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Filosofía contemporánea – Monografía
sobre Heidegger
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Dasein: El ser del hombre como ser en el mundo
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Alumna: Vivian Antonella Bértoli
Lic. En Filosofía – Facultad de Humanidades Ciencias Sociales y de la Salud
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Índice de Contenidos
Introducción………………………………………………………………………. Pág. 2
Desarrollo………………………………………………………………………….. Pág. 2
1. Heidegger y la filosofía de la finitud………….……………….………. Pág. 3
2. La pregunta por el ser………………………………………………….…... Pág. 3
3. Punto de partida y método que utiliza………………………….……. Pág. 5
4. EL DASEIN………………………………………………………………….….. Pág. 6
Determinaciones fundamentales del Dasein………….…….…….. Pág. 7
5. El ser del hombre como ser en el mundo…………………….……... Pág. 8
6. Conclusión…………………………………………………..………………... Pág. 11
Bibliografía………………………………………………………..……………… Pág. 13
1
Introducción
Heidegger fue uno de los filósofos más influyentes del siglo XX y el desarrollo de su
pensamiento sigue impactando e inspirando a las preocupaciones filosóficas de
hoy; y también se utilizan sus ideas y categorías como herramientas para analizar
distintas problemáticas.
En la obra ser y tiempo (1927) Heidegger pretende retomar la pregunta por el ser
que había sido dejada en el olvido, luego de las primeras indagaciones hechas por
los griegos. Pero para llevar a cabo este objetivo, desarrolla distintos
temas/problemáticas que le van a servir para desentrañar y redefinir la cuestión del
ser.
En esta monografía intentaré esclarecer el concepto que tenía Heidegger sobre el
Dasein (ser-ahí), como un ser-en-el-mundo en Ser y Tiempo. Intentando
articular “ser-en-el-mundo” y “mundanidad-del-mundo” para dar una visión más
concreta sobre este estudio del hombre (pero sin olvidar que es un punto de partida
que tiene el autor para intentar retomar la pregunta por el ser que ha sido
olvidada). Para ello también voy a indagar en nociones generales de su filosofía
para poder comprender el hilo conductor de su obra, y para que quede más clara
esta articulación que hay entre el Dasein, el mundo y las cosas.
Desarrollo
Martin Heidegger Nació en Messkirch, Alemania el 26 de septiembre de 1889 y
falleció en Friburgo, Alemania el 26 de mayo de 1976. Fue el filósofo considerado
como uno de los pensadores más influyente del siglo XX y de la filosofía
contemporánea. Estudió filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, allí
fue discípulo de Carl Braig y de Heinrich Rickert, uno de los máximos exponentes
del neokantismo de la Escuela de Baden y luego asistente de Edmund Husserl, el
fundador de la fenomenología, lo que marcó en gran medida su pensamiento y vida
filosófica.
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1. Heidegger y la filosofía de la finitud
El hombre moderno y contemporáneo suele jactarse de poder hacerlo todo, de ser
dueño y dominador de todo; y sin embargo el hombre no es capaz de producirse a
sí mismo. La existencia es un hecho bruto que se nos impone, que no hemos
decidido y sobre el cual, por ende, no tenemos poder alguno. Antes de cualquier
decisión nuestra ya estamos arrojados al mundo siendo afectados por él,
existiendo.
Nos encontramos ante el inevitable hecho de que existimos y que esa decisión
nunca ha estado en nuestras manos, pero también somos conscientes de que somos
seres finitos y tampoco podemos decidir sobre ello. Una filosofía de la existencia
hace una revisión sobre todas estas problemáticas, es una filosofía de la finitud.
Martin Heidegger es uno de los filósofos que supo recoger de una manera ejemplar
todas estas preocupaciones y tomando elementos de la filosofía existencial y la
finitud logra desarrollar uno de los mejores análisis de la existencia humana. Sin
embargo la cuestión de la existencia no es su meta principal y esto hay que tenerlo
en claro para poder apreciar la totalidad de su obra Ser y Tiempo.
