INTRODUCCION
A nivel mundial, se han informado más de 1.000.000 casos confirmados de
COVID-19, hasta la fecha. Desde los primeros casos en Wuhan, a finales del
mes de diciembre del 2019, hasta la actualidad se han contabilizado más de
80.000 casos de COVID-19 en este país. Desde China se ha extendido por
todo el mundo con un número creciente de casos en países de todos los
continentes, excepto en la Antártida, siendo en la actualidad la tasa de casos
nuevos fuera de China superior que la del país de origen de la pandemia.
Estos casos inicialmente se produjeron principalmente entre viajeros de China
y aquellos que habían tenido contacto con viajeros procedentes de esa zona
geográfica. Sin embargo, la transmisión local en curso ha provocado los brotes
fuera de China, como ha ocurrido en Italia, Irán o en nuestro país.
Europa en estos momentos, según la OMS, es el epicentro de la pandemia con
más de 100.000 contagiados en Italia, donde han muerto más de 14.000
personas, superando en número de fallecidos a China.
Se piensa que la propagación de persona a persona del SARS-CoV-2 se
produce principalmente a través de gotitas respiratorias, similar al modo de
transmisión habitual en la gripe. Además de por gotas, el contagio puede
ocurrir al tocar una superficie infectada y luego toca sus ojos, nariz o boca. Las
gotas generalmente no viajan más de unos dos metros y no está aún claro si
puede permanecer en el aire, ya que aunque en un principio se pensaba que el
virus no permanecía en el aire, un estudio reciente ha podido demostrar como
el SARS-CoV-2 permaneció viable en aerosoles en condiciones experimentales
durante al menos tres horas. Igualmente se desconoce cuánto tiempo
sobrevive el virus en una superficie.
El tiempo puede variar en función de las condiciones (por ejemplo, el tipo de
superficie, la temperatura o la humedad del ambiente). Según un reciente
estudio publicado en New England Journal of Medicine, el SARS-CoV-2 puede
sobrevivir hasta tres días en superficies de plástico y acero inoxidable y hasta
24 horas en cartón. Los resultados sugieren que el virus podría permanecer
con capacidad de infección durante ese tiempo en picaportes, teclados de
ordenador, elementos del transporte público, teléfonos móviles, o juguetes. En
cambio, en superficies de cobre el virus apenas dura cuatro horas.
I. PLANTEAMIENTO
La pandemia del COVID - 19 desde un punto de vista biológico.
II. OBJETIVOS
1. Determinar los conceptos del COVID -19 desde aspectos bilógicos.
2. Promover la activa participación de la población para la prevención y
control frente a la pandemia del COVID-19.
III. MARCO TEORICO
III.1. Virus
Un virus es un agente microscópico compuesto por una cadena de
ARN (ácido ribonucleico) o de ADN (ácido desoxiribonucleico).
Muchos de ellos van protegidos por una cápside proteica y otros,
además, llevan otra capa protectora llamada membrana.
III.2. Reproducción del virus
Los virus necesitan células para poder replicarse, pues no poseen la
complejidad necesaria para hacerlo por sí solos. Cuando un virus
entra dentro de una célula, utiliza su maquinaria para crear copias de
él mismo y seguir infectando nuevas células.
III.3. Transmisión del Virus
Hay multitud de formas, ya sea por vía aérea al respirar, al comerlos
con los alimentos, por el contacto con las mucosas (boca, nariz, ojos,
genitales), heridas o por picaduras de insectos. El objetivo de los
virus es entrar en el cuerpo. Por la piel no pueden hacerlo ya que
está compuesta por células muertas que ellos no pueden hospedar,
por lo tanto, tienen que buscar otras vías de entrada.
III.4. Virus del Covid-19
Es un virus de la familia Coronaviridae, conocido comúnmente como
coronavirus. Lleva este nombre porque posee una envoltura con
glucoproteínas que le dan ese “aspecto” de corona. Es un virus de
cadena de ARN. Este tipo de virus trae consigo las herramientas
necesarias para obligar a la célula a que lo replique. Además, es un
virus zoonótico, que es capaz de pasar de animales a humanos.
