Introducción a la
LÓGICA
Irving M. Copi
Universidad de Hawaii
Carl Cohen
Universidad de Michigan
EISE
LIMUSA
NORIEGA EDITORES
MÉXICO • España • Venezuela • Colombia
LA NECESIDAD DEL ARTE DEL RAZONAMIEN'TO
Cuando uno de sus oyentes dijo, "Convénceme de que la lógica
es útil", él respondió:
"¿Debo demostrarlo?"
"Entonces, ¿no debo usar un argumento demostrativo?"
Y cuando el otro se mostró de acuerdo, él dijo, "¿Cómo sabrás
que no te impongo simplemente la conclusión?" Y, puesto que su
interlocutor no tuvo respuesta, le dijo: "¿Ves como tú mismo
aceptas que la lógica es necesaria?, sin ella no podrías aprender
siquiera si es o no necesaria".
- DISCURSOS DE EPICTETO
PRIMERA PARTE
Lenguaje
Introducción
...esto afirmamos: que si ha de buscarse la verdad en cada división
de la filosofía, debenzos, antes que nada, contar con principios
confiables y métodos para el hallazgo de la verdad. La lógica es la
rama que incluye la teoría de los criterios y de las demostraciones;
por lo tanto, es con ella con la que debemos comenzar.
— SEXTO EMPIRICO
...tanto el mal razonamiento como el bueno son posibles; y este
hecho es el fundametzto del aspecto práctico de la lógica.
-- CHARLES SANDERS PEIRCE
1.1 ¿Qué es la lógica?
La lógica es el estudio de los métodos y principios que se usan para dis-
tinguir el razonamiento bueno (correcto) del malo (incorrecto). Esta defi-
nición no implica que sólo el estudiante de lógica pueda razonar bien o
correctamente. Pensar así es tan erróneo como creer que para correr bien
se requiere estudiar la física y la fisiología asociadas con esa actividad.
Algunos atletas excelentes ignoran por completo los procesos complejos
que tienen lugar en el interior de su cuerpo cuando están compitiendo.
Sobra decir que los viejos profesores que saben mucho al respecto no se
atreverían a incursionar en el terreno atlético. Aun con el mismo aparato
nervioso y muscular básico, la persona que posee tales conocimientos no
puede sobrepasar al "atleta natural".
Pero dada la misma inteligencia nata, es más probable que una persona
que ha estudiado lógica razone correctamente y menos probable que así
razone una persona que nunca ha reflexionado acerca de los principios
generales involucrados en esa actividad. Hay varias razones que explican
esto. Primera, el estudio apropiado de la lógica la entenderá lo mismo
como un arte que como una ciencia, y el estudiante se ejercitará en cada una
de las partes de la teoría que está aprendiendo. En este como en cualquier
otro caso, la práctica llevará al perfeccionamiento. Segunda, una parte
tradicional del estudio de la lógica ha sido el examen y el análisis de las
I7
18 Introducción
falacias, que son errores muy frecuentes y "naturales" del razonamiento.
Esta parte del tema proporciona una visión más cabal acerca de los
principios del razonamiento en general y de que la familiaridad con esas
trampas nos ayuda a evitar caer en ellas. Por último, el estudio de la lógica
proporcionará a los estudiantes técnicas y métodos para verificar la
corrección de muchos tipos diferentes de razonamiento, incluyendo el
suyo propio; y cuando los errores se pueden detectar fácilmente, es menos
probable que perduren.
En ocasiones, la apelación a las emociones es un recurso eficaz. Pero la
apelación a la razón es más efectiva a la larga y se puede verificar y evaluar
mediante criterios que definen la corrección de un argumento. Si estos
criterios no se conocen, entonces no se pueden aplicar. El estudio de la
lógica ayuda a descubrir y utilizar estos criterios de corrección de argu-
mentos que pueden usarse.
Frecuentemente, se ha definido a la lógica como la ciencia de las leyes del
pensamiento. Pero esta definición, aunque proporciona una clave para com-
prender la naturaleza de la lógica, no es apropiada. En primer lugar, el pen-
samiento es estudiado por los psicólogos. La lógica no puede ser "la" ciencia
de las leyes del pensamiento porque la psicología también es una ciencia que
trata de las leyes del pensamiento (entre otras cosas). Y la lógica no es una
rama de la psicología; es un campo de estudio diferente e independiente.
En segundo lugar, si "pensamiento" se refiere a cualq 14 ier proceso que
tiene lugar en la mente de las personas, no todos los pensamientos son
objeto de estudio de los lógicos. Todo razonamiento es un pensamiento,
pero no todo pensamiento es razonamiento. Así, uno puede pensar en un
número del uno al diez, como sucede en un juego de salón, sin hacer
"razonamiento" alguno acerca de él. Hay varios procesos mentales o tipos
de pensamiento que son diferentes del razonamiento. Uno puede recordar
algo, imaginarlo o lamentarse de él, sin hacer razonamiento alguno en
torno a ello. 0 puede dejar que los pensamientos "sigan su curso" en un
ensuerio o en una fantasía, haciendo lo que los psicólogos llaman asocia-
ción libre, en la cual una imagen reemplaza a otra en un orden que no es
lógico. La secuencia de pensamientos en esa asociación libre frecuente-
mente tiene mucho significado y algunas técnicas psiquiátricas recurren a
ella. El conocimiento que se logra del carácter de una persona al internarse
en el curso de su flujo de ideas es la base de una técnica literaria muy eficaz
iniciada por James Joyce en su novela Ulises. Por el contrario, si de
antemano se conoce bien el carácter de una persona es posible reconstruir,
o aun ánticipar, el curso del flujo de ideas de esa persona. Sherlock Holmes,
recordemos, acostumbraba romper los silencios de su amigo Watson para
responder la misma pregunta a la que el doctor Watson se había visto
"llevado" en sus meditaciones. Esto parece mostrarnos que hay algunas
ieyes que gobiernan la ensoriación, pero éstas no son objeto de estudio de
los lógicos. Las leyes que describen el curso de la mente en el suerio son
Premisas y conclusiones 19
psicológicas, no lógicas. La definición de la "lógica" como la ciencia de las
leyes del pensamiento, la presenta como incluyendo demasiado.
A veces se define a la lógica como la ciencia del razonamiento. Esta
definición es mucho mejor, pero también resulta inapropiada. El razona-
miento es una forma especial de pensamiento en la cual se resuelven
problemas, se realizan inferencias, esto es, se extraen conclusiones a partir de
prernisas. Es un tipo de pensamiento, sin embargo, y por lo tanto, forma parte
de los temas que irtteresan al psicólogo. Tal como los psicólogos examinan el
proceso de razonamiento, encuentran que es extremadamente complejo,
altamente emotivo, consistente de procedimientos de ensayo y error ilumina-
dos por momentos súbitos, y en ocasiones en apariencia irrelevantes, de com-
prensión o intuición. Estos destellos son muy importantes para la psicología.
El lógico, empero, está interesado esencialmente en la corrección del
proceso completo de razonamiento. El lógico pregunta: ¿Tiene solución el
problema?, ¿se sigue la conclusión de las premisas que se han afirmado o
supuesto?, ¿las premisas proporcionan buenas razones para aceptar la
conclusión? Si el problema queda resuelto, si las premisas proporcionan
las bases adecuadas para afirmar la conclusión, si afirmar las premisas
constituye una verdadera garantía para afirmar la verdad de la conclusión,
entonces el razonamiento es correcto. De lo contrario, es incorrecto.
Esta distinción entre el razonamiento correcto e incorrecto es el proble-
ma central con el que trata la lógica . Los métodos y técnicas del lógico se
han desarrollado con el propósito fundamental de aclarar esta distinción.
Todo razonamiento (independientemente de su objeto) es de interés para
el lógico, pero fijando su atención especialmente en la corrección como
punto central de la lógica
1.2 Premisas y conclusiones
Para aclarar la explicación de la lógica que se ofreció en la sección anterior,
será útil enunciar y discutir algunos de los términos especiales que usan los
lógicos en su trabajo. Inferencia es el proceso por el cual se llega a una
proposición y se afirma sobre la base de una o más proposiciones acepta-
das como punto inicial del proceso. Para determinar si una inferencía es
correcta, el lógico examina las proposiciones que constituyen los puntos
inicial y final de este proceso, así como las relaciones que existen entre ellos.
Las proposiciones son o verdaderas o falsas, y en esto difieren de las
preguntas, órdenes y exclamaciones. Solamente las proposiciones se pue-
den afirmar o negar; las preguntas se pueden responder, las órdenes se
pueden dar y las exclamaciones pueden pronunciarse, pero ninguna de
ellas se puede afirmar, negar o juzgarse como verdadera o falsa.
Es usual distinguir entre las oraciones y las proposiciones que expre-
san. Dos oraciones, que son claramente distintas porque constan de
diferentes palabras ordenadas en distintas formas, pueden en el mismo
20 Introducción
contexto tener el mismo significado y emplearse para afirmar la misma
proposición. Por ejemplo,
Juan ama a María.
María es amada por Juan.
son dos oraciones diferentes, porque la primera contiene cuatro palabras
mientras que la segunda contiene cinco; la primera comienza con la
palabra "Juan", la segunda con "María", y así sucesivamente. Pero las dos
oraciones tienen exactamente el mismo significado. Usamos el término
proposición para referirnos al contenido que ambas oraciones afirman.
La diferencia entre oraciones y proposiciones puede entenderse mejor
si se hace notar que una oración es siempre oración de un lenguaje
particular, del lenguaje en el cual se emite, mientras que las proposiciones
no son propias de ningún lenguaje. Las cuatro oraciones:
It is raining.
Está lloviendo.
Ji pleut.
Es regnet.
ciertamente son diferentes, porque están escritas en lenguajes diferentes:
inglés, espariol, francés y alemán, pero tienen el mismo significado, y en un
contexto apropiado se pueden usar para afirmar la proposición de la cual
cada una es una formulación distinta.
En diferentes contextos puede emitirse exactamente la misma proposi-
ción para establecer diferentes enunciados. Por ejemplo, uno puede emitir
la oración:
El actual president. de Estados Unidos es un ex congresista.
que en 1990 corresponde a un enunciado verdadero acerca de George
Bush, mientras que en 1987 corresponde a un enunciado falso sobre
Ronald Reagan. En esos contextos temporales diferentes, se puede emitir
dicha oración para afirmar diferentes proposiciones o establecer diferen-
tes enunciados. Los términos "proposición" y "enunciado" no son exacta-
mente sinónimos, pero en el contexto de la investigación lógica se usan en
un sentido muy parecido. Algunos autores prefieren el término "enuncia-
do" al de "proposición", si bien este último ha sido más común en la
historia de la lógica. En esta obra se usarán ambos términos.
En correspondencia con cada inferencia posible hay un argumento, y el
principal interés de los lógicos concierne a los argumentos. Desde el punto
de vista del lógico, un argumento es cualquier conjunto de proposiciones
de las cuales se dice que una se sigue de las otras, que pretenden apoyar o
Premisas y conclusiones 21
fundamentar su verdad. Por supuesto, la palabra "argumento" se usa
frecuentemente en otros sentidos, pero en lógica tiene el sentido que se ha
explicado.
Un argumento, en el sentido lógico, no es una mera colección de
proposiciones, sino que tiene una estructura. Al describir esta estructura,
suelen usarse los términos "premisa" y "conclusión". La conclusión de un
argumento es la proposición que se afirma con base en las otras proposi-
ciones del argumento, y estas otras proposiciones, que son afirmadas (o
supuestas) como apoyo o razones para aceptar la conclusión, son las
premisas de ese argumento.
El tipo más simple de argumento consiste sólo de una premisa y una
conclusión, que se dice está implicada por, o se sigue de, la primera . Un
ejemplo en el que cada una de ellas se enuncia en una oración independien-
te es el siguiente:
Estados Unidos es en lo fundamental un importador de energéticos. Por
tanto, hay una certeza matemática de que la nación en su totalidad mejora, no
empeora, con la baja de los precios del petróleo.'
Aquí se enuncia primero la premisa y luego la conclusión. Pero el orden en
el que son enunciadas no es importante desde el punto de vista lógico. Un
argumento en el que la conclusión se enuncia en la primera oración y la
premisa en la segunda es:
Los casos que provocan escándalos, así como los difíciles, perjudican la
aplicación de la ley. Los casos escandalosos se llaman así a causa de algún
accidente de interés inmediato o sobresaliente que apela a los sentimientos y
distorsiona la capacidad de apreciación de los jueces.2
En algunos argumentos, la premisa y la conclusión se enuncian en la
misma oración. El siguiente es un argumento de una sola oración cuya
premisa precede a su conclusión:
Como las sensaciones son esencialmente privadas, no podemos saber
cómo es el mundo para otras personas.3
En ocasiones, la conclusión precede a la premisa en un argumento de una
sola oración, como en el siguiente ejemplo:
Enfriar los átomos equivale a retardar su movimiento, puesto que la
temperatura es una medida de qué tan rápido se están moviendo los átomos
o las moléculas (el cero absoluto es la inmovilidad total).4
'"Oil Drip", The New Republic, abril 28, 1986, p. 7.
2Ministro Felix Frankfurter, Dennis v. United States, 341 U.S. 494 (1951).
3Richard L. Gregory, "Sensations", The Oxford Companion to the Mind, Oxford University
Press, Oxford, 1987, p. 700.
4"Slow Atoms", The Economist, octubre 12 de 1988, p. 96.
22 Introducción
Cuando se ofrecen razones en un esfuerzo por persuadirnos a realizar
una acción determinada, se nos presenta algo, que es, en efecto, un argu-
mento aun cuando la "conclusión" se pueda expresar como una orden o
un imperativo. Consideremos, por ejemplo, los siguientes dos pasajes:
La sabiduría es lo principal; por tanto, hay que buscar la sabiduría.5
No hay que prestar ni pedir prestado;
porque al hacerlo pierde uno mismo y pierde también a su amigo.6
Aquí la orden puede igualmente preceder o seguir a la razón o razones
ofrecidas para persuadir al oyente o lector de hacer lo que se ordena. Por
razones de uniformidad y simplicidad, es útil considerar las órdenes, en
estos contextos, de forma indistinguible de las proposiciones en las que los
oyentes (o lectores) reciben el mensaje de que deben o deberían actuar de
determinada forma. La diferencia exacta que existe, si es que realmente la
hay, entre una orden de hacer tal o cual cosa y el enunciado de que se de-
be hacer tal o cual cosa es un intrincado problema que no necesita-
mos explorar aquí. Ignorando la diferencia (si es que existe realmente)
somos capaces de reconocer ambos tipos de argumentos como grupos
estructurados de proposiciones.
Algunos argumentos ofrecen varias premisas en apoyo a sus conclusio-
nes. Ocasionalmente, estas premisas se enumeran como primera, segunda,
tercera, o a), b), c), como en el siguiente argumento en el cual el enunciado
de la conclusión precede a los enunciados de las premisas:
Decir que los enunciados acerca de la conciencia son enunciados sobre
procesos cerebrales es una falsedad manifiesta. Esto se muestra a) por el hecho
de que uno puede describir las propias sensaciones e imágenes mentales sin
saber nada acerca de los procesos cerebrales, ni siquiera de que existen, b) por
el hecho de que los enunciados acerca de la propia conciencia y los enunciados
acerca de los propios procesos cerebrales se verifican de maneras completa-
mente distintas, y c) por el hecho de que no hay nada contradictorio en el
enunciado "X siente un dolor pero no tiene ningún problema en el cerebro ".7
En el siguiente argumento la conclusión se enuncia al final, precedida por
tres premisas:
Puesto que la felicidad consiste en la paz de la mente y puesto que la paz
mental perdurable depende de la confianza que tenga mos en el futuro y la
s Proverbios, 4:7.
6William Shakespeare, HatIllet, I, iii.
71.1. T. Place, "Is consciousness a Brain Process?", The British Journal of Psychology,
febrero, 1956.
Premisas y conclusiones 23
confianza se basa en el conocimiento que tenemos de la naturaleza de Dios y
del alma, se sigue que la ciencia es necesaria para la verdadera felicidad.8
Saber contar las premisas de un argumento no es tan importante en esta
etapa de nuestro estudio, pero adquirirá importancia más adelante a
medida que avancemos en el análisis y la diagramación de argumentos
más complicados. Para listar las premisas del argumento precedente, no
podemos apelar simplemente al número de oraciones en las que están
escritas. Si estuvieran todas ellas en una misma oración, no por ello
deberíamos negar su multiplicidad.
Debemos notar que "premisa" y "conclusión" son términos relativos:
una y la misma proposición puede ser una premisa en un argumento y una
conclusión en otro. Consideremos, por ejemplo, el argumento:
Las leyes humanas son apropiadas para la gran mayoría de los seres
humanos. La mayoría de las personas no son perfectamente virtuosas. Por lo
tanto, las leyes humanas no prohiben todos los vicios.9
Aquí, la proposición de que las leyes humanas no prohiben todos los vícios
es la conclusión y las dos proposiciones anteriores son sus premisas. Pero
la conclusión de este argumento es una premisa en el siguiente argumento
(diferente):
...los actos viciosos son cor trarios a los actos virtuosos. Pero las leyes
humanas no prohiben todos los vicios,... Por lo tanto, tampoco prescriben
todos los actos virtuosos.10
Ninguna proposición por sí misma, considerada en forma aislada, es una
premisa ni una conclusión. Es una premisa solamente cuando aparece
como supuesto de un argumento. Es una conclusión solamente cuando
aparece en un argumento y pretende fundamentarse en otras proposicio-
nes del argumento. Así, "premisa" y "conclusión" son términos relativos,
como "empleador" y "empleado". Una persona en sí misma no es empleador
ni empleado, pero puede ser cualquiera de las dos cosas en diferentes
contextos: empleador de nuestro jardinero, empleado de la firma para la
que uno trabaja.
Los argumentos precedentes o bien tienen sus premisas seguidas de su
conclusión, o a la inversa. Pero la conclusión de un argumento no necesita
enunciarse como su parte final o al principio del mismo. Puede suceder, y
frecuentemente sucede, que se halle en medio de diferentes premisas que
se ofrecen en su apoyo. Este arreglo se ilustra como sigue:
8Gottfried Leibniz, Prefacio a la ciencia general.
9Tomás de Aquino, Summa Theological-II, Cuestión 96, Artículo 2.
Artículo 3.
24 Introducción
Puesto que la libertad y el bienestar son las condiciones necesarias de la
acción y en general de la acción exitosa, cada agente debe reconocer estas
condiciones como bienes necesarios para sí mismo, puesto que sin ellas no
sería capaz de actuar para conseguir un propósito determinado, sea en
absoluto o con las oportunidades generales de lograr el éxito."
Aquí la conclusión de que cada agente debe reconocer estas condiciones
C01110 bienes necesarios para sí mismo se afirma sobre la base de las
proposiciones que la preceden y de las que la siguen.
Para cumplir la meta del lógico de distinguir los argumentos buenos de
los malos, uno debe ser capaz de reconocer los argumentos cuando
ocurren y de identificar sus premisas y conclusiones. Dado un pasaje que
contiene un argumento, ¿cómo puede uno decir cuál es su conclusión y
cuáles sus premisas? Hemos visto ya que un argumento se puede enunciar
poniendo primero su conclusión, colocándola al final o en medio de varias
premisas. Por tanto, la conclusión de un argumento no se puede identificar
en térmínos de su posición en la formulación del argumento. Entonces,
¿cómo se puede reconocer? A veces, por la presencia de palabras especiales
que aparecen en diferentes partes de un argumento. Algunas palabras o
frases sirven de manera característica para introducir la conclusión de un
argumento.
Llamaremos "indicadores de la conclusión" a tales expresiones. La
presencia de cualquiera de ellas seriala frecuentemente, pero no siempre,
que lo que sigue es la conclusión de un argumento. Esta es una lista parcial
de indicadores de conclusión:
por lo tanto por estas razones
de ahí que se sigue que
así podemos inferir que
correspondientemente concluyo que
en consecuencia lo cual muestra que
consecuentemente lo cual significa que
lo cual prueba que lo cual implica que
como resultado lo cual nos permite inferir que
por esta razón lo cual apunta hacia la conclusión de que
Otras palabras o frases sirven de manera característica para serialar
premisas de un argumento. Llamaremos a tales expresiones "indicadores
de premisas". La presencia de cualquiera de ellas seriala frecuentemente,
pero no siempre, que lo que sigue es la premisa de un argumento. Esta es
una lista parcial de indicadores de premisas:
"Alan Gewirth, "Human Rights and Conceptions of the Self", Philosophia, Vol. 18,
Núms. 2-3, julio 1988, p. 136.
Premisas y conclusiones 25
puesto que como es indicado por
dado que la razón es que
a causa de por las siguientes razones
porque se puede inferir de
pues se puede derivar de
se sigue de se puede deducir de
como muestra en vista de que
Una vez que se ha reconocido un argumento, estas palabras y frases nos
ayudan a identificar las premisas y la conclusión. Pero no cualquier pasaje
que contiene un argumento necesita contener estos términos lógicos
especiales. Consideremos, por ejemplo:
Dentro de 20 arios, la única hoja de maple que quede en Canadá podría ser
la del emblema nacional. La Iluvia ácida está destruyendo los árboles de
maple de la zona central y oriental de Canadá, lo mismo que de Nueva
Inglaterra."
Si bien no aparecen en el pasaje anterior los indicadores de premisas o de
conclusión, se trata claramente de un argumento cuya conclusión está
enunciada primero y se sigue de una premisa que se ofrece en su apoyo.
La misma estructura aparece en el siguiente ejemplo:
Un pequeño descuido puede ocasionar un gran problema... por falta de un
clavo se perdió la herradura; por falta de herradura se perdió el caballo y por
no haber caballo se perdió el jinete."
Aunque lo anterior se podría considerar como la enunciación de una bien
conocida verdad popular que se ilustra con la pérdida de la herradura y la
consecuente pérdida del jinete, puede igualmente entenderse como un
argumento cuya conclusión está enunciada primero y seguida por tres
premisas que se dicen para apoyarla. Un ejemplo algo más complicado de
un argumento en cuya formulación no aparecen indicadores de premisas
ni de conclusión es el siguiente:
Muestra de razonamiento obtuso es introducir el tema del "libre ejercicio"
de la religión en el presente caso. Nadie está forzado a ir a las clases de religión
y ninguna institución religiosa va a Ilevar su culto y su credo a los salones de
clase de las escuelas públicas. Un estudiante no está obligado a tomar
instrucción religiosa. En sus propios deseos están la forma o el momento de
expresar su devoción religiosa, si la hay."