2. La pregunta por el ser
El mayor tema que le preocupaba a Heidegger era el del ser en general, y en su
diferencia respecto del ente. Los análisis de la existencia en Ser y tiempo y los
temas como la angustia, la finitud, la muerte, etc. Son un punto de partida previo
a la elucidación de la cuestión del ser. Heidegger intenta poner en claro el sentido y
la importancia de la pregunta por el ser y con ello una idea de hombre mucho más
honda y compleja que la propuesta por la tradición filosófica que le antecede.
Desde sus orígenes en Grecia la pregunta fundamental de la filosofía ha sido por el
ser. Aun así Heidegger sostiene que en realidad aquella pregunta nunca ha sido
bien planteada, porque de una manera u otra la respuesta siempre ha ido a parar
en el ente y en relación al tiempo como permanencia (Se tendía a ver al ser como
mero atributo del ente, y con una relación al tiempo pero desde la perspectiva de la
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mera permanencia y no finitud). Puede decirse que la filosofía se ha ocupado
tradicionalmente del ente y tan solo de manera tácita del ser.
La reformulación del concepto ser en la obra de Heidegger, se da ante la típica
enunciación del ser que se identifica comúnmente con la presencia (el estar en,
aquello que se da en, lo que está presente, etc.) y que pasa a reconsiderarse el
problema del ser en relación al tiempo como finitud y como fondo abisal de todo lo
que es. Y esto se realiza partiendo de un análisis del ser del hombre.
Ser y ente no son lo mismo y hay que establecer su diferencia ontológica y pensar
muy bien en aquello que los une y los separa. Este problema es llamado por
Heidegger olvido del ser, que no solo la filosofía padece, sino que es constitutivo de
la existencia cotidiana del hombre en todas sus actitudes corrientes.
La comprensión del ser es muy importante tanto como para Heidegger como para
la sociedad en general. De la manera en la que cada hombre y cada época histórica
comprenden el ser, dependen en definitiva todas las decisiones fundamentales que
tejen la existencia humana; porque solo sobre la base de la comprensión del ser
puede el hombre entrar en relación con los entes y concebirlos, manejarlos, etc. En
este sentido el ser nos domina y nos determina, nos hace ser lo que (en cada caso)
somos. En definitiva, según como el hombre comprenda el ser y las diversas formas
del ser, así resultarán comprendidos los entes en su totalidad, y entre ellos el
hombre mismo.
La comprensión del ser es fundamento del hombre, sin embargo, es una
comprensión tacita, no es clara, ni conceptual, sino inexpresa. Porque se podría
decir que la comprensión del ser equivale a otorgar sentido a las cosas. La
comprensión se da a través de saber utilizar los útiles a la mano y saber para qué
sirve cada cosa.
Heidegger no busca una nueva determinación del ser, ni señalar una nueva figura
suya (decir que el ser es esto o lo otro, materia, espíritu, etc.)
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3. Punto de partida y método que utiliza
El ser es siempre ser de un ente, sin embargo hay muchos entes, y son diversas sus
especies. Pero hay un ente que se distingue de todos los demás y es al que hay que
dirigirle la pregunta por el ser. Ese ente somos nosotros (los que hacemos posible
la pregunta por el ser), y el privilegio frente a los otros entes reside en la capacidad
de comprensión del ser. Por eso el hombre es el mejor punto de partida para
analizar la cuestión del ser. Heidegger, entonces, intenta hacer una exegesis
analítica de la existencia (aplicada al hombre que es Dasein que logra comprender
el ser) como punto de partida para esclarecer la cuestión del ser.
En cuanto al procedimiento a emplear, el método a seguir será el fenomenológico
que Heidegger toma de Husserl pero con importantes modificaciones. Siguiendo la
explicación que da Adolfo Carpio al respecto, podemos decir que para Husserl la
fenomenología había nacido con el objetivo de “volver a las cosas mismas”; pero
para Heidegger esta vuelta a las cosas mismas de su maestro había quedado
trabada por supuestos de carácter idealista, que fue una filosofía de la subjetividad,
y por lo tanto esos supuestos comprometían a la fenomenología con una
determinada “posición” filosófica. Heidegger en cambio, entiende que
“fenomenología” es un concepto de un método, que querrá decir “dejar ver por sí
mismo lo que se muestra, tal como se muestra a sí mismo”. La fenomenología debe
dejar ver lo que en sentido eminente ha de llamarse el fenómeno (lo que se muestra
a sí mismo).
