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Enseñanza Cristiana: Principios y Práctica

El documento describe la importancia de la enseñanza bíblica y la necesidad de preparación para los maestros. Resalta que la enseñanza bíblica implica ayudar a otros a aprender a través de preguntas guiadas más que simplemente impartir información, y requiere que los maestros dominen los principios fundamentales de la enseñanza antes de usar métodos innovadores. La Biblia debe ser el libro de texto central.
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Enseñanza Cristiana: Principios y Práctica

El documento describe la importancia de la enseñanza bíblica y la necesidad de preparación para los maestros. Resalta que la enseñanza bíblica implica ayudar a otros a aprender a través de preguntas guiadas más que simplemente impartir información, y requiere que los maestros dominen los principios fundamentales de la enseñanza antes de usar métodos innovadores. La Biblia debe ser el libro de texto central.
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1. La enseñanza cristiana es un llamamiento divino.

El ministerio cristiano de enseñanza, tomado en su totalidad, es una vasta


empresa que incluye a miles de iglesias e instituciones y, literalmente, a
millones
de alumnos. Por la magnitud de la tarea, su cumplimiento depende de los
servicios de los discípulos dedicados como usted y yo. Hay quienes sostienen
que la enseñanza en la iglesia debe ser puesta en las manos de super maestros
profesionales cuyo conocimiento y experiencia aseguren la uniformidad y alta
calidad de la educación religiosa. Y mencionan algunos argumentos muy
impresionantes a favor de su proposición. Solamente hay un problema: esto no
funciona. Es, estadística y económicamente, imposible. Son escasos los super
maestros, y si los hubiera, las iglesias no podrían pagarlos. Por eso Dios
continúa llamando a personas como nosotros a la importante tarea de enseñar.
“Dios ha dado puestos esenciales a algunos en la iglesia... maestros...” (Co.
12:28 V. P.).
2. Los maestros llamados por Dios necesitan preparación.
Un sentido de llamamiento no provee la capacidad. El consejo de Pablo a
Timoteo puede muy bien servir como lema a todos los maestros cristianos:
“Haz todo lo posible por presentarte delante de Dios como un trabajador
aprobado, que no tiene de qué avergonzarse, que usa correctamente el mensaje
de la verdad: 2 Timoteo 2:15 V. P.).
Este versículo tiene tres implicaciones importantes.
Primera, “Delante de Dios como un trabajador aprobado”, requiere
esfuerzo; esto significa “hacer todo lo posible”.
Segunda, hay una insinuación de que los obreros que no hacen lo mejor que
deben hacer, serán avergonzados.
Tercera, si los maestros tienen que trabajar diligentemente para enseñar la
verdad del mensaje de Dios correctamente, aquellos que lo hacen con poca
seriedad terminarán enseñando incorrectamente.

Muéstreme un maestro que siente que no necesita mejoramiento y yo le


mostraré un maestro que no esta tomando en serio el consejo de Pablo
3. La habilidad de enseñar se incrementa por medio de la práctica.
El viejo refrán dice: “se aprende haciendo”. ¡Cuánta verdad hay en esas
palabras! Nadie aprende a guiar un automóvil simplemente por escuchar a un
instructor.
Una persona aprende a conducir tomando el volante, usando los frenos y el
acelerador y manejando la palanca de cambios. Los niños noaprende las
matemáticas solamente leyendo las reglas; llenan cientos de páginas
practicando cómo resolver problemas. También la habilidad de enseñar es
aprendida “enseñando”.
Este principio se demuestra en este libro con varios ejercicios prácticos que he
incluido mientras voy haciendo las explicaciones del proceso de enseñanza.
Usted tendrá la tentación de “saltar” esos ejercicios algunas veces, pero si los
hace cuidadosamente, le ayudarán a incrementar su habilidad de enseñar.
4. No existe un substituto para la preparación en el arte de enseñar.
Este punto se relaciona con una preferencia mía, la cual no es compartida por
muchos maestros de educación religiosa el día de hoy. Actualmente se habla
mucho acerca de los varios métodos de enseñanza: expresión creativa,
representaciones, simulaciones, experiencias de aprendizaje, estudio bíblico
grupal, y así por el estilo. No me opongo a la experimentación e innovación en
la enseñanza. (Por ejemplo: yo enseño un curso completo sobre juegos y
simulaciones educacionales.) Pero, estoy convencido de que debemos manejar
las herramientas básicas de la enseñanza, antes de que podamos experimentar
con nuevos sistemas.

Debemos caminar antes de poder correr. Un pianista, debe dominar las escalas
fundamentales, antes de improvisar. El estudiante de arte, necesita adquirir una
buena cimentación sobre los principios del balance, luz, sombra, color y
armonía, antes de que pueda desarrollar su estilo propio como artista. Los
maestros deben tener un sólido entendimiento de los rudimentos de su arte,
antes de usar con éxito los métodos innovadores.
Este libro, entonces, ofrece “pan con mantequilla” como su enfoque básico a la
enseñanza de la Biblia. (Donde yo crecí, esta expresión significa los alimentos
básicos de cada día y no fresas con crema sin las cuales se puede vivir.) Vamos
a tratar con los métodos modernos de enseñanza a lo largo del camino, pero
solamente después de establecer firmemente los principios fundamentales.
5. La Biblia es el libro de texto en la enseñanza cristiana.
Como usted ya se habrá dado cuenta, este libro trata acerca de cómo enseñar
la Biblia. La educación religiosa incluye muchos otros asuntos; por ejemplo,
ética cristiana, doctrina sistemática, historia de la iglesia, misiones y vida
familiar. Obviamente, los principios de enseñanza presentados en este libro
pueden aplicarse a todos ellos. Pero todo esto tiene sus raíces en la Biblia.

La Biblia contiene los documentos primarios de nuestra fe. Lo que sabemos


acerca de la persona y enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, lo sabemos
porque nos ha sido comunicado por medio de las Escrituras. Nuestro particular
conocimiento de Dios por medio de la revelación general y por medio de la fe
personal es maravilloso, pero la Biblia nos enseña cómo interpretar ese
conocimiento. El Espíritu Santo nos guía a toda verdad, pero su dirección está
en consistente armonía con la revelación bíblica.
Estas observaciones explican por qué este libro trata sobre la enseñanza de la
Biblia. Mientras usted lea cada capítulo, encontrará que “la enseñanza de la
Biblia” es una concepción muy amplia. Significa más, mucho más, que una
explicación versículo por versículo del texto bíblico. Aprender las palabras de
la Biblia, no es necesariamente igual a aprender acerca de lo que la Biblia
enseña. Las palabras de la Escritura llegan a ser la palabra viviente, solamente
cuando actúan dinámicamente en la experiencia humana. Volveremos a hablar
de esto más adelante.
6. La enseñanza bíblica es una combinación de conocer, ser y hacer.
Muchos de nosotros reconocemos cuán importante es que un maestro tenga un
buen dominio del asunto que presenta. Pero, enseñar es mucho más que eso.
Aun el mejor experto sobre un tema puede desesperar a los estudiantes. Lo
que un maestro es y lo que hace en clase, es tan importante como lo que sabe.
Esto es especialmente cierto en la enseñanza de la Biblia, en la cual la
dimensión personal toma un significado muy grande y particular. En el estudio
de la Biblia, el entusiasmo del maestro por su tarea, la cálida relación con los
alumnos y su sensibilidad a las necesidades personales, llegan a ser tan
importantes como su dominio del asunto que enseña y su habilidad en el
manejo de los métodos educativos.

La actitud de maestro hacia la tarea de enseñar tendrá mucho que ver con el
ambiente que se establezca en las reuniones de estudio bíblico. Por eso este
libro principia explorando algunos conceptos básicos de enseñanza, y después
se sumerge en aquellas cosas que son esenciales y vitales para la preparación
de la lección.

1. ¿QUÉ ES ENSEÑAR LA BIBLIA?

Algunas personas piensan de la enseñanza. La ven como una actividad en la


cual una persona “que conoce” transmite un cuerpo de información a personas
“que no saben” con la esperanza de que algo de lainformación se les pegará en
la memoria. Son los maestros que mantienen este punto de vista los que
piensan en términos de “presentar la lección”.
Una buena definición de enseñar puede ser ésta: “Enseñar es ayudar a otros
a aprender.” Ayudar a otros a aprender es algo muy diferente de impartir
información”

APRENDER: EL OTRO LADO DE ENSEÑAR


Observe que esta definición de enseñar, “ayudar a otros a aprender”, coloca el
énfasis en lo que el alumno hace, no sobre lo que el maestro dice. La enseñanza
y el aprendizaje están inseparablemente ligados.

EL METODO DE SOCRATES
Uno de los grandes maestros del mundo antiguo fue el filósofo griego Sócrates.
A pesar de que poseía una impresionante cantidad de conocimientos, rehusaba
enseñar a sus alumnos diciéndoles simplemente lo que él sabía. Insistía en que
ellos descubrieran el conocimiento por sí mismos. Hacía posible esos
descubrimientos por medio de formular preguntas que guiaran a conclusiones
apropiadas. Así, el conocimiento que ellos obtenían era producto de su propio
pensamiento.

Este método de enseñanza fue conocido como el método mayéutico. La palabra


maieutico, viene del verbo griego que significa, “servir como partera o
comadrona”. Así como una partera ayuda a la madre en el acto del nacimiento
del niño, Sócrates proponía que el papel del maestro era hacer emerger las
ideas de la mente de los estudiantes.

Este es un bellísimo concepto, y explica muy bien la relación entre la


enseñanza y el aprendizaje. Una partera puede tener mucho conocimiento y
habilidad, pero ella obviamente, no puede hacer su trabajo sola. El nacimiento
de un bebé es un esfuerzo cooperativo entre la madre y la partera. La función
de la partera es ayudar. Su trabajo es facilitar las cosas para la madre y el niño,
pero es la madre quien tiene que hacer la labor de dar a luz. La partera no lo
puede hacer por ella.

Aplicando este concepto a la enseñanza y al aprendizaje: el maestro tiene el


papel de ayudador. La enseñanza está para hacer más fácil el aprendizaje para
el alumno; pero el alumno mismo es quien debe hacer el trabajo de aprender.
El maestro no lo puede hacer por él.

LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 1


Haga una copia del siguiente rompecabezas. (Dibújelo o haga copias en una
fotocopiadora.) Luego corte sobre las líneas punteadas: No permita que su
compañero vea el rompecabezas.

Ahora, siéntese espalda con espalda con su compañero. Su compañero deberá


tener una mesa frente a él. Entréguele un sobre que tenga las piezas del
rompecabezas. Coloque una copia de la figura completa delante de usted, pero
no permita que su compañero la vea. Sin mirarlo, déle instrucciones sobre
cómo debe armar el rompecabezas. No vea lo que él hace y no toque ninguna
de las piezas del suyo. Simplemente siéntese e “imparta” la información.
Después que su compañero haya armado el rompecabezas o se haya dado por
vencido, muéstrele la figura original. Luego reflexione sobre esta experiencia y
diga lo que piensa de las siguientes preguntas:
1. ¿Sintió usted el impulso de tomar en sus manos el rompecabezas que su
compañero estaba armando?
2. ¿Está de acuerdo en que hubiera sido más fácil para usted colocar las piezas?
¿En el caso de haberlo hecho, usted podría decir que su compañero aprendió
cómo hacerlo?
3. Si un maestro “reúne” la interpretación de un pasaje de la Biblia y
simplemente la dice a su clase, ¿han aprendido los alumnos cómo interpretar
el pasaje de las Escrituras por sí mismos?
4. Cuando usted tenía su espalda junto a la de su compañero, ¿podía ver si él
“captaba la idea o no? ¿Hay alguna diferencia cuando en una reunión de clase
el maestro solamente “presenta la lección” sin tomar en cuenta la reacción de
sus alumnos?
5. Cuando usted decía a su compañero cómo armar el rompecabezas, estaba
ejerciendo un acto sencillo de enseñanza. Pero, supongamos que él, sin que
usted se diera cuenta por no verlo, hubiera salido del salón, ¿podría usted aún
haber “enseñado” sin que nadie escuchara lo que decía? Bien, ¿qué me dice
acerca de la situación en la cual los alumnos “se van del salón de clase”
mentalmente y dejan que sus pensamientos vuelen como mariposas?
6. ¿Qué es más fácil, ayudar a una persona a elaborar su propia interpretación
de la Biblia, o simplemente decirle la suya? ¿Qué requiere más habilidad,
“presentar una lección” en forma de un paquete, o guiar a los alumnos para que
descubran la verdad por sí mismos?

ENSEÑAR ES GUIAR
Imagínese a un viajero llegando a una ciudad que nunca ha visitado antes.
Después de algún tiempo sabrá algunas cosas acerca de la ciudad, mayormente
por encuentros y esfuerzos casuales, Pero, si de pronto un residente le ofrece
guiarlo, inmediatamente aumentará la probabilidad de que el viajero conozca
mucho más acerca de la ciudad. ¿De acuerdo?
Es lo mismo en cualquiera otra situación de aprendizaje; por ejemplo, el
estudio bíblico. Una persona puede recorrer las páginas de la Biblia sin
ninguna guía y, eventualmente, logrará alguna información. Pero provea a esa
misma persona la guía de un buen maestro, y las probabilidades de que obtenga
un conocimiento significativo de la Biblia se incrementarán grandemente.

Esa es la manera en la cual los mejores maestros actúan: sirviendo como guías,
señalando el camino, poniendo al alumno en la dirección correcta,
permitiéndole saber cuándo ha cometido un error, indicándole los límites
importantes y haciendo que el alumno se sienta bien al llegar al destino
propuesto.
Siguiendo esta línea de pensamiento un poco más, se considera lo que un guía
no hace. Un guía no dice al viajero: “Yo sé todo acerca de la ciudad, y ya que
usted no sabe nada, yo la recorreré por usted.” ¿Cuánto se supone que el
visitante podrá aprender acerca de la ciudad en tales circunstancias?

El guía tampoco dirá: “Cierre sus ojos y descanse, yo le diré cuando hayamos
llegado a nuestro destino.” Todo esto estaría muy bien si el visitante no tiene
interés en encontrar el camino de regreso a la ciudad, pero no será la mejor
manera para que aprenda algo acerca de la ciudad.

Por supuesto, usted puede ver lo que estoy tratando de decir. Un maestro no
dice: “Miren, yo sé todo acerca de la Biblia y ustedes muy poco, así que
permítanme que yo haga todo el estudio y aprenda y luego les diré lo que sé
cuando nos reunamos para estudiar la Biblia.”

Considerar claramente la función de guía de un maestro, me sugiere que


trabajemos en otro laboratorio experimental. Este será muy sencillo y no
requiere de un compañero. Solamente necesitará un poco de imaginación.

LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 2


Vamos a hacer una excursión mental. Piense en la siguiente situación:
Usted y su hijita de cuatro años de edad van a un parque de diversiones. Un
grupo de niños está jugando a buscar los tesoros escondidos. Los
organizadores han escondido cientos de “tesoros”. En el grupo de niños, la
mayoría de ellos son mayores que su hijita. Ellos están ansiosos e impacientes
esperando que se dé la señal para iniciar la búsqueda. Su hijita, asustada y sin
experiencia en este juego, se queda parada y con una expresión de sorpresa en
su rostro.
La búsqueda de los tesoros escondidos principia. Los chicos mayores se lanzan
a la empresa buscando a derecha e izquierda. Pero su hijita no sabe dónde
buscar. Ella da unos pasos para acá, otros para allá, sin decidirse. Su pequeña
canasta sigue vacía.

