ante tales palabras. Pero Jesús, replicando de nuevo, ricos, los acaudalados, entran en el reino de Dios, refleja
les dice: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! algo del realismo con que Jesús observaba y valoraba a
25
Más fácil es que un camello pase por el ojo de una los hombres; pero también algo de las exigencias radicales
aguja que un rico entre en el reino de Dios.» ^ Ellos se que él les presentaba en nombre de Dios. El tema de las
asombraron todavía más y decían entre sí: «¿Y quién riquezas y del bienestar, que ejercen una influencia pernicio-
podrá salvarse?» 21 Fijando en ellos su mirada, dice Jesús: sa sobre el hombre, penetra toda su predicación. «No podéis
«Para los hombres, imposible; pero no para Dios, pues servir a Dios y a Mammón» (Mt 6,24; Le 16,13); Dios
para Dios todo es posible.» reclama a su servicio al hombre entero, porque hay que
pertenecerle de una manera total e indivisa. Ahora bien,
El caso particular viene enjuiciado ahora con vistas las riquezas inducen a olvidarse de Dios, a confiar en los
a la comunidad. Marcos emplea como un recurso estilístico bienes conseguidos (Le 12,16-20) y a despreciar a los
el gesto de volverse Jesús hacia los discípulos; también en pobres que nos rodean (cf. Le 16,19ss). El dinero hace
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codiciosos, orgullosos y duros (cf. Le 16,14); a menudo Jesús, que declara dichosos a los pobres, a los atribulados,
la injusticia va unida al dinero (cf. Le 16,9). a los hambrientos, porque de ellos es el reino de Dios.
Son sin duda ideas que alentaban también en el judais- Pero Jesús no retira nada de sus duras pretensiones, aunque
mo; pero Jesús las presenta con suprema claridad y se vuelva a ellos con una expresión cariñosa («hijos»). El
agudeza bajo la llamada de la hora escatológica en que texto más breve del v. 24b —véase la traducción— es
Dios establece su soberanía. La propiedad y las riquezas seguramente el original frente a la redacción más larga que
como tales no equivalen a injusticia y robo; pero en aparece en varios manuscritos que insertan «para aquellos
muchos «la seducción de las riquezas ahoga la palabra que confían en sus riquezas»; pero dentro del contexto
(de Dios)» (Mt 13,22), y constituye una amenaza para la apenas tiene un sentido diferente. De todos modos hay
salvación cuando alguien «atesora riquezas para sí, pero una sentencia que declara terminantemente lo difícil que
no se hace rico ante Dios» (Le 12,21); así comentaba la es la entrada en el reino de Dios: «Esforzaos por entrar
Iglesia primitiva. Las palabras de Jesús se completan con por la puerta estrecha; que muchos — os lo digo yo —
su conducta, que no condenó a todos los hombres acauda- intentarán entrar, pero no lo conseguirán» (Le 13,24). La
lados. Abiertamente es alabado el jefe de aduanas, Zaqueo, imagen está emparentada con la del ojo de la aguja,
que abrumado por la amabilidad de Jesús que va a hospe- aunque muestra también que no se puede establecer una
darse a su casa, le promete de modo solemne: «Señor, imposibilidad absoluta. Jesús sólo quiere indicar la difi-
voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en cultad y exhortar al máximo esfuerzo.
algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces La imagen del camello y el ojo de la aguja no hay
más» (Le 19,8). Las limosnas no son pequeños dones de que desfigurarla en sus elementos gráficos, como si en
lo que nos sobra, sino verdaderas contribuciones de lo el griego se hubiesen intercambiado los vocablos «camello»
que se tiene para ayudar a los pobres de un modo eficaz40. y «cabo, maroma» o imaginando que el «ojo de la aguja»
Los discípulos, habituados como estaban a considerar señalase una pequeña puerta de Jerusalén, contigua a la
a los hombres ricos de entonces —entre los que se con- puerta principal y amplia. La sabiduría proverbial de los
taban no pocos fariseos — como personas piadosas, quedan orientales gusta de la hipérboles, es decir de la exage-
perplejos ante las duras palabras de Jesús. Marcos utiliza ración intencionada, y Jesús se ha servido a menudo de
a menudo tales expresiones de asombro refiriéndose a los esas imágenes fuertes. ¿Quién toma literalmente la «paja
discípulos, en las que siempre late un cierto pasmo ante en el ojo del hermano» y la «viga en el ojo propio»?
la grandeza y exigencia divinas. De hecho, aquí se les Una expresión rabínica posterior suena así: «¿Eres tú
manifiesta algo de la alienidad e incomprensibilidad de acaso de Pumbedita, donde se hace pasar a un elefante
Dios, se enfrentan aquí con el mensaje paradójico de por el ojo de una aguja?» Como la fe puede «mover mon-
tañas» (ICor 13,3; cf. Me 11,23), así ningún rico puede
40. E. NEUHAUSLER, O . C , p. 170-185. La idea de la renuncia a las pro-
entrar en el reino de Dios. La imagen pone de realce esa
piedades y su distribución entre los pobres destaca sobre todo en la obra de dificultad, mas no pretende establecer una imposibilidad
Lucas; cf. H.-J. DEGENHARDT, Lukas, Evangelist der Armen, Stuttgart 1965, absoluta.
con abundante bibliografía.
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La dureza de estas palabras de Jesús ha dado mucho cuentra ya en el Antiguo Testamento. Es la que sostiene
que hacer a la Iglesia primitiva. Esto se refleja en el pasmo la promesa a Abraham de que una mujer entrada en
y sobresalto de los discípulos y en su pregunta «¿y quién años aún puede concebir un hijo (Gen 18,14). A esa mis-
podrá salvarse?». En Mateo los discípulos reaccionan sa- ma palabra, que se cumple de modo parecido en Isabel,
cudidos también por la condena del divorcio que hace la madre de Juan Bautista, se remite el ángel Gabriel,
Jesús: «Si tal es la situación del hombre con respecto cuando explica a María la concepción de Jesús por obra
a la mujer, no conviene casarse» (Mt 19,10). Pero en nues- del Espíritu Santo (Le 1,37). Pese a lo cual, la acción de
tro texto la pregunta es más profunda, expresando la preo- Dios, que supera las posibilidades humanas, no es una
cupación por obtener la salvación. De hecho expresa el acción mágica y caprichosa, sino que está siempre en el
problema fundamental de las radicales exigencias éticas contexto de sus planes salvíficos. Al final de su disputa
de Jesús (sermón de la montaña): ¿Es posible llevarlas con Dios, Job reconoce que ha hablado indiscretamente
a la práctica? La respuesta de Jesús brota de las profun- delante de Dios, a quien nada le resulta imposible (Job
didades de su pensamiento anclado en Dios. Esa respuesta 4,2s). Dios es siempre superior, su acción es prodigiosa
revela que él no pretende traer ante todo y sobre todo una para el hombre, y sus prodigios son prodigios de amor.
nueva moral, sino un mensaje religioso: Dios está empe- En nuestro pasaje la palabra apunta también a la acción
ñado con su amor misericordioso en dar al hombre la salvadora de Dios, que es incomprensible para el hombre.
salvación, aunque de tal modo que también espera del En las obscuridades de la historia terrena, Dios coopera
hombre la generosa respuesta del amor. El hombre que secretamente a nuestra salvación; sólo cabe confiar y de-
ha comprendido ese amor de Dios ya no pregunta por la jarse conducir por Dios. En la inseguridad de los caminos
medida y límites de lo que se le pide; quiere amar a humanos existe la certeza de que conseguiremos nuestro
Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, y demos- fin último. Es una palabra de consuelo para el creyente que
trarlo con el amor a sus hermanos los hombres. Sabe se esfuerza con honradez por obedecer las exigencias obli-
que se halla seguro en el amor de Dios, y no obstante gatorias de Dios.
ese amor le solicita constantemente a hacer siempre algo
más. En esa actitud sale de sí mismo y deja incluso de
preocuparse por su propia salvación. Hay una inquietud e) Seguir a Jesús en pobreza, y su recompensa (10,28-31).
saludable por responder a las exigencias de Dios y, no
28
obstante, domina la certeza de que Dios quiere nuestra Pedro se puso a decirle: «Pues mira: nosotros lo
salvación. Pues Dios es mayor y conoce nuestro corazón hemos dejado todo y te hemos seguido.» 29 Respondió
(Un 3,20); es fiel y bondadoso para perdonarnos nuestros Jesús: «Os lo aseguro: nadie que haya dejado, por mí y
pecados (Un 1,9). De este modo ya la Iglesia primitiva por el Evangelio, casa, o hermanos, o hermanas, o madre,
intenta resolver la tensión entre la promesa de salvación o padre, o hijos, o campos, 30 dejará de recibir cien veces
y las exigencias morales, aunque sin suprimirla. más ahora, en este mundo, en casas, y hermanos, y herma-
La sentencia de que todo es posible a Dios se en- nas, y madres, e hijos, y campos, con persecuciones; y en
102 103
el mundo venidero, vida eterna. 31 Pues muchos primeros venidero» — distinción que falta en Mateo — ha debido
serán últimos, y los últimos primeros.» penetrar en la palabra originaria de Jesús antes de la
elaboración de Marcos. Fuera de este pasaje Marcos no
La observación de Pedro, en nombre de los discípulos, habla nunca del mundo presente y futuro; aunque tam-
de que lo han dejado todo por amor de Jesús, está en poco Jesús, a lo que podemos colegir, ha empleado esta
vigoroso contraste con la actitud del hombre rico que forma de lenguaje. Sus promesas se refieren siempre al
se había negado a seguir a Jesús. De este modo, al tema objetivo escatológico: el reino de Dios o la vida eterna.
del peligro de las riquezas sigue ahora el tema de la Originariamente, pues, la recompensa de «cien veces más»
pobreza apostólica. El portavoz de los discípulos no pre- debía significar la misma vida eterna; pero ya antes de
gunta por la recompensa, al menos en Marcos —en Marcos la comunidad había reinterpretado la palabra de Je-
Mateo las cosas suceden de distinto modo —; la impre- sús y hablado de una recompensa preliminar, en este
sión de que Pedro ha hecho esta pregunta sólo procede mundo; recompensa que veía en el hecho de que los
de la respuesta de Jesús. El evangelista quiere centrar discípulos de Cristo que habían renunciado a la casa, la
la atención en esta sentencia de Jesús, que la comunidad familia y posesiones encuentra una nueva familia y hogar
había conservado al igual que la palabra sobre los ricos. en la comunidad.
Según la tradición —más antigua— de la fuente de los Marcos ha aceptado esta interpretación y la ha sub-
logia, Jesús prometió una vez al círculo de sus discípulos rayado a su manera. El fundamento para ello se le brin-
más allegados, a los doce, una recompensa especial, aun daba en la escena de 3,34s: Jesús mira a los que están
cuando no se pueda señalar con precisión el tenor literal sentados a su alrededor y los llama su madre y sus her-
de la misma. La palabra original hablaba de un «sentarse manos, señalando como parientes suyos a cuantos cum-
sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel» plen la voluntad de Dios. La respuesta a Pedro desarrolla
— o para regirlas— (cf. Mt 19,28; Le 22,30). En Marcos esas mismas ideas: todos cuantos están ligados a Jesús,
la promesa empieza por dirigirse a todos cuantos lo hayan a su palabra y enseñanzas saben que reciben más de lo que
dejado todo por amor de Jesús y del Evangelio («nadie... han perdido y se saben protegidos en la comunidad. No
dejará de recibir»); habla, por tanto, a toda la comu- pocas veces los vínculos con los parientes carnales, incluso
nidad o a quienes en ella han renunciado a los bienes con los miembros más cercanos de la familia, se rompen
materiales y a la comunión familiar por causa de Jesús. sin querer y de forma dolorosa por la aceptación de la
El propio Marcos ha recibido la palabra por tradición, fe cristiana (cf. 13,12s; Le 12,52s). Seguir a Jesús exige
como lo demuestran algunos rasgos que son incuestiona- en ciertas circunstancias abandonar a los parientes más
blemente suyos: 1) el doble giro «por mí y por el Evan- próximos (Le 14,26 y par) inmediatamente y para siempre
gelio» (cf. 8,35); 2) la observación restrictiva «con per- (cf. Le 9,6 ls). Los creyentes se consuelan con la nueva
secuciones»; 3) tal vez la repetida enumeración del v. 30, familia que encuentran en la comunidad.
que los otros evangelistas suprimen.. Por el contrario, la Pero en el curso de la exposición de Marcos, en el
distinción entre «ahora, en este mundo» y «en el mundo contexto del seguimiento con la cruz, la palabra dirigida
104 105
a Pedro no sólo se considera un consuelo sino también a sus obligaciones en el mundo, a la acción social y a las
una nueva invitación. Los discípulos de entonces, en cuyo protestas necesarias contra la opresión de ciertos grupos
nombre habla Pedro, se convierten en modelo de los dis- en la sociedad? ¡Pensemos en Sudamérica! De hecho no
cípulos de Cristo que vendrán después. Marcos rebaja se pueden negar tales peligros y muchas culpas históricas
incluso la recompensa terrena del seguimiento mediante de la Iglesia hay que atribuirlas a esa forma de pensar.
el inciso «con persecuciones». Aunque los creyentes puedan También las palabras de Jesús están expuestas a una
hallar una cierta compensación en los muchos «hermanos, falsa interpretación. Mas si pensamos en la intención ori-
y hermanas, y madres, e hijos», así como en la solicitud ginal quedan excluidos los afanes de recompensa. Jesús
por sus necesidades materiales, que experimentan en el ha empleado precisamente la ¡mugen de un premio cien
seno de la comunidad; deben saber, sin embargo, que veces mayor para alentar a la renuncia de los bienes
ahora es todavía el tiempo de las persecuciones, de los terrenos por atender a la llamada del Evangelio. Quiere
padecimientos, del seguimiento con la cruz. La verdadera precisamente liberar a sus discípulos del afán egoísta del
«recompensa» está aún por llegarles; es la vida eterna dinero y de las posesiones a fin de que se confíen por
que han de esperar en el mundo venidero. Sólo entonces completo a Dios; deben administrar los bienes terrenos
llegará el gran cambio: muchos que en la tierra habían de acuerdo con la voluntad de Dios, y eso quiere decir en
desempeñado los cargos más importantes, serán entonces favor de los pobres y necesitados. Con ello no adquieren
los últimos; y otros, que habían estado en la sombra, ocu- ningún derecho frente a Dios, sino que deben esperar
parán los lugares de honor. En esta última frase —que simplemente como un don de Dios todo aquello a lo que
en Le 13,30 y en Mateo 20,16 aparece en otro contexto — ellos renunciaron. La idea judía de la recompensa que-
podría también reflejarse el mismo propósito del evange- da transformada y hasta repudiada en la predicación de
lista: recordar a la comunidad que en su constitución Jesús ".
terrena ha de soportar con Jesús el arrinconamiento y el En su pensamiento quedan excluidos el afán de una
oprobio. Es una de las sentencias cortantes y paradójicas recompensa siempre mayor, la insistencia en las propias
(cf. 8,35) que encierran una afirmación fundamental de realizaciones. Jesús suscribe las ideas judías ya en 10,21:
Jesús, pero que están formuladas de un modo tan genérico «así tendrás un tesoro en el cielo», pero las supera en
que han podido insertarse en diversos contextos (logia cuanto se remite a la libertad y grandeza de Dios. Dios
itinerantes). no se deja extorsionar, mas tampoco superar en su bondad.
Pero este motivo de la recompensa ¿no es indigno y Aquel que se lo da todo, recibirá de él mucho más (cf.
casi insoportable? ¿No se fomenta con él la actitud de Le 6,38). Quien persigue la recompensa, cuenta con ella
quien acepta sacrificios y renuncias terrenos a fin de obte- y sólo piensa en lo que el bien le puede producir, ése
ner la mayor recompensa celestial posible, la «felicidad todavía no se ha entregado de lleno a Dios.
eterna»? ¿Y no lleva esto a la fuga del mundo y al enquis-
tamiento de ghetto de las comunidades, como fuente de 41. Cf. J. SCHMID, El Evangelio .según san Marcos, Herder, Barcelona
las frecuentes renuncias de la Iglesia que se sustrae así 1967, p. 280-286; W. PESCH, Der Lohngedanke in der Lehre Jesu, Munich
1965.
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También el asentamiento en la comunidad como en tiles, 34 y se burlarán de él y le escupirán, lo azotaran y lo
la propia casa encierra sus peligros. Quien en la comunión matarán; pero a los tres días resucitará.»
de los hermanos y hermanas de fe busca una compensa-
ción efectiva por aquello a lo que ha renunciado o perdido, Deliberadamente introduce aquí Marcos el tercero y
no comprende realmente la llamada a seguir a Cristo con más largo anuncio de la pasión de Jesús. Ese anuncio
la cruz. Jesús se ha separado de sus discípulos más cer- confiere un acento especial al diálogo sobre la pobreza
canos para morir solo y abandonado por todos los hombres. al tiempo que es una magnífica introducción a la perícopa
La comunidad no es en primer término un lugar de siguiente sobre el dominio y el servicio; es también el
refugio para los solitarios, sino un lugar de reunión para contrapunto de todos los problemas y diálogos que resue-
todos los que por amor de Jesús renuncian a sus propios nan en esta sección. La comunidad sólo podrá comprender
deseos y quieren servir a los demás hombres. No es un las decisiones y exigencias de Jesús, si es consciente del
rincón de reposo al margen del mundo, sino un lugar de camino de muerte que recorre su Señor, y que él ha em-
alistamiento para salir al mundo. Y como tal debe tam- prendido con resolución absoluta, sabiendo muy bien lo
bién equipar y fortalecer a los creyentes, debe infundirles que iba a encontrarse. Este renovado anuncio de su pasión,
la seguridad de que a su lado hay personas que tienen detallada en sus aspectos más humillantes, muestra clara-
los mismos sentimientos, que marchan por el mismo cami- mente que Jesús se halla muy cerca de la consumación
no y que quieren cumplir el mismo encargo de Jesús en el de su muerte.
mundo. Una comunidad, que vive en medio de angustias La observación de que continúa la subida hacia Jeru-
y persecuciones, tiene necesidad de esta seguridad y de sálén representa en 10,1 y 10,17, de algún modo, una
este consuelo (cf. IPe 5,9); por ello ciertamente que la reanudación del relato y mantiene la unidad del relato
Iglesia primitiva no interpretó mal a su Señor cuando, al del viaje. Nuevo es el detalle de que Jesús los precedía
lado de las exigencias increíbles de Jesús supo reconocer (se piensa en los discípulos). Si los discípulos «estaban
siempre su constante bondad. asombrados» por ello; es decir, si ateniéndonos al valor
del verbo griego, son presa de un temor religioso (cf.
1,27; 10,24), ello quiere significar que este «caminar de-
f) El tercer anuncio (10,32-34). lante» de Jesús tiene un sentido particular. Habrá que
entenderlo de modo similar a la frase que Lucas pone al
32
Iban de camino subiendo a Jerusálén. Jesús caminaba comienzo de todo el viaje: «Tornó la decisión irrevocable
delante de ellos; ellos estaban asombrados, y los que le se- de ir hacia Jerusálén» (Le 9,51). Con una resolución in-
guían, llenos de miedo. Y tomando de nuevo consigo a flexible Jesús sube a la ciudad santa, a la Jerusálén situada
los doce, se puso a indicarles lo que luego le había de en un lugar elevado, aunque sabe que aquél es el lugar en
suceder: 33 «Mirad que subimos a Jerusálén, y el Hijo que va a cumplirse su destino de forma pavorosa. Se men-
del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los ciona una vez más a los que «le seguían» —cosa que
escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gen- omiten algunos manuscritos —, entre quienes hay que con-
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tar al resto de la gente que le acompañaba (cf. 10,1), aunque desprecio, la flagelación y finalmente la muerte violenta.
de nuevo se distingue expresamente a «los doce». Estas Verdad es que las burlas al rey de los judíos por parte
puntualizaciones no están hechas al azar. Los que «le se- de los soldados romanos, entre las que se alude expre-
guían» están referidos con particular intención a los lec- samente a los esputos (15,16-20), aparece en la profecía
tores, a los miembros todos de la comunidad... Estaban de Jesús antes de la flagelación (15,15); pero ello se debe
«llenos de miedo», cosa que no se comprende muy bien a que para Marcos la flagelación está estrechamente liga-
referido a la situación histórica del pasaje; pero el evan- da a la crucifixión (cf. la forma de expresión en 15,15).
gelista está pensando en los creyentes a quienes aterran Podría extrañar que no se mencione también el tipo de
los padecimientos y oprobios. No en vano ha introducido muerte, es decir, la crucifixión, como el oprobio más grave
en 10,30 «con persecuciones». Los discípulos, que están — la muerte de los esclavos y los malhechores —, como
asombrados por la resolución de Jesús que se les adelanta, ocurre en Mt 20,19. Pero fuera de la historia de la pasión,
prestan relieve a la imagen de Cristo, quienes le siguen la Iglesia primitiva lo evita, probablemente porque en su
representan la situación y postura de la comunidad. El predicación muerte y resurrección se corresponden (cf. ICor
conjunto constituye una imagen atinada del pueblo pere- 15,3s). La referencia a la resurrección tampoco falta aquí
grinante de Dios, que sigue a su Señor con actitud irreso- — como en los anuncios anteriores de la pasión—, y la
luta, titubeante y hasta miedosa, pero que aun así va apostilla «a los tres días» indica el cambio rápido intro-
precedido por «el promotor y consumador de la fe» (Heb ducido por Dios (cf. el comentario a 8,31). Lo único que
12,2). el evangelista no señala esta vez es la reacción de los
A los doce, y sólo a ellos, les descubre Jesús las cosas discípulos; parece como si su resistencia (8,32) se fuera
que le están reservadas, porque sólo ellos deben ser in- debilitando y se abstuvieran de cualquier pregunta (cf.
troducidos en el misterio de su pasión (cf. 8,31). Compa- 9,32) ante el claro vaticinio de Jesús. Su voluntad resuelta
rándolo con los anuncios precedentes, sorprende que se de aceptar la pasión y su clara presciencia deben impre-
señalen en éste las distintas etapas: judíos, gentiles y tor- sionar a los lectores.
mentos del proceso. Ahora no se trata tanto de una ins- Llama la atención sobre el lenguaje especial de este
trucción (8,31; 9,31) cuanto de un descubrimiento de último anuncio el doble empleo del verbo «entregar».
aquello que sucedió de hecho y que se expondrá detalla- También en el griego se trata de un mismo verbo. Cabría
damente en el relato de la pasión (c. 14 y 15). Justamente preguntar si la entrega a los sumos sacerdotes y a los
con ese conocimiento, se adelanta impávido Jesús a sus escribas en este cuadro anticipado y detallado de la pa-
acompañantes. Las cosas que van a sobrevenirle se pre- sión de Jesús no se refiere a la traición de Judas. En el
sentan aquí en su desarrollo histórico: el proceso ante el texto griego vuelve a emplearse el mismo vocablo (cf.
gran consejo que desemboca en la sentencia de muerte y en 14,10.11.18.21). Con ello aún se harían más densas las
la entrega a los «gentiles», es decir, los romanos; siguen tinieblas del destino que espera a Jesús; uno de sus más
luego los padecimientos oprobiosos que Jesús habrá de íntimos compañeros, uno de los que se sientan con él a la
soportar: los escarnios y los esputos, imagen del supremo mesa, le va a traicionar (14,20s). Pero la forma pasiva de
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«será entregado» permite también entenderlo como en junto a sí y les dijo: «Ya sabéis que los que son tenidos
9,31: en estas palabras late la voluntad de Dios que por jefes de las naciones las rigen con despotismo, y que
permite esta «entrega», esta impotencia y humillación sus grandes abusan de su autoridad sobre ellas. 43 Pero no
del Hijo del hombre. Los tres significados del verbo griego ha de ser así entre vosotros; al contrario, el que quiera ser
— «traicionar», «someter a juicio», «entregar» en un sen- grande entre vosotros, sea servidor vuestro, 44 y el que
tido teológico —, coinciden y son muy adecuados para quiera ser entre vosotros primero, sea esclavo de todos;
45
indicar el doble juego de la malicia pérfida y la acción pues aun el Hijo del hombre no vino a ser servido, sino
violenta de los hombres con la incomprensible paciencia a servir y a dar su vida en rescate por muchos.»
de Dios, bajo la que se esconde su plan salvífico. Las
tinieblas de la pasión se hacen cada vez más densas a La perícopa de los dos hijos de Zebedeo, que aparece
medida que el pensamiento penetra mejor en los oprobios en violento contraste con el último y más detallado anun-
y tormentos que los hombres maquinan y Dios permite; cio de la pasión de Jesús, presenta una gran semejanza
pero el Hijo del hombre ha entrado en lo más profundo con la discusión de los discípulos por el primer puesto,
de sus tenebrosidades (cf. 15,34). después del segundo anuncio de la pasión (9,33-37). Tam-
bién Santiago y Juan aspiran a la preeminencia, queriendo
ocupar los primeros puestos a derecha e izquierda de
g) La petición de los hijos de Zebedeo (10,35-45). Jesús cuando sea entronizado como soberano. Y de nuevo
surge una disputa entre los discípulos; los otros diez se
35
Entonces se le acercan Santiago y Juan, los dos hijos irritan — cosa humanamente comprensible — por esta pre-
de Zebedeo, para decirle: «Maestro, quisiéramos que nos tensión de los dos hijos del pescador. El relato se presenta
hicieras lo que te vamos a pedir.» 36 Él les preguntó: «.¿Qué como una escena histórica, aunque analizado con más de-
queréis que os haga?» 31 Ellos le contestaron: «Concédenos talle tiene las características de una composición literaria.
que nos sentemos, en tu gloria, el uno a tu derecha y el Pues, las palabras de dominio y servicio, el enfrentamiento
otro a tu izquierda.» 38 Pero Jesús les replicó: «No sabéis de los violentos gobernantes terrenos con los discípulos,
lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo voy a a quienes se les impone servir, se encuentran en Lucas
beber o de ser bautizados con el bautismo que yo voy a re- con otro tenor literal a propósito de la discusión de los
cibir?» ^ Ellos respondieron: «Sí que lo somos.» Pero discípulos en la última cena (Le 22,24-27). Marcos ha
Jesús les dijo: «Cierto; beberéis el cáliz que yo voy a beber transmitido el diálogo de Jesús con los hijos de Zebedeo,
y seréis bautizados con el bautismo que vo voy a recibir. en el que se contiene un recuerdo histórico, uniéndolo a
40
Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es las sentencias de los v. 43-44, independientes en la tradi-
cosa mía el concederlo; eso es para aquellos a quienes está ción; Mateo le sigue en este ordenamiento. La libertad
preparado.» de la primitiva redacción cristiana se pone también de
41
Cuando lo oyeron los otros diez, comenzaron a in- manifiesto en el hecho de que Mateo no introduce la
dignarse contra Santiago y Juan. 42Pero Jesús los llamó petición por boca de los dos hermanos, sino por boca
112 113
NT, Me II, 8
de su madre; evidentemente para dejar en mejor lugar a presas en la imagen habitual de los judíos de aquel tiempo,
ambos apóstoles. También la última sentencia del v. 45, para quienes el Mesías — el Hijo de David — iba a esta-
que presenta al mismo Jesús como modelo de servicio blecer un reino terreno. La misma idea mesiánica supo-
hasta la entrega de la propia vida, la ha elegido probable- níamos también en Pedro a propósito de la escena de
mente Marcos en esta forma como conclusión del relato. Cesárea de Filipo (8,29s).
En Lucas, Jesús habla de que se encuentra a la mesa, en La respuesta de Jesús —algo menos tajante que la
medio de sus discípulos, como el que sirve (22,27); tradi- palabra dirigida a Pedro (8,33) — descubre la mentalidad
ción que, en el relato joánico del lavatorio de los pies, puramente humana de los discípulos. No han comprendido
adquiere una forma todavía más gráfica (Jn 13,3-10). Como que en el seguimiento de Jesús les está señalado el cami-
en muchas otras ocasiones, también en nuestra perícopa ,no de los dolores y la muerte, antes que puedan estar
se evidencia que lo más importante para la Iglesia primi- con Jesús «en su gloria». Les recuerda su propio camino:
tiva era la tradición de las palabras. Ha conservado fir- tiene que beber un cáliz y ser bautizado con un bautismo;
memente las palabras de Jesús, las ha meditado y aplicado dos imágenes que descubren su sentido a la luz del An-
a su situación, y los evangelistas subrayan esta intención tiguo Testamento. A menudo se habla del cáliz de la
con su redacción respectiva. La norma fundamental del cólera o del vértigo que Dios da a beber a su pueblo
servicio, que Jesús establece para la comunidad de los infiel de Israel o a los pueblos orgullosos del mundo. «Le-
discípulos, es el núcleo consistente de la tradición, y la vántate, Jerusalén, tú que has bebido de la mano del
palabra viene confirmada por los hechos, las exigencias Señor la copa de su ira; hasta el fondo has bebido la copa
por el ejemplo insuperable. que causa vértigo» (Is 51,17). «Toma de mi mano esta
La petición de los hijos de Zebedeo refleja la orien- copa del vino de mi furor, y darás de beber de ella a todas
tación todavía terrena de sus esperanzas y de la mayor las gentes a quienes te envío» (Jer 25,15). Es un cáliz
parte de los discípulos. Un rasgo curioso es la forma as- de aflicción y de amargura (Ez 23,33); todos los impíos de
tuta con que traman su petición; primero quisieran obtener la tierra habrán de beber de él (Sal 75,9). No es, pues,
una especie de carta en blanco para su deseo todavía si- simplemente el «cáliz amargo del dolor», sino una imagen
lenciado. Mas Jesús les obliga a quitarse la máscara. Su de la cólera y del juicio de Dios. Si Jesús aplica esta
deseo de sentarse a derecha e izquierda de Jesús «en tu imagen a su propia pasión (Me 14,36 y par), bien puede
gloria», apenas puede entenderse si no se supone que sugerir la idea de que asume sobre sí el juicio de Dios42
esperaban un reino mesiánico sobre la tierra. De todos y que quiere soportar las penalidades externas por amor de
modos, la Iglesia primitiva ha referido «en tu gloria» al los hombres. También la imagen del bautismo indica una
reino de Jesús, transcendente y escatológico (cf. 8,38). La extrema necesidad, un sumergirse en las olas de la tribu-
petición de estos discípulos, que fueron los primeros llama-
42. C. DELLING, Baptisma baplisthdndi en «Novum Testamentum» 2 (1957)
dos (l,19s) y los preferidos de Jesús (cf. 5,37; 9,2), permite p. 92-115. El intento de ver ahí el problema de la cena y del bautismo que
echar una mirada a sus esperanzas mesiánicas en vida se presentó a la comunidad primitiva no tiene sentido, G. BRAUMANN, Leidens-
kelch und Todestaufe (Me 10,38f) en «Zeitschr. für die neutestament. Wissen-
de Jesús. Estaban todavía poco iluminadas y probablemente schaft» 56 (1965) p. 178-183.
114 115
lación: «todos tus torbellinos y olas todas ya han pasado puestos de honor y dominio en el futuro reino de Dios
sobre mí» (Sal 42,8; cf. 69,2s). Se puede hablar de un está, como el futuro todo, exclusivamente en las manos
bautismo de muerte, aunque las imágenes no apunten de Dios.
inequívocamente a la muerte física. La breve frase «eso es para quien está preparado»
Cuan lejos están los discípulos de los pensamientos requiere una mayor consideración. El concepto de «estar
de Jesús lo pone de manifiesto su respuesta de confianza preparado» para las cosas futuras procede del lenguaje apo-
en sí mismo: «Sí que lo somos (capaces).» Están dispues- calíptico. Se encuentra a menudo aun dentro del Nuevo
tos a soportar las más duras pruebas y padecimientos a Testamento (Mt 25,34.41; cf. Mt 22,4.8; ICor 2,9) y quiere
cambio de compartir la soberanía con su Señor, y para indicar que Dios en sus planes ha ordenado con antela-
ello confían en sus propias fuerzas. Todavía no han com- ción las realidades escatológicas; más aún: que la salvación
prendido que es necesario dejarse conducir por Dios y y la condenación las establece él de forma insoslayable
que nada cuenta el orgullo humano frente a los embates (Rom 9,23). Pero en este lenguaje apocalíptico se le dice
más violentos. El deseo de dominio y poder es un estorbo al hombre que no debe inquietarse por ello. Si las ideas
para seguir a Jesús en su camino. Por ello, les dice sólo girasen en torno a la recompensa, el reino y la gloria
Jesús claramente que beberán como él el cáliz y experi- venideros, sería una recaída en el falso pensamiento apo-
mentarán el mismo bautismo; pero esto no justifica nin- calíptico. Más bien se invita al discípulo de Cristo a actuar
guna pretensión a los puestos de honor. Esta respuesta en la hora presente; el futuro empieza para él en sus actos
suena como una profecía sobre el destino futuro de los y padecimientos sobre la tierra. Lo que Dios nos ha
hermanos, y se ha concluido que Jesús les vaticina su preparado debe espolearnos al amor (cf. ICor 2,9), al
martirio. De hecho Santiago sufrió esa suerte bien pronto esfuerzo moral. Dios ha dispuesto de antemano las obras
(Act 12,ls); en cuanto a Juan faltan noticias precisas, que nosotros debemos realizar personalmente (cf. Ef 2,10).
aunque se aduce el presente pasaje en favor de sus tem- A los dos discípulos que aspiran a la soberanía, y a todos
pranos martirio y muerte. El problema no deja de tener cuantos quieran seguirle, Jesús les responde que deben
importancia por lo que respecta a quien ha sido el autor dejar de lado las aspiraciones de poder y confiarse por
del cuarto Evangelio, aunque no es tan decisivo como completo a las disposiciones divinas como hace él.
antes se pensaba43. Lo que Marcos quiere decir a su Las palabras sobre los poderosos señores del mundo,
comunidad es algo distinto: Dios dispone del hombre tal vez con un cierto eco de ironía — «los que son tenidos
que se forja grandes planes, y obligación del discípulo es por jefes» — en aquel momento histórico aludía muy
someterse a la disposición divina. La distribución de los particularmente a los reyes déspotas y a los príncipes
vasallos de Roma, de quienes los judíos tenían una expe-
43. Véase R. SCHNACKENBURG, Das Johannesevangelium i, Friburgo de riencia bastante exacta bajo los gobernantes de la casa de
Brisgovia - Basilea - Viena 21966 y Leipzig 1967, p. 71-73. No obstante no
hay por qué admitir el carácter de autor directo del apóstol Juan; el cuarto
Herodes. La frase está formulada de un modo circuns-
Evangelio conserva su valor de testimonio en cuanto contiene una tradición pecto : se pavonean de su poder y subyugan a los pueblos;
antigua, apostólica, y un testimonio cristiano que la Iglesia primitiva ha- sus grandes y sus funcionarios obran a imitación suya
reconocido (cf. ibid. 61s).
116 117
en cuanto que abusan de sus poderes. Lucas acentúa aún («servidor vuestro») como para la constitución de la co-
más el contraste entre el ser y parecer: se hacen incluso munidad en general. No es posible decir si Marcos ha
llamar «bienhechores» (22,25), recuerdo del culto a los pensado también en algunos oficios particulares de la comu-
soberanos con sus agasajos y frases grandilocuentes. Pero nidad, como lo hace claramente Lucas (22,26: «el que
idéntico espectáculo se repite en todas las latitudes en manda»).
que los hombres aspiran al poder y ejercen el dominio Las palabras que acerca del servicio especialísimo de
de una manera egoísta; esta inclinación está profundamente Jesús hasta la entrega de su propia vida, que cierran la
arraigada en el corazón humano y lo corrompe al igual perícopa, merece nuestra consideración por muchos as-
que las riquezas. Jesús no es un político revolucionario, pectos: hablan del Hijo del hombre, de la misión de Jesús
pero quiere provocar la revolución interna en sus discípu- y de su muerte expiatoria. En ella se ha condensado y
los. Les prescribe una ley fundamental que no sólo prohibe formulado toda la cristología antigua, pero de manera
semejante afán de dominio sino que da a su comunidad que no desfigura el pensamiento y conducta de Jesús.
como tal un sello completamente distinto. Sociológicamente Pese a sus plenos poderes, no fue un dominador, sino un
considerados, los discípulos constituyen en el mundo un servidor en medio de los hombres; ni siquiera dentro
grupo de hombres, pero sometidos a la soberanía de Dios; del círculo de sus discípulos ha actuado como Señor. Un
grupo para el que vale la sentencia paradójica: el que discípulo de los rabinos, que quisiera aprender las pres-
se exalta será humillado (por Dios), y el que se humilla cripciones de la ley y las reglas para la exposición de la
será exaltado. Esta idea, que fluye del mensaje de Jesús Escritura a los pies de un doctor de la ley al tiempo
(cf. Mt 18,4; 23,12; Le 14,11; 18,14), se esconde también que desease llevar una vida de conformidad con la ley,
bajo la exhortación ha «hacerse servidor y esclavo». La venía también obligado al servicio personal de su maestro.
soberanía de Dios, bajo la que todos están por igual, y Semejante pretensión no la exhibió nunca Jesús, y ade-
la solicitud divina por los oprimidos, los pobres y los más, en la última reunión con sus discípulos, ejerció un
despreciados — solicitud que Jesús ha mostrado en su servicio, casi en forma demostrativa, que no correspondía
predicación y en su conducta toda—, exigen esa nueva al señor de la casa (cf. Le 22,27; Jn 13,13s). No es impro-
actitud fundamental en la comunidad de sus discípulos. bable que con ello quisiera dar una muestra de su amor
La sentencia, que ha adoptado diversas formas en la tra- hasta el extremo (cf. Jn 13,1). La Iglesia primitiva tenía
dición, y que ya hemos meditado a propósito de la discu- perfecto derecho a considerar los padecimientos de Jesús
sión de los discípulos por el primer puesto (9,35), aparece hasta su muerte, que aceptó por obediencia a Dios, como
aquí en la forma expresiva del paralelismo de sentencias el máximo servicio en favor de los hombres. Si esta
y en marcado contraste con lo que ocurre generalmente entrega de Jesús se ha interpretado en unión con las pa-
en las sociedades humanas. Con ello se da a la comunidad labras del cáliz (Me 14,24) como una muerte expiatoria
una palabra de orientación, pero que también debe reali- y vicaria; no por ello se ha falseado la intención de Jesús.
zarse de un modo concreto en el camino; palabra que vale Bajo la palabra del rescate o redención por muchos
tanto para las relaciones mutuas de los hermanos entre sí se encuentra sin duda una alusión a la idea del siervo de
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Yahveh que sufre y expía, según el texto de Is 53. De no es más que una imagen— de otra forma: Cristo nos
aquel personaje único se dice: «Ofreció su vida como ha rescatado de la maldición de la ley (Gal 3,13; 4,5)
sacrificio de expiación» (53,10); «mi siervo justificara a utilizando al mismo tiempo la metáfora paralela de la
muchos y cargará sobre sí los pecados de ellos» (v. 11); «ha «manumisión» por parte de Dios: «Habéis sido comprados
entregado su vida a la muerte, y ha sido confundido con a precio»; es decir, sois libres y pertenecéis a Dios (ICor
los facinerosos, y ha tomado sobre sí los pecados de todos 6,20; 7,23)".
y ha rogado por los transgresores» (v. 12). La expresión Es precisamente como conclusión y cima de la sen-
«rescate» parece interpretar la idea de sacrificio expiato- tencia sobre el servicio donde la imagen del rescate ad-
rio por el que un israelita quedaba libre de su culpa. Pero quiere su justa perspectiva: la muerte de Jesús es su
el Hijo del hombre pone su vida, se entrega a la muerte acción más grande, puesta de un modo consciente, con la
«por muchos», para procurarles vida y salvación. Este «por que corona su vida de servicio en favor de los otros. La
muchos» se ha interpretado ya en sentido universal en Iglesia primitiva ha recordado esta actitud de Jesús prin-
el mismo poema del siervo de Yahveh; no sólo en favor cipalmente en la celebración de la eucaristía, cuando
del pueblo de Israel como ocurre en la teología judía del escuchaba que Jesús con su sangre derramada «por mu-
martirio del tiempo de los Macabeos, sino en favor de chos» quería sellar la alianza perfecta y definitiva de
todos los pueblos. «Muchos» o «los muchos» significa Dios con la humanidad (cf. 14,24). Pero comprendió tam-
en el lenguaje usual judío, la pluralidad, la multitud en bién, como lo prueba la palabra que comentamos, la
cuanto contrapuesta a uno. Es la idea de la sustitución: obligación que de ahí se le derivaba: así como Dios ha
uno representa a los muchos, es decir a todos, ocupa su aceptado el sacrificio de su Hijo, del mismo modo todos
lugar e intercede en favor de ellos. Así aparece ya en las cuantos hemos entrado en esta alianza con Dios debemos
fórmulas de predicación más antiguas que han llegado estar prontos al mismo servicio en el seguimiento de Jesús.
hasta nosotros: «Cristo murió por nuestros pecados, según
las Escrituras...» (ICor 15,3), sin que se hable expresa-
mente de rescate. No hay que forzar la idea del «rescate», II. JESÚS EN JERUSALÉN (10,46-13,37).
ni preguntar a quién se ha pagado ese rescate, ni enten-
derlo como contrato, exigencia de justicia o medida de Con 10,46 Jesús alcanza Jericó, la ciudad en que los
castigo. De otro modo, se llegaría a concepciones tan peregrinos que llegaban por el camino del Este (cf. 10,1)
insostenibles como la de Dios insistiendo en la satisfacción
y exigiendo que un inocente muera por los culpables. Se 44. El pensamiento de la «redención» de todos los hombres por Jesucris-
to se expresa también en el Nuevo Testamento de otro modo: se le puede
trata más bien de una suprema entrega personal, en cuanto considerar «autor de la vida» (Act 3,15), «salvador» (Act 5,31), «autor de
que Jesús se entrega a la muerte por amor a nosotros, la salvación» (Heb 2,10; cf. 12,2) por cuanto nos ha precedido y ha hecho
posible el camino que conduce a la salvación. Tal vez esta idea responde
Dios nos demuestra su amor supremo y nos acoge amoro- mejor a nuestra postura espiritual; lo importante es que Jesús no sólo aparece
samente en este uno que es su Hijo. Pablo vuelve a como modelo, sino que se le ha visto en el significado insustituible que
tiene para todos los hombres. En este uno ha recibido Dios a la humanidad
desarrollar la imagen del rescaté —que también en él y le ha prometido la salvación (cf. Act. 4, 12).
120 121
cruzaban el Jordán y entraban en la antigua vía hacia siempre malo, del mundo, aunque en definitiva no se
Jerusalén (cf. Le 10,30). La curación del ciego Bartimeo, trata de instruirla sino más bien de exhortarla y alentarla
un antiguo relato firmemente localizado en Jericó, pertenece a mantener la actitud adecuada.
ya por su carácter a la nueva sección que trata de la en- El material de tradición reunido en esta sección no
trada de Jesús en Jerusalén y de su último ministerio está ordenado, como en ocasiones precedentes, de un
en la capital. Esta sección permite establecer tres sub- modo cronológico. Cierto que la entrada de Jesús en
secciones: 1) las obras simbólicas, de alcance mesiánico: Jerusalén pertenece a su vida y ministerio anterior a la
curación del ciego Bartimeo, entrada bajo las aclamaciones pascua de la muerte; pero como Marcos y los otros dos
del pueblo, purificación del templo y maldición de la higue- sinópticos sólo hablan de una entrada de Jesús en la
ra; 2) diálogos y discusiones de Jesús con distintos grupos Ciudad Santa —aunque Jesús acudió repetidas veces a la
en la capital judía; 3) vaticinio sobre la destrucción de capital (cf. el Evangelio de Juan y otros indicios de los
Jerusalén y gran discurso escatológico. mismos en Le 13,34 y en los otros dos sinópticos)—,
Todo esto lo ha reelaborado el evangelista conforme muchos de estos debates se han reunido en esta sección,
a un plan. Los acontecimientos que ocurren en la entrada aunque probablemente tuvieron lugar antes en la misma
de Jesús en Jerusalén evidencian la atmósfera tensa y ciudad de Jerusalén. El evangelista ha hecho una selec-
cargada que se respira en la vieja ciudad santa. El propio ción consciente, siempre con la mirada puesta en el obje-
Jesús da a conocer su dignidad mesiánica mediante una tivo de su exposición y en las necesidades de la comunidad.
serie de acciones simbólicas; al mismo tiempo se afirma También ha elaborado teológicamente algunos detalles con-
la resolución de sus enemigos para eliminarle. Situación cretos del material, de tal modo que ya no podemos
que se esclarece todavía más con las disputas entre Jesús reconstruir de un modo claro los episodios históricos, como
y los representantes más destacados del judaismo. De la entrada y purificación del templo, por citar un ejemplo.
todos modos, estos diálogos tienen aún otro sentido: la Pero la visión creyente da a la exposición una profundidad
de dar una explicación a la comunidad sobre los impor- de pensamiento, que echaríamos de menos en un relato pu-
tantes problemas ante los que Jesús ha tomado posiciones. ramente objetivo. La agudización dramática del conflicto
Con ello cae el telón sobre la actividad pública de Jesús. con los círculos dirigentes judíos, la rápida evolución de
Sigue aún una instrucción privada a los discípulos sobre aquellos últimos días en Jerusalén que conduce a la pri-
el destino de Jerusalén y sobre el tiempo futuro, que sión y ejecución de Jesús, no cabe ponerlas en duda; pero
aparece bajo el signo del fin; es el tiempo en que vive la no es posible seguir el curso exacto de los sucesos. Por
comunidad de Marcos. Es la comunidad la que recibe el contrario, da la impresión de que estos días están re-
instrucciones sobre su conducta en las tribulaciones que pletos de acontecimientos sumamente graves para el tiempo
habrá de padecer con las persecuciones y sufrimientos futuro; literariamente se observa asimismo un reiterado
externos, aunque también internamente por obra de seduc- aplazamiento de gran efecto hasta que los episodios de
tores y diversas tentaciones. Es una enseñanza escatológica la pasión irrumpen y se desarrollan de forma incontenible.
que se imparte a la comunidad para su vida en este tiempo,
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bras cuyo pleno significado solo descubrirán en las cir-
1. OBRAS SIMBÓLICAS DE ALCANCE MESIÁNICO(10,46-11,25). cunstancias y tribulaciones de la comunidad.
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ningún significado simbólico; también la fórmula de saludo manera firme e inconmovible, aunque las gentes se lo
Rabbuni («maestro», v. 516; cf. Jn 20,16) es una antigua recriminan. Sus fe está todavía tan poco iluminada como
forma aramea. Tampoco tiene especial interés la locali- la de aquella mujer del pueblo que tocó la fimbria del
zación del suceso en Jericó, la «ciudad de las palmeras» vestido de Jesús; pero cree en la bondad y en el poder
al Norte del mar Muerto, uno de los establecimientos hu- de Jesús en quien se le acerca la ayuda de Dios. Esa fe
manos más antiguos de Palestina, con la que en los Evan- supera la perspicacia de los doctores de la ley (cf. 12,35-37)
gelios sólo se conecta la tradición particular lucana del al igual que la torpeza de la multitud. El ciego se ha for-
jefe de aduanas Zaqueo (Le 19,1-10). Fuera de esto sólo mado su propia idea sobre el «Nazareno» (cf. 1,24), su
se menciona a Jericó en la parábola del samaritano com- procedencia no le crea ningún obstáculo (cf. 6,1-6) y le
pasivo (Le 10,30). Marcos refiere esta curación —la única habla lleno de confianza. Un hombre así de confiado puede
en la segunda parte de su libro— no porque haya tenido haberse convertido en discípulo de Jesús y aceptado la
lugar en la última estación del viaje de Jesús a Jerusalén, posterior confesión de fe de la comunidad en Jesús, pero
ni siquiera para demostrar la no menguada fuerza curativa no, le sigue inmediatamente, y más tarde quizá perteneció
o la no disminuida misericordia de Jesús. Esta curación de hecho a la comunidad, como aquel Simón de Cirene
está narrada de distinto modo que la de Betsaida (8,22-26). que ayudó a Jesús a llevar la cruz (15,21). Para los
Escuchamos los grandes gritos del mendigo en el camino, lectores cristianos el ciego pasa a ser el modelo del cre-
en los que resuena por dos veces la invocación «Hijo de yente y discípulo que ante nada retrocede y que sigue
David». Fuera del diálogo sobre la filiación davídica del a Jesús en su camino de muerte.
Mesías en Me 12,35-37, es la única vez que encontramos Mas para Marcos tiene también importancia especial
en el Evangelio de Marcos esta designación judía del la conducta de Jesús: ¡Es sorprendente que no rechace el
Mesías... y Jesús la permite. Muchas personas de entre título de Mesías y ni siquiera el título de «Hijo de David»,
la multitud del pueblo reprendían al hombre, pero Jesús más peligroso políticamente! Pero una vez emprendido el
manda que se lo acerquen. Alaba su fe — «tu fe te ha camino de la muerte y cuando se acerca el fin en que debe
salvado»— con las mismas palabras que había dirigido cumplirse el designio divino, pueden caer las barreras y
a la mujer de fe sencilla que sufría un flujo de sangre puede desvelarse el misterio mesiánico. La falsa interpre-
(5,34). El ciego sanado no se marcha sin más ni más sino tación de un libertador político no impedirá por lo demás
que sigue a Jesús en su camino. que Jesús sea ejecutado como tal; eso no sólo no impide
Considerando estos matices narrativos, puestos por el sino que da cumplimiento a los planes secretos de Dios:
evangelista, es precisamente como descubrimos el sentido la muerte de Jesús a mano de los hombres le convierte
de la curación del ciego en este pasaje. Las turbas po- por voluntad divina en verdadero portador de la salvación.
pulares, cosa que ya sabían los lectores mucho antes, acom- Jesús es el Mesías, aunque en un sentido distinto del que
pañan a Jesús, pero sin una fe profunda, ciegas por lo los judíos esperaban. Evidentemente hay una línea que va
que respecta a su misión. El ciego Bartimeo, por el contra- desde la invocación del ciego de Jericó a las aclamaciones
rio, cree en él como Hijo de David y como Mesías, de del pueblo con motivo de la entrada en Jerusalén: «¡Ben-
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dito sea el reino, que ya llega, de nuestro padre David!» delante, i<gual que los que iban detrás, gritaban: «¡Hosanna!
(11,10). Ese reino llega, pero de forma diferente de co- ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 10 Bendito
mo lo esperaba el pueblo: como el reino de Dios que el reino, que ya llega, de nuestro padre David! ¡Hosanna
abraza a todos los pueblos, a «los muchos» por quienes en las alturas!» n Entró en Jerusalén, en el templo; y des-
es derramada la sangre de Jesús (14,24; cf. 10,45). Es un pués de observarlo todo, como ya era tarde, salió para
reino de paz, como lo testifica a los sabios la entrada real Betania con los doce.
y pacífica de Jesús en Jerusalén sobre un pollino. Jesús
permite al ciego Bartimeo y a la multitud que le acompañen Este conocido episodio del domingo de ramos es más
en la entrada. La curación era sólo un signo de la fe profundo de lo que solemos creer en general llevados de
salvadora. Así como la fe ha curado al ciego, le ha «sal- la costumbre. Presenta tan fuerte estructuración teológica,
vado» con ayuda de Jesús, así también la fe, que conduce que apenas tiene sentido preguntarse por su exacto des-
a la unión con Jesús y a su seguimiento por el camino de arrollo y alcance histórico, por la idea de las turbas acom-
la muerte, proporciona la verdadera salvación, la redención pañantes y por la impresión que produjo en la opinión pú-
definitiva. blica. Los intentos que hasta ahora se han hecho por
atribuir a Jesús unos propósitos políticos en base a esta
acción, han fracasado; en el proceso seguido contra Jesús
b) Entrada de Jesús en Jerusalén (11,1-11). este suceso no desempeña ningún papel. Numerosos grupos
de peregrinos afluían a la ciudad santa con motivo de la
1
Y cuando van acercándose a Jerusalén, por Betfagé fiesta de pascua, y la entrada de Jesús no presentaba
y Betania, junto al monte de los Olivos, envía a dos de de suyo ningún carácter violento o sensacionalista. Una
sus discípulos, 2 y les dice: «Id a esa aldea que está frente conmoción mesiánica de las turbas que llegase al terreno
a vosotros y, apenas entréis en ella, encontraréis atado un político podría deducirse a lo más de sus vítores y acla-
pollino, en el cual no se ha montado todavía nadie; des- maciones; pero éstos no nos los transmiten los evangelistas
atadlo y traedlo. 3 Y si alguien os dice: "¿Por qué hacéis de modo uniforme, y la coincidente aclamación — que los
eso?", responded: "El Señor lo necesita, pero en seguida lectores cristianos relacionaron con la dignidad mesiánica
lo devuelve otra vez aquí."-» 4 Ellos fueron y encontraron de Jesús en sentido cristiano— «¡Bendito el que viene
un pollino atado delante de una puerta, fuera, en la calle, en el nombre del Señor!» es una frase tomada de los Salmos
y se ponen a desatarlo. 5 Pero algunos de los que estaban que podía aplicarse a cualquier visitante del templo, una
allí les preguntaban: «¿Qué hacéis desatando el pollino?» frase litúrgica como lo es el «¡Hosanna!». El evangelista
6
Ellos les respondieron como Jesús se lo había indicado, y presenta todo el conjunto, llevado no del interés histórico,
les dejaron hacerlo. 7 Llevan, pues, el pollino ante Jesús, sino de determinadas intenciones teológicas. Los otros
echan encima del pollino sus mantos, y Jesús se montó en dos sinópticos han puesto nuevos acentos a este relato,
él. 8 Muchos extendieron sus mantos sobre el camino; desde su personal punto de vista. Aquí sólo nos pregun-
otros, follaje que cortaban de los campos. 9 Y los que iban tamos por el propósito de nuestro evangelista.
