0% encontró este documento útil (0 votos)
62 vistas25 páginas

Casación de Aimer Romero por Extorsión

Este documento es el resumen de una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Colombia sobre un caso de casación presentado por el defensor de Aimer Romero Casas. Romero Casas fue condenado por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir como parte de una organización criminal que extorsionaba comerciantes en Bogotá entre 2010 y 2012. Su defensor argumenta que se violaron los principios de legalidad y debido proceso en su contra, y que la evidencia no fue suficiente para probar su participación como coautor de los delitos. La Corte Sup
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
62 vistas25 páginas

Casación de Aimer Romero por Extorsión

Este documento es el resumen de una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Colombia sobre un caso de casación presentado por el defensor de Aimer Romero Casas. Romero Casas fue condenado por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir como parte de una organización criminal que extorsionaba comerciantes en Bogotá entre 2010 y 2012. Su defensor argumenta que se violaron los principios de legalidad y debido proceso en su contra, y que la evidencia no fue suficiente para probar su participación como coautor de los delitos. La Corte Sup
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrada Ponente
PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

AP4218-2016
Radicación N° 45.779
(Aprobado Acta Nº 194)

Bogotá D.C., veintinueve (29) de junio de dos mil dieciséis


(2016)

VISTOS

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la demanda de


casación presentada por el defensor de AIMER ROMERO
CASAS, contra la sentencia del 23 de enero de 2015,
proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.

1
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

I. HECHOS

En el lapso comprendido entre 2010 y enero de 2012,


en el barrio Dindalito -localidad de Kennedy- de Bogotá operó una
organización delincuencial autodenominada “Los Paisas”,
dirigida por HÉCTOR JAIRO BELTRÁN AGUILERA, alias
Caballo, y HÉCTOR BASTOS, dedicada a la extorsión de
comerciantes del sector. Los integrantes de la banda exigían,
mediante constreñimiento, el pago de cuotas semanales para
“proveer” de seguridad a la zona. Inclusive, en ese contexto se
dio muerte a dos tenderos.

La estructura criminal estaba compuesta por cobradores y


“campaneros”. Éstos eran los encargados de esperar fuera de los
establecimientos de comercio para vigilar mientras aquéllos
obtenían el botín extorsivo. AIMER ROMERO CASAS integró ese
grupo delictivo y participó como “campanero” en diversos actos
extorsivos ejecutados sobre los propietarios de la panadería
Sinaí y del supermercado Coratiendas.

II. ANTECEDENTES PROCESALES PERTINENTES

Por los referidos hechos, en audiencia del 1º de febrero de


2012, celebrada ante el Juzgado 67 Penal Municipal con
Función de Control de Garantías de Bogotá, luego de legalizarse
la captura ordenada previamente por juez homólogo, la Fiscalía
imputó a AIMER ROMERO CASAS, en calidad de autor, la
posible comisión de los delitos de extorsión agravada, en
concurso real homogéneo, y concierto para delinquir agravado
(arts. 31 inc. 1º, 244, 245 nums. 3 y 6 y 340 inc. 2º del CP) 1.
1
Cargos que igualmente fueron imputados a JUAN FRANCISCO ROBAYO MARTÍNEZ,
JONATHAN ANTONIO LÓPEZ SALAZAR, ÓSCAR EDUARDO SABOGAL GUTIÉRREZ,

2
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Tras no haber aceptado los cargos, el juez se abstuvo de


imponer medida de aseguramiento en contra del señor ROMERO
CASAS.

Radicado el escrito de acusación ante el Juzgado 4º Penal


Especializado del Circuito de Bogotá, en audiencia del 24 de
agosto de 2012, la Fiscalía formuló acusación en contra de
AIMER ROMERO CASAS, por los cargos arriba mencionados (fl.
47 C. 1)2.

El acusado optó por ejercer su derecho a ser juzgado


públicamente. Concluido el debate y emitido sentido de fallo
condenatorio -que dio lugar a la detención del acusado al amparo
del art. 450 del CPP-, la correspondiente sentencia se dictó el 3 de
abril de 2014. Por encontrarlo penalmente responsable, en
calidad de coautor del delito de extorsión, en concurso con
concierto para delinquir agravado, la jueza condenó al señor
ROMERO CASAS a las penas principales de 252 meses de
prisión y multa en cuantía de 4.300 salarios mínimos legales
mensuales, al tiempo que le impuso la sanción accesoria de
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas
por lapso de 20 años.

Habiendo sido interpuesto el recurso de apelación contra el


fallo de primer grado por el representante del Ministerio Público,
el acusado y el defensor, la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá lo confirmó mediante sentencia del
23 de enero de 2015.

JONATHAN ALEXANDER MORENO GÓMEZ, HÉCTOR FABIO MOLANO PUENTES, RAFAEL


BELTRÁN LÓPEZ, JAIRO BELTRÁN AGUILERA, HÉCTOR BASTO RODRÍGUEZ y YEISON
VARGAS ARANZAZU.
2
En relación con JONATHAN ANTONIO LÓPEZ SALAZAR y JUAN FRANCISCO ROBAYO
MARTÍNEZ, la Fiscalía anunció que solicitaría la ruptura de la unidad procesal, con el propósito de
solicitar la preclusión de la investigación (fl. 46 C.1).

