Platón y el Mundo de las Ideas
Platón y el Mundo de las Ideas
bellas, que en el ámbito de lo visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito
inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en
vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público”
Platón, República, cap. VII
1. Filosofía antigua I
1.2. Platón
Historia de la Filosofía Platón
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Historia de la Filosofía Platón
Con esto tenemos, al menos, una vaga idea del pro- fante, por usar otro ejemplo, o un cocodrilo. Lo que
yecto filosófico de Platón. A partir de ahora, mirare- quiere decir Platón es que los átomos de Demócrito
mos las cosas una por una. Intentaremos entender un nunca pueden llegar a convertirse en un «cocofante» o
razonamiento que dejó profundas huellas en toda la un «eledrilo». Precisamente, esto fue lo que puso en
filosofía europea posterior. marcha su reflexión filosófica.
Si ya estás entendiendo lo que quiero decir, puedes
El mundo de las ideas
saltarte este apartado. Para estar seguro, voy a precisar:
Tanto Empédocles como Demócrito habían seña- tienes una serie de piezas del lego y construyes con
lado que todos los fenómenos de la naturaleza fluyen, ellas un caballo. Luego lo deshaces y vuelves a meter
pero que sin embargo, tiene que haber “algo” que las piezas en una caja. No puedes esperar que surja un
nunca cambie “las cuatro raíces de todas las cosas” o caballo completamente nuevo con sólo sacudir la caja
“los átomos”. Platón sigue este planteamiento, pero de que contiene las piezas. ¡Cómo iban a poder las piezas
una manera muy distinta. arreglárselas por su cuenta para volver a convertirse en
Platón opinaba que todo lo que podemos tocar y caballo! No, eres tú la que tienes que volver a construir
sentir en la naturaleza fluye. Es decir, según él, no exis- el caballo, Sofía. Y lo logras gracias a una imagen que
ten unas pocas que no se disuelven. Absolutamente tienes en tu cabeza del aspecto del caballo. Es decir: el
todo lo que pertenece al mundo de los sentidos está caballo de lego está moldeado según un modelo que
formado por una materia que se desgasta con el tiem- queda inalterado de caballo en caballo.
po. Pero, a la vez, todo está hecho con un eterno e ¿Solucionaste lo de las cincuenta pastas idénticas?
inmutable. Supongamos que caes al mundo desde el espacio y que
¿Lo entiendes? Ah, ¿no...? jamás has visto una pastelería. De repente, te topas con
una de aspecto tentador, y ves, sobre un mostrador,
¿Por qué todos los caballos son iguales, Sofía? A lo cincuenta pastas idénticas. Supongo que te habrías roto
mejor piensas que no lo son en absoluto. Pero hay algo la cabeza, preguntándote cómo era posible que fueran
que todos los caballos tienen en común, algo que hace todas idénticas. Sin embargo puede ser que alguna de
que nunca tengamos problemas para distinguir un ca- ellas careciera de algo que tuvieran las demás. Si eran
ballo de cualquier otro animal. El caballo individual figuras, puede que a una le faltara un brazo y a otra un
«fluye», claro está. Puede ser viejo, cojo, y, con el tiem- trozo de cabeza, y que una tercera tuviera, a lo mejor,
po, se pondrá enfermo y morirá. Pero el «molde de un bulto en la tripa. Tras pensarlo detenidamente, lle-
caballo» es eterno e inmutable. garías, no obstante, a la conclusión de que todas las
Esto quiere decir que, para Platón, lo eterno y lo pastas tenían un denominador común. Aunque ningu-
inmutable no es una «materia primaria» física. Lo que na fuera totalmente perfecta, se te ocurriría pensar que
es eterno e inmutable son los modelos espirituales o deben de tener un origen común. Te darías cuenta de
abstractos, a cuya imagen todo está moldeado. que todas las pastas están hechas con el mismo molde.
Y hay más Sofía, hay algo más: ahora tendrás un fuerte
Déjame precisar: los presocráticos habían dado una
deseo de ver ese molde. Esto quiere decir que, para
explicación, más o menos razonable, de los cambios en
Platón, lo eterno y lo inmutable no es una «materia
la naturaleza, sin tener que presumir que algo «cambia»
primaria» física. Lo que es eterno e inmutable son los
de verdad. En medio del ciclo de la naturaleza, hay al-
modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo
gunas partes mínimas que son eternas e inmutables y
está moldeado.
que no se disuelven, pensaban ellos ¡Muy bien, Sofía!
Digo muy bien, pero no podían explicar cómo estas Si lograste solucionar este problema por tu cuenta,
«partes mínimas», que alguna vez habían sido las piezas entonces solucionaste un problema filosófico exacta-
para construir un caballo, de pronto pueden juntarse mente de la misma manera que Platón. Así, le extrañó
para formar un «caballo» completamente nuevo, unos cómo todos los fenómenos de la naturaleza podían ser
tres o cuatrocientos años más tarde. O formar un ele- tan iguales entre ellos, y llegó a la conclusión de que
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Historia de la Filosofía Platón
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Historia de la Filosofía Platón
Platón pensaba que todo lo que vemos a nuestro al- mente redonda. A lo mejor dices que te «parece» re-
rededor en la naturaleza, es decir, todo lo que pode- donda, mientras que tu amiga Jorunn dice que está un
mos sentir y tocar, puede compararse con una pompa poco aplastada por un extremo. (¡Y empezáis a pe-
de jabón. Porque nada de lo que existe en el mundo de learos!) Pero no podéis tener conocimientos seguros
los sentidos permanece. Evidentemente, sabes que to- sobre algo que veis con los ojos. Por otra parte, podéis
dos los seres humanos y todos los animales se disuel- estar totalmente seguras de que la suma angular de un
ven y mueren, antes o después. Pero incluso un bloque círculo es 360º. En este caso, os pronunciáis sobre un
de mármol se altera y se desintegra lentamente. (¡La círculo ideal, que a lo mejor no se encuentra en la natu-
Acrópolis está en ruinas, Sofía! Escandaloso, digo yo, raleza, pero que, en cambio, es fácil de visualizar en la
pero ésa es la realidad.) Lo que dice Platón es que no cabeza. (Estáis diciendo algo sobre el molde de las pas-
podemos saber nada con seguridad sobre algo que tas, y no sobre una pasta cualquiera de la mesa de la
cambia constantemente. Sobre lo que pertenece al cocina.)
