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Estructura Atómica: Más Allá del Modelo Clásico

Este documento describe cómo los modelos iniciales de átomos y moléculas como sistemas planetarios no capturan adecuadamente la naturaleza cuántica de la materia. Explica que científicos como Erwin Schrödinger desarrollaron la mecánica cuántica y la ecuación de onda para describir cómo los electrones existen como nubes de probabilidad en lugar de órbitas definidas, dando como resultado que los átomos solo pueden existir en ciertos estados de energía cuantizados.
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Estructura Atómica: Más Allá del Modelo Clásico

Este documento describe cómo los modelos iniciales de átomos y moléculas como sistemas planetarios no capturan adecuadamente la naturaleza cuántica de la materia. Explica que científicos como Erwin Schrödinger desarrollaron la mecánica cuántica y la ecuación de onda para describir cómo los electrones existen como nubes de probabilidad en lugar de órbitas definidas, dando como resultado que los átomos solo pueden existir en ciertos estados de energía cuantizados.
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Los átomos y las moléculas no son como las

pintan
Iván de Jesús Arellano Palma

Resumen
¿Cómo te imaginas un átomo? ¿Cómo la imagen de un sistema solar en
miniatura estilo del programa The Big Bang Theory? ¿Y una molécula?
¿Con las rayitas que pintaste en la prepa? Estos modelos son
sumamente útiles cuando nos iniciamos en el campo de la física o de la
química. El problema es que si los átomos fueran así no hubiera habido
tantas críticas y nuevas propuestas de científicos de renombre a inicios
del siglo XX y no estaríamos aquí hablando de ellos. Así que hoy, con la
ayuda de la teoría cuántica y los orbitales moleculares, vamos a ir más a
fondo al conocer la estructura de la materia. Nada más y nada menos,
saber un poco más de qué estamos hechos.

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 1


Un portentoso neozelandés
Ernest Rutherford era un hombre muy competitivo que pensaba que la
ciencia era una carrera donde había varios tipos pisándole los talones.
Pero también era sumamente curioso y anhelaba aprender siempre algo
nuevo. Sólo le interesaban los problemas no resueltos y menospreciaba
lo que ya se había hecho en el pasado. También era muy gruñón y sus
alumnos decían que nunca habían encontrado a nadie que se enojara
tanto por motivos triviales. Sin embargo decían que era un hombre que
carecía de mezquindad1 y que atendía del mismo modo a un novato y a
una autoridad científica. Como decía el escritor uruguayo José Enrique
Rodó: “Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y
estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras,
suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes”.

A él quien recibió el Nobel de química en 1908, le debemos el modelo


del átomo más difundido y conocido: el del sistema solar (ver en
Cienciorama “El experimento de la hoja de oro”, la figura 1). La
comunidad científica no tardó en encontrarle problemas al modelo; el
más importante era la estabilidad y surge de la aplicación de la
propuesta de Rutherford a la teoría electromagnética de Maxwell. Ésta
dice que una carga eléctrica en movimiento emite radiación y pierde
energía. Para entenderlo imagina que metes una rueda en el agua. Si la
hacemos girar al principio, es decir, si la cargamos de energía, moverá
el agua a su alrededor y emitirá pequeñas vibraciones, pero la rueda
perderá energía y se detendrá finalmente. Algo similar le sucede a los
electrones: al estar acelerados en un campo electromagnético poco a
poco pierden energía y caen en espiral rumbo al núcleo. Conclusión: los
átomos en la propuesta de Rutherford no son estables y por lo tanto la
materia bariónica constituida por bariones y leptones, la que nos rodea y
de la que estamos formados, no es estable y no existiríamos. ¿Qué
fallaba en el diseño del átomo del neozelandés? A esta tarea se
dedicaron un sinfín de físicos.