Usted, entonces, recuerda cuando era chico y encontraba los tesoros. Se


imagina una docena de posibles lugares en los cuales buscar. En efecto, ya ha
visto varias puntas de tesoros escondidos en el césped. Su hija va hacia usted,
en su cara refleja su disgusto y está a punto de ponersea llorar.
¿Qué haría usted?
Podría quitar el césped que esconde los tesoros que ya ha visto, tomarlos y
colocarlos en la canasta de su niña... pero, espere, si lo hace, toda la alegría del
juego habrá terminado para su hijita. ¿Le robaría usted la emoción de encontrar
sus propios tesoros? La mejor manera sería colocarla en la dirección correcta,
con algunas indicaciones para ayudarla a descubrirlos por si misma.
Con tal situación en mente, considere estas preguntas:
1. ¿Podría, eventualmente, un niño pequeño, encontrar un tesoro sin ayuda?
¿Podría su oportunidad aumentarse por la guía de una persona mayor y más
experimentada?
2. Si es posible que las personas aprendan de la Biblia sin ayuda, entonces,
¿para qué se necesitan los maestros? ¿Es la probabilidad de aprender la Biblia
incrementada por la guía de un maestro?
3. ¿Qué es más emocionante, encontrar los tesoros por usted mismo o que
alguien lo haga por usted? ¿Es más importante descubrir la verdad bíblica por
uno mismo o escuchar a un maestro decir lo que él ha aprendido?
ENSEÑAR ES CULTIVAR
Enseñar es muy parecido a cultivar. Así como un jardinero está interesado en el
crecimiento de las plantas, un maestro está interesado en el crecimiento de las
personas.
Un jardinero sabe cómo estimular el potencial de crecimiento que duerme
dentro de la semilla; un maestro debe saber cómo hacer emerger el crecimiento
potencial que duerme dentro del alumno.
Un jardinero da una gran cantidad de atención al ambiente que circunda a sus
plantas, proveyéndoles la cantidad adecuada de luz, humedad y abono; un
maestro provee un clima que conduce al crecimiento personal.
Aún más importante es que el jardinero espiritualmente perceptivo dirá: “uno
es el que planta, otro el que riega, pero Dios es quien da el crecimiento”. El
sabe que el hombre solamente puede cooperar con los principios de
crecimiento que el Creador ha puesto en el orden de la naturaleza, pero que no
puede hacer que una planta crezca. De manera similar, un maestro cristiano
sensible y espiritual, reconocerá con humildad y gratitud su dependencia de
Dios en el salón de clase.

Dios participa en el proceso de la enseñanza cristiana en tres maneras;


Primera, en su obra creadora, Dios ha capacitado al hombre para que tenga la
posibilidad de aprender. Esta habilidad que Dios nos ha dado opera de acuerdo
con ciertos principios y los maestros cristianos están obligados a tratar de
comprender cómo funcionan estos principios; así como el jardinero debe
comprender ciertas leyes de la naturaleza.
Segunda, en el descubrimiento de uno mismo, Dios ha provisto una rica fuente
de aprendizaje cristiano por la revelación bíblica. Los maestros cristianos
deben continuamente profundizar en su comprensión de ella.
Tercera, en su función como guía divino, el Espíritu de Dios participa
activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje al motivar, iluminar y
proveer inspiración. Porque el Espíritu está activamente presente en el estudio
de la Biblia, los maestros y alumnos deben unir sus esfuerzos en oración y en
un espíritu de dependencia de Dios.
Un maestro que ignora los principios del aprendizaje, es como el jardinero que
siembra tomates en la estación del año menos indicada y espera la cosecha
veinte días después.
Es cometer el mismo error, pero al revés. Un maestro puede estar muy
obsesionado con las aplicaciones de la teoría del aprendizaje y los métodos de
instrucción hasta el punto que olvida la función del Espíritu Santo en el
proceso del estudio bíblico. Los maestros cristianos deben mantener
siempre presente lo que dijo nuestro Señor: “Cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda verdad” Juan 16:13).

ENSEÑAR ES INTERPRETAR LA BIBLIA


La comprensión de la Biblia es básica a toda la enseñanza cristiana. Jesús dijo
“Si ustedes siguen firmes en lo que les digo, llegarán a ser de veras mis
discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad les dará libertad” Juan 8:31, 32
V.P.). Esto hace que el conocimiento bíblico sea imperativo para el cristiano.
No hay manera de mantenernos fieles a su Palabra a menos que la conozcamos,
y no hay manera de conocer su Palabra aparte de la Biblia.

Nuestro conocimiento de las enseñanzas de Jesús surge de los Evangelios, y los


Evangelios deben ser entendidos a la luz del resto de la Biblia. Uno no puede
mantenerse en su Palabra a menos que la conozca. Por eso, la interpretación
bíblica es un componente esencial a la enseñanza cristiana.

Esto significa que la labor del maestro de la Biblia, no es solamente explicar


las palabras del capítulo 13 de 1 Corintios, el capítulo del amor cristiano, sino
también ayudar a las personas para que aprendan a amar. Esto no puede
lograrse solamente por hacer un comentario bíblico del texto.

HAGAMOS UN RESUMEN
La enseñanza de la Biblia no es.
... presentar lecciones
... decir a los alumnos lo que el maestro sabe
... impartir información
... una mera actuación del maestro.

Tres grandes ideas. Estas son:


1- La enseñanza y el aprendizaje están inseparablemente relacionados. No hay
manera de definir adecuadamente la enseñanza sin referirse al aprendizaje. El
trabajo de un carpintero resulta en la construcción de algún mueble. El trabajo
de una cocinera resulta en comida sobre la mesa. El trabajo de un maestro
resulta en aprendizaje.
2- Ningún maestro puede transmitir el aprendizaje. Un maestro presenta
información, provee guías, ofrece estímulos, comparte recursos y hace
explicaciones. Pero ninguna de estas actividades garantiza que el aprendizaje
ocurrirá. Así como una semilla debe tener su propio crecimiento un alumno
debe hacer su propio aprendizaje. La tarea del maestro es crear las condiciones
en las cuales el aprendizaje pueda ocurrir más adecuadamente.
3- Los maestros son colaboradores con Dios. Dios participa activamente en el
proceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando Dios creó al hombre también le dio
la habilidad de aprender.
El ha provisto la Biblia, nuestra fuente primaria para la comprensión de la fe
cristiana. Además, en las experiencias de estudio de la Biblia, el Espíritu de
Dios está siempre presente para “guiarnos a toda verdad”.

2. QUE HACE UN MAESTRO


Primero, un maestro crea un ambiente de aprendizaje.
Segundo, un maestro planifica y prepara las actividades de aprendizaje.
Tercero, un maestro guía las actividades de aprendizaje, aunque estas
descripciones ya no son tan amplias, vamos a fraccionarlas aún más para
hacerlas específicas mientras las presentamos.

La atmósfera de un restaurante es un ingrediente tan importante en el placer de


comer que frecuentemente estamos dispuestos a pagar un poco más por él.
El preludio reverente de un órgano en la quietud del santuario nos dice: “Es el
tiempo y lugar para la adoración.” Un estadio de fútbol donde la banda toca
música marcial y los jugadores corren tras la pelota dicen: “Es el tiempo de la
emoción.” El aroma de una buena comida y la luz tenue de las velas en un
elegante comedor dicen: “Alístese para saborear una deliciosa comida.” En
muchas maneras semejantes, el ambiente para el estudio de la Biblia debe decir
a todos los que vienen: “Vamos a tener una buena experiencia de aprendizaje.”
Eso es lo que significa “crear un ambiente de aprendizaje”.

Un buen ambiente para el aprendizaje está compuesto de varias cosas. Un


elemento importante es el ambiente físico.
Un salón decorado con color agradable y equipado con un pizarrón, mapas,
afiches y otras ayudas de aprendizaje dice a cada uno de los presentes: “¡Aquí
es donde ocurrirá el aprendizaje!
El arreglo de las sillas tiene mucho que ver con el ambiente de aprendizaje de
una clase. Las sillas en líneas rectas viendo hacia el púlpito guían a pensar que
los miembros del grupo estarán mayormente como espectadores.
Pero las sillas colocadas en círculo hacen una invitación a la participación. Aún
otros detalles deben tomarse en cuenta: la temperatura, la iluminación y la
ventilación, tienen mucho que ver con la calidad de la experiencia de
aprendizaje.

LABORATORIO EXPERIMENTAL No. 4


Use las siguientes preguntas para evaluar las condiciones físicas de su propia
situación de estudio de la Biblia.
Cierre sus ojos y permita que su mente le lleve al salón donde usted guía (o
participa) las reuniones de estudio bíblico. Luego decida cuáles de las
siguientes palabras describen la situación actual de ese salón. Encierre en un
círculo una o más palabras.
Agradable, sin atractivo, estimulante, frío, estéril, pesado, alegre, incómodo,
impresionante, oscuro, interesante, roto, neutro, confortable, tradicional,
monótono, brillante.
¿Qué cambios específicos debieran hacerse al salón para que sea más adecuado
a la enseñanza?
Repintar las paredes
Colocar cortinas
Reparar los muebles
Mejorar la iluminación
Proveer mapas
Mejorar la ventilación
Ajustar la temperatura
Limpiarlo
Colocar cuadros
Colocar afiches
Instalar un pizarrón grande
Mejorar el piso

Otro elemento importante en la situación de aprendizaje es el clima


interpersonal.
Crear un buen ambiente de relaciones interpersonales en una clase de estudio
bíblico exige más que un fuerte apretón de manos. Todos tenemos importantes
necesidades personales que tienen mucho que ver con nuestra habilidad para
participar feliz y efectivamente en un grupo, de aprendizaje.
Necesitamos ser apreciados por otros, ser conocidos sobre una base de trato
personal.
Necesitamos ser escuchados y comprendidos, necesitamos ser aceptados.
Como maestro, usted puede acercarse adecuadamente a estas necesidades.
¿Escucha cuidadosamente cuando un miembro de su clase expresa una idea?
¿Mantiene el contacto ojo a ojo o solamente ve sus apuntes de clase? ¿Toma
usted las preguntas seriamente, o las trata como si fueran interrupciones?
Tan insignificantes como pudieran parecer estas cosas, ellas hacen una
diferencia en el clima interpersonal de su clase.
ACCIONES QUE DESANIMAN A LOS ESTUDIANTES
! Digo algo en clase y el maestro ni siquiera me ve.
! Hago una pregunta y nadie responde.
! El maestro siempre está hablando lo que él quiere y yo no tengo oportunidad
de decir lo que a mí me interesa.
! El maestro interrumpe lo que estoy diciendo.
! Solamente uno o dos miembros de la clase son escuchados por el maestro.
!Hago cuidadosamente las tareas que nos asigna, pero no tengo la oportunidad
de contribuir a la discusión en clase.
! Nadie habla conmigo antes o después de la clase a menos que yo principie la
conversación.
! Nadie recuerda mi nombre”

LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 5


Use las siguientes preguntas para considerar algunos de los factores que
contribuyen o retardan el clima interpersonal en su clase. Si usted no está
seguro acerca de algunas preguntas, haga un cálculo aproximado.
1. ¿Conoce usted el nombre de cada miembro de su clase?
2. ¿Cada miembro de su clase conoce a los otros por nombre?
3. ¿Los visitantes y nuevos miembros son siempre presentados por su nombre?
4. ¿Establece y mantiene usted el contacto ojo a ojo cuando un miembro de la
clase habla durante la lección?
5. ¿Intenta usted siempre, en alguna manera, ayudar a los miembros de su clase
a sentirse bien cuando han hecho una contribución a la discusión?

Actitudes que se encuentran en algunas personas de los grupos


-a distancia, aceptación, casual, simpático, cálido, conformista, distante,
impersonal, cuidadoso, nervioso formal, amigable, ceremonioso, indiferente,
soso, exclusivista.
El maestro debe esforzarse por crea el ambiente propicio para un buen
aprendizaje, a continuación se sugieren las siguientes actividades:

ACTIVIDADES PARA MEJORAR EL AMBIENTE INTERPERSONAL


EN LA CALSE BIBLICA.

-Proveer una tarjeta con los nombres de cada uno en cada reunión.
-Dirigirse a los miembros por nombre cuando responden a sus preguntas o
comentan algo durante la lección.
-Delegar la responsabilidad de atender (no solamente “saludar”) a los visitantes
y nuevos miembros.
-Inventar un sistema que asegure que cada miembro de la clase se encontrará
socialmente relacionado durante el mes.
-Asignar compañeros de oración entre los miembros de la clase.
-Discutir con la clase la importancia de escuchar con atención y animarlos a
participar entre sí en las discusiones.
-Pedir a los miembros de la clase que evalúen (oralmente o por escrito) la
influencia del maestro sobre su participación en la lección.

UN MAESTRO PLANEA Y PREPARA LAS ACTIVIDADES DE


APRENDIZAJE
Una buena reunión de estudio de la Biblia es el producto de una planeación
cuidadosa y de preparación con anticipación.
Como un experto cocinero, un maestro debe planear el menú (decidir lo que
enseñará en la reunión), reunir los ingredientes necesarios (los materiales de
enseñanza), preparar los componentes por adelantado (revistas, guías de
estudio, bosquejos de la conferencia, afiches, estudio de casos y todo lo
demás), y luego preparar la mesa para el estudio (preparar el salón de clase y el
equipo).

Decidir lo que va a ser enseñado. Cuando usted piensa acerca de esto, sabe que
colocar metas es un importante primer paso en toda clase de esfuerzos que
valen la pena.
El lugar lógico para principiar es establecer las metas de enseñanza y
aprendizaje.
Idealmente, los alumnos deben ayudar a ubicar las metas de aprendizaje.
Sin embargo, en la práctica, las metas para las reuniones de estudio
generalmente surgen de la cabeza del maestro.
La selección de metas es parte de la función de guía de un maestro.

El estudio de la Biblia debe ser dividido en pequeñas y específicas tareas de


aprendizaje, todas señalando hacia una meta mayor. Si no hay una definición
de las metas , al preguntarle a una persona cual es su propósito para la próxima
clase, le responderán con generalidad: “Estudiar la Biblia.”

Las metas son objetivas y manejables. Ellas son para el estudiante la substancia
y el significado de su estudio. Tomemos por caso que los miembros de un
grupo de estudio bíblico desean aprender más acerca del libro de Apocalipsis.
Ellos han adoptado una meta amplia; ahora necesitan que alguien les ayude a
identificar metas objetivas de aprendizaje; metas que les muevan a comprender
mejor el libro de Apocalipsis. Aquí es donde un maestro tiene su lugar.
En la primera reunión, por ejemplo, el maestro puede sugerir que los
estudiantes necesitan aprender algo acerca de las características de la literatura
apocalíptica para poder comprender la naturaleza del libro de Apocalipsis.
Es posible que algunos de los estudiantes no estén familiarizados con el
término “apocalíptica” y pueden escoger este hecho como su meta de
aprendizaje. Así, el maestro, funcionando como guía, dice: “Vamos a tomar
este camino primero.”
Establecer metas de enseñanza-aprendizaje requiere algo más que una porción
específica de las Escrituras para ser estudiada. Mucho puede ser aprendido del
estudio de un solo pasaje de la Biblia, pero en muchos sentidos, es difícil saber
qué incluir y qué dejar afuera.

Por ejemplo, si tomamos las bienaventuranzas de Jesús en Mateo 5:3-12;


exactamente diez versículos. Aprender el significado de los términos claves del
versículo 3 solamente: “bienaventurados”,
“pobres en espíritu”, “reino de los cielos”, puede fácilmente llenar el tiempo
disponible para un período de estudio de la Biblia.
Aprender el significado de la terminología bíblica en las bienaventuranzas
puede mantener ocupada a una clase por un mes o más. ¿Cómo se puede
manejar el asunto en una sola reunión de una hora? Esta es una de las
preguntas que deben ser contestadas cuando el maestro establece las metas para
la lección.

PLANEAR LAS ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE.


El primer paso al planificar un viaje es decidir el destino.
El segundo paso es cómo llegar allá.
La preparación para las reuniones de enseñanza es algo similar. El primer paso
es decidir a dónde usted desea llegar con la lección; luego decide qué clase de
actividades de aprendizaje llevarán allá.

El trabajo del maestro al desarrollar un plan de lección no es tanto arreglar el


contenido en un buen bosquejo sino, más bien, planificar para que los alumnos
tengan experiencias que conduzcan al aprendizaje, Un plan de lección no es un
bosquejo del asunto a ser cubierto. Es una descripción de actividades de
estudio las cuales guiarán a los alumnos a interactuar con el material de la
lección y por su medio a aprender.