mundo de los sentidos, es decir, lo que podemos sentir
Hagamos un breve resumen: sólo podemos tener
y tocar, sólo podemos tener ideas o hipótesis poco se-
ideas vagas sobre lo que sentimos, pero sí podemos
guras. Sólo podemos tener conocimientos seguros de
conseguir conocimientos ciertos sobre aquello que re-
aquello que vemos con la razón.
conocemos con la razón. La suma de los ángulos de un
De acuerdo, Sofía, me explicaré mejor. Una sola triángulo es 180º siempre. De la misma manera, la
pasta con figura de hombre puede resultar tan imper- “idea” de caballo tendrá cuatro patas, aunque todos los
fecta, después de todos los procesos de elaboración, caballos del mundo de los sentidos se volviesen cojos.
que resulte difícil ver lo que pretende ser. Pero después
de haber visto veinte o treinta pastas de ese tipo, que
pueden ser más o menos perfectas, sabré con mucha Un alma inmortal
certeza como es el molde, incluso aunque nunca lo Acabamos de ver que Platón pensaba que la reali-
haya visto. Ni siquiera es seguro que conviniera ver el dad está dividida en dos.
propio molde con los ojos, pues no podemos fiarnos
siempre de nuestros sentidos. La propia facultad visual Una parte es el mundo de los sentidos , sobre el que só-
puede variar de una persona a otra. Sin embargo, po- lo podemos conseguir conocimientos imperfectos uti-
demos fiarnos de lo que nos dice la razón, porque la lizando nuestros cinco sentidos (aproximados e imper-
razón es la misma para todas las personas. fectos). De todo lo que hay en el mundo de los senti-
dos, podemos decir que «todo fluye» y que nada per-
Si te encuentras en un aula del colegio en compañía manece. No hay nada que sea en el mundo de los sen-
de otros treinta alumnos, y el profesor pregunta cuál es tidos, solamente se trata de un montón de cosas que
el color más bonito del arco iris, seguramente obtendrá surgen y perecen.
muchas respuestas diferentes. Pero si os pregunta
cuánto es 8 por 3, entonces la clase entera debe llegar La otra parte es el mundo de las Ideas , sobre el cual
al mismo resultado, pues, en este caso, se trata de un podemos conseguir conocimientos ciertos, mediante la
juicio emitido por la razón, y, de alguna manera, la ra- utilización de la razón. Por consiguiente, este mundo
zón es lo contrario de las opiniones y los pareceres. de las Ideas no puede reconocerse mediante los senti-
Podríamos decir que la razón es eterna y universal pre- dos. Es el Mundo de lo que “es”. Por otra parte, las
cisamente porque sólo se pronuncia sobre asuntos Ideas son eternas e inmutables.
eternos y universales. Según Platón, el ser humano también esta dividido
A Platón le interesaban mucho las matemáticas, en dos partes. Tenemos un cuerpo que «fluye», y que,
porque las relaciones matemáticas jamás cambian. Por por lo tanto, está indisolublemente ligado al mundo de
lo tanto, es algo sobre lo que tenemos que tener cono- los sentidos, y acaba de la misma manera que todas las
cimientos ciertos. Veamos un ejemplo: imagínate que demás cosas pertenecientes al mundo de los sentidos
te encuentras en la naturaleza con una piña completa- (como por ejemplo una pompa de jabón). Todos nues-
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Historia de la Filosofía Platón
tros sentidos están ligados a nuestro cuerpo y son, por de un animal. Quizás sea un caballo, piensas, sin estar
tanto, de poco fiar. Pero también tenemos un alma del todo segura. Luego te giras y ves el verdadero caba-
inmortal, la morada de la razón. Precisamente porque llo, que es infinitamente más hermoso y su silueta mu-
el alma no es material puede ver el mundo de las Ideas. cho más nítida que la inestable “sombra del caballo”.
Las Ideas son eternas e inmutables. Platón opinaba que, de la misma manera, todos
los fenómenos de la naturaleza son solamente
Ya he dicho casi todo. Pero hay algo más, Sofía. ¡Te
sombras de los moldes o ideas eternas. No obstan-
digo que hay algo más!
te, la gran mayoría de los seres humanos está satisfecha
Platón pensaba, además, que el alma ya existía antes con su vida entre las sombras. No piensan en que tiene
de meterse en un cuerpo. Érase una vez cuando el al- que haber algo que origina las sombras. Creen que las
ma se encontraba en el mundo de las Ideas. (Estaba en sombras son todo, no viven las sombras como som-
la parte de arriba del armario, junto con todos los mol- bras. Con ello, también se olvidan de la inmortalidad
des para las pastas.) Pero en el momento en que el al- de su propia alma.