128 129
NT, Me II, 9
Lo primero que echamos de ver es que Marcos ha in- acción su verdadero ser y voluntad, con la plena conciencia
sertado la entrada en Jerusalén como un eslabón importan- de que este gesto iba a llevarle a la muerte.
te en una cadena de acciones de Jesús. La subida a Jeru- En la escena preparatoria (v. 1-6) se han querido en-
salén llega ahora a su meta. La penúltima estación está contrar ciertos rasgos fabulosos; pero la preparación de
junto a Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos. La la cena pascual, descrita de idéntico modo (14,12-16) revela
doble indicación geográfica, y precisamente en el orden el propósito de esta exposición: subrayar la voluntad de
indicado, no deja de sorprender, pues Betfagé está más Jesús (14,12) de odenarlo todo según su pensamiento me-
cerca de Jerusalén45. diante su misteriosa presciencia. Se trata de un comporta-
Llegados ahí, Jesús se detiene, manda por delante miento soberano: envía a dos de sus discípulos con un
encargo bien preciso; se designa a sí mismo —por única
a dos discípulos y hace que le preparen la cabalgadura.
vez en el Evangelio de Marcos— como «Señor» (11,3;
La entrada de esta guisa está planeada por él; más aún,
cf. 14,14: «el Maestro»), y espera que se obedezcan sus
prevé con una ciencia milagrosa cómo encontrarán los dis-
deseos.
cípulos el jumentillo, les da instrucciones sobre el modo
La presciencia difícilmente puede presentarle como «un
de actuar, y deja que estallen los honores y aclamaciones.
hombre divino» según la mentalidad helenista que atri-
Esto merece una reflexión más detenida; pero considere-
buía una ciencia secreta a los hombres que recibían culto
mos el final del relato tal como nos lo presenta Marcos.
divino; está más bien en la misma línea que su pres-
Jesús no sólo entra en Jerusalén sino también en el tem-
ciencia de la pasión y de sus distintos detalles (10,33s). Jesús
plo y lo observa todo atentamente. No hay duda de que
conoce las disposiciones de su Padre y los vaticinios de la
con ello se pretende preparar a los lectores para el suceso Escritura que él debe cumplir. Por ello, probablemente
del día siguiente; la purificación del templo. También también la cabalgadura tiene una oculta relación con la
ésta la ha planeado Jesús de antemano; no es una acción profecía de Zac 9,9: «¡Oh hija de Sión!, regocíjate en
espontánea, un arrebato del momento. La descripción de- gran manera; salta de júbilo, ¡oh hija de Jerusalén! He
tallada de Jesús y su conducta está al servicio de la cris- aquí que viene a ti tu rey, humilde y montado en un
tología de Marcos; el Mesías e Hijo de Dios, que hasta asno, en el pollino de una asna.»
ahora se ha ocultado, toma posesión de la ciudad de Dios Jesús no pretende ser ningún libertador político que se
y del lugar destinado al culto divino, y descubre con esta presenta con caballos y carros de guerra, sino que utiliza
la montura real de los tiempos antiguos (cf. Gen 49,11) y
45. La tradición de Marcos parece atenerse sólo a Betania (cf. 11,11.12; entra en Jerusalén como un príncipe de paz. El «pollino»
14,3). Algunos manuscritos omiten Betfagé; pero está abundantemente testi-
ficado y Mateo sólo menciona este lugar (21,1). En la tradición judía se podría también ser un potro o caballo joven según el vo-
alude frecuentemente a Betfagé — «casa de los higos» —, y siempre como cablo empleado; pero aquí significa una cría de asna46.
un lugar que queda dentro de los límites de Jerusalén; aunque no se indica
su localización precisa. Tal vez la tradición cristiana osciló desde el princi-
pio; también cabe suponer que Marcos no poseía ningún conocimiento geo- 46. Cf. H.W. KUHN, Das Reittier lesu in der Einzugsgeschichte des Mar-
gráfico exacto (cf también 7,31). Pueden consultarse: G. DALMAN, Orle und kusevangeliums, en «Zeitschr. fUr die neutestam. Wissenschaft» 50 (1959)
Wege lesu, Gütersloh 31924, p. 268-273; C. Kopp, Die heiligen Statten der p. 82-91. También es posible que la exposición tenga como trasfondo el
Evangelien, Ratisbona 1959, p. 323-332. '
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El pasaje de Zacarías en el griego del Antiguo Testamen- tumbraba a hacer en casos honoríficos. En lugar de al-
to presenta la expresión «un nuevo (— joven) pollino»; fombras las gentes tienden sus vestiduras en el camino
tal vez esto indujo a la observación «en el cual no se ha delante de Jesús, lo cual es también una costumbre orien-
montado todavía nadie». En todo caso subraya la digni- tal, pero que aquí, cuando aún faltan tres kilómetros de
dad de Jesús, que utiliza un animal no empleado toda- camino para Jerusalén, tiene poco sentido. En el Antiguo
vía ni como montura ni como animal de carga; sobre él Testamento se cuenta cómo en la exaltación de Jehú a
extienden los discípulos sus vestidos. De este modo entra rey de Israel «tomando cada uno su propio manto, pusié-
Jesús en la ciudad de Dios pobre pero lleno de dignidad ronlo debajo de los pies de Jehú en forma de estrado»
y rodeado de su pueblo. (2Re 9,13), en homenaje al rey. También el follaje que se
Mateo descubre la oculta relación escriturística median- arranca de los árboles y que arrojan delante de Jesús sir-
te una citación explícita y afirma claramente que los dis- ve de alfombra. Acompañado del entusiasmo popular,
cípulos actuaron de acuerdo con la indicación de Jesús. Jesús cabalga sobre el asnillo camino de Jerusalén, como el
Para Marcos lo importante es que todo se desarrolle como príncipe pacífico y portador de salvación de la profecía de
Jesús ha predicho a sus discípulos, hasta en los detalles Zacarías (9,10).
más nimios. No hay por qué preguntarse si Jesús era co- Pero el sentido oculto de la escena lo proclaman los
nocido, y hasta qué punto, por la gente de Betfagé; en la vítores de las gentes que iban delante y detrás de Je-
disposición de la sala para la última cena señala incluso sús gritando. Hosanna —hebreo hoshiah-na = «¡Sálvanos,
a los discípulos al acarreador de agua que les indicaría pues!» — es una exclamación de súplica y bendición, fa-
el camino (14,14s). Mediante estos rasgos narrativos se miliar al pueblo por el Sal 118,25. Este salmo, que es una
descubre a los lectores la importancia del momento, reco- liturgia de acción de gracias, pertenecía a los llamados
nocen la majestad de Jesús y se les introduce en el acon- «salmos hallel» (113-118), que se cantaban en las grandes
tecimiento propiamente dicho. Todo está en los planes de festividades. En la festividad de la pascua este canto acom-
Dios y como tal ante los ojos de Jesús. La larga prepara- pañaba la degollación de los corderos en el templo; pero
ción da a entender que la entrada en Jerusalén era una ac- también en las celebraciones domésticas se entonaban estos
ción consciente y simbólica de Jesús. alegres cánticos en los que se alaba a Dios por sus obras
Discípulos y pueblo contribuyen a su manera a poner de salvación a lo largo de la historia de Israel. El versículo
de relieve la dignidad de Jesús. Ahora que la comitiva se siguiente (Sal 118,26) era en su origen una fórmula de
ha puesto en movimiento se mencionan tres acciones que bendición sobre los peregrinos que entraban en el templo,
tienen un alcance simbólico: los discípulos colocan sus ves- cantada por los sacerdotes: «¡Benditos en el nombre de
tidos sobre el animal a modo de montura, como se acos- Yahveh todos los que llegan a la casa del Señor!» En
el contexto presente se piensa en Jesús de una manera
oráculo sobre Judá de Gen 42,10-12. Allí se dice que el futuro soberano ata muy particular; para los lectores cristianos «el que vie-
su joven asno a la vid. En la versión de los LXX se repite dos veces la expresión ne en el nombre del Señor» es simplemente el enviado
equivalente a «pollino». Cf. J. BLENKINSOPP, The Oracle of Judah and the
Messianic Entry, en «Journal of Bíblica! Literatura 80 (1961) p. 55-64. de Dios, el portador de la salvación. La expresión re-
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cuerda la pregunta de Juan Bautista: «¿Eres tú el que tie- Un segundo hosanna redondea casi de modo litúrgico
ne que venir o hemos de esperar a otro?» (Mt 11,3). Mas la aclamación de la multitud. Esta vez se agrega «en las
como dicha expresión no está atestiguada como título alturas», con lo que la mirada se dirige a Dios, que según
mesiánico, debe tratarse de una interpretación cristiana. Las la concepción judía tiene su trono en las alturas del cielo.
muchedumbres del pueblo judío de entonces seguramente Así se dice también en los mencionados Salmos de Salo-
que no relacionaron la aclamación con la profesión de fe món: «Nuestro Dios es realmente grande y majestuoso;
en Jesús Mesías. habita en las alturas» (18,10s). Con ello se rinde honor a
No se excluye, sin embargo, que se exalten las espe- Dios, pues sólo él puede establecer el futuro reino. El evan-
ranzas mesiánicas. Pues, la aclamación siguiente — al gelista no quiere rechazar la aclamación de aquellas mu-
menos como nos la presenta Marcos— habla del «reino chedumbres como alentadas por una esperanza falsa, al
que ya llega, de nuestro padre David». Originariamente no igual que no rechazó la invocación de Bartimeo. Para él
suena esta fórmula, porque en ningún otro lugar se le los únicos que de hecho reaccionan de un modo negativo
llama a David «padre nuestro», título honorífico reservado son los dirigentes de Jerusalén, en abierto contraste con
al patriarca Abraham. Pero en las esperanzas nacionales el pueblo (cf. 11,18.32; 12,12). Pero estos enemigos de
el retoño de David y el reino de justicia por él establecido Jesús en la escena de la entrada, tal como la presenta
desempeñaban un papel importante. Así, se dice también Marcos, ocupan un puesto secundario. En líneas genera-
en los Salmos de Salomón, de época cristiana: «¡Mira les las aclamaciones están proyectadas para la comunidad
Señor, y contempla! Vuelve a suscitar a su rey, al Hijo de cristiana, o al menos a ella le resultan trasparentes, de
David... Reúne después a un pueblo santo al que rija modo que puede comprender esta realidad: Jesús trae el
con justicia» (17,23.28). Con la observación de «nuestro reino salvífico de Dios, pero precisamente por ser «el que
padre David», quizá quiso Marcos indicar que tales espe- viene en nombre del Señor», tal como Dios lo ha decreta-
ranzas alentaban entre los peregrinos de la fiesta. El reino do. A Dios — «en las alturas» — debe dirigirse toda ple-
«que ya llega» estaría aún por llegar, aunque el evangelista garia, toda petición y acción de gracias; por ello, esencial-
lo señale como presente mediante el paralelismo de am- mente estas aclamaciones podían entrar en la liturgia de
bas aclamaciones. Para él y para sus lectores cristianos la la Iglesia.
llegada del reino de Dios se realiza con la venida de Jesús, Si en Marcos —a diferencia de lo que ocurre en Ma-
aunque ciertamente en un sentido distinto de como lo teo y en Lucas— no sigue inmediatamente la purificación
esperaban los judíos. La mención de David recuerda el del templo, difícilmente puede indicar esto que para él
grito del ciego Bartimeo en Jericó: «¡Hijo de David, ten el pueblo se había dispersado. Lo único que quiere es
compasión de mí!» Será típico de la dialéctica de la fe distinguir perfectamente la entrada en Jerusalén de la ac-
cristiana en el Mesías el que se cumpla en Jesús la esperanza ción en el templo que para él, esclarecida como viene por
mesiánica judía, aunque no del modo que imaginaban los el marco de la maldición de la higuera, es un símbolo de
judíos de entonces. Esto, sin duda, motiva una formulación la oposición al judaismo oficial. En la retirada a Betania
riticente muy característica. se ve generalmente una medida de precaución de Jesús,
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quien no podía sentirse seguro dentro de los muros de vez llegado a ella, nada encontró sino hojas, pues no era
Jerusalén. No hay por qué discutir un recuerdo histórico tiempo de higos. u Y dirigiéndose a ella, le dijo: «Nunca
de que Jesús en los últimos días antes de la fiesta de pas- jamás coma ya nadie fruto de ti.» Sus discípulos lo estaban
cua pernoctase con sus discípulos en aquel lugar, ya fuera oyendo.
de la circunscripción en que debía comerse el cordero
pascual. En ese sentido habla también la unción de Be- El suceso de la higuera se considera uno de los epi-
tania (14,3-9). Pero ciertamente que para Marcos el mo- sodios más curiosos y enigmáticos del ministerio de Jesús.
tivo no ha podido ser el miedo de Jesús a los judíos, cuan- ¿No es una cólera sin sentido la que invade a Jesús, y no
do al día siguiente se les enfrenta con toda valentía. Con el constituye un hecho absurdo maldecir un árbol que no
cambio de lugar (cf. 11,12.19.27) da más bien unas pince- lleva fruto en una época del año en que no cabe esperar
ladas escenográficas que separan entre sí las distintas es- ese fruto? Pero esta forma racionalista de pensar lo único
cenas, y que tal vez señalan también a Jerusalén como el que demuestra es que hemos perdido el sentido para los
lugar del repudio del enviado de Dios. Esto es desde luego gestos simbólicos. De los antiguos profetas se refieren nu-
importante para los que intervinieron en uno y otro caso. merosas acciones, incomprensibles si no se descubre su
El «pueblo» viene presentado bajo una luz positiva hasta simbolismo; por ejemplo, el paseo de Isaías medio des-
el prendimiento secreto de Jesús (cf. 14,2). Para Marcos nudo (Is 20,2-5), la inmersión de un cinturón en el Eufra-
no es el mismo pueblo el que clama «Hosanna» el día de tes (Jer 13,1-7), pintar el plano de una ciudad en un
los ramos y el que vocifera «¡Crucifícale!» el día de viernes ladrillo (Ez 4,1-4), rasurarse la barba con una espada y
santo (cf. 15, 8-15). Otras fuerzas, como los peregrinos que dispersar y quemar los pelos (Ez 5,1-4). Se trata de «pará-
llegan a la fiesta desde Galilea pasan al primer plano; pe- bolas reales», de acciones parabólicas, que no sólo revelan
ro aquí está precisamente el misterio tenebroso en torno un pensamiento, sino que predicen un acontecimiento, lo
al Hijo del hombre: que los dirigentes del pueblo le re- introducen y anuncian de un modo efectivo. Por lo ge-
chazaron (10,33) y que uno de los doce le traicionó (14, neral se trata de profecías de juicio y desgracias; no de
lOs.l8-21.43-45). Detrás del golpe contra Jesús no está el simples vaticinios sino de «prefiguraciones creadoras del
pueblo veleidoso, sino una verdadera malicia y una ale- porvenir» (G. von Rad), que esclarecen un acontecimien-
vosía incomprensible; pero él «se va, conforme está escrito to que Dios ha querido y puesto en marcha.
de él» (14,21). En el estilo profetice de Jesús es perfectamente posible
que en alguna ocasión haya ejecutado él alguno de tales
signos, como la maldición de una higuera. La situación ha
c) Maldición de una higuera (11,12-14). sido creada por la comunidad que transmite el episodio
o por el evangelista, haciendo que Jesús tenga hambre,
12
Al día siguiente, después que salieron de Betania, él vaya a buscar los higos y, chasqueado, pronuncie la mal-
sintió hambre. 13 Y divisando a lo lejos una higuera con dición. De la higuera cubierta de hojas y que no tiene fruto
hojas, se acercó a ver si encontraba en ella algo; pero, una difícilmente pueden sacarse conclusiones sobre la época
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del año; por ejemplo, deducir que estamos en otoño, des- y todo arderá y no se apagará» (Jer 7,20)47. La ira de
pués de la segunda cosecha. El propósito de Marcos re- Dios se enciende ya ahora contra el judaismo obstinado,
sulta más claro enmarcando la purificación del templo en- y más especialmente contra sus dirigentes, «los sumos
tre la maldición de la higuera (v. 14) y su agostamiento sacerdotes y los escribas» (v. 18), que no comprenden la
(v. 20s). Es un recurso literario que el evangelista utiliza acción de Jesús en el templo y le cierran incrédulos sus
con frecuencia (cf. 5, 21-43; 6,12s con 6,30; 14,54 con 66- corazones. Así las cosas, la acción simbólica de Jesús se-
72). Para él, pues, el que la higuera no llevase fruto y que ría ante todo la expresión del repudio contra los judíos in-
se secase tienen una relación con la acción de Jesús en el crédulos, y de momento aleja también la amenaza del
templo. juicio punitivo externo. Mucho más terrible es el agosta-
Pero ¿cuál es el sentido del gesto simbólico y profético miento interno, la muerte de la verdadera fe, que pese a
de Jesús? Si se considera que Jesús protesta y actúa con- toda la piedad externa, pese al culto suntuoso, los hace
tra la profanación del santuario judío y que los dirigentes estériles y condenables a los ojos de Dios.
del pueblo buscan eliminarle por ello (v. 18), entonces de- Esta exposición se confirma en cierto modo con la sen-
be tratarse de un juicio de castigo contra el judaismo in- tencia que Jesús dirige a los discípulos junto a la higuera
crédulo, «que no da frutos». La certeza de esta interpre- seca (v. 22s). La fe es la verdadera fuerza vital que produce
tación se robustece si también aquí —como en el caso frutos; sin duda que una fe viva abierta a los signos y a la
del pollino— hemos de suponer una citación escriturística llamada de Dios. Ya la Iglesia primitiva, antes que Mar-
implícita. cos, había contemplado el episodio de la higuera seca en
Corrientemente se piensa en Jer 8,13: «Yo los con- este horizonte; pues, tenemos otra tradición particular en
sumiré enteramente dice el Señor: las viñas están sin uvas, Le 13,6-9, relativa también a una higuera que no lleva fruto.
y sin higos las higueras, hasta las hojas han caído; y las Es una parábola contada por Jesús con la mirada puesta
cosas que yo les di se les han escapado de las manos.» evidentemente en el pueblo de Israel que no está dispues-
En este caso se trataría de un anuncio encubierto de to a la conversión. Dios le concede todavía una tregua; pero
la destrucción de Jerusalén y del templo. Pero resul- si el pueblo no la aprovecha, le amenaza el juicio puniti-
ta problemático interpretar semejante profecía del futuro vo, bajo la imagen de la higuera desmochada. Pero no es
como un anuncio directo del juicio de castigo. El agosta- en modo alguno cosa cierta que la «parábola real» de
miento de la higuera es un suceso actual que más bien la higuera seca haya de interpretarse con la compara-
refleja un proceso que ya está en marcha. Más cerca se ción de la higuera estéril.
encuentra otro pasaje del libro de Jeremías, no muy ale- En la situación presente hay que añadir todavía dos
jado de la cita bíblica a la que se alude en la purificación observaciones: de estas palabras y gestos de Jesús, tal
del templo con la expresión «guarida de ladrones» (Jer
47. Cf. J.W. DOEWE, Purification du temple et desséchement du figuier,
7,11): «Ya mi furor y mi indigriación está para descargar en «New Test. Studies» 1 (1954-1955), p. 297-308: la maldición de la ciudad
contra este lugar, contra los hombres y las bestias, contra y del pueblo por Dios ha empezado ya, según la profecía de Jeremías. Que
se trate de una acción simbólica lo subraya también G. MÜNDERLEIN. Die
los árboles de la campiña y contra los frutos de la tierra, Verfluchung des Feigenbaums (Mk. XI, 12-14), «ibid.» 10 (1963-1964), p. 88-104.
138 139
como la Iglesia primitiva nos los ha transmitido, no se pue-
de deducir la imagen de un repudio definitivo de Israel, d) Purificación del templo (11,15-19).
de una maldición eterna contra aquel pueblo, de una con-
15
denación absoluta de todos los judíos. En nuestra sección Llegan a Jerusalén. Y entrando en el templo, comenzó
la responsabilidad y maldición recaen sobre los dirigen- a expulsar a los que vendían y compraban en él; también
tes que presidían entonces los destinos del pueblo, y la volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los
imagen de la higuera estéril culmina en la exhortación a vendedores de palomas; 16 y no dejaba a nadie transportar
la conversión. No disponemos de ningún juicio sobre la objeto alguno a través del templo. 17 Y les enseñaba dicién-
actitud creyente de cada uno de los judíos en particular, y doles: «.¿Acaso no está escrito: Mi casa ha de ser casa de
la maldición de Jesús alcanza sólo a quienes se cierran oración para todos los pueblos? Pero vosotros la tenéis
culpablemente a la llamada de Dios que se escucha en Je- convertida en guarida de ladrones.» 18 Oyeron esto los
sús. Seguramente que la Iglesia primitiva vio en la des- sumos sacerdotes y los escribas, y buscaban la manera de
trucción de Jerusalén y del templo un juicio punitivo de acabar con él; pero le tenían miedo, porque todo el pueblo
Dios (cf. el comentario a Me 13,ls.l4ss); pero este jui- estaba maravillado de su enseñanza. 19 Al atardecer sa-
cio temporal no justifica un juicio condenatorio para to- lieron juera de la ciudad.
dos los tiempos.
Y una segunda observación: la comunidad de Marcos Como ocurre con la entrada en Jerusalén, también en
debía referir a sí misma todas las palabras y acciones de la purificación del templo apenas resulta posible reconstruir
Jesús. También para ella hay en la enseñanza y ministe- las circunstancias históricas, el desarrollo de la acción y
rio del Señor una llamada, que no puede dejar de oírse, los efectos inmediatos. Se ha querido hacer de este episo-
a estar siempre pronta a la conversión y a la fe, a una fe dio, que los cuatro evangelistas refieren de distinto modo,
cada vez mayor, hasta que sea capaz de trasladar montañas una gran cuestión; el plan originario de una sublevación
(v. 23). Los sentimientos de venganza contra el Israel in- popular habría fracasado, y la exposición cristiana lo
crédulo equivaldrían a un desconocimiento espantoso de habría encubierto. Pero en el proceso no se dice absolu-
las intenciones de Jesús; por el contrario, la actitud equi- tamente nada de la purificación del templo, ni siquiera a
vocada de los dirigentes judíos de entonces es para los propósito de la palabra relativa a la destrucción y reedi-
cristianos un examen de conciencia para saber sí ellos mis- ficación del templo, discutida en el examen de testigos (Me
mos satisfacen o no el deseo de Jesús que busca fruto en 14,58 y par). La acción no ha podido ser espectacular en
la «higuera con hojas». La Iglesia primitiva comprendió que un sentido político, pues en otro caso los romanos que
el reino de Dios sólo puede darse en un pueblo que lleva montaban la guardia en la fortaleza Antonia habrían in-
sus frutos (Mt 21,43). tervenido inmediatamente. Resultan baldías todas las conje-
turas de cómo Jesús haya podido cargar de un modo efec-
tivo en la amplia explanada del templo, y concretamente
en el atrio de los gentiles, contra los numerosos cambistas
140 141
y contra los vendedores de animales para los sacrificios. les para los sacrificios asentasen sus reales en el atrio de
Nada se dice de que le hayan ayudado en su empeño sus los gentiles, que estaba separado del recinto interior del
discípulos y seguidores. Pero tampoco se nos dice nada templo por un muro. Los cambistas eran necesarios por-
de una resistencia por parte de los interesados. Tal como que el tributo anual que todos los judíos debían pagar al
lo expone Marcos, se trata una vez más de una acción pro- templo, y que era de medio siclo por cabeza — aproxima-
fética simbólica de Jesús. Al evangelista sólo le interesan damente, un dólar— (cf. Éx 30,13), sólo se podía hacer
el gesto de Jesús y la reacción de los dirigentes judíos. No efectivo en la antigua moneda (tiria) del templo. Tanto para
hay fundamento para poner en duda el suceso histórico; las autoridades del templo que otorgaban el permiso como
pero, visto desde fuera, sólo tuvo unas proporciones limi- para los banqueros que percibían un beneficio, aquello era
tadas y un carácter apolítico. El celo por la casa de Dios, además un verdadero negocio. También los animales para
una idea profundamente arraigada en el Antiguo Testa- el sacrificio, especialmente las palomas prescritas para los
mento 48, que Jn 2,17 aduce como justificación, ha debido de sacrificios de la gente pobre (cf. Le 2,24), tenían que estar
hecho mover a Jesús, y puede explicar el «éxito» de Jesús, a mano. Y he aquí un detalle que sólo Marcos refiere:
la ausencia de cualquier oposición seria. Pero todas estas Jesús no permitía que nadie transportase objeto alguno
interpretaciones se quedan en la superficie; ni el evangelis- por el recinto del templo. Sobre el sentido de esta obser-
ta ni los primeros lectores cristianos tenían las ambiciones vación estamos informados por la literatura judía; así, se
de los reporteros y televidentes hambrientos de sensacio- dice en un tratado de la Mishna: «No hay que convertir
nalismo. (al monte del templo) en un atajo para acortar el cami-
No obstante lo cual, merecen interés la exposición rea- no» (Berakhoí ix, 5). Parece, pues, que debía tratarse de
lista y el adecuado conocimiento de las circunstancias his- una mala costumbre que constituía una falta de respeto al
tóricas del suceso. En cualquier caso no se describe el lugar sagrado. Marcos — a diferencia de 7,3s — no aclara
escenario en los aledaños del templo; era sin duda bien esto a sus lectores cristianos procedentes del paganismo;
conocido de la comunidad judeocristiana que refería por pero podían imaginar perfectamente el tráfago comercial a
primera vez este suceso. Las autoridades del templo ha- todas luces que tenía lugar en el recinto del templo.
bían establecido que los cambistas y vendedores de anima- Nada se nos dice de los sentimientos de Jesús, obser-
vaciones por las que nuestro evangelista siente una predi-
48. Véase M. HENOTL, Die Zeloten, Leiden - Colonia 1961, p. 151-234.
Este celo sagrado movía también a los patriotas judíos (zelotas); mas
lección bastante marcada (cf. 1,41; 3,5, etc.). Por el con-
no se puede deducir de ahí que Jesús persiguiese idénticos objetivos revolu- trario se dice de una manera objetiva y casi fría: «Y les
cionarios. Los siempre renovados intentos de lelacionar a Jesús con el mo-
vimiento zelotista — últimamente S.G.F. BRANDON, Jesús and the Zealots,
enseñaba.» La intención del relato está pues, lejos de cual-
Manchester 1967 — fracasan frente a la imagen general de su persona y acti- quier exposición psicologista o dramatizadora. Marcos se
vidad. Incluso se dan en él rasgos antizelotistas, cf. HENGEL, O . C , p. 385:
«La polémica antifarisaica de Jesús se dirigía también en parte contra los
ocupa de una «doctrina» de Jesús, y en definitiva de una
zelotas, como los representantes más radicales del ala izquierda farisea.» El doctrina para la comunidad cristiana. El sentido se de-
alcance escatológico de la purificación del templo lo ha visto claro G. BORN-
KAMM, Jesús von Nazareth, Stuttgart 1956, p. 146: Jesús «purifica el santuario
duce de las palabras bíblicas citadas. La expresión «casa
para la inauguración del reinado divino». de oración» hace pensar por de pronto en la crítica de
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los profetas al culto, irritados contra el culto del templo files precisos: el nuevo templo tendrá un aspecto comple-
puramente exterior y contra el hueco homenaje de los tamente distinto; concretamente no será levantado por
labios (cf. 7,6s); pero la cita está tomada de Is 56,7 y con- mano de hombre y nunca más será profanado por un trá-
tiene una profecía para el futuro. El acento recae sobre el fago indigno y depredador.
hecho de que en el tiempo de la salvación todos los pue- También el templo de piedra tenía otro destino; sólo
blos afluirían al monte del Señor y a su santuario. Mar- los hombres le han convertido en una «guarida de ladro-
cos ha conservado del texto profético el inciso «para nes». Para comprender esta dura expresión, es preciso vol-
todos los pueblos», que Mateo y Lucas han omitido, tal ver a leer la profecía en su contexto (Jer 7,1-15). Sería
vez intencionadamente, a fin de conectar la casa más es- equivocado deducir de la palabra «ladrones», que en el
trechamente con las palabras siguientes sobre la «guarida griego también puede significar «guerrilleros», una alu-
de ladrones» y subrayar así el lado negativo. Pero, dado sión a los zelotas. La dura expresión, elegida por el pro-
que Marcos trae esta cita de Jeremías y, además, hace feta con todo cuidado, fustiga la conducta impía e inmo-
preceder una palabra de amenaza evidente con la maldi- ral de sus coetáneos judíos que llegaban a jactarse del
ción de la higuera, es que no quiere en modo alguno re- templo y que pretendían encubrir sus malas acciones con
bajar la dura crítica de Jesús ni lo violento de su mani- el culto, oficial: «Enmendad vuestros pasos y vuestras
festación contra las autoridades judías del templo; pero obras, y yo habitaré con vosotros en este lugar. No pongáis
vincula la protesta de Jesús con una profecía sobre el vuestra confianza en las expresiones falaces de: ¡Éste es
templo escatológico que está abierto a todos los pueblos el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del
y precisamente a los paganos. Señor!... Pero qué, ¿este templo mío en que se invoca mi
Pero ¿en qué piensa Marcos al aducir la cita comple- nombre, ha venido a ser para vosotros una guarida de la-
ta: «Mi casa ha de ser casa de oración para todos los drones? Pues bien, yo, yo mismo, también lo veo así»
pueblos?» La respuesta la tenemos en las ya mencionadas (Jer 7,3s. 11). Se trata, pues, de algo más que de suprimir
palabras sobre el templo de 14,58: «Yo destruiré este las actitudes irreverentes en el templo o de una reforma
templo, hecho por manos humanas y en tres días cons- del culto oficial; se trata de una adoración a Dios nueva
truiré otro, no hecho por manos humanas.» Por oscura que y distinta, de una conversión moral, de cumplir la voluntad
resulte esta palabra, especialmente en su primera parte, de Dios en la vida personal y social.
una cosa es evidente al menos para la comprensión de Mar- La expulsión de los vendedores y compradores del
cos: el templo no construido por mano de hombre es la atrio del templo es una señal que apunta al futuro. El
comunidad. Para el evangelista etnicocristiano es impor- verdadero templo será la comunidad escatológica, una
tante que todos los pueblos, y precisamente los pueblos «casa de oración» y un lugar de santidad, de adoración
gentiles, tengan cabida en él. Sobre el trasfondo del juicio moral a Dios. Así lo entiende Marcos. Juan no sólo ha
punitivo contra el pueblo judío y de la destrucción del situado la escena al comienzo del ministerio de Jesús, sino
suntuoso templo de Jerusalén (13,ls), la profecía de la que, cristológicamente, también la interpreta de distinto
casa de oración para todas las gentes adquiere unos per- modo. La concepción de la comunidad como templo de
144 145
NT, Me II, 10
La propia existencia corporal, realizada como «víctima
Dios no es una idea completamente nueva; se encuentra viva, santa y agradable a Dios» (Rom 12,1), es el autén-
también claramente expuesta en los escritos de Qumrán. tico culto espiritual que se exige a los cristianos, un
Esta comunidad judía particular se considera a sí misma servicio divino en la vida cotidiana del mundo según se
como «una casa santa para Israel y un lugar del Santísimo ha dicho.
para Aarón», «una casa de perfección y verdad en Israel» Con la purificación del templo no quiso Jesús esta-
(Regla de la comunidad 8,5s.9). Mas la comunidad cris- blecer de nuevo un recinto sagrado, separado a cal y canto
tiana debe ser una casa de oración para todos los pueblos. de la vida diaria de los hombres, sino manifestarse pre-
¿Qué significa esto para la comprensión de la Iglesia cisamente contra una ideología cúltica y ritualista dema-
y del culto? ¿No ha suprimido Jesús todas las casas de
siado estrecha, hacia la que se desvían inevitablemente
Dios levantadas por mano de hombre, los edificios sagrados
los pensamientos humanos. Desde la imagen general que
del culto, y hasta el mismo' espacio cúltico en el sentido
la Iglesia primitiva se hizo del comportamiento de Jesús,
más amplio, es decir, la adoración propiamente cúltica de
comprende perfectamente que Dios quiere vivir en medio
Dios, reclamando en su lugar una comunidad santa y viva
de ella y operar por medio de su testimonio. Mas tampoco
en el mundo, que deberá glorificar a Dios exclusivamente
sucumbe al culto del otro ídolo de una secularización
a través del esfuerzo moral, de las obras de amor y del
que, mediante la actividad humana y la asimilación al
servicio al prójimo? La Iglesia primitiva no sacó esta con-
mundo, pretende alcanzar lo que sólo se alcanza con el
secuencia, que tiende a una radical «desacralización» o
«descultuación», como hoy oímos con frecuencia. Los Espíritu y la fuerza de Dios. Por ello da culto a Dios y saca
primeros cristianos de Jerusalén continuaron reuniéndose fuerzas de su servicio divino, de la palabra de Dios y del
en el templo, en el «atrio de Salomón» (Act 5,12) y en sacrificio de Cristo; pero sólo para actuar después entre
las casas destinadas a las asambleas de culto (Act 2,46); los hombres que viven en el mundo y ofrecer «sacrificios
y ése era también el uso en las comunidades paulinas (cf. espirituales» (IPe 2,5).
ICor 11; 14). Pero el culto recibió entonces otra interpreta- La postura de Jesús frente a la piedad y el servicio
ción y otro centro de gravedad. Ya no se concebía un divino fácilmente se presta a malas interpretaciones. Su
servicio de Dios aislado de la vida en este mundo y idea de Dios le hace protestar contra un culto que se
del servicio a los hombres. Se requería una nueva forma realiza en nombre de Dios, pero que sirve en realidad al
de oración en la entrega plena y confiada al Padre, una egoísmo humano; y al mismo tiempo le hace insistir en
oración «en espíritu y en verdad» (Jn 4,23s)49. La verda- la adoración divina que nace del amor a Dios y empuja al
dera adoración a Dios, a la que deben llevar la oración amor a los hombres (cf. 12,28-34). Su protesta choca con
y los cánticos, el servicio de la palabra divina y las cele- los oídos sordos del judaismo de entonces, dirigido por los
braciones eucarísticas, la constituyen una vida cristiana, sumos sacerdotes y los escribas, y lo único que consigue
el testimonio del amor, la renuncia a los deseos egoístas. es que éstos busquen el modo de eliminar a tan incómodo
amonestador. El pueblo está fuera de sí por la doctrina
49. Véase R. SCHNACKENBURCÍ, Anbetung in Geist und Wahrheit, en
Christliche Existenz nach dem Neuen Testament n, Munich 1968, p. 75-96. de Jesús, pasmado de lo que hace y exige. Pero la comu-
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nidad cristiana debe comprender que, con la crítica de ción» (v. 17). El evangelista ha insertado la instrucción
Jesús, la profecía y enseñanza se han convertido para en el momento en que a la mañana siguiente Jesús pasa
ella en un signo perpetuo de advertencia. Por la tarde con sus discípulos junto a la higuera que entretanto se ha
Jesús abandona la ciudad, y probablemente también esto secado. Este signo del poder de Jesús lo utiliza como
constituye para Marcos un signo de que Jesús se aparta materia de contemplación para poner ante los ojos de la
de la antigua ciudad de Dios y que los hombres, que no comunidad la fuerza de la fe. Pero la exhortación a una
buscan a Dios con un corazón honrado, quedan abandona- fe resuelta viene subordinada en el v. 24 a la oración,
dos a sí mismos (cf. Mt 23,37ss y par; Le 13,34s). y la instrucción sobre el modo de orar va más allá del re-
quisito de la fe (v. 25). Esta sentencia final en que se
exhorta a la comunidad al perdón fraterno, confirma la
e) Diálogo con los discípulos sobre la higuera seca (11, orientación de la misma a la comunidad que debe ser el
20-25[26]). nuevo templo de Dios. Hay, pues, que leer estos versículos
en los que se han reunido palabras de Jesús independientes
20 en su origen, dentro de una relación estrecha con la puri-
Al pasar por la mañana, vieron que la higuera se
había secado de raíz. 21 Entonces Pedro, cayendo en la ficación del templo y con la cita que Jesús hace de la
cuenta, le dice: «¡Rabbí! Mira, la higuera que tú mal- Escritura.
dijiste se ha quedado seca.» 22 Y contestando Jesús, les Las palabras sobre la fe que traslada montañas — ajus-
dice: «Tened je en Dios. 23 Os aseguro que quien diga a tadas por Mateo todavía más a la higuera seca— es un
este monte: "Quítate de ahí y échate al mar" — y esto antiguo logion del Señor sobre el que la Iglesia primitiva ha
sin titubear en su corazón, sino creyendo que se hará lo meditado mucho. En otro pasaje, y en forma siempre dis-
que dice —, lo conseguirá. 24 Por eso os digo: Todo cuanto tinta, se encuentra también atestiguado en la tradición seten-
pidáis en la oración, creed que ya lo habéis obtenido y cial de Mt 17,20 y Le 17,6. Común a esta tradición es la
se os concederá. 2S Y cuando estéis orando, si tenéis algo frase «tener fe como un grano de mostaza», lo que según
contra alguien, perdonadlo, para que también vuestro Pa- la aplicación proverbial del grano de mostaza para indicar
dre que está en los cielos os perdone vuestros pecados.» algo pequeño e insignificante (cf. Me 4,31), quiere decir:
I26 Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre incluso una «fe» totalmente pequeña puede realizar cosas
que está en los cielos os perdonará vuestras faltas.] increíbles. Es evidente que aquí se habla de la «fe» en
un sentido especial; en nuestro pasaje esa fe se interpreta
Un diálogo con los discípulos expone con mayor pro- como libre de cualquier tipo de duda. Lo cual es ya
fundidad la doctrina de Jesús a la comunidad, como ocurre una interpretación de la Iglesia primitiva.
con frecuencia en Marcos (cf. comentario a 10,10). Su En Le 17,6 no se trata de las dudas, sino que se
respuesta a la observación de Pedro de que la higuera se expone únicamente la fuerza de la fe bajo una imagen
había secado, constituye un manual de oración para la algo diferente: semejante fe puede arrancar de raíz una
comunidad que debe ser precisamente una «casa de ora- higuera y plantarla en el mar. La palabra era en su origen
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simplemente una metáfora vigorosa (hiperbólica), muy del un carta en blanco para una fe milagrera que tienta a Dios,
gusto de Jesús, que ponía de relieve la fuerza de una fe y que Jesús rechaza en otro lugar (Mt 4,6s). No es una
carismática. Pues, una fe así no es algo que se pueda fe mágica o autosugestiva sobre la que el hombre pueda
alcanzar por medios humanos, con el entrenamiento y la disponer, sino todo lo contrario: una fe que no está a
revigorización de la voluntad, sino que es puro don de nuestra disposición, que Dios otorga, que «en cierto modo
Dios. Lucas lo ha entendido perfectamente, cuando en pone en movimiento la omnipotencia bondadosa de Dios»
el v. anterior nos presenta la oración de los discípulos: (J. Schmid), porque el mismo Dios así lo ha querido y
«¡Señor, auméntanos la fe!» (17,5), y Pablo sabe de este asegurado. En todo caso presupone una confianza incon-
carisma cuando, después de haber mencionado algunos movible, directa, infantilmente fuerte, en Dios Padre. Con
otros, escribe: «Y si tengo tanta fe como para mover ello la palabra obliga además a reflexionar sobre lo que
montañas, pero no tengo amor, nada soy» (ICor 13,2). Por designamos por fe en sentido religioso50. ¡Qué fácilmente
tanto, según el sentido original del logion casi resulta cedemos a la ilusión de tener fe cuando hacemos una
contradictoria la exhortación que aparece en Marcos: «Te- confesión, buscamos la suprema seguridad para las ver-
ned fe en Dios.» Pero sí que se puede pedir a Dios esa dades de la fe o nos obstinamos en nuestra idea de la fe!
fe carismática, y así lo ha entendido evidentemente Marcos, La verdadera fe se mantiene en medio de las tinieblas, en
como vimos en 9,28s. las situaciones concretas de la vida en que todo está
Mas ¿qué es fe en este sentido? Una confianza ele- en juego, en el desvalimiento humano y cuando ya no hay
mental e inconmovible en Dios, que es mayor, más sabio salidas de tejas abajo. Lo que ya no podemos decir es en
y más poderoso que el hombre. Tal es también el significado qué situación ha pensado originariamente Jesús. El «mon-
primitivo del verbo hebreo que todavía resuena en la te» no es sino la imagen de un gran estorbo, «este monte»
antigua palabra deprecativa «amén»: un decir amén a no hay por qué identificarlo, pues en labios de Jesús no es
Dios, un estar y construir sobre el fundamento firme que más que una expresión de enseñanza intuitiva. Para la fe
son Dios y su palabra. No se trata de una fe ciega que es- no hay estorbo alguno; pero sólo para la fe que posee una
pera, de un modo irracional y emotivo, algo que es impo- fuerza carismática.
sible humanamente; sino una fe en el Dios que se revela, Esa fe tiene que estar viva en la comunidad, sobre
en cuya palabra, afirmaciones y promesas confía el hombre todo cuando ésta se reúne para orar. Las palabras sobre
de una manera inconmovible justamente porque es Dios. la oración de petición (v. 24) — q u e por la nueva intro-
Esta fe la ha esclarecido a la perfección el profeta Isaías, ducción podemos reconocer como una sentencia origina-
quien en una circunstancia sumamente crítica, cuando Je- riamente independiente — se dirige a la comunidad de los
rusalén estaba amenazada por enemigos poderosos, dice al discípulos; el cambio a la forma plural no es fortuito.
pueblo: «Pero si vosotros no creyereis, no subsisteréis»
(Is 7,9). El rey Acaz se niega a esa fe, pues recusa el 50. Además del artículo citado en n. 20, véase también M. BUBER, Zwei
Glaubensweise, Zurich 1950; A. WEISER y R. BULTMANN en Theolog. Wórter-
signo que Dios le ha ofrecido (Is. 7,10ss). Así pues, las buch zum NT vi, p. 174-230; E.A. O'CONNOR, Faith in the Synoptic Gospels,
palabras sobre la fe que traslada montañas no constituyen Londres 1961.
150 151
Marcos ha referido a la oración comunitaria la seguridad de petición le arrebatan su fuerza. El hombre que cree y
de ser escuchada, que en la tradición sentencial de Mateo ama pide simplemente como un niño a su Padre, que está
y Lucas se presenta en otro contexto y en forma diferente seguro de ser escuchado porque es su padre. Y la comu-
(Mt 7,7-11; Le 11,9-13). Esto ocurre en forma todavía nidad ora comunitariamente en las dificultades y tribu-
más acusada en Mt 18,19: «Si dos de vosotros se unieron laciones en las que se encuentra en medio del mundo
entre sí sobre la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, les como comunidad cristiana, y debe por lo mismo creer
será otorgado por mi Padre que está en los cielos.» De con fe firme que será escuchada.
este modo la exhortación de Jesús a los discípulos para que La última sentencia toca una condición que se men-
orasen al Padre con plena confianza y su promesa, hecha ciona en el padrenuestro: si nosotros oramos a Dios y le
con la máxima seguridad, de que el Padre los escuchará, pedimos el perdón de nuestros pecados, también debemos
las prolongó la Iglesia primitiva en las formas más variadas. perdonar a los hombres que estén en deuda con nosotros.
También en nuestro pasaje se trata de la oración de Estas palabras están también formuladas en forma plural
petición; pero el propósito de Marcos se evidencia — como y tienen en cuenta la oración comunitaria. En la comunidad
en la sentencia siguiente— en el vocablo que designa la de los discípulos de Jesús se exige un perdón auténtica-
oración en general: quiere referirse a la comunidad como mente fraterno. Sin esa postura, la oración al Padre es
«casa de oración». Porque es la comunidad escatológica desleal e ineficaz. Esta idea va tan indisolublemente unida
de Dios, también vale para ella la promesa divina de es- a la oración del padrenuestro, que penetró muy hondo en
cuchar las súplicas. En todo caso debe creer con tal certeza la Iglesia primitiva y que evidencia una relación con las
que al orar esté ya convencida de que obtendrá lo que palabras que comentamos aquí: «vuestro Padre que está
pide, así según la lectura más probable. La misma idea en los cielos», «vuestros pecados», que sólo aparecen en
aparece más tarde en la primera carta de Juan (5,15), este lugar de Marcos. Se comprende que en muchos ma-
señal cierta de cuan profundamente había impresionado nuscritos posteriores se haya añadido también la prolon-
a la Iglesia primitiva aquella promesa de Jesús. También gación en forma negativa de Mt 5,15 (v. 26). Marcos
ella tenía ya dificultades con la promesa de que la oración no ha formulado la palabra con el carácter tan rígido de
sería escuchada, pues no todas las peticiones lograban su condición con que lo hace Mateo. Quiere presentar a la
cumplimiento (cf. Un 5,14: pedir conforme a la voluntad comunidad orante la infinita bondad y misericordia de Dios;
de Dios). pero si pretende ser la casa escatológica de oración, debe
Además del objeto adecuado de la oración de petición también escuchar y obedecer las exigencias de Dios que
se requería la exclusión de cualquier duda, y esto responde subraya Jesús. En la promesa del Señor hay siempre unas
de hecho a la actitud personal de Jesús, que desde su pretensiones duras. Por sublime que sean las palabras acer-
proximidad inmediata al Padre y con la más íntima certeza ca del templo abierto a todos los pueblos, su realización
hizo la primesa, que resuena ciertamente de la forma más pone a la comunidad a la que se dirige en la más grave
original en Mt 7,7-11. Orar es un proceso existencial entre responsabilidad, y la higuera seca continúa siendo para ella
el hombre y Dios; demasiadas reflexiones sobre la oración una advertencia constante.
152 153
perícopas debieron quedar enlazadas muy pronto en la
2. ENFRENTAMIENTO CON LOS CÍRCULOS DIRIGENTES (11, tradición; en cuanto al contenido, tratan cuestiones de per-
27-12,44). manente importancia para la comunidad cristiana. Se les
añade y acomoda un breve discurso de aviso y amenaza
Numerosas discusiones de Jesús llenan los días trans- a los doctores de la ley (12,38-40), en el que también se
curridos en Jerusalén. La sección empieza con la pregunta menciona la explotación de las viudas. Ello dio tal vez
acerca de la autoridad de Jesús que le hace el gran ocasión para intercalar también aquí la perícopa referente
consejo. Se menciona expresamente a los tres grupos que al óbolo de la viuda (12,41-44). Como la escena se desarro-
formaban el sanedrín (11,27; cf. 8,31), poniendo así de lla en el ámbito del templo, pudo también utilizarla el
relieve el carácter oficial de la pregunta. A lo largo de otras evangelista como remate de esta postrera actividad de
discusiones Jesús se enfrenta también con los representantes Jesús en Jerusalén, que los lectores deben representarse
de los grupos dirigentes del judaismo de entonces: sadu- principalmente en el templo (cf. 11,27; 12,35). Con ello
ceos y fariseos. Jesús rehuye una respuesta abierta a la adquiere la sección un redondeamiento literario. Late un
pregunta sobre su autoridad; pero en la parábola de los exquisito matiz teológico en el hecho de que los repre-
viñadores homicidas pasa al contrataque. La cita bíblica sentantes oficiales del judaismo rechacen a Jesús, y que
del final (12,10s) pone al descubierto la situación: Jesús una sencilla mujer del pueblo recibe un magnífico elogio
es la piedra rechazada por los constructores, pero que y se convierta en la representante de aquellos que cumplen
Dios ha convertido en piedra angular. Con ello se cumple la voluntad de Dios con su conducta.
el vaticinio de Jesús en 8,31: según el plan de Dios, el
Hijo del hombre debe ser rechazado por los ancianos,
los príncipes de los sacerdotes y los escribas. a) Discusión sobre la autoridad de Jesús (11,27-33).
Después de esta aclaración fundamental, siguen las
distintas discusiones con diversos interlocutores. Los tres 27
Llegan de nuevo a Jerusalén. Y mientras él andaba
diálogos con fariseos, saduceos y un escriba particular, paseando por el templo, se le acercan los sumos sacerdotes,
así como la enseñanza final dirigida a los escribas en ge- los escribas y los ancianos, 28 y le preguntan: «¿Con qué
neral (12,13-17), se mantienen todavía en una conexión autoridad haces tú esas cosas, o quién te dio esa auto-
estrecha y responden tal vez a un preciso esquema rabínico ridad para hacerlas?» 29 Jesús les contestó: «Os voy a
de plantear las cuestiones51. Como quiera que sea, estas hacer una sola pregunta. Respondédmela, y yo os diré
con qué autoridad hago todo eso. 30El bautismo de Juan
51. Cf. D. DAUBE, The New Testament and Rabbinic Judaism, Londres ¿era del cielo o era de los hombres? Respondedme.»
1956, p. 158-169. Según él se trata de cuatro cuestiones que también desem- 31
peñan un cierto papei, por ejemplo, en la haggada de pascua: una cuestión
Pero ellos deliberaban entre sí, diciendo: «Si respon-
legal, una pregunta burlesca, un problema de tipo ético y la llamada cuestión demos: "Del cielo", dirá: ¿Por qué, pues, no creísteis
haggádica, que se refiere a la aparente contradicción entre dos pasajes bíblicos. en él? nPero ¿vamos a responder: "tDe los hombres"?»
Por lo demás no puede decirse cuál fue el Sitz im Leben de esta problemática
judía dentro de la comunidad cristiana. Tenían miedo al pueblo, pues todos tenían a Juan por
154 155
un verdadero profeta. 33 Y respondiendo a Jesús, le dicen: otro le ha conferido. En tal caso Jesús se verá obligado
«No lo sabemos.» Entonces Jesús les contesta: «Pues a declarar abiertamente a quién representa. Cabe suponer
tampoco yo os digo con qué autoridad hago esas cosas.» que los miembros del consejo supremo habrían buscado
después alguna acusación contra Jesús, como que era,
La rendición de cuentas que pide el consejo supremo por ejemplo, un falso profeta o un seductor del pueblo.
está relacionada con la purificación del templo, que sólo Mas nada de esto ocurre, porque Jesús les propone una
por el ordenamiento que ha hecho el evangelista aparece contrapregunta forzándoles a descubrir su postura interna.
un tanto, distante. Marcos no habla en este lugar de las Les pregunta si ellos consideran que el bautismo de Juan
enseñanzas de Jesús en el templo, como lo hacen Mt y Le. procedía de Dios — «del cielo» — o de los hombres;
En el Evangelio de Juan «los judíos» reclaman a Jesús lo cual equivale a decir si tenían a Juan Bautista por un
inmediatamente después del hecho un signo que le acre- profeta verdadero o falso. La pregunta los pone en un
dite. Nuestro evangelista formula de tal modo la pregunta gran aprieto, que el evangelista refleja mediante las cavi-
que la «autoridad» de Jesús se convierte en el tema laciones que se hacen entre sí o para sus adentros (en
central; pues, para él la autoridad divina de Jesús se ha 2,6 dice más claramente de los escribas: «Pensaban en su
puesto de manifiesto a lo largo de todo su ministerio corazón»; en 8,16 de los discípulos: «Ellos comentaban
(cf. 1,22.27; 2,10). Con ello este interrogatorio oficial por entre sí»). Si conceden que el bautismo de Juan era de
parte de la autoridad judía — se puede suponer perfecta- Dios, Jesús podrá reprocharles su incredulidad; tampoco
mente una delegación del consejo supremo— adquiere se atreven a discutir ese bautismo, en razón del pueblo
una importancia que sobrepasa la situación presente. Jesús que tenía a Juan por un verdadero profeta, enviado por
se enfrenta al judaismo oficial y renuncia a dar de sí mismo Dios.
testimonio explícito, pues una sola palabra no podría La formulación, un tanto desmañada, pone bien de
convencer a quienes se han opuesto a todo su ministerio relieve que tales cavilaciones no parten del asunto mismo,
con una actitud incrédula y negativa. Difícilmente puede sino que sólo giran en torno a su posición y prestigio
decir Marcos que Jesús haya escabullido de propósito la personales; un reproche duro pero justificado contra unos
pregunta, porque los dirigentes buscaban prenderle (cf. hombres que, a pesar del relumbrón que se dan, no les
12,13). Más bien quiere descubrir su cerrazón incrédula preocupa la causa de Dios sino su propia persona. Su
y al mismo tiempo poner de relieve la condición superior respuesta: «No lo sabemos», es una salida que los des-
de Jesús, como lo hace en las disputas siguientes. Proba- acredita como dirigentes del pueblo y — l o que es peor
blemente también la Iglesia primitiva ha argumentado de aún— revela su falta de sustancia religiosa. Se desenmas-
modo parecido contra el judaismo incrédulo. caran, aunque para ello se sirvan de palabras astutas y
La pregunta suena objetiva y fría; ambas partes con- retorcidas. Sobre la base de esta respuesta Jesús deniega,
sideran las dos posibilidades: Si Jesús reivindica una a los miembros del consejo que le interrogan, la infor-
autoridad propia para actuar así, ¿qué autoridad es ésa? mación que de él deseaban. Deben darse por vencidos.
O tal vez se remita a una potestad delegada que algún Esto es tan evidente que el evangelista no lo anota de un
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modo explícito; la negativa de Jesús es el punto final, que era mayor y que vendría después de él, no bastaban
un final cargado de malos augurios. para alcanzar el reconocimiento de la misión divina y de
No es preciso que el diálogo se haya desarrollado la mesianidad de Jesús. Quien no se deja convencer por la
exactamente de este modo; esto resulta incluso improbable imagen general que el Jesús terreno le brinda con sus
por varios motivos: los miembros del consejo difícilmente discursos y hechos, de que Dios habla y actúa por medio
habrían descubierto su flaco delante del pueblo, y en el de él, tampoco puede ser instruido por ninguna discusión.
cuarto Evangelio la conversación discurre de un modo La fe cuenta con buenas razones; pero también la incre-
completamente distinto. Pero con la transmisión de este dulidad encuentra contrarrazones en que apoyarse. Sólo
choque de Jesús con los representantes del consejo supre- que los incrédulos no deben pensar que puedan atribuirse
mo, la Iglesia primitiva no quiso conservar simplemente en exclusiva la razón y la lógica. Unos y otros deben poder
una escena histórica, sino descubrir más bien la disposi- encontrarse de un modo conveniente y elegante.
ción interna con que Jesús se enfrentó al judaismo oficial,
y dar así a conocer la disposición permanente en que ella
misma se encontraba en su enfrentamiento con el judais- b) Parábola de los viñadores homicidas (12,1-12).
mo incrédulo. La escena presenta una estructuración uni-
1
forme, y ha sido montada según un cierto esquema de la Y comenzó a hablarles en parábolas. «Un hombre
disputa rabínica —pregunta, contrapregunta, respuesta—. plantó una viña, y la rodeó de una cerca, cavó un lagar
Aun así, no cabe considerarla como artificial e inventada, y construyó una torre; luego la arrendó a unos viñadores y
pues la acción de Jesús en el templo necesariamente debió se fue lejos de su tierra. 2 A su tiempo envió un criado
provocar una reacción entre las autoridades del templo a los viñadores, para percibir de ellos los frutos de la
(cf. también Jn 2,18). Pero la respuesta de Jesús trasciende viña que le correspondían. 3 Pero ellos le echaron mano,
la circunstancia histórica para convertirse en una toma lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. * De
fundamental de posiciones; es decir, en el comportamiento nuevo les envió otro criado; pero a éste lo descalabraron
de Jesús frente a los enemigos incrédulos. y llenaron de ultrajes. 5 Todavía envió a otro; pero a éste
Hay también aquí algo que aprender para el enfren- lo mataron. Después, a muchos otros, a quienes apalearon
tamiento de la fe con la incredulidad. No hay pruebas o mataron. 6 Todavía le quedaba alguien: un hijo muy
apodícticas para los hombres que no quieren creer. En querido; lo envió, pues, a ellos en último lugar, pensando:
el diálogo teológico con el judaismo la Iglesia primitiva "A mi hijo lo respetarán." 7 Pero aquellos viñadores se
se remitió para su fe en Jesucristo también al testimonio dijeron unos a otros: "Éste es el heredero. Vamos a ma-
del gran predicador Juan Bautista, como lo demuestran los tarlo y la heredad será nuestra." 8 Y echándole mano, lo
Evangelios en general. Pero tenía clara conciencia de que mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 9 ¿Qué hará el
la vinculación entre Juan y Jesús, el mutuo respeto y dueño de la viña? Volverá, acabará con aquellos viña-
reconocimiento de los dos hombres que se presentaron dores y arrendará la viña a otros. 10 ¿Ni siquiera habéis
en nombre de Dios y la proclama de Juan señalando al leído este pasaje de la Escritura: La piedra que recha-
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zaron los constructores, ésa vino a ser piedra angular; Es la idea de Marcos, que ya pudimos reconocer en el
11
esto es obra del Señor y admirable a nuestros ojos?» capítulo 4, y según la cual el lenguaje parabólico de
12
Ellos intentaban arrestarlo, pero tuvieron miedo al pue- Jesús ejerce una función crítica provocando inmediatamen-
blo; pues se habían dado cuenta de que por ellos había te la salvación o la condenación.
dicho esa parábola. Lo dejaron, pues, y se fueron. Pero ¿pronunció Jesús esta parábola en tal situación
histórica? Desde hace largo tiempo se han formulado en
La verdadera respuesta de Jesús al gran consejo es contra algunas observaciones críticas que tienen un no-
la parábola de los malos viñadores; pues, en la conexión table peso. Se advierten evidentes rasgos alegóricos: la
redaccional (12,1) se dice expresamente que Jesús empezó viña que aquel hombre planta es Israel, como lo podía
a hablarles en parábolas, a ellos, que son los mismos inter- comprender cualquier oyente judío de acuerdo con el célebre
locutores que en 11,27-33. Si sigue sólo una parábola, cántico de la viña de Is 5,1-7. El cuadro, según el cual
quiere decir que el giro «hablar en parábolas» designa el dueño plantó la viña, la rodeó de una cerca, cavó un
simplemente el lenguaje de las parábolas como tal, que lagar y construyó una torre — e s decir, una casa rural
debe descubrir y enseñar algo, pero que produce un efecto con su atalaya—, coincide literalmente con Is 5,ls según
distinto en los oyentes (cf. 4,1 Os). Según la observación la Biblia griega. El repetido envío de criados alude inequí-
final, redaccional asimismo, los delegados del consejo co- vocamente a los profetas que, según otras palabras de la
nocieron que la parábola la había dicho contra ellos (v. 12); tradición, fueron perseguidos y muertos (cf. Mt 5,12; 23,
de hecho la parábola es tan transparente que parece excluir 31.37 y par Le). El Hijo único y amado no puede ser otro
cualquier equívoco. De ahí que la peculiaridad del lenguaje que el propio Jesús; pero ¿se ha dado Jesús a conocer
«en parábolas» no pueda consistir en que sea ininteligible de una manera tan abierta, casi sin velos, ante sus enemi-
(cf. 4,33), aun cuando en él exista algo de oscuro en un gos y en público como el Hijo amado de Dios? Todo
sentido mucho más profundo: en los hombres insensibles esto, se dice, se explicaría más fácilmente admitiendo que
produce una obcecación (4,12) o endurecimiento del co- se trata de una formación de la comunidad cristiana,
razón (cf. también 4,33). Esto es lo terrible: aunque la que ha querido exponer en esta parábola la misión y
parábola sea racionalmente inteligible, no por ello conduce destino de Jesús a la luz de la historia de la salvación.
a la verdadera inteligencia, conocimiento y conversión, Otros exegetas suponen que la Iglesia primitiva, y
sino que endurece a aquellos hombres en su actitud malé- respectivamente los evangelistas, construyeron y explicaron
vola y hace que aquellos a quienes afecta no queden real- alegóricamente un relato más sencillo en su origen y que
mente afectados. Los dirigentes judíos, a quienes con los establecía una relación más velada entre el comportamiento
malos viñadores se les pone ante los ojos una imagen de los malos renteros y el de los dirigentes judíos. La
de su propia conducta, escuchan la advertencia (v. 9), pero parábola narrada por Marcos, y que él ya encontró en
no le prestan atención. Se reafirman en la actitud en que esa forma, delata ciertas ampliaciones secundarias, espe-
han sido presentados y querrían deshacerse inmediatamente cialmente en el v. 5. Pues, según una regla que puede
de la persona de Jesús; sólo que temen al pueblo (v. 12). observarse frecuentemente, un narrador se atiene al nú-
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NT, Me H, 11
mero tres, de tal modo que en su origen se trataba segu- en una alegoría— los oyentes no tienen que interpretar
ramente sólo de tres envíos. De hecho el Evangelio copto de un modo literal todos y cada uno de los detalles de la
de Tomás, descubierto recientemente (Logion 65), presenta narración. La hipótesis de que la Iglesia primitiva hubiese
esa forma de parábola más simple: un hombre importante inventado la parábola — y precisamente en forma de ale-
tiene una viña y la entrega a unos labradores para obtener goría— presenta también sus dificultades: prescindiendo
de ellos unos frutos. Primero les envía un criado, al que los de la gran fantasía creadora que se le atribuye, sorprende
viñadores golpean hasta casi matarlo; luego a otro que que presentase a Dios como a un señor que se marcha al
corre suerte parecida, y finalmente a su hijo, que es el extranjero y que deje el destino de su Hijo en el más
único que muere. Así la historia pierde también una buena completo desamparo (la cita bíblica del v. lOs se encuentra
parte de su inverosimilitud interna; pues, en la redacción ya fuera de la parábola).
de Marcos el dueño de la viña actúa de un modo increíble- Si la comunidad cristiana conocía ya una parábola de
mente necio y a la ligera cuando, después del asesinato Jesús del tipo indicado, su forma actual tendría una expli-
de numerosos criados expone también al peligro a su cación satisfactoria: describe la viña, imagen que Jesús
propio hijo. Mientras que en el relato más breve no está habría elegido ciertamente con la mirada puesta en Israel,
desprovista de fundamento la suposición de que los ren- según el tenor literal (griego) de Is 5,ls, relaciona los cria-
teros respetarían a su hijo. El raciocinio de los viñadores, dos con los profetas, califica al Hijo de único y «amado»
para nosotros incomprensible, de que con el asesinato del conforme a la voz celestial de 1,11 y 9,7; al hablar de los
hijo y heredero podrían apropiarse de la viña, se explica «otros» a los que pasará la viña piensa en los paganos,
por las disposiciones legales de aquel tiempo, según las y, sobre todo, mediante la cita escriturística final de la
cuales cualquiera podía ocupar y apropiarse de un bien, piedra angular pone de relieve la transcendencia de su
incluso de una propiedad raíz, que no tuviese dueño 52 . Señor. A juzgar por las citas bíblicas se podría incluso
«La aparición del hijo les hizo suponer que el dueño había llegar a decir que esto lo han hecho los judíos helenistas
muerto y que el hijo venía para tomar posesión de la convertidos al cristianismo. Marcos pudo adoptar esta ver-
heredad» (J. Jeremías). sión alegórica para sus lectores. Mateo ha penetrado toda-
Admitiendo esta interpretación, Jesús habría expuesto vía más en el terreno alegórico, pues en su redacción el
una parábola clara, que ponía ante los ojos de los dirigen- dueño de la viña envía por dos veces a un gran número
tes judíos su maldad y les amenazaba con el juicio de de criados, que son injuriados, muertos o lapidados, igual
Dios. A sí mismo Jesús sólo se habría indicado de un que se dice en la sentencia sobre Jerusalén: «¡Jerusalén,
modo indirecto como el último enviado de Dios, pues en Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que
una verdadera parábola •—a diferencia de lo que ocurre fueron enviados a ella! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hi-
jos...!» (Mt 23,37). Tanto él como Lucas hacen morir al hijo
52. Cf. J. JEREMÍAS, Die Gleichnisse Jesu, p. 73s; M. HENGEL, Das Gleichnis
von den Weingártnern Me 12,1-12 im Licht der Zenonpapyri und der rabbin-
fuera de la viña, tal vez con el pensamiento puesto en la
ischen Gleichnisse, en «Zeitschr. für die neutest. Wiss.» 59 (1968), p. 1-39. crucifixión de Jesús ante las puertas de Jerusalén (cf. Heb
Véase también X. LÉON-DUFOUR, La parabole des vignerons homicides, en
Eludes d'Évangile, París 1965, p. 308-344.
