Boca River Ok
Boca River Ok
com
SUPERCLÁSICO
No existo
más que
para vos
Boca y River, el engranaje de una cultura popular
que solo es posible cuando hay un otro.
Deportea online
musica
C
por arlos “El Indio” Solari y Luis Alberto “El Flaco” Spinetta, quizás dos de las
NAHUEL GALA voces masculinas más representativas en la historia de la música argentina,
uno hincha de Boca Juniors y el otro de River Plate, respectivamente, su-
pieron brindarle a su público, a través de versos y estrofas inolvidables, una conexión
entre las melodías y la vida [Link] el fútbol es tema de discusión diaria en la
sociedad argentina, es inevitable plantearse que, como estos dos clubes se verán las
caras por la última final de la Copa Libertadores con definición a ida y vuelta, existen
armonías que fueron compuestas para ser utilizadas en cualquier tipo de ocasión y
esta es una de ellas. A veces gana, a veces pierde, como todo [Link] merecemos
bellos milagros, y ocurrirán.
Los dos “Parado estoy aquí esperándote. Todo se oscureció. Ya no sé si el mar descansará”.
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El conjunto que entrena Guillermo Barros Schelotto esperará al Millonario en La
supieron
Bombonera para el primer partido de la serie donde algo laterá y no serán solo los
brindarle a su corazones de los jugadores. Nadie descansará, la noche tirará un salto mortal y generará
público una un insomnio impactante en aquellos y aquellas que vivirán este superclásico. Aunque
conexión entre ya hayamos sufrido cosas mejores que estas, es imposible imaginar un escenario más
trascendental que el que veremos en este Boca-River.
las melodías y
¿La revancha? En el Monumental. Cuando el árbitro pite el final del encuentro
la vida misma. sabremos si será séptima para los Xeneizes o la cuarta para los comandados por Mar-
celo Gallardo. Con los puños en alto deseando al final hacer la revolución, con un
campeón ya proclamado. 180 minutos transcurrirán, como mínimo, donde sacudirá
sus plumas la avaricia salpicando el pasto [Link] ensueño es un silbido más
en el viento y un guerrero no detiene jamás su marcha.
Hay tantos derbis, hay tantos clásicos. Muchos partidos que liberan una batalla
deportiva que, en el campo de juego, se nota. Las rivalidades son constantes y cada vez
más notorias, pero es indudable admitir que ninguno sería lo mismo sin la existencia
del otro: “El mundo es tan chico, viejo, sin embargo, nunca supe de alguien como
vos”.Mañana es mejor. Y, cada mañana, es un día menos de espera para este final.
MUSICA
Quinquela Martín
Una pintura clásica
E
por l primer resplandor del día impacta y entibia las coloridas paredes de La Boca.
Joaquín Grasso Barrio de conventillos, inmigrantes y calles empedradas; de la Ribera y el
puerto,la música y la pizza. Pero, por sobre todo, el hogar de Boca Juniors,
del arte porteño y del pintor Benito Quinquela Martín.
Aquel arrabal a la vera del Riachuelo resalta del resto de los suburbios de la urbe por
su pintoresca gama de tonalidades que tiñen cada edificación local, y gran parte de esa
notoriedad se la debe al pincel del propio Quinquela, un sinónimo boquense.
Abandonado tras su nacimiento, Benito Juan Martín, nombre con el que fue bau-
tizado previo al desamparo, vivió sus primeros siete años en un orfanato hasta que
finalmente fue adoptado por Manuel Chinchella y Justina Molina, dueños de una
Símbolo de La carbonera, y recaló en La Boca.
Al igual que su padre, el joven transitó su adolescencia ligado a la labor con el mineral
Boca, entabló
negro. Sin embargo, la aparición de Alfredo Lazzari marcó un punto de inflexión en
un fuerte vínculo su vida. El italiano hizo aflorar su entusiasmo por el arte; le enseñó a pintar al aire libre
con los socios y le inculcó el gusto por lo luminoso y la frescura del color.
fundadores de Quinquela siguió al pie de la letra cada una de sus enseñanzas. Comenzó a destacar-
se, se regocijó con la aprobación tanto de la crítica especializada como de los sectores
River.
populares, y rápidamente se convirtió en un ícono de La Boca.
