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Max Planck

Max Planck descubrió la constante que lleva su nombre al estudiar la radiación del cuerpo negro. Esta constante fue fundamental para el desarrollo de la mecánica cuántica y cambió para siempre la física. La radiación de fondo de microondas que baña el universo se ajusta perfectamente a la ley de Planck. El satélite Planck fue lanzado para medir esta radiación primordial y arrojar luz sobre los orígenes del universo.

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Max Planck

Max Planck descubrió la constante que lleva su nombre al estudiar la radiación del cuerpo negro. Esta constante fue fundamental para el desarrollo de la mecánica cuántica y cambió para siempre la física. La radiación de fondo de microondas que baña el universo se ajusta perfectamente a la ley de Planck. El satélite Planck fue lanzado para medir esta radiación primordial y arrojar luz sobre los orígenes del universo.

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Instituto Politécnico Nacional

Escuela Superior De Ingeniería Mecánica Y


Eléctrica

Mecánica Cuántica y Estadística

Barroso García David


Hernández Encinas Arturo

Max Planck un ser


Constante
En búsqueda de h

Max Planck
El hombre, la constante y la Revolución de la Física.
Introducción

El 14 de mayo de 2009, a las 10 horas y 12 minutos, hora local, los motores del Ariane 5 se
encendieron y el cohete inició su ascenso hacia el espacio desde la base de la Agencia
Espacial Europea (ESA) en la Guayana Francesa. En dos minutos y medio alcanzó los 70
km de altura y, en ese momento, se separaron los dos motores auxiliares de combustible
sólido. La línea que dibujaba la enorme humareda que iba dejando el cohete se quebró un
poco entre las nubes. En ese instante la velocidad era de 2 km/s, casi seis veces la velocidad
del sonido, y el cohete seguía propulsado por su motor principal. Este utilizaba hidrógeno y
oxígeno, almacenados en los tanques en forma líquida a baja temperatura. La combustión
del hidrógeno proporcionaba la energía impulsora. Casi toda la masa inicial del ingenio era
combustible y cuando, finalmente, se alcanzó la altura deseada, solo quedaba en torno a un
1% de aquella.

El Ariane 5 llevaba a bordo dos artefactos espaciales, llamados Planck y Herschel. Este
último es un telescopio de infrarrojos de 3,50 m de diámetro. Planck es un satélite que
reúne diversos instrumentos dedicados al estudio de la radiación de fondo de microondas.
Todo el universo está bañado por una radiación electromagnética que fue emitida en una
época lejana, cuando aún no existían las estrellas y todo el espacio estaba lleno de una sopa
de partículas y radiación, tan intensa esta que los átomos no podían formarse sin que fueran
inmediatamente destruidos por ella. La radiación y la materia estaban entonces en
equilibrio térmico, a una misma y definida temperatura. Al expandirse y enfriarse el
universo la radiación dejó de ser lo suficientemente energética como para romper los
átomos, y así empezaron a formarse los primeros elementos. La radiación empezó entonces
a vagar por el universo libremente, sin interaccionar con la materia. Esa radiación la
percibimos hoy en día como una señal de microondas que viene de todas partes con la
misma intensidad.

El destino final del satélite Planck era el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra,
a un millón y medio de kilómetros de nuestro planeta (por comparación, recuérdese que la
distancia entre la Tierra y la Luna es de 380 000 km). Cuando un cuerpo se sitúa en un
punto de Lagrange la atracción gravitatoria de los dos cuerpos en torno a los que gravita es
tal que las posiciones relativas de los tres cuerpos permanecen siempre igual. En el caso de
Planck, alcanzado ese punto, el satélite mantiene siempre la misma posición relativa
respecto del Sol y la Tierra. Desde esa situación privilegiada, Planck puede medir
continuamente la radiación de fondo de microondas.