ma se despierta dentro de un cuerpo humano, se ha
olvidado ya de las Ideas perfectas. Entonces, algo co- El camino que sube de la oscuridad de
mienza a suceder, se inicia un proceso maravilloso. la caverna
Conforme el ser humano va sintiendo las formas en la
Platón cuenta una parábola que ilustra precisamente
naturaleza, va teniendo un vago recuerdo en su alma.
lo que acabamos de describir (Cfr. Texto 2, pags 21-
El ser humano ve un caballo, un caballo imperfecto,
22). La solemos llamar el mito de la caverna. La conta-
pero eso es suficiente para despertar en el alma un va-
ré con mis propias palabras.
go recuerdo del «caballo» perfecto que el alma vio en el
mundo de las Ideas. Con esto, se despierta también Imagínate a unas personas que habitan una caverna
una añoranza de regresar a la verdadera morada del subterránea. Están sentadas de espaldas a la entrada,
alma. A esa añoranza Platón la llama eros, que significa atadas de pies y manos, de modo que sólo pueden mi-
«amor». Es decir, el alma siente una «añoranza amoro- rar hacia la pared de la caverna. Detrás de ellas, hay un
sa» por su verdadero origen. A partir de ahora, se vive muro alto, y por detrás del muro caminan unos seres
el cuerpo y todo lo sensible como algo imperfecto e que se asemejan a las personas. Levantan diversas figu-
insignificante. Sobre las alas del amor volará el alma «a ras por encima del borde del muro. Detrás de estas
casa», al mundo de las Ideas, donde será librada de la figuras, arde una hoguera, por lo que se dibujan som-
«cárcel del cuerpo». bras flameantes contra la pared de la caverna. Lo único
que pueden ver esos moradores de la caverna es, por
Me apresuro a recalcar que lo que Platón describe
tanto, ese «teatro de sombras». Han estado sentados en
aquí es un ciclo humano ideal, pues no todos los seres
la misma postura desde que nacieron, y creen por ello,
humanos dan rienda suelta al alma y permiten que ini-
que las sombras son lo único que existe.
cie el viaje de retorno al mundo de las Ideas. La mayo-
ría de las personas se aferra a los “reflejos” de las Ideas Imagínate ahora que uno de los habitantes de la ca-
en el mundo de los sentidos. Ven un caballo y otro verna empieza a preguntarse de dónde vienen todas
caballo, pero no ven aquello de lo que todos los caba- esas sombras de la pared de la caverna y, al final, con-
llos son solamente malas copias. (Entran corriendo en sigue soltarse (Referencia a Sócrates). ¿Qué crees que
la cocina y se lanzan sobre todas las pastas, sin pregun- sucede cuando se vuelve hacia las figuras que son sos-
tarse siquiera de dónde proceden esas pastas.) Lo que tenidas por detrás del muro? Evidentemente, lo prime-
describe Platón es el «camino de los filósofos». Su filo- ro que ocurrirá es que la fuerte luz le cegará. También
sofía puede entenderse como una descripción de la le cegarán las figuras nítidas, ya que, hasta ese momen-
actividad filosófica. to, sólo había visto las sombras de las mismas. Si con-
siguiera atravesar el muro y el fuego, y salir a la natura-
Cuando ves una sombra, Sofía, también tú pensarás
leza, fuera de la caverna, la luz le cegaría aún más. Pero
que tiene que haber algo que la origina. Ves la sombra
después de haberse restregado los ojos, se habría dado
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Historia de la Filosofía Platón
cuenta de la belleza de todo. Por primera vez, vería Platón piensa que el Estado debe ser gobernado por
colores y siluetas nítidas. Vería verdaderos animales y los filósofos. Al explicar el por qué, toma como punto
flores, de los que las figuras de la caverna sólo eran de partida la composición del ser humano.
malas copias. Pero, también entonces se preguntaría a
Según Platón, el cuerpo humano está dividido en
sí mismo de dónde vienen todos los animales y las flo-
tres partes: cabeza, pecho y vientre. A cada una de es-
res. Entonces vería el sol en el cielo, y comprendería
tas partes le corresponde una habilidad del alma. A la
que es el sol el que da vida a todas las flores y animales
cabeza pertenece la razón, al pecho la voluntad, y al
de la naturaleza, de la misma manera que podía ver las
vientre, el deseo. Pertenece, además, a cada una de las
sombras en la caverna gracias a la hoguera.
tres habilidades del alma un ideal o una «virtud». La
Ahora, el feliz morador de la caverna podría haber- razón debe aspirar a la sabiduría, la voluntad debe
se ido corriendo a la naturaleza, celebrando su libertad mostrar valor, y al deseo hay que frenarlo para que el
recién conquistada. Pero se acuerda de los que quedan ser humano muestre moderación. Cuando las tres par-
abajo en la caverna. Por eso vuelve a bajar. De nuevo tes del ser humano funcionan a la vez como un con-
abajo, intenta convencer a los demás moradores de la junto completo, obtenemos un ser humano armonioso
caverna de que las imágenes de la pared son sólo co- u honrado. En la escuela, lo primero que tiene que
pias centelleantes de las cosas reales. Pero nadie le cree. aprender el niño es a frenar el deseo, luego hay que
Señalan a la pared de la caverna diciendo que lo que allí desarrollar el valor, y finalmente, la razón obtendrá
ven es todo lo que hay. Al final lo matan. sabiduría.