3
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Dentro del término legal, el defensor interpuso el recurso


extraordinario de casación y allegó la respectiva demanda, lo
que motiva el conocimiento del proceso por la Corte.

III. SÍNTESIS DE LA DEMANDA

3.1 Al amparo del art. 181-2 de la Ley 906 de 2004 (CPP),


como cargo principal, el censor demanda la nulidad de la
actuación a partir de la formulación de imputación, con
fundamento en la afectación estructural del debido proceso y el
quebranto de garantías fundamentales, por desconocimiento del
principio de legalidad.

Los cargos formulados a AIMER ROMERO CASAS en la


imputación, que fueron ratificados en la acusación, alega,
conllevaron a la emisión de una sentencia injusta, basada en la
“inflación de la adecuación típica”. En ese sentido, destaca, se
desconoció el derecho sustancial en la formulación de
imputación, por cuanto a su defendido se le atribuyó la
comisión de los delitos de extorsión agravada y concierto para
delinquir en calidad de coautor, pese a que, afirma, los
elementos materiales probatorios incorporados a “la carpeta”
descartaban dicha forma de participación. En su criterio, dada
la “remota” participación del acusado en los hechos
investigados, debió habérsele atribuido la conducta de extorsión
a título de cómplice, mientras que no existían bases probatorias
para estructurar una inferencia razonable de responsabilidad
por concierto para delinquir.

En ese contexto, subraya, se infringieron los arts. 6, 10 y


15 del CPP, así como los arts. 29 y 228 de la Constitución. Un
“examen dogmático”, dice, indica que AIMER ROMERO CASAS
sólo podía ser cómplice del delito de extorsión. De suerte que la

4
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

declaratoria de responsabilidad penal construida en las


instancias, a su juicio, vulnera los principios de legalidad y
objetividad, al tiempo que desconoce la prevalencia del derecho
sustancial.

3.2 Por otra parte, de manera subsidiaria formula otro


cargo contra la sentencia dictada por el Tribunal, fundado en
violación indirecta de la ley sustancial, por indebida apreciación
de la prueba sobre la cual se ha fundado el fallo. Al amparo del
art. 181-3 del CPP, pide a la Corte casar la sentencia para que
se absuelva al acusado, con fundamento en el incumplimiento
del estándar probatorio para condenar, exigido por el art. 381
ídem.

En sustento de su pretensión, argumenta que el acusado


debe ser absuelto, por cuanto los elementos de la coautoría no
fueron probados por la Fiscalía. De la presencia de AIMER
ROMERO CASAS en dos lugares donde se cobraron cuotas
extorsivas, asevera, no es dable inferir su participación dolosa
en hechos delictivos. Ello, continúa, se explica en que aquél es
residente del barrio Dindalito, razón por la cual también conocía
a algunos de los extorsionistas.

En esa dirección, prosigue, no se encuentra probado que


hubiese mediado un acuerdo previo entre aquéllos y el
procesado, sin que pueda “inferirse” ni “presumirse” un designio
criminal común. Tampoco, añade, se acreditó la división de
tareas ni que el aporte del señor ROMERO CASAS como
“campanero” hubiera sido necesario y eficaz. Pues, por una
parte, los informes de policía judicial indican que tal costumbre
delictual ya era consentida por las víctimas en la cotidianidad;
por otra, si el acusado era amigo de los extorsionistas, debe
operar la presunción de inocencia y de buena fe.

5
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Adicionalmente, subraya, no se demostró que AIMER


ROMERO formara parte de la organización criminal, en la
medida en que la actuación sólo da cuenta de su presencia en
dos ocasiones en que se exigían pagos extorsivos, sin que exista
evidencia de reuniones permanentes con los delincuentes ni
actuaciones criminales de aquél durante tres años. Tales
asertos los soporta en un análisis de algunos testimonios de
cargo3, a partir del cual concluye que “las pruebas” no permiten
“inferir” la responsabilidad penal.

3.3 En subsidio del anterior reproche, a la luz del art.


181-1 del CPP, formula otro cargo por violación directa de la ley
sustancial, basada en la aplicación indebida del art. 29 del CP y
la falta de aplicación del art. 30 ídem. En esa dirección, tras
resumir las razones expuestas por el Juzgado y el Tribunal para
concluir que AIMER ROMERO CASAS es coautor del concurso
de delitos de extorsión agravada y autor de concierto para
delinquir, pone de presente que en el proceso se acreditó que la
intervención del procesado fue “remota” -dos intervenciones en
cobros extorsivos en Coratiendas y en la panadería Sinaí, donde su
rol era el de vigilar el exterior de los locales comerciales mientras
se efectuaban los pagos-.

De ahí que, agrega, no emerge de las pruebas incorporadas


al juicio que ROMERO CASAS hubiese pre-acordado una “idea
criminal”, no podía afirmarse que hubo división de tareas
criminales, no obra prueba certera de un dolo específico para
estructurar las conductas punibles imputadas y faltan pruebas
para acreditar el elemento de aporte eficaz. Por consiguiente,

3
Reseña apartes de los testimonios rendidos por JOSÉ DE LA CRUZ MONTAÑEZ,
LUIS ALBERTO CÉSPEDES MELO, RAFAEL BELTRÁN LÓPEZ y JOHN BELTRÁN
AGUILERA.