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 2


Figura 1. Modelo planetario de Ernest Rutherford. Bonito e útil, pero en verdad los
átomos son más complejos. Imagen tomada de: https://bit.ly/2ykLN94

Girar clásicamente o cuánticamente

Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer

Gustavo Cerati, canción “Puente”

Científicos de mucho renombre se pusieron a mejorar el modelo del


neozelandés: Arnold Sommerfeld, Louis De Broglie y Niels Bohr, quien
ideó un modelo de órbitas un poco parecido al sistema solar de su
profesor neozelandés. Pero a diferencia del modelo de Rutherford, en
este modelo el electrón sólo puede estar en órbitas con energías bien
definidas y sólo puede “saltar” de una órbita a otra sin que haya
caminos intermedios. Esos científicos, entre otros, osaron describir el
átomo utilizando ideas de vanguardia de la época; es decir cuánticas.
Pero fue hasta la aparición del físico austriaco Erwin Schrödinger y su
creación matemática, la llamada función de onda (figura 2) –lo primero
que te enseñan en un curso universitario de cuántica– que se resolvió
gran parte del problema planteado en la concepción atómica de
Rutherford y Bohr (ver en Cienciorama “Un vienés y su gato”). La
ecuación de la función de onda –es decir, la función asociada a la onda
que acompaña al electrón, según las teorías cuánticas de De Broglie– es
matemáticamente hablando, una ecuación diferencial en derivadas
parciales pues la función de onda la podemos relacionar con la

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 3


información del lugar dónde se encuentre el electrón. Sabemos que en
la mecánica clásica de Newton se puede deducir la trayectoria de una
partícula si conocemos la fuerza que actúa sobre ella; diríamos de
manera más precisa que la trayectoria se calcula con una fórmula que
dé la energía de la partícula en función de la posición que ocupa en el
espacio. En física cuántica, en la ecuación de Schrödinger (figura 2), se
utiliza la misma fórmula para la energía y así se calcula la función de
onda. Con ella podemos conocer los posibles estados cuantizados de
energía y otras propiedades de la partícula. Esta ecuación permite
entender la evolución de los sistemas cuánticos.

Aunque un electrón “gira” igual alrededor de un núcleo de neutrones y


protones, lo hace en forma cuántica y las reglas de lo cuántico son
diferentes a las de la física clásica y si insistimos en explicar los
fenómenos cuánticos de la misma forma en que se explica el mundo de
la física clásica, la de todos los días, inevitablemente caeremos en
contradicciones y hasta en la pseudociencia (ver en Cienciorama “Los
abusos de la teoría cuántica”).

Figura 2. A la izquierda el físico austriaco Erwin Schrödinger: el padre de la mecánica


ondulatoria. Tomada de: https://plus.maths.org/content/schrodinger-1. A la derecha la
ecuación de la función de onda es tan importante para la física cuántica como la de la
segunda ley de Newton (F=ma) para la física clásica. Para algunos físicos y químicos,
me incluyo, esta es la ecuación más importante para la cuántica, ya que permitió
levantar un territorio nuevo en la física y química y proporcionó una brújula para
explorarlo sin temor de perderse. Gracias a esta ecuación Schrödinger obtuvo el
premio Nobel de física en 1933. Imagen tomada de:
http://www.javierdelucas.es/ecuacionschrodinger.htm

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 4


Un fenómeno que distingue a estos “dos mundos” es la incertidumbre.
Yo y otros físicos, como el sevillano Manuel Lozano Leyva, insistimos en
llamarlo indeterminación. Los objetos del mundo cuántico, es decir, las
partículas elementales como el electrón, no tienen por qué moverse a
una velocidad exacta o estar en un lugar concreto del espacio.
Normalmente sus magnitudes no tienen un valor determinado, no tienen
un valor exacto. “Girar” es uno de estas magnitudes sin un valor
determinado. Por eso decir que el electrón orbita alrededor del núcleo
no es una expresión certera. No es una “bolita” que sigue un camino fijo;
la teoría cuántica nos explica que la posición del electrón está indefinida
en varios lugares del espacio. Esta indeterminación espacial es una
solución a la función de onda de Schrödinger, independiente del espacio
y tiempo, y se le llama orbital (véanse figura 1 y 2). Podríamos decir que
es la “forma cuántica” de las órbitas de Rutherford y Bohr.