El ser se muestra sin que por ello se muestre explícitamente (hasta tal punto que se
tiende a olvidarlo) El ser sería el fenómeno por excelencia, porque es como el
movimiento gracias al cual los demás entes aparecen, se manifiestan y se
mantienen siendo; aquello por lo cual los entes son.
Resumiend0 en un principio el análisis hecho en Ser y Tiempo, se orientará hacia el
hombre al que se le aplicará el método fenomenológico modificado por Heidegger.
La fenomenología aquí tomará un carácter de hermenéutica existenciaria, es decir
una “interpretación” de la existencia humana, para poder comprender mejor la
pregunta sobre el ser. También hay que destacar que en esta empresa que tiene el
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filósofo por recuperar del olvido la cuestión fundamental del ser, anuncia en su
obra que deberá hacer una destrucción de la historia de la ontología, para así poder
dejar al descubierto las “estructuras” de la historia que habrían sido determinantes
para el olvido del ser; con la finalidad de hacer un replanteo fructífero del tema.
Antes de seguir con el planteo sobre el Dasein conviene tener en cuenta la
estructura de la obra que en este caso nos ofrece Gianni Vattimo en su
introducción a Heidegger:
Conviene tener presente desde ahora la estructura general de Ser y tiempo, como
la delinea Heidegger en el párrafo 8: la indagación del sentido del ser no descarta,
sino que exige, que se someta al análisis un ente especifico (el hombre); este ente
es constitutivamente histórico, de manera que la indagación del sentido del ser
implica necesariamente también un aspecto " historiográfico". La obra debe
dividirse en dos partes: parte primera: La interpretación del Dasein con
referencia a la temporalidad y la explicación del tiempo como horizonte
trascendental del problema del ser. Parte segunda: Líneas fundamentales de una
destrucción fenomenológica de la historia de la ontología con la guía de la
problemática de la 'temporalidad'. La primera par te se subdivide en tres
secciones: I) El análisis fundamental del Dasein en su momento preparatorio; 2)
Dasein y temporalidad; 3) Tiempo y ser", También en la segunda parte debía
dividirse en tres secciones dedicadas respectivamente a Kant, Descartes y
Aristóteles. Tal como fue publicada en 1927 y tal como permaneció desde
entonces, la obra quedó interrumpida en la segunda sección de la primera parte.
(Vattimo, 2002, p. 24)
4. EL DASEIN
El punto de partida elegido entonces, como se ha dicho anteriormente, es el
hombre; el que tiene la capacidad de preguntar por el Ser. A este ente Heidegger lo
llamará Dasein. La palabra Dasein está elegida con mucha deliberación y cuidado
y equivale a decir Ser-ahí; esta palabra no solo nombra al hombre, sino que
también señala un fundamento muy importante de él.
Dasein tiene distintas características: Antes que nada se caracteriza
fundamentalmente por la existencia, es comprensión del ser, no es un ser concluido
ni acabado es siempre alguien concreto (una persona). Tiene una orientación
temporal muy grande constituida en gran parte por su historicidad. No puede
entenderse como un ser aislado (es abierto), esto quiere decir que no puede
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entendérselo como al “yo pensante” cartesiano solo en sí mismo; por el contrario el
Dasein es un Ser-en-el-mundo (Sobre esta dimensión nos explayaremos más
adelante).
Determinaciones fundamentales del Dasein:
Heidegger comienza la analítica del Dasein (parágrafo 9) señalando que el ser de
este ente es en-cada-caso-mío y caracterizando ese ser como existencia. La esencia
del Dasein se funda en su existencia. (El ser en-cada-caso-mío significa que lo que
él es consiste en el modo concreto como cada uno es).
