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Eutanasia, Derechos Humanos, Empatía y Ética

Este documento discute la eutanasia desde perspectivas éticas y de derechos humanos. Argumenta que la eutanasia debería ser permitida cuando es voluntaria y con consentimiento informado del paciente, ya que esto respeta la autonomía y dignidad humana. Sin embargo, también reconoce que la integridad de la persona es más compleja que solo la autonomía. Concluye que la decisión debe tomarse entre el médico y el paciente considerando los mejores intereses del paciente.
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Eutanasia, Derechos Humanos, Empatía y Ética

Este documento discute la eutanasia desde perspectivas éticas y de derechos humanos. Argumenta que la eutanasia debería ser permitida cuando es voluntaria y con consentimiento informado del paciente, ya que esto respeta la autonomía y dignidad humana. Sin embargo, también reconoce que la integridad de la persona es más compleja que solo la autonomía. Concluye que la decisión debe tomarse entre el médico y el paciente considerando los mejores intereses del paciente.
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Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética

Eutanasia, Derechos humanos, Empatía y Ética

Ximena Peralta Vargas

Facultad de Ciencias sociales, Escuela de Psicología, Universidad Católica de

Santa María

Notas de autor

Ximena Peralta Vargas, Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades,

Universidad Católica de Santa María

Universidad Católica de Santa María, Urb. San José, San José s/n Yanahuara

Contacto: ximena97pv@[Link]
Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética

Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética


La vida constituye un derecho superior y es la base de sustentación para todos
los demás derechos, por otro lado la muerte es un evento natural y casi tan frecuente
como el nacimiento.
La eutanasia resalta el conflicto moral sobre sufrir o dejar de sufrir frente a una
enfermedad irreversible y dolorosa, la palabra eutanasia proviene de las voces griegas
eu = bueno y thanatos = muerte, "Buena muerte". Hoy en día este término hace
referencia al acto de acabar con la vida de otra persona a petición suya, con el fin de
minimizar el sufrimiento. En este ensayo defenderé la postura a favor de la eutanasia
basándome en la ética de la autonomía, la dignidad humana y los derechos humanos
básicos por los que se rige toda la ética.
En cuanto a términos de eutanasia es indispensable diferencias los 2 términos
que le conciernen; la eutanasia voluntaria activa que vendría a ser sinónimo de matar
pues el médico accede al pedido de un paciente competente, de realizar un acto que
causa la muerte del mismo, la que se produce usualmente inmediatamente, después de
terminarlo, en este caso la acción del médico es tanto necesaria como suficiente, y la
eutanasia voluntaria pasiva que es equivalente al dejar morir y es cuando el médico
responde al pedido de un paciente competente de no aceptar un tratamiento aun
sabiendo que al hacerlo, el enfermo morirá más rápido que si el médico administra este.
La escuela de Cos inició el estudio científico de la medicina y estableció ciertos
principios para la práctica de esta, dando paso al juramento hipocrático, en el que se jura
defender la vida, incluso la del moribundo. Posteriormente surgieron teorías como la
degeneración innata y el Darwinismo Social, que refiere que hay unas vidas que no
merecen vivirse, entre ellas las de los enfermos terminales, enfermos mentales, niños
deformes, sociópatas, alcohólicos, etc., mas no debemos olvidar que los NASIS llevaron
estas teorías a la práctica, dando paso así al genocidio de los judíos, haciendo de la
eutanasia un derecho de estado sobre el derecho a la vida de cada individuo y es por
cosas como estas que en ética suelen darse casos de derecho conflictivos.
En las 2 definiciones de Eutanasia que di con anterioridad, se menciona a la
competencia del paciente como un elemento que hace la diferencia. Es por eso que
desde el punto ético, la eutanasia activa estaría permitida si se hace con el
consentimiento pleno y claro del paciente, el cual es autónomo y por ende dueño de su
vida; pero esto a la ves genera la probabilidad de que si todos vivimos de forma adulta y
autónoma, tengamos entonces diferente posiciones en cuanto a moral, religión, política,
etc., lo que daría dos consecuencias; la primera; que una sociedad basada en la libertad
y la autonomía de todos sus miembros ha de ser por necesidad plural y pluralista, es
decir que sus miembros no sólo tendrán opiniones distintas, sino que además se
comprometerán a respetar las de todos los demás, si estos también respetan las suyas. La
segunda consecuencia es que además de plural esa sociedad deberá de ser secularizada,
ya que resultará prácticamente imposible lograr la uniformidad en materia religiosa.
En este caso entraría en debate la coerción que es el uso, legalmente justificado,
de la fuerza del estado para impedir o no permitir que se viole la ley universal. Kant
afirmaba que un acto es justo si la libertad de cada ser humano puede coexistir con la
Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética

