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...

a cada paso 1

... a cada paso

Madrid, 29 junio 2005

Eran las cuatro menos cinco de la madrugada cuando el avión procedente de Calcuta
aterrizaba en Madrid. Mientras recogía su maleta de la cinta, Maca notaba como se le
encogía el estomago. No podía creer que estuviera otra vez en casa. Habían pasado casi
tres años desde su partida

Recordaba como si fuese ayer las últimas horas en aquella ciudad. La despedida de
Esther. Sí, aún le dolía pensar en ella. Ella no sabía lo que Maca sentía por ella, nunca se
lo había dicho. Se habían despedido como las mejores amigas que siempre habían sido.
Durante los años de ausencia habían mantenido contacto por mail y carta. Siempre que
Maca había conseguido hacerse con un ordenador, tenía varios mensajes de Esther
contándole todo lo que hacía, qué novedades había en su vida. Noticias que le hacían
creer a Maca que aún pertenecía a su vida, que aún la compartía con ella

A través de uno de esos mails, Esther le había contado que había conocido a Luis; le
decía que era muy alto, simpático y muy guapo. A los cuatro meses, le llegó un nuevo
correo, en éste le contaba que había decidido irse a vivir con él. Ese día Maca se pilló la
peor borrachera de su vida, y una llantera que le duró tres días

Aunque los mensajes seguían llegando, éstos eran cada vez más escasos y escuetos. Maca
estaba preocupada, pero siempre que preguntaba la respuesta era que todo iba bien; y
aunque esas respuestas no le convencían, a medio mundo de distancia tampoco podía
hacer demasiado

Maca se había ido a la India a trabajar en una ONG como pediatra después de haber
terminado su residencia. Había sido muy feliz allí, le gustaba el trabajo con los niños,
había conocido a mucha gente interesante... Aunque lo había intentado, no había
conocido a nadie que pudiera hacer que se olvidara de Esther, ni siquiera Cris lo había
logrado

Había pensado renovar su contrato por un año más, cuando empezaron las molestias. Al
principio solo era cansancio y algunos episodios febriles aislados, al final tenía fuertes
dolores y cuando por fin la vio un amigo internista, el diagnóstico era más serio de lo que
pensaba. Así que sus planes acabaron trastocados y un mes antes de terminar su contrato
estaba de vuelta. No se lo había dicho a nadie, por eso no esperaba a nadie. Y fue por eso
que cuando escuchó su nombre no creyó que fuera para ella, pero volvió a oírlo... se dio
la vuelta allí estaba ella, Esther que se acercaba corriendo a ella. Creía que sus ojos le
estaban gastando una mala pasada, no podía estar allí, pero...
... a cada paso 2

E: Cre... i... que... no... uf, uf, que no llegaba (Tartamudeo por la falta de aire al llegar a
su lado)
M: Pero, pero... ¿Qué haces tú aquí? (Consiguió balbucear)
E: ¿Pues tú qué crees?, ¡he venido a buscarte! (Contestó su amiga mirándola con una
amplia sonrisa, tras recuperarse un poco de la falta de aire)
M: ¿Buscarme?, ¿Pero cómo sabías que...? (No podía creerlo, estaba allí, estaba allí,
había ido a por ella. “Madre mía, pero qué bonita está” Pensó

Sabía que no era posible pero tuvo la sensación de que aquella sala, se iluminaba y se
volvía más cálida, gracias a la amplia sonrisa de su amiga, la misma sonrisa que tanto
había echado de menos

E: ¿No me vas a dar un abrazo llevo sin verte tres años y...? (No pudo continuar porque
Maca soltó sus cosas y la abrazó. Esther notó que su amiga temblaba ligeramente, quizás
por la emoción del reencuentro, intento contener las lágrimas de emoción que empezaban
a asomar a sus ojos) No puedo creer que estés aquí, pensaba que no ibas a volver nunca.
(Le decía Esther intentando prolongar ese abrazo, al darse cuenta de lo que estaba
haciendo se separó un poco y mirándola fijamente añadió) Estás muy delgada ¿no?
(Había cierto brillo de preocupación en su mirada)
M: Yo, no puedo creer que hayas venido a buscarme. Tú estás como siempre, muy guapa
(Le dijo sonriéndole, de pronto se dio cuenta de algo) ¿Cómo te has enterado de que
venía hoy?
E: Pues no gracias a ti, la verdad... Me llamó Cris. ¿Cómo no me lo dijiste tú? (Preguntó
con cierto tono de reproche)
M: No, no... quería molestarte... ¿Qué es lo que te contó? (Se asustó pensando lo que
Cris le podía haber dicho a Esther. Cris y Philip eran los únicos que sabían el verdadero
motivo de la vuelta a España de Maca, y ésta no quería que nadie se enterase)
E: No mucho, me dijo que venías hoy, no estaba segura de la hora de llegada y que creía
que no se lo habías dicho a nadie (El tono de Esther aun contenía cierto reproche)
M: Ah (Su voz sonó más aliviada de lo que deseaba)
E: ¿Pasa algo? (Le preguntó. Había notado ese cambio en la voz de su amiga)
M: No, no... no pasa nada... estoy encantada de verte (Respondió con una enorme sonrisa
en el rostro, lo que le dio cierta tranquilidad y seguridad)
E: Bueno vamos a tu casa, me lo tienes que contar TODO... (Esther no estaba conforme
del todo con la contestación de la pediatra pero sabía que allí no podría sacarle nada, ya
habría tiempo más adelante de hablar despacio con ella. Cogió la maleta de Maca y se
dirigió hacia el parking)

Eran las cinco de la mañana, cuando Esther aparcaba su coche enfrente de aquel edificio
lleno de recuerdos. Maca miró hacia arriba, hacía tanto tiempo que no estaba allí que no
se lo creía. Estaba en casa, todo parecía un sueño. Al entrar, el piso olía a desinfectante
mezclado con un olor a cerrado. Tenía contratados los servicios de una agencia de
mantenimiento, que una vez al mes pasaban a limpiar y airear la casa. Había llamado
unos días antes para decir que iba a regresar, y le gustó encontrar todo en orden

E: Parece que todo esta bien (Comentó Esther acercándose al balcón y abriendo las
puertas)
M: Sí, lo malo es que no tengo nada para ofrecerte, ni siquiera un café
E: No te preocupes. ¡Vengo preparada! (Traía una bolsa de supermercado de la que
empezó a sacar leche, café, azúcar... y unas palmeritas de chocolate)
... a cada paso 3

Maca vio el brillo de Esther al ver esos dulces, la miró tiernamente recordando el único
vicio confesable de su amiga... el chocolate

M: Siempre piensas en todo (Le dijo con una dulce sonrisa, sin poder evitarlo se le
acercó y le dio un suave beso en la mejilla) Qué haría yo sin ti...
E: Pues no sé... (Se hizo la interesante, después le devolvió el beso) Pero parece que te
apañas bien (Y dándole un cachete en el culo, la mandó al salón mientras ella preparaba
el café)

Después de preparar la bebida caliente, se sentaron en el sofá del salón

M: Bueno y cuéntame, ¿Dónde has dejado a tu “novio”? (Preguntó Maca, notando cómo
se le atragantaba la palabra en la garganta, que intentó pasar con un sorbo de su bebida)
¿Cuándo le voy a conocer? (Pensando que no tenía ninguna gana de conocerle)
E: Le he dejado durmiendo (Respondió Esther, su mirada se endureció, apretó los dientes
y miró su taza. En unos segundos volvió a mirar a su amiga y añadió) Esta noche es para
ti y para mí (Añadió con una sonrisa)
M: Me parece bien (Contestó Maca devolviéndole la sonrisa. De pronto sintió que
realmente estaba en casa. Y que la sonrisa de Esther era lo más valioso del mundo para
ella)
E: Bueno... (Tras unos minutos en silencio Esther se había puesto seria, buscó la mirada
de Maca y se quedó fija en ella) ¿Me vas a contar que es lo que pasa o tengo que
averiguarlo?
M: Perdón (Contestó Maca atragantándose con el café)
E: Maca ¿tú crees que soy tonta?, pues no lo soy. Hace menos de dos meses pensabas en
quedarte otro año allí, y de repente vuelves a casa, un mes antes de terminar el contrato y
además lo haces sin avisar a nadie (Su mirada le demostraba determinación y
cabezonería, no pensaba irse sin la verdad) Así que no me digas que no ha pasado nada
M: Esther no ha... (Sin poder evitarlo bajo la mirada, no podía enfrentarse ahora a ello)
E: Maca... no me mientas (Su tono era firme y Maca notó cómo la cogía de la barbilla y
le obligaba a mirarla. Supo que sería incapaz de ocultarle la verdad por más tiempo)

En ese mismo instante y como si el cielo se apiadara de ella, sonó su teléfono móvil. Al
ver todos aquellos números supo que la llamada provenía de Calcuta, agradeció en el
alma esa llamada que le permitía escapar de la firme mirada de Esther

M: Perdona... (Se disculpó poniéndose de pie y apartándose un poco para atender la


llamada) ¿Hola?... hola cariño... (Una pequeña sonrisa aparecía en su rostro, sonrisa que
no pasó desapercibida para Esther que desvió la mirada de su amiga. Notó cómo su
estómago pegaba un pequeño brinco en su interior. No quería escuchar la conversación,
pero le resultó irresistible)
M: Sí, sí, ya he llegado... pues agotador, imagínate... (Miró hacia donde estaba Esther
ampliando su sonrisa) Sí, ha aparecido de repente, no veas la cara que he debido poner...
sí, me ha hecho mucha ilusión... gracias (De pronto su sonrisa desapareció y se puso
seria, actitud que de nuevo no pasó desapercibida para Esther) No... no Cris, ya te lo
dije... sé que lo dices por mi bien pero... no, no Cris... no voy a discutir esto otra vez
(Volvió a suavizar el tono) Ya lo sé Cris... vale... vale... sí, muy bien... cuidaros mucho,
besos a todos. Sí... sí... vale, ya te llamo, te quiero. Ciao (Colgó el teléfono y lo dejó en la
mesa del comedor. Suspiró y volvió a mirar a Esther) Dice Cris que un beso y... que
gracias (No quería decirle la verdad de las palabras de Cris)
E: ¿Cómo está? (Preguntó Esther, sin demasiadas ganas de saber la respuesta)
... a cada paso 4

M: Bien, ya sabes, allí siempre hay mucho que hacer...


E: Ya...

De pronto se hizo un incómodo silencio entre ambas, Esther, sentada en el sillón, miraba
fijamente a Maca, ésta, de pie, desvió la mirada sin poder evitarlo

E: Aún me acuerdo de aquella carta que me mandaste... (En ese momento Esther miraba
hacia el balcón)

Calcuta, 12 marzo 2004


Querida Esther
No sabes lo difícil que me está resultando escribir esta carta. No te lo puedes imaginar
Me está resultando difícil, no porque no pueda contarte cualquier cosa, sino que
escribirlo y contártelo a ti, precisamente a ti, lo hace más real aún. Tú, tu amistad, tu
cariño... son de las pocas cosas reales que quedan en mi vida
Verás he conocido a alguien, no te puedes imaginar lo que me hace sentir Esther, me
siento plena, llena, he vuelto a tener ganas de sonreír todos los días. Ella hace que todos
los días valgan la pena
Sí Esther, es una mujer. Se llama Cris, es enfermera, como tú, estoy segura de que te
gustaría mucho, de verdad, es genial
Siempre he sabido que lo que yo sentía por Fernando no era amor, ni siquiera pasión,
solamente era cariño, nos conocíamos de toda la vida y pensé que era lo normal, que
quizás el amor que contaban en las novelas y se veía en las películas no era real... ahora
sé que ese amor para mí no vendría de la mano de un hombre, por mucho cariño que le
tuviese, sino que vendría de la mano de una mujer
Sé que esto puede ser duro para ti, y no sé qué pensaras de mí, pero tengo que
contártelo porque es importante para mí, y tú eres muy imperante para mí
Probablemente no sea el amor de mi vida, pero gracias a ella me he permitido abrirme y
amar sin una venda en los ojos que me impedía ver lo maravilloso que el mundo puede
ser
Esperaré tu respuesta... Te quiero, te echo de menos y espero que tú a mí también
Mil besos Maca

Maca también recordaba aquella carta, le costó escribirla varias noches en vela... en esa
carta no sólo le decía que le gustaban las mujeres, sino que se había enamorado, aunque
eso no era del todo cierto... porque ella ya estaba enamorada, aunque hasta ese mismo
momento no había sido capaz de reconocerlo

E: Sabes yo ni me lo imaginaba, me sorprendió... (Comento Esther, volviendo la vista a


la pediatra) Pero Cruz... ja, ella lo sabía. Cuando hable con ella me miró como si yo fuera
una marciana, solo le falto decirme “pero acaso tenías alguna duda” (Esther hizo una
mueca, recordando una parte de esa conversación que no quería comentar a su amiga)
M: La verdad es que sí, ella siempre lo supo, incluso antes que yo (Maca se había
acercado al sofá y se había vuelto a sentar junto a Esther)
E: ¿Qué tal con Cris? (Preguntó Esther, en el fondo necesitaba saber cómo estaban las
cosas entre Maca y la enfermera americana) Quiero decir, ahora que tú has vuelto... y eso
(Quiso justificar su interés)
M: Esther, hace ya tiempo que no estamos juntas... ya te lo dije (Maca la miró extrañada,
hacía casi un año que había terminado su relación con Cris y justo ese día llamó a Esther.
Usó su ruptura de excusa, pero en realidad estaba deseando escuchar su voz y saber qué
... a cada paso 5

era lo que sentía. En el mismo momento que oyó un “hola” al otro lado de la línea, todas
sus dudas se disiparon y supo que lo que sentía era muy real)
E: Ya, pero como le has dicho... cariño y... te quiero y... (Notó cómo el rubor asomaba a
sus mejillas, solo le faltaba decir que había escuchado cada palabra de la conversación)
M: Bueno, es mi amiga y la quiero mucho (Contestó Maca sonriendo al notar el rubor de
su amiga) Se ha convertido en alguien muy importante en mi vida y me gusta saber que
siempre estará ahí para ayudarme, pero sólo como amiga... ¿entiendes?
E: Sí, claro (La miró, y en su mirada descubrió una tímida sonrisa que la reconfortaba)
Oye y ¿es por ella por lo que has vuelto? (Se puso de nuevo seria)

Maca estuvo tentada de aprovechar eso como excusa, pero sabía que Cris no se merecía
que le hiciese eso y Esther se merecía que le dijese la verdad; aunque no estaba preparada
para ello

M: No, no Esther, no es por ella (Suspiró ligeramente) Pero hoy no “puedo”, de verdad
hoy no... pero te prometo que en unos días te lo cuento ¿vale? (Su mirada reflejaba una
súplica...)
E: Vale, vale (Se acabó dando por vencida. Sabía que Maca necesitaba su tiempo) De
momento te dejo, pero acabarás contándomelo, ¿eh?, lo has prometido (Le guiñó un ojo y
sonrió) Bueno y ahora cuéntamelo todo... ¿Cómo es aquello?

Se pasaron el resto de la madrugada hablando, tumbadas en la cama como cuando eran


adolescentes. Hasta que el cansancio pudo con ellas y se quedaron dormidas cuando el
sol asomaba por el horizonte

Eran pasadas las doce cuando Maca se despertó. Miró a su alrededor y vio que Esther
seguía dormida. Sonrió recordando la noche anterior. Mientras se dirigía al cuarto de
baño, volvió a sentir la punzada en el abdomen, la misma que la había despertado hacía
unos segundos

De su neceser cogió un pequeño frasco, del que sacó dos cápsulas y se las tomó con un
poco de agua. Se miró en el espejo. La imagen que éste le devolvió, le recordó que
aquella misma tarde tenía cita con Vilches

A las cuatro menos cinco Maca se encontraba en la puerta del despacho número 409 de la
cuarta planta del hospital central. Justo antes de llamar Maca no pudo evitar mirar la
placa de esa puerta “ONCOLOGÍA, Rodolfo Vilches”. Tomo aire y lo soltó de golpe
antes de llamar a esa puerta

Al entrar en ese despacho el corazón de Maca iba demasiado deprisa. Vio como Vilches
se acercaba a ella y le daba dos besos, estaba igual que hace tres años tenía alguna cana
más, pero por lo demás seguía igualito. Tras saludarse con un fuerte abrazo, se sentaron
Vilches se sentó en la silla de al lado de Maca, en lugar del otro lado de la mesa como
solía hacerlo, para el Maca no solo era una paciente era una amiga

M: ¿Entonces que me recomiendas? (Tras unos minutos de conversación intrascendente


Maca decidió ir al grano estaba nerviosa y necesitaba saber su opinión lo antes posible)
... a cada paso 6

V: Lo que te dije por teléfono cuando me mandaste los resultados, de momento quimio y
entrar en la lista internacional de posibles donantes... (Vilches se puso serio mientras
respondía)
M: Sí eso está claro... De acuerdo dime lo que tengo que hacer y cuando. (Respondió
Maca, se tranquilizó un poco al ver que las cosas no habían cambiado mucho de lo que le
había dicho ya por teléfono. Lo cierto es que creía que le habían ocultado cosas y el ver
que no era así le daba cierto margen de relajación)
V: Cuanto antes mejor ya sabes como va esto ( Dijo el médico, se puso a ojear su
agenda) Muy bien voy a hablar con mi equipo y la primera sesión para el lunes por la
mañana. ¿De acuerdo?
M: Perfecto (Aunque estaba muerta de miedo, prefería empezar cuanto antes)
V: Maca sabes que hoy por hoy el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda es cada
vez más eficaz. Además el hecho de que tu grupo sanguíneo sea tan común facilita
enormemente la tarea de buscar posibles donantes de células madres ( Quería que Maca
supiera que él tenía muchas esperanzas puestas en su caso)
M: Gracias Rodolfo por... por todo... por haberme recibido tan rápido (Le agradecía todo
el apoyo que le estaba brindando desde el momento en que se había decidido a hablar con
él)
V: No seas tonta nos conocemos desde hace más de diez años, y además no puedo
resistirme a esa sonrisa (Le dijo con tono pícaro, quería quitar cierto hierro a todo el
asunto)
M: Como te oiga Cruz vas a ver (Le siguió la broma Maca, poniendo cara de inocente)
V: Jaja, mi mujer confía plenamente en mi (De pronto su sonrisa desapareció y miró
fijamente a la mujer que tenía enfrente...) ¿Por qué no has querido que supiera que habías
vuelto? Cuando se entere me va a matar
M: No te preocupes hombre, yo me hago totalmente responsable. La veré esta noche,
Esther ha organizado una cena sorpresa de chicas esta noche (Aun manteniendo el tono
de broma. Le guiño un ojo)
V: Me alegro que le dijeras a alguien que volvías, estaba preocupado pensando que
estarías sola en el aeropuerto (Le dijo en tono serio. No estaba de acuerdo con la decisión
que Maca había tomado)
M: No se lo dije yo, la llamo Cris, estaba preocupada... (Contesto Maca, poniéndose
también algo sería, sabía por donde iba a desembocar la conversación y no le apetecía
demasiado discutir con él también)
V: ¿Le vas a contar lo de... la leucemia? (Le pregunto, sabía que para los pacientes era
mucho mejor tener el apoyo de sus familiares y amigos en estos casos. Y a Maca solo le
quedaban sus amigos)
M: No (Respondió de modo contundente) Bueno no sé, pero por favor no le digas nada
ni a ella ni a Cruz, de momento
V: Maca como médico sabes que es mejor tener el apoyo... (Quería volver a intentar
convencerla)
M: No (Soltó Maca) No quiero que nadie sepa nada. Tenías que ver la cara de Cris
cuando me dieron el diagnostico (Ciertas lágrimas aparecieron en sus ojos las retuvo con
un gesto enérgico. Su tono fue firme al añadir) No quiero que nadie más pase por eso por
mi culpa. Además si tú no fueras una eminencia en este campo ni siquiera hubiese venido
a verte (Suavizo su tono e intento volver al tono sarcástico)
V: Me halagas... (Respondió el médico con cara de inocente) Pero creo que te equivocas
(Añadió con tono firme)
M: Gracias gruñón (Le dijo y le guiño un ojo. Después se puso de pie) No te interrumpo
más. Nos vemos el lunes. Y de nuevo gracias
... a cada paso 7

V: Maca... (No hubiese querido dejar la conversación así) De acuerdo (Añadió


poniéndose de pie) Te veo el lunes. Pasarlo bien esta noche (La conocía demasiado bien
como para seguir insistiendo) Y cuídate

Maca le recompensó con una gran sonrisa y un dulce beso en la mejilla. Salió de esa
consulta a enfrentarse a lo que quedaba de día

Hacía una hermosa tarde, el sol calentaba, aunque no del mismo modo que en la India. Se
sorprendió pensando en aquella ciudad y en el pequeño hospital donde había estado los
últimos años, era tan distinto de ese enorme edificio que tenía ante sus ojos...

Se regañó a si misma y se obligo a pensar en otra cosa. Había quedado con Esther que la
recogería a ella y a las demás a las nueve. Era la hora en que terminaba su turno en el
hospital, la casualidad de la vida había hecho que sus cuatro amigas acabaran trabajando
todas en aquel mismo hospital, el Central. Tenía muchas ganas de ver a las demás. Se
conocían desde el colegio, y habían sido amigas desde entonces

Laura estudio trabajo social y gracias a un proyecto personal había terminado trabajando
en los gabinetes de atención y servicio social del hospital. Esther y Eva habían estudiado
enfermería, Eva había terminado como enfermera de samur y Esther era la flamante
nueva enfermera de urgencias. Y Maca y Cruz hicieron medicina, aunque Cruz hizo la
residencia de cirugía y Maca de pediatría

La imaginación de Maca viajo hasta su infancia

Maca siempre había sido una muchacha fuerte, sus padres la habían mandado a los
catorce años a un internado en Madrid. Ellos por motivos de trabajo viajaban mucho y
sabían que en un internado, Macarena no se sentiría sola, por lo menos no tanto como
en se sentiría, estando ella sola, en su casa de jerez. Maca no había tenido hermanos.
Por eso al conocer a Cruz la adopto como si fuera su hermana

Esta también estaba interna, pero no tenía la suerte de Maca de tener unos padres, que
aun estando poco con ella la adoraban la llamaban a menudo y siempre que podían iban
a visitarla, llevándole mil recuerdos de sus múltiples viajes. No, Cruz no tenía tanta
suerte, ella solo tenía una abuela, que no quería a aquella niña cerca de ella, pero que
por las apariencias ante la alta sociedad Sevillana, mantenía y le proporcionaba toda
serie de lujos, “que nadie dijese que a la nieta de la Marquesa de Gandara, podía
faltarle algo”. Aunque si le faltaba algo, simplemente cariño... Y fue esto lo que acercó a
las dos andaluzas en tierra extraña. Y lo que hizo que se creara un vínculo muy fuerte
entre ellas, más que si fueran hermanas de verdad

Un año después Esther entró interna, venía de Santander y era una muchacha bastante
reservada, tímida y sería. La vida no se había portado nada bien con ella. Hacía solo
unos meses que su padre había muerto tras una larga enfermedad y su madre unos días
después de un ataque al corazón. Al no tener familia cercana, su tutor, que era el mejor
amigo de su padre y su padrino, había decidido mandarla interna a Madrid; allí su
conciencia no le daría tanto la vara, por no tratar a aquella chiquilla como su padre le
había pedido que la tratara. Al verla tan indefensa Maca decidió que cuidaría de ella, la
tomaría bajo su ala
... a cada paso 8

Laura era de Jerez también, pero durante la época de colegio vivía en Madrid con sus
tíos y su prima y mejor amiga, Eva. Además conocía a Maca de toda la vida. Ella y Eva
ingresaron en el mismo colegio que las otras tres, pero en carácter externo, el mismo
año que Esther. Así que poco a poco las cinco chicas comenzaron a ser inseparables,
siempre que podían estaban juntas. Pasaban muchos fines de semana todas juntas en
casa de los padres de Eva en Madrid, y siempre que podían juntar unos días se iban
todas a jerez

Pasaron los años de internado y después vino la universidad. A Maca sus padres le
regalaron un piso en Madrid, sabían que ella quería estudiar la carrera allí. El piso era
bastante grande, así fue como Maca invito a Cruz y a Esther a vivir con ella. Las tres
estaban emocionadas y estuvieron felices de compartir casa, y la verdad es que se
complementaban muy bien, y así su amistad se afianzó

Eva y Laura seguían viviendo en casa de los padres de Eva en Madrid, pero pasaban
más horas en el piso de sus amigas que en su propia casa. Las cinco seguían siendo una
piña

Sobre el tema amoroso eran muy distintas:

Laura y Eva tuvieron varias relaciones más o menos estables, más o menos tormentosas,
pero nada definitivo. Ambas buscaban al príncipe azul y ninguna de las dos lo había
encontrado aun...

Cruz conoció a Vilches en su segundo año de universidad, el estaba en terminando la


residencia en el central. Estuvieron juntos todos esos años, siempre fueron una pareja
muy estable, a pesar del carácter huraño de él. Al terminar la residencia de Cruz se
casaron

Esther por su parte se metía en todos los líos amorosos posibles, salía con todas las
“causas perdidas”, como los llamaban sus amigas, que se cruzaban en su camino. No
había tenido ninguna relación que le durara más de dos semanas, según ella no quería
enamorarse... (hasta que conoció a Luis, claro)

Por su parte Maca tardó bastante en salir con algún chico. Su primer novio fue Javier
Sotomayor con el que duro solo unos meses; como pareja no les fue muy bien, al final
quedaron como amigos, y desde entonces se llevaban muy bien. En un viaje a Jerez se
reencontró con Fernando De Almedo, era el hijo mayor de unos socios de sus padres. Se
habían conocido de pequeños, pero él había estado los últimos 10 años en Estados
Unidos, trabajando para su padre. Fernando era varios años mayor que Maca, y lo que
se puede llamar todo un caballero andaluz, la trato como una reina. Tras dos años de
noviazgo Fernando le pidió que se casara con él. Ella le dijo que necesita tiempo, decía
que quería terminar la residencia, buscar trabajo... en realidad no sabía si se quería
casar con Fernando. Le quería mucho, pero le quería como amigo, nunca había sentido
por él lo que sentía por...

Incluso en sus pensamientos le costaba admitirlo, admitir lo que sentía por Esther, cada
vez que la veía sonreír el mundo tenía sentido, su hermosa melena, sus suaves facciones.
No podía quitársela de la cabeza y a la vez no era capaz de admitir a ella misma que la
quería. Así que aceptó el compromiso con Fernando y pusieron la fecha para después de
terminar su residencia Maca
... a cada paso 9

Maca miró su reloj, aun era temprano tenía tiempo de sobra para preparar una gran cena
en casa... era lo que más le apetecía, estar con ellas allí, como antes y reírse... y así quizás
olvidar, aunque solo fuera por unas horas

En el central Esther estaba que no podía parar. Deseaba con todas sus fuerzas que
llegasen las nueve de aquella noche. Había conseguido liar a las otras tres con la excusa
de necesitar una noche de chicas... bueno en cierto modo era muy real, necesitaba quedar
con ellas para darles una GRAN sorpresa

Al final tuvo que ir al laboratorio, Vilches le pidió unos resultados con urgencia, eran
muy importantes y ella no pudo negarse y se le hizo un poco tarde, eran las nueve y cinco
cuando salió corriendo del despacho del oncólogo camino de los vestuarios

V: Pasarlo bien (Le grito Vilches cuando ella se disculpó para irse corriendo) Y dale un
achuchon de mi parte (Añadió guiñándole un ojo)

Esther se sorprendió de este último comentario, no podía ser que Vilches supiera que
Maca había vuelto, ¿no? La verdad era que no tenía mucho tiempo de pararse a pensar,
“Llego tarde, llego tarde, llego tarde...” se repetía una y otra vez mientras se cambiaba lo
más rápido que pudo

Encontró a las otras tres esperándola ya en los muelles de urgencias

C: Hija tranquila que te va a dar algo (La dijo Cruz, viéndola llegar corriendo)
E: Tu... tu... marido que... se... empeña... en pedirme cosas urgentes... siempre a... última
hora (Respondió Esther tomando aire al llegar a su lado. “¿No ha llegado aun?” Pensó
mirando hacia la salida, se sorprendió un poco, Maca era la persona más puntual que
conocía, nunca llegaba tarde. “En seguida llegara” Se dijo Esther para tranquilizarse)
C: Sí, es que es así de encantador... (Dijo Cruz poniendo cara de boba) Bueno ¿Dónde
nos vas a llevar? (Le pregunto)
E: ¿Eh...? (Contesto Esther poniéndose un poco de puntillas para poder mirar mejor la
salida)
L: ¿Qué... donde... nos... vas... a... llevar? (Volvió a preguntar esta vez Laura remarcando
cada una de las palabras de la frase, y mirando hacia donde miraba la enfermera)
Eva: Niña, pero ¿se puede saber que estas buscando? (Preguntó Eva mirando también
hacia la salida. Todas miraban hacía la salida en ese momento...)

Maca había llegado a las ocho y media, estaba tan nerviosa que no sabía donde meterse,
decidió esconderse detrás de una columna para poder ver llegar a sus amigas

A las nueve en punto aparecieron Eva y Laura. Venían muy sonrientes, estaban como
dándose pequeños empujones mientras bromeaban. Ambas estaban muy guapas, Eva
tenía el pelo mucho más corto y Laura estaba exactamente igual que hace tres años .A los
dos minutos apareció Cruz. Maca sonrió al ver que ya se le notaba la tripita. Sabía que
Cruz estaba embaraza porque se lo había dicho hacia varios meses y Vilches había
presumido de ello esa misma tarde. Cruz tampoco había cambiado mucho aunque si tenía
ese brillo especial, normal en las mujeres embarazadas

L: Esta niña, como siempre tarde (Comentaba Laura refiriéndose a Esther)


... a cada paso 10

Eva: Jajajaja, es un pequeño desastre (Rió Eva)


C: ¿Sabéis que se le ha ocurrido ahora? (Pregunto Cruz) Lleva todo la tarde de lo más
misteriosa y risueña
L: Ni idea, pero cuando le he dicho que no sabía si iba a poder venir... me ha echado una
mirada de suplica, de esas de las suyas, que no me he podido resistir (Comentó Laura con
una sonrisa en los labios)
Eva: Si no sé porque tenía muchísimas ganas de vernos... como si no nos viéramos a
diario... (Añadió Eva. Mirando hacia la recepción por si aparecía su amiga) Mirar ya
llega

C: Hija tranquila que te va a dar algo (La dijo Cruz, viéndola llegar corriendo)
E: Tu... tu... marido que... se... empeña... en pedirme cosas urgentes... siempre a... última
hora (Respondió Esther tomando aire al llegar a su lado)
C: Sí, es que es así de encantador... (Dijo Cruz poniendo cara de boba) Bueno ¿Dónde
nos vas a llevar? (Le pregunto)
E: ¿Eh...? (Contesto Esther poniéndose un poco de puntillas para poder mirar mejor la
salida)
L: ¿Qué... donde... nos... vas... a... llevar? (Volvió a preguntar esta vez Laura
remarcando cada una de las palabras de la frase, y mirando hacia donde miraba la
enfermera)
Eva: Niña, pero ¿se puede saber que estas buscando? (Preguntó Eva mirando también
hacia la salida. Todas miraban hacía la salida en ese momento...)

M: Creo que me busca a mí (Dijo una suave voz, desde la dirección contraria hacía
donde ellas miraba. Todas se dieron la vuelta de repente, parecía que ninguna de ellas
podía cree lo que veían sus ojos) Hola chicas (Añadió en un tono aun más suave y
sonrojándose un poco al notar los ocho pares de ojos fijos en ella)
C: ¿Ma... ma... ca? (Consiguió balbucear Cruz. La miraba con la boca abierta)
L: Maca... (Laura fue la primera en reaccionar lanzándose al cuello de la pediatra, sin
poder contener algunas lágrimas que se escapaban de sus ojos)
M: Hola cielo... (Maca recibió aquel abrazo y le correspondió apretando con fuerza,
mientras sostenía la mirada de la cirujana y tendiéndole la mano. Cruz la agarró y en
seguida se unió al abrazo)

Eva sin poder decir ni media palabra también abrazó a su amiga reencontrada y así
estuvieron las cuatro abrazadas unos segundos hasta que poco a poco se fueron
separando. Mirándose unas a otras con los ojos vidriosos, y con grandes sonrisas en los
labios

E: Chicas... (Oyeron la voz entrecortada de Esther, ella se había mantenido un poco


apartada mirando la escena y ahora no paraba de llorar ante la misma)
M: Anda ven aquí (Le dijo en un tono suave Maca abrazándola, el resto volvieron a
abrazarse entre risas)
Eva: No me lo puedo creer (Decía Eva mirándola de arriba abajo) pero, ¿Cuándo has
llegado?
L: Eso, ¿Cuándo has vuelto?(Preguntaba Laura)
M: Pues anoche... (Respondía Maca)
C: Y ¿Tú, lo sabías y no nos dijiste nada? (Le pregunto Cruz, con una mirada llena de
reproche hacia Esther)
E: Oye no me mires así, que a mí me avisaron ayer, por la tarde (Se defendió Esther) Me
llamó Cris y me costó un montón averiguar en que vuelo llegaba... ¿eh?... y no era cosa
... a cada paso 11

de despertaros a todas a esas horas... ¿no? (En realidad había disfrutado yendo ella sola a
recogerla, pero eso no pensaba confesarlo)
M: No os metáis mucho con ella, chicas (Dijo Maca tratando de sacar a su sonrosada
amiga del apuro) Yo... (Bajo la mirada al notar las de las otras fijas en ella) Yo no quería
que nadie se enterara... lo siento...
L: ¿Pero, porque? (Pregunto Laura con cara de no entender nada...)
M: Uf... (Suspiró Maca, tenía la mirada perdida, era totalmente consciente que debería
decirles la verdad, le había dado miles de vueltas a la cabeza, tanto Cris como Vilches le
decían lo mismo, “¿Y si tenían razón...?”) Es complicado... (Seguía con la cabeza gacha)
C: Maca... (Cruz le obligaba a mirarla en ese momento, su mirada era suave y
reconfortante) Vamos a cenar y nos lo cuentas
M: Vale... (Respondió Maca y con la mirada le dio un silencioso Gracias) He preparado
la cena en casa y he comprado alcohol para todo un regimiento... así que luego, os
quedáis a dormir en casa ¿eh?

Se fueron andando hasta la casa de Maca que no estaba lejos, solo a unas pocas manzanas
del hospital. Por el camino iban hablando sin parar... contándole a Maca las múltiples
novedades de su vida. Eva y Laura monopolizaban la conversación con sus bromas y
risas. Cruz las miraba y reía pensando que nunca cambiarían... Maca tenía una sonreía de
oreja a oreja, pensaba lo a gusto que estaba con ellas. Esther iba un paso más atrás algo
callada y con la mirada fija en la pediatra

Maca al sentirse observada, se giró sonriendo a la enfermera, Esther al ver esa sonrisa, no
pudo evitar que el corazón pegara un pequeño brinco en su pecho. Su sonrisa iluminó su
rostro y sin poder evitarlo cogió la mano de la pediatra y se puso a su lado. Maca sintió
un escalofrío por todo el cuerpo, siguió andando con la sonrisa reflejada también en su
mirada

Cruz que había visto ese pequeño gesto entre sus amigas también sonreía. Ella era la
única que sospechaba que bajo esa amistad fluía algo mucho más intenso y pasional

Llegaron al piso de Maca. Esta había preparado una gran cena y teniendo en cuenta de
donde venía, decidió preparar comida india, pollo al curry, arroz silvestre y una rica
ensalada de frutas. Todo ello acompañado de un buen vino, este de la casa, para algo era
la única heredera de las importantes bodegas Wilson de Jerez

E: Pero que buena pinta tiene todo... (dijo Esther entrando en la cocina para echar una
mano a Maca mientras las demás admiraban la terraza y la magnifica mesa que había
puesto Maca) ¿Te puedo ayudar?
M: Claro (Maca no pudo evitar sonreír, Esther era una autentica glotona, le tendió los
cubiertos para la ensalada) Puedes remover la ensalada, mientras yo caliento esto
E: Muy bien (Esther se concentro en su tarea, sus ojos se posaron en un trozo de mango y
no puedo evitar probarlo)
M: Ey, eso no vale... (Rió Maca)
E: Está guenízimo (Tenía una gran sonrisa mientras degustaba la fruta) Esto ya está
(Añadió Esther al tiempo que tragaba y le enseñaba la ensalada)
M: Anda, anda... llévala a la terraza... (Le decía Maca mientras le daba un pequeño
cachete en el culo) Y no comas más
E: Me lo pensaré... (Dijo Esther con cierto tono provocativo. Y se dirigió a la terraza)
... a cada paso 12

Maca no pudo evitar admirar el movimiento de sus caderas, y volvió a sonreír “Si es que
es un cielo.” Pensó mientras seguía el mismo camino que había tomado la enfermera

La cena fue agradable, llena de conversaciones banales. Maca les contó como era la vida
en Calcuta, el trabajo en aquel pequeño hospital de la capital, ayudando a los niños de
aquel barrio. En su mirada se veía nostalgia mezclada con orgullo. Las demás la miraban
asombradas por la labor que había desempeñado en ese parte del mundo

Al final de la cena Maca recogió los platos, obligando a las demás a quedarse sentadas
mientras ella iba a buscar una pequeña sorpresa. Unos minutos después apareció con una
botella de tequila, varios vasos de chupito y un cuenco con rodajas de limón

L y Eva: Siiiiiiiiiii... (Gritaron Laura y Eva a la vez, durante la cena habían terminado
con dos botellas de vino y ya se les tonaba cierto puntillo) ¡Tequila y verdad!...
(Volvieron a gritar al mismo tiempo y empezaron a reírse...)
M: Veo que os acordáis... (Rió Maca, Tequila y verdad era un juego que se inventaron un
verano años atrás. El juego consistía en hacerle una pregunta a una, antes de contestar se
tenía que beber un chupito de Tequila y después tenía que contestar, había que contestar
la verdad porque sino no se le daba la rodaja de limón)
C: Vale, vale yo modero... (Dijo Cruz poniendo cara de buena chica añadió) ¿Quién
empieza?
M, E, C y Eva: Lauraaaaaaa... (La otras cuatro miraban a la susodicha muertas de risa)
L: Jo, siempre me toca a mí (Dijo haciendo pucheros. Pero con una sonrisa en los labios
cogió el chupito que le había servido Maca) Venga disparar...
Eva: Vale, vale tú lo has querido (Respondió Eva con una mirada picara...)
¿Exactamente que sientes por Javi?
L: ¡Eva...! (Soltó Laura con los ojos muy abiertos)
Eva: ¡Laura...! (Fue la única respuesta de su amiga, Esther y Cruz, se reían por lo bajo y
Maca las miraba sin decir nada...)
L: Bueno yo... (Toma aire, se bebió el chupito de un golpe, y contesto) ¡Estoy loquita por
él!
E, C y Eva: Jajajajaja... (Esther, Eva y Cruz, no pudieron aguantar más y estallaron en
una sonora carcajada... Laura se metió la rodaja de limón en la boca, mientras bajaba la
mirada. Maca la miraba totalmente asombrada)
M: ¿Javi...?... ¿Sotomayor...? ¿En serio...? (Consiguió balbucear, provocando más risas
por parte de sus amigas y un tono más rojizo en las mejillas de Laura) Bueno, bueno así
que Javi ¿eh?, lo que se pierde una estando a medio mundo de distancia... (Maca cogió
las manos de Laura y la hizo que la mirara) Laura me alegro mucho por ti, es un gran
chico...
L: La verdad es que solo llevamos un par de semanas, nos conocemos desde hace tanto,
desde aquel cumpleaños tuyo... y uffff... nunca pensé que él y yo... pero... (Subió los
hombros, como diciendo que se le va a hacer. La verdad es que tenía un poco de miedo
de la reacción de Maca. Javi y ella habían sido novios en el instituto y aunque habían
acabado como amigos, Laura tenía miedo que no le sentara bien. Maca al ver ese temor
en los ojos de Laura, le regaló una gran sonrisa)
M: Pues me alegro de verdad cielo (Le dijo de un modo tierno y la abrazo con mucha
fuerza) Quien me lo iba a decir, así que Sotomayor, muy bien, muy bien...
C: Venga ahora le toca a Eva (Dijo Cruz, se había conmovido un poco con la escena que
estaba viendo y no quería que se le notase)
Eva: Vale... (Dijo esta cogiendo su chupito y tendiéndoselo a Maca para que se lo
llenase)
... a cada paso 13

E: A ver... (Dijo Esther con ojos maliciosos) El otro día tú y Fran estabais en la
ambulancia... bueno ¿lo estabais haciendo en la ambulancia? (Soltó poniéndose un poco
roja. Eva se la quedó mirando con la boca abierta. Cogió su chupito y se lo bebió sin
pestañear)
Eva: Siiiiiiii... Pero tú como lo sabes ¿eh? (Preguntó con una sonrisa de medio lado)
E: Por que era yo la que abrió sin llamar... jajajaja (Estalló en un gran carcajada, seguida
por las demás)
Eva: Hija pues la próxima vez, llama anda, llama (Dijo Eva riéndose también)
M: Venga ahora Maca (Dijo Laura dándole un chupito a Maca para que ella misma lo
llenase)
C: A ver, a ver... (Dijo Cruz poniendo cierta mirada picara) ¿Cómo es hacerlo... con una
mujer? (En ese momento todo quedo en silencio, Parecía que a Eva y a Laura les había
golpeado algo contundente, no podían creer la pregunta que había echo Cruz, pero aun
les asombraba más la media sonrisa dibujada en los labios de la pediatra. Esther miraba
el suelo, ella parecía desear que se la tragase el suelo allí mismo)
M: Pues veréis... (Se llevó el chupito a los labios de un modo seductor, y miro a Esther,
que deseo con más intensidad que se la tragara la tierra ahí mismo) Es... (Intentando
alargar la respuesta antes de beberse el tequila. Lo malo fue que al notar pasar la fuerte
bebida por su garganta hizo una mueca muy poco apropiada y comenzó a toser sin poder
evitarlo, mientras recibía pequeños golpecitos en la espalda por parte de Cruz) COF,
COF... pues es... (Continuo con la voz un poco entrecortada pero recuperando la
compostura) dulce, tierno, intenso... perfecto

Se hizo un prolongado silencio entre las chicas, todas miraban a Maca sin poder apartar
la mirada de ella, aunque cada una la miraba de un modo distinto. Eva y Laura con
asombro, Cruz con admiración por su valentía y Esther... Esther la miraba con... ¿con
deseo?

