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Parábola del Sembrador: Análisis SEO

La parábola del sembrador describe cuatro tipos de terreno en los que cae la semilla (la palabra de Dios), representando cuatro formas en que el evangelio es recibido en el mundo: 1) Sin comprensión, 2) Sin conversión, 3) Sin frutos, y 4) Con frutos. Aquellos que reciben la semilla de las primeras tres formas no son salvos, mientras que los que dan frutos sí lo son aunque pueden perder premios.

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Parábola del Sembrador: Análisis SEO

La parábola del sembrador describe cuatro tipos de terreno en los que cae la semilla (la palabra de Dios), representando cuatro formas en que el evangelio es recibido en el mundo: 1) Sin comprensión, 2) Sin conversión, 3) Sin frutos, y 4) Con frutos. Aquellos que reciben la semilla de las primeras tres formas no son salvos, mientras que los que dan frutos sí lo son aunque pueden perder premios.

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PARABOLA DEL SEMBRADOR

INTRODUCCIÓN

Estamos haciendo este estudio en forma de video acerca de una de las


parábolas mas importantes que nos dejara el Señor Jesucristo y que es la
“parábola del sembrador”. Este video va a ser publicado en mi blog, cuya
dirección va a aparecer ahora al pie del video, en el zócalo y es:
[Link]

El capitulo 13 del libro de Mateo contiene las denominadas “parábolas del


reino”. La singularidad de las parábolas esta en revelar la verdad a los que
tienen discernimiento espiritual mientras que, al mismo tiempo, la oculta a los
incrédulos. En Mateo, 13:11 podemos leer:

Mateo, 13:11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los


misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

Jesús enseño, a menudo, empleando parábolas. Una parábola es un relato


sencillo, tomado de la vida diaria, que revela una verdad sobre el reino de Dios
a los que tienen el corazón dispuesto para oír y oculta esa misma verdad ante
quienes no lo tienen dispuesto.

Mientras que a las parábolas que Él nos dio en Mateo, 13 generalmente se les
llaman las “parábolas del reino”, es importante que comprendamos que esta
primera parábola describe el mundo entero y no solamente su reino.

Jesús emplea esta parábola (“la del sembrador”) para ilustrar como será
recibido el Evangelio en el mundo. En el mundo su palabra es recibida con
cuatro clases de respuestas:

[1] sin comprensión;


[2] sin conversión;
[3] sin frutos; y
[4] sin problemas;
COMENZAMOS

En Mateo, 13:3-9 podemos leer:

Mateo, 13:3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el
sembrador salió a sembrar. 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó
junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 13:5 Parte cayó en
pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía
profundidad de tierra; 13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz,
se secó. 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la
ahogaron. 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a
sesenta, y cuál a treinta por uno. 13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Luego, en Mateo, 13:18-23 podemos leer:

Mateo, 13:18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 13:19 Cuando


alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo
que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al
momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de
corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la
palabra, luego tropieza.

Mateo, 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra,
pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se
hace infructuosa. 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el
que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a
treinta por uno.

Como Jesús lo explicó después en este mismo capítulo, el sembrador


representa al Señor, la semilla es su palabra, la tierra es el mundo, y las aves
representan al maligno.

SIN COMPRENSIÓN

La primera categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de


Dios en el mundo, representa a la gente que oye la palabra pero fracasa en
entenderla.

Mateo, 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y


vinieron las aves y la comieron.

Mateo, 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el


malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue
sembrado junto al camino.
Pablo lo dijo de esta manera:

2 Corintios, 4:3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se
pierden está encubierto; 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del
evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 

Debido a su estilo de vida, dice Jack Kelley, algunas personas han desarrollado
un corazón tan duro que el Evangelio no puede penetrar su caparazón. Las
palabras se quedan en la superficie y el enemigo las arrebata para que ninguna
de ellas pueda encontrar alguna hendidura por la que puede penetrar y echar
raíz. Cuando uno trata de compartir el Evangelio con esta clase de personas, lo
miran a uno como si uno viniera de otro planeta. Para ellos eso es una locura,
como Pablo dijo que sería.

