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Kolstad Cap1

La economía ambiental estudia el efecto de la economía en el medio ambiente, la importancia del medio ambiente para la economía, y cómo regular la actividad económica para lograr un equilibrio entre objetivos ambientales, económicos y sociales. Analiza cómo los mercados fallan en asignar la cantidad óptima de contaminación y busca mecanismos de regulación para garantizar un equilibrio entre los costos y beneficios del control de la contaminación. La economía ambiental ha florecido desde la década de 1970 y ahora desempeña un papel clave
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Kolstad Cap1

La economía ambiental estudia el efecto de la economía en el medio ambiente, la importancia del medio ambiente para la economía, y cómo regular la actividad económica para lograr un equilibrio entre objetivos ambientales, económicos y sociales. Analiza cómo los mercados fallan en asignar la cantidad óptima de contaminación y busca mecanismos de regulación para garantizar un equilibrio entre los costos y beneficios del control de la contaminación. La economía ambiental ha florecido desde la década de 1970 y ahora desempeña un papel clave
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¿Qué es la

economía ambiental?

Si comenta con alguien que usted estudia economía ambiental, la respuesta que obtic-
trata de una reacción natu-
ne es una mirada de azoro y la pregunta: “¿qué es eso?” Se
existe en algunos
ral, particularmente si tomamos en cuenta la creencia común que
lel “problema ambiental”.
círculos respecto a que la economía es la causa €
tiene la economía en el
La economía ambiental trata precisamente del efecto que

medio ambiente, la importancia del entorno ambiental para la economía y la forma

apropiada de regular la actividad económica, de tal manera que se logre un equilibrio


entre los objetivos ambientales, económicos y otros de tipo social. Lo que distingue un

producto químico moralmente neutro, como el dióxido sulfúrico del dióxido sulfúrico
a economía. Los contaminadores que emiten dióxido sulfú-
como un contaminante, es l

ir algún bien asociado con el dióxido


rico lo hacen porque ése es el resultado de produc
) derivada de
sulfúrico pero, al mismo tiempo, obtienen una pérdida en utilidad (daños

la contaminación que ocasiona dicha sustancia. La esencia del problema ambiental

radica en la economía: el comportamiento del productor y los deseos del consumidor

pero, sin la economía, la mayor parte de los temas ambientales son simplemente cues-
tiones de investigación que preocupan a los químicos o biólogos y carecen de importan-

cia política.

Para la mayoría de los bienes y servicios de una economía moderna, nos apoya-

productor con las demandas del


mos en los mercados para equiparar los costos del

consumidor, a fin de obtener la cantidad “correcta” de contaminación (y, por tanto,


de consumo). El problema con la contaminación radica en que los mercados fallan en

la asignación de la c antidad de contaminación socialmente deseable, lo cual ilustra la


ntivos vincula-
amplitud de los problemas que necesitan respuestas: ¿cuáles son los ince
dos a la generación de la contaminación? ¿Cuáles son los costos de limpiar la conta-

minación? ¿Qué ganancias sociales se obtienen si se controla? ¿Cuál es el equilibrio

adecuado correcto entre los costos del control y los beneficios del mismo? ¿Qué meca-

nismos de regulación pueden diseñarse para garantizar este equilibrio entre costos y

beneficios? Algunas veces, estos asuntos son sencillos; otras veces resultan exagerada-

mente complejos.

Aunque el campo de estudio de la economía ambiental probablemente data de


fines de la década de 1950 y principios de la de 1960, gracias a las importantes contribu-
2 Econornía ambiental

ciones que surgieron de Recursos para el dicho campo realmente despegó en la

década de 1970 y desde entonces sigue floreciendo. En la década de 1990 los resultados

comienzan a ser considerados en términos de su influencia en la política ambiental. En la

actualidad, los permisos transferibles para el control de la contaminación son amplia.


mente apoyados, los métodos de evaluación forman parte integral de la prevención am-

biental, la evaluación ambiental se está utilizando para tomar decisiones respecto al impacto
ambiental de proyectos públicos importantes, y la economía ambiental desempeña una

función trascendental en el debate actual sobre el cambio climático.