Eva: Caray pues tendré que probarlo (Fue Eva la primera en romper el hielo, con esa
frase, lo que provocó que las demás soltaran una carcajada. Eva siempre conseguía
distender un poco todas las situaciones)
L: Evaaaa... (Le dijo Laura sin poder contener la risa y dándole un cariñoso golpe a su
prima)
Eva: Es verdad Laura... jo es verdad (Respondía Eva poniendo cara de pena)
L: Claro... (Soltó Laura con una gran sonrisa) Por eso no te importa lo de Javi...
(Dirigiéndose a Maca)
Todas: Jajajaja (Estalló una nueva carcajada por parte de todas, Laura era así, salió en
cualquier momento con cualquier cosa)
M: Laura, si es que eres un encanto (Le dijo Maca, dándole un pequeño apretón que
terminó con un beso en la mejilla. Se sentía feliz por la reacción de todas sus amigas, la
verdad es que nunca hubiese esperado menos de ellas. Y eso, precisamente es lo que no
hubiese querido perder por nada del mundo)
Eva: Maca, ojito a ver si le tengo que decir a Javi que tenga cuidado contigo... (Se rió
Eva intentando sonrojar más aun a Laura, que entre el alcohol y el beso de Maca, estaba
ya bastante colorada...)
M: Bueno, bueno dejar de meteros con la niña, venga te toca a ti Esther (Dijo Maca
tendiéndole el vaso, mantuvieron la mirada durante un segundo, cuando Esther cogió el
chupito, la sonrió con dulzura. Intentando trasmitirle muchas cosas con este gesto, que se
vio recompensado con una franca y amplia sonrisa por parte de Maca)
E: Venga vale, disparar (Reto Esther)
... a cada paso 14

Eva: Muy bien (Eva tenía cierta expresión de revancha en la mirada) A ver, a ver...
Luis... (Al oír aquel nombre la expresión de Esther cambio totalmente, su sonrisa
desapareció al instante, frunció el ceño y apretó la mandíbula)

En ese mismo instante, pareció que el destino se apiadaba de ella, por que su móvil
comenzó a sonar, pero ante el nombre de la persona que hacía aquella llamada solo una
palabra, casi susurrada, salió de sus labios “Mierda...” se levantó y entró en el salón para
mantener aquella conversación sin que las demás la escuchara

L: ¿Que ha pasado? (Pregunto Laura. El resto se miraba sin saber que contestar)
C: No lo sé Laura, no lo sé (La primera en contestar fue Cruz, Maca no podía evitar
mirar a la puerta por donde había salido Esther, preguntándose que estaba pasando)

En el salón Esther mantenía una difícil conversación

E: Luis... Ya te dije ayer que no tengo ninguna intención de volver a hablar contigo...
Pero tú de que vas... (Su tono iba aumentando a medida que la conversación iba
avanzando) Eres un... CABRON... no te preocupes mañana mismo saco “MIS” cosas de
“TU” casa... y por mi te puedes ir a la MIERDA... (Tras colgar su teléfono, lo lanzó
contra el suelo, haciéndolo añicos)
M: Esther... (Pregunto Maca desde la puerta de la terraza, el tono de la última parte de la
conversación había sido tan elevado que fue inevitable que sus amigas lo escucharan, y
salieran corriendo hacia el salón para ver como estaba su amiga) Esther... ¿estás...? (No
puedo terminar al ver que Esther empezaba a temblar y comenzó a derrumbarse por un
llanto desconsolado. Maca consiguió agarrarla antes de que cayera al suelo) Tranquila
niña, shuuu... tranquila (Esther no paraba de llorar de un modo desconsolado, y se
abrazaba a Maca con tantas fuerzas, hasta el punto de asustarla)
C: A ver Esther (Dijo Cruz al cabo de un rato intentando que la enfermera soltara a la
pediatra y se tranquilizara)- ¿Qué ha pasado?
E: Pues... snif, snif (Empezó a decir, soltando a Maca, y provocando en ella una enorme
sensación de vació) Pues... resulta que hace cosa de una semana, le... le pille, le pille... en
nuestra cama con otra. Y no solo me engaño... sino que encima... encima me dijo que era
culpa mía... que yo era... muy mala... mala en... en la cama

Eva: Menudo cabronazo (Espeto Eva) Pero quien coño se cree que es, ese, ese hijo d...
C: ¡Eva! (La cortó Cruz) Sigue Esther... (Tratando de animar con una pequeña sonrisa a
la sollozante enfermera)
E: Pues esa noche el se fue... con ella. Y no he sabido nada de él en estos días (Estaba
más tranquila y trataba de contarles lo que había pasado con tranquilidad) Ayer me llamó
durante mi turno, me dijo que iba a volver a casa, yo le he dije que muy bien que cogiera
sus cosas y se largase con ella. Entonces a empezado a reírse y me dijo que estaba muy
confundida... que si alguien tenía que irse esa era yo, que no era mi casa que era la suya...
cuando la alquilamos la pusimos a su nombre porque para su trabajo le venía bien y
ahora resulta que...
L: Es un autentico cabrón (Soltó Laura que se le había pasado la borrachera por
completo)
E: ¿Que voy a hacer, que demonios puedo hacer? (Dijo Esther desesperada y
comenzando a llorar de nuevo. Las chicas la miraban sintiendo autentica lástima por ella.
Maca estaba con la mirada perdida apretaba los puños con fuerza)
... a cada paso 15

M: Lo que vas a hacer (Dijo por fin tratando de controlar su rabia) Es ir mañana a
primera hora a esa casa a recoger tus cosas, te quedas aquí conmigo (Soltó ante la mirada
de asombro de todas)
E: Maca no puedo, es tu casa (Esther había parado de llorar y miraba con agradecimiento
a Maca)
M: Claro que puedes, esta casa es enorme para mi sola, tiene cuatro habitaciones tu solo
ocuparías una. Además no es la primera vez que vives aquí, ¿no? (En realidad pensaba
que le encantaría que compartiera su propia habitación, pero eso no lo diría nunca)
E: Pero, Maca...
M: Nada, nada, no hay nada más que hablar (Sentenció con mucha firmeza) Te vienes y
ya está, me vendrá muy bien tu compañía de verdad (Añadió casi en un susurro)
E: ¿Seguro? (Pregunto con timidez Esther)
M: Seguro (Afirmó Maca con una amplia sonrisa) Y ahora todo el mundo a la cama que
son las tres de la mañana y vosotras entráis a las 8 (Terminó mirando a Eva y Laura)

Las otras tres amigas habían escuchado la conversación entre Maca y Esther con atención

L: Ay, madre es verdad... mañana me voy a quedar dormida encima de Javi (Soltó Laura,
este comentario volvió a provocar la carcajada de las chicas. Laura volvió a sonrojarse)
Lo digo porque tengo ronda con él (Intentó aclarar provocando más risas aun) Bueno
vale, me voy a la cama (Miró a Esther y la abrazó impulsivamente) Que se vaya a la
mierda Esther, que se vaya a la mierda (Le dijo al oído y se levantó)
M: Tú y Eva a la del fondo ya sabes la vuestra, os he dejado unas camisetas para que las
utilicéis de pijama (Dijo Maca poniéndose de pie)
L: Gracias cielo (Le dijo Laura abrazándola) Me encanta que hayas vuelto, de verdad
M: Lo sé Laura y yo estoy encantada de haber vuelto (Le dijo separándose un poco y
sonriéndole) Mañana iré al hospital para veros
Eva: Muy bien, pues nos vemos allí (Dijo Eva dándole un beso en la mejilla) Así te
podré presentar a Fran (Añadió y se fue a la habitación con Laura)
M: Bueno, vosotras dos tenéis las otras dos habitaciones cada una la suya, como siempre
(Dijo Maca)
C: Yo mañana no trabajo, libro (Dijo Cruz, poniendo carita de pilla)
E: Yo entro de noche (Añadió Esther, que tenía mucho mejor aspecto ahora que sabía
que iba a ser de ella)
M: Jajaja... imagino que eso quiere decir que queréis tomaros la penúltima (Dijo Maca
levantando una ceja y dirigiéndose hacia la terraza)
C y E: Claro... (Dijeron Cruz y Esther a la vez con una risita)
M: Vale, vale... (Dijo Maca)

Estuvieron otro ratito hablando, riéndose, recordando viejas anécdotas. Hasta que a Cruz
se le ocurrió decir:

C: Me apetece una copa


M y E: Ni de coña (Dijeron Maca y Esther a la vez, lo que provoco una sonrisa en la
cirujana)
C: ¿Por qué no?, una pequeñita (Quería meterse un poco con ellas)
M: Pero, tú quieres que tu marido me mate, me ha hecho prometerle que no te iba a dar
nada de alcohol (Dijo Maca, con una sonrisa)
C: Sí, eso es muy propio de él (De pronto pareció darse cuenta de algo) Pero ¿Cuándo
has visto tú a Vilches?
... a cada paso 16

M: ¿eh...? (Maca acababa de comprender que había metido la pata) Ah, he llegado
pronto y le he visto antes de reunirme con vosotras) Mintió
E: Maca (Dijo Esther, estaba muy seria) Eso no es posible, Vilches y yo estuvimos con
unos análisis hasta pasadas las nueve

“Mierda, mierda... encima me han pillado mintiendo.” No sabía como podía haber sido
tan tonta. Era consciente que tenía que decirles la verdad ya no le quedaba otra salida y
eso le resulta muy doloroso. “¡Joder!” Exclamó aunque en voz baja, se puso de pie, se
acercó a la barandilla y se apoyó dando la espalda a sus amigas “ No lo entendéis” Dijo
en voz baja, no quería que sufrieran por ella, pero no podía mentirles, no se lo merecían

C: Mírame Maca (Cruz se había puesto de pie y estaba justo a su lado) Dime, la verdad
Maca ¿Por qué no querías vernos?
M: Claro que quería veros (Al darse la vuelta Maca, pudo ver en los ojos de Cruz, algo
que nunca había visto en la mirada de su amiga... era miedo. Cruz siempre había sido la
más fuerte de las cinco, y ahora veía en su mirada que tenía miedo, y era miedo por lo
que Maca aun no había dicho, pero ella ya empezaba a intuir)
C: Maca... (Dijo Cruz en un susurro) Por favor
M: Vale (En ese momento miró hacía la mesa, Esther estaba sentada con la mirada baja,
ella también había intuido algo y también tenía miedo de que su sospecha fuera cierta.
Maca cogió a Cruz de la mano y la llevó a la mesa, quería que estuviese sentada cuando
le diera la noticia. Y por otra parte Maca necesitaba estar un poca más cerca de Esther)
Veréis, hace algo más de dos meses empecé con algo de cansancio, algo de fiebre,
después vinieron las molestias intestinales, no conseguía aguantar nada en el estomago.
Estuve así un tiempo. Al principio pensaba que me había intoxicado, pero al paso de los
días las molestias aumentaban (Quería contarles las cosas como fueron, porque no
encontraba otra forma de contárselo. Sin quererlo se trasportó en su recuerdo a aquel día)

Estaban en el consultorio, eran ya las cinco de la tarde y llevaban sin parar desde la
ocho de la mañana. Había sido un día duro y bastante agotador. Cris estaba con ella.
Maca estaba muy pálida tenía fuertes dolores abdominales que había conseguido
dominar hasta ese momento

Cris: Maca me da igual lo que digas (Le decía Cris) Ahora mismo vamos a que te vea
Philip y te haga unas pruebas
M: Cris, no hace falta yo soy médico y sé que estoy bien (Afirmaba aunque casi estaba
doblada por el dolor)
Cris: No se te ocurra decirme que estas bien (Había levantado el tono y la miraba con
enfado. Maca no le quedaba otra que admitir que no estaba bien)
M: De acuerdo vamos para... (No pudo terminar la frase en ese mismo momento el
mundo alrededor se puso negro y solo oyó por un instante la voz de Cris llamándola de
un modo desesperado)

M: Acabe ingresada en el Hospital Universitario de Calcuta, donde un compañero que


colaboraba con nosotros en la consulta, trabajaba como internista (Continuaba la historia,
sin atreverse a mirar a las dos personas que la escuchaban con el corazón en un puño) Se
pasaron más de tres días haciéndome todo tipo de pruebas, hasta que al final dieron con
la causa de mis dolores
... a cada paso 17

Philip: Hola Maca (Volvía a estar en Calcuta, en la cama de aquel hospital. Cris estaba
con ella sujetándole la mano, mientras Philip trataba de decirme lo que pasaba, pero sin
ser capaz de mirarla) Verás las pruebas nos dicen que lo que tienes es...
M: Philip por favor suéltalo ya (Le pedía ya cansada de la espera)
Philip: Maca... es leucemia, LLA. (Conseguía decir por fin)
Cris: ¿Que?, no, no, no puede ser (Aquello no salía de su boca, sino de la de la persona
que tenía al lado. Cris estaba muy pálida y apretaba con más fuerza la mano de Maca)
Tiene que estar mal
M: Cris... (Conseguía decir Maca tratando que su amiga la mirase, tenía autentico
pavor reflejado en la mirada) Tranquila Cris, todo ira bien...

Después de darle muchas vueltas habían decidido que lo mejor era volver a Madrid,
para Maca iba a ser mejor tener cerca a sus amigos en ese difícil momento. Además en
Madrid estaba uno de los mejores especialistas del mundo en este campo, y coincidía
que este era su amigo y estaba casado con una de sus mejores amigas

En el aeropuerto de Calcuta

Cris: Tienes la cita a las cuatro hora de allí (Le recordaba Cris)
M: Lo sé no te preocupes (Respondía Maca distraídamente) Te llamaré en cuanto salga
de allí
Cris: Deberías decírselo a ellas (Volvía a insistir Cris) Vas a necesitarlas a tu lado
M: Cris ya hemos hablado de ello, no pienso decírselo a nadie más. Yo puedo sola
(Decía tercamente)
Cris: Vale, vale como quieras Maca... (Cris ya se había cansado de esa discusión, había
decidido que llamaría a Esther en cuanto Maca subiera a ese avión, aunque se enfadara
con ella y no volviera a hablarle, pero no pensaba dejar que Maca estuviera solo en
Madrid. No señor, no pensaba dejar que estuviera sola, y sabía que la persona que más
falta le hacia a ella era precisamente Esther)

En la terraza reinaba el silencio, Maca era incapaz de mirarlas, no era capaz de ver lo
mismo en ellas, que hace solo unos días había visto en la cara de Cris, no podía. Otra vez
no, no podía hacerles eso otra vez... De pronto noto que alguien se acercaba y la
abrazaba, fuerte y firmemente, como si tuviera miedo a que se les escapara de entre las
manos. Ese perfume, su aroma que lo llenaba todo. Esther la estaba abrazando

A medida que escuchaba la historia de Maca, Esther iba siendo consciente de la noticia
que iba a recibir. “Esto no puede ser verdad” se decía para si “no por favor, no...” Fueron
sus únicos pensamientos ante la confirmación de la noticia. Se puso de pie y abrazó a
Maca como si con ese abrazo pudiera evitar que aquello fuera cierto. Grandes lágrimas
silenciosas acariciaban su rostro y empezaban a empapar el hombro de la persona que
estaba bajo su abrazo

Maca notaba aquellas lágrimas en su hombro, no podía soltar ese abrazo, sabía que en
cuanto lo hiciera vería dolor en aquellos ojos, con los que tanto había soñado, que se veía
incapaz de hacerlo. Apretó más fuerte

Cruz, entre lágrimas, contemplaba aquella escena. No podía creer que todo aquello fuera
real, no podía serlo. Buscó con la mirada la de Maca, quería decirle que todo estaría bien,
que ella y seguro que las demás estaría hay... Sí que, que Vilches lo arreglaría, sí su
marido lo haría, que... Pero Maca no la miraba tenía los ojos cerrados
... a cada paso 18

M: Esther... (Consiguió decir, aun no había podido abrir los ojos, pero sabía que tenía
que decirles aquello era el momento) Esther, venga tengo que deciros una cosa

Esther al escuchar aquello se apartó un poco y miró a Maca, aun tenía la cara empapada
por las lagrimas y los ojos empañados con nuevas... En ese momento Maca consiguió
abrir los ojos, estaba muerta de miedo por lo que podía encontrar en la mirada de sus dos
mejores amigas, pero estaba muy segura de lo que tenía que decir y quería demostrárselo
a ellas

M: Mirar, sé que esto es duro, lo sé... Yo no quería decíroslo... ni siquiera quería veros...
porque no quería... no podía veros sufrir. No podía haceros daño otra vez. Y sabía que
vosotras os daríais cuanta que algo no estaba bien. Me conocéis mejor que nadie... (Las
miraba y veía todo aquello que temía, pero también veía en ellas el cariño que la tenían,
siempre habían cuidado de ella, siempre) No quiero decir que no vaya a ser duro, porque
lo será... pero os aseguro que eso no va a ser mi vida (Les dijo mirándolas primero señalo
el abultado abdomen de Cruz, y señalándolo añadió) Eso va ser mi vida, ver crecer a mi
sobrino... (Le sonrió, después miró a Esther, quería acariciarla, tranquilizarla, pero se
conformó con hacerle un guiño cariñoso) Verte feliz, va a ser mi vida (Pasaba su mirada
de una a otra) Y luchar va a ser mi vida, luchar con toda mi alma. Una vez os lo prometí
y pienso mantener mi promesa

Tanto Cruz, como Esther se abrazaron a Maca. Las dos sabían todo lo que significaba esa
enfermedad, pero a la vez, al ver ese brillo, en los ojos de la pediatra, ese brillo lleno de
fuerza, de determinación, supieron que iba a cumplir cada una de las palabras que había
pronunciado. Ella siempre lo hacía, cumplía todas sus promesas

Al rato, se despidieron y cada una se fue a su habitación. Ninguna de las tres podría
dormir mucho aquella noche, sin quererlo, las tres recordaban el momento más doloroso
desde que se conocían:

Todo iba bien en su vida cotidiana, Esther y Eva terminaron enfermería y empezaron a
trabajar en el central. Eva en la unidad del samur y Esther en urgencias. Laura también
terminó su carrera y encontró un trabajo en servicios sociales, al tener tantas amigas
dedicadas a la sanidad, fue inevitable que se planteara crear una unidad estable en
algún hospital. El proyecto fue aprobado y Laura consiguió una plaza en el central. A su
vez Maca y Cruz, realizaban sus respectivas residencias, la primera en la unidad de
pediatría, especializándose en pediatría de urgencias. Y la segunda en cirugía. Las
casualidades de la vida hicieron que todas trabajaran juntas en el mismo hospital, cosa
que las hacía sentirse muy felices

Pero es cierto que la vida da muchas vueltas, un año antes de terminar su residencia, los
padres de Maca murieron en un terrible accidente de aviación. Cuando aquel abogado
le comunicó la muerte de sus padres Maca sintió que el mundo se hundía bajo sus pies.
Pasó dos días como una autómata, fue a Jerez asistió a aquel entierro, ayudada por sus
amigas y Carmen recogió las cosas de sus padres y cerró aquella casa. No quería volver
nunca allí, no podía, no se veía capaz. Carmen se quedaría al cuidado de la casa, Juan,
el marido de Carmen, al cuidado de las cuadras y caballos y Jero, su primo al frente de
las bodegas. Y así se despidió, no solo de sus padres, de su amor y respeto, sino también
de la tierra que adoraba y siempre llevaría con ella
... a cada paso 19

Al llegar a Madrid se metió en su habitación y no había forma de que saliera de allí, no


quería comer, no contestaba las llamadas de Fernando, que estaba en Estados Unidos y
no había estado con ella durante el entierro. No atendía a nadie ni a nada. Cruz y Esther
estaban muy preocupadas por ella y no se apartaban de la puerta de la habitación de
Maca por si esta les podía pedir cualquier cosa. Sabían que no había llorado la muerte
de sus padres, y ellas mejor que nadie sabían lo importante que era llorar esa pena. Así
que la tercera noche, decidieron tomar medidas, le prepararon un caldo y entraron es
esa habitación en penumbra

E: Maca cariño (Dijo Esther acercándose a la cama de su amiga) Cariño, tienes que
comer algo (Dijo mientras Cruz, dejaba la sopa en la mesilla, Maca miraba hacia la
pared, ni siquiera se movió al notar que sus amigas se sentaban en su cama justo a su
lado)
C: Maca... venga cielo, la sopa esta calentita (Le decía Cruz)

Esther empezó ponerse nerviosa, Maca no daba muestras de escucharlas no decía nada,
ni siquiera se movía. En un acto reflejo encendió la luz de la habitación, lo primero que
vio fue el bote de tranquilizantes que el médico le había recetado para que pudiera
dormir algo, estaba casi vació...

E: Mierda (Soltó de pronto) Maca, Maca de pie, vamos de pie


C: ¿Esther...? (Pregunto Cruz, pero se calló en el mismo instante que esta le enseñaba
aquel pequeño bote) Voy a llamar una ambulancia (dijo saliendo de la habitación...)
E: Corre (Le dijo tomándole el pulso a su amiga, un pequeño suspiro de alivio salió de
sus labios al encontrar el débil pulso. Tenía pulso, pero no respiraba. La tumbó en el
suelo de la habitación y comenzó a hacerle el boca a boca. De pronto el pecho de Maca
empezó a subir y bajar lentamente) Muy bien Maca, venga despierta ( Le decía dándole
pequeños golpes en la cara. Aquellos ojos marrones se abrieron ligeramente)
M: Esther... (Dijo en un susurro) Yo..
E: Shuuu, (Le dijo con suavidad) Hay que ponerse de pie, venga (Esther consiguió, con
mucho esfuerzo ponerla de pie)
M: Tengo mucho sueño (Decía Maca)
E: Pues ahora no es momento de dormir (Le grito Esther, los nervios pudieron con ella.
No iba a permitir que Maca muriera. En ese momento entro Cruz en la habitación, tomo
a Maca por el otro brazo y fueron hacia el salón)
C: Ya están de camino, viene Eva (Dijo)
E: Hay que hacer que vomite (Pensó Esther en voz alta) Vamos a la cocina (Recordó un
truco casero, que hace años le enseñaron en un cursillo de primeros auxilios. Abrió el
grifo de agua caliente y cuando esta empezó a salir bien caliente, lleno un vaso al que
añadió un gran puñado de sal) Venga Maca, tienes que beber esto
M: No. No quiero (Respondía su amiga con voz de niña pequeña) Quiero dormir
E: Maca... (Elevando el tono, no quería que se le notase el miedo que tenía) Mírame, te
vas a tomar esto ahora mismo... (Cuando Maca miró aquellos ojos y vio que en ellos
había una suplica, afirmó lentamente con la cabeza. Esther le aproximo el vaso a la
boca y le obligo a dar un gran trago. En cuanto aquel liquido caliente paso por su
esófago, provoco una fuerte arcada. Maca vomitó una gran cantidad del contenido de su
estomago. Esther le llevó de nuevo el vaso a los labios)
M: No por favor (Suplicó)
C: Maca, es por tu bien (Le dijo Cruz. Con el segundo trago todo el contenido del
estomago de Maca quedó en el fregadero. En ese momento llamaban a la puerta)
... a cada paso 20

Eva y el resto de la unidad del Samur, se hizo cargo de la situación. Esther y Cruz se
pusieron en un segundo plano. Vieron como le cogían una vía, Eva se empeñaba en que
su amiga la mirara y no se durmiera. “Vamos niña, vamos...” le decía.

La llevaron al Central, y mientras le hacían una serie de pruebas y un segundo lavado


de estomago, Cruz, Eva y Esther, esperaban en la puerta impacientes. Esther iba de un
lado a otro, murmuraba algo en voz baja sin poder estarse quieta

Eva: Esther... (Le dijo Eva poniéndose de pie y frenadota) Se pondrá bien, le has
salvado la vida
E: ¡Es imbécil Eva! (Explotó) Imbécil... si no (No podía ni pensarlo, si no se hubiesen
decidido a que hablara con ellas, ahora. No podía ni creérselo)

En ese momento salió Vilches de aquella sala, Cruz le había llamado de camino al
hospital y había conseguido entrar para ver como estaba. Cruz se abrazó a él

V: Tranquila cariño (Le dijo con voz suave, acariciándola la espalda) Ya está fuera de
peligro. Menos mal que la habéis hecho vomitar, la habéis salvado

Cruz lloraba en el hombro de Vilches, y Esther al notar las lágrimas en sus ojos apartó
la mirada, conteniéndolas. Eva la abrazó

E: Podemos verla (Pregunto Esther, tras soltarse del abrazo de Eva y agradecérselo con
un beso en la mejilla)
V: Está dormida Esther, va a dormir toda la noche del tirón... (Vilches sabía que por
mucho que le dijera ninguna de las tres pensaba moverse de allí, así que las dejó entrar
en la habitación)

Al entrar en la habitación la vieron que estaba placidamente dormida en posición fetal.


Cruz se acercó a ella y la dio un beso en la mejilla. Eva estaba justo a su lado cuando
empezó a sonar su busca. Tenía que irse una urgencia, le apretó un poco el brazo a su
amiga tendida y salió corriendo hacía la unidad del Samur

Esther permanecía algo apartada, Cruz al notarlo le tendió la mano

C: Acércate, venga (Le dijo. Esther al ver la carita de Maca, no pudo reprimir apartarle,
con un suave gesto, un mechón de pelo que se le había soltado y se lo colocó detrás de la
oreja, rozándole con ese gesto levemente la mejilla)
E: No te puedes imaginar el susto que nos has dado ( Le dijo en voz suave) No se te
ocurra volver a hacer algo parecido, ¿eh? (Añadía con la voz entrecortada y con la
mirada empapada. Hasta ese mismo momento no había soltado toda aquella tensión
acumulada. En ese instante notó como Cruz la abrazaba, ese gesto hizo que se
derrumbase, no pudo evitar un llanto descontrolado)
C: Shuuu, tranquila, niña... suéltalo... (La voz suave de Cruz la reconfortó y le dio animo
para enderezarse un poco)
E: Cruz, si le pasa algo, yo no puedo... si a ella le pasara algo malo... (Volvía a llorar y
esconder su cabeza en el hombro de Cruz)
C: Ya está Esther, ya está... está bien (Le decía acariciándole la cabeza)
E: No lo entiendes Cruz (Dijo Esther mirándola) Si a ella le pasa algo, yo me muero
Cruz... la, la quiero (Consiguió decir y volvió a esconderse bajo el abrazo de su amiga)
... a cada paso 21

C: Esther. Mírame (Le dijo en tono suave. Cuando esta levanto la cabeza, le dijo) Lo sé
Esther... lo sé (En sus ojos Cruz vio mucha determinación y supo que era cierto)
E: Sí, pero no puede ser (Dijo separándose de Cruz, y cogiendo la mano de Maca se
sentó en la butaca al lado de su cama) Ella se va a casar con Fernando... (Susurró casi
para si. Cruz sintió lástima por su amiga. Desde hace bastante tiempo sospechaba lo
que Esther sentía por Maca, igual que sospechaba lo que Maca sentía por Esther, pero
ella no podía hacer nada no podía meterse, como Esther decía Maca se iba a casar,
aunque Cruz creyese que iba a ser el mayor error de su vida)

Varias horas después Maca empezó a despertar, no reconocía aquella cama, ni esa
habitación. Miró su mano, noto otra mano entrelazada con la suya, buscó a la
propietaria de aquella mano. La vio allí recostada en la misma cama, con la cabeza
sobre el brazo libre. Al verla allí una leve sonrisa apareció en su rostro, y casi sin darse
cuenta se puso a acariciar la mano que tenía entre sus dedos

De pronto, la expresión de su rostro cambio, empezó a recordar el día anterior. La


tristeza, desesperación, la soledad... recordó aquel frasquito, ella solo quería dormir,
necesita dormir, primero fue una, pero no le hizo nada... ella quería olvidar, se tomo
otra y después otra y después otra... quizás así olvidaría

Otra imagen le vino a la cabeza, Cruz y Esther estaban allí, una imaginen inundó su
memoria, la mirada de Esther, esa suplica en ella. Algo dentro de Maca se reveló, ¡que
había hecho!. Se había rendido, por primera vez se había rendido. Y esa mirada le
volvía a darle fuerzas, iba a luchar, no se rendiría nunca más ante nada

Cruz se despertó en ese momento, vio a Maca y se acerco lentamente a ella

C: Buenos días guapa (La saludó, dándola un beso en la mejilla)


M: Hola (Respondió Maca sonriéndola)

En ese instante Esther se despertó, miró a Maca y a Cruz, su expresión demostraba que
estaba algo descolocada. De pronto bajo la mirada a su mano, no había soltado la de
Maca en toda la noche. En ese momento con gran pesar por su parte, su mano liberó su
presa. Maca al notar esa separación bajo la mirada hacía su mano y sintió como si le
faltara algo

E: ¿Cómo estás? (Le pregunto Esther devolviéndola a la realidad)


M: Bien (Susurró) Lo... lo siento mucho (Añadió en el mismo tono)
C: Maca, si quieres disculparte míranos a la cara por lo menos (Le dijo Cruz con
firmeza. Maca levantó la mirada y la paseo de una a otra. Podía ver lo efectos de
aquella noche en sus rostros, se sintió terriblemente culpable)
M: De verdad, lo siento (Afirmó) Nunca, nunca volveré a hacer algo parecido, lo
prometo (Cruz se abrazó a ella con mucha fuerza)
C: Como se te ocurra volver a intentarlo te las vas a ver conmigo (Le dijo al separarse
un poco de ella) Me has oído bien verdad (Maca afirmo lentamente con la cabeza)

En ese momento se abrió la puerta y entraron Laura y Eva en la habitación. Al terminar


su turno Eva había ido a buscar a su prima y camino del hospital le contó lo que había
pasado aquella noche. Laura estaba muy pálida y muerta de miedo al entrar en la
habitación. Al ver a Maca la abrazó con fuerza, se separó un poco y le dio un fuerte
golpe en el brazo
... a cada paso 22

M: Au, Laura... que duele (Le dijo frotándose el brazo donde había recibido el golpe)
L: Más te debía doler... como se te ocurre hacer eso (Le gritó tenía los ojos inundados
por la lágrimas y estas empezaron a salir) ¿Qué pasa Maca... eh?, que tú estás sufriendo
y si nos haces daño a nosotras da igual, ¿es eso? (Laura estaba siendo totalmente
sincera, ella siempre decía las cosas como las sentía, nunca se callaba) ¿Cómo
demonios crees que nos hubiésemos sentido nosotras, si tú... si... eh?, ¿Cómo...?

Maca miró a sus amigas y todo lo que sentía en ese momento la desbordó y comenzó a
llorar como si no tuviera consuelo posible. Lloró por todo, por la perdida, la injusticia,
por el miedo... por el dolor de esos días. También lloró por la impotencia que la había
llevado a la desesperación sin saberlo. Lloró por querer olvidar y por poder olvidar a la
vez

Al cabo de un rato consiguió tranquilizarse un poco, las demás la miraban preocupadas

Eva: Maca... (Empezó Eva pero fue incapaz de seguir hablando, tenía la cara empapa
por las lagrimas, no podía ver sufrir así a su amiga)
M: Lo siento (Consiguió decir por fin) Lo siento, lo siento mucho. Yo no quería... no sé...
(Las otras la miraban con un nudo en la garganta) Pero no podía... solo quería dormir,
pensé que si dormía me olvidaría... no lo sé, ni pensé
E: Maca si necesitabas hablar, nosotras... (Empezó Esther, estaba sentada en la cama.
Maca la corto)
M: No, no quería hablar... si hablaba sería más real (Dijo mirándola) Me siento tan
culpable, y tan impotente, no quería... (Se enderezó como pudo) Lo prometo, nunca haré
nada parecido, lo prometo no me voy a esconder más de verdad. Lo prometo

Se despertó sobresaltada, aquella vez el dolor era intenso, intentó encogerse para
mitigarlo un poco, pero esta postura no parecía que no sirviese de mucho, porque aquella
punzada volvió insistentemente. Se notaba empapada por el sudor, provocado por el
dolor

Miró el despertador, las siete. Se levantó y fue al baño, abrió el botiquín buscando los
calmantes que paliasen ese dolor. Llenó un vaso de agua, pero en ese preciso momento
otra aguda punzada la hizo perder las fuerzas, el vaso se le calló de las manos estallando
en mil pedazos sobre el fregadero. Un trocito de cristal le produjo un corte en la palma de
la mano. Pero Maca no se dio ni cuenta se encogió ante dolor y quedó de rodillas en el
cuarto de baño

L: Maca (Ese momento alguien entró en el baño y la vio en esa postura. Era Laura se
agachó a su lado. Maca no pudo ni mirarla en ese momento)
M: Agua... Laura (Le pidió sin poder levantar la cabeza. Laura cogió el otro vaso, lo
llenó de agua y se lo dio. Maca se tomó dos pequeñas píldoras. Pasados unos minutos su
cuerpo comenzó a relajarse, el dolor fue remitiendo poco a poco) Gracias (Consiguió
decir mientras se ponía en pie. Laura instintivamente la agarró y la ayudó a llegar a la
cama)
L: Maca, que... (Sus ojos vieron la sangre en la mano de su amiga, entró de nuevo en el
baño, cogió unas gasas y agua oxigenada del botiquín. Cuando iba a cerrar la puerta del
botiquín sus ojos se fijaron en el pequeño bote de calmantes, lo cogió. Algo en ella saltó,
parecía que confirmara una pequeña sospecha. Se acercó a la cama de Maca y se puso a
... a cada paso 23

limpiarle la herida, no era profunda, era solo un pequeño corte. Tras taparlo se quedo
mirando a su amiga)
M: Gracias Laura (Dijo Maca y la sonrió el dolor casi había desaparecido totalmente)
L: ¿Qué pasa Maca...? (Le suplicó) Y no me mientas por favor
M: Laura... (Maca la miró, Laura siempre había sido la más niña de las cinco,
instintivamente todas cuidaban de ella. Era muy dulce, incluso ingenua. Pero siempre
demostraba fortaleza y valor cuando era necesario. La miró a los ojos) Estoy... enferma,
Laura (Vio como las lágrimas aparecían en los ojos de su amiga)
L: Ya... (Miró el frasco que aun conservaba en las manos. Algo en la mirada de Laura le
hizo comprender que no necesitaba más explicaciones)
M: Laura estoy bien... bueno estaré bien, te lo aseguró
L: Lo sé Maca, lo sé (Fijo su mirada en la su amiga. Demostrando esa fortaleza que
Maca agradeció) ¿Ayer estuviste con Vilches verdad? (Maca asintió sin comprender muy
bien) Ayer me pasó el historial de una paciente que el lunes empieza la quimio. No venía
el nombre, pero me resultaba muy familiar, cuando te vi ayer, pensé que podías ser tú,
pero algo en mi no quería creerlo (La miró a los ojos) Me dijo que la paciente no quería
que nadie la acompañase, y que quería que yo no la dejara sola durante la sesión
M: Jaja, este Vilches es muy listo (Dijo Maca dándole un apretón en la mano) Gracias
Laura, y me gusta pensar que vas a estar conmigo
L: Claro que estaré contigo (Le regaló una suave sonrisa) Vilches es muy optimista con
tu caso, ¿te lo habrá dicho verdad?
M: Sí. Me lo dijo ayer (En ese momento se abrió la puerta y asomo Eva)
Eva: ¿Que hacéis de charla?, vamos a llegar tarde (Dijo a Laura) ¿Pasa algo?
L: No, no te preocupes (Contesto Laura, le dio un beso en la mejilla a Maca) Venga
descansa, nos vemos luego (Y en un susurro añadió) No te preocupes ya se lo digo yo a
Eva
Eva: Ala Maca, hasta luego (Se despidió Eva desde la puerta)
M: Gracias chicas (Sonrió a Laura...) Gracias por todo
L: Hasta luego (Laura salió de la habitación)

Maca oyó como se cerraba la puerta de la calle, poco después cerraba otra vez los ojos y
se quedaba dormida

A las 11 un ruido procedente de la cocina la volvió a despertar, se puso de pie y salió de


su habitación. Esther estaba en la cocina, peleándose con la cafetera y con la tostadora.
Una sonrisa subió traidora a los labios de la pediatra al verla toda entretenida con el
filtro, intentando ponerlo pero al revés. Se mordía la punta de la lengua, como siempre
que intentaba concentrarse en una tarea. Llevaba suelta su rizaba melena, que se
empeñaba en mantener controlada detrás de las orejas, pero había algún mechón rebelde
que se oponía a quedarse en su sitio. Solo llevaba puesta la camiseta, que Maca le había
dejado para dormir, y unas braguitas de colores, sus piernas desnudas, llamaron la
atención de Maca. Un picor en la pierna izquierda hizo que Esther empezara a rascarse
con el pie derecho. Esa postura provocó en Maca un escalofrió que le recorrió todo el
cuerpo. No podía apartar los ojos de aquella mujer, pero sabía que si seguía ahí mucho
tiempo acabaría por descubrirla. Se aproximó lentamente hacía ella y colocándose detrás
de ella, tomó las manos de Esther, para robarle el filtro y así sacarla de su apuro

M: Si intentas meterlo así, no lo vas a conseguir nunca (Le dijo con voz suave,
susurrándole cerca del oído)
E: Jajaja, es que hoy no quiere meterse en su sitio. Jaja (Contesto divertida. Quería evitar
que Maca notase el pequeño temblor, que había provocado aquel roce en sus manos y ese
... a cada paso 24

susurro sobre su cuello. Se dio la vuelta quedando frente a frente con la pediatra. La
mirada de Esther no pudo evitar dirigirse por unos segundos a los labios de Maca, esta se
mordía ligeramente el labio inferior. Gesto que provoco un nuevo temblor en la
enfermera)
M: ¿Tienes frío? (Le preguntó Maca al notar que Esther volvía a temblar ligeramente)
E: No... bueno un poco (Mintió esta y volvió a sonreír)
M: Deberías ir a ponerte algo de ropa, no sea que te resfríes (Le dijo Maca, ella también
tenía una sonrisa en los labios)
E: Sí debería... (Dijo la enfermera. Pero ninguna de las dos se movió un milímetro que
pudiera romper ese pequeño contacto)

Desde el pasillo Cruz las miraba, sonreía con dulzura, a verlas así. Ella hubiese dado
cualquier cosa porque sus amigas fueran capaces de reconocer sus mutuos sentimientos.
Recordó el día que hablo con Esther después de que esta recibiera aquella carta de Maca

Eran finales de Marzo, había sido una guardia nocturna bastante dura. Un grave
accidente de autobuses había provocado una ajetreada noche. Cruz se pasó operando
casi seis horas seguidas, y Esther se pasó toda la noche de un lado a otro, de una
operación a otra. Totalmente volcada en su trabajo

Cerca de las seis las cosas se calmaron bastante. Y Cruz se acercó a su amiga para
invitarla a un café. Esther de pronto se quedó parada y pareció que el mundo se le caía
encima. Tuvo que apoyarse en la pared para no caer al suelo

C: Esther, Esther, ¿estás bien? (Le preguntó Cruz algo asustada al ver la palidez de la
enfermera)
E: Sí Cruz, estoy, estoy agotada no es más que eso (Le dijo sin mirarla)
C: Deberías acostarte un poco, no has parado en toda la noche. Tienes que estar muerta
(Respondió la cirujana, tomándole la muñeca para ver su frecuencia cardiaca, la noto
algo más rápida de lo habitual) ¿Esther, estas nerviosa?
E: Solo es cansancio. Si me acuesto un poco estaré bien (Susurró, pero con poca
convicción. Su amiga levantó una ceja en modo de interrogación. Esther sabía que eran
pocas las cosas que se le escapaban a Cruz) Está bien Cruz, pero no es el momento (Le
dijo) ¿Podemos desayunar juntas?

Así a las ocho en punto al terminar su turno se fueron a una cafetería que no estaba muy
lejos del hospital, para poder desayunar

C: A ver, cuéntame (Le dijo Cruz, una vez que les habían servido los cafés y las tostadas
que habían pedido)
E: Verás hoy, bueno ya ayer, he recibido carta de Maca (Dijo Esther con la cabeza
baja)
C: Ya (Cruz se lo imaginaba, ella había recibido una llamada desde Calcuta, el mismo
día que Maca le había mandado la carta Esther...) ¿Y... te habla de Cris? (Le preguntó
intentando ayudar a su amiga a que pasara aquel trago)
E: Tú, tú lo sabías... (Le preguntó sorprendida y con los ojos muy abiertos)
C: Si, veras hablamos hace unos días (Le dijo tratando de aparentar indiferencia)
E: Ah (Dijo Esther mirando su taza)
C: ¿Ah... qué? (Cruz sabía que esa conversación no le estaba resultando nada fácil a la
enfermera) A ver Esther, ¿Qué es lo que te molesta?
E: No me molesta nada (Se defendió Esther)
... a cada paso 25

C: Ya (Respondió Cruz, obligó a Esther que la mirara)


E: No es que me moleste Cruz. Es que no creí que a Maca le gustaran... le gustaran las
mujeres (Dijo Esther ruborizándose. Cruz sonrió)
C: Esther a Maca se le notaba a la legua... (Iba a decir “que estaba enamorada de ti”,
pero se controlo. Aunque Cruz lo creía firmemente no quería crear falsas ilusiones en la
enfermera, además sabía que Esther vivía con Luis y tampoco quería meterse en esa
relación, aunque él nunca le hubiese gustado un pelo)
E: Yo nunca se lo note (Dijo Esther, retirando la mirada de la cirujana) Yo...
C: Esther (La miró con compasión) Sé que a ti te gustaba Maca, siempre lo he...
E: No Cruz (La cortó Esther) Maca no me gusta, estoy enamorada de ella (Añadió casi
llorando) Siempre lo he estado (Cruz se quedó sin habla. Parecía que aquella confesión
más que dirigida a ella e iba dirigida a la propia enfermera)
C: ¿Esther, y Luis...? (Le pregunto Cruz con suavidad)
E: Luis... (Dijo Esther mirando hacía la calle) A Luis nunca le he querido, pero Luis es
estabilidad. Además yo no creía que ella me correspondiese
C: ¡Esther!, Maca te quiere (Le contestó Cruz, se le había escapado)
E: Sí claro que me quiere, pero me quiere como una hermana. Siempre me ha cuidado,
como si fuera su hermana pequeña (Cruz hubiese deseado decirle que eso no era del
todo cierto, pero seguía pensando que no podía meterse, aunque lo desease no podía)

Ahora en aquella cocina veía como aquellas dos niñas con las que había crecido,
compartían aquellos sentimientos aunque no eran capaces de reconocerlos

M: Buenos días, Cruz (Oyó como Maca la saludaba y la sacaba de su ensimismamiento)


¿Quieres desayunar?
C: Sí claro. Esto del embarazo me habré el apetito (Dijo y con un gesto inconsciente se
acaricio la tripa) Este siempre tiene hambre (Maca se acercó a la tripa de su amiga y le
dijo)
M: Oyes a tu madre, ten cuidado que te pone de excusa para comer, como si la cosa no
fuera con ella (Rió, ese comentario le hizo merecerse un pequeño golpe por parte de la
cirujana) Ayyyyyyyy
C: Eso para que te metas con una mujer embarazada, no sabes como nos las gastamos
E: Anda, anda... es que vosotras nunca vais a madurar (Comento divertida Esther, lo que
provocó que la pediatra y la cirujana intercambiaran una mirada cómplice y entre las dos
la cogieran y se pusieran a hacerle cosquillas) Jajaja... Vale, vale (Decía entre risas
Esther) Lo retiro, lo retiro... jajajaja (Esto hizo que las cosquillas parasen, al verse libre
se puso de pie y si dirigió a su cuarto, cuando estaba cierta distancia de ellas se dio la
vuelta y les sacó la lengua. Tras lo cual corrió hacia su cuarto con miedo a que la
volviesen a torturar)
M y C: Jajajajaja (En la cocina Maca y Cruz, no podían parar de reírse. Parecía que el
tiempo no había pasado y estaban el mismo punto que hace unos años, aunque las dos
eran conscientes que muchas cosas habían cambiado desde entonces)
M: ¿Bueno quieres un café? (Le pregunto Maca, acercándose a la cafetera y poniéndola
en marcha, tras poner bien el filtro. Una pequeña sonrisa de dibujo en su cara al recordar
a Esther con la cafetera)
C: Sí gracias (Sonreía también) Oye, ¿has hablado con Jerez?
M: No (Maca suspiró) Debería pasarme a hablar con Jero, pero no tengo mucho ánimo,
pero tendré que ir, uffff
C: ¿Y de... de Fernando has sabido algo? (Preguntó Cruz, mirando a su amiga, no sabía
como iba a reaccionar)
... a cada paso 26

M: Bueno me escribió hace unos años, a los pocos meses de estar allí (Dijo Maca sin
darle mucha importancia. Sirvió dos cafés y acercó a la mesa) Me contaba que se iba a
casar, con una chica de allí de Jerez, que sí quería la vida que él buscaba, parecía
contento y me alegre por él, la verdad es que se merece ser feliz (Dijo desviando la
mirada un poco, aun se sentía un poco culpable por haberle dejado, pero con él nunca
hubiese sido feliz, no querían las mismas cosas)
C: Tú también te lo mereces Maca (Le dijo Cruz, cogiéndole la cara y obligándola a que
la mirara)

Maca hizo un gesto en forma de sonrisa, se puso de pie y le dio un beso en la mejilla a
Cruz. Esa conversación ya la habían tenido años a tras. Le dijo a Cruz que iba a ducharse
y la dejó sola en la cocina. Cruz volvió a sumergirse en sus recuerdos

Solo faltaban unos días para la boda entre Cruz y Vilches, y un día después Maca cogía
el avión destino Calcuta. Las dos amigas estaban en el piso de Maca preparando el
equipaje de esta

C: ¿Te has puesto todas las vacunas verdad? (Echándole un ojo al folleto que le había
dado la ONG a Maca)
M: Sí claro (Dijo metiendo una serie de pantalones de esos de dos piezas, que había
comprado para el viaje)
C: Tienes que tener cuidado con la comida, que a ti el picante no te sienta muy bien
(Dijo Cruz, seguía mirando aquel entupido folleto como si fuera lo más importante.
Maca se dio cuenta que algo no iba bien. Suspiró, dejó la maleta de lado, se sentó al
lado de Cruz y bajó el folleto para poder verle los ojos. Esta no se atrevió a mirar a la
pediatra)
M: A ver Cruz ¿Qué pasa? (Le pregunto obligándola a que la mirase)
C: No pasa nada (Dijo, elevando un poco más de lo necesario la voz. Se levantó y se
acercó a la ventana. Maca la miraba no sabía que decirle. Oyó como Cruz suspiraba y
vio que al darse la vuelta tenía lágrimas en los ojos) ¿Por qué... por que te tienes que ir
tan lejos a ver?
M: Cruz, ven aquí (Dijo Maca, tocando la cama donde Cruz había estado sentada hasta
hacia unos minutos) Es una oportunidad laboral... (Empezó a decir con poca convicción.
Era la lección que se había aprendido y que llevaban recitando desde hacía varias
semanas)
C: Mira guapa, a otra con esa historia, que tú y yo nos conocemos de toda la vida (Soltó
Cruz, apretaba la mandíbula para no romper en un llanto desconsolado)
M: Cruz... (Sabía que tenía razón, pero como explicarlo) Yo no lo sé Cruz, pero lo
necesito, necesito pensar, centrarme... tú te vas, te casas en unos días y te vas... y Esther
también se va... y yo no puedo quedarme aquí sola... no puedo (Solo de pensarlo le
dolía)
C: Pero si te quedas estaremos juntas, nos veremos a menudo. Podías aceptar la plaza
en el central... y estaríamos todas juntas
M: Cruz... (Quería que la entendiera)
C: No me vengas con Cruz... (Se notaba que estaba realmente furiosa) Tú haces siempre
lo que te viene en gana y a los demás que nos den (Volvía a tener lágrimas en los ojos)
Sabes, yo tengo miedo... y si no sale bien, y si... mierda necesito que estés aquí... no lo
entiendes (Maca no pudo soportarlo más y abrazó a su amiga, no podía soportar verla
llorar)
... a cada paso 27

M: Siempre vamos a estar juntas. Solo me voy un año y luego volveré, buscare trabajo
aquí y veré como tienes hijos con el gruñón de tu marido, ¿Quién crees que va a ser su
pediatra, eh? (Ese comentario hizo sonreír un poco a Cruz) ¿vale?
C: Vale, solo te dejo irte un año. Como conozcas a alguien y decidas quedarte allí, te
aseguro que voy a buscarte y te traigo de los pelos ( Ahora le tocaba sonreír a Maca
ante el comentario de Cruz)
M: Eso no va a pasar nunca Cruz (Era imposible. Eso no iba a pasar, porque ella sin
admitirlo, sin quererlo, sin controlarlo ya estaba enamorada)
C: Ya (Miró a Maca) Solo quiero que me digas una cosa. ¿Si ella te pidiera que te
quedaras, lo harías? (A Maca esa pregunta la pilló por sorpresa, y le hizo bajar la
cabeza. No sabía que contestar. Ante ese gesto de su amiga Cruz le cogió la mano)
Vale...

En ese momento Esther entró en la cocina

E: ¿Ya has desayunado? (Le preguntó con una sonrisa acercándose a la cafetera para
servirse una taza de café. Tras el primer sorbo al humeante líquido añado) Hay que ver
que bien le queda el café a esta niña ( Este comentario provocó una sonrisa en la
cirujana) ¿Qué...? (Le pregunto con aire inocente la enfermera sentándose enfrente a ella)
C: Nada, nada (Le contesto Cruz, sin borrar aquella sonrisa) ¿Bueno y tú porque estás tan
contenta hoy?
E: No sé (Esther se encogió de hombros poniendo carita de buena. De pronto su
expresión cambio, mientras le preguntaba) ¿Has hablado con Vilches?
C: Sí cuando me he levantado. El pobre pensaba que me iba a enfadar, como si no
conociera de sobra a Maca (Dijo mirando a su taza) Me ha dicho lo mismo que nos dijo
Maca, que el tratamiento es bueno para su tipo y que su grupo sanguíneo facilita una
posible donación
E: Ya (Dijo Esther) En cuanto llegue me haré las pruebas para hacerme donante, ya
quería hacerlo antes pero ahora, con más motivo
C: Me ha dicho Vilches que le pasó el caso ayer a Laura, sin el nombre de Maca y que
esta mañana Laura ha ido a hablar con él. Se ve que esta mañana ha estado hablando con
Maca y la va ayudar con la quimio y todo lo necesario (Dijo Cruz mirando a Esther)
E: Me alegro Laura es la mejor para estas cosas (Dijo Esther mirando su café) Pero si
Maca se creé que la voy a dejar sola con esto va lista (Añadió levantando la mirada, tenía
un brillo fuerte en la mirada)
C: Va a estar bien que te vengas a vivir aquí con ella (Cruz pensaba que no iba a permitir
que esta vez sus amigas perdieran la oportunidad de ser felices, no señor iba a hacer todo
lo posible para que se dieran cuenta lo que sentían la una por la otra)
E: Sí va a estar muy bien (Dijo Esther. En ese momento entraba Maca en la cocina, se
había puesto unos vaqueros viejos que debía tener en el armario y una camiseta azul
eléctrico de lino. Se notaba que había perdido peso porque los vaqueros le quedaban
bastante grandes)
M: ¿Que va a estar bien? (Pregunto al oír la última frase de Esther)
C: Nada el que Esther se venga a vivir aquí (Cruz, se dio cuenta que Maca estaba más
delgada, “Es normal, pero me voy a encargar que recupere peso como sea”)
M: Me va a encantar (Maca tenía una gran sonrisa dibuja de en la cara mientras miraba a
Esther, esto hizo ruborizar a esta última) Por cierto deberíamos pensar en ir a tu... a por
tus cosas, ¿no?
E: Sí he pensado ir en un rato, no creo que tarde mucho... (Había bajado la mirada y la
tenía fija en su taza)
... a cada paso 28

C: Mira la otra, ¿y tú crees que te vamos a dejar ir sola allí? (Le dijo Cruz, dándole un
pequeño apretón)
M: Está claro Esther a nosotras no nos dejas aquí esperando, que te quede claro (Le dijo
Maca sonriéndola. Esther les sonrió también a las dos)
E: Vale muy bien... (Miró su reloj) Si queréis podemos ir ahora, la verdad es que no me
apetece cruzarme con Luis
C: Vale, si quieres vamos al hospital y le pido el monovolumnen a mi marido así en un
viaje nos apañamos, ¿no? (Sugirió Cruz)
M: Muy bien. Pues en marcha (Dijo Maca dirigiéndose hacia la puerta. Estaba feliz,
estaba en Madrid, estaba con sus amigas, iba a volver a vivir con Esther... Esther. Era su
amiga... solo eso pero con eso le bastaba. Sí todo iba a ir muy bien. Salió a la calle con
una gran sonrisa en el rostro)

Diez minutos después estaban en el hospital. Cruz entró en el hospital a buscar a Vilches.
Esther y Maca se acercaron a la rotonda a hablar con Teresa, la recepcionista

T: ¿Esther niña, pero tú no entras de noche hoy? (Le preguntó esta)


E: Sí Teresa, pero hemos venido con Cruz a por las llaves del coche (Respondió Esther
divertida, la verdad es que Teresa le caía muy bien, pero era un poco cotilla) ¿Por cierto
te acuerdas de nuestra amiga Maca? (Teresa la miró por encima de las gafas)
T: Ah, claro la pediatra (Salió detrás del mostrador y le dio dos besos) ¿Y que tal por...
África? (Pregunto sin convicción)
E: Jajajaja (Rió Esther) India Teresa, India
T: A claro eso, ¿Qué, que tal?
M: Muy bien, pero vamos creo que me quedare una buena temporada por Madrid
(Contesto Maca siempre le había caído bien esa mujer)
T: En serio, pues me encantara verte por...