La habilidad especial de enseñar, que esta clase de planificación requiere, es la


habilidad de hacer que la actividad de aprendizaje vaya de acuerdo con las
metas de aprendizaje para una lección dada.
LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 6
Instrucciones: abajo usted verá una lista de experiencias muy comunes de
aprendizaje. Léalas y...
(1) Señale la oración que exprese lo que usted ha aprendido en un tiempo u
otro;
(2) en el espacio a la derecha de cada uno de esos asuntos anote una palabra o
frase que exprese cómo lo aprendió.
Como un ejemplo, en el primer ejercicio le describo una de mis primeras
experiencias de aprendizaje:

LO QUE APRENDI COMO LO APRENDI


la corriente eléctrica es Introduje un gancho en un
peligrosa tomacorriente.
Las tablas de multiplicar
A escribir
A conducir una bicicleta
A rechazar ciertas comidas
A coser a máquina
A rechazar a ciertas personas
A orar
A usar un directorio telefónico
A cocinar
Doctrinas religiosas
A valorar el dinero
A conducir un vehículo

Preparare las actividades de aprendizaje


“Ponerlo en óptimas condiciones” no sería un mal lema pare el maestro de la
Biblia. Buena preparación es la clave para una fácil conducción de una reunión
de estudio.
Estoy convencido de que lo que pasa en la reunión de estudio de la Biblia es
determinado grandemente por lo que el maestro hace antes de que la clase se
reúna.

UN MAESTRO GUÍA LAS ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE


¿Qué se supone que deben hacer los maestros? Hemos ofrecido dos respuestas
a esta pregunta hasta ahora: (1) Se supone que los maestros deben crear un
ambiente de aprendizaje; (2) se supone que los maestros deben planear y
preparar las actividades de aprendizaje. Ahora vamos a una tercera respuesta
(probablemente la más visible); la función del maestro es guiar las reuniones de
la clase.
Cuando usted guía una reunión de estudio bíblico, siempre debe mantener en
mente los tres propósitos mayores:
Primero, ayudar a los alumnos a desear aprender.
Segundo, guiarlos en las actividades de aprendizaje.
Tercero, ayudarlos a conocer cuánto han aprendido.
La primera de estas funciones la llamamos “motivar”, la segunda, “conducir” y
la tercera, “evaluar”.
Motivar a los alumnos. He visto cierta clase de milagros en varias ocasiones.
Imagínese a un grupo de personas sentadas en un cuarto, sin poner a trabajar
sus motores mentales, sin interés en nada particular. Solamente charlando. De
repente, entra al cuarto un entusiasta maestro y en unos pocos minutos, el
grupo está viviendo una actividad de aprendizaje: plantea problemas, hace
preguntas, intercambia comentarios, argumenta sobre un punto aquí, otro allá,
busca información: todo esto, impulsado por el entusiasmo generado por el
maestro. Este es un cuadro de la motivación para el aprendizaje.

Pero ¿dónde se consigue? ¿Cómo puedo yo manufacturarla? La motivación es


fácil de reconocer, pero muy difícil de producir. Por esto es que los maestros
que participan en las conferencias de enseñanza bíblica, con frecuencia
preguntan: “¿Cómo puedo yo hacer para que mis alumnos tomen parte en la
lección?”
Siendo honesto, el arte de motivar a los alumnos es un proceso complicado.
No es algo que se puede aprender en tres pasos fáciles. Se relaciona, en parte,
con la personalidad del maestro. Pero no se desanime.
Usted no tiene que entrar a su clase brincando como un payaso para hacer una
motivación efectiva.

Pero el genuino interés humano, la cordialidad y amistad sinceras, están lejos


de estos atributos.
En mi propia peregrinación educacional, nada incrementó mi deseo de
aprender tanto como aquellos maestros que realmente tuvieron interés en lo
que estuve haciendo. Y sospecho que usted habrá encontrado lo mismo en su
experiencia.
Su entusiasmo personal por los contenidos de la lección también tendrán una
fuerte influencia sobre el nivel de motivación en las personas que usted
enseña. Si usted trata de enseñar sin haber tenido un vivo interés en la lección
no puede esperar que los miembros de su clase demuestren mucho entusiasmo
por ella. El entusiasmo, tanto como la pereza, son contagiosos.

-Unas de las más poderosas maneras de motivar a los alumnos es convencerlos


de que la lección está dirigida a ellos personalmente. Con mucha frecuencia la
gente estudia la Biblia como si fuera un artefacto bajo una urna de cristal en un
museo: un libro antiguo que trata de personas de tiempos de la antigüedad.

Nuestra tarea como maestros de la Biblia no es la de hacer el mensaje


relevante. Ya es relevante y también pertinente. Nuestra tarea es ayudar a la
gente del siglo XXl a descubrir en el Antiguo Texto el mensaje: “Porque la
Palabra de Dios vive y tiene poder. Es más aguda que cualquier espada de dos
filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del Espíritu, hasta lo más
íntimo de la persona; y pone en claro los pensamientos y las intenciones del
corazón” Hebreos 4:12 V. P.).

Por ejemplo, hoy día hay muchos discípulos dispuestos a contemplar 1


Corintios 13 como si fuera una joya, hablan de él como “el gran capítulo del
amor”. Es fácil estar de acuerdo con el apóstol Pablo en que “el amor tiene
paciencia; es bondadoso;... no es... orgulloso. No es grosero ni egoísta;; no se
enoja ni es rencoroso”. (V. P.). Pero cuando en el contexto del estudio de la
Biblia, somos compelidos a usar el criterio bíblico como el metro para medir
nuestras propias vidas (“¿Soy paciente con mis empleados?” “¿Soy egoísta en
mi hogar, en la iglesia?” “¿Me irrito con mis hijos adolecentes, con mis padres,
con mi esposo o esposa?), el potencial para el aprendizaje significativo se
incrementa substancialmente. Guiar el estudio de la Biblia de esta manera no es
siempre fácil; pero, sin duda, no produce el sueño a nadie.

Guiar las actividades de aprendizaje. ¿Recuerda aquella reunión entre Felipe


y el alto oficial de Etiopía en el camino de Jerusalén a Gaza? Hechos 8:26 y
siguientes). Felipe encontró al hombre que iba en su carro leyendo de la
profecía de Isaías y le preguntó: “¿Entiendes lo que lees?” El etíope,
evidentemente en duda acerca del significado del pasaje, contestó: “¿Como lo
voy a entender si no hay quién me lo explique?”

Si existió alguna vez un claro llamado a ser maestro de la Biblia, lo


encontramos incuestionablemente en la pregunta de etíope.

¿Cómo provee dirección un maestro? En muchas maneras. Imagine a un


maestro sentado entre un círculo de jóvenes adultos orientándolos por medio
de preguntas cuidadosamente elaboradas. Vea a un líder enseñando inclinado
sobre una mesa en donde un conjunto de jóvenes trabajan unidos en un
proyecto de estudio. Visualice una clase de varones examinando las
complejidades de un caso de estudio mientras su maestro escribe sus
comentarios en una pizarra o a una maestra de damas distribuyendo lápices y
Copias de un cuestionario. Estos describen a maestros que guían actividades de
Aprendizaje. Son solamente algunos ejemplos representativos escogidos de
entre un gran número de posibilidades que vienen a enriquecer el asunto
abordado en el primer capítulo, a saber, que guiar una clase de estudio bíblico
es algo más que presentar información.
No hay mejor ejemplo de este punto que las enseñanzas de Jesús. Los
Evangelios nos relatan con abundante descripción a varias actividades usadas
por el Maestro de maestros para guiar a sus alumnos al descubrimiento de la
verdad.
El usó frecuentemente preguntas. ¿Ha observado cómo Jesús rehusó responder
directamente a las preguntas que le formulaban las personas? Prefirió, muchas
veces, reformular otra pregunta. Por ejemplo, cuando cierto hombre preguntó:
“¿Está bien pagar impuestos al emperador romano, o no ¿Pagaremos o no
pagaremos?” Marcos 12:14 V. P.). Jesús pidió una moneda para verla, cuando
se la llevaron les dijo: “¿De quién son esta cara y este nombre que está
escrito?” (V. 16). Cuando un maestro de la ley le preguntó: “Maestro, ¿qué
debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le contestó con esta pregunta:
“¿Qué es lo que está escrito en la ley?” Lucas 10:25, 26 V.P.). También fue
muy común que el Maestro concluyera una parábola con una penetrante
pregunta como esta: “¿Cuál de esos tres te parece que fue el prójimo del
hombre que fue asaltado por los ladrones? Lucas 10:36 V. P.).

Las parábolas desempeñan un papel muy significativo en las enseñanzas de


Jesús. Ellas nos proveen una perspectiva importante del método de enseñanza
de Jesús. En cada caso, cuando Jesús dijo una parábola, él pudo haber
simplemente “impartido” la verdad que deseaba enseñar. ¿Por qué no lo hizo
así? Siendo tan difícil decir una parábola, ¿por qué no simplemente declaró los
principios que deseaba comunicar? En lugar de relatar la historia del buen
samaritano, ¿por qué no se limitó a decir: “toda persona es tu vecino”? En
lugar de decir una historia acerca de un hombre rico muy avaro, ¿por qué no
solamente dijo: “Cualquier persona que está obsesionada por las riquezas de la
tierra y se olvida de Dios es un avaro”?

Jesús mismo dio una explicación teológica de su uso de las parábolas Mateo
13:10-17). Sin embargo, a la luz de su penetración maravillosa sobre el
ejercicio mental, ¿no había también una razón psicológica? Una verdad
declarada en forma de una proposición puede fácilmente ser olvidada por los
oyentes, pero una verdad ilustrada por una historia en la cual los oyentes deben
extraer la verdad por sí mismos, es mucho más fácil que sea ubicada en la
mente.

Hay varias formas de guiar a los alumnos en su obtención de conocimientos, y


que las enseñanzas de Jesús son una excelente ilustración de esta verdad.

Cada uno de estos principios ayuda a que el maestro se mantenga en el centro


de los extremos peligrosos.
1. Proveer liderazgo positivo sin dominar la clase.
2. Conceder el tiempo adecuado para el aprendizaje sin permitir que la
reunión sea interminable.
3. Desafiar a los alumnos sin manipularlos.

El primer principio tiene que ver con el estilo de liderazgo del maestro. A
un extremo, existen los maestros autoritarios, tipo sargentos que llaman a todos
a gritos. Desaprueban las preguntas no pedidas de los miembros, desaniman
todo punto de vista divergente y se pegan al plan de la lección más rígidamente
que un astronauta siguiendo la cuenta regresiva antes del lanzamiento. Al otro
extremo están los maestros que no interfieren, no desean mover un dedo para
dar dirección a la reunión de la clase aun cuando ésta se desintegra en el caos.
Se han hecho al hábito de sentarse y sonreír dulcemente mientras la discusión
oscila para cualquier parte de donde sopla el viento.

Un maestro debe proveer algo de dirección y dar estructura y propósito a la


reunión de la clase. La mejor herramienta para hacerlo es un buen plan de la
lección construido alrededor de metas concretas. Sin embargo, un plan de la
lección es solamente una herramienta no el producto terminado. El producto ya
acabado es lo que en la reunión de estudio debe ser enseñado. Si el plan de la
lección debe variar mientras ocurre el aprendizaje, el maestro debe estar
preparado para modificarlo

El segundo principio tiene que ver con el uso que el maestro hace del tiempo
en el salón de clase. Y otra vez, es importante mantener un buen balance. De
un lado, la reunión no debe ser interminable; ya que es un camino seguro hacia
el fastidio. El maestro debe estar preparado para rescatar la discusión de la
clase cuando ésta principia a considerar asuntos triviales.
Del otro lado, el timbre para avisar que el tiempo de concluir ha llegado, no
debe llegar a ser una obsesión tal, que los miembros no tengan la oportunidad
de pensar, hablar y reflexionar sobre el tema.

Evaluar el aprendizaje: Para tener un buen cuadro de la labor del maestro,


necesitamos añadir otro elemento. La evaluación. ¿Por qué molestarse en
disparar a un blanco si después no va para comprobar si acertó? ¿Quién podría
mirar el principio de una competencia sin poner atención a la línea final? ¿Por
qué invertir tiempo y energía en actividades de enseñanza y aprendizaje si
nadie tiene interés en los resultados? La evaluación es el proceso por el cual
usted mide los resultados de todo lo que ha hecho como maestro.

La evaluación es importante para los alumnos tanto como para los maestros. Al
principio, sugerí tres propósitos que los maestros debían mantener en la mente
cuando guían actividades de aprendizaje. ¿Los recuerda? Primero, ayudar a los
alumnos a desear aprender. Segundo, guiarles en actividades de aprendizaje.
Tercero, ayudarles a saber cuando han aprendido. Ahora estamos enfocando la
atención sobre este tercer punto. Los alumnos necesitan estar conscientes de
lo que han aprendido, y también de lo que no han aprendido. ¿Por qué? Hay
dos buenas razones: Primero, la evaluación puede ayudar a canalizar los
esfuerzos de aprendizaje en la dirección correcta. Segundo, puede proveer una
poderosa motivación para aprender.

MIRANDO HACIA ATRÁS


¿Qué hace un maestro? Esta es la pregunta con la cual comenzó este capitulo.
Para responder la pregunta, he sugerido que un maestro:
! Crea un ambiente de aprendizaje
! Planea y prepara las actividades de aprendizaje
!Guía las actividades de aprendizaje
Crea un ambiente de aprendizaje. Esto depende parcialmente de las
condiciones físicas, pero más importante, de las relaciones interpersonales,
Cada miembro del grupo desea sentirse útil y aceptado. Cada persona desea
sentir que está haciendo una valiosa contribución. Cuando los miembros de una
clase de estudio de la Biblia saben cuidarse unos a otros, se comunican más
abiertamente y con libertad. El ejemplo del maestro tiene mucho que hacer con
el establecimiento del esos modelos.

Planea y prepara las actividades de aprendizaje. Primero, el maestro decide lo


que debe ser enseñado, ubicando las metas para la reunión. Segundo, planifica
las actividades de aprendizaje que sean compatibles con las metas, recordando
que algunos métodos son más adecuados para aprender información y otros
para aprender valores y actitudes.
Tercero, el maestro prepara los materiales, alista el salón y hace otras cosas por
adelantado en preparación para la reunión.

Guía las actividades de aprendizaje. Esta es la parte más visible del trabajo de
un maestro. Como líder el maestro motiva a los alumnos guía las actividades
de aprendizaje, y en varias maneras, ayuda a los miembros a evaluar sus
esfuerzos de aprendizaje.

La motivación es un triple proceso en el cual el maestro encuentra maneras de


iniciar la actividad de aprendizaje, la mantiene en marcha y la canaliza en la
dirección correcta.

El arte de guiar las actividades de aprendizaje es mejor cuando el maestro


puede ejercer un liderazgo positivo sin dominar la clase, proveer el tiempo
adecuado para el aprendizaje sin permitir que la reunión sea aburrida y desafía
a los alumnos sin manipularlos.
La evaluación tiene dos grandes propósitos: motivar y dar dirección a los
esfuerzos de aprendizaje. Cuando uno aprende algo nuevo el sentido de logro
es altamente satisfecho. Un maestro debe, además, tomar cada oportunidad
para reconocer los logros alcanzados. Y al ayudar a los miembros a descubrir
lo que necesitan aprender, o aprender mejor, el maestro puede contribuir al uso
productivo de tiempo y esfuerzo.

Como puede ver, este capítulo ha cubierto mucho territorio. Puede ser que haya
tenido problemas para absorberlo todo. No se preocupe. El propósito ha sido
pintar un cuadro de la obra del maestro a grandes rasgos. Así que si usted tiene
una impresión general de la tarea de enseñanza, será suficiente por ahora.