"2"Maple Syrup", The Economist, abril 4, 1987, p. 63.
''Benjamin Franklin, Poor Richard's A lmanac, 1758.
'4Ministro Douglas, de la Suprema Corte, Zorach v. Clauson, 343, U.S. 306 (1952).
26 Introducción
Aquí la conclusión, que se puede parafrasear como "el caso presente no
tiene nada que ver con el libre ejercicio de la religión", está enunciada en
la primera oración. Las últimas tres oraciones ofrecen bases o razones en
apoyo a esa conclusión. ¿Cómo podemos saber que la primera oración
enuncia la conclusión y las restantes expresan las premisas? El contexto es
de enorme ayuda aquí, como siempre suele serlo. También resultan útiles
algunas de las frases usadas para expresar las diferentes proposiciones. La
frase "muestra de razonamiento obtuso es introducir..." sugiere que la
cuestión de si el "libre ejercicio" de la religión está involucrado en este caso
es precisamente el punto de desacuerdo. Sugiere que alguien ha reclamado
que hay un problema de libertad religiosa en el caso y que la Corte rechaza
el reclamo y, por tanto, arguye contra él. Las otras proposiciones se
enuncian en términos de cuestiones de hecho, sugiriendo que no hay
discusión acerca de ellos y, por tanto, no se cuestiona su aceptabilidad
como premisas.
No todo lo que se dice en el curso de un argumento es una premisa o la
conclusión del mismo. Un pasaje que contiene un argumento puede
tamb ién contener otros materiales que a veces pueden carecer de impor-
ta ncia, pero frecuentemente proporcionan importante información
contextual que permite al lector o al oyente entender de qué trata el
argumento. Por ejemplo, consideremos el argumento contenido en el
siguiente pasaje:
El glaucoma no tratado es causa principal de una ceguera progresiva sin
dolor. Se dispone de métodos para la detección oportuna y el tratamiento
efectivo. Por esta razón, la ceguera por glaucoma es especialmente trágica.15
La tercera proposición contenida en este pasaje es la conclusión, como se
muestra por la presencia del indicador de conclusión "por esta razón". La
segunda proposición es la premisa. La primera proposición no es parte del
argumento, estrictamente hablando. Pero su presencia nos permite enten-
der que los métodos disponibles a los que se refiere en la premisa son
métodos para la detección oportuna y el tratamiento efectivo del glaucoma
crónico.
Si quisiéramos proporcionar un análisis completo del argumento ante-
rior, podríamos reformular las proposiciones que lo constituyen como
sigue:
PREMISA: Existenmétodos para la detección oportuna y el tratamiento
eficaz del glaucoma crónico
CONCLUSIÓN: La ceguera por glaucoma crónico es especialmente trágica.
'5Harvard Medical School Health Letter, abril 1979, p. 2.
Premisas y conclusíones 27
Otro ejemplo de este punto se encuentra en uno de los ensayos de
Schopenhauer:
Si el derecho penal prohibe el suicidio, esto no es un argumento válido para
la Iglesia; y, además, la prohibición es ridícula, pues ¿qué pena puede
atemorizar a una persona que no tiene miedo ni siquiera a la muerte?"
Aquí, el material de la frase que precede al punto y coma no es una premisa
ni una conclusión. Pero sin esa información, no podríamos saber a qué
prohibición se refiere la conclusión. En este caso la conclusión es que la ley
criminal que prohibe el suicidio es ridícula. La premisa ofrecida en apoyo
de ella es que ninguna pena puede atemorizar a una persona que no tiene
miedo a la muerte. Este ejemplo muestra también que las proposiciones se
pueden afirmar en forma de preguntas retóricas, que se usan para hacer
afirmaciones más bien que para plantear preguntas, aun cuando se expre-
san en forma interrogativa.
Otros ejemplos de argumentos que contienen enunciados formulados
como preguntas retóricas son los siguientes:
...si nadie desea ser miserable, nadie, Menón, desea el mal, pues ¿qué es la
miseria sino el deseo y la posesión del mal?17
Si una persona dice, amo a Dios y odio a mi hermano, está mintiendo:
porque si no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios,
a quien no ha visto?is
Al analizar el argumento de Schopenhauer, y el anterior que se refiere al
libre ejercicio de la religión, fue útil reformular algunas de sus proposicio-
nes constituyentes. El propósito en cada caso fue el de minimizar nuestra
dependencia de sus contextos para comprender el argumento y los papeles
que en él desemperian sus partes constituyentes. Este interés estará presen-
te a lo largo de este libro. Frecuentemente, queremos centrar nuestra
atención en una proposición en particular, queremos saber si es verdadera
o falsa, lo que ella implica, si es implicada por otras proposiciones, o si es
la premisa o la conclusión de un determinado argumento. En tales casos,
será útil contar con una formulación de la proposición que nos permita
entenderla en forma tan independiente del contexto como sea posible.
A veces, la naturaleza proposicional de un elemento constitutivo de un
argumento se oculta bajo su expresión como frase nominal en lugar de
como oración declarativa. Esto ocurre en el siguiente caso.
"Arthur Schopenhauer, "Sobre el Suicidio" en Ensayos completos de Schopenhauer,
Libro V, Estudios sobre el pesimismo, tr. Bailey Saunder, Nueva York, Wiley Book Com-
pany, 1942, p. 26.
' 7Platón, Menón, 78A.
"San luan, 4:20.
28 Introducción
Ethan Nadelmann, profesor asistente en la Escuela de relaciones públicas
e internacionales Woodrow Wilson, de la Universidad de Princeton, argu-
menta que la prohibición (de las drogas fuertes) ha sido un error. Cita las
oleadas de asesinatos por motivos de narcotráfico en ciudades como Was-
hington y Nueva York, el congestionamiento de los tribunales y prisiones
federales y estatales con prisioneros acusados de narcotráfico, los disturbios
políticos en Colombia provocados por traficantes de drogas y la corrupción
relacionada con el narcotráfico en todo el mundo."
El hecho de que este pasaje contiene un argumento está parcialmente
obscurecido por la forma gramatical de sus premisas, que son precedidas
por la conclusión. Estas premisas pueden reformularse como oraciones
declarativas, y entonces quedarían como sigue:
Se ha incrementado el número de asesinatos por narcotráfico en
ciudades como Nueva York y Washington;
los tribunales y prisiones federales y estatales están atestados de
prisioneros acusados de narcotráfico;
Colombia ha sido políticamente desestabilizada por los traficantes
de drogas;
y en todo el mundo hay corrupción relacionada con el narcotráfico.
Resulta así evidente que la proposición que precede a estas premisas es la
conclusión del argumento:
La prohibición (de las drogas fuertes) ha sido un error.
Aunque todo argumento tiene una conclusión, las formulaciones de
algunos argumentos no contienen enunciados explícitos de sus conclusio-
nes. ¿Cómo se puede entender y analizar un argumento de este tipo? La
conclusión no enunciada de un argumento de este género frecuentemente
está indicada por el contexto en el cual el argumento ocurre. Algunas veces
las premisas enunciadas sugieren inequívocamente cuál debe ser la con-
clusión no enunciada, como en el siguiente caso:
Si él es una persona lista, no va a ir por ahí disparando sobre una de esas
personas, y él es una persona lista.20
Aquí necesitaríamos conocer el contexto para saber quién es "una de esas
personas". Pero no necesitamos del contexto para saber que la conclusión
es:
Él no va a ir disparando por ahí sobre una de esas personas.
19 The Nezv Y ork Tinies, mayo 15, 1988, Sección 1, p. 12.
"George V. Higgins, The Friends of Eddie Coyle, Ballantine Books, Nueva York, 1981,
p. 121.
Premisas y conclusiones 29
Otro ejemplo de un argumento con una conclusión no enunciada es:
La belleza espectacular de las costas de Mendocino y Humboldt del norte
de California provoca cada ario enormes flujos turísticos hacia esos lugares,
provenientes de otras partes de Estados Unidos y de todo el mundo... La
región abunda en diversa flora y fauna marina, incluyendo las amenazadas
ballenas, focas, morsas y pájaros marinos, y las riquezas pesqueras de esa
región son de las más importantes de la costa occidental. El servicio de pesca
y fauna ha dicho que el desarrollo petrolero tendría "efectos potencialmente
devastadores" sobre estos recursos."
A partir de las cuatro premisas enunciadas de este argumento, puede
inferirse su conclusión no enunciada:
El desarrollo petrolero no se debe permitir en las aguas de las costas
Mendocino y Humboldt del norte de California.
Algunos lectores habrán quedado muy sorprendidos al leer que para
analizar un argumento con una conclusión no enunciada, uno debe saber
de antemano qué es lo que se seguiría lógicamente de las premisas
enunciadas. Después de todo, ¡se supone que en este libro se está apren-
diendo lógica! ¿Cómo se puede presuponer entonces que el lector ya sabe
lógica? Si es así, ¿cuál es el objeto de leer este libro? Esta objeción no es
difícil de responder. Se presupone alguna habilidad lógica para el estudio
de cualquier tema, incluyendo la lógica misma. El estudio de la lógica
puede ensanchar o agudízar la habilidad del lector para analizar argumen-
tos y proporcionar técnicas efectivas para evaluar argumentos como
buenos o malos, como mejores o peores. Pero debe existir alguna capaci-
dad lógica que se pueda agudizar o ensanchar. Como escribió C. I. Lewis,
un importante lógico del siglo XX:
El estudio de la lógica no apela a criterios que no están presentes de
antemano en la mente del estudiante... porque la tarea misma de aprender
mediante la reflexión o la discusión supone ya que nuestro sentido lógico es
una buena guía. "
En resumen: un argumento es un grupo de proposiciones de las cuales
una, la conclusión, pretende derivarse o seguirse de las otras, que son las
premisas. Las proposiciones son típicamente enunciadas en oraciones
declarativas, pero en ocasiones aparecen como órdenes, preguntas retóri-
cas o frases nominales. Un argumento completo se puede enunciar en una
21 Lisa Speer y Sara Chasis, "Don't Pull the Plug of Offshore Waters", The New Y ork
Times, junio 25, p. 15.
C. I. Lewis, Mind and the W orld-Order, Charles Scribner's Sons, Nueva York, 1929, p. 3.
30 Introducción
sola oración, pero frecuentemente varias oraciones se utilizan en su
formulación. En la presentación de un argumento, su conclusión puede ir
antes o después de las premisas, o en medio de ellas. 0 la conclusión puede
no enunciarse explícitamente, pero puede aclararse por el contexto, o
quedar implicada por las premisas enunciadas explícitamente. La presen-
cia de términos especiales que funcionan como indicadores de premisas o
de conclusión a menudo ayudan a identificar y distinguir las premisas y
la conclusión de un argumento. Un pasaje que contiene un argumento
puede también contener proposiciones que no son premisas ni conclusión
de ese argumento, pero que contienen información que ayuda al lector o
al oyente a entender de qué tratan las premisas y la conclusión del
argumento. Al analizar un argumento, a menudo es útil distinguir por
separado las premisas que se pueden conjuntar en una oración simple. Y
al reportar el resultado de nuestro análisis de un argumento en su premisa
(o premisas) y conclusión, es frecuente y útil formular cada premisa
independiente y la conclusión en una oración declarativa que se pueda
entender sin importar el contexto.
EJERCICIOS
Identificar las premisas y conclusiones en los siguientes pasajes, cada uno
de los cuales sólo contiene un argumento.23
* 1. Pero el precio de los combustibles fósiles y nucleares es sólo una
pequeria fracción de su costo total. La sociedad paga el otro costo del
deterioro a la salud y a la propiedad, de los contaminantes esparcidos en
los océanos y en los ríos y playas, de la lluvia ácida, de los peces muertos
o envenenados y de la miseria humana.
— MOSES CAMMER, "La energía solar resultaría más barata",
The New Y ork Times, 12 de julio de 1988, p. 28
Es difícil sostener que la astrología occidental debe ser verdadera
debido a que cuenta con una larga tradición tras de sí, porque las astrolo-
gías china e hindú cuentan también con largas tradiciones. Si una es
correcta, las otras están equivocadas.
— MARTIN GARDNER, "Viendo las estrellas", The New Y ork Review
of Books, 30 de junio de 1988, p. 4
La prueba de presencia de prejuicios mostró que otro examen, la
prueba de aptitud escolar, que la mayoría de los colegios usan como
medida para ver a cuáles estudiantes de secundaria admiten, se basaba en
"Las soluciones a los ejercicios señalados mecliante un asterisco se encontrarán al final
del libro en las páginas 621-675.
Premisas y conclusiones 31
un prejuicio contra las mujeres, mostrando además que ellas obtenían un
promedio más bajo en esta prueba como grupo, aun cuando obtuviesen
mejores calificaciones que los hombres.
- LEE A. DANIELS , "Acusación de prejuicio de grupo en las
pruebas de desemperio escolar", The New Y ork Times,
29 de junio de 1988, p. 25
4. Mentir es parte del desarrollo normal, lo mismo que decir la verdad.
La habilidad para mentir es un logro humano, una de esas habilidades que
nos colocan aparte de las demás especies.
-ARNOLD GOLDBERG, "Mentiras: ¿desórdenes mentales o
parte del crecimiento normal?" The New Y ork Times,
17 de mayo de 1988, p. 19
* 5. La luz que vemos proveniente de las galaxias distantes salió de ellas
hace millones de arios, y en el caso del objeto más distante que hemos visto,
la luz surgió desde hace ocho mil millones de arios. Así pues, cuando
observamos el universo, lo estamos viendo como fue en el pasado.
- STEPHEN H. HAWKING, Breve historia del tiempo: del big bang
a los hoyos negros, Bantam Books, Toronto, 1988, p. 28
...las tecnologías avanzadas aplicadas en las supercomputado-
ras tienden a penetrar rápidamente en toda la industria de la computación.
De modo que la nación que lleva la delantera en el desarrollo de super-
computadoras tiende a tener una gran ventaja sobre otros países en la
producción de computadoras más poderosas y más lucrativas.
- DWIGHT B. DAVIS, "Supercomputadoras: un imperativo
estratégico", High Technology, mayo de 1984, p. 44
Prohibido juzgar, porque todos somos pecadores.
- WILLIAM SHAKESPEARE, Enrique IV , Parte III, iii
Los hombres nacidos en la pobreza son más proclives a cometer
crímenes en su madurez y adolescencia que los más privilegiados. Así, un
gran crecimiento repentino en los nacimientos en las familias pobres
puede previsiblemente producir una elevación de la tasa de criminalidad
15 ó 20 arios después.
- DAVID E. BLOOM y NEIL G. BENNETT, "El shock del futuro",
The New Republic, 19 de junio de 1989, p. 18
El que ama no desconoce a Dios, porque Dios es amor.
— Evangelio segün San Juan, 4:8
* 10. Thomas Moore, director de estudios nacionales de la Hoover
Institution de la Universidad de Stanford, argumenta que las estadísticas
de la pobreza sobrepasan el número de personas pobres, porque los
investigadores no ariaden los beneficios no monetarios, como los vales de
comida y la ayuda médica, cuando calculan el ingreso de las familias.
- VICTOR F. ZONANA, "El acertijo demográfico",
The W all Street Journal, 20 de junio de 1984
32 Introducción
Puesto que no hay enfermedades mentales, no puede haber trata-
miento para ellas.
- DR. THOMAS S. SZASZ, en Tomando partido: controversias
sobre ternas bio-éticos, Carol Levine, ed., The Dushkin
Publishing Group, Inc., Guilford, Conn, 1984, p. 179
Aunque es un juego de origen escocés, el golf se ha convertido en un
pasatiempo innegablemente americano. Se calcula que 21.7 millones de
americanos son golfistas y, de acuerdo con la National Golf Foundation,
8 millones más estarán jugando golf hacia el ario 2000.
— "Leonardo of the Links", New Y ork Times Magazine,
13 de noviembre de 1988, p. 50
Puesto que los ingresos individuales siguen naturalmente una
pauta oscilante a lo largo de la vida —bajos durante la juventud, para llegar
a su punto máximo exactamente antes del retiro, y luego volver a reducir-
se siempre habrá un "nivel natural" de desigualdad de ingresos en
cualquier momento, así sea solamente por la distribución de acuerdo con
las edades.
- MARK LILLA, "¿Por qué es tan engariosa la 'distribución
del ingreso'?", The Public Interest, Núm. 77, otorio de 1984, p. 63
Los proyectiles son más fáciles de defender que las ciudades por dos
razones: primero, las plataformas de lanzamiento de proyectiles son
pequerias y fuertes mientras que las ciudades son grandes y vulnerables;
segundo, una defensa de una plataforma de lanzamiento se considera
exitosa si logra salvar la mitad de los proyectiles, mientras que en la
defensa de las ciudades hay que tratar de salvarlas todas.
- FREEMAN DYSON "Reflexiones: armas y esperanza",
The New Y orker, 13 de febrero de 1984, p. 103
* 15. El perjuicio peculiar que se causa al silenciar la expresión de una
opinión es el de un robo contra la raza humana; contra la posteridad al
igual que contra la generación existente; contra los que disienten de la
opinión, aun más contra los que la aceptan. Si la opinión es correcta, se les
priva de la oportunidad de cambiar el error por la verdad; si es erró-
nea, pierden un beneficio casi igual, la percepción más clara y viva de la
verdad, producida por su contraste con el error.
- JOHN STUART MILL, "Sobre la libertad" (1859), en
Essential W orks of John Stuart Mill, Max Lerner, ed.
Bantam Books, Inc., Nueva York, 1961, p. 269
16. Es difícil saber medir el dolor que sienten los animales, porque el
dolor es subjetivo y los animales no pueden hablar.
"The Ethics of Animal Testing", The Economist,
7 de abril de 1984, p. 87
Premisas y conclusiones 33
Cualquier intento de basar los principios lógicos en algo más básico,
ya sea nuestro sistema de reglas contingentes para usar el lenguaje o en
cualquier otra cosa, es contraproducente. Porque el intento consiste en
deducir conclusiones de premisas y para que la deducción sea posible, se
presupone la validez de las leyes lógicas.
- DAVID MITCHELL, Introducción a la lógica,
Hutchinson University Library, Londres, 1962, p. 134
(Los miembros de un comité de doce miembros de la Escuela de
Minería de Colorado) ...dicen que los ingenieros del futuro deberán
trabajar cada vez más en equipos interdisciplinarios y enfrentarán las
mayores regulaciones gubernamentales y escrutinios públicos.
En consecuencia, dice el reporte, la escuela deberá ayudar a los estu-
diantes a desarrollar un "punto de vista más amplio acerca de las
implicaciones sociales y políticas de sus acciones, así como mejores habi-
lidades comunicativas, más movilidad intelectual, mejores capacidades
administrativas y un mayor compromiso con el cuidado del medio am-
biente".
- ROBERT L. JACOBSON, en The Chronicle of Higher Education,
9 de julio de 1979
19. El pensamiento es una función del alma inmortal del hombre. Dios
ha dado un alma inmortal a cada hombre y mujer, pero no a otros animales
o a las máquinas. Por lo tanto, ninguna máquina o animal puede pensar.
- A. M. TURING, "Computing Machinery and Intelligence",
Mind, Vol. 59, 1950
* 20. Una superficie gris se ve roja si antes hemos estado viendo una azul
verdosa; una hoja de papel se siente muy suave si hemos tocado antes una
lija, o rugosa si antes hemos tocado una suave superficie de cristal; el agua
de la llave sabe dulce si hemos comido antes alcachofas. Por tanto, una
parte de lo que llamamos rojo, suave o dulce debe estar en los ojos, los
dedos o la lengua del que ve, toca o prueba.
— B. F. SKINNER, Más allá de la libertad y de la dignidad.
De entre todas las cosas del mundo, la sensatez es la que se halla
distribuida más equitativamente, porque cualquiera cree que la tiene en
abundancia y aun aquellos que resultan más difíciles de complacer en
cualquier otra cosa, comúnmente no desean más de la que ya tienen.
- RENÉ DESCARTES, Discurso del método.
Sus contemporáneos entendían el amor cortesano como amor sin con-
diciones, amor romántico, amor verdadero, amor físico, no asociado con la
propiedad o la familia y consecuentemente centrado en la mujer de otro, pues
solamente ese vínculo ilegítimo podría tener el amor como único motivo.
- BARBARA TUCHMAN, A Distant Mirror,
The Calamitous 14th Century.
34 Introducción
Los ciudadanos que tanto valoran su "independencia" no deberían
enrolarse en un partido político, pues esto menoscaba su independencia,
ya que han de compartir con otros la decisión fundamental de la elección
del candidato.
- BRUCE L. FELKNOR, Política sucia
...para que un productor pueda convencer a las instituciones que
financian películas que la suya es redituable, tiene que contar con una
estrella "taquillera", y si tiene el proyecto de filmar una película con
contenido político, la estrella difícilmente aceptará firmar el contrato si no
está de acuerdo con ese contenido político. Esto significa que, con mucho,
las películas de corte político que se hacen en Hollywood hoy día represen-
tan el pensamiento político de los actores.
RICHARD GRENIER, "Jane Fonda & other political thinkers",
Commentary, junio de 1979
* 25. A sus treinta y tantos arios, Boswell dijo de sí mismo: "Estoy
consciente de que tengo limitaciones en mi sentido común y mi capacidad
de juicio. Debo, por tanto, ser desconfiado y cauteloso".
- IRVIN EHRENPREIS, reseña de Frank Brady, James Boswell:
The Later Y ears, / 769-/ 795, en The New Y ork Review of
Books, 28 de marzo de 1985, p. 3
La investigación de los fenómenos sobrenaturales está más allá del
alcance de la ciencia. Por tanto, la ciencia no puede probar ni refutar la
existencia de Dios.
- JAMES A. HOPSON, carta a los editores de The New Republic,
septiembre 12 de 1983, p. 4
No podemos pensar que el conocimiento ha llegado a su meta final
o que la sociedad actual es perfecta. Debemos, por tanto, recibir con beneplá-
cito la iniciativa de nuestros profesores de llevar a cabo discusiones que nos
sugieran los medios y preparar el camino por el cual se pueda extender el
conocimiento, se eviten los males presentes y se prevengan otros.
— The University of Wisconsin Board of Regents, 1894, citado por
Richard Hofstadter y Walter P. Metzger en
The Development of A cademic Freedom in United States
28. En una sociedad primitiva en la cual cada familia sólo puede obtener
comida suficiente para ella misma, todas las personas viven de la tierra.
