FINAL: LA HOJARASCA
Si al leer a Gabriel Garcìa Màrquez no comenzamos por LaHojarasca me parece vamos a
demorarnos un poco mas en entender el gran proyecto literario que el Nobel hizo alrededor de su
aldea mìtica llamada Macondo, es un espacio metonímico que tiene sus ciclos de trasformaciòn
que pasa del asilamiento al crecimiento económico gracias también a los Buendìa, y de ahì a la
decadencia para terminar en el olvido. ´´ Despues de la guerra cuando llegamos a Macondo y
apreciamos la calidad de su suelo ………………[….]’’ calidad de su suelo dice el abuelo, una aldea con
calor abrazador, lluvias torrenciales, viento, polvo y humedad agobiantes, pero por encima de
todo Màgica, es aquí donde Garcìa Màrquez explora todos los sentimientos: domésticos,
continentales y universales.
Cuando nos adentramos en sus Espacios que es Macondo donde se movían El Coronel, Isabel, el
niño, el Doctor, de una casa a otra pero no salìan del pueblo, en su Temporalidad o Sucesos: ‘’ De
pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía
bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los
desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos: rastrojos de una guerra civil que cada vez
parecía mas remota e inverosìmel. La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su
revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. En menos de
un año arrojò sobre el pueblo los escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma,
esparció en las calles su confusa carga de desperdicios. Hasta los desperdicios del amor triste de
las ciudades nos llegaron en la hojarasca. En medio de aquel ventisquero, de aquella tempestad
de caras desconocidas,de hombres cambiándose de ropa en la calle, de mujeres sentadas en los
baùles con los paraguas abiertos, y de mulas abandonadas muriéndose de hambre, los primeros
èramos los últimos; nosotros eramos los forasteros; los advenedizos, cuando llegamos a Macondo
después de la guerra, sabíamos que la hojarasca había de venir alguna vez, pero no contábamos
con su ímpetu. Asì que cuando sentimos llegar la avalancha lo ùnico que pudimos hacer fue poner
el tenedor y el cuchillo detràs de la puerta y esperar pacientemente que nos conocieran los recién
llegados. Entonces pitò el tren por primera vez. La hojarasca volteò y salió a recibirlos y con la
vuelta perdió el impulso, pero logrò unidad y solidez y sufrió el natural proceso de fermentación y
se incorporò a los gèrmenes de la tierra´´. Y en su Tiempo: pasada la Guerra Civil.
El Èpigrafe Antigona de Sòfocles nos lleva a entender un problema mas de Macondo: el dilema
Ètico, evidenciado en el pueblo por las diferencias que tenìan con el Doctor, que querìan dejarlo
insepulto para que se lo comiera los alcaravanes, por no haber atendido los enfermos de la
guerra, tambièn consecuencia religiosa , política y de educación, le gritaron: ´´ Doctor atienda
estos heridos que ya los otros médicos no dan abasto´´ y el respondió: ´´ llèvenlos a otra parte, yo
no se nada de esto´´ mientras hombres y mujeres agonizaban frente a la puerta, se disponían a
incendiar la casa y reducir a cenizas al Doctor, pero lo impidió el Cachorro ( el cura de pueblo).
Pero el abuelo en gratitud por el favor que tuvo el Doctor en haberlo atendido en su enfermedad
y por el encargo del Doctor ‘’ Coronel el favor que le pido es que cuando muera me eche tierra
para que no me coman los gallinazos’’, el abuelo contaba con valores y lo quiso sepultar con los
‘’honores del llanto’’.