Lo que Platón describe en el mito de la caverna es Platón se imagina un Estado construido exactamen-
el camino que recorre el filósofo desde los conceptos te de la misma manera que un ser humano. Igual que el
vagos hasta las verdaderas ideas que se encuentran tras cuerpo tiene cabeza, pecho y vientre, el Estado tiene
los fenómenos de la naturaleza. Seguramente también gobernantes, soldados y productores (granjeros, por
piensa en Sócrates, a quien mataron los «moradores de ejemplo). Es evidente que Platón emplea la ciencia
la caverna» porque hurgaba en sus ideas habituales, médica griega como ideal. De la misma manera que
queriendo enseñarles el camino hacia la verdadera sa- una persona sana y armoniosa muestra equilibrio y
biduría. De ese modo, el mito de la caverna se convier- moderación, un Estado «justo» se caracteriza por que
te en una imagen del valor y de la responsabilidad pe- cada uno conoce su lugar en el conjunto.
dagógica del filósofo.
Como el resto de la filosofía de Platón, también su
Lo que quiere señalar Platón es que la relación en- filosofía del Estado se caracteriza por su racionalismo.
tre la oscuridad de la caverna y la naturaleza del exte- Es decisivo para crear un buen Estado que sea gober-
rior corresponde a la relación entre los moldes de la nado por la razón. De la misma manera que la cabeza
naturaleza y el mundo de las Ideas. No quiere decir dirige el cuerpo, tiene que haber filósofos que dirijan la
que la naturaleza sea triste y oscura, sino que es triste y sociedad. Intentemos una sencilla exposición de la re-
oscura comparada con la claridad de las Ideas. Una lación entre las tres partes del ser humano y del Esta-
foto de una muchacha hermosa no tiene por qué resul- do:
tar oscura y triste, más bien al contrario, pero sigue
siendo sólo una imagen.
Cuerpo ....... Alma ............ V irtud ............... Estado
El Estado filosófico Cabeza ....... Razón ........... Sabiduría ............ Gobernantes
El mito de la caverna de Platón lo encontramos en Pecho ......... Voluntad ...... Valor ................... Soldados
el diálogo La República, en el que Platón nos propor-
Vientre ....... Deseo ........... Moderación ....... Productores
ciona una imagen del «Estado ideal». Es decir, un Es-
tado modelo imaginario, o, lo que se suele llamar, un
Estado «utópico». Brevemente, podemos decir que
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Historia de la Filosofía Platón
El Estado ideal de Platón puede recordar al antiguo ra solar se había asomado por el horizonte, precisa-
sistema hindú de las castas, en el que cada uno tiene su mente cuando estaba leyendo que Sócrates subía de la
función determinada para el bien del conjunto. Desde caverna y que se le arrugaba la frente por la intensa luz,
los tiempos de Platón, y desde más antiguo aún, el sis- al aire libre.
tema hindú de castas ha tenido la misma división en
Sofía casi tenía la sensación de haber ascendido, ella
tres: la clase dominante (o la clase de los sacerdotes), la
misma, de una gruta subterránea. Al menos, le pareció
casta de los guerreros y la de los productores.
ver la naturaleza de un modo totalmente nuevo, tras
Hoy en día, es probable que llamáramos al Estado haber leído sobre Platón. Se sentía como si hubiera
de Platón Estado Totalitario. Pero merece la pena se- sido daltónica. Había visto sombras, pero no las ideas
ñalar que él opinaba que las mujeres podían ser gober- claras.
nantes del Estado, igual que los hombres, precisamente
No estaba muy segura de que Platón tuviera razón
porque los gobernantes gobernarían el Estado en vir-
en todo lo que había dicho sobre las eternas imágenes
tud de su razón. El pensaba que las mujeres tienen
modelo, pero le parecía un pensamiento muy hermoso
exactamente la misma capacidad para razonar que los
el que todo lo vivo fuera una copia imperfecta de los
hombres, si reciben la misma enseñanza y son libera-
moldes eternos del mundo de las Ideas. Porque ¿no era
das de cuidar a los niños y de las tareas domésticas.
cierto que todas las flores y árboles, seres humanos y
Platón quería suprimir la familia y la propiedad privada
animales eran imperfectos?
para los gobernantes y soldados del Estado. Y la edu-
cación de los niños era algo tan importante que no po- Todo lo que veía a su alrededor era tan bonito y es-
día ser confiada a cualquiera. Tendría que ser respon- taba tan vivo que tuvo que restregarse los ojos. Pero
sabilidad del Estado educar a los niños. (Fue el primer nada de lo que veía permanecería. Y, aún así, dentro de
filósofo que habló en favor de un sistema público de cien años estarían aquí de nuevo las mismas flores y
guarderías y colegios.) animales. Aunque cada flor y cada animal fueran en
cierto modo borrados y olvidados, alguien se “acorda-
Tras haber vivido unas grandes desilusiones políti-
ría” de qué aspecto tenía todo.
cas, Platón escribió el diálogo Las leyes, en el que des-
cribe «el Estado legal» como el segundo mejor Estado. Sofía miró fijamente la obra de la creación. De re-
Ahora se muestra partidario de la propiedad privada y pente, una ardilla saltó sobre el tronco de un pino. Dio
las ataduras familiares. De esa manera, se reduce la li- un par de vueltas, antes de desaparecer entre las ramas.
bertad de la mujer. Pero dice que un Estado que no ¡A ti te he visto antes!, pensó Sofía. Naturalmente
educa ni entrena a sus mujeres es como un ser humano sabía que no era la misma ardilla que había visto en la
que sólo hace ejercicio con el brazo derecho. otra ocasión, pero si el mismo “molde”. A lo mejor
Por regla general, podemos decir que Platón tenía Platón tenía razón en que ella había visto una vez la
una visión positiva de las mujeres, al menos si tenemos “ardilla eterna” en el mundo de las Ideas, antes de que
en cuenta la época en la que vivió. En el diálogo El su alma se fuese a morar a un cuerpo.
banquete, es una mujer, Diótima, la que proporciona ¿Podría ser que hubiera vivido antes? ¿Había existi-
conocimientos filosóficos. do su alma antes de tener que llevar un cuerpo a ras-
Ése fue Platón, Sofía. Durante más de dos mil años, tras? ¿Sería verdad que llevaba dentro un lingote de
la gente ha discutido y criticado su extraña teoría de las oro, una joya por la que no pasaba el tiempo, es decir,
Ideas. El primero fue su propio alumno en la Acade- un alma que le seguiría viviendo cuando su cuerpo un
mia. Su nombre era Aristóteles, el tercer gran filósofo día envejeciera y muriera?
de Atenas. ¡No digo nada más! Cfr. Gaarder, J.; El mundo de Sofía; Ed. Siruela.