No obstante, todo ese apego con el barrio que lo vio dar sus primeros pasos tuvo
su distanciamiento en materia futbolística. Pese a ser uno de los máximos exponentes
del ambiente boquense, el equipo de sus amores no
ostentaba el azul y oro en su camiseta. Más bien, se
situaba en la vereda de enfrente.
Sereno y muy sociable, el artista entabló un fuerte
vínculo con Leopoldo Bard y el resto de los socios
fundadores de River Plate; una banda roja trazada
en su corazón. Eso suscitó que, a inicios de los ‘60,
plasmara esa pasión en dos murales que aún lucen
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sobre las paredes de la confitería de la institución.
En el primero, representó la historia del club:
desde sus comienzos en la Carbonera Wilson hasta la modernización. Sobre el margen
diestro, las embarcaciones Santa Rosa y Las Rosales, cuyos nombres sirvieron para la
unión de los dos conjuntos que dieron origen al Millonario; y al otro costado, el pueblo
riverplatense festejando su primer título, con banderas, trompetas, bombos y carteles.
Asimismo, entre el tumulto de la eufórica muchedumbre se distingue la figura del
histórico Bernabé Ferreyra, quien un día fue a observar a Quinquela en pleno proceso
de la obra y éste le prometió que lo iba a hacer parte de ella.
En el segundo, recreó un partido de fútbol. Su intención era reproducir el River-Boca,
pero el presidente Antonio Vespucio Liberti le prohibió retratar a su clásico rival y es por
eso que en el bosquejo del encuentro los contrarios presentan una camiseta azul lisa.
Boca y River. Ambos conjuntos, marcados por el talento del pintor más importante
del país. Uno goza del privilegio de haberlo visto nacer, volverse leyenda y darle color
a un barrio apagado por el matiz negro carbón. El otro, por haberlo tenido entre sus
filas y conservar, intactas, dos obras de arte únicas, con la satisfacción de que fueron
realizadas por las manos mágicas de un hincha, y no de uno cualquiera.
arte
Clemente y Caloi
Padre gallina e hijo bostero
C
por ada vez son más los padres o madres que cargan sobre sus hombros el lace-
Joaquín Grasso rante peso de que sus hijos o hijas, sangre de su sangre, a quienes criaron,
formaron e inculcaron valores desde la niñez, opten por vestir los colores
de otro club por sobre el de ellos, ya sea por rebeldía juvenil o por desidentificación
con “el equipo de papá/mamá”. Un objetivo fallido, una espina clavada, una herida
siempre abierta.
Sin embargo, con el dibujante Carlos Loiseau –Caloi para el mundo entero–, se
presenta una situación peculiar. A pesar de ser un ferviente hincha de River Plate, con
su talentosa pluma dio a luz a su hijo pródigo, Clemente, uno de los más emblemáti-
cos personajes de la historieta nacional, y, en lugar de dotarlo de la pasión albirroja,lo
Ferviente representó como un fiel simpatizante de Boca Juniors y la Selección Argentina.
Esta criatura, producto de lo absurdo y sin lugar en la escala zoológica,surgió en 1973
hincha de River,
como un personaje secundario de la tira Bartolo, el maquinista, publicada diariamente
presentó a su en la contratapa de Clarín, y, en contraposición al protagonista que era hincha de River,
mayor creación su predilección era por el azul y amarillo.
como fanático A medida que el tiempo pasaba, la figura de Clemente fue tomando mayor relevancia
hasta que se adueñó de todo el espacio del tebeo, relegando a Bartolo a un segundo
hincha de Boca.
plano. Y allí, en la Sección Humor de la última página del diario, pasó gran parte de su
vida intentando arrebatarle una sonrisa a cada lector y sacando a relucir constantemente
su chapa de futbolero, bostero y albiceleste.
Por su parte, el corazón de su creador pertenecía al de su clásico rival, al otro extremo
de la capital. Caloi se dio el lujo de diseñar el escudo riverplatense para la camiseta de la
temporada 1985/1986: un león con la banda roja que marcó la historia del Millonario.
En aquel período, exhibiendo el dibujo sobre el pecho,River se consagró campeón
del torneo local a seis fechas del final y, meses después, alzó la Copa Libertadores y la
Intercontinental. El felino de la suerte.