6
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

concluye, no es dable sancionar al procesado como autor, sino a


título de cómplice, según conceptuó el Ministerio Público.
En tal virtud, demanda de la Sala que se “readecúe” el
título de participación del acusado en el delito de extorsión a
complicidad, de acuerdo con los testimonios -por él reseñados- y
demás pruebas practicadas en el juicio.

3.4 De otro lado, también subsidiariamente, acusa la


sentencia de violar directamente el art. 269 del CP por falta de
aplicación. Pese a que, sostiene, se probó en el juicio que
HÉCTOR JAIRO BELTRÁN AGUILERA y HÉCTOR BASTOS
RODRÍGUEZ aceptaron cargos por secuestro extorsivo y
concierto para delinquir, al tiempo que indemnizaron los
perjuicios causados a los comerciantes Jeisson Marín
Castellanos, José de la Cruz Montañez y Luis Alberto Céspedes,
el Tribunal negó la rebaja de pena de que trata tal norma, en
tanto fenómeno post-delictual. Sobre el particular, dice, ni el
fiscal ni el agente del Ministerio Público se opusieron a la
concesión de la disminución punitiva, por lo que el ad quem
debió haberle dado aplicación a los principios de “lealtad y
buena fe”.

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

4.1 De acuerdo con el art. 183 del CPP, la admisión de la


demanda de casación supone su debida presentación. El censor
está obligado a consignar de manera precisa y concisa tanto las
causales invocadas como sus fundamentos. Ello implica
acreditar la afectación de derechos fundamentales y justificar la
necesidad del fallo de casación, de cara al cumplimiento de
alguno de sus fines (efectividad del derecho material, respeto de
las garantías de los intervinientes, reparación de los agravios
inferidos a éstos y unificación de la jurisprudencia).

7
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Ese propósito no se consigue de cualquier manera. A voces


del art. 184 inc. 2° ídem, no será admitido el libelo cuando el
demandante carezca de interés, prescinda de señalar la causal o
no desarrolle adecuadamente los cargos de sustentación.
Tampoco, si se advierte la irrelevancia del fallo para cumplir los
propósitos del recurso.

Tales exigencias derivan de la naturaleza extraordinaria del


recurso de casación, enraizada en la presunción de acierto y
legalidad inherente a los fallos de instancia. A partir de esta
presunción, se asigna al censor la carga de acreditar que con la
sentencia se causó un agravio, apoyándose para ello en las
causales taxativamente consagradas en la ley.

De ahí que, como pacífica y reiteradamente viene diciendo


la Corte, la debida sustentación implica desarrollar el ataque
con arreglo a los requerimientos formales que impone la causal
planteada y la lógica del cargo propuesto. Así mismo, hacerlo
con sujeción a los principios de autonomía, no contradicción,
coherencia y razón suficiente, para que el alcance de la
impugnación se evidencie nítido y la Corte pueda dar a los
reproches planteados una respuesta adecuada.

Además, en conexión con la exigencia de acreditación de la


afectación de derechos fundamentales, la idoneidad sustancial
de la demanda significa que sus cargos no sólo han de estar
debidamente sustentados desde la perspectiva formal. Los
reproches deben ser fundados, esto es, tener aptitud para
propiciar la invalidación total o parcial de la sentencia, en el
entendido que, de no haberse materializado el yerro, otra habría
sido la decisión, o mostrarse idóneos para convocar a la Corte a
asumir una postura jurisprudencial unificada alrededor del

8
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

tema debatido, en cuanto logren evidenciar la violación de una


norma sustancial o una garantía procesal.

4.2 Si la demanda incumple con las aludidas exigencias


formales para estudiarla de fondo o se establece de entrada su
falta total de idoneidad, de cara a los fines inherentes a la
casación, la decisión debe ser la inadmisión.

4.2.1 Ahora bien, de acuerdo con los arts. 181-2 y 457


inc. 1º del CPP, en el ámbito de la casación es causal de nulidad
el desconocimiento del debido proceso por afectación sustancial
de su estructura o la violación de la garantía fundamental a la
defensa.

El adecuado planteamiento de la censura por esta vía


supone cumplir con las exigencias legales y jurisprudenciales
pertinentes. En esa dirección, la Corte ha clarificado que la
alegación de nulidades ha de ajustarse a los principios
concurrentes de taxatividad, acreditación, protección,
convalidación, instrumentalidad, trascendencia y residualidad
(cfr., entre otros, CSJ AP 09.03.2011, rad. 32.370 y AP
30.11.2011, rad. 37.298).

Bajo tales premisas, salta a la vista la insuficiencia formal


y sustancial de los cargos propuestos. Como se expondrá a
continuación, los reproches elevados por el censor de ninguna
manera configuran yerros constitutivos de vicios estructurales
ni de garantía que conlleven a la nulidad de la actuación. Es
decir, se incumple con el requisito de acreditación.