En el final de la novela, ya Macondo arruinado y olvidado, hay una polifonía de sus personajes que
trazan en 1\2 hora, los últimos 25 años de Macondo y su fatalidad, con precisión cargada de
anécdotas y nostalgias, durante la espera de la orden del alcalde para ser sepultado el Doctor cuyo
cadáver se encontraba con: el abuelo, Isabel y el niño en el cuartito. Piensa el abuelo: ‘’ Se que
hay mujeres asomadas a la ventana, ansiosas de espectáculo y que permanecen allí asomadas, sin
acordarse de que en los fogones está la leche hirviendo y el arroz seco’’. ‘’ Este medio día ha sido
terrible en nuestra casa. Aunque para mi no fue un sorpresa la noticia de su muerte, no podía
suponer que ella produciría semejantes trastornos en mi casa. Alguien debía acompañarme a este
entierro y pensaba que ese acompañante sería mi mujer sobre todo después de mi enfermedad,
hace tres años’’. ‘’sòlo a ti se te podía ocurrir hacer ese entierro´´, me dijo Adelaida ´´despuès de
todas las desgracias que han caìdo sobre nosotros lo único que nos faltaba era este maldito año
bisiesto. Y después el diluvio´´. Seguía pensando el abuelo: ´´ Hace diez años cuando sobrevino la
ruina, el esfuerzo colectivo de quienes aspiraban a recuperarse habrìa sido suficiente para la
reconstrucción. Habrìa bastado con salir a los campos estragados por la compañía bananera;
limpiarlos de maleza y comenzar otra vez por el principio. Pero a la hojarasca la habían enseñado
a ser impaciente; a no creer en el pasado ni en el futuro. La habían enseñado a creer en el
momento actual y a saciar en él la voracidad de sus apetitos. Poco tiempo se necesitó para que
nos diéramos cuenta de que la hojarasca se había ido y de que sin ella era imposible la
reconstrucción’’. Caminando hacia la cama para decir a mis hombres que habran la puerta,
pienso : debe venir de un momento a otro.Y pienso que si antes de cinco minutos no ha llegado,
sacaremos el ataúd sin la autorización y pondremos el muerto en la calle, así tenga que darle
sepultura en el frente mismo de la casa, cuando oigo las pisadas del alcalde avanzando por la pieza
vecina. ‘’ No se preocupe CORONEL. Le aseguro que no sucederá nada’’ y me entrega la
autorización del entierro. El alcalde se dirige a los guajiros. Les ordena clavar el ataùd y abrir la
puerta. Y yo los veo moverse buscando el martillo y los clavos que borraràn para siempre la visión
de este hombre desamparado. ´´ Pero si quiere hacerme un favor Coronel, ècheme encima un
poco de tierra cuando amanezca tieso. Es lo único que necesito para que no me coman los
gallinazos´´.
Isabel piensa con nostalgia: Ahora nadie podrá remediar esta vergüenza. El alcalde le ha
entregado a mi padre la orden del entierro, mi padre ha dicho ‘’ De todos modos lo que suceda
tenía que suceder’’ lo dijo con la misma indolencia con que se entregó a la suerte de Macondo, fiel
a los baúles donde está guardada la ropa de todos los muertos anteriores a mi nacimiento. Desde
entonces todo ha venido en declive. ‘’ mi padre no había vuelto a imponer en nada su voluntad.
Sòlo hoy se ha incorporado para cumplir con este vergonzoso compomiso. Està aquí seguro que
todo trascurrirà si consecuencias graves, viendo a los guajiros que se han puesto en movimiento
para abrir la puerta y clavar el ataùd´´. Yo los veo acercarse, me pongo en pie tomo al niño de la
mano y ruedo la silla hacia la ventana , para no estar a la vista del pueblo cuando habran la puerta.
El niño està perplejo, a mi lado viendo a los guajiros que sudan por el esfuerzo que hacen para
abrir la puerta, la puerta se abre de par en par. Entonces veo otra vez la calle , el polvo luminoso
,blanco y abrazador que cubre las casas y que le ha dado al pueblo un lamentable aspecto de
mueble arruinado. El niño que en el primer instante debió deslumbrarse, con la claridad repentina,
me pregunta ´´lo oyes? Sólo entonces caigo en cuenta que esta dando la hora un alcaraván si, ya
deben ser las tres, casi en el preciso instante que suena el primer golpe del martillo en el clavo,
tratando de no escuchar ese sonido lacerante que me eriza la piel procurando que el niño no
descubra mi ofuscación, vuelvo el rostro hacia la ventana y veo,en la otra cuadra los melancólicos
y polvorientos almendros con nuestra casa al fondo, también ella está en vísperas de un definitivo
derrumbamiento. Todo Macondo está así desde cuando la exprimió la compañía bananera, todo
parece destruído desde cuando no volvimos a cultivar el romero y el nardo. Donde se afloja una
puerta no hay una mano solícita a repararla, mi padre no tiene energías para moverse.La señora
Rebeca detrás de su eterno ventilador, no se ocupa de nada, Agueda está tullida, el padre Ángel
no tiene otra satisfacción que saborear albóndigas en la siesta y esa misteriosa pordiosera que no
parece envejecer y que desde hace veinte años viene todos los martes a la casa por una ramita de
toronjil, sólo el pito de un tren amarillo y polvoriento que no lleva a nadie interrumpe el silencio
cuatro veces al día, y de noche el tum tum de la plantica eléctrica que dejó la compañía bananera
cuando se fue de Macondo. ‘’ Estamos sembrados a este suelo por los recuerdos de los muertos
remotos. Los baùles están en el cuarto desde los últimos días de la guerra, y allì estarán, esta tarde
cuando regresemos del entierro, si es que entonces no ha pasado todavía ese viento final que
barrerà a Macondo, sus dormitorios llenos de lagartos y su gente taciturna, devastada por los
recuerdos.