Cuando la productividad agrícola se duplica, cada familia rural puede
producir lo suficiente para dos, y la mitad de la población puede trabajar
en la industria. Cuando cada familia puede producir para tres, solamente
una tercera parte de la población requiere estar en el campo y así sucesiva-
mente. Se sigue que casi es una cuestión de simple aritmética que el
porcentaje de la población total en el campo debe ser inversamente
proporcional a la productividad agrícola.
- DANIEL B. SUITS, Principios de econonzía
44 Introducción
El serior Kondracke pregunta, "¿Qué justificación puede existir
para gravar los intereses con una tasa más baja que otras formas de
ingreso?" Qué tal las siguientes:
La exención de impuestos en el caso de los intereses estimula el ahorro,
lo cual baja las tasas de interés, esto a su vez disminuye el déficit, y en
consecuencia la deuda federal, etcétera.
La exención de impuestos a los intereses puede intentarse para propor-
cionar hipotecas con bajos intereses, que son el pilar del suerio americano.
La exención de impuestos a los intereses estimula la economía, lo cual
puede proporcionarnos a todos una may or seguridad en nuestra vejez.
- LAWRENCE J. KRAMER, carta al editor,
The W all Street journal,
11 de septiembre de 1984, p. 27
Los defensores de la propuesta... argumentan que la legalización de
la heroína para propósitos médicos no contribuiría a agravar el problema
de abuso de drogas en el país, puesto que la cantidad en cuestión —unas
400 libras al ario — sería pequerio y la heroína sería manufacturada,
almacenada y administrada bajo estrictas medidas de seguridad.
- jEAN COBB, "Heroin in Hospitals"„
Common Cause, Vol. 10, Núm. 6,
noviembre-diciembre de 1984, p. 35
24. Cada vez que se presenta aquí un caso de obscenidad, mi oficina
recibe un alud de cartas y tarjetas postales que me apresuran a proteger a
la comunidad o a la nación prohibiendo la publicación. Frecuentemente,
los mensajes son idénticos hasta en los puntos y comas. La inferencia
obligada es que todos ellos han sido copiados del pizarrón de alguna
iglesia o escuela. A menudo docenas de tarjetas postales son enviadas con
el mismo matasellos.
- MINISTRO DOUGLAS, coincidencia de opinión,
Memoirs v. Massachusetts, 383 U.S. 413.
* 25. En 1972, el magistrado Thurgood Marshall escribió que "el castigo
con fines de retribución no es permisible bajo la Octava Enmienda". Lo
cual es absurdo. El elemento de retribución —venganza, si se quiere — no
hace que el castigo sea cruel o inusual, por el contrario, lo hace inteligible.
Lo distingue de la terapia. La rehabilitación puede ser un resultado
secundario del castigo, pero castigamos para servir a la justicia, para dar
a la gente lo que merece.
- GEORGE F. WILL, "The Value of Punishment",
Newsweek, 24 de mayo de 1982, p. 92
1.4 Identificación de argumentos
Hasta aquí, se ha dirigido la atención del lector hacia pasajes ya identifica-
dos y marcados como portadores de argumentos. Los problemas eran,
Identificación de argumentos 45
primero, distinguir sus premisas y sus conclusiones y, segundo, diagramar
los argumentos para exhibir sus estructuras con más claridad. En esta
sección consideramos el problema previo de decidir si hay un argumento
en un determinado pasaje.
La presencia o ausencia de indicadores de premisas y de conclusiones
es útil, aunque no siempre decisiva, como se notó en la sección 1.2. Es
extremadamente importante el contexto en el cual se encuentra el pasaje
(sea escrito o hablado). En un debate formal, en una corte de justicia o en
una cámara legislativa, uno naturalmente espera encontrar argumentos.
La agenda anunciada o prev ista en tales contextos nos ayuda a entender
lo qué está siendo afirmado en supuesto apoyo a quéconclusión.
Una proposición por sí misma no es un argumento. Una proposición se
puede calificar como "verdadera" o "falsa", mientras que usamos térmi-
nos diferentes para describir las características análogas de los argumen-
tos, tales como "correcto" o "incorrecto", "válido" o "inválido", "fuerte"
o "débil", "demostrativo", "verosímil" o "falaz".
Un argumento es un grupo de proposiciones de las cuales una, la
conclusión, se afirma como verdadera sobre la base de las otras proposi-
ciones, las premisas; éstas se afirman como las razones o fundamentos
para aceptar las conclusiones. Consideremos la siguiente explicación de
los últimos días del Tercer Reich de Hitler, en abril de 1945:
Los americanos y los rusos estaban cerrando rápidamente una pinza sobre
el Elba. Los ingleses estaban a las puertas de Hamburgo y de Bremen y
amenazaban con cortar a Alemania sus lazos con la ocupada Dinamarca. En
Italia, había caído Bolonia y las tropas aliadas de Alexander estaban penetran-
do en el valle del Po. Los rusos, habiendo tomado Viena el 13 de abril, estaban
arribando al Danubio...
En este caso, cada proposición contenida en el párrafo es afirmada, pero
no se hace un planteamiento explícito o implícito de que alguna propor-
cione bases o evidencia de alguna otra. Así pues, no está presente ningún
argumento.
Es útil resaltar en este punto que no sólo los argumentos, sino también
algunas proposiciones compuestas contienen dos (o más) proposiciones
diferentes, de las cuales ambas (o todas) son afirmadas. Por ejemplo, la
última oración del pasaje anteriormente citado es una conjunción de dos
proposiciones: los rusos habían tomado V iena el 13 de abrtl y estaban
arribando al Danulno, conjuntadas solamente mediante comas. Otras
conjunciones se expresan de manera más clara, por ejemplo: "Las rosas
son rojas y las violetas son azules" o "Jacobo y Jaime fueron a la colina".
"William L. Shirer, The Rise and Fall of the Third Reich, Simon and Schuster, Nueva
York, 1960, p. 1437.
46 Introducción
Las hay también más complejas, como cuando tienen más de dos compo-
nentes, o cuando sus componentes son ellos mismos compuestos. Es obvio
que afirmar la conjunción de dos proposiciones es estrictamente equiva-
lente a afirmar cada una de las proposiciones que la constituyen.
Pero esto no es verdadero cuando se dice de otros tipos de proposicio-
nes compuestas. En las proposiciones alternativas, tales como:
Los tribunales de distrito son útiles o no son útiles.33
La riqueza es un bien o es un
ninguno de sus componentes se afirma, solamente el compuesto "o-o",
esto es, la proposición alternativa o disyuntiva. Y en las proposiciones
hipotéticas o condicionales como:
Si estuviéramos seguros de que la Tierra está tan iluminada por el sol co-
mo una de estas nubes, no nos quedaría duda alguna de que no es menos
brillante que la luna. 35
Si el presidente desobedeciera la orden, sería enjuiciado.36
ninguna de sus proposiciones constituyentes es afirmada; solamente se
afirma el compuesto "si-entonces". Así, al diagramar un argumento, uno
debe diagramar cada proposición alternativa y cada proposición hipoté-
tica como una proposición simple (compuesta) porque cada constituyente
de un argumento se afirma en ese argumento: o como una de las premisas
o como la conclusión.
Puesto que ni las proposiciones alternativas ni las hipotéticas suponen
la afirmación de sus proposiciones componentes, no son —en sí mismas —
argumentos. A este respecto, una proposición hipotética es muy diferente
de un argumento al cual podría parecer muy semejante. Consideremos la
proposición hipotética, que se da al inicio de la siguiente página.
"Abraham Lincoln, mensaje anual al Congreso, diciembre 3, 1861.
34Sexto Empírico, Contra los lógicos.
"Galileo Galilei, "El primer día" en Diálogo sobre los dos sistemas del nzundo, 1632,
University of California Press, Berkeley, 1962, p. 89.
Victoria Schuck, "Watergate", The Key Reporter, Vol. 41, Núm. 2, invierno de 1975-
1976.
Identificación de argumentos 47
Si ningún trabajo honesto puede menoscabar la dignidad de un ser
humano, cualquier tarea puede acometerse con orgullo.
Ni su primer constituyente Ningún trabajo honesto puede menoscabar la
dignidad de un ser humano se ha afirmado, ni su otra proposición
constituyente Cualquier tarea puede acometerse con orgullo. Lo que se
afirma es solamente que la primera implica la segunda, pero ambas
pueden ser falsas sin negar lo que el enunciado completo afirma. No se
afirma ninguna premisa, no se hace inferencia alguna, no se reclama que
una conclusión sea verdadera: no hay aquí argumento alguno. Pero
consideremos el siguiente pasaje:
Cualquier tarea puede ser acometida con orgullo, puesto que ningún
trabajo honesto puede menoscabar la dignidad humana."
Aquí tenemos un argumento, como nos sugiere la presencia del indicador
de premisa "puesto que". La proposición Ningún trabajo lionesto puede
menoscabar la dignidad liumana se afirma como premisa, y la proposición
cualquier tarea puede acometerse con orgullo pretende seguirse de la
premisa y se afirma como verdadera. Una proposición hipotética puede
parecerse a un argumento, pero no es —por sí misma— un argumento;
ambos no deben ser confundidos.
Sin embargo, el contexto es sumamente importante aquí, y dentro del
contexto se halla lo que se puede llamar "conocimiento común". Por
ejemplo, es conocimiento común que la sociedad no ha llegado a solucio-
nes definitivas en materias de justicia y de retribución. A la luz de este
conocimiento común, se expresa un argumento en la siguiente proposi-
ción hipotética:
Si los asuntos de justicia y de retribución fueran simples, la sociedad los
habría resuelto tan fácilmente como ha aceptado las ventajas de los caminos
pavimentados. 38
En la proposición hipotética mencionada antes, el componente impli-
cado: la sociedad los habría resuelto tan fácilmente como ha aceptado las
ventajas de los caminos pavimentados, es falso. Y a la luz de esta informa-
ción contextual, inmediatamente podemos inferir que el componente "si"
de la proposición hipotética debe ser falso también; y que es la conclusión
no explícita del argumento expresado por la proposición hipotética en
cuestión:
Los asuntos de justicia y de retribución no son simples.
"Judith Martin "The Pursuit of Politenees", The New Republic, agosto 6, 1984, p. 34.
38Diane Johnson, reseña de Susan Jacoby, Wild Justice: The Evolution of Revenge, en The
New Y ork Review of Books, Vol. 31, Núm. 2, febrero 16, 1984, p. 40.
48 Introducción
Para diagramar el argumento expresado en la proposición hipoté-
tica citada arriba, podemos representar esa proposición com- oC), la ne-
gación, derivada del conocimiento común de su componente implicado
como 2, y la conclusión no enunciada que es la negación de su componen-
te "si" como 3 . . Así, el diagrama para el argumento precedente es el
siguiente:
(3
_
De manera parecida, con frecuencia expresamos nuestra opinión sobre
algún asunto formulando un argumento en la forma de una proposición
hipotética de la cual su segundo componente no es meramente falso, sino
absurdo, enfatizando así nuestra opinión, que vendría a ser la negación del
componente "si". Por ejempWcuando observamos alguna obra de arte
ultramoderna, podemos comentar "iSi esto es una obra de arte, yo soy el
tío de un chimpancé!". Claramente, esto sería un argumento cuya conclu-
sión es la negación de que el trabajo en cuestión es una obra de arte. Este
argumento puede diagramarse como sigue:
(2
■
1
3
_
Ya hemos comentado que aunque cada argumento contiene varias
proposiciones, no todo pasaje en el cual se afirman varias proposiciones
contiene necesariamente un argumento. Para que esté presente un argu-
mento, se debe afirmar que una de las proposiciones se sigue de las otras
en caso de que sean verdaderas, las cuales se presentan como las bases o
las razones para creer la conclusión. Esta pretensión puede ser explícita
o implícita . Puede hacerse explícita por el uso de indicadores de premi-
sas o de conclusión o por la ocurrencia de palabras como "debe", "debería"
o "necesariamente" en la conclusión. Pero la presencia de estos indicado-
Identificación de argumentos 49
res de argumentos no siempre es decisiva. Algunos indicadores de argu-
mentos tienen también otras funciones, si comparamos:
Partiendo de que Cleo se graduó en la escuela de Medicina, es
probable que su ingreso sea muy alto.
con
A partir de que Cleo se graduó en la escuela de Medicina ha habido
muchos cambios en las técnicas médicas.
vemos que aunque el primero es un argumento en el cual las pala-
bras "partiendo de que" indican la premisa, el segundo no es en absoluto
un argumento. En el segundo caso, las palabras "A partir de" tienen un
significado temporal y no lógico: lo que se está diciendo aquí es que han
habido muchos cambios en Medicina desde que Cleo se graduó en esta
disciplina, sin sugerir en modo alguno que hay una conexión entre su
graduación y dichos cambios. Estos dos diferentes significados del térmi-
no se combinan para dar una textura más profunda a una línea de la
canción "Stormy W eather" ("Tiempo tempestuoso"):
"A partir de que te fuiste, Ilueve todo el tiempo".
Palabras como "porque" y "debido a" tienen también otro significado
además del estrictamente lógico. Comparemos los siguientes dos pasajes:
Las claves para codificar y decodificar deben ser protegidas más
seguramente que cualquier otro mensaje secreto, porque son las claves que
permiten que el destinatario reciba el mensaje o que el espía lo descifre."
Hemos decidido escribir este artículo conjuntamente porque tenemos
la profunda convicción de que la seguridad de las naciones libres y el
crecimiento de la libertad demandan una restauración del consenso biparti-
dista en la política exterior estadunidense. 4°
E1 primer pasaje es, con toda claridad, un argumento. Su conclusión es
que las claves para cifrar y descifrar deben ser protegidas más que
cualquier otro mensaje secreto; su premisa (que esas claves permiten que
el destinatario reciba el mensaje o que un espía lo descifre) está serialada
""Most Ferocious Math Problem Is Tamed", The New Y ork Times, octubre 12, 1988,
11.
"Henry Kissinger y Cyrus Vance, "An Agenda for 1989", Newsweek, junio 6, 1988,
p. 31.
50 Introducción
con la palabra "porque". Pero en el segundo pasaje, no hay ningún
argumento. El hecho de que los autores decidieran escribir su artículo
conjuntamente no es una conclusión; no se infiere, es un hecho que ellos
están explicando. La palabra "debido a" no seriala una premisa en este
pasaje, lo que sigue no es una evidencia, fundamento o razón para creer
lo que ya sabemos que es verdadero desde que leemos la primera página
del artículo en cuestión. "Porque" es aquí una indicación de una explica-
ción de la decisión de estos dos autores —uno de ellos un prominen-
te republicano y el otro un prominente demócrata— de escribir acerca de
la política exterior americana conjuntamente. Ambos pasajes afirman dos
proposiciones, y en ambos casos las dos proposiciones están ligadas por
la palabra "porque", pero en un caso tenemos un argumento y en el otro
no.
La diferencia entre estos argumentos y no argumentos radica funda-
mentalmente en el interés o propósito que se tenga en cada caso. Cada uno
de ellos se puede formular con la pauta:
Q porque P
Si estamos interesados en establecer la verdad de Q y ofrecemos P como
evidencia de ello, entonces "Q porque P" formula un argumento. Sin
embargo, si reconocemos la verdad de Q como no problemática, y al me-
nos tan cierta y conocida como la verdad de P, pero estamos interesa-
dos en explicar por qué Q, entonces "Q porque P" no es un argúmento sino
una explicación. Los dos ejemplos discutidos son muy fáciles de distin-
guir, el primero es un argumento y el segundo es una explicación. Pero no
todos los ejemplos son tan fácilmente clasificables. En cada caso, el
contexto puede ayudar a distinguir la intención del escritor o del orador.
Normalmente, si el propósito es establecer la verdad de la proposición, es
un argumento lo que se está formulando. Si el propósito es explicar o dar
cuenta de algo, entonces es una explicación lo que se está formulando. Las
explicaciones se discutirán con mayor detalle en el capítulo 13. Mien-
tras tanto, es importante ser capaces de distinguir lo que se explica de
lo que es la explicación. En el segundo de los ejemplos de arriba, citado
de Henry Kissinger y Cyrus Vance, lo que se explica es su decisión de
colaborar en un artículo aunque son miembros de diferentes partidos
políticos. Y la explicación es que ellos creen que el consenso bipartidista
es necesario para la política exterior.
El reconocimiento y análisis de argumentos van de la mano. A menos
que se sospeche que hay un argumento, no hay razón para aplicar el
método de análisis y tratar de construir un diagrama. Y frecuentemente el
reconocimiento se efectúa al tratar de aplicar el método de análisis de
argumentos y encontrar que sí se aplica al pasaje en cuestión.
Identificación de argumentos 51
EJERCICIOS
Solamente algunos de los siguiente pasajes contienen argumentos. En-
cuentre los pasajes que contienen argumentos y diagrame los argumentos
que ellos contienen. En el caso de explicaciones, indique lo que se explica
y cuál es la explicación.
* 1. Ahora, cada país desarrollado desemperia a la vez el papel de colonia
y el de metrópoli con respecto a otras naciones... Así, la guerra que hoy
tiene lugar entre países desarrollados no es una guerra p or mercados sino
contra sus mercados.
- YURI ORLOV, "Before and After Glasnost",
Commentary, octubre de 1988, p. 24
Debido a que sus mejores físicos no eran entusiastas de las armas,
debido a que cometieron errores que no fueron corregidos, porque Hitler
era Hitler y porque hombres como Speer siempre tuvieron prioridades
más urgentes de producción, los alemanes nunca intentaron en realidad
desarrollar la bomba atómica.
— "Hitler and the Bomb",
New Y ork Times Magazine,
noviembre 13 de 1988, p. 64
De acuerdo con A V Magazine, el ministro argentino de Educación
y Justicia, Dr. Julio Rajneri, ha anunciado una resolución ministerial para
prohibir la disección de animales con propósitos educativos "...Tomando
en cuenta que la biología es la ciencia de la vida y que no es coherente basar
la enserianza de esa ciencia en la muerte de otros seres... el ministerio
decide prohibir la vivisección y disección de animales en todas las institu-
ciones educativas..."
— National A ssociation for Biomedical
Research Update, julio 8 de 1988
4. El empinado ángulo de ascenso que los aviones con motor de
reacción requieren para mitigar el ruido, provocaría que los pasajeros de
los asientos que ven hacia atrás colgaran de sus cinturones de seguridad,
en lugar de tener las comodidades que proporciona un respaldo en los
ascensos a los pasajeros de los asientos que ven hacia el frente. En vista de
este inconveniente y de la posible preferencia de los pasajeros de ver hacia
el frente, además de las cuestiones de seguridad, debe hacerse una encues-
ta acerca de las opiniones de los pasajeros antes de adaptarse los asientos
que miran hacia atrás.
- JEROME LEDERER, "Facing Rear Adds Litle Air Safety",
The New Y ork Times, 6 de marzo de 1989, p. 24
52 Introducción
* 5. La detección de una fuente celeste de rayos gamma con 20,000 veces
más energía que el sol, ha dejado perplejos a los científicos, debido a que
las características de su radiación no se adecuan a las teorías convenciona-
les de la física. La radiación parece ser o bien un nuevo efecto en una
ocurrencia común, o bien un caso completamente nuevo.
— Insight, 14 de noviembre de 1988, p. 58
La ley federal prohíbe comprar tejido fetal de mujeres que abortan
y de clínicas de aborto, minimizando así la probabilidad de que se
desarrolle un deshumanizante mercado de tejidos fetales.
- JOHN A. ROBERTSON, The New Y ork Times,
diciembre 10 de 1988
La derecha disgustaba a Orwell porque él era socialista, y la izquier-
da le disgustaba porque él decía la verdad.
- FREEMAN DYSON, "Reflections: Weapons and Hope",
The New Y orker, 20 de febrero de 1984, p. 64
El capitalismo tiene éxito porque es una teoría económica destinada
a los pecadores, de los que hay muchos en el mundo, mientras que el so-
cialismo fracasa porque está destinado a los santos, de los que hay muy pocos.
- SAMUEL MCCRACKEN, reseria de Michael Novak,
The Spirit of Democratic Capitalism en Commentary,
Vol. 74, Núm. 1, julio de 1982, p. 76
Las altas tasas de interés no son responsables del atraso de Europa
respecto a Estados Unidos y Japón. Las razones de ese atraso son el
excesivo gasto en asistencia social, los rígidos mercados de trabajo, las
plantas industriales obsoletas, una muy lenta adaptación a la innovación
y la falta de confianza a largo plazo. "Euroesclerosis" le llamó un econo-
mista de Alemania Occidental.
- ALFRED ZANKER, "Silver Linings for Europe in High U.S. Interest
Rates", U.S. News & W orld Report, 30 de julio de 1984, p. 51
* 10. ...un satélite que cae puede verse como una cabeza de misil desde un
sensor. Esta es la razón por la que tenemos siempre un hombre observando.
- GENERAL JAMES HARTINGER, jefe del Comando
de las fuerzas aéreas, "Nuclear War by Accident-Is it
imposible?", entrevista en U.S. New & W orld Report,
19 de diciembre de 1983, p. 27
11. ...el número de ojivas de guerra estratégicas de cada lado excede
con mucho los blancos no militares importantes, de modo que la mayoría
de las armas deben ser dirigidas a blancos militares, si es que han de ser
dirigidas contra algún blanco.
- FREEMAN DYSON, "Reflections: Weapons and Hope",
The New Y orker, 6 de febrero de 1984, p. 72
Identificación de argumentos 53
Por ejemplo, en Iowa el zorrillo rayado es uno de los mamíferos
que más comúnmente se extienden en demasía a causa de la táctica
defensiva de esta especie. Se mantiene sobre el suelo y expele su desagra-
dable olor. Desafortunadamente para los zorrillos, este acto puede ser el
último de su vida, pues el olor no ahuyenta a las camionetas que se
aproximan por la carretera.
- CHARLIE CREEKMORE, "Flattened Fauna",
Science 84, junio de 1984, p. 78
La extraordinaria habilidad de los satélites para ver, escuchar y
comunicarse debería, sin embargo, extender notablemente la efectividad
de las fuerzas militares en tiempos de guerra. Por esta razón, los satélites
se convierten en blancos particularmente tentadores tan pronto como las
hostilidades se hacen inminentes.
- RICHARD L. GARWIN, KURT GOTTFRIED y
DONALD L. HAFNER, "Antisatellite Weapons",
en Scientific A merican, junio de 1984, p. 45
14. Los nuevos trabajadores necesitan capital, aunque sea sólo tierra
labrada, de modo que los países con una fuerza de trabajo en desarrollo
tienen que invertir más o extender menos su inversión.
— "Demography Comes Age", The Economist,
14 de julio de 1984, p. 76
* 15. La traición nunca prospera, Juál es la razón?
Si prosperara, nadie se atrevería a llamarla traición.