13,12s). Si entramos de este modo en la elaboración de la
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Iglesia primitiva y de los evangelistas, aprenderemos con describir — bajo una imagen que tal vez era proverbial —
ellos a ver en el tenebroso suceso un acontecimiento di- el cambio imprevisto de la desgracia a la salvación. El
vino, preparado ya en el plan divino de la historia de la orante está persuadido de que debe agradecer su libera-
salvación. ción a Dios sólo, pues visto humanamente es un milagro.
La reflexión de la Iglesia primitiva se pone de mani- A propósito de la imagen de la piedra, que los construc-
fiesto principalmente en la cita final del Sal 118 (117) 22s. tores desechan y que ahora ocupa un lugar destacado, se
Procede literalmente de la versión griega del Antiguo Tes- discute si se trata de una piedra angular puesta en el
tamento y es un pasaje que pertenecía al núcleo de la fundamento o de la clave de bóveda que corona el edificio53.
interpretación escriturística que hacía la Iglesia primitiva, Aquí encaja mejor esto último: si los constructores ya
referida a Jesucristo. En Act 4,11 viene introducida en están a la obra y el edificio va subiendo, donde la piedra
conexión con la muerte en cruz y resurrección de Jesús: desechada puede ocupar un lugar más importante es en
«a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó» la cúspide. La imagen de Is 8,14s y 28-16 es distinta: y
(v. 10), subrayando después la importancia decisiva para tampoco el simbolismo de la piedra es uniforme en el
la salvación de esa piedra angular: «y no hay salvación Nuevo Testamento. Resulta más interesante saber que ya
en otro nombre alguno» (v. 12). Seguramente que ésta es en el judaismo el salmo 118 se había aplicado a Abraham,
también la interpretación que late en el fondo de Me a David y tal vez también al Mesías, el Hijo de David.
12,10s. En IPe 2,7 se aduce asimismo este pasaje bíblico, Para la comunidad cristiana la piedra desechada por los
aunque completado con otros dos textos sobre «la piedra», constructores, los jefes de Israel, y convertida por Dios
a saber: la piedra preciosa y angular, puesta en los ci- en piedra angular o en clave de bóveda, es su Mesías
mientos de Sión (Is 28,16); y la «piedra de tropiezo y de Jesucristo. La manera en que este pasaje bíblico viene
escándalo» (Is 8,14). La misma piedra que sirve al cre- aducido y citado hace suponer que Marcos ya encontró
yente de apoyo firme, se trueca para el incrédulo en este final de la parábola de los viñadores.
tropiezo y ruina. La cita, aunque el propio Jesús la tome en sus labios,
Merece la pena tratar de aclarar el contexto del men- sobrepasa el marco de la parábola de los viñadores. La
cionado pasaje del Sal 118,22s en el Antiguo Testamento. mirada se desvía de los malos renteros al Hijo asesinado,
Es el mismo salmo del que proceden el Hosanna y las del que ahora se afirma el milagro de su exaltación divina,
aclamaciones de la entrada en Jerusalén (cf. comentario es decir, su resurrección y su carácter permanente y
a 11,9); se trata, por consiguiente, de una liturgia de acción decisivo para la salvación. La comunidad no se contentaba
de gracias para los peregrinos que entran en el templo. No
pocas veces la Iglesia primitiva ha utilizado determinados 53. En favor de la piedra de remate que se ponía sobre el pórtico, véase
salmos o capítulos de los profetas con distintas aplicaciones especialmente J. JEREMÍAS en «Zeitschr. für die neutest. Wiss.» 29 (1930),
p. 264-280; ibid. 36 (1937) p. 154-157; Theolog. Worterbuch zum NT iv,
cristológicas. Los dos versículos aducidos después de la p. 277s: «Jesús ve preanunciado su destino en la palabra del salmo: de parte
parábola de los viñadores se insertan en una acción de de los hombres será desechado como una piedra inútil para la construcción,
pero Dios hará de él la clave de bóveda; sin metáforas: le ensalzará a "rey y
gracias por la liberación de una grave necesidad e intentan Señor"» (Targum Sal 118,22) (p. 278).
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con la mirada al pasado ni descansaba en la muerte vio- lección de cuatro diálogos (12,13-37), con temas muy
lenta del Hijo, sino que daba a la parábola una conclusión diversos pero todos importantes. También en el judaismo
que afianza su fe sobre el fundamento de lo que entre- era frecuente presentar a un rabino cuestiones parecidas.
tanto ha sucedido por obra de Dios y que proclama el Se distinguían en tales planteamientos las cuestiones rela-
significado permanente y decisivo de Jesucristo. tivas a la exposición de la ley, cuestiones sarcásticas, cues-
tiones fundamentales para el comportamiento moral y
cuestiones que se referían a las contradicciones aparentes
c) La cuestión del tributo al César (12,13-17). entre dos pasajes bíblicos. También las cuatro perícopas
de 12,13-37 podrían seguir este esquema (véase nota 51).
13
Luego le envían algunos fariseos y herodianos para En todo caso Jesús viene presentado como el maestro
cazarlo en alguna palabra. u Llegan, pues, y le dicen: que resuelve magistralmente problemas difíciles y que da
«Maestro, sabemos que eres sincero y que nada te im- respuestas insuperables de un valor permanente. Marcos
porta de nadie; porque no te jijas en las apariencias de ha insertado esta temprana composición en el marco de
las personas, sino que enseñas realmente el camino de Dios. los enfrentamientos de Jesús con los círculos dirigentes
¿Es lícito pagar tributo al César: sí o no? ¿Debemos de Jerusalén. Para él eran probablemente «controversias»,
pagarlo o no debemos pagarlo?» 15 Pero él, sabiendo bien aun cuando esta clasificación no responde en su origen
su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme a los cuatro fragmentos, y ni siquiera ahora conviene a
un denario para verlo.» 16 Se lo llevaron y él les pregunta: todos (cf. 12,28-34). Pero sirviéndose de este material,
«¿De quién es esta figura y esta inscripción?» Ellos le Marcos quiere mostrar también cómo los miembros del
respondieron: «Del César.» "Entonces Jesús les dijo: gran consejo trabajan contra Jesús para terminar con él
«Pagad lo del César al César, y lo de Dios a Dios.» Y que- (cf. 14,1).
daron admirados de él. Así el evangelista enlaza la sección precedente con la
nueva escena mediante la observación de que los mismos
La famosa escena de la moneda del tributo no pre- miembros del consejo que se retiran derrotados (v. 12),
tende mantener una situación altamente peligrosa para le envían algunos fariseos y herodianos para que le sor-
Jesús y políticamente explosiva, de la que él ha salido prendan en alguna palabra. Estos dos grupos, mutuamente
con una mayor sagacidad. Sin duda que también quiere enfrentados, aparecieron ya juntos en 3,6; también enton-
mostrar su superioridad sobre los enemigos falsos y pér- ces — históricamente demasiado pronto— se reunieron en
fidos, que quieren «cazarlo» — como si se tratara de parar consejo para ver el modo de perder a Jesús. Los hero-
una trampa a algún animal salvaje— en alguna expresión dianos, partidarios del gobernante de la casa de Herodes,
imprudente. Pero no es la situación histórica, bastante dependiente de Roma —véase el comentario a 6,14—,
imprecisa, sino la respuesta de Jesús que servirá de norma eran, pues, auténticos colaboracionistas; los fariseos recha-
a la comunidad, el verdadero fin de la perícopa trans- zaban en principio la soberanía de Roma como potencia
mitida. El evangelista ha encontrado seguramente una co- extranjera, aunque se doblegaban bajo la idea de que
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también los gobernantes paganos han recibido el poder igual que en la cuestión de su autoridad, les obliga a
de Dios para proteger el orden, y habrán de rendir cuentas quitarse la máscara. Eso es exactamente lo que persigue
ante Dios. Sólo los zelotas querían rechazar por la fuerza su comportamiento: ellos mismos tienen que mostrarle
el yugo extranjero, porque únicamente Dios debía ser el una moneda del tributo y reconocer así que se sirven del
rey de Israel. dinero del César. Ellos mismos deben confesar que la
Dada la distinta postura de los grupos judíos, la cues- moneda lleva la imagen e inscripción del César. Tales
tión que le proponen a Jesús era entonces de la máxima monedas del César Tiberio, que entonces imperaba, se
actualidad; pero lo era también para la Iglesia primitiva, nos han conservado («Tiberio, César, hijo del divino Augus-
que debía tener ideas claras acerca de su postura frente to, Augusto»). Con ello ya se han desenmascarado: se
al Estado pagano. Fariseos y herodianos quieren inducir doblegan a la soberanía romana. Si pretenden seducirle
a Jesús a una manifestación que les permitiese acusarle para que dé otra respuesta, eso sólo puede deberse a
ante los romanos como amotinador del pueblo. Si, por el mala voluntad.
contrario, se decidía en favor del pago del tributo, per- Pero Jesús no rehuye tomar posiciones. El César debe
dería las simpatías del pueblo, aunque difícilmente podían percibir aquello a lo que tiene derecho; derecho que
contar con ellas quienes planteaban la cuestión. Con sus subraya el vocablo griego — «devolver» —: hay que darle
palabras aduladoras de que sabían que Jesús enseñaba el lo que le es debido, pagar el tributo y, como indica la
camino de Dios sin acepción de personas, quieren eviden- formulación general, cumplir todos los deberes con el Es-
temente empujarle a una declaración en contra del tributo. tado. Jesús, sin embargo, no se contenta con esta respuesta,
Todos los judíos eran uno en la fe de que Israel, el pueblo sino que añade por su propia cuenta: «Y lo de Dios a
escogido de Dios, sólo debía someterse a la soberanía Dios.» Ahí carga todo el acento: mucho más importantes
divina. ¿No iba Jesús a sumarse a esa fe y a rechazar, en aún son los deberes para con Dios. De este modo Jesús
consecuencia, las pretenciones del Estado pagano? va más allá de la pregunta centrando la mirada en lo que
Con la doble pregunta se apunta a algo que es funda- para él es lo más decisivo: dar a Dios lo suyo, ponerse
mental: ¿se debe pagar el tributo al César reconociendo por completo a su disposición. El Estado con su ordena-
así su soberanía sobre Israel? Pues según la concepción miento y sus pretensiones no es lo supremo; Dios tiene
antigua general, uno se sometía al régimen en el poder sobre el hombre un derecho más antiguo y superior.
mediante el pago de tributos e impuestos. El tributo per- La importancia de estas palabras iluminadoras de Je-
sonal al César romano era en sí pequeño — un denario, sús no es fácil de comprender, y se ha discutido en la
como 0,25 dólares—; pero tenía un significado funda- exégesis54. Sin duda que Jesús no quiere establecer dos
mental y por ello resultaba extremadamente odioso a los
judíos. De ahí que los fariseos pregunten de una forma 54. Cf. W.G. KÜMMEL en «Theol. Rundschau» 17 (1948) 387-392;
R. VSLKL, Chríst und Welt nach dem Neuen Testament, Wurzburgo 1961,
bien concreta: ¿Es lícito —pese a la repugnancia inter- p. 113ss dice atinadamente: «No puede hablarse de que aquí vengan equipa-
n a — pagar el tributo al César? Quieren forzar a Jesús rados el César y Dios, pues el Estado puede exigir lo que v necesita para su
existencia, mientras que Dios demanda al hombre entero, el hombre" debe
a una declaración precisa. Jesús penetra su malicia y, al entregársele por completo» (p. 113).
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órdenes separados, uno humano y terreno y otro divino, los poderes terrenos como encarnación del poder satánico
que nada tendría que ver con las cosas de la tierra. Dios y como rivales de Dios (Ap 13), y pensaba que era
reclama al hombre también en el campo social y estatal; necesario resistirse a tales pretensiones hasta soportar la
pero no hay que dar al Estado un valor absoluto, pues persecución sangrienta.
no tiene sino un valor limitado. Ya en la misma posición La situación histórica actual ha cambiado una vez más.
judía frente al Estado pagano pueden advertirse algunas Es verdad que la Iglesia se presenta en todas partes
reservas: la autoridad estatal no debe ofender el honor abogando por la libertad y los derechos de los hombres,
divino, pisotear sus mandamientos ni prohibir su culto; especialmente de los socialmente postergados y oprimidos.
no debe divinizarse a sí misma poniéndose en el lugar de Pero su misión específica no es de tipo político; debe
Dios; ha de servir a la justicia y bienestar de los hombres proclamar el mensaje y exigencias de Dios sobre los indi-
y dar cuenta de la administración de sus poderes. Pero viduos y sobre la sociedad. Lo cual significa una misión
Jesús formula además de modo positivo la supremacía de incorruptible de alertamiento moral, una actuación libre
Dios indicando que el Estado es sólo una realidad depen- de cualquier oportunismo y que sólo se preocupa del bien
diente y transitoria. Para Jesús las fuerzas terrenas del y de la desgracia de los hombres. Si en el mundo de hoy.
orden están en el lugar histórico que Dios les ha señalado, la Iglesia quisiera retirarse al terreno «religioso», a su
y la historia se encamina hacia la meta a la que Dios culto y a la solicitud por la salvación de las almas, no
quiere conducirla: su reino escatológico de paz y de salva- habría entendido adecuadamente la palabra de Jesús:
ción." Así, esta palabra de Jesús tiene el mismo sentido «Y dad a Dios lo que es de Dios.» La resolución apolítica
que su invitación a buscar primero el reino de Dios (Mt de Jesús encierra, no obstante, una exhortación insoslayable
6,33). Jesús rechaza tanto un radicalismo político —el a la actuación responsable en favor de la sociedad humana
zelotismo— como el recluirse en la pura interioridad y de acuerdo con la voluntad de Dios.
alejamiento del mundo. Su palabra es tan decisiva y tan
abierta que conserva toda su vigencia en las más diversas
circunstancias y situaciones históricas, aunque en cada d) El problema de la resurrección de los muertos (12,
caso requiera nuevas aplicaciones y decisiones. 18-27).
Ya la Iglesia primitiva en las circunstancias cambiantes
18
de su vida histórica hubo de decidir en cada caso su postura Después vienen a él unos saduceos — los cuales
y encontrar su camino. Pablo exigió una actitud positiva afirman que no hay resurrección — y le preguntaban:
19
frente al Estado romano como fuerza de orden (Rom 13, «Maestro, Moisés nos dejó escrito que, si un hermano
1-7), y de igual modo otros autores han inculcado la muere dejando mujer sin hijos, otro hermano suyo debe
obediencia frente a las leyes y obligaciones cívicas (IPe tomar esa mujer, para dar sucesión al hermano difunto.
20
2,13-17; Tit 3,ls). Pero el Apocalipsis de Juan, en un Pues bien, eran siete hermanos; el primero tomó mujer,
tiempo en que los Césares ambicionaban para sí honores pero murió sin dejar descendencia. 21 También el segundo
divinos y afirmaban la omnipotencia estatal, consideraba se casó con ella, pero murió sin dejar descendencia; y lo
170 171
mismo el tercero; 22 y ninguno de los siete dejó descen- testimonio del apóstol Pablo en Act 23,8; Pablo utiliza
dencia. Al final de todos, murió también la mujer. 23 En hábilmente la oposición entre fariseos y saduceos para
la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será dividirlos. El historiador judío Flavio Josefo expone la
mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.» 24 Jesús doctrina de los saduceos de modo que el alma perece
les contestó: «¿No estáis en el error, precisamente por con el cuerpo; pero dice también que contaban con muy
desconocer las Escrituras y el poder de Dios? 25 Porque, pocos seguidores (Antigüedades Judías xvm, § 16s). De
cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres se los fariseos, que después de la guerra judía se adueñaron
casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, sino por completo del poder, sabemos que intentaban probar
que serán como ángeles en los cielos. 26 Y en cuanto a la resurrección de los muertos con numerosos textos bíbli-
que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro cos55, aunque no con el que aduce Jesús. En tiempos de
de Moisés, cuando aquello de la zarza, cómo le dijo Dios: Jesús ya había arraigado entre el pueblo esta fe, que en
Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de la época de los Macabeos ofrecía grandes ejemplos de
Jacob? 21 Él no es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis consuelo y esperanza con sus martirios sangrientos (cf.
completamente en el error.» 2Mac 7), y que Jesús confirma. En este punto, como en
muchos otros, Jesús estaba cerca de los fariseos.
Los saduceos, que son los inmediatos interlocutores de El problema de la resurrección de los muertos lo
Jesús, rechazaban la fe en la resurrección de los muertos, llevan los saduceos a un caso extremo. Según un recurso
que el judaismo de entonces admitía en general. Este grupo, estilístico, habitual entre los rabinos, es una «pregunta
formado principalmente por los círculos sacerdotales, man- sarcástica», que desde luego no pretende burlarse de la
tenía una postura teológica conservadora y sólo admitía fe, sino poner de relieve sus dificultades y conducir ad
como válida la ley del Antiguo Testamento sin las expli- absurdum. Se presupone el llamado levirato, prescrito en
caciones posteriores de la Escritura, la «tradición de los Dt 25,5ss. El cuñado (levir), el hermano soltero de un hom-
antepasados», cf. Me 7,3. La negación, pues, de la resurrec- bre que moría sin dejar descendencia varonil, venía obli-
ción de los muertos no se debía, o al menos no predomi- gado por lo mismo a casarse con su cuñada; los hijos así
nantemente, al espíritu helenista y liberal, sino al aferra- nacidos se consideraban del primer marido. La prescrip-
miento al tenor literal de la Escritura, en la cual sólo ción tenía su razón de ser en el antiguo estado de cosas
Dan 12,2s afirma de un modo claro y formal la fe en la socioeconómicas, y concretamente de cara a la herencia
resurrección de los muertos. Los saduceos postulaban, sin de las posesiones agrarias. Ya en tiempos del Antiguo
embargo, un fundamento en el Pentateuco, lo cual explica Testamento había quedado abolida semejante prescripción,
la prueba bíblica que Jesús les brinda al final de nuestra en razón sobre todo de Lev 18,16; 20,21 (prohibición de
perícopa.
El problema de la resurrección de los muertos cons- 55. Cf. P. BILLERBECK i, p. 893ss. Rabbí Simay decía (hacia el 210): «No
tituía la diferencia esencial entre los puntos doctrinales existe sección alguna (en la Escritura) en la que no se indique la reanima-
ción de los muertos; sólo que nosotros no tenemos la fuerza para explicarla
de fariseos y saduceos, como se desprende también del (en ese sentido).»
172 173
las relaciones deshonestas con una cuñada). Más tarde gráfico diciendo que «serán — unos y otras — como án-
volvió a practicarse el levirato, pero después desapareció. geles en los cielos». También aquí se une Jesús a la tra-
Probablemente ya en tiempos de Jesús sólo se trataba dición judía. Según el libro de Henoc no se les dieron
de un caso teórico; pero servía a los saduceos para atacar mujeres a los ángeles, «pues los seres espirituales del cielo
la resurrección de los muertos. Según las concepciones tienen su morada en el cielo» (15,7). Según el Apocalipsis
de la época se esperaban también en el mundo futuro de Baruc, los justos resucitados habitarán en las alturas de
intensas alegrías terrenas, ciertamente que como expre- aquel mundo, iguales a los ángeles y comparables a las
sión sobre todo de la plenitud de bendiciones divinas. La estrellas (51,10). Por lo demás, según la idea de ese Apo-
felicidad conyugal y familiar se consideró siempre en calipsis, sólo poco a poco podrán adoptar todas las for-
Israel como una bendición de Dios, y así tropezamos con mas posibles que ellos deseen, desde la belleza a la ma-
sentencias tan sorprendentes como éstas: «Las mujeres jestad, de la luz al esplendor de la gloria, hasta superar
parirán entonces cada día» (R. Gamaliel n, hacia el 90); a los ángeles en su gloria (51,12). En la alusión a los án-
«cada israelita tendrá entonces 600 000 hijos» (R. Eliezer, geles hay asimismo un ataque contra los saduceos que,
hacia el 150). Se concebía, pues, el mundo futuro de un según Act 23,8, también negaban la existencia de los ángeles
modo análogo al mundo presente terreno, aun cuando y de los espíritus (afirmación no atestiguada en las fuen-
había razones para una representación más espiritual. Sólo tes judías).
desde este presupuesto se comprende perfectamente la im- En el mismo pasaje Lucas emplea la expresión más
portancia radical y suprema de la respuesta de Jesús. fuerte de «iguales a los ángeles». En la historia de la
Al sarcasmo de los saduceos responde Jesús con toda teología esto ha llevado a una desvalorización de la sexua-
seriedad: No conocen realmente la Escritura, no han lidad y del matrimonio; se ha visto el ideal en el estado
penetrado en su pensamiento profundo, ni comprenden asexuado y similar a los ángeles, luchando por realizar
tampoco el poder de Dios que puede actuar de modo dis- ese ideal lo más posible ya aquí en la tierra. Las conse-
tinto a como supone la razón humana. Esto último se cuencias de tales ideas contrarias al matrimonio y al cuer-
pone de manifiesto por cuanto Dios ha ordenado las cosas po, que fueron perniciosas para la moral cristiana del
del mundo futuro de otra forma que las del mundo pre- sexo y del matrimonio, perviven hasta en nuestros días. No
sente. La idea de la nueva creación, que también era puede darse una interpretación más equivocada de las pa-
familiar al judaismo, la acepta Jesús y la lleva consecuen- labras de Jesús; pues con la doctrina de la resurrección
temente hasta el final. Afirma que en la resurrección ya de los muertos se introduce precisamente la corporeidad
no habrá relaciones sexuales y matrimoniales: los varones en el acontecimiento de la redención reclamando una con-
no se casarán y las mujeres no serán dadas en matrimonio. cepción unitaria del hombre que no puede prescindir
Con ello se dice que la «corporeidad» de los resucitados de su sexualidad. Según la fórmula de Marcos sólo se
será completamente diferente de la terrena (cf. Pablo en trata de una comparación sobre la forma de existencia de
ICor 15,36-50). los resucitados. Su peculiaridad excluye, por lo demás,
Estas importantes ideas las expone Jesús de un modo cualquier función sexual, y por lo mismo la procreación.
174 175
La multiplicación del género humano está limitada a la a la alianza y de las promesas divinas de vida, deduce
vida terrena, y sirve a su continuación. Según la ideología Jesús la resurrección final de los muertos 56 .
de entonces, y según el planteamiento de los saduceos, se La doctrina de la resurrección de los muertos siempre
trata únicamente de procurar descendencia. No entra en suscitó dificultades entre los griegos cultos, que creían
consideración el problema del amor matrimonial, del per- en la inmortalidad del alma y consideraban el cuerpo como
feccionamiento personal de los cónyuges. Si la teología una parte deleznable del hombre. En este punto fracasó
moderna, partiendo del convencimiento de que el mundo Pablo con su discurso en el Areópago de Atenas (Act
futuro aportará la plena realización y perfección del orden 17,32); entre los cristianos de Corinto, procedentes del
creacional, saca la consecuencia de que tampoco el amor gentilismo tuvo también que defender esta doctrina por
entre marido y mujer no desaparecerá en absoluto, sino otras razones. Hoy se arguye que la idea de que vuelvan
que sólo será sublimado y esclarecido, no puede decirse que a la vida millones y millones de hombres es absurda, que
vaya contra las palabras de Jesús. el cadáver putrefacto se disuelve por completo reintegrán-
Mas Jesús insiste resueltamente en el hecho de la dose en el proceso circular de la naturaleza, etc. Según
resurrección de los muertos — o «de entre los muertos», muchos teólogos, la resurrección de los muertos proce-
es decir, desde el mundo de la muerte—, y lo fundamenta dería de la apocalíptica judía y estaría vinculada a la
en una prueba escriturística particular. Se revoca al fa- imagen del mundo de entonces, por lo que sería una idea
moso pasaje en que Dios se acerca a Moisés en medio de sin vigencia ya para nosotros.
la zarza que arde sin consumirse y en que le revela su En todas estas objeciones, sin embargo, no se tiene en
nombre (Éx 3,1-6,13-15). Entonces Dios le dice: «Yo soy cuenta la afirmación fundamental de Jesús de que la
el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac resurrección de los muertos pertenece a un orden comple-
y el Dios de Jacob.» Con frecuencia se han entendido las tamente distinto, a un mundo creado de nuevo, y que
palabras de Jesús como que Dios es un Dios de vivos, y en sobrepasa nuestras experiencias y representaciones. En este
consecuencia aquellos patriarcas deben de vivir aún y aspecto Jesús se ha opuesto a las concepciones judías ge-
obtener algún día la vida plena, es decir, la resurrección. neralizadas y ha purificado el contenido de la fe judía
Pero esta argumentación no responde ciertamente al pen- de las imaginaciones humanas. De querer representarnos
samiento de Jesús. Para los judíos Dios revelaba, con el hoy una vez más la resurrección de los muertos bajo una
argumento de que es el Dios de los patriarcas, su constancia modalidad preponderantemente masiva, como un revivir
y fidelidad, su lealtad a la alianza que había pactado con de los cadáveres, como una supervivencia sobre la tierra,
los patriarcas y a las promesas que les había hecho. Éstas como un nuevo comienzo de la vida interrumpida por la
se referían a una descendencia numerosa y a la permanen- muerte, reincidiríamos de hecho en las ideas apocalípticas
cia del pueblo (cf. Gen 17,7). Mas para los israelitas en 56. Véase F. DREYFUS, L'argument scripturaire de Jésus en faveur de la
una vida plena y total entra también la corporeidad; por résurrection des morís (Marc XII, 26-27) en RevBibl 66 (1959) p. 213-224;
E. EARLE ELLIS, Jesús, íhe Sadducees and Qumran, en «New Test. Studies»
ello, la promesa de Dios no puede cumplirse en una vida 10 (1963-1964) p. 274-279, piensa en una liberación del sheol (el mundo de
que termina con la muerte corporal. De la fidelidad divina los muertos) aduciendo ideas parecidas de Qumrán.
176 177
NT, Me II, 12
judías. La fe en la futura resurrección de los muertos, para le dijo: «No estás tú lejos del reino de Dios.» Y nadie
nosotros inimaginable, forma parte de la fe en la trans- se atrevía ya a preguntarle más.
cendencia de la existencia humana, que debe realizarse en
Dios (cf. el comentario a Me 8,35ss). Mas si tomamos De nuevo procura Marcos enlazar la perícopa prece-
esta fe en serio, entonces la incardinación del hombre dente con el nuevo diálogo. Un escriba, que por las cir-
entero, incluida su corporeidad, en la vida plena junto cunstancias debía pertenecer a las filas de los fariseos, ha
a Dios, no es sino consecuente y perfectamente lógica. escuchado la polémica de Jesús con los saduceos, ha
Pues sólo cuando Dios nos acoge con todo nuestro ser admirado su clara respuesta y está de acuerdo con él.
humano y nos hace partícipes de su vida, es cuando la Y así plantea a Jesús una cuestión de un tipo bien dis-
transcendencia afirmada por la fe deja de ser para nos- tinto. Se refiere al cumplimiento de la ley divina, del
otros un mundo distinto que nos es extraño, convirtiéndose mejor modo posible, en la realidad de la vida cotidiana.
en la realización de nuestro mundo, una realización que Esta vez no se dice que Jesús haya sido sometido a prueba
esperamos del poder, bondad y fidelidad divinos como el o que se pretenda sorprenderle en alguna palabra. Es un
objetivo supremo de nuestra vida humana. diálogo de escuela o doctrinal; sólo Mateo vuelve a con-
vertirlo en una cuestión disputada con que los fariseos
quieren tentar a Jesús (22,34s; cf. también Le 10,25). La
e) El mandamiento principal (12,28-34). respuesta de Jesús, con la que el escriba se muestra ple-
namente de acuerdo y a la que aporta su reflexión, según
28
Entonces se le acercó uno de los escribas que había Marcos, era de extraordinaria importancia para la Iglesia
estado oyéndolos discutir y había visto lo bien que les primitiva. El mandamiento del amor es el meollo de la
había respondido, y le preguntó: «.¿Cuál es el manda- ética cristiana y encuentra un eco muy fuerte en la para-
miento primero de todos?» 29 Respondió Jesús: «El pri- klesis (o discursos de exhortación) de la Iglesia primitiva.
mero es: Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el Lucas trae la declaración de Jesús en otro contexto po-
único Señor, 3 0 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu niendo todo el acento en el cumplimiento del precepto del
corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas amor (Le 10,25-37). Es una resolución fundamental de
tus fuerzas. 31 El segundo es éste: Amarás a tu prójimo Jesús, cuya importancia apenas puede sobrevalorarse, para
como a ti mismo. No hay mandamiento alguno mayor la vida del hombre, para las relaciones entre religión y
que éstos.» 32 Entonces le dijo el escriba: «Muy bien, moralidad, para el comportamiento del individuo y de
Maestro; con razón has dicho que Dios es el único y la humanidad toda.
que no hay otro juera de él; 3 3 y que amarlo con todo el El problema del mandamiento máximo y compendio
corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuer- de todos interesaba muy particularmente al judaismo. Pues
zas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale mucho desde que la religión judía fue evolucionando cada vez más
más que todos los holocaustos y sacrificios.» 34 Entonces hasta convertirse en una religión legalista, desde que los
Jesús, viendo que había respondido con tanta sensatez. judíos veían su distintivo de pueblo de Dios principalmente
178 179
en la tora que se les había dado, en la ley de Moisés rrogante angustioso de muchos contemporáneos de Jesús
sobre el Sinaí, que determinaba toda su vida, de un modo acerca del camino de la salvación, y con el que ya nos
dichoso al par que agobiante, se había hecho inevitable hemos encontrado a propósito del hombre rico (10,17).
el problema de cómo podían observarse los numerosos Interesante es también la petición de un discípulo al rabbí
preceptos en la vida cotidiana y cómo se podía cumplir Eliezer (hacia el 100 d.C.) en su lecho de muerte: «Maes-
la voluntad de Dios y alcanzar la salvación, a pesar de la tro, enséñanos los caminos de la vida, para que por ellos
debilidad humana. A través de la exposición farisaica de seamos dignos de la vida del mundo futuro.» Jesús res-
la ley de Moisés, que rodeaba a esa ley como una valla ponde con la misma seriedad, pero también con una segu-
protectora, cada vez iban aumentando más los manda- ridad soberana. Su respuesta está formada por citas bíbli-
mientos y prohibiciones. Para entonces se contaban 613 cas que en el Pentateuco aparecen separadas. La primera
mandamientos, entre los cuales 365 —tantas como los es el comienzo del shema, así llamado por la primera pa-
días del año— prohibiciones y 248 —según el supuesto labra: «¡Escucha!» (Dt 6,4s). Unido a otros dos pasajes
número de miembros del cuerpo— prescripciones posi- bíblicos el shema había pasado a ser la profesión de fe
tivas. Se distinguía entre mandamientos grandes y pequeños, judía, que se recitaba cada día mañana y tarde, ya en tiem-
pesados y ligeros; pero la gente se preguntaba también pos de Jesús, según una buena tradiciónS8. Era una confe-
cómo se podría resumir toda la tora en una breve sen- sión de fe monoteísta, pero que además obligaba a servir
tencia. El célebre rabino Hilel, que vivió antes de Jesu- a ese Señor y amarle «con todo el corazón y con toda el
cristo, respondió así, según una tradición judía: «Lo que alma».
a ti te resulta molesto, no se lo hagas tú al prójimo; ahí Estas apostillas, que hacen más comprometedor el amor
está toda la ley, todo lo demás es interpretación.» El a Dios, difieren en número —en el Antiguo Testamento
rabbí Akiba, que murió por su fe en la sublevación de eran tres los giros— y en forma entre los distintos evan-
Bar-Kochba —hacia el 135 d.C.—, señalaba el amor al gelistas. Subrayan en conjunto la intensidad y totalidad
prójimo; y Simlay — hacia el 250 d.C. —, la fe. La entrega del amor y no requieren, así lo parece, ninguna explica-
a los semejantes para cumplir la voluntad de Dios contaba, ción particular. Pero la exégesis judía se ocupó de tales
pues, ya en el judaismo con una tradición. Idea y obra matizaciones, y es buena prueba de su voluntad de tomar
de Jesús es la unión indisoluble entre amor a Dios y amor en serio la llamada de Dios el hecho de que los explicase
al prójimo57. de la manera más concreta posible. Como la palabra hebrea
La pregunta del escriba «¿Cuál es el mandamiento correspondiente a «alma» puede también significar «vida»,
primero de todos?», estaba planteada, pues, con toda se- se incluyó hasta la exigencia de dar la vida pdfr Dios. Así
riedad y sin segundas intenciones. En ella resuena el inte- se refiere del ya mencionado rabbí Akiba que, cuando le
llevaban al martirio y le arrancaban ya la carne a pedazos,
57. R. SCHNACKENBURG, Die sitüiche Bolichaft, p. 65-71. Muy interesante era la hora del shema, y que se puso a recitarlo. Sus dis-
por lo que se refiere a ka concepción del amor al prójimo en el judaismo, es
el artículo de K. HRUBY, L'amour du prochain dans la pensée juive, en
NouvRevThéol 91 (1969) p. 493-516. 58. Véase P. BILLERBECK IV, p. 189-207, y en especial p. 192,4d.
180 181
cípulos quisieron impedir este esfuerzo a su martirizado que este doble amor está por encima de todos los holocaus-
maestro, pero él les dijo: «A lo largo de toda mi vida me tos y sacrificios, y por lo mismo también sobre la adora-
ha preocupado este versículo de con toda tu alma, si ción cúltica de Dios, habría que decir incluso que la reali-
incluye también el alma (la vida); y ahora que me es po- zación del amor de Dios en el amor al prójimo constituye
sible ¿no iba a cumplirlo?»; el otro giro «con todas tus el verdadero núcleo de la resolución de Jesús. Por lo de-
fuerzas» se aplicaba corrientemente a la hacienda, a las más, no puede negarse un cierto enfrentamiento a la ado-
posesiones materiales 59 . ración cúltica y unilateral de Dios en las enseñanzas y
Jesús califica el mandamiento del amor a Dios como gestos de Jesús. En la parábola del samaritano compasivo
el «primero»; pero le une inmediatamente, como segundo, el se vitupera a los representantes del culto del templo; en
amor al prójimo, según Lev 19,18. No vamos a explicarlo Me 7,6s se censura el culto de labios afuera; y la purifica-
aquí con más detalle. Según la concepción veterotestamen- ción del templo muestra de modo gráfico la dura crítica
taria, el «prójimo» era el compañero de religión, aunque de Jesús al culto que hasta entonces venía practicándose
según Lev 19,34 se le equiparaba también al extranjero en el templo, mezclado con las debilidades humanas, y sus
que tenía su residencia en la tierra de Israel. La exégesis exigencias de un nuevo servicio moral a Dios.
rabínica limitó más tarde el precepto del amor a los israe- Mas del doble precepto del amor a Dios y al prójimo
litas y a los prosélitos propiamente dichos; pero no falta- tampoco se puede deducir que el amor de Dios se agote en
ron otras voces que reclamaban la ampliación del manda- la mera filantropía (cf. el comentario al 12,41-44). La vincu-
miento del amor a todos los hombres. Según otros pasajes lación de ambos preceptos apenas está atestiguada en el
de los Evangelios, especialmente la parábola del samarita- judaismo; así, escribe Filón de Alejandría: «Existen, por
no compasivo (Le 10,30-37), Jesús adoptó una postura decirlo así, dos doctrinas fundamentales, a las que se su-
universalista, y exigió aceptar a cualquier hombre necesi- bordinan las innumerables doctrinas y leyes particulares:
tado, independientemente de su pertenencia al pueblo y en lo que a Dios se refiere, el mandamiento de la adora-
religión que fuesen. ción divina y de la piedad; por lo que hace al hombre, el
Aquí no se expone esta interpretación del mandamiento mandamiento del amor al prójimo y de la justicia» (Sobre
del amor al prójimo; todo el interés recae en la conexión los distintos mandamientos 11, § 63). Pero la vinculación
entre el amor de Dios y el amor al prójimo. «No hay man- consecuente y la mutua subordinación del amor a Dios y
damiento alguno mayor que éstos. De ese modo se equipara al prójimo con la claridad y resolución con que Jesús las
el amor al prójimo con el amor a Dios; es más, en el ha expuesto, son algo único.
amor al prójimo es donde el amor de Dios tiene su campo El escriba reflexiona sobre la respuesta de Jesús, reco-
de operaciones y donde consigue mantenerse. Según la noce su profunda verdad y saca la consecuencia de que este
consecuencia que saca el escriba, y que Jesús alaba, de amor a Dios y este amor al prójimo es superior a todos los
sacrificios del templo. Por ello obtiene la aprobación y elo-
59. P. BILLERBECK i, p. 905ss; G. DAUTZENBERG, Sein Leben bewahren, gio de Jesús: «No estás tú lejos del reino de Dios.» Como
p. 114-119; J.B. STERN, Jesús citation of Dt 6.5 and Lv 19,18 in the Light
of Jewish Tradition, en «Cath. Bibl. Quarterly» 28 (1966) p. 312-316.
en otros lugares el reino de Dios aparece como una reali-
182 183
dad introducida por Dios y ya inminente (1,15), aquí sólo respuesta. Así ha entendido Marcos este final de las dispu-
se puede pensar en la participación de este escriba en el tas; tal prolongación responde a la observación intermedia
mismo. Se encuentra en el mejor camino para entrar de de que nadie osaba ya preguntarle. En todos estos diálo-
una vez en el reino de Dios. Mateo ha omitido este des- gos el evangelista persigue, junto al contenido objetivo
enlace del diálogo, cosa comprensible en su planteamiento temático, una tendencia cristológica: Jesús se presenta co-
del mismo como disputa. Marcos evidencia una postura mo un maestro insuperable que da unas enseñanzas peren-
más ecuménica: a pesar de los frecuentes ataques contra nes a los judíos de su tiempo y — l o que es más impor-
los doctores de la ley (2,6; 3,22, etc.), a pesar de la adver- tante— a la comunidad. También esta perícopa contiene
tencia a guardarse de los mismos, que también Marcos una de esas doctrinas sumamente importante para la co-
consigna (12,38s), hay algunos que se abren a la predicación munidad cristiana, pues se refiere a la persona misma de
de Jesús. La comunidad no debe cerrarles las puertas; hay Jesús.
que reconocer el bien doquiera que se encuentre. La ob- En el contexto del Evangelio de Marcos apenas puede
servación final de que ya nadie osaba plantear más cues- caber duda de cómo interpretó la Iglesia primitiva la pre-
tiones a Jesús, no se refiere ya especialmente a esta última gunta que Jesús plantea sobre la filiación davídica del
escena, sino que subraya más bien el fin de las disputas Mesías, y por consiguiente, cuál era la respuesta que ella
anteriores al tiempo que redaccionalmente introduce en le daba, pese a las diferencias de las citas bíblicas im-
la perícopa inmediata en que la pregunta parte del propio plícitas: para la Iglesia el Mesías que reconocía en Jesús
Jesús poniendo en evidencia a los escribas. era el Hijo de Dios. También el problema conexo — q u e
en la exégesis había recibido diversas respuestas— de si
le consideraba Hijo de David, hay que resolverlo segura-
f) Filiación davídica del Mesías (12,35-37a). mente en sentido positivo: genealógicamente la Iglesia
aceptaba tal filiación, aunque no en el sentido de las es-
35
Tomando entonces Jesús la palabra, decía mientras peranzas mesiánicas judías, según las cuales el Hijo de
enseñaba en el templo: «.¿Cómo dicen los escribas que el David se presentaría como rey y libertador político. Para
Cristo es hijo de David? 36 David mismo dijo, inspirado por ella el Mesías descendía del tronco de David y cumplía así
el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a la antigua profecía (2Sam 7,14, etc.), aunque su presen-
mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de cia y actuación no respondía a las esperanzas nacionalistas;
tus pies. 3 7 a £7 mismo David lo llama "Señor"; entonces más bien representaba una desilusión para las mismas y,
¿a título de qué es hijo suyo?» desde luego, las superaba con mucho: como Hijo de Da-
vid era al mismo tiempo el Hijo de Dios.
Jesús muestra su superioridad sobre los hombres rec- El título «Hijo de Dios» no aparece, por lo demás, en
tores del judaismo no sólo en las atinadas respuestas que nuestra perícopa. De acuerdo con la cita bíblica el Me-
da a las preguntas que le formulan, sino también en una sías viene designado como «Señor», y según el plantea-
pregunta que él mismo propone y a la que ellos deben una miento de la cuestión, como Señor de David. La argumen-
184 185
tación de Jesús no es difícil de entender: según la opinión pueblo o sólo fue redactada dentro de la comunidad cris-
judía más generalizada, que aquí se atribuye a los escribas tiana. Hay graves razones que apoyan esta segunda hipóte-
(v. 35), el Mesías debía ser hijo de David. Después Jesús sis: en Cesárea de Filipo Jesús prohibió a los discípulos
cita el versículo de un salmo que se aplicaba al Mesías, que le designen como Mesías (8,30), y personalmente nun-
afirmando expresamente que lo había pronunciado David ca se pronuncia sobre la fe mesiánica de los judíos. El texto
(v. 36). Se presupone, pues, el convencimiento judío de bíblico citado, que es el Sal 110 (109) 1 —casi literalmente
que los salmos habían sido compuestos por David. Ahora según la versión de los Setenta —, no se aduce en la litera-
bien, en ese salmo Dios —el «Señor» que aparece en pri- tura judía en un sentido mesiánico, pero desempeña un pa-
mer término— dice «a mi Señor», al Señor del poeta pel importante en la Iglesia primitiva (Act 2,34; ICor 15,25;
del salmo, es decir, de David: «Siéntate a mi diestra...» Ef 1,20; Col 3,1; Heb 1,3.13, etc.). Toda la visión de la
El Hijo de David viene, pues, designado como «Señor» por filiación davídica de Jesús, de su descendencia de la fami-
su padre, lo que no deja de ser un tratamiento sorpren- lia de David y de su entronización como Señor y Mesías
dente (v. 37). responde pues plenamente a la cristología primera de la
A juzgar por la forma podría tratarse de una cuestión Iglesia primitiva, que bien podría haber sido también el
de haggada, como solía decirse. En la misma se citaba un lugar de origen de nuestra perícopa.
pasaje bíblico en apariencia contradictorio, contradicción Si nosotros suscribimos esta interpretación crítica, no
que tras la conveniente exégesis aparecía infundada; los por ello negamos su fundamento histórico en el ministerio
dos pasajes bíblicos son correctos, aunque relacionados de de Jesús; ocurriría aquí como con muchos otros títulos cris-
distinto modo 60 . De todas formas aquí sólo se cita un texto tológicos de los Evangelios: Jesús no se ha designado per-
bíblico; pero respecto del otro extremo de la cuestión, que sonalmente de ese modo, sino que más bien descubre y
el Mesías es Hijo de David, no se requería una cita explí- expresa de manera indirecta sus pretensiones; pero la co-
cita. La solución de la contradicción aparente está en que munidad postpascual esclareció después estas pretensiones
Jesús ciertamente había «nacido del linaje de David se- de Jesús y las convirtió para los creyentes en una palabra
gún la carne», pero fue «constituido Hijo de Dios con po- que atribuye literalmente al propio Jesús. Esto no consti-
der según el Espíritu santificador a partir de su resurrec- tuye nada ilícito ni improbable de la exposición de los
ción de entre los muertos», como se decía en una fórmula Evangelios que aclaran la postura de Jesús para los
antigua adoptada por Pablo (Rom l,3s). creyentes.
El «sentarse a la diestra de Dios» se refiere por consi- Sobre el fundamento de su fe, en la resurrección y
guiente a la entronización de Jesús al lado de Dios después constitución en poder de Jesús, la Iglesia primitiva se en-
de su resurrección. frenta al problema de cómo compaginar las esperanzas me-
Sin duda que con ello surge la pregunta de si nuestra siánicas judías con los hechos de la vida de Jesús y con el
perícopa contiene una palabra histórica de Jesús delante del hecho de la resurrección, decisivo para su fe, y cómo
hacérselo comprender a los judíos. También para ella el
60. D. DAUBE, The NT and Rabbinic Judaism, p. 167s; J. JEREMÍAS,
Jesu Verheissung für die Vólker, Stuttgart 1956, p. 45. Antiguo Testamento era palabra inspirada por Dios —cf.
186 187
v. 36: «David, inspirado del Espíritu Santo»— y descu-
La transición del problema de la filiación davídica al
bría su verdad a la luz del cumplimiento. Un buen argu-
discurso de exhortación es obra del evangelista. La obser-
mento de que Jesús había exhibido unas pretensiones me-
vación de que las turbas escuchaban con gusto a Jesús
siánicas, aunque no en el sentido de la esperada filiación
podría también constituir el remate de la perícopa prece-
davídica de los judíos, lo constituía la escena ante el gran
dente, pues se espera una reacción a la pregunta formulada
consejo (Me 14,61 s), pues esa pretensión fue el motivo
por Jesús. Pero los invitados a responder serían los escri-
— porque los judíos no la entendieron bien o no la ex-
bas. En lugar de esto Marcos opone la actitud del pueblo
pusieron debidamente— de que Jesús fuese entregado a
a la de aquellos doctores de la ley que ya no aparecen más
los romanos y ejecutado por éstos como rey mesiánico y
(cfr. v. 34c). El detalle corresponde a la tendencia del
político.
evangelista de distinguir al pueblo de sus hombres recto-
Pero al formular la confesión de Jesús ante el gran
res. Sólo éstos son los responsables del repudio y entrega
consejo (14,62), se puede reconocer una vez más la inter-
de Jesús (cf. 11,32; 12,12; 14,ls). El pueblo reconoce a
pretación de la Iglesia primitiva, pues en ese pasaje se
Jesús como maestro, y la comunidad debe aprender, como
combinan los textos de Dan 7,13 con el mismo Sal 110,1.
aquella multitud popular, a escuchar con gusto a Jesús y
De este modo cabe reconocer en todas partes un funda-
a prestar atención a la doctrina concerniente al mismo co-
mento que proporcionan la actitud y las palabras de Jesús,
mo Mesías y como Señor.
y al mismo tiempo una interpretación creyente de la Iglesia
Al final de estos discursos Jesús procede severamente
primitiva a la luz de la Escritura. Sobre este fenómeno im-
con los escribas. También de la tradición que ha conser-
portante para la reflexión de la fe, se nos aparece como
vado Mateo, el cual compone todo un discurso de amena-
en altorrelieve la cuestión, cristológicamente central, de la
zas contra los escribas y fariseos (cap. 23), y de la que
filiación davídica; el Jesús terrestre sólo puede ser com-
nos ofrece Lucas, quien en parte utiliza el mismo mate-
prendido desde el Señor resucitado.
rial en otro contexto, pero separando las palabras contra
los fariseos de las dirigidas contra los escribas (11,39-52),
resulta evidente que ya desde los primeros tiempos se ha-
g) Hay que guardarse de los escribas (12,37¿>-40). bían reunido estas graves manifestaciones de Jesús contra
aquellos hombres influyentes. No hay razón alguna para
37b
Y el pueblo, muy numeroso, lo escuchaba con agra- poner en duda que Jesús haya manifestado tales críticas
do. 38 En su enseñanza decía: «Guardaos de los escribas, repetidas veces, críticas que le granjearon un odio a muerte
que se complacen en pasearse con amplias vestiduras, en dichos círculos. Marcos toma de esa tradición sólo unas
acaparar los saludos en las plazas, 3 9 y ocupar los pri- cuantas palabras decisivas contra los escribas. Según otra
meros asientos en las sinagogas y los primeros puestos fuente, Jesús les habría lanzado abiertamente a la cara pa-
en los banquetes; 40 que devoran las casas de las viudas labras parecidas. Esto encaja con la imagen que sus con-
mientras fingen entregarse a largos rezos. Ésos tendrán temporáneos se habían hecho de él como de un profeta
condenación más severa.» (cf. 6,15; 8,28); era un defensor indomable de la causa
188 189
de Dios contra los influyentes y poderosos de su pueblo. social. A quien mucho se le ha dado, Dios le pedirá tam-
En nuestro texto se echa de ver cómo Marcos utilizó bién mucho, y a quien mucho se le ha confiado, tanto más
tales ataques de Jesús, al tiempo que los redactaba. Ad- se le exigirá (Le 12,48).
vierte al pueblo, que le oía gustosamente, a que se guarde
de los escribas. Su conducta orgullosa y antisocial, descrita
con cierta torpeza estilística, hace que se les mencione h) La ofrenda de la viuda (12,41-44).
abiertamente. Jesús les reprocha en concreto la manera
41
fastuosa de presentarse — se alude a una túnica suntuosa Estaba sentado frente al tesoro y observaba cómo
que los escribas llevaban como signo de su dignidad—, y la gente echaba en él monedas de cobre, y muchos ricos
después su afán de honores: ponen empeño en ser saluda- echaban mucho. 42 Llegó también una pobre viuda que
dos en las plazas públicas y buscan los primeros puestos echó dos monedas muy pequeñas, equivalentes a un cuarto
en las sinagogas y en los banquetes (cf. Le 14,7). Pero el de as. 43 Llamó entonces a sus discípulos ¡unto a sí y les
reproche de Jesús va más adelante: «Devoran las casas de dijo: «Os aseguro que esta viuda pobre echó más que
las viudas»; es decir, se hacen pagar bien sus recomenda- todos los demás en el tesoro. 44 Porque todos ellos echa-
ciones y consejos explotando sin escrúpulos la hacienda de ron de lo que les sobraba; pero ésta, de su pobreza, echó
las viudas. Muchos intérpretes piensan que se trata de que todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.»
se hacían sustentar por las mujeres y que abusaban de su
hospitalidad. El despoja y trato injusto de las viudas y los Este pequeño episodio presenta un profundo contraste
huérfanos son ya una queja y reproche frecuente en los an- con el precedente reproche a la piedad aparente de los es-
tiguos profetas (cf. Is 1,17.23; 10,2; Jer 7,6; 22,3). cribas. La pobre viuda con su espíritu de sacrificio y su
Finalmente, Jesús fustiga su santidad aparente, porque adoración práctica de Dios avergüenza a la gente de lar-
mediante largas oraciones quieren ganar fama de gran re- gas oraciones y de palabras altisonantes. Marcos ha inser-
ligiosidad. Parecida crítica escuchamos también en el ser- tado aquí esta historia, independiente sin duda en la
món de la montaña de Mateo (6,1-18). Jesús era un defen- tradición, a fin de poner un ejemplo ante los ojos de la co-
sor incorruptible de los pobres y de los oprimidos, y un munidad, el nuevo templo de Dios. Mateo, a quien preocu-
acusador implacable que desenmascaraba cualquier falsa paba más la disputa con los escribas, la ha omitido; pero
piedad. Y, puesto que los escribas, como dirigentes del Lucas, el evangelista «social», no la ha dejado escapar,
pueblo, estaban especialmente obligados a una conducta siguiendo la pauta de Marcos.
ejemplar, Jesús les amenaza con un juicio de Dios más Dentro del recinto del templo, en el llamado atrio de
severo. las mujeres, se encontraba una sala —la cámara del te-
A esta crítica debe también someterse la comunidad de soro — en la que había trece cepillos en forma de trompeta.
Cristo. Quien proclama las exigencias de Dios, quien Los recipientes servían para recoger las ofrendas con dis-
quiere destacar mediante una vida santa, corre el mismo tintos fines, incluso para las ofrendas libres sin ninguna
peligro de hipocresía y fracaso ético, especialmente en lo finalidad concreta. Los visitantes del templo no deposi-
190 191
taban ellos mismos el dinero en los cepillos, como ocurre Es un bello testimonio del primitivo pensamiento cris-
entre nosotros, sino que lo entregaban al sacerdote encarga- tiano que se haya conservado el recuerdo de un episodio tan
do, el cual lo depositaba en el arca correspondiente, según insignificante, se haya seguido refiriendo y que Marcos haya
el deseo del donante. Esto explica cómo Jesús pudo adver- elegido precisamente la escena como cierre de ministerio
tir la ofrenda de la viuda. Ella indicó la cantidad y su público de Jesús y de sus enseñanzas en el templo de
destino al sacerdote y Jesús pudo oírlo. Por los detalles Jerusalén.
ella aportaba su modestísima cantidad como ofrenda li-
bre sin objetivo concreto, para lo que estaba previsto el
cepillo decimotercero. Con el dinero allí recogido se ofre- 3. E L GRAN DISCURSO ESCATOLÓGICO (13,1-37).
cían los holocaustos; la mujer no quería, pues, sino hacer
una obra en honor de Dios. Las ofrendas para ayuda de los Las disputas y discursos de Jesús en el templo han ter-
pobres se depositaban en otro lugar o se recogían en un bote. minado. Ahora podría esperarse que ante los ojos de los
La enseñanza que Jesús imparte a los discípulos, y con lectores del Evangelio se desarrollase el drama de la pasión,
ellos a la comunidad posterior, es clara: la verdadera pie- al que tiende toda la exposición; cabría esperar que el ca-
dad es una entrega a Dios, un ponerse por completo a su pítulo 14 siguiese inmediatamente al capítulo 12. Se ha pen-
disposición. Esta mujer no dio de lo superfluo, sino de su sado que el gran discurso escatológico del cap. 13 — el dis-
misma pobreza y de lo que le era necesario. Todo lo que curso más largo del Evangelio de Marcos — tal vez se haya
tenía, tal vez — según la expresión griega — lo que necesi- insertado sólo más tarde en unas circunstancias — después
taba aquel día para su sustento, lo da sin reservas. Las dos del año 70 — en que la comunidad se encontraba profunda-
monedillas judías más pequeñas indican que aún podía mente inquieta por las cuestiones escatológicas, a causa de
haberse quedado con algo, pero de hecho lo entregó todo a los acontecimientos externos — l a destrucción de Jerusa-
Dios y con ello a sí misma. Una persona así no puede por lén — y de los seductores de sus propias filas, los espíritus
menos de mirar por las otras personas indigentes y, si es exaltados que presentaban como inminente el fin del mun-
necesario, comparte con ellas hasta el último bocado. La do 61. La hipótesis es posible, aunque no se impone necesa-
mujer ama a Dios «con todas sus fuerzas», según la inter- riamente. Como venimos viendo, todo el Evangelio está
pretación judía, es decir con toda su hacienda terrena, con orientado a la comunidad y a su vida en el mundo. Una
todos sus bienes y posesiones (véase el comentario al man- y otra vez el evangelista, mediante breves instrucciones a
damiento principal). Hay también testimonios extracristianos los discípulos, ha querido decir a la comunidad algo particu-
valorando al máximo la intención y el hecho, sin tener en larmente importante para su fe y su situación histórica. ¿Y
cuenta el montante de la cantidad ni la grandeza externa de no debía reunir también en un discurso las palabras y ense-
una acción. Lo específicamente cristiano se pone de mani- ñanzas de Jesús relativas al futuro, cuando el propio Jesús
fiesto a la luz del mandamiento supremo: el hombre se da había traído un mensaje eminentemente orientado al futuro,
a sí mismo por amor, se ofrece a Dios en sacrificio, y por
61. Tal es la tesis de R. PESCH, Nahernartungen. Tradition und Redak-
Dios también a los hombres. tion in Mk 13, Dusseldorf 1968, en especial p. 70-73.
