Epistemología y psicoterapia
Al hablar acerca de psicoterapia, es relevante recurrir a aspectos espistemológicos en los que se
fundamenta, la importancia de los sistemas teóricos y por supuesto la definición más clara
posible del objeto de estudio y dimensiones de la psicoterapia, además de abordarlo desde los
distintos paradigmas.
En primer lugar, la relación existente entre la psicoterapia, ciencia y espistemología, es crucial
para el entendimiento de la psicoterapia como una rama de la ciencia de la psicología. Es decir,
la espistemologia de la psicoterapia por una parte, busca entender cómo está es una ciencia que
es objetiva, por otro lado, busca la justificación y evaluación de las derivaciones especificas que
emergen de la hipótesis e interpretación de los constructos cognitivos y afectivos por parte del
terapeuta. En segundo lugar, esto último ha de subyacer en sistemas teóricos científicos que
partan de hechos brindados por el paciente, los cuales posteriormente serán analizados bajo
teorías que expliquen el cambio humano.
En retrospectiva, dentro de la psicoterapia, se señala como objeto de estudio al proceso
interactivo entre la parte denominada psico-terapeuta y la parte denominada paciente, indicando
entonces, el proceso en sí mismo de la psicoterapia generada entre el terapeuta y paciente.
Asimismo, resalta el desequilibrio en la relación terapéutica, donde el paciente es el protagonista
principal, y que además sirve de contraste con una relación social “no científica” ya que está
última busca un beneficio equitativo o similar entre ambas partes. Esta diferencia permite
observar de cerca la distinción entre una relación terapéutica y cualquier relación humana que se
esmere en reducir tensiones.
Durante este proceso, es preciso considerar la relación de las dimensiones psicoterapéuticas
aplicadas en el día a día del paciente. Por ejemplo, el paciente a lo largo de su vida en ocasiones
presentará angustias que suelen tenerà una respuesta insatisfactoria, por lo que la dimensión
erudita, busca conocer este proceso, además de estudiar las diferentes estructuras mentales y
barreras defenfesivas, muestra aspectos hipotetico-deductivos. La dimensión curativa, remplaza
o modifica aquellas conductas disfuncionales con el fin de ir alineado a la realidad social donde
interactúa el paciente. Y finalmente la dimensión ética, señala la intención de ayudar, mejorar y
madurar su calidad de vida por medio de la psicoterapia.
Este proceso terapéutico se guía por un paradigma, el cual surge a partir de contextos históricos,
estos tienen la finalidad de mediatizar aquello que la cultura no puede generar, no obstante, estos
pueden causar un efecto en aquello que los porujo. Por lo tanto un paradigma se crea o adapta.
Respecto al paradigma de la psicoterapia, cuya construcción conlleva equilibrio dinámico y
evolutivo, es importante mencionar que este en un principio se basó en especulaciones, sin
embargo, los últimos años se ha servido de otras disciplinas para sustentarse bajo métodos
científicos. Tiene como propósito continuar encaminando soluciones en post de mantener y
desarrollar este equilibrio y expresar su origen como portavoz de una cultura. Haciendo incapie
en ello, en nuestra actualidad, se observa un incremento de casos con desórdenes de
personalidad: el sentido de identidad vacuo, la desorganización, el aislamiento, la dificultad para
mantener relaciones interpersonales bien, serían un reflejo de nuestra cultura fragmentada y
superficial.
En suma, la psicoterapia como rama de la psicología y esta de las ciencias sociales ha tenido
avances significativos en cuánto a la delimitación de su objeto de estudio y los conceptos que
emplea bajo métodos hipotético decutivos y empericos, considerando la experiencia única de
cada individuo, apartándose así de conceptos basados en la metafísica. De igual modo, el
paradigma que siguen muchos de los picoterapeutas actualmente consideran valioso los procesos
y contextos en los cuales se desenvuelven las personas, estás condiciones sociohistoricas y
ecosistemas a su vez influyen en el paradigma. Cabe indicar que el paradigma contemporáneo
otorga la responsabilidad última al paciente como generador de cambio.