En las secciones siguientes desarrollaremos de manera más amplia estas dimen-

siones de la economía ambiental. En primer lugar, consideramos de qué forma se rela-

cionan la economía ambiental y la política ambiental, para después examinar cómo es

que la economía ambiental se entrelaza con la gran disciplina de la economía. A conti-

nuación, analizamos dos términos relacionados entre sí gue han surgido en el mundo
académico y en el de la política: economía ecológica y economía ambiental. ¿En qué

difieren? La economía ambiental también está estrechamente vinculada con la econo-

mía de los recursos naturales. ¿Cuál es el punto de enlace y cuáles son las diferencias

entre ambas economías? Finalmente, consideramos varios temas importantes que en la

actualidad son materia de una gran cantidad de investigación y debate, y que se enfren-

tan en el campo de la economía ambiental.

l. Economía del medio ambiental y política ambiental

La preocupación por el medio ambiente no es una moda pasajera, sino una inquietud

profundamente arraigada, causada en gran parte por la coincidencia de los altos ingre-
sos y la alta densidad de población. Si hubiera pocas personas en el mundo, el medio

ambiente del planeta sería benévolo y capaz de absorber casi todo lo que los humanos

le arrojamos, limpiándose de manera automática. Pero ya quedó atrás la época en que

la Tierra contaba con pocos habitantes; el número de personas que habitan en el plane-

ta y, particularmente, la densidad de población en algunas partes del mismo magnifican

el tamaño de los impactos ambientales y sobrecargan la capacidad de la Tierra para

autorregenerarse. El ingreso también es un factor importante, no sólo porque las perso-


nas ricas tienden a consumir más y, por tanto, a generar más contaminación, sino tam-

bién porque el medio ambiente a menudo se considera un bien de lujo. Para los pobres

que luchan por llevar alimentos a su mesa, las cuestiones ambientales con frecuencia

ocupan un lugar secundario ante otras necesidades más apremiantes relacionadas con

| Resources for the Future (RFE) es una organización de investigación sobre economía ambiental y economía

de los recursos naturales, creada a principios de la década de 1950 por la Fundación Ford, para estudiar los

problemas de la escasez de materiales. Durante dicha década y las siguientes, los investigadores de REF pro-
dujeron muchos documentos importantes. Una de sus contribuciones fue el desarrollo de métodos para
medir la demanda por recreación (Clawson y Knetsch, 1966). Otra fue la revigorización del uso de im-

puestos sobre emisiones que hizo Alan Kneese. Esto culminó con el todavía impresionante estudio para

regular la contaminación del agua del sistema del río Delaware (Kneese y Bower, 1968). Otra fue el
análisis de la escasez de recursos naturales, elaborado por Barnett y Morse (1963). John Krutilla estable-

ció las bases sobre cómo vemos los ambientes naturales, al ampliar la noción de valor más allá del simple

uso (Krutilla, 1967). Actualmente, RFE sigue encabezando la investigación sobre economía ambiental.
¿Qué es la economía ambiental? 3

as .

que las personas tienen mejores ingresos prestan más


ello, si continúan las nte en el que habitan que, finalmente, es el planeta:
habitantes de la Tierra emo recientes hacia el Mejoramiento de la de OS

cupación por el de Lar ! nos esperar que con el paso del tiempo aumente la preo-
a E a ente.

ses el enfrentan la de los pat

ción y la ae q ica am biental En las naciones desarrolladas, la


? el medio ambiente natural (cemo las áreas naturales) son las

preocupaciones principales. Normalmente, los problemas de la contaminación se vincu-

a dos cuestiones prioritarias: ¿cuál es la cantidad correcta de contaminación y

como podemos hacer que los contaminadores controlen sus emisiones?