4.2.2 Efectivamente, el reclamo cifrado en la supuesta


ausencia de sustento material para formular imputación por el
delito de concierto para delinquir y por la conducta punible de

9
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

extorsión, a título de coautoría, se ofrece manifiestamente


infundado. Semejante planteamiento no sólo está en
incapacidad jurídica de acreditar la existencia de un yerro que
socave el debido proceso en su estructura o vulnere alguna
garantía fundamental, sino que está desprovisto de todo
sustento fáctico.

En cuanto al primer aspecto, el libelista desconoce por


completo la estructura lógica del proceso penal diseñado por la
Ley 906 de 2004, debido a la incomprensión tanto de sus fases
como del objeto legalmente asignado a cada una de éstas. En
síntesis, la censura plantea que la Fiscalía no podía atribuirle a
AIMER ROMERO CASAS la comisión de los delitos atrás
mencionados, por no existir bases probatorias suficientes que
permitieran estructurar una inferencia razonable de autoría en
los términos jurídicos definidos en la imputación. A partir de
ello, convoca a la Corte a que realice un control material del
mérito sustantivo para formular imputación. Empero, es
absolutamente claro que el ente acusador no sólo estaba
legitimado por la ley para haberle comunicado al indiciado que
lo investigaría en razón de su posible responsabilidad, a título
de coautor y autor por los delitos de extorsión y concierto para
delinquir, respectivamente; también le asistía la potestad de
convocarlo a juicio a través de la acusación, por idénticos
cargos. Y habiendo procedido en esa dirección, fue que
fácticamente se demostró en la audiencia de juicio oral la
responsabilidad penal del señor ROMERO CASAS.

La formulación de imputación, a la luz de lo preceptuado


en los arts. 286 y 287 del CPP, es el acto a través del cual la
Fiscalía le comunica a una persona su calidad de imputado, por
contar con medios de conocimiento legalmente obtenidos que le
permitan inferir razonablemente que puede ser autor o partícipe

10
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

de la conducta punible investigada. En la exposición oral


respectiva, acorde con el art. 288 ídem, el fiscal está obligado a
referir los datos que permitan individualizar al imputado, los
hechos jurídicamente relevantes con la formulación de la
respectiva imputación jurídica y el ofrecimiento de obtener la
rebaja de pena de que trata el art. 351 ídem, en caso de
allanarse a los cargos.

Bien se ve, entonces, que por tratarse de un acto de


comunicación, donde el juez no emite en estricto sentido
ninguna decisión, la ley no lo faculta para efectuar un escrutinio
sobre el mérito sustantivo para imputar. En esa fase está
vedado un control judicial sobre las razones probatorias que
fundamentan la inferencia de autoría o participación. Si, como
lo tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, el control material de
la acusación le está vedado al juez de conocimiento (cfr., entre
otros, CSJ AP 21.03.2012, rad. 38.256 y AP 15.07.2008, rad.
29.994), con mayor razón es inconcebible un debate probatorio
ante el juez de garantías en la imputación, tanto más cuanto la
Fiscalía no está obligada a descubrir elementos materiales
probatorios, información ni evidencia física alguna (art. 288-2
CPP) y el estándar de conocimiento exigido en esta etapa
procesal es apenas de posibilidad.

Sobre esa proscripción de desplegar una controversia


probatoria en la audiencia de formulación de imputación, ya
suficientemente decantado tiene la Corte que:

[La] decisión de formular imputación en contra de una


determinada persona radica en cabeza exclusiva del fiscal y
corre consecuencia de que este, dentro de su particular
desarrollo del programa metodológico, haya recaudado
elementos materiales probatorios, evidencia física o
informes, a partir de los cuales infiere que el indiciado es
autor o partícipe del delito que se investiga.

11
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Y por ello acude ante el juez de control de garantías, no a


practicar pruebas de autoría o responsabilidad penal
-que no es este el momento ni escenario adecuados
para el efecto-, sino a plantear al imputado, para
facultarle adelantar su específica tarea defensiva, que se le
está investigando por un determinado delito, ya que se le
entiende autor o partícipe del mismo.
Pero además, lejos de facultar la diligencia, se practiquen
pruebas, o mejor, se alleguen elementos de juicio que ya
deberían estar en poder de la Fiscalía y por ello, reiteramos,
decidió solicitar la convocatoria de la audiencia de
formulación de imputación, allí ni siquiera se exige del
funcionario exhibir los elementos materiales probatorios,
evidencia física o informes recopilados, pues, una dicha
obligación, apenas parcial, debe anotarse, subyace
necesaria únicamente cuando se solicita la imposición de
medida de aseguramiento4.

Por consiguiente, ante la imposibilidad de aplicar un


control judicial sobre la suficiencia probatoria para formular
imputación, mal podría el libelista afirmar la existencia de un
yerro procesal. Menos cuando la actuación muestra que no sólo
existía evidencia para afirmar con posibilidad -en la imputación-
y probabilidad de verdad -en la acusación (art. 336 CPP)- la
responsabilidad del procesado, sino que, inclusive, en dos
instancias se determinó en un grado de conocimiento más allá
de toda duda, con fundamento en las pruebas debatidas en el
juicio (art. 381 ídem), que AIMER ROMERO CASAS es
penalmente responsable por los cargos que se le imputaron. De
ahí que la supuesta “inflación” de éstos, denunciada por el
censor, carece de cualquier asidero.