6. CÓMO DESARROLLAR UN PLAN DE CLASES


En un curso de estudios del seminario, los estudiantes deben entregar al profesor, como
area, un plan de clase para sus reuniones de estudio bíblico, cuidadosamente desarrollado.
Posteriormente, cuando van para enseñar en las iglesias utilizan esos planes. No hace mucho
tiempo, durante una evaluación de este proyecto, una estudiante dijo: “Nunca antes había
preparado un plan escrito para enseñar una clase, pero sin duda lo haré de aquí en adelante,
pues me provee mucha confianza porque sé lo que estoy haciendo. Jamás imaginé que
enseñar podría ser algo tan maravilloso.”

Ella había descubierto un secreto que yo deseo que cada maestro de la Biblia tenga: el gozo
de enseñar con un bien preparado plan de clase. Por supuesto, requiere tiempo elaborar un
0uen plan para enseñar una lección, pero paga con creces el esfuerzo invertido. Un buen
plan de clase ayuda a usar el tiempo sabiamente.
Le da al maestro un sentido de dirección y le ayuda a guiar la reunión de estudio hacia la
meta. Aún más importante, un plan cuidadosamente elaborado, libra al maestro del
sentimiento de incertidumbre que incrementa la ansiedad que provoca el hacer algo
equivocado. El plan de clase es como una estrategia en el campo de juego, como la
estrategia para una batalla, como los planos para un arquitecto. Es su mejor garantía contra
lo imprevisto.

QUÉ ES Y QUÉ NO ES UN PLAN DE CLASE


Algunos maestros entran al salón de clase armados con un bosquejo parecido a este.
1. Una conspiración contra Daniel (Daniel 6:1-9)
2. Daniel confía en Dios (Daniel 6:10)
3. Daniel echado en el foso de los leones (Daniel 6:11-18)
4. Dios libra a Daniel (Daniel 6:19-24)
5. Dios es glorificado (Daniel 6:25-28)
Tal vez decida preparar un juego de notas o “puntos importantes para guiar la
lección” como este:
6.3 La santidad y la excelencia personal van juntas.
6.4 El éxito en el liderazgo frecuentemente atrae la envidia.
6.10 Una vida de devoción fue el corazón de la religión de Daniel.
6.12 El mundo interfiere de muchas maneras una vida de oración.
6.22 El lugar más seguro en el mundo está en el centro de la voluntad de Dios.
6:25-27 Las personas leales a la justicia glorifican a Dios.
Bosquejos y notas como éstos pueden ayudar, pero no son un plan de clase.
Se refieren solamente al contenido del pasaje bíblico o a pensamientos relacionados con el
pasaje. Un plan de clase es un diseño para enseñar el contenido del pasaje. Un bosquejo del
contenido nos dice lo que será enseñado; un plan de clase nos dice cómo será enseñado. El
plan de clase es una estrategia para la acción, un bosquejo del proceso de enseñanza
aprendizaje que será usado en una reunión de estudio de la Biblia.
Un plan de clase para guiar un estudio del capítulo 6 de Daniel puede ser más o menos así:
1. Daniel Principiar con esta pregunta. “Supongamos que usted está viviendo bajo un
gobierno totalitario que declara que es estrictamente ilegal la adoración pública a Dios y que
la violación de esa ley puede causar ser puesto en la cárcel y hasta la muerte. ¿Sería mejor
desafiar audazmente la ley y seguir adelante con la adoración pública, o adorar a Dios
secretamente en su hogar con sus amigos evitando así la adoración pública?” Permitir que
los miembros de la clase respondan.
2. Pedir a los miembros que, en grupos de dos personas, examinen Daniel 6:1-28 con estas
dos preguntas en mente. (1) ¿Cómo habría contestado Daniel a la pregunta que hemos estado
discutiendo? (2) Si él podía orar secretamente, ¿por qué piensa usted que continuó orando de
tal manera que pudiera ser fácilmente visto? Después de cinco minutos, dar a los grupos de
estudio la oportunidad de informar sobre sus conclusiones.
3. Organizar a los miembros de la clase en grupos de discusión de cuatro personas. Usando
Daniel 6 como punto de partida, pedir que cada grupo utilice estas preguntas como guía:
(1) ¿Qué pasó?
(2) ¿Por qué pasó?
(3) ¿Cuál fue el resultado?
(4) ¿Qué principios son aplicables a nuestra vida? (Permitir alrededor de veinte minutos para
la discusión en grupos.)
I. 4. Permitir que los grupos informen sus respuestas a las cuatro preguntas.
Anotarlas en el pizarrón.
5. Terminar la reunión permitiendo que los miembros discutan en grupos de cuatro, esta
pregunta: ¿En qué situación de mi propia vida he estado más cerca de experimentar el
dilema que Daniel encaró como resultado del decreto del rey? (En otras palabras, ¿cuándo,
mi propia lealtad a Dios, ha sido verdaderamente puesta a prueba?) Compare este plan de
clase con el contenido del bosquejo presentado anteriormente. ¿Puede ver en qué son
diferentes? El contenido del bosquejo refleja lo que aparece en el pasaje de la Biblia. El plan
de clase nos dice cómo la lección será enseñada.

LOS INGREDIENTES ESENCIALES


En las revistas de enseñanza bíblica encontrará varios planes de clase. Puede ser que
aparezca un bosquejo típico como este:
1. Estimular el interés.
2. Guiar el estudio de la Biblia.
3. Dar énfasis a las verdades eternas.
4. Aplicar la lección a la vida.
5. Presentación general de la próxima lección.
Aunque no tengo un argumento contra este tipo de bosquejos estoy en desacuerdo con
quienes insisten en que cada lección debe ser vaciada en el mismo molde. Nunca he visto un
plan de clase que sirva bien para cualquier lección.
Cuando usted forma el “esqueleto” esencial, su plan de clase debe contener tres cosas,
Primera, debe hacer que los alumnos deseen estudiar la lección.
Segunda, debe presentar actividades de estudio diseñadas para ayudarles a extraer algo del
pasaje de la Biblia. Tercera, debe relacionar la lección a la vida. Veamos estas funciones
más de cerca.
Captar el interés del alumno. La primera función del plan de clase es hacer que el alumno
desee estudiar la lección. Como usted sabe, los alumnos no siempre vienen al salón de clase
con la lección del día en sus mentes. Están pensando en su trabajo, problemas familiares,
intereses recreacionales y relaciones sociales. Algunos están preocupados con presiones
económicas, pensamientos confusos, malestar físico o pendientes de un trabajo de plomería
en casa. La lección bíblica tiene que competir con la televisión, revistas, periódicos, cine,
eventos atléticos, planes familiares y toda clase de novedades del mundo actual. Al principio
del período de clase el maestro debe encontrar una manera de atraer al alumno, es como
agarrarlo a él o a ella de la solapa del saco y meterlo en la lección.

Algunos lo llaman “creando condiciones de aprendizaje”. Otros se refieren a esto como


“motivando al alumno”. Los educadores hablan de “la toma de contacto”. Como usted
quiera llamarlo, este es un paso crucial en el plan de clase. Si usted no obtiene la atención
del alumno y su interés al principio, bien puede olvidar el resto. Hay técnicas adecuadas para
hacerlo.
Despertando la curiosidad de los alumnos. La curiosidad es una característica universal del
hombre, una poderosa fuerza motivadora en situaciones de aprendizaje. La curiosidad es la
fuerte tendencia humana a buscar las respuestas a las preguntas, resolver problemas,
investigar lo desconocido, explorar los misterios y cerrar la distancia entre lo desconocido.
Una herramienta efectiva para abrir la curiosidad de los alumnos es la bien conocida de
parafrasear preguntas: “¿Cuándo David amó a un enemigo tanto, que casi perdió la lealtad
de sus amigos?” “Jesús dijo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya ha
adulterado con ella en su corazón; ¿significa esto que uno que comete adulterio no es más
culpable a los ojos de Dios que quien codicia en su corazón?” “¿Cómo explica usted el
aparente conflicto entre el mandamiento ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y lo que dijo Jesús:
‘Si alguien viene a mí y no deja a su padre y a su madre... no puede ser mi discípulo’?
Preguntas como éstas, son las que despiertan y estimulan las respuestas de los miembros de
la clase.

Algunas veces puede comenzar con un breve juego. “Una a los esposos y sus esposas en la
siguiente lista de hombres y mujeres de la Biblia: Abraham, Miqueas, Rebeca, Sara, Noé,
Betuel, Isaac, Jacob, Labán, Raquel.” (Algunos de los nombres son impares.)

Involucrando a los miembros en actividades creativas. Al iniciar una lección que subraya la
naturaleza de Dios, un maestro trajo un poco de arcilla y una hoja de papel para cada
iembro de la clase y les dijo: “Deseo que ustedes presenten algo, o formen algo que
imbolice su concepción de Dios.”

Una persona modeló con el barro la figura del número “1" y explicó: “El Señor, nuestro
Dios es Uno.” Otro formó unas nubes sobre la hoja de papel y dijo: “Dios está envuelto en
un misterio. Nunca podremos conocerlo tal cual es, hasta que le veamos cara a cara.” Los
miembros de la clase se absorbieron no solamente en su propio esfuerzo de creación, sino
también en las ideas de otros.
Usando audiovisuales para llamar la atención. Uno de los más fascinantes estudios de
introducción a la Biblia que yo he visto fue la película titulada, “La Creación”, una
combinación de sorprendente fotografía y una efectiva narración con bellísima música de
trasfondo. Cuando terminó la película cada persona en la clase estuvo lista para estudiar la
historia de la creación en el libro de Génesis. Las técnicas para obtener la atención están
limitadas solamente por la imaginación de uno. Un maestro introdujo una lección sobre la
parábola del sembrador regando un puñado de semillas sobre el suelo y preguntó:
“¿Crecerán estas semillas?” “¿Por qué no?” “¿Qué condiciones requieren para crecer?” En
otra clase se les pidió a los alumnos que se imaginaran que se encontraban en sus propias
tumbas y que escribieran su propio epitafio.
Solamente una palabra de precaución, He descrito esta parte del plan de clase para encontrar
una manera de alcanzar, capturar al alumno y llevarlo o introducirlo al estudio de la lección.
Pero, no olvide la última parte de esta declaración. Algunas introducciones pueden obtener
la atención de los alumnos, y, sin embargo, no guiarlos hacia la lección. Recuerdo como, con
algunos pasatiempos, un maestro introdujo un asunto que probó ser muy excitante y stimuló
el parloteo de los adolescentes. Se introdujeron vigorosamente en la conversación, sin
embargo, cuando el maestro trató de guiarlos hacia el estudio de la Biblia, no quisieron
seguirlo. Ellos deseaban hablar y hablar y aún estaban inmersos en esta conversación
“introductoria: cuando terminó el período de la clase. Recuerde, la introducción debe no
solamente ubicar al alumno en el camino, sino también guiarle en la dirección correcta.

LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 21


Instrucciones: Venir a la clase con introducciones interesantes semana tras semana, exige un
verdadero pensamiento creativo. El pensamiento creativo es exactamente lo opuesto a
“pensar como de costumbre”. En el pensamiento creativo usted tratará de salirse del sendero
tradicional, de la rutina.
En este laboratorio deseo que usted busque una hoja de papel y redacte una lista de diez
maneras diferentes de comenzar una lección. Suponga que la lección se basa en el capítulo 6
de Daniel. El mismo pasaje que mencionamos antes.
Aleje las actitudes que desalientan el pensamiento creativo. No se detenga a evaluar sus
deas, solamente anótelas. Si reflexiona: “Creo que no podré hacerlo”. Esta es la mejor
manera de volver a la rutina de costumbre ¿Listo? Muy bien. Principie haciendo la lista de
maneras de despertar el interés de los alumnos para una lección sobre Daniel 6 y no se
detenga hasta que haya anotado las diez.
No lea nada más hasta que haya terminado sus diez introducciones a la lección.
Si ha terminado, compare sus ideas con estas:
1. Presentar algo de información interesante acerca de los leones, destacando algunos
detalles sobre su fuerza, su habilidad para devorara sus enemigos y sus hábitos alimenticios.
2. Preguntar a los miembros de la clase del nombre de algunos de los
más terribles métodos de ejecución que ellos conocen; preguntarles lo que pensarían al ver a
una víctima que sería arrojada a un foso de leones hambrientos.
3. Principiar con esta afirmación: “Probablemente hay muchas cosas asociadas con la
religión por las cuales nosotros no estaríamos dispuestos a morir por defenderlas; pero sin
duda, hay algunas cosas relacionadas con nuestra fe personal que son de tal importancia que
aun estaríamos dispuestos a morir por ellas. ¿Cuáles son esas cosas?”
4. Hacer la pregunta: “¿Por qué fue Daniel arrojado al foso de los leones?”
5. Decir: “Ha oído la expresión: ‘la ley de los Medas y Persas. ¿Dónde
se originó esta expresión y qué significa?”
6. Proyectar una parte de una película en la cual se presenta este episodio en la vida de
Daniel.
7. Cantar el himno: “Seré valiente como Daniel”.
8. Traer a la clase una grabadora portátil (o solamente un micrófono) y tener una entrevista
imaginaria con una persona que transita por la calle y la participación de uno de los iembros
de la clase desempeñando el papel de uno de los observadores cuando Daniel fue sacado del
foso de los leones.
9. Pedir que uno de los miembros de la clase dé un informe sobre Darío, rey de Babilonia,
quien dictó el decreto que posteriormente puso a Daniel en el foso de los leones.
10. Comenzar con una prueba de asociación de palabras, Leer una serie de palabras y pedir
que los miembros escriban la primera palabra que vienen a su mente después de cada una.
Palabras como estas: jamón, negro, noche, ratón, Daniel.

Dirigir las actividades de estudio bíblico o aprendizaje: La introducción es la vidriera de la


lección. Sin embargo, usted también deseará tener mucho más en la bodega. Tan importante
como la introducción, son las actividades de estudio de la Biblia que constituyen el corazón
del plan de clase. Las actividades de estudio de la Biblia son numerosas y variadas. Sin
embargo, por supuesto , usted solamente puede usar aquellas que son las más adecuadas.
Hay un humor psicológico en el relato de la historia acerca de un niño que siempre pintaba
sus cuadros de negro. Pintaba los árboles, las flores, los ríos, las casas, y hasta el cielo de
negro. Sospechando que aquel niño tendría algún trastorno en su personalidad, algún
problema, un psicólogo infantil vino a la escuela para hacerle una entrevista. “¿Por qué
pintas todo de negro?”, le peguntó el psicólogo. “Porque”, dijo el chico, “solamente tengo un
crayón y es de color negro.” Puede ser que usted ha observado que algunos maestros todo lo
pintan con una “conferencia” Puede ser que no tienen otros colores en su caja de actividades
de enseñanza. Trataremos los métodos de enseñanza-aprendizaje más extensamente en el
capítulo 8, pero mientras tanto deseo sugerir algunas orientaciones a seguir cuando usted
desarrollo esta parte de su plan de clase.