192 193
NT, Me II, 13
escatológico? Las palabras de Jesús, que siempre había pre- recientes asignan al evangelista una labor importante, in-
dicado a su generación coetánea en un tono apremiante y cluso aceptando el material apocalíptico judío w .
profético ¿no debía encuadrarlas el evangelista en la situa- Aquí no podemos entrar en tales debates; el lector cre-
ción de su comunidad y aplicárselas, cuando ya la situación yente, que comprende y reconoce como legítima la interpre-
del mundo había cambiado? ¿Y qué lugar del Evangelio tación actualizada de la tradición de Jesús por obra de la
habría sido más adecuado que el final del ministerio público Iglesia primitiva, no tiene por qué inquietarse al respecto.
de Jesús, antes de que la pasión y muerte cerrase definiti- Los Evangelios han nacido de la predicación apostólica y,
vamente su boca? por su misma finalidad, deben seguir sirviendo a la predi-
Tal vez sea necesario ver una conexión todavía más es- cación. La Iglesia primitiva al aplicar el mensaje de Jesús
trecha con la pasión de Jesús: antes de que la comunidad a su tiempo no hace sino responder de su fidelidad a la pa-
comparta el camino de los padecimientos y muerte de su labra de su Señor, que en cuanto profética sólo llena su
Señor, que con él y tras él debe recorrer (cf. 8,31-38), tiene función cuando habla a cualquier época y a un determinado
que recoger y escuchar los vaticinios, exhortaciones y con- círculo de oyentes. Con ello está dicho al mismo tiempo que
suelos que su Señor le dirige, a fin de entenderse mejor a no tenemos por qué mantenernos aferrados a la interpreta-
sí misma como la comunidad de Cristo y poder ser dueña de ción del discurso escatológico vinculada a la imagen del
su situación. Ya antes se ha referido Marcos a la proximi- mundo y a las circunstancias históricas de aquel entonces, si
dad de la parusía y del reino futuro (9,1); esta proximidad es que queremos comprender el mensaje de Jesús para nues-
de lo que llega fácilmente se prestaba a falsas interpretacio- tro tiempo y nuestro horizonte ideológico. Intentamos, pues,
nes, como proximidad temporal que suscitaba una conmo- entender este discurso desde el lenguaje del evangelista
ción apocalíptica, o como un vaticinio falso capaz de in- a su comunidad e interpretarlo para nuestro tiempo.
ducir al engaño y la desesperación. La situación que se pre- De cara a este esfuerzo hay una observación de gran
supone en Me 13 no puede estar muy lejos de la que se importancia: con toda su actualización a las circunstancias
presenta en 9,1. de aquellos tiempos, con toda la espera inminente del fin,
Si en esta instrucción secreta a los discípulos (13,3), la de la parusía, condicionada por los acontecimientos históri-
mirada del evangelista se dirige, con más fuerza aún que cos, en este discurso se trata de algo más que de una simple
hasta ahora, a la comunidad y a su situación histórica tem- instrucción sobre lo que afecta a la comunidad, sea lo que
poral, ello explicaría la intensa elaboración redaccional del fuere. Se trata más bien de preparar a la comunidad para el
discurso. En esta forma Jesús no lo ha pronunciado; pero futuro y de llevarla a la postura adecuada al presente, a las
este proceso redaccional ¿es distinto- del que venimos cono- virtudes escatológicas que al presente se le exigen para
ciendo hasta ahora (cf. el comentario a 9,33-50; 10,1-45; afrontar el futuro. En nuestro tiempo esto es precisamente
11,27-12,37), y con más claridad aún en los grandes discur- 62. Además del ya mencionado R. PESCH (nota anterior), véase espe-
sos del Evangelio de Mateo? Se discute hasta qué punto se cialmente L. HARTMAN, Prophecy interpreted, Lund 1966, aunque supone que
ya el propio Jesús tuvo en cuenta un midrash a Daniel; J. LAMBRECHT, Die
han conservado las palabras originales de Jesús y hasta Rcdaktion der Markus-Apocalypse, Roma 1967; autor católico que atribuye
dónde alcanza la intervención redaccional; los trabajos más la mayor parte del material de este discurso al evangelista.
194 195
de la máxima actualidad, puesto que la humanidad de hoy lurico con la pregunta acerca de los acontecimientos finales.
dirige su mirada al futuro tal vez como nunca antes lo ha Probablemente la guerra judía y la destrucción de Jerusalén
hecho y se pregunta cómo podrá solucionar los problemas habían suscitado en la comunidad el interrogante sobre el
cada vez más angustiosos de su desarrollo. La esperanza «fin» y había que darle una respuesta mediante el gran dis-
cristiana tiene aquí una gran misión, pero que debe repen- curso. El discurso propiamente dicho presenta una estruc-
sarse una vez más y protegerse de falsas posturas 63 . tura unitaria y progresiva en los v. 5-27: acontecimientos
Tras una lectura atenta de todo el discurso se puede re- más remotos («Mas todavía no es el fin», «esto será el
conocer claramente que no pretende ningún descubrimiento comienzo del doloroso alumbramiento») v. 5-13; la gran
apocalíptico de acontecimientos futuros, sino que intenta tribulación, v. 14-23; los acontecimientos que seguirán a
dar consejos y consuelo para el momento presente. Los con- la gran tribulación y la llegada del Hijo del hombre, v. 23-
sejos a que se orientan los vaticinios y descripciones son: 27. Con el anuncio de la parusía el discurso ha alcanzado
estad atentos (v. 5.9.23.33); no os angustiéis de antemano su punto más alto y su objetivo. Lo que sigue después son
(v. 11); manteneos firmes (cf. v. 13); no confiéis en falsos enseñanzas y exhortaciones que miran a la esperada paru-
profetas (v. 21); velad (v. 33.35.37). Con ello se mezclan sía: la parábola de la higuera, v. 28-29; vaticinios sobre el
los motivos consolatorios: debe suceder según la voluntad tiempo preciso, v. 30-32; exhortación a la vigilancia con
de Dios (v. 7); el Espíritu Santo es vuestra fortaleza (v. 11); la parábola del portero, v. 33-37. Justamente en esta dis-
al final está la salvación (cf. v. 13); Dios ha acortado el tiem- posición que obedece a un plan y en su concepción unita-
po de la tribulación (v. 20); Jesús lo ha predicho (v. 23); los ria es donde se pone de manifiesto el propósito del evan-
elegidos serán congregados (v. 27). Estos motivos derivan gelista de cara a la comunidad. Es curioso, sin embargo,
en parte de la apocalíptica judía, pero tienen también su que no se hable de la destrucción del mundo, de la resu-
fundamento en las palabras de Jesús, sobre todo el motivo rrección de los muertos y ni siquiera del juicio final. El
fundamental de que todo debe discurrir según el plan salva- tema propiamente dicho es la parusía, la venida del Señor.
dor de Dios (cf. comentario a 8,31). Hemos de meditar las Por ello, podemos designar también esta página como el
ideas de Jesús, válidas para la situación actual y para la «discurso de la parusía», que intenta responder a las
Iglesia primitiva, sin entrar en las cuestiones de detalle que cuestiones de la comunidad en el Espíritu de Jesús y sobre
tinen más bien un interés exegético histórico. el fundamento de su predicación escatológica.
Acerca de la estructura del discurso conviene observar
lo siguiente: el anuncio de la destrucción de Jerusalén (v. a) Vaticinio sobre la destrucción del templo (13,1-2).
1-2) no se encuentra aislado ni sin relación con el gran dis-
1
curso inmediato. Cierto que la pregunta de los discípulos Mientras iba saliendo él del templo, le dice uno de
«¿Cuándo sucederá esto?» (v. 4) es imprecisa; pero la in- sus discípulos: «Maestro, mira qué piedras y qué cons-
tención del evangelista es conectar ese acontecimiento his- trucciones.» 2 Y Jesús le contestó: «¿Ves esas grandes
construcciones? Pues no quedará piedra sobre piedra que
63. Véase R. SCHNACKENBURG, Der Christ und die Zukunft der Welt, en
Chrislliche Existen!, nach dem NT H, Munich 1968, p. 149-185.
no sea demolida.»
196 197
Como de costumbre, Marcos enlaza el discurso con una o más bien de un vaticinium ex eventu, de una exposición
situación determinada, que aquí es la destrucción del tem- después del suceso64. En contra de esto último habla el
plo. Ya anotamos su interés por presentar los últimos dis- hecho de que la destrucción no se presente como un in-
cursos de Jesús en la mayor conexión posible con el cendio, según aconteció de hecho. Por otra parte, el tenor
templo; por ello se descubre también aquí su mano. Un actual del texto lleva la marca de la redacción de Marcos.
discípulo innominado muestra su admiración por las mag- Podemos incluso señalar con precisión la fuente de esta
níficas construcciones del templo; pero Jesús le responde formulación: la ya mencionada sentencia sobre el templo,
con una profecía inequívoca acerca de su destrucción. de 14,58. La existencia de tal afirmación en boca de Jesús
El de entonces, llamado templo de Herodes, era real- no hay por qué ponerla en duda. Por lo demás esa sen-
mente un edificio suntuoso. Después de la destrucción tencia es doble: habla de la destrucción — en el texto grie-
(586 a.C.) del templo primero, construido por Salomón, al go, se usa el mismo verbo que en 13,2: «demolido» — y de
volver el pueblo de su cautiverio de Babilonia a las órdenes la reconstrucción de otro templo, del templo espiritual de la
de Zorobabel se había construido otro durante los años 520- comunidad. Podemos admitir tranquilamente que Marcos
515, que no alcanzaba ni con mucho el esplendor del haya formado este vaticinio sobre la pauta de aquellas
primero (cf. Esd 5-6). Sólo el rey Herodes i consiguió palabras relativas al templo; pero esto confirma que Jesús
levantar un santuario grandioso y de extraordinaria belleza. ha hablado de algún modo de la demolición y recons-
En torno al núcleo del viejo templo se estableció una trucción del templo jerosolimitano. Esta opinión confirma
especie de «grandioso caparazón», por emplear la expre- su carácter profético; pues, tampoco los profetas han
sión del historiador judío Flavio Josefo. Surgió una se- presentado jamás los acontecimientos futuros de una forma
gunda galería, el frontis del vestíbulo hasta una altura tan concreta y detallada como han sucedido realmente,
y anchura de 100 codos y se elevaron también las estruc- sino sólo mediante sugerencias y rasgos típicos. Jesús se
turas del templo propiamente dicho. En su ornamentación mueve, pues, en la tradición profética, ya que mucho tiem-
se emplearon el alabastro, el mármol y el oro en abun- po antes también los profetas habían vaticinado la caída
dancia. Estas obras se prolongaron durante varias décadas del templo (de Salomón); por ejemplo Miq 3,12; Jer
(cf. Jn 2,20, que habla de 46 años) y sólo terminaron 26,6.18. Asimismo, algunos videntes judíos habían anun-
definitivamente poco antes de la guerra judía. En el Tal- ciado la destrucción del templo herodiano antes de que
mud está escrito: «Quien no ha visto el santuario en su ocurriese. Según el relato de Flavio Josefo, cuatro años
construcción, no ha visto jamás un edificio suntuoso» antes de estallar la guerra judía, se presentó en la fiesta
(Sukka 51¿>). de los tabernáculos un cierto Jesús, hijo de Ananías, y
Este templo magnífico, del que los judíos se sentían empezó repentinamente a lanzar una lamentación sobre
orgullosos, a pesar de su antipatía hacia Herodes i y sus
64. Cf. R. PESCH, O . C , p. 83-96; N. WALTER, Tempelzerstorung und
sucesores, iba a ser destruido según palabras de Jesús. synoptische Apokalypse, en «Zeitschr. für die neutesta. Wiss.» 57 (1966),
En la exégesis se discute hasta hoy si se trata de una p. 38-49; también según G. MINETTE DE TILLESSE, Le secrel messianique dans
l'évangile de Marc, París 1968, p. 434-437, el Evangelio de Marcos habría
profecía de Jesús, es decir, de una verdadera predicción, sido escrito después de la destrucción del templo.
198 199
JiTiisalcn y sobre el templo (Guerra judía vi, § 300s). sas; más aún, en contra de la fe cristiana y del Espíritu
Apenas es posible que Jesús haya hablado en público de de Jesús, han aportado su carga de lágrimas y culpa a las
un modo tan claro; pues sin duda se habría atraído el horribles persecuciones de los judíos. La palabra y pro-
furor y la persecución del pueblo, como aquellos profetas fecía de Jesús invitan más bien constantemente a la propia
tardíos. Sin embargo, una alusión al destino que amenaza reflexión y a escuchar siempre la voz de Dios en los
a Jerusalén se encuentra ya de un modo oscuro en las acontecimientos históricos que hoy vivimos.
palabras procedentes de los logia (Le 13,34s; Mt 23,
37s). Los evangelistas, y especialmente Lucas, han aclarado
la profecía de Jesús después de su cumplimiento (cf. Le b) Comienzo de las tribulaciones (13,3-13).
19,41-44; 21,24).
Es posible que también Marcos haya tenido en cuenta 3
Y mientras él estaba sentado en el monte de los
el acontecimiento; así se explicarían mejor las dificultades Olivos, enfrente del templo, le preguntaban a solas Pedro,
y cuestiones que suscitaba en la comunidad así como la Santiago, Juan y Andrés: * «Dinos: ¿Cuándo sucederán
respuesta intencionada mediante el inmediato discurso. La estas cosas, y cuál será la señal de que todas están a
catástrofe de Jerusalén y del templo, que a los contem- punto de cumplirse?»
poráneos les parecía como un terrible juicio de Dios, sus- 5
Jesús entonces comenzó a decirles: «Mirad que nadie
citó en la comunidad cristiana la cuestión de si no sería os engañe. 6 Muchos vendrán amparándose en mi nombre,
el comienzo del final, y los apocalípticos exaltados sem- y dirán: "Soy yo", y engañarán a muchos. 7 Pero, cuando
braban la inquietud en la comunidad. Marcos se ha oigáis fragores de guerras y noticias de guerras, no os
opuesto a esas consignas engañosas, aun cuando perso- alarméis. Eso tiene que suceder, pero todavía no es el fin.
nalmente estuviese persuadido de que la parusía no se 8
Efectivamente, se levantará nación contra nación, y reino
encontraba en un futuro lejano. Pero sabía también que contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá
Jesús no había señalado ningún término preciso, sino hambres. Eso será comienzo del doloroso alumbramiento.
que sólo había querido exhortar a la vigilancia y prepara- 9
»Pero vosotros estad sobre aviso: Os entregarán a
ción constante. los tribunales del sanedrín, seréis azotados en las sinagogas,
El acontecimiento histórico es siempre oscuro y poli- y tendréis que comparecer ante gobernadores y reyes, por
valente; la fe ha de escuchar siempre la voz de Dios en mi causa, para dar testimonio ante ellos. 10Pero primero,
medio de los acontecimientos temporales, pero no ha de el Evangelio tiene que ser predicado a todos los pueblos.
arriesgar respuestas categóricas a la pregunta de qué es lo 11
Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis
que Dios persigue con ellos. De ahí que las explicaciones de antemano de lo que habéis de decir, sino que aquello
cristianas posteriores de la catástrofe de Jerusalén y del que se os dé en aquel momento, eso diréis. Porque no
templo, en el sentido de que el pueblo judío había sido seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo.
rechazado para siempre y dispersado por todo el mundo, 12
Y entregará a la muerte el hermano al hermano, y el
sean interpretaciones que no están justificadas, son peligro- padre al hijo, y los hijos se levantarán contra sus padres
200 201
y les Jarán muerte; n y seréis odiados por todos a causa embargo, de las dos preguntas induce a pensar que se
de mi nombre. Pero quien se mantenga firme hasta el intenta una relación entre la destrucción del templo y la
final, éste se salvará. consumación escatológica. Si se pregunta por la «señal»
de que «todas (estas cosas)» deben «cumplirse», puede
La escena que sirve de introducción al gran discurso muy bien expresarse la expectación de que la destrucción
de la parusía está estrechamente ligada a las palabras del templo sea esa «señal», pero justamente como un
sobre la destrucción del templo; pues, para el evangelista problema: ¿Es correcta esa expectación o existe alguna
tiene interés advertir que Jesús estaba sentado en el monte otra «señal»? La repetición de «estas cosas» y «todas estas
de los Olivos «enfrente del templo», es decir, mirando cosas» vuelve a darse en los v. 29 y 30. Según el v. 29
sus grandiosas construcciones, y que allí fue donde le podemos «darnos cuenta» de que la parusía — o el Cristo
preguntaron los discípulos. Se trata, desde luego, de una de la parusía— «está cerca, a las puertas», y según el
de las panorámicas más bellas del templo; también Lucas v. 30 no pasará «esta generación» sin que se haya cumplido
había presentado a Jesús, cuando la entrada en Jerusalén, «todas estas cosas». Desde su punto de vista, el evange-
contemplando la ciudad desde allí y llorando sobre ella lista debió atribuir a la destrucción del templo, y respec-
(19,41). El grupo de los cuatro discípulos —las dos pare- tivamente a la misteriosa «abominación de la desolación»
jas de hermanos que fueron llamados los primeros (cf. 1,16- del v. 14, un carácter cierto de «señal».
20), aunque aquí en otro orden: en primer término los Sobre el problema de la «señal» es necesaria una
tres preferidos y después Andrés (5,37; 9,2)— representa reflexión teológica. En otros pasajes de la predicación de
a todos los discípulos. El hecho de que sólo se nombre a Jesús no se da ninguna señal determinada para conocer
estos cuatro se debe seguramente al propósito de llamar el final escatológico, ni siquiera en 9,1. Por el contrario,
la atención sobre el carácter esotérico, secreto e íntimo según Le 17,20, Jesús rechaza que el reino de Dios llegue
de esta instrucción. Con ello la comunidad debe darse «aparatosamente»; como en Me 13,32 niega que alguien
cuenta de que recibe unas enseñanzas destinadas no a su sepa «el día aquél o la hora». Esto responde también
predicación misionera sino a su propia comprensión y a a todo el tipo de su predicación, que alude proféticamen-
su propia vida interna. te a la proximidad de lo que llega, pero dejándolo al
También la doble pregunta de los discípulos está for- conocimiento y disposición de Dios (cf. también 10,40).
mulada según el planteamiento del problema que se hace Pero en la apocalíptica judía se han buscado de hecho
la comunidad. El acontecimiento sobre el que interrogan determinados signos del fin del mundo, se ha señalado
se ha dejado intencionadamente en un terreno impreciso: época y se han marcado términos. Así, en 4Esd 6,7, el
«estas cosas», «todas (estas cosas).» Por el contexto la vidente apocalíptico pregunta: «¿Cómo será la división
primera pregunta se refiere al momento de la destrucción de los tiempos? ¿Cuándo es el final del primero y el co-
del templo; pero en la segunda se amplía la panorámica mienzo del segundo?»; y en el v. l i s pide a Dios: «Si he
y también la expresión «están a punto de cumplirse» hallado gracia delante de tus ojos, muestra a tu siervo el
apunta a los sucesos escatológicos. El acoplamiento, sin final de tus señales» (cf. 9,1-6). Presupuesto indispensable
202 203
para ello es la idea de que el plan universal de Dios está una reanudación del discurso y como cierre de la adver-
regulado desde el comienzo hasta en sus menores detalles tencia introductoria. De todo lo cual puede deducirse
con todas las señales y acontecimientos; de suyo, este plan perfectamente que la comunidad había vivido la expe-
está oculto a los hombres, pero se «desvela» a algunos riencia de tales gentes.
sabios o videntes elegidos, que son precisamente los apo- El anuncio de guerras cerca y lejos, de terremotos en
calípticos. diversos lugares y de epidemias de hambre pertenece a
El cristianismo primitivo no permaneció insensible a la descripción de la tribulación futura. Son rasgos típicos
tales ideas, y hasta nuestro evangelista parece estar in- y tradicionales que se encuentran ya en los antiguos pro-
fluido por ellas. Pero, frente a la expectación y cálculos fetas (por ejemplo, Is 13,13; 14,30; 24,18ss; Ez 5,12) y en
falsos que ponían en conexión directa la ruina de Jerusalén los escritos apocalípticos (lHenoc 1,6; 4Esd 13,30ss), y
con el fin universal, ha alzado su voz, obligado por las que después fueron adoptados por el Apocalipsis cristiano
palabras y el espíritu de Jesús. Así, en el planteamiento de Juan (6,8; 11,13; 16,18). La descripción va unida a un
de la cuestión y en varias otras imágenes el discurso revela motivo que deriva de Dan 2,28: es necesario — según el
la penetración de numerosos rasgos de la ideología de su plan de Dios— que sucedan estas cosas (cf. también
tiempo; pero, leído con mayor detenimiento, se advierte Ap 1,1). La expresión «doloroso alumbramiento» procede
que conserva la postura de Jesús, que se mantuvo ajeno asimismo de la apocalíptica. La imagen de la mujer con
a esta forma de pensar humana y apocalíptica. Quien saca dolores de parto se encuentra a menudo en el Antiguo
del discurso «señales» apocalípticas, es decir, datos his- Testamento (Os 13,13; Jer 6,24; 22,23, etc.) y en el Apo-
tóricos que permiten señalar el fin, cae en una forma de calipsis de Isaías había alcanzado un significado escato-
pensar ya superada o en una nueva exaltación, como lógico: «Como la que concibió da gritos, acongojada con
ocurre en numerosas sectas. los dolores del parto que se acerca, tales somos nosotros
El discurso de Jesús empieza con la enumeración de delante de ti, Señor» (Is 26,17, y de modo parecido Is
las cosas que deben suceder, pero no indican todavía el 66,7ss). En el libro de Henoc (62,4) se describe con esta
fin. Como puntos de articulación destacan los dos impe- expresión el dolor de los poderosos de la tierra delante
rativos: «Mirad que nadie os engañe» (v. 5) y «¡Estad sobre del trono del Hijo del hombre, y en un cántico de Qumrán
aviso!» (v. 9). Surgirán seductores que se presentarán a sí (3,7-12) la tribulación del autor y tal vez también de la
mismos como los portadores de la salvación escatológica, comunidad. En los rabinos «el doloroso alumbramiento
como el Cristo de la parusía. Hasta qué punto destacaban del Mesías» es una expresión fuerte para indicar el tiempo
estas gentes en la comunidad o al margen de la misma, último y malo. Para Marcos estos «dolores» tienen un
no lo podemos decir; sin embargo la advertencia a guar- significado parecido a la gran «tribulación» de que se
darse de los falsos «cristos» y de los falsos profetas habla en el v. 19 (cf. v. 24); pero las cosas aquí mencionadas
vuelve a aparecer con una descripción más exacta de su son sólo «el comienzo», que sin embargo obliga a prestar
presentación (v. 21 s) y unida al motivo de «estad sobre atención.
aviso; os lo he predicho todo» (v. 23). Esto suena como Más importante aún es el estar sobre aviso. Con esta
204 205
exhortación (v. 9) se introduce una nueva descripción, en el juicio divino. En la tradición sinóptica éste es un
que presupone las circunstancias históricas judías y que pasaje único, con palabras que no pueden denegarse a
afectan directamente a los discípulos. Se les entregará Jesús si ha pensado en las persecuciones de sus discípulos.
a los tribunales del sanedrín, que tenían también el de- En nosotros produce una certeza que deriva de la confianza
recho a imponer el castigo de la flagelación. Aunque absoluta de Jesús en Dios y que se ilumina con las sen-
también los arrastrarán a los tribunales de los goberna- tencias sobre la fe que traslada montañas y con la ora-
dores romanos y de los «reyes», es decir, los príncipes ción que está segura de ser escuchada (ll,23s). Son pala-
vasallos de los romanos, por causa de Jesús. El «para bras de permanente vigencia para las persecuciones, y cuya
dar testimonio ante ellos», no hay por qué relacionarlo con verdad han experimentado innumerables confesores de la
el testimonio de la fe ante quienes presiden los tribunales fe cristiana.
(cf. Mt 10,18), sino que también puede significar: en Introducidos por la palabra nexo «entregar», siguen
testimonio contra ellos delante del tribunal divino (cf. aún otros cuadros en que hasta los familiares más íntimos
6,11). Pero, como transición al v. 10, aquí da la impresión se entregan mutuamente a los tribunales y a la muerte. Si
que se piensa sobre todo en que su confesión sirva a la esto quiere decir que los discípulos serán odiados por
predicación del Evangelio. En el v. 10 se amplía el pano- todos a causa del nombre de Jesús, muestra claramente
rama: antes debe anunciarse el Evangelio a todos los que se trata de traiciones y odios por motivos de fe. El
pueblos. Esto responde a la postura universalista del autor* desmembramiento de las familias, la lucha de todos contra
que entiende la comunidad como «casa de oración para todos, la disolución de todo orden, son cosas que perte-
todos los pueblos» (11,17), y a su idea de que el Evan- necen a las pavorosas descripciones apocalípticas. «Y los
gelio debe ser proclamado en todo el mundo (cf. 14,9). hijos se levantarán contra sus padres» parece referirse a
Lo de «primero», como los giros «pero todavía no es el Miq 7,6; pasaje que late también en el fondo de la antigua
fin» (v. 7) y «eso será el comienzo del doloroso alumbra- sentencia de Le 12,52s. La imaginería apocalíptica ha en-
miento» (v. 8), constituye un elemento retardante en la trado en la tradición de las persecuciones adquiriendo así
descripción, aunque no elimina la expectación de algo un nuevo sentido, un nuevo valor. En las persecuciones
próximo, pues el evangelista sólo conoce el mundo del increíbles que los discípulos de Jesús habrán de padecer
imperio romano. hasta en el seno mismo de sus familias, se anuncia un
En el v. 11, que cierra el cuadro judicial iniciado en oscuro acontecer, permitido por Dios, que caracteriza como
el v. 9, ha entrado un motivo de consolación que alude mala la presente era del mundo, pero que señala a los
a la presencia del Espíritu Santo. En realidad no serán discípulos de Cristo el camino de la cruz de su Señor. El
los discípulos quienes hablen, sino el Espíritu Santo que odio se ceba en ellos como en su Señor (cf. Jn 15,19s),
aquí aparece en una función puesta también de relieve y la hipérbole de que serán odiados «por todos» subraya
en las sentencias joánicas sobre el Paráclito: protector y la tenebrosa situación del mundo.
defensor en el juicio (cf. Jn 16,8-11). De ese Paráclito ha No obstante la sección más trágica se mezcla con una
hablado mucho el judaismo, sobre todo con la vista puesta palabra de consuelo. La exhortación a «mantenerse firmes»
206 207
19
se encuentra frecuentemente en los apocalipsis; ya en Dan Porque serán aquellos días una tribulación, como no la
12,12 se dice: «¡Bienaventurado el que se mantenga fir- ha habido semejante desde el principio de la creación
me...!» Por lo demás, en los escritos judíos se piensa que Dios creó hasta ahora, ni la habrá. 20 Y si el Señor
aguantar y sobrevivir a los tiempos calamitosos; así, en no abreviara aquellos días, nadie se salvaría; pero, en aten-
4Esd 6,25, se dice casi literalmente lo mismo que en ción a los elegidos que él eligió para sí, abrevió esos días.
21
nuestro pasaje: «Pero quien escape a todo lo que te he » Y entonces, si alguien os dice: "Mira aquí al Cris-
predicho, se salvará y verá mi salvación.» Ésta es la to" o "Míralo allí", no lo creáis; 21 pues surgirán falsos
mentalidad apocalíptica: Dios salva a los elegidos a través cristos y falsos profetas que harán señales y prodigios,
de las tribulaciones. En Marcos la palabra tiene otro sen- para engañar, si fuera posible, a los elegidos. 23 Pero vos-
tido: Quien se mantenga firme hasta el final —que aquí otros estad sobre aviso; de antemano os lo he dicho todo.
quiere decir: quien conserve la fidelidad hasta el martirio
y la muerte—, ése obtendrá la salvación. Lucas ha inter- En la descripción de lo que incumbe a la comunidad,
pretado así la sentencia: «A fuerza de constancia poseeréis se abre ahora claramente un nuevo período que, por la
vuestras vidas» (21,19). Es la misma idea que se encuentra expresión que se encuentra en el v. 19, bien podemos
en el pasaje sobre el perder y salvar la vida (Me 8,35). designar como la gran tribulación. Esta sección resulta
Los cristianos no quieren sobrevivir físicamente, sino man- difícil de entender, tanto en conjunto como en sus distintos
tenerse interiormente firmes, aunque ello les cueste la vida. pormenores, y las exposiciones de los exegetas difieren
«Constancia», firmeza o paciencia, como solemos traducir hasta hoy notablemente. Una vieja concepción, según la
de forma deficiente la palabra griega, es una clara postura cual en cada una de las distintas partes del discurso de
cristiana, una virtud escatológica que también se nos exige la parusía se mezclarían las descripciones históricas con las
en la literatura epistolar, especialmente la paulina (Rom escatológicas a través de la perspectiva profética de Jesús,
5,3s; 8,25, etc.) para nuestra existencia actual en el mundo. en que todo confluye y se interfiere, puede darse hoy por
superada. Cabe reconocer con bastante claridad una des-
cripción progresiva y coherente. De ahí que hoy se en-
c) La gran tribulación (13,14-23). frenten en líneas generales una interpretación histórica
y otra escatológica de nuestra sección. El problema central
14
^Cuando veáis que la abominación de la desolación lo constituye la enigmática expresión «la abominación de la
ha sido instalada donde no debe —entiéndalo bien el desolación», tomada del libro de Daniel, y que se puede
que lee—, entonces, los que estén en Judea huyan a los traducir de un modo más claro como la abominación que
montes, 15 y el que esté en el tejado no baje ni entre a es causa de desolación. ¿Se trata de una realidad escato-
recoger cosa alguna de su casa, 1 6 y el que vaya por el lógica, por ejemplo de la figura del Anticristo, como admi-
campo, no vuelva hacia atrás para recoger su manto. ten muchos intérpretes, o se piensa en algún suceso de la
17
¡Ay de las que estén encintas y de las que estén criando guerra judía, como la conquista de Jerusalén o la destruc-
en aquellos días! 18 Rogad para que eso no sea en invierno. ción del templo? Hay que tener en cuenta que, según la
208 209
NT, Me II, 14
construcción griega, se piensa en una ser masculino. Las no deben seguir las consignas de los falsos profetas (v. 21 s).
interpretaciones históricas tienen el defecto de que difí- Jesús se lo ha dicho todo de antemano (v. 23); pero no
cilmente, si es que lo consiguen, pueden señalar algún ha dado a entender que la parusía llegue inmediatamente
personaje determinado al que convengan tales atribuciones. después. Hasta el v. 24 no se dirige la mirada de un modo
Por otra parte, el cuadro inmediato que habla expresamente concreto hacia el futuro; mas, de acuerdo con la espera
de los montes de Judea y tiene en perspectiva las condi- inmediata (de la que también participaba Marcos), para
ciones de vida palestinenses, parece estar a favor de una quienes la destrucción del templo —la abominación que
interpretación histórica. Por lo demás, también la hipótesis es causa de desolación — era también una señal de alerta,
del Anticristo tropieza con graves dificultades. un signo cierto, se dice después de una forma genérica:
En los Evangelios sólo en este pasaje se alude a esta «Pero en aquellos días, después de aquella tribulación...»
figura de la expectación escatológica cristiana. Una des- La parusía, pues, no tiene por qué seguir inmediata-
cripción personificada del Anticristo sólo se encuentra mente, aun cuando el evangelista no la vea demasiado
en forma expresa en 2Tes 2,3-10 («el hombre de la impie- lejana. Esta interpretación cuenta con muchos argumentos
dad»). Más importante aún es la observación de que el a su favor. Sólo que resulta dudosa la pretendida función
Anticristo ocupa aquí el primer plano antes de tiempo, que aquí habría desempeñado una «hoja volante apoca-
pues se habla después de los falsos cristos y los falsos líptica», aparecida ya antes; que de nuevo habría entrado
profetas. Según 2Tes 2,8, el Anticristo será vencido y eli- en circulación hacia el año 70 d.G, y de la que habrían
minado directamente por el Señor, por el Cristo de la abusado algunos cristianos exaltados. Semejante fenómeno
parusía. moderno no está atestiguado en la antigüedad. La descrip-
De adoptar la interpretación escatológica, la exposición ción típica, contenida en los v. 14c-20, que sin duda utiliza
sería una vista panorámica del futuro, del tiempo inme- un documento anterior, hay que explicarla de otro modo.
diatamente anterior al final, que aquí se nos daría con los Con esta u otra exposición, la sección tiene para los
medios tradicionales en el género apocalíptico. Mas, si lectores cristianos su importancia, que para nuestra situa-
nos decidimos — siguiendo el análisis que goza de mayor ción histórica es sin duda distinta que para la comunidad
aceptación en la actualidad65— por la interpretación his- cristiana que vivió sobresaltada la guerra judía. Los con-
tórica de la sección y entendemos la destrucción del templo sejos sobre la huida y las imágenes que en ellos se emplean
como un suceso ya ocurrido, la sección adquiere también hoy apenas nos dicen nada... ¿dónde se podría huir hoy
un sentido adecuado dentro de todo el discurso: con la ante la amenaza de una catástrofe? Tampoco las imágenes
forma estilística del vaticinio y empleando el lenguaje apo- terroríficas que aquí se utilizan, y que están tomadas de
calíptico habitual, se expone ante los ojos de los cristianos las representaciones apocalípticas de aquel tiempo, nos
el terrible acontecimiento; pero también se les dice que dicen mucho más. Para nosotros la imagen realmente apro-
piada sería la explosión de una bomba atómica. Perma-
65. R. PESCH, o . c , p. 138-157; merece destacarse que G. MINETTE DE nece sin embargo la conciencia de que en la historia
TILLESSE, o . c , p. 422-434, ha llegado a la misma conclusión independiente-
mente de Pesch; lo único que no comparte es la hipótesis de la «hoja volante».
existen fuerzas maléficas y que la humanidad está amena-
210 211
zada por una potencia del mal, a la que debe hacer frente (EUSEBIO, Historia de la Iglesia m, 5,2s) con la que aquí
la fe. ¿Qué significa el mal en la historia de la humanidad? se aconseja hacia los montes de Judea. El evangelista
¿Qué lugar ocupa la infelicidad en la historia de la sal- ha debido utilizar alguna descripción apocalíptica y pro-
vación que la fe tiene por cierta? ¿Qué uso debemos fética que llamaría la atención sobre un profanador del
hacer nosotros de la estrecha visión de los cristianos pri- santuario («instalada donde no debe»). La advertencia:
mitivos sobre el tiempo que se prolongaba y sobre Jas «Entiéndalo bien el que lea», podría proceder de él mismo,
catástrofes que se iban multiplicando? En esta dirección y en el caso de que tanto él como sus lectores tuviesen
vamos a intentar leer el texto y sacarle provecho. ante los ojos la destrucción de Jerusalén y del templo,
podría desembocar en este sentido: «Comprendedlo bien:
El giro «la abominación de la desolación» se encuentra
la profecía ya se ha cumplido.» Para él, el desolador sería
en tres pasajes del libro de Daniel (9,27; 11,31; 12,11), en
el romano, y concretamente tal vez el conquistador Tito.
todos los cuales se refiere a la erección del altar de Zeus
Pero no tenemos plena seguridad de ello.
en el templo de Jerusalén por obra de Antíoco Epífanes
el año 168 a.C. «Abominación» designa en el Antiguo La invitación a huir a los montes es otro motivo an-
Testamento un ídolo y después cualquier horror pagano. tiguo. Al estallar las luchas religiosas bajo el rey Antíoco iv,
La «desolación» se entiende en Dan 12,11 de la profa- los Macabeos en unión de los judíos fieles a la ley huyeron
nación del templo; pero, según Dan 9,26s, puede también a los montes (IMac 2,28), a fin de concentrarse allí para la
incluir la destrucción de la ciudad: «Y un pueblo con su lucha. En el documento del que Marcos se sirvió la imagen
de la huida sólo debía subrayar la gran tribulación. Tal
caudillo vendrá, y destruirá la ciudad y el santuario.»
vez no haya que dar demasiada importancia a la mención
Ahora bien, una de las características de la ideología apo-
de «los que estén en Judea»; Judea era una región mon-
calíptica es la renovada interpretación de los textos y cons-
tañosa, y los montes se mencionan como el lugar de refugio
tante aplicación a nuevas situaciones. Lo que ocurrió una
que en ese trance se desea y necesita de forma apremiante.
vez se convierte en anuncio de nuevos sucesos futuros. El
El apremio de la huida y lo terrible de la situación se
año 40 d.C. quiso el emperador Calígula erigir una estatua
ponen de relieve en otras dos imágenes que se explican
suya en el templo de Jerusalén; pero no pudo lograrlo.
por las circunstancias de Palestina. El que esté sobre el
Es posible que con todo ello volvieran a recordarse los
tejado — u n tejado plano en el que podía estar cómoda-
textos del libro de Daniel; pero la ocasión también pudo
mente—, ya no debe bajar, sino que si la casa está en
ser alguna circunstancia posterior, por ejemplo después
la ladera de un monte huir inmediatamente de allí sin
de estallar la guerra judía.
entrar en la casa para tomar nada. Cualquier demora puede
No hay por qué excluir la posibilidad de que los pro- costar la vida. Quien está en el campo, que no regrese
fetas cristianos pintasen un cuadro aleccionador con colores a casa para recoger algo tan imprescindible en las frías
apocalípticos, que entroncaba con aquellos antiguos textos noches de Palestina como un manto o sobretodo. Se profiere
y que aconsejaba la huida. Por lo demás, no hay por qué una lamentación, un «¡ay!», por las mujeres embarazadas
relacionar la huida de la comunidad cristiana a Pela, en y las que amamantan, que se ven estorbadas por su mismo
la ribera oriental del Jordán, testificada históricamente
213
212
estado o por la preocupación del lactante. Finalmente, hay viado el tiempo «en atención a los elegidos» cabe también
que rogar para que la huida no ocurra en invierno, cuando encontrarla en los escritos apocalípticos: «Pero él prueba
los torrentes se desbordan y dificultan la marcha. Todas a aquéllos de tu linaje que le han adorado, en la hora
estas indicaciones no hay que tomarlas al pie de la letra, duodécima del fin, a fin de abreviar la era de la impiedad»
sino como imágenes que describen la situación angustiosa, (Apocalipsis de Abraham 29,13). En un midrash judío se
y como giros que ya estaban acuñados. Así, con el consejo dice que los antiguos vaticinios deben cumplirse, pero
de no volver atrás se ha podido pensar en la huida de que pueden reducirse a un tiempo más breve (Cantar de
Lot de la ciudad de Sodoma (cf. Gen 19,17). Las excla- los Cantares, Rabba 2,8).
maciones de dolor pertenecen al estilo apocalíptico — y a Todas estas imágenes y representaciones se ha apro-
menudo se encuentran en nuestro Apocalipsis — y la invita- piado Marcos del mismo modo que lo hizo el vidente del
ción a orar evidencia el desvalimiento del hombre en tales Apocalipsis, quien ofrece unos cuadros mucho más deta-
circunstancias. llados. Podemos y debemos considerarlas caducas para
El sentido de toda esta explicación queda todavía más nuestra visión del mundo; pero la idea esencial que Mar-
claro con la mención inmediata de la gran tribulación. cos ha querido reflejar con ellas, a saber, lo tenebroso y
Por su tenor literal enlaza directamente con Dan 12,1, amenazador que late en la historia y que es un signum
y de allí se ha introducido en los escritos apocalípticos de este mundo, esa idea sigue vigente. Tampoco la invi-
la idea de una época increíblemente terrible, que precederá tación a la huida hay que tomarla literalmente; ello equi-
al fin. Idea que viene expuesta siempre bajo nuevas imá- valdría a invalidar la exhortación anterior a mantenerse
genes, con catástrofes, guerras, epidemias, fenómenos ex- firme (v. 13); pero con la imagen de la huida se nos quiere
traordinarios de la naturaleza... Es sorprendente la frase decir algo distinto: vigilancia y prontitud para actuar.
«como no..., ni la habrá»; pues en Dan 12,1 sólo se Una actitud vigilante y crítica es necesaria porque los
contempla el pasado. Tal vez sea un añadido de Marcos falsos profetas aparecerán (v. 21 s). A las penalidades
que entiende la tribulación como un preliminar de la pa- exteriores se suma la angustia interior de las consignas
rusía (cf. v. 24). Con estas palabras seguramente que se engañosas y de las acciones seductoras. Pues, esos falsos
sobrevaloran las penalidades de la guerra judía; pero si cristos y falsos profetas harán «señales y prodigios» para
se trataba de una profecía, bien se podía describir la extraviar a los mismos elegidos de Dios. Detrás de esta
realidad recurriendo de un modo consciente a los rasgos advertencia se encuentran sin duda ciertos sucesos his-
apocalípticos. tóricos del tiempo del evangelista. Las expresiones: «Mira
También la frase siguiente sirve sólo para subrayar la aquí al Cristo» o «Míralo allí», señalan con el dedo a los
indecible angustia. Pues, el abreviar el tiempo es tam- cristianos exaltados que daban la parusía por cosa hecha.
bién un motivo típicamente apocalíptico: «El mundo corre Algo parecido se encuentra también en los logia, pues
con fuerza hacia el fin» (4Esd 4,26); «por ello vienen días Mateo agrega una palabra aún más clara: «Si os dicen
en que los tiempos corren más deprisa que los anteriores» pues: "Mirad que está en el desierto", no salgáis; "Mi-
(Apocalipsis de Baruc 20,1). La idea de que Dios ha abre- rad que está en la habitación secreta", no lo creáis» (Mt
214 215
24,26); y en Lucas las mismas palabras se escuchan en desde los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra
otro contexto (17,21). La realización de signos y prodigios hasta el extremo del cielo.
pertenece de igual modo a la imagen de los falsos pro-
fetas (cf. ya Dt 13,2-4). Por Mt 7,22 se puede deducir que La exposición se acerca a su punto más alto: después
en la Iglesia primitiva surgieron de hecho tales gentes de la gran tribulación seguirá la parusía del Hijo del
con obras prodigiosas. Aquí, por tanto, puede descubrirse hombre. Esta afirmación suena tan sencilla como cargada
un propósito histórico temporal de Marcos; mas para la está de problemas. Ya hemos visto que Marcos compartía,
historia posterior de la Iglesia la amonestación sigue vi- en cierto modo, esa expectación de algo próximo, pues
gente: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a de lo contrario no habría conectado tan estrechamente las
vosotros vestidos con piel de oveja, pero por dentro son secciones. Pero con la indicación imprecisa de «en aquellos
lobos rapaces» (Mt 7,15). días» introduce un tiempo intermedio, porque es cons-
La advertencia final demuestra que para los cristianos ciente de la incerteza del término (cf. v. 32). Es significa-
la perplejidad, la inseguridad interna, la debilidad de la tivo que no emplee aquí su palabra preferida —hasta 42
fe son todavía más peligrosas que las necesidades y perse- veces la usa— de «en seguida». Así pues, desde nuestra
cuciones externas. Las palabras de Jesús: «De antemano posición histórica podemos emplear «aquellos días», como
os lo he dicho todo», tienen en este contexto el sentido ya lo hizo Lucas, para quien antes deben cumplirse «los
concreto de privar de su carácter de confusión y seduc- tiempos de las naciones» (21,24). Pero además hay que
ción a los fenómenos de entonces; pero conservan su preguntarse si el «fin» por excelencia se señalará y será
fuerza tonificante, porque las falsas consignas y los rumo- introducido por una tribulación increíble. Eso es lo que
res peligrosos siempre pueden turbar la mirada de la fe. pretendería sancionar la «teoría de la catástrofe»: la histo-
También lo crepuscular pertenece al mundo histórico, que ria humana está condenada al fracaso; mas cuando todo
en su desarrollo se ve acompañado por la fuerza funesta se haya enmarañado, Dios intervendrá para convertirlo
del mal, pero sin que jamás pueda escapar a la voluntad todo en bien. Esta consecuencia no se sigue necesariamente
y al plan salvador de Dios. de la exposición, porque en ella sólo se adopta un esquema
apocalíptico. La idea de una nueva creación, expresada
en otros pasajes (cf. Act 3,20s; Mt 19,28; Ap 21,1.5) deja
d) La parusía del Hijo del hombre (13,24-27). espacio a la hipótesis de que Dios no reniega de su crea-
ción (cf. Ap 4,11) y que permite a las facultades humanas
24
i>Pero en aquellos días, después^ de aquella tribu- un desarrollo en la historia, hasta que al final realice la
lación, el sol se obscurecerá y la luna no dará su brillo, consumación. De la sección precedente nos parece que
25
las estrellas irán cayendo del cielo, y las potestades del la única conclusión segura es el reconocimiento de que
cielo serán sacudidas. 26 Entonces verán al Hijo del hom- hemos de contar en la historia también con el poder del
bre venir entre nubes con gran poderío y majestad. 21 Y en- mal. Acerca del proceso histórico y del fin de nuestro
tonces él enviará a los ángeles y reunirá a sus escogidos mundo histórico la revelación no quiere darnos ningún
216 217
dato concreto. Por nuestra parte, desde luego que podemos
del hombre de un modo imprevisto, son también un sím-
y debemos esforzarnos por planear el futuro y agotar todas
bolo ya acuñado. Las nubes, como todo el pasaje, están
las posibilidades en orden a la mejora de las estructuras
tomadas de la visión de Dan 7,13: «Yo estaba, pues,
sociales y del bienestar de la humanidad. Sólo el futuro
observando durante la visión nocturna, y he aquí que
último, la consumación de la creación, se los ha reservado
venía con las nubes del cielo uno que parecía un hijo
Dios en exclusiva.
de hombre.» Allí este personaje celestial es llevado ante
Esta perspectiva no se verá puesta en entredicho por
el trono del Altísimo, aquí por el contrario el Hijo del
la exposición que sigue. Lo que aquí se describe no es la
hombre baja del cielo. No es posible negar la acogida y
destrucción del mundo, sino una escena cósmica que llama
reinterpretación cristianas de la visión de Daniel. Se man-
la atención sobre la parusía según las concepciones de
tiene el lenguaje simbólico de la Biblia, porque sólo así
entonces. El sol, la luna y las estrellas vienen nombrados
se puede describir el acontecimiento transcendente; pero
con la misma simplicidad que en el relato de la creación.
se trata ya de un nuevo campo ideológico abierto a la
Pero ahora dejan ya de prestar sus servicios: el sol se
comunidad cristiana por la resurrección de su Señor. El
obscurece, la luna deja de alumbrar y las estrellas caen
«Hijo del hombre», al que según Dan 7,14 se le ha dado
del cielo: afirmaciones que se escuchan ya en el Antiguo
el poder de Dios, es Jesucristo que permanece junto a Dios
Testamento (Is 13,10; 34,4). Allí pintan los juicios puni-
y que ya ha entrado en su gloria; ahora con su venida
tivos antes del «día del Señor», pero todavía no apuntan
(parusía) como soberano se revela a todos y congrega en
a un futuro metahistórico ni al fin del mundo. En los
torno a sí a su comunidad. Para ello envía a los ángeles,
apocalipsis tardíos se anuncia la disolución del orden cósmi-
rasgo que no se encuentra en Daniel, pero que pertenece
co siempre en relación con el paso del eón presente al eón
al cuadro cristiano de la parusía (cf. Me 8,38; Mt 13,41;
futuro, ampliándose el cuadro del caos con otros rasgos.
25,31). Pero es curioso que aquí los ángeles, a diferencia
El sol brilla por la noche y la luna por el día, los árboles
de lo que ocurre de ordinario en los apocalipsis judíos,
destilan sangre, las piedras gritan... (4Esd 5,4ss). Se trata
en el de Juan y en Mt 13,41, no asumen funciones judi-
de recursos estilísticos para describir lo extraordinario y
ciales, sino que congregan a los elegidos de los cuatro
pavoroso de aquel tiempo. Con las «potestades del cielo»
puntos cardinales.
se indican siempre los astros que pasaban por ser las
La reunión de los elegidos es asimismo herencia de
fuerzas del orden cósmico; su perfecto ordenamiento em-
la expectación judía; sólo que en el Antiguo Testamento
pezará a ceder, «serán sacudidas» (cf. Heb 12,26s). Tales
se pensaba en la reunificación de las tribus separadas de
imágenes no se califican como juicios punitivos; única-
Israel o en la vuelta al país de los israelitas dispersos
mente preparan el gran acontecimiento al que tiende la
(Dt 30,4; Ez 34,12ss; Is 27,12s; 43,5s; Zac 2,10; 8,7s). La
exposición.
apocalíptica dirige la mirada a los escogidos de todo el
«Entonces» aparece el acontecimiento esperado: «Ve- mundo (IHen 57); la comunidad cristiana, a los hijos de
rán al Hijo del hombre venir entre nubes...» (Mateo: Dios que estaban dispersos (Jn 11,52). En la idea de que
«sobre las nubes»). Esas nubes con las que llega el Hijo el Señor se reúne con su comunidad (cf. ITes 4,17) culmina
218 219
nuestro cuadro de la parusía. Es posible que en las con- quien trae el reino perfecto cuando aparece como el Hijo
mociones cósmicas haya también una alusión al juicio del hombre «con poderío y majestad».
contra los pueblos impíos, contra los hombres infieles; . La investigación moderna va todavía más adelante y
Mateo subraya: «Se golpearán el pecho todas las tribus llega a una reflexión fundamental: ¿basta con dejar de
de la tierra...» (24,30). Pero esta perspectiva no ocupa en lado las afirmaciones vinculadas a la imagen cósmica
Marcos el primer plano; su exposición dirigida a la comu- de entonces y los pasajes apocalípticos, o hay que eliminar
nidad es una profecía de amonestación y consuelo, como toda la representación de la parusía, de una futura apa-
también destaca Lucas: «...levantad la cabeza, porque rición de Jesuscristo, considerándola como objetivación de
vuestra liberación se acerca» (21,28). una manera de pensar que para nosotros ya no tiene vi-
Si entendemos la sección no como una exposición de gencia? Lo que la parusía quiere afirmar ¿no ha ocurrido
las circunstancias y sucesos cósmicos que preceden inme- ya realmente con lo que nosotros entendemos por resu-
diatamente y acompañan a la parusía, sino como una afir- rrección y soberanía de Jesús? Cierto que esta soberanía
mación cristológica y eclesiológica, ya habremos ganado de Jesús es una soberanía oculta, perceptible sólo por la
mucho. Pero desde la visión crítica actual se nos plantean fe, pero ¿no basta la hipótesis de que nosotros la tenga-
nuevas cuestiones: ¿Ha hablado el propio Jesús tan clara- mos por segura mediante la fe y que se nos revelará de
mente de su parusía? Los textos relativos a la parusía una forma nueva cuando nosotros mismos entremos en la
delatan la elaboración teológica de la Iglesia primitiva, transcendencia de Dios y alcancemos a Cristo para «estar
que identifica de manera inequívoca al «Hijo del hombre» con él» (cf. Flp 1,23)?
con Jesús, se remite con plena conciencia a la profecía Es éste un problema que la exégesis no puede resolver
del libro de Daniel y refiere muchas palabras de Jesús, por sí sola, porque afecta a la comprensión radical de
originariamente con otro propósito, a su parusía, como las afirmaciones bíblicas necesariamente ligadas a una
las parábolas del Señor que vuelve a su casa o el ladrón determinada imagen del mundo y difícilmente separable
nocturno. Apenas cabe discutir este proceso de concentra- de la misma. Debe tenerse en cuenta que la parusía se
ción y aplicación cristológicas, y también en nuestro pa- halla estrechamente asociada a la esperanza firme de una
saje, cercano a las afirmaciones de 8,38 y 14,62, la formu- resurrección y un juicio, mantenida por Jesús y, de hecho,
lación parece remontarse a la Iglesia primitiva. Pero, aun constituye una interpretación cristológica nueva de aquellos
dentro de esta interpretación crítica, no hay fundamento hechos de Dios ordenados a una plena perfección. Hay el
alguno para atribuir a la Iglesia primitiva un falseamiento peligro de reducir las dimensiones universales, cósmicas
de la revelación traída por Jesús. Pues, para ella la resu- y escatológicas del reino de Dios anunciado por Jesús. El
rrección de Jesús coincidía con la revelación de Dios en reino futuro, que Jesús ha anunciado, lo traerá el Señor
Jesucristo, y reflexionando sobre lo que su resurrección resucitado según la conciencia creyente de la Iglesia pri-
significa para él mismo, para la comunidad y para la hu- mitiva, y, a su vez, también puede decirse que ese reino le
manidad, pudo interpretar cristológicamente las palabras presenta a él mismo como a quien lo ha expuesto y realizado
de Jesús sobre el futuro reino de Dios: es el propio Jesús de una manera simbólica en su ministerio terreno. De este
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modo, parusía y futuro reino de Dios son inseparables bien visibles, indicio seguro del verano que irrumpe de
para la Iglesia primitiva, y esta esperanza adquiere en modo súbito en Palestina. Mediante el v. 29 la compara-
aquella manifestación su firme expresión y su apoyo seguro. ción se relaciona con «estas cosas», es decir, con cuanto
acaba de exponerse. Con ello el evangelista se remite de
nuevo a los acontecimientos anteriores a la parusía, pues
e) Parábola de la higuera (13,28-32). ésta o el reino perfecto de Dios que llega con ella o el
mismo Cristo de la parusía, están ya evidentemente «cerca,
28 a las puertas». La parábola sin duda que se debe a Jesús;
» A prended de la higuera esta parábola: «.Cuando
sus ramas se ponen ya tiernas y comienzan a brotar las. pero puede suponerse que en él significaba algo distinto.
hojas, os dais cuenta de que está cerca el verano. 29 Igual- Lucas nos ha conservado una comparación parecida, que
mente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, daos habla de los signos observables, y concretamente de los
cuenta de que él está cerca, a las puertas. 30 Os aseguro signos del tiempo (12,54ss). Pero allí se trata de cosas
que no pasará esta generación sin que todas estas cosas que pueden verse durante la presencia y ministerio terres-
sucedan. 3I El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras tres de Jesús. Allí Jesús reprocha a los «hipócritas» que
no pasarán 31En cuanto al día aquel o la hora, nadie sepan juzgar el aspecto de la tierra y del cielo, pero no
lo sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. «el momento presente». En el contexto del mensaje de
Jesús sobre el reino de Dios esto sólo puede significar
Después de presentar el cuadro de la parusía, surge que en su actividad, en su predicación y doctrina, en sus
la pregunta de la que arrancó todo el discurso (v. 4). Si curaciones y expulsiones de demonios (Le 11,20) se anuncia
la larga exposición se considera una composición perfec- y perfila el cercano reino de Dios y se exigen ya al pre-
tamente trabada, entonces la comparación de la higuera sente la conversión y la fe.
y las palabras inmediatas sobre el «cuándo» surgen como Para Marcos y su comunidad, que esperaban el retorno
una especie de resumen en el lugar adecuado; pero estos de su Señor, la mirada se desvía hacia el tiempo inter-
versículos, que originariamente no constituían una unidad medio, que para ellos es presente y tiempo de decisión.
sino que reunían diversos elementos de la tradición, son Los indicios de la presencia de Jesús se convierten en la
también un compendio intencionado desde el punto de concentración cristológica en otros tantos signos o señales
vista de la Iglesia primitiva o del evangelista. Aquí se de su parusía. Esto es una aplicación de la predicación de
confirma que, en los acontecimientos expuestos, el evan- Jesús al tiempo de la Iglesia teniendo en cuenta las cir-
gelista ve como una especie de «señal» y que contempla cunstancias de ésta. Por lo demás, a través de la expecta-
la parusía a no mucha distancia, aunque no determinable ción próxima fluye una interpretación condicionada por el
en términos precisos. tiempo: en los sucesos que Marcos tiene ante los ojos
La comparación de la higuera se entiende fácilmente — según la exposición historicista: los sucesos de la guerra
desde la imagen: después de la época de las lluvias la judía— se anuncia ya la parusía. Esta aplicación a unos
higuera echa unas hojas singularmente grandes, suaves y hechos concretos, no se nos impone pero tampoco es
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arriesgada, puesto que Marcos tiene perfecta conciencia sus labios los primitivos profetas cristianos, se puede ver
de lo indeterminado del momento. Algo similar le ocurre en todo ello la proximidad del plazo, aunque sin fijarlo.
a Pablo, que estaba animado por la esperanza de la pronta Lo decisivo aquí es la certeza de su venida.
aparición del Señor, pero que no la convierte en un punto La sentencia inmediata (v. 31) asegura solemnemente,
doctrinal, sino que se contenta con dar una amonestación aunque de forma general, que las palabras de Jesús no
escatológica a sus fieles (cf. ICor 7,29ss; Rom 13,11-14; dejarán de cumplirse. Es impresionante el contraste de
ITes 5,1-11; Flp 4.4-7)*. que el cielo y la tierra faltarán, pero no las palabras de Je-
La espera de algo inminente se perfila con mayor cla- sús. La parte primera no tiene un significado independiente,
ridad en la sentencia de que «esta generación» no pasará cual si afirmase la destrucción del mundo, sino que sirve
sin que hayan acontecido «todas estas cosas» (v. 30). Con únicamente para poner de relieve el carácter indefectible
la expresión «todas estas cosas» se indica ahora —como de las palabras de Jesús. También aquí se ha debido
en el v. 4b — toda la serie de acontecimientos, incluida acomodar una palabra más antigua al contexto e intención
la parusía. La sentencia está emparentada con Me 9,1, del evangelista, pues el mismo motivo se encuentra en la
y es tal vez un desarrollo de la misma, y desde luego coin- sentencia: «Más fácil es que pasen el cielo y la tierra,
cide en el contenido objetivo con aquel logion: algunos que una tilde de la ley caiga» (Le 16,17; cf. Mt 5,18); una
coetáneos de Jesús vivirán aún tales sucesos. Hasta enton- sentencia que, por consiguiente, ponía de relieve la san-
ces «esta generación» no habrá desaparecido. En la predi- tidad y validez de la ley. Tal vez Marcos encontró ya el
cación de Jesús se habla a menudo de «esta generación», enlace entre los versículos 30 y 31 mediante la palabra
siempre en sentido negativo: es una generación mala, nexo «pasar» o faltar. Mas la afirmación del v. 31 con-
«adúltera», incrédula (Me 8,12.38; 9,19). Con todo, no se serva toda su fuerza, aun prescindiendo de esta conexión;
califica de ese modo a todo el género humano o al judaismo con cada una de sus aplicaciones la Iglesia primitiva ha
en general, sino a la generación de entonces, según lo proclamado su fe de que las palabras de Jesús conservan
testifica el significado constante de esta expresión67. Inter- siempre su verdad y obligatoriedad, ya se trate de sus
pretaciones tan agudas de este enunciado como: el pueblo exigencias morales o de sus promesas proféticas. No hay
judío aún subsistirá cuando llegue la parusía, o bien, la que entenderlas servilmente al pie de la letra — n i siquiera
maldad del género humano no habrá cesado, apenas tienen puede ser éste el sentido de la «tilde de la ley» —, sino
alguna probabilidad. Pero sobre la base de la predicación que hay que comprenderlas en su espíritu y aplicarlas a
profética de Jesús, que tal vez volvieron a tomar en cada una de las situaciones.