En ese sentido, el libelista desconoce que, al acudir al


recurso extraordinario de casación, la declaratoria de
responsabilidad penal en contra de su defendido viene cobijada
por una doble presunción de acierto y legalidad. Por ende, de
ninguna manera es admisible que, haciendo abstracción del
4
CSJ AP 03.05.2007, rad. 27.108, reiterado en múltiples pronunciamientos, entre ellos,
AP 17.10.2012, rad. 39.515.

12
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

debate probatorio desarrollado en el juicio, simplemente


pretenda anteponer su lectura particular del caso para afirmar
la existencia de un vicio ciertamente inexistente, lo que
indefectiblemente conduce a la inadmisión del reclamo a partir
del cual demanda la anulación del proceso en casación.
Ahora, si lo pretendido era desmontar las premisas fácticas
fijadas en la sentencia, la censura estaba en el deber de
formular, con cumplimiento de las exigencias técnicas, un cargo
por violación indirecta de la ley sustancial. Pero, como a
continuación se expondrá, el reproche formulado
subsidiariamente por errores de hecho en la apreciación
probatoria también es inadmisible.

4.2.3 Sobre ese particular, de acuerdo con el art. 181-


3 del CPP, la casación procede cuando se afecten garantías
fundamentales, producto del manifiesto desconocimiento de las
reglas de producción y apreciación de la prueba sobre la cual se
ha fundado la sentencia de segunda instancia. Allí se encuentra
consagrada la modalidad de infracción indirecta o mediada de la
ley sustancial, por errores en la construcción de la premisa
fáctica del silogismo jurídico.

Cuando en esta sede se acude a la violación indirecta de la


ley sustancial, por errores de hecho en las fases de observación
o valoración de la prueba, ha de acreditarse el desconocimiento
de una situación fáctica, producto de la incursión en falsos
juicios de existencia, identidad o falso raciocinio.

La primera de dichas hipótesis –falso juicio de existencia- se


presenta cuando, al proferir la sentencia impugnada, el fallador
desconoce por completo el contenido material de una prueba
debidamente incorporada a la actuación; también, cuando le
concede valor probatorio a una que jamás fue recaudada,

13
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

suponiendo su existencia.

En segundo término, el falso juicio de identidad tiene


ocurrencia cuando en el fallo confutado el juzgador distorsiona o
tergiversa el contenido fáctico de determinado medio de
conocimiento, haciéndole decir lo que en realidad no dice, bien sea
porque realiza una lectura equivocada de su texto, le agrega
circunstancias que no contiene u omite considerar aspectos
relevantes del mismo.

En tercer lugar, el falso raciocinio se configura cuando el


Tribunal observa la prueba en su integridad, pero al valorarla
desconoce los postulados de la sana crítica, es decir, una concreta
ley científica, un principio lógico o una máxima de la experiencia.

Cualquiera de estos yerros debe ser trascendente desde el


punto de vista jurídico, esto es, que frente a la valoración conjunta
de la prueba realizada por el Tribunal o las instancias (según sea el
caso), su exclusión debería conducir a adoptar una decisión
sustancialmente diversa a la recurrida.

Pues bien, contrastadas las anteriores premisas con la


sustentación ofrecida por el demandante, salta a la vista el
incumplimiento de los estándares mínimos de técnica
casacional para lograr la admisión del cargo. La demanda no
presenta –y la Corte tampoco puede identificarlo- ningún reproche
ajustado a alguna de las mencionadas modalidades de error,
encausado por los derroteros argumentativos pertinentes. En
lugar de ello, el libelista simplemente presenta una valoración
de pruebas testimoniales diversa a la realizada en las
instancias, a partir de la cual sostiene que la Fiscalía no probó
los elementos de la coautoría, que se infirió incorrectamente la
participación del acusado en hechos delictivos, que no existe

14
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

evidencia sobre un acuerdo común entre aquél y los miembros


de la organización criminal, que la supuesta actuación como
“campanero” de AIMER ROMERO no era necesaria ni eficaz para
ejecutar las actividades extorsivas y que no está demostrada la
militancia de aquél en la banda delincuencial.

Tales reproches, por no adecuarse a ninguna modalidad de


error de hecho constitutivo de infracción indirecta de la ley
sustancial –falso juicio de existencia, falso juicio de identidad o falso
raciocinio-, corresponden a argumentos propios de un alegato de
instancia, carentes de aptitud para ser atendidos en casación.
Como lo tiene establecido la Corte, no hay lugar a predicar la
configuración de dichos yerros cuando simplemente se presenta
una apreciación probatoria que no se comparte. La mera
disparidad de criterios en ese aspecto no habilita para acudir al
recurso de casación (CSJ AP 03.12.09, rad. 27.264). En la
misma dirección, la Sala ha puntualizado que la simple
oposición de apreciaciones subjetivas contra los razonamientos
probatorios efectuados por el juez o la postulación de críticas a
la actividad valorativa, formuladas con la amplitud propia del
ejercicio de contradicción de las instancias, sin el debido
planteamiento técnico, conduce a la inadmisión del recurso de
casación (CSJ AP 16.06.2010, rad. 33.697).

