HUMEDALESDE BOGOTA
¿Qué es un Humedal?
Chupqua (Chucua) se le llamaba a el Pantano o humedal por los Muiscas, habitantes de la sabana de Bogotá
antes de la llegada de los conquistadores. (1)
“Son ecosistemas de gran valor natural y cultural, constituidos por un cuerpo de agua permanente o estacional
de escasa profundidad, una franja a su alrededor que puede cubrirse por inundaciones periódicas (ronda
hidráulica) y una franja de terreno no inundable, llamada zona de manejo y preservación ambiental (2)”
Los humedales Bogotanos son ecosistemas de gran importancia biológica, social, cultural y dentro de la
estructura ecológica principal hacen parte del sistema de áreas protegidas, entendida como “el conjunto de
espacios con valores singulares para el patrimonio natural”, cuya conservación resulta imprescindible para el
funcionamiento de los ecosistemas, la conservación de la biodiversidad y la evolución de la cultura en el
Distrito Capital. ¡Protejamos los humedales, aún queda mucho por cuidar! (3)
Importancia de los Humedales
“La distribución de los humedales del Distrito, en un amplio gradiente latitudinal, hace evidente la importancia
de ellos en el cumplimiento de funciones ecológicas estratégicas dentro de la dina-mica hidrológica regional, en
el desplazamiento de la fauna, en su migración latitudinal,
en la diversidad eco sistémica local, y como elementos importantes dentro de la red de conectividad de la
Estructura Ecológica Principal y Regional.(4)”
Funciones, bienes y servicios de los humedales para Bogotá.
1. Reguladores del ciclo hídrico: Controlan y previenen inundaciones, retienen sedimentos y nutrientes, contribuyen
en la descarga y recarga de acuíferos, funcionan como reservorios de aguas.
2. Mejoramiento de la calidad del aire: Son sumideros de CO2, son retenedores de polvo, regulan la temperatura,
son generadores de microclimas, Productores de oxigeno.
3. Espacios de conservación biofísica de la región: Refugio de biodiversidad endémica, habitad esencial de diversas
especies residentes y migratorias.
4. Espacios pedagógicos: Invitan a la contemplación, la reflexión y la calma, son aulas vivas para el aprendizaje,
áreas de recreación pasiva, generadores de conocimiento e investigación (5). Generan el rescate de la identidad territorial
y la identidad cultural, nos transportan a épocas ancestrales y nos recuerdan de dónde venimos y para donde vamos.
Bogotá
actualmente
reconoce los
siguientes
humedales:
Humedal
Torca y Guaymara
l
H u m e d a l
H u m e d
Humedal Tibabuyes o Juan Amarillo.
H u m e d
H u m e d a l S a n t a M a
H u m e d a l E
H u m e d
Humedal Meandro del Say.
H u m e d a l d
Humedal El Burro.
Humedal Techovita o La Vaca
Humedal Tibanica.
Humedales en Bogotá que no han sido reconocidos:
Humedales Separador Autopista Norte.
Humedal Los Arrayanes (Borde Norte).
Humedal del Colegio San Viator (Autopista Norte).
Humedal Chorrillos (Suba rural).
Humedal del Colegio San Jorge de Inglaterra. (Suba).
Humedal Los Lagartos.
Humedal El Cortijo, Nuevo Salitre o Nuevo Tibabuyes (PTAR Salitre).
Humedal El Salitre – Greco.
Humedal Mamá Dominga (Universidad Nacional).
Humedales del Aeropuerto El Dorado.
Humedal La Florida.
Humedal “El Burrito” (Costado nor-occidental del humedal El Burro).
Humedal Media Luna – Tingua Azul (Timiza).
Humedal La Libélula – Ubaguaya (Tunal).
Humedal Chiguazuque o Campo Verde, Comprendido por La Isla, Potrerito y Campo Verde en la localidad de
Bosa.
Otros Cuerpos de Agua en Bogotá
Lago del Parque Simón Bolivar.
Lago del Jardín Botánico.
Refugio de la Tingua (UDCA).
Cementerio Jardines de Paz.
Cementerio Jardines del Recuerdo.