libertad universal. La libre externalización de la voluntad, entonces, da cuenta de una


moral individual compatible con el trato digno que cada miembro de la humanidad
merece en tanto ser moral y el principio de dignidad humana establece que todos los
seres humanos tenemos un valor intrínseco, que está por encima de cualquier precio y
no admite equivalente y requiere del ejercicio de un trato justo. Kant también hizo la
división general de los tres deberes de justicia: honest vive; neminem laede y suum
cuique tribue. Sé una persona honesta, no cometas injusticia a otras personas, sé
miembro de una sociedad en la que cada ser humano pueda obtener y guardar lo suyo de
esto se infiere que quien en principio hará valer su dignidad será cada ser humano,
frente a otros miembros de la humanidad y sin perjuicio de la protección jurídica contra
las afectaciones a su dignidad.
Entonces entra en juego el hecho de que el derecho moral del paciente al respeto
de su integridad y autonomía no es absoluto, pues la integridad es un concepto más
complejo que la autonomía. La integridad abarca la autonomía porque la pérdida de ésta
impide que se obre como ser humano, más la autonomía es una capacidad de la persona
total, pero no es el total de las capacidades como persona, en resumen la autonomía es
una capacidad inherente a ser una persona racional mientras la integridad, es un asunto
de existencia. La integridad no es algo que tenemos, es parte de ser humanos por lo que
violar nuestra integridad es violar todo nuestro ser como criaturas humanas.
Por estas razones para tomar decisiones moralmente justificables, la decisión no
debe ser tomada por el médico sin el paciente ni por éste independientemente del
médico. La decisión moralmente correcta es la viene del médico y del paciente, a lo que
el medico tomara la decisión por los intereses del paciente, ya que de esta manera se
preserva el derecho legal a la intimidad, el derecho moral a la autonomía y el derecho
moral más profundo a la integridad de la persona.
Si hablamos de eutanasia pasiva el resultado será finalmente el mismo; la
muerte, por lo que también genera conflicto ético y social, más según la Declaración
sobre la Eutanasia, de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos; la manifestación
del paciente abarca la posibilidad de rechazar tratamientos médicos desproporcionados
o alternativas terapéuticas de dudoso éxito para su curación y, según expresa esta
declaración, la voluntad del paciente debe ser respetada y no puede confundirse con una
conducta suicida ( Medicina Paliativa, 2002), en tal sentido, la aceptación o el rechazo
de la eutanasia recaen sobre el individuo cuya situación de salud es grave e irreversible.
En cambio, la permisión o prohibición de la eutanasia tendrían que ver con la política
pública de salud que se diseñe en virtud de la incorporación o no de un criterio moral de
compasión ante el sufrimiento humano.
En una declaración publicada en 1993 por el Foro Mundial de la Salud, basada
en la experiencia de personas con cáncer avanzado, una de las conclusiones del estudio
indicó que los pacientes sentían una pérdida de su dignidad entre un 50 % y 60 % y una
manifestación de dolor entre un 40% y un 50% (Pannuti F. y Tannenberger Stephan,
1993). El dolor y la pérdida de la dignidad humana son, entonces, los factores que nos
permiten razonar sobre el umbral del sufrimiento al final de la vida del ser humano, por
esto considero que la eutanasia traduce la incapacidad médica y social de garantizar un
derecho humano básico: una muerte digna y en paz como desenlace armonioso de la
Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética

vida; y si bien muchos paciente carecen de la capacidad mental para tomar la decisión
de finalizar con su vida porque se encuentran inconscientes, delirantes o bajo otro
trastorno cognitivo, se reportó que unas veinticinco mil personas le solicitaron a sus
médicos garantías para morir si en un determinado momento su tratamiento les resultase
insufrible. Por lo que la decisión recae sobre los familiares que tendrán en cuenta el
deseo y el interés que la persona enferma haya manifestado verbalmente o por escrito y
que guiados por la experticia médica decidirán qué es lo mejor para la persona enferma,
por esto de todas formas existe la posibilidad de ayudar a terminar con el sufrimiento.
De los estudios realizados por el Foro Mundial, previamente citados, deduzco
que las personas con enfermedades terminales presentan un dolor en el cuerpo, que les
resulta insoportable, y un sentimiento de degradación o pérdida de la dignidad humana,
que no tiene que ver con la calidad y cantidad de los cuidados paliativos, sino con su
valor.
De esta manera concluyo en que las emociones tienen una conexión directa con
la normativa ética y jurídica, porque al incluir emociones morales por medio de leyes se
puede cambiar la vida emocional de la sociedad. Por esto si hablamos de compasión, en
el padecimiento de un ser humano habría una respuesta, pues es afín a un sentido ético
de humanidad el velar porque ningún ser humano sea sometido a tratos crueles,
inhumanos o degradantes, al compadecemos de una persona que agoniza por razones de
salud creemos que nosotros en su situación sufriríamos mucho y que ver a esa persona
padecer resulta un acto de crueldad.
Anteriormente manifesté que la dignidad implica que el ser humano no puede
constituir un medio para un fin y que es justa su protección, en resguardo del daño que
pudiera menoscabarla. Al estar en contra de la eutanasia estaríamos yendo en contra de
lo que todo lo ético representa; exigiendo respeto por la dignidad humana pero a la vez
restringiendo la autonomía personal actuando con cero compasión sin dejar margen a la
dimensión emocional del sentir que implica la tragedia de una enfermedad terminal,
tanto para quien padece como para su entorno.

Referencias:
Solidoro A. El Médico, la muerte, y el morir. Diagnóstico 1999; 38(1): 36-42.
Carrasco AM, Piskorz S. XVI Jornadas Nacionales de Derecho Civil. Comisión
N° 9. Etica y Derecho Civil. "Reflexiones para la muerte digna y los proyectos de ley en
nuestro país - Argentina".
Newfield P. Euthanasia, Physician Assisted Suicide and the Dying Patient:
Medical Status. [Link]
Montori V. Medicina Ethica et Thanatos. Lima; Universidad Peruana Cayetano
Heredia. 1996.

Bernat J, et al. Patient Refusal and Hydratation and alternative to Physician -


Assisted or Voluntary Active Euthanasia. Arch Intern Med 1993; 153:2723-28
Eutanasia, Derechos humanos, empatía y ética

Baum E. (2011). Emociones, Justicia y Derechos Humanos. Un Ensayo Jurídico


Filosófico. Saarbrucken, Alemania: Editorial Académica España.
Códigos A. (2014). Código Civil y Comercial de la Nación (5ta. Reimpresión -
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Medicina Paliativa. (2002). Medicina Paliativa. En Arán (Ed.), Declaración
sobre la eutanasia de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. 9, págs. 37-40.
Madrid: Arán.
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Tinant EL. (2013). Luces y sombras de la llamada ley de Muerte Digna. La Ley,
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Vignemont FD. (2006). When do we empathize? En N. F. 278, Empathy and
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