Ello es así, por cuanto en sede de casación se está obligado


a destruir la doble presunción de acierto y legalidad que cobija a
las sentencias objeto de censura. Ello implica el deber de
desarrollar un ejercicio de deconstrucción de los fundamentos
probatorios de los fallos de instancia, que conforman una
unidad decisoria (cfr., entre otras, CSJ AP 24.06.2015, rad.
45.594; AP 24.02.2016, rad. 43.017 y AP 30.03.2016, rad.
42.397). Mas tal ejercicio argumentativo no fue emprendido por
el demandante, quien pretende equivocadamente que la Sala

15
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

desconozca la verdad procesal construida en las instancias y,


tras acoger su particular lectura del caso, absuelva al acusado
por aplicación del principio in dubio pro reo.

Es más, desde la perspectiva de la idoneidad sustancial,


aun tratando de superar las deficiencias formales en la
sustentación, el reproche se muestra igualmente insuficiente
para ser estudiado de fondo, por cuanto, al faltar al deber de
reseñar con fidelidad la estructura probatoria y la motivación
expuesta en las sentencias, el reclamo se torna inatinente. Pues
no se puede derrumbar una estructura argumentativa si se
atacan bases diferentes a las que la sustentan.

En esa dirección, la censura omite refutar razonamientos


probatorios concretos que cierran la puerta a sus ataques,
basados en conjeturas fundadas en un análisis fragmentario de
algunos medios de conocimiento. Ingenuamente, el libelista trae
a colación apartes de testimonios de comerciantes afectados por
las extorsiones y de coacusados5, con el propósito de sustentar
dos asertos: i) que los testigos de cargo, al ser
contrainterrogados, dijeron que vieron a AIMER ROMERO -a
quien conocen por ser vecino del sector- en compañía de los
miembros de la banda, pero que no percibieron que participara
en hechos delictivos y ii) que los exintegrantes de la
organización criminal niegan que el aquí procesado hubiera
pertenecido a ella.

Sin embargo, tales situaciones de ninguna manera fueron


inadvertidas en las instancias. Tanto el a quo como el ad quem
se pronunciaron al respecto, sólo que en un sentido diverso al
pretendido por el libelista. El escrutinio probatorio consignado

5
JOSÉ DE LA CRUZ MONTAÑEZ, LUIS ALBERTO CÉSPEDES, JOHN BELTRÁN
AGUILERA y RAFAEL BELTRÁN LÓPEZ.

16
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

en las sentencias confutadas muestra, en síntesis 6, que para los


juzgadores, por una parte, las explicaciones dadas por los
coacusados en favor de AIMER ROMERO carecen de credibilidad
por advertirse múltiples inconsistencias y contradicciones tanto
internas como externas en aspectos esenciales de los relatos, de
donde coligieron un ánimo torticero de favorecimiento; por otra,
que si bien algunas víctimas quisieron desvincular al acusado
de los hechos en el juicio -a diferencia de lo declarado en
entrevistas que fueron utilizadas para impugnar credibilidad-, ello se
explica en el evidente temor de que se tomaran represalias en su
contra por testificar, dado el contexto de amenazas y los
antecedentes, inclusive, de muerte violenta de algunos
comerciantes. Ese amedrentamiento, resaltaron los falladores,
se evidenció en el juicio, donde tuvo que ofrecérsele protección a
algunos testigos para que continuaran con la declaración 7. En
ese contexto, apoyados en los criterios de valoración
establecidos en el art. 404 del CPP, fue que los falladores de
instancia descartaron las alegaciones de la defensa.

Aunado a lo anterior, se lee en las sentencias8, los


testimonios de los agentes investigadores valorados en conjunto
con las declaraciones de las víctimas y la prueba documental
(videos), permitieron declarar como probado que AIMER
ROMERO CASAS hacía parte del grupo de personas que
extorsionaba a los comerciantes del barrio Dindalito, sin que
ello se quedara en un mero concierto para cometer conductas
punibles, sino que se concretó en la participación en varias
acciones extorsivas ejecutadas por acuerdo común, planeadas y
emprendidas con división de trabajo, en cuyo marco el aporte de
aquél era de “campanero” y escolta. Ésta función, para la a quo,
fue trascendental, ya que con dicha manera de operar las

6
Cfr. fls. 204-215 C.1 y 29-35 C. 3.
7
Cfr. fl. 32 C. 3.
8
Cfr. fls. 216-216 C. 1 y 36 C. 3.

17
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

víctimas sabían que, detrás de quien los constreñía a pagar,


había más hombres dispuestos a ejecutar las amenazas. A ese
respecto, el Tribunal añadió que, en ese contexto, AIMER
ROMERO actuó como coautor, pues su aporte criminal fue
importante, dado que contribuyó eficazmente con el
amedrentamiento o elevación del poder intimidatorio del grupo,
en la medida en que para las víctimas era claro que el cobrador
no actuaba sólo, sino apoyado por otros, menguando así la
posibilidad de una reacción defensiva de los comerciantes
extorsionados.