Cualquier falsa interpretación del v. 30 fijando el mo-
66. En este sentido también B. RIGAUX, Les ¿pitres aux Thessaloniciens, mento exacto queda eliminada por el v. 32: el día o la
París 1956, p. 195-234, en especial p. 222-227.
67. F. BÜCHSEL en Theol. Wórterbuch zum NT i, p. 661, y comentarios.
hora están reservados al conocimiento exclusivo del Padre.
Los intentos de relacionar «esta generación» con el judaismo, que aún per- La solemne aseveración del v. 31 no sólo apunta al ver-
sistirá al final, carecen de fundamento y se inspiran en intereses apologéticos.
Véase R. SCHNACKENBURG, Gottes Herrschaft und Reich, p. 143s; R. PESCH,
sículo precedente sino que se conecta con la nueva sen-
o.c.. p. 184ss. tencia. «Mantiene un equilibrio entre los dos logia (v. 30.
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NT, Me II, 15
32) que se completan y se explican recíprocamente y les miento de Jesús mientras estaba en la tierra, no tiene
presta un acento más enérgico» (R. Pesch). Es indudable, consistencia, si se toma en serio la encarnación del Logos
sin embargo, que existe cierta discrepancia entre el v. 30 divino68, y la resolución de si Jesús mismo se ha designado
y el v. 32, posiblemente intencionada. En la predicación como «el Hijo» en este sentido absoluto o si sólo la
de Jesús quedan expuestas estas dos realidades: la espe- Iglesia primitiva le llamó así, apenas tiene importancia.
ranza de una irrupción inmediata del reino de Dios en La actitud reservada de Jesús para hablar de sí mismo, la
toda su perfección, y el desconocimiento del tiempo y la ha desplegado legítimamente la Iglesia primitiva después
hora. Se puede discutir si Marcos, al aludir a una esperanza de su resurrección hasta darle una articulación clara, como
de acontecimientos próximos, en «esta generación», sólo hemos visto en la parábola de los malos viñadores y en
tiene por incierta la fecha próxima en que se producirán el que allí se llama Hijo. Pero la afirmación principal del
o si partiendo del v. 32 quiere también poner en entredicho versículo, es decir, que el conocimiento de las realidades
la misma proximidad de tales acontecimientos. Probable- escatológicas está reservado a Dios, encuentra un firme
mente, y a pesar de la confesión de ignorancia, la espe- apoyo en la predicación de Jesús. También las parábolas
ranza de Me tiende a considerar como no muy lejana de los criados, entre las cuales Marcos toma la compara-
la parusía. Pero ha tomado tan en serio las palabras ción del portero, dejan entrever a pesar de su reelabora-
formuladas en el v. 32 como lo demuestra también el ción y acomodación de sentido por parte de la Iglesia
recuento de las horas en la parábola del siervo que vigila primitiva, una cosa bien clara: que Jesús ha dejado sin
la puerta (v. 35): los discípulos no saben realmente cuándo señalar el momento preciso del fin69.
llegará su Señor; puede ocurrir a cualquier hora, incluso
a una hora bastante tardía.
Siempre ha sorprendido la formulación tajante de que /; Exhortación a la vigilancia (13,33-37).
nadie en absoluto — ni los ángeles ni siquiera el Hijo —
33
sabe la hora. La palabra plantea algunos problemas teo- »Estad, pues, sobre aviso y velad; porque no sabéis
lógicos: por una parte, Jesús es «el Hijo» en sentido cuándo será ese momento. 34 Es igual que cuando un hom-
absoluto, uno de los títulos cristológicos más sublimes, bre va de viaje: al dejar su casa y dar a sus criados los
expresión de su máxima proximidad a Dios en el Evan- pode/es, encarga a cada uno su trabajo, y al portero le
gelio de Juan, al igual que en la «exclamación de júbilo» manda que vele. 35 Velad, pues; porque no sabéis cuándo
(Mt 11,27; Le 10,22); por otra parte, se le atribuye un
68. Cf. K. RAHNEK, Ponderaciones dogmáticas sobre el saber de Cristo
desconocimiento que no deja de extrañar. Y si la sentencia, y su consciencia de sí mismo, en Escritos de teología v, Taurus, Madrid 1964,
a causa de esta afirmación, se considera inconcebible en 221-243; A. VÜGTLE, Exegetische Erwagungen iiber das Wissen und Selbstbe-
wusstsein Jesu, en Gott in Welt i (Homenaje a K. Rahner), Friburgo de
la Iglesia primitiva —algunos manuscritos han suprimido Brisgovia - Basilea - Viena 1964, p. 608-667, en particular p. 634-655; R. PESCH,
«el Hijo», por razones evidentemente cristológicas —, otros o.c., p. 190-195 atribuye las palabras de Me 13,32, en su forma actual, sólo
al evangelista.
críticos encuentran improbable este título en boca de Jesús.
69. Véase A. WEISER, Die Knechtsgleichnisse in den synoptischen Evan-
Un verdadero escrúpulo cristológico contra el desconoci- gelien (tesis mecanografiada), Wurzburgo 1969, 178ss.
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va a venir el señor de la casa, si al atardecer o a media- a vosotros estoy diciendo, a todos lo digo: Velad.» Los
noche o al canto del gallo o al amanecer. 36No sea que, discípulos a quienes Jesús se dirige representan a todos
viniendo de improviso, os encuentre dormidos. 37 Lo que a los futuros creyentes; a todos ellos se les exige la misma
vosotros estoy diciendo, a todos lo digo: Velad.-» actitud de vigilancia.
Bien se puede, pues, suponer que en la parábola ori-
El remate de la instrucción escatológica consiste en ginaria sólo se hablaba del portero. El relato contaba de
unas breves palabras de exhortación, cuyo único propósito un señor que se ausentaba y que volvería en un momento
es simplemente éste: ¡Velad! La mano del evangelista se indeterminado, pero que había de entrar en su casa inme-
reconoce aquí de forma todavía más patente que hasta diatamente que regresase, para lo cual encargaba al por-
ahora; por ello, también su verdadero propósito de diri- tero que permaneciese en vela. En Marcos se trata de un
girse a la comunidad se manifiesta a las claras. No ha señor que se marcha fuera del país; por ello resulta extraño
pretendido hacerle ningún descubrimiento sobre el futuro, que sólo se cuente con su regreso durante la noche. Lucas
sino inducirla a tomar ya desde el momento presente una refiere en otro contexto de un señor que sale a un ban-
actitud cristiana. Para ello se sirve de una parábola, que quete y es esperado por sus criados que a su regreso le
Jesús utilizó una vez con el fin de preparar a sus oyentes abren inmediatamente, apenas llama a la puerta (Le 12,36),
para el futuro, como hiciera también con la comparación caso en que encaja mejor la situación nocturna. Mas
de las señales del tiempo, y moverlos a la respuesta inme- Lucas no menciona allí al portero sino a los criados en
diata que reclamaba su mensaje. Una vez más la Iglesia general, un lujo por lo demás innecesario en el cuadro
primitiva ha aplicado la parábola de Jesús a su situación presentado, pero que se explica por el hecho de estar
en el tiempo intermedio que va de los acontecimientos dirigiéndose a todos los discípulos de Jesús.
pascuales a la parusía. Por todo ello, de estas dos parábolas de Marcos y de
En su forma actual la parábola presenta algunos rasgos Lucas se puede inferir una parábola originaria que trataba
notables. Como la exhortación se orienta por completo de un portero, el cual permanecía en vela para abrir a su
a velar, todo se centra en torno al portero, a fin de que dueño tan pronto como regresase (del banquete). El rasgo
deje pasar al dueño cuando regrese. La mención de los del señor que viaja al extranjero se encuentra en otras dos
otros criados con los encargos que se les asignan, es per- parábolas, a saber, en la de los viñadores homicidas (12,1)
fectamente superflua; aparecen cómo figuras secundarias y en la del dinero entregado para su explotación o de las
sin ninguna función específica al regreso de su señor. Pero minas (Mt 25,14; Le 19,12); y en ambas conserva muy
con la vista sobre la comunidad reconocemos el propósito buen sentido. Marcos ha debido introducir este rasgo en
del evangelista: entre los siervos deben reconocerse todos el presente pasaje —en el griego la palabra sólo aparece
los creyentes, que deberán dar cuenta de sus obligaciones aquí— porque está pensando en la situación postpascual.
personales delante de Cristo, su Señor, pero que son amo- La parábola originaria puede reconstruirse dejando de
nestados también en conjunto a la vigilancia. Al final esto lado esta añadidura y la otra de los criados. Sonaría
resulta inequívocamente claro, cuando se dice: «Lo que así: un hombre deja su casa y encarga al portero que
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permanezca en vela porque volverá durante la noche a una Esta apremiante exhortación final, que se repite tres
hora indeterminada. Cabe preguntar si la parábola primi- veces, entra de lleno en la postura radicalmente escato-
tiva señalaba cada una de las vigilias nocturnas como apa- lógica de la Iglesia primitiva, aun cuando la exigencia de
recen en el v. 35: a última hora de la tarde, a la media- velar tenga un eco diverso según la intensidad de la expec-
noche, al canto del gallo o de madrugada, como se dividía tación. Objetivamente entra también la exhortación a estar
entonces la noche en espacios de tres horas. La división dispuestos y preparados para el día del Señor. La doble
judía sólo conocía originariamente tres vigilias nocturnas; exhortación a la vigilancia y a estar preparados aparece
pero para entonces se había impuesto en Palestina la divi- con frecuencia, especialmente en Mateo y en Lucas, y se
sión romana, y las expresiones utilizadas aquí tienen sa- intercambian mutuamente los términos, no siempre en
bor popular. En la parábola de Jesús la enumeración de consonancia con la imagen antepuesta (cf. Mt 25,13). Tales
las distintas vigilias no era ciertamente necesaria, pero exhortaciones pueden también ampliarse, como sucede en
tenía perfecto sentido tratándose de la constante vigilancia Lucas al final del discurso escatológico: los cristianos no
del portero. Por ello no hay que eliminar la reflexión de la deben embotar su corazón con la glotonería, la embriaguez
Iglesia primitiva sobre la parusía que se retrasaba. y los cuidados de la vida, sino que deben orar en todo
Se discute qué sentido tenía la parábola en boca de tiempo para obtener las fuerzas que les mantengan firmes
Jesús y si quiso indicar algo en particular. Pero se puede (Le 21,34ss).
admitir sin dificultad que intentaba invitar a sus oyentes Todo esto es una prueba de que siempre debemos or-
en general a la vigilancia con la vista puesta en el inmi- denar la vigilancia •escatológica de acuerdo con las cir-
nente reino de Dios. En Marcos la intención es clara; cunstancias históricas y las exigencias de cada tiempo, y
pero es notable la formulación en la que resuena el con- que siempre debemos llenarla de contenido, bien sea renun-
vencimiento de que el «señor» ( = Cristo) puede retardar ciando a las seducciones de un mundo que se aparta de
su llegada. Como hemos visto, el evangelista esperaba más Dios o bien en el cumplimiento de nuestros deberes terre-
bien la pronta parusía; pero esto no era para él un dato nos, y siempre dispuestos a cumplir los deseos de Jesús, ya
absolutamente firme, por ello admite también la posibilidad sea resistiendo a las corrientes peligrosas, ya en la oración
de un plazo más largo. De este modo enseña también y y el sufrimiento. La constante vigilancia del cristiano es
recuerda a sus lectores: Vosotros no sabéis cuándo llegará todo un programa de acción.
el Señor de la casa. Lo único importante es que no os
durmáis, sino que permanezcáis en vela y dispuestos a
recibirle. Puede presentarse — a pesar de las señales — III. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE
repentinamente, y por lo mismo, de un modo inesperado. JESÚS (14,1-16,8).
Esto puede significar: antes de lo que vosotros esperáis;
pero también: más tarde de lo que suponéis. Pero el mo- Se han definido los Evangelios como «relatos de la
mento exacto no se determina. La cuestión es que discí- pasión precedidos de una larga introducción». Si esto vale
pulos y creyentes velen y estén siempre preparados. para todos los Evangelios, conviene de modo muy parti-
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cular al Evangelio de Marcos, Toda su exposición, prin- sario en el que Jesús se ha metido a causa de su misión y
cipalmente en la segunda parte, después de la escena de de sus exigencias; pero un conflicto necesario con el que
Cesárea de Filipo, está orientada al acontecimiento de la Jesús tiene que cumplir su misión.
pasión en que Dios cumple su plan salvador. Después de Junto al acontecimiento propiamente dicho de la pa-
la introducción de los discípulos en el misterio de la muerte sión, en el relato han entrado algunos temas importantes
de Jesús y de la actividad postrera del Maestro en la para la comunidad, principalmente la última reunión de
capital judía, así como del gran discurso escatológico, el Jesús con sus discípulos. Esta reunión está enmarcada en
evangelista acomete por fin ahora el relato de ese aconte- la cena pascual y alcanza su cúspide en la institución de
cimiento. Su lenguaje continúa sin patetismo alguno. Mu- la eucaristía. Pero hay también otras palabras que conser-
chas cosas dolorosas que los cristianos posteriores han van especial interés para el evangelista: el anuncio de
meditado con profunda emoción — la flagelación y la fija- la traición, de la dispersión de los discípulos y de la nega-
ción con clavos a la cruz— se mencionan brevemente; ción de Pedro. El bochornoso abandono de los discípulos
eran cosas conocidas para los hombres de entonces por — trasfondo necesario de la teología pasionaria del Hijo
tratarse de medidas ejecutivas de una justicia ruda, y para del hombre — se expresa también en la escena del monte
ellos menos conmovedoras que las razones secretas que de los Olivos y se convierte en amonestación a la comu-
condujeron a la condena y ejecución de Jesús, y que el nidad con la sentencia de la «tentación» (14,38). En
profundo misterio de que el Hijo de Dios hubiera de la misma dirección se encuentra la negación de Pedro
aceptar aquel tétrico tormento. La dimensión profunda de (14,66-72).
sus dolores se manifiesta sobre todo en el huerto de los A lo largo del relato de la pasión de Jesús operan di-
Olivos, en que Jesús atraviesa de antemano los abismos de versas tendencias, desde las teológicas a las apologéticas
la agonía con un sacudimiento psíquico, y se da a conocer y parenéticas; aunque sin duda prevalece la cristológica,
una vez más en su última palabra sobre la cruz que la mirada a la persona de Jesús. Para Marcos el Cristo que
expresa su infinito desamparo y su aparente lejanía de padece es sobre todo el que acepta el destino que le ha
Dios. sido impuesto (14,21.41), El Hijo del hombre que vendrá
Mas todo esto hay que verlo al mismo tiempo bajo la una vez entre las nubes del cielo (14,62) y el Hijo obe-
luz de la profecía bíblica que se cumple en él y que él diente al Padre (14,36), que después de su muerte será
mismo quiere cumplir de una manera consciente. Las cau- reconocido por el centurión pagano como «Hijo de Dios»
sas secretas del suceso se desarrollarán sobre todo en el (15,39). Mas en el relato mismo de la pasión viene pre-
proceso de Jesús, no por mero interés histórico, que no sentado también como el justo perseguido y como un
falta, sino principalmente para descubrir las fuerzas im- mártir atormentado según la teología comunitaria anterior
pulsoras, las acusaciones infundadas, la maldad de los a Marcos; por el contrario, apenas si se subraya la cone-
dirigentes judíos y la debilidad del juez romano. Visto xión con el siervo de Yahveh de Is 53.
humanamente, el proceso constituye un increíble error de La historia de la pasión debió formar dentro de la
la justicia; considerado desde Dios, era un conflicto nece- tradición sinóptica el relato más antiguo, elaborado ya
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desde el principio. Aun así, la exposición que Marcos nos y exhortarla al seguimiento de Jesús por el camino que le
presenta delata un largo proceso tradicional en el que va- ha sido trazado. Toda la exposición está elaborada con
rias piezas entraron sólo más tarde en el relato origina- vistas al misterio del Hijo del hombre, aunque no carece
riamente más breve, como por ejemplo el episodio de la de panorámicas esperanzadas (cf. 14,9.25.28.58.62); pero
unción, la preparación de la cena pascual, la escena de sólo al final, con el mensaje de la resurrección sobre el
Barrabás, las burlas al rey de los judíos... Se ha intentado sepulcro vacío, se descorre por completo el velo.
entresacar el relato primitivo, pero sin que se haya con- Lo que leemos en 16,9-20 es una adición tardía que
seguido un resultado uniforme y seguro. Para nuestras re- falta en los mejores manuscritos y que compendia otras
flexiones es importante saber que en este relato continuado tradiciones, especialmente Lucas, por lo que con toda se-
nos enfretamos en gran parte con episodios aislados que guridad no procede de la mano del evangelista. Es una
debemos valorar como tales y enjuiciar de distinto modo conclusión «canónica», es decir, aceptada en el canon del
de acuerdo con la tradición y la redacción. Esto nos lo Nuevo Testamento, que coincide con la predicación gene-
confirman las exposiciones de Mateo y de Lucas, que in- ral de la Iglesia primitiva y que mantiene un sentido ke-
troducen numerosas otras escenas y rasgos peculiares. rygmático, como lo tiene también otra conclusión conser-
En conjunto, pues, la historia de la pasión no presenta vada en varios manuscritos: el mensaje santo e impere-
en primera línea un interés histórico tal como nosotros lo cedero de la salvación eterna.
entendemos — cómo ha ocurrido todo de hecho y en qué Podemos dividir la historia de la pasión según Marcos
orden se han desarrollado los sucesos —, sino que teniendo en las secciones siguientes: 1.° De la conspiración a muerte
en cuenta la historia y aceptando numerosas tradiciones de los enemigos al prendimiento de Jesús (14,1-52); 2.° La
particulares, quiere llevar a la comunidad creyente a una vista ante el sanedrín y el proceso ante Pilato (14,53-15,
inteligencia más profunda de aquel acontecimiento único 15); 3.° Pasión, crucifixión y sepultura (15,16-16,8).
y digno de ser meditado, acontecimiento que por lo demás
está firme e innegablemente anclado en la historia. Sucede
así que también el relato de la pasión, especialmente la 1. CONJURA A MUERTE DE LOS ENEMIGOS DE JESÚS (14,1-52).
vista ante el gran consejo y el comportamiento de las auto-
ridades judías, así como el desarrollo de la última cena y La primera parte de la historia de la pasión se abre
muchos otros episodios particulares hasta el grito de Jesús con la conjura a muerte de los enemigos de Jesús, a la que
al morir y la visita de las mujeres al sepulcro, se encuentran responde el ofrecimiento del traidor Judas Iscariote para
todavía hoy bajo el fuego cruzado de la crítica. entregarles su Maestro. En esta unidad tradicional ha in-
El lector creyente, sin embargo, no perderá de vista el sertado Marcos el relato de la unción en Betania (14,3-9).
verdadero propósito del evangelista entre el fárrago de las Con ello el lector no sólo se familiariza con la situación
discusiones históricas; propósito que no es otro que el de externa sino que también viene preparado interiormente:
presentar a la comunidad el camino de muerte de su Jesús prevé su muerte y la acepta como la consumación
Señor, conservar en ella su legado de las últimas horas del camino que le lleva a su glorificación y al triunfo del
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Evangelio. Surge así una imagen llena de contrastes, en la La indicación cronológica «dos días después» no enlaza
que sobre un trasfondo obscuro destaca una promesa lu- con un suceso narrado anteriormente, sino que anticipa un
minosa. La última reunión de Jesús con sus discípulos nos acontecimiento y equivale a decir: dos días antes de la
le muestra de igual modo como quien todo lo prevé y de- fiesta. Ésta viene aquí designada con la doble expresión de
cide, según lo habría hecho cuando entraba en Jerusalén «pascua» y «ázimos». La pascua se refería sólo al primer
(14,12-17; cf. 11,1-6), que sabe la traición y su destino día de la semana de fiestas, y más concretamente a la tarde
fatídico (14,18-21), y que durante la cena con sus discí- de ese día en que se comía el cordero pascual. La fecha de
pulos realiza una acción profundamente significativa, que la pascua se fijaba en la luna llena después del equinoc-
apunta por igual a su muerte y al reino futuro. Esta ins- cio de primavera ( = al 14/15 de nisán) y se observaba
titución de la cena, que después de la muerte de Jesús ciudadosamente. Pero la víspera había que retirar de las
tendrá para la comunidad la máxima importancia, la ha casas todo pan con levaduras (cf. 14,12), y durante toda la
encajado Marcos de tal modo en el relato de la pasión semana sólo se comía pan ázimo.
que por la conexión de la eucaristía con la muerte de Jesús No se indica una sesión del gran consejo con una sen-
pone también de relieve el carácter simbólico y escatoló- tencia oficial de muerte contra Jesús; sólo en Mateo se
gico de aquélla (14,25), lo que constituye a su vez una expone así (26,3s). Marcos nombra únicamente a los su-
nueva visión esperanzadora. La marcha al monte de los mos sacerdotes y a los escribas — sin «los ancianos»; cf.
Olivos nos entra de lleno en las tinieblas del acontecimien- 8, 31; 11,27 — como los verdaderos enemigos de Jesús, al
to de la muerte y nos lleva directamente a la pasión: anun- igual que en 10,33; 11,18. Después sigue consecuentemen-
cio de la dispersión de los discípulos y de la negación de te el cuadro cronológico: 14,12 día de la preparación de la
Pedro, soledad y angustia mortal de Jesús en el huerto de pascua; 14,17 víspera de la pascua por la tarde en que se
Getsemaní y, finalmente, la aproximación del traidor y el comía el cordero pascual; 15,1 mañana del día de la
prendimiento de Jesús. Todos los discípulos huyen (14,50) muerte indicando asimismo la división horaria (15,25.33.
y también un joven que estaba por los alrededores (14, 34.42). De este modo el acontecimiento de la pasión em-
52). Completamente abandonado por los suyos, es llevado pieza para él dos días antes de la fiesta de pascua y se des-
preso y empieza su camino doloroso. arrolla con una señalización horaria precisa hasta que dos
días después de la muerte de Jesús estalla el mensaje de
la resurrección. También en esto se pone de manifiesto pa-
a) La conjura de los dirigentes judíos (14,1-2). ra Marcos el plan decretado por Dios. Las maquinaciones
criminales de los enemigos de Jesús para perderle las ha-
1
Dos días después eran la pascua y los ázimos. Los bía mencionado dos veces (11,18; 12,12); su obstinación se
sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando cómo recrudece antes de la fiesta. Mediante estas repetidas ob-
arrestarlo con astucia y darle muerte. 2Pero se decían: servaciones (cf. también 14,55) recrimina al máximo la
«Durante la fiesta, no; no sea que haya algún motín del maldad de los dirigentes judíos: la muerte de Jesús es
pueblo.» para ellos una cuestión decidida desde largo tiempo atrás.
236 237
De ahí que ahora para ellos sólo se trata de cómo llevar manos y la merma de los últimos restos de su autoridad
a efecto su plan, al tiempo que se subraya que quieren (cf. Jn 11,47-53). Mas para Marcos entra en el destino
echar mano a Jesús con engaño. secreto del Hijo del hombre el ser entregado con engaño
La observación explicativa del v. 2 presenta, por lo y perfidia, con sigilo y a traición, y ser prendido como un
mismo, una cierta tensión, pues los cálculos se refieren, salteador en la obscuridad de la noche (cf. 14,43-49).
según parece, al tiempo, al momento adecuado. El temor
de que precisamente en la fiesta de pascua pudiera estallar
un motín no carecía de fundamento; pues de hecho, en b) Unción en Betania y ofrecimiento del traidor (14,3-11).
esa gran fiesta se repitieron las sublevaciones al excitarse
3
fácilmente las esperanzas mesiánicas y los sentimientos Y hallándose él en Betania, en casa de Simón el
nacionalistas entre los miles de peregrinos que acudían a leproso, mientras estaba recostado a la mesa, vino una
la festividad (FLAVIO JOSEFO, Guerra judía i, § 88). Por mujer con un frasco de alabastro, lleno de perfume de
otra parte, el subrayado propósito de prender a Jesús con nardo auténtico muy caro; rompió el frasco y le derramó
astucia se comprende teniendo en cuenta una decisión de el perfume sobre la cabeza. 4 Había algunos que entre sí
la Mishna, según la cual ciertos malhechores debían ser comentaban indignados: «.¿A qué viene este derroche de
ejecutados precisamente con ocasión de una fiesta de pere- perfume? 5Pues podía haberse vendido este perfume por
grinación (Sanhedrin xi, 3). Pero quizás haya que traducir más de trescientos denarios y habérselos dado a los po-
el giro griego con más precisión por «no en la aglomera- bres», y severamente se lo echaban a ella en cara. 6Pero
ción de la fiesta» (cf. Jn 2,23; 7,31). Así se explicaría Jesús dijo: «Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho
bien la decisión contraria de los dirigentes judíos: no en- conmigo una buena obra. 7 Porque a ¡os pobres siempre
tre el tumulto festivo, sino secretamente. Leyendo inme- los tenéis con vosotros, y cuando queráis les podéis hacer
diatamente después los v. 10-11 se comprende perfecta- bien; pero a mí no me tendréis siempre. 8 Ella hizo lo
mente lo oportuna que debió resultar a los enemigos de que pudo: se ha adelantado a ungir mi cuerpo para la
Jesús la oferta de Judas Iscariote. También de éste se dice sepultura. 9 Os lo aseguro: Dondequiera que se predique
que «andaba buscando» cómo entregar a Jesús «oportun- el Evangelio por todo el mundo, se hablará también, para
namente» lo que equivale a en secreto. recuerdo suyo, de lo que ella ha hecho.»
10
Como ya hizo en los días del ministerio en Jerusalén, Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, se fue a
el evangelista se esfuerza por establecer una separación ver a los sumos sacerdotes con miras a entregárselo.
11
entre los dirigentes del judaismo y el pueblo. Aquéllos no Ellos, al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero.
sólo gestionan la muerte de Jesús de un modo bien pla- Y él andaba buscando cómo entregarlo oportunamente.
neado, sino que para ello están decididos a emplear todos
los medios. Quizá no temían tanto un amotinamiento po- La historia de la unción en Betania entró pronto a
pular que pudiera hacer fracasar sus propósitos, cuanto formar parte de los relatos que corrían entre la comuni-
las consecuencias políticas de una intervención de los ro- dad. Está firmemente ligada al lugar, ya mencionado en
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el episodio de la entrada en Jerusalén (cf. 11,1.lis), y que se obtenía de la planta del nardo originaria de la India, y
quedaba a unos 3 kilómetros en la ladera oriental del mon- más en concreto triturando sus raíces; de ahí lo elevado
te de los Olivos. El estilo refleja ciertas peculiaridades de su precio de trescientos denarios (más de 50 dólares). Se
semíticas y las ideas se explican también desde la menta- comprende el disgusto de los presentes por este «derro-
lidad judía. No hay, pues, fundamento alguno para negar che»; pero el Maestro toma la defensa de la mujer contra
su historicidad. Sólo la fijación cronológica no es comple- tales reproches y pronuncia unas palabras que explican
tamente segura; en Jn 12,1 se coloca el banquete «seis por qué la comunidad conservó el episodio y siguió re-
días antes de la pascua». En Marcos, y de acuerdo con firiéndolo.
14.1 da la impresión de que fue dos días antes de la fiesta; Para entender bien la respuesta de Jesús y el desarrollo
pero ya hemos visto que el episodio ha sido introducido de las ideas hay que tener presentes algunas opiniones ju-
entre 14,2 y 14,10, y que en el episodio mismo no se días. El judaismo tenía en gran estima la limosna y las obras
indica dato alguno. La proximidad a la pascua de la de misericordia; entre éstas se valoraban más aquellas en
muerte resulta del propio relato. Marcos no da más nom- las que un hombre hacía efectivamente algo en favor de otro,
bres que el del anfitrión; según Jn 12,2s, la mujer que un- le dedicaba el esfuerzo de sus manos, que no la simple en-
gió a Jesús era María, la hermana de Marta y de Lázaro; trega de dinero. Entre las obras de misericordia se conta-
y Judas, el traidor, fue el que se irritó por aquel derroche ba también el enterrar a los muertos (recuérdese al anciano
(Jn 12,4). El relato de Marcos es sin duda más antiguo y Tobías: Tob l,17ss; 2,3-7), y es posible que la acción de la
original. mujer se considere aquí como tal servicio de misericordia:
Simón, por sobrenombre «el leproso» por haber tenido mediante la unción Jesús recibe ya de antemano una honrosa
antes la enfermdead — que no hay por qué entender como sepultura71. En tal caso, las palabras de Jesús, que coinci-
la lepra propiamente dicha — da un banquete a Jesús. Los den con la mentalidad judía, supondrían un elogio y expli-
asistentes se «recostaban» sobre almohadones en torno a la cación: la mujer ha hecho una obra de misericordia supe-
mesa (cf. 14,18; Jn 13,23ss). Jesús tampoco había recha- rior a la limosna (v. 6); ha llevado a cabo una acción mi-
zado otras veces tales invitaciones (cf. 2,15s; Le 7,36; 11, sericordiosa, que pronto no tendrá oportunidad de realizar
37; 14,1); en esos banquetes las mujeres sólo servían. Por (v. 7), se trata de la obra de misericordia de enterrar a los
ello resultaba algo desacostumbrado que durante la comida muertos (v. 8). Entendida así, la observación de Jesús apa-
entrase una mujer y ungiese la cabeza de Jesús con un rentemente dura de que los judíos siempre tendrán pobres
ungüento precioso (acto de la máxima estima y venera- entre los que puedan hacer el bien, pierde su dureza. Por lo
ción). El aceite, guardado en un vaso de alabastro — son
— ci. W. HAÜER, Griechisch-Deutsches WorUrbuch zu den Schrifien des NT
muchos los frasquitos para unciones que han llegado hasta und der übrigen urchristlichen Literatur, Berlín 51968, col. 1313 — o de una
nosotros— viene descrito como extraordinariamente va- palabra aramea para el alfóncigo, cuyo aceite era uno de los ingredientes del
perfume, cf. M. BLACK, An Aramaic Apptoach to the Gospels and Acts,
lioso. Se trataba de «auténtico» aceite de nardo 70 , que Oxford 31967, p. 223-225. Esta palabra rara es interesante para la historia de
la tradición, pues aparece también en Jn 12,3.
70. Se discute el significado del vocablo griego que sólo aparece aquí en 71. Cf. J. JEREMÍAS, Die Salbungsgeschichte Mk 14,3-9, en «Zeitschr.
todo el Nuevo Testamento. Algunos intérpretes lo derivan de un nombre für die neutestam. Wiss.» 35 (1936), p. 75-82.
240 241
NT, Me II, 16
demás, una palabra similar se encontraba ya en Dt 15,11: comunidad hará de ella y de su acción, que aun sin ella
«Nunca faltarán pobres en la tierra de tu morada», que en saberlo, encerraba un significado tan profundo.
dicho contexto no hace sino fundamentar y agudizar el de- Pero el pensamiento de la predicación del Evangelio
ber de preocuparse de los pobres. en todo el mundo (cf. 13,10) es al mismo tiempo una visión
Para la comunidad cristiana las palabras de Jesús tienen consoladora y de triunfo para la comunidad, después de la
además otra significación: la mujer ha demostrado a Jesús indicación velada, aunque insoslayable, de Jesús de que
su alta consideración y merece elogios. Se ha pensado que su muerte y sepultura eran inminentes. La tumba de Je-
con este acto de la unción Jesús viene reconocido por rey, sús no es el acontecimiento último; su mensaje no sucum-
pues la unción regia era una imagen familiar para los hom- be, su Evangelio penetra en todo el mundo. Pero donde
bres de aquel tiempo. En Marcos — y en Mateo—, la el Evangelio es anunciado hay siempre un pensamiento
mujer derrama el precioso perfume sobre la cabeza de Jesús, sobre los días en la tierra, sobre el ministerio terrestre, los
en Juan sobre sus pies (Jn 12,3), por lo que se convierte más padecimientos y la resurrección del Señor. Es sobre todo
bien en un acto de amor humilde (cf. Le 7,38). Pero la idea en las celebraciones eucarísticas cuando se piensa en la
de una unción regia no viene sugerida de ningún otro mo- actividad de Jesús, en el establecimiento de la nueva alian-
do; la mirada se centra en el hecho de que el cuerpo de za con su sangre (cf. 14,24; Le 22,19; ICor 11,25), en su
Jesús ha sido ungido para la sepultura. Recuérdese que, se- comunión permanente con la comunidad. Tal es segura-
gún Me 16,ls, la mañana de pascua las mujeres van al mente también el «lugar» originario del recuerdo de la
sepulcro con perfumes para embalsamar el cadáver de Je- mujer, que ungió su cuerpo de antemano para la sepultura
sús, sin que tengan ya ocasión de hacerlo; así se compren- convirtiéndose en modelo de toda la comunidad. La histo-
de la idea de la comunidad: la mujer ha tributado a Jesús ria demuestra que la Iglesia primitiva, pesera todas sus
un honor que también hubieran deseado prestarle los cris- obligaciones de misericordia con los pobres, que procu-
tianos después de pascua, el honor adecuado que corres- raba cumplir, no menospreció la veneración cúltica de su
pondía a Jesús como Hijo de Dios. Es, si se quiere, el fun- Señor, ciertamente que no de un modo aislado a la ma-
damento de una veneración cúltica a Jesús, de un culto al nera de las comunidades cúlticas helenistas, sino como
Señor que había muerto ignominiosamente, pero a quien expresión de la comunión con su Señor crucificado y
Dios había resucitado. resucitado, de la cual le llegaba la fuerza para actuar
Esta intención viene a confirmarla en cierto modo en el en el mundo y para soportar los padecimientos y perse-
v. 9, que habla del anuncio del Evangelio en todo el mun- cuciones.
do. Se refiere primero a la mujer que con un sentimiento Los esfuerzos de Judas Iscariote para entregar su Maes-
sincero ha tributado a Jesús ese servicio amoroso. La ex- tro a los sumos sacerdotes presentan una imagen de cla-
presión traducida «para recuerdo suyo» difícilmente tiene roscuro violento. Se acentúa que era «uno de los doce»,
relación con el giro, frecuente ya en el Antiguo Testamen- más acusado aún según el tenor literal de la expresión grie-
to, de «en memoria», es decir, para que Dios se recuerde ga con el artículo: «el uno de los doce». Se percibe ahí
de ella en el juicio; más bien se trata del recuerdo que la el temblor de la Iglesia primitiva ante el enigma siempre
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insoluole de que uno de los que formaban el círculo más allí.» 16 Se fueran, pues, los discípulos, llegaron a la ciudad,
íntimo de discípulos pudiera haberse convertido en el lo hallaron conforme les había dicho él y prepararon la
traidor; sentimiento que aún se percibe mejor en el Evan- pascua.
gelio de Juan (6,70s; 13,21). La Iglesia primitiva se esforzó
ya por encontrar los motivos de tal acción, que ha seguido Históricamente es un hecho seguro que Jesús murió un
preocupando más aún a la exégesis posterior. En Marcos viernes — lo más probable del año 30, o tal vez del 33 —;
el motivo del dinero y de la avaricia sólo se siente en el era «víspera del sábado» (Me 15,42 y par; cf. Jn 19,31.
hecho de que los príncipes de los sacerdotes prometen dar 42). Pero desgraciadamente no sabemos en qué día cayó
dinero al traidor. En Mateo trata ya con ellos del precio aquel año la pascua —la noche del 14 al 15 de nisán—,
y las treinta monedas de plata recuerdan la palabra pro- y por lo mismo no sabemos si Jesús fue crucificado el día
fética de Zac 11,12. En Juan, Judas viene marcado como 14 o el 15 del mes de nisán. En esto difieren los sinópticos
con fuego con el calificativo de «ladrón» por cuanto era y Juan entre sí. Mientras que, según los sinópticos, parece
un administrador infiel de la bolsa común (12,6). No es que Jesús celebró la cena pascual con sus discípulos — es
posible señalar con mayor precisión los motivos que im- decir, el 14 de nisán por la tarde — y que murió el primer
pulsaron en realidad a aquel hombre (entre los que se día de la semana festiva —el día 15 de nisán—; en Jn
sugieren las fallidas esperanzas mesiánicas). A Marcos le 19,28 se dice que el proceso de Jesús ante Pilato se des-
basta la triste afirmación de que buscaba una ocasión opor- arrolló la víspera y Jesús fue ajusticiado la tarde de ese
tuna para entregar a Jesús, después de aliarse con los prín- mismo día (cf. Jn 19,14), es decir, a la hora en que se sa-
cipes de los sacerdotes que querían llevar a Jesús a la crificaban los corderos pascuales en el templo y los judíos
muerte. se disponían a celebrar la cena pascual en sus casas.
Hasta ahora todas las tentativas que se han hecho por
resolver estas diferencias no han dado ningún resultado
c) Preparación de la cena pascual (14,12-16). satisfactorio. También la hipótesis de que Jesús se habría
acomodado al calendario solar esenio, testificado en Qum-
12
El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba rán, y según el cual la pascua — ¿sin cordero? — se cele-
el cordero pascual, le dicen sus discípulos: «¿Dónde quieres braba siempre la tarde del martes 72 , tropieza con dificul-
que vayamos a preparar para que comas la pascua?» 13 En-
vía entonces a dos de sus discípulos y les dice: «Id a la
72. Esta hipótesis la ha desarrollado en diversos trabajos A. JAUBERT, y
ciudad y os encontraréis con un hombre que lleva un en forma de libro bajo el título de La date de la Cene, París 1957. Encontró
cántaro de agua. Seguidlo; uy donde él entre, decid al amplio eco entre los cientíñeos de nombre, aunque no faltaron las impugna-
ciones. Una aportación notable en sentido afirmativo puede verse en E. RUCK-
dueño de la casa: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está mi STUHL, Die Chronologie des Letzten MaM.es und des Leídens Jesu, Einsie-
sala, en la que voy a comer la pascua con mis discípulos?" deln - Zurich - Colonia 1963. La mejor orientación sobre el debate en J. BLINZ-
15 LER, Der Prozess Jesu, Ratisbona «1969, p. 109-126; hay también versión cas-
Y él os mostrará una gran sala en el piso de arriba, tellana. Personalmente cree que los argumentos aducidos hasta ahora en favor
arreglada ya con almohadones y dispuesta; preparádnosla do la nueva cronología que pone la última cena de Jesús el martes por la
tarde y la muerte el viernes, no son definitivos.
244
245
tades. Este problema histórico tiene su importancia por discípulos, «cantado el himno» (14,26), salieron para el
cuanto que, según la exposición sinóptica, Jesús llevó a monte de los Olivos; pues este himno encaja perfectamen-
cabo la institución de su cena en el marco de la cena te en el desarrollo de una cena pascual: era la segunda
pascual judía; mientras que, según Juan —que no relata parte de los salmos del hallel, que se cantaba después de
la institución de la eucaristía —la última cena de Jesús comer el cordero y tras la tercera copa de vino. El relato
no habría tenido ese carácter. Si, según él, Jesús murió a la de la preparación de la cena pascual es, no obstante, muy
hora en que los judíos sacrificaban los corderos junto al peculiar y, desde el punto de vista histórico, apenas puede
gran altar de los holocaustos, Jesús aparece como el cor- pertenecer al material tradicional más antiguo.
dero pascual del Nuevo Testamento, idea confirmada por Hace tiempo que se cayó en la cuenta de las analogías
la cita de Jn 19,36. ¿Ha sido el cuarto evangelista quien que median entre nuestro relato y la preparación de la
ha elegido una fecha distinta de la muerte de Jesús en entrada de Jesús en Jerusalén (11,1-6). Allí observábamos
razón de ese simbolismo, o han sido los sinópticos los que se le atribuía a Jesús una presciencia milagrosa y una
que han señalado como cena pascual la última cena de Je- autoridad soberana. También aquí aparecen las mismas cua-
sús sin fundamento histórico, cuando sólo se trataba en lidades, e incluso con mayor fuerza: Jesús envía a dos de
la práctica de una cena de despedida, aunque siempre bajo sus discípulos y les predice que al entrar en la ciudad se
el signo y dentro de la atmósfera de la fiesta judía de la encontrarán con un acarreador de agua al que deben seguir,
pascua? Hasta hoy los exegetas no han llegado a un acuer- hasta encontrar la casa en que podrán preparar la cena de
do en si hay que seguir la cronología de los Sinópticos o pascua. El dueño de la casa ya lo sabe, y tiene preparada
de Juan. Por lo demás aumentan las voces que otorgan y bien dispuesta una sala en el piso superior, perfectamente
la preferencia a los datos joánicos y quieren explicar de apropiada para que Jesús celebre el banquete con sus dis-
otro modo la exposición de los sinópticos por ciertos pro- cípulos. Los dos enviados no tienen más que cuidar de
pósitos teológicos de la comunidad. los últimos detalles, como poner la mesa con todo lo que
Esta discusión científica hace ver la ventaja de no leer requería la festividad: las «lechugas amargas» que, según
el relato de Marcos simplemente con los ojos del historia- Éx 12,8, formaban parte de la minuta pascual, además de
dor, sino prestando también atención a los motivos pro- las fuentes con zumos de diversos frutos, que con su co-
fundos que regulan la exposición. La inserción de la última lor rojizo recordaban el barro que los israelitas tuvieron
cena en el marco de la pascua podría deberse también a que trabajar en Egipto para hacer ladrillos. Finalmente
una intención teológica, a saber: la de entender la institu- había que preparar vino en abundancia, pues para esta
ción de Jesús como la nueva pascua cristiana al tiempo festividad se prescribían cuatro —entonces tal vez sólo
que como la «abolición» de la pascua judía (H. Schür- tres— copas rituales. No hay palabra alguna que aluda
mann). De hecho los rasgos pascuales aparecen sólo an- a lo más importante de esta comida sagrada, ni aquí ni
tes y después de la institución eucarística; claramente en en lo que sigue: a saber, el cordero pascual que antes debía
la perícopa sobre la preparación del banquete y después, sacrificarse en el templo y que después debía ser consu-
con menor claridad, en la breve observación de que los mido por la pequeña comunidad que celebraba la pascua,
246 247
comunidad que por su número bien podía estar formada en las que se interesaron las épocas y los p e n i " " " * •'
por Jesús y sus discípulos. ¿Es esto un indicio de que la tiempos posteriores, deberíamos reconsiderar el .tulido .1
Iglesia primitiva no sabía con certeza si Jesús había cele- la narración en su conjunto: al tiempo que se prcpimi 1
brado la cena pascual judía con sus discípulos? Tampoco local para la última reunión de Jesús con sus discípulo
Le 22,15 puede resolver esta cuestión73. debe prepararse el lector al mismo acontecimiento: y, m
El evangelista quiere mostrar ante todo cómo Jesús, tanto que Jesús todo lo prevé y ordena, se llama la uicn
sabiendo lo dispuesto por Dios preparó de manera cons- ción del lector y se le dispone el ánimo para la sagrad 11
ciente la última hora de su convivencia con los discípulos. institución de Jesús en su despedida.
Los dos discípulos enviados — que, según Le 22,8, fueron
Pedro y Juan— lo encuentran todo como él les había di-
cho. Lo que importa es eso y no los detalles. Dado el d) Jesús anuncia la traición (14,17-21).
carácter esquemático de la narración no tiene objeto pre-
17
guntar de dónde conocía Jesús al dueño de la casa; tal Al atardecer, llega con los doce. 18 Y mientras es-
vez de encuentros anteriores en la misma sala del piso taban recostados a la mesa comiendo, Jesús dijo: «Os
alto, o quizá se trataba de una precaución tomada mucho aseguro que uno de vosotros me entregará, uno que está
tiempo antes a causa de la concurrencia de forasteros en comiendo conmigo.» 19 Ellos comenzaron a entristecerse
la ciudad, o que por la situación de la sala pudiese tener y a preguntarle uno tras otro: «¿Acaso seré yo?» 20Pero
lugar la reunión en el mayor secreto posible... No conoce- él les respondió: «.Es uno de los doce, el que moja conmigo
mos el lugar de la última cena; la localización tradicional en en el plato. 21 Porque el Hijo del hombre se va, conforme
Sión, al sudoeste de Jerusalén es insegura y poco probable, está escrito de él; pero ¡ay de ese hombre por quien el
habida cuenta del camino a través del valle del Cedrón hasta Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a tal
el monte de los Olivos. La sala que hoy se muestra —en hombre no haber nacido.»
estilo gótico— es de la época de las cruzadas. También
la hipótesis de que se trata del mismo local en que después De acuerdo con la computación judía del tiempo, la
se reuniría la comunidad de Jerusalén, la casa de María, vigilia pascual empezaba a la puesta del Sol. Entonces era
la madre de Juan Marcos (Act 12,12), y que posiblemente cuando se celebraba la fiesta pascual doméstica con una
el acarreador de agua fuese el propio Marcos, no pasa de comida ritual que recordaba la liberación de los antepa-
ser una mera suposición. En lugar de tales elucubraciones, sados de la esclavitud de Egipto. Este acontecimiento de
73. Cf. H. SCHÜRMANN, Der Paschamahlbericht Le 22(7-14)15-18, Mun-
liberación debía hacerse presente con todo ello y mediante
ster de Westfalia 1953. Supone que Le 22,15-18 es el resto de un relato pre- una haggada de pascua, una instrucción del padre de fa-
lucano de la cena pascual en el marco de una historia de la pasión; pero tal
relato pertenecía a una celebración pascual del cristianismo primitivo, en el
milia sobre el sentido de aquella comida formada por
que el cordero pascual había sido sustituido por Ja ofrenda eucarística. De el cordero pascual, los panes ázimos y las lechugas amar-
todo ello no se puede sacar una conclusión segura de que la última cena de
Jesús fuese una cena pascual; cf. id., art. Abendmahl en Lex. für Theol. und
gas. Cada generación debía considerarse cual si ella misma
Kirché1 I, p. 26-31, en especial 27s. hubiese sido sacada de Egipto; gravedad, alegría y espe-
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ranza se mezclaban en esta festividad particular. Mas para (Le 22,21). Por eso se ha discutido mucho si Judas recibió
la comunidad cristiana en lugar de la liberación de Israel o no el pan y vino eucarísticos. Según Jn 13,27-30 ya ha-
entraba la idea de la redención por la sangre de Cristo: bía salido durante la cena; pero como el cuarto evangelis-
«Ha sido inmolado nuestro cordero pascual: Cristo», es- ta no relata la institución de la eucaristía, no aparece claro
cribe Pablo (ICor 5,7). cuándo ocurrió la salida" de Judas. Combinando los rela-
De este modo Marcos presenta sin duda el cuadro de tos de Marcos y de Juan parece imponerse la hipótesis de
la fiesta pascual, aunque llenándolo de un nuevo conte- que ya había abandonado la sala del banquete antes de
nido. Si la última cena ha sido o no una cena pascual, lo la acción sagrada. Lucas habría referido el anuncio de la
importante para la comunidad era exclusivamente lo pecu- traición inmediatamente después de la institución eucarísti-
liar y nuevo que Jesús realizó entonces. Sus palabras y su ca sólo por motivos redaccionales; aunque no existe plena
acción en aquel último encuentro con sus discípulos era certeza sobre el particular. La Iglesia primitiva no estaba tan
lo que se conservaba y seguía narrándose; en parte cierta- interesada como nosotros por la comunión de Judas; para
mente que como un recuerdo conmemorativo, pero lo más ella era mucho más opresivo que uno de los doce hubiese
importante, la institución de la eucaristía, como' memorial sido traidor a Jesús.
perpetuo, como actualización de la comunión con el Señor El anuncio de Jesús alude a un pasaje de los Salmos:
que había ido a la muerte y que volvería alguna vez (cf. «Hasta el amigo en quien había confiado, el que comía mi
ICor 11,26). Marcos construye su escueto relato con per- pan, levantó contra mí su calcañar» (Sal 41,10). Hasta la
fecta trabazón, de tal modo que a la traición por parte de traición de Jesús por parte de uno de sus discípulos más
uno del círculo de los doce siga la institución de la euca- allegados pierde para la Iglesia primitiva algo de su ne-
ristía, que culmina a su vez en la visión del futuro reino grura incomprensible a través de la cita bíblica (cf. Jn
de Dios. 17,12). Profundamente impresionados, los discípulos empie-
Mediante una breve transición (v. 17) el evangelista zan a preguntar: «¿Acaso seré yo?» Según Marcos, Jesús
conecta el relato precedente con el acontecimiento de la no desenmascara al traidor, ni mediante una palabra al
última cena. A última hora, es decir al anochecer, llega mismo (Mt 26,25) ni haciendo una indicación a ningún
Jesús con los doce. Los discípulos aparecen con esta de- otro discípulo (Jn 13,25s). Reafirma simplemente su vati-
signación porque son los representantes de toda la comu- cinio y pone ante los ojos de todos los discípulos lo pavo-
nidad (cf. 3,14; 4,10; 9,35), y porque inmediatamente des- roso de la acción con un «¡ay!». La frase «mojar en el
pués se señalará con dolorosa sorpresa a Judas como a plato» podía significar en el marco de la cena pascual que
«uno de vosotros» (v. 18), como «uno de los doce» (v. 20). el dueño de la casa empapaba un trozo de las hierbas
Nada sabemos de cómo transcurrió la cena; en el v. 18 amargas (lechuga) en la salsa y ofrecía el bocado a uno de
sólo se dice: «Estaban recostados a la mesa comiendo.» los comensales. Pero éste no es el sentido ciertamente,
Esto indica que el anuncio de la traición formaba una uni- porque cada uno de los participantes en la comida pascual
dad narrativa independiente; Lucas lo trae en otro lugar, tenía su propio plato con salsa, y el giro no puede decir otra
inmediatamente después de la institución de la eucaristía cosa sino que todos comían en común de un plato (cf. Jn
250 251
13,26s). Era simplemente una forma gráfica de decir:
«uno que está comiendo conmigo» (v. 18). e) Institución de la eucaristía (14,22-25).
Para Marcos la expresión «Hijo del hombre» constitu-
ye el centro teológico: el Hijo del hombre «se va», em- 22
Y mientras estaban comiendo, tomó pan, y, recitando
prende el camino que se le había predicho y trazado en la bendición, lo partió, se lo dio y dijo: «Tomad; esto es
la Escritura. El verbo griego incluye el matiz del aleja- mi cuerpo.» 23 Tomó luego una copa, y dando gracias, se
miento, aquí en el sentido de la ausencia por muerte, por la dio, y bebieron todos de ella. u Y les dijo: «Esto es
defunción. Se emplea a menudo en el Evangelio de Juan mi sangre, sangre de la alianza, que es derramada por
donde, de acuerdo con la conciencia que de sí tiene el muchos.» 25 Os aseguro que ya no beberé más del producto
Jesús joánico, incluye la idea del retorno al Padre (Jn 7, de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo en el
33; 8,14.21; 13,3, etc.). En Marcos aparece únicamente el reino de Dios.»
aspecto oscuro del destino fatídico que el Hijo del hombre
asume sobre sí. No hay por qué buscar, como ni tampoco La nueva introducción: «Y mientras estaban cenan-
en 8,31, un lugar determinado de la Biblia que anuncie do» (cf. v. 18), indica que Marcos está insertando en su
este destino, aun cuando para la Iglesia primitiva ese pa- exposición un relato originariamente independiente. Por
saje sería la profecía de Is 53 sobre el siervo de Yahveh lo mismo, el anuncio de la traición y la institución de la
que expía y reconcilia (cf. ICor 15,3). Mas aquí no hay eucaristía no es preciso que formasen una unidad; eso
por qué volver sobre ello; basta con saber que es algo viene a significar también el hecho de que no se cuente todo
que se impone al Hijo del hombre, que debe cumplirse su lo relativo a esta última cena de Jesús. Pero la acción que
hora, en la que «va a ser entregado en manos de los pe- Jesús realiza después, y que Marcos refiere con palabras
cadores» (14,41). El «¡ay!» es forma estilística de los profe- escuetas, tiene para la Iglesia primitiva el más alto sig-
tas, una sentencia de exhortación y amenaza con la que nificado. A juzgar por cuanto sabemos, desde el comienzo
se expresa lo deshonesto y peligroso de semejante acto para celebró regularmente la «cena del Señor» (ICor 11,20) o
la salvación. La grave afirmación: «Más le valiera a tal el rito de la eucaristía; Pablo lo testifica revocándose a la
hombre no haber nacido», no equivale sin más ni más tradición que había recibido (ICor 11,23). Puesto que no
a la condenación eterna del traidor; se trata de una forma se ha logrado explicar esta celebración peculiar de la co-
judía de hablar, testificada en otros lugares, una hipérbole munidad primitiva, que también se denominaba «partir el
parecida a la de 9,42. Pero detrás de ella late la amenaza pan» o fracción del pan (cf. Act 2,42.46; 20,7; ICor 10,16)
del juicio eterno (cf. Jn 17,12); la frase descubre todo el por otros motivos o iniciativas de los primeros cristianos,
horror que provoca la acción de Judas y el infeliz destino no se justifica exponer el relato de la institución, contenido
a que se expone «aquel hombre». Para la Iglesia primitiva en los Evangelios en el marco de la última cena, como un
este horror se reafirma con el fin terreno del traidor, de relato fundacional posterior que explicaría dicha práctica
cuyo suicidio se tenía conocimiento, aunque sobre el mismo (leyenda cultual etiológica). La primitiva celebración cris-
hubiese distintas versiones (cf. Mt 27,3ss; Act 1,18s). tiana se remonta a la voluntad y acción de Jesús, que dejó
252 253
este legado a sus discípulos en la hora de su despedida. pretación de la comunidad de la que arranca el evange-
Por lo demás, la distinta formulación de las palabras de lista y para la que escribe, y estamos persuadidos que no
Jesús en los cuatro relatos de que disponemos —los si- falseó la intención de Jesús sino que la aceptó y explicó.
nópticos y Pablo en ICor 11,23-25— imponen la acep- Vamos, pues, a limitarnos a la interpretación teológica
tación de que tales relatos no han conservado literalmente que nos ofrece Marcos, sabedores por lo demás que el
las palabras de Jesús, sino que al propio tiempo quieren tenor literal, el orden por lo que respecta al reino futuro
interpretar su acción. — en Le 22,16-18 antes de las palabras sobre el pan
De las distintas fórmulas que presentan las palabras y el vino de la eucaristía— y los apoyos de dicha inter-
institucionales de Jesús derivan numerosos problemas que pretación teológica difieren más o menos de los otros
aquí no podemos debatir en su totalidad74. Un análisis relatos.
reposado descubre que existen dos tipos de redacción: la La institución de la eucaristía se realiza con un acto de
forma de Marcos y Mateo, y la de Lucas y Pablo, aunque Jesús acompañado de unas determinadas palabras. Marcos
con algunas diferencias dentro de cada uno de los grupos, emplea cinco verbos para describir la acción de Jesús
especialmente entre Lucas y Pablo. Se discute por ello sobre el pan; y cada uno de esos verbos merece atención.
cuál es la fórmula más antigua; pero si antes prevalecía «Tomó» el pan como quien preside la comida, al igual que
la sentencia que daba la primacía a la forma de Marcos correspondía al padre de familia pronunciar en todas las
— de la que Mateo es independiente —, hoy aumentan las comidas la bendición sobre el pan. Pero aquí no se trata
voces de quienes declaran más antigua la forma de Lu- del comienzo de la cena, sino que ya estaban comiendo. En
cas y Pablo 75. Se ha intentado incluso reconstruir un re- la cena pascual llegaba, pues, el momento en que empezaba
lato primitivo, bien según Marcos o según Lucas y Pablo. la parte más importante de la comida después de la hag-
Por grande que sea el interés e importancia que todo esto gada de la pascua, la primera parte del hallel — canto del
supone en orden a conocer la intención de Jesús, bien po- Sal 113-114— y después de beber la segunda copa. Sin
demos renunciar a tales esfuerzos, pues en el relato de Mar- embargo también en otros banquetes había una parte pre-
cos — como en el Evangelio entero — podemos ver la inter- liminar anterior a la parte principal de la comida. En el
gesto de «tomar» el pan, unido a lo que sigue, se sugiere,
74. Mencionemos entre la abundante bibliografía: J. JEREMÍAS, Die Abend-
mahlsworte Jesu, Gotinga 1960; H. SCHÜRMANN, art. Einsentzungsberichte en al mismo tiempo, la decisión de Jesús de hacer algo espe-
Lex. für Theol. und Kirche m , p. 762-765; J. BETZ, Die Euchartslie in der cial y nuevo.