III.5. Transmisión
Este virus se transmite por microgotas de saliva de una persona
infectada a otra sana. Para ello, estas microgotas deben de
contactan con alguna de nuestras mucosas, ya sea al respirarlo, al
comerlo o al tocarnos los ojos, boca o nariz con las manos en las que
tengamos este virus.
III.6. Manifestación
La manifestación de los síntomas de este virus depende
principalmente de la persona (edad y estado de salud) y de la carga
viral (cantidad de virus que ha entrado a nuestro cuerpo). Así pues,
una persona de edad avanzada, con patologías previas y que ha
estado expuesta mucho a este virus tendrá mayores complicaciones.
Los signos más comunes son la fiebre, tos y síntomas respiratorios
llegando incluso a neumonías graves, aunque puede tener otros
síntomas asociados como gastroenteritis y dolor de cabeza y
musculatura.
III.7. Síntomas
La COVID-19 se manifiesta como una infección respiratoria aguda,
aunque se conocen casos asintomáticos o con pocos síntomas. La
mayoría de los casos son leves y los síntomas más comunes al
inicio de la enfermedad son:
Fiebre.
Cansancio, malestar general.
Tos seca.
Sensación de falta de aire.
También se han descrito síntomas como
Disminución o pérdida del olfato y del gusto.
Escalofríos.
Dolor de garganta.
Dolores musculares.
Dolor de cabeza.
Debilidad general.
Diarrea.
Vómitos.
Lesiones cutáneas.
III.8. Cura
Actualmente no existe un tratamiento específico para esta
enfermedad, aunque los síntomas pueden ser tratados clínicamente
de forma individualizada.
III.9. Tratamiento
En este momento no hay evidencia de ensayos clínicos que permitan
recomendar un tratamiento específico para pacientes con infección
de la COVID-19. Se están llevando a cabo tratamientos
experimentales con medicamentos antivíricos, pero aún no se
dispone de resultados definitivos.
En el 80% de los casos con síntomas respiratorios leves, el
tratamiento se basa en aliviar la sintomatología: antitérmicos si hay
fiebre, analgésicos si hay dolor, hidratación, reposo, etc. En los casos
más graves o complicados, el ingreso hospitalario o en la UCI será
imprescindible. Allí se pueden llevar a cabo tratamientos de soporte
respiratorio, administración de fármacos por vía intravenosa, etc. Lo
más importante es asegurar un tratamiento lo antes posible y adaptar
el tratamiento a las condiciones de cada persona y sus
enfermedades asociadas, si las tiene.
IV. ANTECEDENTES
IV.1. ASPECTOS BIOLÓGICOS GENERALES DE COVID-19
El virus COVID-19 es el agente causal del síndrome respiratorio agudo
severo (SARS-CoV-2), oficialmente designado como virus SARS-CoV-2, es
un virus perteneciente a la familia de los coronavirus, caracterizados por
presentar un genoma de ARN de cadena sencilla con polaridad positiva,
contenido dentro de una envoltura de membrana que presenta
prolongaciones con glicoproteínas (Spike-glicosilada), las cuales otorgan la
apariencia de corona a las partículas virales. Los coronavirus están
descritos como agentes infectivos tanto de humanos como de animales, sin
embargo, ciertos animales como los murciélagos son el hospedero de la
mayor variedad de coronavirus y parecen ser inmunes a las enfermedades
inducidas por estos virus.
Al momento, están descritos cuatro tipos principales de coronavirus, siendo
el alfa, beta, gamma y delta. Los beta-coronavirus comprenden a los
agentes causales del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, siendo el
virus SARS-CoV), al síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS,
siendo el virus MERS-CoV) y a COVID-19, agente causal del SARS-CoV-2.