En ese momento entraban los del Samur, con un niño de no más de diez años en la
camilla. Eva estaba sobre la camilla, aplicándole el masaje cardiaco

Fran: Varón no sabemos la edad, lo hemos encontrado a dos manzanas de aquí, estaba
en parada, parece que ha perdido mucha sangre (Dijo un hombre alto, Maca supuso que
sería el médico de la unidad)
E: Teresa, llama a Salinas (Dijo Esther, miró a Maca) Lo siento Maca voy a echar una
mano
M: Vete, tranquila (Le dijo Maca, estaba deseando ir ella también, pero se contuvo,
contemplo la puerta por donde había pasado la camilla)
T: ¿Cómo que se ha ido...? (Oyó decir a Teresa) Pues mandarnos a alguien... ¿Cómo que
no hay nadie...?
E: ¡Teresa!, (Grito Esther detrás de ella) Necesitamos un pediatra ya
T: Esther que me dicen que no hay nadie (Grito también Teresa)
E: ¿Qué...? (La cara de Esther expresa tensión y preocupación)
M: Esther (Dijo Maca) Yo puedo echar una mano hasta que baje alguien... (Esther dudó,
pero en seguida afirmó con la cabeza)
E: Sí ven corre (Cogió una camiseta de pijama y se la tiró a Maca) Toma, pórtela (Y la
llevo dentro del box)
Fran: ¿Quién eres? (Le preguntó el hombre vestido con el uniforme del Samur)
Eva: Es Maca (Dijo Eva sonriendo, aun estaba realizando el masaje cardiaco al niño) Es
pediatra
... a cada paso 29

M: A ver, baja Eva... Esther carga palas. A ochenta (Se pusó a dar instrucciones con
tanta seguridad, que nadie dudó seguir sus instrucciones. Tras la primera descarga, el
pequeño corazón volvió a latir, estabilizándose aunque la presión era muy baja. Se puso a
examinar la herida abierta del bajo vientre del niño) Mierda, creo que le han apuñalado
(Dijo) Le han perforado el bazo, hay que controlar la hemorragia o se queda aquí.
Necesitamos dos unidades más de cero negativo rápido
E: Voy (Dijo Esther, llamando al banco en ese momento. Eva y Fran miraban como
Esther y Maca trabajaban juntas, se complementaban perfectamente)
M: Eva, necesito que me ayudes con esto (Dijo Maca al ver que Esther estaba al
teléfono...) Hay que conseguir cerrar este vaso, para controlar la hemorragia. Muy bien
así, venga. Perfecto... (La tensión del niño empezó a estabilizarse a medida que la sangre
iba entrando en su pequeño cuerpo)
D: ¿Qué coño ha pasado aquí.? (En ese momento entraba un hombre algo mayor con
barba)
M: Está estable, pero hay que quitarle el bazo, está muy dañado y puede volver a
romperse en cualquier momento (Dijo Maca mirando al niño y acariciándole la cabeza)
D: Muy bien para arriba (Dijo aquel hombre, dos celadores se llevaron la camilla por la
puerta del box) Ahora que alguien me explique, ¿Quien eres tú y porque estás atendiendo
a un paciente? (Parecía enfadado)
E: Dávila, yo te lo puedo explicar (Dijo Esther con una pequeña sonrisa intentado
tranquilizar a ese hombre)
D: ¿Esther, pero que haces tú aquí si tienes turno de noche hoy? (Pregunto extrañado,
aun seguía enfadado y se le notaba en la cara)
E: Estábamos esperando a Cruz, cuando han llegado Eva y Fran con el niño, en urgencias
están desbordados, y nuestro pediatra de guardia se ha largado en mitad de su turno (Dijo
de carrerilla. No sabía si había metido la pata al dejar entrar a Maca a ayudar a ese niño)
Maca es pediatra, hizo la residencia aquí en urgencias, y como no había nadie más le he
pedido que entrara a ayudarnos (Añadió bajando la cabeza, ella se iba a hacer la única
responsable de que Maca hubiese entrado en ese box)
D: Ya (Dijo Dávila algo más tranquilo, aunque sin dar crédito a lo que le estaban
diciendo)
Fran: Dávila (Dijo Fran en ese momento) Esta chica le ha salvado la vida a ese niño, te
lo aseguro sabe muy bien lo que hace (Esther sonrió a Fran agradeciéndole su
intervención)
D: Vale, está bien, ahora voy a subir a operar a ese chico. Quiero hablar contigo, mañana
por la mañana (Dijo Dávila mirando a Esther, y le guiño un ojo)
E: Muy bien (Esther suspiró un poco aliviada)
D: Y a ti (Dijo dirigiéndose a Maca) Muchas gracias por tu ayuda... (Diciendo esto salió
del box, Maca miró a Esther, estaba preocupada no quería que la enfermera se buscara un
problema por su culpa. Esta la sonrió para tranquilizarla)
Fran: Bueno Maca, que ha sido un placer conocerte, he oído hablar mucho de ti, espero
verte pronto (Dijo Fran dándole un par de besos. Añadió) Venga Eva te espero en la
unidad. Buen trabajo chicas (Y salió de aquella sala. Eva sonrió)
Eva: Ese es Fran (Dijo)
M: Muy guapo y simpático (Dijo Maca)
Eva: A que sí (La sonrisa de Eva se amplió mientras miraba la puerta. Después se volvió
hacia Maca, y se lanzó a darle un fuerte abrazo) Sabes eres genial, eres genial (Se separó
un poco y la miró a los ojos. Maca supo que Laura había hablado con ella)
M: Venga niña corre que te esperan para trabajar (Tenía un nudo en la garganta. Eva le
dio un nuevo abrazo y salió corriendo, a la sala del Samur)
... a cada paso 30

A la salida de box estaba Cruz con cara de no me lo puedo creer

C: A ver, que parte de “esperarme en rotonda que no tardo nada” ¿no habéis entendido?
(Pasaba la mira de una a otra) Creo que no os he dicho, anda venga, entrar a atender un
niño que se esta muriendo, a que no o ¿sí?
M y E: Jajajaja (Se rieron Maca y Esther de la cara de Cruz)

Una hora más tarde estaban terminando de recoger las cosas de Esther del piso de Luis.
Metieron toda la ropa de Esther en varias maletas, recogieron libros, CD’s y varias fotos,
casi todas antiguas fotos de Esther cuando era niña, y de sus padres. Había algunas fotos
de ellas cinco. Maca miraba una foto en la que salían las cinco, era del día de la boda de
Cruz, estaban muy contentas y se notaba

E: Me encanta esa foto (Oyó que alguien le hablaba en el oído. Maca se volvió a mirar a
Esther. Al fijarse vio pena en su mirada) Estaba feliz, porque estábamos todas juntas y lo
pasamos genial, y a la vez no podía evitar pensar que iba a ser el último día que íbamos a
estar todas juntas (Una triste sonrisa apareció en su rostro)
M: Esther... (Empezó Maca, quería abrazarla y decirle tantas cosas, pero era incapaz de
dar un pequeño paso para acercarse a ella. En ese momento vieron a Cruz salir con una
maleta que parecía bastante pesada)
E: ¿Tú estás loca o qué? Deja ahora mismo esa maleta (Dijo Esther acercándose a la
cirujana)

Maca miraba a sus dos amigas discutir como dos niñas, una leve sonrisa apareció en su
cara. Volvió a mirar la foto que aún conservaba en sus manos, suspiró y la guardó en la
caja con el resto de fotos

En un par de viajes casi todas las pertenencias de Esther estaban en el coche de Cruz

M: Bueno, sólo queda una caja y ya está (Dijo Maca, dirigiéndose hacia el portal)
E: No te preocupes Maca, ya subo yo y así dejo las llaves (Dijo Esther. Maca miró a
Cruz, no estaba segura de querer dejar que Esther subiera sola, pero ante una sonrisa
comprensiva de la cirujana, asintió)

Esther estaba echando un último vistazo por el piso, cuando vio un libro. Era un libro de
poesía al que tenía mucho cariño, lo cogió y lo dejó sobre la caja. Al darse la vuelta ya
dispuesta a marcharse de aquella casa vio a Luis mirándola desde la puerta. La sonrisa de
Esther se esfumó de su cara

Luis: Veo que ya has recogido “tus” cosas (Dijo. Esther comprobó por sus movimientos
que había vuelto a beber)
E: Sí (Dijo secamente) Ya me voy
Luis: Eso será si te dejo, ¿no? (Le dijo acercándose de modo sugerente)
E: ¡Ja! no me hagas reír (Exclamó Esther mirándole con odio) Tú... (Le dijo mirando de
arriba a bajo) Tú no vas a volver a tocarme en tu vida (Esther empezaba a ponerse
nerviosa, ya sabía lo que podía hacer Luis cuando estaba bebido. Estaba enfrente de ella,
le agarró la muñeca con mucha fuerza, lo que provocó que la caja que llevaba en las
manos se le cayera al suelo, haciendo bastante ruido)
Luis: Haré lo que me de la gana, como siempre... (Le decía acercándose mucho a su
rostro) Tú ¿qué te crees, eh? ¿Que vas irte sin más? Eres mía y yo decido lo que haces,
... a cada paso 31

puta... (Escupió sobre su rostro al decir estas palabras. Esther intentaba soltar su mano de
la de él, le estaba haciendo mucho daño. De pronto notó como algo duro le impedía
seguir retrocediendo. La cara de Luis estaba cada vez más próxima a la suya, notó sus
labios sobre los suyos. En ese momento lo único que se le ocurrió fue morderle con
fuerza el labio, hasta notar un líquido caliente en su propia boca. Luis se apartó de ella
llevándose la mano al labio herido)
Luis: ¡Puta! (Gritó Luis)

En aquel momento todo paso como a cámara lenta para Esther, notó aquel golpe en el
rostro, fue un golpe certero como muchos otros lo habían sido antes. En un segundo
pensó que la cara le iba a estallar, notó como el labio se abría y empezaba a manar
sangre. Y pensó que ése sería el primero de varios como en otras ocasiones. Dejó que su
cuerpo se resbalara hasta el suelo esperando la serie de golpes ya conocidos. Tenía los
ojos cerrados y se tapó los oídos

Pero no ocurrió lo que esperaba, alguien intentaba que abriera los ojos y la mirase...

C: Esther, Esther mírame, mírame (Le decía aquella voz que empezó a reconocer. Esther
abrió lentamente los ojos y vio a Cruz, que la miraba tímidamente) Muy bien, venga,
vámonos (Le dijo, ayudándola a ponerse de pie. Esther vio que Luis estaba en el suelo al
otro lado del salón y que Maca estaba frente a él, tenía los puños apretados y la mirada
encendida con odio) Está bien Maca, vámonos...

Cruz y Maca estaban colocando bien las cosas de Esther en el maletero. No vieron cómo
alguien entraba en el edificio que quedaba a sus espaldas y subía al piso donde Esther
estaba sola

M: ¿No está tardando mucho? (Preguntó Maca mirando su reloj algo nerviosa) Quizás
deberíamos subir a ver si necesita algo (Cruz miró hacia la puerta del portal, al ver que
ésta no se abría, pensó que su amiga quizás tenía razón) Y afirmó con la cabeza

Entraban por el portal cuando oyeron el ruido de algo pesado caer al suelo,
intercambiaron una rápida mirada. Maca salió corriendo hacia el segundo piso, subía las
escaleras de dos en dos, de tres en tres. Encontró la puerta del piso entreabierta, al entrar
pudo ver cómo aquel hombre golpeaba el rostro de Esther. Sintió cómo la rabia subía
hasta su cara, con una fuerza que si le preguntases no sabría decirte de dónde salía,
consiguió apartar a aquel tipo y lanzarle, empujarle hasta el otro lado de la habitación.
Aquel tipejo la miraba con expresión de asombro e incredulidad desde el suelo

Vio cómo Cruz pasaba a su lado y ayudaba a levantarse a Esther, al ver la sangre en el
labio de Esther, volvió a notar calor en la cabeza. Pero Cruz le hablaba, le decía que ella
estaba bien, algo se tranquilizó en su interior

Cogió la caja del suelo y se disponía a ir tras sus amigas cuando escuchó a ese tipo
espetar:

Luis: Eso, llevaros a esa puta de mi casa... pero que sepas que siempre vas a estar sola,
que nadie te va a querer puta (Maca fue directa a él le miró y desde el fondo de su
corazón le soltó)
M: En eso te equivocas, Esther, es un ser tan maravilloso que siempre habrá alguien que
la quiera como ella se merece, y tú eres una rata que siempre estará sola (Se dio la vuelta,
... a cada paso 32

pero antes de salir del piso se volvió y añadió) Como te acerques a menos de diez
kilómetros de ella, haré que te arrepientas de haber nacido, te lo aseguro

Ya en el coche de Cruz, Maca intentaba curar el labio lastimado de Esther, mientras Cruz
las alejaba de aquella calle... de aquel piso... de aquella vida

E: ¡Ay! (Gimió Esther cuando Maca le aproximaba el algodón al labio)


M: Lo siento... (Dijo Maca y volvió a la tarea con más delicadeza) Ya no sangra, pero te
va doler
E: Ufff (Suspiró Esther, se apoyó en el respaldo del coche y cerró los ojos)

Maca la miró durante unos segundos, le dolía verla así, lastimada, asustada, vulnerable.
Hubiese dado cualquier cosa por abrazarla y decirle que todo iba a ir bien, que no se
preocupase, porque ella iba a quedarse con ella... que... que ella sí la quería. Pero no dijo
nada, sólo la miraba. Esther no abrió los ojos hasta que llegaron al piso de Maca

Después de dejar las cosas en la habitación de Esther, Cruz decidió que era el momento
de retirarse, eran casi las tres de la tarde e iba a recoger a su marido al hospital para irse a
comer con él. Le dio un fuerte abrazo a Esther, no le dijo nada, porque sabía que la
enfermera ya la buscaría cuando lo necesitase. Le dio un beso a Maca y las dejó solas en
el piso

E: Bueno, creo que voy a ir a organizar mis cosas (Dijo Esther. Eran las primeras
palabras que pronunciaba, ni siquiera miró a Maca mientras comenzaba a caminar)

Se dirigía hacia su habitación, cuando notó que ella la sujetaba de la muñeca. La


casualidad hizo que sujetara la misma muñeca que él había lastimado antes. Un gemido
de dolor salió involuntario de los labios de Esther, su cuerpo se contrajo en una auténtica
expresión de pánico. Maca la soltó inmediatamente, no sabía lo que había pasado pero se
asustó al ver esa reacción de Esther

M: Lo siento, lo siento... yo... yo no quería... (Consiguió balbucear, Esther se abrazó a


ella en ese momento, escondió su rostro en su pecho y comenzó a llorar. Era un llanto
intenso y desgarrador, que provocó las silenciosas lágrimas de Maca)

Pasaron unos minutos que pudieron ser horas, Esther fue calmando sus lágrimas, al
levantar la mirada vio la cara empapa de Maca. Un sentimiento de ternura se apoderó de
ella

E: Maca, no llores (Le dijo intentando no volver a llorar ella. Maca le sonrió)
M: No lloro, si tú no lloras (Le dijo dándole un leve beso en la frente) Venga siéntate,
que te preparo un té

Una vez en la cocina se apoyó en la encimera y suspiró, en esos instantes de soledad trató
de tranquilizar la sensación de impotencia y rabia que se había apoderado de ella. Tras
preparar el té con leche y canela, se fue hacia el salón. Esther estaba recostada en el sofá,
tenía las rodillas flexionadas y se las sujetaba con los brazos. Maca sabía que siempre
que Esther adoptaba esa postura, era para sentirse protegida. Se acerco al sofá, al notar su
presencia Esther la miró y trató de sonreír a pesar del pinchazo que sintió en el labio al
hacer el gesto. Maca le correspondió con una dulce sonrisa y le tendió el té
... a cada paso 33

E: Gracias (Le dijo mientras tomaba el té, sus manos se rozaron en ese gesto y Maca
sintió un hormigueo por todo el cuerpo. Se sentó en el otro extremo del sofá, no quería
invadir el espacio de seguridad que ella creía que Esther necesitaba, este gesto le hizo
gracia a la enfermera) Hija, te puedes sentar más cerca que no muerdo (Bromeó
levantando una ceja)
M: No sé yo, no sé yo (Respondió Maca con una sonrisa pícara en la cara. Se alegraba de
que la situación se relajara entre las dos)
E: Pero bueno, se habrá visto... (Rió Esther dándole un golpecito en la pierna)
M: Oye... no seas mala (Maca le guiñó un ojo. En el fondo, le encantaba hacer de rabiar a
Esther)

En ese momento Esther suspiró, se tumbó y apoyó su cabeza en el regazo de Maca. Ella,
sin darse cuenta, se puso a jugar con sus rizos, ensortijándolos entre sus dedos... Maca
sonrió recordando todas las veces que había adoptado esa misma postura, y todas las
veces que había deseado besar a Esther del mismo modo que lo estaba deseando en ese
momento

E: Sabes... (Empezó a decir Esther con la cara vuelta hacia la puerta) No era la primera
vez que me pegaba (Dijo en un susurro)
M: ¿Qué...? (El tono de Maca era angustioso, paró las caricias sobre el pelo de Esther. Lo
que provocó que ésta la mirase)
E: A veces cuando bebía... nunca me había pegado en la cara. Pero cuando yo no
quería... él conseguía lo que quería... (A medida que iba hablando, apartaba la mirada.
Maca la obligó a que se volviese a mirarla)
M: ¿Por qué no lo dijiste, Esther? (Le preguntó, se sentía culpable, si ella hubiese estado
aquí, si ella...)
E: Él me decía que no valía la pena, que nadie me creería nunca... que nadie querría estar
conmigo nunca... que nadie me... (Los ojos se le llenaron de nuevas lágrimas)
M: Shhhhhhh (La consoló Maca. Cogió su cara y la miró a los ojos) Eso no es verdad,
Esther. ¿Y sabes por qué no es verdad? no es verdad porque tú eres un ser humano tan
especial que todo el que se cruza en tu camino nunca se olvida de ti. Lo llenas todo de luz
con tu sonrisa, tu sonrisa puede calentar el alma de cualquiera en la noche más fría.
Cuando tratas a alguien, le haces sentirse tan especial y único, que no puede creer que
haya tenido la suerte de que un ángel pasara por su lado. ¿Entiendes Esther? nadie que te
conoce se puede olvidar de ti, y sólo puede desear que te vuelvas a cruzar en su vida. (La
miraba con tanto amor que Esther se sintió desfallecer) Todos los que te conocen te
quieren, Esther, y todos creerían en ti y te hubiesen ayudado, no lo dudes ni un segundo.
(Esther se incorporó, abrazó a Maca y le dio un beso en la mejilla. Se quedaron mirando
a los ojos, sus caras estaban a escasos centímetros)

Esta vez el cielo, el destino o vete a saber qué fue, no se apiadó de ellas, al contrario,
rompió aquel mágico momento con un sonido estridente. Era el timbre de la puerta. Maca
se levantó con una expresión de extrañeza y de fastidio en la mirada. Al abrir la puerta se
encontró con Laura, Eva, Javi y Fran que invadieron el piso. Traían unas pizzas

M: Pero ¿qué hacéis aquí? (Preguntó asombrada)


Eva: Hemos pensado que no habríais comido y hemos venido a comer con vosotras antes
de entrar de nuevo a currar (Dijo Eva desde la puerta)
E: Jaja, estáis locos... (Dijo Esther levantándose y acercándose a la puerta mientras los
otros entraban en el salón. Javi se quedó un poco retrasado para saludar a Maca, era el
único que no la había visto desde su vuelta)
... a cada paso 34

J: Hola jerezana (Le dijo mirándola a los ojos)


M: Hola madrileño (Le contestó ésta y acto seguido le dio un fuerte abrazo) ¿Cómo
estás?
J: Bien (Respondió él al separarse de aquel abrazo, miró hacia el salón y sus ojos se
posaron en Laura) Bueno, mejor que bien la verdad...
M: Me alegro mucho niño, me alegro mucho por los dos... (Respondió Maca con una
amplia sonrisa) Pero como no me la trates bien, te voy a perseguir y vas a ver... (Le dijo
guiñándole un ojo)
J: Qué miedo (Rió Javi. Se quedó mirando fijamente a Maca y le preguntó) ¿Tú cómo
estás, peque?
M: Bueno (Respondió Maca) Estaré bien Javi, estaré bien...
J: Vale... (Respondió él y la abrazó. No necesitaban decirse mucho más, siempre habían
sido buenos amigos y siempre lo serían)

Entraron al salón, allí Laura y Eva examinaban el labio de Esther

E: Que estoy bien (Decía ella) Que no ha sido nada...


Fran: Como pille a ese capullo le parto el alma (Soltó Fran, que estaba un poco apartado
de la escena. Maca le sonrió, era exactamente lo que ella quería hacerle a ese individuo)
Bueno, ¿qué? ¿comemos? (Dijo haciendo que todos los demás soltaran una carcajada)
Eva: Éste es mi chico, el estómago es lo primero (Dijo Eva acercándose y dándole un
leve beso en los labios)
Fran: Si me das muchos de esos me olvido de la comida cariño (Le soltó, volviendo a
provocar las risas de todos)
J: Eva, creo que el estómago no es lo primero... (Rió Javi. Las risas volvieron al salón)
M: Venga, vamos a comer... (Dijo Maca) Voy a buscar los platos

La comida fue distendida, entre risas y comentarios se les pasó el tiempo volando. Eva y
los chicos volvieron a trabajar. Laura había terminado ya su turno, así que decidió
quedarse a ayudar a Maca y a Esther a colocar las cosas de esta última. Después de la
dura tarea, las tres se quedaron tomando algo en la terraza. Hacía una tarde muy
agradable

A las ocho, Laura se fue y Esther se metió en la ducha, entraba en el turno de la noche a
las nueve. Maca miró su reloj, eran las ocho y diez así que en Calcuta serían las doce
menos veinte. Esperaba que Cris estuviera despierta, el día anterior no había conseguido
hablar con ella y quería contarle muchas cosas. Cogió su móvil y, mientras hacia aquella
llamada, se asomó a la barandilla viendo cómo el atardecer se apoderaba de la ciudad

Cris: Hey... (Respondió alguien con voz de dormida al otro lado de la línea. Maca se
imaginó que habría contestado sin mirar el número)
M: ¿Así contestas a una amiga que está al otro lado del mundo? (Preguntó Maca con una
sonrisa en los labios)
Cris: Maca, cielo... (Chilló Cris al otro lado de la línea) ¿Cómo estás, guapa?
M: Bien, ayer te estuve llamando pero no hubo forma de contactar contigo... (Le dijo)
Cris: Ya... tuvimos un día de locos. No tuve tiempo de cargar el móvil (Respondió
espabilándose) Bueno y ¿Cómo fue todo?
M: Bien Cris, lo que me dijeron, quimio y después esperar donación... (Dijo Maca
mirando al horizonte)
Cris: Bueno cielo, eso ya lo imaginábamos. Pero no te preocupes que todo va a ir muy
bien. (Quería transmitirle fuerza) Bueno y ¿qué? ¿has hablado con ellas ya?
... a cada paso 35

M: Jajajaja... Tú siempre tan clara, ¿eh? (Rió Maca, la enfermera americana era siempre
así de directa con todo) Hablé con ellas, la verdad es que no me quedó otra, tú sabías que
en cuanto viera a Esther acabaría contándoselo todo
Cris: Jajaja, esa chica obra milagros en ti (En el tono de Cris había cierto tono de
reproche, al darse cuenta, suspiró y le preguntó) Y con ella... ¿has hablado?
M: Cris... (Dijo Maca poniendo los ojos en blanco)
Cris: Maca no me vengas con tonterías ¿eh? Te he dicho mil veces que en esta vida no
podemos elegir de quién nos enamoramos, nos enamoramos y ya está. Y tú tienes que ser
justa contigo misma y con ella. Tienes que decirle lo que sientes. A lo mejor te
sorprende...
M: Sí, o a lo mejor la pierdo como amiga... (Dijo Maca con miedo)
Cris: Maca eso no va a pasar. Aunque no esté enamorada de ti, siempre querrá tenerte
como amiga. O tú has dejado de ser mi amiga, ¿eh? (Añadió con un suspiro, ella nunca
había ocultado sus sentimientos a Maca, pero sabía que con ella no tendría nunca nada
que hacer, mientras el corazón de su amiga perteneciera a esa enfermera española)
M: Cris... (Una punzada de culpabilidad se apoderó de Maca, en el fondo sabía que a
Cris le había costado decir eso) No puedo hacerle esto ahora, ahora no...
Cris: Ya estamos otra vez (Dijo su amiga con ironía) Santa Macarena en acción, que
nadie sufra, ¿eh? (Bajó un poco el tono al decirle) ¿y tú crees que así va a sufrir menos?
Maca, para empezar, ella va a estar contigo pase lo que pase, de eso estoy segura. Y
también sé que la vas a necesitar contigo, así que deja de perder el tiempo y vive, mierda,
vive (Le dolía la actitud proteccionista de su amiga con todo el mundo) La gente que te
quiere Maca, va a sufrir, eso es inevitable. Igual que tú sufrirías por ellos. Pero ¿sabes?
un día te despertarás y verás que todo ha pasado y se ha quedado en un mal sueño
M: Vale Cris... oye, te quiero mucho... (Le dijo para que su amiga dejara ya el tema)
Cris: Eres incorregible, Maca (Suspiró, sabía que no quería seguir con ese tema, pero
también sabía que había abierto otra pequeña grieta en la muralla Maca y eso facilitaría
para que al final ese muro cayera) Venga... que yo también te quiero, anda tira... y
llámame otro día... (Puso un tono más cálido al añadir) Cuídate mucho Maca, ¿me lo
prometes?
M: Claro, niña... oye, y dale un beso a Megan de mi parte (Cris rió al otro lado de la
línea)
Cris: ¿Qué pasa? ¿Que me espías a estas alturas? (Dijo en tono de guasa)
M: Jajaja, no, sólo quiero que seas feliz (Le dijo Maca)
Cris: Yo también quiero que seas feliz, Maca (Añadió Cris) Anda, cuídate y llámame.
Un beso
M: Tú también Cris, cuídate, un beso. Ciao

Maca colgó el teléfono y lo guardó en el bolsillo de su pantalón. Miró su reloj, las nueve
menos veinte, como Esther no se diera prisa iba a llegar tarde

Al darse la vuelta para avisarla la vio llegar, vestía unos vaqueros y una camiseta negra
ajustada, el pelo aun lo tenía húmedo y tenía una gran sonrisa. El corazón de Maca le dio
un nuevo golpecito en el pecho, quería avisarle de que había vuelto a ser atravesado por
esa maravillosa sonrisa. Maca sonrío inconscientemente

E: Ya me voy (Dijo Esther al llegar a su lado) ¿Qué vas a hacer esta noche?
M: He quedado con Cruz y Vilches, voy a cenar en su casa... (“Y echarte de menos”
Pensó)
... a cada paso 36

E: ¡Qué envidia! Bueno, mañana te veo (Dijo Esther dirigiéndose hacia la puerta, de
pronto se dio la vuelta y le dio un beso a Maca en la mejilla) Gracias, nos vemos mañana
(Volvió a dirigirse a la puerta)
M: Esther... (Dijo cuando pudo reaccionar del asombro)
E: ¿Sí? (Se giró para mirarla)
M: Mañana cuando llegues despiértame, quiero desayunar contigo (Notaba sus mejillas
encendidas)
E: ¿Tú estás loca? ¿Cómo te voy a despertar? (Le dijo Esther con cara de incredulidad)
M: En serio, despiértame, que me apetece mucho desayunar contigo (Maca sonrió
tímidamente)
E: Bueno, como quieras, entonces... es una cita (Dijo también sonriendo, miró su reloj,
soltó un grito y dijo) Me voy que no llego... ciao (Y salió corriendo hacia la puerta)

Maca se quedó en aquella terraza, se llevó la mano a la cara donde sus labios habían
dejado ese último beso y lo acarició como si acariciara sus labios. ¿Había dicho que era
una cita? No podía creerlo, pero estaba deseando que llegara el día siguiente por la
mañana para volver a verla, volver a ver sus ojos, su pelo y esa sonrisa. Quizás Cris tenía
razón, “quien no arriesga, no gana...”, pero ella creía que lo que podía perder era
demasiado como para arriesgarse. Movió la cabeza para quitarse esos pensamientos y se
fue a la ducha. Cuarenta minutos más tarde estaba en un taxi camino de casa de Cruz, una
idea se cruzó por su cabeza, “¿y si...?” Una sonrisa apareció en su rostro, “¡claro! ¿por
qué no? Mañana mismo” Se dijo y siguió mirando por la ventana. Estaba como un niño
pequeño que tramaba una gran travesura. Con esa cara llegó al piso de Cruz, como
siempre, aún faltaban unos minutos para la hora en que habían quedado, pero le gustaba
llegar puntual a los sitios, eso lo había aprendido muy bien de su padre, “Maca, es una
grosería hacer esperar a alguien más de lo necesario, pero también es una falta de
educación llegar antes de lo que esperan de uno”

C: Vaya carita de pilla... (Dijo Cruz al abrir la puerta) ¿Qué estás tramando?
M: ¿Yooooooooooo? (Puso cara de inocente) ¿Por qué siempre piensas que tramo algo?
C: Jajajaja. Será porque siempre tramas algo... (Le repuso Cruz con tono irónico) No me
lo vas a contar, ¿verdad?
M: Nop (Maca sonrió y le dio un beso a la cirujana, después entró en la casa dispuesta a
disfrutar de esa cena en compañía de buenos amigos. Cruz sonrió, Maca era así; algo
nuevo se le había ocurrido y no diría nada hasta que decidiera que era el momento. Cerró
la puerta mirando hacia el cielo en expresión de “¡Ay, Dios!”)

La cena fue muy agradable, los tres reían sin parar contando anécdotas de los años de
residencia de las chicas en el hospital. Vilches estaba disfrutando de ver a su mujer tan
feliz, sabía que había echado muchísimo de menos a Maca. Para ella era su hermana más
que su amiga. No iba a permitir que nada enturbiara la alegría de su mujer, iba a hacer
todo lo que estuviera en su mano para impedir que eso pasara

A las doce Maca estaba de vuelta en su piso, se había despedido de Cruz y Vilches
temprano, porque al día siguiente ambos entraban a las ocho y tenían que descansar. Se
metió en la cama pero estaba inquieta, no conseguía dormir. Cogió su móvil y se puso a
mandarle un mensaje a Esther

En el hospital, Esther había tenido un inicio de guardia un poco duro, habían venido
varios heridos leves de un accidente en un estadio. Afortunadamente no había ingresado
... a cada paso 37

nadie grave y a las doce y media estaba recostada en el sofá de la sala de médicos
leyendo una revista, cuando sonó su móvil

Mensaje de Maca:
Qtal la guardia? Yo ya en casa, sin sueño... recuerda despertarm mñn. Querrás
acompañarme a un sitio mñn? BSS

Notó que una sonrisa iluminaba su cara, “¡Qué mona! se ha acordado de mí”. Sonreía
mientras escribía en el móvil y pensaba “¿qué se le habrá ocurrido a ésta ahora?”

Maca estaba tumbada en la cama mirando el techo, no creía que Esther pudiera
contestarla rápidamente, pero aún así esperaba. El pí, pí de su móvil hizo que saltara

Mensaje de Esther:
Ahora tranqui. Claro que te despierto, tenemos una cita... Dónde quieres ir mñn? MUA.
Duérmete

“jajaja, ya verás, ya verás...” Pensó Maca, “¿y si la contesto?”

El móvil de Esther volvió a sonar

Mensaje de Maca:
No puedo dormir estando aquí solita... mañana lo verás, no te preocupes, no es nada
malo. Tontita. Besitos

Al abrir el mensaje Esther se rió, le encantaba cuando Maca la llamaba tontita, aunque
eso no se lo reconocería nunca. Se puso a contestar, cuando entró alguien buscándola,
había una urgencia. Maca estuvo un rato esperando por si Esther contestaba, pero al no
recibir contestación imaginó que tendría trabajo y al final se quedó dormida. Por eso no
oyó cómo media hora después recibía un nuevo mensaje

En el hospital, Esther miraba su móvil, suspiró, imaginaba que Maca ya se había


dormido. “Pobre, debe estar agotada, ¿qué se le habrá ocurrido para mañana?”. Y
siguió con ronda por el pasillo, parecía que iba a ser una noche tranquila

A las ocho Esther terminaba su turno, se cambió y subió al despacho de Dávila. Estaba
un poco nerviosa, no sabía si Dávila la iba a regañar por lo del día anterior. Pero media
hora después salía con una gran sonrisa en los labios. Salió disparada, quería llegar
pronto a casa. Casi se choca con Cruz a la salida

C: ¿Tú por qué vas tan contenta? (Le preguntó Cruz. Se alegraba de que su amiga
volviera a tener la misma sonrisa de siempre)
E: ¡Cruz...! (Dijo sonriendo, se acercó a su oído y le contó algo en voz baja, no quería
que nadie más se enterase)
C: ¿En serio? No me lo puedo creer, y ¿ella lo sabe? (Preguntó tan excitada como Esther)
E: No, le he pedido a Dávila que me deje contárselo a mí. Voy a casa corriendo ( Cruz le
dio un abrazo y Esther salió corriendo otra vez)

Teresa, que había visto lo ocurrido, comentó en voz alta algo sobre la juventud de hoy en
día que siempre van corriendo y que ni siquiera daban los buenos días. Cruz puso los ojos
... a cada paso 38

en blanco ante el comentario de Teresa y Esther lo ignoró, tenía prisa por llegar a casa
cuanto antes

Eran las nueve menos cinco cuando entraba en el piso, todo estaba tranquilo. Vio que
Maca había dejado la noche anterior la mesa preparada para el desayuno. Sonrió, ella
siempre tenía esos detalles tan dulces. Se acercó a la habitación de Maca y abrió un poco
la puerta sin hacer demasiado ruido

La vio plácidamente dormida, estaba de medio lado mirando hacia la puerta, mil
mariposas decidieron darse un paseo por su estómago. Al verla tan tranquila se planteó si
despertarla, pero la verdad es que se había pasado soñando con ese desayuno toda la
noche, y además ahora tenía algo importante que contarle. Así que se sentó en la cama
con mucho cuidado, no quería asustarla. Maca al notar un movimiento en la cama se giró
un poco pero no llegó a despertarse

Esther se quedó contemplando su rostro. Tenía mejor aspecto que días atrás, cuando la
recogió en el aeropuerto. “¡Dios! qué guapa es... mírala... es verdad que está más
delgada y no come tanto como antes, pero ya haremos que coja peso... la verdad es que
todavía falta lo peor” Ese pensamiento provocó que una escurridiza lágrima se le
escapara, con un movimiento de la mano la eliminó “Te voy a cuidar... tú siempre has
cuidado de mí y ahora te voy a cuidar yo a ti” Sus ojos se posaron en sus labios, esos
labios suaves, dulces, deseó besarlos. Miró alrededor como asegurando que nadie viera lo
que iba a hacer. Se acercó despacio muy despacio, paró a escasos milímetros de ellos y
entonces, los rozó. No fue beso propiamente dicho, fue solamente un roce pero un roce
lleno de dulzura, ternura, rozó esos labios con todo ese amor que estaba guardando desde
hace tanto tiempo. Maca se movió un poco, lo que le dio tiempo a Esther para separarse
de ella. El corazón parecía que iba a salir disparado de su pecho, “Que no lo haya
notado, por favor, que no lo haya notado” Maca abrió los ojos y al ver a Esther allí, le
sonrió. Ella al ver esa sonrisa suspiró aliviada y también le sonrió

E: Buenos días (Le dijo con suavidad)


M: Buenos días, ¿Qué tal la guardia? (Preguntó Maca desperezándose un poco)
E: Bien, tranquila... incluso he podido dormir varias horas seguidas... (Le dijo
poniéndose de pie) Venga, vamos, que voy preparándolo todo (Y salió de la habitación)

Una vez a solas Maca se llevó los dedos a la boca, en un gesto inconsciente, “¿Me ha
besado? ¡Venga ya, Maca! ¿Cómo te iba a besar?” Se repuso a sí misma regañándose
“eso son imaginaciones tuyas, las ganas que tienes tú de besarla” Se levantó y se recogió
el pelo en una coleta. Desterrando aquellos pensamientos de su cabeza se dirigió hacia la
cocina, llevaba puesto solamente un fino pantalón de seda y una camiseta de tirantes que
dejaban al descubierto su ombligo

Mientras, en la cocina Esther estaba de los nervios, intentaba hacer varias cosas a la vez
para no pensar en lo que había hecho. “¿Cómo se te ocurre besarla? Tú estás loca, pero
loca de verdad. ¿Qué quieres? ¿Perderla como amiga?... pero estaba tan mona, tan
tranquila y ayyyyyyyyyyyyyy...” Al levantar la vista, la vio acercarse y todas las mariposas
de su estómago se volvieron locas y salieron disparadas “¡Esta mujer quiere acabar
conmigo!, por favor... viene así, mírala, como si nada, con ese cuerpo y...” “¡Ay!” Pegó
un grito al notar un dolor agudo en el dedo índice. Se había pillado el dedo mientras
exprimía las naranjas, se lo llevó a la boca para mitigar el dolor. Maca se acercó asustada
... a cada paso 39

M: A ver qué te has hecho (Le preguntó tomando su mano)


E: No es nada, Maca (Esther estaba toda ruborizada, primero, por sus pensamientos, y
después, por ver a Maca examinarle el dedo con esa carita, esos ojos...)
M: Tienes razón, no es nada ( Le dijo dándole un besito en el dedo magullado) Venga
patito, vamos a terminar el desayuno (Sonreía mientras seguía ella con el zumo. Esther se
quedó como boba mirando la punta de su dedo y después a Maca, la punta de su dedo y a
Maca, la punta... Maca la miraba ahora a ella con una ceja levantada y una expresión que
decía “pero qué haces”. Esther pegó un brinco y fue derecha a la nevera a por la
mermelada. Maca suspiró y siguió con el zumo)

Desayunaron entre risas, Esther se dedicó a contarle algunos chismes del hospital,
cuando de pronto recordó que tenía que decirle algo a Maca

E: Esta mañana he tenido una reunión con Dávila... (Empezó Esther)


M: ¡Ah! es verdad... ¿no habrás tenido problemas por mi culpa? Si ha sido así quizás
pueda ir a hablar con él, no sé, quizás... (Dijo interrumpiéndola Maca, por nada del
mundo quería que Esther tuviera problemas por su culpa)
E: Maca (Dijo Esther intentando que la escuchara, mientras ella seguía divagando sobre
la posibilidad de que Esther tuviera algún problema por su culpa. Al final elevó un poco
el tono para que la pediatra la escuchara) ¡Maca!... (Ésta se calló y la miró) Que no he
tenido problemas, tranquila (Un suspiro de alivio salió de los labios de Maca) Verás,
Dávila quiere... ¡quiere que te incorpores a la plantilla de urgencias!
M: ¿Qué? (Maca la miró atónita)
E: Sí, verás, ayer después de operar al chico, bajó a pediatría para saber por qué no había
bajado ningún pediatra y, bueno, debieron saltar chispas por lo que me dijeron anoche. El
tema es que quiere crear una plaza estable de pediatría de urgencias y ha pensado en ti,
vio los informes de Santiago de tu residencia y eso (Esther soltó todo de carrerilla para
evitar que Maca la interrumpiera)
M: Esther... (Maca estaba mirando su taza)
E: Ya sé qué me vas a decir, Maca (Le dijo cogiéndole las manos) Pero mira, he hablado
con Dávila y seguramente el servicio empezará a funcionar dentro de seis o siete meses.
Para entonces ya habrás terminado todos los tratamientos y estarás fuerte para empezar a
trabajar, ya lo verás
M: Esther, no sé... (Maca deseaba quedarse en Madrid y ¿por qué no? ¿qué mejor sitio
para trabajar que donde están todos sus amigos? pero algo dentro de ella le decía que no
debía hacer planes a tan larga distancia)
E: Maca, por lo menos di que te lo vas a pensar (Le dijo Esther, siempre que le miraba
con esos ojos no podía negarle nada) Además, hasta dentro de unos cuantos meses no
tienes que tomar la decisión (Bajó un poco la vista al decir) A mí me encantaría que te
quedaras aquí (Este comentario conmovió a Maca)
M: Venga, anda tonta, me lo pensaré (Maca la sonrió con suavidad) Sigue desayunando
y a la cama
E: Ummm (Dijo Esther dándole un bocado a su tostada) No tengo sueño (Dijo entre
risas)
M: Ah ¿no? ¡Genial! pues en cuanto termines me tienes que acompañar a un sitio (Maca
volvía a tener esa mirada pícara de “estoy tramando algo”)
E: ¡Es verdad! ¿Dónde quieres ir? (Esther estaba intrigada. Maca puso una de sus
famosas sonrisas de “no he roto un plato en mi vida”) ¡Dios! cuando sonríes así me das
mucho miedo, pero mucho miedo
... a cada paso 40

M: Me voy a la ducha (Dijo Maca ampliando su sonrisa, estaba deseando sorprender a


Esther. Se fue hacia su cuarto. Tras ducharse y arreglarse cogió el bolso y, al no
encontrar allí su móvil, lo buscó por la habitación, lo encontró entre las sábanas de su
cama. Recordó que la noche anterior se debió quedar dormida con él esperando respuesta
de Esther, lo cogió y no pudo evitar ampliar su sonrisa al ver que en la pantalla aparecía
el sobre que anunciaba un nuevo mensaje)

Mensaje de Esther
“No me llames tonta... Espero que estés ya dormida, y que estés soñando con cosas
bonitas. Hst mñn. Mil besos. T echo d-“

“Mi niña, ¡qué rica es! Ya verás la cara que va a poner”. Pensó sonriendo. Buscó el
número que necesitaba y lo marcó. Después de una conversación de más de diez minutos,
salió de su habitación con la alegría reflejada en la cara y en la mirada. Al ver que Esther
salía de su habitación se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla

E: ¿Y eso? (Preguntó ésta un poco ruborizada)


M: Por ser tú, sólo por eso (Dijo Maca guiñándole un ojo, lo que provocó que el rubor de
Esther aumentara considerablemente. Maca la cogió de la mano y dijo) Vámonos...

Salieron a la calle y se subieron a un taxi

M: Alcalá... (Dijo Maca dándole la dirección al taxista)


E: ¿Pero dónde vamos, Maca? (Preguntó Esther sin entender muy bien dónde iban. Maca
sólo le hizo una señal del tipo “mis labios están sellados” Esther sonrió y miró por la
ventanilla. Maca a su lado no podía evitar mirarla y sonreír, estaba realmente nerviosa.
Quince minutos más tarde estaban en la dirección indicada. Esther miraba alrededor sin
comprender dónde estaban) Pero Maca... ¡aquí no hay nada! (Maca no pudo evitar reírse)
M: Sí, ven (Se detuvo delante de un escaparate)
E: ¿Esto? (Preguntó Esther sin dar crédito a lo que estaba viendo) Pero Maca... (Volvió a
mirar al interior de la tienda, después miró a Maca) Maca esto es... (La miró como
intentando descubrir si aquello era una broma, pero al ver la expresión de ilusión de los
ojos de su amiga se dio cuenta de que no era una broma) ¡Es un concesionario de motos!
M: Lo sé, vamos... (Maca la cogió de la mano y la metió dentro del concesionario. Esther
estaba alucinada, miraba todas aquellas motos, enormes motos... Maca se alejó un poco
de ella y fue a hablar con un chico que estaba detrás de una mesa)

M: ¿Daniel? (Preguntó con incertidumbre)


Daniel: Sí, ¿eres Macarena Wilson verdad? (Dijo el chico poniéndose de pie) Jero...
M: Shuuu... (Dijo Maca) Recuerda... (Dijo señalando con la cabeza a donde estaba
Esther)
Daniel: Ya, ya, no te reocupes (Sonrió y le guiñó un ojo) Entonces señorita, quería usted
una moto, ¿no? (Dijo en un tono mucho más elevado para que le pudiera escuchar
Esther)
M: Sí, sí, eso mismo, no he conducido antes pero creo que no será muy difícil (Decía
Maca, siguiendo con la broma)
Daniel: Creo que tengo la moto perfecta para usted (Dijo acercándose a una enorme gris
plata) Mire, ésta es la BMW k 1200 LT. Creo que esto se adaptaría a lo que está
buscando (Esther se acercó a ellos, no creía que lo que estuviera oyendo fuera cierto.
Maca al verla asintió)
M: Muy bien, es perfecta, me la llevo (Dijo con sonrisa pícara)
... a cada paso 41

E: ¿Qué...? (Preguntó Esther, no podía aguantar más) Tú estás loca, pero si no has
conducido en tu vida una moto...
Daniel: No se preocupe, señorita (Dijo Daniel en ese momento metiéndose en su papel)
Estas motos son muy sencillas de manejar, mire, aquí está el acelerador y aquí el freno,
por lo demás, ya irá acostumbrándose a ella
E: Perdone, pero ¿está usted también loco? (Le preguntó Esther sin poder dar crédito)
¡Qué esta moto es más grande que una casa!
M: Esther, tranquila si he montado miles de veces de paquete con Jero (Dijo Maca casi
sin poder aguantar la risa)
Daniel: Mire señorita, tomen los cascos y den una vuelta, si les gusta, me dicen (Dijo
Daniel tendiéndoles unos cascos, también le estaba resultando difícil aguantar la risa)
E: ¿Pero... pero... es que os habéis vuelto los dos locos? (Esther no podía creer que Maca
estuviese sacando esa moto a la calle. Iba a dar una vuelta... “¿Cómo que iba a dar una
vuelta?” Y ahora le tendía el casco a ella) No pienses que voy a subirme a ese trasto...
además tú no sabes conducir
M: Esther, no te preocupes, de verdad que no debe ser muy difícil (Dijo al subir la visera
de su casco. Al ver que Esther no se movía se bajó de la moto. Se quedó mirándola a los
ojos) Confía en mí, Esther, de verdad, confía (Le dijo mientras le ponía el casco y se lo
abrochaba. Cuando Esther se dio cuenta, estaba subida en aquel monstruo... ¿cómo había
subido allí arriba? Maca había dinamitado su autocontrol con su mirada) Entonces, aquí
aceleras y aquí frenas (Diciendo esto pegó un acelerón y frenó bruscamente, lo que
provocó que Esther se abrazara con fuerza a su cintura, que en realidad era el objetivo
que estaba buscando
E: Maca, quiero bajar, por favor... (Oyó que le suplicaba Esther)
M: ¡Nos vamos! (Gritó, haciendo como que no le había oído)

Lo cierto es que Maca conducía fenomenal, circulaba con movimientos suaves, no quería
correr mucho para no asustar a Esther y hubiese dado cualquier cosa por continuar el
máximo tiempo posible ese contacto. Por su parte Esther, al darse cuenta de que Maca
conducía realmente bien se tranquilizó bastante, pero siguió fuertemente agarrada a su
cintura, sintiendo aquel cuerpo pegado al suyo

Al llegar al concesionario Esther se bajó de la moto y, tras quitarse el casco, dio un golpe
en el brazo de Maca

M: Auuuuu, Esther (Se quejó ella riéndose)


E: Eso por mentirme (Le contestó con cara de enfado, pero enseguida sonreía) Me
puedes decir ¿dónde has aprendido tú a conducir motos?
M: Jajaja (Maca se reía mientras se acercaba a Daniel)
Daniel: ¿Qué tal la prueba? (Preguntó éste, al ver la cara de felicidad de las chicas
sonrió) Creo que os la lleváis puesta, ¿no?
M: Claro que sí, me encanta (Maca estaba feliz, los ojos le brillaban de ilusión) ¿Esther
te gusta ese casco? (Le preguntó) Podemos escoger otro pero a mí éste sí me gusta
(Añadió señalando el casco que llevaba en la mano)
E: ¿Eh...? (Esther parecía que no entendía y miró el casco que llevaba en las manos)
M: ¿Que si ese casco te va bien o quieres otro? (Le volvió a preguntar Maca riéndose un
poco por la cara que tenía su amiga)
E: Pero... ¿pero es para mí? (Preguntó abriendo mucho los ojos y contemplando el casco)
M: Claro tonta, no querrás que te lleve sin casco, ¿no? (Se rió Maca dándole un pequeño
empujón)
... a cada paso 42

E: Ah, éste está muy bien (Estaba totalmente colorada. Maca se estaba comprando una
moto y le estaba regalando un casco. ¿Eso significaba que pensaba llevarla a menudo?
Esther volvió a notar como si alguien se pasease por su estómago. Pero no podía evitar
seguir sonriendo como una tonta)

A media mañana salían del concesionario montadas en aquella moto. Daniel les había
regalado una cazadora protectora a cada una. Y así iban de lo más ilusionadas, dieron una
gran vuelta por toda la ciudad. Decidieron ir a comer al retiro, compraron unos bocadillos
y unas coca-colas y buscaron un lugar un poco retirado donde tumbarse y comer. Fue una
comida muy agradable

E: Bueno, ¿me vas a contar dónde has aprendido a conducir motos? (Le preguntó Esther)
M: Jajaja, ¡qué cara has puesto cuando te he dicho que nos íbamos a dar una vuelta!
(Maca no podía evitar reírse al recordar esa carita tan asustada)
E: Es que yo creía que de verdad era la primera vez que cogías una moto y que nos
íbamos a matar (Dijo Esther avergonzada)
M: Jajaja, llevo conduciendo tres años. Cuando llegué a Calcuta me di cuenta de que
tener coche era imposible, así que opté por aprender a conducir motos (Le explicó) Ya
sabía un poco, Jero me enseñó hace varios años en Jerez y la verdad es que me encantan
las motos. Allí es una gozada conducir por los campos de allí... hay aromas que no hay en
otra parte del mundo, los colores parecen más vivos, incluso el blanco parece más puro
allí... el aire es tan cálido y tan húmedo a la vez, y la luz allí es real... Es increíble, Esther
(Decía Maca recordando aquella tierra que sin querer añoraba. Esther tampoco pudo
evitar perderse en sus ojos mientras Maca se daba una vuelta por sus recuerdos) De
verdad, te encantaría
E: La verdad es que me moría de ganas de ir allí a verte (Esther bajó la mirada y se puso
a jugar con sus manos) Pero... al final... no era fácil (No quería decirle que Luis no la
dejó ir, sus ojos se pusieron un poco tristes, Maca al notar esto le levantó la cara)
M: No te preocupes, yo te llevaré (Dijo espontáneamente con entusiasmo, pero se puso
nerviosa al pensar que esas palabras había salido de su boca) ¿Bueno si tú quieres?
E: Claro. ¡Me encantaría ir contigo! (Dijo con mucho entusiasmo)