Y esa argumentación probatoria es la que, precisamente, al


no ser refutada por el libelista, habría de mantenerse incólume,
por cuanto la Corte no está llamada a acoger, sin más, la lectura
subjetiva del caso presentada en la demanda. De suerte que, en
razón de la incorrección formal y material del reproche, éste
también será inadmitido.

4.2.3 Ahora, a voces del art. 181-1 del CPP, el recurso


extraordinario de casación, entendido como control
constitucional y legal, procede por falta de aplicación,
interpretación errónea o aplicación indebida de una norma del
bloque de constitucionalidad, constitucional o legal llamada a
regular el caso. La norma estatuye la modalidad de infracción
directa o inmediata de la ley. Ello supone, entonces, que el error
denunciado ha de contraerse a una mera oposición entre la
sentencia y la ley, sin que tenga cabida la intermediación de
aspectos probatorios, con base en los cuales el juez fija la
premisa fáctica del silogismo jurídico.

En consecuencia, al escoger esta vía de impugnación, el


recurrente acepta tanto la corrección de los enunciados fácticos
fijados en la sentencia como el correspondiente escrutinio

18
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

probatorio. Al respecto, mediante AP 25.04.2007, rad. 26.9238,


la Sala puntualizó:

Por abundante doctrina jurisprudencial se sabe que


cuando el censor elige el cuerpo primero de la causal
primera de casación (Ley 906 de 2004, artículo 181-1°; o
Ley 600 de 2000, artículo 207-1°), es decir, la violación
directa de la ley, se halla en el deber de aceptar los
hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se
hizo en las instancias, y en tales circunstancias, no le
es factible discutir cuestiones de facto, toda vez que la
impugnación es de estricto orden jurídico y recae sobre la
ley sustancial por una de estas razones: falta de
aplicación o exclusión evidente, aplicación indebida o
interpretación errónea.

Pues bien, a la luz de las anteriores premisas


jurisprudenciales, salta a la vista la indebida sustentación del
cargo formulado por violación directa. Como con anterioridad se
reseñó, el censor se queja de un error de adecuación normativa,
cifrado en la errónea atribución de responsabilidad al acusado a
título de coautor, cuando lo correcto, dice, era hacerlo en el
grado de participación de complicidad. Empero, en sustento de
tal apreciación no desarrolla ninguna argumentación indicativa
de que la hermenéutica aplicada por los falladores es
equivocada, como tampoco ofrece razones para sustentar que
su criterio es más adecuado desde el plano interpretativo.

En lugar de ello, el libelista estructura el reproche a partir


del desconocimiento de las premisas fácticas fijadas en las
decisiones confutadas. Pues el reclamo lo funda en un supuesto
evento de insuficiencia probatoria, basado en que, de los medios
de conocimiento incorporados en el juicio, no se infiere una
actuación criminal pre-acordada ni se acredita la división de
tareas delictivas, como tampoco existen pruebas del propósito
específico para cometer las conductas imputadas y del elemento
de aporte eficaz a la realización de la descripción típica. Es más,

19
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

la “readecuación” del grado de participación solicitado por el


censor lo fundamenta expresamente en “los testimonios” por él
señalados.

Así, al cuestionar el fundamento fáctico de la decisión, la


censura desbordó la unidad lógica del reproche, vulnerando los
principios de coherencia y no contradicción, lo que desemboca
en el incumplimiento de las exigencias de claridad y precisión.
Por consiguiente, desde la perspectiva técnico-formal, existe
razón suficiente para inadmitir el cargo en cuestión.

4.2.4 Y por esas mismas razones, idéntica suerte debe


correr el tercer cargo subsidiario formulado al amparo de la
causal de violación directa de la ley sustancial (art. 181-1 del
CPP), basada en la falta de aplicación del art. 269 del CP. El
reconocimiento de la rebaja punitiva por reparación de
perjuicios cuya concesión echa de menos el demandante
presupone que en la sentencia se hubiera reconocido que el
acusado restituyó el objeto material del delito o su valor e
indemnizó los perjuicios ocasionados a los ofendidos o
perjudicados.

Sin embargo, en el fallo de segunda instancia, el Tribunal


fijó una premisa fáctica diferente, a saber, que si bien la
jurisprudencia admite la posibilidad de aplicar dicha norma a
favor de acusados por extorsión (CSJ SP 13.11.2013, rad. 41.464),
en el presente caso, como lo puso de presente el Juzgado (fls.
24-25 C.1), no se probó que AIMER ROMERO CASAS hubiera
indemnizado los perjuicios, como tampoco se aportó ningún
medio de conocimiento indicativo de que otros coacusados así lo
hubieran hecho en el marco de otros procesos.

20
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Al margen de ello, así se hubiera planteado el reproche por


la vía adecuada, éste carece por completo de aptitud sustancial.
Al sostener que los juzgadores de instancia debieron conceder la
rebaja de pena porque, habiéndolo así solicitado el fiscal, era
menester dar aplicación a los principios de buena fe y lealtad
procesal, el censor tácitamente está formulando un reclamo por
violación indirecta, fundado en un error de derecho por falso
juicio de convicción. Pues comprende que, para la acreditación
del supuesto fáctico -que el acusado efectivamente indemnizó a la
víctima- que daría lugar a la aplicación de la consecuencia
jurídica -rebaja de pena-, los juzgadores exigieron pruebas, pese
a que, en su criterio, la simple afirmación de una de las partes
-el fiscal- es prueba.