El niño hijo de Isabel: comenta lo que ve:
‘’debes estar empapado’’ le dijo Isabel, la ropa me arde en la piel, la pana verde y gruesa , cerrada
hasta arriba , se me pega al cuerpo con el sudor, mi madre se inclina hacia mi, me suelta el lazo y
me abanica el cuello,diciendo ‘’ cuando lleguemos a la casa te reposarás para darte un baño’’ En
esto entra por la puerta de atrás, otra vez el hombre del revolver. Al aparecer en el vano de la
puerta se quita el sombrero y camina con cautela como si temiera despertar el cadáver. Pero lo ha
hecho para asustar a mi abuelo, que cae hacia adelante empujado por el hombre, y tambalea y
logra agarrarse del brazo del mismo hombre. Los otros permanecen sentados en la cama, cuando
entra el del revolver los cuervos se inclinan y hablan en secreto y uno de ellos se levanta, camina
hacia la mesa y coge la cajita de los clavos y el martillo. Mi abuelo está conversando con el hombre
junto al ataúd . El hombre dice: ‘’ No se preocupe coronel. Le aseguro que no sucederà nada’’ El
hombre dice ‘’ Hay algunas personas en la ventana, pero eso es pura curiosidad, las mujeres
siempre se asoman por cualquier cosa’’ ahora pueden clavarlo. Mientras tanto abran la puerta
para que entre un poco de fresco’’. Los hombres se ponen en movimiento. Uno de ellos se inclina
sobre la caja con el martillo y los clavos y los otros se dirigen a la puerta. Mi madre se levanta.
Està sudorosa y pàlida. Me hace a un lado para que puedan pasar los hombres que vinieron a abrir
la puerta. Al principio tratan de rodar la tranca que parece soldada a las oxidadas argollas, pero no
pueden moverla. Pero cuando uno de los hombres se apoya contra la puerta y golpea, se levanta
en la habitación un ruido de madera, de soldaduras soldadas por el tiempo, chapa sobre chapa y la
puerta se abre, irrumpe la luz en la habitación , de espaldas , poderosa y perfecta, porque le han
quitado el soporte que la sostuvo durante doscientos años y cae de espaldas en la habitación,
arrastrando la sombra de las cosas en su turbulenta caída. ´´ Los hombres se hacen brutalmente
visibles, como un relámpago al medio dìa , y tambalean, y me parece como si hubieran tenido
que sostenerse para que no los tumbara la claridad´´. Cuando abren la puerta empieza a cantar un
alcaraván en alguna parte del pueblo. Oigo otro alcaraván y digo a mamà lo ‘’ oyes? Ella dice que
sí , que deben ser las tres. Pero Ada me ha dicho que los alcaravanes cantan cuando sienten el olor
a muerto. Voy a decírselo a mi madre en el preciso instante en que oigo el ruido intenso del
martillo en la cabeza del primer clavo. El martillo golpea, golpea y lo llena todo, cuando acaban de
clavar se oye el canto de varios alcaravanes. Mi abuelo hace una señal a sus hombres. Estos se
inclinan ladean el ataùd, el que permanece en el rincón con el sombrero dice a mi abuelo ´´ No se
preocupe coronel ´´ el abuelo no dice nada, el hombre vuelve a hablar desde el rincón. Dice ´´
Hasta creo que en el pueblo no queda nadie que se acuerde de eso´´. En este instante siento
verdaderamente temblor en el vientre, ahora si tengo ganas de ir allà atrás, pienso pero veo q ue
es demasiado tarde. Los hombres hacen un último esfuerzo, se estiran con los talones clavados en
el suelo, y el ataùd queda flotando en la claridad……Yo pienso: Ahora sentirán el olor. Ahora todos
los alcaravanes se pondrán a cantar. ……..Què pasarà? Creo que lo sepulten con los ‘’honores del
llanto ‘’ ‘’Creo de lo que es capaz este pueblo, lo conozco lo que va corrido de este
siglo’’……..Ojalá tengamos otra oportunidad sobre la tierra.