Para Pablo, existen dos clases de hombres: el hombre “natural” y el hombre


“espiritual”.

1 Corintios, 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del
Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se
han de discernir espiritualmente. 2:15 En cambio el espiritual juzga todas las
cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Estas personas no son salvas.

SIN CONVERSIÓN

La segunda categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de


Dios en el mundo, representa a la gente que oye el mensaje del Evangelio y,
en la pasión del momento, corren al altar al llamado de arrepentimiento, pero
en realidad nunca permiten que el Señor entre en sus corazones, por eso se
quedan sin convertir.

Mateo, 13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó


pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 13:6 pero salido el sol, se quemó;
y porque no tenía raíz, se secó.

Mateo, 13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la


palabra, y al momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino
que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa
de la palabra, luego tropieza.

Todo se oía tan bueno, dice Jack Kelley, en esa cruzada evangelística o en esa
reunión de avivamiento que fueron atrapados por la emoción del evento. Pero
en realidad, ninguna de estas personas abrió su corazón al Señor por lo que la
primera vez que alguien se rio de ellas o las ridiculizó por sus creencias,
negaron el Evangelio y luego actúan como si ese llamado nunca hubiera
sucedido.

Esto tristemente describe a la gran mayoría de personas que dan el paso al


frente durante los eventos públicos. Pero después no visitan ninguna iglesia, y
ni siquiera abren la Biblia, por lo que realmente nunca fueron salvas. Si le
hubieran sinceramente pedido al Señor que las perdonara, podrían haber sido
parte de la pequeña minoría de las personas que realmente son salvas de esa
forma, pero ni siquiera le dieron pensamiento al asunto. Solamente dieron un
salto y corrieron al frente porque eso las hacía sentirse bien en ese momento.

Estas personas no son salvas.

SIN FRUTOS

La tercera categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de


Dios en el mundo, representa a aquellos que oyen la Palabra pero las
preocupaciones cotidianas y el foco que ponen en las riquezas la “ahogan”, por
lo que no producen frutos como cristianos.

Mateo, 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Mateo, 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra,
pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se
hace infructuosa.

Estos cristianos no son fructíferos. Pero ¿son salvos?.

Para responder esta pregunta, en primer lugar, tenemos que reconocer que
hay dos tipos de beneficios en la Eternidad, dice Jack Kelley. El primero es un
regalo gratuito llamado Salvación el cual se le otorga a las personas que lo
piden en fe, independientemente del mérito, y nos garantiza la admisión al
Reino. Efesios 2:8-9 es el modelo de ello, pues dice que nuestra salvación es
un don (regalo) de Dios.

Efesios, 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 

Pero hay galardones celestiales (premios) que podemos ganar por las cosas
que hacemos como creyentes aquí en la tierra, no para “mantener” nuestra
salvación (o para no “perderla”), sino en agradecimiento al Señor por lo que ha
hecho por nosotros. Es decir, adicionalmente al regalo hay un premio. Un
regalo es algo que se da motivado por el amor, independientemente del mérito,
y nunca se reclama de vuelta. Un premio, por el otro lado, es algo por lo cual
calificamos y ganamos, y si nos descuidamos lo podemos perder.
Apocalipsis, 3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que
ninguno tome tu corona.

Las coronas son identificadas en la Biblia como:

[1] la corona Incorruptible [de la Victoria] (1 Corintios, 9:25);


[2] la corona del que gana almas (Filipenses, 4:1 y 1 Tesalonicenses, 2:19);
[3] la Corona de Justicia (2 Timoteo, 4:8);
[4] la Corona de Vida (Santiago, 1:12 y Apocalipsis 2:10); y
[5] la Corona de Gloria (1 Pedro, 5:4);
 
Todos los que seamos salvos enfrentaremos el tribunal de Cristo:

2 Corintios, 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante


el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho
mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
 
Sin embargo, este juicio no es para condenación sino para galardón (para
establecer los premios). En este tribunal, nuestra obra será probada. Al
respecto Pablo escribe:

1 Corintios, 3:10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como


perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire
cómo sobreedifica. 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que
está puesto, el cual es Jesucristo. 3:12 Y si sobre este fundamento alguno
edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 3:13 la obra
de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego
será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 3:14 Si
permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 3:15 Si
la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo,
aunque así como por fuego.