La radiación de fondo de microondas es una radiación térmica, similar a la que emiten los
cuerpos calientes. Max Planck estudió las características de la radiación térmica durante
gran parte de su vida, en concreto, la que conocemos como radiación de cuerpo negro. En
el año 1900, varios físicos experimentales habían medido con precisión cómo cambia la
intensidad de la radiación de un cuerpo caliente en función de su temperatura y de la
longitud de onda. Uno de ellos, Heinrich Rubens, comunicó personalmente a Planck el 7 de
octubre que las últimas medidas se desviaban de las fórmulas previamente propuestas.
Probablemente ese mismo día, Planck encontró una fórmula matemática que se ajustaba
perfectamente a los resultados experimentales. Esta fórmula, conocida como ley de Planck,
ha resistido todas las pruebas experimentales realizadas desde entonces. La radiación de
fondo de microondas se ajusta a ella con precisión.

El hallazgo de Planck fue una mezcla de disposición de los datos adecuados, sabiduría,
capacidad e inspiración: dispuso de los datos antes que nadie porque los físicos más
avanzados de la época trabajaban en su entorno; sabiduría, porque conocía a fondo el
problema y los avances teóricos más recientes que había sobre él; capacidad, porque tenía
una sólida formación matemática, e inspiración porque cuando escribió su fórmula en un
papel por primera vez no lo hizo mediante una demostración rigurosa, como consecuencia
inevitable de primeros principios, sino para ver si modificando un poco una ley previa
podía reproducir los experimentos. Fue, por tanto, un descubrimiento empírico.

Desde el mismo momento en que Max Planck obtuvo su fórmula, se centró en la tarea de
darle un sentido físico, de encontrar una deducción de ella a partir de primeros principios.
Utilizó para ello la física más puntera de su tiempo: la electrodinámica de Maxwell y Hertz,
por un lado, y el segundo principio de la termodinámica y el concepto de entropía, por el
otro. También hizo uso de la interpretación probabilística que de esta última había
propuesto unos años antes el austríaco Ludwig Boltzmann. De forma un tanto inadvertida,
y ese fue a la larga el paso más trascendente, introdujo por último una hipótesis que se
bautizó como hipótesis cuántica. Según esa hipótesis, la energía mecánica de un oscilador
(por ejemplo, un cuerpo unido a un muelle) no puede tener un valor cualquiera, sino que
está restringida a múltiplos de una cantidad elemental: el cuanto. Un cuanto de energía ε es
proporcional a la frecuencia ν con la que vibra el oscilador:

ε =hν

La constante h que determina la proporcionalidad entre la energía y la frecuencia es


conocida como constante de Planck. Según parece, la letra h fue escogida por Planck como
símbolo de la palabra alemana hilfen, que significa «ayuda». Las consecuencias de la
hipótesis cuántica tardaron un cuarto de siglo en aflorar plenamente. Para Planck, en un
principio, era una hipótesis ad hoc sin un significado especial. Sin embargo, varios físicos
de principios del siglo XX pusieron de manifiesto que, en realidad, la hipótesis no era
conforme a la física clásica. Albert Einstein, en un hermoso y trascendental artículo escrito
en 1905, dio a la hipótesis cuántica un significado más profundo que el que había sugerido
Planck: la luz se absorbe y se emite no de forma continua, sino en paquetes discretos de
energía, de valor hν.