Figura 3. Formas indeterminadas que toma el espacio donde se podría encontrar el


electrón en el átomo de hidrógeno según los números cuánticos que posea. Figura
tomada de: http://fisicatomica.wikidot.com/6-interpretacion-fisica-del-numero-cuantico

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 5


Esos lóbulos que el lector ve en la parte de la figura 4, 3, 2, se
relacionan con números cuánticos. No es el electrón desparramado en el
espacio lo que los orbitales reflejan en estos lóbulos, es el grado de
indeterminación en su posición. Refleja la probabilidad de encontrarlo si
mediante la experimentación lo forzamos a definir su posición. En
resumen el electrón está indeterminado en toda la nube o en los lóbulos.
Pero la cosa no para aquí: el electrón también “vive” en el átomo de
maneras indeterminadas muy distintas, haciendo que la posición del
átomo tome formas asombrosamente complejas, abstractas y según mi
opinión hasta bellas, debido a sus formas simétricas y hasta
geométricas. Para conocer cómo dependen estas formas de los orbitales
conozcamos los números cuánticos.

A jugar con átomos y números cuánticos


La forma de los orbitales depende de cuatro números llamados
cuánticos. Estos números nos dan una noción de la manera que tiene el
electrón de moverse en el átomo. Sus nombres son: nivel (principal) (n),
subnivel (secundario) (l), orbital (terciario) (m) y spin (s). El primero nos
indica la cantidad de energía que posee el electrón y cuánto mayor sea
n, mayor será la energía. La l y la m nos hablan de propiedades de la
rotación o “giro” del electrón, técnicamente marcan la cantidad de
momento angular, el cuadrado de ésta para l y esta misma cantidad
pero en el componente cartesiano z (el que nos permite ver la
tridimensionalidad).

El spin es un valor cuantizado con efectos similares que produce un


momento angular intrínseco, pero en este artículo, para simplificar la
explicación, lo omitiremos. Para explicar el momento angular –la l y la
m- tomemos al átomo de Rutherford. Sí el átomo fuera como el
propuesto por el neozelandés podría decir que l es la velocidad a la que
gira el electrón o lo grande que puede ser su órbita; mientras que m es
la inclinación del electrón; es decir, el eje en torno al cual el electrón
rota. Pero eso una vez más en el mundo cuántico no se sostiene, pues el
electrón no tiene su velocidad determinada. Pero si tomamos un
electrón en el estado menos energético donde l vale cero y su rotación
es nula (sus números cuánticos serían 1, 0, 0), ¡el átomo de Rutherford
se torna aún más impreciso!

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Para el lector interesado pongo en la bibliografía una liga en donde
puede jugar con los números cuánticos y ver más formas asombrosas de
los átomos. Espero lo disfrute.

La vida íntima de las moléculas y TOM


Así como el modelo de Rutherford es útil pero no preciso en la física, en
química tenemos las estructuras de Lewis como las primeras imágenes
que se vienen a la cabeza cuando alguien menciona la palabra molécula
(ver en Cienciorama “La raya por la que se intuyeron las moléculas” y
“La química en 3d”). Estas estructuras son muy conocidas, para
refrescar la memoria vea en la figura 4 la molécula de etanol. Aquí las
rayas significan un par de electrones compartidos, lo que en química se
conoce como enlace covalente. En él los átomos “deben” alcanzar una
configuración electrónica estable similar a la de los gases nobles que si
recuerda el lector se ubican al lado derecho de la tabla periódica (sí
quiere aprender a hacer una estructura de Lewis vea La química en 3D).