Lago Timiza.
Parque el Lago o de los novios
Country Club.
Parque Ciudad Montes.
Parque Villa Alemana (Localidad de Usme).
El Parque la Joya (Localidad de ciudad Bolívar).
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Humedales de Bogotá
Borde del humedal de Córdoba en la localidad de Suba.
El desarrollo de los humedales en la sabana de Bogotá se ha constituido en el sistema de tierras húmedas más
importante del norte de la Andes siendo este una importante reserva de fauna y flora para la ciudad de Bogotá.
Estas tierras permiten el cuidado, conservación y reproducción de una amplia variedad de especies de
mamíferos, reptiles y aves. Entre ellas se cuentan más de 70 especies de aves migratorias, gran variedad de
especies endémicas y vegetales. Además todos en conjunto forman parte de la cuenca del río Bogotá estos
humedales son ricos en fauna y flora, muchos de estos ecosistemas están de desapareciendo estos humedales
por causa del crecimiento avanzado de la población en la ciudad de Bogotá.
Lamentablemente con el pasar del tiempo y el crecimiento constante de la ciudad de Bogotá se estima que de
las 150.000 ha que cubrían los humedales la Sabana de Bogotá en 1940, hoy quedan aproximadamente 1.500
ha.1
Se ha logrado identificar en el distrito la presencia de tres tipos de ecosistemas de humedal diferenciados por su
origen y posición. Es así como se observan los humedales de planicie ubicados en el área urbana y los
humedales de ladera y páramo localizados en el área rural de la capital.2
HISTORIA DE LOS HUMEDALES DE BOGOTA
El olvido de la historia ha sido uno de los impactos más grandes que han sufrido estos humedales, siendo cada
día más evidente con la visión de los humedales completamente errónea, una espalda a estos cuerpos de agua
por parte de la comunidad y los entes de control y posterior aprovechamiento de estas circunstancias por parte
de constructoras urbanistas de proyecciones de desarrollo netamente económico.
Hace aproximadamente 60.000 años toda la Sabana de Bogotá (incluyendo la ciudad de Bogotá y los
municipios cercanos como Soacha, Funza, Mosquera, Madrid, Cota, Chía, Cajicá), estuvo cubierta por el gran
Lago de Humboldt y la vegetación que predominaba alrededor era típica de un páramo. A medida que pasaban
los años, el clima se hizo más cálido y el fondo del lago empezó a levantarse, hasta que hace 30.000 años las
aguas del lago se canalizaron a través del Río Bogotá, hacia el Salto del Tequendama. De esta forma, el gran
lago se secó parcialmente separándose en varios cuerpos de agua más pequeños que se fueron albergando
plantas propias de bosques andinos y una gran diversidad de fauna como ranas, salamandras, lagartijas,
culebras, venados, curíes, conejos, nutrias, chuchas, zorros, comadrejas, y más de cien especies de aves, así
nacieron los humedales, según la investigación de Thomas Van der Hammen, científico holandés.
Los cuerpos de agua se consideraban sagrados, por ser el origen de nacimiento de los dioses muiscas donde se
convirtieron en centros ceremoniales y fuente de alimentación, en todas las etapas del individuo se consagraba
en el agua donde la diosa Muisca “Sie o Sia” acompañaba al individuo desde su nacimiento hasta la muerte, el
rito funerario de los caciques era una especie de baño eterno, ya que eran enterrados junto con una gran cantidad
de ofrendas de oro en el lecho de una laguna a la que previamente le habían desviado el curso y para finalizar la
ceremonia, se liberaban las aguas que cubrían la tumba. Los Muiscas eran en sí los guardianes del agua,
mediante prácticas que favorecían la preservación del recurso, como la siembra de árboles para el control de
inundaciones.
Hacia el año 1538 el pueblo Muisca, enfrentó sumisión y lo más triste, el destierro cultural en sus creencias y
tradiciones, en la conquista española donde se convirtió el territorio en un vividero con todas las comodidades,
las calles se alinearon en el sentido de la mayor pendiente, hacia el occidente, permitiendo un buen drenaje de
aguas lluvias, por su parte las calles principales, las actuales carreras, seguían el eje de norte a sur desaguando
en los ríos que bordeaban la ciudad: El San Francisco y San Agustín, que luego de verter sus caudales en los
humedales del occidente de la región, desembocaban en el río Bogotá.
