SIGUIENDO EL EJEMPLO DEL CARCELERO DE FILIPOS
Base Bíblica: Hechos 16: 25-36
Introducción.- Pablo y Silas están en su segundo viaje misionero. Y enfilan hacia el oeste de la
Palestina; específicamente Europa. En ese viaje llegan a predicar el evangelio a la ciudad de Filipos
- colonia romana, ciudad muy importante.., una “Roma chica” -; ello pues el Espíritu Santo “no les
permitió ir a Asia”.., Dios tenía otros planes (¡qué importante es la guía dla el Espíritu Santo).
En esta ciudad ocurre un milagro importante: liberación de una niña que tenía un espíritu de
adivinación; daba gran ganancia por ello a sus amos. Pero la gente toma represalias contra Pablo y
Silas.., así ocurre cuando predicamos el evangelio: Satanás y las huestes del mal se levantan en
contra. Fueron azotados y luego puestos en lo más seguro de la cárcel. Allí entra en escena el
carcelero. Tenía a su cargo la custodia de los presos de la cárcel. Dios interviene milagrosamente
en favor de sus hijos, con un terremoto, soltando las cadenas de todos los presos y abriendo todas
las celdas - ¿cómo estaban Pablo y silas? ¡¡Gozosos alabando al Señor pese a la tremenda prueba
que estaban viviendo!! ¡¡Qué ejemplo para nosotros!! El carcelero iba a quitarse la vida, pero
Pablo le dice que no lo haga pues todos los presos estaban en su lugar.., quizás no huyeron por la
traumática experiencia. Y aquí viene lo maravilloso: El carcelero pregunta: “¿qué he de hacer para
ser salvo?”. La respuesta es maravillosa…, “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”.
¿Qué hizo el carcelero? Se entregó a Cristo, pero no solo.., con toda su familia. Y aquí es donde
visualizamos algunas acciones que es importante aprender e imitar del carcelero de Filipos:
Interrogante Sermonaria: ¿Qué acciones hizo el carcelero que debemos imitar nosotros?
PRIMERA ACCIÓN.- EL CARCELERO RINDIÓ SU VIDA COMPLETAMENTE A JESUCRISTO
- Definición de rendir: 1. Someter a una persona o una cosa al dominio o la voluntad de alguien o
algo, venciendo su resistencia. 2. Bajar el arma o la bandera en señal de sumisión o respeto.
El carcelero seguramente fue testigo ocular de toda la situación que en la ciudad se vivió con
Pablo, Silas y la chica endemoniada - no era una ciudad tan grande - (pastor de Tomé, “pueblo
chico, todos se conocen”). Debe haberse dado cuenta que “había un poder extraño” en la vida de
los apóstoles. Algo que no era común. Después se fijó en la conducta de ellos: pese a haber sido
castigados duramente, alababan a Dios y estaban orando. ¡Qué lección para nosotros hoy día! En
medio de la prueba oraban y cantaban a Dios! Stgo. 5:13. Sin duda oyó la oración y los cantos..,
puso atención a las palabras y a la letra.., algo empezó a “cautivar” su vida.., algo nuevo que nunca
había oído.., y tampoco sentido en su vida. El Espíritu Santo empezó a obrar en él de una manera
maravillosa.., aunque igual con temor en él.., pues era nuevo.
- Vino la experiencia sobrenatural de Dios en la cárcel, y pensando el carcelero que todos habían
huido quiso quitarse la vida - sabía el castigo que conllevaba perder a todos los presos: la muerte -,
pero ante las palabras de Pablo, que todos los presos estaban en su lugar, y reconociendo que un
poder superior a lo que él conocía hizo lo que hizo, entregó su vida a Jesús, recibiéndolo como
Salvador.
- No basta con “ver” las cosas maravillosas que Dios hace en un Retiro, culto, campaña
evangelística, eventos masivos, etc. No basta con “conmoverse” ante lo que provoca el poder de
Dios. No es suficiente “ser espectador” de lo que hace el poder de Dios. No sirve “asistir” a una
iglesia sino se entrega la vida a Dios. Es necesario “rendirse” ante Él y entregarse por completo. No
es una entrega a medias.., es una entrega completa. Si no lo hacemos no seremos salvos.., y por
tanto, nos perderemos eternamente.