Determinar la cantidad correcta de contaminación no es tarea fácil. La conta-


minación se genera como un subproducto de la producción de bienes. Para determinar

los costos del control de la contaminación es necesario entender la estructura de la pro-

ducción de bienes y la manera en que variarán los costos, de acuerdo con los diferentes

niveles de contaminación. Contrario a lo que muchas personas creen, ósta no es una

pregunta de ingeniería. Aunque resulta sencillo saber cuánto costaría una pieza de equipo

que se coloca en una chimenca para reducir los contaminantes del humo (un “limpia-

dor”), para un economista esto representa apenas la punta de lanza de los costos. Al
enfrentar la perspectiva de tener que reducir los niveles de contaminación, las empresas

tienen muchas opciones. Entre ellas se incluyen: las soluciones de “fin del tubo”, la mo-

dificación de los procesos de producción y de las características del producto, la reubicación

de la actividad productiva a fin de reducir el daño, y la inversión en rubros tales como

investigación y desarrollo para encontrar nuevas formas de controlar la contaminación.


Los consumidores, por su parte, también pueden reducir el consumo de bienes contami-

nantes. Por ello, la caracterización conceptual de los costos, así como la medición empí-

rica de los mismos, es una cuestión compleja que no tiene respuestas sencillas. Éste

también es el ámbito de estudio de los economistas ambientales.

Determinar la cantidad correcta de contaminación implica asimismo especificar

los daños que ocasiona. Las palabras daños derivados de la contaminación sugieren

simplemente que ésta es una cuestión de las ciencias naturales, como por ejemplo
contabilizar los peces muertos en un lago contaminado, o precisar el nivel de contami-

nación a partir del cual las personas comienzan a sufrir efectos en la salud. Ésta es una

simplificación excesiva de las múltiples formas en las que la contaminación afecta a las
personas, y la relativa gravedad de dichos efectos sobre los seres humanos. La contami-
nación del aire en una zona urbana puede ocasionar irritación Física (ojos irritados,

goteo nasal), visibilidad reducida o degradada, ropas sucias, disminución en la capacidad

pulmonar, preocupación por los efectos adversos, mayor st sceptibilidad a trastornos


de la salud y, por supuesto, la enfermedad misma. Algunos de estos efectos son palpa-

bles; otros, totalmente intangibles. En la economía esta variedad de efectos están


condensados en una sola medida: la disposición a pagar por reducir la contaminación,

pues si ésta es considerada un mal, las personas estarán dispuestas a dedicar parte de

sus ingresos a eliminarla. Haciendo a un lado el hecho de que la mayoría de las personas

creen que el contaminador debe pagar, una manera de medir la magnitud o importan-

cia total de reducir la contaminación en el nivel del individuo es a través de la disposi-

ción a intercambiar algo valioso por una mejora en la calidad ambiental personal. Medir
4 Economía ambiental

esta disposición a pagar no es fácil y constituye un tema de mucha investigación en el

ámbito de la economía ambiental.

Una vez caracterizada la importancia que tiene la reducción de la contaminación

en el plano individual (la disposición a pagar), es posible sumar las preferencias indivj-

duales para obtener la disposición social a pagar por la disminución en la contamina-

ción. De este modo, es sencillo combinar dicha medición con el costo del control de la

contaminación para determinar la cantidad de reducción socialmente óptima. Pero, ¿cómo

lograrlo? El gobierno podría indicar a cada contaminador cuánto puede emitir; pero esto
sería similar a la planeación centralizada de la antigua Unión Soviética: sabemos que

funciona hasta cierto punto, pero representa graves problemas, particularmente cuando

hay muchas empresas y contaminadores involucrados. Resulta difícil, por tanto, precisar
la mejor forma de intervención del gobierno en la economía (la regulación) a fin de

obtener la cantidad correcta de control sobre la contaminación sin excesivos costos ad-

ministrativos o costos de monitoreo y, al mismo tiempo, otorgar los incentivos apropia-

dos para que se hagan investigaciones que ayuden a reducir costos en el futuro.