Maca, al mirar los ojos de Esther vio un brillo de ilusión y sonrió. “Te llevaría a la luna
si tú quisieras” Pensaba mientras miraba sus ojos. Esther también se estaba perdiendo en
esa mirada y pensaba “Contigo yo me iría al fin del mundo”

Ahí estaban tan perdidas la una en la mirada de la otra que casi se les pasó la hora, y
cuando se dieron cuenta eran las dos menos diez. Tenían que estar en el central a las dos,
Esther tenía guardia, pero al menos sólo era de cuatro horas y a las seis estaría fuera.
Maca la llevó al hospital. Esther volvía a agarrarse con fuerza a la cintura de Maca y ésta
no podía parar de sonreír

Llegaron a las dos y dos minutos. En el muelle de entrada se encontraron con las chicas
que se iban a comer

E: Hola chicas (Dijo Esther bajando de la moto y quitándose el casco, se lo tendió a


Maca y ésta la miró sin comprender)
M: Guárdatelo, es para ti. Luego te vengo a buscar (Y le guiñó un ojo)
E: Vale (Canturreó Esther abrazándose al casco) Me voy dentro, hasta luego (Salió
disparada mirando hacia atrás con una sonrisa tonta en la cara. Estuvo a punto de
... a cada paso 43

tropezar con una silla que no vio. Maca sonreía con la misma cara de embobamiento que
Esther)
Eva: Vale, está claro, yo quiero comer lo mismo que vosotras dos (Dijo Eva de pronto
provocando las risas de sus amigas y haciendo que Maca bajara a la tierra y las mirara
como sin comprender qué hacían ahí)
M: ¿Eh?... Ah ¡hola! (El saludo de Maca provocó nuevas risas entre sus amigas)
C: Anda, anda... ¿De dónde has sacado este bicho? (Preguntó Cruz mirando con cara de
alucine aquella moto)
M: ¿Os gusta? (Preguntó emocionada enseñándosela)
L: Es preciosa - Dijo Laura (No sabía que conducías motos...)
M: Aprendí en la India (Dijo orgullosa)
L: Pues a Javi le va a encantar (Dijo Laura admirando la moto)
Eva: ¡Toma! y a Fran... (Soltó Eva) Menos mal que con Maca no hay peligro, porque
cuando la vean en esa moto tú y yo dejamos de existir (Este nuevo comentario de Eva
provocó más risas de las chicas)
C: Venga anda, vamos a comer (Dijo cruz mirando el reloj. Maca decidió acompañarlas
y tomarse un café con ellas. Cuando dejó la moto aparcada, se dirigieron al pequeño
restaurante que había en la esquina. Cruz se cogió del brazo de Maca y le dio un pequeño
apretón)

Durante la comida Eva propuso que aquella noche, como ninguna tenía guardia, podían ir
a cenar y luego a tomar algo

M: No sé si Esther querrá (Dijo Maca pensativa) Ayer tuvo guardia y hoy otra vez
Eva: Por Esther no te preocupes, seguro que está deseando salir, ahora que no tiene a
Luis para aguarle las fiestas (El comentario de Eva fue muy inocente, pero provocó un
incomodo silencio entre las cuatro amigas)
L: Debimos darnos cuenta de lo que pasaba (Dijo Laura en voz baja, fue la primera en
romper el silencio)
M: Laura... (Dijo Maca) No creo que eso hubiese sido posible. Estoy segura que os diría
que todo iba bien, como me decía a mí
C: Sí Maca, pero a ninguna de nosotras nos gustaba el tipo ése (Dijo Cruz bajando la
mirada) Él no le dejaba hacer nada de nada, y nosotras nos acabamos dando por vencidas
ante sus negativas, aunque no la viésemos contenta... ¡Mierda! lo teníamos delante y no
lo vimos, joder
M: Cruz, venga... (Dijo Maca haciéndole una caricia en el brazo. Quiso quitar un poco
del sentimiento de culpa que se respiraba y decidió preguntar dónde podían ir a cenar. Al
final decidieron que irían a un restaurante de Chueca que le habían recomendado a Eva)
L: Luego podemos ir a El Cuento, que hace años que no vamos (Dijo Laura emocionada.
Así que quedaron en eso)

Una vez en casa, Maca volvió a llamar a Jero

Jero: Primita (Descolgó la voz alegre de su primo) ¿Qué tal la moto? ¿A que es
preciosa?
M: Sí Jero, es una maravilla, gracias por todo. Y Daniel ha sido muy amable (Dijo Maca)
Jero: Le conozco desde hace diez años, se ha reído un montón engañando a Esther, me
ha llamado cuando estabais dando la vuelta (Se reía al imaginar la cara de Esther)
M: Jero, te llamaba porque necesito hablar contigo (Maca quería hablar con él cuanto
antes)
Jero: Pues dime (Le extrañó el tono serio de Maca)
... a cada paso 44

M: No, prefiero hablar cara a cara (Maca no quería ir a Jerez, pero si era necesario iría.
Necesitaba arreglar las cosas antes del lunes)
Jero: Pues vas a tener suerte (Le interrumpió Jero) Mañana Ana y yo vamos a Madrid
M: ¡En serio! (Maca estaba aliviada) Genial, porque también quería hablar con ella
Jero: Maca ¿pasa algo? (Preguntó Jero)
M: No Jero, prefiero hablarlo mañana (Contestó Maca) ¿Te parece bien que quedemos a
la una en vuestro hotel?
Jero: Me parece bien, estaremos donde siempre, en el Tryp Alameda, cerca del
aeropuerto, ya sabes (Le dijo Jero)
M: Muy bien, nos vemos allí, hasta mañana y gracias Jero, muchas gracias
Jero: Hasta mañana, Maca (Jero colgó)

A las seis en punto Maca estaba en la puerta de urgencias para recoger a Esther. Eva y
Laura ya habían convencido a la enfermera para el plan de la noche. Así que Maca la
llevó a casa para que pudiera dormir un poco y así estar lista para la noche

A las diez Maca y Esther llegaban al restaurante, habían decidido ir en el coche de Esther
por si luego se movían todas juntas. Laura que era la única que había llegado miró con
cara de incredulidad a Esther

L: ¿Estás enferma? (Le pregunto tocándole la frente)


E: ¿Qué dices Laura? (Esther no entendía a que se refería su amiga)
L: No como has llegado justo a la hora (Pregunto divertida)
E: ¿Qué dices pero si Maca lleva media hora diciéndome que llegamos tarde? (Se volvió
hacía la pediatra que ya no podía aguantar más la risa)
M: Jajaja. Como sabía que llegaríamos tarde le dije que habíamos quedado a las nueve y
media (Laura no pudo evitar reírse ante la ocurrencia de Maca. Esther miraba a una y a
otra hasta que comprendió que es lo que había pasado)
E: Maca... (La regaño apuntándola con el dedo) Esta te la guardo, que lo sepas
M: Anda no te enfades que te pones muy fea (Aunque Maca no creía que Esther pudiera
estar fea de ninguna manera pero mucho menos esa noche, Esther llevaba una falda de
lino azul con dibujos en marrón, con una camiseta de pico marrón y sandalias, el pelo
rizado y suelto. Maca se había quedado sin palabras al verla)
E: Oye, no me digas eso (Se puso a hacer pucheros)
M: Anda tonta (Le dijo acercándose a su oído) Hoy estás preciosa (Esas palabras
provocaron que Esther se pudiera totalmente colorada. Colorete que aun le duraba
cuando llegaron Eva y Cruz)

La cena estuvo muy bien, era un sitio de comida creativa y les sorprendió las mezclas de
aromas y texturas que se conseguían en los platos. Pero sobretodo disfrutaron con los
postres, donde el chocolate en todas sus variedades predominaba, como en la tarta de
chocolate blanco y queso con espuma de arándanos o la torre de tres chocolates con
gelatina de Frambuesa. Esther estaba disfrutando como una niña pequeña, y Maca no
podía quitarle los ojos de encima cada vez que se metía una cucharada de chocolate en la
boca. Cruz se acercó disimuladamente hasta el oído de Maca

C: Como sigas mirándola así se va dar cuenta ella y todo el restaurante Maca (Le dijo
con una sonrisa cómplice, e intento animarla con un gesto. Pero el efecto de las palabras
de Cruz no fue el que ella hubiese deseado, lo que provoco fue que Maca fijara la mirada
... a cada paso 45

en su palto y prácticamente no la levantase más. Cruz no podía evitar mirarla y


preguntarse que había dicho para provocar esa actitud en la pediatra)

Después de la cena se fueron al cuento, un bar que les encanta donde se puede escuchar
buena música. Todas pidieron una copa menos Cruz y Maca, que pidieron agua. Maca
desde la cena estaba bastante sería y eso no paso desapercibido a nadie

En un momento Cruz le pidió que la acompañara al servicio mientras las otras tres se
quedaron en un rincón hablando

C: A ver Maca ¿Qué ha pasado? (Le pregunto nada más entrar en el baño)
M: Que dices Cruz, no ha pasado nada (Maca trato de disimular)
C: Te has puesto así cuando te he dicho eso en el restaurante (Le dijo sin irse por las
ramas) Yo no quería cortarte Maca, al contrario
M: Cruz no es eso (Dijo Maca en ese momento algunas lágrimas luchaban por salir) La
estaba mirando y solo deseaba estar así con ella siempre, disfrutaba tanto y yo quiero que
sea feliz
C: Maca no te entiendo (Cruz estaba desconcertada) ¿Qué es lo que pasa Maca?
M: Que la quiero Cruz, que la quiero (Las lágrimas de sus ojos salieron sin barreras que
se le impidieran) Siempre ha sido así, pero antes era demasiado cobarde para reconocerlo
y ahora... ahora puede que ya no tenga tiempo. No puedo hacerle eso
C: Maca no se te ocurra decir eso (Maca se asustó por el tono de Cruz, también tenía
varias huellas de lágrimas en los ojos) Ni lo insinúes, me oyes
M: Cruz, yo... lo siento (Veía todo ese dolor en sus ojos, no lo había pensado si quiera,
pero Cruz la quería como si fuera su hermana, incluso más que a una hermana y pensar
que la pediatra podía morir de esa enfermedad era demasiado)
C: Muy bien. Ahora me vas a escuchar... (Maca iba a interrumpirla pero no la dejo) No,
tú calladita. Llevo toda la vida viéndote luchar contra los sentimientos que tenías hacía
ella, y te he visto cometer errores. Pero no voy a permitirte que cometas un error más me
has entendido. Así que haz el favor de ser leal a tu corazón haz lo que tienes que hacer
M: Cruz... sé que lo dices por mí, pero no quiero perderla como amiga también,
entiendes con eso me conformo (Maca se estaba secando las lágrimas)
C: Deberías hablar con ella y no conmigo... pero puede que te sorprendas (Le dijo
levantando las cejas, quería decirle las cosas más claras, pero pensó que esa conversación
tenían que tenerla ellas) Anda vamos a lavarnos la cara, que mira que ojos. Y vamos
fuera que estas deben pensar que nos ha tragado el retrete

Cuando por fin salieron las otras tres ya estaban bailando como locas en mitad de la pista.
Maca se acercó al oído de Cruz y le dijo

M: Si nos han echado terriblemente de menos, eso esta claro... jajaja


C: Jajaja eso parece (Le contesto Cruz)

Pero en una cosa se equivocaban si había alguien que las había echado mucho de menos
y que no había parado de mirar hacia los baños preguntándose que había pasado. Al
verlas salir del baño, un suspiro de alivio se escapó de sus labios, pero al ver los ojos de
Maca supo que había estado llorando y se preocupó. Se acerco a ellas y le sonrió, Maca
le devolvió una sonrisa, aunque algo más triste de lo habitual. Miró a Cruz esperando que
ella pudiera aclarar que es lo que pasaba, pero Cruz solo negó con la cabeza y le dio un
apretón en el brazo, para que no se preocupara
... a cada paso 46

Laura se acercó a ellas y sin mediar palabra cogió la mano de Maca y se la llevó a bailar
a mitad de la pista. Esther y Cruz se miraron, esta última se encogió de hombros y se
fueron a la pista

Estuvieron bailando un buen rato, Maca parecía más animada y desinhibida, bailaba con
todas, pero con quien menos estaba era con Esther cosa que ella no entendía. En un
momento dado, Cruz dijo que necesitaba sentarse, Esther la acompaño y se sentó con
ella, aunque no podía echar miraditas a la pista. Vio como una chica, bastante guapa se
acercaba a Maca. Y se ponía a bailar con ella, se acercó y le dijo algo al oído, que
provoco la risa de Maca

Esther que en ese momento tenía una copa en la mano, la estampó contra la mesita,
provocando que esta volcase. Cruz que le estaba hablando, pegó un salto al ver como la
copa se le derramaba por la mesa

C: Hija que no te estaba diciendo nada... (Le grito algo asustada)


E: Cruz, perdona, perdona... que no sé que tengo en la cabeza (Se puso a recoger la copa,
pero seguía mirando como Maca se reía con esa... es... “aggggggg”)
C: Esther solo está hablando con ella (Le dijo Cruz, había seguido la mirada de Esther y
había visto a Maca)
E: ¿Eh...? ¿Quién? (Quería hacerse la despistada)
C: Jajaja, hija que a mi no me engañas, ¿sabes? (Se rió Cruz)
E: Me da igual con quien este hablando (Estaba enfurruñada, se cruzó de brazos y se
recostó en su butaca. “Lo que me duele es que no me hace de puñetero caso a mí”)
C: Sí, si eso ya lo veo (Se rió Cruz) No crees que deberías hablar con ella
E: ¿Con quien? (La miro poniéndole cara de no comprender)
C: Venga Esther, con quien va a ser ¿con caperucita roja? (Cruz la miraba sería) Además
viene para aquí
E: ¿Quién caperucita roja? (Dijo Esther divertida)
C: No Maca
M: ¿Qué hacen las dos chicas más guapas del local aquí sentadas solitas? (Dijo
sentándose en el brazo de la butaca de Esther. La sonrió dulcemente) ¿Estáis cansadas?
E: No. ¿Por qué...? Tú no pareces cansada para nada (Esther ni siquiera quería mirarla
cuando le soltó aquello)

Maca se sorprendió ante el comentario de Esther, pero encima es que parecía enfadada.
Miro a Cruz, con cara de “¿Qué he hecho?” Cruz no puedo evitar reírse por lo bajo, estas
dos eran increíble. Esther la miró con cara de asesinarla

Eva y Laura se acercaron a ellas y les propusieron ir a otro sitio. Pero cruz que ya estaba
cansada dijo que ella se iba a casa. Al final Maca y Esther decidieron irse también a casa,
mientras Laura y Eva seguían la fiesta por ahí. Maca conducía el coche de Esther,
llevaban a Cruz

Esther iba en el asiento de atrás con los brazos cruzados sobre el pecho, tenía una buena
expresión de enfado y miraba todo el rato por la ventanilla. Maca no paraba de mirarla
por el espejo retrovisor y cada vez tenía cara de entender menos. Cruz las miraba y no
podía evitar sentir un poco de lástima por las dos. A los diez minutos dejaban a Cruz en
la puerta de su casa. Esther se bajo para pasarse al asiento de delante. Momento que
aprovecho Cruz para repetirle a Maca que hablara con ella. Y le dio dos besos. Al
... a cada paso 47

despedirse de Esther le dio el mismo mensaje. Cuando Esther se sentó en el coche y cerró
la puerta Cruz se apoyó en la ventanilla

C: Sabéis, parecéis un par de crías. Hacerme un favor y dejar de hacer el tonto (Y


diciendo esto se dio la vuelta y entró en su portal, dejando a las dos con la boca abierta y
mirando ese portal)
E: Se habrá visto (Saltó Esther cruzándose otra vez de brazos)
M: ¿Y eso a que ha venido? (Pregunto Maca mirando a Esther sin comprender que es lo
que quería decir Cruz)
E: Ni idea, a esta mujer el embarazo le sienta fatal (Se rió Esther y miró a Maca que
había sonreído ante ese comentario. No pudo evitar sonreír y suavizar su expresión
aunque solo fuera por unos segundos. De pronto recordó que estaba enfada y volvió a
endurecer el gesto) ¿Nos vamos? (Dijo al fin)
M: Sí, sí claro vamos (Maca al volver a ver la seriedad en el cara de Esther se puso triste.
De vez en cuando Maca miraba a Esther que no apartaba la vista de la ventanilla. Intentó
suavizar el ambiente haciendo un comentario) Pues a estado bien la noche ¿no?
E: Sí (Respondió Esther sin apartar la mirada de la ventanilla)
M: Sí, ha estado bien (Suspirando, ese gesto molesto aun más a Esther)
E: Tú desde luego te lo has pasado muy bien (Soltó aun sin mirarla)
M: ¿Y eso que significa? (Maca ya no entendía nada, no sabía que había hecho para
molestar a Esther)
E: Pues... que tú te lo has pasado muy bien (Le dijo ahora si mirándola)
M: Esther ¿por qué estás enfadada? (Maca empezaba a estar molesta con la actitud de
Esther)
E: Yo, yo no estoy enfadada (Había bastante sarcasmo en su voz)
M: Sí eso es evidente (Le respondió Maca también con ironía)
E: Pues eso (Zanjó Esther volviendo a mirar por la ventanilla)

Maca suspiró prefirió dejar el tema de momento. Al rato llegaron a casa. Esther durante
el resto del trayecto había estado observando de reojo a la mujer que tenía a su lado. Al
notar la seriedad en su expresión se comenzó a sentir un poco culpable. Al entrar en el
pasillo Maca jugaba con las llaves mirando al suelo. Esther también miraba al suelo

E: Bueno pues, me voy a ir a la cama (Dijo Esther)


M: Vale (Le contesto Maca)
E: Bien (Esther, ya no estaba tan enfada. Miró a Maca, pero esta seguía con la mirada
fija en las llaves)
M: Bien (Fue su única respuesta)

Esther suspiró y se dirigió hacía su cuarto. Ya estaba a la altura de la puerta de su cuarto,


cuando Maca la llamó. Se dio la vuelta para mirarla

M: Que buenas noches (Dijo Maca. Le hizo un gesto a modo de sonrisa)


E: Buenas noches Maca (Respondió Esther le devolvió la sonrisa y se metió en su cuarto.
Maca miró un rato la puerta por donde había desaparecido Esther y después se metió en
su propia habitación)

Se desvistió y después de ponerse el pijama se metió en la cama allí no podía más que
pensar en ella
... a cada paso 48

“¿Qué le habrá pasado?, ¿Por qué se ha puesto así? Yo no he hecho nada, ¿o sí?...
quizás... he estado un poco fría quizás... pero como me acercara a ella no iba a poder
aguantarme... estaba hoy tan guapa... ¿Y si Cruz tiene razón?... Dios, pero como voy a
hacerle esto ahora... (Se tapó la cara con la almohada y ahogó un grito) De mañana no
pasa ¡Mañana hablo con ella!”

En la habitación de al lado se desarrollaba una escena muy parecida. Esther iba de un


lado a otro de la habitación, sin poder estar quieta y pensando...

“Dios, dios, dios... pero si soy de lo que no hay... mira el mosqueo que me he pillado...
he hecho que se pusiera triste... pero y ella ¿Por qué no me hacía caso?... ¡Porque no
me hacía ni caso...! y encima aparece esa, ¡¡¡ESA!!!! Agggggggg (Se lanzó a la cama y
oculto la cabeza en la almohada) Está claro así no puedo seguir, ¡Mañana habló con
ella!”

Y con este pensamiento ambas se quedaron dormidas aquel día, esperando que el
domingo llegara pronto

Maca se despertó tarde aquella mañana, al mirar su reloj vio que eran las doce menos
cuarto y había quedado a la una con Jero. Se vistió rápidamente y salió. Al no encontrar a
Esther, supuso que aún estaba durmiendo. Decidió dejarle una nota explicándole dónde
había ido

“Buenos días dormilona


Me he tenido que ir corriendo, he quedado con Jero a la una, temas de negocios, cuando
te levantes llámame y quedamos para comer, bueno si te apetece... Espero tu llamada. Un
beso”

Pensó entrar en su cuarto para dejársela allí, pero no quería despertarla, así que la dejó en
la mesa del salón

“Primero arreglar una cosa y luego la otra” Pensaba mientras conducía hacia el hotel

Gracias a la moto llegó al hotel a la hora señalada. Tras preguntar en recepción, un chico
muy amable le indicó que su primo estaba en la cafetería del hotel. Allí encontró a Jero y
a Ana. Él al verla se puso en pie y le dio un gran abrazo. Le gustaban los abrazos de Jero
porque le recordaban a Padre, tenía su misma fuerza y además olía igual que él... a uvas.
Jero soltó un poco el abrazo la miró de arriba a abajo y la volvió a abrazar. Ana la miraba
un poco emocionada, Maca no sólo era la prima de su marido, sabía que para él era su
mejor amiga, su niña, su compañera de juergas y de lágrimas... y la había echado
terriblemente de menos

Ana: Hombre pero suéltala, que la vas a ahogar (Le dijo su mujer detrás de él. Cuando
Jero la soltó, Ana le dio un rápido abrazo) Hola guapa, ¿cómo estás?
M: Bien (Maca sonrió un poco) ¿Qué tal por casa? ¿Cómo va todo?
Muy bien, todo sigue más o menos igual ( Dijo Jero dándole un sorbo a su cerveza)
Bueno, tú dirás (Jero siempre decía las cosas claras y lo más directo posible)
M: Jaja, siempre igual ¿eh? (Rió Maca mirando a Ana)
Ana: Sí, hija, sí... (Dijo ésta riendo también)
... a cada paso 49

M: Bueno Jero (Maca también prefería ir directa al grano) Quiero que las bodegas pasen
a tu nombre
Jero: ¿Qué? ... Pero Maca,... ¿qué dices...? (Jero la miraba como si se hubiese vuelto loca
M: Mira Jero, tú te has hecho cargo de las bodegas los últimos cuatro años, son más
tuyas que mías (Seguía un discurso que había tratado de aprenderse de memoria)
Jero: Maca, de verdad, a ti el sol de La India te ha sentado mal (Bromeó sin hacer mucho
caso)
M: Jero, a ti te encanta trabajar en las bodegas ¿o no? (La pregunta le pilló por sorpresa,
Maca le miraba muy seria)
Jero: Sí, pero... (Consiguió balbucear)
M: Pero nada, mi padre estaría orgulloso de que tú te hicieras cargo, lo estás haciendo
fenomenal hasta ahora. Él sabía que a mí no me interesaban (Eso también era parte de ese
discurso aprendido)
Jero: Maca, no...
M: Jero, me da igual lo que digas, lo tengo muy claro. Es algo que quiero hacer y ya está.
Pondré el 75% de las acciones a tu nombre y ya está, la empresa es tuya, puedes hacer lo
que quieras (Sentenció Maca) Hay otra cosa, Ana (Le dijo mirando ahora a la mujer de su
primo, Ana era abogada y en los últimos era la encargada de mover sus temas legales)
Necesito hacer testamento
Jero: ¿¿Qué?? (Preguntó Jero, ahora su tono sonaba muy crispado ante lo que Maca
estaba diciendo) Ahora mismo me vas a explicar qué está pasando... Y ni una excusa
Maca (La amenazó)
M: De acuerdo, Jero (Tomo aire y le explicó por qué había regresado, el diagnóstico, que
el lunes iba a empezar la quimioterapia...) Por eso voy a necesitar el testamento
Ana: ¿Cómo estás? (Ana le cogió una mano y la miró a los ojos)
M: Voy a estar bien, Ana (Dijo Maca con mucha determinación. En ese momento miró a
Jero y casi se le partió el alma, tenía los ojos inundados de lágrimas y la expresión de
miedo reflejada en el rostro) Jero... (Consiguió susurrar)
Jero: No te preocupes Maca, estoy para lo que necesites (Jero era fuerte, se recompuso y
dijo aquello desde el fondo de su corazón. Maca se lo agradeció, sabía que sus palabras
no eran en vano)
Ana: Muy bien Maca, ¿qué necesitas? (Dijo Ana haciéndose con el control de la
conversación a pesar de las lágrimas de sus ojos. Maca le explicó un poco qué decisiones
había tomado y cómo había pensado dejar las cosas. A Jero y Ana les parecía todo bien,
ellos no pensaban poner ninguna pega a nada)

Estaban terminando la conversación cuando el móvil de Maca empezó a sonar, eran casi
las dos de la tarde. Al ver el número en la pantalla puso cara de extrañeza, no lo conocía.
Decidió descolgar

M: ¿Hola? (Preguntó. Al oír la voz de la persona que hacía la llamada, apareció una gran
sonrisa en la cara de Maca que no pasó desapercibida a Jero ni a Ana, que se cruzaron
una mirada cómplice) ¿Qué tal?... ¿y has bajado a comprarte un teléfono? ... claro si no
funciona bien... (La voz de Maca sonaba divertida ante lo que la persona le estaba
contando) Sí, estamos terminando... ¿quieres que te pase a buscar y vamos a comer
fuera? muy bien, pues en veinte minutos estoy allí... vale... sí, tranquila... un beso (Y
colgó, no podía evitar seguir mirando la pantalla de su móvil con cara de tonta)
Ana: ¿Qué tal está Esther? (Preguntó Ana con cara divertida)
M: ¿Eh?... (Parecía que Maca se acababa de dar cuenta de la presencia de los dos...) Era
Esther... (Tanto Jero como Ana no pudieron evitar empezar a reírse, Maca les miró
... a cada paso 50

intrigada sin entenderlo) ¿Qué pasa? (Les preguntó levantando las cejas, lo que acentuó
sus risas)
Ana: Nada, nada, Maca... ¿Qué cómo está? (Le preguntó Ana de nuevo, intentando
controlar la risa)
M: Bien, bien... voy a ir a buscarla, vamos a comer fuera ( Se puso de pie y abrazó de
nuevo a Jero) ¿Hasta cuándo os quedáis?
Ana: Hasta el miércoles (Le dijo Ana) Mañana por la mañana hablaré con el despacho y
te lo preparo todo. ¿Hablamos mañana?
M: Muchas gracias Ana, por todo (Después de despedirse, Jero y Ana vieron como Maca
se iba con el casco en el brazo para ir a buscar a Esther. Jero no pudo controlar un suspiro
que salió de lo más hondo de su corazón. Ana le hizo una caricia en la cara, lo que hizo
que su marido la mirara, le dio un suave beso en la mejilla. Ana se colgó de su brazo y
ambos volvieron mirar a la pediatra que se alejaba)

Maca iba camino de su casa pensando que no había ido nada mal la reunión con su
primo, sí, había ido muy bien, siempre podía contar con él. Se sentía feliz, iba a ser un
buen domingo. Pensaba dónde podía ir a comer con Esther y entonces se acordó de aquel
sitio... sí, iba a ser un gran domingo... aceleró un poco

Veinte minutos más tarde paraba la moto delante del portal, Esther ya estaba esperándola
con una gran sonrisa. Maca suspiró al ver la sonrisa de Esther, tenía miedo de que
siguiera enfadada

M: Buenos días (Dijo Maca quitándose el casco)


E: Hola (Contestó Esther y se acercó a darle un beso en la mejilla. Maca sintió un
hormigueo que subía desde sus pies y se concentraba donde los labios de Esther habían
dejado aquel beso)
M: ¿Qué? ¿nos vamos? (Le preguntó intentando controlar el temblor que recorría su
cuerpo)
E: Claro, ¿dónde me llevas? (Esther también se había puesto algo nerviosa y no atinaba a
abrocharse el casco)
M: Anda, trae (Maca se lo abrochó provocando que se ruborizase ligeramente) Lista
E: Gracias (Su sonrisa era ahora un poco tímida) En serio, ¿dónde vamos?
M: Te voy a llevar a tomar las mejores gambas de Madrid (Le dijo guiñándole un ojo)

Maca esperó a que Esther se subiera en la moto y puso rumbo hacia la sierra oeste de
Madrid. 25 minutos más tarde Maca cogía el desvío de Guadarrama. Hacía un hermoso
día de verano, el sol calentaba y el ambiente en aquel pueblo era bullicioso, parecía que
aquel domingo todo el pueblo había salido a la plaza a tomar el aperitivo. Maca cogió la
pequeña carretera que les llevó a un restaurante en las afueras de pueblo

A pesar de estar lleno, el maître las llevó a una de las mesas del jardín, estaba debajo de
una pérgola poblada de enredaderas de rosas amarillas. Esther miraba todo con la boca
abierta

E: Maca ¡qué sitio más bonito! (Dijo una vez sentada en la mesa)
M: Me alegro de que te guste (Maca no podía mitigar la sonrisa de su cara)
E: Me encanta, Maca (Los ojos de Esther seguían recorriendo aquel jardín) Es precioso.
De verdad
... a cada paso 51

“No tanto como tú” Pensó Maca sin atreverse a decirlo en voz alta. La comida fue muy
agradable, efectivamente, eran las mejores gambas que Esther había comido en Madrid,
pero para variar, disfrutó como una niña pequeña con el postre, era una mousse de
chocolate blanco con crujiente de dulce de leche

Después de comer decidieron dar una vuelta por El Escorial, pasearon por el casco
antiguo y después se fueron al pinar para tumbarse un rato en el césped, desde donde
estaban se podía contemplar la sierra madrileña

Maca se sentó apoyando la espalda en un pino y, como otras tantas veces, Esther no pudo
evitar pedirle que le tocara el pelo, eso era algo que gustaba desde que era pequeña. Se
tumbó apoyando la cabeza en el regazo de Maca, que comenzó a jugar con aquellos rizos.
Ambas guardaban silencio y ambas pensaban que ése era el mejor sitio del mundo. Por
alguna casualidad, ambas empezaron a hablar en el mismo momento

E: Maca
M: Esther

Ambas se rieron de la coincidencia, Esther se incorporó y se puso frente a Maca,


provocando que ambas se miraran a los ojos

E: Dime (Dijo Esther con una sonrisa tímida)


M: Tú primero (Le respondió Maca también sonriendo)
E: No, en serio (Ambas guardaron un nuevo silencio, bajaron la cabeza con miedo a
mirar a la otra y ambas empezaron a hablar de nuevo a la vez)
M: Verás...
E: Bueno...
M: Yo...
E: A mí...
M: Quería...
E: Me gustaría...
M y E: ¡Hablar contigo! (Coincidiendo en estas palabras, y ambas volvieron a reírse.
Maca miró con ternura a Esther)
M: Sí, Cruz tiene razón, en el fondo somos como niñas (Le dijo y acarició con suavidad
la mejilla de Esther)

Este gesto pudo con los rescoldos que quedaban en la barrera de la determinación de
Esther. Se acercó y le dio un rápido beso a Maca en los labios, pero en seguida se separó
de ella y bajó la mirada para evitar la de su amiga

E: Lo... lo siento (Susurró mirándose las manos, en ese instante notó como las manos de
Maca cogían su rostro y le obligaban a mirarla)

Al levantar la vista hacia aquellos ojos, algo en ella estalló diseminando todos sus
miedos. Vio como ahora era Maca la que se acercaba a ella y la besaba. Aquel beso fue el
más tierno y dulce que ninguna de las dos había dado o recibido antes, poco a poco fue
intensificándose hasta el momento en que ambas creyeron quedarse sin aire. Se separaron
lentamente y mantuvieron los ojos cerrados, ninguna se atrevía a abrirlos por si aquello
no fuera real. De los labios de Esther se escapó un suave suspiro que hizo que Maca
abriera los ojos y se encontrara con la intensa mirada de la enfermera
... a cada paso 52

M: No sabes cuánto tiempo llevaba deseando hacer eso... (Le dijo acariciándole la cara)
Creo que llevo toda la vida deseándolo
E: Maca... (A Esther se le saltaron las lágrimas al escuchar a la pediatra) Yo también...
yo también
M: Somos un desastre, ¿no? (Maca la abrazó, y escondió la cabeza en su pelo, volviendo
a inundarse en ese aroma que se sabía de memoria) Las dos deseándolo y ninguna se
atrevía hacer nada...

Esther no puedo evitar empezar a sollozar suavemente, lo que hizo que Maca se asustara.
Intentó separarse de aquel abrazo pero Esther no se lo permitió, aferrándose con más
fuerza al cuerpo de ella

M: Esther... (Consiguió decir Maca cuando notó que Esther dejaba de temblar bajo su
abrazo) ¿Qué pasa, cariño? (Esther se separó y la miró a los ojos)
E: Que soy tan feliz Maca, que me da miedo despertarme y descubrir que esto no es
real... (En su mirada había un tinte de temor que Maca deseba borrar)
M: Es real, Esther (Le dijo y volvió a besar sus labios) Es muy real... te quiero, Esther.
(Le confesó) Te quiero desde siempre, aunque nunca fui capaz de admitirlo, ni a mí
misma, ni a nadie. Y cuando por fin lo entendí, tú estabas con Luis y yo no quería
complicarte la vida... y ahora... (Esther no la dejó continuar, cerró sus labios con un beso)
E: Soy tonta, Maca (Le dijo con una sonrisa) Porque nunca lo vi. Yo sabía que te quería,
lo sabía, pero nunca pensé que tú me quisieras a mí... pensaba que me veías como a tu
hermana pequeña, por eso me cuidabas y me tratabas como si fuera especial...
M: Te trataba como si fueras especial porque creo que eres especial, Esther (Dijo Maca
con una sonrisa) Pero nunca te he visto como si fueras mi hermana (Su voz sonaba
pícara)
E: ¡Ah! ¿no? ¿y cómo me veías? (Le preguntó la enfermera siguiéndole el juego. Maca la
cogió por la cintura y la aproximó hacía ella)
M: No... (La besó) nunca... (Volvió a besarla) Yo... (El tercer beso atrapó con un suave
gesto el labio inferior de la enfermera) Siempre he creído que eres la mujer más hermosa
de la tierra... (Y diciéndole esto volvió a besarla. Los labios de Esther recogieron aquel
beso como si fuera lo más valioso del mundo. Sus lenguas comenzaron una dulce guerra
por explorarse mutuamente... Las manos de Maca jugaban con las caderas de Esther.
Mientras, ésta se aferraba a la nuca de la pediatra)

Se volvieron a separar sin poder dejar de sonreírse mutuamente

E: A quien se lo digas no se lo cree... (Dijo Esther, se dio la vuelta y se apoyó en el


pecho de Maca, ésta rodeó su cintura y apoyó su barbilla en su hombro, se quedaron
mirando aquel paisaje)
M: Ya verás Cruz... (Maca no podía evitar sonreír pensando la cara que iba a poner su
amiga cuando se lo dijeran) Con la paliza que le he dado...
E: ¿Ella lo sabía...? (Esther se giró para mirarla un poco, y al ver que la pediatra
afirmaba, se le escapó una suave carcajada) Pues entre las dos la hemos tenido que traer
loca... (Este comentario hizo también reír a Maca...) Por eso no paraba de decirme que
hablara contigo
M: Ja, a mí me decía lo mismo, anoche en el baño y luego en el coche... (Dijo Maca, una
sombra de tristeza pasó por su mirada. Esther, al notar el silencio de la pediatra, se volvió
para mirarla. Maca le sonrió con un poco de tristeza)
E: Maca... (La enfermera acarició las manos de la pediatra que aún estaban apoyadas
sobre su estómago...) ¿Por qué llorabas anoche?
... a cada paso 53

M: ¿Cómo sabes que lloré? (Le preguntó sorprendida)


E: Te conozco. Sé perfectamente cuándo has llorado (Le dijo, mirando hacia otro lado)
Aunque tú te empeñes en ignorarme toda la noche
M: Esther... (Maca la tomó de la barbilla y la obligó a mirarla, no pudo evitar dejar un
beso en sus labios antes de responderla) No me atrevía ha acercarme porque cada vez que
te miro creo que no voy a ser capaz de contenerme, me daba miedo asustarte (Esther no
pudo contener la risa, lo que hizo que Maca la mirara sorprendida) ¿Te hago gracia? (Le
pregunto levantando la ceja)
E: No, no Maca (Se estrecho contra ella) Yo me moría de miedo, pensaba que te me ibas
a volver a escapar. Como anoche
M: ¿Anoche? (Maca parecía perdida)
E: Sí anoche cuando te pusiste a tontear con aquella chica... yo (Esther oculto su rostro
en el pecho de Maca, le daba cierta vergüenza recordarlo)
M: ¿La chica...? (Maca trataba de recordar, pero no parecía tener mucho éxito)
E: Sí, la chica con la que te reías ayer (Le dijo poniéndose colorada y celosa a la vez)

Maca no parecía acordarse hasta que de pronto recordó algo. En esa ocasión fue ella la
que se echó a reír sin poder contenerse

E: Vale ahora te ríes tú de mí (Dijo Esther poniendo morritos)


M: No tonta, la chica que dices me pregunto que si Eva y Laura “entendían”, por sus
amigas querían ligar con ellas... Jajaja (Maca no conseguía cortar la risa al ver la cara
colorada de Esther)
E: Valeeeeeeeeeee... (Se sentía tonta por lo celosa que se había puesto, simplemente
porque Maca se reía con otra chica)
M: No te preocupes Esther yo solo tengo ojos para ti (La besó con pasión estrechándose
contra ella. Tardaron unos minutos en separarse y cuando sus labios perdieron el contacto
sus frentes quedaron unidas) Que guapa eres
E: Tú sí que eres guapa (Dijo Esther con un escalofrió que recorrió su cuerpo. Maca la
abrazó con más fuerza y así permanecieron un rato juntas sin moverse)
M: ¿Por qué no nos vamos a casa y hablamos allí? Se nos va a hacer de noche para
volver. (Le propuso. La enfermera afirmó)

Fueron hacia la moto cogidas de la mano. Cuando empezaban a bajar hacia la ciudad, el
sol empezaba a esconderse a sus espaldas detrás de aquellas montañas que minutos antes
habían estado contemplando

Llegaron a casa. Maca no podía parar de sonreír. Esther se había pasado todo el viaje
bien pegada a la espalda de la pediatra, esta quiso alargar ese contacto por ello redujo la
velocidad de la moto, para que ese trayecto durara el máximo posible. Ya dentro de la
ciudad Esther deslizó su mano hasta el muslo de la pediatra, apretándolo con suavidad,
este gesto provocó un temblor involuntario en la pediatra. Cuando Esther bajó de la moto
y se quitó el casco, también tenía una gran sonrisa en el rostro, estaba encantada del
hecho de que un pequeño gesto por su parte hubiese provocado esa reacción en la
pediatra

M: Como me vuelvas a hacer algo parecido nos vamos a matar (Dijo Maca mientras
colocaba un mechón de Esther y le dejaba una caricia en la cara)
... a cada paso 54

E: No me he podido resistir... (Le dijo Esther, se acercó de modo insinuante a Maca...


pero en el preciso momento en el que iba a dejar un beso en sus labios... una voz a sus
espaldas hizo que se separasen y ruborizaran ligeramente)
L: ¿Pero chicas donde andabais...? (Se volvieron a mirar a la dueña de aquella voz. Al
mirar hacia su portal vieron a Eva y Laura, que estaban allí esperándolas) Llevamos un
rato esperándoos
E: Hemos ido a comer a la sierra... (Dijo Esther acercándose a ellas sin poder borrar la
sonrisa de su cara al recordar aquella increíble tarde)
M: Y vosotras ¿Qué hacéis aquí? (Pregunto Maca también sonriendo)
Eva: Pues nada que habíamos pensado pasarnos por aquí y traeros una peli y palomitas
(Dijo Eva levantando una bolsa) No queríamos que estuvierais solitas esta tarde... (Bajó
un poco el voz al decir esto último)
M: ¿Eh...? (Maca puso cara de no entender nada, hasta que en un momento determinado
recordó lo que iba a pasar al día siguiente) ah... claro (Esther notó que Maca se ponía
triste, la cogió la mano y la miró con una tierna sonrisa, intentando darle en ese gesto
todo su apoyo. Maca le devolvió la sonrisa y le dio un suave beso cerca de la comisura de
los labios. Ese gesto no pasó desapercibido para sus dos amigas que intercambiaron una
mirada llena de expectación) Creo que vuestros chicos me van a odiar... ¿Dónde los
habéis dejado?
L: No seas tonta, Javi tiene guardia (Dijo Laura siguiendo a Esther que se metía en el
piso en ese momento)
Eva: Y Fran tiene fútbol (Dijo Eva poniendo cara de asco, lo que provocó la risa de
Maca)
M: Eva pero si a ti te gustaba el fútbol (Consiguió decir a pesar de la risa)
Eva: Sí eso era antes de que el fútbol, fuera más importante que quedar conmigo (Dijo
con cara de desesperación, lo que provoco nuevas risas)

Ya en el ascensor Maca miró a Esther poniendo ojitos, esta elevó los hombros poniendo
expresión de “que le vamos a hacer”. Disimuladamente entrelazó su mano con la de la
pediatra intentando evitar que las otras dos vieran ese gesto

Una vez en el piso se pusieron a preparar las palomitas las cuatro reían sin parar, al final
pusieron la película... y en menos de quince minutos Eva y Esther se habían quedado
dormidas

L: Y digo yo que para que quieren ver una película estas dos, si siempre se quedan
dormidas a los cinco minutos de empezar (Dijo Laura mirando a su prima estirada en el
sofá que compartía con Maca)

Esta sonrió y se levantó a buscar un par de mantas. Primero tapó a Eva, que al notar la
manta sobre ella se hizo un ovillo, cobijándose bajo ella. Después se acercó a Esther y la
tapó a ella también con la otra manta, la miraba con ternura y no pudo evitar rozar con
una suave caricia su mejilla. Laura la miraba y sonrió

L: Me da la sensación que hemos interrumpido algo (Dijo)


M: Eh... (Maca parecía acababa de darse cuenta del comentario y la intención de Laura,
porque se ruborizo ligeramente) No, que dices... (Respondió tratando de salir del paso,
pero sin demasiado éxito)
L: Jajaja... Maca (Laura golpeo el asiento vacío a su lado. Maca suspiró, se sentó a su
lado sobre una de sus piernas y puso un cojín en su regazo, sin atreverse a mirarla,
poniéndose un poco más nerviosa aun por el pequeño silencio que se hizo. De fondo se
... a cada paso 55

escuchaba el ruido de la película que ya no prestaba atención nadie en esa habitación. Al


final Maca se decidió y levantó la vista para encontrar una amplia sonrisa en la cara de su
amiga) ¿Me lo vas a contar?
M: ¿Qué quieres que te cuente, Laura? (Le preguntó con aire inocente)
L: Maca, venga... que no soy tonta... (Laura seguía sonriendo) Cada vez que estáis juntas
la sonrisa no os cabe en la cara... Tú no puedes dejar de mirarla... Y el mosqueo que se
pillo ayer Esther porque no la hacías caso... si es evidente niña
M: Tanto... (Dijo Maca volviendo a ruborizarse) Laura... (Puso cara de cordero
degollado)
L: Jajaja... ( A Laura se le escapó una carcajada, Maca se abalanzó sobre ella para taparla
la boca y evitar que se despertaran las otras dos) Perdón... (Dijo en voz baja al comprobar
que no las había despertado) Entonces que... ¿sí? (Dijo Laura sonriendo y levantando una
ceja)
M: Siiiiiiiiiiiiiiiiii... (Maca oculto la cara en el cojín que tenía en el regazo. Laura la hizo
levantar la cara y le dio un fuerte abrazo)
L: Como me alegro niña... claro que sí... (Le dijo al separarse) Me alegro mucho por las
dos (Dijo mirando con cariño a Esther)
M: Uf... Laura (Dijo Maca mirando a la enfermera también) ¿Cómo puedo complicarle
tanto la vida...? (Aquello hizo que Laura la mirara, se puso sería y un poco triste)
L: Maca... (La pediatra la miró con una triste sonrisa) No pienses eso. Estoy segura que
todo va ir muy bien (Cogió la mano de la pediatra) Mira sé que es duro pensar todo lo
que te viene encima... Yo solo de pensarlo me marearía, pero nos tienes a nosotras que
estamos aquí... y a ella... eso no lo olvides
M: Tengo muchísimo miedo Laura... a todo (Maca miraba el cojín y unas lágrimas se le
escapaba.) No quiero que sufra... (Susurró)
L: Joder Maca y te crees que aunque no este contigo durante este tiempo se lo va a pasar
en grande... (Le respondió Laura) Venga Maca deja de ser tan condescendiente con todo,
déjate llevar... creo que ya va siendo hora que seas feliz, ¿no?, y ella también se lo
merece... no seas tonta

Maca no pudo evitar sonreír al escuchar las palabras de Laura, esta era la tercera persona
que le decía más o menos las mismas palabras en las últimas cuarenta y ocho horas...
“Tiene razón, y Cruz y Cris... la verdad es que tengo que intentarlo por ella, por mí... si
lo haré, me dejaré de historias y me dejare llevar”

M: Gracias Laura... (Dijo Maca sonriéndole, esta vez Laura vio que en esa sonrisa ya no
había el tinte triste de las anteriores)
L: ¡Muy bien! (Grito Laura lo que volvió a provocar que la pediatra la tapara la boca, y
ambas se rieran al ver que Eva se agitaba en su sueño, se daba la vuelta dándoles la
espalda) Lo siento... (Volvió a disculparse ahora tenía una gran sonrisa)
M: Laura lo que sí que te pido es que no digas nada hasta que hablemos con Cruz y Eva
nosotras... ¿vale? (La miró con una suplica)
L: Claro hombre... (Dijo Laura dándole un golpecito) Bueno y cuéntame... (La miró
intensamente)
M: Laura... (La miró a los ojos) La quiero tanto, Laura... llevo toda mi vida queriéndola...
pienso en ella y me falta el aire y si me mira me sonríe... no hay nada más bonito que su
sonrisa... solo por esa sonrisa yo tengo sentido... cuando está triste el mundo no tiene
color... no sé
L: Maca... (Laura la miraba con la boca abierta) Madre mía y explícame como has
podido aguantar tanto tiempo sin decirle nada
M: No lo sé Laura... (Maca recordó un conversación que tuvo hace tiempo con Cris)
... a cada paso 56

Maca la estaba mirando no le estaba gustando lo que Cris le estaba diciendo. Llevaba
varios días triste, ya no sonreía con aquellos ojos azules llenos de vida

Cris la miraba a ella siempre había sido valiente y no dejaría de serlo, tenía el corazón
roto, pero seguir engañándose era aun más doloroso. Por mucho que aun la siguiera
queriendo debía dejarla, el corazón de Maca ya tenía dueña, siempre lo había tenido y
no se encontraba precisamente en esa habitación de Calcuta, sino a medio mundo de
distancia

El silencio se comía en el aire y Cris decidió terminar con él

Cris: Maca yo no puedo seguir así... (Le decía Cris con lagrimas en los ojos) Tú no estás
enamorada de mi y si seguimos así vamos a terminando sufriendo las dos
M: Cris yo te quiero (Le decía Maca abrazándola) De verdad te quiero mucho

Cris se separaba de aquel abrazo y se dirigía a la ventana de aquella habitación, aquel


era uno de los días más calurosos del año y en el ambiente había como una nube de
polvo que lo cubría todo. Cris no la miraba

Cris: Maca sé que me quieres... eso no lo dudo, no lo he dudado nunca (En ese momento
se dio la vuelta a mirarla) Pero de quien estás enamorada es de ella...
M: Cris sabes que eso... (Cris la cortó poniendo una mano en su boca)
Cris: Ya vale Maca... si no quieres reconocerlo al mundo me parece bien, pero no te lo
ocultes a ti misma hazme el favor (La miraba con aquellos ojos azules que siempre
habían sido sinceros con ella) Maca cada vez que hablas con ella, o recibes carta o
noticias... parece que el mundo tiene más sentido para ti (Ahora fue Maca la que apartó
la mirada, Cris la obligó a que la mirara) Sabes lo duro que es para mí dormir contigo y
que en tus sueños la llames a ella
M: Cris... yo... no... (No sabía que decirle nunca había pensado que dijera su nombre en
voz alta, aunque todas las noches soñaba con ella)
Cris: No digas nada Maca... (Le pidió Cris) Quiero que te lo reconozcas con eso me
conformo
M: Está bien Cris... pero aunque sea así ella está con ese... y yo no voy a complicarle la
vida, por eso me vine... (Ahora era Maca la que lloraba) Sé que la quiero... siempre la
he querido. Pero para mí es más importante su amistad... no puedo perderla
Cris: Maca deberías daros la oportunidad a las dos (Le dijo Cris) Te entiendo... (Ella
misma se había arriesgado con la pediatra unos meses antes) Pero míranos a nosotras
¿no? (Le dijo acariciándole la mejilla) No renunciaría a un solo momento de los que
hemos pasado juntas
M: Cris... (Ambas volvían a tener los ojos llenos de lágrimas) No te quiero perder,
Cris...
Cris: Maca no me vas a perder... (Le dijo bajando la cabeza) Somos amigas, lo éramos
antes y lo seguiremos siendo (“Aunque me duela en el alma que solo seamos eso”
pensaba mientras abrazaba a la pediatra)

Después de aquello Cris se fue de la habitación que compartían desde hacia meses. Esa
misma noche Maca llamó a Esther, quiso poner su ruptura como excusa, pero realmente
necesitaba escuchar su voz. Maca sería su amiga solo su amiga, no iba a arriesgar eso
por nada, ni siquiera por lo que sentía por ella, no lo haría...
... a cada paso 57

L: Maca pero donde andas... (Le preguntó Laura obligándola a regresar a aquel salón)
M: A años luz Laura (Le sonrió)
L: Os vamos a dejar para que descanséis o no... jajaja (No pudo evitar reírse un poco al
ver la cara colorada de Maca, con una leve sonrisa llena de cariño añadió) Mañana va ser
duro Maca... (Le dijo sosteniéndole la mirada, cosa que Maca agradeció. Le dio un fuerte
abrazo...) Venga voy a despertar a mi primita (Se acercó a Eva, y después de un ratito
consiguió que esta se despertara)

Una vez que Eva se levantó, lo cual no fue especialmente fácil... Ambas se despidieron
de Maca, Eva seguía protestando sobre el sueño que tenía, mientras Maca las miraba
desde la puerta con una sonrisa. Laura se volvió hacia Maca levantó las manos haciendo
un gesto como si estuviera estrangulando algo, provocando la nuevas risa de la pediatra.
Una vez sus amigas se metieron en el ascensor, Maca cerró la puerta y se dirigió al salón

Se acercó al sofá donde dormía Esther, tenía una carita tan dulce cuando dormía, se
arrodilló a su lado y se la quedó mirando un par de minutos antes de decidir despertarla.
No quería despertarla pero al día siguiente le dolería todo el cuerpo si la dejaba dormir en
el sofá. La acarició el rostro llamándola con suavidad. Esther abrió los ojos con
dificultad, le costó comprender donde estaba, pero al ver el rostro de Maca una enorme
sonrisa ilumino su cara

E: Hola... (Aun tenía voz de dormida, Maca no pudo contenerse más y dejó un beso en
los labios de la enfermera) Uhhhhhhh, que rico, quiero uno de esos todos los días (Le
dijo ampliando si era posible la sonrisa)
M: ¿Uno...? (Le pregunto la pediatra con voz picara)
E: Miles... millones... (Atrapó los labios de Maca con sus propios labios, permitiendo
que la pediatra profundizara un poco en el beso. De pronto Esther recordó que en la
habitación debía haber dos personas más y miró buscándolas) ¿Y estas? (Preguntó al no
encontrarlas)
M: No te preocupes ya se han ido (Le respondió Maca haciendo amago de levantarse,
Esther la sujetó la muñeca y la obligó a sentarse en el sofá con ella)
E: Maca no me preocupa, que estén o no... (Le dijo obligándola a que la mirase) Si me
besas así no hay nadie más en el mundo en ese momento (Le dijo volviendo a besarla.
Tras ese beso se abrazaron, Maca se separó de Esther y la acarició la mejilla sonriéndola)
M: Anda venga... vamos a la cama (Le dijo. Dándole la mano la llevó hasta la puerta de
la habitación de la enfermera)
E: Maca... (Esther estaba totalmente ruborizada y no terminaba de averiguar que era
mejor si mirar a la pediatra o no) Yo...
M: Shhhhhh... (Maca la silencio con un dedo sobre sus labios, se acercó y la besó en la
frente) A dormir Esther... ya habrá tiempo de todo (Y diciendo esto se fue a su propia
habitación, antes de meterse miró por última vez a la enfermera y la guiñó un ojo)

Maca estaba tumbada en su cama, miraba el techo de su habitación, sin atreverse a cerrar
los ojos, pensaba que si los cerraba quizás cuando volviera a abrirlos descubriría que todo
había sido un sueño. Al cabo de unos minutos notó que la puerta de su habitación se abría

E: ¿Maca...? (Susurró una voz con miedo por si despertaba a la persona que dormía en
aquella habitación. Maca se incorporó y la miró)
M: ¿Esther... pasa algo? (Maca estaba sorprendida y encantada de ver a la enfermera en
su habitación. Esther se acercó a la cama de Maca y se sentó en el borde. Maca no podía
ver su cara pero imaginó que estaba algo ruborizada y avergonzada)
... a cada paso 58

E: No... no podía dormir, y yo... (Decía con voz tímida, Maca no la dejó terminar, retiró
su sabana, indicándole que se introdujera en la cama...)