1. Las actividades de aprendizaje deben conducir hacia la meta.


Si deseo enseñar a un adolescente cómo guiar una bicicleta, seguramente no me sentaría
frente a él y le daría una conferencia sobre “La Historia de la Bicicleta”. Si mi propósito
fuera ayudar al adolescente a desarrollar amor por la Biblia, no le recitaré la historia de la
división de los reinos de Israel. Pero, si deseo que aprenda de memoria los nombres de los
reyes del sur y del norte de Israel, difícilmente pensaría que vale la pena mostrarle una
película sobre el asunto. Las actividades de estudio que incluirá en su plan de clase deben
concordar acertadamente con la meta que se pretende alcanzar por medio de ellas.
Para ilustrar un poco, veamos de nuevo el plan de clase basado sobre Daniel 6.
Cuando proyecté ese plan de clase tenía en la mente una meta relacionada con actitudes,
tanto como con el conocimiento de datos e información. Deseaba que los miembros de la
clase fueran inspirados por el ejemplo de Daniel a tomar una posición igualmente audaz
frente a los desafíos de su propia fe. No pretendía con una sola lección convertir a mis
alumnos en una banda de Danieles; sin embargo, esperaba que esta lección podría iniciar el
pensamiento acerca de las áreas de vida en las cuales la fidelidad a Dios es importante. Este
puede ser un buen principio.
Con una meta relacionada con el aprendizaje afectivo, cambié las actividades a aquellas que
afectan las actitudes. La discusión en grupos, es de tal tipo de actividad; habrá que
asegurarse que las preguntas para discusión estén diseñadas para estimular actitudes. La
primera y la última preguntas en el plan de clase sobre Daniel 6 son buenas ilustraciones.
Supongamos que hubiera pensado en una clase diferente de meta de enseñanza-aprendizaje.
Una meta que exige aprendizaje de datos. Las actividades de estudio bíblico en el plan de
clase hubieran sido totalmente diferentes. Podría haber usad métodos como estos:
! Seleccionar a varios miembros de la clase y pedirles que preparen un informe sobre Darío,
las “leyes de Media y de Persia”, la Babilonia antigua, y que den atención especial a los
términos poco familiares como “sátrapas”. Permitir que estos informes sean presentados a la
manera de un simposio. ! Formar equipos de estudio de dos personas para que preparen un
bosquejo de los eventos de este capítulo. ! Ofrecer una conferencia sobre la ubicación
histórica del libro de Daniel, utilizando un mapa y una tabla cronológica mostrando esta
cautividad en Babilonia, en relación con otros cautiverios en el Antiguo Testamento.
2. Las actividades de aprendizaje deben tomar en cuenta el tiempo disponible.
Generalmente en las iglesias, el ministerio de la enseñanza de la Biblia es una carrera contra-
reloj. Cuando los maestros se reúnen para conversar de sus problemas mutuos, uno casi
siempre escucha la misma queja: “Nunca he sentido que tengo el tiempo suficiente para
terminar la lección.” Algunos maestros inconscientemente se ponen nerviosos por la presión
del tiempo.
Estuve en una clase en la cual en maestro miraba ansiosamente su reloj cada vez que una
persona hacía una pregunta al margen de la discusión. Fue una manera de decir: “No
tenemos tiempo de hablar acerca de eso si deseamos terminar la lección.” Pretendiendo
hacer mucho en poco tiempo, los maestros corren a lo largo de la lección precipitadamente,
o presentan la última parte de la lección justamente cuando suena la campana avisando que
el tiempo ha concluido.

Reconociendo que usualmente el tiempo provisto para las sesiones de clase es corto, un
maestro debe planificar sus actividades de aprendizaje con un ojo viendo al reloj. No tiene
sentido incluir una película de veintiséis minutos en su lección si usted tiene solamente diez
y ocho minutos de clase. Y no vale la pena formar grupos de discusión si tendrán que correr
mucho para hacer su labor. En cierta ocasión un estudiante elaboró un plan de clase en el
cual había destinado cinco minutos para “discusión de grupo: en una clase de quince
personas. Suponiendo que cada persona presente quisiera hacer una contribución a la
discusión, eso quería decir que cada persona tenía treinta y tres segundos.
Cuando usted está trabajando sobre un plan de clase, es una buena práctica estimar el tiempo
requerido por cada actividad. Entonces, si usted observa que el tiempo estimado excede al
tiempo disponible, puede cortar algunas actividades. Es mucho mejor cortar mientras hace
sus planes que hacerlo en la mitad de la clase.
3. Las actividades de aprendizaje deben ser apropiadas a las habilidades de los alumnos.
¿Ha observado usted alguna vez a una persona en un grupo de estudio luchando por
pronunciar esos difíciles nombres en un pasaje del Antiguo Testamento con resultados
desastrosos? A nadie le gusta dar la impresión de que es un tonto. Pero así es como una
persona se siente, tropezando a través del pasaje de las Escrituras, mientras el maestro con
un aire de superioridad le ayuda a pronunciar cada palabra difícil. Las actividades de
aprendizaje deben estar siempre al alcance del nivel de conocimiento y habilidad de los
alumnos.
La investigación bíblica es una excelente técnica de aprendizaje. Puede ser una experiencia
enriquecedora, por ejemplo, explorar las numerosas referencias relacionadas con “la
palabra” en Juan 1:1-18. Sin embargo, los miembros de la clase deben ser preparados para
realizar esta clase de trabajo. Requiere familiarizarse con los libros de la Biblia y la
habilidad de usar concordancias, diccionarios de la Biblia y la columna de referencias.
Algunas actividades de aprendizaje no requieren que se posea mucho conocimiento y
abilidad, pero sí un alto nivel de participación que los alumnos deben estar dispuestos a
aceptar. Muchos miembros en los grupos de estudio de la Biblia están habituados a sentarse
cómodamente en unas bien arregladas filas de asientos de tal manera que nunca han pensado
en moverse para nada o gastar la más mínima energía en actividades de aprendizaje.
Conozco a un maestro de una clase de varones, quien para estimular mayor participación en
las discusiones de la clase, arregló las sillas del salón de clase en forma de un gran círculo.
Esto, desde luego, logró que todos se pudieran ver cara a cara. Dos de los alumnos que
siempre se sentaban en los asientos de atrás se disgustaron por el nuevo arreglo y acordaron
no volver a la clase hasta que las sillas estuvieran “en el lugar que debían estar”. El maestro
debe ser cuidadoso de no proponer actividades de aprendizaje en las cuales los alumnos se
sienten amenazados.
Simulación de roles es un buen ejemplo. En una simulación, los individuos asumen la
dentidad de personas en algún conflicto humano (un pleito entre esposos, por ejemplo) y
deben actuar espontáneamente. Esto es un buen recurso de aprendizaje, pero a algunas
personas les será difícil ser sinceras en una actividad como ésta.
No estoy recomendando que el maestro “no tome riesgos” y evite involucrar a sus alumnos
en nuevas situaciones de aprendizaje. Este sería el camino más seguro para la monotonía. El
secreto es impulsar a los alumnos a ir tan lejos como ellos deseen aventurarse en las nuevas
experiencias de aprendizaje, pero no más allá. Generalmente usted, instintivamente, sabrá
hasta qué nivel de participación aceptará llegar un grupo de alumnos. Entonces, al
seleccionar el procedimiento de estudio, use la “técnica del transformardor” regulando la
intensidad de participación, más alta o más baja, según el nivel de los alumnos.

Digamos que estoy preparándome para dirigir un estudio de Hechos 1:1- 11, con un énfasis
especial sobre el versículo 8, “y me seréis testigos”. Usted no hace que las personas sean
testigos por señalarlas con el dedo y decirles: “¡Principien a testificar!” Un buen lugar para
empezar es desafiar a los cristianos a decir a otros acerca de su experiencia con Cristo.
Simulación de roles es una técnica efectiva para hacer esto en clase. Yo organizaría a los
alumnos en equipos de tres personas. Una persona simularía el rol de un compañero de
trabajo no cristiano. La segunda, sería la persona cristiana que comparte su testimonio con el
compacro de trabajo. La tercera persona en el equipo podría actuar como una observadora
para evaluar el diálogo entre los otros dos.
Sin embargo, ¿qué hacer si varios de los hombres en la clase no desean participar porque
sienten que van a estar en una situación difícil? Podría ser que se sintieran menos
amenazados si se les pide discutir su experiencia cristiana en pequeños grupos de discusión
formados por cinco o seis personas. Esto colocaría su participación sobre una acción
voluntaria. Si quisiera bajar un poco más la intensidad de participación, podría dar a cada
miembro una carta de un amigo imaginario o un pariente que les pregunta cómo y por qué
ellos llegaron a ser cristianos. Luego pida que cada uno escriba una carta de respuesta y la
traiga a la clase la semana siguiente. Al tener tiempo para pensar una respuesta, les hará
menos difícil su participación que si tuvieran que responder en la sorpresa del momento en
la clase.
¿Comprende lo que estoy diciendo? Usted puede tratar con el mismo material en clase de
diferentes maneras, algunas más difíciles que otras. El maestro debe seleccionar aquellas
actividades de aprendizaje que no pasarán desapercibidas por los alumnos. Hay otro lado de
este asunto. Es igualmente indeseable actuar más bajo que el nivel de los alumnos. Un
maestro que trata de alimentar con una cuchara a alumnos que son hábiles para adquirir
conocimientos y que tienen mucha experiencia y facilidad para participar, los ahogaría de
aburrimiento.
4. Las actividades de aprendizaje deben ser variadas.
Siempre que se presente la oportunidad, un cambio ocasional de una clase de actividad a otra
añadirá interés a la lección. “La variedad es el sabor de la vida”, dice el dicho. Hay cierta
verdad en esto. Cualquier persona que ha estado sometida a una estricta dieta alimenticia
sabe la bendición que significa el poder comer cualquier variedad de comidas disponibles.
Reordenamos los muebles, empapelamos o repintamos las paredes y cambiamos el color de
las cortinas de la sala de la casa, todo, porque la variedad hace que la vida sea más
interesante. No nos gustan las tareas monótonas que exigen que repitamos ves tras vez la
misma operación. ¿Hay alguna razón para creer que los alumnos prefieren repetir la misma
actividad de aprendizaje vez tras vez? En muchas clases los alumnos han sido condicionados
para participar solamente en una forma de actividad: escuchar. Escuchan cómo el maestro
explica el texto bíblico, relata una o dos historias como ilustraciones, infiere algunas
observaciones personales y dice cómo la lección debe ser aplicada a la vida. La
investigación bíblica, discusiones de grupo, asignación de informes actividades creativas,
ejercicios con papel y lápiz, simulación de roles y preguntas y respuestas pueden hacer
mucho para quebrar la monotonía de un “pasen, siéntense, y les diré...”.
Remachar la lección. “Remachar” puede no ser una palabra digna, pero expresa exactamente
lo que deseo decir acerca de la tercera función de un plan de clase.
Esta significa “fijar con seguridad, sujetar, afianzar”. Usted obtiene la atención de los
alumnos, guiándolos por medio de experiencias de aprendizaje planeadas, entonces cristaliza
el aprendizaje antes que tenga tiempo de diluirse. El proceso de cristalización es de lo cual
hablamos en este momento.
Esta parte del plan de clase se denomina frecuentemente. “Aplicando la lección a la vida.”
Sin embargo, esto no es relevante en cada lección. Algunas veces una meta de enseñanza es
estrictamente cognoscitiva; el propósito es ayudar a los miembros de la clase a obtener
onocimiento bíblico el cual tiene muy poca aplicación inmediata a la vida. ¿Cómo puede
usted “aplicar una comprensión de la literatura apocalíptica a la vida? ¿Cómo puede usted
relacionar la información acerca del autor de Hebreos a la experiencia diaria? Hay muchas
circunstancias en las cuales el conocimiento en sí mismo, no tiene una aplicación real, como
el resultado deseado al final de una lección. Cuando usted desea que sus alumnos obtengan
información, debe afirmar la lección por medio de reforzar lo que ellos han aprendido.
Puede presentar, por ejemplo, un sumario de la lección (este ha sido el propósito del sumario
al final de cada capítulo de este libro). O permitir a los miembros de la clase que
reconstruyan el bosquejo de la lección.
Algunas veces puede administrar un breve examen al final del período, o pedir que los
alumnos trabajen en pares, examinándose uno al otro. Cuando el tiempo lo permite, puede
terminar la reunión con una competencia entre dos equipos, usando preguntas basadas en la
información dada en la lección. Algunas veces, por supuesto, su propósito será aplicar las
enseñanzas a la vida. Al prepararse para enseñar una lección sobre el encargo de la iglesia
primitiva a los misioneros en Hechos 13, por supuesto, su propósito debe ser guiar a los
miembros de su clase a comprometerse personalmente a hacer más adecuado el
sostenimiento de la obra misionera. Su meta para una lección sobre las enseñanzas de Jesús
acerca de la oración en Mateo 6 y 7 debe ser guiar a los miembros a establecer la práctica de
orar diariamente. Con metas como éstas, usted necesitará hacer algo más que repasos y
exámenes para “cristalizar" los resultados de la lección.
Estuve, en cierta ocasión, guiando a un grupo de parejas de jóvenes casados a un estudio de
Mateo 6:19-34. Al comenzar la reunión, pedí que cada persona hiciera una lista de “las cosas
más importantes en la vida”. Después combinamos esas ideas para formar una sola lista.
Esta lista incluyó algunas cosas tales como la familia, salud, Cristo, amigos, inteligencia,
educación, trabajo y el hogar. Algunos fueron debidamente honestos al mencionar el dinero
y otras posesiones materiales. Después les dije: “Ahora quiero que imaginen que ustedes
tienen que dar estas cosas menos cinco de ellos. ¿Cuáles darían primero y con cuáles se
quedarían a todo costo? Hagan una lista de las cinco cosas que ustedes desearían mantener.”
Al final del estudio me referí a esta lista otra vez: “Deseo que hagan una cosa más” les dije:
“Calculen para las cinco cosas que seleccionaron, su permanencia; es decir, identifiquen las
cosas que ustedes seguramente desearían tener dentro de diez o veinte años a partir de
ahora” A la siguiente semana, uno de los miembros de la clase me llamó y dijo: “Deseo que
usted sepa que lo que hicimos en la clase el domingo pasado hizo una profunda impresión en
mí. Me hizo darme cuenta que las cosas en la vida que son más importantes para mí son,
realmente, las menos duraderas. He dejado de hacer muchas de esas cosas.”

CÓMO INTEGRAR EL PLAN DE CLASE


Hasta ahora hemos cubierto varios aspectos del plan de clase. Sin embargo, puede ser que
aún usted tenga algunas preguntas acerca de cómo integrar el plan de clase desde el
principio hasta el fin. Porque estoy firmemente convencido del poder de la demostración,
deseo presentar un plan. de clase completo. Luego, en notas aparte, explicaré mis razones
para cada paso en el plan Mientras lo va leyendo, mantenga en mente que las palabras en
tipo itálico son notas de explicación. No son parte del plan de enseñanza.

EJEMPLO DE UN PLAN DE ENSEÑANZA


Pasajes Bíblicos
Mateo 7:7, 8;Santiago 5:16b; 2 Corintios 12:7-9 Mateo 26:39; Mateo 6:8.
(Nota: Estos pasajes fueron designados como las Escrituras para una lección en una revista
de currículo. Todas tratan temas de la oración. Generalmente hablando, me disgusta
estudiar la Biblia en una manera tan fragmentada.)
Metas de enseñanza
Al final de esta clase, cada alumno debe ser capaz de:
(1) mencionar cuatro propósitos de la oración extraídos de las Escrituras estudiadas en esta
lección, y
(2) identificar cuando menos un propósito en la oración al cual necesita dar mayor énfasis en
su vida. (Nota: La primera meta es mayormente cognoscitiva. La segunda tiene que ver más
con actitud, porque el alumno debe escoger sobre la base de lo que él siente acerca de su
vida de oración. Observe los dos verbos de acción “mencionar” e “identificar”.)
Captar el interés del alumno
Pedir a los miembros de la clase que respondan a las siguientes declaraciones de verdadero-
falso. Estas estarán impresas de una en una en hojas grandes de papel colocadas sobre la
pared. Cada persona escribirá sus respuestas secretamente en una hoja de papel.
1. Cualquier cosa que pida en oración, creyendo verdaderamente, la recibirá.
2. De acuerdo con la Biblia, las oraciones de un hombre justo siempre serán respondidas.
3. Porque Pablo era un hombre justo siempre recibió lo que pidió en oración.
4. Jesús fue el único hombre que jamás haya vivido cuyas oraciones fueron siempre
contestadas.
5. Un propósito de la oración es permitir que Dios conozca sus necesidades. (Este ejercicio
no debe tomar más de cinco minutos.) (Nota: La curiosidad es un poderoso motivador en
las situaciones de aprendizaje. Las declaraciones de verdadero-falso están diseñadas con el
propósito de crear incertidumbre en la mente de los alumnos. Estoy contando con esta
actividad para estimular su interés en la lección.)