Así, la “simple” tarea de solucionar el problema de la contaminación no es tan


sencilla en el plano de la política y puede implicar problemas difíciles de resolver,

muchos de los cuales pertenecen al campo de la economía ambiental. Los ejemplos

que hemos utilizado provienen de economías desarrolladas, pero puede hacerse un

análisis muy parecido para los países en desarrollo, pues la contaminación atmosférica

es un gran problema en muchas de sus ciudades. Igualmente, la contaminación del

agua probablemente sea el problema ambiental más grave en muchos países en vías de

desarrollo; el agua contaminada por los desechos humanos anualmente genera millo-
nes de muertes. Los mismos asuntos sobre costos demandan por un ambiente más

limpio y por regulación ambiental se aplican a esta cuestión.


Otro problema fundamental de política es la conservación de áreas naturales,

genéricamente definidas. Esto comprende aspectos como la conservación de paisajes y


panorámicas del desarrollo, o la protección de especies de flora y fauna silvestre de ser
extintas. Aquí, el asunto principal radica en lograr un equilibrio entre las fuerzas del

desarrollo, que amenazan a estos recursos ambientales, y el valor que la sociedad asigna
a la conservación. ¿De qué modo pueden cuantificarse ambos lados de esta ecuación

para ayudar a los analistas de política a tomar decisiones específicas (tales como cuán-

do permitir la tala forestal en un bosque virgen)?

Podríamos continuar de manera indefinida con ejemplos de este tipo. Lo impor-

tante es que la protección ambiental normalmente implica la intervención de los go-

biernos en la economía y, con frecuencia, resulta difícil decidir sobre el grado y la

naturaleza adecuada de dicha intervención. Como la economía ambiental se aplica a

problemas ambientales reales, puede ser de gran valor para los procesos de toma de
decisiones de este tipo.

ll. La economía ambiental y la economía

La economía es una disciplina muy bien desarrollada que cuenta con un extenso Cuer-

po teórico, un paradigma asociado con la forma en que funciona el mundo económico,

y varias ramas o campos de estudios asociados con las piezas que la integran.
¿Qué es la economía ambiental? 5

Los fundamentos de la econonría se ubican en la microeconomía: la teoría del con-

sumidor, la teoría de la empresa y la teoría de la interacción del mercado; lo cual


constituye la base de casi toda la economía. Vinculada directamente a la microeconomía,
está la rama de la estadística que se aplica a los fenómenos económicos, o econome-

tría. Así como la microeconomía influye sobre toda la teoría económica, la econometría

impregna toda la economía aplicada. Además, de la teoría microeconómica básica se


derivan los diversos campos fundamentales de la economía. Entre ellos se incluye la

macroeconomía (el estudio de lo agregado en oposición a los fenómenos individuales),

las finanzas públicas (el análisis de los bienes que no son suministrados por el mercado

y de los impuestos), la organización industrial (el estudio profundo de la forma como

las empresas interactúan entre sí y con los consumidores y cómo se organizan cn indus-

trias) y el comercio internacional (relacionado con la interacción de economías distin-


tas e independientes). Cada uno de estos campos está relacionado con facetas

importantes de la actividad económica, y cada uno, también, contribuye de manera


especial al estudio general de la economía.
Existen varias áreas aplicadas de la economía que emanan tanto de las áreas bási-

cas como de la microeconomía, y entre ellas se incluye a la economía laboral, la econo-

mía de la salud, la economía monetaria, la economía experimental, la economía del

desarrollo, la de las finanzas internacionales, el derecho y la economía, y la economía


ambiental. Cada uno de estos campos aplicados se apoya en la microeconomía y en las

áreas básicas de la economía y, en su mayoría, cada uno de estos campos ha contribui-

do, en cierto modo, a que se entienda la economía fuera de su estrecho campo de


intereses. Por ejemplo, la economía laboral ha sido el origen de muchas innovaciones

en la econometría que se aplican en toda la economía. La contribución principal de la

economía ambiental ha sido en el área de valuaciones no monetarias, por ejemplo, los

métodos para medir curvas de demanda de bienes que no tienen mercados. Otros

componentes importantes de la economía ambiental incluyen la adaptación de instru-


mentos desarrollados en otras partes de la economía para utilizarlos en cuestiones rela-

cionadas con el medio ambiente.