Esther no lo dudó un segundo, con un movimiento rápido se metió en la cama con Maca,
abrazó a su cuerpo y escondió su rostro en el hueco que había entre su hombro y su
cuello. Un suspiró traicionero se escapó de sus labios, provocando que la piel de la
pediatra se erizara. Se puso de medio lado para poder verla, con ese movimiento
entrelazó sus piernas con las de la enfermera. Con un dedo le levanto la barbilla, sin
mediar más palabras que las cientos de cosas que sus ojos se decían en ese momento.
Besó sus labios

Esa fue la primera noche que pasaron juntas, así unidas, abrazadas una a la otra,
sintiéndose... amándose profundamente, ambas hubiesen dado cualquier cosa porque esa
noche no terminara nunca. Y así fue como acabaron por quedarse dormidas, sin poder
borrar las sonrisas de sus caras...

Esther entró despacio en el piso, no quería despertar a Maca. Se acercó a la habitación y


abrió la puerta son suavidad evitando hacer el menor ruido que pudiera desvelar el sueño
de su niña. Ella estaba tumbada, se había destapado y la sabanas estaban revueltas, lo que
le indicó que esa tampoco había sido una buena noche. El corazón se le encogió un poco
ante ese pensamiento, últimamente las noches malas eran más frecuentes que las buenas

Se tumbó con cuidado a su lado, y se puso a observarla. Estaba aun más delgada que
hacía un mes, los pantalones de seda de su pijama le quedaban enormes. Llevaba uno de
esos pañuelos que ya no se quitaba nunca desde aquel día en que empezó a caérsele el
pelo. Pero estaba tan guapa... en ese momento Maca tembló, y se encogió un poco,
pequeñas gotas de sudor surcaron su frente. Aquello indicó a Esther que debía de sentir
de nuevo aquel dolor. La abrazó con fuerza intentando que a través de ese abrazo el dolor
que se instalaba en su cuerpo se desvaneciera. Maca al notar aquel cuerpo se aferró a él,
era lo único que conseguía calmarla. Pero no se despertó estaba demasiado agotada como
para despertar. Al cabo de unos minutos el cuerpo de Maca se fue relajando

Esther aflojo el abrazo y siguió observando a la mujer cuyo cuerpo cobijaba en ese
momento... “Por favor, que no siga sufriendo, por favor que encuentren el donante
¡¡¡ya!!!” No podía aguantar las escurridizas lágrimas que se empeñaban en escapar de
sus ojos

Esa iba a ser la quinta y última semana del primer ciclo de quimio. Esther sabía que el
trasplante debía realizarse después de esa última semana, pero aun no habían encontrado
un donante compatible. Sabía que Vilches estaba removiendo el cielo y la tierra para
encontrarlo

Se iba a cumplir la tercera semana de tratamiento, Vilches trataba de encontrar un


donante compatible con Maca, como fuera. Había pensado que por el grupo sanguíneo
no le resultaría difícil encontrar un donante compatible. Pero se había equivocado y aun
no tenían al donante apropiado y empezaba a desesperarse

V: ¡¡¡Joder!!! (Vilches estampa el auricular del teléfono contra la base, justo en el


momento en el que Esther entraba con unos resultados del laboratorio para él)
... a cada paso 59

E: Cómo sigas así el hospital no va a ganar para teléfonos ( Le dijo con una sonrisa,
dejando el sobre su mesa) ¿Qué pasa? (Le pregunto con suavidad. Esther era de las
pocas personas en el hospital que conseguían apaciguarle cuando estaba así)
V: Es incompatible... (Dijo sin atreverse a mirar a la enfermera. Se sentía terriblemente
culpable por no haber encontrado al donante adecuado aun)
E: ¿Seguro? (Pregunto, el oncólogo afirmaba con un movimiento de la cabeza. Al
levantar la vista vio lágrimas en los ojos de enfermera)
V: Lo encontrare Esther (Afirmó con seguridad) No sé dónde pero lo encontraré
E: Lo sé (Esther trató de sonreír y con gesto enérgico retiró las lagrimas de sus ojos) Lo

Esther estaba en la cocina preparando el desayuno cuando escuchó que Maca se


levantaba y con paso presuroso llegaba al baño, debía estar vomitando otra vez. Se
acercó al baño y a encontró sentada en el suelo

E: ¿Cariño estas bien? (Le preguntó arrodillándose a su lado, mojó una toalla y con ella
frotó con suavidad la nuca de la pediatra)
M: Gracias (Le susurró la pediatra, agradeciendo esa húmeda caricia que le alivia la
sensación de mareo. Consiguió sonreír a la enfermera) Ahora sí...
E: ¿Necesitas algo? (Le preguntó la enfermera mientras la ayudaba ponerse de pie. Maca
la besó en la frente)
M: Ahora solo necesito lavarme la boca para darte los buenos días como dios manda
(Maca sonreía de oreja a oreja)

“Esta mujer es increíble” Pensaba Esther mientras observaba como la pediatra se lavaba
los dientes. En las cuatro semanas que había durado el tratamiento solo recordaba una
tarde en la que la pediatra había dejado de sonreír

Maca se había metido en el baño y llevaba ya un buen rato allí metida. Esther empezaba
a inquietarse, se acercó a la puerta del baño, de pronto escuchó unos sollozos al otro
lado. Esther abrió la puerta y la vio en el suelo, tenía un mechón de pelo en la mano.
Esther comprendió lo que estaba pasando. Se acercó a ella y se sentó a su lado

E: Cariño... (Le dijo con dulzura mientras intentaba acariciarla la cara. Maca se apartó
y siguió llorando) Maca... (Insistió Esther)
M: No me mires (Consiguió balbucear Maca)
E: Maca cielo... (Esther consiguió acercarse lo suficiente para abrazarla, la pediatra en
un principio se resistió, pero al notar ese cálido abrazo se derrumbó en los brazos de la
enfermera, esta la meció con suavidad hasta que notó que su llanto era más suave)
M: Lo siento Esther (Se disculpó sin levantar la cabeza)
E: Maca mírame (Le pidió con tranquilidad. La pediatra levantó un poco la vista) No se
te ocurra disculparte, me escuchas...
M: No tenía que haberme puesto así. Yo sabía lo que iba a haber... (Volvió a ocultarse
entre los brazos que la sostenían) ¿Cómo vas a quererme así?
E: Maca no digas eso (Le suplicó con cierto tinte de angustia. No podía creer que a
pesar de los dolores, las nauseas y vómitos y el perder el cabello, lo que le preocupase
es que ella dejara de quererla) Maca como no te voy a querer si eres lo mejor que me ha
pasado en la vida (Consiguió decirle. Lo que hizo que la pediatra se estrechara con más
fuerza y susurrara)
M: Pero voy a estar muy fea
... a cada paso 60

E: Maca eso es imposible (Le dijo Esther con calma) Eres la mujer más hermosa que
hay en la tierra (Maca levantó la vista y se quedó mirando aquellos ojos, en ellos
descubrió que las palabras de Esther eran la única verdad que la enfermera tenía. Sus
ojos expresaban todo el amor que sentía hacia la pediatra. Esta se incorporó y se puso a
lavarse los dientes) ¿Maca...? (Esther no entendía a que venía aquello. Maca la silenció
con un dedo. Cuando terminó se acercó a ella y la besó, la besó con tanta pasión que
Esther terminó quedándose sin aire. Al separarse les costaba respirar. Sin mediar más
palabra cogió a la enfermera de la mano y se la llevó a su habitación...)

Una sonrisa apareció en el rostro de la enfermera. Maca se acercó a ella y la abrazó

M: En que piensas (Le preguntó acariciándole la cara, la miraba a los ojos)


E: En ti (Le contestó la enfermera, sonriéndole y estrechándose contra su cuerpo) En las
ganas que tenía de venir y abrazarte (La dio un beso en los labios) De besarte
M: Ummmm... Te he echado de menos (Maca seguía dibujando el rostro de la enfermera
con un la yema de los dedos)
E: ¿Cómo has dormido hoy? (Le preguntó Esther aguantando el estremecimiento que en
ella provocaba el contacto de esos dedos)
M: Pues mal, como siempre que tú no duermes junto a mí (Le dijo la pediatra con una
sonrisa. En realidad no había pasado buena noche, pero no quería preocuparla) ¿Qué tal
tu guardia?
E: Cansada (Le dijo)
M: Pues vamos a la cama y ya verás como te recuperas (Le insinuó con un tono pícaro)
E: Muuuuuu... vale... Pero primero vas a desayunar Maca (Le advirtió Esther)
M: No tengo hambre (Protesto)
E: Me da igual Maca (Zanjó Esther) Sabes que es importante que comas bien y hagas
todas las comidas de modo equilibrado
M: Sí mama (Se rindió y fue a la cocina. Vio que el desayuno estaba a medio hacer.
Esther la obligó a sentarse mientras ella terminaba de prepararlo)
E: ¿Cuántas tostadas quieres?
M: Una... vale dos... (Cedió Maca, observó a la enfermera como preparaba el resto del
desayuno. Le encantaba observarla mientras se concentraba en hacer las cosas, ponía
tanto cuidado en todo que hacía para ella)

Después de desayunar Esther se acostó un rato para descansar, Maca estaba leyendo en el
salón cuando volvió a sentirse mal se levantó cogió el camino que la dirigía al baño, pero
esta vez las fuerzas le flaquearon antes de llegar. Empezó a notar como todo a su
alrededor se comenzaba a oscurecer y sintió pánico, una única palabra salió de sus labios
a modo de llamada, de suplica...

M: ¡Esther...!

Eran las ocho menos cinco, cuando Cruz entraba en la habitación número 402 de la
cuarta planta. No quería despertar a ninguna de las dos mujeres que podían estar
durmiendo en aquella habitación. Primero vio a Esther recostada en aquella butaca, de la
que prácticamente no se había movido en los últimos cinco días, muy pegada a la cama,
donde echa un ovillo dormía la dueña de la mano que la enfermera no soltaba ni a sol ni a
sombra

Cruz sonrió con ternura recordando aquella mañana de lunes...


... a cada paso 61

Eran las ocho y cinco, cuando Cruz salía de la guardia de la noche anterior, aunque
estaba un poco cansada tenía claro que aquella mañana no iba a dormir nada. Se
encaminaba hacía el piso que compartían sus amigas. Esa misma mañana Maca
empezaba el tratamiento de quimio y Cruz no pensaba moverse de su lado, aunque
intentara echarla

M: ¿Qué haces aquí? (Preguntó una sorprendida Maca al abrir la puerta y ver allí a su
amiga) No has tenido guardia de noche
C: Sí (Le dijo entrando en el piso sin darle importancia al comentario de Maca) Ummm
que bien huele (Se dirigió a la cocina y allí encontró a otra sorprendida Esther que
estaba desayunando) Bueno días guapa (La saludó con un beso y se puso un vaso de
zumo)
M: No me cambies de tema (Le regañó Maca) Tú no deberías estar en la cama
C: Maca (Cruz la miro seria) No pensarás que no iba a estar allí ¿Verdad?
M: Cruz tú tienes que descansar (Le dijo señalando su abdomen) Sino mi sobrino va a
protestar (Añadió cariñosamente) Además Laura va a estar conmigo
C: Lo sé. Pero ella se tiene que quedar después y aquí mi amiga tiene guardia con lo que
no va a poder acompañarte a casa (Le quito una tostada a Esther y le dio un mordisco)
E: ¡Eh! (Protesto esta) ¡Era mía...!
C: Egoísta... (Poniendo carita triste y comenzando ha hacer puchero) ¿No le das ni una
tostada a tu sobrino?
E: A mi sobrino sí (Esther le siguió la guasa) Pero a la glotona de su madre ¡¡¡no!!!

Maca las miraba mientras seguían con la broma, ellas dos siempre habían conseguido
que ella se olvidara del mundo que la rodeaba

M: Venga niñas dejar de discutir (Les dijo con una gran sonrisa llena del ternura y
cariño)
E: Oye que ha empezado ella (Dijo Esther riendo. Al mirar la sonrisa de la pediatra
volvía a sentirse como flotar) Venga Cariño. Deberías ir a la ducha ya que se nos va a
hacer tarde (Cruz notó las miradas que esas dos intercambiaban y el timbre de la voz de
Esther al decir la palabra cariño, paseó la mirada de una a otra. Algo en su forma de
mirarse soltó un resorte que le hizo darse cuenta)
C: ¿Cariño... la has llamado cariño? (Les preguntó sin poder evitar mirar primero a una
y luego a la otra con una expresión de expectación y emoción entrelazadas. Ambas la
miraban con una gran sonrisa y la felicidad reflejada en la mirada) No me lo puedo
creer...
M: Al final ambas te hicimos caso (Dijo Maca con un tono de voz suave, que emocionó
más si cabe a la cirujana, que parecía haberse quedado muda) ¿No dices nada.? (Maca
trataba de controlar el timbre de su voz también emocionado por la expresión de su
amiga. Cruz negó con la cabeza, lo que provocó que dos pequeñas lágrimas se le
escaparan, Maca la abrazó con fuerza. Y Esther las miró sin poder contener las
lágrimas tampoco, Cruz la miró y alargó la mano invitando a la enfermera a aquel
abrazo)
C: No me lo puedo creer... por fin... ya os vale a las dos... ¿y cuando?... ¿Dónde?...
(Cruz no paraba de hablar mientras algunas lágrimas de felicidad escapaban de sus
ojos) Menos mal pensé que nunca ibais a ser capaces de daros cuenta... pero
¡¡¡¡¡contármelo!!!!!
M: Jajaja... tranquila Cruz... que te lo cuente Esther que yo me voy a dar una ducha
(Maca se acercó a Esther y la besó con suavidad en la boca, después se dirigió hacia su
... a cada paso 62

cuarto. Esther se quedó mirando el camino que había recorrido la pediatra, sin poder
borrar la expresión de felicidad de su cara)
C: Es absurdo que te pregunte esto... (Le dijo Cruz trayéndola con su voz de regreso del
mundo donde se encontraba) ¿Pero eres feliz verdad? (Esther la miró y la sonrió)
E: Sí cruz... soy muy feliz...

Cruz miró a la enfermera aquellas palabras resonaban en su cabeza. Pensó lo difícil que
tenía que estar resultando todo aquello para ella, la vio también más delgada y algo
pálida. Cruz sabía que tenía que estar exhausta. No solo pasaba el máximo de horas
posible pegada a esa cama, sino que no bajaba el ritmo en el hospital. Cruz suspiró
negando con la cabeza, se acercó a ella y la llamó con suavidad en el hombro. Esther
abrió enseguida los ojos, se había acostumbrado a tener un sueño ligero, al ver a Cruz
intento sonreír

C: Ya son las ocho Esther (Le dijo con suavidad)


E: Ya (Dijo desperezándose. Miró a Maca y con suavidad dejó su mano en la cama, no
quería despertarla. La miró unos segundos antes de dejar un suave roce con sus labios en
su mejilla, tras lo cual salió de esa habitación)

Una vez fuera de esa habitación Cruz, la cogió del brazo con un gesto cariñoso. Camino
del ascensor le preguntó que tal estaba Maca

E: Hoy a dormido del tirón... le bajó la fiebre por fin (Suspiró Esther, frotándose la cara
con la mano libre. Cruz estaba segura que aunque Maca hubiese dormido bien ella no
había dormido más de un par de horas, ya que seguro que había estado pendiente de cada
gesto o movimiento de la pediatra)
C: Menos mal (Dijo Cruz mirándola, decidió volver a intentarlo) Esther deberías irte a
casa a...
E: No Cruz (Esther la miró con determinación, habían tenido esa misma conversación
varias veces en los últimos días) No pienso moverme de aquí
C: Esther estoy segura que al menos Dávila te... (Volvió a insistir su amiga, estaba
realmente preocupada por ella)
E: Cruz que no (La voz de Esther sonó tajante, dando por terminada esa conversación
añadió) No pienso dejarla sola

Cruz la miró, pensó que era mejor no insistir, creía que Esther debía descansar pero
también era consciente que no le serviría de nada discutir

Al meterse en el ascensor Esther se apoyó en una de las paredes y miraba el techo, Cruz
tuvo la sensación que en ese momento la enfermera no se encontraba allí con ella, hasta
que rompió el silencio diciendo:

E: No sé que voy a hacer si le pasa algo Cruz (Dijo sin retirar la mirada del techo)
C: Esther no pienses eso (Le pidió. Quería parecer fuerte en ese momento en el que sus
amigas tanto la necesitaban, pero le resultaba difícil mantener su papel viendo sufrir tanto
a esas dos personas, a las que quería como si fueran parte de su propia familia) Todo va a
ir bien
E: Cruz no puedo evitarlo. A veces me quedo sin aire solo de pensarlo (Le dijo
mirándola con expresión de pánico. Por alguna razón en ese momento la coraza que
Esther se había puesto se quebró) Cruz... (Se dejó escurrir por la pared del ascensor, Cruz
la sujetó y la abrazó. No sabía que decirle, no se veía capaza de decir nada. Lo único que
... a cada paso 63

pudo hacer fue consolar el llanto de su amiga meciéndola, y sin poder evitarlo
acompañándola con sus propias lágrimas)

La mañana fue bastante agotadora, no pararon de entrar accidentados. Cruz veía como
Esther estaba cada vez más cansada, aunque no bajaba la guardia en ningún momento.
Por mas que le pedía que bajara el ritmo, la enfermera se limitaba a mirarla y seguir con
su tarea. Cruz ya no sabía que hacer, así fue como llegado un momento determinado
decidió subir a hablar con Dávila. Este se mostró muy comprensivo, lo cierto era que
tenía predilección por aquella enfermera, cuyo carácter afable y su buena determinación
habían conquistado al director del hospital. Decidieron que Dávila le obligaría a tomarse
unos días de descanso. Y Cruz ya se encargaría de llevarla a casa como fuera a descansar
unas horas

Al volver a bajar a urgencias Cruz se cruzó con Vilches

V: Cariño ¿Dónde esta Esther? (Vilches parecía nervioso, Cruz se extraño Vilches podía
tener muy mal genio pero aquel nerviosismo era distinto era como quizás “¿Ansiedad
mezclado con alegría?”)
C: No sé, yo estaba arriba... (No terminó la frase porque vio a la enfermera acercarse por
el pasillo, llevaba en las manos un par de cajas y una carpeta y no parecía haberles visto.
Vilches al verla se dirigió hacia ella, en tres zancadas llego a su lado)
V: Esther... (La paró) Tenemos un donante...

Esther al oír aquellas palabras que salían de la boca del oncólogo, sintió como las fuerzas
la abandonaban, empezó a marearse y todo se volvió negro a su alrededor. Lo único que
escuchó fue la voz de Cruz pronunciar su nombre antes de caer

C: ¡Esther...!

Esther se incorporó sobresaltada de la cama, ¿Qué había sido eso? Había oído que ella
la llamaba y después un golpe, salió corriendo de la habitación en su busca. Nada mas
salir al pasillo la encontró en el suelo, estaba inconsciente

E: ¡Maca...! (Un grito ahogado salió de sus labios y la obligo a correr hasta su cuerpo.
“Piensa Esther, piensa... eres enfermera sabes lo que tienes que hacer” Se decía a si
misma para tranquilizarse)

Le dio la vuelta con suavidad y la tomo el pulso, estaba allí era débil pero estaba,
también noto que respira... con dificultad pero respiraba bien. Estaba ardiendo, debía
tener por lo menos 39º

E: Maca, Maca... (La llamaba intentando ver si recuperaba la consciencia. Un suspiro


de alivio se escapó de sus labios cuando vio aquellos ojos) Tranquila mi amor... (Le dijo
con una voz un poco chillona, ya que intentaba controlar el llanto)

Una arcada provocó el vomito de Maca, Esther consiguió prevenir que se vomitara
encima, volteándola de medio lado

E: Tranquila cariño voy a buscar unas toallas y el teléfono (Le dijo con suavidad)
M: Esther... (La enfermera vio miedo en los ojos de la mujer que estaba entre sus
brazos)
... a cada paso 64

E: Mi amor, no te dejo... pero necesitamos ayuda (Le dijo con suavidad, tenía que ser
fuerte... ahora ella tenía que hacerse cargo de la situación. La pediatra afirmó con un
leve movimiento. Esther voló a la cocina, en menos de treinta segundos empapó varios
paños y cogió un paquete de servilletas, cogió el inalámbrico y volvió a su lado. La
mirada de Maca reflejo un suspiro al verla otra vez a su lado, intentó incorporarse pero
Esther la detuvo. Consiguió limpiar un poco a Maca para evitar que estuviera
incomoda...)

Intentaba bajarle la temperatura con las toallas húmedas y trataba de mantenerla


despierta susurrándole palabras llenas de cariño mientras esperaban la ambulancia

Una vez la ambulancia llegó Esther tuvo la sensación de haber vivido ya esa escena, la
diferencia estaba en que en aquella ocasión no soltaba la mano de Maca por nada del
mundo. El enfermero, un chico que había llegado al hospital hace solo unos días, la
ofreció ir con ellos en la ambulancia. Eso no era lo ordinario pero que demonios ella
era la jefa de enfermas

E: Aguanta mi amor (Le susurraba Esther durante aquel trayecto en el que no soltó su
mano)

Con dificultad abrió los ojos para encontrarse con la asustada mirada de Cruz. Estaba
tumbada en una camilla en la sala de curas de urgencias

E: ¿Qué ha pasado? (Consiguió preguntar)


C: Que te has desmayado Esther... (Esther la cortó algo le había echo recordar)
E: ¿Vilches...? (Consiguió preguntar como en una suplica. Cruz afirmó con la cabeza, no
era capaz de articular palabra) Tengo que ir a ver a Maca... (Esther intentó incorporarse
pero Cruz la paró y la miró con la expresión seria)
C: No te vas a mover de esta camilla hasta que estés totalmente recuperada, me entiendes
(Le dijo con voz firme. Mientras trataba de tomarle la tensión, que se estaba
estabilizando)
E: Pero Cruz solo ha sido la emoción... (Trato de justificar)
C: Me da igual, Esther... estás agotándote y vas a terminar enferma (Le advirtió Cruz)
E: Pero necesito estar con ella (Suplicó, de pronto se asustó ante la posibilidad de que
Maca supiera lo de su desmayo) ¿No le habéis dicho esto, verdad?
C: No claro que no (La tranquilizó Cruz) Vilches está con ella, le ha dicho que tú estás
en quirófano conmigo y que no nos lo ha podido decir aun
E: Gracias
C: Escúchame Esther... (Insistió) Mira Dávila te ha dado unos días libres y esta noche te
vas a venir a casa a dormir... (Esther intentó protestar) No, tú calladita y me escuchas. Ya
he hablado con Laura y ella se va a quedar aquí con Maca, y tú te vienes a casa conmigo,
porque estoy segura que en tú casa no vas a dormir nada... y te advierto que como no me
hagas caso, se lo cuento todo a Maca y ella si que te manda a casa, pero de una patada
(Esther no pudo evitar sonreír un poco)
E: Vale Cruz, te haré caso (Se rindió Esther) Pero me dejas subir a verla, por favor
(Suplicó)
C: ¿Lo prometes? (La amenazó)
E: Claro... vale, lo prometo (Esther puso cara de niña buena. Y Cruz se rió)
C: Venga zalamera (Le dijo) Puedes subir
... a cada paso 65

Esther saltó de la camilla y salió disparada hacía la cuarta planta, se paró delante de
aquella habitación y antes de entrar tomó aire. Intentaba cargarse de seguridad a la vez
que trataba de calmar el temblor de sus manos. Empujó la puerta

Maca estaba sentada en la cama hablando con Eva, al ver a Esther sonrió. Esta se acercó,
y la abrazó con fuerza, las lágrimas se le escapaban

M: Creo que ya lo sabes ¿no? (Le pregunto Maca, acariciándole el pelo, Esther afirmó
sin decir nada y sin separar el contacto) No me llores eh niña... (Le dijo con voz suave)
No me llores que ya estamos

Esther se separó y le sonrió, limpió sus lágrimas y la cogió la mano

E: ¿Qué tal has pasado la mañana? (Le pregunto Esther)


M: Bien muy tranquila, ¿verdad? (Dijo mirando a Eva que asintió con la cabeza) ¿Tú que
tal? ¿mucho lió?
E: Lo de siempre ya sabes... bien (Dijo Esther) Sabes, Dávila me ha dado un par de días
libre que me debía (Quería que sonara de lo más natural aquel comentario)
M: Que bien no (Maca estaba contenta, era muy consciente del cansancio de Esther,
cuando no estaba trabajando estaba allí con ella. Apenas había dormido en esos días y
por casa tampoco había pasado) ¿Esther por que no te vas a dormir hoy a casa?
E: ¿No te importa? (Pregunto en un tono bajo)
M: Cariño, que tienes que dormir, no voy a dejar que te pongas enferma (Maca la hizo
levantar la cabeza) Así que hoy te vas a casa y no se hable más. Yo me puedo quedar sola
no pasa nada
Eva: Me puedo quedar yo o Laura (Intervino en ese momento Eva, Cruz le había contado
lo del desmayo de Esther y tenía claro que la enfermera no se iba a quedar allí esa noche)
Así que tú te vas a descansar... (La amenazó señalándola con el dedo)

Aquella noche Esther dormía en el cuarto de invitados de Cruz, esta le había dado algo
para que durmiera el máximo del tiempo posible aquella noche. Esther miraba el techo de
esa habitación y no podía dejar de pensar en su niña

“Ahora todo ira bien” Pensaba “tiene que ir bien, tiene que ir bien por favor” Dos
lágrimas se escapaban de sus ojos, Esther las apartaba con la manga “No más lágrimas
Esther” Se decía. “A partir de ahora ya no mas lágrimas” Y con esos pensamientos poco
a poco el sueño fue venciéndola y acabo quedándose dormida con una imagen fija en la
mente y en su corazón

Mientras en el hospital Laura contemplaba a Maca, que al final parecía que empezaba a
quedarse dormida. Habían estado hablando un rato, Maca le había dicho que sin la mano
de Esther ya le costaba conciliar el sueño. En esos momentos tenía los ojos cerrados ya
no tenía nada de fiebre, lo que significaba que le infección ya estaba remitiendo. Aquello
era una gran noticia pero sobre todo porque permitiría que el trasplante fuera en un par de
días

La enfermera del turno de noche entró a ver si todo iba bien. Al ver a Laura le sonrió, le
gustaba la trabajadora social, era muy dulce con todos los pacientes de la unidad de dolor

Blanca: Hola Laura (La saludo, buscando con la mirada a Esther)


L: Hola Blanca ¿Qué tal? (Le devolvió el saludo)
... a cada paso 66

Blanca: Bien (Respondió) ¿Te quedas tú esta noche? (Algo sorprendida)


L: Sí, Esther se ha ido a descansar (Le contesto Laura sin darle importancia)
Blanca: Claro, la pobre durmiendo todos estos días en esa butaca y sin parar... No me
extraña nada que se haya desmayado esta mañana (Laura miró rápidamente a Maca,
suplicando que esta no hubiese oído el último comentario de aquella enfermera) Bueno
voy a seguir con la ronda (Dijo con normalidad, no se había dado cuenta de la reacción
de Laura) Buenas noches Laura
L: Buenas noches Blanca (Laura suspiró al ver que la enfermera salía de la habitación.
Al mirar a Maca de nuevo vio que esta estaba con los ojos abiertos) Maca...
M: ¿Qué ha pasado Laura? (Maca trataba de controlar su voz, le temblaba un poco)
L: Maca tranquila (Le dijo Laura se acercó y la tomó la mano. Maca no rechazó el
contacto pero la miró con enfado)
M: No me digas que me tranquilice y dime que ha pasado (Su voz sonaba más aguda y
crispada de lo normal. Laura supo que tenía que contárselo)
L: A ver Maca no te preocupes... (Empezó Laura con suavidad) Solo ha sido un desmayo
vale, solo eso, a recobrado la consciencia enseguida
M: ¿Cuándo? (Maca seguía con el ceño fruncido, pero ahora las lágrimas pugnaban por
escapar de sus ojos)
L: Maca que más da (Laura no quería darle más importancia de la necesaria al tema. Pero
algo en la mirada de Maca le dijo que no le iba a dejar) Vale... (Suspiró) Al hablar con
Vilches, solo ha sido la emoción Maca, ¿vale?
M: Sabes que eso no es verdad Laura (Le dijo ahora ya sin ningún control sobre sus
lágrimas) Está agotada, que no soy tonta... todo es culpa mía... ¡mira lo que le estoy
haciendo! (Chilló, asustando un poco a Laura con esas palabras. Aunque se repuso con
rapidez)
L: Maca hazme un favor y deja de decir tonterías ¿eh? (Le cortó Laura. No estaba
dispuesta a dejarla decir esas cosas. Después añadió en un tono un poco más suave) A ver
Maca, que no le estás haciendo nada, eso que te quede muy clarito... Y vale ya de pensar
esas cosas. Ahora tienes que empezar a pensar en el trasplante y todo lo que vais a hacer
después. Me estás oyendo (Maca afirmó con la cabeza. Laura le dio un apretón en la
mano) Muy bien niña
M: ¿Está bien? (Consiguió balbucear Maca)
L: De verdad que sí Maca (Le dijo con una sonrisa) Solo ha sido la emoción del
momento. ¿Vale? Cruz la ha obligado a irse a casa con ella y la habrá dopado para que
cayera rendida (Le dijo con una sonrisa)
M: Vale (Dijo por fin Maca algo más tranquila. Se hizo un ovillo entre las sabanas)
L: Duérmete anda (Le dijo Laura, dejando un beso en su mejilla) Mañana va a ser un día
largo
M: Gracias Laura... por todo (Le dijo en voz baja)

“Mi niña...” Pensaba. “Te voy a compensar te lo prometo, te voy a compensar por todo”
Poco a poco se fue quedando dormida bajo la atenta mirada de Laura. Que al poco
también empezó a rendirse al sueño

E: Jajaja... Maca, nos vamos a matar (Reía Esther, había vuelto a frenar en seco.
Aquella mañana de sábado, Maca se había empeñado en enseñarla a conducir la moto,
y desde luego no estaba resultando algo sencillo para ella. A pesar de ello su risa era
tan franca y dulce que lo llenaba todo)
... a cada paso 67

Hacía ya dos semanas que había comenzado el tratamiento y aquel día Maca se había
levantado muy animada, había pasado buena noche. Durante el desayuno había
empezado a hacer planes mientras Esther la miraba embobada, sin prestar demasiada
atención a los planes, pero dispuesta ha hacer todo lo que ella le propusiera. Fue por
eso por lo que se vio casi sin darse cuenta en ese polígono de las afueras intentando
conducir ese monstruo que era mucho mayor que ella

M: Venga Esther, que lo estás haciendo muy bien (Le decía Maca después de un nuevo
acelerón) Frena, frena... ¡el bordillo! (Le gritó. Volviendo a reírse cuando Esther
frenaba a unos centímetros del bordillo)

La risa de Esther resultaba contagiosa, y a la vez la llenaba de felicidad, provocándole


pequeños escalofríos, se sentía tan plena que aun no podía creerlo

Al final decidieron aparcar la moto antes de matarse de verdad. Esther se bajó de la


moto, aun seguía riéndose y Maca la miraba con una mezcla de deseo y placer quitarse
el casco. Esther al percibir esa mira se acercó con suavidad hacía ella, con una amplia
sonrisa. Maca estaba convencida, que Esther con esa sonrisa podía conseguir cualquier
cosa de ella

E: Definitivamente, esto no es lo mío (Se pego a su cuerpo, inundando todo con su


aroma)
M: No, creo que no se te da demasiado bien (Bromeó Maca. La tomó por la cintura,
acercándola, si eso era posible, aun más a ella. Esther se quedó contemplando como
Maca se mordía con suavidad el labio inferior de un modo sinuoso) Pero estás muy
guapa encima de la moto (Su voz sonaba algo provocadora)
E: Maca (Esther se había puesto colorada. Ese rubor provocó más aún a la pediatra.
Acercó su cara a la de la enfermera y pegó su frente a la de ésta)
M: Explícame cómo he podido tener tanta suerte... (Esther se perdió en aquella mirada,
se sentía abrumada por todo lo que sentía, ocultó su rostro en el cuello de Maca)
E: La afortunada he sido yo, Maca. Eres lo mejor que me ha pasado nunca (Le susurró
en el oído, empezó a dejar pequeños besos en el cuello de la pediatra, notaba como su
piel se erizaba con ese contacto)
M: Esther, si me besas así, no llegamos al restaurante... (Le dijo separándose un poco y
mirándola a los ojos)
E: ¡Es verdad! (Dijo emocionada y se fue hacia la moto toda contenta. Maca puso los
ojos en blanco, si había algo que conseguía que Esther se olvidara del mundo era
precisamente la comida)

Había sido una gran mañana y Maca había disfrutado con cada instante de la misma.
Esther por su parte disfrutaba con solo ver la sonrisa de nuevo en el rostro de la
pediatra. Sabía que los últimos días no habían sido buenos para esta. Pero ella no
conocía a nadie más fuerte que su niña, a pesar de todo ella seguía poniendo ilusión en
cada plan que hacía con ella y eso hacía que la quisiera más si era posible...

E: Te quiero (Le dijo, mientras tomaba el casco que la pediatra le tendía, se acercó y le
robó un rápido beso de sus labios)
M: Ehhhhh... (Protestó Maca ante la brevedad de ese beso, tomo su rostro entre sus
manos y besó con cuidado, saboreando cada contacto y deleitándose en ese beso. Al
separarse, notó que la respiración de Esther estaba entrecortada. La soltó y se puso el
casco) Nos vamos
... a cada paso 68

Esther la miraba con la boca abierta, se encontraba en un dilema, no sabía si prefería


olvidarse de la comida e ir directamente a su casa a prolongar ese beso o aceptar la
invitación para irse a comer a aquel restaurante. Maca imaginaba que pasaba por la
mente de la enfermera. Se levantó la visera de su casco, para poder mirarla mejor. No
podía evitar sonreír ante la cara que había puesto Esther ante esa disyuntiva. Al final el
hambre pudo con ella y se puso el casco, al subirse a la moto, se pegó a la espalda de la
pediatra aferrándose a su cintura. Aquel viaje duro más de lo necesario, ya que ninguna
de las dos deseaba que ese contacto terminara

Una vez terminaron de comer, regresaron al piso. Maca salió a la terraza, hacía una
hermosa tarde. Se tumbó en una de las tumbonas a tomar un poco el sol, cerró los ojos,
se estaba bien... se estaba muy bien... Había sido un día precioso, se sentía en la gloria

Esther salió a la terraza y la encontró allí tumbada, parecía dormida. Se acercó


despacio y se la quedó mirando con una sonrisa en la que reflejaba todas las emociones
que sentía en ese momento. Maca abrió los ojos al sentir su presencia

M: Hola preciosa (Le dijo, se echó a un lado) Ven, ponte aquí conmigo (Esther se tumbó
a su lado apoyando la cabeza en su hombro, cogió la mano de la pediatra y comenzó a
jugar con sus dedos)
E: Se está bien aquí... (Dijo susurrando)
M: Ahora que estas tú se está aún mejor (Le susurró Maca al oído. Con un suave
movimiento se puso encima de ella y empezó a besarla en el cuello, al notar que el
cuerpo de Esther temblaba bajo su cuerpo, se incorporó para observarla. En su mirada
vio todo el deseo que su propia mirada debía reflejar, no hizo falta nada más para que
se lanzara a sus labios, devorándolos con toda la pasión de su alma y la necesidad de su
cuerpo. Exploró aquella boca que ya conocía de memoria con la misma ansiedad de un
primer beso. Introdujo la mano que tenía libre bajo la camiseta de la enfermara y
acarició su vientre, subió hasta uno de sus pechos, mientras sus besos recorrían de
nuevo su cuello. Esther arqueó ligeramente la espalda y un gemido de placer se escapó
de sus labios, aquel sonido provocó la sonrisa de la pediatra) Creo que vamos a estar
mejor dentro (Se puso de pie y le tendió una mano que Esther aceptó)

La llevó en silencio hasta el interior de aquella habitación que no habían dejado de


compartir desde la primera noche. Con un movimiento tranquilo le quitó la camiseta, y
la tendió en la cama con suavidad, comenzó a besarla alrededor del ombligo, jugando
con su lengua y provocando unas pequeñas cosquillas en la enfermera. Tras liberar sus
pechos del sujetador, comenzó a besarlos y acariciarlos. Siguió ascendiendo hasta
volver a encontrar su boca. Tras perderse unos minutos entre esos labios, comenzó a
descender de nuevo hasta encontrarse con el primer botón de su pantalón, lo
desabrochó, después siguió con el resto de los botones, dejando pequeños besos en esa
piel oculta. Le quitó el pantalón dejándola vestida sólo con aquel pequeño tanga
multicolor. Que provoco una nueva sonrisa, ese tanga era muy típico de la enfermera

M: ¡Dios! eres perfecta (Volvió a buscar su boca, ahora era Esther la que se esforzaba
por explorar aquella cavidad que le daba la vida. Apartó ligeramente a la pediatra, lo
suficiente para intentar quitarle la camiseta. Ella la paró, y volvió a atacar el cuello de
la enfermera. La respiración de Esther era dificultosa pero consiguió tomar suficiente
aire para pedirle)
... a cada paso 69

E: Maca... por favor... déjame verte (La pediatra la miró a los ojos, en ellos vio un
ruego por parte de Esther. Maca hizo una pequeña afirmación con la cabeza y Esther se
mordió el labio inferior antes de incorporarse un poco y cambiar su papel por el de
Maca, le quitó la ropa que cubría su cuerpo, dejándola totalmente desnuda. Comenzó a
besar son suavidad sus senos, dejando pequeños mordiscos en ellos. Notaba temblar ese
cuerpo, estremecerse de excitación y de deseo. Mientras sus labios recorrían un camino
ascendente, su mano recorría el camino contrario...

Un gemido incontrolado se escapó de sus labios al notar aquel contacto y su cuerpo se


arqueó ligeramente, antes de volver a reposar con suavidad sobre el colchón. Se aferró
al cuerpo de la enfermera en un abrazo. Cuando consiguió tranquilizar y normalizar su
respiración, tomó el rostro de la enfermera con ambas manos para poder ver sus ojos

M: Te quiero Esther, te quiero (La susurró antes de volver a besarla)


E: Maca... yo también te quiero, te quiero tanto que me cuesta respirar al pensar en ti.
(Le susurró. Volvieron a besarse, las manos de ambas repartían caricias, mientras sus
cuerpos se entrelazaban formando un único cuerpo, una única alma...)

Esther miraba a través del cristal de aquella habitación de aislamiento, perdida en los
recuerdos de uno de los días más increíbles de su vida, esperaba la hora de visita con
ansia. Sólo le permitían entrar unas pocas horas al día, y tenía que hacerlo con el equipo
de esterilización, lo que provocaba que el contacto físico entre ellas fuera escaso. Ambas
soñaban con el día en el que Vilches le diera el alta

C: Esther (Oyó que alguien la llamaba. Al darse la vuelta vio a Cruz acercarse, ya estaba
en el séptimo mes de embarazo y su abultado vientre era un reflejo de ello. Sonrió
inconscientemente al verla. Durante ese tiempo Cruz había sido su mayor apoyo, como
siempre, nunca sabría lo mucho que había hecho por ellas durante esas semanas y lo
agradecidas que estaban ambas por ello)

Esther miró a la mujer que acompañaba a Cruz, era alta, de rasgos finos, cabellos
rubios... Esther se fijó bien y al encontrar esa mirada profundamente azul no necesitó más
para reconocer a su dueña. Dio varios pasos hacia ella, quedando frente a frente. La
sonrisa de Esther se amplió y se lanzó a los brazos de esa extraña, que con cierto
asombro, pero con gran alivio recibió el abrazo

Eran las nueve menos veinte. Maca se había tumbado un poco antes de la cena y se
había quedado un poco dormida. Esther se acercó a ella despacio, se quedó mirándola.
Iba a despertarla cuando sonó un móvil en la habitación. Era el móvil de Maca y en la
pantalla aparecían las palabras número privado, así que decidió contestar

E: ¿Sí? (Contestó tenía una amplia sonrisa, que se esfumó en un segundo ante la
respuesta al otro lado de la línea) ¿Perdón?... Sí, es su número... (Estaba tensa y su
contestación fue cortante) Un minuto

E: Maca, es tu teléfono (Esther se había acercado a ella para despertarla. Maca abrió
los ojos sin comprender que le decía. Al mirar que Esther le tendía su teléfono móvil se
sorprendió)
M: ¿Quién es? (Le preguntó con voz somnolienta pero con una dulce sonrisa que no
encontró respuesta en el rostro de Esther, mientras lo tomaba de sus manos)
... a cada paso 70

E: De Calcuta (Maca estaba sorprendida por la actitud de Esther, su respuesta había


sido mucho más seca y fría de lo habitual, Maca la observaba alejarse hacía la cocina,
estaba tan enfrascada mirándola que se olvido aparato que tenía en las manos)
Cris: ¿Maca? (Una voz conocida procedente del aparato que tenía en la mano, la hizo
centrar su atención)
M: ¡Cris! (Grito un poco emocionada, llevaba más de tres semanas sin tener noticias
suyas, la había echado menos) ¿Cómo estás? ¿Qué tal todo?
Cris: Bien, bien... (Su voz sonaba también feliz de poder hablar con su amiga por fin)
¿Tú como estás, chiqui? (Había un tinte triste en esa pregunta)
M: Bien... (Respondió) Ya sabes como es esto durillo... Pero bueno, se lleva (Sin darle
demasiada importancia)
Cris: Mi niña... (Susurro Cris. Sabiendo que Maca no quería preocuparla y que
seguramente había suavizado sus palabra) Bueno... (Añadió subiendo el tono) Dime de
lo demás ¿Qué tal?

Una enorme sonrisa inundó el rostro y el alma de la pediatra antes de contestar

M: De sueño Cris, de sueño (Se sentía flotar por la felicidad)


Cris: Me alegro tanto mi niña, me alegro muchísimo (Dijó Cris, por primera vez
escuchaba a Maca pletórica. De pronto pareció darse cuenta de algo) ¿Maca y quien ha
contestado al teléfono?
M: Pues Esther, quien va a ser(Dijo algo extrañada por la pregunta de su amiga
americana)
Cris: Mierda... (Exclamo nerviosa, se acaba de dar cuenta que probablemente había
metido la pata)
M: Cris... ¿pero que pasa? (Ahora si que no entendía nada)
Cris: Maca, no te enfades... (Suplicó Cris al otro lado) Pero cuando a descolgado la he
llamado... “Mi amor”
M: ¿Qué...? (Maca no pudo evitar soltar una carcajada, pero de pronto recordó el tono
de Esther al entregarle el teléfono, se le encogió un poco el estomago) Bueno tranquila
ahora lo arregló
Cris: Lo siento (Se disculpó Cris, se sentía fatal, le había salido de modo inconsciente
llamar así a Maca, para ella sería siempre su niña y eso no podía olvidarlo tan fácil)

Maca volvió a tranquilizar a Cris, conocía demasiado bien a aquella mujer para saber
que no había hecho nada con mala intención. Estuvieron hablando unos minutos más.
Maca colgó y suspiró, se levantó y se acercó a la cocina, vio que Esther estaba
entretenida mareando la ensalada, a través de sus movimientos comprendió que la
enfermera estaba tensa, no quería verla así. Se acercó por detrás y la abrazó por la
cintura apoyando con cuidado su cabeza en el hombro de la enfermera. Esther no pudo
evitar estremecer un poco ante ese contacto, pero aun así continuaba con el ceño
fruncido

E: ¿Qué tal Cris? (Preguntó con un nudo en el estomago, se sentía mal consigo misma
por haberse enfadado de ese modo, pero a la vez era incapaz de ocultar lo que sentía. Su
mandíbula se tenso un poco más después de decir eso)
M: Esther... (Le dijo dándole la vuelta, ahora la tenía de frente y la sujetaba por la
cintura, Esther tenía la mirada baja y aun apretaba la mandíbula. Maca la obligó a
levantar la mirada. Esther al ver su sonrisa y sus ojos se sintió aun peor consigo misma)
Cuéntamelo anda... (Le pidió)
... a cada paso 71

E: Maca soy tonta (Dijo volviendo a bajar la mirada) Pero ella creía que eras tú... y te
ha llamado mi amor, y yo...
M: Esther... (Maca trató de explicarle, pero la enfermera la interrumpió de nuevo)
E: Maca... joder, que me ha dado una rabia (Dijo mirándola medio enfadada medio
ruboriza. Las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos, Esther se aparto porque se sentía
impotente ante sus propias emociones)

Maca notó que su niña estaba pasando un mal rato se acercó y la agarró, abrazándola
para tranquilizarla, este gesto provocó que esas lágrimas provocativas se les escaparan,
se ocultó en el pecho de la pediatra, sintiéndose más avergonzada si cabía. Maca tomó
su rostro entre sus manos la besó, primero con suavidad y después de un modo más
apasionado. Ese beso tranquilizó a Esther se evaporaron sus posibles temores. Maca se
separó de ella, y la miró a los ojos, acariciando con ternura su rostro

M: Cris lo siente mucho (Le decía mientras mantenía su mirada) Me tiene mucho cariño
cielo y siempre me llama así, pero ella sabe lo que yo siento por ti
E: Ah (Esther se sentía aun más avergonzada si cabe. Maca la abrazó con más fuerza)
M: Sabes (Le dijo Maca con tranquilidad) No hay nadie más en el mundo para mí que tú
(Esther levantó la vista y se le quedó mirando a los ojos)
E: Maca... te quiero, te quiero muchísimo (Tenía lágrimas en los ojos)
M: No llores mi niña (Le pidió provocando una suave sonrisa en la enfermera) Así
mucho mejor, mucho mejor
E: Sabes es absurdo pero me da celos de la relación que tuviste con ella (Esther había
vuelto a ocultar su rostro en el cuello de Maca) Ella siempre será...
M: Esther (La cortó Maca sin dejarla terminar) Yo siempre te he querido a ti, incluso
estando con ella (Dijo en un susurro) Era una cobarde que no me reconocía ni mis
propios sentimientos. Fue ella la que me obligó a verlos (Le sonreía) A reconocerme
cuanto te quería...