Mientras Sofía había permanecido sentada en un
tocón leyendo sobre Platón, el sol se había levantado
por el este, tras las colinas cubiertas de árboles La esfe-
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Historia de la Filosofía Platón
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Historia de la Filosofía Platón
tes para así poder expresar sus propias ideas. No en El mundo de las Ideas
vano, pensar tal como Sócrates enseñaba a sus discípu-
los no es más que pensar por uno mismo, sin necesi- La teoría que más fama ha dado a Platón es, sin
dad de someterse a ninguna autoridad superior. Y, de duda alguna, la de las Ideas. (Se utilizará a partir de
hecho, eso es precisamente lo que hace Platón al ex- ahora la mayúscula para distinguir cuándo se utiliza
poner sus postulados e ir más allá, discrepando cuando este término según la acepción platónica.)
es necesario, de los límites marcados por su maestro. Ya hemos comentado con anterioridad que cuando
Así, partiendo de Sócrates, lo que hace en el fondo Sócrates formula una pregunta acerca de, por ejemplo,
Platón es seguir a aquél, aun desde la inevitable discre- la belleza o e! valor, no busca la definición concreta de
pancia. cada una de estas palabras, sino que trata de descubrir
la naturaleza de la entidad abstracta que subyace bajo
ese concepto. Esta serie de entidades, siempre según
El primer maestro Sócrates, no se encuentran localizadas en un lugar o un
tiempo concretos, sino que se trata de algo que posee
Platón, que murió a la edad de 81 años, vivió medio
una existencia universal independiente de toda referen-
siglo tras la muerte de Sócrates, período en el que es-
cia temporal o espacial. El conjunto de cosas concretas
cribió unas dos docenas de diálogos de una extensión
y singulares que existen en el mundo cotidiano, así
variable que va desde las 20 páginas actuales a las 300.
como todos aquellos actos remarcables que pueda rea-
Uno de los más célebres es, sin duda alguna, La Repú-
lizar una persona, no son más que conceptos efímeros
blica, obra en la que Platón aborda la cuestión de la na-
pero que, en cambio, forman parte indisoluble de una
turaleza de la justicia y se plantea, entre otras cosas,
esencia o idea atemporal de la belleza o el valor absolu-
esbozar las bases del Estado ideal. Destaca también
tos. Y este conjunto de ideas son indestructibles y exis-
otro diálogo, El banquete, en el que trata la naturaleza
ten por sí mismas.
del amor. La mayoría del resto de los diálogos suelen
tomar el nombre del interlocutor principal con el que Platón retomó esta teoría acerca de la naturaleza de
dialoga Sócrates, como Laques, Eutitrón, Protágoras, Fe- lo moral y de la virtud, y la generalizó al resto de la
dón, Teeteto, Timeo, etcétera. realidad. Así pues, todo aquello de que se compone
este mundo sensible que nos rodea no es más que una
Estos diálogos se encuentran entre las más excelsas
manifestación o reflejo efímero y caduco de una idea
muestras de este género en toda la literatura universal.
superior y universal que posee una existencia perma-
A ello hay que añadir el hecho de que contienen algu-
nente e indestructible fuera del espacio y el tiempo.
nos de los pasajes filosóficos más bellos y mejor escri-
tos de toda la historia de la filosofía; de hecho, son Platón sostiene esta conclusión con argumentos de
muchos los estudiosos que sostienen que se trata de la muy diferente signo. Así, por ejemplo, constata que, a
mejor prosa en griego jamás escrita. Entre los más medida que se profundiza en el conocimiento de la
conmovedores y, por tanto, los más adecuados para física, más evidente se hace el estrecho vínculo existen-
leer en primer lugar se encuentran aquellos que se re- te entre las matemáticas y la realidad del mundo. En
fieren al juicio y muerte de Sócrates, es decir, Critón, La ese sentido, para Platón e! cosmos es un perfecto
apología de Sócrates y Fedón. La apología recoge el discurso ejemplo del orden, la armonía y la proporción, algo
pronunciado por Sócrates durante su defensa y juicio y, que nosotros ahora podemos corroborar arguyendo
de hecho, se puede considerar como una apología pro que todo fenómeno producido en la naturaleza puede
víta sua, esto es, la justificación de su propia vida. expresarse en términos de ecuaciones matemáticas.