Las categorías antes citadas de ningún modo son inequívocas. De hecho, podría

esperarse que muchos economistas pertenecientes a uno u otro de los campos mencio-
nados discutan por qué su campo ha sido clasificado y ubicado de tal manera en rela-

ción con los demás, y hasta cierto punto estarían en lo correcto: hay muchas formas de

resumir los diferentes campos de la economía. Gran parte de la economía ambiental

implica la adaptación de conceptos desarrollados en otras ramas de la economía (par-


ticularmente, la de finanzas públicas y la de organización industrial) y su aplicación en

los problemas ambientales. Algunos aspectos de la economía ambiental son únicos en su

campo [como la evaluación antes citada) y tienen un uso potencial en la economía,

aparte del propio campo de la economía ambiental,

IIL. La economía ambiental y la economía ecológica

Este libro se centra en la economía ambiental. Existe otra disciplina que ha surgido

principalmente de la ecología sistémica, denominada economía ecológica. Ambos cam-


pos tienen perspectivas distintas, pero al final se enfocan en la toma de decisiones
Economía ambiental

sociales sobre problemas ambientales. Desafortunadamente, en muchos países no an-

glófonos, la diferencia entre los dos campos se pie ra


¡ ¡ rde en el momento de hacer la tra-

ducción, debido a las similitudes entre las palabras y d


Una simple diferencia entre los dos campos surge del ec Ne a a Economía

ambiental tiende a involucrar a economistas que han ampliado su iscip ina y Paradi
ma para considerar el medio ambiente, mientras que la ecológica tiende a

involucrar a ecologistas que han ampliado su disciplina y paradigma para considerar


a los seres humanos y a la ecología. Pero esto es historia; la correcta QUe se

debe plantear es: ¿de qué manera enfocan los dos campos los problemas am ientales y

en qué difieren?

Al igual que la economía convencional, resulta difícil definir de forma sucinta la

economía ecológica. Uno de los principales economistas ecológicos define el tema como

“un campo de estudio que se refiere a las relaciones entre los ecosistemas y los siste.

mas económicos en el sentido más amplio.”? El énfasis recae en la salud del ecosi

en el largo plazo, ampliamente definido Stema


(por ejemplo, con los seres humanos como
parte del mismo).

Una diferencia significativa entre los dos campos está asociada con el valor y,

tanto, con la forma como se toman las decisiones sociales que dependen de las med por
del valor del medio ambiente. Los economistas convencionales creen que el valor idas
la sociedad se deriva de los valores individuales que poseen los miembros de la s para

dad. Los economistas ecológicos adoptan un punto de vista más biofísico del valo ocie-

ejemplo, algunos de ellos miden el valor enté r. Por

y, de este modo, al comparar una má

de energía nuclear, y los costos, si


tos nucleares, Uras que tendrán que vivir con los confinamien-

, a enfoque económico convencional de Esto, consiste en sumar todos los costos y


eneticios, siempre que se y aplicar una

——
tasa de descuento para reducir del
2 Costanza (1991), p. 3.
¿Qué es la economía ambiental? 7

total la importancia de los costos futuros. Sin duda, esto significa que lo que suceda

dentro de 100 años tiene un efecto mínimo en las decisiones que se toman hoy, lo cual,

para muchas personas, resulta problemático. Los economistas ecológicos han propues-

to otras formas de manejar el problema de las decisiones intertemporales, en particular

la noción de sustentabilidad. Ellos argumentan que no debemos iniciar acción alguna

que no sea sustentable en el largo plazo. En el ejemplo de los desechos nucleares, ellos

mismos preguntarían: ¿podemos seguir confinando desechos indefinidamente y estar

satisfechos con el mundo que resulte de ello? Si la respuesta es negativa, entonces la

acción no es sustentable, ya que no sólo es un asunto de equilibrar costos y beneficios.

Hay un atractivo intuitivo en dicha filosofía.


Hasta cierto punto, en este libro no nos enfocaremos en los problemas de toma

de decisiones en el largo plazo. En su mayor parte se centra en problemas estáticos: las

cuestiones de intercambios dinámicos y de largo plazo son la propuesta de la economía

de los recursos naturales, que veremos a continuación.