Esther volvía a recordar aquella conversación, que había tenido lugar hace más de mes y
medio. Mientras veía como la enfermera americana, entraba a ver a su niña. Sabía que
esa visita iba a significar mucho para Maca. Mientras miraba ese reencuentro se sentía
muy emocionada al ver las lágrimas de aquellas dos mujeres. Quiso darles un poco de
intimidad y se marchó con Cruz a tomar un café

M: ¿Cómo es que has venido? (Dentro de la habitación Maca se separaba un poco de


Cris, ninguna de las dos podía ocultar las lagrimas de felicidad) Te he echado de menos
Cris: Y yo a ti niña (Cris la miraba preocupada, pues la veía delgada y un poco pálida,
pero era normal llevaba más de un mes en esa habitación) He conseguido pillar quince
días y en vez de irme a casa, me apetecía más venir a verte a ti (Llevaba puesto el equipo
esterizado y se sentía un poco incomoda) ¿Bueno como te encuentras?
M: Bien, la verdad es que estoy deseando salir de aquí ya (Dijo Maca recostándose de
nuevo en la cama) Deberían darme el alta ya, estoy perfectamente
Cris: Jajaja. Eres incorregible niña (La americana sabía que Maca no aguantaba nada en
la cama. Y la miraba de modo comprensivo, en esa habitación se tenía que estar
volviendo loca) Niña tuviste un infección muy fuerte antes del trasplante, sabes que
tienen que asegurarse que todo está bien
M: Ufffffffff, no me lo recuerdes (Maca se había puesto triste, se quedó mirando sus
propias manos mientras susurraba) Que susto le di a mi niña (Se mordió el labio inferior
para evitar su temblor)
... a cada paso 72

Cris: Cariño (Cris sabía que Maca había sufrido más por como lo podían pasar lo demás
que por ella misma, era muy típico de ella. La hizo mirarla mientras le decía) No pienses
en eso que ya pasó, ahora todo va a ir muy bien (La sonrisa de Cris se amplió) Sabes he
conocido a Esther, no me extraña que estés loquita por ella es un encanto
M: A que sí (Ante ese comentario Maca no pudo evitar dejar escapar esa sonrisa sus ojos
brillaban con una luz especial) Es lo mejor que me ha pasado nunca

Cris no pudo evitar sentir cierta punzada de celos, Maca nunca había sentido eso por ella,
y aunque se sentía feliz por ella, no pudo evitar sentir ese pequeño dolor en la boca del
estomago. Se armó de valor para mantener su sonrisa, aunque un pequeño silencio se
interpuso entre ellas dos. Maca no quería herir los sentimientos de su amiga, y se sentía
fatal por haberla dañado en el pasado. Cris decidió que era mejor mantener la
conversación, aunque esta doliese era mejor que aquel silencio entre las dos

Cris: Sabes cuando me ha visto me ha dado un abrazo, no ha necesitado saber quien era
yo (Le había encantado ese recibiendo por parte de la enfermera española. Le había dado
un poco de miedo conocerla, pero todos sus miedos se disiparon en ese abrazo)
M: Claro el otro día le estuve enseñando fotos, ¿sabes cree que eres muy guapa? (Maca
tenía una sonrisa picara, deseaba que esas dos mujeres se llevasen bien, e iba a esforzarse
por que eso fuera así)
Cris: Ella también lo es (Cris quiso seguirle la broma, poniendo cierta intención en sus
palabras, que provocó la risa da Maca)
M: ¿Oye me tengo que poner celosa? (Le preguntó dándole un pequeño golpe en el
brazo) Ya verás como llame a Megan (Noto que la cara de Cris se tensaba ligeramente)
Cris era una broma (Maca la miró seria, algo había preocupado a la enfermera y la había
entristecido) ¿Qué pasa?
Cris: Nada, no te preocupes (Cris la miró intentando aparentar indiferencia, pero la cara
de Maca demostraba que no se iba a quedar conforme con esa respuesta) Bueno, que nos
hemos peleado un poco
M: ¿Por qué? (Cris la miró con cara triste, levantando un poco los hombros. Maca
comprendió al instante cual había sido el motivo de esa pelea) No me lo puedo creer.
¿Por mí?... ¿Otra vez? (Maca suspiró un poco, se sentía culpable. La novia de su amiga
siempre había sentido muchos celos de la relación que tenían ellas dos, pero creía que
ahora la cosa estaba clara)
Cris: Que le vamos a hacer, Maca (Cris no quería preocupar a la pediatra con eso)
M: Cris... Pero ¿Tú la quieres? (Le preguntó con cierto temor a su posible respuesta)
Cris: Maca sí, pero... (Cris no sabía muy bien como explicar sus sentimientos, claro que
quería a Megan, pero le daba miedo volver a arriesgarse, ya había perdido el corazón una
vez no quería volver a perderlo)
M: Cris tú siempre me has dicho que el que no arriesga no gana (Esa frase se la había
repetido Cris mil veces antes a ella, y en esa ocasión Maca quería ayudar a Cris como
fuera) Deberías hacer caso a tus propios consejos
Cris: Lo pensaré ¿Vale? (Fue la respuesta de la americana, que se esforzó por sonreír
con suavidad) Bueno y ahora cuéntame como va todo (Cambiando de tema de modo
radical, algo muy tipo en ella)
M: Eres aggggggggg... (Maca no pudo evitar reírse, Cris siempre se salía por la tangente
cuando quería dar un tema por finalizado, eso siempre había sacado de sus casillas a
Maca...)

Se pasaron hablando un buen rato, se habían echado mutuamente de menos y entre ellas
nunca faltaban temas de conversación, acompañadas de muchas bromas y risas
... a cada paso 73

Mientras en la cafetería Cruz y Esther tomaban un café. Alguien se acercó por detrás a
ellas y llamó con suavidad en el hombro a Esther, al volverse la enfermera encontró en
esa mirada la resolución que llevaba esperando desde hace tanto tiempo. Su corazón
empezó a latir con fuerza, mientras esperaba las palabras que confirmasen lo que aquella
mirada le gritaba

Esther andaba nerviosa por el piso, entre ella y Cris habían preparado la pequeña fiesta
sorpresa de bienvenida para Maca. Revisaba todo de nuevo mientras Cris la miraba y
sonreía, comprendía perfectamente como se debía sentir, por fin le iban a dar el alta a
Maca y podría volver a casa

Cris: Si no paras te va a dar algo (Bromeó Cris sonriéndola, cuando Esther revisaba por
tercera vez si la falta algo en la mesa)

Esther suspiró y miró a la americana, se había encariñado con ella. Llevan cinco días
viviendo juntas, Maca había insistido en que se quedara en su casa y a Esther le había
parecido bien. Esa mujer era muy sincera y franca, y además tenía un gran corazón.
Esther recordó la conversación de la primera noche...

Llegaron del hospital después del turno de Esther, Cris solo llevaba una pequeña maleta
y tenía poca ropa de abrigo, así que Esther buscó un pijama de invierno para dejárselo,
tenían más o menos el mismo tipo

E: Espero que te sirva (Le dijo con una sonrisa, mientras le tendía el pijama) Si quieres
date una ducha y ponte cómoda mientras preparo algo de cena
Cris: Te ayudo si quieres (Se ofreció la americana)
E: No seas tonta, vete a dar una ducha que tienes que estar agotada, llevas todo el día
en el hospital... el viaje y todo (En ese momento Cris bostezó, lo que provocó la risa de
Esther) Anda tira... (La empujó un poco hacía el baño y después se dirigió a la cocina)

Cris entró en el baño, se desnudo y se metió debajo de la ducha. Cuando aquel cálido
líquido recorrió su cansado cuerpo un suspiro de alivio se escapó de sus labios. En el
fondo estaba más agotada de lo que quería haber admitido, pero bajo aquel chorro
sintió recuperar un poco las fuerzas. Cogió la toalla que Esther le había ofrecido con el
pijama, al inspirar el olor de esas prendas, reconoció un aroma muy familiar, aunque
estaba mezclado con uno nuevo. Sonrió “Es curioso como dos olores pueden encajar tan
bien a veces, tanto como las personas que los poseen” Pensaba mientras se secaba y se
ponía aquel pijama. “Maca tenía razón al decirme que la sonrisa de Esther era
preciosa... Mi niña, como la mira... y ella igual... Hay personas que están destinadas y
está claro que estas dos estaban destinadas la una a la otra.”

Una imagen vino a su mente, era la de la alta pelirroja, que enfurruñada se despedía de
ella hace algo más de 24 horas en Calcuta. “Hasta enfada está guapa” Cris cogió su
móvil, era un poco tarde quizás para llamar a Calcuta. Dudó unos instantes pero
deseaba oír su voz. Al otro lado de la línea un mensaje que la decía que el número al
que llamaba estaba apagado o fuera de cobertura la llenó de tristeza

Salió del baño intentando sonreír. Esther estaba en la cocina preparando algo de pasta
para la cena. Al oír ruido se volvió y miró a su invitada con una sonrisa
... a cada paso 74

E: Ya estás... ves te queda bien (Le dijo observándola) No había mucho para la cena he
preparado un poco de pasta, espero que te guste
Cris: Seguro que está buenísima, no te preocupes (Cris la ayudó a llevar las cosas a la
mesa y se sentaron. No podía evitar estar un poco seria)
E: ¿Estás cansada? (Le preguntó Esther algo preocupada)
Cris: Un poco (Cris sonrió, pero su sonrisa era triste)

Esther sabía que había algo más pero no sabía si debía insistir o no, era posible que
Cris se sintiera algo triste por ella y Maca. Bajó la vista a su plato, sin saber que decir.
Cris la miró comprendiendo lo que podía pasar por la mente de aquella mujer

Cris: Tranquila Esther de verdad (Tomó su mano y le dio un pequeño apretón) Ha sido
un día largo, con demasiadas emociones nada más
E: ¿Seguro? (Susurró Esther levantando un poco la cabeza, al ver la franca mirada de
la mujer que tenía enfrente se tranquilizó un poco) Vale...
Cris: Sabes, no me extraña que Maca esté loca por ti (Esther se ruborizó ante estas
palabras de la americana) Eres un amor y tu sonrisa funde el hielo (El rubor de Esther
subió de tono si eso era posible, lo que provocó la risa de Cris)
E: Tú que quieres que me muera de la vergüenza, ¿verdad? (La amenazó con el tenedor
riéndose)
Cris: No que cierta pediatra es capaz de escaparse del hospital para ir a por mi... (Las
dos estaban bromeando de un modo relajado, lo cierto es que no podían evitarlo pero se
caían bien mutuamente)
E: Casi no me puedo creer que mañana la suban a planta (A Esther le brillaban los ojos
de felicidad. Era muy consciente que si todo iba bien en unos días Maca estaría de
vuelta en casa, notaba que todo en su interior brincaba de alegría)
Cris: Me imagino como debes sentirte (Cris la miraba con ternura) ¿Te puedo pedir una
cosa Esther?
E: Claro (Esther la miró sorprendida)
Cris: La harás feliz ¿verdad? (Esther sintió que su estomago daba un bote, no se
esperaba esa petición, vio que Cris tenía una suplica en la mirada)
E: Lo intentare con toda mi alma 8Le respondió, manteniendo esa mirada. Cris asintió,
sintió que se quitaba un peso de encima, incluso suspiró un poco aliviada)

Ahora solo faltaban un par de horas para que le dieran el alta a Maca y pudiera traerla a
casa. Esther notó como su corazón volvía a acelerarse. Pensaba que esa noche podría
abrazarla, dormirse con ella pegada a su cuerpo, como la había echado de menos, tanto
que a veces la sentía a su lado en sueños y se despertaba nerviosa buscándola sin
encontrarla, y quedando triste ante esa sensación de soledad

Cris: Esther deberías irte ya para el hospital (Le dijo Cris trayéndola de sus
pensamientos. Esther miró su reloj y se sorprendió de la hora que era)
E: Tienes razón... Me voy ya (Cogiendo la cazadora y el bolso) No os olvidéis de apagar
bien todas las luces cuando te de la perdida te la daré cuando cojamos el coche para que
tengáis tiempo
Cris: Sí, no te preocupes (Cris la dio un abrazo antes de que saliera por la puerta)

Diez minutos más tarde, Esther entraba por la puerta del hospital. Teresita que estaba en
la recepción la vio entrar con una enorme sonrisa. Lo que provocó una propia en la
... a cada paso 75

recepcionista, en los últimos meses le había costado ver esa sonrisa en la jefa de
enfermeras, a la que tenía un especial cariño

T: ¿Vienes a por ella, ya? (Preguntó quitándose las gafas y mirándola con ternura. Lo
cierto era que en un principio le había costado aceptar esa relación, pero a Esther se la
vea tan feliz cuando estaba con la pediatra que todas sus dudas acabaron desapareciendo,
terminó por aceptar y respetar esa relación)
E: Sí (La sonrisa de Esther era tan amplia que iluminaba hasta su mirada) Es una pena
que no puedas venir esta noche (Le hubiese gustado que aquella mujer estuviera aquella
noche también con ellas)
T: Lo sé hija. Es una pena, pero no he podido cambiar la guardia (Suspiró ligeramente)
Bájala aquí antes de iros para que pueda darle un abrazo
E: Claro Teresa (Le dijo Esther se apoyó en el mostrador y dando un pequeño salto
deposito un beso en la mejilla de aquella mujer)

Se fue a coger el ascensor para subir hasta la cuarta planta, pero aquel día ese trasto
parecía tardar años en decidirse a bajar. Acabó subiendo por las escaleras, primero subió
los escalones de uno en uno y corriendo por las escaleras subiendo los escalones de dos
en dos o de tres en tres. Al llegar a su destino, tuvo que pararse para recobrar un poco el
aliento

Llegó a la puerta de aquella habitación, notando como el corazón le latía con fuerza, trato
de calmarlo antes de entrar en la habitación. Empujó la muerta con cierto temblor en las
manos, estaba totalmente emocionada y trataba de controlarse sin demasiado éxito

Al entrar no se encontró precisamente con la escena que esperaba. Maca estaba en la


cama con los brazos cruzados y con el ceño muy fruncido. Vilches estaba hablando con
ella. La sonrisa de Esther se esfumó al instante, la emoción de antes se trasformó en una
sensación de miedo, bueno más bien de pavor

E: ¿Qué pasa? (Sentía como si el calor se escapara de su cuerpo, dejando su cuerpo


helado, el color de su rostro había desaparecido dejando paso a una palidez instantánea.
Tanto Maca como Vilches se sobresaltaron a verla en ese estado)
M: Cariño tranquila (Le pidió Maca tendiéndole la mano, Esther se sentía incapaz de
recorrer ese espacio, pero consiguió convencer a sus piernas para recorrer esos pocos
pasos, al encontrase entre el abrazo de su niña, comenzó a respirar con normalidad. Había
estado reteniéndola hasta ese momento) Tranquila cielo, que no pasa nada (Le decía la
pediatra, mientras acariciaba su cabello con ternura)
E: ¿Qué es lo que pasa Maca? (Consiguió preguntar separándose un poco de ese abrazo y
mirando a la pediatra a los ojos)
V: Esther (Vilches llamó la atención de la enfermera que lo miró. Había recuperado un
poco de color en las mejillas) A ver, no pasa nada, el problema es que Maca tiene un
poco de fiebre
E: ¿Qué? (Esther llevó inconscientemente la mano a la frente de la pediatra)
M: Solo son unas décimas (Pretextó Maca, pero sonriendo ante la caricia de la enfermera
en su frente)
V: Ya lo sé Maca... pero... (Viches parecía preocupado. Esther paseaba la mirada de uno
a otro, estaba un poco más tranquila, aunque seguía preocupada) Mira hacemos una cosa
(Dijo Por fin Vilches, tras meditar unos segundos) Te voy a dar el alta, pero me vas a
prometer que como te suba la fiebre un grado, te vienes para aquí inmediatamente
M: Sí (Chilló Maca emocionada. Pero Esther se volvió sería a mirar al oncólogo)
... a cada paso 76

E: Vilches, pero... yo creo que debería quedarse si... (Balbuceo Esther, aun sentía cierta
opresión en el pecho, que la dificultaba para hablar)
M: Cariño, por favor (La cortó Maca con carita de pena) Que estoy bien, de verdad, solo
son un par de décimas, quiero irme a casa por favor
E: Maca, pero... (Esther no podía resistirse a que la pediatra le pusiera morritos, pero esa
vez permanecería firme si era necesario)
V: Mira, sé que tú la vas a vigilar con cuidado y si ves que tiene fiebre te la vas a traer de
vuelta... (Ante esta afirmación y las mirada de suplica de Maca, a Esther no le quedó más
remedio que afirmar lentamente con la cabeza)
M: Bien (Maca pegó otro grito de júbilo y abrazó con fuerza a la enfermera) Nos vamos
(Pegó un brinco y se puso a coger su ropa para prepararse)
V: Maca, tómatelo con calma ¿eh? (La amenazó Vilches, sin poder esbozar una sonrisa.
Aquella mujer estaba llena de energía a pesar de todo lo que había pasado. Se dirigió
hacía la puerta de la habitación para marcharse, al pasar al lado de Esther le dio un
pequeño apretón en el brazo, que la enfermera agradeció con una sonrisa)

Mientras Maca se vestía, Esther se apoyó en la cama, sentía flaquear las piernas; había
pasado de la absoluta felicidad al aterrador pánico en unos segundos. Maca levantó la
vista, a ella también se le encogió el corazón al ver aquel brillo de miedo en los ojos de la
enfermera, en dos zancadas se puso frente a ella y la abrazó de nuevo. Permanecieron
abrazadas en silencio durante unos segundos. Por fin Maca se decidió a separarse un
poco y mirar a la enfermera a la cara

M: Ya está cariño, nos vamos a casa (Le dijo con voz dulce, esta provocó un pequeño
temblor en el cuerpo que sostenía entre sus brazos. Por su parte Esther que trataba de
controlar, las lágrimas que pugnaban por salir desde hacía un buen rato, perdió la batalla,
gruesos lagrimones comenzaron a recorrer su rostro, sin que ella tuviera ningún control
sobre los mismos) Mi niña, por favor no llores (Suplicó Maca mientras borraba, las
huellas de esas lágrimas)
E: Maca... me he asustado tanto (Consiguió decir Esther por fin)
M: Lo sé cariño (Respondió Maca) Pero ya está (Maca le besó en los ojos para limpiar
los restos de lágrimas, y con la cara entre sus manos atrapó sus labios con los suyos
propios, para tranquilizar el resto de temblor, que aun notaba en ellos. Tras ese dulce
beso se separó y miró a la enfermera que parecía más serena) ¿Ya está? (Esther que
permanecía con los ojos cerrados, los abrió lentamente para encontrarse con la mirada de
la mujer que tenía enfrente. Afirmó con la cabeza, y esbozó una pequeña sonrisa) Pues
vamos a terminar que estoy deseando marcharme de aquí (Y entre las dos recogieron las
escasas pertenencias que la pediatra tenía en aquella habitación)

Quince minutos más tarde bajaban a recepción, con el alta de Maca ya en la mano.
Teresa al verlas salió del mostrador, y le dio un fuerte abrazo a la pediatra

T: Ala niña. Ahora a ponerse fuerte, para que no tengas que volver por aquí (Le dijo la
recepcionista, tras separarse de aquel abrazo)
E: No te preocupes Teresa (Le dijo Esther con voz picara) Ya me encargo yo de eso
T: Ay, hija... de verdad (En ese momento alguien llamó Teresa y esta se tuvo que
marchar, le dio un beso en la mejilla a cada una y se dirigió hacia recepción)

Esther se dio cuenta que Maca, estaba seria y miraba buscando a alguien, sonrió sin
poder evitarlo
... a cada paso 77

E: ¿Qué pasa Cariño? (La pediatra la miró y negó con la cabeza) Maca...
M: No pasa nada (Dijo bajando la mirada) Solo pensé que quizás vendrían estas... da
igual es una tontería
E: Cielo, no habrán podido (Dijo intentando contener la sonrisa, que sorpresa se iba a
llevar Maca, estaba deseando ver su cara) Pero seguro que mañana las ves
M: Ya si es una tontería (Maca miró a la enfermera y esbozó una media sonrisa, que no
convencía a nadie, pero Esther no quería estropearle la sorpresa así que aparentó que se
quedaba conforme con esa respuesta)
E: Venga vamos a coger un taxi y nos vamos (Mientras Maca subía al taxi que habían
parado, Esther hizo la llamada perdida del modo más disimulado que pudo, pero
afortunadamente la pediatra no se dio cuenta)

Ya en el taxi camino del piso, Maca se recostó sobre el hombro de Esther, esta le pasa en
brazo por encima de los hombros atrayéndola hacía ella. Ambas iban con los ojos
cerrados disfrutando de ese abrazo, de esa intimidad que estaban deseando. Ninguna se
atrevía a decir nada, por si cualquier palabra rompía la sensación mágica que les
embargaba en esos momentos. Y fue el taxista al llegar a su piso el que interrumpió ese
momento

Una vez fuera del taxi, Esther lanzó una mirada furtiva hacia el último piso, todo estaba
apagado. Suspiró aliviada. En el ascensor Maca se abrazó a la cintura de Esther por
detrás, escondiendo la cara en el cuello se esta, un suspiro erizó el vello de la nuca de la
enfermera

M: Que bien sé está aquí (Le dijo dejando un suave beso en el cuello)
E: Sí... (Esther sujetaba las manos que la abrazaban y por un momento se olvido de su
alrededor, pero la cordura se apoderó de ella) Maca no podemos quedarnos así (Este
comentario hizo que Maca la abrazara con más fuerza)
M: Pues no pienso soltarte (Le decía con voz sinuosa, mientras la volvía a besar)
E: Maca... (Esther no podía evitar reírse, pensaba que como abrieran la puerta en ese
momento se iban a encontrar una bonita escena. Con gran pesar se zafó de ese abrazo, se
volvió y tomó la cara de Maca, tras darle un suave beso le dijo (Entra en casa anda...)

Maca siguió a Esther, sin llegar a comprender muy bien que era lo que ocurría. Al entran
en el piso este estaba en penumbra, pero nada más entrar en el salón todo se iluminó
dejando paso a un gran alboroto de risas y gritos de sorpresa y bienvenida. Maca se
quedó de pie, mirando alrededor y sin ser capaz de articular palabra. Esther la cogió de la
cintura y le dejó un suave beso en la mejilla

E: Bienvenida a casa, mi vida (Le susurró en el oído. Maca la miró con una enorme
sonrisa. Tenía los ojos brillantes por la emoción, y luchana por no dejar caer las lágrimas)

Poco a poco los demás se fueron acercando para dar un abrazo a Maca. La primera en
abrazar a la pediatra fue Cruz, cuyo abultado vientre le dificultó un poco el abrazo. Cruz
tenía gruesas lágrimas resbalándosele por las mejillas

C: Como me alegro que ya estés en casa cariño (Le dijo mirándola a los ojos)
M: Gracias... Cruz, gracias por todo (Le respondió dándole un nuevo abrazo, Maca sabía
todo lo que Cruz y las demás habían echo por Esther y por ella durante todos esos meses,
y por ello las quería mas si cabe. Secó las lágrimas de Cruz y se agachó un poco para
hablar con el vientre de esta) Hola renacuajo, ¿Cómo vas ahí dentro? (Aquel gesto
... a cada paso 78

provoco la risa de Cruz, que era en el fondo lo que Maca andaba buscando) Ves así
mucho mejor, que no quiero que mi sobrino piense que te hago llorar y cuando salga no
quiera trato conmigo (En ese momento vio a Vilches que esperaba pacientemente al lado
de su mujer su turno para abrazar a la pediatra) Pero bueno no me voy a librar nunca de ti
¿verdad? (Bromeó Maca abrazando al oncólogo que había salido corriendo nada más dar
alta de Maca para llegar a ver la cara de esta al recibir aquella sorpresa)
V: Pues va ser que no (Le siguió la broma con una amplia sonrisa) Y como no le hagas
caso a Esther, te vas a enterar (Se acercó a su oído y le dijo no quería que su mujer se
enterara que estaba preocupado por la fiebre de Maca) Va en serio Maca si te sube al
hospital inmediatamente (Maca asintió) Y siguió abrazando a sus amigos

Laura la abrazó con fuerza, aunque ella también tenía la mirada vidriosa consiguió
retener las lágrimas. Pero Eva a su lado no tenía tanta suerte ella pugnaba entre las
lágrimas y la risa, mientras sostenía el abrazo de la pediatra. Sus chicos las miraban
comprensivos. Javi por su lado le dio un gran abrazo, pero al notar la delgadez y
fragilidad del cuerpo de la pediatra se contuvo. Y Fran que era el que menos contacto
había tenido con la pediatra, la sorprendió elevándola por el aire y dándola una vuelta.
Aquel gesto espontáneo provocó la risa de todos, Fran siempre parecía poco efusivo y
siempre sorprendía a todos con actos como ese

Al volverse Maca se encontró con Cris, a la que ya creía de vuelta en Calcuta, ya que se
habían despedido el día anterior. En ese instante las lágrimas de Maca salieron en raudal,
llevaba un rato aguantándolas pero ver allí a la americana fue demasiado para ella

M: ¿Pero que haces aquí? (Consiguió preguntarle antes de lanzarse a su abrazo)


Cris: ¿Que te creías que iba a perderme tu cara? (Le preguntó con una amplia sonrisa en
la cara) Deja de llorar, ¿eh? Que ya no hay motivo para seguir llorando (Le pidió
aguantando sus propias lágrimas)
M: Vale (Afirmó, secándose las lágrimas con las mangas del jersey) Jo... no me lo
esperaba... (Consiguió decirles, mirándoles a todos) Que no sé que deciros...
V: Pues no digas nada... y vamos a cenar que estamos hambrientos (La cortó Vilches,
sabía que la pediatra estaba muy emocionada, y quería ayudarla para salir del apuro. Ese
comentario provocó las nuevas risas de todos los demás)

Se sentaron a la mesa y degustaron todos los platos que entre Esther y Cris habían
preparado a lo largo del día. Maca estaba radiante, no paraba de reír y bromear con todos.
Su entusiasmo fue contagioso, todos le seguían las bromas y el ambiente era distendido y
agradable

Esther algo más callada observaba la felicidad en la mirada de su niña. Sabía que se había
sentido decepcionada al no ver a sus amigas a la salida del hospital. Sabía que no se
esperaba ese recibimiento y eso la hacía sentirse feliz, había conseguido sorprenderla.
Casi sin poder evitarlo pensó en unas horas antes, y su mirada se volvió a entristecer.
Volvió a notar que el corazón se le encogía un poco, no sabía que era exactamente lo que
había pensado al entrar en aquella habitación y ver la expresión de Vilches. Pero sintió
que el mundo se derrumbaba a sus pies... y si algo, y si... movió la cabeza para eliminar
para siempre ese pensamiento de su cabeza. Y volvió a intentar sonreír y seguir el ritmo
de la conversación que se seguía en la mesa

Tras la cena pasaron al salón a tomar el café y unas copas. Mientras preparaba el café,
Esther metía los platos en el fregaplatos. Alguien había observado la seriedad de Esther y
... a cada paso 79

su mirada triste en algunos momentos de la cena. Se acercó a la cocina para ver como se
encontraba

C: ¿Estás bien? (Pregunto una voz a su espalda, que la sobresalto ligeramente)


E: ¡Cruz... qué susto! (Respondió tratando de normalizar su respiración) Claro que estoy
bien (Añadió con una amplia sonrisa)
C: ¿Seguro? (Pregunto Cruz nada convencida)
E: Seguro, niña... (Volvió a responder siguiendo son su tarea. Estaba segura que Cruz
había notado algo y no quería preocuparla)
C: Esther que nos conocemos... (Insistió acercándose más a ella) Que te he visto...
E: No sé a que te refieres (La cortó esta, sin atreverse a levantar la vista de su tarea. Cruz
la sujeto obligándola a levantar la cabeza y mirarla)
C: ¿Esther... que es lo que pasa?
E: Cruz no te preocupes no pasa nada, de verdad (Le aseguró sosteniéndole, ahora sí la
mirada. Pero Cruz no pareció muy conforme con esa respuesta. Esther suspiró y añadió)
De verdad Cruz confía en mí, todo va a ir muy bien (No iba a preocuparla por algo tan
tonto. Cruz sabía que le ocultaba algo, pero algo en la mirada de Esther le hizo confiar en
sus palabras)
C: Vale (Ahora fue ella la que suspiró pero de alivio, durante toda la noche tenía la
sensación de que le habían ocultado algo y aunque así fuera, confiaba en Esther y creía
en ella. La abrazó con fuerza, sin decir una palabra más, Esther agradeció tanto ese
silencio como el abrazo que lo acompañaba. Hasta que no había dicho aquellas palabras
en voz alta no se las había creído del todo, ahora sí creía firmemente en ellas. Se
separaron sonriéndose)

En ese momento Laura y Cris entraban en la cocina para ayudarlas con el café ya a
terminar de recoger. Entre las cuatro terminaron en un segundo y salieron al salón a
reunirse con los demás. Maca al ver a Esther la sonrió con ternura, se echó aun lado para
dejarle un hueco a su lado, que esta aprovecho para sentarse y apoyándose en su pecho y
cobijándose entre sus brazos. “Sí, todo iba a ir bien” Se dijo “Ya es hora de que sea así”.
Se recostó aun más en ese abrazo, tomo una de las manos de Maca y jugando con sus
dedos, se perdió en ellos mientras la conversación fluía a su alrededor, y de la que no se
estaba enterando en absoluto. Ella estaba en el cielo en ese momento y su expresión era
de autentica felicidad. Se podía quedar allí para siempre sin ningún problema...

Al cabo de un rato, los invitados se fueron yendo, hubo más abrazos, pero ya no hubo
más lagrimas... al final se quedaron Maca, Esther y Cris solas en el piso. Maca y Cris se
tiraron en el sofá, algo cansadas. Mientras Esther iba al botiquín a por el termómetro. Al
entrar en el salón Esther escuchó la risa de Maca, se reía con Cris sobre algún recuerdo
de la india. Le encantaba esa risa, le hacía sentirse feliz

E: A ver señorita (Le dijo acercándose) Te voy a tomar la temperatura


M: Pero Esther... si estoy bien (Protesto Maca poniendo morritos como una niña
pequeña)
E: Maca ni una protesta (Le advirtió sería. Maca vio en su mirada que no estaba
dispuesta a bromear con ese tema)
M: Cariño, tranquila de verdad que me encuentro bien (Le dijo tendiéndole la mano)
E: Me parece muy bien, pero no quita para que te tome la temperatura (Aunque su tono
se había suavizado un poco ante el gesto de Maca, su voz seguía sonando firme. Maca
comprendió que Esther no iba a dejarse convencer, así que asintió con tranquilidad) Así
... a cada paso 80

me gusta (Esther le puso el termómetro con una amplia sonrisa, al levantarse dejó un
beso en la cabeza de Maca y se fue a la cocina a por un vaso de agua)

Cris que había observado la conversación en silencio, no había querido interrumpirlas,


pero era evidente que algo pasaba. Y una vez que se encontró a solas con Maca, sacó el
valor para preguntar que estaba ocurriendo

M: Nada tranquila (Contestó Maca con una sonrisa) Esta tarde tenía algo de fiebre y
Vilches no me quería dar el alta (Dijo sin darle importancia, pero Cris sí se preocupó sin
poderlo evitar. Al ver su expresión Maca insistió) De verdad Cris que estoy bien, que me
encuentro bien
Cris: Vale (Respondió Cris poco convencida)

Esther las escuchaba desde la puerta de la cocina, su intención no había sido preocupar a
Cris, y se recrimino el haberlo hecho. Se acercó a ellas y al pasar al lado de Cris la apretó
un poco el brazo en gesto cariñoso. La americana le agradeció el gesto con una sonrisa.
Esther se acercó a Maca, y se sentó a su lado, tras quitarle el termómetro miró lo que este
indicaba. Vio que marcaba 37.1, le había bajado un poco desde que habían salido del
hospital

M: Ves (Le dijo Maca con una amplia sonrisa) Ya está bajando (Esther afirmó
sonriendo)
E: Sí, pero no quita que sigamos vigilando (Le dijo con tranquilidad, ella también sabía
que eso era una buena señal, la atrajo hacia si abrazándola con suavidad por la cintura
apoyando la cabeza en su hombro. Notó un pequeño estremecimiento del cuerpo de la
pediatra, lo que provocó su sonrisa, se apretó con más fuerza a ese cuerpo, notando que
ahora era el suyo propio el que temblaba ligeramente)

Cris sonrió había percibido todas las señales no verbales de sus dos amigas. Decidió que
aquel era un buen momento para marcharse a la cama

Cris: Bueno yo estoy muertecita (Les dijo con tranquilidad disimulando) Creo que me
voy ya a la cama
M: ¿Ya? (Preguntó Maca un poco sorprendida, al mirar su reloj vio que ya eran casi las
tres de la mañana) Vaya horas... no me había dado ni cuenta
Cris: Claro cuando te lo estás pasando bien el tiempo vuela ¿eh? (Le dijo de modo pícaro
guiñándole un ojo. Maca se incorporó y le dio un beso en la mejilla)
M: Anda tira... que descanses (Le dijo con una enorme sonrisa. Esther se levantó también
y se despidió con dos besos)
E: ¿A que hora tienes que estar en el aeropuerto? (Le preguntó)
Cris: A las doce, el avión sale a las dos (Respondió suspirando. La agobia un poco
pensar en el largo vuelo, y sobretodo en la vuelta a Calcuta. Esther noto la angustia en la
mirada de la americana y la abrazó)
E: Seguro que ella está deseando volver a verte (Le dijo. Esther sabía que Cris había
tratado de hablar con Megan todos los días desde su llegada a Madrid, pero no había
tenido suerte en ninguna ocasión, y esto la desesperaba un poco, no sabía lo que iba a
encontrar a su regreso a casa)
Cris: Gracias Esther (Le dijo tras separarse, se dirigió hacía la habitación que había
ocupado desde su llagada. Antes de llegar a la puerta del salón se volvió para mirarlas)
Sabéis hacéis una pareja estupenda... ¡Hasta mañana! (Y sin esperar respuesta salió del
salón dejándolas solas en el sofá)
... a cada paso 81

E: Pobre, está muy preocupada (Suspiró Esther mientras se volvía a recostar) Espero que
Megan la escuche (Añadió mirando a Maca que aun miraba hacía la puerta)
M: Si yo también... espero que les vaya bien (Se volvió a mirarla, y sonrió) Os habéis
hacho muy amiguitas vosotras (Dijo en tono de guasa) ¿Me tendré que poner celosa?
E: No sé (Esther le siguió la broma, poniendo voz picara) La verdad es que Cris es muy
guapa
M: ¡Eh! (Protestó Maca arrojando un cojín al rostro de Esther, que recibió el golpe con
una risa)
E: Vas a ver (La amenazó abalanzándose sobre ella y comenzando a hacerle cosquillas.
Maca se retorcía sin parar de reírse)
M: Para, para me rindo (Consiguió decir al fin, lo que provocó que Esther parara en seco.
Tenía medio cuerpo sobre el cuerpo de Maca, acercó su cara al de la pediatra, y con las
yemas de los dedos acarició con suavidad su rostro)
E: Pero tú eres mucho más guapa (Con un movimiento lento, casi eterno, aproximó su
rostro al de ella) Hola (Le dijo a escasos milímetros de su boca y besó sus labios,
acariciándolos con los suyos de un modo profundo y cálido. Se separó con la misma
lentitud con la que se había acercado. Esther la observaba, mientras esta permanecía con
los ojos cerrados durante un instante, al abrirlos se encontraron sus miradas. Maca se
mordió el labio inferior mientras contemplaba esa mirada en la que se podía perder sin
problemas porque en ella se encontraba como en casa, esa mirada que le decía cuanto la
amaba y como la había echado de menos)

M: Hola (Respondió y ahora fue ella la que atrapó los labios de Esther, con suavidad
aspiró la fuerza que esos labios le brindaban, la vida que esa boca le proporcionaba...
mantuvo aquel beso hasta que sintió que se quedaba sin aliento y se separó para poder
tomar aire)

Esther se incorporó con cuidado y la tomó de la mano para guiarla hasta su habitación.
Aquella noche, esa habitación fue testigo de cómo todo se llenaba de besos, caricias,
abrazos, deseo, pasión... pero sobretodo de amor. Ese amor que se tenían mutuamente,
intentaban compensar todos los besos, caricias, abrazos... que les habían faltado en el
último mes y medio, parecía que trataban de compensarse mutuamente por la falta de la
otra, por la ausencia del cuerpo de la otra, por como se habían echado de menos y todo lo
que se habían echado de menos...

Todavía quedaba un buen rato para que el despertador sonara aquella mañana, pero
Esther llevaba bastante tiempo despierta. Tenía apoyada la cabeza sobre su puño,
mientras contemplaba a la mujer que dormía a su lado. Aquel amanecer, como había
ocurrido antes en muchos otros amaneceres se había despertado algo sobresaltada
buscándola en la cama. Aquella mañana, para gran alivio de su corazón, la había
encontrado a su lado y eso la había tranquilizado enormemente

Pensaba en que en aquel momento todo era perfecto. Una vez, hace tiempo ya, escuchó
una frase, en una película, que ahora comprendía perfectamente, en aquella película un
chico sordo le decía a su novia que ella le completaba. En ese momento sentía que esa
frase tenía más sentido que cualquier otra cosa que hubiese escuchado en su vida: Ella, su
niña, su princesa... completaba su mundo, su vida, la completa a ella. Comprendía que sin
ella ya nada tendría sentido nunca más
... a cada paso 82

La observaba dormir placidamente, su respiración era lenta pero estable. Recorría con la
mirada cada una de las facciones de su cara, se las sabía de memoria, incluso podía
recorrerlas con los ojos cerrados, porque ya formaban parte de sus propias pupilas.
Siempre había pensado que sus suaves rasgos parecían cincelados con suma precisión y
ternura, que el artista que la había diseñado lo había hecho pensando en la perfección, y
desde luego lo había conseguido

Casi no podía creer que estuviera junto a ella, que durmiera abrazada a aquella persona
tan maravillosa, tanto por fuera como por dentro

Sus ojos se posaron en aquellos labios suaves, firmes, dulces y que en ese preciso
momento tenían dibujados una leve sonrisa, lo que provocó su propia sonrisa algo
emocionada. Sin darse cuenta de ello su mano se aproximó a esa boca; sus dedos,
perfilaron esos labios sin rozarlos siquiera, pero lo suficientemente cerca para sentir en la
yema de los dedos, el aliento que esa boca desprendía

“Es perfecta...” Pensaba mientras su mano recorría su rostro, bajaba por su cuello, su
torso, lo hacía a escasos milímetros de su piel. Su mano se acoplaba perfectamente a cada
curva de ese cuerpo, siguiendo ese camino tan familiar para ella como podía ser el que
trazaba su propio cuerpo

Con sumo cuidado para no despertarla, levantó la sábana, en aquel momento deseaba
contemplarla por entero. Maca estaba tumbada boca arriba, tenía la pierna izquierda
flexionada y su brazo derecho apoyado sobre su estomago. Llevaba puesto un pijama tan
fino que se le pegaba a su piel como si fuera una segunda capa. Esther pensaba que le
encantaba aquella camiseta naranja con esa enorme margarita azul dibujada en el centro,
con sumo cuidado la levantó lo suficiente para dejar al descubierto aquel lunar que tenía
justo encima de la cadera derecha. Le encantaba ese lunar, se acercó y depositó un leve
beso sobre él. Aunque ese beso le supo a poco, esa mañana no quería despertarla, así que
no se dejó llevar por su deseo. Suspiró y se mordió ligeramente el labio inferior, para
controlarse. Con la misma delicadeza con la que le había subido la camiseta, volvió a
bajársela, depositándola en su sitio

En ese momento contemplo como Maca temblaba ligeramente y se encogía poniéndose


de lado, quedando frente a ella a escasos centímetros de su cara. Volvió a taparla con la
sabana y la abrazó con sumo cuidado, pegando su cuerpo al de la pediatra para darle
calor, comprobando que el cuerpo de la pediatra pronto recuperaba la temperatura
adecuada, su temblor cesó pronto

Esther cerró los ojos, pero no terminó de dormirse y permaneció en esta postura, hasta
que oyó el primer pitido del despertador, lo apagó antes de llegar a escuchar el segundo.
Miró a la mujer que estaba entre sus brazos, esta se movió un poco, pero no llegó a
despertarse. Suspiró aliviada, dejó un leve beso en su frente, antes de levantarse e irse al
baño para arreglarse. Aquella mañana la ducha fue un poco más fría de lo habitual

Antes de salir de su habitación, volvió a mirar a su niña, que seguía en la misma postura
en la que la había dejado unos minutos antes. Deseaba volver a meterse en la cama y
quedarse abrazada a ella. Pero sacó fuerzas de no se sabe dónde y salió de aquella
habitación, cerrando tras ella la puerta con suma suavidad para que nada molestara el
sueño de su princesa
... a cada paso 83

Una vez en la cocina, le escribió una nota:

“Buenos días mi vida, no sé si alguna vez te he dicho lo feliz que me hace el despertarme
cada mañana a tu lado. A veces creo que no me merezco haber tenido tanta suerte y ser
tan feliz...
Te quiero... te quiero... te quiero... te quiero... te quiero... te quiero...
Que tengas una buena mañana, princesa, te veo en la comida... ya te echo de menos”

Eran las ocho menos cuarto cuando salía de aquel piso con una inmensa sonrisa dibujada
en la cara. Que llegaba a iluminar no solo su cara también iluminaba su alma. Y se
encaminaba a enfrentar aquel nuevo día, con toda la ilusión que le proporciona ese calor
que la recorría, y que identificaba perfectamente como amor

Un rato después Maca buscaba, aun dormida, a Esther en la cama junto a ella. Al no
encontrarla se despertó sobresaltada. Miró alrededor, tratando de acostumbrarse a la luz,
sin comprender que sucedía, no la encontró en la aquella habitación. Al mirar el reloj, vio
que ya pasaban de las ocho, lo que hizo que sus latidos se tranquilizaran

“Que tonta” Pensó que se había llevado un susto absurdo. “Ya debe de estar en el
hospital” Se dijo mientras volvía a dejarse caer en la cama. Se quedó mirando el techo
durante unos instante, antes de decidirse a levantarse, no le gustaba quedarse en esa cama
si ella no estaba a su lado

Aunque era un poco temprano decidió que era una buen momento para ponerse en
marcha. A las diez tenía que recoger a Cruz en su casa, la iba a acompañar a comprar
algunas cosas que le faltaban para el bebe. Casi no podía creer que ya solo faltaran dos
semanas para que saliera de cuentas. Hacía ya cuatro meses que había vuelto de Calcuta,
le parecía imposible

Su vida había cambiado tanto en esos meses, que a veces tenía la sensación que todo lo
que había pasado, lo había vivido otra persona. Y a la vez le parecía imposible que todo
eso hubiese pasado solo en los últimos meses. A veces pensaba que si alguien le hubiese
dicho mientras volaba de regreso, que las cosas iban a suceder como habían sucedido no
le hubiese creído

Se dio una larga ducha, y se preparo para ir a buscar a Cruz. Recordó aquel día llevaría el
coche de Esther. No estaría muy bien visto llevar en la moto a una mujer embaraza de
ocho meses y medio. Sabía que Esther había dejado las llaves en la mesita de la entrada.
Allí estaban y bajo estas encontró la nota que Esther le había dejado aquella mañana,
sintió que su corazón daba un pequeño brinco, como siempre que le ocurría al encontrar
algún detalle que Esther dejaba para ella

Suspiró al tomar la nota, la leyó y la releyó, pasando la yema de los dedos sobre esa
escritura. Salió a la calle pensando que podría hacer para sorprenderla. Se acercó a una
floristería y encargó un enorme ramo de margaritas, su flor preferida. En la tarjeta solo
puso unas pocas palabras...

“¿Cómo consigues hacerme feliz todos los días? Te quiero...”

Pocos minutos después estaba en la calle de Cruz, había llegado muy temprano y pensó
que quizás su amiga la invitaría a un café. Aparcó el coche, antes de ir hacia el portal, se
... a cada paso 84

dirigió a la pequeña pastelería de la esquina y compró unos cuantos bollos para llevarla
para desayunar. Una sorprendida Cruz la recibió en el umbral de su piso

C: Te has caído de la cama (Le preguntó algo sorprendida al verla llegar tan temprano)
M: No pero he pensado que me podías invitar a desayunar (Le dijo con una amplia
sonrisa) He traído bollitos (Al mirar a Cruz a la cara la vio al pálida y ojerosa, se quedó
mirándola) ¿Estás bien, niña?
C: ¿Tan mala cara tengo? (Le respondió soltando una carcajada) Estoy bien Maca, creo
que me sentó mal la cena anoche y este ha estado protestando
M: Peque, no le des la lata a tu mami (Dijo Maca acercándose a su vientre. Esto volvió a
provocar la risa de la médico)
C: Maca... que no te oye (Le dijo con una amplia sonrisa, siempre le hacía gracia ese
gesto de la pediatra)
M: Y tú que sabes. Mi sobrino y yo nos entendemos bien (Le dijo sin dejar de sonreír. Se
volvió a dirigir al abultado vientre) ¿Verdad peque? (Cruz volvió a reírse)
C: Ay (Se quejó, una punzada de dolor la hizo encogerse un poco. Maca se asustó un
poco ante ese gesto. Cruz sonrió y se incorporó un poco, tratando de sonreír) Pues vas a
tener razón y te está respondiendo
M: Cruz... ¿ cuanto tiempo llevas así? (Le preguntó observándola)
C: No te preocupes ya se me ha pasado (Le dijo incorporándose del todo) Está revuelto
M: Déjame que te examine (Le pidió mirándola a los ojos)
C: Maca no seas tonta de verdad que estoy bien vamos a desayunar (Dijo dirigiéndose
hacía la cocina. Maca no se quedó nada conforme, durante el desayuno le lanzaba
miradas de soslayo, que no pasaban desapercibida para la cirujana, que acabó por
cansarse) Quieres dejar de mirarme así (Le dijo algo irritada) Que estoy bien
M: Vale, vale... perdona (Se disculpó Maca bajando un poco la mirada hacía su taza)
C: Maca... lo siento (Se disculpó bajando el tono, era consciente que quizás se había
pasado un poco. Le hizo un gesto cariñoso acariciándole la mano) De verdad estoy bien,
si no fuera así te lo diría
M: Bueno (Sonrió un poco. A Cruz nunca le había gustado que los demás estuvieran
pendientes de ella, en eso no había cambiado nada) ¿Estás segura que quieres que
vayamos de compras? (Sabía que lo mejor que podía hacer era cambiar de tema, aunque
seguía preocupada)
C: Sí (Respondía Cruz dando un bocado a tu croissant) Tengo que encontrar el cochecito
de una vez. Y mi marido nunca ve el momento de hacerlo así que...
M: No me imagino a Vilches escogiendo estas cosas la verdad (Rió Maca, el ambiente se
suavizó un poco)

Siguieron hablando un rato de las cosas que le hacían aun falta para el bebe. Mientras
planeaban la mañana Cruz fue animándose, lo que relajó un poco a Maca. Al salir del
portal, Cruz se enganchó del brazo de la pediatra y le dio un beso en la mejilla, entre ellas
muchas veces sobraban las palabras. Maca sonrió y siguió caminando hacía el coche

Pasaron cerca de dos horas dando vueltas en aquel centro comercial. Después de mirar y
remirar varios modelos de cochecitos, ambas pensaban que seguro que era más fácil
elegir un coche que aquel trasto, Cruz se decidió por uno. También compraron varias
cositas de las que la cirujana se encaprichó. Maca lo estaba pasando muy bien viendo la
cara de ilusión de la cirujana, parecía que no había tenido más molestias. Cuando miraron
el reloj vieron que ya era cerca de la una. Maca había quedado en recoger a Esther a las
tres a la salida del trabajo para ir a comer juntas. Propuso a Cruz tomarse algo en alguna
cafetería antes de marcharse
... a cada paso 85

C: Muy bien (Dijo esta sonriendo) Pero subamos en ascensor, me están matando los
riñones y las piernas (Añadió con un suspiro, Maca notó que volvía a tener cara de
cansada)
M: Claro (Dijo mirando alrededor hasta que encontró los ascensores al fondo) ¿Vamos?
(Le preguntó tomando todas las bolsas que la cirujana llevaba sin darle importancia y
encaminándose hacía allí. Cruz puso los ojos en blanco con cara de desesperación y la
siguió)
C: Sabes estoy embarazada no inútil (Le dijo mientras esperaban el ascensor. Maca
levantó los hombros en gesto de “no sé de que me hablas” y sonrió)

Se subieron a aquel ascensor, le dieron al último piso donde estaban las cafeterías de
aquel centro comercial. No llevaban ni cinco segundos en aquel trasto, cuando este hizo
un ruido raro y se paró en seco, zarandeándolas y dejándolas a oscuras durante unos
segundos hasta que se encendieron las luces de emergencias

M: Mierda (Dijo Maca) ¿Estás bien? (Maca se acercó rápidamente hacía Cruz que no se
había caído porque se había conseguido agarrar con fuerza al pasa manos. Tenía cara de
susto)
C: Sí (Consiguió decir calmando el temblor de su voz)
M: Voy a dar la alarma (Dijo acercándose al panel y tomando el teléfono. A su espalda,
Cruz trataba de incorporarse, pero al hacerlo sintió una fuerte punzada mucho mayor que
las que había tenido horas antes, se volvió a doblar por el dolor)
C: Maca... (Susurró, pero esta estaba intentando conectar con alguien al otro lado de la
línea. Una nueva punzada la dejo sin aire, algo no iba bien, lo sentía. Tomó el suficiente
aire para el elevar un poco el tono) Maca...