- SIR JOHN HARINGTON, Epigrams,
Libro iv, Núm. 5
Como la URSS tiene importantes instalaciones en la región ártica,
donde es difícil tener una línea clara de visión desde un satélite
geosincronizado sobre el ecuador, los rusos han introducido órbitas muy
elípticas para muchos de sus sistemas de comunicación de tipo Molniya y
para algunos de sus satélites de alerta pronta.
- RICHARD L. GARWIN, KURT GOTTFRIED y
DONALD L. HAFNER, "Antisatellite Weapons",
en Scien tific American, junio de 1984, p. 46
Una de las principales razones del lamentable índice de mortalidad
infantil en el Tercer Mundo es la desnutrición materna: las madres desnu-
tridas tienen hijos de bajo peso; por tanto no tienen la fuerza —ni la leche--
para cuidarlos. La producción de alimentos ha estado decayendo constan-
temente en el Tercer Mundo desde hace diez arios para acá, así que ahora
hay mayor número de madres desnutridas que entonces.
- JUNE KRUNHOLZ, ”Third World Success",
The W all Street Journal, 24 de mayo de 1983
70 Introducción
La industria del tabaco, en un verdadero triunfo de doble lenguaje,
arguye aún contra esos avisos precisos sobre la base de que: a) no son
necesarios, porque cualquiera sabe los darios asociados con el hábito de
fumar, y b) no se justificaría escribir tales frases porque no se ha estable-
cido un vínculo causal entre el hábito de fumar y las enfermedades; se trata
solamente de "generalizaciones" estadísticas.
Si uno cree en cualquiera de esos argumentos, probablemente creerá
también en Santa Clós, pero puesto que cerca del 32 por ciento de las
personas fuman, obviamente hay muchas personas que no saben o no
quieren reconocer los darios, o que creen en Santa Clós.
— JUDY MANN,"Sure' Way to Cut Number of Smokers",
W ashington Post Service, 2 de abril de 1982
* 30. "...Usted parecía sorprendido cuando le dije, en nuestra primera
entrevista, que usted había venido de Afganistán."
"Se lo han dicho a usted, sin duda."
"Nada de eso. Yo supe que usted venía de Afganistán. Desde hace
mucho tiempo, los pensamientos fluyen a mi mente tan ágilmente que he
llegado a la conclusión sin estar consciente de los pasos intermedios. Sin
embargo, existen tales pasos. El razonamiento es el que sigue: "Aquí hay
un caballero con tipo de médico, pero con un aire militar. Claramente, se
trata de un médico militar entonces. Puedo saber que viene del trópico
porque su cara es obscura y el tinte de su piel no es natural. Ha estado
angustiado y enfermo, su cara lo dice claramente. Su brazo izquierdo ha
sido herido. Se comporta de una manera extraria y poco natural. ¿En qué
lugar de los trópicos podría un médico militar inglés resultar herido en un
brazo? Claramente, en Afganistán". Todo este tren de pensamientos no
tarda ni un segundo en pasar. Luego le digo a usted que viene de
Afganistán y se queda estupefacto".
"Es tan simple como se lo he dicho", le dije sonriente.
— A. CONAN DOYLE, Estudio en escarlata, Capítulo 2
1.6 Deducción e inducción
Tradicionalmente, los argumentos se dividen en dos tipos diferentes,
deductivos e inductivos. Cada argumento supone la afirmación (como se ha
dicho antes) de que sus premisas proporcionan razones o fundamentos para
establecer la verdad de su conclusión; pero solamente un argumento deduc-
tivo tiene la pretensión de que sus premisas proporcionan fundamentos
concluyentes para su conclusión. Cuando el razonamiento en un argumento
deductivo es correcto, le llamamos un argumento vá/itio, cuando el razona-
miento de un argumento deductivo es incorrecto, le llamamos inválido.
Podemos, por tanto, definir la validez como sigue: un argumento de-
ductivo es válido cuando sus premisas, de ser verdaderas, proporcionan
Deducción e inducción 71
bases concluyentes para la verdad de su conclusión. En un argumento
deductivo (pero no en uno inductivo), las premisas y la conclusión están
relacionadas de tal modo que es absolutamente imposible que las premisas
sean verdaderas a menos que la conclusión también lo sea.
En todo argumento deductivo, o bien las premisas apoyan realmente a
la conclusión, de manera concluyente o definitiva, o no logran este apoyo.
Por tanto, cada argumento deductivo es o bien válido o inválido. Este es un
punto de cierta importancia: si un argumento deductivo no es válido, debe
ser inválido; "inválido" no se aplica a los argumentos inductivos, para los
cuales son necesarios otros términos de evaluación.
En el ámbito de la lógica deductiva, la labor central consiste en clarificar
la relación entre las premisas y la conclusión en los argumentos válidos y
poder así discriminar los argumentos válidos de los inválidos. La teoría de
la deducción, incluyendo tanto la lógica tradicional como la simbólica, es
el tema central de la segunda parte de este libro.
Un argumento inductivo tiene una pretensión muy diferente: no que
sus premisas sean fundamentos para la verdad de su conclusión, sino
solamente que sus premisas proporcionen cierto apoyo a su con-
clusión. Los argumentos inductivos, por tanto, no pueden ser "válidos"
o "inválidos" en el sentido en que estos términos se aplican a los ar-
gumentos deductivos. Por supuesto, los argumentos inductivos pue-
den ser evaluados como mejores o peores, de acuerdo con el grado de
apoyo que proporcionan sus premisas a sus conclusiones. Así pues,
mientras mayor sea la probabilidad o verosimilitud que sus premisas
confieran a la conclusión, mayor será el mérito de un argumento inducti-
vo. Pero esa probabilidad, aun cuando las premisas sean todas verdade-
ras, está bastante lejos de la certeza. La teoría de la inducción y los méto-
dos para calcular probabilidades se presentan en la tercera parte de este
libro.
La distinción entre argumentos deductivos e inductivos se traza a veces
de una manera diferente, centrándonos en la relativa generalidad de sus
premisas y conclusiones. Las inferencias deductivas, se dice a veces, van
de lo general a lo particular, mientras que las inferencias inductivas van de
lo particular a 1 o general. " Esta forma de distinguirlos resulta insatisfac-
toria si la analizamos.
En esta tradición el ejemplo clásico de argumento deductivo:
Todos los hombres son mortales.
Sócrates es hombre.
Por lo tanto, Sócrates es mortal.
51 William Whewell, en The Philosophy of the Inductive Sciences, hace mucho asentó que
"... en la deducción inferimos verdades particulares de verdades generales; mientras que en
la inducción inferimos lo general a partir de lo particular..."
72 Introducción
tiene de hecho una conclusión particular, 52 inferida válidamente de dos
premisas, de las cuales la primera es una proposición universal o general.
También es verdadero que una forma muy común de argumento inductivo
es aquél en el cual de un grupo de premisas particulares se infiere una
conclusión general o universal, como por ejemplo:
Sócrates es humano y mortal.
Xantipa es humana y mortal.
Safo es humana y mortal.
Por tanto, probablemente, todos los seres humanos son mortales.
Pero no siempre funciona este método para distinguir entre la deduc-
ción y la inducción. La dificultad radica en el hecho de que un argumento
deductivo válido puede tener proposiciones universales lo mismo en sus
premisas que en sus conclusiones, como sucede en:
Todos los animales son mortales.
Todos los humanos son animales.
Por tanto, todos los humanos son mortales.
Y un argumento deductivo válido puede tener proposiciones particulares en
sus premisas lo mismo que en su conclusión, como en el siguiente ejemplo:
Si Sócrates es humano, entonces Sócrates es mortal.
Sócrates es humano.
Por tanto, Sócrates es mortal.
Por otro lado, un argumento inductivo no necesita basarse en prernisas
particulares, sino que puede tener proposiciones universales (es decir,
generales) como premisas al igual que como conclusión, como se muestra
a continuación:
Todas las vacas son mamíferos y tienen pulmones.
Todas las ballenas son mamíferos y tienen pulmones.
Todos los humanos son mamíferos y tienen pulmones.
Por tanto, probablemente todos los mamíferos tienen pulmones.
"El término "particular" lo usa Whewell, y otros lógicos de la misma escuela, para
referirse a proposiciones que versan sobre cosas singulares (por ejemplo, Sócrates) como
para proposiciones que versan sobre algunos, pero no necesariamente todos, los elementos
de una clase dada (por ejemplo, los seres humanos). En la práctica lógica actual se utiliza la
frase "proposiciones singulares" para referirse únicamente al último grupo. En este mo-
mento analizamos los puntos de vista de Whewell, por ello seguimos su uso.
Más adelante, se discutirán con todo detalle las proposiciones singulares en la sección 7.2
del capítulo 7 y en la sección 10.1 del capítulo 10; las proposiciones singulares (en el sentido
que usamos en este momento) se discuten en la sección 5.1 del capítulo 5 y en la sección 10.3
del capítulo 10.
Deducción e inducción 73
Además, un argumento inductivo puede tener una proposición parti-
cular como su conclusión, como sucede en el argumento:
Hitler fue un dictador y fue cruel.
Stalin fue un dictador y fue cruel.
Castro es un dictador.
Por tanto, probablemente Castro es cruel.
Estos contraejemplos muestran que no es satisfactorio caracterizar los
argumentos deductivos como aquellos en los cuales se infieren conclusio-
nes particulares a partir de premisas generales, ni es satisfactorio caracte-
rizar los argumentos inductivos como aquellos en los cuales se infieren
conclusiones generales a partir de premisas particulares.
La diferencia fundamental entre estos dos tipos de argumentos radica
en las afirmaciones que se hacen acerca de las relaciones entre premisas y
conclusión. Los argumentos deductivos son aquellos en los cuales se
afirma la existencia de una relación muy estrecha y rigurosa entre premisas
y conclusión. Si un argumento deductivo es válido, entonces, dada la
verdad de sus premisas, su conclusión debe ser verdadera sin importar
qué otra cosa sea cierta.
Por ejemplo, si es verdad que todos los humanos son mortales y si es
verdad que Sócrates es humano, entonces debe ser verdad que Sócrates es
mortal, independientemente de cualquier otra verdad que pueda haber en
el mundo y de qué premisas se ariadan o qué información se descubra. Si
encontramos que Sócrates es feo o que los ángeles son inmortales o que las
vacas dan leche, estos hechos no afectan para nada la validez del argumen-
to; la conclusión de que Sócrates es mortal se sigue de cualquier otra lista
ampliada de premisas siempre que contenga aquellas necesarias para
hacer la deducción. Si un argumento es válido, ningún hecho adicional del
mundo puede hacerlo más válido; si una conclusión se ha inferido válida-
mente de un conjunto de premisas, ningún otro elemento que se ariada al
conjunto puede otorgarle una validez mayor o más estricta al argumento.
Pero la relación entre las premisas y la conclusión afirmada por un
argumento inductivo, aun el mejor de ellos, es mucho menos estricta y de
un tipo muy diferente. Consideremos el siguiente argumento inductivo:
La mayoría de los abogados corporativos son conservadores.
Bárbara Shane es un abogado corporativo.
Por lo tanto, Bárbara Shane es probablemente conservadora .
El anterior es un buen argurnento inductivo; su primera premisa es
verdadera, y si su segunda premisa es verdadera también, entonces la
conclusión será más probablemente verdadera que falsa. Pero en este caso,
ariadir nuevas premisas al par original da como resultado un argumento
74 Introducción
que puede ser sustancialmente más débil o más fuerte (dependiendo de las
premisas ariadidas). Supongamos que ariadimos la premisa de que:
Bárbara Shane es funcionaria de la Unión para las Libertades
Civiles en América (ACLU).
y ariadimos también la premisa (verdadera) de que:
La mayoría de los funcionarios de la ACLU no son conservadores.
Ahora, la conclusión (Bárbara Shane es conservadora) no parece ya
probable; el argumento inductivo original ha sido debilitado por la presen-
cia de esta información adicional acerca de Bárbara Shane. De hecho, si la
premisa final se generaliza:
Los funcionarios de la ACLU no son conservadores.
Se seguiría entonces deductivamente la proposición opuesta de la conclu-
sión original, esto es, válidamente, a partir de las premisas afirmadas.
Por otra parte, si alargamos el conjunto original de premisas ariadiendo
las siguientes premisas adicionales:
Bárbara Shane ha trabajado en el gabinete del Presidente Ronald
Reagan.
Bárbara Shane ha sido por mucho tiempo funcionaria de la Asocia-
ción Nacional de Fusileros.
entonces, la conclusión original se seguiría con una probabilidad mayor de
ser cierta a partir de este conjunto ampliado de premisas que del conjunto
original.
La fuerza de la afirmación acerca de la relación entre las premisasy la con-
clusión del argumento es el punto clave de la diferencia entre los argumen-
tos inductivos y los deductivos. Caracterizamos los dos tipos de argumentos
como sigue: en un argumento deductivo se afirma que la conclusión se sigue
de las premisas con necesidad absoluta e independientemente de cualquier
otro hecho que pueda suceder en el mundo y sin admitir grados; en contraste,
en un argumento inductivo se afirma que la conclusión se sigue de sus
premisas solamente de manera probable, esta probabilidad es cuestión de
grados y depende de otras cosas que pueden o no suceder.
Aunque la probabilidad es la esencia de la relación entre premisas y
conclusión en los argumentos inductivos, tales argumentos no siempre
V erdad y validez 75
reconocen explícitamente que sus conclusiones se siguen solamente con
algún grado de probabilidad. Por otra parte, la mera presencia de la pala-
bra "probabilidad" dentro de un argumento no es una indicación segura
de que el argumento es inductivo, porque hay algunos argumentos estric-
tamente deductivos que versan acerca de las probabilidades mismas. Los
argumentos de este tipo, en los cuales la probabilidad de cierta combina-
ción de eventos se deduce de las probabilidades de otros eventos, se
discuten en el capítulo 14.
1.7 V erdad y validez
La verdad y la falsedad se predican de proposiciones, nunca de argumen-
tos. Y los atributos de validez e invalidez pueden pertenecer solamente a
los argumentos deductivos, nunca a las proposiciones. Hay una conexión
entre la validez o invalidez de un argumento y la verdad o falsedad de sus
premisas y de su conclusión, pero la conexión no es en modo alguno
simple. De hecho, es tan compleja que toda la parte segunda de este libro
estará dedicada al problema de determinar la validez o invalidez de los
argumentos deductivos. Así, solamente se presentará en esta sección una
breve discusión preliminar de la validez.
Es importante que nos percatemos de que un argumento puede ser
válido aun cuando una o más de sus premisas no sean verdaderas. Este
punto fue indicado muy bien por Abraham Lincoln en uno de sus debates
con el juez Stephen Douglas, en 1858. Lincoln estaba atacando la decisión
de Dred Scott que obligaba a la devolución de los esclavos, que habían
escapado a los estados del Norte, a sus propietarios surerios:
¿Se sigue esto (es decir, de la decisión de Dred Scott) como un argumento
breve y silogístico incluso? A mi parecer se sigue y somete a la consideración
de todo aquel capaz de razonar, la cuestión de si hay alguna falla en el
argumento con la forma silogística que la enunció:
Nada en la Constitución o las leyes estatales puede anular un derecho
expresado clara y distintamente en la Constitución de los Estados Unidos.
El derecho a la propiedad de los esclavos está clara y distintamente
expresado en la Constitución de los Estados Unidos.
Por lo tanto, nada en la Constitución o en las leyes estatales puede anular
el derecho a la propiedad de los esclavos.
Me parece que no hay ningún error que pueda serialarse en este argumen-
to: suponiendo la verdad de las premisas, hasta donde tengo capacidad de
entenderlo, la conclusión se sigue inevitablemente. Sin embargo, hay en él un
error, a mi parecer, pero no está en el razonamiento sino en la falsedad de una
de las premisas. Creo que el derecho a poseer esclavos tio está clara y
distintamente expresado en la Constitución y el juez Douglas piensa que sí.
Creo también que la Suprema Corte y los defensores de la decisión (la decisión
de Dred Scott) pueden buscar en vano el lugar de la Constitución en el que se
76 1.11 t roducción
especifique el derecho a la propiedad de los esclavos de forma clara y distinta.
Por tanto, afirmo que de hecho una de sus premisas es falsa."
Los argumentos pueden mostrar diferentes combinaciones de verdad
y falsedad de premisas y conclusiones. Se presentan en seguida siete
diferentes ejemplos; su contenido es trivial e ideado, pero pondrán de
relieve las características particulares de cada ejemplo. Usando estos
ejemplos podremos formular principios esenciales sobre las relaciones
entre verdad y validez.
Algunos argumentos válidos contienen sólo proposiciones verdade-
ras, como por ejemplo:
Todas las ballenas son mamíferos.
1. Todos los mamíferos tienen pulmones.
Por lo tanto, todas las ballenas tienen pulmones.
Pero un argumento puede contener también solamente proposiciones
falsas y, sin embargo, puede ser un argumento válido, como sucede en el
siguiente ejemplo:
Todas las ararias tienen diez patas.
Todas las criaturas de diez patas tienen alas.
Todas las ararias tienen alas.
Este argumento es válido porque si sus premisas fuesen verdaderas, su
conclusión tendría que serlo también —aunque de hecho son falsas.
Además, un argumento puede tener premisas verdaderas y conclusión
verdadera y no obstante ser inválido, como sucede en el siguiente ejemplo:
Si yo tuviera todo el oro de Fort Knox sería rico.
No tengo todo el oro de Fort Knox.
Por lo tanto, no soy rico.
Las premisas podrían haber sido verdaderas y la conclusión falsa
como resulta claro cuando uno considera que si yo tuviera diez millones
de dólares, las premisas serían verdaderas pero la conclusión sería falsa.
Por supuesto, el argumento seguiría siendo inválido.
Este punto es ilustrado también por el siguiente argumento, que tiene
precisamente la misma forma del ejemplo III.
"Abraham Lincoln, en Roy R. Basler, comp., The Collected W ork of A brahanz Lincoln,
Rutgers University Press, New Brunswick, N.J., 1953, Vol. III, p. 231.
V erdad y validez 77
Si Rockefeller tuviera todo el oro de Fort Knox, entonces
Rockefeller sería rico.
Rockefeller no tiene todo el oro de Fort Knox.
Por lo tanto, Rockefeller no es rico.
Las premisas de este argumento son verdaderas y su conclusión es falsa.
Tal argumento no puede ser válido, porque es imposible que las premisas
de un argumento válido sean verdaderas mientras su conclusión es falsa.
Los argumentos con premisas falsas y conclusiones verdaderas pueden
ser válidos o inválidos. Aquí se muestra un ejemplo de un argumento
con premisas falsas y conclusión verdadera:
Todos los peces son mamíferos.
Todas las ballenas son peces.
Por lo tanto, todas las ballenas son mamíferos.
y aquí se muestra un ejemplo de un argumento inválido con premisas
falsas y conclusión verdadera:
Todos los mamíferos tienen alas.
Todas las ballenas tienen alas.
Por lo tanto, todas las ballenas son mamíferos.
Finalmente, hay argumentos inválidos cuyas premisas y conclusiones
son todas falsas, por ejemplo:
Todos los mamíferos tienen alas.
Todas las ballenas tienen alas.
Por lo tanto, todos los mamíferos son ballenas.
En la segunda parte del presente libro se presentarán métodos efecti-
vos para establecer la validez o invalidez de un argumento deductivo
—pero es claro a partir de estos siete ejemplos que hay argumentos váli-
dos con conclusiones falsas (ejemplo II), lo mismo que argumentos invá-
lidos con conclusiones verdaderas (ejemplos III y VI). Por tanto, es claro
que la verdad o falsedad de la conclusión de un argumento no determina
por sí misma la validez o invalidez del argumento. Y el hecho de que un
argumento sea válido no garantiza la verdad de su conclusión (ejemplo II).
Exponiendo estos siete ejemplos de argumentos deductivos en los dos
siguientes cuadros, podremos apreciar mejor la variedad. El primer cua-
dro, de argumentos inválidos, muestra que hay argumentos inválidos con
todas las combinaciones posibles de premisas y conclusiones verdaderas
y falsas.
78 Introducción
A rgumentos inválidos
Conclusión Conclusión
verdadera falsa
Premisas verdaderas Ejemplo III Ejemplo IV
Premisas falsas Ejemplo VI Ejemplo VII
El segundo cuadro, de los argumentos válidos, muestra que los argumen-
tos válidos tienen solamente tres de las combinaciones posibles de verdad
y falsedad de las premisas y de la conclusión:
A rgumentos válidos
Conclusión Conclusión
verdadera falsa
Premisas verdaderas Ejemplo I
Premisas falsas Ejemplo V Ejemplo II
El espacio en blanco del segundo cuadro muestra gráficamente un
punto de importancia fundamental: si un argumento es válido y su
conclusión es falsa, no todas sus premisas pueden ser verdaderas. Y
también: si un argumento es válido y sus premisas son verdaderas, con
toda certeza la conclusión debe ser también verdadera. Algunos argumen-
tos perfectamente válidos tienen conclusiones falsas, pero tal género de
argumentos debe al menos tener alguna premisa falsa.
Cuando un argumento es válido y todas sus premisas son verdaderas, le
llamamos bien fundado (o sólido). La conclusión de un argumento sólido
obviamente debe ser verdadera. Si un argumento deductivo no es sólido, lo
cual significa o bien que no es válido o que no todas sus premisas son
verdaderas, entonces no sirve para establecer la verdad de la conclusión.
Determinar la verdad o falsedad de las premisas es tarea de la ciencia
en general, puesto que las premisas pueden referirse a cualquier tema. El
lógico no está interesado en la verdad o falsedad de las proposiciones, sino
en las relaciones lógicas entre ellas, donde por "relaciones lógicas" entre
proposiciones entendemos aquellas que determinan la corrección o inco-
rrección de los argumentos en los que pueden aparecer. Determinar la
corrección o incorrección de los argumentos es una labor que corresponde
enteramente a la lógica. El lógico está interesado incluso en la corrección
de los argumentos cuyas premisas podrían ser falsas.
Puede plantearse una cuestión respecto al valor de este último punto.