Zeit der griechischen Valer u/1: Die Realprasenz des Leibes und Blutes Jesu
im Abendmahl nach dem Neuen Testament, Friburgo de Brisgovia - Basilea - Pronuncia inmediatamente las palabras de bendición
Viena 21964„ p. 10-101; P. NEUENZEIT, Das Herrenmahl. Studien zur paulinischen
Eucharistieaulfassung, Munich 1960; E.J. KILMARTIN, The Eucharist in the Pri-
(«recitando la bendición») sobre el pan, como hacía siem-
mitive Church, Englewood Cliffs, N.J., 1965. pre entre los judíos el padre de familia; era una acción
75. En favor de una mayor antigüedad de! texto de Marcos se pronuncia de gracias por los dones de Dios, que entonces probable-
J. Jeremías, aunque no lo considera la forma primitiva (o.c, p. 18 ls); defien-
den una mayor proximidad del texto de Lucas y Pablo a la forma primitiva, mente todavía se formulaba de una manera libre y que
entre otros, H. Schürmann, P. Neuenzeit, W.G. Kümmel, W. Marxsen, E. Sch- más tarde adquirió una forma fija de oración de la mesa.
weizer; compárese para la posición protestante E. SCHWEIZER, en Religión in
Geschichte und Cegenwart' i (1957), p. 10-21, en especial p. I3s. Jesús, pues, se acomoda a una costumbre judía, aunque
254 255
ha podido expresar alguna idea propia, como su especial, inteligencia de la celebración eucarística que tuvo la Igle-
unión con el Padre. Más tarde no hay duda de que el pa- j sia primitiva (cf. Act 2,42.46; ICor 10,17; ll,20s.33).
drenuestro pasó a ser la oración de la mesa que la Iglesia; Pero la peculiaridad del pan ofrecido sólo se expresa
rezaba en la celebración eucarística. Sólo al referirse al y se da a conocer a los comensales mediante la palabra
cáliz, emplea Marcos el verbo griego que significa «dar — «y dijo»—: les estaba dando algo nuevo y jamás oído.
gracias». Después, el sustantivo correspondiente «eucaris- Esta palabra sobre el pan se relaciona de manera indiso-
tía», pasaría a significar la acción litúrgica en su totalidad. luble y absoluta con el gesto> y, a su vez, se esclarece
El relato prosigue e introduce un hecho capital: Jesús mediante ese mismo gesto: «Esto es mi cuerpo.» Se ha
partió el pan. Los panes ázimos de la cena pascual consis- pensado que pudiera ser una «palabra indicativa», como
tían en grandes discos planos, como el pan de los judíos la palabra que se había pronunciado sobre el pan en la
en general, en ocasiones bastante correosos, que era pre- haggada de la pascua: «He aquí el pan de la miseria
ciso romper o desgarrar. Lo que Jesús hizo no tenía, pues, que comieron nuestros padres que salieron del país de
nada de particular, y no hay que buscar en el gesto un sim- Egipto», o «Éste es el pan de la miseria». Pero ahí la re-
bolismo profundo, como sería una alusión a su muerte petición del «pan» indica que se trata de una interpreta-
violenta. La fracción del pan hay que unirla con el enun- ción que hace presente el pan de entonces; en la palabra
ciado inmediato, con el acto de «dar» y entenderla como de Jesús, por el contrario, se trata de algo más: este pan
una acción unitaria: Jesús distribuye a sus discípulos los es su cuerpo. Sólo a través de la palabra sobre el cáliz
fragmentos ya troceados. resulta evidente que el cuerpo de Jesús se contempla aquí
Según la mentalidad judía, todos los que recibían del en el contexto de unos sucesos especiales: es el cuerpo de
padre de familia un trozo de pan y lo comían también te- Jesús entregado a la muerte (Lucas: «Que es entregado
nían parte en la bendición que aquél había pronunciado. para vosotros»).
Primero distribuía los fragmentos, después él mismo to- El problema de cómo hay que entender el «es» preo-
maba uno y empezaba a comer; era la señal de que la co- cupó profundamente a los teólogos en la época de la
mida se había iniciado y que todos podían comer. Mas Reforma; pero en las lenguas semíticas no se expresa esta
aquí nada se dice sobre que Jesús comiera del pan que palabra «cópula», y por ello se trata de un planteamiento
había distribuido. Por el contrario no debió hacerlo, pues alicorto del problema. Lo que importa es la comprensión
expresamente hace a los discípulos la invitación: «Tomad» de toda la frase en el contexto de la acción de Jesús. Un
(Mateo añade: «y comed»), por lo mismo no dio la se- debilitamiento de la afirmación, en el sentido de que Jesús
ñal de empezar a comer luciéndolo él personalmente. Rom- hubiese querido simplemente comparar el pan con su
per y distribuir el pan tenía ya según el rito judío, que se cuerpo, o llamar la atención sobre su muerte inminente,
practicaba en todas las comidas, pero sobre todo en este queda excluido por el tenor preciso de la frase, sin ningún
acto especial de Jesús, un marcado carácter de comida co- «como» o «por decirlo así». Pero es importante que dé a
munitaria: todos comen del mismo pan, y esta relación comer a los discípulos ese pan que él llama su cuerpo;
comunitaria pasará a ser una idea fundamental para la por ello hay que sobreentender el «por vosotros» de la
256 257
NT, Me II, 17
redacción de Pablo y Lucas, que está contenido en el «to-
embargo no se excluye la bebida del mismo cáliz en tiem-
mad», el cual falta, a su vez, en Pablo y en Lucas. El pos de Jesús, especialmente tratándose de la «copa de
cuerpo de Jesús, el cuerpo que es entregado a la muerte, bendición». En el gesto peculiar de Jesús esto es carac-
está para los discípulos allí, se les da para su salvación, terístico : les da el cáliz, y ellos beben todos de una misma
como explica Pablo en otro pasaje: «el pan que partimos, copa. Y tampoco ahora bebe él, no porque rehusase tomar
¿no es tener parte en el cuerpo de Cristo?», del mismo vino, sino porque la copa, que contiene la sangre «de la
modo que «la copa de bendición que bendecimos, ¿no es alianza», está destinada a los discípulos. Debe darles una
tener parte en la sangre de Cristo?» (ICor 10,16). La euca- participación en su sangre y en la alianza con Dios que
ristía del pan y la de la copa (cáliz) se esclarecen mutua- esa sangre sella.
mente y sólo en su unidad expresan por completo el pen- De este modo las palabras de Jesús sobre ese cáliz
samiento de Jesús. tienen una importancia singular. Marcos presenta una
Entre la comida del pan eucarístico y la bebida de la forma, que no es imposible en el arameo, pero que resulta
copa, si se trataba de una cena pascual, se consumía el muy peculiar. Ello se debe a que la expresión ya acuñada
cordero (cf. ICor 11,25: «después de haber cenado»). de «sangre de la alianza», y adoptada aquí, designa al
Pero de esto no se dice nada en Marcos, y aunque la mismo tiempo la sangre de Jesús. La expresión procede
«cena del Señor» estuviera originariamente enmarcada en de Éx 24,8, donde la alianza de Dios con Israel en el
una simple comida de refección, la doble acción eucarística monte Sinaí viene sellada mediante la sangre de los cor-
se colocó desde el comienzo al final y como un solo hecho. deros que se asperja sobre el pueblo; sacrificio único de
Así aparece ya en Corinto. alianza que conserva su significado para todo el tiempo
La otra acción de Jesús la describe Marcos casi con futuro. Pues, este pacto que Dios otorga a su pueblo
las mismas palabras que la del pan; sólo el «partió» falta elegido, debe mantenerse y cumplirse al final (en sentido
naturalmente aquí, y para indicar la oración aparece ahora escatológico) con toda su fuerza salvadora y con una co-
la palabra griega equivalente a «dar gracias». En la cena munión perfecta entre Dios y su pueblo.
pascual la «copa de bendición» era la copa tercera; ahí se Las relaciones de alianza se vieron entorpercidas una
comprendía toda la acción de gracias en el banquete y otra vez en el curso de la historia por culpa de Israel;
conmemorativo. Pero también en una simple comida se por ello prometen los profetas una nueva alianza, y espe-
designa también así la última copa que se vaciaba con cialmente Jeremías: «He aquí que viene el tiempo, dice
una acción de gracias a Dios. Los cristianos aceptaron el Señor, en que yo haré una nueva alianza con la casa
esta nomenclatura para la copa de la celebración eucarís- de Israel y con la casa de Judá; alianza no como aquélla
tica, para ellos de especialísimo interés, porque les recor- que contraje con sus padres el día que los tomé por la
daba el sentido de la institución de Jesús (cf. ICor lO.lóaj. mano para sacarlos de la tierra de Egipto... Ésta será
Esta copa pasaba de mano en mano y era por lo mismo la alianza que yo estableceré, dice el Señor, con la casa
un cáliz de comunión. En la cena pascual fue regla — más de Israel después de aquellos días: imprimiré mi ley en sus
tarde— que cada comensal tuviera su propia copa; sin entrañas, y la grabaré en sus corazones, y yo seré su Dios,
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258
y ellos serán mi pueblo» (Jer 31,31-33). Por ello se dice tomado sobre sí los pecados de los muchos y ha rogado
en la fórmula de Lucas y Pablo: «Esta copa es la nueva por los transgresores» (Is 53,12). «Los muchos» es una
alianza en mi sangre.» Las dos fórmulas de las palabras expresión semítica que indica el conjunto en cuanto con-
del cáliz coinciden en la idea de la alianza: la alianza del trapuesto a uno, y equivale por lo mismo a «todos».
Sinaí que ya indicaba algo por encima de sí misma —de Uno es el que intercede vicariamente por todos los que
un modo tipológico —, se cumple ahora; y ésta es la nueva con sus pecados se han hecho culpables y están separados
alianza de que habló Jeremías. Así es como entendieron de Dios. Es una idea que resalta de modo muy particular
los cristianos el acto de Jesús, aunque no conste con cer- en ese cántico de la segunda parte del libro de Isaías, y
teza cuáles fueron sus palabras exactas acerca de la que después tampoco desaparece de la teología martirial
alianza. de la época macabea, sobre todo porque ya en el mismo
Antiguo Testamento el siervo de Yahveh presenta rasgos
La nueva alianza, que Jesús promete a su comunidad,
universales. No sólo se convertirá en alianza para el pueblo
tendrá su fundamento y sello en su sangre. Ésta era la
(de Israel), sino en «luz de las naciones» (Is 42,6; 49.6)
idea peculiar que sólo podía ponerse de relieve con la muer-
y «provocará la admiración en la multitud de las naciones»
te de Jesús, y que sólo podía expresarse de modo patente
(Is 52,15). «Los muchos», cuyos pecados toma sobre sí,
con su cumplimiento. El propio Jesús la ha revelado con
no reciben una interpretación uniforme en el judaismo,
esta institución de despedida, descubriendo así su pensa-
aunque en la era cristiana por lo general sólo se circuns-
miento sobre el sentido de su muerte, aun cuando la
criben al pueblo de Israel; pero en la interpretación cris-
Iglesia primitiva las haya aclarado. La relación con el
tiana son todos los hombres, el mundo entero 77 .
acontecimiento de la cruz la expone el inciso que califica
a la «sangre»: «que es derramada.» Es absurdo pensar Si bien en Lucas y en Pablo la fórmula reza «por
en un derramamiento del vino o en la libación de la sangre vosotros», es decir, por los discípulos, aplicándose la fuer-
del cordero pascual. La forma verbal —participio de pre- za salvífica universal de la sangre de Jesús a los comensales
sente— se explica por la referencia al hecho inminente: presentes, el resto de los hombres no queda excluido de
la sangre «que va a ser derramada». Lo inmediato e inmi- esa acción salvadora de Cristo. La muerte de Jesús tiene
nente se les presenta a los discípulos como' algo ya pre- un valor insustituible para toda la humanidad, su muerte
sente y se les aplica la fuerza salvadora de ese hecho. es el fundamento de una alianza con Dios que jamás
será abolida (cf. Heb 8,6-13). En ella, Dios se ha compro-
La idea de sacrificio entra a través del recuerdo del
metido en favor de la humanidad entera con todo su
sacrificio de la alianza del Sinaí76. Pero el carácter expia-
amor y voluntad de salvación y de un modo irrevocable.
torio de la muerte de Jesús lo pone de relieve sobre todo
Esta convicción sólo ha madurado después de pascua
el complemento circunstancial «por muchos». Mediante
en la Iglesia primitiva; pero Jesús ha abierto ya sus pers-
este giro se incluye la idea del siervo de Yahveh, de Is
pectivas con la institución de la eucaristía, y la cena del
53, que sufre y muere vicariamente «por muchos». «Ha
76. Cf. S. AALEN, Das Abendmahl ais Opfermahl im Neuen Tesíatnent, 77. Véase J. JtREMlAS, Die Abendmahlsworíe Jesu, p. 219ss.
en «Novum Testamentum» 6 (1963), p. 128-152.
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260
Señor hace presente y fructífera la entrega de su vida vino, sino más bien llamar la atención sobre la novedad
para todos y en todos los tiempos. y peculiaridades del reino futuro. Ese reino perfecto de
En la fórmula de institución de la alianza se introduce Dios pertenece a un orden distinto que el histórico-terreno
desde luego otra palabra que anuncia el cumplimiento de ahora. El banquete no ha de entenderse literalmente,
definitivo de aquella en el futuro reino de Dios (v. 25). sino que es una expresión para indicar la comunión per-
Esta proyección escatológica constituye una parte esen- fecta — que ya jamás cesará — de los discípulos de Jesús
cial de la acción sagrada instituida por Jesús. Su pen- con su Señor y con el mismo Dios 78 .
samiento en la muerte inminente sólo así alcanza su ob- Es posible que esta palabra de Jesús no la haya pro-
jetivo y sentido supremo: su muerte está al servicio de nunciado al final, sino que toda la celebración, la última
la venida del reino de Dios anunciado por él. Esto no cena, se encontrase bajo esta idea, como lo presenta Le
quiere decir que mediante su muerte sacrificial quisiera 22,16-18. Mas para la comunidad que celebraba la euca-
forzar o apresurar («acercar») la llegada del reino de ristía era el remate y conclusión más lógicos, y para el
Dios. Semejante interpretación iría en contra del carácter relato de la pasión de Marcos una visión luminosa. La
imprevisible del reino futuro, que Jesús ha subrayado en comunidad, que celebraba la cena del Señor en recuerdo
toda su predicación (cf. 10,40; 13,32). Pero su muerte es de la última noche de Jesús con sus discípulos, como una
el requisito indispensable para que la soberanía y salva- conmemoración que hacía presente su muerte y con la
ción de Dios pueda llegar a todos los hombres e irrumpa mirada puesta en su futura venida (cf. ICor 11,26), ha
por fin de lleno ese reino divino. Sólo a través de su debido referir también la acción de Jesús en tales circuns-
muerte — y resurrección— puede realizarse según el plan tancias; su servicio divino era el Sitz im Leben para en-
salvífico de Dios la salvación proclamada en el Evangelio marcar dicha tradición. En tal sentido puede dejarse de
(cf. 8,31). Todavía en la hora de su despedida, con la lado la cuestión de si ya antes se refería en el marco de un
conciencia clara de su partida, la mirada de Jesús sigue relato de la pasión.
fija en el futuro reino que él ha anunciado durante su En todo caso el evangelista Marcos cuenta la acción
ministerio terrenal y que, mediante su palabra y sus signos de Jesús de tal modo que la comunidad podía sentirse
ha dejado entrever como una realidad ya presente e im- directamente aludida. Ello explica también por qué ha
perecedera. A él mismo le invade la certeza de que vivirá la podido renunciar a la repetición del mandato «Haced esto
gloria escatológica del reino de Dios con sus discípulos. en memoria de mí». Pues la comunidad lo hacía puntual-
De ahí el tono resuelto de su lenguaje: «Os aseguro...», mente en sus celebraciones de la fracción del pan o de
palabra profética y majestuosa en la misma forma esti- la cena del Señor, y no necesitaba para ello de la palabra
lística que 9,1. El acento no recae tanto en la seguridad expresa de Jesús. A Lucas le interesaba la orden de Jesús
de que ya no beberá del zumo de la vid, cuanto sobre la 78. Cf. la monografía de P. LEBEAU, Le vin nouveau du Royaume, París -
continuación «hasta el día en que lo beba nuevo en el Brujas 1966. El autor cree que la Iglesia primitiva ya había relacionado esta
promesa con sus propios ágapes, es decir, con las celebraciones eucarísticas;
reino de Dios». Mateo añade «con vosotros». «Nuevo» cf. en especial p. 127-134. Ésta fue también la interpretación predominante
apenas puede significar que habrá después otra clase de entre los padres de la Iglesia.
262 263
(Le 22,19) porque le había presentado hablando sólo a los maní, al pie del monte de los Olivos y el prendimiento
discípulos presentes — «por vosotros» —, y para Pablo, de Jesús, allí perpetrado, pertenecen al estrato firme de
que repite el mandato en las dos acciones eucarísticas la tradición. Lucas y Juan afirman que Jesús se retiraba
(ICor 11,24.25), era todavía más interesante, pues quería allí frecuentemente con sus discípulos. El huerto estaba
recordar a la comunidad de Corinto el actualizador anun- situado en la ladera occidental del monte de los Olivos,
cio de la «muerte del Señor» en sus celebraciones (v. 26). todavía dentro de los límites de Jerusalén, en que debía
De la ausencia del mandato de reproducir la acción no celebrarse la cena pascual. También el canto del himno
puede, pues, sacarse la conclusión de que Jesús sólo se explica bien en el marco de la festividad pascual: era
quisiera hacer algo único que quedaba limitado a la hora la segunda parte del hallel (Sal 115-118) que se cantaba
de la despedida. La Iglesia primitiva, que celebraba la después de la tercera copa de vino. Ciertamente que los
eucaristía, tenía sus buenas razones para entender la acción cánticos eran frecuentes entre los comensales; pero su
de Jesús en el cenáculo como una institución que se le mención expresa es sin duda un indicio de que el narra-
había confiado a ella como un legado sagrado. La mirada dor está pensando en la celebración judía de la pascua.
de Jesús al reino futuro era justamente para ella un estímu- Durante este recorrido a través del valle del Cedrón,
lo a considerar constantemente en tales banquetes la muer- camino del monte de los Olivos (cf. Jn 18,1), coloca el
te del Señor «hasta que él venga». evangelista otros dos anuncios dolorosos de Jesús: la
desbandada de los discípulos y la negación de Pedro. En
el Evangelio de Juan estas palabras dirigidas a Simón
f) Predicción de las negaciones de Pedro (14.26-31). Pedro las pronuncia Jesús todavía en el cenáculo (13,36-38)
y allí también las trae Lucas (22,34). Se trata una vez más
26
Y cantado el himno, salieron hacia el monte de los de tradiciones particulares que se introdujeron en el relato
Olivos. 27 Díceles Jesús: «Todos quedaréis escandalizados, continuado de la pasión y en cuya forma expositiva se
porque escrito está: Heriré al pastor, y se dispersarán las patentiza la labor de reflexión de la Iglesia primitiva.
ovejas. 28 Pero, después que yo resucite, iré antes que vos- En el centro del anuncio de que los discípulos recibirán
otros a Galilea.'» escándalo, es decir, de que zozobrarán en la fe (cf. 9,42),
^Entonces le dijo Pedro: «Aunque todos se escan- hay una cita bíblica. Está tomada de Zac 13,7, según el
dalicen, yo no.» 30 Dícele Jesús: «Yo te lo aseguro: Hoy, en texto hebreo, pues la versión de los Setenta reza de otro
esta misma noche, antes que el gallo cante la segunda modo: «¡Hiere al pastor y dispersa las ovejas!» El que
vez, tres veces me habrás negado tú.» 31 Pero él repetía habla es Dios, que permite que hieran al pastor, al hombre
con insistencia: «Aunque tenga que morir contigo, jamás de su confianza, con lo que los «pequeños», los israelitas
te negaré.» Y de la misma manera hablaban todos. sin inteligencia, se dispersan y así llegan a reflexionar.
Son palabras perfectamente adecuadas para exponer el
La ida al monte de los Olivos la atestiguan todos los destino de Jesús y de sus discípulos y que empiezan a
evangelistas. La estancia de Jesús en el huerto de Getse- hablar a la luz del cumplimiento. Por ello, se remonta de
264 265
múltiples modos a la reflexión de la Iglesia primitiva 16,7 se escucíia la promesa de que volverán a verle sólo
sobre la Escritura. El pasaje sólo se menciona aquí, pero en Galilea.
los capítulos de Zac 12-14 tienen un papel importante en probablemente Marcos ha introducido aquí las palabras
la teología bíblica de la Iglesia primitiva (cf. 12,10ss la del mensaje pascual, así como en los anuncios de la
lamentación sobre el «traspasado»). Tampoco se excluye, pasión (8,31; 9,31; 10,33) aparecía siempre la resurrección,
pues, una interpretación posterior de la huida de los sin que lo advirtiesen los discípulos. Es una visión lumi-
discípulos (cf. Me 14,50); para la Iglesia primitiva era un nosa que pone claridad entre las tinieblas de la pasión.
hecho fehaciente que Jesús tenía ante sus ojos el futuro Pero, en conexión con las palabras alusivas a la dispersión
(cf. iO,33s), y por ello no tuvo ningún inconveniente en de las ovejas, también la referencia a Galilea, que no se
atribuirle las palabras de la profecía. En Jn 16,32 el amplía en 16,7, gana en claridad: en Galilea tendrá lugar
vaticinio suena de otro modo; pero Lucas lo ha omitido la reunión de los dispersos y deberá constituirse la co-
intencionadamente; más aún, en lugar de tal anuncio, se munidad postpascual mediante la aparición del Resuci-
dice de modo bien significativo que los discípulos «si- tado. Con ello ciertamente que no se ha pretendido indicar
guieron» a Jesús en su camino hacia el monte de los que allí tendría lugar la parusía; por el contrario, tal vez
Olivos (22,39). se incluya la idea misionera (cf. Mt 28,19s). La reunión
Este evangelista no quiere saber nada de una huida de los dispersos no es sólo una nueva convocatoria del
de los discípulos: los discípulos permanecen en Jerusa- pequeño rebaño de entonces, sino que en el horizonte de la
lén durante y después de la pasión de Jesús, y allí viven asi- Iglesia primitiva se amplía a la comunidad de los dis-
mismo las apariciones del Resucitado. Lucas quiere con ello cípulos, a la admisión de los pueblos paganos, al triunfo
mantener la continuidad entre el tiempo de Jesús y el del Evangelio en el mundo (cf. 13,10; 14,9; además de
tiempo de la Iglesia, y sin duda también dejar en buen Jn 11,52).
lugar a los discípulos. La intervención de Pedro (v. 29) enlaza con las pa-
La frase inmediata (v. 28), que falta en un fragmento labras de Jesús acerca del escándalo que sufrirán todos
de papiro antiguo, pero que sin duda alguna es originaria, los discípulos (v. 27a,) y se convierte en una afirmación
hay que verla en estrecha conexión con la agobiante pro- presuntuosa: con él no cuenta la palabra de Jesús. Pedro
fecía. A la dispersión del pequeño rebaño sigue su reunión, confía en sus propias fuerzas y se considera una excepción.
aunque ésta sólo se realizará después de la muerte del Por eso, el vaticinio de Jesús sobre su triple negación le
pastor y de su resurrección por obra de Dios. De suyo, la afecta de un modo mucho más duro: precisamente él que
frase se explica por 16,7 en que las mujeres reciben junto alardea de su firmeza fallará del modo más vergonzoso. En
al sepulcro el encargo: «Id a decir a sus discípulos, y a esta exposición se advierte la mano del evangelista: for-
Pedro, que él irá antes que vosotros a Galilea; allí lo malmente la escena está montada de un modo parecido
veréis, conforme os lo dijo él.» Por ello, aunque posible, a 8,31-33: anuncio de Jesús, intervención de Pedro, duro
resulta difícil la interpretación del texto griego en el reproche y humillación de Pedro por parte de Jesús. El
sentido de «él os conducirá a Galilea», puesto que en evangelista esta vez sólo tiene que tender un puente a una
266 267
palabra de Jesús que ya había encontrado y que origina-
riamente no presentaba ninguna relación con el anuncio g) Oración y agonía de Jesús en Getsemaní (14,32-42).
de la dispersión de los discípulos (cf. Jn 13,36ss; 16,28).
El anuncio de que este discípulo destacado negará a 32
Llegan a una finca llamada Getsemaní, y dice a sus
Jesús, permite reconocer una vieja tradición a través de discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo voy a orar.» 33 Lue-
una formulación bien elaborada y de un lenguaje gráfico. go toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y comenzó
Sólo que Marcos difiere de los otros evangelistas en que a sentir terror y angustia; 34y les dice: «Mi alma está
hace hablar a Jesús del doble canto del gallo, cuando triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad.» 35 Y adelan-
los otros sólo hablan de uno. Ambos son una forma popu- tándose un poco, se postró en tierra y oraba que, si era
lar de indicar las primeras horas de la madrugada. El
posible, se alejara de él aquella hora. 36 Y decía: «¡A bbál
primer canto del gallo correspondía aproximadamente a
¡Padre, todo te es posible: aparta de mí este cáliz! Pero
las tres de la mañana, cf. Me 13,35. El segundo canto del
no lo que yo quiero, sino lo que tú.» 37 Vuelve luego y los
gallo en la tradición que Marcos ha adoptado sólo es sin
encuentra durmiendo; y dice a Pedro: «Simón, ¿estás
duda una figura retórica para destacar mejor la triple
durmiendo? ¿No pudiste velar una sola hora? 38 Velad
negación... ¿o debía el primer canto del gallo servir de
y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está
advertencia a Pedro?
dispuesto, pero la carne es débil.» 39 Y de nuevo se alejó
«Negar» es una palabra dura; según el logion de Le y oró repitiendo las mismas palabras. 40 Cuando volvió,
12,9, aquel que niegue al Hijo del hombre, aquel que no otra vez los encontró durmiendo, pues sus ojos estaban
se declare en favor suyo, será negado a su vez ante los muy cargados de sueño; y no sabían qué responderle.
ángeles de Dios. Mas Pedro se exalta en la sobrevalora- 41
Vuelve por tercera vez y les dice: «¡Dormid ya y des-
ción de sí mismo: antes morirá con Jesús que negarle. En cansad! ¡Se acabó! Llegó la hora; ya el Hijo del hombre
Marcos esta protesta orgullosa del discípulo está expresada va a ser entregado en manos de los pecadores. n.Le-
con la mayor fuerza, y el evangelista añade que lo mismo vantaos, vamos; el que me va a entregar ya está cerca.»
hicieron los otros discípulos. El orgullo y ceguera huma-
nos de los discípulos forma, para él, parte del misterio
La hora de Getsemaní, en que Jesús ha entrado en una
tenebroso de la pasión a que Jesús se somete. Jesús no
angustia de muerte y ha padecido en su interior la crueldad
vuelve a replicar, y su silencio contribuye todavía más a
del destino que se cernía sobre él, aunque imponiéndose a
hacer reflexionar al lector hasta qué grado de obcecación
todo con la oración, impresionó profundamente a la Igle-
puede empujar el orgullo humano. También el martirio
sia primitiva. Su terrible agonía la describe la carta a los
es una gracia que sólo se puede obtener humildemente
Hebreos con toda sinceridad (5,7s), y hasta en el Evan-
(cf. Jn 21,18s).
gelio de Juan, donde la «elevación» de Jesús sobre la
cruz se entiende como una glorificación, no deja de tener
su eco, aunque breve, la hora de Getsemaní (12,27s). Las
diferencias de matices de estos pasajes evidencian hasta
268 269
qué punto están ligados a la consideración y reflexión la pasión y de la muerte (10,38). Incluso la palabra sobre la
creyentes. Otro tanto ocurre en el Evangelio de Marcos entrega del Hijo del hombre (v. 41 b) puede deberse al
tampoco aquí debemos esperar una descripción de las evangelista, que ya en 9,31 empleó una fórmula parecida
circunstancias históricamente exacta. La indicación geo- y que quiere poner de relieve la «hora» del Hijo del
gráfica «Getsemaní» — o getsemane: «prensa de aceite» —, hombre.
una finca que difícilmente podía ser un huerto cercado, en Se ha pensado que Marcos reelaboró dos relatos ante-
la ladera del monte de los Olivos que mira a Jerusalén, riores él formando una narración única79. Pero cabe tam-
es sin duda una tradición antigua que conservaba vivo el bién explicar de otro modo su exposición peculiar no
recuerdo del lugar en que prendieron a Jesús. También demasiado bruñida con luces ofuscantes; cabría explicarla,
debió relatarse bien pronto la angustia mortal de Jesús por ejemplo, mediante la adición de nuevos motivos y del
y su perseverancia en la oración; pero esto se hacía de trabajo redaccional. Tales problemas crítico-literarios tie-
distintas formas, como lo atestigua la exposición de Le, nen para nosotros menor interés que el reconocimiento
notablemente diferente (Le 22,39-46). de que no se trata del relato de un testigo presencial. Por
El relato de Marcos contiene huellas evidentes de una ello no tienen ya razón de ser los viejos intentos por explicar
elaboración redaccional: los tres discípulos, elegidos tam- la dificultad de cómo la comunidad pudo tener noticia de
bién por Jesús para testigos de la resurrección de la hija las palabras que Jesús pronunció en su oración. Los narra-
de Jairo y de su propia transfiguración, los ha podido dores más antiguos no se preguntaron si los discípulos
introducir el evangelista. Así como habían vivido la trans- medio dormidos, y especialmente Pedro, pudieron percibir
figuración de Jesús como señal de su glorificación, así o escuchar algo de las palabras de Jesús. Se sabía la
ahora debían ser también testigos del momento más an- angustia mortal de Jesús y también sus narraciones con el
gustioso de sus padecimientos. La intensa oración de Padre, y de acuerdo con ello se formuló la oración de Jesús.
Jesús, que sostenía con la ayuda de Dios (cf. Lucas), y En conjunto la narración se formó mucho después y se
que originariamente se presentaba sólo en un acto, viene insertó antes del prendimiento de Jesús.
ahora expuesta en un triple proceso. La angustia mortal Leyendo con los ojos del evangelista este grave epi-
de Jesús se formula mediante la palabra de un salmo, sodio con que ahora se abre la pasión de Jesús, com-
como otras palabras de los Salmos exponen más tarde prenderemos su profundo significado. Ya la invitación a
su pasión. La amonestación a los tres discípulos adormi- los discípulos a que se sienten allí, sin duda no lejos de la
lados se convierte en exhortación a toda la comunidad
para cuando se sientan tentados y en peligro contemplen 79. Cf. K.G. KUHN, Jesús in Gethsemane, en «Evang. Theol.» 12 (1952/
a su Señor en el huerto de los Olivos. La oración de 1953) p. 260-285; E. SCHWEIZER, Das Ev. nach Markus, p. 178s, que piensa
en el crecimiento paulatino de un relato más breve. Otra es la opinión de
Jesús, reproducida primero en lenguaje indirecto (v. 35), T H . BOMAN, Der Gebetskampf Jesu en «New Test. Studies» 10 (1963-1964)
se expone después con palabras textuales (v. 36), que p. 261-273 admite dos momentos de oración en Jesús: una oración angustiada,
más grave, cuando la entrada de Jesús en Jerusalén a pleno día (p. 264; cf.
evocarían en la comunidad el recuerdo del padrenuestro. Heb 5,7) y la oración de Getsemaní. Para este último relato supone tres esta-
Jesús ya había hablado a los hijos de Zebedeo del cáliz de dios preliminares que acabaron superponiéndose (p. 270s). Pero la hipótesis no
es probable.
270 271
entrada de la finca, hasta que Jesús haya orado, tiene sospechosa y menos aún rechazar al enemigo. Está en rela-
significativos acentos. Hasta que llega el traidor, Jesús, ción con el reproche hecho a Pedro (v. 37) y con la exhor-
quiere pasar el tiempo en oración personal, apartado de tación a la vigilancia y a la oración (v. 38). Apunta a la
los discípulos. El Hijo del hombre entra en la soledad vigilancia interior en la hora de la crisis. Tampoco se dice
absoluta en la que ora a su Padre. Su actitud recuerda que los discípulos deban velar con Jesús, aunque sea eso
la tentación en el desierto (1,13) y más aún su oración en lo que responde a la situación, sólo Mateo lo añade. Marcos
un lugar solitario al comienzo de su ministerio público evita semejante indicación porque para él el Hijo del
(1,35). Entonces oró de madrugada pidiendo claridad para hombre vela y ora, sufre y lucha a solas. Por ello, Jesús
su camino; ahora lo hace en plena noche para hacer se retira todavía un poco incluso de los discípulos de
frente al fin. Toma sin embargo a los tres discípulos de mayor confianza, se postra en el suelo y ora. También
más confianza aproximándolos más al lugar de su oración. los grandes varones de la antigua alianza se separaban
Ya en ese breve recorrido, y todavía en presencia de de sus acompañantes cuando comparecían ante la presen-
los discípulos, le invade una angustia pavorosa, pues sólo cia de Dios: Abraham, por ejemplo, se separa de sus
después les invita a que permanezcan allí y a que velen criados (Gen 22,5), y Moisés de los ancianos (Éx 24,12-18).
(v. 34). Pueden y deben tener conocimiento de esta an- El gesto de postrarse expresa el rebajamiento humilde
gustia y debilidad extremas de Jesús; algún día tendrán delante de Dios; hincadas las rodillas, su rostro se inclina
que anunciar tanto sus terribles padecimientos como su hasta el suelo, como se dice frecuentemente en el Antiguo
resurrección. La angustia mortal de Jesús se expresa y Testamento y como todavía hoy se puede ver orar a los
reviste con la palabra de un salmo. La frase «mi alma orientales. El contenido de la oración lo describe primero
está triste» se encuentra repetidas veces; en el Sal 46,6.12 Marcos con palabras propias; si es posible —con mayor
se expresa el aprieto interno del orante que suspira por la reserva que en el discurso directo—, que se aleje la
proximidad de Dios; en el Sal 43,5 el orante se lamenta «hora» de Jesús, que pase de largo. Con ello no tanto
frente a sus poderosos enemigos y recurre a Dios para que se piensa en la hora presente de la angustia mortal como
haga valer su derecho. Pero Jesús añade además: «hasta en la «hora» futura reservada al Hijo del hombre (v. 41),
la muerte», no porque prefiriese morir, llevado de su la hora oscura en que el poder de las tinieblas prevalece
profunda tristeza (cf. Job 3), sino porque había alcanzado sobre Jesús (cf. Le 22,53).
ya los abismos de la muerte (cf. Le 22,44). Algo parecido La oración en lenguaje directo responde perfectamente
se dice en un salmo de Qumrán: «Mi alma estaba con- al espíritu de Jesús. «Padre» o «Padre mío» era la advo-
turbada dentro de mí hasta el anonadamiento» (Himnos cación con que Jesús se dirigía a Dios. El evangelista
8,32). añade la traducción griega, como lo hace Pablo en Gal
Nada se dice de que Jesús buscase un consuelo humano 4,6 y en Rom 8,15. «Padre (nuestro)» es también la forma
con la proximidad de los discípulos; ellos deben velar. con que la comunidad se dirige a Dios, y que ha aprendido
Esta vela no tiene en el relato kerygmático el sentido, por de Jesús. Así la oración de Jesús en el huerto de los
ejemplo, de que deban acechar, anunciar cualquier cosa Olivos debe recordarle su propia oración; y le dice que
272 273
NT, Me II, 18
Dios Padre siempre puede ayudar al hombre en sus más el mundo, y se convierte en una amonestación a todos:
graves necesidades. «Todo te es posible», como ya Jesús «Velad y orad para que no caigáis en la tentación.»
había dicho a sus discípulos en Me 10,27, es una palabra Aparece aquí la misma idea que en el padrenuestro,
que ha pasado del Antiguo al Nuevo Testamento (Gen la misma palabra para indicar una situación peligrosa
18,14; Job 42,2; Zac 8,6; Le 1,37). Jesús ruega al Padre para la salvación que puede resultar sobrehumanamente
que aparte de él este cáliz. Con este cáliz no se indica el fuerte: la «tentación» no se refiere a este o aquel pecado,
tormento psíquico presente sino la pasión que se aproxi- sino a la apostasía de Dios y, en consecuencia, a la pérdida
ma. El cáliz, que originariamente era la imagen de la de la salvación. El razonamiento anejo —que falta en
copa de la ira o del vértigo que Dios da a beber a sus Lucas— se quiso atribuir en tiempos pasados a influjo
enemigos (cf. comentario a 10,38), puede también indicar de la teología paulina a causa de la antítesis entre «espíri-
la muerte que Dios puede imponer a sus fieles. Así, en el tu» y «carne». Pero ya en el Antiguo Testamento se
libro apócrifo Martirio de Isaías dice el profeta Isaías encuentran frases similares; así en Is 31,3: «Los egipcios
a los profetas que estaban con él, antes de ser aserrado: son hombres y no Dios, y sus caballos son carne y no
«Sólo para mí ha preparado Dios este cáliz» (5,13). Jesús espíritu.» La mentalidad judía al respecto aparece ahora
retrocede ante el tormento de la muerte, pero agrega: claramente en los escritos de Qumrán. Allí se habla de
«¡No lo que yo quiero, sino lo que tú!» Sigue siendo el la «carne de la debilidad, de la maldad, del pecado»,
siervo obediente de Dios o, como declara Heb 5,8; y se describe un estado de lucha en que el hombre sucumbe
«Y aunque era Hijo de Dios, por las cosas que padeció sin la ayuda de Dios m . No se hará justicia a esta manera
aprendió la obediencia.» La voluntad de Dios no puede de pensar, si no se considera la obscuridad que aquellos
desviarse; la expresión es todavía más fuerte que en la hombres en su situación histórica sentían sobre sí y no se
petición del padrenuestro, según la redacción de Mateo; comprende su actitud ante los acontecimientos que les
no cabe deseo alguno' contra la voluntad del Padre sino hacían esperar el fin como inmediato. Y, sin embargo,
un doblegarse a sus disposiciones. no se trata de un pesimismo absoluto: el «espíritu» que
Los discípulos dormidos constituyen un doloroso con- está en el hombre puede fortalecerse en su debilidad,
traste con Jesús que persevera y lucha en la oración. El robustecido por Dios, cuando el hombre se lo pide. Dios
reproche del Maestro se dirige a Pedro, que tanto había viene en ayuda de la «carne débil», del hombre en su
alardeado momentos antes (v. 31); quería ir con Jesús a debilidad. Por ello, la palabra tiene un alcance supra-
la muerte, y ahora ni siquiera puede velar una hora. Una temporal, es una palabra válida para todos los cristianos,
vez más evita Marcos el «conmigo», no porque debiera
velar por causa de Jesús, sino porque él mismo estaba 80. K.G. KUHN, Peirasmos-hamartia-sarx im Neuen Testament und die
damit zusammenhangenden Vorstellungen, en «Zeitschr. für Theol. und Kirche»
en peligro. Otro tanto cabe decir de todos los otros dis- 49 (1952) p. 200-222; D. FIUSSER, The Dualism of tFlesh and Spirit» in the
cípulos y de los creyentes posteriores. De este modo, la Dead Sea Scrolls and the New Testament, en «Tarbiz» 27 (1957-1958), p. 158-165;
W.D. DAvrES, Paul and the Dead Sea Scrolls: Flesh and Spirit, en K. SENDAHL,
palabra de advertencia a los discípulos (v. 38) abre la The Scrolls and the New Testament, Nueva York 1957, p. 157-182; R. MEYER,
situación de entonces a la postura general del cristiano en en Teol. Worterbuch zum NT vil, p. 109-113.
274 275
cualquiera que sea su situación, una palabra existencial
para cada hombre que reconoce honradamente su propia h) Prendimiento de Jesús y huida de los discípulos (14,
posición. Y es una justificación de la plegaria, una invita- 43-52).
ción a orar como Jesús ha orado. 43
Se alcanza así el punto más alto de la exposición; los Y, en seguida, mientras todavía estaba él hablando,
dos versículos siguientes sólo sirven para mostrar una se presenta Judas, uno de los doce, acompañado de un
triple insistencia de Jesús en la oración. Ora del mismo tropel de ¡gente con espadas y palos, de parte de los sumos
modo que lo ha hecho antes (v. 39), después de lo cual sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. ** El que lo
encuentra una vez más dormidos a los discípulos; su iba a entregar les había dado una contraseña: «Aquel a
cansancio viene a ser una especie de excusa (v. 40). Des- quien yo bese, ése es; arrestadlo y llevadlo bien seguro.»
45
pués de la tercera vez sólo se menciona su retorno a los Y, apenas llegado, se acerca a él y le dice: «¡Rabbí!»
discípulos haciéndoles una observación que puede enten- Y lo besó. ^ Ellos entonces le echaron mano y lo arres-
derse como una pregunta cargada de reproche — «¿Dor- taron. 47 Pero uno de los presentes, sacando la espada,
mís ya y descansáis?» — o como una exclamación amarga. hirió al criado del sumo sacerdote y le quitó la oreja.
48
La palabra siguiente del texto griego filológicamente Entonces Jesús tomó la palabra y les dijo: «¿Como a
discutible, señala una pausa o cambio de situación; nues- un ladrón habéis salido con espadas y palos a prenderme?
49
tra versión: «Basta ya», coincidente con el Sujjicit de la Día tras día estaba yo ante vosotros en el templo en-
Vulgata, es sólo una de las varias posibilidades. Lo impor- señando, y no me arrestasteis; pero se han de cumplir las
tante para el evangelista es la palabra sobre el Hijo del Escrituras.» 50 Entonces, abandonándolo, huyeron todos.
51
hombre, que en unión con el v. 21 subraya su visión Y un joven, llevando sólo una sábana sobre el cuerpo
cristológica: el Hijo del hombre abraza el destino que desnudo, iba siguiéndolo. Ellos le echan mano; 52 pero él,
se le ha señalado; ahora ha sonado la hora. Con el reque- dejando la sábana, se escapó desnudo.
rimiento a levantarse y a ponerse en marcha, no para huir
sino para salir al encuentro del traidor, muestra el evan- También la exposición del prendimiento de Jesús evi-
gelista que Jesús afronta decidido su futuro. La angustia dencia una tradición evolucionada. Realmente todo está
mortal de Jesús ha sido superada y vencida con la oración contado al llegar al v. 46; entonces empiezan los detalles
al Padre. Sereno y digno, Jesús sale al encuentro de particulares: la resistencia de uno de los presentes (v. 47),
quienes quieren prenderle y llevarle preso. la respuesta de Jesús al tropel armado (v. 48-49), la
huida de todos los discípulos (v. 50) y el episodio del
mancebo (v. 51-52). De pretender este relato darnos el
curso de los acontecimientos, sería poco acertado: difí-
cilmente se concibe que los alguaciles permitan a un
detenido que les arengue, arenga que más bien debería
dirigir a los mandantes. Tampoco se comprende que los
276 277
discípulos hayan esperado tanto tiempo, sino que con toda tancias de si los otros discípulos no advirtieron nada o si
seguridad escaparon tan pronto como Jesús fue preso. los tres a quienes Jesús habló se levantaron o no. Lo
Nada se nos dice de una verdadera resistencia; no se iden- importante es que, «mientras todavía estaba él hablando»,
tifica al que empleó la espada, ni siquiera se dice que irrumpe el traidor con el tropel de gente armada. Ahora
fuese uno de los discípulos. Que fue Pedro lo afirma por es cuando se nombra personalmente al traidor y se le
primera vez Jn 18,10. Comparando los cuatro relatos de vuelve a designar como «uno de los doce» (cf. 14,20).
los evangelistas, se advierten notables diferencias; no dis- El vaticinio de Jesús durante la cena se ha cumplido; pero
ponemos de un cuadro históricamente fiel. Pero Marcos no sólo ese vaticinio; también el otro de que el Hijo del
no pretende escribir un reportaje y, una vez que se com- hombre sería rechazado por los ancianos, los sumos sacer-
prende su intención, su exposición no carece de un cierto dotes y los escribas (8,31). Pues, en la descripción del
arte narrativo, a pesar de su sencillez: primero, la escena tropel del prendimiento, Marcos hace hincapié en el dato
con el traidor que entrega a Jesús con un gesto de amistad, de que lo enviaban esos grupos representados en el gran
provocando así la inmediata detención de su Maestro; consejo. Los enumera expresamente, aunque en otro orden,
después, la reacción débil, ineficaz y casi ridicula de uno porque las fuerzas impulsoras son los sumos sacerdotes y
de los asistentes; en contraste con la astucia del traidor los escribas. Espadas y garrotes son el armamento nor-
y con el empleo de la violencia, la palabra de Jesús, se- mal; los siervos del sanedrín tenían mala fama por sus
rena y llena de dignidad; finalmente, las dos escenas de garrotes, como sabemos por una canción burlesca del
huida que demuestran, de modo bien gráfico, el abandono Talmud. Marcos menciona también las armas en razón
de que es objeto Jesús. de la palabra de Jesús del v. 48.
Con todo ello, no cabe duda que precisamente Marcos El «beso de Judas» como señal convenida de antemano,
aprovecha la tradición antigua. Se ha prohibido a sí mismo lo tienen muchos exegetas por improbable, porque no
hacer reflexiones sobre el espadazo (cf. Mt 26,52ss) o hacía falta alguna; una palabra a las fuerzas de la policía
sobre el hecho de que Jesús sanase la oreja herida (Le habría bastado. El cuarto evangelista no lo menciona. Mas
22,51). El episodio del joven que huye desnudo no deja no por ello deja de ser histórica tal forma de saludo;
repercusión alguna. El mismo prendimiento de Jesús, que Judas y los enemigos de Jesús querían ir sobre seguro
en Jn 18,4-9 permite subrayar una vez más su dignidad en aquel encuentro nocturno (cf. v. 44). El abuso del saludo
y su fuerza, viene descrito con unas sencillas palabras. amistoso lo pone Marcos de relieve con una expresión
Nuestro evangelista renuncia a los rasgos simbólicos (cf. fuerte; pero renuncia a cualquier respuesta por parte de
Le 22,52>b), si es que no se quiere considerar como tal el Jesús. El gesto hipócrita lleva al prendimiento inmediato
beso del traidor. de Jesús. Sólo ahora sigue la reacción de «uno de los
Vamos ahora a seguir la exposición con un cierto ma- presentes». No hay por qué dar vueltas en torno a esta
yor detalle. Apenas ha pronunciado Jesús la palabra sobre expresión, cual si pudiera tratarse de alguien distinto de
la «hora» y la proximidad del traidor, cuando todo sucede los discípulos. En el curso del relato los acompañantes
«en seguida». No hay por qué preguntarse por las circuns- de Jesús sólo entran en cuenta cuando Jesús ha sido ya
278 279
prendido. No se desarrolla una lucha; pero uno de los por lo que la expresión se comprende perfectamente. Mar-
presentes saca la espada y hiere al siervo del sumo sacer- cos ve en la respuesta de Jesús la misma humillación y
dote. Es un episodio que no cambia el curso de los acon- oprobio que la que hubo en su crucifixión entre dos
tecimientos. Sólo en Mateo y en Juan da Jesús una respuesta «ladrones». Es decir, el oprobio, la vergüenza, el repudio
al violento; Marcos se ha abstenido de cualquier co- por parte de los dirigentes del pueblo que están reservados
mentario. al Hijo del hombre (cf. 8,31).
En cambio trae unas palabras de Jesús a quienes le Sigue después la huida de los discípulos; todos ellos
prenden: «¿Como a un ladrón habéis salido con espadas abandonan a Jesús. A la humillación de parte de los ene-
y palos a prenderme?» Evidentemente es ésta también migos corresponde el abandono por parte de los amigos.
una respuesta del cristianismo a los dirigentes judíos, res- Un joven, que seguramente dormía por los aledaños, no
ponsables del prendimiento de Jesús. La detención secreta sigue al tropel que llevaba preso a Jesús; lo que se dice
de Jesús por parte de las autoridades judías es un hecho realmente es que seguían a él, a Jesús. Con ello se indica,
indiscutible. Lo más que cabe preguntarse, teniendo en sin duda que aquel mancebo era un discípulo de Jesús, que
cuenta el relato del cuarto Evangelio, es si junto a los después perteneció a la comunidad. Pero el evangelista
siervos y alguaciles judíos no tomó también parte en la sólo describe de un modo gráfico la escena que tuvo lugar
acción una cohorte romana a las órdenes de un tribuno entonces: vestido sólo con una sábana, el joven es apre-
(cf. Jn 18,12). Pero históricamente resulta más probable sado, pero él soltando el lienzo huye. Tal vez los primeros
que la acción la llevaran a cabo las autoridades judías, lectores estaban al tanto de lo que el evangelista quiso
quizá después de haber dado cuenta de la misma a las decir, como ocurre por ejemplo con Simón de Cirene, el
fuerzas romanas de ocupación. Con la respuesta de Jesús que fue obligado a llevar el madero de la cruz de Jesús
quiere Marcos mostrar lo indigno y alevoso del compor- y de quien el evangelista agrega el dato de que era padre
tamiento del sanedrín: diariamente Jesús ha enseñado en de Alejandro y de Rufo (15,21). En este caso se puede
público en el mismo templo y no le han detenido. justamente suponer que se trataba de miembros de la
Los lectores del Evangelio ya están preparados: a me- comunidad posterior. Pero acerca de la opinión, expresada
nudo se ha dicho que los jefes del pueblo buscaban perder a menudo, de que el joven del prendimiento fuese Juan
a Jesús, pero que temían al pueblo (11,18; 12,12; 14,ls). Marcos, es decir, el propio evangelista, hay que reconocer
Han salido contra él como contra un ladrón; por esta que no cuenta con una base firme. Después de la desban-
expresión difícilmente puede deducirse que Jesús fuese dada de los discípulos este pequeño episodio viene a
prendido como un rebelde o un sedicioso, aunque se desig- indicar que incluso aquel «seguidor» de Jesús le abandonó.
ne como «ladrón» a Barrabás en Jn 18,40, y que segura- El Hijo del hombre hace su duro camino completamente
mente lo era según Me 15,7. No sabemos qué clase de solo.
gente eran los dos hombres que fueron crucificados con
Jesús, y que también reciben este calificativo (Me 15,27).
El bandidaje estaba entonces muy extendido por Palestina,
280 281
un falseamiento tendencioso de la realidad histórica81.
2. PROCESO CONTRA JESÚS (14,53-15,15). Entre una y otra hay numerosas posiciones intermedias,
que aquí no vamos a exponer una por una.
Sobre el proceso de Jesús se han escrito obras volu- ¿Es posible leer con provecho espiritual el relato pro-
minosas y las discusiones sobre el mismo no han cesado. cesal de Marcos, sin necesidad de perderse en esta disputa
Quien afronta el problema histórico de este proceso, que científica? El lector creyente no puede dejar completamente
incluso hoy se ha querido volver a abrir, tropieza con di- de lado tales cuestiones; pues, justamente en el proceso de
ficultades casi insuperables. Ello se debe a que las únicas Jesús se expresa la voluntad y actividad del Jesús terrenal,
fuentes de las que disponemos son los Evangelios; no se y a los cristianos creyentes no puede serles igual que los
han conservado las actas del proceso, redactadas cierta- judíos obrasen bien, cualesquiera que fuesen sus motivos,
mente después y de forma ficticia en una obra apócrifa entregando a Jesús al tribunal romano, y que el juez
llamada Actas de Pilato. Ahora bien la exposición de los romano actuase de un modo justo condenando a Jesús
Evangelios no sólo es fragmentaria, sino que además difiere como insurrecto y sedicioso a morir en la cruz. Es preciso
notablemente de un relato a otro. Surge la pregunta de resolver por lo menos si se trata de un error de la justicia,
cómo los cristianos pudieron tener conocimiento exacto de uno de los errores más terribles y de más graves con-
de la sesión secreta judía y del proceso ante Pilato. Al secuencias de la historia. Pues, si llevan razón quienes
historiador y al jurista los Evangelios le resultan incluso consideran justo el juicio del procurador romano, en tal
sospechosos de determinadas tendencias, debidas a la visión caso el cristianismo todo sería un engaño sin igual, una
posterior creyente de la comunidad y de los mismos evan- ideología surgida después, que apenas tendría que ver
gelistas, y que se acentuaron por las tendencias históricas algo con el Jesús histórico82. El cristianismo primitivo
que se advierten frente al judaismo y al Estado romano. quiso poner en claro la injusticia humana que Jesús había
A medida que se valora el testimonio y fidelidad históri- padecido mediante el examen posterior de lo ocurrido en
cos de los Evangelios, el juicio oscila entre la plena acep- el proceso, y acabó yendo mucho más lejos. Pues llegó al
tación de los pormenores allí referidos —suavizándose pleno convencimiento de fe que Dios mismo había hecho
entonces las diferencias entre los distintos relatos— y el justicia a Jesús, que le había resucitado de entre los muer-
completo rechazo, concretamente de la acción judía contra tos y que le confiará sus plenos poderes cuando le intro-
Jesús; también se somete a crítica el proceso ante Pilato. duzca en la parusía como Señor y juez del mundo (cf.
Una obra fundamental, que estudia los problemas con Me 14,62).
profundidad científica, y que estudia los datos de los Evan-
81. J. BLINZLER, O.C. (nota 72); P. WINTER, On the Trial of Jesús, Berlín
gelios con seriedad histórica y los somete a crítica, es 1961; id., Mk l4,53b.55-64 ein Gebilde des Evangelisten, en «Zeitschrift für
la que ha escrito J. Blinzler. J^a posición contraria puede die neutest. Wiss.» 55 (1962) p. 260-263; id., The Marcan Account of Jesús'
Trial by the Sanhedrin, en «Journal of Theol. Studies» 14 (1963) p, 94-102.
estar representada por P. Winter, quien desde su punto de 82. Tales afirmaciones vuelven a aparecer una y otra vez y las han di-
vista judío, aunque recurriendo a los trabajos críticos de los vulgado incluso los medios de comunicación masiva — como el serial de la
Süddeutsche Rundfunk («El secreto del Rabino Jesús») — enero-marzo de
exegetas cristianos, considera los relatos evangélicos como 1970 —; pero carecen de fundamento científico.
282 283
Esta latente acción procesal, este proceso de Dios
darle muerte, pero no lo encontraban; 56 porque, aunque
contra el mundo incrédulo, lo ha expuesto Juan desde su
muchos testificaban falsamente contra él, los testimonios
visión teológica (cf. Jn 16,8-11). Pero también Marcos y su
no concordaban. 37 Surgieron entonces algunos que testi-
comunidad saben ya de esta realidad honda; nuestro evan-
ficaron falsamente contra él, diciendo: 58 «Nosotros le
gelista la expone a su modo cuando subraya el plan sal-
hemos oído decir: "Yo destruiré este templo, hecho por
vífico, según el cual el Hijo del hombre debe ser «recha-
manos humanas, y en tres días construiré otro, no hecho
zado» por los hombres, y nos presenta a Jesús como el
por manos humanas."» 59 Pero ni aun así concordaba su
justo que padece siendo inocente y penetra en las tinieblas
testimonio. 60 Entonces el sumo sacerdote se levantó ante la
más profundas, pero que hasta en el más completo aban-
asamblea e interrogó a Jesús: «¿No respondes nada a lo
dono sigue siendo el Hijo amado de Dios y a través de la
que éstos testifican contra ti?» 61 Pero él callaba y no
muerte más infamante llega a la resurrección.
respondía nada. De nuevo el sumo sacerdote le pregunta
Quien ve las cosas así comprenderá que a la Iglesia y le dice: «¿Eres tú el ungido (el Mesías), el Hijo del
primitiva no le interesaba el protocolo de unas sesiones Bendito?» a Jesús respondió: «Pues sí, lo soy; y veréis
judiciales. Tampoco quería, por otra parte, dar un relato al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y vi-
fantástico, sino mostrar las cosas con una veracidad his- niendo entre las nubes del cielo.» 63 Entonces el sumo
tórica que demostrase la inocencia de Jesús, incluso en sacerdote, rasgando sus vestiduras, exclama: «¿Qué nece-
una narración humana e histórica. Pero en la medida en sidad tenemos ya de testigos? 64 Acabáis de oír la blasfe-
que se prueba esa credibilidad desaparece el interés histórico mia. ¿Qué os parece?» Todos ellos sentenciaron que Jesús
propiamente dicho y la exposición tiende a poner en era reo de muerte.
claro la latente realidad teológica. A ésta hemos de pres- 65
Entonces algunos se pusieron a escupirle y a darle
tar interés especial, sin perder de vista el problema de si
puñetazos, tapándole la cara, mientras le decían: «¡Haz
el convencimiento de la Iglesia primitiva sobre la inocencia
de profeta!» Y los criados la emprendieron con él a bo-
de Jesús y la culpabilidad de sus jueces está fundamentado.
fetadas.