El 8 de mayo de 2012, el país amaneció conmovido por la pérdida del padre de
Clemente. El detestable cáncer se llevó prontamente a uno de los mejores dibujantes y
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humoristas gráficos del país; a un apasionado
Millonario que convirtió a un boquense de
ley en el personaje más célebre de la historieta
nacional. “Clemente es de Boca, ¿qué querés
que haga? Dejalo ser así”, defendía Caloi a
su mejor creación.
FILOSOFIA
L
por a filosofía es una ciencia que brinda herramientas para interpretar la realidad
Tatiana Milani y transformarla y qué mejor que utilizarla para analizar el espectáculo que
se va a vivir en Argentina durante la super final de Copa Libertadores entre
Boca y River.
Según Darío Sztajnszrajber, filósofo argentino, el éxito del fútbol dentro de las distin-
tas sociedades se debe a que representa identitariamente a cada fanático, aún sin haber
elegido quienes son esas personas que los representan, solamente con una afinidad hacia
unos colores, un estadio, un barrio o un jugador. No es un simple juego o deporte, sino
que es la característica que decreta que una persona viva de determinada manera.
Además, si se analiza desde la mirada de Friedrich Nietzsche, el fútbol es onomono-
Se debe afirmar teísta. Esto quiere decir que existe solamente un Dios o, en este caso, un solo campeón/
héroe desterrando a cualquier otro a una categoría por debajo. Hay quienes también
que ningún
afirman que solo se puede ser hincha de un equipo. Otra vez, se impone este sistema y
equipo existiría explica por qué está tan arraigado a la cuestión de la identidad personal.
sin un otro. Sin embargo, se debe afirmar que ningún equipo existiría sin un otro. Como bien
explica Carl Schmitt en su libro “El concepto de lo político”, el “enemigo” es clave
para la autoafirmación de una afinidad con tal club. En realidad, el verdadero otro en
el fútbol es aquel o aquella al que ni le interesa este deporte.
Sztajnszrajber también se cuestiona cómo un partido puede ser generador de buenos
o malos humores y, a pesar de esto, lo siguen observando millones de ojos por todo el
mundo. El filósofo lo compara con la llamada “Metáfora de la Vida”: Si ya se sabe todo
lo que uno va a sufrir, ¿igual se elige sufrir?
Entonces habría que preguntarse, ¿el fútbol es fútbol por lo que es o por lo que el
ser humano hizo de él? Y si despojamos al fútbol de estas características, lo que nos
quedaría, ¿seguiría siendo fútbol? La única respuesta que se tiene es que Boca o River
va a ser el campeón, algunos hinchas festejarán y otros llorarán, pero todos estarán
observando fútbol en su máxima expresión.
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historias
Desde Brasil
Un sentimiento sin fronteras
E
por s difícil pensar en Boca y que no aparezca River dando vueltas por ahí, o a
mariano sánchez la inversa. Más en este momento de la historia en donde la violencia y la
confrontación abunda en los gritos que caen desde las tribunas cada vez que
rueda la pelota. Siempre presente, tanto el uno para el otro, no se pueden separar. El
espejismo de una historia que vemos a diario, los que más se quieren, pero menos se lo
demuestran. Hay tanto en común y tan poco para contradecir.
Siempre vas a encontrar a alguien que tenga una relación con los dos equipos más
grandes de la Argentina, no importa donde vayas. Realmente, ¿ el Millonario sería lo
mismo que es hoy si no existiera el Xeneize o viceversa? La necesidad de que aparezca
el otro para poder existir. Tanta es la historia entre ellos, que comenzó por el barrio de
Hay un clásico la Ribera, se recorrió la Argentina y que se expandió al mundo, más precisamente, a
un país vecino.
que se disputa
Esta historia relata el clásico entre Boca y River, pero no el que se juega en La Bom-
en Sergipe, bonera o en El Monumental. Sino el que se disputa a más de 4 mil kilómetros, en
con el Boca Sergipe, Brasil. Todo comenzó un junio de Mundial, en 1982, para ser más preciso.