Mas tal aserto desconoce que, en lo concerniente a la


aplicación de la rebaja de pena por indemnización integral, rige
el principio de carga probatoria, conforme al cual, a la parte que
demanda la aplicación de determinada consecuencia jurídica le
asiste el deber de probar los supuestos de hecho que darían
lugar a ella, sin que las meras afirmaciones acrediten hechos.
Sobre ese particular, la Corte textualmente ha puntualizado
(CSJ SP 19.06.2013, rad. 39.719):

Huelga señalar que conforme lo pretendido, debe ser, en


esos casos, la defensa o el mismo procesado, quien
presente el elemento de juicio en el cual se soporte la
solicitud.

Si se busca acudir al mecanismo de reducción de pena


dispuesto en el artículo 269 de la Ley 599 de 2000, lo
adecuado es que la presentación de la prueba que
demuestra la reparación efectiva del daño, suceda en
curso de la diligencia dispuesta en el artículo 447 de esa
normatividad, encaminada precisamente a regular la
individualización de la pena, uno de cuyos factores
incidentes, para los delitos cometidos contra el patrimonio
económico, lo es la indemnización de perjuicios, entendida
como hecho post delictual que ninguna incidencia tiene en

21
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

la delimitación de los mínimos y máximos de dosificación,


contrario a lo expuesto por el defensor en la demanda de
casación.

Es ese un espacio pertinente para el efecto, pues, además


de que parte del anuncio de fallo condenatorio, tiene como
objeto central el de la definición de pena y faculta la
presentación de los medios suasorios encaminados a
demostrar la pretensión de cada parte.

[…]

Aspectos como los referidos a quién, qué y para qué se


presentaron las pruebas de la reparación,
necesariamente han de ser analizados por el juez a
efectos de definir si se demostró o no la indemnización
integral de perjuicios garantizando la contradicción, dado
que, pese a lo sostenido de consuno por la defensa y la
Procuradora judicial, no es la efectiva satisfacción de uno
de los derechos fundamentales de las víctimas, un asunto
simple que apenas demande de la formalidad de un escrito,
si de justicia material se trata.

En efecto, como atinadamente lo sostuvo el señor Fiscal en


la audiencia de alegaciones orales, la reparación integral
demanda probar suficientemente, porque así
expresamente lo consagra el artículo 269 de la Ley 599 de
2000, que “el responsable restituyere el objeto material del
delito o su valor, e indemnizare los perjuicios ocasionados al
ofendido o perjudicado”.

Cuando menos, entonces, esos elementos de juicio


aportados deben cubrir tan básicas exigencias, esto es,
permitir desentrañar que no solo se restituyó el objeto
material del delito –cuando pudo haberse desplazado su
tenencia o se trató de un bien fungible el entregado u
obtenido por ocasión del ilícito-, sino que se indemnizaron
los perjuicios de todo orden anejos al delito.

[…]

Es por virtud de lo anotado que la Corte ha sentado pacífica


jurisprudencia en torno de la forma como debe demostrarse
la reparación integral, o mejor, la necesidad de que el juez
verifique las reales condiciones de la misma, no sea que por
la vía del simple formalismo inane queden expuestas las
necesidades de las víctimas y a la par se otorgue al
procesado un derecho que no ha merecido.

22
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

Así, entonces, no habiendo probado ninguna de las partes


que las víctimas fueron efectivamente indemnizadas, resulta
inobjetable que en las instancias se hubiera determinado la
improcedencia de la rebaja de pena. Por consiguiente, el reclamo
–presentado con total incorrección formal- también es
absolutamente inidóneo desde la perspectiva de la idoneidad
sustancial, de donde se sigue su inadmisión.

4.3 En consecuencia, no habiéndose presentado ninguno


de los cargos en casación con respeto de los estándares mínimos
para su estudio de fondo, es innegable su indebida
fundamentación. Ello constituye razón suficiente para inadmitir
la demanda.

Además, la Sala no advierte la presencia de supuestos


justificantes para superar los defectos del libelo con el propósito
de decidirlo de fondo o emitir un pronunciamiento oficioso en
casación, de conformidad con el art. 184 inc. 3º del CPP.

En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la


Corte Suprema de Justicia

RESUELVE

INADMITIR la demanda de casación presentada en


nombre de AIMER ROMERO CASAS.

ADVERTIR que, de conformidad con lo dispuesto en el


art. 184 inc. 2º de la Ley 906 de 2004, contra la presente
decisión procede el mecanismo de insistencia, con atención
de las reglas definidas jurisprudencialmente por la Sala.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

23
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ

JOSÉ FRANCISO ACUÑA VIZCAYA

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA

EYDER PATIÑO CABRERA

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

24
Casación Nº 45.779
AIMER ROMERO CASAS

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA


Secretaria

25

También podría gustarte