Jeremías 49 termina con las profecías contra los vecinos y parientes se Israel.
Veamos cómo se nos
revela la belleza del carácter de Dios en medio del anuncio de tanta muerte y destrucción…
1) La justicia divina: a estas alturas podemos ver claramente de qué manera Dios trata con las
naciones y los individuos. Es verdaderamente notable la justicia de Dios en su trato con todas
estas naciones. Por ejemplo, en el capítulo de hoy, se anticipa la destrucción de más de seis
naciones, pero el mayor espacio es dedicado a Edom, los descendientes del hermano gemelo de
Jacob llamado Esaú. Luego, se dedicarán dos capítulos completos para las profecías contra
Babilonia. En otras palabras, el castigo que cada nación recibiría estaba directamente
relacionado con la gravedad de sus pecados y con las oportunidades de conocer al Dios
verdadero que habían despreciado. En este mundo vemos tantas injusticias que muchas veces
somos tentados a pensar que Dios ha cometido más de una injusticia contra nosotros, sin
embargo, las Escrituras nos revelan que Dios se tomará la molestia de realizar todo un proceso
judicial para dejar en claro su proceder y su trato con los pecadores. Después de la fase final del
juicio no quedará ninguna duda de la justicia divina ante todo el universo.
2) La misericordia divina: son muchísimas las maneras en que Dios demuestra su misericordia y
benevolencia en favor de los seres humanos, contemplemos por lo menos tres de ellas:
a. El tiempo: Así como hay un tiempo escatológico de Gracia prefijado, también Dios le
concede a cada nación e individuo un tiempo de Gracia suficiente. Dios anuncia la
destrucción muchas veces y de muchas maneras antes de que sucediera, precisamente
para evitarla.
b. Las promesas de restauración: parecen increíbles las promesas de restauración que se
extienden para abrazar hasta las naciones paganas. Por ejemplo, el verso 6 anticipa el
regreso de los amonitas después del exilio babilónico, “Después de esto, haré volver a
los cautivos de los hijos de Amón, dice Jehová” (v. 6 RV95).
c. La inclusión de Elam: la ternura de Dios también se ve por la inclusión de Elam entre las
profecías de Jeremías, una nación que se encontraba hasta el este de Babilonia, pero en
el momento en el que se dio esta profecía los judíos se habían puesto en contacto con
este país. Por amor a Su pueblo, Dios toma en cuenta a todas las naciones que se
relacionaron con Israel. Y la misericordia divina llegaría hasta aquellas lejanías como
podemos ver en el verso 39: “Pero acontecerá en los últimos días, que yo haré volver a
los cautivos de Elam, dice Jehová” (v. 39).
Para terminar, reflexionemos sobre nuestra responsabilidad ante la hermosura de la santidad de
Jehová. Todas las naciones entregarían cuentas al verdadero Soberano de la Tierra. Pero, la
responsabilidad de Israel era mucho mayor delante de Dios porque a ellos se les había confiado
mayor conocimiento sobre Su carácter y, además, se les había confiado la tarea de evangelizar a
todos los paganos. Todos nosotros los creyentes, antes de criticar a quienes, quizá por ignorancia,
hacen cosas equivocadas, deberíamos recordar que sobre los hombros de quienes han recibido la
luz, descansa la tremenda responsabilidad de guiar a los demás. ¿Has sido fiel en compartir el amor
de Dios con tus vecinos y familiares? Israel fracasó en eso, pero para ti y para mí aún queda un corto
tiempo de gracia…
#RPSP
Jeremías 49
Pr. Selvin Sosa
fb.com/selvinsosa77