La «esencia» del Dasein consiste en su existencia. Los caracteres destacables en este
ente no son, por consiguiente, «propiedades» que estén-ahí de un ente que está ahí
con tal o cual aspecto, sino siempre maneras de ser posibles para él, y sólo eso. Todo
ser-tal de este ente es primariamente ser, por eso el término «Dasein» con que
designamos a este ente, no expresa su qué, como mesa, casa, árbol, sino el ser.
(Heidegger, 1997, p. 67)
Heidegger aquí emplea un sentido de existencia que no suele ser muy común, sin
embargo se preocupa por dejarlo bien en claro. Con “existencia” no se refiere al
mero hecho de que algo efectivamente se da.
“Para evitar la confusión usaremos siempre para el término existentia la expresión
interpretativa estar-ahí [Vorhandenheit] y le atribuiremos la existencia como
determinación de ser solamente al Dasein.” (Heidegger, 1997, p. 67)
Algo existente es generalmente entendido como algo "real", y, según se ha dicho,
algo simplemente presente. Pero si el hombre es poder ser, su modo de ser es el de la
posibilidad y no el de la realidad; el hombre no es un existente en el sentido de la
Vorhandenheit. Decir que el hombre existe no puede querer decir que el hombre
simplemente sea algo dado, porque lo que el hombre tiene de específico y lo que lo
distingue de las cosas es justamente el hecho de estar referido a posibilidades y, por
lo tanto, de no existir como realidad simplemente presente. El término existencia, en
el caso del hombre, ha de entenderse en el sentido etimológico de exsistere, estar
afuera, sobrepasar la realidad simplemente presente en dirección de la posibilidad.
Si entendemos el término existencia en este sentido, habrá de reservárselo sólo para
el hombre; la existencia tal como la entiende la ontología tradicional (que no puede
aplicarse al hombre) es la simple presencia, la Vorhandenheit.
(Vattimo, 2002, p. 26)
Algo muy importante que se debe tener en cuenta también a la hora de analizar el
Dasein en su determinación más fundamental, es que Heidegger establece una
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rigurosa diferencia entre: el ser del Dasein (que es la existencia) y el ser de los entes
que no son Dasein (tales como las piedras, animales, útiles, etc.)
fundamentalmente el ser de las cosas, de las sustancias. Este ser es “en sentido
amplio” que podría interpretarse como ser-ante-los-ojos, que es el modelo del ser
de los entes que están simplemente dados sin estar abiertos al ser.
El hombre como Dasein no es cosa, no es sustancia; no es nada acerrado en sí
mismo, sino con una profunda relación y comprensión del ser. Heidegger reserva el
término existencia exclusivamente para designar al hombre. La existencia es
trascendencia porque pone de relieve este carácter dinámico con la relación al ser.
Resumiendo entonces: la relación al ser (la comprensión-del-ser) solo es propia del
hombre. En tanto que los demás entes simplemente son, el hombre desarrolla una
relación única con su ser (ser que es la existencia – la comprensión del ser) y con el
ser en general; esa relación es la comprensión del ser misma, la existencia. Y por
serle exclusiva se puede decir que a tal relación la tiene el Dasein en su ser. Solo
hay ser en la comprensión-del-ser. Y si los demás entes (por ejemplo las cosas)
tienen relación al ser, es solo una relación superficial y adjetiva, la relación la
tienen porque hay Dasein que determina el ser de los entes.
El Dasein también se distingue porque “a este ente en su ser le va su ser mismo” es
decir que en su existencia le importa o concierne esencialmente la relación al ser. A
los otros entes “no les va”, no les importa aquella relación ni depende de ellos.
El Dasein es comprensión de sí, se comprende siempre a sí mismo a partir de su
existencia, a partir de sus posibilidades de ser él mismo o no ser él mismo. Al
comprenderse se comprende en función de la existencia misma. La existencia como
comprensión del ser no es algo que el hombre tenga, sino que es su manera de ser.