Futebol Club y Aquella competición en España tuvo el clásico sudamericano en la segunda ronda, en
el que Maradona se fue expulsado. Pero tan bien jugaba el 10 argentino que conquistó
la Sociedade
a Gilson Behar. Él se quedó enamorado del club azul y oro, hasta su hijo se llama Ri-
Esportiva River quelme, por el crack argentino. Tanto lo llevó la pasión que en 2004 crearía Sociedade
Boca Júnior Futebol Clube, sin la s en el final de Junior porque la FIFA y la federación
brasilera no lo dejaban conservarla.
Pero claro, Behar tenía el nombre y los colores del club que lo enamoró, pero no era
suficiente. Le faltaba su otra mitad, su media naranja: River Plate. Un día, Ernando
Rodrigues dos Santos llamó a su socio, el presidente boquitente, y le comunicó que había
comprado el club S~ao Cristov~ao y necesitaba ponerle un nombre y
ahí, en ese momento, se creó la Sociedade Esportiva River
Plate con la misma franja que le atraviesa el
alma a todos los gallinas del mundo.
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Recién en ese momento, ambos
conjuntos brasileños comenza-
ron su verdadera historia.
historias
Desde Córdoba
El River que juega con la de Boca
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por 5 de marzo de 1923, Bell Ville, ciudad y municipio argentino, cabecera del
dalmira san miguel departamento de Unión, en el sudeste de la provincia de Córdoba. Hombres,
aficionados al fútbol, se juntaron en la plaza principal del pueblo. El motivo de
esta reunión era crear un equipo de fútbol, que estuviera conformado por los mejores
jugadores de Bell Ville. Como es de esperase, la primera discusión llegó en menos de
lo que canta un gallo.
-Roberto: “Quiero y deseo que este nuevo equipo que vamos a formar lleve los
mismos colores y el mismo nombre que mi querido Boca Juniors”.
-Oscar: “¡Pero vos estas completamente loco! La camiseta va a ser roja y blanca y el
grupo se va a llamar River Plate”.
El River de Bell Los cuarenta hombres (20 hinchas de River y los otros restantes de Boca) discutieron
por un largo rato hasta que a Manolo se le ocurrió una idea.
Ville cumplió 95
-Manolo: “Hagamos un sorteo. El ganador definirá el nombre, y el perdedor, elegirá
años en 2018 los colores del equipo”.
y se presenta El victorioso fue Oscar, por ende, este bautizó al equipo de fútbol con el nombre
como “un club de River. Y Roberto, por su parte, escogió los colores azul y amarillo para crear la pri-
mera casaca de este nuevo proyecto deportivo colectivo. Y así nació el glorioso River
dividido, pero
de Bell Ville.
unido”. Este año, el equipo River de Bell Ville, cumplió sus 95 años de existencia. En el sitio
Web de éste, hay un lema que deja en claro que la rivalidad entre River Plate y Boca
Juniors queda totalmente de lado. “Un club dividido, pero unido. El River que es Boca
llama la atención en cada competencia que participa. Pero más allá de los colores y del
nombre hay un club que pretende trascender esa anécdota”.
Dicho club se mantiene como cualquier otro en Argentina, con socios. “Hoy
se acepta esto y los socios compartimos el mismo espacio. Juegan River-Boca y
habrá alguna cargada que aguantar en la sede pero no más que eso. Nunca una
agresión, nunca un problema propio del fanatismo. El club ha ido creciendo.
El fútbol y las bochas le han dado una importancia linda. Tenemos patín,
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pádel, pileta social, un salón donde hacemos fiestas y bailes, hay gente que
hace gimnasia, tenemos una actividad importante”, señaló Augusto Fabro,
presidente del club en una entrevista para el sitio Web Vice Sport.
River de Bell Ville juega en la Liga Bellvillense y levantó la copa de campeón
sólo una vez. Actualmente, están en la categoría B y pelean su ascenso junto a otros
12 equipos que anhelan pertenecer a lo más alto del dicho torneo. El equipo juega de local
en el Estadio Argentino, que le prestan las autoridades políticas de la ciudad.
“El club tiene una buena presencia en la ciudad. Es un club de inclusión, abierto.