Maca se volvió con brusquedad al escuchar el tono de la voz de Cruz, algo no andaba
bien. La encontró encogida por el dolor y sin pensarlo se abalanzó hacía ella para evitar
que cayera al suelo

M: Siéntate (Con sumo cuidado la ayudó a tenderse en el suelo del ascensor) Cruz voy a
examinarte (Le dijo con voz sería. Comprobando que la dilatación había comenzado)
Mierda (Susurró pero un tono lo suficientemente alto para que Cruz lo escuchara)
C: Maca... (Gimió Cruz ante el comentario de la pediatra)
M: Tranquila cariño (Le dijo con voz serena) Te has puesto de parto
C: No puede ser... (Respondió esta con voz temblorosa presa del miedo) Faltan dos
semanas...
M: Tranquila es normal... (Maca se quitó su cazadora y se la colocó de almohada para
que cruz estuviera más cómoda) Todo va a ir bien ¿Vale? (Le aseguró con una pequeña
sonrisa)
C: Gracias (Le respondió Cruz,)
M: Voy a llamar para que nos saquen de aquí (Le dijo mirándola a la cara, Cruz asintió
tratando de controlar las nerviosas lágrimas que se agolpaban en sus ojos. Maca volvió a
tomar el teléfono de emergencias. Consiguiendo contactar con la seguridad del centro)
Hombre: No se preocupe señora... (Decía una voz masculina al otro lado del auricular)
Ya hay un técnico de camino para sacarla
M: Escuche (Pidió Maca) Necesito que llame a una ambulancia inmediatamente. Hay
una mujer conmigo que se ha puesto de parto
Hombre: Vaya (Oyó que ese guardia hablaba con alguien que debía tener a su lado) No
se preocupe ya estamos llamando
... a cada paso 86

M: De acuerdo (Dijo Maca) Dense prisa por favor


Hombre: No se preocupe (Repitó el guardia. Maca colgó y volvió al lado de Cruz)
M: Ya vienen a arreglar este trasto y han llamado a una ambulancia (Le dijo
acariciándole la cabeza con un gesto cariño)
C: No quiero tener a mi bebe en un ascensor (Gimió Cruz, que ya no podía evitar que
enormes lágrimas rodaran por sus mejillas)
M: No te preocupes cariño que eso no va a pasar (Le respondió en un todo de autoridad,
que trasmitió seguridad a la médico) Ya verás cielo (Su tono sonó más dulce mientras le
tendía la mano que Cruz se aferró con fuerza y cierta desesperación)
C: Llama Vilches (Le pidió. Maca tomó su móvil, pero al mirar la pantalla de este
comprobó que estaba sin cobertura)
M: No te preocupes en cuanto salgamos le llamo (Le aseguró, Cruz asintió con la
cabeza)

Maca se esforzaba en entretener a Cruz hablándole con calma y contándole varías cosas,
mientras disimuladamente trataba de controlas la frecuencia e intensidad de las
contracciones. Cruz se iba tranquilizando a medida que el dolor se suavizaba, era una
molestia constante pero no era lo mismo que hace unos minutos

Escuchaban varias voces al otro lado de las puertas, hasta que una voz conocida se dejó
oír por encima de las otras

Eva: ¿Hola... Hola? (Maca sonrió, esa voz le decía que la ambulancia ya había llegado)
M: Eva (La llamó, se separó de Cruz y se acercó a la puerta para que esta pudiera
escucharla mejor)
Eva: ¿Maca? (Preguntó la chica sorprendida al reconocerla) ¿Eres tú?
M: Sí (Confirmo, y después añadió) Estoy con Cruz se ha puesto de parto
Eva: ¡Madre mía! (Exclamo su amiga al otro lado) No os preocupéis, en seguida os
sacamos de verdad... (Después escuchó como esta chillaba al pobre operario, que
intentaba arreglar las puertas. Provocando una nueva sonrisa en la pediatra, “que
carácter” pensó)
C: Maca (La voz de Cruz la llamó a su espalda. Esta se volvió al ver la expresión de
dolor de su amiga comprendió que tenía una nueva contracción. Le tomó de la mano y
Cruz la apretó con fuerza. Maca sintió un profundo dolor en la mano, pero ni protesto.
Cuando la contracción terminó, Cruz se relajó un poco, aflojando el apretón de la mano
de la pediatra. Maca la sonrió)
M: Ya ha pasado (Le preguntó, Cruz asintió)
C: Recuérdame que no me vuelva a quedar embarazada (Le pidió. Maca no pudo evitar
reírse ante ese comentario. En ese momento el ascensor se puso en marcha y bajó el
medio metro que había subido antes. Las puertas se abrieron, Eva y Fran se metieron en
el ascensor)
Eva: Hola bonita (Dijo Eva dirigiéndose a Cruz, mientras Fran la examinaba)
M: Aun falta un poco (Dijo Maca con una sonrisa) Aunque ha dilatado unos centímetros
Fran: Muy bien (Dijo Fran haciéndose cargo de la situación) La camilla, nos la llevamos
Diego: Vale (Dijo Diego y se fue a buscar la camilla. Volviendo a los pocos segundos
con ella. Una vez Cruz estaba acomodada sobre esta, Maca recogió todas las cosas y se
dirigió a hablar con ella)
M: Voy a llamar a Vilches (Dijo Maca a Cruz, esta asintió agradecida) Y después voy
hacía el hospital en el coche (Añadió dirigiéndose a Eva)
Eva: Tranquila la cuidaremos bien (Dijo esta con una amplia sonrisa)
... a cada paso 87

M: Muy bien (Maca se acercó a Cruz y le dio un beso en la frente) Te veo en el hospital,
¿vale? (Cruz sonrió un poco)

Maca entró por la puerta de urgencias, varios minutos antes la ambulancia que traía Cruz
había entrado por el mismo lugar. Se dirigió al mostrador, para ver si Teresa le podía
informar de cómo iban las cosas

T: Hola guapa (Le dijo esta al verla)


M: Hola Teresa, oye... ¿han traído ya a Cruz? (Preguntó, mientras miraba alrededor por
si veía a Esther)
T: Sí, hace cinco minutos han llegado, está ya en la segunda planta (Dijo la recepcionista
bajándose un poco las gafas) Tenías que ver la cara del pobre Vilches todo desencajado
esperando la ambulancia
M: Me imagino pobre (Maca había conseguido hablar antes de que la ambulancia saliera
del centro comercial)
T: Sí la verdad... oye me han dicho ¿Qué os quedasteis atrapadas en un ascensor (Dijo la
recepcionista apoyándose en el mostrador con intención de averiguar más cosas)
M: Sí, estábamos de compras (Le dijo con suavidad, pero sin intención de entrar en
detalles. “Esta mujer no iba a cambiar”, se decía) Teresa, Esther... ¿Dónde está?
T: Ha entrado con ella (Dijo esta, algo decepcionada por la falta de intención de la
pediatra de satisfacer su curiosidad)
M: Ah (Maca también estaba decepcionada, esperaba haber visto a su niña para que le
contara como iba todo) Pues me quedaré en la sala de espera (Añadió con la mirada algo
baja)
T: No seas tonta niña (Le dijo la recepcionista) Sube arriba, que seguro ya están por ahí
Laura y Eva
M: Muchas gracias Teresa (Maca le dio un gran beso en la mejilla y salió disparada hacía
arriba, antes de que aquella, encantadora pero demasiado curiosa, mujer pudiera seguir
preguntándole9

Teresa se rió ante la espontaneidad de esa muchacha. “La verdad es que es un encanto”
Se decía mientras se coloca de nuevo las gafas en su sitio y volvía a mirar los informes
que estaba colocando

Maca subió hasta la segunda planta, con una amplia sonrisa. En uno de los asientos del
pasillo encontró a sus amigas que estaban esperando. Laura se mordía las uñas, como
siempre que estaba nerviosa y Eva no paraba de andar de un lado a otro, mirando de vez
en cuando hacía las puertas giratorias del fondo del pasillo

Se sentó al lado de Laura y la sonrió

L: Hola niña (Le dijo esta al verla)


M: Cielo te vas a quedar sin uñas (Rió Maca al ver que su amiga era incapaz de dejarse
las manos tranquilas. Las tres se miraron y empezaron a reírse)
Eva: Quién nos lo iba a decir a nosotras, ¿eh? (Dijo Eva soltando un gran suspiro al
sentarse al otro lado de Laura) Aquí las tres esperando
M: Sí tienes razón (Dijo Maca sonriendo ampliamente) Vamos a ser tías...
L: Sí... Ufffffffffffffffff (Suspiró Laura y volvió a atacar a sus maltrechas uñas. Lo que
volvió a provocar nuevas risas)
... a cada paso 88

Estuvieron esperando cerca de media hora más, hasta que la puerta del fondo se abrió. Un
radiante Vilches salía por esa puerta. Al verle la cara las tres comprendieron que todo
había muy bien, las tres soltaron el aire que estaban conteniendo a la vez

V: Señoritas les informo que Alejandro Vilches ha nacido, pesa tres kilos cien y está
perfecto (Maca se levantó rápidamente y abrazó a su amigo que recibió ese abrazo
emocionado) Gracias por cuidar de ella (Añadió en su oído)
M: Me alegro que todo haya ido bien (Le dijo Maca, que ya estaba totalmente
emocionada y las lágrimas de felicidad bañaban su mirada)
V: Le están preparando y demás en un ratito os lo traigo para que lo conozcáis (Dijo tras
recibir los abrazos de felicitación de las otras dos)
M: ¿Cómo está Cruz? (Preguntó Maca algo más tranquila)
V: Muy bien, estupenda (Dijo Vilches) Aunque creo que la próxima vez, me tengo que
quedar embarazado yo (Volvió a entrar en la sala para seguir acompañando a su mujer)

Poco después una enfermera las llevó hasta la habitación que iba a ocupar Cruz. A los
pocos minutos la trajeron con cara de agotamiento, pero con una expresión llena de
felicidad

M: ¿Cómo estás cielo? (Le preguntó Maca tras depositar un beso en la frente de la
cirujana)
C: Cansada (Contesto esta con una media sonrisa en la cara. Se quedó mirándola a los
ojos) Gracias Maca... no sé que hubiese hecho sin ti
M: Anda no seas tonta yo no he hecho nada (Le dijo acariciándole la cara)

En ese instante la puerta se volvió a abrir Maca vio como su niña entraba en esa
habitación con el pequeño de Cruz entre sus brazos. Maca sintió flaquear las piernas ante
esa escena. Estaba tan hermosa con ese bebe, que casi no podía creerlo

E: A ver mama... Presente a este peque como dios manda (Dijo la enfermera dejando al
bebe entre los brazos de su amiga. Las muchachas se acercaron hacia ellos. Cruz destapó
un poco al pequeño Alejandro para que las demás pudieran verlo bien, este bostezaba en
ese momento)
L: Que preciosidad (Dijo Laura acariciando la pequeña mano del bebe. La orgullosa
mama, miraba a su niño con una expresión feliz en la cara. Mientras su marido la besaba
en la sien colocándose a su lado)
Eva: Vilches se parece a ti (Dijo Eva sonriendo) Espero que no saque tu carácter ¿eh?
(Como siempre los comentarios de Eva provocaron las risas del ambiente)

Esther miraba a Maca mientras esta contemplaba hipnotizada al pequeño que en ese
momento Cruz le tendía, lo recibió con suavidad entre sus propios brazos. Y Esther no
pudo evitar emocionarse un poco al contemplarla esa escena

Maca miraba al bebe embobada, al levantar la vista y se encontró con la mirada de Esther
que la sonrió con dulzura. Ese cruce de miradas no pasó desapercibido para el resto de
personas de esa habitación

V: Bueno puesto creo que ya sé quienes van a ser las siguientes (Dijo la voz de Vilches,
sacando a las dos de su aislamiento en la otra y provocando el rubor en ambas. Su
comentario le costo un golpe por parte de su mujer que la miró con un reproche)
... a cada paso 89

M: Vilches pero que dices... (Bromeo Maca riéndose y devolviendo al pequeño a los
brazos de su madre. Después volvió a buscar la mirada de la enfermera pero esta estaba
algo seria con la mirada baja. Maca se sorprendió cuando Esther levantó la mirada la
sonrió con suavidad, pero Maca sabía que no estaba feliz)

Unos minutos más tarde las chicas se despidieron de los felices papas, y se fueron de la
habitación para que Cruz y el bebe pudieran descansar

Esther se fue a cambiar mientras Maca la esperaba en la salida del hospital, jugaba con
las llaves mientras pensaba, el porqué de la mirada triste de la enfermera. A los pocos
minutos esta salió tratando de mostrar una buena sonrisa

Iban cogidas de la mano camino del coche, Maca volvió a sentir la mirada baja de su
niña. Al llegar a la altura del vehículo en vez de soltar su mano la atrajo hacía si,
atrapándola por la cintura y pegándola a su cuerpo. Aquel gesto provocó una pequeña
risa en la enfermera, que reconfortó el corazón de Maca

M: ¿Por qué te has puesto sería mi niña? (Le preguntó acariciándole la cara con la yema
de los dedos)
E: No me he puesto sería (Mentía Esther mientras se ponía jugar con la cremallera de la
cazadora de la pediatra)
M: Esther... (Insistía Maca con voz suave) ¿Qué pasa cariño? (Le dijo obligándola a
mirarla a la cara. Esther se perdió en aquellos ojos que la miraban con preocupación)
E: Maca... (Empezó tomando aire con intención de darse algo de valor, para atreverse a
continuar) ¿Tú quieres tener hijos conmigo? (Volvió a bajar la vista para que la pediatra
no se diera cuenta que su mirada estaba empañada por unas incipientes lágrimas)
M: Cariño, mírame... (Le pidió con ternura ante el gesto de la enfermera. Cuando esta
levantó la cabeza, vio una gran sonrisa en los labios de la pediatra) Esther... todo
(Empezó) Contigo quiero un futuro, quiero unos hijos, quiero una familia... lo quiero
todo... (Maca no pudo terminar por que Esther selló sus labios con los suyos propios. La
besó con fuerza, con tanta pasión, con tanto deseo que en pocos segundos dejó sin aire a
la pediatra. Se separó un poco de ella, apoyando su frente en la frente de la enfermera)
E: Mi vida (Dijo Esther sonriéndole con tanta ternura, que la pediatra creía que se iba a
derretir allí mismo) Yo también... cariño... yo también
M: Creo que deberíamos irnos a casa cielo (Maca trataba de recuperarse de aquel
sentimiento que la inundaba. Aquel amor que la llenaba y la hacía desearla de ese modo,
que le podía hacer perder la cordura)
E: Tienes razón (Dijo la enfermera sin moverse ni un centímetro, con sus manos atrapó
la nuca de la pediatra y volvió a besarla, con algo más de calma, con ternura, pero con la
misma pasión de un beso deseado desde hace tiempo. Después se separó un poco de ella,
la miró y se dirigió hacía la puerta del copiloto, dejando a la pediatra temblando de
excitación, agradeció el estar apoyada en el coche, porque sino estaba segura que hubiese
acaba sentada en el suelo. Ordenó a sus piernas que se movieran hacia la puerta, pero
estas tercas no fueron capaces de moverse) Maca... (La llamó Esther desde el otro lado, el
sonido de su voz, le proporcionó el empuje necesario para terminar su acción. Consiguió
abrir el coche y meterse dentro. Miro a la enfermera que la sonreía, mientras se mordía
un poco el labio)
M: No te imaginas lo que provocas en mi niña, ni lo imaginas (Le dijo con suavidad
mientras la miraba con tanto amor que la enfermera amplió su sonrisa. La besó en la
mejilla, mientras la pediatra ponía camino hacía su casa...)
... a cada paso 90

E: Maca, vamos a llegar tarde (Le decía una Esther desde la puerta, aquella mañana era
ella la que le metía prisa a Maca para que terminara, mientras la miraba ir de un lado a
otro)

Lo lógico era observar la escena contraria, pero aquella mañana Maca estaba realmente
nerviosa. Aquel día, era su primer día en el hospital. Pensaba que llevaba demasiado
tiempo sin trabajar, que cuando tuviera un caso metería la pata, que... se le pasaban por la
cabeza mil cosas, que no la dejaban tranquila. Y por eso no paraba de probarse cosas, no
se veía bien con nada

M: Ya voy cielo (Consiguió decir, estaba en el baño y se había puesto una cinta de esas
anchas en el pelo. Hacía como un mes que su cabello crecía normalmente, ya tenía una
cabellera cortita tipo chico que no le gustaba demasiado, pero que le aportaba cierta
seguridad. Lo había pasado un poco mal al ver que su cabello tardaba en salir de nuevo.
Contemplaba la imagen que le devolvía el espejo sin demasiada satisfacción) Ah... no sé
que ponerme (Su voz tenía un pequeño tinte de desesperación)
E: Cariño (Le dijo Esther con voz suave acercándose a ella y abrazándola por detrás)
Estás bien con lo que te pongas (Miraba sus ojos a través del espejo, trataba de darle
seguridad en sus palabras) Estás preciosa, me gusta mucho como te queda el pelo así
(Maca asintió con una media sonrisa, agradeciéndole el apoyo) ¿Vale? (La pediatra
sintió) Muy bien, porque como no te des prisa me voy sin ti (Añadió con una amplia
sonrisa para terminar de calmarla. La pediatra se lo agradeció con una gran sonrisa)
M: Venga vamos (Soltó, tras tomar aire e infundirse con el valor que su niña le trasmitía
en aquella sonrisa)

Diez minutos más tarde entraban por la puerta de urgencias. Iban cogidas de la mano.
Esther sintió un ligero temblor en las manos de la pediatra, apretó con fuerza su mano, en
un cariñoso gesto como señal de apoyo hacía la nerviosa pediatra. Esta trató de sonreír y
respirar con calma agradeciendo aquel gesto

T: Hola niñas (Las recibió la chillona voz de Teresa que las recibía desde detrás del
mostrador)
E: Buenos días Teresa (Dijo Esther con una amplia sonrisa) ¿Qué tal está todo?
T: Pues ya sabes hija con un poco de todo (Le dijo con calma mientras le tendía la
carpeta para que firmara la entrada) Por cierto Aime te estaba buscando, necesita que le
expliques la organización de enfermeras para quirófano
E: Muy bien... pues voy para allí (Miró a Maca, con cierto pesar soltó su mano,
provocando que esta se sintiera un poco desvalida sin ese contacto. La miró armada con
una sonrisa) ¿Te busco luego para un café? (La pediatra asintió como respuesta,
besándola en la mejilla. Maca la observó alejarse con un suave suspiro)
T: Bueno guapa y dime ¿Qué tal... nerviosa? (Le preguntó Teresa intentando que la
prestara un poco de atención)
M: No se preocupe Teresa... estoy deseando empezar (Maca trataba de aparentar
convicción en sus palabras, aunque por dentro estaba bastante nerviosa)
T: Me alegro linda (Dijo tendiéndole la carpeta de fichaje) Tienes que firmar (A Maca le
gusto mucho estampar su firma en aquel papel, tenía la sensación de que comenzaba algo
importante) Muy bien... pues si quieres puedes ir al vestuario a buscar tu taquilla y una
bata... como ya conoces el hospital
M: Muy bien... ¿me avisa si tengo algo? (Le preguntó con una amplia sonrisa)
... a cada paso 91

T: Por supuesto guapa (Le dijo, y se quedó observando como la muchacha tomaba el
camino del vestuario. “Ay que ver” Pensó “A pesar de lo mal que lo ha pasado, esta
mujer va siempre impecable... tan mona ella”)

Estaba tan enfrascada en sus propios pensamientos, que casi no vio a la ambulancia que
acababa de entrar. El médico de esa unidad, informó que traían a un niño con una
fractura de humero

Maca llegó a los poco segundos de ser llamada, le contaron la situación y comenzó a
actuar tomando decisiones de modo innato

Coincidió que aquella fue una mañana bastante ajetreada para todo el personal de
urgencias. Cuando Esther salió de su tercera operación seguida, preguntó por la pediatra.
Todo el personal con el que se encontraba coincidía en que Maca era gran profesional y
un encanto. Lo que hacía que se sintiera realmente orgullosa de su niña

Después de pasarse cerca de veinte minutos buscándola por todas partes, le indicaron que
estaba arriba en la sala de pediatría. Se asomó con disimulo y al segundo la vio, estaba
sentada en una de esas mesas infantiles, entretenida dibujando para los niños que la
rodeaban. Se la veía tan feliz que Esther no pudo evitar sonreír y quedarse mirándola un
rato...

Maca disfruta mucho de esos ratos que pasaba con los niños. Había momentos en los que
donde mejor estaba era perdida entre los niños... y eso lo había echado mucho de menos.
Siempre se la había dado bien dibujar, y a través de sus dibujos, conseguía que los niños
confiasen un poco más en ella. No podía evitar recordar la primera vez que pasó consulta
en Calcuta, aunque ella hablaba perfectamente ingles, los niños de aquella ciudad eran un
poco reticentes a esa nueva médico extranjera con acento raro...

Maca se sentía impotente, observaba a aquel pobre niño, como iba muriendo lentamente
y nada de lo que pudiera hacer serviría. Ella sabía que había ocasiones en las que lo
único que se podía hacer era que el paciente sufriera lo menos posible, y que sus últimos
momentos fueran los más felices posible

Si se sentía realmente impotente porque no sabía que hacer, ese niño estaba solo, como
muchos otros en aquel país, había perdido a su familia por diversas razones y ahora era
él que perdía la vida poco a poco. Maca necesitaba hacer algo por él. De pronto
recordó algo que en su residencia le había servido una vez. Corrió hacía su despacho y
busco un bloc que tenía guardado en un cajón y cogió unos cuantos lápices. Se acercó a
la cama de aquel niño, este la miró con una expresión un poco asustada. Maca le sonrió
lo que hizo que el niño se tranquilizara un poco. Se puso a dibujar diferentes animales
en las hojas de aquel cuaderno, bajo la atenta mirada del pequeño que seguía los trazos
del lápiz de Maca. Cada vez que dibujaba un animal, el niño lo reconocía y le daba
nombre, iluminando su cara con una sonrisa cada vez que esto ocurría. Maca no
reconocía del todo el dialecto que el chiquillo utilizaba aunque le recordaba al bengali

Niño: biRAl (Exclamó el niño al ver el dibujo de un pequeño gatito jugando con un
ovillo de lana)
M: ¿biRAl? (Repitió Maca, con ambas manos hizo el gesto como de bigotes en su cara)
¿biRAl... Gato? (Dijo para que el chiquillo escuchara la palabra en castellano)
... a cada paso 92

Niño: G. a. t. o. (Repitió el pequeño con una risa e imitando el gesto de Maca) Miau
(Añadió para confirmar. Maca asintió sonriendo)

El pequeño siguió sonriendo y repitiendo el juego cada vez que un nuevo animalito salía
de la libreta de Maca. Antes de que iniciara un nuevo dibujo la para lo mano

Niño: hAti (Dijo mirándola fijamente a los ojos. Tomo el lápiz y tendiéndoselo a Maca
repitió) hAti... hAti

Esa palabra le resultaba bastante familiar a Maca, la había oído antes pero no podía
recordar que significaba. La mirada del niño está llena de suplica, y Maca se sentía
incapaz de defraudarle. De pronto algo en su cerebro se ilumino. Esa palabra no era...
coloco su mano como si una trompa se tratase

M: ¿hAti? (Preguntó deseando haber acertado. La mirada del muchacho se iluminó, y


asintió emocionado con la cabeza. Maca suspiró aliviada... “como demonios voy a
dibujar un elefante” Se preguntó, mientras empezaba los primero trazos. Al terminar un
dibujo de lo que podría ser un elefante echándose agua con la trompa, lo arrancó y se lo
tendió al niño que la miraba emociona) For you (Le dijo pero el pequeño no se atrevía a
coger el dibujo, Maca se exprimió el cerebro para encontrar las palabras adecuadas en
la lengua oficial de la ciudad, sin estar segura de que el pequeño lo comprendiera del
todo) jonne tumi... (El chiquillo seguía sin atreverse a tomar ese dibujo, Maca cogió su
historia y miró el nombre del niño)... Abdel... jonne Abdel (Dijo suplicando para que
esta vez el niño la entendiese, aguantó la respiración hasta que la pequeña mano del
niño tomó el dibujo y lo miró sonriendo de oreja a oreja)

Detrás de una cortina una enfermera alta, rubia... observaba como la joven pediatra
española, pasaba toda la tarde con aquel pobre niño, sin importarle las lesiones de su
piel cuando este la abrazó y depositó un sonoro beso en su mejilla. En ese preciso
momento sintió como perdía el corazón

Al cabo de un rato Abdel comenzó a quedarse dormido, Maca le arropó con la sabana y
se levantó para marcharse, cuando se encontró con la profunda mirada de aquella
enfermera, se la habían presentado unos días antes, pero en ese momento no recordaba
su nombre, aunque esa mirada se había quedado fija en su retina

Enfermera: Es admirable lo que estas haciendo (Le dijo aquella enfermera, mientras la
acompañaba a la calle)
M: No he hecho nada (Dijo la pediatra algo ruborizada)
Enfermera: No todos los médicos harían lo que tú has hecho (Le dijo mirándola
directamente a los ojos, Maca observó tanta franqueza en esa mirada que sintió flaquear
las piernas. Aquella mirada le recordaba tanto a otra que conocía tan bien, la única
diferencia era que esa era una mirada profundamente azul y la de su memoria era un
lago color miel)
M: Me gustaría hacer algo más por él... pero ya es inevitable (Se dijo bajando la
mirada. La enfermera sintió pena por la pediatra, ella llevaba ya varios meses en
aquella ciudad. Se había acostumbrado a la pobreza, el hacinamiento y la enfermedad,
esa enfermedad que por desgracia inundaba la ciudad. Sin darse cuenta deposito un
fugaz beso en la mejilla de la pediatra lo que sorprendió a ambas. Algo sonrojada
sonrió)
Cris: Por cierto me llamo Cris (Le dijo) No sé si te acuerdas
... a cada paso 93

M: Yo soy Maca (Le respondió con una amplia sonrisa. Desde ese preciso momento se
estableció una especial relación entre ellas...)

Sin poderlo evitar Maca se había perdido en sus recuerdos mientras seguía las
indicaciones de los pequeños que la rodeaban

Niño: Yo quiero un caballo (Soltó un niño, de unos cinco años con el pelo rubio y la
mirada llena de expectación)
M: Jajajaja (Maca no pudo por más que reírse ante la ocurrencia del pequeño) ¿Un
caballo?
Niño: Ci (Afirmo el pequeño con un gesto de determinación)
M: Cariño, pero como quieres que dibuje un caballo (Dijo Maca mirando al pequeño que
bajo la mirada algo decepcionado) A ver lo que sale (Dijo Maca mientras trataba de
dibujar un caballo. Los niños la miraban con cara de asombro, mientras que Esther
sonreía y se acercaba disimuladamente a ella
Niña: Que bonito (Dijo una niña, pelirroja con dos trenzas. Maca seguía concentrada
mientras todos la observaban, la niña de las trenzas miró hacía arriba y vio a la
enfermera) ¡Esther! (Dijo emocionada y se lanzó a sus brazos)
E: Hola Claudia (Dijo esta tomándola en brazos y dándole un beso en la mejilla) ¿Cómo
está mi princesa? (Le dijo con una sonrisa, acariciándole el pelo. Maca la observaba,
cuando sus miradas se cruzaron, ambas se dijeron de todo con la mirada sin que ninguna
de las dos pudiera borrar esa sonrisa cómplice de la cara)
Claudia: Muy bien (Dijo la niña feliz) Maca nos está dibujando cosas, mira que caballo
más bonito (Añadió mostrándole el dibujo que acaba de hacer la pediatra)
E: Es precioso (Dijo Esther mirando aquel dibujo. Maca siempre había dibujado bien,
pero la verdad es que cada vez lo hacía mejor) ¿La doctora Fernández os ha dicho que
ella tiene unos caballos muy bonitos? (Preguntó la enfermera)
Niño: ¿Ci? (Pregunto el chiquillo de pelo rubio, al que le faltaban los dos paletos de
delante y por eso ceceaba)
M: Sí (Reconoció la pediatra con una media sonrisa. Recordó su tierra, la casa, a la gente
de allí... su mirada se tornó algo triste) Pero hace mucho que no los veo (Reconoció)
Claudia: ¿Por qué? (Pregunto Claudia mirándola con interés, como solo una niña curiosa
mira)
M: Pues, porque están en Jerez (Esther notaba que la mirada de la pediatra se tornaba
cada vez más melancólica) Hace mucho que no voy allí... (Añadió)
Claudia: ¿Y no lo echas de menos? (Volvió a preguntar Claudia. Esther miró a Maca
con expectación)
M: Un poco... (Aquella respuesta sorprendió tanto a Esther como a Maca, que era
incapaz de levantar la mirada. Esther la tocó la mano tratando de reconfortarla. Maca
levantó la vista y sus miradas se cruzaron...)
R: ¡Esther... Te necesitan abajo... corre! (Rusty, entró en la sala a toda velocidad)
E: Voy (Respondió Esther poniéndose de pie. Antes de salir de la sala miró a Maca que
la sonrió, pero hay algo triste en esa sonrisa y eso le preocupó)

En urgencias había un buen lió montado, llegaron varios heridos de un accidente en una
obra y Esther ya no tuvo un segundo libre en todo lo que le quedó de turno

Maca esperaba que Esther saliera de su turno apoyada en la pared. Aquella tarde hacía
frió, se subió la cremallera de la cazadora bien hasta arriba y subió el cuello de la misma
para que el aire helado no se colara por ahí
... a cada paso 94

No entendía porque se había puesto así por la pregunta de una niña. No podía evitar
recriminarse esa profunda melancolía que la había invadido de pronto. “Maca pero ¿Qué
demonios te pasa?” Se preguntaba mirando hacia en cielo, que estaba teñido de un
profundo color gris plomizo. Tomo aire y lo exhaló con fuerza como si con ese gesto
consiguiera expulsar esa tristeza que la invadía

Esther que salía en ese momento vio aquel gesto de la pediatra, sabía que algo pasaba.
No podía borrar de su cabeza la tristeza que unas horas antes había visto en la mirada de
su niña. Al llegar a su altura se puso delante de ella y la abrazó. La pediatra al sentir ese
abrazo lo correspondió sintiendo que gran consuelo en ese abrazo

E: Uhhhhhhhhhhhh... Estaba deseando hacer esto (Dijo Esther escondiendo su cara en el


cuello de su niña)
M: Te he echado de menos (Le dijo Maca dejando un suave beso en la cabeza) ¿Nos
vamos a casa?
E: Claro cariño (Dijo Esther mirándola, seguía notando esa tristeza en sus ojos) Maca...
¿Estás bien? (Le preguntó preocupada. La pediatra asintió con una pequeña sonrisa, que
no conformó a la enfermera) ¿Seguro?
M: Estoy cansada (Dijo)

Iban caminando hacia el piso, enlazadas por la cintura. Esther le preguntaba cosas sobre
su primer día, a las que Maca contestaba de un modo poco concreto. Esther notaba que
no estaba allí con ella

Una vez en casa, prepararon un almuerzo ligero. Tras el cual Maca se fue a echar la
siesta. Esther se quedó recogiendo. Una idea se iba fraguando en su mente, “¿Y si la
llevo a Jerez?” Se decía. Sabía que Maca había dicho que no quería volver, tras la muerte
sus padres se había jurado que no volvería, pero algo en su mirada de aquella mañana le
decía que quizás no sería tan mala idea

Mientras hacía sus planes decidió que llamaría a Jero...

E: Hola Jero (Dijo Esther cuando este descolgó el teléfono)


Jero: ¡Hola... Esther! (Gritó Jero al otro lado de la línea. Esther no pudo evitar sonreír, el
primo de Maca era todo expresión, estaba claro) ¿Cómo estáis? ¿Y la peque donde anda?
E: Estamos bien Jero (Respondió Esther) Maca está durmiendo un ratito estaba cansada,
hoy ha sido su primer día en el hospital
Jero: Me alegro mucho (Con aquella respuesta Esther sabía que el primo de su niña
quería expresar muchas cosas siempre había sido muy sincero. Además sabía todo lo que
quería a Maca) Bueno cuéntame a que debo el honor de tu llamada (Esther se rió, a Jero
no le gustaba dar rodeos a las cosas y eso era una gran cualidad en él)
E: Necesito un favor Jero... (Dijo en voz baja, no quería que Maca la escuchase) Necesito
que llames a Maca y le digas que necesitas que vaya para allí, para algo de las bodegas...
(Comenzó)
Jero: Esther... (Jero trató de interrumpirla pero esta pareció no darse cuenta)
E: Verás sé que necesita ir allí, ver aquello otra vez... ella dice que no, pero sé que es
así... lo necesita (Jero trato inútilmente de interrumpirla de nuevo, pero Esther volvió a
ignorarlo, se había aprendido su discurso) Jero no me digas que no, de verdad que
necesita ir... y si tú le dices...
Jero: ¡Esther! (Un grito al otro lado de la línea hizo que dejara de hablar y escuchara a la
persona que tenía al otro lado del aparato) Esther sé que a Maca le vendría muy bien
... a cada paso 95

volver aquí (Empezó en un tono más normal) Lo sé, y te ayudaré en todo lo que pueda no
lo dudes... pero lo de las bodegas no va a colar
E: ¿Por qué? (Preguntó algo sorprendida, creía que había encontrado la excusa perfecta)
Jero: Porque desde que las puso a mi nombre no ha querido saber nada de las bodegas
(Dijo Jero sin dar importancia a sus palabras)
E: Jero me he perdido (Dijo Esther aun más confusa)
Jero: Claro Esther... cuando hizo el testamento, también cambió la propiedad de las
bodegas (Jero ignoraba que Esther no sabía absolutamente nada de aquel testamento,
Maca no había querido decírselo)
E: ¿Testamento...? (Preguntó en un susurro, mientras mantenía aquella conversación
había estado paseándose sin parar, pero en ese momento dejó caer su cuerpo en el sofá,
se sentía un poco mareada)
Jero: ¿Esther... Maca no te ha contado nada del testamento? (Jero estaba sorprendido,
pensaba que Maca habría hablado con ella. Aquel testamento la hacía única beneficiaria
de Maca en caso de que ella...)
E: No (Esther negaba con la cabeza, hasta que se dio cuenta que era imposible que su
interlocutor viera ese gesto) No Jero... no
Jero: Ya... (Jero se reprochó su metedura de pata, “mierda la he cagado” Pensó) Esther,
cariño, deberías hablar con ella... yo no sé muy bien...
E: No te preocupes Jero (Respondió sacando del apuro al jerezano, que no sabía donde
meterse) Mañana te vuelvo a llamar ¿vale? (Necesita aire)
Jero: Lo siento mucho Esther no quería... (Trataba de disculparse torpemente)
E: Lo sé Jero... tranquilo... (Esther no podía seguir hablando, una enorme bola se había
formado en su estomago y la estaba ahogando) Hasta mañana (Se despidió sin darle
opción a seguir hablando)

En Jerez Jero golpeó con fuerza la mesa, al oír aquel silencio al otro lado de la línea

Jero: ¡Mierda! (Como podía haber sido tan patoso, estaba furioso consigo mismo. Ana le
escuchó y salió corriendo hacía su despacho)
Ana: Jero cariño, ¿Qué pasa? (Preguntó al verlo, su marido tenía una expresión que la
asustó un poco)
Jero: He metido la pata... (Dijo tapándose la cara con ambas manos) Mierda...
Ana: Cariño... (Dijo su mujer destapándole el rostro forzándole a mirarla) Cuéntame
anda (La sonrisa de su mujer le tranquilizó lo suficiente como para poder narrarle lo que
había pasado. Cuando su marido terminó ella la miró con calma) No te preocupes Jero...
seguro que ellas lo aclaran (Jero suspiró, Ana siempre conseguía que se calmara)

Mientras en Madrid, una temblorosa Esther, trataba de serenarse. No tenía sentido que se
enojara, ni que sintiera esa presión en el pecho... no tenía ningún sentido

Se levantó y fue hacía su habitación, desde el quicio de la puerta contemplaba a su niña


dormida... no sabía de donde venían pero aquellas lágrimas empaparon su rostro en
cuestión de segundos. En silencio y con cuidado se acercó a ella, tumbándose a su lado.
Con suavidad se aferró a su cuerpo no quería interrumpir su sueño, pero necesita ese
contacto. Apoyó su cabeza en su pecho lo que le permitía escuchar los latidos de su
corazón, sentir su respiración y gracias a ello comenzó a tranquilizar la angustia, que
estúpida se había apoderado de ella

Maca, entre sueños, sintió el cuerpo de Esther junto al suyo, ante ese contacto se volvió
para abrazarla. Ese movimiento provocó que la cara de Esther quedara oculta en el cuello
... a cada paso 96

de Maca. Fue en ese momento cuando sintió que Esther se abrazaba a ella con fuerza y la
humedad de su rostro que mojaba su camiseta y su cuello

M: ¡Esther! (Se despertó sobresaltada) Cariño... (Sintió que Esther ocultaba su rostro aun
más, la sintió temblar bajo su abrazo. Instintivamente Maca la abrazó con fuerza, con la
intención de indicarle que estaba allí) ¿Mi amor... que pasa? (Preguntó desconcertada)

Esther negaba con la cabeza aun oculta, no decía nada y Maca comenzaba a angustiarse...
¿Qué podía haber pasado?

E: Te quiero Maca... (Consiguió decir por fin entre sus lágrimas. Maca trató de mirarla a
la cara, pero cuando Esther sintió que su abrazo se aflojaba suplicó) No me sueltes por
favor (Maca volvió a estrechar su abrazo sin moverse)
M: ¿Qué pasa mi vida...? Me estás asustando (Suplicó Maca, pero Esther no se separó de
ese contacto. Maca trataba de calmarla acariciando su cabeza y meciéndola con suavidad.
Al cabo de unos minutos Maca sintió que el cuerpo de Esther dejaba de temblar. Sintió
que se separa un poco y la miraba a la cara. Aquellos ojos rojos la destrozaban) Mi niña...
E: Lo siento (Se disculpó torpemente. Tratando de controlar su voz) Lo siento... yo
M: Mi amor... shhhhhhhhhh (La tranquilizó acariciándola la cara) Cuéntame que pasa,
mi niña
E: Promete que te quedaras conmigo, Maca... prométemelo (Trato de decir, mientras
Maca seguía acariciándola)
M: Cariño... (Le dijo con dulzura) Te amo Esther, no me voy a ningún sitio (Esther la
sonrió con ternura y beso sus labios, con una caricia) ¿Qué ha pasado mi niña...?
(Pregunto Maca al ver que Esther comenzaba a estar más tranquila)
E: No te preocupes... (Le dijo pegando su cuerpo aun más su cuerpo al de la pediatra)
Solo quiero estar así contigo... para siempre

Maca la abrazó de nuevo, no estaba satisfecha con las respuestas de su niña, pero sabía
que tampoco era el momento. Algo había asustado a Esther, y acabaría averiguando que
sucedía, aunque no fuera aquella tarde...

A la mañana siguiente Esther entraba a trabajar a las diez, mientras que Maca lo hacía a
las ocho. Cuando esta se levantó, lo hizo con cuidado para no despertarla. Pero al notar
que aquel cuerpo se alejaba de ella no pudo evitar despertarse. Observaba en silencio
como se arreglaba la pediatra, sin moverse ni decir nada. Hasta que Maca se percató de
que estaba siendo espiada y se volvió para mirarla con una sonrisa

M: ¿Te he despertado? (Le preguntó acercándose a ella. Con un gesto rápido se subió en
la cama y con cuidado se colocó sobre el cuerpo de la enfermera, que quedó boca arriba
mirándola. Esta negó con la cabeza. Maca pegó su cara a la Esther, ambas sonreían
mientras sus ojos buscaban la mirada de la otra) Buenos días (Le dijo Maca acariciando
la mejilla de la enfermera)
E: Buenos días (Respondió esta. Sin previo aviso y con cierta ansia, atrapó los labios de
la mujer que estaba sobre ella con sus propios labios, tratando de saborear por completo
aquella boca. Maca se separó un poco riendo por la ansiedad demostrada por la
enfermera)
M: Cómo sigas así no voy a llegar a trabajar a tiempo (Le dijo) ¿Quieres hablar de lo de
ayer? (Esther negó con la cabeza, pero no apartó la vista de la mirada de la pediatra)
... a cada paso 97

Estás poco habladora... (Maca la besó con suavidad antes de levantarse y dirigirse hacia
la puerta)
E: Maca (Se volvió al ver que la enfermera la llamaba, se había sentado en la cama) Eres
lo mejor que me ha pasado en mi vida (Añadió tímidamente, mirándola fijamente. Maca
se acercó a ella de nuevo mordiéndose ligeramente el labio inferior)
M: Te quiero Esther (Le dijo al llegar a su lado y dejó un último beso antes de salir
definitivamente por la puerta de la habitación)

Esther se dejo caer en la cama, mirando el techo de la habitación. Suspiró


profundamente. Pensaba en la angustia que había sentido el día anterior. Sabía que no
había sido lógica su conducta, pero se había sentido desbordada. Y no por el hecho de
que Maca hubiese hecho un testamento, ni por que no se lo hubiese dicho... sino por que
eso significaba que Maca había pensado que podía morir... ese pensamiento le hizo
volver a temblar, se encogió sobre su cuerpo atrapando junto a ella la almohada que aun
conservaba el olor de la pediatra

Ella no lo había pensado, en esos meses esa idea no estaba en su mente... auque quizás si
estaba y ella no lo había querido admitir. Quizás por eso se había sentido tan perdida ante
esa posibilidad. ¿Y Maca? Ella sí lo había pensado, si no, no hubiese hecho aquel
testamento... “Déjalo Esther” Se dijo, no podía seguir dándole vueltas, no quería

Se levantó y después de darse una ducha, se fue hacia el hospital. Llegó muy temprano,
nunca había llegado tan pronto. Pero quería buscar a Eva y a Laura, no había desistido en
su empreño de llevarla a Jerez. Y había pensado, proponer un viaje de chicas a la playa,
era una pequeña mentira, pero sabía que era lo que tenía que hacer

Después de hablar con ellas y organizarlo todo, fue ilusionada a buscar a su niña. Pero no
pudo verla porque le dijeron que estaba asistiendo un parto con complicaciones para el
bebe. Así que se fue a cambiar para prepararse para su jornada...

Varias horas después cuando tuvo un momento libre fue a buscar a la pediatra, la
encontró en la cafetería, hablaba con Javi. Se acercó a ellos, Maca cuando la vio no pudo
evitar sonreír tontamente

E: Hola (Saludo alegremente al llegar a su altura)


J: Hola niña (La saludó Javi, poniéndose de pie) Bueno chicas, yo me voy ya, os veo
luego
M: Hasta luego niño (Se despidió Maca, y volvió a mirar a la enfermera que se sentó a su
lado) Te veo muy contenta mi niña (Le dijo sonriéndole)
E: Siiiiiii (Afirmó la enfermera emocionada) ¡Sabes... el fin de semana, nos vamos...
Eva, Laura, tú y yo a la playa! (Maca amplió su sonrisa al ver la emoción en la mirada de
su niña) Bueno si tú quieres (Le dijo de pronto poniéndose sería)
M: A ver pasarme dos días contigo en bikini, sol, arena... no sé... ¿tú que crees? (Le dijo
con voz picara)
E: Maca (Esther se rió) Niña que estamos en Enero como me ponga en bikini me voy a
morir de frió
M: Bueno para eso voy yo, para abrazarte y que no pases nada de frió (Maca ya no podía
evitar reírse ante el rubor en el rostro de la enfermera) Anda tonta, no te sonrojes
E: Pero... ¿quieres verdad? (Esther la miró expectante, lo que le dio pie a Maca a seguir
con la broma)
... a cada paso 98

M: ¿Abrazarte? Siempre... (Le dijo, poniéndose de pie y dejando un beso en la mejilla de


la ruborizada enfermera) Me apetece mucho el viaje con vosotras (Y salió hacia
urgencias, contenta por que su niña volvía a sonreír como a ella le gustaba...)