SEGUNDA ACCIÓN: COMPARTIÓ “SU NUEVA FE” CON TODA SU FAMILIA.
- No se guardó para sí la maravillosa nueva vida en Cristo que recibió, sino que la compartió con
sus más cercanos: su familia. Quiso que la salvación “… ¿qué he de hacer para ser salvo?” la
tuvieran su esposa y sus hijos. Había sido testigo del tremendo poder de Dios: liberar a una esclava
de Satanás, remecer la cárcel y liberar a todos los presos. Ahora quería estar bajo ese poder junto
a los suyos. Ahora Cristo era su Salvador; y de ahí en adelante sería su Señor, su protector, su guía,
su Torre Fuerte, etc. Toda su familia se alegró, pues cuando Cristo está en nuestra vida hay gozo,
felicidad, alegría. Cosa importante es que su conversión y la de su familia inició la obra cristiana en
Europa.., nace la primera iglesia cristiana en esa zona. Con el tiempo, esta iglesia se convirtió en
una de las dos iglesias que jamás dejaron de apoyar al apóstol Pablo en su ministerio. Siempre
preocupados de él. Nuestro hogar puede ser el nacimiento de una obra cristiana maravillosa si así
lo disponemos.., como lo hizo el carcelero de Filipos.
- Cada creyente debe compartir su fe con otros, partiendo con su familia.., qué mejor que partir
con los de casa. Debemos orar y luchar para que los familiares que no son salvos lo sean. Y usted y
yo somos los llamados a compartir nuestra fe con ellos. Es nuestra responsabilidad, y se nos pedirá
cuenta por ello.
TERCERA ACCIÓN: MANIFESTAR EXTERNAMENTE SU NUEVA FE EN CRISTO.
- El carcelero manifestó inmediatamente que en su vida había obrado el poder transformador de
Dios, a través del Evangelio predicado por los apóstoles -. No era un simpatizante de la fe cristiano
(“me caen bien los evangélicos”, “o me gustan los evangélicos”, etc.). No estaba obligado a estar
con ellos (“me obligan a venir a la iglesia”). No había recibido a Cristo por conveniencia u otros
intereses, por ejemplo que los presos estaban sin celdas ni cadenas (a veces nos acercamos a
Cristo por “intereses particulares” y no porque nos hayamos entregado de corazón). Cuando
Cristo entra a nuestra vida porque se lo permitimos de verdad, nuestro modo de vivir CAMBIA.
- Mucha gente nos enrostra que somos hipócritas porque nuestros hechos – en lo privado y en lo
público – son completamente opuestos a lo que profesamos o decimos con la boca. Y eso es una
traba para el Evangelio. Si tan solo usted y yo viviésemos cada día como verdaderos seguidores de
Cristo la gente llegaría sola a nuestros templos. Por ejemplo, el carcelero compartió la mesa con
los apóstoles (v. 34), fue hospitalario y desprendido (v. 33), los atendió en su casa (v. 34), empezó
a vivir una vida en Cristo junto a su familia (v. 34), etc. Nosotros, como hijos de Dios, debemos
manifestar en todas las áreas de nuestra vida que somos “nuevas criaturas” (2ª Corintios 5:17). Si
no lo hacemos somos hipócritas y el Infierno será nuestro lugar eterno final.
- En este punto, es importante hablar del Arrepentimiento, un tema poco predicado en las iglesias
porque es impopular. Tiene que ver con apartarse del pecado, algo rara vez es enfatizado hoy. Es
sentir remordimiento y tener sentimiento de culpa por los pecados contra Dios; estar contrito,
triste; querer cambiar de dirección. El carcelero de Filipos lo hizo, pues su vida después manifestó
que así fue. Es a través del arrepentimiento que vienen los cambios sinceros en la vida. De lo
contrario, “sólo metimos un diablo seco y lo sacamos mojado”.
CONCLUSIÓN.-
El carcelero de Filipos es la perfecta muestra de una persona que al tener un encuentro con el
Señor no sigue siendo la misma: Rindió su vida a Cristo, compartió inmediatamente su fe con otros
y manifestó inmediatamente que una nueva vida había en él. Como hijos de Dios debemos imitar
estas acciones todos los días en nuestra vida en el cotidiano vivir.., es decir, “VIVAMOS EL
EVANGELIO PLENO”.