Tratamos de ofrecer a la ciudad las actividades que realiza el club y ganar socios. No
vamos a cambiar los colores. Eso ya está asumido, para siempre. Por ahí te dicen. ‘San
Lorenzo tiene la misma camiseta que no sé cual. Pero nada que ver. River y Boca son
River y Boca. A nivel mundial. Éste el único club del mundo en su clase. Y está acá en
Córdoba, en Bell Ville”, dice Augusto Fabro.
No se sabe que le depara a este equipo en los próximos años. Lo que si deja ver este
club es que la rivalidad se puede dejar de lado. Los Millonarios y los Xeneizes se juntan
cada fin de semana para alentar al River de Bell Ville que viste en su casaca los colores
azul y amarillo.
sociedad
La agresión sobra
¿Estamos preparados?
S
por e aproxima el superclásico y la pregunta de todos los días entre los argentinos, o
Evelyn Ower más bien entre los medios, sigue siendo la misma: “¿Estamos preparados para
vivir este espectáculo?”. “Por qué no habríamos de estarlo?” responde Diego
Raus, sociólogo y director académico de la Universidad Nacional de Lanús.
Dos partidos: una ida y una vuelta, uno en la Bombonera y otro en el monumental,
los dos clubes mas importantes de la Argentina se encuentran para ofrecerle a toda
América, y al mundo, un poco de fútbol, pero no son solo River y Boca quienes juga-
rán la final, sino que los medios de comunicación también estuvieron entrenando, y
ninguno quiere perder esta partida.
La rivalidad existió, existe y existirá en el fútbol, aunque fue aumentando con el
“Cuando cae paso de los años con el show que exponen la televisión, la radio y los diarios. “Se está
exagerando, no en sentido de enfrentamiento, sino que quienes se dedican a informar
la ficha te das
sobre fútbol tienen que hablar para no quedarse afuera de competencia. Es su negocio
cuenta que y no se puede evitar, quieren mantener presente el encuentro hasta que llegue el gran
fue un evento momento”, comenta Raus.
deportivo y nada Las calles se pintan de azul y oro o de blanco y rojo, la gente se moviliza, el árbitro pita
el comienzo, las hinchadas gritan los goles, el vencedor festeja, el día termina y queda en
más que eso”
la historia junto a miles de clásicos, “pero el lunes pasa la tensión y la emoción y la gente
ya vuelve a su vida normal, que ya bastantes problemas tienen”, afirma el sociólogo y
continúa: “No va a impactar sobre la sociedad, cuando cae la ficha te das cuenta que
fue un evento deportivo y nada más que eso”.
Los programas han acudido a psicólogos, cardiólogos y
médicos clínicos para explicar la reacción de una persona
al ver que su equipo ganó o perdió la Copa Libertadores,
pero ninguno de ellos pudo notar la realidad que demuestra
la historia. “La argentina esta lista, tiene mucha tradición
en termino de deportes, en especial en fútbol. Hay clásicos
con más furia como el de Rosario o el de La Plata, aunque
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sea acortado a esas localidades. La selección siempre juega
por cosas importantes. Es una sociedad acostumbrada a
estas cosas y las puede soportar en todos sus contextos”,
asegura el licenciado.
No hay tal cosa como la violencia en este juego más
que la que generan los medios de comunicación entre los
fanáticos, y así lo pone en palabras el, también, escritor:
“No van hinchadas visitantes, no se cruzan en la calle, los
simpatizantes se van después a sus [Link] hay contexto
ni posibilidad de que se enfrenten, quizá en un bar alguno
se pelea con otro, pero no se si habrá violencia muy gene-
ralizada como se cree que ocurrirá”.
Estos momentos están para disfrutarlos, un asado, la familia, los amigos y una
televisión o una entrada a la cancha. La agresión sobra y es una pérdida de tiempo
y energía que opacará la belleza del folclore futbolístico. No importa cuántas copas
tenga cada institución, ni cual es más grande, ya que ninguna podría ser sin la simple
presencia de la otra.
arte
Riquelme-Aimar
A pesar de los colores
S
por e respira violencia en la previa a la final de la Copa Libertadores. Los medios y
Facundo Catalini las redes sociales la incitan y los de afuera la toman para justificarse. Pintadas
con aerosol en las calles, peleas absurdas entre amigos que terminan mal, de
todo pasa en la antesala del superclásico definitorio del torneo más importante a nivel
continental.