284 285
cionado: mientras Jesús comparece ante sus jueces terre- rante la noche y en una festividad. También la rápida
nos y es maltratado, le niega el discípulo que había afirmado convocatoria del sanedrín en pleno —71 miembros— y la
solemnemente estar preparado a ir con él hasta la muerte. conclusión del proceso en una sola sesión presentan difi-
La estructura de la sesión judía se resiente fuertemente cultades. Dificultades que suscita a su vez el dato un tanto
del proceso ante Pilato: numerosas acusaciones, silencio de impreciso de la sesión matinal (15,1) y el hecho de que
Jesús, interrogatorio por parte del juez, respuesta de Jesús, Lucas hable sólo de ella, lo que proyecta ciertas dudas
condena, burlas e injurias. Se conserva sin embargo el sobre la referida sesión nocturna. En Juan se habla sólo
carácter propio de cada uno de los procesos y se subraya de un interrogatorio preliminar en casa de Anas (18,13.
cuidadosamente el colorido de cada uno. Parece que el 19-23), y sólo brevemente de una conducción de Jesús
proceso romano, más antiguo, sirvió en cierto modo de a casa de Caifas, el sumo sacerdote en funciones (Jn 18,24).
modelo para la sesión del tribunal judío. En ésta se ¿Pronunció el tribunal judío una sentencia de muerte
reconoce la mano del evangelista al poner de relieve la •formal? ¿Hubo, pues, dos procesos, uno judío y uno ro-
constitución del sanedrín con sus tres grupos (v. 53), es mano? ¿Se llegó en el sanedrín, tras el establecimiento
decir, el sanedrín en pleno (v. 55; cf. 15,1), la «búsqueda» de la pena capital a que Jesús era acreedor, a tomar la
o intento de perder a Jesús (11,18; 12,12; 14,1), el testi- resolución de acusar a Jesús ante el tribunal romano?
monio falso y desacorde de los testigos que se presentan Todas estas cuestiones resultan complicadas y de difícil
(v. 56.57.59) e incluso en la formulación de las palabras solución. Sólo de un hecho no cabe dudar: que la mañana
acerca del templo (v. 58), que él ha interpretado para la después de su prendimiento Jesús fue presentado ante el
comunidad. juez romano y acusado como presunto sedicioso.
No puede negarse que aparece aquí una visión marca- No tenemos por qué resolver aquí la cuestión debatida;
damente cristiana que quiere demostrar la inocencia de pero, aun siguiendo la opinión de que durante la noche
Jesús en la fracasada audiencia de los testigos, y más tarde no hubo una sesión formal del tribunal judío, el sanedrín no
confronta la respuesta de Jesús — sin duda el punto más queda libre de la responsabilidad de haber entregado a
importante— con la pregunta del sumo sacerdote y que Jesús al juez romano, de haber entregado al Hijo del
hace desembocar toda la sesión en una escena vergonzosa hombre en manos de los gentiles, según la fórmula teo-
de burlas. Se comprende perfectamente que los autores lógica de Marcos (10,33). Es verdad que se discute si los
judíos tengan por imposible semejante conducta de la judíos tenían entonces la competencia judicial de sangre,
suprema autoridad judicial judía. A ello se suman algunas es decir, el derecho a ejecutar una pena capital; pero
consideraciones externas de notable valor. Incluso si la con ello no se hace más que desviar la cuestión a otro
sesión no se celebró según el derecho penal posterior terreno. Según Jn 18,31 carecían entonces de ese derecho,
(farisaico) de la Mishna, que tendía a proteger al incul- y aunque se sigue discutiendo la cuestión, son muchas
pado en la medida de lo posible, sino según el derecho pro- las voces que confirman la veracidad del dato joánico83.
cesal más antiguo y severo (saduceo), difícilmente se con-
cibe que semejante proceso capital se haya celebrado du- 83. El problema lo discute ampliamente J. BLINZLER, o.c., p. 229-244; la
286 287
El sanedrín no condenó a Jesús como un soliviantador
político, y si fue ejecutado como tal por los romanos, El «patio» del sumo sacerdote —la palabra también pue-
según se afirma, las autoridades judías se hicieron culpa- de designar el «palacio» — donde Pedro entra, aparece
bles por su colaboración en un juicio injusto. No obstante aquí como un patio interior en que los criados habían
sigue en pie la cuestión de cuál fue el crimen, merecedor encendido un fuego para protegerse del frío de la noche.
de la pena capital, que el supremo tribunal judío atribuyó Este detalle sólo sirve como preparación a las negaciones
a Jesús; cuestión que apenas puede resolverse históricamente de Pedro. Si antes se nos ha dicho que Pedro «lo siguió de
de un modo satisfactoria. Si entendemos la «blasfemia lejos», es que la huida no debemos entenderla como un
contra Dios» en un sentido amplio — la Mishna introdujo abandono de Jerusalén y el inmediato retorno a Galilea.
algunas precisiones al respecto—, se trataría de un con- Mas, a pesar de todas estas observaciones, si bien faltan
flicto religioso entre Jesús y el judaismo dirigente. Era un las indicaciones topográficas precisas y los datos sobre el
conflicto a muerte, según Marcos y otros autores del cris- tiempo —aproximadamente entre las dos y las tres de la
tianismo primitivo (cf. Jn 19,7) necesario, derivado de madrugada — y sobre el modo y medios en que se reunieron
la misión de Jesús y de la incredulidad judía frente a esa los miembros del sanedrín a tales horas, podemos descubrir
misión. En este sentido, y aunque también venga impuesta que el evangelista no piensa en darnos un cuadro gráfico
por la visión cristiana de los acontecimientos, la exposi- de los hechos sino algunos de sus aspectos teológicos.
ción de Me no sólo conserva su valor de testimonio, La audiencia de los testigos era un requisito esencial
sino su fundamento histórico. En este aspecto vamos a en los procesos judíos, como puede verse ya en la historia
meditarla ahora con mayor detenimiento. de Susana: deben presentarse al menos dos testigos cuyas
deposiciones coincidan hasta en los detalles; el acusado
Después de su prendimiento, Jesús fue conducido «a
o la acusada no tiene por qué ser interrogado (Dan 13);
casa del sumo sacerdote», donde se habían reunido los
pero puede seguir una nueva «prueba» de los testigos (Dan
miembros del sanedrín. El palacio —o vivienda— del
13,51-59). Más tarde se requerían otras «investigaciones»
sumo sacerdote, en que podría pensarse de primeras se
— siete preguntas acerca de las circunstancias — y se per-
encontraba según la tradición en la ciudad alta — en Sión —.
mitían numerosas «pruebas» a discreción, respecto de los
Mas como no consta en ningún otro lugar que el sanedrín
detalles. Marcos sin embargo presenta la audiencia de los
se reuniese allí para sus sesiones, hay que pensar más
testigos sólo de modo sumario cargando el acento en
bien en el local habitual de las convocatorias, local cuyo
algunos puntos importantes: «todo el sanedrín andaba
emplazamiento preciso no se ha logrado establecer con se-
buscando» algún delito capital para condenar a Jesús, aun-
guridad. Al evangelista le interesa subrayar que estaban
que sin éxito; hubo «muchos» testigos, pero deponían
presentes «todos» los sumos sacerdotes, los ancianos y los
falsamente y sus afirmaciones no coincidían. Sólo se cita
escribas; es decir, la representación oficial del judaismo.
un testimonio concreto, la destrucción del templo, men-
cionada ya repetidas veces (cf. 13,2).
exactitud de Jn 18,31 la impugna una vez más P. WINTER, The Triol of Jesús
and the Competence of the Sanhedrin, en «New Test. Studies» 10 (1963-1964), Sin duda Marcos reelabora aquí una tradición antigua.
p. 494-499.
Jesús ha debido pronunciar alguna vez palabras alusivas
288
289
NT, Me II, 19
a la destrucción, pero cuyo tenor literal no podemos
Yeshú, un antiguo pasaje del Talmud de Babilonia (Sanh
reconstruir con las distintas lecciones textuales que pre-
43a). Aquí más bien un heraldo clama cuarenta (!) días
sentan notables diferencias. Una redacción más atenuada
antes: «Será condenado a la lapidación por haber practi-
tenemos en Mt 26,61: «Yo puedo destruir el templo de
cado encantamientos y haber seducido a Israel haciéndole
Dios...»; distinta a su vez es la forma de Jn 2,19 y Act
apostatar.» Y se añade después: «Como nada se alegó en
6,14. Marcos subraya de nuevo que se trataba de un testi-
su defensa, le colgaron (!) la víspera del día de Pascua.»
monio falso. Da también inmediatamente una explicación
De este modo difícilmente puede sustentarse la hipótesis de
con el inciso — que sólo se encuentra en él — del templo
que ese supuesto ataque al templo se adujese como acusa-
«hecho por manos humanas» y el otro «no hecho por
ción ante el juez romano (cf. también Le 23,2). Marcos
manos humanas». Es evidente que está pensando en el
introduce aquí el logion del templo únicamente para ilus-
edificio de la comunidad de Dios; la comunidad como
trar la audiencia de los testigos, que también se escucha
«nuevo» templo, como construcción escatológica de Dios,
después en las burlas de los judíos al crucificado (15,29),
es una imagen que aparece también en los textos de
aunque sin ningún acento político.
Qumrán.
La audiencia de los testigos termina sin resultado al-
¿No pudo Jesús haber hablado efectivamente del fin guno, lo que pone en aprieto al sumo sacerdote. Por ello
del templo de piedra con su culto sacrificial, y de un nue- quiere inducir a Jesús a alguna afirmación comprometida,
vo templo (espiritual) que surgiría inmediatamente — «en se adelanta y le pregunta: «¿No respondes nada a lo que
tres días» —, bajo el que entendía a la comunidad? Quizá éstos testifican contra ti?» Pero el silencio de Jesús hace
se trataba de un mashal, de un enigma, como los que fracasar también este intento. Se ha pensado que este
gustaba emplear (cf. 7,15). Pero nosotros sólo lo hemos silencio, que se repite ante el juez romano (15,4s), preten-
recibido a través de la interpretación de la Iglesia primitiva da recordar el pasaje de Is 53,7, donde se dice del siervo
y de los distintos evangelistas: en Marcos referido a la de Yahveh: «Y no abrió su boca... como va la oveja al
comunidad (cf. también 11,17), en Jn 2,21 a la muerte y matadero...» Pero esta alusión bíblica no es segura; en
resurrección de Jesús. Tampoco podemos establecer las nuestro contexto conduce a la solemne pregunta del su-
circunstancias históricas en que Jesús pronunció esa pala- mo sacerdote que interroga a Jesús si es el Mesías, el
bra sobre el templo. ¿En la purificación del templo de Hijo del Bendito. Es ahora, finalmente, cuando el presi-
Jerusalén? ¿En un vaticinio sobre la destrucción del mismo dente del tribunal, que busca con todo el tribunal una
templo? ¿En alguna otra ocasión? causa de condenación, cuando pulsa el registro adecuado.
Que semejante sentencia resultase altamente escanda- Jesús afronta la pregunta y con su respuesta, que es un
losa para los dirigentes judíos, y en particular para los reconocimiento de su mesianidad no ciertamente en el sen-
sumos sacerdotes, es algo que se comprende muy bien. tido judío sino en la interpretación cristiana, hace posi-
Por lo mismo, bien pudiera haber desempeñado un cierto ble la condena a muerte.
papel en la sesión; pero este argumento no se menciona Tanto la pregunta como la respuesta se siguen discu-
en la polémica judía más antigua que conocemos contra tiendo. ¿Cuál es el sentido exacto que tiene la pregunta
290 291
en boca del sumo sacerdote y qué pretendía con ella? La tiempo intermedio antes de que el Hijo del hombre ven-
primera parte resulta bastante clara: se trata de saber si ga con el poder divino, comparte la soberanía divina al
Jesús es el ungido, el Mesías. De acuerdo con la imagen lado de Dios. Dentro de este contexto también resulta
habitual entre los judíos, el Mesías era el esperado Hijo claro que Jesús con su venida como Hijo del hombre quiere
de David, el rey Salvador. Pero el sumo sacerdote agre- indicar su función soberana y judicial: el que ahora está
ga otro título honorífico: «el Hijo del Bendito», es decir, delante del tribunal judío aparecerá un día como juez en
de Dios. No obstante, «Hijo de Dios» no era una designa- nombre de Dios. De este modo late en la respuesta de
ción habitual del Mesías entre los judíos, aun cuando fue- Jesús una clara amenaza a sus jueces humanos. Pero tam-
ra posible teniendo en cuenta 2Sam 7,14 y Sal 2,7. ¿Quiere bién se comprende por qué el sumo sacerdote cree escu-
interrogar el sumo sacerdote acerca de alguna pretensión char una blasfemia contra Dios, y en señal de ello se des-
ulterior de Jesús? Esto resulta muy improbable, dado que garra los vestidos, según estaba prescrito. Y es que el
los judíos no atribuían al Mesías ninguna dignidad divina juicio escatológico estaba reservado a Dios; la afirmación
y tampoco Jesús debió proclamarse nunca abiertamente de un Jesús soberano y juez divino tenía que sonar escan-
como Hijo de Dios. Su modo de hablar que aparece en el dalosamente en los oídos judíos. Nadie podía atribuirse se-
Evangelio de Juan es una interpretación cristiana. Difí- mejante pretensión: sólo Dios en persona podía reservár-
cilmente, pues, pudo el sumo sacerdote formular la pre- sela a su Mesías.
gunta con el propósito de culpar a Jesús de blasfemia con- En este pasaje se hace patente el conflicto entre ju-
tra Dios. Lo que pretendía sonsacar a Jesús, ante todo, era daismo y cristianismo: la afirmación de Jesús sólo se
la pretensión de ser el Mesías. Después habría seguido pre- puede aceptar con la fe cristiana; para los que no creen
guntándole hasta poder declararle culpable de alguna pre- es una blasfemia contra Dios. Si reconsideramos una vez
tensión falsa y oportuna. más en este aspecto la pregunta del sumo sacerdote y la
Pero la respuesta de Jesús le ahorró ese trabajo: Jesús respuesta de Jesús, apenas cabe ya dudar de que la Iglesia
no sólo se confiesa Mesías, sino que además expresa su primitiva ha tenido parte en esa formulación. Ya la pregun-
pretensión con palabras que para la mentalidad judía en- ta del sumo sacerdote ha sido forzada de cara a la con-
traban en el terreno reservado a Dios. Se designa a sí cepción cristiana — «el Hijo del Bendito» — y sólo los
mismo como el Hijo del hombre; ellos le verán estar «a dos pasajes bíblicos combinados reflejan adecuadamente
la diestra del Poder [ = Dios] y viniendo entre las nubes la confesión cristológica de la Iglesia primitiva. Y, a pesar
del cielo». Esta confesión une dos pasajes bíblicos: el Sal de ello, todo el episodio se sitúa en el horizonte histórico:
110,1 y Dan 7,13, y eso de un modo tan especial que am- el sumo sacerdote interroga acerca de la mesianidad de
bos episodios dependen del mismo verbo «ver», aun cuan- Jesús; Jesús se confiesa Mesías, aunque corrige la esperanza
do ello no sea posible en un solo acto. Todo hace suponer de los judíos, rechazando una falsa concepción terrena y
que en la afirmación principal «Veréis al Hijo del hom- política, y se atribuye un mesianismo de dignidad divina
bre... viniendo entre las nubes del cielo» (cf. 13,26), se ha en el sentido del «Hijo del hombre» de Dan 7,13 y del
insertado la otra: «Sentado a la diestra del Poder.» En el Señor exaltado a la diestra de Dios (cf. 12,25-27).
292 293
Sin duda que la Iglesia primitiva no sabía, o no sabía
exactamente, cómo había hablado Jesús en el interrogato- b) Negaciones de Pedro (14,66-72).
rio ante el tribunal judío; pero sí que sabía del repudio
incrédulo de Jesús por parte de los dirigentes judíos, un 66
Estando Pedro abajo, en el patio, llega una de las
repudio surgido de la más profunda oposición y que los criadas del sumo sacerdote, 61 y, al ver a Pedro, que se
llevó a entregarlo en manos de los paganos. Y esto bastaba estaba calentando, lo mira atentamente y le dice: «Tam-
para estructurar la mencionada oposición del modo in- bién tú andabas con el Nazareno, con Jesús.» 6SPero él
dicado. Todo el sanedrín reconoce a Jesús reo de muerte. lo negó: «Ni sé ni entiendo lo que tú estás diciendo.-» Y se
No se dice expresamente, sino de un modo discreto, que salió fuera, al vestíbulo. 69 La criada, mirándolo, comenzó
los miembros del consejo lo condenaron a muerte: pro- otra vez a decir a los presentes: «Ése es de ellos.» 10Pero
claman contra él que es reo de muerte. No se expresa, él lo seguía negando de nuevo. Poco después, los pre-
pues, de manera absoluta una conclusión formal del pro- sentes volvieron a decirle a Pedro: «Realmente, tú eres
ceso con la sentencia de muerte, lista para su ejecución de ellos; pues también tú eres galileo.» 71 Pero él se puso
ulterior. a maldecir y a jurar: «¡Que no conozco a ese hombre del
La escena inmediata de las burlas ilustra el crimen de que estáis hablando!» 12En aquel momento cantó un
blasfemia del que, a los ojos de aquellos judíos, Jesús se gallo por segunda vez. Entonces recordó Pedro aquello
había hecho culpable. Teniendo en cuenta las circunstan- que Jesús le había dicho: «Antes que el gallo cante por
cias, son los mismos miembros del tribunal los que le segunda vez, tres veces me habrás negado tú.» Y rompió
escupen por desprecio y le escarnecen como a falso pro- a llorar con grandes sollozos.
feta cubriéndole el rostro, golpeándole y preguntándole
quién le ha golpeado. De ellos se distinguen los criados Al escarnio de Jesús por parte de sus enemigos se
que la emprenden con él a bofetadas. Por lo demás, histó- une la negación de Pedro. El episodio, preparado ya en el
ricamente apenas se concibe esta escena ante el supremo v. 54, es simple, aunque está narrado de un modo que
tribunal judío. Pero el evangelista y la tradición primitiva impresiona.
cristiana anterior a él la han referido para poner de re- Las numerosas diferencias de detalle, que puedan esta-
lieve la oposición insuperable y alentada por las pasiones blecerse comparándolo con los otros Evangelios, no afec-
entre la incredulidad judía y la fe cristiana en el Hijo de tan a la tradición antigua. Los hombres de entonces no
Dios. No puede excluirse un núcleo histórico. Bien podría habrían comprendido por qué un episodio así no debía
haber ocurrido como lo cuenta Lucas: que Jesús hubiera narrarse con algunas variaciones. Para ellos no tenía im-
sido escarnecido y maltratado durante la noche por el portancia el que la segunda vez hubiera dirigido la pala-
cuerpo de guardia (cf. Le 22,63-65). Ni a partir de la pro- bra a Pedro la misma criada (Me) u otra distinta (Mt), ni
fecía bíblica de Is 50,5s; 53,7, se explica la escena ade- que la tercera vez lo hubiesen hecho los circunstantes, al-
cuadamente. gún «otro» (Le) o un individuo determinado (Jn): un
pariente de Maleo. En Marcos y en Mateo, Pedro cambia
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de lugar después de la primera negación: se aleja del canto del gallo le hace reflexionar y, profundamente con-
fuego encendido en el patio interior refugiándose en el za- movido por su caída, rompe a llorar.
guán de la entrada. Sólo ellos subrayan también el cli- De este modo la narración está perfectamente construi-
max en la tercera negación refiriéndose a las imprecacio- da, aunque subordinada al conjunto. Marcos sin duda la
nes y juramentos de Pedro. Juan lo cuenta de otro modo. ha dispuesto así de una manera consciente. Lo que quiere
Pero lo esencial está igualmente certificado en todos los mostrar es que el vaticinio de Jesús se ha cumplido. Ello
evangelistas: la triple negación que termina con el canto se echa de ver mediante el recuerdo de Pedro. Los me-
del gallo y que da cumplimiento al vaticinio de Jesús. Los jores manuscritos nada dicen del primer canto del gallo,
intentos por negar la historicidad del episodio, como si aunque todos mencionan el segundo. Esto produce en la
el relato pretendiese exponer de forma simbólica las vaci- narración una cierta sorpresa; pero los cristianos deben
laciones de Pedro —tres virajes en su vida— o su debi- ver que el vaticinio de Jesús se ha cumplido literalmente.
lidad humana, suenan a elucubraciones y producto de una Inmediatamente muestra el evangelista la actitud negativa
fantasía ilustrada. Es difícil imaginar que la Iglesia pri- de Pedro en abierto contraste con la postura valiente de
mitiva, aun en los círculos menos afectos a Pedro, hu- Jesús. Mientras el Maestro reconoce ser el Mesías, el Hijo
biese podido inventar semejante historia. Cierto que la pa- del hombre, lo que le acarrea una sentencia de muerte y
labra de Le 22,32 habla de la fe de Simón que no sucum- el ser escarnecido como blasfemo, el discípulo reniega ante
birá, y que la frase «cuando luego hayas vuelto» puede una criada y unos siervos de su comunión con Jesús. Fi-
haberla introducido Lucas más tarde. Pero ¿ha desapare- nalmente, el evangelista subraya una vez más la amonesta-
cido la fe de Pedro? Nada nos dice sobre el particular la ción a la comunidad, que ya debía haberla tomado muy en
historia de la negación, aunque aparezca claramente que serio cuando Jesús pronunció su vaticinio: construir sobre
en la hora de la prueba fue cobarde y bébil. las fuerzas y capacidad personales resulta falaz y peligro-
En el relato de Marcos hay una gradación buscada. so. Un pequeño tropiezo basta para dar al traste con el
Frente a la criada que reconoce a Pedro y le acusa de ser orgullo humano; es necesario seguir a Jesús humildemente
seguidor de Jesús, «el Nazareno» — sin duda por razón por su camino y pedir fuerza para no sucumbir a la ten-
de procedencia —, Pedro se muestra ignorante y tranquilo: tación (cf. 14,38).
no quiere entender de qué le está hablando. La segunda
vez, cuando ella le descubre en el atrio y comunica a otros
su sospecha, Pedro vuelve a negarlo. Mas cuando los cir- c) Proceso ante Pilato (15,1-5).
cunstantes se meten con él porque le reconocen como
galileo — a causa de la pronunciación —, Pedro empieza 1
Y en cuanto amaneció, los sumos sacerdotes con los
a maldecirse y a jurar que no conoce «a ese hombre». Las ancianos y escribas, es decir: todo el sanedrín, después de
imprecaciones y juramentos así como la designación des- preparar la conclusión del acuerdo, ataron a Jesús, y lo
preciativa de Jesús muestran hasta qué punto estaba Pe- llevaron y entregaron a Pilato. 2 Pilato lo interrogó: «¿Eres
dro desconcertado y era presa del pecado. Entonces el tú el rey de los judíos?» Él le contesta: «Tú lo dices.»
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3 a la «conclusión del acuerdo». La expresión griega sin
Y los sumos sacerdotes lo acusaban con insistencia.
4 embargo puede significar también que hubo una reunión
Pilato le preguntaba de nuevo: «¿No contestas nada?
Mira de cuántas cosas te acusan.» 5 Pero Jesús ya no para deliberar, lo que ha inducido a creer que el sanedrín
respondió absolutamente nada, de forma que Pilato quedó celebró después una segunda sesión. Pero, a juzgar por
maravillado. el tiempo transcurrido resulta poco probable, dejaría sin
señalar el contenido de la resolución y chocaría con la
El proceso ante Pilato pertenece al substrato más an- exposición de Lucas, según la cual no hubo más que una
tiguo del relato de la pasión. Si se narraba la ejecución sesión: la de la mañana (Le 22,66).
de Jesús en la cruz, era necesario mostrar también cómo se Marcos lo presenta de tal modo que la sesión nocturna
había llegado a dicha condena por parte del juez romano. se prolonga hasta las primeras horas de la mañana cuan-
Mas para ello el antiguo relato se atenía a lo estrictamen- do el sanedrín toma el acuerdo de entregar a Jesús al tri-
te necesario, y Marcos no va más allá; sólo el episodio bunal romano. Con esto no se quiere decir que tal expo-
de Barrabás está narrado con alguna mayor tensión. El sición responde al curso histórico de los hechos (véase
relato del proceso, si es que se le puede llamar así, es frag- la introducción al proceso de Jesús). Lo que interesa al
mentario, poco claro y, a poco que se analice, está monta- evangelista es poner de relieve que la suprema autoridad
do con propósitos teológicos. Todo gira en torno a la judía, el sanedrín en pleno, como ha dado a entender al
pregunta de si Jesús es «el rey de los judíos» (v. 2.9.12). enumerar de forma intencionada los distintos grupos en él
La pregunta debía aclararse, porque el «título», el letre- representados, ha entregado a Jesús a la justicia romana.
ro que aparecía sobre la cruz, daba esa razón como causa Con ello pone en evidencia a los príncipes de los sacer-
de la condena (15,26). Sin embargo sabemos extraordina- dotes, responsables políticos; pero la entera representación
riamente poco sobre el desarrollo del interrogatorio. A la del pueblo se encuentra detrás de este acuerdo y coopera
pregunta directa del juez romano Jesús responde afirma- así a la condena de Jesús por parte de los gentiles. Hacen
tivamente; a las numerosas acusaciones de los príncipes atar a Jesús, no sólo por razones de seguridad, sino tam-
de los sacerdotes, y pese a que Pilato le requiere a que bién como señal de que le tienen por un criminal peligroso,
tome posiciones, no responde nada. Tras esta exposición por un agitador. La expresión «entregaron» tiene aquí ante
hay que suponer una intención particular. todo el sentido del lenguaje procesal de «acusar a alguien
Mediante el giro «y en cuanto amaneció», quiere el ante un tribunal» (cf. 13,9.11); mas para Marcos conserva
evangelista enlazar la sección precedente con el proceso también el eco teológico más profundo de que el Hijo del
ante Pilato. La indicación cronológica que era de madru- hombre ha sido entregado a manos de los pecadores (9,
gada — «amaneció» — se conecta aparentemente bien con 31; 10,33; 14,41).
el segundo canto del gallo (14,72); pero en realidad em- Las sesiones judiciales romanas empezaban con el des-
pieza un nuevo relato que Marcos quiere relacionar con puntar del día. A diferencia de lo que ocurría en la prác-
la sesión del tribunal judío. Eran las primeras horas de tica judía, donde contaban sobre todo las deposiciones de
la mañana — hacia las seis — cuando el gran consejo llegó los testigos, en el tribunal romano se escuchaba primero
298 299
al. propio acusado; en las provincias, cuando no se trata-
Jesús por parte de los primeros cristianos no puede tam-
ba de un ciudadano romano, esto se hacía en forma más
poco excluirse de Marcos. La condena, y más aún los es-
breve que en los procesos acusatorios contra un ciudadano
carnios, de Jesús como «rey de los judíos» (15,16-20; cf.
romano, reglamentados con todo detalle. Sólo más tarde
15,32), contienen para él, sin duda de ningún género, una
oímos las acusaciones de los sumos sacerdotes (v. 3), y esto
verdad encubierta, como las palabras de los demonios que
sólo de un modo sumario. Se pone ahí de manifiesto una
Jesús rechazaba. Sólo que Jesús — a diferencia de lo que
vez más que al evangelista no le preocupa describir el cur-
ocurre en el Evangelio de Juan — no explica su realeza al
so exacto de los sucesos, sino poner de relieve lo que con-
gobernador romano. La respuesta escueta dice bastante;
sidera más importante. Se presupone la acusación por la
aquel gobernante no podía entenderlo.
pregunta que Pilato formula: «¿Eres tú el rey de los ju-
Las numerosas acusaciones de los príncipes de los
díos?» Debieron, pues, acusar a Jesús de pretender ser el
sacerdotes evidencian su deseo de llevar a Jesús a la muer-
rey de los judíos, lo cual a los ojos de Pilato equivalía a
te, pero no se expresan con detalle. Estilísticamente tienen
ser un cabecilla y agitador político. Lucas, que pone la
la función de hacer más extraordinario e impresionante el
acusación al principio, explica: «Hemos encontrado a este
silencio de Jesús. Jesús no contestó absolutamente nada,
hombre pervirtiendo a nuestro pueblo, prohibiendo pagar
hecho que se pone aún más de relieve con la admiración
los tributos al César y diciendo que él es rey, el Mesías.»
de Pilato. Seguramente que este silencio de Jesús respon-
Pilato a lo sumo ha podido preguntarle: «¿Te haces pasar
de a su conducta real delante del juez romano (cf. tam-
por el rey de los judíos?» Pero Marcos emplea a propósi-
bién Jn 19,9s); pero debe tener asimismo un sentido teo-
to aquella otra fórmula para dar así a entender cuál era
lógico. ¿Qué significa el silencio de Jesús para la Iglesia
la pregunta decisiva.
primitiva y para nuestro evangelista?
No puede pasarse por alto el paralelismo con la pre- Podría pensarse dentro de este contexto en el cántico
gunta del sumo sacerdote — momento culminante en la del siervo paciente de Yahveh (Is 53,7); pero esa relación
sesión del sanedrín —; pero también son evidentes las di- escriturística no aparece clara. Podría darse también un
ferencias: allí la pregunta interroga acerca del Mesías, del desprecio de los judíos que, al igual que los falsos testigos
Hijo del Bendito en sentido religioso; aquí la pregunta ante su propio tribunal, sólo aportan acusaciones infun-
versa sobre el rey de los judíos en un horizonte político. dadas y calumniosas. Pero en su teología del Hijo del hom-
Algo parecido ocurre con la respuesta de Jesús: allí es una bre, Marcos ve las cosas todavía con mayor profundidad:
clara confesión de mesianidad — «Lo soy» —, aunque Jesús no hace ningún intento por debilitar las acusaciones
completada por una interpretación cristiana; aquí, es una que contra él se formulan a fin de recorrer el camino que
respuesta con reservas — «tú lo dices» —, que contiene se le ha trazado. En la admiración de Pilato tal vez se
una afirmación, pero subraya el sentido de reserva. Pues, sugiere también que irradiaba de Jesús una dignidad y
Jesús no puede declararse sin más ni más «rey de los ju- majestad oculta. Pero el relato es demasiado descarnado
díos» en el sentido de quien le interroga, aunque lo sea en para poder afirmar con certeza esa interpretación en el
otro orden de cosas. El reconocimiento de una realeza de sentido joánico. El silencio de Jesús pertenece a la ima-
300 301
gen del Hijo del hombre, el cual, desconocido y despre-
e incluso a un asesinato legal? La imagen de Piiato, tal
ciado por los hombres, calumniado y odiado, asume obe-
diente los sombríos padecimientos, sabedor de su destino como la conocemos por las fuentes profanas, no apoya
y de la voluntad del Padre. semejante impresión. Era un hombre que despreciaba a los
judíos y que no retrocedía ante la violencia y la crueldad.
Ya al tomar posesión de su cargo — el año 26 d.C. —
provocó un incidente, pues hizo llevar a Jerusalén las imá-
d) Indulto de Barrabás y condena de Jesús (15,6-15).
genes de Tiberio, que figuraban en los estandartes, para
6 colocarlas allí. Pero los judíos bajaron hasta su residen-
En cada fiesta, les dejaba en libertad un preso, el
cia en Cesárea, alborotaron durante cinco días y, cuando
que ellos pidieran. 7 Había entonces uno, llamado Barra-
Piiato mandó a los soldados que con las espadas desenvai-
bás, encarcelado con los sediciosos que en el motín habían
nadas rodeasen a la multitud, gustosos ofrecieron sus cue-
cometido un homicidio. 8 Y cuando la multitud subió,
llos. Cambió entonces de actitud y el César acabó por
se puso a pedirle el indulto que les solía conceder. 9 Piiato
ordenar que las imágenes se colocasen en Cesárea. Más
les contestó: «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
10 tarde estalló una nueva sedición cuando Piiato quiso finan-
Pues bien sabía que por envidia se lo habían entregado
ciar los trabajos de una conducción de agua con el tesoro
los sumos sacerdotes. n Pero los pontífices soliviantaron
del templo. El procurador distribuyó entre la multitud a
al pueblo, para que les soltara más bien a Barrabás. n Res-
los soldados vestidos de paisano, los cuales degollaron a
pondiendo Piiato de nuevo, les decía: «¿Qué voy a hacer,
numerosos judíos. Tras un acto de violencia, que tuvo lu-
pues, con ese que llamáis rey de los judíos?» n Ellos
gar después de la muerte de Jesús, y sobre la base de una
gritaron de nuevo: «¡Crucifícalo!» u Piiato les replicaba:
reclamación de su superior Vitelio, legado de Siria, hubo
«¿Pues qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron cada vez
de justificarse en Roma y acabó por ser depuesto (35 d.C).
más fuerte: «¡Crucifícalo!» 15 Entonces Piiato, consintiendo
El indulto habitual de un preso con ocasión de una
en dar satisfacción a la plebe, les soltó a Barrabás, y en-
fiesta judía, indulto que no está certificado en ningún otro
tregó a Jesús, después de mandarlo azotar, para que lo
lugar, no parece corresponder precisamente a un hombre
crucificaran.
así. Conviene sin embargo ser cauto con los juicios apo-
dícticos. Piiato estaba advertido con la constante y encar-
La historia de Barrabás, que sólo desempeña una fun-
nizada resistencia de los judíos, y como hombre frío, cal-
ción marginal en el proceso de Jesús, era importante para
culador y político, bien podía conceder a la voluntad
la Iglesia primitiva porque descubre algo de los motivos
popular la suerte de un judío que estaba acusado de sedi-
que indujeron al gobernador romano a condenar a Jesús.
ción. En este sentido merece alguna fe la exposición joá-
Su carácter episódico, sospechoso para el historiador, más
nica, según la cual Piiato estuvo sometido a la presión po-
bien contribuye a ocultar los verdaderos motivos. ¿Ha
lítica (Jn 19,21 s).
cedido Piiato a la presión del populacho y se ha dejado
El relato de Marcos muestra su tendencia a atribuir a
arrastrar con plena conciencia a una decisión equivocada
los sumos sacerdotes la culpa de la condena a muerte de
302
303
Jesús. Ellos son los que instigan al pueblo para que pida uno «al que se ha prometido sacarle de la cárcel» (Pe-
el indulto de Barrabás y la crucifixión de Jesús. Por lo sahim vm, 6a). Dado que a los presos de una cárcel judía
demás, la condescendencia de Pilato frente al clamor del se les llevaba a la cárcel su parte del cordero pascual, debe
populacho no constituye una justificación ni una honra tratarse de prisioneros en un calabozo romano85.
para el procurador y juez romano. Pero el relato tampoco Tendríamos, pues, que representarnos la escena des-
persigue el objetivo de dejar plenamente limpio de culpa crita por Marcos ya antes de la tarde de pascua: una mul-
al romano. También aquí laten por debajo unas ideas teoló- titud popular se dirige a la fortaleza Antonia — al palacio
gicas: Jesús es postergado a un sedicioso y homicida y de Herodes, si es que el gobernador romano residía allí —
condenado a la muerte de los criminales. El Hijo del hom- y le reclamaba su «derecho». Pilato intenta persuadirles
bre cae «en manos de los pecadores» y sucumbe a la ac- para que escojan la liberación de Jesús, el «rey de los
ción conjunta de la debilidad y malicia humanas. Para judíos» y solucionar de este modo' un asunto dificultoso
Marcos también Pilato pertenece al grupo de hombres cul- para él. Se dice también que sabía que los príncipes de los
pables de la muerte de Jesús, pero que con su acción no sacerdotes habían entregado a Jesús a su tribunal «por
han hecho más que llevar a efecto el plan secreto de Dios. envidia». La expresión sólo aparece aquí en Marcos, y
El motivo apologético de dejar establecida la inocencia de quiere decir sin duda que estaban celosos del gran pres-
Jesús por boca del juez romano aparece con mayor fuer- tigio de que Jesús disfrutaba entre el pueblo, y que en
za en los relatos de Lucas y de Juan (cf. Le 23,4.14.22; Jn todo caso perseguían unos motivos egoístas y oscuros.
18,38; 19,4.6); y más tarde se podrá también advertir cla- Pero los príncipes de los sacerdotes instigan «al pueblo»,
ramente la tendencia a inculpar a los judíos en favor del es decir a los jerosolimitanos que les eran afectos, a que
representante del imperio romano. Sin duda que todo esto pidan la libertad de Barrabás.
ha influido también en el relato de Me; mas no debemos Acerca de este Barrabás, que en Mt 27,18 algunos ma-
perder de vista su orientación teológica. nuscritos le llaman también «Jesús» —Barrabás sería
Desde luego que no puede probarse la amnistía regu- entonces como un apellido: «hijo de Abas» — se han dado
lar de un preso con motivo de una gran festividad; pero algunas indicaciones que parecen probables: pertenecía a
hay ciertos indicios de semejante práctica. El historiador un grupo de hombres que evidentemente hacía poco que
romano Livio habla de una amnistía más amplia con oca- habían provocado un amotinamiento y cometido un homi-
sión de una fiesta (v. 13,8); y en un papiro se nos ha cidio. Estas pequeñas sublevaciones eran entonces muy
conservado el protocolo de una sesión judicial, del año frecuentes y por lo general los romanos las ahogaban in-
85 d.C, en Egipto: un procurador libera a un malhechor mediatamente en sangre. No sabemos nada más concreto
por deseo del pueblo M. Más importante aún es un pasaje acerca de este grupo levantisco ni de su importancia. Una
de la Mishna, en que se mencionan cinco grupos para los combinación con los datos de Le 13,1 o las especulacio-
que se debe sacrificar el cordero pascual; entre ellos hay
85. Cf. C H . B . CHAVEL, The Releasing of a Prisoner on the Eve of Passo-
ver in Ancient Jerusalem, en «Journ. of Biblical Lit.» (60 (1941) p. 273-278;
84. Véase en A. DEISSMANN, hicht vom Osten, Tubinga '1923, p. 229s. asimismo I. BLINZLIR, O . C , p. 317-320.
304 305
NT, Me H, 20
nes acerca de una «sublevación en la fiesta de los taber- Sorprende la brevedad con que se cuenta el curso del
náculos», resultan extremadamente problemáticas. Con ello proceso. Ella confirma la idea de que la Iglesia primitiva
no se dice en modo alguno que Jesús estuviese relaciona- no quería brindar el desarrollo exacto del proceso, sino
do con tales rebeldes. Si la Iglesia primitiva quería encu- sobre todo presentar la pasión de Jesús. Y, pese a cono-
brir una actividad subversiva de Jesús, mal aconsejada cer lo terrible de aquel tormento, el relato más antiguo
habría andado en el mero hecho de referir el episodio no se detiene en las torturas físicas, que sin duda debieron
de Barrabás. padecer también muchos otros hombres, sino que pone el
En Marcos la acción encaminada a la amnistía pas- acento en la injusticia que se cometió con su Señor ino-
cual parte del pueblo, lo cual parece más congruente que cente: Barrabás el sedicioso queda libre; Jesús tiene que
el ofrecimiento que Pilato hace de forma espontánea se- emprender el camino hacia la cruz.
gún Mt 27,17 y Jn 18,39. Con tal motivo lo único que hace La flagelación aparece en conexión estrecha con la
el procurador romano es intentar liberar a Jesús. Pero crucifixión; de hecho era el primer paso hacia la misma
la multitud del pueblo, embaucada por los sumos sacer- para debilitar a los condenados y hacerles todavía más
dotes, reclama el indulto de Barrabás. La ulterior pre- intolerables los tormentos de la crucifixión. La flagelación
gunta de Pilato sobre qué debía hacer con Jesús desata romana — que también podía imponerse (cf. Le 23,22) o
el grito de «¡Crucifícalo!». Es el único pasaje del Evan- aplicarse como castigo independiente para lograr una con-
gelio en que la «multitud» se muestra tan hostil a Jesús; fesión, como tal vez es el caso de Jn 19,1 — consistía en
pero hay que tener en cuenta que aquí sólo se trata de un el azotamiento con el «flagelo» (flagrum), un látigo de co-
determinado sector, adicto a los sumos sacerdotes, difícil- rreas de cuero o de cadenillas de hierro, rematado en las
mente del pueblo en general que tan gustosamente había puntas con piedrecillas o con bolitas de hierro. Probable-
escuchado a Jesús en el templo (Me 12,37), y menos aún mente tuvo lugar en el interior del pretorio. Con ella em-
del pueblo de Galilea, la patria de Jesús. En Marcos toda piezan los padecimientos físicos de Jesús, a quien nada se
la responsabilidad recae sobre los sumos sacerdotes; pero le escatimó de los dolores que los hombres han preparado
este grito de «¡Crucifícalo!», que adquiere caracteres de para los hombres. Los escritores romanos aluden también
un clamor fanático tras la renovada intervención del go- con horror y espanto al castigo de la cruz; era la muerte
bernador en favor de Jesús, sigue siendo un signo pavoroso de los criminales, los esclavos y los rebeldes.
de hasta dónde pueden llevar el odio y la demagogia.
Para Marcos equivale al pleno cumplimiento de la predic-
ción de Jesús de que el Hijo del hombre sería «rechaza- 3. VÍA CRUCIS, MUERTE Y RESURRECCIÓN (15,16-16,8).
do». Pilato cede a la presión del pueblo, deja libre a Ba-
rrabás y «entrega» a Jesús para que sea crucificado. El El corte que hemos introducido después de la condena
término indica aquí la ejecución de la sentencia. Nada se de Jesús, para seguirle ahora en su camino doloroso bajo
nos dice del pronunciamiento formal de la sentencia, pero el peso de la cruz, es un corte artificial que sólo sirve para
sí de una orden de que Jesús fuese azotado. facilitar la visión de conjunto. En la exposición de Me
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sigue inmediatamente la escena de los escarnios por parte cumplimiento formales, pero sí en una alusión implícita a
de los soldados romanos; tras este breve inciso se sale in- la Escritura, incluso en la palabra postrera de Jesús, que
mediatamente del tribunal camino del lugar de la ejecu- es la palabra de un salmo en lengua aramea. Hay refe-
ción. Esto coincide con el hecho de que Marcos no está rencias veladas a los salmos, que expresan los padecimien-
interesado por un relato formal del proceso —ni una vez tos de los justos y que la Iglesia primitiva entendió en un
se menciona la sentencia —, sino que sólo quiere presentar sentido mesiánico, es decir, en relación con su Mesías
la pasión de Jesús. Por ello tampoco debemos esperar nin- moribundo. Estos salmos pasionarios de los justos perse-
gún dato sobre los detalles de la ejecución, sino más bien guidos y humillados cargan el acento principalmente en
un cuadro de los padecimientos de Jesús que se expone a los sufrimientos internos, que la Iglesia ha experimentado
la comunidad, padecimientos que en su dimensión profun- profundamente.
da se presentan precisamente como los del condenado ino- Marcos tuvo que añadir muy poco a este relato que
cente, del justo perseguido, del Hijo de Dios que muere en seguramente ya encontró formado. Deja que el aconteci-
el mayor desamparo. Además de todos los padecimientos miento hable por sí mismo con un lenguaje llano. Sólo
físicos, tiene también que soportar burlas y escarnios, y cabría esperar que, después del mensaje de la resurrección
hasta experimentar el abandono por parte de Dios. Pero que las mujeres escuchan en el sepulcro, hiciera seguir un
con su muerte, que se anuncia con un gran grito, se opera relato de las apariciones (cf. ICor 15,5), sobre todo des-
un cambio: el velo del templo se desgarra, el centurión pués del encargo para los discípulos, y para Pedro en par-
pagano confiesa: «Este hombre era hijo de Dios», y la ticular (16,7), en que se les prometía ver al Resucitado en
presencia de las mujeres cita ya al lector para la mañana Galilea. Pero ahí se interrumpe el relato de Me. Se ha
de pascua. Jesús recibe una sepultura honrosa y, tras el conservado otra conclusión posterior, bien porque no se
reposo sabático, sigue la visita de las mujeres al sepulcro encontró nada más después de Me 16,8 o bien porque se
en el que resuena el mensaje de la resurrección. quiso sustituir con ella el primitivo final de este Evangelio.
Apenas es posible dudar de que el relato de la pasión in-
También en esta última parte de la historia de la pa-
tenta servir, a su modo, a la predicación, que había encon-
sión no puede por menos de reconocerse un montaje teo-
trado su eco más grave en aquella antigua fórmula de fe.
lógico. La comunidad recibe una explicación ilustrada,
que se remonta al acontecimiento histórico, de su profe-
sión de fe, de que Jesús «murió y fue sepultado, y resucitó
al tercer día» (cf. ICor 15,3s), no sin la aclaración, cierta a) Jesús escarnecido como rey de los judíos (15,16-20a).
sólo para los creyentes, de que «murió por nuestros peca- 16
dos». Todo esto no se dice de forma explícita en el rela- Los soldados lo condujeron entonces dentro del pa-
to; pero el otro inciso, que leemos en aquella antigua lacio, es decir, al pretorio, y convocan toda la cohorte.
17
fórmula de fe, «según las Escrituras», sí que se expresa Lo visten de púrpura y le ciñen una corona de espinas
ya en la medida de lo posible en el relato posterior de que habían entretejido; 18 y comenzaron a saludarle: «¿Sal-
la pasión y muerte de Jesús, y nó por medio de citas de ve, rey de los judíos!», K al mismo tiempo que le golpeaban
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la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodi- tonia o en el palacio de Herodes más retirado del templo.
llas, le hacían reverencias. 20a Cuando acabaron de burlarse La gran plaza enlosada, que hay se señala como el Litós-
de él, le quitaron la púrpura y le pusieron sus propios trotos (Jn 19,13), habría sido —si la localización es co-
vestidos. rrecta— el lugar del tribunal en las proximidades de la
fortaleza Antonia. Entre los soldados romanos tal vez se
Después de la condena de Jesús, el cuerpo de guardia encontraban también tropas auxiliares sirias, bien conocidas
romano ejercita con él su petulancia haciendo objeto de por su odio contra los judíos. Así se explicaría aún mejor
sus burlas crueles al «rey de los judíos». Lucas pasa por alto los groseros y odiosos escarnios de Jesús como el «rey
la escena, sin duda no sólo para evitar una segunda burla de los judíos»; los propios judíos evitaban esta designación
después del escarnio de Jesús por obra de los judíos, sino y preferían hablar del «rey de Israel» (15,32).
también por consideración a los romanos. Juan trae la El episodio está contado de una manera gráfica: los
«coronación de espinas» en el curso de la sesión judicial; soldados visten a Jesús una tela purpúrea, tal vez un viejo
según él, Jesús viene presentado al pueblo como un pobre manto de soldado de color rojo y le colocan sobre la
rey de burlas (Jn 19,2-5). Como esta escena tiene para cabeza una corona tejida de espinas. Abrojos y zarzales
el cuarto evangelista un sentido profundo — «Aquí tenéis abundan en Palestina. No hay por qué pensar en grandes
al hombre» —, seguramente que la ha anticipado por esa espinas taladrantes; muchos exegetas creen que el casquete
razón. Sólo después de la condena podían atreverse unos de espinas no produjo a Jesús ningún hematoma sanguino-
soldados romanos a practicar una conducta tan petulante lento. Los soldados estaban más interesados en una acción
con un preso. La escena es históricamente digna de crédito de burla que en añadir nuevos dolores corporales. El
y perfectamente imaginable en el tiempo intermedio hasta manto de púrpura, la diadema y el cetro eran las insig-
la ejecución. Pertenece sin duda al relato de la pasión nias regias que los soldados imitaron en el «rey de los
anterior a Me y demuestra que la Iglesia primitiva conser- judíos» con cosas ridiculas. Así le dieron una caña, primero
vaba un recuerdo doloroso y vivo precisamente de tales en la mano seguramente (Mt 27,29), hasta que se la
humillaciones de su Señor. No debió serle muy difícil co- quitaron golpeándole con ella la cabeza. Se burlaban de
nocer este episodio, que tuvo lugar en el interior del él con una «genuflexión», como la que debían practicar
pretorio, pues los soldados pudieron haberlo contado. los grandes y personajes ilustres ante un rey.' Pero la
«Toda la cohorte» no es la guarnición permanente de escena terminó de modo grosero escupiéndole por desprecio
la fortaleza Antonia, sino la escolta que el gobernador y golpeándole con la caña. Todo esto viene referido sin
había llevado consigo desde Cesárea; pues, como motivo paliativos, aunque sin exageraciones, y sobre el.compor-
de las grandes festividades, que fácilmente podían dege- tamiento de Jesús no se dice ni una sola palabra. Es
nerar en amotinamientos y sublevaciones a causa de la la víctima indefensa de unos rudos soldados.
gran afluencia de peregrinos, solía abandonar su residencia En la antigüedad conocemos varias parodias simila-
junto al mar para acudir a la capital. No cabe decidir de res, de casos aislados y de usos regulares. Según Filón
forma segura si en Jerusalén residía en la fortaleza An- de Alejandría, con ocasión de la entrada de Agripa en la
310 311
capital egipcia un tonto, de nombre Carabas, fue coronado
con una corona de papel, cubierto con un manto y pro- b) Vía crucis y crucifixión (15,206-27).
visto de una caña en la mano, y después se imitó una
audiencia solemne; todo ello para burlarse del rey judío. 20b
Luego lo sacan para crucificarlo. 21 Y a un hombre
En las fiestas saturnales, según un relato martirial antiguo, que pasaba por allí, que volvía del campo, Simón de
un soldado hacía el papel de Cronos y debía después drene, pudre de Alejandro y de Rufo, lo obligan a llevarle
morir como ofrenda en honor del dios. Entre los persas la cruz.
se dejaba campar por sus respetos a un malhechor, cual 22
Lo conducen, pues, al lugar llamado Gólgota, que
si fuese un rey, hasta que se le flagelaba y colgaba. Pero quiere decir lugar «de la Calavera». 23 Le daban vino
establecer cualquier tipo de conexión entre los escarnios de mezclado con mirra, pero él no lo aceptó. 24 Luego lo
Jesús y estos usos es un error de la investigación, empe- crucifican y se reparten sus vestidos, echando suertes so-
ñada en ver por todas partes razones míticas o supersti- bre ellos, a ver qué le tocaba a cada uno. 2S Era la hora
ciosas. La historia de Carabas es naturalmente parango- tercera cuando lo crucificaron. 26 Y encima estaba escrito el
nable; pero no puede aducirse para explicar las burlas de título de su causa: El rey de los judíos. 21 También cru-
Jesús por la semejanza de nombre con Barrabás. cifican con él a dos ladrones: uno a su derecha y otro
Para la Iglesia primitiva y para Marcos la escena a su izquierda.
burlesca tiene el valor de la tradición porque conservaba
el recuerdo doloroso de los escarnios de Jesús como rey En un lenguaje sobrio, que describe los hechos de
de los judíos. Como tal fue llevado a la cruz: pospuesto forma escueta y se abstiene de expresar cualquier senti-
a Barrabás, condenado por el juez romano, escarnecido miento, se narra ahora la ejecución de la sentencia. Mar-
por los soldados, objeto de las burlas de los judíos cos debió agregar al relato antiguo, en el mejor de los
bajo la misma cruz y expuesto a la vergüenza ante el mun- casos, la observación de que Simón de Cirene era padre
do por el título que pendía sobre su cabeza. Y, a pesar de de Alejandro y de Rufo, la explicación del nombre «Gól-
todo ello, era y es para la Iglesia primitiva soberano y rey, a gota» y el dato de la hora en que se efectuó la crucifixión.
quien el propio Dios entregó su poder. Marcos no destaca En los relatos de la pasión de los otros Evangelios han
con mayor relieve este aspecto, porque le interesa una penetrado numerosos detalles; así, en Lucas el diálogo
dimensión todavía más profunda: Jesús es el Hijo de con las hijas de Jerusalén (Le 23,27-31); en Mateo, una
Dios, a quien los hombres han de irrogar el mayor oprobio, reflexión sobre la bebida narcótica (Mt 27,34); en Juan,
porque Dios así lo ha decretado para llevarlos a la con- una discusión sobre la inscripción de la cruz y ciertos
versión por medio de la maldad de ellos y de su amor detalles sobre la repartición de los vestidos (Jn 19,19-24).
oculto. Pero Marcos quiere también avergonzar a sus lec- Se echa de ver una meditación creciente sobre el vía crucis
tores que se resisten al seguimiento de su Señor vilipen- y la crucifixión de Jesús a la luz del Antiguo Testamento.
diado. También en Marcos podemos reconocer ciertas resonancias
teológicas, pese a la breve mención de los hechos.
312 313
Una descripción del tormento de la cruz 86 era innece-
los holocaustos 87. Pero en realidad, el Gólgota, la «Cala-
saria para los hombres de entonces. En el lugar de la
vera» no era más que la colina de los ahorcados de
ejecución se hallaban, por lo general, palos que servían
nuestras ciudades medievales.
como madero vertical de la cruz; por el contrario, el
Jesús debía estar tan debilitado que los soldados obli-
madero horizontal debían llevarlo personalmente los pro-
garon a un hombre, que casualmente venía del campo, a
pios condenados. Con los brazos extendidos se les clavaba
llevar el madero de la cruz de Jesús. No existía ningún
o ataba al palo horizontal y finalmente eran izados sobre
fundamento jurídico para semejante prestación personal;
el madero vertical. El camino hacia el lugar de la ejecu-
pero los soldados no se preocuparon de tal requisito. La
ción, con el pesado leño sobre los hombros, resultaba
primitiva tradición cristiana ha conservado el nombre de
para los condenados un suplicio penosísimo, debilitados
ese hombre: Simón. Sin duda había vivido antes en
como iban por la flagelación. El lugar se encontraba fuera
Cirene —Norte de África— donde había una floreciente
de los muros de la ciudad; también Jesús «padeció fuera de
colonia judía, y como muchos otros judíos piadosos ya
la puerta» (Heb 13-12).
en su ancianidad se había establecido en Jerusalén (cf.
El nombre de. ese lugar se nos ha transmitido de
Act 2,10; 6,9). Sólo Marcos nombra a sus dos hijos,
manera uniforme como «Gólgota» y con la traducción
Alejandro y Rufo, que seguramente eran cristianos cono-
de «Calavera», probablemente por la figura que presen-
cidos en la comunidad (¿romana?, cf. el nombre de Rufo
taba, que semejaba una bóveda craneana. Su emplaza-
en Rom 16,13). Marcos espresa la acción de llevar la
miento en la iglesia actual del Sepulcro es digno de crédito,
cruz con el mismo verbo que en la sentencia de Jesús
aunque se discute el trazado del llamado segundo muro;
sobre el seguimiento (8,34); Lucas lo expresa de forma
pero la tumba en que se depositó el cadáver de Jesús y
más clara: «y lo cargaron con la cruz, para que la llevara
que, según Jn 19,41, se hallaba en un jardín sobre el
detrás de Jesús» (Le 23,26). Este Simón se convierte así
mismo lugar, está todavía mejor atestiguada. Recientemente
en modelo para los lectores cristianos. Juan pasa por
se han descubierto detrás del santo sepulcro otras tumbas
alto este detalle y, de acuerdo con su cristología, dice
judías, y esto es un indicio seguro de que el lugar quedaba
que Jesús llevó personalmente su cruz (19,17). Aunque
extramuros de la ciudad. Con el cabezo rocoso, que se
esto bien puede referirse al comienzo del camino doloroso;
denominaba Gólgota —formación lingüística aramea —
pero el dato en nuestro evangelista delata un sentido para
se han conectado después numerosas especulaciones. Se
los detalles históricos.
decía que allí estaba enterrada la calavera de Adán, que
era el centro de la tierra, y también el lugar del sacrificio El vino aromatizado con mirra era una bebida estu-
de Isaac (el monte Moria de Gen 22,2); y las especulaciones pefaciente para que el delincuente resistiese los terribles
cristianas coincidieron con las judías en señalar la roca dolores. Está atestiguada como una costumbre judía, aun-
sagrada como el lugar en que se encontraba el altar de
87. J. JEREMÍAS, Colgotha, Gottinga 1926; C. KOPP, Die heiligen Statten,
p. 422-452 — también sobre la historia de las peregrinaciones —; A. PARROT.
86. Con mayor amplitud en J. BLmzLER, o . c , 375-381. Golgotha et Saini-Sépulcre, Neuchatel - París 1955 (con predominio del aspecto
arqueológico).
314
315
que no consta entre los romanos. Es posible que unas mu-
jeres judías hubiesen preparado esta amarga bebida y se el abismo del designio divino que permitía comprender
la entregasen a los soldados para que se la dieran a Jesús. un poco del terrible acontecimiento.