Figura 4. Representación de Lewis para el etanol. Imagen tomada de:


https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ethanol_Lewis.svg

Los químicos tenemos varias teorías que nos permiten conocer cada vez
con más detalle la vida íntima de las moléculas. Por ejemplo tenemos la
teoría de repulsión de pares o la teoría de enlace valencia. Pero el
paradigma actual para entender el enlace químico, es decir, cómo los
átomos se juntan para formar moléculas se llama teoría de orbitales
moleculares (TOM) y por supuesto tiene sustento en la teoría cuántica
(ver en Cienciorama la noticia 681 “Enlaces fantasma y átomos
generosos’”). En la figura 5 el lector puede observar los diagramas de

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 7


energía que utiliza esta teoría para representar por medio de orbitales
moleculares una molécula muy sencilla la del H 2. Note el el lector en el
diagrama que trabajamos con orbitales atómicos para formar orbitales
moleculares (la representación que se encuentra en medio de la figura),
desde ahí aplicamos la teoría cuántica. Al lector interesado en
profundizar más en el tema lo remito a la bibliografía 2.

Figura 5. TOM para la molécula de dihidrógeno, es decir la unión química de dos


hidrógenos. En medio está un orbital molecular. Imagen tomada de:
http://webs.ucm.es/info/molecsim/luis/quimica03-04/TOM.html

Conocernos un poco más


Edgar Allan Poe escribió en 1829 un poema titulado “A la ciencia”. En él
parece sugerir que los descubrimientos que hace la ciencia le quitan el
encanto a las cosas que nos rodean. Aquí los primeros versos:
¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres!

que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.

¿Por qué devoras así el corazón del poeta,

buitre, cuyas alas son obtusas realidades?

¿Cómo debería él amarte? o ¿cómo puede juzgarte sabia

aquel a quien no dejas en su vagar

buscar un tesoro en los enjoyados cielos,

aunque se elevara con intrépida ala?

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 8


No comparto esta opinión de Poe ya que al develar los misterios del
cosmos, éstos, creo, nos emocionan aún más, nos impresionan aún más
y nos maravillan aún más. El conocer de una manera más profunda lo
complejo, abstracto pero bello de la estructura interna de la materia me
hace poner la piel de gallina. Los átomos y las moléculas son
sumamente complejos y bellos. ¿No lo cree?

Bibliografía
Imagen de portada Orbitales para el electrón del átomo de hidrógeno. Imagen
tomada de: http://www.astronoo.com/es/articulos/atomo.html

Divulgación

De la Torre, Clemente, Física cuántica para filo-sofos, FCE, México, 2011

Hacyan, Shahen, Mecánica cuántica para principiantes, FCE, México, 2016


1
Lovett Cline, Barbara, Los creadores de la nueva física, FCE, Breviarios, México, 2004.
Todas las citas en este texto son de este libro

Lozano Leyva, Manuel, De Arquímedes a Einstein. Los diez experimentos más bellos de
la física, Debate, España, 2005

Menchaca, Arturo, El discreto encanto de las partículas elementales, FCE, México, 2001

Paz, Juan Pablo, La física cuántica, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2017

Especializada

Bohr, Niels, Athomic Theory and the description of nature. Cambridge University Press,
Londres, 1961

Hoffmann, Banesh, The strange story of the quantum, Dover Publications, Nueva York,
1959
2
Juaristi, Eusebio, Fisicoquímica orgánica, El Colegio Nacional, México, 2015

Schrödinger, Erwin, “The present situation in quantum mechanics: A translation of


Schrödinger’s Cat paradox paper”, PNAS, 124: 323-338, 1980

Link al poema de Poe

https://culturacientifica.com/2017/05/07/la-ciencia-edgar-allan-poe/

Link para visualizar átomos (requiere Java)

http://www.falstad.com/qmatom/

Los átomos y las moléculas no son como las pintan / CIENCIORAMA 9

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