Podría sugerirse que debemos confinarnos a argumentos que tienen
premisas verdaderas, e ignorar todos los demás. Pero de hecho estamos
interesados en ellos, y a menudo debemos basarnos en la corrección de
árgumentos de los cuales no sabemos si sus premisas son verdaderas o
V erdad y validez 79
falsas. Es fácil encontrar ejemplos de estas situaciones. Un científico
interesado en verificar teorías científicas deduciendo consecuencias que
pueden someterse a prueba no sabe de antemano qué teorías son verda-
deras. Si lo supiera, no requeriría de verificación alguna. En nues-
tros asuntos cotidianos, debemos frecuentemente elegir entre cursos de
acción alternativos. Donde éstos constituyen alternativas genuinas que
no se pueden adoptar a la vez, podemos tratar de razonar acerca de cuál
de ellas constituye la mejor opción. Generalmente, este razonamiento
supone imaginar las consecuencias de cada uno de los diferentes cursos de
acción entre los que debemos elegir. Uno podría argüir de este modo:
supongamos que elegimos la primera alternativa, entonces tal y tal puede
suceder. Por otra parte, supongamos que elegimos la segunda alterna-
tiva, entonces se seguirá tal y cual cosa. En general, nos inclinamos a elegir
entre cursos alternativos de acción sobre la base de qué conjunto de
consecuencias preferimos ver realizadas. En cada caso estamos interesa-
dos en razonar correctamente, a menos que nos engariemos a nosotros
mismos. Si estamos interesados solamente en los argumentos que tienen
premisas verdaderas, no sabremos cuál línea de argumentación conside-
rar hasta saber cuál de las premisas alternativas era verdadera. Y si
supiéramos cuáles premisas eran verdaderas, no estaríamos interesados
en absoluto en los argumentos, porque nuestro propósito al considerar los
argumentos era ayudarnos a decidir qué premisa alternativa hacer verda-
dera. Sería absurdo y contrario a nuestros propios intereses confinar
nuestra atención solamente a los argumentos con premisas verdaderas.
Hasta aquí hemos estado hablando tan sólo de proposiciones y de los
argumentos que las contienen como premisas y conclusión. Como se ha
explicado, éstas no son entidades linguísticas como las oraciones, son más
bien lo que las oraciones afirman o asertan. Si el proceso real de pensa-
miento o de razonamiento requiere o no del lenguaje es una pregunta
abierta. Puede ser que el pensamiento o el razonamiento requiera de sím-
bolos de algún tipo, palabras o imágenes, o que no sea así. Todos sentimos
cierta simpatía por el jovencito a quien se le dijo que pensara las cosas antes
de decirlas y respondió: "Pero, ¿cómo voy a saber lo que pienso sino has-
ta que lo oigo decir?" Quizás todo pensamiento requiere de palabras o
de algún otro tipo de símbolos, pero ésta no es una pregunta que nos
concierna aquí. Es obvio que la comunicación de cualquier proposición o
de cualquier argumento requiere de símbolos e involucra lenguaje. En el
resto de este libro, estaremos interesados en los argumentos enunciados,
cuyas proposiciones se formulan mediante el lenguaje.
Sin embargo, el uso del lenguaje complica nuestro problema. Cier-
tas características accidentales o engariosas de las formulaciones en
el lenguaje pueden hacer más difícil la labor de investigar las relaciones
lógicas entre las proposiciones. Es parte de la tarea del lógico, por tanto,
examinar el lenguaje mismo, primeramente desde el punto de vista de
80 Introducción
descubrir y describir los aspectos de él que tienden a obscurecer la
diferencia entre los argumentos correctos o incorrectos. Es por esta razón
que la primera parte de este libro está dedicada al lenguaje.
1.8 Solución de problemas
Muchas de las cosas que hacemos son cuestión de hábito. Cuando vamos
a trabajar o a la escuela, usualmente seguimos una ruta bien establecida,
con alrededores tan familiares que escasamente nos percatamos de ellos.
Pero si nuestro curso normal se ve interrumpido por algún obstáculo, una
excavación o una barricada, eso capta nuestra atención. Nuestro curso se
hace problemático. Debemos pensar en qué debemos hacer en seguida.
Reconocemos que tenemos un problema. Debemos considerar qué hacer
para resolverlo.
Se ha argumentado con bastante verosimilitud que todo problema, no
importa cuán abstracto sea, surge de algún tipo de conflicto entre una
creencia y una situación respecto a la cual la creencia parece inadecuada.
De esta colisión entre situaciones y creencias que no "encajan" es de don-
de surge la incomodidad de la duda. Y la duda estimula la indagación.
Como escribió Charles Sanders Peirce: "La irritación de la duda causa una
lucha para llegar a una situación de creencia. Llamaré investigación a esa
lucha..." 54
En la sección 1.1 hicimos hincapié en que las habilidades incluidas en
la "habilidad lógica" son útiles para resolver problemas. El tipo más
fructífero y fiable de investigación es la aplicación de la razón a la
resolución de problemas. Esto involucra todos los aspectos de lo que Peirce
llamó Investigación: examinar y reexaminar la situación problemática
desde cada punto de vista que se nos ocurra, ordenando toda la informa-
ción pertinente que esté disponible y buscar persistentemente como sea
posible un nuevo entendimiento de la situación o alguna nueva combina-
ción de creencias posibles que nos permita eliminar la incomodidad o
irritación de la duda.
Como lo dijo William James:
Cada individuo tiene un repertorio de ya viejas opiniones, pero se encuen-
tra con una nueva experiencia que lo pone en tensión. Alguien lo contradice
o, en un momento reflexivo, descubre que sus creencias se contradicen, o
escucha acerca de hechos con los cuales dichas creencias resultan incompati-
bles, o surgen nuevos deseos que ya no satisfacen. El resultado es una duda
interior que no había aparecido antes en su mente y de la cual busca escapar
54Charles Sanders Peirce, "The Fixation of Belief", 1877, reimpreso en Irving M. Copi y
James A. Gould, comps., Readings on Logic, 2a. ed., Macmillan Publishing Company,
Nueva York, 1972, p. 62.
2
Los usos del lenguaje
De hecho no es la menor de las tareas del lógico la de indicar las
trampas que tiende el lenguaje al pensador.
— GOTTLOB FREGE
...la trama y urdímbre de todo pensamiento y de toda
investigación son los símbolos; y la vida del pensamiento y de la
ciencia es la vida inIzerente a los símbolos; así, es equivocado
decír que un buen lenguaje es importante parn pensar bien, ya
que es la esencia mistna del buetz pensamiento.
— CHARLES SANDERS PEIRCE
El uso cuidadoso y correcto del lenguaje es una ayuda poderosa
para el pensamiento correcto, poner en palabras con precisión lo
que queremos decir requiere que nosotros mismos lo aclaremos
en nuestra mente.
— WILLIAM IAN BEARDMORE BEVERIDGE
2.1 Tres funciones básicas del lenguaje
El lenguaje es un instrumento tan sutil y complicado que, a menudo,
perdemos de vista la multiplicidad de sus usos. Pero hay un peligro real
en nuestra tendencia a simplificar demasiado.
Quienes adoptan una visión demasiado estrecha de los usos legítimos
del lenguaje encuentran que las palabras constantemente son "desperdi-
ciadas" —por ejemplo en formulismos sociales Así, la queja: "Siempre me
pregunta cómo estoy. ¡Qué hipócrita! ¡A él no le interesa en absoluto cómo
estoy!" Comentarios como ese reflejan una escasa comprensión de los
fines con los que se usa el lenguaje. Esto también se puede ver en la
deplorable conducta de aquellas personas fastidiosas que, cuando se les
pregunta cómo están, proceden de hecho a describir su estado de salud.
Pero las personas usualmente no conversan en las fiestas para instruirse
mutuamente. Por regla general, "¿Cómo estás?" es un saludo amistoso, no
la petición de un reporte médico.
93
94 Los usos del lenguaje
El filósofo George Berkeley serialaba hace tiempo en su Tratado sobre
los principios del conocimiento liumano que:
...la comunicación de ideas... no es el propósito fundamental y único del
lenguaje, como comúnmente se supone. Hay otros fines, como hacer surgir
alguna pasión, impulsar o detener la realización de una acción, poner la
mente en una disposición particular; a estos propósitos se subordina fre-
cuentemente el de la comunicación de ideas y en ocasiones está por completo
ausente, cuando tales fines se pueden obtener sin apelar a él, lo cual pienso
que no es infrecuente en el uso familiar del lenguaje.
Los filósofos más recientes se han explayado en la variedad de usos que
pueden darse al lenguaje. En sus Investigaciones filosóficas, Ludwig
Wittgenstein insistió correctamente en que hay "incontables tipos dife-
rentes de usos de lo que llamamos 'símbolos', 'palabras', 'oraciones' ". En-
tre los ejemplos que menciona están el de dar órdenes, describir la aparien-
cia de un objeto o dar sus medidas, describir un suceso, especular acerca
de un suceso, elaborar y poner a prueba hipótesis, presentar los resultados
de un experimento en tablas y diagramas, contar un chiste, hacer juegos de
palabras, resolver un problema de aritmética práctica, traducir de un
lenguaje a otro, preguntar, agradecer, maldecir, felicitar y rezar.
Algún orden ha de imponerse en esa vertiginosa variedad de usos del
lenguaje dividiéndolos en tres categorías generales: la informativa, la
expresiva y la directiva. Esta triple división es, de hecho, una simplifica-
cíón, quizás una sobresimplificación, pero muchos autores dedicados a la
lógica y al lenguaje la han encontrado muy útil.
El primero de estos usos del lenguaje es comunicar información. Ordina-
riamente, esto se logra mediante la formulación y afirmación (o negación)
de proposiciones. El lenguaje usado para afirmar o negar proposiciones, o
para presentar argumentos, se dice que sirve a la función informativa. Aquí
usamos la palabra "información" para incluir la desinformación o la mala
información; proposiciones falsas lo mismo que verdaderas, argumentos
correctos e incorrectos. El discurso informativo se usa para describir el mun-
do y para razonar acerca de él. No importa si los hechos que se alegan son
importantes o no, si son generales o particulares, en todo caso, el lenguaje
se usa para describirlos o reportarlos, esto es, se usa informativamente.
Del mismo modo que la ciencia nos proporciona los ejemplos más
claros de discurso informativo, así, la poesía lírica nos muestra los mejo-
res ejemplos del lenguaje que sirve a una función expresiva. Las si-
guientes líneas de Quevedo:
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida, que duele y no se siente,
es un soriado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Tres funciones básicas del lenguaje 95
desde luego no intentan informarnos de hechos o teorías concernientes al
mundo. Aquí, el poeta no está interesado en el conocimiento, sino en los
sentimientos y actitudes. El pasaje no ha sido escrito para describir
información, sino para expresar ciertas emociones que el poeta siente y
para evocar sentimientos similares en el lector. El lenguaje sirve a la
función expresiva siempre que se usa para expresar o inducir sentimien-
tos o emociones.
Aquí hemos estado usando el término "expresar" en una forma unpoco
más limitada de lo usual. Es perfectamente natural hablar de expresar un
sentimiento, una emoción o una actitud. Pero uno habla también, de
manera habitual, de expresar una opinión, una creencia o una convicción.
Para evitar confundir las funciones informativa y expresiva del lenguaje,
hablaremos más bien de enunciar o declarar una opinión o una creencia,
y reservaremos el término "expresar" en este capítulo, para referirnos a la
revelación o comunicación de sentimientos, emociones y actitudes.
No todo el lenguaje expresivo es poético. Expresamos pesar diciendo
"¡Qué barbaridad!" o "¡Lo siento!", y entusiasmo gritando "¡Ah!" o
"¡Chispas!" El amante expresa su delicada pasión murmurando "¡Queri-
da!", o algunas palabras íntimas de caririo. El poeta expresa emociones
intensas y concentradas en un soneto o en alguna otra forma poética. Un
sentimiento fervoroso de reverencia y admiración ante la vastedad y
misterio del universo se puede expresar recitando el Padre Nuestro o el
salmo treinta y tres de David. Todos estos usos del lenguaje no intentan
comunicar información, sino expresar emociones, sentimientos o actitu-
des. El discurso expresivo como tal no es verdadero ni falso. Aplicar sólo
los criterios de verdad o falsedad, corrección o incorrección al discurso
expresivo, como un poema lírico, es confundir las cosas y perder mucho de
su valor. Aquella persona que no disfruta al escuchar el soneto Primera
hojeada al Homero de Chapman, de Keats, cuando se entera de que fue
Balboa y no Cortés quien descubrió el Océano Pacífico no es buena lectora
de poesía. El propósito del poema no es enseriar historia. Por supuesto,
algunos poemas tienen un contenido informativo que puede constituir un
ingrediente importante en su efecto total. Algunos poemas, en palabras de
un gran poeta, pueden ser una "crítica de la vida". Pero tales poemas son
más que meramente expresivos, tal como usamos aquí el término. Tal
poesía se puede decir que tiene un "uso mixto" o que sirve a una función
múltiple. Esta noción se tratará posteriormente en la siguiente sección.
La expresión se puede analizar en dos componentes. Cuando uno
maldice en solitario, o escribe poemas que no quiere mostrar a nadie, o
reza en soledad, el lenguaje usado funciona para expresar los sentimientos
del hablante o del escritor, pero no intenta evocar una actitud similar en
cualquier otra persona. Por otra parte, cuando un orador trata de hacer
que otros compartan su entusiasmo, cuando un amante usa el lenguaje
poético para cortejar, cuando la muchedumbre arenga a su equipo
96 Los usos del lenguaje
favorito, el lenguaje utilizado no solamente expresa los sentimientos de
sus hablantes, sino que trata de evocar sentimientos similares en sus
oyentes. Entonces, el discurso expresivo se utiliza para expresar los
sentimientos del hablante, o para tratar de evocar ciertos sentimientos en
los oyentes. Por supuesto, pueden suceder ambas cosas a la vez.
El lenguaje obedece a la función directiva cuando intenta ocasionar (o
evitar) que se realicen ciertas acciones. Los ejemplos más claros son las
órdenes y las peticiones. Cuando un padre le dice a su hijo que se lave las
manos antes de comer, la intención no consiste en comunicar una infor-
mación o en expresar o evocar una emoción en particular. El lenguaje
intenta, en este caso, obtener resultados, ocasionar la acción del tipo
previsto. Cuando el asistente a una obra de teatro dice a la encargada de
la taquilla "Dos, por favor", el lenguaje se usa de nuevo en forma directiva
para producir una acción. La diferencia entre órdenes y peticiones puede
ser sutil, porque casi cualquier orden puede convertirse en una petición si
se usa el tono adecuado de voz o se ariade la expresión "por favor". Una
pregunta se puede clasificar también como un discurso directivo cuando,
como sucede ordinariamente, se pide respuesta a ella.
En su forma crudamente imperativa, el discurso directivo no es verda-
dero ni falso. Una orden como "Cierra la ventana" no puede ser verdadera
ni falsa en un sentido literal. Podemos estar en desacuerdo acerca de si se
debe obedecer o no una orden, pero nunca podremos discutir si una orden
es verdadera o falsa, porque esos términos simplemente no se aplican a
ella. Sin embargo, las órdenes y peticiones tienen otras características
—razonabilidad o corrección, irrazonabilidad o incorrección— que en
cierta forma son análogas a la verdad o falsedad del discurso informativo.
Vimos, en la sección 1.2, que se pueden dar razones para que se realice una
acción, y cuando la orden es acompariada de un enunciado de aquellas
razones, se tiene un argumento. Por ejemplo:
Maneje con precaución. Recuerde que los cementerios están Ilenos de
ciudadanos respetuosos de la ley que tenían el derecho de paso.'
Al considerar un discurso de este tipo como un argumento, reconoce-
mos la orden que contiene como una proposición en la cual se dice que sus
destinatarios deben o están obligados a realizar determinada acción. Al
explorar estos puntos, algunos escritores han desarrollado una "lógica de
las órdenes", pero su estudio va más allá de los alcances de este libro.2
l Ann Landers, "You Could Be Dead ffight", columna de agencia, agosto 26, 1988.
2 E1 lector interesado puede consultar a Nicholas Rescher, The Logic of Commands,
Routledge Kegan Paul, Ltd., Londres, 1966, como introducción a este tema.
El discurso que sirve a varias funciones a la vez 97
2.2 El discurso que sirve a varias
funciones a la vez
Los ejemplos de discurso informativo, expresivo y directivo presentados
en la sección anterior son especímenes químicamente puros, por así
decirlo. Esta triple división de los tipos de comunicación es esclarecedora
y valiosa, pero no se puede aplicar de manera mecánica, porque casi
cualquier comunicación ordinaria ejemplificará probablemente, en mayor
o menor medida, los tres usos del lenguaje. Así, un poema, que ante todo
puede corresponder al discurso expresivo, es posible que tenga una
moraleja y, así, en efecto dirigir al lector o al oyente hacia un determinado
comportamiento. Wordsworth escribió:
El mundo es demasiado para nosotros: tarde o temprano,
regalando y gastando, acabamos con nuestros poderes;
poco vemos en la naturaleza que sea nuestro.
Y, por supuesto,un poema puede contener también cierta dosis de infor-
mación.
Por otra parte, aunque un sermón pueda ser ante todo directivo, ya que
busca inducir ciertas acciones entre los miembros de una congregación
(sea para que abandonen su comportamiento perverso o para que den
dinero a la iglesia), puede expresar y evocar sentimientos, sirviendo así a
la función expresiva, y puede incluir también alguna información, tal
como glosas de los Evangelios. Y un tra tado científico, que en esencia es
informativo, puede expresar algo del propio entusiasmo del escritor, y
también, aunque sea en forma implícita, llevar al lector a verificar por su
parte la conclusión del autor. La mayoría de los usos ordinarios del
lenguaje son mixtos.
Cuando el lenguaje sirve a funciones mixtas o múltiples, el hablante
necesita escapar a las posibles confusiones. Fuera del contexto de las
relaciones formales y claras —padre e hijo, empleador y empleado-- uno
no puede emitir tan sólo una orden y sentarse a esperar que sea obedecida;
las órdenes torpes producen con frecuencia resentimiento o conflicto y
fracasan por sí mismas. Así, las órdenes deben ser en alguna medida
indirectas. Por regla general, para ocasionar la acción que deseamos, no
utilizamos en forma llana un imperativo, por lo común se necesita un
método más sutil para producir el resultado deseado.
Con frecuencia, las acciones tienen causas muy complejas. La motiva-
ción es más bien campo de estudio del psicólogo que del lógico, pero es de
conocimiento común que las acciones involucran en general lo que el actor
desea y lo que cree. Las personas que tienen hambre y desean comida no
pondrán lo que tienen frente a ellos en su boca a menos de que crean que
98 Los usos del lenguaje
es comida. Si no tienen duda de que es comida, no la probarán a menos de
que quieran comer algo.
Los deseos son un tipo especial de lo que hemos llamado actitudes o
sentimientos, y las creencias comúnmente están influenciadas por la
información recibida. Por lo tanto, en ocasiones tenemos éxito en propi-
ciar que otros Ileven a cabo determinadas acciones, evocándoles las
actitudes apropiadas y en ocasiones dándoles información que afecta sus
creencias pertinentes.
Supongamos que nuestro interés consiste en inducir a los oyentes a
colaborar con alguna organización filantrópica. Suponiendo que los oyen-
tes sean de actitud caritativa, uno puede estimularlos a la acción infor-
mándolos de las buenas obras que ha Ilevado a cabo esa organización, de
los buenos resultados que su contribución ayudará a lograr. Nuestro
lenguaje es directivo, su propósito es ocasionar la acción. Pero una orden
lisa y llana seguramente no logrará, en este caso, el mismo éxito que la
información sólida. Supongamos, por otra parte, que los oyentes ya están
de antemano persuadidos de que la organización en cuestión logra bue-
nos resultados. De nuevo, una simple petición para que colaboren estará
destinada a fracasar, pero uno puede tener éxito si propicia o canaliza lo
bastante bien sus sentimientos o emociones favorables. En este caso, uno
logra sus fines recurriendo al discurso expresivo, haciendo una "apela-
ción a la acción". Así, una vez más, nuestro lenguaje tiene en forma natural
usos mixtos y funciona bien por igual en el ámbito expresivo y directivo.
Supongamos, por último, que uno está buscando una donación de
personas que no tienen una actitud caritativa ni creen que la organización
filantrópica en cuestión sirva a un propósito benéfico. Entonces, uno debe
usar el lenguaje tanto expresivo como informativo, y el lenguaje usado,
que anima a la acción, servirá, al mismo tiempo, a las tres funciones, no
de manera accidental sino deliberada, y esencialmente como herramienta
necesaria para la comunicación exitosa.
Otro uso mixto importante e interesante se llama, con frecuencia,
ceremonial. En esta categoría se incluyen muchos tipos diferentes de
frases, que van desde las palabras triviales de agradecimiento hasta el
portentoso lenguaje de los documentos oficiales y los rítos venerables que
se realizan en los días santos en los lugares de culto. El discurso ceremo-
nial siempre se puede reconocer más como una mezcla de discurso
expresivo y directívo, que como un tipo independiente único. Por ejem-
plo, los agradecimientos ceremoniales en las reuniones sociales expre-
san y evocan la buena voluntad y la sociabilidad. Para algunos hablantes,
puede servir también al propósito directívo de provocar que los oyentes
actúen de determinadas formas, como patrocinar el negocio del hablante,
ofrecerle empleo o extenderle una invitación a comer. En el otro extremo,
el lenguaje impresionante de la ceremonia matrímonial intenta, a la vez,
resaltar la solemnidad de la ocasión (su función expresiva) y ocasionar que
El discurso que sirve a varias funciones a la vez 99
la novia y el novio comiencen a actuar en sus nuevos papeles de esposos
apreciando la seriedad que éstos revisten (su función directiva).
Con frecuencia, no se reconoce en forma explícita el lenguaje ceremo-
nial. Así, John Kenneth Galbraith en La sociedad opulenta escribe:
En alguna medida, la articulación de la sabiduría convencional es un rito
religioso. Es un acto de afirmación como leer en voz alta las Escrituras o ir
a la iglesia. El ejecutivo que escucha durante un almuerzo de negocios un
discurso acerca de las virtudes de la libre empresa, ya está convencido de
antemano, lo mismo que sus comparieros; todos ellos están seguros de sus
convicciones. De hecho, el ejecutivo puede estar tentado a no prestar la poca
atención que se requiere para escuchar el discurso. Pero, de hecho, participa
en el ritual. Se halla presente, presta atención y aplaude, con lo cual, puede
compartir el sentimiento de que el sistema económico es un poco más seguro.
Los eruditos que se reúnen en una asamblea, a menudo oyen cosas que ya se
habían dicho antes. No se trata de un rito prescindible, porque su propósito
no es comunicar conocimiento sino beatificar el aprendizaje mismo.
