Edipo Rey
Resumen Corto
Edipo, rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, rey y reina de Tebas respectivamente. Un oráculo
advirtió a Layo que sería asesinado por su propio hijo. Decidido a rehuir su destino, ató los pies
de su hijo recién nacido y lo abandonó para que muriera en una montaña solitaria. Su hijo fue
recogido por un pastor y entregado al rey de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo y lo
adoptó como su propio hijo. El niño no sabía que era adoptado y, cuando un oráculo proclamó
que mataría a su padre, abandonó Corinto. Durante su travesía, encontró y mató a Layo,
creyendo que el rey y sus acompañantes eran una banda de ladrones y así, inesperadamente, se
cumplió la profecía.
Solo y sin hogar, Edipo llegó a Tebas, acosado por un monstruo espantoso, la Esfinge, que
andaba por los caminos que iban a la ciudad, matando y devorando a todos los viajeros que no
sabían responder al enigma que les planteaba. Cuando Edipo resolvió acertadamente el enigma,
la esfinge se suicidó. Creyendo que el rey Layo había muerto en manos de asaltantes
desconocidos, y agradecidos al viajero por librarlos del monstruo, los tebanos lo recompensaron
haciéndolo su rey y dándole a la reina Yocasta por esposa.
Durante muchos años la pareja vivió feliz, sin saber que ellos eran en realidad madre e hijo.
Pronto Edipo descubrió que involuntariamente había matado a su padre. Atribulada por su vida
incestuosa, Yocasta se suicidó y, cuando Edipo se dio cuenta de que ella se había matado, se
quitó los ojos y abandonó el trono. Vivió en Tebas varios años pero acabó desterrado.
RESUMEN EXPLICADO
Primer Episodio:
Aquí Edipo habla con Corifeo. Cree que como ignorante de los hechos de la muerte de Layo,
sería imposible para él descubrir al asesino sin otra pista. Por eso dirigiéndose a su pueblo
clama que castigará a aquel que se rehúse a darle las explicaciones que pide. En este discurso
prohíbe a todos los habitantes de Tebas que se reciba a esa persona o se le dirija la palabra. De
este modo lanza una maldición contra los criminales y ordena que se cumpla lo que ha pedido.
Corifeo sugiere a Edipo que llame a Tiresias, un adivino tan perspicaz como el dios Apolo.
Edipo responde que ya ha enviado dos mensajeros a buscarlo por consejo de Creonte. Corifeo
cuenta a Edipo que las habladurías dicen que Layo murió a manos de unos caminantes. En ese
momento entra Tiresias.
Primer Agón:
Edipo pide ayuda a Tiresias para encontrar al culpable y librar a Tebas de la mancha del
homicidio. Tiresias responde preocupado que no debería estar allí ya que no son buenas
noticias las que trae, por eso hace ademán de irse pero Edipo lo detiene pensando que el
adivino sabe y no quiere decirlo. Tiresias responde que no querría hacer públicas sus
desgracias, o más bien las de Edipo, y que de cualquier manera los hechos llegarían a pesar de
su silencio. Edipo entonces acusa a Tiresias de ser el culpable del crimen. Edipo insulta al
adivino con su ceguera, y éste dice que Edipo mismo es el causante de todos sus males. El rey
le pregunta a Tiresias si fue él o Creonte quien tramó esos descubrimientos, ya que cree que
Creonte le pagó al adivino para ir y decir esas mentiras. Tiresias responde que Creonte no
causa para él ningún mal. Edipo piensa que todo esta arreglado entre Creonte y él para
arrojarlo del trono. Corifeo interviene y dice a Edipo que tanto las palabras suyas como las de
Tiresios han sido dictadas por la cólera, y que lo que realmente importa es averiguar como
cumplir los oráculos de Apolo. Tiresias luego de una pausa, le dice a Edipo que él que ve la luz,
no ve la desgracia que se cierne sobre él, ni dónde ni con quien convive. Le dice que pronto no
verá mas que tinieblas. El adivino enojado pide que lo guíen para irse. Antes de marcharse
avisa a Edipo que la persona a quien él busca está allí, que pasa por un extranjero domiciliado
en Tebas pero en realidad es tebano de nacimiento y ese descubrimiento no será para él
motivo de alegría. Descubrirá también, dijo Tiresias, que es padre y hermano de sus hijos; hijo
y esposo de la madre que le dio el ser; y el asesino de un padre a cuya esposa fecundó. Tiresias
se retira diciéndole a Edipo que reflexione.
Estásimos:
El Coro se pregunta quien es el asesino de Layo y dice que ha llegado el momento de huir para
él pues Apolo está tras él. El coro cuenta que Tiresias ha despertado terribles ideas en el fondo
de él, y dice que nunca aprobará a aquellos que condenan a Edipo.
Segundo Episodio:
Creonte se dirige al pueblo de Tebas, diciendo que, informado de la acusación hecha por Edipo
contra él, siente que le hacen un daño inmenso creyendo que él es un traidor. Luego pregunta
a Corifeo la razón de la acusación de Edipo. Corifeo responde que desconoce la intención de
esas palabras. En ese momento sale Edipo del palacio.
Segundo Agón:
Edipo recibe enojado a Creonte. Su cuñado pide que lo escuche. Edipo interroga a Creonte, ya
que cree que él quiere apoderarse de su poder. Creonte responde que no tiene intenciones de
este tipo, pero Edipo le comunica que desea su muerte. En medio de su discusión entra
Yocasta preguntando el motivo del desacuerdo. Su hermano le cuenta los planes de Edipo de
desterrarlo o condenarlo a muerte. Edipo alega que ha encontrado a Creonte tramando contra
su vida. Éste lo niega, y Yocasta pide a su esposo que le crea, lo mismo hace Corifeo. El rey
anuncia que de no irse Creonte de Tebas, se irá él. Su cuñado dice que se irá, y Corifeo informa
a Yocasta de lo sucedido.
Tercer Agón:
Yocasta le pide a su esposo que e muestre la razón de su enojo. Edipo le cuenta que Creonte le
ha enviado un siniestro adivino que indirectamente o acusó de ser el asesino de Layo. Yocasta
trata de convencerlo de que ningún mortal entiende de profecías. Como ejemplo le cuenta que
hace tiempo, un oráculo predijo que Layo moriría a manos de un hijo nacido de ella. Y a pesar
de eso Layo fue asesinado por unos extranjeros. Yocasta le cuenta como Layo entregó a su hijo
con os pies atados para que o arrojasen al fondo de una sima impenetrable de una montaña.
La reina le muestra como ni Apolo cumplió sus oráculos ni el hijo de Layo mató a su padre, y le
dice que se tranquilice. Edipo le comunica a su esposa el desconcierto que sus palabras le
causan. Luego le pregunta sobre el lugar donde Layo fue muerto, y la apariencia física de este
hombre. Yocasta le cuenta todo o que sabe, y Edipo siente que todo desgraciadamente se
aclara. Le pregunta si alguno de los acompañantes de Layo sobrevivió, y Yoc.