De manera similar, estos tres virus atacan el sistema respiratorio inferior
ocasionando neumonía viral, pero también pueden afectar al sistema
gastrointestinal, al corazón, al riñón, al hígado y al sistema nervioso central,
desencadenando una falla orgánica múltiple.
El genoma de los beta-coronavirus codifica para varias proteínas
estructurales:
Proteína M que define la forma de la envoltura virual.
Proteína N que se une al ARN (Ácido Ribonucléico) para formar la
nucleocápside.
Proteína E que participa en el ensamblaje y brote de nuevos virus.
Proteína S o spike-glucosilada, la cual media la unión del virus con la
proteína receptora ACE2 (enzima convertidora de angiotensina 2)
localizada en la superficie de las células del hospedero.
La invasión e inicio de infección en el hospedero se establece al unirse la
proteína S a ACE2, asimismo, la proteína S es la responsable principal de
despertar la respuesta inmune del hospedero. Reciente evidencia indica
que la afinidad de unión de la proteína S a ACE2 del SARS-CoV-2 es de 10
a 20 veces más elevada que la que presenta la proteína S de SARS-CoV,
factor que probablemente contribuya a la elevada transmisión y contagio de
SARS-CoV-2, en comparación con SARS-CoV.
El genoma viral codifica para varias proteínas no estructurales, incluyendo
ARN polimerasa dependiente de ARN (RdRp), proteasa principal del
coronavirus (3CLpro) y la proteasa PLpro. Las proteasas 3CLpro y PLpro
son responsables de la escisión de los péptidos virales en unidades
funcionales para la replicación viral y el empaquetamiento dentro de la
célula hospedera, de ahí que sean consideradas, tanto RdRp como las
proteasas de los coronavirus, un blanco terapéutico para el desarrollo de
antivirales.
El SARS-CoV-2 es una variante viral emergente, luego de SARS-CoV-1 y
MERS-CoV, causante de la pandemia por COVID-19 de elevada morbilidad
y mortalidad en el humano. Esta revisión muestra aspectos biológicos de
los Coronavirus, en especial del SARS-CoV-2, su ciclo de replicación,
transmisión y diagnóstico de laboratorio. El SARS-CoV-2 es un virus
envuelto, resistente al medio ambiente, cuyo genoma ARN de simple
cadena y polaridad positiva sirve de molde para la traducción de la
polimerasa viral, responsable de una transcripción discontinua durante la
replicación del virus, fenómeno que favorece la recombinación genética. En
el caso del SARS-CoV-2, la recombinación en la región genómica de la
proteína S pudiera explicar el salto zoonótico de murciélagos a humanos y
la rápida propagación de la infección viral, transmitida principalmente por
vía respiratoria. Las pruebas diagnósticas para COVID-19 son indicadas en
personas consideradas como casos sospechosos. Los métodos
moleculares, tales como la RT-qPCR en tiempo real que determinan las
regiones E y RdRP son los más recomendados para la detección directa
del virus. Las pruebas rápidas para detección de antígeno son más
sensibles que aquellas que determinan anticuerpos, las cuales han
mostrado un elevado porcentaje de resultados falsos negativos ante de los
7 días de aparición de síntomas. En medio de una cuarentena global, el
estudio de las características virológicas y de transmisión del SARS-CoV-2
contribuye a una mayor comprensión sobre la inmunopatogenia en COVID-
19, el desarrollo de una vacuna contra el virus, pruebas diagnósticas
rápidas más sensibles y protocolos terapéuticos efectivos.
La nueva pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus, llamado SARS-
CoV-2, ha causado más de 47,656,015 casos confirmados alrededor del
mundo, superando el 1,217,540 de defunciones. Para lograr entender cómo
este virus se esparce tan rápidamente, debemos comprender su ciclo de
replicación en las células que infecta.