Si la forma en que Planck había introducido su hipótesis era ajena a la física clásica, la
interpretación de Einstein estaba en abierta contradicción con ella. En el siglo XIX se había
establecido sin lugar a dudas que la luz era una onda. La sugerencia de Einstein implicaba
que, en determinados procesos, la luz tenía un comportamiento corpuscular. Los
experimentos del físico americano Robert Millikan sobre el efecto fotoeléctrico culminaron
en 1915 con la corroboración, punto por punto, de las predicciones que Einstein hacía en su
artículo de 1905. Hay que resaltar que cuando Millikan inició sus experimentos sobre el
efecto fotoeléctrico lo hizo con la intención expresa de rebatir la hipótesis corpuscular de
Einstein. Tras años de duro trabajo, Millikan anunció a la comunidad científica la validez
de la teoría de Einstein del efecto fotoeléctrico. Sin dejar de ser una onda, la luz también se
comportaba como compuesta de partículas. En 1913, Niels Bohr aplicó la hipótesis cuántica
para proponer su modelo del átomo de hidrógeno. El átomo de Bohr explicaba varios
resultados experimentales relativos a la emisión y absorción de luz por la materia: los
espectros atómicos. La física atómica se desarrolló a partir de ese momento sobre la base
fundamental de la relación E = hν aplicada de diversas formas y en diversas circunstancias.
El proceso culminó en la década de los años veinte con la construcción de un cuerpo de
doctrina completo y consistente: la mecánica cuántica. La mecánica cuántica es la teoría
que se aplica a todos los fenómenos atómicos y nucleares. Es uno de los pilares de la física
contemporánea. Max Planck no tomó ya parte en la elaboración de la mecánica cuántica,
que fue obra de físicos más jóvenes, como Heisenberg, Schrödinger, Dirac, Born, Jordan o
Pauli. Pero todos reconocieron en él a su fundador, al hombre que había encontrado la
primera pista en la comprensión profunda de la naturaleza atómica de la materia; en cierto
sentido, el primer revolucionario. Planck recibió en 1918 el premio Nobel de Física por su
descubrimiento. Max Planck era, a principios del siglo XX, uno de los físicos con mayor
prestigio de Europa. Fueron notables sus contribuciones a la termodinámica, rama de la
física que dominaba como nadie. Impulsó y contribuyó al desarrollo de la teoría de la
relatividad. Y, como fruto colateral de su trabajo sobre el cuerpo negro, legó a la física dos
constantes universales, además de las ya conocidas. Con ellas construyó un sistema de
unidades de masa, distancia, tiempo y temperatura, hoy conocido como escalas de Planck,
independiente de cualquier convención humana.

Muerto a la avanzada edad de ochenta y nueve años, fue testigo de privilegio del devenir de
Alemania desde su formación hasta su casi desintegración durante la Segunda Guerra
Mundial. Nacido en 1858, creció en la Alemania del Segundo Imperio y se crio en un
ambiente nacionalista y conservador. Vivió el esplendor industrial, científico y tecnológico
de su país y llegó a ocupar puestos de responsabilidad tanto en la universidad (fue rector de
la Universidad de Berlín) como en las diversas organizaciones científicas alemanas.
Durante la segunda mitad de su vida sufrió varias desgracias personales, especialmente la
muerte, en circunstancias diferentes, de los dos hijos y las dos hijas que tuvo con su primera
esposa.

Aunque Planck se unió inicialmente a la ola de nacionalismo que invadió su país al


comienzo de la Primera Guerra Mundial, sufrió personalmente las consecuencias de la
guerra con la pérdida en el campo de batalla de uno de sus hijos. Ocupó una posición muy
influyente en la política científica y en la ciencia alemana de entreguerras, una época difícil
por la falta de recursos y la continua inestabilidad política y social. Finalmente, tuvo una
relación convulsa y compleja con el régimen de Hitler. Al final de la Segunda Guerra
Mundial perdió a otro de sus hijos varones, Erwin, ejecutado por los nazis. Erwin fue
acusado de participar en la conspiración organizada por un grupo de militares y civiles
opositores, en julio de 1944, en la que el coronel Stauffenberg intentó matar a Hitler, la
llamada Operación Valkiria. Toda la influencia que Planck podía tener fue insuficiente para
salvar la vida de su hijo.

Max Planck se preocupó también por los aspectos filosóficos de la ciencia. Mantuvo una
intensa polémica con uno de los más prestigiosos filósofos de su tiempo, Ernst Mach, sobre
la naturaleza de la investigación científica. En sus últimos años escribió varios ensayos
sobre ciencia, filosofía y religión que tuvieron gran acogida entre el público no
especializado.

Proceso que utilizó Planck para obtener el valor de la constante h.

Comencemos con la siguiente fórmula:

hc −1
8 πhc λkT
(
E ( λ , T )=
λ5
e −1
)( ) …1

Donde E(l,T) es la densidad de energía radiante en la


cavidad por unidad de longitud de intervalo de
longitud de onda, para la longitud de onda l y la
temperatura T. La constante k es la constante de
Boltzmann y c es la velocidad de la luz. Tenemos así
que la intensidad de la radiación emitida por un
pequeño orificio en la pared de la cavidad es
proporcional a la densidad de la energía dentro de la
misma y, por lo tanto, la fórmula matemática anterior es
la representación de la Figura 1 mostrada. Para
hallar la posición del máximo de E(l,T) 1 Gráficos que representan la ley de Wien
consideramos como función de l y T como
constante.
Hecemos el siguiente cmabio de variable
hc
x=
λkT
Despejamos λ
hc
x=
λkT
Y sustituimos en 1
8 πhc −1
( e x −1 )
E=
(( hc
xkT
5