IV. La economía ambiental y la economía de los recursos naturales

En casi todos los libros se mezcla el tratamiento de la economía ambiental y la de los

recursos naturales. En realidad, la mayoría de los programas de posgrado que tienen

una especialidad en el área, combinan estas dos disciplinas en un solo campo, y es

indudable que esto se debe a que ambas están relacionadas con el mundo natural. La

economía ambiental implica cuestiones relacionadas con la excesiva producción de

contaminación por parte del mercado, o la insuficiente protección del mundo natural,

debido a los fallos del mercado. Por otra parte, la economía de los recursos naturales

tiene que ver con la producción y el uso de los recursos naturales, tanto renovables como

no renovables. Los primeros incluyen la pesca y los recursos forestales; los segundos,

los minerales, la energía y los bienes naturales, como por ejemplo los Alpes y las espe-

cies de plantas y animales.

De este modo, vemos la diferencia entre las dos áreas, pero también cómo

coinciden. Generalmente, la economía ambiental está relacionada con cuestiones está-

ticas de la asignación de recursos; el tiempo no es un asunto relevante cuando se pre-

tende decidir sobre la cantidad correcta de contaminación atmosférica en Londres. Por

otra parte, la economía de los recursos naturales se relaciona con procesos dinámicos,

es decir, el tiempo es lo que hace interesantes los problemas de los recursos renovables

o no renovables. Por ejemplo, si talamos un bosque de manera lenta, éste puede rege-

nerarse y podemos continuar talándolo indefinidamente. Así, la rapidez con la que

extraigamos un recurso que puede agotarse, determinará su escasez en el porvenir y,

por tanto, su precio futuro. En ambos casos, los fallos del mercado no son la esencia del

problema (aunque su mal funcionamiento puede ser importante).


Es evidente que hay coincidencias entre la economía ambiental y la de los re-

cursos naturales. Por ejemplo, el calentamiento global es un problema de contamina-

ción con un marco de largo plazo. Existen otras superposiciones, principalmente en

lo que se refiere a la preservación de los ambientes naturales. Estas cuestiones impli-

can tiempo, por lo que pueden ser relegadas a la economía de los recursos naturales;

por otro lado, el daño a los ambientes naturales es, con frecuencia, el resultado inci-
8 Economía ambiental

dental de una actividad económica que conlleva un propósito primario diferente y,

por lo general, la pérdida de especies es el resultado de la conversión del hábitat para


uso humano.

Quizá la mejor división entre la economía ambiental y la de los recursos naturales


esté en las cuestiones estáticas relacionadas con el mundo natural y los procesos diná-

micos. En su mayor parte, este libro se ocupa de aquellos problemas vinculados con la

economía de los recursos naturales y del medio ambiente, que son estáticos. Central.

mente, nos preocupa la contaminación.3

V. Perspectivas positivas contra normativas

La economía tiene dos usos fundamentales: uno es tratar de definir lo que vemos en la

economía que nos rodea; el otro, explicar de qué manera nos gustaría que la economía

asignara y distribuyera los bienes y servicios. Empleamos los términos positivo y nor.
mativo para distinguir entre estas dos perspectivas. La economía positiva tiende a dar

un valor más libre, con el fin de explicar por qué los mercados y las instituciones han

evolucionado de la forma en que lo han hecho y cómo funcionan. Ejemplos de esto son

comprender por qué el precio de la gasolina aumenta cuando la OPEP se reúne para
reducir la producción de petróleo, y de qué manera la distribución espacial de las

emisiones contaminantes cambia cuando se establece un sistema de permisos transfe-

ribles para regular las emisiones de sulfuro.

Por otra parte, la economía normativa sugiere el uso de herramientas económicas

en el diseño de políticas gubernamentales para intervenir en el mercado. Inevitablemen-

te surge la pregunta respecto a cuál es la “mejor” forma de intervención en el mercado.

Obviamente, esto requiere un método para poder definir qué es mejor: un proceso
más inclinado hacia el valor que a la mera explicación de por qué la economía funciona

como lo hace.

