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Ensayo Critico Visión

Este ensayo explora la visión de la participación popular en Venezuela desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1999. Describe las barreras a la participación como el escepticismo, el clientelismo, el burocratismo y el autoritarismo, y cómo superarlas a través de la educación popular y un estilo democrático de liderazgo. También destaca las bondades de la participación como elevar la autoestima ciudadana, respetar las diferencias y politizar a la población. Finalmente, analiza ámbitos y formas de participación popular

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Ensayo Critico Visión

Este ensayo explora la visión de la participación popular en Venezuela desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1999. Describe las barreras a la participación como el escepticismo, el clientelismo, el burocratismo y el autoritarismo, y cómo superarlas a través de la educación popular y un estilo democrático de liderazgo. También destaca las bondades de la participación como elevar la autoestima ciudadana, respetar las diferencias y politizar a la población. Finalmente, analiza ámbitos y formas de participación popular

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA


VICERRECTORADO DE DESARROLLO TERRITORIAL
EJE GEOPOLÍTICO REGIONAL HEROÍNA JUANA LA AVANZADORA
EJE MUNICIPAL “INDIO WARAO”
ALDEA: ESCUELA BOLIVARIANA CARABOBO
TUCUPITA ESTADO DELTA AMACURO
UNIDAD CURRICULAR: Medios de Participación y Protagonismo del Pueblo.

ENSAYO SOBRE VISIÓN DE LA PARTICIPACIÓN POPULAR

Facilitador: Participante:
Profe. Rainer Rasse Br. José Carlos Bermúdez
PFG-EJ II Trayecto 2020 C.I. 26.042.159.
Ambiente: Robert Serra

El propósito de este ensayo es explorar la visión de la participación popular, en tal


sentido, se realizó una revisión de los siguientes temas: Barreras a la participación y
cómo superarlas; Las bondades de la participación; Los partidos y la participación
popular; Ámbitos para la participación popular en Venezuela; Áreas, Niveles y
Enunciación de las formas de participación popular en los asuntos públicos en
Venezuela, desde la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela (CRBV) en 1999, la participación ciudadana en Venezuela constituye un
postulado constitucional, a ser incorporado en la gestión de los diferentes niveles de
gobierno de la administración pública, lo que permite a las organizaciones sociales
convertirse en actores fundamentales de un proyecto de sociedad, en el cual prevalezca
la equidad y justicia social.

La transformación cultural requerida no es nada fácil, hay que enfrentarse a


múltiples barreras, entre las cuales se destacan: el escepticismo y apatía, las prácticas
utilitarias de los ministerios, gobernaciones, alcaldías y juntas parroquiales respecto a la
participación, durante los cuarenta años del sistema político de democracia
representativa, generaron una profunda desconfianza ciudadana respecto a las bondades
de la misma. Es necesario vencer ese gran escepticismo y apatía reinante siendo muy
consecuentes a la hora de prometer soluciones. Jamás se debe prometer lo que no se
pueda cumplir; Vencer la cultura clientelar y de otorgamiento de favores, en Venezuela
existe una profunda cultura clientelar y de mediaciones políticas, todo se consigue a
través de intermediarios que cobran de diversas maneras sus favores (políticos,
económicos y de ascenso social). En este sentido, la educación popular y sus formas de
entender la realidad, los conflictos y la necesidad de cambios la convierten en una
herramienta de primer orden en la promoción y sostenibilidad de la participación.; el
burocratismo, visto como el surgimiento de alcabalas, trámites y exigencias innecesarias
que bloquean o impiden el logro de las metas de una administración. Para evitar el
burocratismo habría que: achatar la pirámide burocrática, simplificar procesos y la
desconcentración y la descentralización de las tareas administrativas son iniciativas que
contribuyen a derrotar el burocratismo.

Otra, barrera es el verticalismo y autoritarismo, el cual constituye otra traba a la


participación es el estilo verticalista, autoritario, de algunos dirigentes y cuadros
administrativos que dirigen autoritariamente, pretendiendo “bajar” líneas de acción a las
comunidades sin consultarlas en ningún sentido. La participación popular exige un
estilo democrático de conducción, que incorpore a las bases al proceso de toma de
decisiones; la escasez de tiempo, hay que tener claro que la participación necesita
tiempo: tiempo para hilar una idea, tiempo para expresarse, tiempo para que unos
reafirmen las ideas de los otros, tiempo para convencer, tiempo para concretar una idea
en actividades prácticas, tiempo para señalar y resaltar las ideas correctas y esclarecerlas
con argumentos; el incapacidad de escuchar, todos hemos estado presentes en reuniones
poco productivas en las que se impone un diálogo de sordos, en tales espacios, los
argumentos de unos pretenden ser impuestos a los demás sin que las partes logren
ponerse de acuerdo para escucharse. Por ello, es imperativo que nunca se cierre la
brecha de contacto permanente entre las partes.