Hay aun otro uso del lenguaje, algo afín al ceremonial, que encaja de
modo menos preciso en nuestra triple división de las funciones del
lenguaje. Cuando a uno le pide un amigo que lo vea a determinada hora
y en cierto lugar, y uno responde "Muy bien, allá nos vemos", esas
palabras hacen más que informar de la propia actitud o predecir nuestros
actos; tienen la función de establecer la promesa misma. De parecida
manera, al fin de la ceremonia matrimonial, cuando el ministro religioso
o el juez dice "Los declaro marido y mujer", aunque sus palabras sólo
parecen describir lo que el hablante está haciendo, su emisión, en este
contexto, constituye el acto mismo que se está describiendo. Éstos son
ejemplos de usos realizativos del lenguaje. Una emisión realizativa es
aquella en la cual, cuando se hace en las circunstancias apropiadas, se
realiza el acto mismo que parece describir o informar. Parece existir una
clase de "verbos realizativos" —verbos que denotan una acción que se
realiza en forma característica, en circunstancias apropiadas, usando
el verbo en primera persona. Otros ejemplos son: te felicito por...;
me disculpo por...; sugiero que...; bautizo este barco...; acepto su ofre-
cimiento de...; etcétera. El funcionamiento de los verbos realizativos no es
una amalgama de las tres funciones principales que hemos distinguido
antes, pero se halla ligado de diversas formas a las circunstancias en las que
es emitido.3
'Las nociones de emisiones y verbos realizativos las introdujo por vez primera el finado
profesor John Austin de la Universidad de Oxford; véase su Cómo hacer cosas con palabras,
Oxford University Press, Londres, Oxford, 1962.
100 Los usos del lenguaje
2.3 Las formas del discurso
Muchas veces se define una oración como la unidad del lenguaje que
expresa un pensamiento completo. En los libros de texto de gramática
comúnmente se divide a las oraciones en cuatro categorías, pero estas
cuatro categorías gramaticales no coinciden con las de afirmaciones,
preguntas, órdenes y exclamaciones. Podemos estar tentados a identifi-
car la forma con la función y pensar que las oraciones declarativas y el
discurso informativo coinciden entre sí, del mismo modo que las oracio-
nes exclamativas serían útiles sólo para el discurso expresivo. 0 podemos
pensar que el discurso directivo consiste exclusivamente de oraciones
imperativas (o reconocer a las preguntas como peticiones de una respues-
ta) o interrogativas. Si fuesen posibles tales identificaciones simples,
mucho se simplificaría el problema de la comunicación porque enton-
ces seríamos capaces de conocer la función pretendida de un determina-
do pasaje simplemente por su forma, la cual podemos saber por inspección
directa. Pero quienes identifican la forma con la función no son lectores
sensibles, porque aquella identificación conduce a menudo a malentender
lo que se dice y a "equivocar el punto" de mucho de lo que se dice.
Es un error creer que todo lo que tiene la forma de una oración
declarativa es un discurso informativo que debe valorarse en caso de ser
verdadero y rechazarse si fuese falso. "Pasé un rato magnífico en la fiesta"
es una oración declarativa, pero su función no es informativa en absoluto,
sino más bien ceremonial o expresiva, expresando un sentimiento de
aprecio y amistad. Muchos poemas y plegarias están en forma de oracio-
nes declarativas, pese al hecho de que sus funciones no son informativas.
Considerarlas tan sólo como informativas y evaluarlas como verdaderas
o falsas, sería colocarnos fuera de la posibilidad de acceder a valiosas
experiencias estéticas y religiosas. Por su parte, muchas órdenes y reque-
rimientos se enuncian —tal vez en forma más amable — por medio de
oraciones declarativas. La oración declarativa "Me gustaría tomar un
poco de café", no será interpretada por el mesero simplemente como un
informe acerca de hechos psicológicos del hablante, sino como un reque-
rimiento de efectuar una acción muy precisa. Si fuésemos a juzgar siem-
pre la verdad o falsedad de oraciones declarativas como "Apreciaría que
me ayudara usted con esto" o "Espero que pueda reunirse usted conmigo
después de la clase en la biblioteca", y nos limitásemos a registrarlas como
información recibida, pronto nos quedaríamos sin amigos. Estos ejem-
plos bastan para mostrar que la forma declarativa no es una indicación
segura de la función informativa. Las oraciones declarativas se prestan
para formular cualquier clase de discurso.
Lo mismo sucede con las otras formas de oraciones. La oración
interrogativa "¿Se da usted cuenta de que vamos con retraso?" no es
Las formas del discurso 101
necesariamente una petición de información, sino más bien un reclamo
para apresurarse. La oración interrogativa "¿No es verdad que Rusia y
Alemania firmaron un pacto en 1939, que condujo a la Segunda Guerra
Mundial?" puede no ser una pregunta en absoluto, sino una forma obli-
cua de comunicar información o un intento de expresar y evocar un
sentimiento de hostilidad contra Rusia, que funciona informativamente
en primer lugar y expresivamente en segundo lugar. Hasta un imperativo
gramatical, como sucede al principio de los documentos oficiales con la
frase "Habitantes de... sabed..." puede no ser una orden, sino un discurso
informativo en el cual se afirma y un discurso expresivo por el que este
uso del lenguaje evoca los sentimientos apropiados de solemnidad. Pese
a su afinidad con lo expresivo, una oración exclamativa puede servir a una
función muy diferente. La exclamación "¡Dios mío, es tarde!", pue-
de funcionar, dependiendo del contexto, como una exhortación a apresu-
rarse. Y la exclamación "¡Qué bello paisaje!" emitida ante un cliente
potencial puede servir más bien a la función directiva que expresiva.
Gran parte del discurso intenta servir a dos o posiblemente a las tres
funciones del lenguaje al mismo tiempo. En tales casos, cada aspecto
o función de un pasaje dado está sujeto a sus propios criterios. Un pasaje
que tiene una función informativa puede tener ese aspecto evaluado co-
mo verdadero o falso. El mismo pasaje que sirve a una función directiva
puede tener el aspecto en cuestión valuado como propio o impropio, correcto
o equivocado. Y si hay también una función expresiva en el pasaje, ese
componente puede ser evaluado como sincero o no sincero, como valioso o
no. Para evaluar un determinado pasaje en forma apropiada, se requiere
conocimiento de la función o funciones del lenguaje a las que intenta servir.
La verdad y falsedad y las nociones relacionadas de corrección
e incorrección de argumentos son más importantes en el estudio de la
lógica que las otras que se han mencionado. Por tanto, como estudiantes
de lógica, debemos ser capaces de distinguir el discurso que funcio-
na informativamente del que no funciona así. Y debemos ser capaces
de discriminar la función informativa en un pasaje determinado de
otras funciones a las que puede servir ese mismo pasaje. La estructura
gramatical de un pasaje a menudo indica su función, pero no hay una co-
nexión necesaria entre la función y su forma gramatical. No hay una
relación estricta entre la función y su contenido — en el sentido de lo que
puede parecer afirmado por el pasaje. Esto se muestra claramente en un
ejemplo del libro de Bloomfield, en su capítulo sobre "significado":
Un niño malhumorado, a la hora de dormir, dice: Tengo hambre, y su
madre, que conoce sus caprichos, le responde metiéndolo en la cama. Éste
es un ejemplo de lenguaje desplazado.4
4Véase Leonard Bloomfield, La nguage, Henry Holt and Company, Inc., Nueva York, 1933.
102 Los usos del lertguaje
El discurso del nirio es directivo aun cuando no tiene éxito en lograr
la meta propuesta. Cuando nos referimos a la función de un pasaje,
generalmente queremos indicar la función que pretende cumplir. La cual,
por desgracia, no siempre es fácil de determinar.
Cuando se cita un pasaje aislado, frecuentemente es difícil preguntar
qué función del lenguaje corresponde de manera fundamental al pasaje.
La razón de esta dificultad es que el contexto es extremadamente útil para
determinar la respuesta a esa pregunta. Lo que por sí mismo es imperativo
o llanamente informativo, puede en su contexto real funcionar
expresivamente, como parte de un todo mayor cuyo efecto poético se
deriva de la ordenación de todas sus partes. Por ejemplo, en forma aislada:
Ven a la ventana.
es un imperativo que sirve a una función directiva, y
El mar está en calma esta noche.
es una oración declarativa que sirve a una función informativa. Pero
ambos forman parte del poema Dover Beach de Matthew Arnold, y en ese
contexto sirven a la función expresiva del poema.
También es importante distinguir entre la proposición que formula una
oración y algún hecho acerca del hablante para el cual la emisión de esa
oración constituye una evidencia. Cuando una persona dice "Está llovien-
do", la proposición afirmada versa sobre el clima, no sobre el hablante. Sin
embargo, el hecho de hacer la aseveración es evídencia de que el hablante
cree que está lloviendo, lo cual es un hecho acerca del hablante. También
puede suceder que las personas hagan enunciados que versan de manera
ostensible sobre sus creencias y que no tienen la finalidad de dar informa-
ción acerca de ellos mismos, sino son una forma de decir algo más. Decir
"Creo que el oro no debe ser usado como un patrón monetario" por regla
general no es un reporte psicológico o autobiográfico acerca de las creen-
cias del hablante, sino tan sólo una forma de aseverar o recomendar que el
oro no debería ser usado de esa manera. De parecida manera, cuando un
hablante emite una orden, es razonable inferir que quiere que se haga algo;
de hecho, bajo ciertas circunstancias, afirmar que uno tiene un deseo
específico es, en efecto, dar una orden o hacer una petición. Una exclama-
ción de alegría pone en evidencia que el hablante está alegre, aun cuando
no haga afirmación alguna acerca de ello. Pero afirmar, como un reporte
psicológico, que el hablante está alegre es afirmar una proposición, algo
muy diferente de exclamar algo alegremente.
En la sección 1.4, se discutió el problema de identificar argumentos. La
diferencia entre un argumento y una explicación se hizo notar, y se
enfatizó que su diferencia depende de las intenciones del hablante o
Las formas del discurso 103
escritor. Podemos observar ahora un poco más profundamente ese asun-
to. Consideremos la siguiente carta al editor, publicada en el periódico
The Honolulu A dvertiser el 6 de marzo de 1984, p. A-9:
Me opongo a la idea de rezar en las escuelas públicas. En primer lugar,
todos los padres tienen a mplias oportunidades de rezar en sus hogares, si lo
desean hacer. También, son libres de enviar a sus hijos a la escuela religiosa
de su elección.
Es cuestionable que pudiera elaborarse una plegaria aceptable para todos
los grupos religiosos de nuestra comunidad y, en cualquier caso, no es una
función propia del Estado elaborar plegarias para uso obligatorio de sus
ciudadanos.
Sería igualmente inapropiado Si las escuelas dominicales intentaran ense-
ñar la lectura, escritura y aritmética. Las escuelas públicas y las escuelas
religiosas fueron diseriadas con un propósito específico en mente y cada una
de ellas debería confinarse a su propia área.
Nuestra Constitución sabiamente ha declarado que no debe haber co-
nexión entre Iglesia y Estado. A fin de garantizar la libertad de cada persona,
dejemos las cosas así.
La carta comienza con el enunciado "Me opongo a la idea de rezar en las
escuelas públicas". Pero esto no es un simple reporte autobiográfico de
aquello que el escritor apoya o contra lo que se opone, como sería el caso
si hubiera sido entrevistado como una figura pública cuyos gustos y
antipatías son materia de interés popular, o como si su perfil psicológico
fuese un tema a investigar por un científico social. Si esto fuera así, el resto
de la carta se dedicaría a explicar la oposición del escritor a rezar en las
escuelas. En lugar de ello, el enunciado inicial es la forma del escritor de
decir que es una mala idea rezar en nuestras escuelas públicas. Podría
decirse lo mismo de los diversos juicios que siguen a la primera oración,
como "no es una función propia del Estado..."; "igualmente inapropiado
sería..."; "cada una de las escuelas debería confinarse a su propia área" y
la exhortación final "dejemos las cosas así". La carta no es una explicación
de la oposición del escritor a rezar en las escuelas. Es un argumento que
trata de persuadir a sus lectores de que rezar en las escuelas es algo
inconveniente. Su intención no es explicar sus propios sentimientos, sino
persuadir a otros para que los compartan.
Esto no implica acusar al escritor de cualquier tipo de engario o
subterfugio. Su lenguaje es por completo apropiado. La primera oración
de su carta es un método perfectamente legítimo para anunciar la conclu-
sión del extenso argumento que contiene su carta.
En los subsecuentes capítulos, desarrollaremos ciertas técnicas lógicas
que se pueden aplicar mecánicamente para probar la validez de un
argumento, pero no hay una técnica mecánica para reconocer la presencia
de un argumento. No hay un método mecánico para distinguir el lenguaje
104 Los usos del lenguaje
informativo y argumentativo del lenguaje que sirve a otras funciones. Esto
requiere de cuidado y demanda de una sensibilidad para la flexibilidad
del lenguaje y la multiplicidad de sus usos.
EJERCICIOS
I. ¿A qué funciones del lenguaje es más probable que pretenda servir
cada uno de los siguientes pasajes?
* 1. El honorable caballero me ha acusado del atroz crimen de ser joven,
como si fuera una falta a la decencia. No intentaré paliarlo o negarlo, pero
me conformo yo mismo con desear ser uno de esos locos que pretenden
ser jóvenes y no uno de aquellos que son ignorantes a pesar de sus arios.
— WILLIAM PITT, discurso en la Cámara de los Comunes
Los jueces no saben cómo rehabilitar criminales —porque nadie lo
sabe.
— ANDREW VON HIRSCH, Haciendo justicia: la elección del castigo
Cuando comienza la labranza, le siguen otras artes. Los granjeros,
por lo tanto, son los fundadores de la civilización humana.
— DANIEL WEBSTER, "Sobre la agricultura"
4. Lo único necesario para el triunfo del rnal es que los hombres
de buena voluntad no hagan nada.
— EDMUND BURKE, carta a William Smith
* 5. Ellos no tienen abogados, porque los consideran como un género de
personas cuya profesión consiste en confundir las cosas.
— SIR THOMAS MOORE, Utopía
El placer es un fin real y legítimo, pero si cualquiera dice que es la
única cosa en la que los hombres están interesados, incita a la vieja y
legítima réplica de que muchos de los placeres de que ahora disfrutamos
serían imposibles si los hombres no hubiesen deseado otras cosas. Si los
hombres han hallado placer en la caza de la zorra, es solamente porque
pudieron olvidar la caza del placer y dedicarse a la caza de la zorra.
— BRAND BLANSHARD, La naturaleza del pensanziento
Los malos trabajadores, que forman la mayoría de los operarios en
muchas ramas de la industria, son decididamente de la opinión de que los
malos trabajadores deben recibir los mismos salarios que los buenos.
— JOHN STUART MILL, Sobre la libertad
8. La guerra es la mayor plaga que puede afligir a la humanidad;
destruye la religión. Destruye los estados, destruye las familias. Cualquier
flagelo es preferible a ella.
— MARTÍN LUTERO, Table Talk
Las formas del discurso 105
9. Cada día, la historia humana se parece más a una carrera entre la
educación y la catástrofe.
- H. G. WELLS, Esquema de la historia
10. El hombre que insiste en ver con total claridad las cosas antes de
tomar una decisión nunca se decide.
- HENRI-FREDERIC AMIEL, Diarío de A miel.
El despecho es uno de los males que trae consigo el no estar armado.
- NICOLÁS MAQUIAVELO, El Príncipe
La paz eterna es un sueño y no siempre un suerio hermoso. La
guerra es parte del orden divino en el mundo. En ella, se desarrollan las
virtudes más nobles del hombre; el valor y la abnegación, el sentido del
deber y del sacrificio. Sin la guerra, el mundo caería en el pecado y en el
materialismo.
- HELMUTH VON MOLTKE
El lenguaje es la sangre del alma, serior, donde corren los pensa-
mientos y de donde crecen.
- OLIVER WENDELL HOLMES, The Professor at the Breakfast Table
Yo creo que la guerra produce actualmente más bien que mal.
- JOHN RUSKIN
15. Un poco de filosofía inclina al hombre al ateísmo; pero el estudio
profundo de la filosofía conduce ai hombre a la religión.
- FRANCIS BACON, Ensayos
No tendremos un mundo tranquilo hasta no haber echado fuera el
patriotismo.
- GEORGE BERNARD SHAW, O'Flaherty, V . C.
Si (él) realmente piensa que no hay distinción entre la virtud y el vicio,
por qué, serior, cuando deja nuestras casas cuenta nuestras cucharas.
- SAMUEL JOHNSON
El hombre observa con escrupuloso cuidado el carácter y pedigrí de
sus caballos, vacas y perros antes de cruzarlos, pero cuando se casa
raramente tiene el mismo cuidado.
- CHARLES DARWIN, El origen del hombre
La historia de Jonás en la panza de la ballena bordea lo maravilloso,
aunque una ballena es suficientemente grande para contener a un hombre,
pero se acercaría más a la idea de un milagro si hubiese sido Jonás quien
se hubiera tragado la ballena.
- THOMAS PAINE, La edad de la razón
20. La guerra tiene el profundo significado de que por medio de ella se
preserva la salud ética de las naciones y se enraizan sus fines. Y así como
106 Los usos del lenguaje
los vientos que agitan los océanos evitan los males de una eterna calma,
así la guerra protege a las personas de la corrupción que traería consigo
una paz perpetua.
— GEORG HEGEL, La filosofía del Derecho
Que todos los apetitos y pasiones particulares se dirigen a las cosas
externas, distintas del placer que ellas producen, se sigue de que no habría
placer si no hubiese una anterior concordancia entre el objeto y la pasión;
no podría haber goce ni delicia de una cosa más que de otra, de comer
comida más que de mascar una piedra, si no hubiese una afección o apetito
de una cosa más que de la otra.
— JOSEPH BUTLER, Sermón "Sobre el amor al prójimo"
"Ante ti se presenta una alternativa infeliz, Elizabeth. Desde este
día serás extraria para tus propios padres. Tu madre no te verá nuevamen-
te si no te casas con el serior Collins, y nunca te volveré a ver yo tampoco".
JANE AUSTEN, Orgullo y prejuicío
"De este hombre Pickwick diré poco; el tema presenta pocos atrac-
tivos y, caballeros, no soy yo, ni son ustedes, las personas que se deleiten
en la contemplación de la perversidad y de la villanía sistemática.
— CHARLES DICKENS, Los papeles del Club Pickwick
Tú alabas a los hombres que hacen fiestas en las ciudades y que
satisfacen sus deseos y a las personas que dicen que podrían engrandecer
la ciudad, no viendo que las condiciones precarias del Estado han de
atribuirse a estos viejos estadistas; porque ellos han llenado la ciudad
de muelles y puertos y murallas, sin dejar lugar para la justicia y la
temperancia.
— PLATÓN, Gorgias
25. La guerra civil es como el calor de la fiebre, pero la guerra extranjera
es como el calor del ejercicio que sirve para mantener el cuerpo en forma.
— FRANCIS BACON, Ensayos
II. En cada uno de los siguientes pasajes, indique qué proposiciones
intentan afirmar algo, cuáles pretenden ocasionar acciones implícitamente
y cuáles proporcionan evidencia acerca del hablante.
No aceptaré ser nominado y no serviré si soy electo.
— WILLIAM TECUMSEH SHERMAN, mensaje a
la Convención Nacional Republicana, 1884
En su sabiduría, el gobierno considera que el hielo es un tipo de
comestible. Esto significa que la Antártida es uno de los mayores produc-
tores de alimentos del mundo.
— GEORGE P. WILL, "Government, Economy Linked"
Las formas del discurso 107
Propiamente la crítica es una suerte de adivinación: una vara mágica
para hallar el tesoro enterrado, no una rama de abedul para castigar a los
culpables.
— ARTHUR SYMONS, Introducción al estudio de Browning
Sin música, la Tierra es como una casa vacía, sin habitantes. Por lo
tanto, la historia de Grecia y de los tiempos bíblicos, no la historia de todas
las naciones, comienza con la música.
— LUDWIG TIECK, citado en Paul Henry Lang,
La música en la civilización occidental
* 5. La investigación es fundamentalmente un estado mental que
involucra el examen continuo de doctrinas y de axiomas sobre los cuales
han de basarse el pensamiento y la acción. Es, por lo tanto, crítica de las
prácticas existentes.
— THEOBALD SMITH, A merican Journal
of Medical Science, Vol. 178, 1929
He tratado seriamente de no reírme de los actos humanos, ni
lamentarlos ni detestarlos, sino de comprenderlos.
— BARUCH SPINOZA, Tratado teológico-político
¿Qué utilidad tiene la libertad política para aquellos que carecen de
pan? Sólo reviste valor para los teóricos ambiciosos y los políticos.
— JEAN PAUL MARAT
Mientras exista una clase baja, perteneceré a ella, mientras haya un
elemento criminal, estaré con él; mientras exista un alma encadenada no
seré libre.
— EUGENE DEBS
Si hubiera una nación de hombres buenos, sería gobernada demo-
cráticamente, pero un gobierno tan perfecto no sería apropiado para los
hombres.
— JEAN JACQUES ROUSSEAU, El contrato social
* 10. Hay tres clases de ciudadanos. La primera es la de los ricos que son
indolentes y siempre ambicionan más de lo que tienen. La segunda es la de
los pobres que no tienen nada, están llenos de envidia y son fácilmente
manejables por los demagogos. Entre los dos extremos están aquellos que
hacen el Estado seguro y que sostienen las leyes.
— EURÍPIDES, Las suplicantes
11. Estoy convencido de que la turbulencia, lo mismo que cualquier
otro mal de esa edad malvada, no pertenece a las clases bajas sino a las
medias, aquellas clases medias a las que, en nuestra locura, alardeamos
pertenecer.
— LORD ROBERT CECIL, Diario de A ustralia
TERCERA PARTE
Inducción
11
Analogía e
inferencia probable
Porque cuando consideramos que una cosa es probablemente
verdadera y suponemos que un suceso ha pasado o puede ocurrir,
es a partir del hecho de que la mente observa en ello una
semejanza con algún otro acontecimiento que hemos observado
que ha ocurrido.
JOSEPH BUTLER
En realidad todos los argumentos que derivan de la experiencia se
fundan en la similitud que encontramos entre los objetos de la
naturaleza y por los cuales nos sentimos inclinados a esperar
efectos similares a los que hemos encontrado que se siguen de
esos objetos.
- DAVID HUME
Aunque frecuentemente la analogía es engañosa, es lo menos
engañoso que tenemos.
SAMUEL BUTLER
Las analogías no prueban nada, esto es cierto, pero pueden hacer
que uno vea las cosas con más familiaridad.