Desafortunadamente, cuando se trabaja con problemas ambientales no es posi-


ble limitar la atención sólo a la economía positiva, pues una noción fundamental de la

economía ambiental son los fallos del mercado. Por lo general, reparar estos fallos

implica la intervención gubernamental. ¿Qué tipo de intervención? Ésta es una cues-


tión normativa. Y, con frecuencia, es la pregunta que se pide a los economistas ambien-

tales que ayuden a responder. Al desarrollar la teoría normativa de la regulación para

corregir los fallos del mercado, o el suministro público de bienes que no provee el
mercado, trataremos de aclarar en qué momento los juicios de valor entran en el pro-
ceso de la formulación de políticas. El economista práctico del medio ambiente siem-

pre debe estar atento a los problemas que representa aventurarse en el territorio del

análisis normativo.

Por ello, en el capítulo 3 se retoma el tema de la elección social: el proceso de

toma de decisiones sociales.

Cropper y Oates (1992), en su excelente revisión bibliográfica de la economía ambiental, hacen justamen-
te esta diferenciación entre economía ambiental y economía de los recursos naturales.
¿Qué es la economía ambiental? 9

VI. Cuestiones importantes en la economía ambiental

Es indudable que ésta es una época emocionante en el campo de la economía ambien-

tal, y aunque hay relativamente pocos economistas que puedan considerarse como eco-
nomistas ambientales, en la actualidad existen muchos problemas básicos que deben

ser atendidos. Aquí sugerimos unos cuantos.*

Una de las contribuciones más importantes de la economía ambiental a la econo-

mía en general ha sido en el área de la medición de bienes que no provee el mercado.

La medición de esta demanda ha sido un tema central en muchos debates públicos

sobre la calidad ambiental; sin embargo, algunos métodos para medir dicha demanda

han sido motivo de gran controversia. Los métodos de preferencias reveladas implican

preguntar directamente a las personas de qué manera valoran el medio ambiente. Di-
chos métodos han sido fuertemente atacados por algunos debido a que, en el mejor

de los casos son parciales y, en el peor, vacuos. Otros argumentan que son válidos y que

tienen enorme relevancia. Un área muy activa de investigación actual es la teoría

que pone énfasis tanto en los métodos teóricos para medir la demanda de bienes am-

bientales, como los métodos empíricos para hacerlo.


Hay otra serie de cuestiones en torno a la regulación de los bienes ambientales.
Algunas de las preguntas que no se respondan ahora, aparecerán de manera más deta-
lada en el capítulo 8. El problema fundamental reside en si los incentivos económicos

necesitan perfeccionarse antes de que podamos apoyarnos en ellos para resolver mu-

chos problemas reales del medio ambiente. Estas dificultades tienen que ver con los

incentivos, las diferentes cantidades de información que poseen tanto los contamina-
dores como el gobierno, y el papel que desempeña el cambio tecnológico en la deter-

minación de los futuros niveles de control de la contaminación. Este trabajo se realiza

en diferentes niveles, incluidos el diseño institucional, la determinación de las propie-

dades empíricas de los distintos mecanismos regulatorios y las cuestiones teóricas del

diseño de la regulación.

También hay varios asuntos de regulación ambiental internacional que no se re-

suelven por completo. Algunos de ellos los consideramos en el capítulo 13. Un asunto

importante es comprender de qué manera interactúan las regulaciones ambientales


con las restricciones al comercio (o la falta de ellas). ¿Son compatibles las regulaciones

ambientales diferenciales con el libre comercio? ¿Las regulaciones ambientales pueden

ser utilizadas como barreras al comercio? ¿El libre comercio tiende a explotar el medio

ambiente de los países en vías de desarrollo debido a que éstos cuentan con institucio-

nes menos desarrolladas para la protección ambiental?

En los párrafos anteriores sugiero la lista de preguntas que examinan los econo-

mistas ambientales, y a medida que avancemos en el libro, confío en que el lector

identifique otros problemas interesantes que podrán analizarse posteriormente.

4 Véase Deacon et al. (1998), respecto al análisis de temas de investigación actuales en la economía ambien-

tal y de los recursos naturales.

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