)
Tk )
Simplificando:
8 π x 5 T 4 k 4 ( x )−1
E= ( h4 c 4
e −1)
Y despejando las constantes y aplicando la primera derivada:
8 πT4k4 d
E= ( 4 4
h c dx
( )(
( −1
x 5 ( e x −1 ) ) ) )
E Igualando su primera derivada a cero tenemos que:
−2 −1
−x 5 ( e x −1 ) e x +5 x 4 ( e x −1 ) =0
Simplificando
−x 5 e x 5 x 4
2
+ x =0
( e x −1 ) e −1
Y factorizando términos comunes:
x ex x4
5− x + x =0
e −1 e −1
Tenemos que:
5 ( e x −1 ) −x e x
=0 ,
e x −1

5 e x −x e x −5=0.
Finalmente se escribe como:
1
f ( x )= x +e− x −1.
5
Derivamos con respecto a x:
1
f ' ( x )= −e−x
5
Por el método de interpolación de Newton-Raphson.
Considerar que el método de Newton-Raphson para obtener la raíz de ecuaciones no
lineales, nos asegura una convergencia hacia la raíz de la ecuación buscada. Las
condiciones de la ecuación para poderle aplicar el método mencionado es que debe ser
continuamente diferenciable y poseer una abcisa inicial x0.
f (x)
x n+1=x n − ' ,
f ( x)
Interpolamos:

n x n+1 f (x) f '(x)


0 2 -0.464664716 0.064664716
1 9.18575253 0.837253195 0.19989751
2 4.99734122 6.22412955¿ 10−3 0.193022974
3 4.965132583 3.54129¿ 10−6 0.193022974
4 4.965114232 0 0.193022846

Obtenemos:
x=4.965114232
Aplicamos el inverso y encontramos:
1
λ= =0.201405235
x
Ahora de la ecuacion:
hc
λT =b= =2.8978∗10−3 ,
4.965114232∗k
Donde “b” se denomina constante de desplazamiento de Wien y, dado que conocemos “c”,
que es la velocidad de la luz y k la constante de Boltzmann, podemos despejar h, entonces

b∗4.965114232∗k
h=
c
sustituimos los valores de las constantes mencionadas y dado que conocemos todos los
valores, podemos conocer h, entonces.
h=6.626196668∗10−34

Plank demostro su constante con datos experimentales substituyendo la temperatura y la


energía. Esta es solo uno de los distintos métodos que se pueden emplear.

CONCLUSION

La física cuántica cambió nuestra concepción del mundo natural. También ha dado lugar a
numerosas innovaciones tecnológicas que han conformado la civilización actual. Pero por
cada descubrimiento que realizamos surgen decenas de nuevas preguntas. Max Planck
sentía en su interior esa acuciante necesidad de comprensión del mundo y sus fenómenos
que lleva a los hombres de ciencia a trabajar incansablemente. La búsqueda de la Verdad
con mayúsculas, de lo Absoluto, fue una guía constante en su azarosa vida.

A 120 años de aquellos descubrimientos hoy podemos agradecer estar aquí en este curso
hablando de la obtencion de la constante h a Max Planck, pues fue él quien encontro la
puerta a un mundo tatoalmente nuevo; entró en ella por primera vez y señaló el camino para
todo lo que ha venido después, genero una revolución del pensamiento, impulsando
nuestras ideas y el deseo de conocer el mundo que habitamos.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA.
PLANCK, MAX. Autobiografía científica y últimos escritos, Madrid , Nivola, 2000.
SÁNCHEZ RON, J.M. Historia de la Física Cuantica, Barcelona, Ed. Crítica, 2001.
KUHN, T.S. La teoría del cuerpo Negro y la discontinuidad cuantica: 1894-1912, Madrid,
Alianza Universidad, 1987.
ALBERTO TOMÁS PÉREZ IZQUIERDO. La Teoría Cuantica Max Planck. La revolución
de lo muy pequeño.
ROMERO ROCHÍN VICTOR. Cómo Planck introdujo la constante h: una interpretación.
Instituto de Física, UNAM

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