SIGMUND FREUD
11.1 Argumento por analogía
Los capítulos anteriores han tratado de los argumentos deductivos, los
cuales son válidos si sus premisas establecen sus conclusiones
demostrativamente, e inválidos si no es así. Sin embargo, no todos los
argumentos son deductivos. Muchos argumentos no pretenden demos-
trar la verdad de sus conclusiones como consecuencias necesarias de sus
premisas, sino que sólo pretenden apoyarlas como probables o como
probablemente verdaderas. Los argumentos de esta segunda clase son
443
444 A nalogía e inferencia probable
generalmente llamados inductivos y son radicalmente diferentes de los
deductivos. De estos argumentos no deductivos, o inductivos, quizás el
tipo que se usa más comúnmente es el argumento por analogía. Los
siguientes son dos ejemplos de argumentos analógicos:
La primera revolución industrial, la revolución de los "sombríos talleres
satánicos" fue la devaluación del brazo humano debida a la competencia con
la maquinaria. No hay salario con el que pueda vivir un obrero de pico y pala
de Estados Unidos que sea lo bastante bajo como para competir con el trabajo
de una excavadora, Asimismo, la moderna revolución industrial
(computadoras electrónicas de alta velocidad, las llamadas "máquinas pen-
santes") tarde o temprano devaluará el cerebro humano, al menos en sus
decisiones más simples y rutinarias. Claro está que, así como el carpintero
experto, el mecánico calificado y la modista hábil han sobrevivido en cierta
medida a la primera revolución industrial, del mismo modo el científico y el
administrador hábiles pueden sobrevivir a la segunda.'
Podemos observar un gran parecido entre la Tierra que habitamos y los
otros planetas, Saturno, Júpiter, Marte, Venus y Mercurio. Todos ellos giran
alrededor del Sol, lo mismo que la Tierra, aunque a diferentes distancias y con
distintos periodos. Todos toman su luz del Sol, al igual que la Tierra. Se sabe
que varios de ellos giran alrededor de sus ejes como hace la Tierra, y debido
a esto se debe presentar una sucesión similar de día y noche. Algunos de ellos
tienen lunas, las cuales les dan luz en ausencia del Sol, como lo hace nuestra
Luna para nosotros. En sus movimientos, todos ellos están sujetos a la misma
ley de gravitación que la Tierra. A partir de esta similitud no es irrazonable
pensar que esos planetas pueden, como la Tierra, estar habitados por diversas
órdenes de criaturas vivientes. Hay cierta probabilidad en esta conclusión
obtenida por analogía.'
La mayoría de nuestras inferencias cotidianas proceden por analogía.
Así, infiero que mi nuevo par de zapatos durarán mucho sobre la base de
que así ha sido con los demás pares que he comprado en la misma tienda.
Si un nuevo libro de cierto autor llama mi atención infiero que disfrutaré
su lectura sobre la base de que he leído y disfrutado otros libros del mismo
autor. La analogía es la base de la mayoría de nuestros razonamientos
ordinarios que van de la experiencia pasada a lo que sucederá en el futuro.
Por supuesto, no se trata de un argumento explícitamente formulado, pero
presumiblemente hay algo muy similar a la inferencia analógica en la
conducta del niño que se ha quemado y en adelante evita tocar el fuego.
Ninguno de estos argumentos es concluyentemente válido. Ninguna
de sus conclusiones se sigue con "necesidad lógica" de sus premisas. Es
lógicamente posible que lo que ha sucedido a trabajadores manuales
'Ni, Wiener, Cybernetics, John Wiley & Sons, Inc., The Technology Press, Nueva York, y
Hermann et Cie, 1948.
2Thomas Reid, Essays on tue Intellectual Powers of Man, Essay 1, Capítulo 4.
A rgumento por analogía 445
calificados no les suceda a los trabajadores intelectuales calificados, que la
Tierra sea el único planeta habitado, que mis nuevos zapatos no me duren
y que el último libro de mi autor favorito sea intolerablemente aburrido.
Hasta es lógicamente posible que un fuego queme y otro no. Ningún
argumento por analogía pretende ser matemáticamente cierto. Los argu-
mentos analógicos no se clasifican como válidos o inválidos; que son
probables es lo único que se puede afirmar de ellos.
Además de su uso frecuente en argumentos, las analogías muchas
veces se usan en forma no argumentativa y no se deben confundir estos
usos diferentes. Desde tiempos remotos, los escritores han utilizado la
analogía para proporcionar descripciones vívidas. Los usos literarios de la
analogía en la metáfora y el símil son sumamente útiles para el escritor que
trata de crear unas imágenes vívidas en la mente del lector. Por ejemplo,
... los libros (de historia) no describen los cambios ni muestran la relación
entre un tipo de suceso y otro. Los textos del siglo diecinueve son enciclope-
dias más que libros de historia. Sus vastos índices contienen referencias a
cualquier cosa bajo el sol, pero no hay conexión entre una cosa y otra. Los
sucesos se presentan aislados bajo encabezados en negrillas, como islas en
algún archipiélago donde no se hubieran inventado aún las canoas.'
La analogía también se usa en la explicación, donde algo no familiar se
hace inteligible por medio de una comparación con alguna otra cosa,
presumiblemente más familiar, con la cual tiene ciertas similitudes. Por
ejemplo,
La ciencia se construye con hechos, como una casa con ladrillos. Pero una
colección de hechos no es más una ciencia de lo que una pila de ladrillos es una
casa.'
El uso de analogías en la descripción y la explicación no es igual que su
uso en la argumentación, aunque en algunos casos puede no resultar fácil
decidir cuál uso se pretende hacer.
Sea que la analogía se use argumentativamente o de otra forma, no
es difícil de definir. Hacer una analogía entre dos o más entidades es
indicar uno o más aspectos en los que son similares. Esto explica lo que es
una analogía, pero queda aún el problema de caracterizar un argumento
por analogía. Podemos abordar este problema examinando un argumento
analógico particular y analizando su estructura. Tomemos el ejemplo más
simple de los citados hasta ahora, el argumento de que mi nuevo par de
zapatos durará mucho dado que duraron mucho mis zapatos viejos
comprados en la misma tienda. Las dos cosas que se dice son similares son
'Frances Fitzgerald, "Onward and Upward with the Arts (History Textbooks)", The New
Y orker, febrero 26, 1979, pp. 70-71.
'tules Henri Poincaré, Science ami Hypothesis.
446 A nalogía e inferencia probable
los dos pares de zapatos. Hay tres puntos involucrados en la analogía: los
aspectos en los cuales se dice que las dos cosas se asemejan son, en primer
lugar, en que son zapatos; en segundo lugar, en que se han comprado en
la misma tienda; y, en tercer lugar, en su resistencia. Sin embargo, los tres
puntos de semejanza no desempeñan el mismo papel en el argumento. Los
dos primeros aparecen en las premisas, el tercero aparece tanto en las
premisas como en la conclusión. En términos generales, el argumento
dado se puede describir diciendo que contiene premisas que afirman,
primero, que dos cosas son similares en dos aspectos y, segundo, que una
de esas cosas tiene una característica adicional, de lo cual se extrae la
conclusión de que la segunda cosa tiene también esa otra característica.
Por supuesto, no todo argumento analógico necesita tratar exactamen-
te de dos cosas o exactamente de tres características distintas. Así, el
argumento citado de Reid establece una analogía entre seis cosas (los
planetas entonces conocidos) en unos ocho respectos diferentes. Aparte de
estas diferencias numéricas, sin embargo, todos los argumentos analógicos
tienen la misma estructura general o patrón. Toda inferencia analógica
parte de la similitud entre dos o más cosas en uno o más respectos, para
concluir la similitud de esas cosas en algún otro respecto. De forma
esquemática, donde a, b, c y d son entidades cualesquiera y P, Q y R son
atributos, o "respectos" cualesquiera, un argumento analógico se puede
representar de la siguiente forma:
a, b, c, d tienen los atributos P y Q.
a, b, c tienen el atributo R.
Por lo tanto, d probablemente tiene el atributo R.
Al identificar y especialmente al evaluar argumentos analógicos, pue-
de ser útil expresarlos en esta forma.
EJERCICIOS
Todos los pasajes siguientes contienen analogías. Distinga aquellos que
contienen argumentos analógicos de los que contienen usos no
argumentativos de la analogía.
* 1. Un hombre no debe presumir que es más sabio que una mujer, si debe
su ventaja en este terreno a una mejor educación, del mismo modo que no
debe presumir de valiente quien golpea a un hombre que tiene las manos
atadas.
— MARY ASTELL, Un ensayo en defensa del sexo femenino (1721),
citado en Germaine Greer, The Female E Ilnuch
2. El cerebro secreta pensamientos del mismo modo que el estómago
secreta jugos gástricos, el hígado bilis y los riñones orina.
— KARL VOGT, Kóhlerglaube und W issenschaft
A rgumento por analogía 447
El matrimonio se halla en el mismo estado que la Iglesia: se han
convertido en instituciones funcionalmente muertas, mientras sus predi-
cadores se ocupan en anunciar un resurgimiento, recordando ansiosa-
mente a los conversos el día del juicio final. Y así como Dios ha sido
declarado muerto con frecuencia pero tiene una forma secreta de resucitar,
así todo el mundo despotrica contra el matrimonio, pero todos acaban
casados.
- SHULAMITH FIRESTONE, La dialéctica del sexo:
Por la revolución feminista
Actualmente... la preeminencia de la interpretación es totalmente
reaccionaria y sofocante. Al igual que el humo de los automóviles y de la
industria pesada que contamina la atmósfera urbana, la abundancia de
interpretaciones del arte envenena la sensibilidad de las personas. En una
cultura cuyo dilema ya clásico es la hipertrofia del intelelecto a expensas
de la energía y la capacidad sensual, la intepretación es la venganza del
intelecto sobre el arte.
- SUSAN SONTAG, Contra la intepretación
* 5.... Me sorprende que la explotación de las mujeres sea tan fácilmente
aceptada. Cuando uno piensa en las antiguas democracias, profundamen-
te inspiradas en el ideal de igualdad, es difícil entender cómo fue posible
que consideraran la condición de los esclavos como algo natural: cualquie-
ra podría suponer que la contradicción sería evidentemente obvia para
ellos. Quizás un día la posteridad se preguntará con el mismo asombro
cómo las democracias burguesas o populares de hoy en día pudieron
sostener una desigualdad básica entre los dos sexos sin el menor remordi-
miento de conciencia.
- SIMONE DE BEAUVOIR, A ll Said and Done
El famoso biólogo y químico Justus von Liebig rechazó la teoría de los
gérmenes encogiéndose de hombros, considerando el punto de vista de
Pasteur de que los microbios podían ocasionar la fermentación como una
idea tan ridícula e ingenua como la opinión de un niño "que explicara la
rapidez de la corriente del Rin atribuyéndola al movimiento violento de
muchas ruedas de molino en Maintz".
- RENÉ DUBOS, Pasteur y la ciencia moderna
El pensamiento es una operación experimental con pequeñas canti-
dades de energía, exactamente igual que un general mueve figuras en
miniatura sobre un mapa antes de enviar sus tropas al combate.
- SIGMUND FREUD, Nuevas conferencias
introductorias al psicoanálisis
8. Como sucede al buscar una mina de oro, un científico puede cavar
con empeño, coraje e inteligencia a unos cuantos metros de una rica veta,
448 A nalogía e inferencia probable
pero siempre infructuosamente. En consecuencia, en la investigación
científica la recompensa del trabajo, la perseverancia, la imaginación y la
inteligencia siempre son altamente inciertas.
LAWRENCE S. KUBIE, "Algunos problemas no resueltos
de la carrera científica", A merican Scientist, Vol. 42, 1954
9. Los métodos y funciones del descubrimiento y de la prueba en la
investigación son tan diferentes como diferentes son los de un detective y
de un juez en un tribunal. Mientras que al desempeñar el papel de detective
el investigador sigue claves, al capturar su hecho probatorio se convierte
en juez y examina el caso por medio de la evidencia dispuesta lógicamente.
Ambas funciones son igualmente esenciales pero diferentes.
W. I. B. BEVERIDGE, El arte de la investigación científica
* 10. Hemos dicho que las personas normales tienen poca motivación
para dedicar un esfuerzo especial al estudio de sí mismas. Lo mismo es
cierto de la aritmética. Si la presión de los padres y de la escuela no
proporcionara una motivación, habría un aprendizaje escaso de las mate-
máticas. Por analogía, parece posible que pueda motivarse y prepararse a
los niños para usar sus habilidades mentales con el fin de resolver
problemas emocionales. En la actualidad, no reciben casi ninguna prepa-
ración para el desarrollo de esta importante capacidad.
— JOHN DOLLARD y NEAL E. MILLER,
Personalidad y psicoterapia'
Quizás el descubrimiento más sorprendente realizado en astrono-
mía en el presente siglo es que el universo está poblado por miles de
millones de galaxias y que éstas se alejan sistemáticamente unas de otras,
al igual que las pasas en un budín que se expande.
— MARTIN J. REES y JOSEPH SILK, "El origen de las galaxias",
Scientific A merican, Vol. 221, Núm. 2, agosto de 1969
Supongamos que alguien me dice que le han extraído una muela sin
anestesia y que yo le expreso mis condolencias, y que entonces alguien
pregunta : "¿Cómo sabe usted que le dolió?" Yo podría responder razona-
blemente: "Pues bien, yo sé que eso a mí me dolería. He ido al dentista y
sé cuán doloroso es que le curen a uno una muela sin anestesia, ya no
digamos si se trata de sacarla. Y él tiene el mismo tipo de sistema nervioso
que yo; de ello infiero que en esas condiciones sintió un intolerable dolor,
como lo habría sentido yo mismo".
— ALFRED J. AYER, "El conocimiento de otras mentes",
Theoria, Vol. 19, 1953
'Tomado de John Dollard y Neal E. Miller, Personaltty and Psychotherapy, McGraw-Hill
Book Company, Nueva York, copyright 1950.
A rgumento por analogía 449
Las feministas han decidido examinar la institución del matrimo-
nio según la establece la ley para indagar si es o no favorable a la mujer.
Cada vez nos resulta más claro que la institución del matrimonio "prote-
ge" a las mujeres del mismo modo que la institución de la esclavitud decía
"proteger" a los negros, es decir, la palabra "protección" es en este caso
solamente un eufemismo para la opresión.
- SHEILA CRONAN, "Matrimonio", en Anne Koedt, Ellen Levine
y Anita Reyone, comps., Radical Feminism,
The New York Times Book Co., Nueva York,1973.
Wittgenstein solía comparar el pensamiento con la natación: así
como en ésta nuestros cuerpos tienen una tendencia natural a flotar sobre
la superficie, de modo que se necesita un gran esfuerzo físico para
sumergirse hasta el fondo, del mismo modo en el pensar se necesita un
gran esfuerzo mental para alejarnos de lo superficial y sumergirnos en la
profundidad de un problema filosófico.
- GEORGE PITCHER, La filosofía de W ittgenstein
Uno de los placeres de la ciencia es ver cómo dos piezas distantes y
aparentemente inconexas de información súbitamente se conjuntan. En un
instante nuestro conocimiento se duplica ose triplica. Es como trabajar en dos
secciones grandes pero separadas de un rompecabezas y, casi sin darnos
cuenta, llegar al momento en que las dos se funden en una sola.
- JOHN TYLER BONNER, "Las hormonas en las amibas sociales
y en los mamíferos", Scientific A merican, Vol. 221,
Núm. 5, noviembre de 1969
Antes de entrar en el tema principal de esta obra, que es nuestro
planeta, hagamos un breve examen de los otros miembros del sistema
solar comparando sus propiedades físicas con las de la Tierra. Esta
"planetología comparativa" nos ayudará a entender las características de
nuestro planeta, de igual forma que la anatomía comparada brinda a los
biólogos una mejor comprensión del organismo humano al compararlo
con el de los mosquitos y los elefantes.
- GEORGE GAMOW, Biografía de la Tierra
17. Es importante comprender claramente, llegados a este punto, qué
es la definición y qué puede esperarse de ella. Con frecuencia se piensa que
tiene un poder creador, pero en realidad todo lo que hace es destacar algo
poniéndole de relieve así como dotándolo de un nombre. Al igual que un
geógrafo no crea un océano cuando traza límites y afirma: "A la parte
oceánica limitada por estas líneas la voy a llamar Mar Rojo", el matemático
tampoco puede realmente crear nada por medio de sus definiciones.
- GOTTLOB FREGE, Las leyes básicas de la aritmética
450 A nalogía e inferencia probable
Los niños en la escuela son como los niños en el consultorio del
médico. Éste puede decirles maravillas acerca del bien que les hará tomar
las medicinas que les receta, pero todo lo que a ellos les preocupa es si les
dolerá o si les sabrá mal. Si se dejara en sus manos la decisión, no la
tomarían.
Asimismo, el valiente y resuelto grupo de viajeros al que yo, según
creía, estaba conduciendo hacia un anhelado destino, resultó ser, en cam-
bio, más parecido a una pandilla de convictos encadenados, obligados,
bajo amenaza de castigo, a avanzar por un penoso camino que conducía
nadie sabía dónde y del cual ellos apenas podían ver unos pocos pasos más
adelante. Así se sienten los niños en la escuela: es un lugar a donde los
obligan a ir, donde les dicen que hagan determinadas cosas y donde tratan
de hacerles la vida desagradable si no las hacen o si las hacen mal.
- JOHN HOLT, Cómo fracasan los niños
Mirad el mundo a vuestro alrededor, contemplad su totalidad y
cada parte de él; encontraréis que no es sino una gran máquina subdividi-
da en un número infinito de máquinas menores, que a su vez tienen otras
subdivisiones, hasta un grado que se halla más allá de todo lo que los
sentidos y facultades humanas pueden ver y explicar. Todas estas diversas
máquinas y hasta sus partes más diminutas encajan unas con otras con una
exactitud que llena de admiración a todos los hombres que las han con-
templado. La curiosa adaptación de los medios a fines, en toda la natura-
leza, se parece exactamente, aunque los excede, a los productos del ingenio
humano, del proyecto del pensamiento, la sabiduría y la inteligencia del
hombre. Por lo tanto, puesto que los efectos se parecen, nos vemos
conducidos a inferir, por todas las reglas de la analogía, que las causas se
parecen también y que el Autor de la Naturaleza es de alguna manera
similar al espíritu del hombre; aunque poseedor de facultades mucho
mayores, en proporción a la magnitud de la labor que ha realizado. Por este
razonamiento a posteriori y sólo por este razonamiento, probamos al
mismo tiempo la existencia de una deidad y su semejanza con la mente y
la inteligencia humanas.
DAVID HUME, Diálogos acerca de la religión natural
20. El negocio de los semiconductores siempre se ha parecido a un viaje
en la montaña rusa. Los fabricantes de chips disfrutan un par de años de
un gran incremento en las ventas, y a continuación sufren una drástica
reducción cuando la oferta de sus productos rebasa momentáneamente la
demanda.
— "High Technology", Business W eek, enero 14 de 1985, p. 102
11.2 Evaluación de los argumentos analógicos
Aunque ningún argumento por analogía es deductivamente válido, en el
sentido de que su conclusión se siga de sus premisas con necesidad lógica,
Evaluación de los argumentos analógicos 451
algunos son más sólidos que otros. Los argumentos analógicos se pueden
evaluar con base en si establecen sus conclusiones como más o menos
probables. En esta sección estudiaremos algunos de los criterios que se
pueden aplicar a los argumentos de este tipo.
El primer criterio importante para la evaluación de un argumento
analógico es el número de entidades entre las que se establece la analogía.
Este principio está profundamente arraigado en el sentido común. Si
alguien nos recomienda que no enviemos nuestras camisas a determinada
tintorería aduciendo que una vez envió él las suyas con resultados desas-
trosos, le podríamos advertir que no saque conclusiones apresuradas y le
diríamos que seguramente merecen otra oportunidad. Sin embargo, si
hago la misma recomendación sobre la base de mi experiencia en cuatro
ocasiones distintas en las que me han arruinado la ropa en esa tintorería y
añado que lo mismo les ha sucedido a Sánchez y a Pereda, amigos
comunes, estas premisas sirven para establecer la misma conclusión con
una probabilidad mucho mayor que en el caso del primer argumento en el
cual se citaba sólo un ejemplo. Empero, no debe pensarse que hay una
relación numérica simple entre el número de ejemplos y la probabilidad de
la conclusión. Si solamente he conocido un perro chihuahueño y tenía mal
carácter, esto da una cierta probabilidad a la conclusión de que el próximo
chihuahueño que conozca también tendrá mal carácter. Pero si he conoci-
do diez perros chihuahueños y todos ellos tenían mal carácter, esto le
otorga una probabilidad mucho mayor a la conclusión mencionada. Si
bien no significa de ninguna manera que el segundo argumento incremente
la probabilidad de la conclusión exactamente diez veces.
Un segundo criterio para evaluar los argumentos analógicos es el
número de aspectos en los cuales las cosas involucradas se dice que son
análogas. Tomemos otra vez el ejemplo de los zapatos. Ciertamente, el
hecho de que un par de zapatos nuevo ha sido comprado en la misma
tienda que el par viejo, que resultó ser muy resistente, es una premisa de
la que se sigue que probablemente el nuevo par será también resistente.
Pero la misma conclusión se sigue con mayor probabilidad si la premisa
afirma no solamente que los zapatos fueron comprados en la misma
tienda, sino que son de la misma marca, que eran los más caros del
aparador, que tienen el mismo estilo y que pienso utilizarlos en las mismas
circunstancias y para las mismas actividades. Una vez más, no se debe
pensar que hay una relación numérica simple entre el número de aspectos
de semejanza señalados en las premisas y la probabilidad de la conclusión.
(3) Un tercer criterio por el que se pueden juzgar los argumentos
analógicos es la fuerza de sus conclusiones con respecto a sus premisas. Si
Jones tiene un carro nuevo y le da un rendimiento de diez kilómetros por
452 A nalogía e inferencia probable
litro, Smith puede inferir con cierta probabilidad que su carro nuevo, de la
misma marca y modelo que el de Jones, le dará un rendimiento igualmente
bueno. En este caso, Smith puede construir argumentos distintos, con las
mismas premisas pero diferentes conclusiones. Puede concluir, con bas-
tante probabilidad, que su carro le dará unos ocho kilómetros por litro de
gasolina o que, lo cual es menos probable, rendirá mucho más de diez
kilómetros por litro. Sin embargo, su argumento será mucho más débil aun
si concluye que su automóvil rendirá exactamente diez kilómetros por
litro.