Pero Jesús no toma el vino; cosa que para el evangelista La obra de la crucifixión —la hora tercia o tercera
es un signo de que Jesús quería soportar con plena con- = las 9 de la mañana — posiblemente ha entrado después,
ciencia los dolores y la muerte. Mateo anota que lo gustó, por obra del evangelista o de algún copista temprano.
aunque no quiso beberlo (27,34). La bebida posterior con El dato viene después del reparto de los vestidos, menciona
el vinagre rebajado (15,36) tiene otro sentido, aunque de nuevo la crucifixión (cf. v. 24a), y choca además con
pronto se relacionó con el Sal 69(68),22; una y otra se en- Jn 19,14 donde se dice que era la hora sexta cuando se
tendieron, de acuerdo con ese salmo doliente, como una promulgó la sentencia. Una hora intermedia tal vez daría
tortura de Jesús. Una vez más con el vino mirrado Marcos el momento histórico del suceso. En Marcos se descubre
se atiene a la verdad histórica; pero da también un un esquema que procede por grupos de tres horas (cf.
sentido teológico al gesto de rechazo de Jesús. v. 33). ¿Se alude de este modo al plan divino que late
La crucifixión propiamente dicha no viene descrita; bajo todo ello?
el tacto y el sentido de las formas se lo prohibían a la Suprimiendo el v. 25, Jesús podría haber sido crucifica-
Iglesia primitiva. Pero se describe la última pobreza de do lo más pronto hacia el mediodía, e inmediatamente
Jesús en un episodio cuya veracidad histórica no hay después habrían sobrevenido las tiineblas.
por qué poner en duda: en el sorteo de los vestidos de Para el relato antiguo era más importante el motivo
Jesús por los soldados. A ello tenían derecho el piquete de la condena que se había fijado sobre la cruz, por
de soldados encargados de la ejecución. Este reparto y encima de la cabeza del crucificado. En Marcos y en
sorteo de las vestiduras de Jesús recordaba a la Iglesia Lucas no aparece el nombre de Jesús aunque no debía
primitiva un pasaje de aquel salmo (22 en hebreo, 21 en faltar. Al antiguo relato le interesaba sobre todo la desig-
la versión griega) que parecía señalar de un modo particu- nación de «rey de los judíos», que marcaba a Jesús como
lar los padecimientos de Jesús. Es la oración atribulada un agitador político, pero que decía la verdad en un
de un hombre atormentado, pero que es escuchado y salva- sentido más profundo. Así lo ha comprendido el cuarto
do de la angustia más profunda y en la última parte evangelista, lo ha reelaborado en su relato del proceso
ofrece a Dios un sacrificio de acción de gracias. Ya en y lo ha subrayado para los lectores prestando especial
Marcos las palabras están acomodadas al texto griego atención al título de la cruz (la escritura en tres lenguas,
(Sal 21,19), aunque no se cite expresamente el cumpli- la objeción de los judíos, Jn 19,19-22).
miento de la Escritura. En todos los relatos evangélicos se menciona a los
Ésta es la manera con que la Iglesia primitiva, y dos hombres crucificados con Jesús; no cabe dudar del
Marcos con ella, exponía la pasión de Jesús: para los hecho de que Jesús fue fijado al madero y que murió
lectores avisados los hechos aparecían bajo una nueva entre otros dos condenados. Más difícil resulta contestar
luz a través de las palabras de la Escritura y se les abría a la pregunta de quiénes eran aquellos ajusticiados. En
Me y Mt se les designa como «ladrones»; en Le 23,33, como
316
317
«malhechores». La expresión griega de Me aparece tam-
mismo de la cruz, para que veamos y creamos!» También
bién en Flavio Josefo para designar a los sediciosos po-
los que estaban crucificados con él lo insultaban.
líticos; esto sin embargo no es motivo suficiente para 33
Llegada la hora sexta, quedó en tinieblas toda la tierra
tener a tales hombre por rebeldes que hubiesen tomado
hasta la hora nona. 34 F a la hora nona clamó Jesús con
parte en el motín recordado en 15,7. El indulto de Ba-
voz potente: Eloí, Eloí, lama sabakhthaní. Lo cual quiere
rrabás no apoya tal hipótesis; como quiera que fuese, el
decir: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desampa-
relato antiguo no sabía de ellos nada más, y los considera
como ladrones comunes. rado?» 35 Y algunos de los que por allí estaban, decían al
oírlo: «Mira, está llamando a Elias.» 36 Corrió entonces
También en el hecho de que Jesús fuera crucificado
uno a empapar una esponja en vinagre, y poniéndola en
entre dos malhechores se reconoció el cumplimiento de la
la punta de una caña, le daba de beber, diciendo: «¡De-
Escritura, concretamente de un pasaje del cántico del
jadlo! Vamos a ver si viene Elias a bajarlo.» ^Entonces
siervo de Yahveh: «Fue contado entre los malhechores»
Jesús, lanzando un potente grito, expiró.
(ls 53,12). Pero sólo Lucas cita explícitamente este texto,
y no en el relato de la pasión sino dentro de la última
cena, en el cenáculo (Le 22,37). En Marcos sólo algunos Las horas que Jesús pendió de la cruz están llenas
manuscritos agregan esta cita de cumplimiento al final de los insultos y escarnios de los hombres. Una vez más
de nuestra sección — como v. 28 —; pero el versículo la Iglesia primitiva no ha descrito los dolores corporales
no pertenece seguramente al texto original, sino que debió sino que se hace eco de sus padecimientos internos. La
introducirlo algún copista posterior fundándose en el men- clave de estos sufrimientos psíquicos la encontró en el
cionado pasaje de Lucas. El relato antiguo dejaba hablar Sal 22(21), donde según el texto griego se dice: «Todos
simplemente a los hechos, y su lenguaje era ya por sí los que me veían se mofaban de mí, movían los labios
solo bastante duro: el Hijo de Dios fue ejecutado como y sacudían la cabeza diciendo: Ha confiado en el Señor,
un vulgar malhechor. que le libre y le salve, si es que le quiere (salvar)» (v. 8s).
Las coincidencias son evidentes: mofas (insultos), menear
la cabeza y el tema «salvar». Del mismo salmo procede
también la última palabra de Jesús, que viene transcrita en
c) Padecimientos en la cruz y muerte de Jesús (15,29-37).
lengua aramea y en su versión griega. Se trata del comienzo
29 del salmo y es de enorme importancia para la situación
Y los que pasaban por allí lo insultaban, moviendo
de Jesús. Frente a las burlas de los hombres, de los que
la cabeza y diciendo: «¡En! Tú que destruyes el templo
se mencionan tres grupos, brota el grito de oración de
y lo reconstruyes en tres días: 30 sálvate a ti mismo bajando
Jesús que expresa su abandono por parte de Dios; unas
de la cruz-» 31 Igualmente, también los sumos sacerdotes
y otro según el salmo de lamentación interpretado mesiá-
se burlaban de él, juntamente con los escribas, diciéndose
'nicamente. En conexión con ello está la falsa interpretación
unos a otros: «Ha salvado a otros, y no puede salvarse
de que Jesús llama a Elias, con la que enlazan a su vez
a sí mismo: 32 ¡El Mesías, el rey de Israel: que baje ahora
el acto de abrevar a Jesús con «vinagre» y su postrer
318
319
grito. Se trata evidentemente de tradiciones antiguas sobre puesto su confianza en Dios (Sal 22,9). Dios no le aporta
la defunción de Jesús. Entre los insultos de los hombres salvación alguna; tendrá que salvarse a sí mismo.
y el clamor de Jesús pidiendo ayuda se encuentra la anota- Los otros dos grupos de blasfemos burlones ha podido
ción de las tinieblas, que difícilmente puede deberse al introducirlos por primera vez el evangelista, que una vez
propio Marcos. En lo esencial el evangelista es deudor más inculpa a los sumos sacerdotes y a los escribas,
de este cuadro a la tradición; la pregunta única es saber emplea a menudo el giro «unos a otros» o «entre sí»,
cómo lo entendió él. iguales en el texto original (4,41; 8,16; 9,34) y que ya
En la expresión «los que pasaban» —también Simón empleó el vocablo «burlarse» (10,34; 15,20). Es «rasgo
viene del campo—, la tradición ha conservado el re- fino que Marcos observa» (Lagrange) que, al no consi-
cuerdo de que el Gólgota no estaba lejos de la puerta de la derarlo conveniente con su dignidad, no lanzan sus escar-
ciudad, por la que entraba y salía mucha gente. Dato nios a voz en grito, sino que se burlan entre sí. «Ha
que habla también en favor de la víspera del día de salvado a otros» es una alusión a las curaciones de Jesús
pascua. Pero la indicación no tiene especial relieve, como (cf. 3,4; 5,23.28; 6,56); a las que los dirigentes judíos no
tampoco el «todos los que me veían» del Sal 21,8; sus habían prestado ningún crédito, y por ello no se habían
burlas se traducen aquí por «insultos», tal vez no sin dejado conducir a la fe. Ellos solicitaron de Jesús «una
cierta intención, pues la correspondiente palabra griega señal venida del cielo» (8,11) y una prueba de su autoridad
se emplea frecuentemente para indicar la blasfemia contra (11,28). En opinión de ellos, Jesús se atribuyó falsamente
Dios (cf. Me 2,7; 3,29; 14,64) y en el mencionado pasaje la dignidad de Mesías y de rey de Israel. Marcos pensará
del salmo se utiliza otro vocablo. Para Marcos se trata en la confesión de Jesús delante del sanedrín (14,62). Se
de una blasfemia contra el Hijo del hombre que vendrá añade lo de «rey de Israel» en razón del título de lá
algún día con la majestad divina. cruz; pero los príncipes de los sacerdotes no dicen «judíos»,
El sacudir la cabeza, gesto que expresa una compa- sino que emplean el viejo título honorífico de «Israel».
sión burlona (cf. Job 16,4; Eclo 13,3), procede del ver- Finalmente, se menciona también a los otros dos ajusticia-
sículo del salmo. Pero se expresa el contenido de las dos que también insultan a Jesús. Jesús está rodeado de
burlas, donde destaca la alusión retrospectiva a la palabra burlas e insultos.
sobre el templo (14,58). ¿Ha desempeñado en la sesión Las tinieblas que cubren «toda la tierra» desde la
del tribunal judío un papel más importante del que permite hora sexta a la hora nona, no son un oscurecimiento
suponer la exposición de Marcos? La fórmula es aquí natural del sol. Ya los antiguos sabían que tal eclipse
más escueta, suficiente para el evangelista que ya ha re- no era posible durante la fase de luna llena, que era la
cordado dichas palabras, pero significativa para el antiguo de la fiesta de pascua. Por ello piensan otros exegetas en un
relato porque refleja una inculpación judía contra Jesús, y oscurecimiento debido a una tempestad de arena — «no-
que todavía iba a seguir preocupando al cristianismo pri- ches de siroco» —; pero apenas cabe buscar una explica-
mitivo (cf Act 6,14). ¡Sálvate a ti mismo bajando de la ción natural. Como indica la expresión «toda la tierra»,
cruz!, es la burla mordaz que se lanza contra quien ha incluso traduciendo «todo el país», puede indicarse un
320 321
NT, Me II, 21
acontecimiento simbólico, la tristeza de la creación por el mitiva transmitiese la palabra de Jesús en la lengua aramea
drama que se desarrolla en el Gólgota. Las tinieblas que ella entendía, hace suponer que no sólo quería mostrar
solares eran para los hombres de entonces sucesos pavo- a Jesús recitando ese salmo de lamentación, sino que
rosos y fatídicos al tiempo que signos, por lo cual pasan también tomaba muy en serio el contenido de ese ver-
a ser un rasgo habitual en los cuadros apocalípticos. En sículo introductorio. No hay, pues, que rebajar el peso
el profeta Amos se dice: «Sucederá en aquel día, dice el de tales palabras diciendo que Jesús rezó el salmo, en el
Todopoderoso, que el sol se pondrá al mediodía y haré cual se pasa del más profundo desamparo a la acción de
que la tierra se cubra de tinieblas en pleno día» (8,9). gracias y al himno de alabanza por la liberación, deba-
No es preciso suponer que las tinieblas durante la muerte tiéndose desde el alejamiento de Dios hasta la plena con-
de Jesús en la cruz hayan entrado directamente de ese fianza, o que en su oración cargó el acento en el final
pasaje en el antiguo relato de la pasión; pero que éste se de ese salmo. Nadie puede saber las ideas que pasaron
inclinase hacia los rasgos simbólicos se echa de ver tam- realmente por el alma de Jesús; pero lo que la Iglesia
bién en el desgarrarse del velo del templo después de la primitiva quiso expresar introduciendo la palabra del sal-
muerte de Jesús (v. 38). Marcos, que personalmente no mo es la profunda angustia anímica de Jesús y su aban-
acusa esa tendencia — a diferencia de Mateo —, ha acep- dono por parte de Dios. Para Marcos son las heces del
tado la anotación y, dentro del contexto de su teología cáliz al que Jesús se refirió en Getsemaní rogando al
de la pasión, la ha entendido seguramente como una Padre que lo alejase de él. El desamparo de Jesús en esta
expresión más de la obscuridad profunda que rodea la hora tenebrosa tiene caracteres abisales. Con «voz potente»
muerte de Jesús. clama desde su tribulación indecible «al que podía sal-
El punto más alto de la pasión de Jesús se alcanza varlo», como dice Heb 5,7.
con el grito atormentado con que llora su desamparo por Algunos de los asistentes que lo oyen suponen que
parte de Dios. Aquí la Iglesia primitiva ha conservado ha llamado a Elias. Los crucificados pendían a no mucha
incluso el tenor semítico del Sal 22,2, no según el texto altura del suelo y eran vigilados por los soldados. No
hebreo, sino en lengua aramea. Esta tradición se remonta, se dice que fuera una falsa interpreatción malintencionada.
pues, seguramente a la comunidad judeocristiana que to- Si aquella gente hubiese entendido debidamente que Jesús
davía hablaba arameo; también en algunos otros pasajes invocaba a Dios, hubiese encontrado aún mayor motivo
ha conservado Marcos algunas palabras arameas (5,41; de burla, dada su actitud malévola. Hay que suponer que
7,34; 10,51). Mateo ha alterado el tenor literal, presentando se trata de un recuerdo verídico. La confusión con el
la invocación a Dios en hebreo (Eli), probablemente porque nombre de Elias se explica bien, al menos si Jesús pro-
así se explicaba mejor la confusión cori «Elias». Se dis- nunció la invocación a Dios en hebreo; tal vez el resto
cute si Jesús pronunció personalmente su oración en hebreo del versículo del salmo lo recitó de modo que el pueblo
o en arameo M. Pero el hecho de que la comunidad pri- no lo escuchó. En el judaismo Elias pasaba por ser el
88. Cf. M. REHM, Eli, Eli, lamma sabakhthani, en «Bibl. Zeitschr.» 2 tMein Gott, mein Goit, warum hast du mich verlassen?» (Mk 15,34 Par), ibid.
(1958) p. 275-278. Mateo transmitiría el tenor exacto de las palabras; J. GNILKA, 3 (1959) p. 294-297: Jesús habría orado en hebreo.
322 323
auxiliador en muchas necesidades. Aquí queda excluida ¿Cómo ha entendido Marcos ese clamor de Jesús mo-
la significación mesiánica del gran profeta, al que se ribundo? ¿Es el mismo que se articuló con la palabra del
esperaba como precursor del Mesías y como restaurador salmo a que acaba de referirse (v. 34)? ¿Lo ha interpretado,
de todas las cosas (cf. Me 9,12). Jesús lo llama, así piensa pues, como expresión de la angustia, desamparo y hasta
aquella gente, como auxiliador en las necesidades. Inme- desesperación más profundos? Mateo habla inequívoca-
diatamente corre uno, empapa una esponja en «vinagre» mente de un nuevo clamor (27,50). Si Marcos lo entiende
y dice: «Dejadlo, vamos a ver si viene Elias a bajarlo.» también así, es posible que haya interpretado este nuevo
Desde el punto de vista histórico debe tratarse de una grito inarticulado de Jesús como un signo de superación
bebida refrescante, consistente en vinagre muy rebajado y de victoria. En ese sentido habla la inmediata reacción
(posea) que los soldados llevaban consigo. En la Iglesia del centurión romano que confiesa: «Verdaderamente este
primitiva la acción se interpretó, bajo el recuerdo del Sal hombre era hijo de Dios.» Jesús, pues, habría sido libe-
69(68)22 —«mezcláronme hiél en la comida y en mi rado del más profundo abandono de Dios y ya en su
sed me abrevaron con vinagre» —, como un nuevo tor- muerte habría manifestado su justificación por parte de
mento. En Marcos y en Mateo no está completamente Dios. A la luz del salmo, cuyo comienzo recitó Jesús, es
claro el motivo que impulsó al abrevador. Puede haber probable esta interpretación, pues al final del mismo se habla
sido un sentimiento de compasión hacia el sediento, aunque de que Dios libra al atribulado. No se puede atribuir a
también ha podido ser el propósito de alargar su vida. Marcos simplemente una interpretación psicológica, como
En Mateo no es el que empapa la esponja y la acerca si Jesús recitando aquel salmo ya hubiese alcanzado la
a los labios de Jesús quien habla, sino los otros: «¡Déjalo!, confianza victoriosa en Dios. Marcos no quiere atenuar
vamos a ver si viene Elias a salvarlo.» La palabra tiene en modo alguno las tinieblas densísimas ni la angustia
asimismo un tono burlón. Lucas asigna el hecho a los interna del Hijo del hombre, mas quiere también expresar
soldados con mala voluntad (23,36). Juan también lo en el acto mismo de la muerte la liberación y justificación
explica de distinto modo (19,28). de parte de Dios, el libramiento del Hijo de Dios del
Los crucificados pendían durante largo tiempo en la poder de la muerte.
cruz; el saliente sobre el que cabalgaban sostenía los cuer- No nos es posible establecer con certeza cuál fue la
pos hasta que al fin sobrevenía la muerte, generalmente última palabra de Jesús en la cruz entre «las siete pa-
por asfixia. Por ello, resultan tan sorprendentes en el caso labras» formadas después mediante la adición de las frases
de Jesús el rápido desenlace y el grito fuerte que lanza que nos han transmitido los distintos evangelistas. Cada uno
antes de morir. Sobre la causa física de la muerte de de éstos ha dispuesto a su modo las palabras del Crucificado
Jesús se ha discutido mucho. Hay médicos que diagnos- y cada uno ha dado su propio sentido a la última palabra o
tican como tal el agotamiento; otros, un shock traumático grito de Jesús. Lucas nos presenta a Jesús muriendo con
o un colapso cardíaco. La Iglesia primitiva no se ha intere- la palabra serena y piadosa del salmo: «Padre, en tus
sado por la cuestión; pero apenas cabe dudar de la muerte manos encomiendo mi espíritu» (23,46, según el Sal 30,6).
rápida y del gran clamor. En Jn 19,30 Jesús pronuncia una palabra majestuosa:
324 325
«Todo se ha cumplido.» Los ensayos por reducir las que miraban desde lejos, entre las cuales estaban también
distintas tradiciones e interpretaciones a un orden histó- María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor
rico, que les dé sentido, siguen siendo problemáticos 89 . Lo y de José, y Salomé, 41 las cuales, cuando él estaba en
único que consta es aquel potente grito, del que habla la Galilea, lo seguían y le servían, y otras muchas que ha-
tradición más antigua, grito que resultaba extraordinario bían subido con él a Jerusalén.
en un crucificado y que conmovió a los circunstantes.
Deberíamos respetar el misterio y postrarnos ante la La importancia de la hora en que Jesús rinde su espí-
majestad de este moribundo, tanto si quieremos consi- ritu la subrayan un par de hechos que la Iglesia primitiva
derarlo como la última revelación de la humanidad de nos ha transmitido. Y una vez más hemos de preguntarnos
Jesús o como un signo oculto de su proximidad a Dios qué sentido tienen para Marcos. El primero es el desga-
y de su divinidad. En la frontera de la muerte el misterio rramiento del velo del templo, hecho que evidentemente
de una vida humana se condensa o se desvela. En la se ha interpretado de manera simbólica. Surge ahora la
muerte de este hombre nos enfrentamos una vez más con cuestión de saber si se trata del velo interior que separaba
todo el misterio de su persona y de su ministerio sobre el santo del santísimo o del velo exterior que pendía en la
la tierra. Por ello ambas meditaciones tienen su razón de parte frontal del templo. Según el vocablo griego ambas
ser; de nuestra propia sensibilidad dependerá que nos ilu- interpretaciones son posibles. Pero, habida cuenta del fuerte
mine la hondura de su humanidad o la oculta grandeza simbolismo del dato, muchos intérpretes piensan en el velo
de su divinidad. interior. Pero, aun prescindiendo de que su rotura no
podía conocerse públicamente, también conserva el sim-
bolismo por otras razones el velo exterior, visible a quie-
d) Acontecimientos que siguieron (15,38-41). nes visitaban el templo. Según una tradición judía, cuarenta
años antes de la destrucción del templo se apagó la lámpara
38
Y el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo. del lado occidental y aunque por la tarde se cerraron las
39
Al ver el centurión, que estaba allí frente a Jesús, puertas del templo, a la mañana siguiente aparecieron
de qué manera había expirado, dijo: «.Realmente este abiertas. Lo cual se interpretó como un signo de mal
hombre era Hijo de Dios.» w Había además unas mujeres agüero. No hay por qué suponer una relación directa
de esta tradición con el suceso referido por Marcos; pero
89. Interesante es la hipótesis de TH. BOMAN, Das lelzte Wort Jesu, en
tal vez sirva para esclarecer el pensamiento de la Iglesia
«Studia Theologica» 17 (1963) p. 103-119: Jesús habría dicho di alta = «Tú primitiva: el velo que sustraía al santuario a las miradas
(eres) mi Dios», y los judíos habrían entendido: eliyya tha — cjElías, ven!»
Las palabras de Jesús serían una cita de Sal 118,28 (salmo del hallel); pero la
profanas y que debía proteger la santidad del templo, se
Iglesia primitiva las habría interpretado como del salmo 22, donde aparece la desgarra; el ordenamiento cultual hasta entonces vigente
expresión en el v. 11. De ahí las diversas interpretaciones que después dieron
los evangelistas. En su origen la última palabra de Jesús habría sido una llama-
llega a su fin; cesa la antigua alianza.
da jubilosa al Padre. Hipótesis ingeniosa, pero que no se impone, porque las En las especulaciones judías este velo (exterior) del
palabras de Jesús sólo se nos han conservado en la interpretación de los evan-
gelistas. templo tiene otro sentido simbólico, pues representa al
326 327
universo creado. Pero este sentido cósmico y la impor-
Jesús se desvela el misterio de su persona: su filiación
tancia de la muerte de Jesús de cara al universo, aparecen
divina.
sobre todo en Mateo que relaciona con dicha muerte otros
Las mujeres, que contemplan la escena de lejos y a las
acontecimientos: se produce un terremoto, las rocas se
que se llama por su nombre, tienen otro significado: apa-
parten, se abren los sepulcros y muchos cuerpos de los
recen como las representantes de la comunidad creyente.
santos que dormían resucitan; signos todos de un aconte-
Estas mujeres, mencionadas por sus nombres personales,
cimiento escatológico de alcance cósmico, de la salvación
«seguían» ya a Jesús en Galilea y le han prestado sus
final. Marcos ve sin duda el desgarramiento del velo del
servicios; después se alude a otras que habían subido
templo simplemente como un signo de Dios o como una
con él a Jerusalén. Los discípulos de Jesús no podían
señal fatídica que marca el final del culto antiguo.
aparecer después de su desbandada; pero no faltan per-
De acuerdo con todo esto la confesión del centurión
sonas fieles que al menos asisten «desde lejos».
pagano adquiere un alto valor positivo para el mundo
gentil, y especialmente para los lectores cristianos del Marcos ha encontrado ya establecida esta tradición.
Evangelio de Marcos procedentes del paganismo. Este Las tres mujeres, cuyos nombres se dan, vuelven a apare-
testigo imparcial de la muerte de Jesús confiesa: «Real- cer nuevamente en el relato de la visita al sepulcro (Me
mente este hombre era Hijo de Dios.» El carácter especial 16,1) y en el mismo orden: María Magdalena (= de Mag-
de su muerte —probablemente se piensa en el potente dala); otra María, a la que se determina mejor como
grito — ha impresionado al pagano que estaba frente a madre de Santiago el Menor — por su estatura o también
la cruz, y manifiesta su impresión en unas palabras que, por su edad— y de José; y finalmente, Salomé. A María
habida cuenta de su forma de pensar, apenas pueden Magdalena se la menciona en todos los episodios del
significar otra cosa que «era realmente un hombre extra- sepulcro en los que ocupa un lugar fijo. La otra María
ordinario, un hombre divino»; en Lucas «era un justo, es es probablemente la madre de dos «hermanos del Señor»,
decir, un hombre inocente». Pero la comunidad cristiana, de tal modo que sus hijos se identificarían con Santiago
llevada de su propia fe, deduce de tal manifestación la y José, nombrados en Me 6,3. Lo que no se demuestra
profesión de fe en la filiación divina de Jesús. Para Mar- es que esta María fuera la mujer de Clopás o Qeofás,
cos lo más importante es la atribución a Jesús de una padre de los hermanos del Señor, Simón y Judas, según
dignidad que sólo a él convenía (cf. 1,11; 9,7; 12,6) y que una noticia posterior (cf. Jn 19,25). Su esposo era posi-
nunca antes le había dado hombre alguno (el sumo sacer- blemente un pariente próximo de la madre de Jesús. En
dote únicamente le había preguntado si lo era). Por ello, Me 16,1 se la nombra sólo, con una indicación más breve,
esta profesión de fe del centurión pagano, al momento «la de Santiago», sin duda porque poco antes ya la había
de la muerte de Jesús, constituye un hito importantísimo, presentado el evangelista (15,40). Según Mt 27,56 la Salo-
la afirmación de un cambio profundo, un eco anticipado mé de aquí es seguramente la madre de los hijos de
de la plena confesión de fe de la comunidad que tiene Zebedeo, pues así se la designa en el mismo pasaje, aunque
conocimiento de la resurrección de Jesús. En la muerte de sin dar su nombre. Si se menciona a estas mujeres tanto
aquí, cerca de la cruz de Jesús, como en la mañana de
328
329
pascua, cabe reconocer una tradición que unía la pasión 44
Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto. Llamó en-
y resurrección de Jesús con la tumba vacía mediante la tonces al centurión y le preguntó si efectivamente había
visita de tales mujeres. muerto ya. 45 Informado de ello por el centurión, concedió
Que algunas mujeres hayan seguido a Jesús en Galilea benévolamente el cadáver a José. ^ Éste, después de com-
y le hayan servido cuidándose de su sostenimiento, sólo prar una sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la
lo dice aquí el Evangelio de Marcos; pero lo confirma sábana y lo depositó en un sepulcro que estaba excavado
otro pasaje independiente del tercer Evangelio (cf. Le en una roca; luego hizo rodar una piedra sobre la puerta
8,2-3). En dicho pasaje Lucas menciona también a otras del sepulcro. 47 María Magdalena y María, la madre de
mujeres, entre ellas a Juana — la esposa de Cusa —, recor- José, estaban mirando dónde quedaba depositado.
dada asimismo en el relato del sepulcro (24,10) junto
con las otras mujeres. Según Jn 19,26 al pie de la cruz El relato del sepelio de Jesús merece plena confianza,
estaban también la madre de Jesús y la hermana de su pues está firmemente asentado en la tradición, atribuye
madre. la noble acción a un miembro del sanedrín, que no aparece
Según la manera de pensar judía las mujeres no con- en ningún otro pasaje, y describe las circunstancias de un
taban como testigos; no obstante para la Iglesia primitiva modo históricamente digno de crédito. La indicación del
eran importantes por el papel histórico que habían des- tiempo —«llegada ya la tarde»— alude aquí a los últi-
empeñado en el descubrimiento del sepulcro vacío; tam- mos instantes de luz, pues.con la puesta del sol empezaba
bién se menciona a dos de ellas en el sepelio de Jesús, un nuevo día, que como se dice expresamente era sábado.
aunque probablemente se trata de un relato particular. Para En tal día de descanso sólo podían hacerse con los muertos
Marcos que unió estas tradiciones, las mujeres han acom- las cosas más indispensables, por ejemplo, el lavatorio del
pañado a Jesús a lo largo de todo su camino: en Galilea, cadáver. Además, según la opinión judía, los ajusticiados
en la subida a Jerusalén, y desde la cruz a la sepultura, no debían permanecer en el palo durante la noche. (Dt
hasta que en la mañana pascual se les comunica el 21,22s); parece que los romanos tenían en cuenta esta
mensaje: «Ha resucitado, no está aquí» (16,6). Ellas fueron opinión (cf. Jn 19,31). Los cadáveres de los ajusticiados
las testigos mudas, pero elocuentes para la fe, de aquel eran arrojados en fosas comunes; pero Jesús fue colocado
acontecimiento extraordinario y único. en una tumba individual, gracias a la intervención de
José de Arimatea.
e) Sepultura de Jesús (15,42-47). Entonces no había cementerios en el sentido que nos-
otros damos a la palabra, sino que las tumbas se excavaban
42
Llegada ya la tarde, por ser la parasceve, o sea, vís- en las haciendas que se obtenían para ello, aunque siempre
pera del sábado, 43 José de Arimatea, miembro ilustre fuera del lugar habitado.
del sanedrín, el cual también esperaba el reino de Dios, se Sólo un hombre influyente podía obtener el cadáver de
fue resueltamente ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. un crucificado. José de Arimatea viene presentado como
miembro ilustre del sanedrín que tuvo la audacia de pedir
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331
el cuerpo de Jesús a Pilato. Su lugar de origen Arimatea
María Magdalena y María la (madre) de José vieron
no ha podido establecerse con seguridad, pero probable-
dónde había sido depositado el cuerpo de Jesús. Si la
mente estaba en Judea; tal vez era Rentis, a 12 km al
segunda de las Marías viene aquí designada de modo
nordeste de Lida. Se dice de este hombre que «esperaba
distinto que en 16,1, y sólo se menciona a dos mujeres,
el reino de Dios»; evidentemente le había impresionado
es buen indicio de que el relato del entierro de Jesús se
la predicación de Jesús; según Jn 19,38, «era discípulo de
narraba originariamente aparte. Para el evangelista, sin
Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos». Pero
embargo, la última observación sirve de enlace para la
ahora demuestra un auténtico valor, pues Pilato era bien
historia del hallazgo de la tumba vacía.
conocido por su dureza. Si el gobernador se admira de
que Jesús haya muerto tan pronto, el dato resulta per- En la liteartura polémica contra el cristianismo primi-
fectamente digno de crédito ya que los crucificados pendían tivo nunca aparece la idea de que Jesús hubiera sido
a menudo durante largo tiempo de la cruz. El centurión, depositado en las fosas comunes destinadas a los mal-
sin embargo, le confirma que la muerte de Jesús ya había hechores. Es verdad que entre los relatos sinópticos de
acaecido. Después de rescatar el cadáver José compró una la sepultura de Jesús y la exposición joánica hay ciertas
sábana; la expresión no indica necesariamente que envol- tensiones, y que no todo resulta claro dentro de aquellos
viera el cuerpo de Jesús en un solo gran lienzo, y por mismos relatos 90 ; pero en líneas generales la tradición
lo mismo no está en contradicción con la referencia de del sepelio de Jesús es firme y fidedigna. Ya el cristianismo
Juan de que el cadáver de Jesús «lo envolvieron en primitivo demostró un interés histórico por el asunto,
lienzos» o vendas (19,40; cf. 20,6). Lo que no se men- y la veneración del santo sepulcro se convirtió en un
ciona para nada es su embalsamamiento; para Marcos anhelo cordial de la cristiandad posterior.
conserva todo su valor la palabra de la unción en Beta-
nia (14,8).
f) El sepulcro vacío y el mensaje de la resurrección
El cadáver de Jesús es depositado en una tumba exca-
vada en la roca. Tales sepulturas en forma de grutas eran (16,1-8).
las preferidas; a través de una abertura baja se entraba 1
Pasado ya el sábado, María Magdalena y María, la
en una cámara mortuoria, cuyas paredes estaban provistas
de Santiago, y Salomé compraron sustancias aromáticas
de nichos para recibir los cuerpos. Los otros evangelistas
para ir a ungirlo. 2 Y muy de mañana, en el primer día
dicen además que era una tumba nueva (Mt), en la que
de la semana, van al sepulcro, apenas salido el sol. 3 Iban
nadie había sido depositado (Le) y que se encontraba en
diciéndose entre ellas mismas: «¿Quién nos rodará la
un huerto cercano (Jn). La entrada de la tumba roqueña
piedra de la puerta del sepulcro?» 4 Pero, levantando la
la cerró José de Arimatea con una gran piedra, una
vista, ven que la piedra, que por cierto era muy grande,
piedra redonda, que preocupaba a las mujeres cuando
estaba ya retirada. 5 Y cuando entraron en el sepulcro,
éstas visitaron el sepulcro (16,3s). Otros detalles carecen de
interés para el relato primitivo; sólo anota uno: que
90. Cf. J. BLINZLER, O . C , p. 404-415.
332
333
vieron a un joven, sentado a la parte derecha, vestido con
una túnica blanca, y se quedaron pasmadas. 6Pero él les Por lo demás, la investigación crítica no considera
dice: «Dejad ya vuestro espanto. Buscáis a Jesús, el Na- la exposición actual como una reproducción directa del
zareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; éste acontecimiento histórico de aquel primer día de la semana
es el lugar donde lo pusieron. 7 Pero id a decir a sus dis- — mañana del domingo —, pues el relato contiene nume-
cípulos, y a Pedro, que él irá antes que vosotros a Ga- rosas tensiones y dificultades: ¿por qué querían las mu-
lilea; allí lo veréis, conforme os lo dijo él.» 8 Ellas salieron jeres embalsamar el cadáver de Jesús al tercer día de estar
huyendo del sepulcro, porque estaban sobrecogidas de depositado en el sepulcro? Debió de temerse una rápida
temor y estupor. Y nada dijeron a nadie, porque tenían descomposición. La aparición de los ángeles, que los dis-
mucho miedo. tintos evangelistas refieren de modo diferente, parece ser
más bien un recurso estilístico para exponer el mensaje
de la resurrección. También resulta curiosa la actitud de
La historia del hallazgo de la tumba vacía por las
las mujeres: no obedecen el encargo del ángel de que
mujeres desempeña hoy un papel importante en las discu-
vayan a los discípulos y les refieran el hecho. Los otros
siones sobre la resurrección de Jesús. Muchos investiga-
dos sinópticos han cambiado el final de la narración. Por
dores la tienen por una leyenda tardía, que sólo se inventó
ello se investiga la historia tradicional del relato y se
después de los relatos de las apariciones para apoyar el
pretende llegar a un relato más antiguo; aunque también
hecho de la resurrección. Otros ven la dificultad en el he-
aquí difieren las opiniones. ¿Se trataba originariamente
cho de que en Jerusalén seguramente que se hubieran
de un breve relato que contaba cómo las mujeres habían
llevado a cabo ciertas investigaciones, de haberse presen- descubierto el sepulcro vacío y habían huido presas del
tado los primeros cristianos diciendo que Jesús el cruci- asombro y del miedo? ¿Se introdujo sólo más tarde la
ficado había resucitado de entre los muertos. El hecho aparición del ángel en la afirmación de la resurrección?,
del sepulcro vacío no parece que se discutió en la polémica ¿o bien se narró siempre el mensaje del ángel y sólo pos-
contra los judíos. Se adoptaron otras explicaciones: los teriormente se añadió el encargo para los discípulos, que
discípulos de Jesús habían robado ocultamente el ca- las mujeres no cumplieron? 92 No podemos discutir aquí
dáver de Jesús (Mt 28,15; cf. 27,64; 28,13) o bien que
el hortelano lo había puesto sin mala intención en otro rior a Me, sino que es también muy antigua desde el punto de vista de la his-
lugar (cf. Jn 20,15). Crece así el número de investigadores toria de la tradición», p. 59); E. SCHWEIZER, EV. nach Markus, p. 213ss. En
el campo católico, cf. A. VOGTLE, Er ist Auferstanden, er ist nicht hier, en
que reconocen un núcleo histórico en el relato91. «Bibel und Leben» 7 (1966), p. 69-73; J. KREMER, Die Osterbotschaft der Evan-
gelien, Stuttgart 1967, p. 13-31; E. RUCKSTUHL, Die evangelischen Ostererzáh-
lungen. en E. RUCKSTUHL - J. PFAMMATTER, Die Auferstehung Jesu Christi, Lu-
91. H. GRASS, Ostergeschehen und Osterberichte, Gotínga 21962, se ex-
zerna- Munich 1968, p. 31-59, en especial 43-55.
presa todavía en el sentido de que se trata de «una leyenda piadosa posterior»
92. L. SCHENKE, Auferstehungsverkündigung und leeres Grab, Stuttgart.
(p. 183). En contra de tal explicación véase: H. F R . VON CAMPENHAUSEN, Der
1968, destaca mediante su análisis crítico-literario un relato primitivo que com-
Ablauf der Osterereignisse und das leeré Grab, Heidelberg 31966, p. 40ss;
prende los versículos 2, 5, 6, 8a, y en el que ve un fragmento antiquísimo
W. NAUCK en «Zeitschr. für die neutest. Wiss.» 47 (1956) p. 262-265; U. WILC-
tradicional (p. 30-55). Por lo demás, cree que esta narración es «una leyenda
KENS, Die Uberliejerungsgeschichte der Auferstehung Jesu, en Die Bedeutung cultual etiológica» en la qi'e se esconde una celebración cúltica anual de la
der Auferstehungsbotschaft für den Glauben an Jesús Chrislus, Gütersloh '1967, comunidad (de Jerusalén) y que tenía lugar en la tumba vacía o junto a ella
p. 41-63, especialmente las p. 59ss («...en el fondo la perícopa no sólo es ante- (p. 86-93). Lo cual resulta muy problemático.
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estos problemas; pero no cabe poner en duda la visita
de las mujeres al sepulcro y su descubrimiento de la tumba, una piedra rodante que un solo hombre podía mover y
vacía. Conociendo la manera de exponer del evangelista que, por tanto, también podían hacerlo tres mujeres reu-
no nos extraña que el relato se presente en una forma niendo sus fuerzas. Mas tales reflexiones lógicas pierden
concebida de cara a la predicación. de vista el sentido de la narración. Si sometemos la escena
Sólo después de transcurrido el severo reposo sabático a un minucioso análisis crítico, también sobra la explica-
pueden las mujeres comprar perfumes. Como el sábado ción aclaratoria de que «era muy grande»; pues ya antes
terminaba con la puesta del sol, resultaba ya demasiado habían mirado y visto que la piedra había sido removida.
tarde para correr aún al sepulcro. Por ello las mujeres Algunos manuscritos han cambiado el orden de los he-
se levantan muy temprano al día siguiente. El dato sobre chos. Estos versículos son más bien un recurso literario
«el primer día de la semana» es notable, porque en todas que acrecienta la tensión: las mujeres llegan al sepulcro,
partes se habla de la resurrección de Jesús «al tercer entran y no hallan ya el cadáver de Jesús.
día» o «después de tres días». Éstas son fórmulas de Del joven con vestiduras blancas, que por las circuns-
predicación, mientras que aquí se trata de un dato crono- tancias se deduce que es un ángel, un emisario de Dios,
lógico exacto. Por consiguiente, el relato difícilmente puede debió de hablarse ya desde el comienzo. Si el relato
derivar de aquella profesión de fe. Ese primer día de la destinado a la comunidad debía revelar un significado de
semana —así lo afirma la antigua tradición— las mu- fe, era indispensable que se aludiera a la resurrección
jeres fueron al sepulcro, aunque su propósito no esté muy de Jesús, y, precisamente con esta misión, el ángel hace
claro. ¿Querían ejercer simplemente un acto complemen- resonar el mensaje de la resurrección en el sepulcro vacío.
tario de piedad? ¿Su visita no tenía más objetivo, como Es un ángel anunciador o un intérprete del acontecimiento
dice Mateo partiendo sin duda de reflexiones parecidas, que está testificando la tumba vacía. Semejante concep-
que el de «ver el sepulcro»? Mateo se ha creado cierta- ción no sólo se explica perfectamente en el modo de expo-
mente una dificultad más con la historia de los centinelas ner de la Biblia, sino que viene impuesta teniendo en
y del sellado del sepulcro (27,62-66). En Marcos no se cuenta las diferencias que aparecen en los otros evange-
llega de hecho a ningún embalsamamiento del cadáver de listas. En Lucas son dos jóvenes los que hablan a las
Jesús, de tal modo que el piadoso propósito embalsamador mujeres profundamente inclinadas hasta el suelo con pa-
de las mujeres no' invalida la palabra profética del Maestro labras que difieren notablemente de las que trae Marcos.
en 14,8. Pero Marcos difícilmente ha podido inventarse las Falta el encargo de decir a los discípulos que marchen a
tres mujeres, pues son las mismas a las que se ha nom- Galilea, de acuerdo con la intención teológica de Lucas
brado en la escena de la crucifixión (15,40). de dejar a los discípulos en Jerusalén. En Juan, María
Su preocupación, durante el camino, sobre quién les Magdalena ve a los dos ángeles sentados uno a la cabecera
removería la piedra resulta comprensible, aunque cabe y otro a los pies del lugar en que había estado depositado
preguntarse por qué no se habían hecho esta reflexión el cadáver de Jesús, pero no le anuncian el mensaje de la
antes de salir para el sepulcro. Aunque debía tratarse de resurrección, sino que ella lo conoce por la aparición
de Jesús.
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337
N T . Mr IT 7.7.
El encuentro del ángel con las mujeres lo refiere Mar- monio para la Iglesia primitiva, y este testimonio se expresa
cos de acuerdo con el estilo de tales escenas de anuncio: en el anuncio del ángel n . La fe pascual no la ha suscitado
las mujeres se espantan al ver a aquel mensajero del otro la piedra muerta, sino Jesús vivo; pero la tumba es un
mundo, y él las tranquiliza: «Dejad ya vuestro espanto.» documento terreno de un acontecimiento supraterreno.
Sigue luego el anuncio; la primera parte puede ser tanto El mensaje de la resurrección propiamente dicho se
una afirmación como un interrogatorio: «¿Buscáis a Jesús articula de un modo parecido a su formulación en la
Nazareno (cf. 10,47; 14,67), el crucificado? Ha resucitado, primitiva predicación cristiana: el Crucificado ha resu-
no está aquí.» Por sí sola la tumba vacía no es un testi- citado, o mejor, ha sido resucitado, es decir, suscitado a la
monio directo e inequívoco de la resurrección de Jesús; vida por Dios, y alcanzó su objetivo. No ha regresado
pero en la palabra del ángel pasa a ser un testimonio a la vida terrena, sino que ha sido elevado a una nueva
elocuente: «Mirad el lugar donde le pusieron.» Si la dimensión, a la forma de ser celestial y escatológica. En
escena del ángel se considera como una exposición con- Jesús se cumple de manera eminente su propia palabra:
creta y gráfica de lo que significa la tumba vacía, no por «Quien pierda su vida la pondrá a salvo» (8,35). Lo que
ello pierde ésta su valor certificante, aunque de todos mo- en esta sentencia se dice para los seguidores de Jesús se
dos para la fe en la resurrección de Jesús sólo ocupa un manifiesta y hace posible en el acontecimiento de la
lugar secundario. resurrección del Cruficado, del autor de la salvación; pues,
Esto responde plenamente a la concepción de la Igle- sólo porque Jesús, el que fue muerto por los hombres, ha
sia primitiva; pues, en la antigua fórmula de fe de ICor sido resucitado por Dios, puede cumplirse aquella palabra
15,3ss no se menciona la tumba vacía —aunque sí se dice que él pronunció para los creyentes en él. Resuena así
que Jesús fue sepultado, lo que equivale a afirmar que en la tumba vacía el mensaje de la resurrección, que para
había entrado de lleno en el reino de los muertos —; sino la comunidad creyente no sólo tiene un sentido histórico
que son las apariciones del Resucitado las que funda- referido a Jesús, sino que adquiere un significado inmediato
mentan la fe. Sólo en conexión con las apariciones de para ella: con la fe en la resurrección de Jesús encuentra
Jesús muerto en cruz y resucitado, adquiere la tumba vacía ella su propia salvación, contempla ante sí su futuro
su verdadero sentido y su valor de testimonio. Para la definitivo que se le abre precisamente sobre la base de
ideología de los hombres de entonces el cuerpo de Jesús, la resurrección de Jesús. Es cierto que esto no se expresa
si realmente había resucitado, no podía ya reposar en el
sepulcro. Mas no se ha llegado a través de tales reflexiones
93. Es doctrina casi común de los exegetas que la fe pascual de la comu-
a la historia de la tumba vacía; históricamente, más bien ha nidad primitiva la suscitaron las apariciones del Resucitado y no el sepulcro
debido ocurrir así: en la mañana pascual las mujeres descu- vacío. Pero «con el hallazgo de la tumba vacía por obra de las mujeres llegó
a la comunidad creyente el acontecimiento salvador de la resurrección de Jesús.
bren en Jerusalén la tumba vacía y, en unión de los discí- Para hacerlo patente, se puso el mensaje de la resurrección en boca del ángel
pulos, llegan a la fe en la resurrección de Jesús cuando junto al sepulcro. De este modo la tumba vacía se convirtió en el signo de la
acción escatológica de Dios en Jesús» (RUCKSTUHL, O . C , p. 53; el subrayado
tienen lugar las apariciones. La reconsideración del asunto es del propio autor). Cf. también H. SCHLIER, Vber die Auferslehung Jesu
Chrisli, Leipzig 1969 = Einsiedeln 1968, p. 27-30; F. MUSSNER, Die Aufersle-
hace que también la tumba vacía se convierta en testi- hung Jesu, Munich 1969, p. 128-135.
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directamente en las palabras del ángel; pero, en cuanto o no al curso histórico de los acontecimientos, cuestión
éstas tienen resonancias del kerygma pascual, para los que depende de si la tradición de Galilea o la de Jerusalén
oyentes revive todo el mensaje de salvación que han acep- (Le, Jn) merece la preferencia de cara a las apariciones.
tado y que condiciona su existencia cristiana. Incluso si el encargo del ángel a las mujeres sólo se ha
El encargo del ángel, que las mujeres deben dar «a los formulado teniendo en cuenta el hecho de las apariciones
discípulos y a Pedro», pertenece al mensaje pascual por- de Jesús en Galilea, conserva su carácter de anuncio y,
que apunta a las apariciones del Resucitado. Sin éstas, como por lo mismo, su valor indirecto de testimonio.
hemos visto, no se hubiera llegado ni a la firme fe pascual
Se ha querido explicar históricamente la actitud de las
ni a la plena inteligencia del Resucitado y de la realidad
mujeres, que huyen del sepulcro presas de temor y espanto,
de la resurrección. Si comprendemos el carácter anuncia-
en el sentido de que originariamente sólo se hablaba del
dor del relato, el problema de si este encargo a las mujeres
descubrimiento de la tumba vacía. Entonces el «temor
entraba en algún relato primitivo se convierte en algo
y estupor» —dos expresiones fuertes en griego— serían
secundario. En tal caso habría que admitir que después
la reacción natural ante el estremecedor descubrimiento
siguieron de hecho otros relatos de apariciones. Mas en
que habían hecho las mujeres. En el Evangelio de Juan,
el relato actual de Marcos esa imprescindible aparición del
María Magdalena, que al principio sólo piensa en una
Resucitado a sus discípulos, y en especial a Pedro, quien
históricamente fue el primero que gozó de tal aparición remoción del cadáver de Jesús, empieza a llorar (20,11.13.
(cf. ICor 15,5; Le 24,34), se nos presenta al menos como 15); lo cual es una reacción más comprensible. Además, si
una promesa en el encargo del ángel y se expresa a modo tal explicación fuese correcta, deberíamos más bien esperar
de anuncio. Por ello, en 16,8 podemos ya imaginar nece- que las mujeres corriesen inmediatamente a referírselo a
sariamente la conclusión del Evangelio de Marcos: se ha los discípulos (cf. Jn 20,2). La reacción descrita en el
anunciado todo lo esencial para la fe. pasaje que nos ocupa, se explica más fácilmente si las
La formulación del encargo responde a la palabra de mujeres habían vivido una experiencia de otro tipo, jus-
Jesús en la última cena, con la que anunció a los discí- tamente la aparición de un ángel con el anuncio incom-
pulos que tras su desbandada, y una vez resucitado, iría prensible de la resurrección de Jesús. Marcos nos presenta
antes que ellos a Galilea (14,28). El ángel recuerda expre- una reacción totalmente similar cuando la resurrección de
samente este vaticinio de Jesús. El evangelista encontró la hija de Jairo: «quedaron maravillados con enorme estu-
una palabra similar en la tradición o en la primitiva pre- por» (5,42). Es el éxtasis provocado por un mysterium tre-
dicación cristiana y la ha acomodado en los dos pasajes mendum: un salir de sí debido a un acontecimiento sobre-
de su Evangelio. Poco importa si lo insertó primero en el natural. En todo caso, así ha debido entenderlo Marcos. De
relato de la última cena o en nuestro lugar. En cualquier ese modo se explica también que las mujeres «a nadie
caso el sentido es claro: en Galilea han de tener lugar dijeron nada»; el «miedo» que aparece en la última frase
las apariciones del Resucitado. Todavía no se ha dado como explicación del hecho, no es otra cosa que el estre-
una respuseta uniforme al problema de si esto corresponde mecimiento numinoso de que son presa (cf. 4,41, después
de calmada la tempestad: «quedaron sumamente atemori-
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NT, Me II, 22 *
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12
zados»). Sólo los otros evangelistas han introducido ciertos Después de esto se manifestó, en otra figura, a dos
equilibrios: «se alejaron de prisa del sepulcro, con miedo, de'ellos, que iban de camino y se dirigían a un caserío;
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pero con gran alegría, y fueron corriendo a llevar la noticia entonces éstos regresaron a dar la noticia a los demás.
a los discípulos» (Mt 28,8); «regresaron, pues, del sepulcro Pero tampoco a ellos los creyeron.
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y anunciaron todo esto a los once y a todos los demás» Finalmente se manifestó a los once, mientras estaban
(Le 24,9). Apenas cabe ya entrever el hecho histórico. a la mesa, y les reprendió su incredulidad y su dureza de
La última frase — con la partícula «porque» — resul- corazón, por no haber dado crédito a quienes lo habían
ta dura, aunque no imposible. Todavía hoy se discute si visto resucitado.
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puede terminar así todo el Evangelio o si no había una Luego les dijo: «Id por todo el mundo y predicad el
continuación, que se ha perdido o que ha sido sustituida Evangelio a toda la creación. 16 El que crea y se bautice,
por otra conclusión del libro. Ambos pareceres cuentan se salvará; pero el que se resista a creer, se condenará.
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con razones en su favor. Una continuación no es absoluta- Estas señales acompañarán a los que crean: en virtud de
mente necesaria, puesto que ya se ha anunciado la resu- mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas,
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rrección de Jesús y se han indicado al menos las apari- tomarán en sus manos serpientes, y, aunque beban algo
ciones; pero la mayor parte de los lectores esperaba sin mortalmente venenoso, no les hará daño, impondrán las
duda saber todavía algo de las apariciones de Jesús. manos a los enfermos y éstos recobrarán la salud.»
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Necesidad a la que da satisfacción la parte final del Evan- Así pues, el Señor Jesús, después de hablarles, fue
gelio, que no procede del evangelista sino de copistas elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Ellos
posteriores. Pero, aunque no dispusiéramos de esa con- luego fueron a predicar por todas partes, cooperando el
clusión y el Evangelio de Marcos terminase para nosotros Señor con ellos y confirmando su palabra con las señales
en 16,8, no dejaría de ser una conclusión impresionante: en que la acompañaban.
el pasmo de las mujeres se refleja el mensaje incompren-
sible, vigoroso y sobrecogedor: Jesús ha resucitado. Esta sección final, añadida en época posterior, que
falta en los manuscritos más antiguos y que muchos padres
de la Iglesia desconocen, resume los relatos de las apari-
CONCLUSIÓN CANÓNICA DE MARCOS (16,9-20). ciones que relatan los otros Evangelios, especialmente
los de Lucas y Juan. El estilo aparece en parte que-
9 brado y tampoco las ideas son profundas, aunque son
Habiendo resucitado al amanecer, en el primer día
de la semana, se apareció primeramente a María Magdale- interesantes para conocer el pensamiento de la comunidad
na, de la que había expulsado siete demonios. 10Ella fue posterior. Se reconocen dos secciones: la primera mencio-
a anunciarlo a los que habían estado con él, que estaban na brevemente las apariciones de Jesús a Magdalena, a los
sumidos en la tristeza y en el llanto. n Ellos, cuando oyeron discípulos de Emaús y a los once. El acento recae ahí en
decir que vivía y que lo había visto ella, se resistieron la incredulidad de los discípulos a quienes el Señor repro-
a creer. cha el no haber dado fe a quienes le habían visto. Es una
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clara amonestación a los creyentes que vendrían después distinta que la de los otros textos y expresa una visión
para que crean a los testigos de la resurrección, aunque corporal realista, al igual que toda la sección quiere pre-
personalmente no hayan visto al Señor (cf. Jn 20,29). sentar los hechos de una forma realista y masiva.
La segunda parte recoge el discurso de misión del Se- El episodio de Emaús, referido en Le 24, aparece tam-
ñor resucitado. Con la exhortación a misionar por todo el bién recapitulado con parecida sobriedad. Este precioso
mundo va unida la tesis de que fe y bautismo son requisi- y profundo relato está abreviado refiriendo únicamente que
tos necesarios para la salvación. Se promete además a los Jesús se apareció «con otra figura» a «dos de ellos», es
predicadores la facultad de hacer prodigios que deben apo- decir de los acompañantes de Jesús antes mencionados y
yar y confirmar su predicación misionera. Finalmente, Je- que sin duda considera como un grupo mayor cuando se
sús se separa de los discípulos con la ascensión al cielo dirigían al campo. Así pues, según la concepción del au-
— tomada del doble relato de Lucas en sus dos obras — tor, Jesús habría adoptado de propósito la apariencia de
y está sentado desde entonces a la derecha de Dios. Hacia un «forastero». Nada dice de que los ojos de los discí-
él mira la comunidad con quien el Señor colabora en su pulos de Emaús se abriesen al partir el pan. Lo único
misión sobre la tierra. Son imágenes perfectamente defi- que le importa una vez más es el hecho de que los otros
nidas de la primitiva Iglesia católica, empeñada en una discípulos no les prestaron ningún crédito.
misión universal. Finalmente, el autor menciona la aparición de Jesús a
La aparición del Resucitado a María Magdalena, que los «once», con la que se refiere evidentemente al relato de
difícilmente encaja con el relato del hallazgo de la tumba Le 24,36-43, en que también se habla de la incredulidad
vacía a causa de la indicación cronológica «de mañana, de los discípulos. Según la concepción de este desconocido
en el primer día de la semana», está tomada de Jn 20,11-18, compilador posterior, Jesús les reprocha aun ahora su in-
sin ningún pormenor. María Magdalena viene también credulidad y dureza de corazón, sobre la base una vez más
presentada según Le 8,2, texto donde se dice que Jesús de que no prestaron fe alguna a quienes le habían visto
expulsó de ella siete demonios. Lo cual, por otra parte, no resucitado. Con un propósito apenas velado quiere pre-
quiere indicar la condición de gran pecadora —difícil- sentar a los lectores la necesidad de una fe bien dispuesta.
mente puede identificarse con la pecadora de Le 7,36-50 — Mas con ello los discípulos aparecen bajo una luz poco
sino más bien lo grave de una enfermedad funesta de la favorable. Esto es lo que ha movido a un copista póste-
que Jesús la había curado. El autor sólo quiere presen- roir a insertar aquí una justificación. El pequeño diálogo
társela al lector, sin que le preocupe una descripción más entre Jesús y sus discípulos, conservado en un manuscri-
detallada de su persona. Por eso, no menciona tampoco to griego del siglo iv/v, es digno de consideración por su
sus lágrimas cuando no encontró el cadáver de Jesús; textura espiritual y su visión tenebrosa del mundo y del
mientras presenta a los acompañantes de Jesús gimiendo poder de Satán. He aquí el texto:
y llorando como en un duelo mortuorio. No creen el men-
saje de la mujer. Y ellos se disculpaban y decían: Este eón de iniquidad
La palabra que hemos traducido por «aparecerse» es y de incredulidad está sometido a Satán, que no permite
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que lo que está bajo los espíritus inmundos comprenda la ria, a los que no hemos de dar un valor absoluto ni para
verdad y fuerza de Dios [el texto está incompleto]. Por todos los tiempos.
ello, revela ya ahora tu justicia, le decían ellos a Cristo. Al final se menciona la ascensión de Jesús al cielo y
Y Cristo les replicó: Se ha cumplido el límite de los años su entronización a la diestra de Dios. La visión lucana del
para el poder de Satán. Pero se avecinan otras cosas te- arrebato corporal de Jesús se ha impuesto, aunque sólo se
rribles. Y por los pecadores fui yo entregado a la muerte, tratase de una forma de representar el hecho que los otros
a fin de que se conviertan a la verdad y no pequen más, evangelistas no conocen. Mas para la imagen del mundo,
y para que hereden la gloria espiritual e imperecedera de la entonces imperante, no ofrecía ninguna dificultad al tiem-
justicia en el cielo. po que permitía dar una idea a la comunidad del aleja-
miento de Jesús de sus discípulos y simultáneamente de
El envío de los discípulos a predicar, que sigue después, su permanente proximidad. El Señor que está sentado a
pertenece también para Mateo (28,16-20) y para Lucas la derecha de Dios permanece unido sobre la tierra a su
(24,47) a la aparición pascual del Resucitado. El autor de comunidad que continúa su obra y la ayuda con su co-
la conclusión apócrifa de Marcos le ha dado una forma operación; cooperación que el autor vuelve a ver sobre
especial que presenta la acción misionera universal y abar- todo en los signos que corroboran la predicación misionera.
cando la creación entera. No es que se piense que los dis- El ímpetu misional, que arrancó del Resucitado, apa-
cípulos hayan de predicar también a la creación irracio- rece también claramente en otra conclusión, mucho más
nal, puesto que a la predicación responde en la frase in- corta, del Evangelio de Marcos que se encuentra en cierto
mediata la fe, que cada hombre debe prestar. Pero se número de manuscritos:
subraya la penetración triunfal del Evangelio, al igual que
Ellas refirieron brevemente a los compañeros de Pedro
en el himno a Cristo de ITim 3,16 se dice: «proclamado
todo lo que se les había anunciado. Posteriormente también
entre los gentiles, creído en el mundo».
Jesús mismo, por medio de ellos, llevó desde el oriente al
Esa Iglesia está firmemente convencida de que sólo se
ocaso, el mensaje sagrado de la salvación eterna.
salvará el que crea y se bautice; el que no crea está con-
denado en el juicio de Dios. Atención especial se pone El Evangelio, que Jesús anunció durante su ministerio
también en los prodigios concomitantes, en que se expresa- terrenal, sólo había de convertirse, mediante su entrega
ría una experiencia de la Iglesia misionera. En ella se daban a la muerte, en la fuerza motriz y salvadora del género hu-
fuerzas carismáticas extraordinarias; se ha observado que mano. Pero la comunidad, que después de la muerte de su
las curaciones y milagros mencionados aquí aparecen tam- Señor siente que pesa sobre sus hombros el deber de pre-
bién en los Hechos de los Apóstoles. Pero la dureza del dicar el Evangelio, se sabe enviada no por sus propias
juicio condenatorio contra los incrédulos, entre los que fuerzas sino por la suprema autoridad del Resucitado. Es
no se distingue a los malintencionados de los que tienen el propio Señor quien prolonga su predicación por medio
excusa, y la insistencia en las obras milagrosas que acom- de la comunidad, la cual está segura de su triunfo porque el
pañan a la misión, son rasgos condicionados a la histo- Señor ha resucitado de entre los muertos.
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