DIRIGIR LAS ACTIVIDADES DE ESTUDIO BÍBLICO O APRENDIZAJE


1. Organizar a los alumnos en grupos de cuatro. Permitirles comparar sus respuestas con las
preguntas de verdadero-falso. Después colocar otra hoja grande de papel con las siguientes
referencias de las Escrituras: Mateo 7:7, 8; Santiago 5:16b; 2 Corintios 12:7, 9; Mateo
26:39; Mateo 6:8. Pedir a los miembros de cada grupo que consideren sus respuestas a la luz
de estas Escrituras y traten de llegar a un acuerdo sobre las respuestas correctas. (Alrededor
de quince minutos para estos.)
(Nota: Los grupos de cuatro proveerán una situación en la cual cada individuo puede
“probar” sus respuestas con otros. Esto guiará la discusión a los principios relacionados
con la oración. La discusión debe ser viva a partir de su desacuerdo sobre lo correcto o no
de sus respuestas a las declaraciones de verdadero-falso. Observe que las referencias de las
Escrituras están presentadas de tal manera que los alumnos puedan localizarlas en sus
propias Biblias. Esto es importante en un estudio bíblico. La gente debe utilizar su Biblia.
Tome el tiempo para leer cada uno de estos pasajes de las Escrituras y vea cómo crean aún
más incertidumbre acerca de las respuestas a las preguntas de verdadero o falso. El
propósito de esto es motivar a los alumnos para que traten de resolver las preguntas en su
mente.)
2. Guiar a todo el grupo en la discusión de estos pasajes, tomando en cuenta las respuestas a
las cuestiones de verdadero-falso. Usar preguntas como estas para estimular la discusión: (1)
¿Debe Mateo 7:7, 8 ser tomado literalmente? (2) Santiago 5:16b sugiere que las oraciones de
los cristianos pueden tener efectos. ¿Qué efectos se pueden esperar de la oración? (3) Qué
podemos aprender de la oración de Pablo acerca de su “agujón” en la carne? (Si Jesús sabía
que la cruz era algo inescapable, ¿por qué oró: “Si es posible pase de mí esta copa”? Si Dios
conoce nuestras necesidades aún antes de que oremos, ¿por qué decirle nuestras necesidades
en oración? (Alrededor de 15 minutos para esta discusión.)
(Nota: Además de clarificar el significado de los pasajes bíblicos, este grupo de discusión
proveerá una oportunidad para “el fértil intercambio” de ideas, que hasta ahora se había
mantenido en los grupos pequeños.)
3. En un momento de “lluvia de ideas”, pedir que los miembros den tantas respuestas como
les sea posible a la pregunta: “¿Cuáles son los propósitos de la oración?” Escriba sus
respuestas en el pizarrón. (Esto debe tomar cinco minutos.)
(Nota: El proceso de la “lluvia de ideas” tiene el propósito de estimular ideas para los
pasos siguientes. Durante este proceso algunos mencionarán propósitos de la oración que
no se les habían ocurrido a otros. Así, los alumnos se enseñan entre sí.)
REMACHAR LA LECCIÓN
1. Pedir que cada persona escriba los cuatro propósitos más importantes de la oración en su
propia vida, luego ubicarlos en orden de importancia. (Dedicar tres minutos.)
(Nota: Este paso trasladará el énfasis de “¿qué dice la Biblia acerca de la oración?” a la
pregunta: “¿Exactamente, dónde me encuentro yo en relación con estas enseñanzas?” El
ejercicio de ordenamiento pretende desafiar a cada persona a pensar seriamente acerca de
su propia vida de oración.)
2. Pedir que cada persona identifique un propósito de la oración que necesita mayor énfasis
en su propia vida. (Llamar la atención a la lista de propósitos escrita en el pizarrón.)
(Permitir dos minutos.)
(Nota: El aprendizaje implica cambio. Obviamente los alumnos no necesitan cambiar lo
que están haciendo correctamente. Necesitan identificar aspectos débiles en su vida de
oración. Este ejercicio les ayudará en el desafío de comparar “cómo es ahora” con “como
debe ser”.)
3. En grupos de cuatro nuevamente, permitir que cada persona, por un minuto, comparta con
su grupo una de las respuestas dadas en las dos actividades anteriores.
(Nota: Compartir públicamente las decisiones privadas eleva el compromiso de realizarlas.
La razón para pedir a los alumnos compartir solamente una de las respuestas es que les
permitirá decidir si desean compartir una fuerte o una débil.)

TIEMPO DE RESUMIR
En este capítulo hemos discutido cómo desarrollar un plan de clase. Un plan de clase es un
bosquejo del proceso de enseñanza-aprendizaje, una estrategia de acción no un bosquejo del
contenido de la lección. El plan de clase debe:
(1) decir cómo el maestro intenta captar la atención de los miembros de la clase para uiarlos
a la lección;
(2) describir las actividades de aprendizaje que serán usadas en la reunión; y
(3) indicar cómo el maestro se propone “remachar” la lección. Una excelente manera de
estimular el interés de los alumnos es despertar su curiosidad por medio preguntas,
ubicación de dilemas, o presentando problemas a ser resueltos. Las actividades creativas y
audiovisuales también son buenas para estimular el interés. La introducción a una lección
debe hacer más que obtener la atención, debe también guiar a los alumnos a introducirse en
el contenido de la lección. Las actividades de aprendizaje constituyen el corazón del plan de
clase. Una amplia variedad de técnicas de enseñanza-aprendizaje están disponibles para el
maestro que desea aprender a usarlas. Es importante familiarizarse con tantos métodos como
sea posible. Usar el mismo acercamiento al estudio de la Biblia todo el tiempo es algo así
como tocar un piano que solamente tiene una nota. Al planear las actividades de aprendizaje,
el maestro debe guiase por los siguientes principios.
! Las actividades de aprendizaje deben adecuarse al propósito.
! Las actividades de aprendizaje deben adecuarse al tiempo disponible.
! Las actividades de aprendizaje deben ser adecuadas a las habilidades de los alumnos.
! Las actividades de aprendizaje deben ser variadas.
“Remachar” la lección significa fijarla con seguridad en las mentes y vidas de los alumnos.
Cuando la lección está designada para ayudarles a obtener conocimiento, esta puede tomar la
forma de resumen o revista del material.
Cuando el propósito del maestro es “aplicar las enseñanzas a la vida”, remachar la lección
significa encontrar la manera de tender un puente entre oír la palabra y hacerla.
Me habría gustado en este momento ofrecerle un laboratorio experimental por medio del
cual usted elaborara un plan de clase con los asuntos tratados en este capítulo. Sin embargo,
pospondremos esta experiencia hasta después de los siguientes dos capítulos que también
tratan asuntos importantes relacionados con la preparación de un plan de clase.

HABLEMOS DE MÉTODOS
En cierta ocasión escribí un artículo sobre métodos de enseñanza que no le
cayó bien a un lector. “Este es el problema con nuestras escuelas públicas hoy”
afirmó, “con todo este énfasis sobre métodos. En la enseñanza bíblica
necesitamos olvidarnos de los métodos y concentrarnos en el contenido.”
¿Olvidar los métodos? Habría parecido un poco extraño al Maestro de
maestros. No sugiero que Cristo hablara de “metodología educativa” cómo lo
hacemos hoy. Ciertamente, él usó una variedad de métodos en su propia
enseñanza y a la vez se “concentró en el contenido”. Comunicó aquel contenido
en diferentes maneras.
¡Cuán increíble!, ¡que un Rabí lavara los pies de sus discípulos! (Juan 13:1-
14). Jesús no estaba preocupado con dejar los pies limpios. El estaba
enseñándoles una lección inolvidable. Aprendemos el “contenido” de esta
lección en el v. 14: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies,
vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.” ¿Pero por qué
tuvo que tener tanta dificultad en comunicar aquella verdad? ¿Por qué no olvidó
los “métodos” y lo dijo tal como era su propósito decirlo? (“Amigos, deseo que
ustedes estén dispuestos a servirse unos a otros.”) Lo hizo así porque él sabía
del poder de un ejemplo. Cristo nos permite conocer aun que se elección del
método era deliberada, calculada y orientada a producir un efecto deseado:
“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho vosotros también
hagáis” (v. 15).
En cierta ocasión, cuando Jesús pidió a alguien una moneda y le preguntó: “¿De
quién es esta imagen y la inscripción?” El estaba enseñando una lección
objetiva. ¿Por qué tuvo que hacer todo este proceso? ¿Por qué no dijo
simplemente: “Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”?
Marcos 12:17). Porque él sabía el poder de un método de enseñanza.
Cuando Jesús alimentó a la multitud junto al mar de Tiberias (Juan 6:1-13),
no solamente estaba llenando el estómago de los hambrientos; estaba
enseñando una lección mediante la demostración. El “Contenido” de esta
lección era “yo soy el pan de vida”. Pero la enseñó de una manera inolvidable.
Jesús fue un maestro de la narración, que era un método antiguo tan efectivo
entonces como ahora. A menudo usaba preguntas para guiar a sus alumnos a
una percepción panorámica de la verdad. Era muy apto para usar ilustraciones
visuales a fin de hacer claros sus propósitos.
Todo maestro debe preocuparse del método, porque los métodos son
herramientas de la profesión. Un cirujano usa sus instrumentos, un artista sus
brochas, un carpintero sus herramientas y un maestro sus métodos. Así como
un instrumento, una brocha u otra herramienta están hechos para alcanzar un
propósito especifico, así lo están los métodos en la enseñanza. Una parate de la
destreza del maestro (como en el caso de cirujanos, artistas y carpinteros)
consiste en la capacidad de elegir la herramienta correcta para su trabajo.
MANERAS DE CONOCER LOS MÉTODOS
En una oportunidad decidí impresionar a una clase sobre métodos de
enseñanza, dándole una enorme cantidad de métodos a mi alcance. Terminé
impresionándome yo mismo. Empecé haciendo una lista de todos los métodos
que sabía, sobre una tira de papel de envolver paquetes; cuando terminé tenía
una lista de tres metros de largo y uno de ancho extendida sobre el piso de mi
estudio.
Con tantos métodos al alcance, ¿cómo poder llegar a conocerlos y usarlos?
Tengo dos sugerencias. Primera, aprenda a pensar en los métodos en términos
de su propósito. Segunda, no trate de aprenderlos de golpe; primero domine
aquellos que usará con más frecuencia.
Piense de nuevo en las herramientas del carpintero, éstas tienen diferentes
propósitos. Los martillos sirven para golpear con energía sobre objetos; los
serruchos, las cuchillas y los formones sirven para cortar; las grapas sirven para
sostener y las reglas para medir. Esto es lo que yo quiero dar a entender
cuando digo de clasificar los métodos en términos de sus propósitos. Para
llevar un poco más adelante la comparación, aun tratándose de las herramientas
especializadas disponibles, un carpintero es probable que use el martillo, la
escuadra, la regla y el serrucho más que otras herramientas. Es razonable que
se espere que domine el uso de estas herramientas primero. Algunos métodos
de enseñanza tienen precisamente eso de básico y elemental, tan elemental
como el martillo, la escuadra, la regla y el serrucho del carpintero. Veremos
tres de estas herramientas más tarde. Mientras tanto, vamos a considerar
algunos métodos en términos de sus propósitos.
Exposición e información. Tanto Eduardo como Margarita enseñaron su lección
sobre el tema de la adoración basados en Isaías 6. Eduardo presentó una
elaborada conferencia. Su bosquejo incluyó estos asuntos:
1. Una Visión de Dios Isaías 6:1-4)
2. Confesión de Pecado Isaías 6:5)
3. Perdón de pecado (<Isaías 6:6, 7)
4. Llamado al Servicio Isaías 6:8a)
5. Respuesta al Llamado Isaías 6:8b)
Después de su presentación varios alumnos expresaron a Eduardo que habían
aprovechado mucho su exposición.
Margarita hizo algo diferente. Pidió a las mujeres de su clase que estudiaran
Isaías 6 tomando en cuenta cuidadosamente los elementos de la experiencia de
adoración poco comunes del profeta. Las mujeres trabajaron en equipos de
tres. Disponían de varios comentarios sobre Isaías. Después de unos veinte
minutos de estudio Margarita les pidió que informaran lo que habían
encontrado. Ella fue anotando la información en la pizarra. Luego, guiada por
sugerencias de la clase, hizo un bosquejo en la pizarra bajo el siguiente título:
“Elementos de Una Experiencia de Adoración”. El bosquejo era como sigue:
1. La adoración comienza con una experiencia de la presencia de Dios
y con la alabanza.
2. Una experiencia de la presencia de Dios conduce a la confesión de
pecado.
3. La confesión de pecado resulta en una experiencia del perdón de
Dios.
4. El adorador siente el llamado de Dios.
5. La adoración genuina guía a responder al llamado de Dios.
Finalmente aún en equipos de tres, los miembros de la clase de Margarita
bosquejaron ejemplos de los servicios de adoración incluyendo lecturas bíblicas
e himnos específicos que se referían al bosquejo ya mencionado.
Las dos clases estudiaron los mismos puntos esenciales. Sin embargo las clases
eran diferentes. La lección de Eduardo se concentró en su representación
expositiva. La lección de Margarita se concentró en la experiencia de obtener
información. Eduardo estudió el pasaje de la Escritura y compartió sus
descubrimientos con la clase. Margarita también estudió el pasaje de las
Escrituras, pero su acercamiento consistía en guiar a los miembros de la clase a
descubrir por ellos mismos lo que contenía dicho pasaje. Eduardo fue activo, su
clase fue receptiva. Tanto Margarita como los miembros de su clase fueron
participantes activos durante la reunión de estudio.
Los educadores designan estos dos diferentes acercamientos a la enseñanza
como “exposición” e “investigación”. Lo que hizo Eduardo fue “exposición”.
Esta palabra viene del latín que quiere decir “exponer” o “presentar”. Lo que
Eduardo hizo fue “exponer” la información o “presentar ideas”. El acercamiento
de Margarita es conocido como enseñanza por “investigación”, porque en esta
clase de enseñanza los alumnos hacen una investigación del asunto.
“Investigación” viene del latín que quiere decir, “buscar dentro”. Margarita guio
a su clase a “buscar dentro” del pasaje bíblico para ver lo que podía encontrar
en ese pasaje.
La suposición escondida en la enseñanza expositiva es que el maestro tiene la
información que debe ser compartida a la clase. La suposición implícita en la
enseñanza por investigación es que los miembros de la clase tienen la capacidad
de descubrir las verdades.
¿Cuál es el mejor acercamiento, enseñanza expositiva o enseñanza por
investigación? Depende de lo que usted trate de lograr, si trata de cubrir mucha
información en un tiempo muy limitado le conviene el método expositivo, pero
si desea que sus miembros aprendan a explorar las Escrituras por ellos mismos,
o a desarrollar sus propias ideas del significado de los pasajes bíblicos, la
enseñanza por investigación debe ser el método preferido.
Algunos métodos parecen presentarse mejor para la enseñanza positiva,
mientras que otros están más en armonía con la enseñanza por investigación.
Por ejemplo, una conferencia que exige que los alumnos repitan la información
de datos, el uso de filminas, o proveer pequeños exámenes sobre lecturas
asignadas, podría caer en la categoría de enseñanza expositiva. Por otro lado,
la discusión en grupo, solución de problemas, estudio de casos, simulaciones y
actividades creativas, caerían bajo la clasificación de enseñanza por
investigación.
LABORATORIO EXPERIMENTAL NO. 22
Instrucciones: A continuación encontrará breves descripciones de varios
procedimientos de enseñanza. Escriba “Ex” en los que cree ilustran la
enseñanza expositiva. Identifique y escriba “In” frente a los procedimientos que
cree ilustran la enseñanza por investigación.
El maestro dijo: “Cuando Pablo salió para una nueva ciudad en su
primer viaje misionero, visitaba con frecuencia primero las sinagogas judías.
¿Por qué cree que hacía esto?” Luego concedió cinco minutos para que los
alumnos discutieran esta pregunta antes de dar su respuesta.
El maestro pidió que los miembros de la clase escribieran una
Constitución y Reglamentos imaginarios para la nueva iglesia en Asia Menor en
el primer siglo.
El maestro presentó una filmina titulada “Principios de Interpretación
Bíblica” y tomó un breve examen sobre su contenido.
El maestro distribuyó, por escrito, un caso de estudio que contenía la
historia de un hombre que debía decidir si disparaba o no su pistola contra un
ladrón, en defensa de su familia. Luego los miembros de la clase recibieron
instrucción para decidir qué podían hacer ellos a la luz del significado del sexto
mandamiento.
El maestro presentó una lección muy interesante sobre la geografía de
Palestina.
Los miembros de la clase fueron animados a colocarse en el lugar de
Abraham y escribieron un diario expresando sus sentimientos.
(1) Cuando a Abraham se le pidió que sacrificara a Isaac.
(2) Cuando descendió de la montaña luego de haber preservado la vida
a Isaac.
El maestro dirigió a los alumnos a encontrar nombres de tres mujeres de
vida moral dudosa, en la genealogía de Mateo capítulo 1.
No continúe leyendo más hasta que haya llenado los blancos de arriba.
Si está trabajando con un grupo o con un compañero de estudio, compare sus
respuestas con las de ellos.
(Aquí están mis respuestas a las preguntas anteriores: In, In, Ex, In, Ex, In, In.).