5. Dasein: El ser del hombre como ser en el mundo
Anteriormente he descripto a grandes rasgos lo que sería el Dasein y su existencia,
pero esto necesita para ser entendido de manera adecuada que se tenga en cuenta
la base del ser-en-el-mundo (In-der-Welt-sein) que constituye la estructura
fundamental del Dasein. Cuando se dice que Dasein es un ser-ahí significa que es
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un ser-en-el-mundo. Esta expresión quiere decir que el Dasein está abierto al
mundo y es afectado por él, es un ser-con-las-cosas, está en un entramado de
relaciones con las significaciones y los útiles a la mano. Es una estructura compleja
en donde el ser se muestra.
La noción de "ser en el mundo". El ser del hombre consiste en estar referido a
posibilidades; pero, concretamente este referirse se efectúa no en un Coloquio
abstracto ' consigo mismo', sino como existir concretamente en un mundo de cosas
y de otras personas. El modo de ser medio y cotidiano del hombre, del cual
decidimos partir, se presenta ante todo como ser en el mundo .
(Vattimo, 2002, p. 27)
También hay que recordar que una de las características importantes del Dasein es
que es el único capaz de encontrarse así mismo bajo su condición de eyecto,
arrojado al mundo si haber podido decidir sobre su existencia. Pero ¿qué es
Mundo para el Dasein? Mundo no debe confundirse con nociones como universo
o cosmos, sino que debe entenderse en sentido totalmente humano, histórico lleno
de referencias significativas, es la totalidad del plexo de referencias y
significaciones (no hay mundo sin hombre, ni hombre sin mundo, debido a su
carácter humano).
Para ahorrarnos el mal entendido de considerar al mundo como un mero lugar en
el que están todos los entes, hay que aclarar que el “en” de la expresión ser-en-el-
mundo no tiene para nada un sentido espacial. Este tipo de relación es una relación
con las cosas. Se refiere a la relación del Dasein con el mundo señalando su
ocupación y preocupación respecto de este. El “en” se refiere a la relación entre el
hombre y los entes junto a los que vive, señala un modo de vincularse con las cosas,
“estar familiarizado con”.
Existencia, Dasein, y ser-en-el-mundo para Gianni Vattimo indican el hecho de que
el hombre esta "situado" de manera dinámica, es decir, en el modo del poder ser o
también, como dirá Heidegger poco después, en la forma del "proyecto". El Dasein
es en el mundo y está en inmediata relación de familiaridad con las cosas.
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“En” de la expresión ser-en-el-mundo también implica:
Encontrarse: Es la disposicionalidad, la circunstancia en la que el hombre se
encuentra a sí mismo arrojado al mundo, esta arrojado como un ente más entre
los entes.
Comprender: Es el medio por el cual el Dasein se puede proyectar hacia sus
posibilidades. Primero hay una pre comprensión basada en el saber utilizar los
objetos como útiles (útiles a la mano) para luego poder definirlos de manera
más conceptual. El hombre se encuentra en el mundo comprendiendo.
El habla o lenguaje: Es la articulación de los momentos anteriores, tiene que
ver con la significatividad.
Para comprender mejor el mundo en el que se desarrolla este Dasein Heidegger
parte de un análisis de la cotidianidad de-termino-medio que se trata de la vida
humana corriente, tal como por lo general se vive. Este punto de partida tiene por
objetivo mostrarnos que en la cotidianidad, donde parece que el ser y la
comprensión del ser nada tienen que ver, tienen su fundamento más fuerte en ello.
El hombre en su actitud cotidiana, está en el mundo siempre referido a sus
posibilidades propias, es decir, como alguien que proyecta; y encuentra las cosas
del mundo, incluyéndolas en un proyecto, es decir, asumiéndolas en un sentido
amplio como instrumentos. Esta relación cotidiana con las cosas, con los
instrumentos (a los cuales se les llama útiles) ayudan al Dasein a comprender el
mundo, el ser, y su existencia porque son entes intramundanos (pertenecientes al
mundo) cuya estructura logra esclarecer el mundo.
La mundanidad del mundo se funda sólo sobre la base cotidiana del Dasein y es
el modo de ser del mundo, es decir la relación con la utilidad de los objetos a la
mano y con el mundo circundante (todo lo que nos rodea), que hace comprender al
Dasein de que cada útil no se basta a sí mismo, sino que está en un plexo o contexto
de útiles del que forma parte y de la cual el Dasein también forma parte.