Cardiólogos, psicólogos, filósofos y
los que opinan por opinar, se merodean
por los programas radiales y televisivos
tratando de explicar o dar alguna razón
de lo que significa este partido para los ar-
gentinos y de lo que podría llegar a pasar
dependiendo el resultado de la final.
Pero la palabra que más importa es la
de los protagonistas y siempre están los
jugadores pensantes. Los que paran la
pelota para observar mejor el panorama.
Los que se toman ese tiempito demás
para tratar de encontrar a un compañero
en una buena posición para recibir la
pelota. Los que juegan y hacen jugar.
Hacían jugar, en realidad, porque ya es-
tán retirados.
Trataron de sacar la violencia desde
adentro, como lo dicen los que dicen
saber del tema. Nacieron en diferentes
provincias, se criaron en los clubes rivales,
pero eran, y son, amigos. A pesar de las
diferencias. A pesar de los colores.
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Uno es oriundo de Río Cuarto, Cór-
doba, que viajó a Buenos Aires para probarse en River Plate. Por suerte, por destino y
por obvias cualidades, el club Millonario puso sus ojos en él y se lo quedó para nutrir
su juego. El de la otra vereda, viene de Don Torcuato, a 40 kilómetros de la Capital
Por esas cosas Federal, hizo sus primeros pasos en el semillero del mundo, en Argentinos Juniors,
pero esas casualidades de la vida, lo llevaron a Boca.
de la vida, nos
Su fútbol los hizo brillar en suelo argentino y España puso sus ojos en ellos. Valencia
regalaron uno y Zaragoza para el cordobés y Barcelona y Villarreal para el bonaerense. Separados por
de los recuerdos los clubes, pero juntos con la Selección Nacional, se trajeron el Campeonato del Mundo
más lindos del Sub20 de Malasya en 1997. El camino los fue haciendo amigos y rivales.
Pero ellos dos dejaban la rivalidad de lado y por esas cosas de la vida, nos regalaron
superclásico
una de las fotos más lindas del superclásico argentinos. Ellos dos que paraban la pelota.
argentino. Ellos dos que buscaban trataban de encontrar a un compañero mejor ubicado. Ellos
dos que jugaban y hacían jugar, hace tiempo nos trataron de decir una cosa, simple,
muy simple y muchos no la supimos entender.
Pablo César Aimar y Juan Román Riquelme hace rato que nos dijeron el fútbol asi
como en la vida y en la amistad, es otra cosa.
HISTORIAS
Superclásico 69
Una vuelta para recordar
E
por s domingo 14 de diciembre de 1969. Acaba de finalizar la última jornada del
Julián Rozencwaig Torneo Nacional entre River y Boca con el pitido del árbitro Oscar Veiró. El
estallido, oído con auriculares en una pantalla vía Youtube, aturde. Claro,
no es para menos: el equipo dirigido por Alfredo Di Stéfano se consagraba campeón
tras igualar 2 a 2.
Pero ese jolgorio que fácilmente es transmitido visual y auditivamente mediante
internet se extendió al aplauso general de los hinchas locales a los campeones. Sí, los
hinchas de River aplaudieron a los de Boca. Dos años antes, Racing era agasajado
por Independiente luego de vencer al Celtic de Escocia y consagrarse campeón del
mundo. Incluso en las calles se mezclaron y celebraron de los dos lados. “Todos los
Los hinchas equipos nos recibieron así”, dijo años después Juan Carlos Chango Cárdenas, aquel
delantero que marcó un gol de antología.
de River
¿Por qué parece imposible que suceda hoy? Para Julio Frydenberg, historiador
aplaudieron a que estudió, redactó y publicó la historia social del fútbol, “es difícil establecer lazos
los futbolistas sistemáticos” que revelen el detonante de tan curioso antecedente. Sin embargo y
de Boca en contracara, su memoria se traslada al 6 de abril de 1986 para recordar cuando
River, campeón consagrado, visitó la Bombonera en la última jornada y dio la vuelta
cuando
olímpica antes de iniciar el partido, recibiendo proyectiles y silbidos dentro de un
celebraron marco hostil.
el título en el Más atípica aún era la cofradía teniendo en cuenta las publicaciones de revistas
Monumental partidarias de los dos conjuntos en las décadas de los sesenta y los setenta que no
aportaban más que provocaciones: “¿Lo viste, River? ¡Quien nace gil!”, tituló Así es
Boca en la portada del lunes
15 de diciembre de 1969, tras
la obtención del campeonato.