En el juicio de los creyentes, la calidad de nuestra obra en la tierra será


probada con fuego. Pablo dice que él puso el fundamento, que es Jesucristo y
que otros (nosotros, acaso) edifican encima.

Efesios, 2:19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino


conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 2:20 edificados
sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del
ángulo Jesucristo mismo, 2:21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va
creciendo para ser un templo santo en el Señor; 2:22 en quien vosotros
también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Y Pablo nos advierte que tengamos cuidado como sobreedificamos cada uno.
Solamente la obra que pase la prueba nos dará la recompensa. Pero observen
que aún si toda nuestra obra fuese destruida en el fuego, es decir, si no hemos
sido demasiado fructíferos, todavía tenemos nuestra salvación. ¿Por qué?.
Porque es un Regalo gratuito de Dios, otorgado por amor, independientemente
de cualquier mérito que podamos tener.

Por aplicación de 1 Corintios, 3:10-15, entonces, estos cristianos son salvos.

Debemos comprender que hay dos iglesias:

[1] la iglesia visible; y


[2] la iglesia invisible;

La iglesia “visible” es la que se puede ver y aquí están “todos los cristianos”. La
iglesia “invisible”, en cambio, está formada solamente por los verdaderos
cristianos, que son los cristianos salvos. ¿Esto significa que, dentro de la
iglesia “visible”, hay “cristianos” que no son salvos?. Si y la misma Biblia da
cuenta de esto.

Los “cristianos tibios”, no solamente son cristianos “no fructíferos” sino que,
además, llevan una vida de pecado deliberado, coqueteando entre el Señor y el
mundo. Estos cristianos no son salvos por aplicación de Apocalipsis, 3:15-16.

Apocalipsis, 3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá
fueses frío o caliente! 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te
vomitaré de mi boca.

Es vital comprender la diferencia que existe entre los cristianos de los cuales
hablamos al principio, es decir, los cristianos “sin frutos pero salvos” de 1
Corintios, 3:10-15 y estos cristianos “tibios”, de los que acabamos de hablar y
que, de acuerdo a Apocalipsis, 3:15-16, serán vomitados por el Señor. Aquellos
cristianos no fructíferos de 1 Corintios, 3:10-15 enfrentaran el tribunal de Cristo
y su obra (lo que han hecho por el reino aquí en al tierra) será probada. Como
no han sido fructíferos, no obtendrán ningún premio (ninguna corona) pero, aun
así, conservaran su salvación. Los cristianos “tibios”, en cambio, no son salvos
porque Apocalipsis, 3:15-16 dice que serán vomitados por el Señor, por lo que
ni siquiera enfrentaran el tribunal de Cristo.

En 1 Juan, el apóstol Juan nos advierte que “no todos los que salieron de
nosotros, son de nosotros”:

1 Juan, 2:18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el


anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos
que es el último tiempo. 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros;
porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero
salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

En la “parábola del trigo y la cizaña” de Mateo, 13:24-30 el mismo Señor


compara el reino de los cielos con un señor que sembró buena semilla de trigo
en su campo, pero mientras dormían los hombres vino su enemigo y sembró
cizaña entre el trigo y se fue.