Aprendizaje Cognoscitivo y Afectivo. En la discusión de las metas de


aprendizaje “cognoscitivo” y “afectivo” en el capítulo 5, indiqué que algunos
métodos de enseñanza servían mejor para guiar el aprendizaje “cognoscitivo” y
otros para el aprendizaje “afectivo”. No quiero insistir demasiado sobre este
punto, puesto que algunos métodos parecen tener la capacidad de lograr
ambas clases de resultados. Una conferencia dinámica, por ejemplo, puede
producir cambios tanto en actitud como en el conocimiento. Un grupo de
discusión puede producir aprendizaje cognoscitivo y afectivo dependiendo de
la manera como se maneje el grupo. Sin embargo, y hablando de una manera
general, estas dos clases de aprendizaje requieren un acercamiento diferente a
la enseñanza.
El aprendizaje cognoscitivo tiene lugar mediante métodos que estimulan
el pensamiento, recordar: evaluar y razonar. Veamos algunos ejemplos de
estos métodos.
Si desea que sus alumnos memoricen la información o el material para su
consideración de tal manera que puedan recordarlo, emplee métodos que
ponen énfasis en ejercicios prácticos y revisión. Por ejemplo, si deseo ayudar a
mis alumnos a memorizar el Salmo 100, escribiría versículo por versículo en el
pizarrón; haría que la clase repitiera un versículo tres veces, luego borraría
palabras claves para ver si aún podían repetir el versículo. So lo lograran,
borraría otras pocas palabras y haría que repitieran el versículo de nuevo hasta
que finalmente pudieran recitarlo todo, sin tener ninguna palabra delante de
ellos.
Si quiere que los alumnos aprendan a captar conceptos nuevos, una manera
muy eficaz para logralo es afirmando el concepto y proveyendo ejemplos que
lo ilustren. Considere el concepto de “señales” en el Evangelio de Juan. Una
“señal” era un milagro, pero no cualquier milagro. Una señal siempre contenía
alguna verdad significativa acerca de Jesús. Podría usted decir que una “señal”
era un milagro educativo. En la primera señal fue el milagro en la fiesta de las
bodas de Caná Juan 2:11). Las circunstancias en las que se dio este
milagro, para el cambio del agua en vino, sugieren que Jesús había llegado a
completar lo que faltaba en el judaísmo antiguo. (No vamos a entrar en esto
aquí, pero el pasaje se presenta para un interesante estudio.) Otra señal fue la
“alimentación de los cinco mil” Juan 6:14). Esta refuerza la verdad de que
Jesús es el “pan de vida” Juan 6:35). Otra señal fue la resurrección de
Lázaro (Juan 11:1-44, esta enseña que Jesús es “la resurrección y la vida”
(Juan 11:25). Como puede ver, una señal no fue solamente un acto
milagroso; una señal siempre enseñó una importante verdad teológica.
En el párrafo precedente, hice exactamente lo que sugerí inicialmente. Declaré
el concepto, el significado del término “señal” en Juan y luego ofrecí varios
ejemplos para ilustrarlo.
Con frecuencia usted intentará ayudar a los alumnos a comprender el
significado de algunos pasajes de las Escrituras que parecen y pueden ser
difíciles de captar. La “paráfrasis” es una técnica excelente para usarla con este
propósito. Parafrasear un pasaje de las Escrituras es volver a decirlo en sus
propias palabras conservando su significado. Una paráfrasis de Efesios
2:14-16 saldría como sigue: “Cristo es nuestra paz, pues logró hacer de
nosotros los judíos y de ustedes los gentiles un solo pueblo, derribando la
pared de enemistad que nos separaba. Al morir puso fin al gran resentimiento
causado por la ley mosaica, que hacía de los judíos un pueblo privilegiado y los
separaba de los gentiles. Y tras anular tal sistema de leyes tomó los dos grupos
antagónicos y los hizo parte de sí mismo, fusionándolos en un solo cuerpo, en
un solo hombre nuevo; y se produjo la paz. Y aparte del mismo cuerpo, nos
reconcilió con Dios mediante la cruz, ¡ahí en la cruz murió la enemistad!”
¿Podría, sin mirarlo, enumerar por separado todas las peticiones en la oración
del “Padre Nuestro”? Si usted fuera un alumno de mi clase y yo hubiera
adoptado esta meta de enseñanza, probablemente le habría pedido hacer algo
con papel y lápiz por algunos minutos, dividiendo esta oración Mateo 6:9-
13) en sus varias partes. Este es un ejemplo de otra clase de aprendizaje
cognoscitivo, llamado a veces “análisis”. Cuando haya completado su análisis
de la oración del “Padre Nuestro”, el próximo paso en una situación de aula
sería permitirle a usted y a los otros alumnos que compararan el resultado de su
trabajo.
Métodos que se prestan para el aprendizaje afectivo. Recuerde que el
aprendizaje afectivo tiene que ver con actitudes y que las actitudes las
aprendemos esencialmente de otras personas.
Nunca me ha causado placer encontrarme con serpientes que están en su
ambiente natural, en realidad, en cualquier lugar. Un encuentro inesperado con
un reptil con su sinuoso movimiento, aunque sea pequeño y no venenoso, me
enfría la columna vertebral y hace que mis pies aligeren el paso. Esto no es
lógico. No hay excusa racional para temer a toda clase de reptiles, incluyendo a
los que no son dañinos, pero como podrá darse cuenta, no aprendí esta actitud
a través de un proceso racional, “lo aprendí” de alguien que temía a las
culebras.
Roberta, mi esposa, tiene temores similares cuando el viento sopla muy fuerte.
No tiene pánico, por así decirlo, pero siempre se siente incómoda cuando hay
tormentas o vientos borrascosos. ¿Por qué? Porque ella creció en una parte del
país donde los tornados son siempre una amenaza. Durante su infancia pasó
mucho tiempo sentada en las sombras oscuras de la noche, junto con su familia,
pendiente de lo que haría la tormenta. Sus padres sintieron aprensión por las
tormentas y ella captó esa actitud.
También captamos las actitudes positivas de aquellos que están a nuestro
alrededor. Ya que utilicé la experiencia de Roberta como una ilustración, quizá
ahora no se oponga a que me refiera a ella otra vez. Una de las cosas que más
me gustan es su amor por las plantas. Algunas personas van a su “psiquiatra”
cuando las cosas las ponen tensas; Roberta acude a sus plantas. Se pone sus
pantalones de trabajo y su blusa de hacer ejercicio y sale a trabajar en la tierra.
Esto siempre tiene un efecto terapéutico. ¿De dónde ha obtenido esta actitud
positiva hacia una actividad que algunos vecinos consideran muy pesada? No
hay duda que ella la obtuvo de su madre. Siendo niña pasó muchas horas
felices trabajando junto a su mamá en el jardín de la familia. ¿Y quiere saber
algo más? En el curso de los años yo también obtuve la misma actitud de
Roberta.
Este mismo principio funciona en el área de las actitudes religiosas. La
incuestionable fe y poder de oración de mi esposa, la heredó de su madre.
Cuando la vida se pone difícil, ora. Cuando las cargas se multiplican las lleva al
Señor en oración. Cuando el camino es incierto pide al Espíritu Santo su
dirección. Así es como ella actúa. Ha llegado a ser para ella tan natural como la
respiración. Y yo sé que esto sucede así como resultado de vivir con una
madre que era una gran persona en la vida de oración.
Si “obtenemos” actitudes de personas, es lógico que el aprendizaje afectivo se
logre a través de métodos que son altamente personales en su naturaleza. Una
discusión de un tema como “él papel de la oración en mi vida cristiana” sería
una discusión centrada en la persona, porque los participantes hablarían de sí
mismos en vez de las cosas fuera de ellos. Las discusiones de grupos centradas
en la persona frecuentemente pueden producir cambios de actitudes y
sentimientos.
¿Se ha dado cuenta de cómo algunas películas de cine pueden afectar
emocionalmente a una persona? Esto es porque las películas tienen el poder de
atraernos al lugar de las acciones, para decirlo figuradamente. Nos colocamos
en los zapatos de los personajes de la película; nuestras emociones repercuten
con los sentimientos de éstos. Por tanto, brevemente, experimentamos la
emoción de la aventura, los dolores de la tristeza y el calor del amor que los
personajes de la película experimentan.
Lo más interesante es que las historias personales en la página impresa tienen
un efecto similar. Muchos cristianos en años recientes se han identificado con
Corrie ten Boom, quien luchó valientemente para mantener la brillantez de su fe
cristiana a través de largos años de persecución a mano de los nazis. Es difícil
leer uno de sus libros sin que la fe sea edificada y sienta el deseo de ser un
discípulo fiel.
Traduciéndolo a la metodología de la enseñanza, esto quiere decir que el
maestro que desea crear experiencias de actitud considerará el uso de
testimonios, estudios de casos, películas, grabaciones, historias, dramatizaciones y material
de lectura que se concentra en la experiencia personal.
Música. No subestime el poder de la música en el campo de las emociones y de las actitudes.
No hay un ciudadano francés cuyo fervor patriótico no se exalte al escuchar las notas de la
Marsellesa, o un inglés cuyo corazón no se entusiasme por el canto God Save Our Queen
(Dios Salve a Nuestra Reina).
Y, a pesar de los críticos que insisten en que el himno nacional de Estados Unidos no es una
buena música, muchos norteamericanos todavía sienten una vibración de aprecio y gratitud
al escuchar las notas sonoras de la banda tocando Star - Spangled Banner (Bandera de
estrellas).
Piense en las emociones que se despiertan por los himnos y cantos evangélicos.
¿Existe manera más adecuada para terminar una reunión de estudio diseñada para confirmar
la devoción al Cristo de la cruz, e inspirar entrega al camino de la cruz, que escuchar la
grabación del gran himno de Isacc Watts, “La Cruz Excelsa al Contemplar”, durante un
período de meditación silenciosa?
Simulaciones, es otra técnica muy buena para explorar actitudes. Imagínese a las mujeres de
una clase de estudio bíblico interesadas en la historia de la mujer que fue tomada en el acto
de adulterio en Juan 8:2-11. El maestro pide que dos alumnos simulen una situación en la
cual una muchacha de diecisiete años descubre que su mejor amiga está embarazada. El otro
miembro de la clase simulará el papel de la madre de la muchacha. La hija está tratando
deconvencer a su madre que no se perjudica al continuar acompañando a su amiga y su
novio, aún no casados. La madre tiene dudas. Después que la simulación ha ocurrido por dos
o tres minutos, el maestro para la acción y pide que los miembros de la clase hablen acerca
de cómo ellos hubieran manejando esta situación.
Escrito creativo, es otra técnica que puede ser usada para explorar actitudes.
Un amigo mío usó ésta durante una lección sobre el pasaje de las Escrituras ya mencionado
de Juan 8:2-11. Dio instrucciones a los adultos jóvenes de su clase para que escribieran una
carta o un poema describiendo los sentimientos de una de las personas en el drama: La mujer
adúltera, Jesús, o uno de los escribas fariseos quienes trajeron a la mujer a la presencia de
Jesús. Un poema escrito por una de las mujeres en la clase fue electrificante. Ella había
tratado de pintar la experiencia de la adúltera y lo había hecho con una poco usual
percepción y penetración. Un profundo silencio imperó en el salón cuando ella compartió lo
que había escrito. Cuando mi amigo comentó esta experiencia con otra persona después de
la clase dijo: “La historia de la mujer del pasaje bíblico era el relato de la joven señora antes
de que ella llegara a ser cristiana.”

DOMINANDO LAS HERRAMIENTAS BÁSICAS


Muy al principio, le compartí algunas de las convicciones básicas que han formado este
libro. Una de estas convicciones es que el maestro debe dominar las herramientas básicas de
enseñanza, “el pan y mantequilla” de los métodos, antes de intentar el uso de los más
modernos métodos de enseñanza. De otro modo, el maestro sería como aquel cocinero que
desea preparar postres muy elaborados, pero no sabe cómo preparar los vegetales, cocinar el
pan o convertir la carne en un platillo apetitoso; es grande en “actividades creativas”, pero
no sabe cómo dar una conferencia o mantener un grupo de discusión en el camino. Yo soy
un firme creyente el valor educacional de las actividades creativas, correctamente usadas.
Sin embargo, la gente no puede vivir con postres todo el tiempo.

Lo que me propongo hacer en esta sección es describir tres métodos fundamentales de


enseñanza, métodos que le capacitarán. También deseo compartir algunas sugerencias
prácticas para usar estos métodos efectivamente.

LA CONFERENCIA
Vamos a comenzar con uno de los más antiguos y más controversiales métodos de
enseñanza el día de hoy, la conferencia. ¿Por qué controversial? Bien, ésta aún mantiene el
honor de ser el método más ampliamente usado en educación el día de hoy. Y
probablemente el método más usado que cualquier otro en la enseñanza de la Biblia. Muchas
personas han desarrollado una intensa lucha contra el método de la conferencia.
Probablemente porque ellas han gastado muchos años en los salones de clase y se han
aburrido hasta el extremo con las malas conferencias, la señalan con desdén. Pronuncian la
palabra conferencia con amargura. Utilizan expresiones trilladas para describir la
conferencia como “quédese sentado mientras le derramo mi saber”. También algunos
expresan dudas muy serias de que algo pueda ser aprendido por escuchar conferencias.