Un cuarto criterio que se usa en la evaluación de argumentos
analógicos tiene que ver con el n úmero de aspectos no análogos o diferen-
cias entre las instancias mencionadas solamente en las premisas (más
exactamente, las instancias mencionadas en la segunda premisa de la
forma que se muestra en la página 446) y la instancia, o ejemplo, al cual
concierne la conclusión. La conclusión del argumento anterior es muy
dudosa si se señala que Jones maneja su carro casi siempre a unos 25
kilómetros por hora, mientras que Smith suele manejar con exceso de
velocidad. Esta falta de analogía entre el ejemplo de la premisa y el de la
conclusión debilita el argumento y reduce de manera importante la
probabilidad de su conclusión.
Por supuesto, mientras mayor sea el número de casos a los que se
apela en las premisas, menos probable es que sean todos disímiles al
ejemplo que se menciona en la conclusión. Para minimizar las diferencias
entre las instancias de las premisas y la de la conclusión, sin embargo, no
necesitamos enumerar más y más instancias en las premisas. Lo mismo se
puede lograr tomando instancias que aparecen en nuestras premisas que
sean disímiles. Mientras menos similares sean entre sí las instancias
mencionadas sólo en las premisas, menos probable es que todas ellas
sean disímiles con respecto a la instancia de la conclusión. Nuestro quinto
criterio para evaluar argumentos por analogía es, pues, que mientras más
disímiles son las instancias mencionadas solamente en sus premisas, más
fuerte es el argumento.
Este principio se usa con tanta frecuencia y es tan comúnmente acepta-
do como los otros que se han mencionado. La conclusión de que Jenny
Jones, una estudiante de reciente ingreso, terminará éxitosamente sus
estudios y recibirá su grado, se puede establecer como altamente probable
sobre la base de que otros diez estudiantes que se graduaron de la misma
escuela preparatoria han terminado éxitosamente sus estudios y han
recibido su grado. El argumento será sin duda más fuerte si los otros diez
estudiantes mencionados en la premisa no se parecen demasiado entre sí;
esto es, si se señala que provienen de diferentes estratos económicos, de
distintos grupos raciales, de distinta filiación religiosa, etcétera.
Evaluación de los argumentos analógicos 453
Incidentalmente, el quinto criterio explica la importancia del primero.
Mientras mayor es el número de instancias o ejemplos a los que se apela,
más probable es la ocurrencia de disimilitudes entre ellos. Ninguno de
estos cinco criterios es nuevo o en forma alguna sorprendente; todos ellos
se usan constantemente para evaluar argumentos analógicos.
(6) Queda todavía por referir un criterio para los argumentos por
analogía, el cual, si bien lo hemos dejado al final de la lista, no es en modo
alguno el menos importante de ellos, sino al contrario. Los ejemplos que
hasta ahora se han presentado han sido todos ellos buenos argumentos,
porque sus analogías son todas ellas pertinentes. Así, en apoyo a la
conclusión de que el carro nuevo de Smith dará un buen kilometraje,
aducimos como evidencia el hecho de que el carro nuevo de Jones, el cual
tiene un buen kilometraje, es de la misma marca y modelo, esto es, que
tiene el mismo número de cilindros, el mismo peso y la misma potencia que
el de Smith. Todas estas son consideraciones pertinentes. Comparemos
este argumento con uno que llegue a la misma conclusión a partir de
premisas diferentes, de premisas que no afirman nada acerca de cilindros,
peso o potencia, sino que ambos carros tienen el mismo color, el mismo
número de indicadores en su tablero y el mismo estilo de tapicería en sus
interiores. Evidentemente este último razonamiento será mucho más débil
que el anterior. Sin embargo no se puede llegar a esta conclusión con base
en ninguno de los cinco criterios antes mencionados. Los dos razonamien-
tos aluden al mismo número de ejemplos y al mismo número de analogías.
La razón de que el primero sea un buen razonamiento, mientras que el
segundo sea ridículamente malo, reside en que los factores mencionados
en el primero tienen relación con el rendimiento, mientras que los mencio-
nados en el segundo son completamente ajenos al aspecto sobre el que
versa la conclusión.
La cuestión de la pertinencia es de gran importancia. Un argumento
basado en una sola analogía pertinente en conexión con un solo ejemplo
será más fuerte que un argumento que señala una docena de aspectos
irrelevantes de semejanza entre el ejemplo de la conclusión y un montón
de casos enumerados en las premisas. Así, es razonable que un médico
infiera que al señor Negrete le va a ayudar una droga específica fundado
en que el señor Blanco fue ayudado por la misma droga cuando su prueba
de sangre mostraba exactamente el mismo tipo de gérmenes en su organis-
mo que ahora están presentes en el caso del señor Negrete. Pero sería
fantasioso que extrajera su conclusión de la premisa de que Negrete y
Blanco acuden con el mismo sastre, manejan el mismo modelo de carro,
tienen igual número de hijos, poseen una educación similar y pertenecen
al mismo signo del zodíaco. La razón de la debilidad del segundo argu-
mento es que señala semejanzas irrelevantes para el asunto al cual se
refiere la conclusión.
454 A nalogía e inferencia probable
Aunque puede haber desacuerdo con respecto a qué analogías son
pertinentes para las conclusiones enunciadas, esto es, qué atributos son
pertinentes para establecer la presencia de ciertos otros atributos en una
instancia determinada, es dudoso que existan desacuerdos sobre el signi-
ficado de pertinencia. Un ejemplo que proporciona el profesor J. H.
Wigmore en uno de sus importantes tratados jurídicos es el siguiente:
Para probar que una caldera no corre el riesgo de explotar bajo cierta
presión de vapor, sería pertinente traer a colación otros ejemplos de calderas
que no han explotado bajo la misma presión, siempre y cuando esas calderas
sean esencialmente similares en cuanto a su modelo, antigüedad y otros
factores que se relacionan con su resistencia.6
Aquí se nos proporciona un criterio en cuanto a la pertinencia misma. Una
analogía es pertinente para establecer la presencia de un cierto atributo (la
resistencia, en el ejemplo de Wigmore) siempre y cuando se sostenga con
respecto a otras circunstancias que lo afectan. Un atributo o circunstancia
es pertinente respecto a otro, para propósitos del argumento analógico, si
el primero afecta al segundo, esto es, si tiene un efecto causal o determinan-
te sobre el otro.
El factor de pertinencia se debe explicar en términos de causalidad. En
cualquier argumento por analogía, las analogías pertinentes son las que
tienen que ver con atributos o circunstancias causalmente relacionados. Si
mi vecino ha aislado su casa térmicamente y su consumo de combustible
ha disminuido, puedo confiar en que si mi propia casa está aislada
térmicamente, mi cuenta de combustible disminuirá también. La analogía
es apropiada porque el aislamiento térmico guarda relación con el monto
de la cuenta del combustible, ya que se halla causalmente conectado con
el mismo. Los razonamientos analógicos son altamente probables cuando
van de la causa al efecto o del efecto a la causa. También son probables
cuando la propiedad de la premisa no es la causa ni el efecto de la
propiedad de la conclusión, pero ambas son efectos de la misma causa. Por
ejemplo, de la presencia de ciertos síntomas propios de una determinada
enfermedad, un médico puede predecir otros síntomas no porque un
síntoma sea la causa de otro, sino porque todos ellos son producidos por
la misma enfermedad.
Así, la evaluación de argumentos analógicos exige de cierto conoci-
miento de las conexiones causales. El descubrimiento de éstas sólo puede
realizarse empíricamente mediante la observación y la experimentación.
El interés central de la lógica inductiva lo constituye la teoría de la
investigación empírica y es a este tema que dedicaremos los capítulos
siguientes.
6John H. Wigmore, W igmore's Code of the Rules of Evidente in Trials at Lazv, Little,
Brown and Company, Boston, 1942.
Evaluación de los argumentos analógicos 455
EJERCICIOS
I. Para cada uno de los siguientes argumentos por analogía se proponen
seis premisas adicionales. Determine con respecto a cada una de ellas si su
inclusión en el argumento lo haría más o menos probable.
* 1. Un inversionista ha comprado cien acciones petroleras en diciembre
durante los pasados cinco años. En cada caso, el valor de la acción se ha
incrementado aproximadamente un 15 por ciento al año y ha pagado
dividendos regulares de un 8 por ciento al año sobre el precio de compra.
En el próximo mes de diciembre, piensa comprar otras cien acciones
petroleras, calculando que probablemente recibirá ganancias modestas,
aunque esperando que el valor de su nueva compra aumente con los años.
Suponga que él siempre había comprado acciones de compañías
petroleras del este de Norteamérica y también este año planea
comprar acciones de una compañía petrolera del este de Nor-
teamérica .
Suponga que compró acciones petroleras en cada mes de diciem-
bre en los últimos quince años en lugar de sólo cinco años.
Suponga que esas mismas acciones compradas anteriormente
subieron en un 30 por ciento al año, en lugar de sólo el 15 por
ciento.
Suponga que hizo sus compras anteriores de acciones de petró-
leo en compañías extranjeras tanto como en compañías petrole-
. ras del este, sur y oeste de Norteamérica.
Suponga que se entera de que el gobierno federal está conside-
rando la aprobación de una nueva ley para regular más estricta-
mente las compañías petroleras y gaseras.
Suponga que descubre que las acciones tabacaleras acaban de
aumentar sus dividendos.
2. Un alumno crédulo, impresionado por los cuatro últimos triunfos de
la universidad estatal en los juegos locales de futbol, decide apostar su
dinero a que el mismo equipo ganará también el siguiente juego.
Suponga que desde el último juego, el principal jugador del
equipo estatal fue hospitalizado por lesiones recibidas en el
partido el resto de la temporada.
Suponga que dos de los cuatro juegos fueron jugados fuera y los
otros dos fueron jugados en casa.
Suponga que justo antes del juego se anuncia que un miembro
del departamento de química de la univerisdad ha ganado el
Premio Nobel.
Suponga que la universidad ha ganado sus últimos seis juegos y
no solamente cuatro.
456 A nalogía e inferencia probable
Suponga que ha estado lloviendo mucho en los últimos cuatro
partidos y que se pronostica lluvia también para el siguiente juego.
Suponga que cada uno de los cuatro juegos anteriores han sido
ganados por un margen de por lo menos cuatro anotaciones.
3. Aunque con aburrió en las últimas películas extranjeras que vio,
Carlos quedó de ir a ver otra esta noche, con la seguridad de que se volverá
a aburrir.
Suponga que Carlos también se aburrió con las últimas películas
nacionales que vio.
Suponga que la estrella de la película de esta noche ha sido
acusado recientemente de bigamia.
Suponga que las últimas películas estranjeras que vio Carlos
eran italianas y que la de esta noche también es italiana.
Suponga que Carlos se aburrió tanto con las otras películas
extranjeras que fue a ver que se quedó dormido durante la
función.
Suponga que entre las películas extranjeras que vio últimamente
había una italiana, una francesa, una inglesa y una sueca.
Suponga que la película de esta noche es en color mientras que
todas las que vio antes eran en blanco y negro.
4. Roberto siguió tres cursos de historia y le parecieron muy estimulan-
tes y valiosos. Por ello se inscribió en otro curso, con la confianza de que
también valdrá la pena.
Suponga que los cursos anteriores eran de historia antigua,
historia moderna de Europa e historia nacional.
Suponga que los anteriores cursos de historia fueron todos
dictados por el mismo profesor, que es quien impartirá éste.
Suponga que los cursos anteriores fueron todos dictados por el
profesor Pérez y el presente curso será impartido por el profesor
Rodríguez.
Suponga que para Roberto los tres cursos de historia que tomó
constituyeron las experiencias intelectuales más estimulantes de
su vida.
Suponga que los cursos anteriores se iniciaban todos a las 9 de la
mañana y que el presente también está programado para la
misma hora.
Suponga que además de los tres cursos de historia que llevó
antes, Roberto cursó también y aprovechó muy bien algunos de
antropología, economía, ciencias políticas y sociología.
5. En los últimos seis años, durante su visita anual a Nueva York que
realiza en el otoño, la doctora Brown ha residido en el Queen's Hotel y ha
Evaluación de los argumentos analógicos 457
quedado totalmente satisfecha del servicio. En su próxima visita a Nueva
York, durante el otoño, se hospedará nuevamente en el Queen's Hotel
esperando gozar otra vez de una buena estancia allí.
Suponga que cuando se hospedó antes en el Queen's Hotel, dos
veces ocupó una habitación individual, en otras dos ocasiones
compartió una habitación doble yen las otras dos ocupó una suite.
Suponga que en la última primavera fue cambiado el gerente del
hotel.
Suponga que en todos los viajes anteriores ocupó una suite y que
esta vez se le ha asignado una suite también.
Suponga que en sus viajes anteriores llegó a Nueva York en tren
y en esta ocasión llegó en avión.
Suponga que cuando se hospedó otras veces en el Queen's Hotel,
sus habitaciones fueron las más lujosas que ella había conocido.
Suponga que se ha hospedado en el Queen's Hotel tres veces al
año durante los últimos seis años.
II. Analice las estructuras de los razonamientos analógicos de los
pasajes siguientes y evalúelos en función de los seis criterios que se
proporcionaron:
* 1. Si cortamos un gran diamante en piezas pequeñas, perderá comple-
tamente el valor que tenía como totalidad; y un ejército dividido en
pequeños cuerpos de soldados pierde toda su fuerza. De igual modo, un
gran intelecto desciende al nivel de un intelecto común tan pronto como se
le interrumpe y perturba, tan pronto como se distrae su atención y se le
aparta del asunto que considera, pues su superioridad depende de su
poder de concentración, de concentrar toda su fuerza en un tema, del
mismo modo que un espejo cóncavo reúne en un punto todos los rayos de
luz que caen sobre él.
- ARTHUR SCHOPENHAUER, "Sobre el ruido"
2. Toda especie de planta o animal está determinada por un plasma
germinal que ha sufrido una muy cuidadosa selección a lo largo de un
periodo de cientos de millones de años.
Podemos comprender ahora por qué las mutaciones en estos organis-
mos cuidadosamente seleccionados, casi invariablemente son perjudicia-
les. Puede tenerse una idea de esta situación por una afirmación del doctor
J. B. S. Haldane: "Mi reloj no da la hora exacta. Es concebible que funcione
mejor si le disparo un tiro, pero es mucho más probable que al hacerlo se
detenga completamente". Al respecto, el profesor George Beadle ha
preguntado: "¿Cuál es la probabilidad de que un error tipográfico mejore
Hamlet?"
- LINUS PAULING, ¡No más guerras!
458 A nalogía e inferencia probable
Pienso que algunas de nuestras escuelas deberían ser menos rígidas
de lo que aún son y que los maestros no deberían reprimir a sus alumnos
con una actitud autoritaria como siguen haciendo algunos de ellos. Sin
embargo, es fundamental que los maestros aclaren qué esperan ellos de los
niños. Es como dar a un viñedo una estaca en que apoyarse para crecer.
- BENJAMIN SPOCK, en la revista Today's Education,
Vol 64, Núm. 1, enero-febrero de 1975
Todas esas conspicuas marcas en la superificie de la Luna son el
resultado de impactos. Estas marcas incluyen no solamente los cráteres,
que claramente muestran su origen, sino también los grandes "mares" que
son cráteres llenos de lava que resultan del impacto producido por objetos
muy pesados. La mayoría de esos impactos tuvieron lugar durante un
periodo relativamente breve de tiempo hace unos cuatro mil millones de
años, cuando los escombros remanentes de la formación del Sistema Solar
fueron barridos por los planetas y sus satélites. La Tierra probablemente
recibió impactos tan pesados como la Luna y por ende también pudo haber
estado llena de cráteres.
"Science and the citizen",
Scientific American, junio de 1976
* 5. Para el observador casual, las marsopas y los tiburones son tipos de
peces. Tienen forma aerodinámica, son buenos nadadores y viven en el
mar. Para el zoólogo, que examina esos animales más minuciosamente, el
tiburón tiene branquias, sangre fría y aletas; la marsopa tiene pulmones,
sangre caliente y pelo. La marsopa es esencialmente más parecida al
hombre que el tiburón y pertenece, junto con el hombre, a la clase de
mamíferos, el grupo que alimenta a su cría amamantándola. Luego de
decidir que la marsopa es un mamífero, el zoólogo puede, sin otro examen,
predecir que el animal tendrá un corazón dividido en cuatro secciones,
huesos de un solo tipo particular y cierto esquema general de nervios y
vasos sanguíneos. Sin usar un microscopio, puede afirmar con razonable
confianza que los glóbulos rojos de la sangre de la marsopa carecerán de
núcleo. Esta capacidad para generalizar acerca de la estructura animal
depende de un sistema para organizar la gran cantidad de conocimientos
que se tiene acerca de los animales.
- RALPH BUCHSBAUM, Animales sin espina dorsal
6. El cuerpo es la sustancia del alma, el alma es el funcionamiento del
cuerpo... la relación del alma con su sustancia es como la del filo de un
cuchillo con el cuchillo, mientras que la relación del cuerpo con su
funcionamiento es como la de un cuchillo con su filo. Lo que se llama filo
no es lo mismo que el cuchillo, no podemos hablar de un cuchillo si no tiene
algo de filo, ni a la inversa. Nunca he sabido que sobreviva el filo de un
Evaluación de los argumentos analógicos 459
cuchillo cuando éste ya no existe; así, ¿cómo podemos admitir que el alma
sobrevive al cuerpo?
- FAN CHEN, Ensayo sobre la extinción del alma,
en Fung Yu-Lan, Una historia de la filosofía china
Si una simple célula, en condiciones apropiadas, se convierte en una
persona con el paso de los años, seguramente no es difícil comprender
cómo, bajo condiciones apropiadas, una célula pudo, en el curso de
incontables millones de años, dar origen a la raza humana.
- HERBERT SPENCER, Principios de biología
Un electrón no es más (ni menos) hipotético que una estrella.
Actualmente, podemos contar los electrones uno por uno mediante un
contador Geiger igual que podemos contar las estrellas con una placa
fotográfica ¿En qué sentido puede decirse que un electrón es más
inobservable que una estrella? No estoy seguro de si puedo decir que he
visto un electrón, pero tengo la misma duda con respecto a una estrella. Si
he visto una estrella, entonces he visto también un electrón. He visto un
pequeño disco de luz rodeado de anillos de difracción que no presenta la
menor semejanza con lo que se supone que es una estrella, pero se le da el
nombre de "estrella" al objeto del mundo físico que comenzó, hace cientos
de años, una cadena causal que ha dado como resultado esta luminosidad
particular. Análogamente, en una cámara de expansión de Wilson he visto
un rastro que no se asemeja en lo más mínimo a lo que se supone que es un
electrón, pero se da el nombre de "electrón" al objeto del mundo físico que
ha causado la aparición de ese rastro. ¿Cómo puede sostenerse que en un
caso, pero no en el otro, se introduce una hipótesis?
- SIR ARTHUR EDDINGTON, Nuevos caminos de la ciencia
9. Así como el fondo de un recipiente con agua recibe una mayor
presión por el peso del agua cuando está lleno que cuando está medio
vacío, y mientras mayor es la profundidad que alcanza el agua más grande
es la presión, asimismo los lugares altos de la Tierra, tales como las cimas
de las montañas, reciben menos presión que las tierras bajas, por el peso de
la masa del aire. Esto se debe a que hay más aire sobre las tierras bajas que
sobre las altas, pues el aire a los lados de la montaña presiona sobre la base
pero no sobre la cima, estando una abajo y otra arriba.
- BLAS PASCAL, Tratado sobre el peso de la masa del aire
* 10. El descubrimiento de esta notable arma contra las enfermedades se
remonta al año de 1929. Fue puramente accidental. El doctor Alexander
Fleming, en el Hospital de Saint Mary de Londres, estaba cultivando
colonias de bacterias sobre placas de vidrio destinadas a ciertas investiga-
ciones bacteriológicas. Una mañana observó que sobre una de las placas
había germinado una mancha de moho. Tales contaminaciones son habi-
tuales, pero por determinada razón, en lugar de descartar la impureza y
460 A nalogía e inferencia probable
comenzar de nuevo, el doctor Fleming decidió conservarla. Siguió culti-
vando la placa y pronto se desarrolló ante sus ojos un interesante drama.
La zona ocupada por las bacterias disminuyó, mientras que la ocupada por
el moho aumentó y pronto las bacterias desaparecieron.
El doctor Fleming tomó este hongo como objeto de estudio. Lo identi-
ficó como el género penicillium e introduciendo deliberadamente una
partícula en medios de cultivo donde había ciertas bacterias, descubrió que
algunas especies no se desarrollaban en su presencia... En su laboratorio,
cuando quería desembarazarse de un cultivo de bacterias gram-positivas,
Fleming introducía un poco de penicilliuni y a continuación los microbios
desaparecían. Así, los médicos comenzaron a especular. Puesto que el
moho destruía organismos gram-positivos en una placa de cultivo, se
podría utilizar para destruir gérmenes patógenos gram-positivos en el
organismo viviente.
- GEORGE W. GRAY, La ciencia en la guerra
Si examinamos el universo hasta donde llega nuestro conocimiento,
vemos que presenta una gran semejanza con un organismo animal y
parece actuar de acuerdo con un principio semejante de vida y movimien-
to. La continua circulación de materias en él no genera ningún desorden:
el continuo desgaste de cada parte es incesantemente reparado; en todo el
sistema se percibe una gran simpatía; y cada parte o miembro de él, al
efectuar su propia tarea, opera en función de su propia conservación y la
del todo. Infiero, por tanto, que el mundo es un animal y que la Deidad es
su alma, que actúa por él y sobre él.
- DAVID HUME, Diálogos concernientes a la religión natural
Uno no puede pedir que todo sea definido, más de lo que uno puede
pedir que un químico descomponga todas las sustancias. Lo que es simple
no se puede descomponer, y lo que es lógicamente simple no se puede
definir propiamente.
- GOTTLOB FREGE, "Concepto y objeto"
13. En verdad, estoy dispuesto a decir que lo poco que hasta ahora he
aprendido no es casi nada en comparación con lo que desconozco y cuyo
conocimiento no desespero en alcanzar, pues con los que gradualmente
descubren la verdad en las ciencias sucede lo mismo que con aquellos que,
al enriquecerse, hallan menos dificultad en hacer grandes adquisiciones
que las que experimentaban anteriormente cuando eran pobres para hacer
adquisiciones de mucha menor magnitud. O se los puede comparar con los
comandantes de ejércitos cuyas fuerzas habitualmente se incrementan en
proporción con sus victorias y que necesitan más prudencia para mantener
unidos los restos de sus tropas luego de una derrota, que después de una
victoria para tomar ciudades y provincias.
- RENÉ DESCARTES, Discurso del método