IV.2. Estructura del coronavirus COVID-19
El coronavirus recibe su nombre gracias a las glicoproteínas que están
ancladas en su cubierta exterior. Estas glicoproteínas, cuya estructura
sobre sale de dicha cubierta, asemeja una corona de espinas. Cada espina
sirve como una llave hecha a la medida de una cerradura, en este caso, los
receptores ACE2 (Angiotensin Converting Enzyme 2). Una vez que la llave
es puesta, la puerta se abre y con ello, la maquinaria de la célula queda a
merced del nuevo huésped.
IV.3. Primer infectado por coronavirus
Se cree que el origen del brote del nuevo coronavirus surgió por zoonosis.
La zoonosis es la transferencia de enfermedades de animales a humanos y
se conoce que este virus ha sido huésped en animales como murciélagos.
La zona cero se cree que fue un mercado de animales de la provincia china
de Wuhan. Se cree también que el paciente cero pudo haber contraído el
virus por algún rasguño de un murciélago o al alimentarse de ellos sin
haber estado bien cocinados.
*Los murciélagos poseen proteínas receptoras (cerraduras) similares a los
de humano*
IV.4. El virus en la célula
La célula, al dejar pasar al virus por endocitosis, provoca que este libere su
material genético, el SARS-CoV-2 es un virus de RNA. El primer paso que
requiere es utilizar los ribosomas de las células humanas para traducir el
mensaje que acaba de liberar. Este paso es muy importante, porque la
primera proteína que se produce es la ARN polimerasa. Esta enzima se
encarga de crear más mensajes que serán traducidos creando el resto de
proteínas necesarias para su ensamblaje.
La nucleocápside (N) es una proteína estructural que forma complejos con
el RNA del genoma del virus, importante para la estabilidad del mensaje
que guarda. La otra proteína es la espina (S) cuya función ya mencionamos
al inicio. La proteína de la envoltura (E) es pequeña y está involucrada en
diversos aspectos del ciclo de vida del virus. Por ejemplo, el ensamblaje,
formación de la envoltura y patogenicidad. Por último, la proteína M, que es
la más abundante, es la encargada de definir la forma de la envoltura.
Pero, además interactúa con las otras estructuras proteicas del virus
organizando el ensamblaje.
IV.5. ¿Cómo sale el coronavirus de la célula infectada?
El aparato de Golgi de la célula juega otro papel importante en la formación
del virión (partícula vírica morfológicamente completa e infecciosa). Una
vez traducidas las proteínas necesarias para el ensamble, el virus es
envuelto en un compartimento membranal llamada vesícula de Golgi. Esta
vesícula lo dirige hacia la membrana celular, se fusiona con ella y libera al
virus en un proceso llamado exocitosis.
IV.6. Propagación de la infección por coronavirus
Cada célula infectada puede liberar millones de copias del virus antes de
que la célula finalmente colapse y muera. Al final, las células vecinas
sufrirán la misma suerte, mientras que otros virus serán expulsados del
cuerpo a través de, por ejemplo, la tos, alcanzando a un nuevo hospedero.
IV.7. Respuesta más importante frente a los coronavirus en general y
al COVID19 en particular
Tanto en la infección por el virus SARS COV 1 como en el MERS COV,
sabemos que estos coronavirus son capaces de inhibir ciertas vías de
respuesta de la inmunidad innata como la producción de interferón de tipo
I, y de disminuir la expresión de moléculas HLA de clase I y II en las células
presentadoras de antígenos.
En el COVID19 en particular, se detecta linfopenia de forma significativa
hasta en más del 80% de los pacientes. Clínicamente se aprecia que
aquellos que generan un grado mayor de linfopenia o un ratio elevado N/L
(Neutrófilos/Linfocitos) en recuentos absolutos, presentan una peor
evolución y pronóstico. Esta linfopenia que se da en los pacientes más
graves afecta a todas las subpoblaciones linfocitarias celulares.