Un año más tarde y después de
dos triunfos xeneizes por fase
de grupos de Copa Libertado-
11
res, una reseña en la tapa era
contundente: “River arruga:
Boca madruga”.
El hueco de los sucesos ci-
tados por Frydenberg es de 17
años, suficiente cantidad para
que la confraternidad se co-
rrompa hasta llegar al punto en
el que hoy la violencia preva-
lece sobre todas las cosas. Más
allá, hace casi 49 años y bajo un
sol radiante, dos bandas “ene-
migas”, como llaman diversas
voces con el fin de bajar un mensaje atroz para la sociedad, se abrazaron fuerte para
recordar aquello que tan bien describió y enseñó, sin saber que estaba enseñando y
sin saber que no solo hablaba de fútbol, el ex Barcelona Andrés Iniesta: “uno juega
para ser feliz”.
cuento
El cielo se
hizo la tierra
P
por edro tenía la cabeza en cualquier parte. No se le notaba cuando los versos y
FRANCO Mazzitelli las canciones pesaban más que sus resignaciones, pero cuando se equiparaba
la balanza y el sueño le empataba al coraje, se convertía en una bala perdida
en el medio del campo, lanzada por algún fusíl de insomnio o una ballesta de humo.
Los horarios se le escurrían como azúcar entre los dedos, y divagaba entre pupitres
vacíos, tan blancos como él, rumbo a un incierto destino, como volaban las hojas de
su cuaderno cada vez que las arrancaba y liberaba a merced de la brisa invernal. Un
ente que, muy de vez en cuando, veía colores. Con poco podía encontrarse, si de lunes
Tal vez a viernes solo viajaba dos horas para llegar a la escuela y otras dos para regresar a su
casa, hablando poco y pensando menos, y los fines de semana diagramaba intensas e
sonrió por
interminables citas con sus muñecos y autitos de juguete, simulando épicas escenas
compromiso de acción o alguna intrépida aventura al reino de las fantasías. Con 14 años, tan solo
ese día de la sonrisa de los playmobil lo hacía esbozar un resquisio de alegría, que se volaba al
mayo que instante cuando un grito ensordecedor de su papá truncaba la paz.
“¡Pero será posible que este pibe siempre tenga un as bajo la manga! ¡Como juega,
Óscar le regaló
qué hijo de puta!”, gritó Óscar ese día frente a la tele, como lo hacía todos los domingos,
una camiseta de espaldas a Pedro y al mundo entero. “¿Qué será tan excitante? ¿Y por qué ese tal
azul y amarilla Riquelme le da más alegrías a mi padre que yo mismo? ¿Será acaso que en este mundo
vale más una pelota entrando en un rectángulo de caños que un diez en un
exámen de matemáticas?”, pensaba Pedrito, antes de comprender
que estaba pronto a descubrirse como nunca.
Tal vez sonrió por compromiso ese día de mayo
que Óscar le regaló una camiseta azul y amarilla,
al cumplir los 15, y una penetrante intranquili-
dad invadió su pecho cuando vio que debajo
de la camiseta había dos trozos de papel,
2
invitándolo a una cita que prefería obviar.
Hizo de cuenta que no los vio hasta que
su padre lo hizo inevitable: “Pedro, ¿va-
mos a la cancha?”. Y asintió sin querer
queriendo. Óscar sentía distante a su
hijo. Quería acercarse, y no se permitía
que Pedro creyera que ‘Boca’ era sim-
plemente una parte de la cara, menos
cuando su sobrino Marcos, futbolero
de pura cepa, le salió hincha de River.
Su mundo se derrumbó cuando llegó
a su casa con la de Orteguita, añorando
ser como el Enzo.
Pero el 24 de mayo por la mañana
Pedro abrió los ojos de forma diferente.