Retomando los postulados de Pitágoras, Platón conce-
Por todo ello, se considera a Platón tanto como un
de una extraordinaria importancia a este concierto uni-
filósofo como un artista de primerísimo orden. Ade-
versal al concluir que, por encima del caos aparente
más, fue él quien estableció el prototipo de la institu-
que se manifiesta en la realidad, subyace un orden per-
ción de la Academia, que era e! nombre que había
fecto que encuentra su máxima expresión en las ma-
puesto a la casa en la que recibía a sus alumnos, y que a
temáticas. Este orden no es perceptible a simple vista,
partir de entonces pasó a designar por extensión todo
pero, en cambio, sí que es accesible a la razón, la inteli-
centro donde los jóvenes recibían una formación de
gencia y el intelecto. En cualquier caso, lo más impor-
alto nivel.
tante es que está ahí, existe, y sobre él se asienta la
realidad. Precisamente, en su afán por encontrar ese
orden absoluto acogió en su Academia a varios de los
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Historia de la Filosofía Platón
matemáticos más célebres de su tiempo, y bajo su égi- hecho de que la escuela filosófica predominante en el
da tuvieron lugar enormes avances en el dominio de las mundo de herencia cultural helénico sobre el que
matemáticas y de todo cuanto hoy en día designamos irrumpió el cristianismo, y de la que por tanto se nutrió,
bajo el nombre genérico de ciencias. Y todo ello como era de tradición platónica. No en vano, el Nuevo Tes-
parte indisoluble de la filosofía. tamento se escribió en griego y muchos de los prime-
ros pensadores cristianos trataron reconciliar las reve-
laciones de su religión con las principales doctrinas de
Interpretación cristiana de Platón Platón. y una de las teorías adaptadas por los cristianos
fue precisamente la de la antropología platónica, que
Esta aproximación, llevada a cabo por Platón con presenta al hombre como un conjunto de dos realida-
una gran minuciosidad en las áreas más variadas del des distintas. De hecho, durante mucho tiempo se ex-
conocimiento, dio como resultado la división de la
tendió la costumbre de referirse a Platón y Sócrates
realidad en dos reinos distintos. Por un lado, un mun- como «dos cristianos anteriores a Cristo», e incluso son
do visible de las cosas, que no es más que la percep- muchos los cristianos que han creído plenamente en la
ción que de él tenemos a través de los sentidos, el idea de que la misión histórica de estos dos filósofos
mundo cotidiano en el que nada permanece inmóvil e griegos universales fue la de sentar las bases teóricas
invariable. En ese sentido, para Platón todo en ese que permitieran la irrupción y propagación del cristia-
mundo está en continua evolución, no hay nada que se nismo. Tal fue la creencia dominante durante la Edad
encuentre ajeno al proceso de cambio continuo: «Todo
Media, en la que la escolástica trató por todos los me-
está en constante cambio, nada es», en el que todo re- dios de conciliar las doctrinas platónicas con el dogma
sulta, por tanto, imperfecto y corruptible. Es precisa-
cristiano.
mente este mundo ubicado en el espacio y el tiempo el
único que el hombre puede percibir y aprehender a Es obvio que Platón no fue ni judío ni cristiano, y
partir de los sentidos. Pero, además, existe otro reino, que desarrolló sus teorías filosóficas ajeno a cualquier
éste ajeno a la tiranía del espacio y el tiempo, que no es tradición judeocristiana.
accesible a nuestros sentidos, y donde reside el orden Precisamente, la base de su doctrina es la argumen-
perfecto y permanente y atemporal de la que el mundo tación filosófica, y de ningún modo la supeditación o
sensible e imperfecto de las cosas nos ofrece unos justificación de dogma o credo alguno, y menos del
siempre breves e insuficientes destellos. Pero, de hecho, cristiano.
constituye la realidad verdadera, ya que es estable e
invariable, Y no está sumida en un continuo proceso Platón no siente la necesidad de apelar a la creencia
de cambio, tal como sucede en el mundo sensible. en ningún dios o palabra revelada; de hecho, son mu-
chos los ateos o agnósticos que han aceptado la totali-
Todo esto se puede aplicar, lógicamente, al propio dad o parte de sus teorías filosóficas. En cierto modo,
ser humano. Es decir, hay una parte de nosotros mis- Platón mismo atribuía a las Ideas cierto componente
mos que se puede percibir con los sentidos, aunque divino dado su carácter perfecto y, al igual que Pitágo-
bajo esta apariencia subyace otra parte, ésta inaccesible ras, creía en la reencarnación. Pero lo cierto es que el
a los sentidos, pero que, en cambio, la razón sí que es grueso de su influencia filosófica tuvo lugar sobre toda
capaz de intuir. La primera se compone del cuerpo, de una serie de pensadores que, partiendo de él, optaron
todo aquello que se encuentra sometido a las leyes de sencillamente por ignorar todos aquellos elementos
la naturaleza y que se sitúa bajo el dominio del espacio que no se adecuasen a sus finalidades de sincretismo
y el tiempo. El cuerpo nace y crece, y siempre es im- religioso, e incluso sobre aquéllos manifiestamente
perfecto, ya que está en continua evolución, hasta que contrarios a toda interpretación divina.
desaparece. De hecho, no es sino un fugaz reflejo de
algo superior que también forma parte de nosotros
mismos y que no tiene materia, es atemporal e impere-
La hostilidad de Platón hacia el arte
cedero, algo que podríamos denominar «alma». Es el
alma, precisamente, la Idea de cada uno de nosotros Platón afirma que, para toda persona dotada de un
que habita en un mundo donde no existe el espacio ni mínimo de inteligencia, el principal objetivo vital debe
el tiempo, allí donde en definitiva se encuentra la ver- ser atravesar la capa superficial del mundo de las cosas
dadera realidad. y penetrar hasta llegar al nivel donde reside la realidad
verdadera. Esto podría entenderse hasta cierto punto
Muchos de estos conceptos resultan sumamente
como una especie de misticismo intelectual, desde el
familiares en la tradición cristiana, lo cual se debe al
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ticia en un Estado consiste en que todos conoz- dos y sólo él tiene posiciones morales y políticas
can su posición. De las cuatro virtudes tradicio- genuinamente fundamentales. Su preparación se
nales, la valentía pertenece a la clase de los guar- efectúa primordialmente en la geometría y en la
dianes auxiliares cuya función es la defensa, y la dialéctica. Platón entiende por dialéctica un
sabiduría a los guardianes del gobierno. La tem- proceso de demostración racional que constitu-
planza no es la virtud de una clase sino de la so- ye un desarrollo del diálogo de la interrogación
ciedad como un todo porque "los deseos de la socrática. A partir de una proposición que ha
multitud inferior serán controlados por los de- sido puesta en consideración se asciende en la
seos y la sabiduría de los pocos seres superiores". búsqueda de justificaciones por una escalera de-
La justicia no pertenece ni a esta ni a aquella cla- ductiva hasta alcanzar la indudable certeza de
se, ni a una particular relación entre las clases, las Ideas.