La intolerancia, es habitual que, en las reuniones de trabajo, surjan posiciones


antagónicas, discrepancias de opiniones y divergencias de fondo y forma. Nuestra
norma debe ser la tolerancia, todos y todas tienen el derecho de ser oídos
respetuosamente, independientemente de que no se compartan sus criterios; la
desconfianza en el pueblo, hay dirigentes que no confían en el pueblo, que consideran
que dedicar horas a conversar con la gente es pérdida de tiempo. Es necesario confiar en
la capacidad creadora del pueblo y atreverse a liberar el potencial creativo de la
ciudadanía; la improvisación de los funcionarios del gobierno, los funcionarios de
gobiernos (local, regional o nacional), suelen aproximarse a las comunidades con una
precaria preparación para ello, muchas veces no saben quiénes son los que asisten a las
reuniones ni cuáles son sus problemas, esta barrera se puede superar utilizando
estrategias como la norma de trabajo consistente en la preparación de diagnósticos
técnicos previos, llamados fotografías de la realidad.

Dirigente sabelotodo, es una barrera tanto o más perniciosa que la anterior es la


que produce el dirigente que se presenta ante la comunidad como una persona
excesivamente preparada, que conoce al dedillo todos los problemas de la comunidad y
sabe cómo resolverlos. Ayuda mucho más a la participación que un dirigente trate de
estimular que sean los propios asistentes a la reunión los que hagan los diagnósticos y
las propuestas, aunque el sepa de antemano cuáles serán las respuestas; el
espontaneísmo de las comunidades, pretende fundamentarse en el desprecio por los
teóricos y la teoría, cuando en realidad revela un precario desarrollo de la
sistematización, la revisión crítica de las experiencias y una limitada cultura de
socializar la información entre todos los integrantes de las organizaciones o
comunidades. La elaboración consensuada de los puntos y temáticas a tratar, así como
el enfoque de las mismas, posibilita el emerger de la cultura de la sistematización, la
evaluación compartida y el pensamiento reflexivo; el asambleísmo, aún cuando las
grandes asambleas aparecen como el espacio ideal de participación para mucha gente,
no necesariamente lo son, por el contrario, reuniones con una gran asistencia y falta de
preparación pueden ser el lugar propicio para que líderes inescrupulosos manipulen a
los asistentes a través de discursos muy floridos pero con escaso contenido. Por eso la
práctica aconseja que para agilizar la discusión de los problemas y la elaboración de los
planes de trabajo sectoriales es conveniente recurrir a reuniones menores (entre 20 y 50
personas), que algunos han denominado mesas técnicas o comisiones de trabajo.

El formalismo declarativo, suelen ser más activas en las discusiones las personas
que poseen títulos universitarios, preparación especial, dominio del tema tratado o
actitudes como líder. Por eso, nos parece muy valioso el siguiente principio que adoptó
un grupo comunitario: el que interviene en una reunión asume la responsabilidad de
ejecutar la tarea que propone. Eso elimina de inmediato el formalismo declarativo; el
perfeccionismo, la realidad es siempre contingente, es decir, en constante cambio. En
aras de superar las tendencias perfeccionistas, es aconsejable recordar que todos
cometemos errores. Lo importante es saber asumirlos públicamente y reflexionar sobre
ellos, con el ánimo abierto a la idea de procurar solucionarlos y a aprender de nuestros
errores.

El sectarismo, es quien defiende en forma ciega, no razonada, la secta a la cual él


pertenece. Para combatir al sectarismo, es preciso interpretar el espíritu de la
participación como herramienta de transformación del ser humano mediante la
discusión y los aportes de todos para arribar al mayor grado de consenso posible; el
dogmatismo, es un acto de fe, incapaz de comprender la riqueza del mundo real, su
diversidad y naturaleza contradictoria. En lugar de que el dirigente piense que sabe
todo, es importante que entienda que hay mucho que aprender de los otros; el uso de
calificativos peyorativos, muchos líderes sociales y políticos han encontrado en la
descalificación peyorativa de la disidencia una forma de control organizacional, en
consecuencia suelen señalar que quienes discrepan por un punto de vista. Es necesario
eliminarlas y, si no se logra, es necesario no elegir más a ese tipo de líder para ningún
cargo de responsabilidad y finalmente el exceso de pragmatismo, es una actitud y
pensamiento que valora sobre todo la utilidad y el valor práctico de las cosas. Toda
acción humana merece una reflexión asociada a ella.