En la defensa frente a todos los coronavirus, se ha demostrado que no solo
es importante la producción de anticuerpos neutralizantes, sino también
de inmunidad celular de tipo Th1 con activación de células CD8+
citotóxicas y NK.
IV.8. Los anticuerpos frente al virus
En un estudio reciente realizado en macacos desafiados con el virus
del COVID19, estos generaban en la primoinfección un nivel elevado de
anticuerpos. En una segunda exposición/desafío 4 semanas más tarde, los
animales no desarrollaron signos clínicos. La conclusión de este trabajo es
que si esto es igual en humanos, se podría utilizar como estrategia de
tratamiento, como son las infusiones de plasma de convalescientes.
En un estudio realizado en pacientes con COVID19, se observó que sus
sueros eran capaces de neutralizar in vitro la replicación del SARS COV2.
Se desconoce si estos anticuerpos y su título se correlaciona o no con la
severidad de la enfermedad.
IV.9. Aparición de los anticuerpos frente al virus
En el caso del SARS COV 1 los primeros anticuerpos aparecían a los 4
días del inicio de los síntomas y alrededor del día 14 ya se detectaba un
título elevado de anticuerpos neutralizantes. En el caso del MERS
COV, estos anticuerpos tardan más en aparecer empezando a detectarse
entre los 14 y 21 días de iniciados los síntomas. Esta “tardanza” en la
aparición de los anticuerpos, podría explicar en parte también su mayor
tasa de letalidad.
En el caso del COVID19, los anticuerpos pueden aparecer entre 5 y 7
días después del inicio del cuadro clínico, antes de la resolución del
mismo. Esto se ha comprobado para pacientes que desarrollan cuadros
leves-moderados. Se especula que a más tarde aparezcan estos
anticuerpos, el cuadro evolucionará peor.
IV.10. Duración de los anticuerpos
En el caso del SARS COV 1 existen publicaciones que avalan la presencia
de anticuerpos, en un número significativo de pacientes, hasta 2 años
después de haber superado la enfermedad. En algún otro estudio se han
encontrado anticuerpos positivos en algunos pacientes hasta 15 años
después. En el caso del MERS COV, estos anticuerpos se producen tarde
y también declinan rápidamente en semanas.
Con respecto al COVID19 todavía es pronto para saber cual es la duración
de estos anticuerpos. Algunos investigadores especulan que, dada su
homología en ciertas regiones inmunogénicas con el SARS COV 1, podría
tener una duración similar, aunque insistimos en que esto se desconoce.
IV.11. Posibilidad de la reinfección por COVID 19
Por ahora los pocos casos reportados de posible reinfección, generan
dudas en cuanto a si realmente se trata de reinfecciones, o bien de errores
en el diagnóstico laboratorial al ser dados de alta (posibilidad de falsos
negativos). Esto hace que se especule si realmente se trata de una
reinfección o de una reactivación de la infección que todavía no había
desaparecido. Algunos expertos también creen que tanto la gravedad de la
primoinfección como la posibilidad de la reinfección, podría estar
relacionada con una insuficiente concentración anticuerpos y/o un retraso
en el tiempo en la producción de los mismos. Esto puede darse
especialmente en personas mayores debido al estado
de inmunosenescencia, aunque no se descarta que se dé igualmente en
otros grupos y edades que desarrollan cuadros severos o incluso mortales.
Sabemos que las mujeres gestantes están en una situación
inmunológica “especial” que las hace más sensible al padecimiento
de trastornos gestacionales que pueden llegar a ser muy graves en
ciertas infecciones ¿qué hay de esto en relación al COVID19?
Actualmente y según los datos acumulados en un porcentaje grande de
mujeres gestantes que se infectan por COVID19, lo que sabemos hasta
ahora es lo siguiente:
1. A diferencia de otras enfermedades infecciosas, las mujeres
gestantes infectadas no parece que desarrollen un cuadro clínico
más severo que la población general.
2. Aunque en un principio se habló de la existencia de un poco
número de pérdidas gestacionales, actualmente no existe
evidencia de que la infección por COVID19 incremente el riesgo
de aborto.