Por primera vez creía tener las cosas más o
menos claras, y fue campante al colegio, sin
El cielo se
hizo la tierra
3
editorial
Carta abierta
Mirá qué iguales somos
por
Joaquín Arias
A
vos, tan erudito en recalcar aquello interés a raíz del “Desastre de Suecia”) a asistir a
que nos diferencia, microscópico en los estadios mediante la contratación de jugadores
comparación con lo que nos une: extranjeros. Llegaron brasileños, uruguayos y
Quiero contarte que con esa inconfundible paraguayos a sendas instituciones.
voz parsimoniosa, Abel Pintos, distante del mun- Supimos disfrutar al Cani, al Bati y al Ca-
do de la pelotita, nos ofrece una pista: “Somos tan bezón Ruggeri, entre muchos otros. Esto no lo
distintos e iguales”, musita en dúo con Axel. Esas asevero yo, sino que un tal Carlos Bianchi: “las
cinco palabras sirven como punto de despegue, dos hinchadas alientan a sus equipos durante
aunque me gustaría ir más allá: somos más iguales todo el partido”, así como también aseguró que
que distintos. Y precisamente por eso te escribo, ninguno está enmarcado dentro de una sola clase
para tratar de explicarte por qué. socioeconómica: “hay personas ricas que son de
Para empezar, los dos somos un producto de Boca y gente del pueblo que es de River”.
los sueños y la iniciativa de jovencitos inmigran- No seamos hipócritas: los dos pensamos tanto
tes, o descendientes de ellos, que solo querían en la gastada que vamos a hacer si ganamos como
jugar al fútbol. Nacimos en La Boca, a orillas del en el resultado estrictamente deportivo. ¡Los dos
Riachuelo, y fuimos cambiando de barrio, hasta tenemos equipos con nuestro nombre hasta en
ubicarnos definitivamente en algún extremo Sergipe, el segundo Estado más pequeño de los
de la Ciudad “extremadamente sensual”, como 27 que componen Brasil! Al igual que aquellos
describió Víctor Hugo Morales y que “tiene mil programas partidarios de radio, el nacimiento
variantes”, como dijo Matías Martin. de uno derivó en el del otro.
Después fuimos creciendo, nos convertimos Además, somos los principales culpables
en clubes multideportivos y pudimos erigir de que desde Puerto Almanza, en Tierra del
nuestros palacios, los segundos hogares de mu- Fuego, hasta El Angosto, en Jujuy, los “doble
chos, gracias a créditos que recibimos durante camiseta” se diseminen en todo el territorio
la Década Infame. ¡Ahora ambos tenemos más argentino. El número 12, en tanto, nos marca
socios que lugares en los estadios! Esos estadios a fuego: representa a la barrabrava y a la puerta
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en los que se fueron escribiendo los capítulos más más trágica de nuestro fútbol. Y hablando de
dulces y más agrios de la historia de la Selección barrabravas, las nuestras, como la de muchos
que nos ata. otros, empezaron siendo antisistema y ahora el
¿Sabías que los $35 mil que se pagaron por poder los protege.
Bernabé Ferreyra en 1932 resonaron tanto como Sabé que sin uno de los dos no hay superclá-
la gira xeneize a Europa en 1925? Más adelante sico, ese que según la revista inglesa Four Four
florecieron los programas partidarios radiales. Two es el mejor del mundo. Las diferencias son
Surgió la de uno y, como no podía ser de otra ma- la punta del iceberg. Como sabemos bien que
nera, pronto surgió la del otro. “¿Por qué Boca?” somos tan parecidos, buscamos las disidencias
y “River”. todo el tiempo para echárnoslas en cara denos-
En 1960, la visión de Antonio Vespucio Liberti tándonos. Por todo esto, si no escuchás a Abel
y de Alberto José Armando, los presidentes de Pintos pero sí a Nicky Jam, cuando apoyes la
entonces que ofrecen nombre a nuestras canchas cabeza en la almohada, preguntate con voz bien
y que encarnaron los estereotipos de nuestros alta, si “yo sin ti y tú sin mí” alguno podría “ser
clubes, hizo que lanzaran el “Fútbol Espectaculo” feliz”.
en conjunto, un proyecto que tenía el propósito Atentamente,
de incentivar al público (que había mermado su El de ayer, el de hoy y el de mañana.