En época de colonia, se dio en la consolidación de ciudad, un sistema de desagüe primitivo, donde las aguas
residuales pasaban por el centro de la vía a través de un canal abierto; la mayoría de las viviendas no contaba
con ningún dispositivo sanitario y las basuras y aguas residuales eran enviadas al caño público. En 1580 se
suplían las necesidades de consumo de agua, de las fuentes del Río San Agustín, San Francisco, Salitre, Fucha y
Tunjuelo, las aguas residuales se revertían a los mismos ríos mediante caños o zanjas improvisadas,
contaminando el agua que consumían incluyendo los humedales ya que los españoles observaron las prácticas
rituales que los muiscas realizaban en torno a estos ecosistemas, crearon todo un sistema de destrucción para
eliminar creencias que las consideraban “prácticas satánicas” considerándolos espacios marginales que
atentaban a contra el desarrollo económico y social de la región. Los conquistadores al establecerse
conformaron un sistema de organización y administración durante la colonia, caracterizada por el esclavismo y
una serie de costumbres feudales como las de expulsar sus desperdicios a las aguas, acabando con una tradición
de cuidado y protección de los recursos hídricos por parte de los indígenas. Durante esa época se hizo
repartición de tierras a los conquistadores españoles, la transformación de la propiedad de la tierra en Bogotá,
llevo a convertir estas en propiedad feudal donde se adjudican tierras en haciendas, estas haciendas en su
mayoría practicaban la agricultura como medio de subsistencia lo cual generó la utilidad de los cuerpos de agua,
entre ellos los humedales, como medio para la obtención de agua potable, como depósitos de aguas residuales,
zonas de pastoreo y para cultivo. Además el aprovechamiento de este recurso mediante la explotación piscícola
(extracción de guapucha y capitán de sabana para la cuaresma), en sus rondas se recolectaba leña como
combustible, igualmente explotación del cangrejo de agua dulce; convirtiéndose estos lugares sagrados en
centros de explotación insostenible. Posteriormente el establecimiento de haciendas españolas llevó a
actividades de recreación activa como caza y cabalgatas. Hacia el siglo XVIII la ciudad duplicó su población,
con relación a 1580 (10.000 habitantes); lo anterior ocasiona un incremento en el abastecimiento de agua
potable con tres precarios acueductos que conducían el agua por gravedad: Agua vieja, Agua nueva y San
Victorino. Adicionalmente la ciudad contaba con 36 chorros de uso público. Tan sólo unos cuantos habitantes
de Santa Fe gozaban del servicio de acueducto, denominado en aquel entonces “pajas de agua”, o “mercedes de
agua”.
En la década de los treinta, se inicia un proceso de fraccionamiento de los humedales con obras de
infraestructura, a través de la construcción del aeródromo de techo y años más tarde la avenida de las Américas,
obras que afectaron grandemente la laguna del Tintal no solo en su morfología sino en su funcionamiento
hidráulico. Posteriormente una serie de obras especialmente viales y residenciales, continuó el proceso de
fragmentación.
Intervenciones directas como cementerios, centros comerciales, avenidas, embalses como el actual del humedal
Tibabuyes o construcción de clubes deportivos, parques de recreación como el humedal Santamaría del lago,
vertederos de aguas residuales, barrios ilegales de urbanizaciones e industrias, asentamiento por comunidades
desplazadas, etc.
Estas intervenciones no podrían llevarse a cabo si previamente no se iniciara la desaparición de estos cuerpos de
agua, es así como residuos de construcción (escombros), orgánicos y basuras son vertidos indiscriminadamente
por los dueños de estos intereses así como la plantación de árboles que necesitan grandes cantidades de agua o
desplazan especies nativas como pinos y eucaliptos, haciéndolas pasar como un evento natural no provocado.
La conejera
Humedal juan amarillo
Max redes de faut
Vista del humedal Juan amarrillo