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Se podría decir, entonces, que “ser-en-el-mundo” y “mundanidad-del-mundo” se
relacionan debido a su estrecha relación que se da con la existencia del hombre, es
decir que el hombre está situado de manera dinámica en un mundo en el cual está
rodeado de cosas y otras personas. Este ser-en-el-mundo (hombre) se da en lo que
sería la mundanidad del mundo (forma de manifestarse del mundo) que está
conformado por todos estos objetos que el hombre tiene a su alcance como útiles, y
con todo lo demás que le rodea.
6. Conclusión
Retomando el objetivo principal que me había propuesto, entonces cabe
preguntarnos. ¿Qué es el Dasein como un ser en el mundo, y como se podría
articular este ser-en-el-mundo con la mundanidad-del-mundo?
El Dasein (Ser-ahí) es el nombre que Heidegger elije para denominar al hombre,
tiene características como: la existencia, es comprensión del ser, no es un ser
concluido ni acabado, es siempre alguien concreto, Tiene una orientación
temporal, y sobre todo, No puede entenderse como un ser aislado (es abierto).
Dasein es un Ser-en-el-mundo. Cuando se dice que Dasein es un ser-ahí
significa que es un ser-en-el-mundo. Está abierto al mundo y es afectado por él, es
un ser-con-las-cosas, está en un entramado de relaciones con las significaciones y
los útiles a la mano.
Mundo debe entenderse en sentido totalmente humano, histórico lleno de
referencias significativas, es la totalidad del plexo de referencias y significaciones.
Hay que aclarar también que el “en” de la expresión ser-en-el-mundo no tiene un
sentido espacial, esta es una relación con las cosas; se refiere a la relación entre el
hombre y los entes junto a los que vive, es el “estar familiarizado con”.
La clave de análisis para poder articular el ser-en-el-mundo con la mundanidad-
del-mundo está en no perder de vista que los entes con los que nos relacionamos en
la cotidianidad (el útil), no se bastan a sí mismos, sino que son lo que son dentro de
un plexo o contexto, el plexo de útiles y significaciones del que algo forma parte es
la condición de posibilidad del útil. El plexo de útiles “anuncian” el mundo, es decir
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que anticipan al hombre su estructura; porque así como el plexo referencial es
“anterior” a cada uno de los útiles, los cuales solo toman un sentido en función de
aquel; de modo semejante el mundo es “anterior” a todos los entes como su
condición de posibilidad y como lo que da sentido a cada uno de los entes
singulares. El Dasein (este ser en el mundo) traza el horizonte en que se
constituyen el plexo de referencias.
“Ser-en-el-mundo” y “mundanidad-del-mundo” se relacionan de una manera muy
importante con la existencia del hombre, porque el hombre está situado con este
modo de ser dinámico en un mundo en el cual está rodeado de cosas y otras
personas. El ser-en-el-mundo (hombre) se da dentro de la mundanidad del mundo
que se funda sobre la base cotidiana del Dasein mismo y que determina su forma
de ser, está conformado por todos estos objetos que el hombre tiene a su alcance
como útiles, y con todo lo demás que le rodea. Pero es el Dasein mismo quien le
otorga significado a la estructura de este mundo cotidiano mediante sus vivencias
experiencias y relación con las cosas. No hay mundo sin hombre, ni hombre sin
mundo, debido a su carácter humano; los dos componentes de esta estructura “ser
en el mundo” y “mundanidad del mundo” se implican mutuamente. El Dasein es
siempre siendo en el mundo cotidiano y mundano.
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Bibliografía
Heidegger Martín (1997) Ser y Tiempo. Traducción de Jorge Eduardo Rivera.
Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Carpio Adolfo (2015) Principios de filosofía - una introducción a su
problemática. Buenos Aires: Editorial Paidós.
Vattimo Gianni (2002) Introducción a Heidegger. Barcelona: Editorial Gedisa.
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