“La enseñanza no es decir”, afirman. Yo también tengo dudas acerca de la tendencia de


nuestros maestros por el uso exagerado del método de la conferencia. He pasado
interminables horas retorciéndome en mi asiento durante la presentación de conferencias
pobres. Sin embargo, debemos ver el asunto un poco mejor, la manera de presentar la
conferencia irá mejorando con el correr del tiempo. Los maestros continuarán usándola; si
este es el caso, lo más apropiado será aprender a usarla bien.
Una definición formal de conferencia es “un discurso informativo ante un auditorio”. El uso
de una conferencia presupone que el maestro posee algo que los alumnos necesitan escuchar
o desean oír, algo que debe ser compartido. Será muy efectiva si el maestro sabe cómo
exponerla bien. Esto es lo que pretenden las siguientes sugerencias.
1. Conozca lo que tiene que decir.
Cuando usted dé una conferencia familiarícese con su asunto. Debe formar un trasfondo por
medio del estudio para que el material llegue a ser parte de su pensamiento. Una conferencia
no es un mosaico de ideas y citas escogidas y puestas juntas casualmente para ser
pronunciadas. Si hay algo de valor en una conferencia, vale la pena escucharla.
2. Use la conferencia en combinación con otros métodos.
Una razón de la falta de popularidad de la conferencia en ciertas esferas es porque muchos
maestros la usan excluyendo cualquier otro método. Ningún método de enseñanza en sí es
bueno. El oído del alumno puede captar mucha información pero, lo que el confereciante
dice, debe ser apoyado por la presentación visual de bosquejos, diagramas e ilustraciones
gráficas. Más que simplemente hablar de las diez ciudades de Decápolis, use un mapa para
mostrar dónde se ubicó esta región en los tiempos del Nuevo Testamento. Insistir en escribir
solamente con palabras el área del templo de Jerusalén donde Pablo se vio en problemas
Hechos 21:28), es una pérdida de energía si no usa un modelo o diagrama del templo para
ilustrar este asunto. No dé conferencia de más de diez minutos sin pedir a la clase hacer algo
al respecto, como un cambio de ritmo. Haga una pregunta, y espere un tiempo prudente para
las respuestas. Pida a los alumnos que escriban algo sobre una hoja de papel. Permítales
hablar con la persona que está sentada a su lado y discutir un asunto. Pida opiniones y que
los oyentes participen levantando la mano. Permítales escuchar el resumen de una grabación
de treinta segundos.
Tenga a alguien para leer la cita de un libro. Hay muchas maneras de romper la cadencia
monótona de una conferencia y al mismo tiempo reforzar lo que el conferenciante tiene que
decir.
3. Enfoque y reenfoque la atención.
Recuerde que hay uh límite en la capacidad humana para recibir y procesar información. No
se puede dar atención a muchas cosas a la vez. Si usted usa visuales u otros medios de
aprendizaje en relación con una conferencia, no deje que estos elementos entren en
competencia con lo que usted está diciendo. Si su plan es exponer un bosquejo escrito sobre
el pizarrón o sobre una hoja grande de papel, no muestre totalmente el bosquejo a la vez,
porque si lo hace, algunos miembros de la clase estarán ocupados en copiar el bosquejo y no
podrán oír lo que usted esté diciendo. Mientras que usted esté explicando el punto dos, ellos
estarán escribiendo el punto cinco. Use el “método de descubrimiento” para dar a conocer
cada punto mientras lo va exponiendo. Simplemente cubra todos los puntos del bosquejo con
tiras de papel antes de principiar la conferencia, y entonces las va quitando punto por punto.
Si usted es afortunado y tiene un retro proyector de acetatos (overead projector), no lo
mantenga encendido todo el tiempo mientras usted habla a menos que desee referirse a la
imagen proyectada directamente.
Cuando la clase debe ver la imagen, encienda el proyector; cuando debe escuchar, apáguelo.
nfoque la atención sobre un visual, luego reenfoque la atención sobre su conferencia; pero
no sobre ambas a la vez.
Mientras los alumnos buscan un pasaje de las Escrituras en un intermedio de su conferencia,
no siga hablando. Deles tiempo para buscar, entonces, después que ellos hayan encontrado la
Escritura, reanude su conferencia.
4. Haga amplio uso de la ilustración.
Un punto en el cual necesitamos seguir el ejemplo del modelo de Maestros es en su
abundante uso de ilustraciones. Es difícil para un alumno captar un bombardeo de
declaraciones verbales sin una ilustración oportuna que le permita empaparse con el
significado concreto.
Jesús estuvo interesado con la manera en la cual el evangelio iba a “ir de un oído a otro”
mientras la gente escuchaba sus enseñanzas; por eso contó una historia acerca del sembrador
y la semilla, habló acerca de cómo los pájaros vienen y se la comen tan pronto como cae en
la tierra. El deseaba que sus oyentes supieran de la extrema importancia que tenia buscar el
reino de Dios; por eso contó la historia de un mercader que encontró una perla de mucho
valor para él y por eso fue y vendió todo lo que tenía para comprarla. Vez tras vez Jesús
comunicó verdades profundas por medio de imágenes visuales cotidianas.
La ilustraciones son las ventanas que abren la conferencia a la comprensión de los oyentes.
Estas no siempre tienen que tomar la forma de historias. Una breve metáfora, “la lengua es
como un fuego”, puede hablar palabras de verdad. Una simple gráfica puede apoyar un
concepto profundo. Considere este:
“Nuestras creencias doctrinales pueden ser representadas por los puntos en este diagrama.
Algunas están el carril de afuera. Podemos introducirlas más o cambiarlas por otras sin un
gran sentido de pérdida. Sin embargo, mientras nos movemos hacia el centro, encontramos
que las creencias incrementan su importancia. Y muy al centro están aquellas convicciones
por las cuales podríamos morir. ¿Qué le parece? ¿Cuáles creencias están en su carril de
afuera y cuáles son absolutamente céntricas a su fe?”

PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Mientras haya maestros y alumnos, las preguntas serán usadas como herramientas
educativas. El método es tan viejo como Confucio. Se hizo famoso con el uso que le dio el
filósofo griego Sócrates. Jesús mismo fue un maestro en el arte de formular preguntas
penetrantes. Las preguntas seguirán siendo usadas como una herramienta básica en los
salones de clase de día de hoy.
En el capítulo 3 sugerí que las preguntas deben variar en forma, amplitud y dificultad y dije
las diferencias entre preguntas específicas y amplias. Vamos a volver y revisar los ejemplos
que discutimos. (Ver página No. 104). Observe también la palabra de precaución que di
acerca del uso de preguntas que se responden con sí o no. A continuación lea las sugerencias
que tratan de las diferentes clases de preguntas que usted puede desear usar en clase.
1. Si desea información específica, haga preguntas específicas.
La clase está estudiando la historia de los patriarcas del Antiguo Testamento. Han estado
discutiendo las muchas evidencias de la fe en la vida de Abraham. Luego el maestro
pregunta: “¿Qué ne dicen de Lot?” ¿Qué es lo que el maestro desea saber? Una pregunta tan
ambigua como esta dejará a la clase en silencio, pues no estarán seguros de cómo contestar.
Si el maestro desea una respuesta especifica podría preguntar: “¿Qué podemos inferir de la
fe religiosa de Lot cuando hizo su elección crucial y se separó de Abraham?”
2. Exprese un concepto y pida que los alumnos lo ilustren.
Pablo escribió: “El amor al dinero es la raíz de todos los males.” ¿Puede usted pensar en
personas en la Biblia cuyas vidas ilustran esta verdad?
Esta pregunta exige el recuerdo de información; pero más que esto, el alumno debe hacer un
esfuerzo mental sobre el significado de esa información. Una pregunta de esta clase puede
ser usada cuando el maestro desea reforzar un concepto bíblico por la presentación de
ejemplos concretos. Veamos otro ejemplo de este tipo de pregunta: “Dios es descrito en el
Antiguo Testamento como un Dios de ira y juicio; pero también es presentado como un Dios
de amor y misericordia. ¿Puede pensar en situaciones bíblicas en las cuales estas dos
cualidades dividas se reflejan en el mismo episodio?
3. Haga preguntas hipotéticas para estimular la discusión.
Eventualmente usted deseará usar preguntas basadas en circunstancias imaginarias para
estimular el pensamiento creativo e iniciar el diálogo. He aquí algunos ejemplos:
“Supongamos que usted hubiera sido llamado a presentarse como defensor en el juicio de
Adán y Eva después que ellos comieron la fruta prohibida. ¿Qué puntos habría presentado
para defenderlos?” “¿Qué habría pasado si Saulo de Tarso no se hubiera convertido? ¿En
qué maneras la subsecuente historia cristiana habría sido diferente?”
4. Haga “preguntas-problemas” para estimular el pensamiento acerca de ciertos principios
bíblicos.
Para estimular un estudio del octavo mandamiento: “No hurtarás”, un maestro elaboró esta
pregunta: “¿Si usted no tuviera otra manera de obtener comida para sus niños, podría usted
robar?” En conexión con un estudio del último capítulo de 1 Tesalonicenses, se presentó esta
pregunta: “En este pasaje leemos: ‘Absteneos de toda especie de mal’ 1 Tesalonicenses
5:22). Jesús se asoció con personas a quienes se señalaba como pecadoras. Por eso
frecuentemente fue acusado de ser un ‘comilón y bebedor, amigo de publicanos y de
pecadores, Mateo 11:19).
A la luz de esto, ¿cómo debemos interpretar este pasaje?” Estas preguntas que presentan
dilemas, están diseñadas con el propósito de producir incertidumbre en la mente de los
alumnos y provocar la debida curiosidad que les guíe a explorar los asuntos implicados.
Cuando usted presenta preguntas de esta clase, debe tener bien pensada su propia posición,
pero no exprese su punto de vista demasiado pronto en el diálogo.

GRUPO DE DISCUSIÓN
Una desanimada discusión de grupo puede ser muy parecida a una aburrida conferencia.
Algunas veces ocurre así. Casi todos reconocen la importancia de preparar una conferencia,
sin embargo algunos maestros presuponen que una discusión de grupo no necesita
preparación; que todo lo que tienen que hacer es entrar a la clase y decir: “Muy bien, vamos
a discutir.” La discusión de grupo es un método de enseñanza de vital importancia,
especialmente para el maestro de la Biblia. Muy rara vez se debe guiar una reunión de
estudio bíblico sin tener una discusión de grupo en una forma u otra. Estos son algunos
principios que hacen más efectivo el uso de las técnicas de discusión de grupo:
1. El tamaño de los grupos debe variar de acuerdo al propósito.
El tamaño de los grupos de discusión puede ser entre dos y doce personas, dependiendo de
lo que usted esté tratando de lograr. Si la clase es grande, los asientos son difíciles de mover
y el tiempo es breve. Dos personas pueden formar un equipo para resolver un problema
sencillo en clase. Esta es una manera rápida de conseguir un diálogo en la reunión pues
requiere un mínimo de algunos principios legales que tratan de los problemas mencionados
por el apóstol Pablo. Cuando usted tiene menos de cinco personas para una tarea asignada a
un grupo, algunas veces es difícil producir las ideas más adecuadas. Sin embargo, cuando
tiene más de cinco, es difícil que todos los miembros del grupo “tengan la oportunidad de
actuar”. Grupos de seis a doce son adecuados para discusiones centradas en contenidos (algo
opuestas a discusiones centradas en personajes). Un grupo centrado en contenidos es uno
que enfoca su atención sobre preguntas o asuntos tales como: “¿Cuál fue la actitud de Pablo
hacia el matrimonio?” Si usted tiene más de doce personas en el grupo, los miembros del
grupo que tienen la tendencia a ser callados y pasivos no dirán nada, porque es difícil “tener
una palabra en contra”.
2. Dé asignaciones específicas a los grupos.
Decir a un grupo de discusión: “Deseo que discutan lo que significa ser cristiano”, es hacer
que ellos deambulen de un lado a otro con ideas vagas malgastando el tiempo. La asignación
es muy ambigua. Los grupos deben saber claramente lo que se espera que discutan.
Generalmente es una buena idea darles una guía por escrito. La siguiente asignación podría
ser un progreso y más valiosa que la que mencionamos antes: “Tienen treinta minutos para
discutir estas tres preguntas:
(1) ¿Cuáles son las ventajas del discipulado cristiano?
(2) ¿Cuáles son las desventajas del discipulado cristiano?
(3) ¿Cuáles son las fuentes de poder para el cristiano?
3. Asigne tareas que ofrezcan la oportunidad de dar un informe.
Si usted ha pedido que los grupos resuelvan problemas, hagan investigación, contesten
preguntas, o lleguen a conclusiones no les permita salir con el resultado de sus discusiones
en suspenso. Deles una oportunidad de compartir los frutos de su laboriosa obra. Hay dos
movimiento para que los miembros de la clase se reúnan de dos en dos.
Para discusiones centradas en personajes en las cuales los participantes hablan acerca de sus
actitudes, valores y experiencias, los grupos de tres o cuatro son apropiados. Esto permite
intimidad en el grupo de tal manera que conduce a una buena discusión.
Grupos de cinco personas son adecuados para tareas asignadas. Una tarea asignada es la que
tiene un asunto definido que debe lograrse. Por ejemplo, se les puede pedir que durante un
estudio de 1 y 2 Corintios, extraigan buenas razones para hacerlo así. Primera, los miembros
del grupo se desanimarán si sienten que su grupo no tiene importancia. Segunda, donde la
clase se ha dividido en grupos, un período de informes ofrece a toda la clase la oportunidad
de intercambiar ideas.
4. Provea fuentes esenciales.
Si a un grupo de discusión se le pide que investigue acerca del significado de un pasaje
difícil de las Escrituras, podrá necesitar consultar comentarios bíblicos. Si usted le asigna la
tarea de encontrar referencias bíblicas relacionadas a un tema doctrinal en particular, puede
tener necesidad de concordancias. He visto situaciones en las cuales se les pidió a los grupos
discutir un pasaje particular de las Escrituras y no hubo una Biblia para cada persona, de
modo que pudieran encontrar el pasaje. No presione a los grupos de discusión para que
“hagan ladrillos sin paja”. Deles los materiales que necesitan para llevar a cabo lo asignad.
5. No pida a los grupos de discusión que vayan más allá de su nivel de conocimiento.
Ocho hombres están sentados en un salón de clase. El maestro los divide en dos grupos. “El
grupo A discutirá sobre la promesa del Espíritu Santo”, explicó. “El grupo B discutirá el
poder del Espíritu. Tengo aquí algunas Biblias si alguien necesita una.” Nada pasó. Después
de casi cinco minutos varios de los hombres estuvieron solamente estudiando las paredes del
salón. El primer problema fue que la asignación era vaga. Los hombres no tenían ninguna
idea de lo que se esperaba que discutieran. El segundo problema fue que estaban muy poco
familiarizados con las Escrituras relacionadas a la promesa y el poder del Espíritu Santo. No
tenían la debida información. La discusión pudo haber sido mejor si el maestro los hubiera
preparado diciéndoles una semana antes lo que iban a discutir. Un grupo de discusión no
debe ser un intercambio de ignorancia.
6. Un grupo de discusión no es un monólogo.
Suena muy simple decir que un grupo de discusión no es un monólogo, ¿no es así? Todos
los sabemos. He oído a maestros anunciar que iban a “guiar una discusión” de un cierto tema
en clase, sin embargo, gastaron los siguientes cuarenta minutos hablando a la clase. No es
fácil para un maestro resistir la tentación de saltar dentro de un grupo de discusión y
dominarlo. Cuando dos o más grupos están discutiendo en el salón de clase, es mejor que el
maestro los observe a distancia.

SUMARIO
En este capítulo hemos hecho exactamente lo que el título sugiere, “hablar de métodos”.
Primeramente consideramos dos maneras de clasificar los métodos de enseñanza.
Encontramos que algunos métodos se prestan para la enseñanza “expositiva”, y otros son
más adecuados para la enseñanza por “investigación”. La enseñanza expositiva eleva el
papel del maestro como alguien que “presenta información”, mientras que la enseñanza por
investigación pone énfasis en la actividad exploratoria para que el alumno descubra los
conocimientos. Después consideramos como una manera de ver los métodos de enseñanza,
las dos categorías del aprendizaje: “cognoscitiva” y “afectiva”. Los métodos que ponen el
énfasis en la memoria, el pensamiento, el análisis y otras actividades mentales son más
adecuados para guiar al aprendizaje cognoscitivo. Los métodos que promueven el
aprendizaje afectivo están centrados en la persona.
Luego enfocamos la atención sobre tres métodos básicos de enseñanza: La conferencia,
preguntas y respuestas y grupo de discusión. Por supuesto, hay muchos otros métodos de
enseñanza; tantos hasta el punto que deberíamos escribir otro libro para tratarlos
adecuadamente, esta es la razón por la cual no los tratamos en este capítulo. (Varios libros
que describen otros métodos se mencionan en el Apéndice al final de este libro.)
¿Por que hemos dado atención solamente a estos tres métodos? Mi punto de vista es que un
maestro que domine bien estas tres herramientas básicas para su labor, estará en capacidad
para funcionar aceptablemente bien en el salón de clase. Esto no significa, por supuesto, que
el maestro no necesita conocer otros métodos. Uno podrá ser un adecuado maestro si conoce
los métodos básicos; sin embargo, llegará a ser un excelente maestro en la medida que
domine un amplio espectro o gama de métodos educacionales

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