El Señor es Jesucristo y el campo es la iglesia. El trigo representa a los


verdaderos cristianos y la cizaña sembrada por el enemigo (Satanás)
representa a los siervos de Satanás disfrazados de cristianos. La parábola
enseña que cuando se le pregunto al Señor si quería que se arrancara la
cizaña, El contesto que no porque “no sea cosa que, juntamente con la cizaña,
se arranque también el trigo”. El Señor propuso, en cambio “dejar crecer lo uno
y lo otro hasta la siega (cosecha)”, lo cual da a entender que los verdaderos
cristianos tendrían que convivir con estos verdaderos siervos de Satanás
infiltrados dentro de la iglesia.

En Mateo, 13:24-30 podemos leer:

Mateo, 13:24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es
semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 13:25 pero
mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo,
y se fue. 13:26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también
la cizaña. 13:27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron:
Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene
cizaña? 13:28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 13:29 El les dijo: No, no sea
que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 13:30 Dejad
crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré
a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para
quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

No todos los que se dicen cristianos y están metidos dentro de la iglesia son
salvos. Los que están fuera de la iglesia, es decir, en el mundo, desde ya que
no son salvos, al igual que muchos que se autoproclaman cristianos y que
están metidos dentro de la iglesia tampoco lo son.

Finalmente, en Mateo, 7:22-23 podemos leer:

Mateo, 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en


tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos
muchos milagros? 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos
de mí, hacedores de maldad.
Estos versículos dejan en claro que, muchos de los que están hoy dentro de la
iglesia, autoproclamándose “cristianos” e incluso, en el nombre del Señor,
profetizando, echando fuera demonios y haciendo milagros, lo único que
escucharan del Señor es “nunca os conocí”. No es que el Señor les dijo “los
conocí, pero ustedes luego se desviaron y los desconocí”. No. Directamente les
dice “nunca os conocí” y esto no significa que, literalmente, nunca los haya
conocido, porque es imposible que el Señor no conozca algo o a alguien, sino
que, lo que el Señor les está diciendo es: “ustedes nunca fueron míos”, a pesar
de que hayan hecho cosas en mi nombre.

¿Por qué pudieron hacer igualmente cosas en el nombre del Señor sin ser
cristianos verdaderos?. Primero, porque hay autoridad en el nombre de
Jesucristo y, segundo, porque el Señor siempre respalda su Palabra. El Señor
es fiel a sí mismo y a su Palabra y no a quienes la predican. Por eso puede
pasar que un predicador este predicando y, aun estando en pecado, la gente
se convierta, porque Dios respalda su Palabra.

Volviendo a los cristianos no fructíferos o “sin frutos” podemos concluir que


estos cristianos son salvos, porque normalmente no llevan una vida de pecado
deliberado y recurrente (aunque pecan como todo cristiano) pero no son
fructíferos. Ellos saldrán indemnes del tribunal de Cristo en cuanto a su
salvación, pero con cierta vergüenza en cuanto a lo que han hecho con ese
regalo de la salvación y con el conocimiento de la verdad que han recibido.

SIN PROBLEMAS

La cuarta categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de Dios


en el mundo, representa a aquellas personas que oyen y entienden la Palabra.
Son personas que vuelven a sembrar lo que han recibido, multiplicando la
cosecha.

Mateo, 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a
sesenta, y cuál a treinta por uno.

Mateo, 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y
entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por
uno.

Este es el grupo sobre el que Pablo escribió en Gálatas 5:22-24, en donde él


también describió el fruto que producimos.

Gálatas, 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no
hay ley. 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus
pasiones y deseos. 
Este fruto crece cuando el Evangelio encuentra tierra fértil. Impacta a otras
personas y las atrae hacia el Señor. La paz y el contentamiento que sentimos,
el amor y la mansedumbre que expresamos, hace que los demás deseen lo
que nosotros tenemos. Cuando lo obtienen, esas personas a su vez atraerán a
otras más, y sin siquiera intentarlo ni aun sabiéndolo, habremos producido una
cosecha que se multiplicará una y otra vez.

Llegamos al fin de este video. Espero que les haya resultado de utilidad. Y
vamos a estar orando por todos aquellos que terminen viendo esta predica.
Dios los bendiga. Amen.

QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

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