sino a la sociedad en cuanto funciona como un P la tó n p resen ta en la R ep ú b lica u n p ro g re-
todo. En forma similar, la justicia en el alma re- so e n la d e m o stra c ió n ra c io n a l q u e c u lm in a
side en que cada parte realice la función propia en u n a v isió n d e la Id ea d el b ien (es d ecir,
que le ha sido asignada. Un individuo es sabio en en u n a v isió n d e lo q u e d esig n a el p red ica d o
virtud de que la razón gobierna en él y valiente b u en o : a q u ello en v irtu d d e lo cu a l tien e
en virtud de que el alma pasional desempeña su sig n ific a d o ).
papel. Y un individuo tiene templanza si su razón
Los gobernantes de un Estado justo, en
gobierna a sus apetitos corporales inferiores. Pe-
quienes se advierte el predominio de la razón,
ro la justicia no pertenece a esta o aquella parte o
son racionales en virtud de una educación que
relación del alma, más bien a su ordenamiento
les ha permitido captar las Ideas. En el Estado
total.
justo el filósofo es rey: sólo él puede llevar a
Entonces surgen las dos preguntas: “¿Qué clase la existencia y conservar un Estado en el que
de hombre será justo?” y “¿Cómo puede surgir el la justicia está incorporada tanto a la organiza-
Estado justo?” Estas preguntas se plantean y se ción política como al alma. Se infiere, como
contestan juntas, y esto no es accidental. Cuando Platón lo había insinuado antes, que la división
Platón, más adelante, considera la corrupción del en clases de la sociedad justa puede ser mante-
Estado y del alma, los examina como si estuvieran nida educando a algunos para que sean gober-
mutuamente implicados. Además, el hombre justo nantes, a otros para que sean auxiliares y a la
existirá difícilmente, excepto en el Estado justo, mayoría para que sea gobernada. El uso de
donde al menos algunos hombres −los futuros go- controles eugenésicos y de métodos de selec-
bernantes− son educados sistemáticamente en la ción sirve para asegurar que reciban la educa-
justicia. Pero el Estado justo no puede existir en ción de gobernantes quienes están capacitados
ninguna parte, excepto donde haya hombres justos. para ello. Para contentar a las personas ordina-
Por lo tanto, el problema de la posibilidad de la rias se les contará un cuento sobre los metales
aparición del Estado y el problema de la educación en el alma: preciosos en las almas de los go-
del hombre justo tienen que ser planteados simul- bernantes y comunes en las de los gobernados.
táneamente. Y así llegamos al momento en que Pla- Platón no cree, al modo de los racistas de Su-
tón pone en escena el ideal del rey-filósofo. dáfrica y Misisipi, en una correlación entre la
inteligencia y una lucra propiedad accidental
Platón define al filósofo mediante una exposi- como el color de la piel. Sin embargo, cree en
ción acerca del conocimiento y la creencia y el pos- la presencia o ausencia de una inteligencia in-
terior contraste del filósofo que conoce con el nata al modo de los educadores conservadores
hombre no filósofo, quien en el mejor de los casos y cree que una ingeniosa propaganda −a través
sólo tiene una creencia u opinión verdadera. El ra-
de lo que denomina “mentiras nobles” − puede
zonamiento parte de la consideración del significa-
asegurar el reconocimiento de su propia infe-
do de pares de predicados, y los ejemplos usados
rioridad por parte de los seres inferiores.
son bello y feo, justo e injusto, bueno y malo.
Cfr. A. MacIntyre: Historia de la ética, Paidós, 1982.
El filósofo es el hombre que a través de una
preparación en la abstracción ha aprendido a
relacionarse con las Ideas. Así, sólo él com-
prende realmente el significado de los predica-
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Texto 1: Platón; fragmento de Carta VII quiso que algunos de los que ocupaban el poder
hicieran comparecer ante el tribunal a nuestro
Antaño, cuando yo era joven, sentí lo mismo amigo Sócrates, ya citado, y presentaran contra él
que les pasa a otros muchos. Tenía la idea de de- la acusación más inicua y más inmerecida: en
dicarme a la política tan pronto como fuera due- efecto, unos hicieron comparecer, acusado de
ño de mis actos, y las circunstancias en que se impiedad, y otros condenaron y dieron muerte al
me presentaba la situación de mi país eran las hombre que un día se negó a colaborar en la de-
siguientes: al ser acosado por muchos lados el tención ilegal de un amigo de los entonces deste-
régimen político entonces existente, se produjo rrados, cuando ellos mismos sufrían la desgracia
una revolución; al frente de este cambio político del exilio.
se establecieron como jefes cincuenta y un hom-
Al observar yo estas cosas y ver a los hombres
bres: once en la ciudad y diez en el Pireo (unos y
que llevaban la política, así como las leyes y las
otros encargados de la administración pública en
costumbres, cuanto más atentamente lo estudiaba
el ágora y en los asuntos municipales), mientras
y más iba avanzando en edad, tanto más difícil
que treinta se constituyeron con plenos poderes
me parecía administrar bien los asuntos públicos.
como autoridad suprema.