En cuanto, a las bondades de la participación, permite que las comunidades


crezcan y desarrollen valores y nuevas sensibilidades, algunas de ellas: eleva la
autoestima popular: A medida que las personas van participando en los asuntos que le
son propios y logran, con su organización y lucha, resolver sus propios problemas, se
produce un cambio cualitativo con respecto a lo que antes existía, las personas
comienzan a recuperar la confianza y se ven a sí mismas como sujetos que aprenden,
transforman y propician el cambio positivo; el respeto a las diferencias y superación de
las divisiones: En la medida que una comunidad organizada de base trabaja por alcanzar
las metas consensuadas, se genera un proceso de reconocimiento de los “otros” como
ciudadanos con iguales derechos. Ese proceso hace visible temas y agendas subterráneas
como la del género, la diversidad sexual, las minorías étnicas o el respeto a la
biodiversidad, enriqueciendo las prácticas comunitarias de base y, la politización: La
participación popular protagónica en las distintas instancias de gobierno hace que las
personas involucradas en ella crezcan en conciencia política, es el proceso de toma de
conciencia de la población sobre su condición ciudadana, es decir, con derechos y
deberes que se concretan en espacios sociales comunes.
Por otro lado, los partidos deben tomar conciencia acerca de la importancia de las
organizaciones sociales y comunitarias, de los liderazgos de base extra partidarios que
participan en la construcción de la democracia participativa y protagónica, es necesario
que asumamos una nueva concepción de la política que la concibe como el arte de
descubrir las potencialidades que existen en la situación concreta de hoy para hacer
posible mañana lo que en el presente aparece como imposible, de lo que se trata es de
cambiar la correlación de fuerzas existente construyendo las fuerzas sociales y políticas
que podrán hacer efectivos los cambios con los que soñamos.

En relación, a los ámbitos para la participación popular en Venezuela, en la Ley


Orgánica del Poder Público Municipal, Título VI: De la Participación Protagónica en la
Gestión Local Capítulo II: De los medios de participación Artículo 261. Los medios de
participación del pueblo en ejercicio de su soberanía, son aquellos a través de los cuales
los ciudadanos y ciudadanas podrán, en forma individual o colectiva, manifestar su
aprobación, rechazo, observaciones, propuestas, iniciativas, quejas, denuncias y, en
general, para expresar su voluntad respecto a asuntos de interés colectivo. Los medios
de participación son, entre otros, los siguientes: 1. Cabildos abiertos; 2. Asambleas
ciudadanas; 3. Consultas públicas; 4. Iniciativa popular; 5. Presupuesto participativo; 6.
Control social; 7. Referendos; 8. Iniciativa legislativa; 9. Medios de comunicación
social alternativos; 10. Instancias de atención ciudadana; 11. Autogestión y 12.
Cogestión.

En cuanto, a las áreas, niveles y enunciación de las formas de participación


popular en los asuntos públicos en Venezuela, entre los cambios mas relevantes
encontramos la instrumentación de mecanismos tales presupuestos participativos y del
control vecinal o control social, en los cuales se involucra a los ciudadanos en las fases
de ejecución y posteriores del ciclo presupuestario.

De igual manera, se introducen elementos de democratización, de ampliación de


participación en la formulación de políticas y para la toma de decisiones son los
Consejos Nacionales, Estadales y Locales de Planificación, es necesario que se apruebe
la Ley Orgánica de Participación Ciudadana, debido a que se ha desarrollado en
distintos textos legislativos diversos aspectos que tienen que ver con esta institución, lo
cual no se corresponde con una adecuada técnica legislativa, favorece la incerteza y la
no transparencia legislativa. Lo más conveniente seria que temas como los postulados
fundamentales, mecanismos, instancias, áreas de acción, entre otras, estuvieren
regulados en una ley orgánica.

Desde el punto de vista jurídico formal, se han configurado las bases legales para
la participación ciudadana y protagónica. Ahora bien, la evaluación de cómo estos
instrumentos operen en la realidad será una demostración más de la sociedad en
procuración de la corrección de las desviaciones o vicios que se observen en el
desarrollo del proceso constitucional y de las normas que de ellas han derivado permite
afirmar, tomando en cuenta las tres fases de la gestión pública señaladas (formulación,
ejecución y control), que los ciudadanos pueden involucrarse en cada una de ellas. La
diferencia es quizás de grado, pero se observa, en el plano normativo una tendencia a
que la participación cobre mayor intensidad en las áreas de formulación y control.

En síntesis, los mecanismos de participación para transferir competencias a las


comunidades, que ya no era capaz de satisfacer como medio de legitimación del sistema
democrático, abriendo paso al proceso descentralizador y a la creación y/o autonomía de
algunos organismos nacionales y subnacionales (gobernaciones y alcaldías), en la
búsqueda de ofrecer mayor representatividad de la sociedad civil, y de la atención a los
grupos más desposeídos de la población en procura de mejorar sus condiciones de vida.
Estado venezolano, a creando las condiciones y normativas para promover y organizar
las comunidades como factor fundamental en el desarrollo y transformación social.

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