3. También en un principio se habló de que se podía transmitir a
nivel placentario. Esto se ha comprobado que no es cierto. Por lo
tanto, no hay evidencia de transmisión vertical.
4. Al no existir dicha transmisión vertical no existe riesgo de
infección para el feto y tampoco de desarrollo de ningún tipo de
alteración teratogénica.
IV.12. Pacientes que desarrollan cuadros graves
Al igual que en otras enfermedades infecciosas, algunos pacientes pueden
mostrar una especial predisposición a desarrollar una hiperrespuesta a la
infección, induciendo un estado hiperinflamatorio a través de la producción
de la llamada “tormenta de citoquinas/citocinas”. Esta respuesta
hiperinflamatoria es la responsable finalmente del estado clínico grave del
enfermo e incluso puede producir la muerte. Por lo tanto, es muy
importante en este subgrupo de enfermos el controlar dicha respuesta.
Entre las citoquinas/citocinas responsables de esta hiperinflamación se
encuentran algunas como la IL1, IL6 y TNF-.
En base a esto y a la experiencia recogida previamente en un grupo de
pacientes graves en China, la administración de una terapia biológica con
anticuerpos monoclonales dirigidos frente a algunas de estas citocinas,
podría ser de ayuda. Los anticuerpos dirigidos a bloquear la IL6 se están
ensayando actualmente en Europa y USA (ensayos en fase II/III). En
España existen ya unos pocos hospitales que también la están
administrando y valorando. Estas terapias biológicas están indicadas
actualmente en el tratamiento de ciertas enfermedades reumáticas como la
artritis reumatoide (tocilizumab y sarilumab). Esto NO significa que se
puedan utilizar para la prevención de la enfermedad ni para pacientes con
cuadros no severos. Sólo se están ensayando en pacientes que cumplan
criterios de gravedad (pacientes críticos).
Actualmente existen otras alternativas de utilización de
inmunomoduladores como la IL-37 e IL-38, que ejercen potentes efectos
anti-inflamatorios y bloqueantes de estas respuestas hiperinflamatorias que
pueden llegar a ser mortales. Sin embargo, estas dos últimas actualmente
se barajan más como una hipótesis y una posibilidad de ensayarlas que
como una alternativa disponible en este momento. No se descarta que en
breve se puede empezar algún ensayo con alguna de estas dos moléculas.
IV.13. Reforzamiento de nuestro sistema inmunitario con suplementos
A pesar de existir publicaciones al respecto de utilizar vitamina C, jengibre,
suplementos de oligoelementos, Echinacea, etc para la “prevención de la
infección por coronavirus”, no existe evidencia científica de que estos
suplementos sean efectivos.
V. CONCLUSIONES
V.1. El COVID-19 ha cambiado nuestras vidas, y deberemos vivir así
durante muchos meses. Ahora que ya se abrió la cuarentena
necesitamos seguir protegiéndonos, asumiendo que todos con
quienes interactuamos pueden estar contagiados.
V.2. Es importante entrenar a las familias con adultos mayores, para que
minimicen las salidas, los cuidadores permanezcan en el hogar,
quienes deban salir mantengan el distanciamiento.
V.3. La debilidad actual de los municipios muestra la necesidad de invertir
en el fortalecimiento de sus capacidades y de contar con apoyos
específicos desde el Gobierno Central. Es además una forma
efectiva de fortalecer la descentralización
V.4. Además de la atención de salud –preventiva y curativa-, la mayoría
necesita apoyo en cuanto a ingresos económicos y seguridad
alimentaria, atención a necesidades cotidianas de acercamiento de
bienes y servicios -sobre todo los que viven solos-, de salud mental,
de consejería y monitoreo. Las necesidades específicas, varían
según la segmentación que hagamos: formales e informales, con o
sin pensión, autónomos, dependientes o con atención
institucionalizada.