Por una parte, no me parecía que pudiera hacerlo
Ocurría que algunos de ellos eran parientes y sin la ayuda de amigos y colaboradores de con-
conocidos míos y, en consecuencia, me invitaron fianza, y no era fácil encontrar a quienes lo fue-
al punto a colaborar en trabajos que, según ellos, ran, ya que la ciudad ya no se regía según las cos-
me interesaban. Lo que me ocurrió no es de ex- tumbres y usos de nuestros antepasados, y era
trañar, dada mi juventud: yo creí que iban a go- imposible adquirir otros nuevos con alguna faci-
bernar la ciudad sacándola de un régimen injusto lidad.
para llevarla a un sistema justo, de modo que pu-
Por otra parte, tanto la letra de las leyes como
se una enorme atención en ver lo que podía con-
las costumbres se iban corrompiendo hasta tal
seguir.
punto que yo, que al principio estaba lleno de un
En realidad, lo que vi es que en poco tiempo gran entusiasmo para trabajar en actividades pú-
hicieron parecer de oro al antiguo régimen; entre blicas, al dirigir la mirada a la situación y ver que
otras cosas, enviaron a mi querido y viejo amigo todo iba a la deriva por todas partes, acabé por
Sócrates, de quien no tendría ningún reparo en marearme. Sin embargo, no dejaba de reflexionar
afirmar que fue el hombre más justo de su época, sobre la posibilidad de mejorar la situación y, en
para que, acompañado de otras personas, detu- consecuencia, todo el sistema político, pero sí
viera a un ciudadano y lo condujera violentamen- dejé de esperar continuamente las ocasiones para
te a su ejecución, con el fin evidente de hacerle actuar, y al final llegué a comprender que todos
cómplice de sus actividades criminales tanto si los Estados actuales están mal gobernados; pues
quería como si no. Pero Sócrates no obedeció y su legislación casi no tiene remedio sin una re-
se arriesgó a toda clase de peligros antes que co- forma extraordinaria unida a felices circunstan-
laborar en sus iniquidades. Viendo, pues, como cias. Entonces me sentí obligado a reconocer, en
decía, todas estas cosas y aun otras de la misma alabanza de la filosofía verdadera, que sólo a par-
gravedad, me indigné y me abstuve de las ver- tir de ella es posible distinguir lo que es justo,
güenzas de aquella época. tanto en el terreno de la vida pública como en la
Poco tiempo después cayó el régimen de los privada.
Treinta con todo su sistema político. Y otra vez, Por ello, no cesarán los males del género hu-
aunque con más tranquilidad, me arrastró el de- mano hasta que ocupen el poder los filósofos
seo de dedicarme a la actividad política. Desde puros y auténticos o bien los que ejercen el po-
luego, también en aquella situación, por tratarse der en las ciudades lleguen a ser filósofos verda-
de una época turbulenta, ocurrían muchas cosas deros, gracias a un especial favor divino.
indignantes, y no es nada extraño que, en medio
de una revolución, algunas personas se tomaran
venganzas excesivas de sus enemigos. Sin embar-
go, los que entonces se repatriaron se comporta-
ron con una gran moderación. Pero la casualidad
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-Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligán- quier otro destino antes que vivir en aquel mundo de
dole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le lo opinable?
dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol,
-Eso es lo que creo yo-dijo -: que preferiría cual-
¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado,
quier otro destino antes que aquella vida.
y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan lle-
nos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las -Ahora fíjate en esto-dije-: si, vuelto el tal allá abajo,
cosas a las que ahora llamamos verdaderas? ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le
llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbi-
-No, no sería capaz-dijo-, al menos por el momento.
tamente la luz del sol?
-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder lle-
-Ciertamente-dijo.
gar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácil-
mente serían, ante todo, las sombras; luego, las imáge- -Y si tuviese que competir de nuevo con los que
nes de hombres y de otros objetos reflejados en las habían permanecido constantemente encadenados,
aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de opinando acerca de las sombras aquellas que, por no
esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas habérsele asentado todavía
del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de
los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el
las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le
tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría
es propio.
que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba,
-¿Cómo no? ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la
pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y
-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus
no matarían; si encontraban manera de echarle mano y
imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno
matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual
es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mi- -Claro que sí-dijo.
rar y contemplar.
III. -Pues bien- dije-, esta imagen hay que aplicarla
-Necesariamente--dijo. toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho an-
tes; hay que comparar la región revelada por medio de
-Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol
la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que
que es él quien produce las estaciones y los años y go-
hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida
bierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto
al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas
modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta
-Es evidente--dijo-que después de aquello vendría a la. región inteligible no errarás con respecto a mi vis-
pensar en eso otro. lumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la
divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he
-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habita-
aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo
ción y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañe-
último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien,
ros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por
pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la
haber cambiado y que les compadecería a ellos?
causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las
-Efectivamente. cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendra-
do la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la
-Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o
soberana y productora de verdad y conocimiento, y
alabanzas o recompensas que concedieran los unos a
que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder
aquellos otros que, por discernir con mayor penetra-
sabiamente en su vida privada o pública.
ción las sombras que pasaban y acordarse mejor de
cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o -También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en
detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie que puedo estarlo.
de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder,
Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández
¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que
Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981
envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes en-
(3ª edición)
tre aquellos, o bien que le ocurriría lo-de Homero, es
decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al
servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cual-
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