Eran las ocho en punto cuando Esther y Laura, recogían a Maca y Eva a su salida del
turno de noche. Era viernes, tendrían tres días para disfrutar de un viaje que les vendría
muy bien a las cuatro. Laura y Esther se turnarían al volante, mientras las otras dos
podían dormir en el asiento de atrás

La tarde anterior, antes de que Maca entrara a su turno, ella y Esther estaban
preparando la maleta. La enfermera no paraba quieta, andaba de un lado a otro toda
nerviosa, cosa que le hacía mucha gracia a la pediatra. Esther llevaba toda la tarde
mirándola, parecía que quería decir algo, pero cuando iba a decirlo se callaba y salía
de la habitación

M: ¿Se puede saber que te pasa? (Dijo, cuando la enfermera entró por tercera vez en la
habitación con las manos vacías, cuando se suponía que había ido al baño a preparar el
neceser)
E: ¿A mi...? Nada (Dijo la enfermera de modo poco convincente, bajo un poco la
mirada) Que nos vamos de viaje (Dijo levantando la cabeza y tratando de sonreír)
M: Ya (Respondió la pediatra, dejó las cosas que tenía en la mano y se dirigió a la
enfermera, sujetándola por la cintura) Y ese “nada” me lo puedes decir mirándome a
los ojos... (Le pidió levantándole la cabeza. Cuando Esther encontró su mirada, volvió a
sentirse segura. Maca comprendió que era su momento para tranquilizarla del todo) A
ver, cuando me vas a decir que nos vamos a Jerez
E: Maca.. (Esther la miraba sorprendida, pero la pediatra no perdía la sonrisa) Yo...
tú... lo sabes (Tartamudeo)
M: Mi niña... (Maca rió, mientras la miraba con dulzura) No te has buscado a los
cómplices más discretos del mundo la verdad (Esther la miraba sin terminar de
comprender) A ver, primero Jero, al que por cierto recuérdame que mate... (Le dijo sin
dar importancia) Y luego Eva, que le faltó tiempo para que se le escapara
E: No me lo puedo creer (Dijo la enfermera, tratando de separarse, pero Maca la
abrazó con más fuerza)
M: Sabes, me encanta la sorpresa (Le dijo con suavidad)
E: ¿No te enfadas? (Suspiró realmente aliviada)
M: Como me voy a enfadar, cariño (Maca acarició la mejilla de la enfermera que la
sonreía feliz) Ya era hora que volviera allí, y si voy con vosotras mejor (En ese momento
se puso un poco seria para añadir) Solo quiero que si algo te preocupa me lo digas antes
de... (No pudo terminar, porque Esther le tapó la boca con la mano)
E: No... no lo digas (Le pidió. Separándose y alejándose hacia la ventana. Tomó aire
antes de volverse y mirarla) Me asusté (Admitió, Maca no pudo resistirse y se acercó a
ella. Quedando frente a ella) Me asusté Maca, no porque no me lo dijeras o porque
hicieras testamento...
M: Esther... (Maca trató de cortarla pero esta no la dejó)
E: Escúchame... me asusté porque tú pensaste en esa posibilidad... (Dijo suspirando,
pero no apartó la mirada de ella) Y yo no lo pensé... no quise ni pensarlo... ahora me
quedo sin aire solo de creer... (Maca la abrazó y Esther se dejó abrazar, con ese abrazo
ambas trataron de ahuyentar ese pensamiento que ya no tenía sentido ni lugar allí...)
... a cada paso 99

Esther suspiró recordando aquella escena, llevaba conduciendo cerca de dos horas. Laura
iba a su lado, hacía un rato que ella también se había dormido. A Esther no le importaba
le gustaba conducir, a su aire. Miró por el espejo retrovisor y vio a las dos ocupantes del
asiento de atrás profundamente dormidas. Sonrió, Maca debía estar muy cansada porque
era muy raro que ella se durmiera durante un viaje

Encendió la radio para distraerse un poco. Ese ruido despertó a Laura, que la miró con
ojos soñolientos

L: Ey (Le dijo desperezándose en su asiento)


E: Buenas dormilona (Le dijo Esther con una sonrisa, sin apartar la vista de la carretera)
L: ¿Llevo mucho durmiendo? (Le preguntó cogiendo una de las botellas de agua)
E: Que va, no llevas ni una hora (Esther aceptó la botella que su amiga le tendía)
L: ¿Quieres que te cambie? (Se ofreció Laura poco convencida)
E: No es necesario (Se rió Esther, mirándola y agradeciendo el ofrecimiento. Laura se
volvió a mirar a su prima y a su amiga que dormían tranquilamente) Están agotadas (Le
dijo Esther siguiendo su mirada)
L: Pues eso parece (Dijo Laura volviendo a mirar hacía adelante) Me alegro que Maca
este ilusionada con el viaje
E: Y yo (Suspiró Esther) Ayer andaba como tonta por la casa, y ella muerta de risa,
porque ya lo sabía (Dijo suspirando) No me gusta ocultarle las cosas (Laura la miraba
comprensiva)
L: Esther... (La llamó, apretándola el brazo con cariño) Que yo... que me alegro mucho...
que me alegro, que todo esté tan bien... que vosotras estéis bien... (Esther la miró un
segundo sonriendo y le guiñó un ojo)
E: Lo sé, Laura... lo sé (Volvió a dirigir la mirada a la carretera. Esther pensó que había
tenido mucha suerte y sobre todo por tenerlas a ellas en su vida, no solo eran sus amigas,
era su familia)

Unas horas después el coche de Esther llegaba a su destino, por fin llegaban a Jerez de la
Frontera, empezaba ese fin de semana que iba a ser tan especial para ellas

Maca llevaba un rato despierta pero estaba en silencio, miraba por la ventanilla el tan
conocido paisaje, y algo en ella comenzaba a removerse. Al dirigir la mirada hacia
delante sus ojos se cruzaron con los de su niña, que desde el espejo retrovisor la sonreía

L: Buenas (La saludo la alegre voz de Laura) ¿Qué tal has dormido?
M: Bien (Respondió la pediatra sonriéndola) ¿Despierto a la bella durmiente? (Dijo
señalando a su amiga que dormía a su lado)
L: Sí anda (Rió Laura, sabiendo que despertar a su prima, no era tarea fácil) En seguida
vamos a llegar a mi casa
M: ¿Nos vamos a quedar en tu casa? (Preguntó Maca, sin querer su voz sonó más
aliviada de lo que pretendía)
E: Sí (Respondió Esther, mirándola por el espejo retrovisor) He quedado con Jero y Ana
para comer a las 15 para comer, ¿te parece bien?
M: Sí claro (Maca la sonrió)

Sabía que entre Esther y Laura, lo habían organizado de tal modo que ella lo pasara lo
menos mal posible, pero era muy consciente que no le quedaba otra que meterse de lleno
en sus recuerdos y sus miedos... no habían hecho ese viaje para que se quedara en casa de
Laura encerrada los tres días. Se dispuso a despertar a su protestota Eva, al final
... a cada paso 100

consiguió que abriera los ojos y levantara la cabeza. Cuando se dio cuenta donde estaban
se le iluminó la cara

Eva: Ya huele a mar (Dijo ilusionada y sacando la cabeza por la ventanilla. Siempre
conseguía que las demás se rieran. Las miró sorprendida) Jo, es verdad (Protestó, Maca
no pudo evitar abrazarla cariñosamente, lo que Eva agradeció con una amplia sonrisa)

Minutos después llegaron a la casa de los padres de Laura, la madre, andaluza de pura
cepa, las esperaba en la entrada. Abrazó de modo efusivo a su hija y sobrina, mientras
Esther y Maca esperaban algo apartadas. Al ver a Maca pegó un pequeño grito y dejando
a hija de lado corrió a abrazar a esta

Madre L: Macarena, cielo... ¿Cómo estás? (Le dijo tras el fuerte abrazo) Como me
alegro que estés bien mi niña (Le decía la volvía abrazar y sobretodo me alegro que estés
de vuelta en casa) Esther, Eva y Laura contemplaban la escena divertidas, la madre de
Laura siempre había sido muy efusiva, y había que reconocer que a Maca le tenía un
cariño especial) Estás muy guapa, aunque un poco delgada, claro en Madrid seguro que
no comes nada, unos días aquí y ya verás como te recuperas del todo (Y comenzó a
dirigirse hacia dentro llevando a Maca sujeta del brazo)
L: ¡Mama pero no la agobies! (Le dijo Laura poniendo carita de pena, se había puesto un
poco celosa de la bienvenida que su madre había dispensado a la pediatra. Esta al darse
cuenta la sujetó a ella también del brazo)
Madre L: A ver mi vida cuéntame todos los planes que tenéis para estos días... (Le
preguntó su madre mirándola fijamente como queriendo compensar el pequeño
desplante. Esther y Eva se miraron, sonrieron y las siguieron hacía el interior de la casa.
Una vez dentro de la misma, Luisa, que así se llamaba la madre de Laura. Se percató que
aun no había saludado a la enfermera) Esther cielo, que soy un desastre, que no te he
dicho nada, pero que te veo muy guapa también
E: No se preocupe señora Llanos (Le respondió esta con una hermosa sonrisa, su
bienvenida no fue tan efusiva como la de los demás, pero esa mujer nunca había dejado
de ser amable con ella)
Luisa: Luisa... (Le pidió) Te he dicho miles de veces que me llames por mi nombre
(Esther asintió) Bueno chicas a vosotras os he puesto en la invitación de invitados del
fondo, seguro que allí estáis más tranquilas (Dijo Mirando a Maca y guiñándole un ojo.
Maca y Esther se pudieron coloradas al instante lo mismo que Laura)
L: ¡Mama! (Exclamó ésta) Anda acompáñame a mi habitación que tengo que contarte
unas cosas (Dijo tomando a su madre del brazo y llevándosela, antes de desaparecer por
el pasillo se volvió hacia las chicas y les suplicó perdón con la mirada. Las tres que se
quedaron en la entrada estallaron en risas ante lo curioso de la escena)
Eva: Mi tía es la caña (Dijo Eva cogiendo su maleta y marchándose por el mismo
camino. Esther y Maca se miraron y se dirigieron hacia la habitación que iban a
compartir)

Una vez que dejaron las cosas en la habitación, Esther fue al baño, mientras Maca se
asomó a la ventana. Se respiraba el aroma a campo que recordaba de su infancia. El sol
estaba alto y lucía con fuerza, aunque una suave brisa fresquita hizo que se le erizara la
piel. Sonrió mientras llenaba los pulmones de aquel aire especial que la envolvía a ella y
todo aquello
... a cada paso 101

En ese momento se volvió hacia Esther que entraba del baño. Su sonrisa hizo que la
enfermera se sintiera aliviada y feliz, sabía que no se iba a arrepentir de llevarla allí, pero
después de aquella sonrisa supo que había sido un gran acierto...

Una vez abajo, se reunieron con las otras dos. Eva y Laura iban a quedarse a comer en
casa de los padres de esta última, para poder ver a su padre. Y Esther y Maca habían
quedado con Jero y Ana en uno de los restaurantes de la ciudad, pero aun quedaba más
de dos horas para que fuera la hora en la que habían quedado

L: ¿Qué os apetece hacer? (Preguntó Laura al verlas aparecer)


E: No sé... (Respondió Esther mirando a Maca) Podemos dar un paseo por aquí...
M: Cariño... (La interrumpió Maca) ¿Os importa si vamos a las bodegas? (Preguntó algo
tímida, las otras tres la miraron algo sorprendida, ninguna había pensado que Maca
quisiera ir allí tan pronto, ninguna fue capaz de decir nada, Maca bajó la cabeza y añadió)
Bueno si os apetece
E: Claro (Exclamó Esther haciéndose cargo de la situación) Vamos allí (Maca la sonrió y
le dio un silencioso gracias, que la enfermera correspondió con una gran sonrisa)
L: Pues vamos (Dijo Laura cogiendo a Maca del brazo y dirigiéndose hacía la puerta)

Diez minutos más tarde entraban en el paseo que llevaba a las bodegas Wilson. Era un
camino ancho, de tierra bien prensada. A ambos lados del mismo, se encontraban las
vides perfectamente alineadas y huérfanas de racimos por la época del año en la que se
encontraban

La visión de estas plantas trasportaron a Maca, a aquellos finales de verano de su


infancia, cuando las uvas ya maduras y completas, pedían ser recogidas. Todas aquellas
recolecciones en las que su padre se empeñaba en llevarla con él, a pesar de las muchas
protestas de su madre, para que Maca comprendiera el duro esfuerzo que se realizaba
para recoger aquellos jugosos frutos. Maca, en secreto, adoraba aquellos momentos en
los que junto a su padre recorría aquellos cultivos, mientras él le iba explicando como se
formaba la uva, que aspecto tenía que tener el racimo para cogerlo, por donde se debía
cortar para dejar la planta lo menos dañada posible. Uno de los momentos que más le
gusta era cuando su padre sacaba su antigua navaja de vendimiar y la ayudaba a cortar
unos cuantos racimos... recordaba como las manos hábiles de su padre se posaban sobre
las suyas, eran ásperas, duras, firmes... pero a la vez acariciaba con suavidad sus manos y
con suma delicadeza tomaba el racimo recién cortado y hacía que Maca soplara un poco
sobre él para quitar el polvo de la tierra

El coche paró enfrente en la puerta de la bodega, haciendo que Maca regresara de su


viaje infantil. Al bajar del coche, notó como Esther la tomaba de la mano, en un
silencioso gesto para proporcionarle todo el apoyo del que era capaz

Una figura alta, fuerte, masculina... salió por la puerta disparada hacía ellas. Maca por un
segundo creyó estar viendo a su padre frente a ella, “Como se parece a él” se dijo al
comprender que esa figura pertenecía a su primo. Este se plantó delate de ella y con un
gesto enérgico la elevó en el aire y comenzó a girar con ella, provocando la sonora risa
de la pediatra

M: Bájame bruto... que me vas a tirar (Reía con ganas, recordando como Jero había
repetido ese mismo juego con ella miles de veces. Cuando la deposito en el suelo se
miraron a los ojos y se fundieron en un nuevo abrazo)
... a cada paso 102

E: Como sigas así me la vas a romper (Rió Esther emocionada, sabía que Jero y Maca,
no solo eran primos, siempre habían sido grandes amigos, casi hermanos. Y el cariño que
ambos sentían hacia el otro era impresionante)
Jero: Cuñada... (Bromeo Jero) No te me pongas celosa (Y diciendo esto elevó, del
mismo modo que antes lo había hecho con Maca, a la enfermera por el aire. Provocando
las risas de todos los que miraban. Mientras una asustada Esther le rogaba para que la
bajara. Cuando la depositó en el suelo, Maca la abrazó de un modo cariñoso, para
tranquilizarla del todo) Hola chicas (Saludó Jero a Eva y Laura, que no paraban de reírse
de la cara de miedo que había puesto Esther. Esta les echaba miradas asesinas que
incrementaban las risas de sus amigas)
M: ¿Dónde esta Ana? (Preguntó Maca una vez la risas se calmaron)
Jero: Está en la ciudad (Contesto Jero) Nos espera en el restaurante
M: A muy bien (Maca miró alrededor, todo estaba casi igual que hacía casi cinco años la
última vez que había estado allí) Esto está genial Jero (Le dijo sonriendo)
Jero: Me gustaría enseñarte algunas cosas que hemos cambiado, los trabajos con injertos
y demás (Le dijo tenía una enorme sonrisa en la cara, estaba encantado de ver a su prima
de nuevo en casa)

Una vez dentro de la bodega, Maca, inconscientemente, paseaba la mano por las enormes
cubas de fermentación, sintiendo la húmeda y fría madera bajo su tacto. El aire estaba
inundado de aromas tan reales para su memoria, parecía que nunca se había alejado de
ellos. Sonreía recordando el amor que ponía su padre al enseñar las bodegas, el mismo
amor y entusiasmo que ahora demostraba Jero. Este iba describiendo los avances y
cambios tecnológicos que había implantado en las bodegas. Maca supo que su decisión
de cederle las bodegas era la mejor que podía haber tomado; nadie podía cuidar la
herencia de su padre mejor que aquel hombre, que con ojos de chiquillo, describía la
cosecha de aquel año y la producción que esperaban

Al cabo de un rato Eva y Laura tomaron el coche para volver a casa de esta última,
mientras Maca y Esther se fueron con Jero para la ciudad. Habían quedado en que las dos
primeras irían después de comer al mismo restaurante a tomar café con las dos parejas

Dentro del restaurante encontraron a Ana, que ya les esperaba sentada a la mesa. Después
de los abrazos de saludo, se sentaron todos juntos para compartir esa comida. Todos reían
y bromeaban, se notaba que estaban contentos por compartir aquellos momentos juntos

Ana: Tenemos algo que deciros (Dijo de pronto Ana, poniéndose un poco sería) Que
Jero y yo esperamos un bebe (Estaba tan emocionada que alguna lágrima se asomó a sus
ojos. Maca y Esther gritaron casi a la vez de alegría. Esther abrazó a Ana que estaba
sentada a su derecha, mientras que Maca hizo lo propio con Jero)
M: Como me alegro Ana (Dijo Maca cuando abrazó a esta para darle la enhorabuena,
Maca sabía que llevaban varios años intentando quedarse embarazados pero los médicos
le habían dicho a la abogada que iba a ser difícil que se quedara embaraza. Por eso
habían empezado el tratamiento de fertilidad hacia un par de años, pero hasta ese
momento no habían tenido buenas noticias)
Ana: Lo sé cielo (Le respondió esta, se sentía tan feliz que casi no podía aguantar las
lágrimas) Mira que estoy tonta, ¿eh? (Maca rió y la volvió a abrazar)
M: Eso es la felicidad (Le dijo con un gesto cariñoso) Bueno y las hormonas

Todos rieron y siguieron compartiendo aquella comida felices. Cuando Eva y Laura se
reunieron con ellos, fueron a tomar café a un pequeño café que Jero conocía de siempre.
... a cada paso 103

Empezaron a hacer planes para aquella tarde mientras Maca permanecía silenciosa
mirándose las manos...

M: A mí me gustaría ir a ver a los caballos y a la casa... (Dijo en un tono bajito, pero lo


suficientemente alto para que los demás la escucharan)
E: ¿Estás segura? (Le preguntó Esther, mirándola a la cara. Maca le devolvió la mirada
con una leve sonrisa y afirmó con la cabeza) Pues nada vamos para ya (Los demás
asintieron)

Decidieron ir primero a La Cuadra, seguramente Carmen estaría allí con Juan. Y Maca
estaba deseando verla a ella, a los dos. La Cuadra estaba compuesta por un pequeño
cortijo andaluz apartado. Y otro edificio con una serie de cuadras, propiamente dicho,
donde estaban los caballos. Al lado de este se encontraba el ruedo de adiestramiento

Maca paseó la mirada por aquellos terrenos, si la bodega era el feudo de su padre, La
Cuadra siempre lo había sido de su madre. Miraba el ruedo y recordaba como su madre la
enseñó a montar allí. Su mente la llevó a todos los actos oficiales, en los que su madre,
impecablemente vestida de amazona andaluza, montaba a horcajadas sobre Azahar, su
caballo preferido. Pero sobre todo recordaba como si la luz que su cara reflejaba, cuando
galopaban por la playa, ella entre las piernas de su madre, con el aire golpeando su cara,
y el agua salada mojando sus piernas, recordaba aquel olor a mar mezclado con el
perfume de su madre. En esos momentos se sentía libre, feliz y sabía que su madre sentía
lo mismo que ella. Esos eran unos de los pocos momentos en lo que estaban totalmente
complementadas

La fuerte voz de Carmen la trajo de vuelta, aquella oronda mujer, que había sido su aya
durante su infancia, la que limpiaba sus lágrimas y curaba sus heridas cuando se hacía
daño por una caída o cuando sufría algún daño emocional. Se acercó a ellos con lágrimas
en los ojos, lo que provocó que Maca corriera hacia ella también llorando

Carmen: Mi niña, Macarena... (Repetía aquella mujer una y otra vez, mientras los otros
las observaban sonriendo) Cinco años, mi niña... cinco años
M: Lo sé Carmen (Dijo separándose un poco de ella) Lo siento
Carmen: No pasa nada... Ya está aquí (Dijo la mujer volviendo a abrazarla con fuerza.
Después Maca saludó a un tímido Juan, mucho menos efusivo que su mujer pero también
emocionado)
M: Como está todo Juan (Pregunto Maca mirando hacía la cuadra)
Juan: Muy bien señorita, los caballos están estupendos, todos sanos como robles (Dijo
reflejando orgullo en la voz, como si de sus propios hijos hablase) El señoriíto Jero viene
a menudo y se lo puede decir
M: Lo sé Juan él me ha ido informando (Dijo contenta, Juan siempre había adorado
aquellos caballos y sabía que no podían estar en mejores manos)
Juan: Señorita quiere que le ensille unos caballos para que den un paseo (Preguntó Juan
amablemente)
M: Buena idea, ¿os apetece? (Les pregunto a los demás)
Ana: Yo no Maca, pero ir vosotros (Dijo Ana)
E: Yo me quedo contigo. Podemos dar un paseo (Se ofreció rápidamente Esther, que
nunca había encontrado ningún atractivo a subirse a uno de esos enormes animales. Ana
asintió agradecida, pensando que la enfermera lo hacía por no dejarla sola. Maca que
sabía la verdad se acercó al oído de la enfermera y le susurró con una sonrisa)
M: Miedica (Esther elevó los hombros en actitud de que se le va a hacer)
... a cada paso 104

E: Sí, pero me quieres (Le dijo a la pediatra con voz picara y una gran sonrisa)
M: Mucho (Afirmó la pediatra y robó un rápido beso de los labios a la enfermera que se
quedó con ganas de más)
E: Mala (Le dijo mientras la veía alejarse. Maca se volvió a mirarla y le gritó)
M: Sí, pero me quieres (Esther le lanzó un beso con una amplia sonrisa)

Ese intercambio de cariños no pasó desapercibido para Carmen, que sonreía viendo aquel
brillo en los ojos de su niña. Ella podía no estar de acuerdo, pero tenía claro que su niña
volvía a sonreír como cuando era niña, además estaba segura que gran culpa de la
felicidad, que reflejaba la mirada de esta, se debía a la enfermera. Así que ella no pensaba
decir nada, siempre había sido una mujer discreta y no iba a dejar de serlo a estas alturas
de la vida

Ana y Esther vieron como los demás comenzaban su paseo a caballo. Una vez los
perdieron de vista comenzaron a pasear por el camino que rodeaba la finca. Hablaban
animadamente, siempre se habían llevado bien

Ana: ¿Cómo estás? (Le pregunto Ana de pronto algo más seria. Esther comprendió por
donde iban los tiros)
E: Estoy bien Ana... (Le dijo con una gran sonrisa) Hable con ella
Ana: Me alegro cielo (Le dijo cogiéndola del brazo9 No te imaginas el sofoco que se
llevó Jero
E: Me imagino... pobre (Dijo Esther)
Ana: Quiero que sepas que estamos muy contentos Esther (Le dijo mirándola a los ojos)
Sabemos lo feliz que está Maca y con eso nos basta. Y también te veo a ti y sé que estáis
bien y eso me vale
E: Sí Ana estoy muy feliz... mucho (Le dijo agradeciéndole sus palabras. Esther sabía
que Ana y Jero, eran muy importantes para la pediatra y esas palabras de la mujer del
primo de su niña, la llegaron muy dentro)

Al cabo de un rato, los jinetes regresaron, estaban llenos de polvo pero muy contentos.
Había pasado casi una hora cabalgando y lo habían pasado francamente bien. Una vez se
reunieron todos Carmen les ofreció algo de beber... mientras tomaban los refrescos, Maca
se acercó a Esther

M: ¿Me acompañarías a la casa? (Le pidió, sus ojos reflejaban una suplica)
E: Claro cariño (Le dijo, acariciándole la cara) ¿Estás bien, princesa? (Esther estaba
preocupada, no estaba segura si aquella inmersión que estaba haciendo Maca en sus
recuerdos era buena o no)
M: Estoy bien (Le dijo sonriendo, y le dio un suave beso para agradecerle que estuviera
siempre con ella)

Después de pedirle las llaves a Carmen y prometerle que irían a visitarla antes de
marcharse ese fin de semana, Maca les explicó a los demás donde iban. Tras una breve
conversación en la que quedaron encontrarse un par de horas más tarde en casa de Laura.
Esther y Maca se dirigieron hacía el último viaje a la memoria de esta última de aquel
día...

Maca permanecía callada, mientras Esther conducía aquel corto trayecto. Esther miraba
de reojo a su niña, mientras esta fijaba la vista en su ventanilla, parecía que temiera
dirigir la mirada al frente. Pocos segundos después aparecía aquella casa frente a ellas.
... a cada paso 105

Esther aparcó y miró a Maca esperando a que esta le dijera algo. Por su parte Maca
miraba la entrada sin ser capaz de bajar del coche, sabía que tenía que hacerlo, pero sus
piernas parecían incapaces de moverse

Sin decir nada, se bajó y se dirigió a abrir aquella puerta que la trasportaría a otro tiempo
a otro momento. Esther la siguió a pocos pasos, no quería dejarla sola, pero a la vez era
muy consciente que esa visita tenía que hacerla ella

La puerta se abrió con un crujido, Maca miraba el suelo sin atreverse a pisarlo, sintió de
nuevo el contacto de Esther que la proporcionaba el valor que a ella le faltaba con un
gesto, una caricia. Tomó aire y lo retuvo hasta el momento que su pie pisó aquel suelo de
mármol blanco. Sus pies seguían, recorrían aquel conocido camino, hasta que le llevaron
al salón. Este estaba igual que hace cinco años, cuando Maca quitó y guardó todos lo
objetos personales de sus padres, cubrió los muebles con sabanas y cerraba esa
habitación como el resto de la casa. A medida que sus ojos recorrían aquella habitación
su memoria iba montando la habitación con todos los objetos de los que había sido
despoblada, los libros, las miniaturas de su madre, la colección de relojes de su padre, las
fotografías... su mirada testaruda se dirigía a, probablemente, el objeto que más dolor le
provocaría

Aquel retrato familiar, lo único se había visto incapaz de tocar entonces, ahora la
observaba desde lo alto de la chimenea. En él se veía a una Maca de no más de tres años,
en brazos de su padre, mientras su madre la miraba de perfil. Los tres reían y su
expresión era de autentica felicidad. Su madre siempre contaba que durante una sesión
fotográfica, se habían pasado casi una hora intentando que su hija sonriera para las
fotografías, no hubo forma de conseguirlo hasta que su padre la tomó en brazos. Aquella
fotografía había cautivado a un amigo de la familia que era pintor. Un día apareció con
este retrato como regalo para la pequeña

Sus pies la había dejando delante de aquel retrato y allí recordando la voz de su madre
contando aquella historia. Fue cuando las primeras lágrimas hicieron su aparición,
aquellas eran lágrimas silenciosas, lagrimas por la pérdida, lágrimas por los sueños rotos,
por los futuros robados, las ilusiones perdidas...

Esther la miraba un poco apartada, sus mejillas estaban bañadas por sus propias lágrimas,
le dolía ver así a su niña, pero sabía que era algo por lo que tenía que pasar y ella no
podía hacer nada para evitar ese dolor. Permaneció en silencio contemplándola, luchando
con su deseo de ir a abrazarla y consolarla. En el preciso momento que este vencía a su
razón, Maca se volvió hacia ella, tendiéndole la mano la que tomo con fuerza

E: ¿Estás bien? (Le preguntó con voz temblorosa por la emoción. Maca afirmó tratando
de sonreír. Siguieron recorriendo la casa entrando en cada una de las estancias, sin que
Esther soltara la mano de Maca)

Los recuerdos de Maca se agolpaban en su cabeza, cada vez que entraba en una de las
habitaciones. Nuevas imágenes entraban en su interior trasportándola hasta aquellos
momentos. Hubo un momento en el que ya no quiso seguir paseando por ellos. Salieron a
la terraza. Mientras Maca se sentó en una de las butacas y contemplaba el jardín, uno de
sus lugares preferidos. Esther entró a buscar unos vasos de agua. Al salir la encontró con
los ojos cerrados, frotándose la frente con el dorso de la mano. Esther sabía que esa una
señal de que su niña ya estaba agotada
... a cada paso 106

E: ¿Cansadita, cariño? (Le dijo tendiéndole el agua)


M: Un poco (Admitió la pediatra con una pequeña sonrisa) Ven siéntate aquí conmigo
(Le pidió cogiéndola de la mano y haciendo que se sentara sobre su regazo. Se abrazó a
su cintura, apoyando la cabeza en su pecho y cerró los ojos. Esther acariciaba su cabeza)
E: ¿No te habrás cargado con mucho, mi niña? (Le preguntó sin dejar de acariciar su
pelo)
M: Estoy bien (Le dijo apartando la cara para mirarla a lo ojos. Esther dejó de acariciarla
y se aproximó para dejar un suave beso en los labios de la pediatra. Provocando una
sonrisa en esta) Sabes no podría haber hecho esto sin ti (Dijo suspirando y volviendo
apoyarse en su pecho)
E: Mi niña, no pensaba dejar que lo pasaras tú sola (Le dijo, volviendo a jugar con su
cabello)
M: Me refiero a todo Esther (Dijo estrechándola con fuerza, casi como si temiera que se
le escapara de entre las manos) Si no hubiese sido por ti no lo hubiese podido superar...
E: Maca... (Esther trató de cortarla, pero un nudo en su garganta la impedía continuar)
M: He hablado con Jero (Dijo, queriendo cambiar de tema. Esther sonrió, siempre hacía
lo mismo)
E: ¿Sí? (Le preguntó aceptando su sutil manera de cambiar el rumbo de la conversación)
M: Le he propuesto que se queden con la casa (Le dijo como quien no quiere la cosa)
E: Ah sí (Esther se sorprendió un poco) ¿Estás segura que quieres eso? (Le preguntó
dejando un beso en su cabeza) Esta es tu casa
M: No... esta ya no es mi casa... (Suspiró mientras paseaba de nuevo su mirada por el
jardín) Aquí están todos los recuerdos de cuando era niña, de mis padre... pero esta llena
de tristeza por cosas que no se terminaron. Que se rompieron... Lo sabía antes de venir...
prefiero seguir recordando aquellos momentos (Volvió a levantar la mirada para
encontrarse con la de ella) Ahora serán Jero y Ana quien disfrutaran de esto, a ellos
siempre les ha encantado esto. Ellos llenarán esta casa de sus sueños y su vida... aquí ya
no hay nada que me pertenezca... (Acarició su rostro con suavidad) Mi casa, mi hogar
está donde tú estés, eres lo único real de mi vida, lo que más me importa, y lo que quiero
no perder nunca (Aquellas palabras provocaron en Esther la caída de lágrimas que
surcaban su rastro. Maca las limpió con el dorso de la mano con un suave gesto) No me
llores mi niña... ni siquiera de felicidad. ¿Vale?
E: Vale (Asintió Esther esforzándose por evitar esas lágrimas) Te quiero... (Sin poder
evitar que nuevas lágrimas brotaran de sus ojos, Maca no pudo evitar abrazarla con
fuerza)
M: Mi niña... te amo (Le dijo) Eres mi estrella, mi suerte (Afirmó con una dulce sonrisa)
No pienso dejar que te alejes de mí... Nunca

Esther volvió a besarla, sus lágrimas bañaban ese beso, largo, tierno... permanecieron un
rato así besándose, abrazándose, amándose profundamente y juntas

El resto del fin de semana transcurrió con normalidad, las cuatro lo disfrutaron
enormemente, disfrutando enormemente de cada actividad que realizaban juntas, como
fueron los paseos por la playa o las excursiones por la ciudad

El domingo por la mañana volvieron a La Cuadra a dar otro paseo a caballo y despedirse
de Juan y Carmen
... a cada paso 107

Esta vez Maca convenció a Esther para que montara con ella. Una temblorosa Esther se
subió al enorme animal blanco, Maca se sentó tras ella abrazándola con su cuerpo y tomó
las riendas

M: No tengas miedo, cielo. Voy despacio (Le dijo al oído con voz suave, mientras hacía
que el caballo, comenzara a caminar)
E: Vale (Le respondió Esther poco segura)

La verdad es que fue un paseo tranquilo, Maca iba despacio y Esther se relajó un poco,
aunque lo cierto era que no se sentía nada segura encima de ese animal, pero Maca
siempre conseguía que ella hiciera cualquier cosa

Después del paseo se despidieron de Carmen, esta abrazó con fuerza a Maca. Le hizo
prometerla que no volvería a dejar pasar cinco años sin volver a verla

Después de cambiarse, fueron a la ciudad a comer con Jero y Ana. Y después de una
tranquila velada tomaron rumbo de vuelta a Madrid. En aquella ocasión era Laura que
conducía, mientras Maca y Esther iban acomodadas en el asiento de detrás. Maca echó
un último vistazo hacía su ciudad, hacía su pasado... mientras Esther se apoyaba en su
hombro. Maca la sonrió con la felicidad reflejada en la cara, porque mientras estuviera
con ella no le preocupaba nada más...

M: Esther cariño... vamos a perder el avión (Le dijo Maca, mientras miraba como la
enfermera volvía a abrir la maleta por quinta vez en menos de media hora)
E: Que no podía dejarme esto, cielo (Le respondía esta, y tras meter algo más en la
maleta intentaba cerrarla sin mucho éxito) Por fa... ayúdame (Le pedía a la pediatra
poniendo voz de niña buena) Maca volvía a reírse mientras ayudaba a cerrar la maleta
otra vez
M: Como no nos vayamos, no llegamos ( Insistió Maca)
E: Ya estoy (Dijo Esther con una amplia sonrisa. Se acercó a Maca y dejando un leve
beso en sus labios añadió) ¿No nos vemos?

Maca no pudo evitar reírse y poner los ojos en blanco. “Esta mujer me trae loca” se decía
mientras cogía la maleta, que pesaba una barbaridad

M: ¿Cariño, pero que has metido aquí... piedras? (Sonreía mientras Esther volvía sobre
sus pasos para ayudarla con la maleta)
E: Pues no... solo ropa (Decía con cara inocente mientras una hermosa sonrisa iluminaba
su cara. Entre las dos bajaron las maletas hasta la calle donde Laura las esperaba para
llevarlas al aeropuerto. Laura reía a carcajadas al verlas llegar) ¿Y tú de que te ríes? (Le
preguntó Esther, sin entender muy bien porque se reía así y además Maca comenzaba a
reírse también)
L: De nada (Volvía a reírse Laura, mientras Maca la miraba con cara de “te asesino” a la
vez que trataba de controlar su propia risa)
E: ¡Me vais a explicar que pasa! (Dijo Esther plantándose con los brazos cruzados en
mitad de la calle. Maca no pudo contenerse más y explotó en una carcajada que fue
acompañada rápidamente por la de Laura)
... a cada paso 108

L: Nada que aquí tu novia me aseguró que estarías a la hora y yo no la creía (Esther la
miraba alucinada, se suponía que ya llevaban por lo menos media hora de retraso, miró a
Maca que se encogió de hombros con aire inocente)
M: Lo siento cariño (Le dijo acercándose y dejando un beso en su mejilla) Pero no
podíamos perder el avión (Esther empezó a darse cuenta de lo que había pasado, Maca lo
había vuelto hacer, en vez de decirle la hora real del vuelo, le había dicho una hora antes.
La miró con cara de enojo)
E: Vas a ver tú, esta te la guardo (Le dijo amenazándola con el dedo. Maca la mira con
cara de pena, y le volvía a besar pero esta vez lentamente en la mejilla) No te creas que
por muchos besos de esos te voy a perdonar (Maca no pudo evitar sonreír la abrazó por
detrás y comenzó a besar en el cuello. Esther gimió ligeramente, y aunque quería
permanecer firme notaba como sus defensas se iban desvaneciendo) Ni de esos (Añadió
pero esta vez con voz entrecortada)
M: A no. ¿y si...? (Dijo Maca con sonrisa picara y comenzó a subir hacía el lóbulo de su
oreja hasta que Esther se derrumbo)
E: Vale, vale tú ganas (Dijo dándose la vuelta, para encontrar los labios de la pediatra)
M: Lo sabía (Susurró esta antes de volver a besarla con ternura, una enorme sonrisa se
dibujo en el rostro de ambas)
L: Niñas que como sigáis así, no llegamos de verdad (Las llamó una Laura que la miraba
sonriendo con una expresión de “siempre igual”) Además vosotras os proponéis que yo
me muera de envidia, ¿A que sí? (Maca y Esther se miraron y ambas, a la vez se lanzaron
a abrazar a Laura y darle besos cada una en una mejilla)
M: No te pongas celosa guapa (Le decía Maca)
E: La niña guapa que no tenga envidia (Decía Esther)
L: Anda zalameras... (Respondía Laura con una amplia sonrisa, mientras pensaba “Vaya
par”) Venga subiros ya que no llegamos (Añadió cuando consiguió separarse del abrazo
de las otras dos)

Una vez ya en el coche pusieron rumbo hacía el aeropuerto de barajas, Maca en el asiento
posterior escuchaba la animada conversación que mantenían Laura y Esther...

L: Que envidia me dais (Decía Laura) Iros quince días a la India


E: Estoy deseando llegar (Contestaba una emocionada Esther) Maca me ha hablado tanto
de aquello que estoy impaciente por verlo con mis propios ojos (Miraba a la pediatra que
la sonreía feliz, al ver la expectación en sus ojos) Además estoy deseando ver a Cris
L: Darle un beso enorme de mi parte y la enhorabuena (Pidió Laura girándose un poco
para mirar a Maca, que asintió un poco con la cabeza)
E: No me puedo creer que se vaya a casar (Exclamo Esther aun más emocionada)

Maca recordaba la llamada de teléfono que recibió hace un mes

Eran cerca de las nueve de la mañana, Maca se acaba de acostar, aquella noche había
tenido guardia y había sido una noche realmente agotadora. Su teléfono móvil comenzó
a sonar en ese momento se arrepintió de no haberlo apagado unos minutos antes, pero
lo cierto es que ni se había acordado de él al meterse en la cama. Sin abrir los ojos lo
buscó y descolgó, sin ni siquiera mirar el número que aparecía en la pantalla

M: ¿Sí? (Pregunto con voz somnolienta)


Cris: ¡Niña! (Gritó una conocida voz al otro lado del aparato)
M: ¡Cris! (Contestó incorporándose de golpe en la cama) ¿Dónde estabas?... ¿Te he
estado llamando?... Estaba preocupada (Le reprocha, pero en realidad se siente tan
... a cada paso 109

aliviada de escuchar su voz que no es capaz ni de enfadarse por haber estado más de un
mes sin noticias)
Cris: ¿Estabas preocupada? (La voz de Cris sonaba risueña al otro lado del mundo) Mi
niña no te preocupes, estoy estupendamente
M: Ya veo (Suspiró Maca volviendo a tumbarse en la cama) ¿Dónde has estado?
Cris: Hemos tenido algo de lío por aquí (Cris trato que su voz sonara despreocupada,
pero a Maca no podía engañarla ella se había pasado tres años junto a ella, codo a
codo, metida hasta el cuello en esos “líos”) Ya sabes cariño, lo que puede ser esto
M: Sí (Afirmó Maca con la mirada algo nostálgica) ¿Tú estás bien?
Cris: Sí mi niña, estoy bien... estamos muy bien (Dijo poniendo mucho énfasis en estas
últimas palabras)
M: ¿Qué? (Pregunto Maca casi gritando) ¿Estáis... Megan... y tú?
Cris: Sí, chiqui... sí (La voz de Cris sonaba tan feliz, que Maca no pudo evitar sonreír
ampliamente) Al final la convencí...
M: Como me alegro, cariño como me alegro (Respondió emocionada. Sabía lo mucho
que había sufrido su amiga, porque Megan había decidido terminar con su relación y
volverse a casa)
Magan: ¿Qué tienes que hacer el 1 de Julio? (Preguntó una voz con un fuerte acento al
otro lado)
M: ¡Megan! (La saludó con entusiasmo al oír su voz) El 1 no sé nada creo
Magan: Pues ya estás haciendo las maletas y te vienes para aquí (Le respondió, Maca
noto entusiasmo en su voz) Porque aquí mi chica dice que no se casa, si tú no eres su
madrina
M: ¿Qué? (Chilló totalmente sorprendida, creía que había escuchado mal) ¿Megan...
me estás diciendo?
Magan: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... Nos casamos (Le gritó) Espera que te paso con mi
niña que te lo quiere contar ella... un beso Maca, y te esperamos ¿eh? No lo olvides
M: No, no claro... Megan felicidades... (Escuchó un gracias antes de que el auricular
volviera a cambiar de manos) ¿Cris?
Cris: ¿Qué te parece... eh? (Le preguntó la americana en un tono suave)
M: ¿Es en serio verdad? (Le preguntó aun algo incrédula ante la noticia)
Cris: Sí Maca, es verdad... me decidí y se lo pedí... y ella aceptó (Le respondió)
M: Cris, como me alegro... de verdad... dios como me alegro (Su voz sonaba entre
cortada por la emoción)
Cris: Lo sé, niña... ¿Vendrás verdad? (Le preguntó impaciente)
M: Por supuesto (Contestó inmediatamente) Eso no me lo pierdo por nada
Cris: Y tráete a ese solete de novia que tienes (Le pidió Cris) Dale un beso enorme de mi
parte, ¿vale?
M: Claro, Cris (Hablaron un poco más antes de colgar)

Maca dejo el teléfono en la mesilla, y con un fuerte suspiro se volvió a tumbar en la


cama mirando fijamente el techo. Se sentía feliz, muy feliz. Poco a poco el sueño fue
ganando de nuevo su partida, mientras un pensamiento comenzaba ha hacerse sitio en
su mente... La India... Calcuta... Iba a volver allí...

El vuelo Madrid-Calcuta, con escala en Londres, tenía previsto la salida para las 12:00
hora local, del 28 de junio del 2006. Maca Y Esther facturaron su equipaje, con tiempo
suficiente para dar un pequeño paseo por el tutti free del aeropuerto. Se despidieron de
Laura, que les deseaba un feliz viaje y repetía una y otra vez que le dieran un beso y la
enhorabuena a la enfermera americana
... a cada paso 110

Antes de embarcar, Esther se hizo con un cargamento de chocolatinas, revistas y demás


entretenimientos, para amenizar las casi 15 horas de vuelo. Estaba realmente nerviosa
cuando ocuparon sus asientos, nunca había hecho un viaje tan largo, se le caían las cosas
de las manos

M: ¿Estás nerviosa? (Le preguntó Maca con ternura al ayudarla a colocar todas las cosas
que había comprado)
E: Un poco (Confirmó Esther, Maca la cogió la mano y la apretó un poco para darle
seguridad)
M: Te va encantar mi niña, lo sé (Le dijo mirándola a los ojos) Es un país increíble, ya lo
verás
E: Sí (Esther seguía viendo en sus ojos, esa mezcla de alegría y tristeza que se había
instalado en ellos desde la llamada de Cris) Maca no te arrepentirás de la decisión que
has tomado ¿Verdad?, aun podemos cambiar de opinión
M: No cariño (Le dijo besándola con suavidad. Se quedaron mirándose a los ojos,
mientras aquel “pájaro” de hierro, corrió por la pista de despegue, en pocos segundos el
aparato despegó, iniciando así aquel esperado vuelo)

Maca tomó una de las revistas mientras Esther perdía la vista por la ventanilla, mientras
Madrid iba haciéndose más pequeño, Esther pensaba que ojalá Maca no se arrepintiera de
aquella decisión...

Desde la conversación con Cris, Maca andaba algo decaída. Esther sin querer admitirlo
del todo sabía cual era la razón de esa tristeza. Aquella mañana además, Dávila, habló
con Maca. Ya habían pasado seis meses desde que tomara su puesto como pediatra de
urgencias. Y el director del hospital estaba realmente contento con su trabajo, le había
ofrecido una plaza fija en el central

Maca salió disparada hacía casa para contárselo a Esther, aquel día esta tenía el día
libre. Esta había preparado una comida especial para tratar de animar a su niña. Maca
entró sigilosa en el piso, al oler aquel aroma se dirigió hacía la cocina, allí la encontró
entretenida con el horno. Se acercó por detrás y la abrazó con fuerza, dándole un buen
susto a la enfermera

E: ¡Maca! (Protestó, mientras dejaba que la pediatra la meciera para tranquilizarla)


¿Quieres que me dé algo?
M: Nunca (Respondió esta besándola en el cuello) Que bien huele, ¿Qué has
preparado?
E: Pues mira (Le dijo enseñándole las brochetas de cordero que había preparado y
tenía terminando en el horno) Es la receta que me diste de cordero, macerado en yogurt
y menta. Y un poco de cous cous con verduras para acompañarlo
M: Huele fenomenal (Dijo la pediatra volviendo abrazar a la enfermera) Pero no tanto
como tú
E: Anda (Rió la enfermera, mientras la pediatra volvía a atacar su cuello) ¿Qué te han
dado hoy en el hospital?
M: Nada que te he echado mucho de menos (Dijo besándola)
E: Ya veo (Esther sonreía por el repentino ataque de deseo de la pediatra) Como sigas
así se va a pasar el cordero
M: Vale, vale... ya veo (Le dijo dejando el último beso en los labios de la enfermera) La
comida siempre primero (Le dijo con una amplia sonrisa en la cara) Me voy a lavar un
poco
... a cada paso 111

E: Muy bien (Esther se quedó mirando como la pediatra se alejaba hacía el servicio,
sonriendo levemente, suspiró y siguió preparando todo)

Unos minutos después estaban comiendo. Maca le contó la conversación con el director
de hospital. Esther sonrió emocionada

E: Lo sabía, lo sabía (Dijo emocionada y levantándose para abrazarla. Maca sonreía


por la reacción de su niña, bajo un poco la mirada hacia su plato) Maca. ¿No estás
contenta? (Preguntó Esther, ese gesto no había pasado desapercibido para la
enfermera)
M: Sí, claro que estoy contenta (Dijo sonriendo, pero su sonrisa no convenció a la
enfermera)
E: ¿Qué pasa cariño? (Le preguntó haciendo que la mirase)
M: Nada (Dijo negando con la cabeza para reafirmar sus palabras) Nada de verdad
E: Maca... no me engañas... ¿Qué pasa? (Le pidió acariciando su mano, y jugando con
los dedos de la pediatra. Maca se quedó mirando el juego de sus dedos sin decir nada)
Cielo...
M: Pensaba en Calcuta... (Dijo casi en un susurro)
E: Ah (Esther paró de golpe el movimiento de su mano, la pediatra levantó la mirada
para encontrar la de Esther, pero esta la esquivó al preguntarle) ¿Quieres... quieres
volver allí... verdad?
M: No (La voz de Maca sonó firme, lo suficiente como para que Esther levantara la vista
para encontrar la mirada de esta) No (Volvió a firmar sosteniendo su mirada) Pero lo
echo de menos
E: Lo sé (Afirmó Esther) Yo entendería que quisieras volver
M: No quiero estar sin ti (Afirmó la pediatra con energía)
E: Ya... eso lo sé (Le aseguró mirándola) Pero aun así no puedes evitar echarlo de
menos
M: Esther no sé que... (Esther la silencio con la mano)
E: Yo... me iría contigo, si es lo que realmente quieres (Afirmó, manteniendo la mirada,
en sus ojos Maca vio que lo que decía era verdad)
M: Mi niña (Maca se levantó y se abrazó a ella, que aun permanecía sentada. Después
de unos segundos se puso en cuclillas delante de ella) Tú no quieres irte allí
E: No (Admitió) Pero lo haría... por ti lo haría (Maca la acarició el rostro en un gesto
de profundo agradecimiento) Sé que allí eres feliz Maca, aquí no lo eres tanto... aquello
se ha convertido en tu casa
M: No es eso Esther (Negó Maca) Pero allí hay tanto que hacer... que a veces creo que
les he traicionado (Unas pequeñas lágrimas aparecieron en sus ojos)
E: Maca... aquí hay mucho que hacer también (Aseguro convencida)
M: Lo sé, cariño... pero allí hay más que hacer (Dijo ahora sin poder evitar que esas
lágrimas se derramaran)
E: Te lo repito mi amor... me iría contigo (Le dijo limpiando esas lágrimas de su rostro)
M: No voy a hacerte eso mi vida (Le dijo sonriendo) A ti te encanta esto, te gusta
Madrid, tu trabajo... solo hay que ver tu cara cuando estás trabajando... (Maca lo sabía
bien, porque más de una ocasión se había quedado contemplando como a pesar de las
dificultades, su niña siempre sacaba la cara y tenía una amable sonrisa para todos,
compañeros y pacientes) Además te encanta tener a estás cerca... ese no es tu mundo
E: Pero lo cambiaría Maca, lo haría (Volvió a insistir, esta vez era ella la que no podía
retener sus lágrimas) Si tú eres feliz allí, yo lo seré... seré feliz donde tú seas feliz (Le
aseguró) No quiero que un día te levantes y pienses que has renunciado aquello, por
quedarte aquí, por quedarte conmigo
... a cada paso 112

M: Mi vida (Maca la sonrió, sus ojos reflejaban todo el amor que sentía hacía ella) No
renuncio a nada... elijo y mi elección es clara. Nada es más importante que tú... nada...
tú eres lo más importante, lo único que me importa...

Esther se giró a mirarla, Maca leía, concentrada, un artículo de unas de las revistas.
Esther se acercó y la besó en la mejilla

E: Te quiero muchísimo Maca (Le dijo acurrucándose en su brazo, Maca la acomodó,


pasando el brazo sobre su hombro y atrayéndola hacía así)
M: Yo también te quiero mi vida (Le dijo dejando un beso en su cabeza. Poco a poco
Esther se fue quedando dormida, así acurrucada en el abrazo de su niña)

Maca no podía dejar de mirarla mientras dormía. Con cuidado para no despertarla buscó
la pequeña caja que llevaba escondida. La miró ilusionada y la apretó con fuerza antes de
volver a guardarlo. No quería que Esther lo viera antes de tiempo

Tenía todo pensado, después de la boda de Cris y Megan, se llevaría a Esther a Agra,
para allí ir a visitar el Taj Mahal. Saldrían de madrugada para ver amanecer desde el
interior. En lugar de esperar a que se llenara el autobús, subirían a uno de esos carros
tirados por bicicleta, sería más divertido... Estaba deseando ver la cara de Esther al cruzar
la puerta y encontrarse ante esa maravillosa imagen, el descomunal monumento
alzándose a lo lejos, el mausoleo más hermoso jamás construido. Pasearían por los
jardines hasta llegar a él y, cuando el sol empezara a asomar, verían como tiñe el mármol
de distintos colores y deja ver el reflejo de todo el recinto en el canal que marca el paso
hasta la entrada... Y allí en ese idílico lugar se lo pediría. Le pediría que se casara con
ella

Su vista se posó por casualidad en la fecha de la revista: 28 de junio. Pensó que era
mucha casualidad, que al día siguiente, cuando llegaran a Calcuta, haría exactamente un
año desde que había vuelto de allí. Un año lleno de cosas vividas... de cambios, de
tristezas, de miedos... pero sobretodo un año lleno alegría y de amor... ese amor que
sentía por Esther y que Esther sentía por ella. Había sido un año donde a cada paso que
daban juntas alcanzaban la felicidad un poco más...

FIN

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