EL JUEGO LIBRE, MOTOR DEL DESARROLLO INFANTIL
LIBERTAD: Cuando los niños desarrollan el juego libre, sin
filtros ni directrices, disponen de total libertad para ser ellos
mismos. Y es entonces cuando, al dejar volar su imaginación
sin límites, por ellos mismos, descubren el mundo que les
rodea, exploran, aprenden y se desarrollan.
AUTOSUFICIENCIA: El juego libre es aquel que permite a los
niños escoger a lo que quieren jugar, con qué y el uso que le
dan a los objetos. Consiste en jugar con su cuerpo, con
juguetes, manipular objetos, poder moverse guiados por su
propio instinto y por su curiosidad innata.
AUTOESTIMA: La total libertad de juego aumenta la
interacción del niño con su entorno, eleva su autoestima,
incentiva su imaginación, favorece su inteligencia social y
potencia sus capacidades ejecutivas.Lo que hace que una
persona tenga capacidad ejecutiva son ciertas características
personales como tener iniciativa, ser buen comunicador,
resistencia al fracaso y las adversidades y, sobre todo, tener
confianza en uno mismo. Todas estas características se
fomentan, desarrollan y fortalecen practicando el juego libre
durante la primera infancia.
POR VOLUNTAD PROPIA: Se da el hecho de que estas
capacidades crecen si se disfruta de lo que se hace. Es decir,
jugando los niños se enriquecen y aprenden más por el mismo
hecho de que se lo están pasando bien.
DESARROLLO COGNITIVO: El juego libre también fomenta,
como ningún otro, el desarrollo cognitivo de los pequeños
permitiéndoles aprender por sí mismos mediante la
interacción con sus materiales de juego y con su entorno.
DESARROLLO DE LA IMAGINACION
LOS 3 PRIMEROS AÑOS: Los niños comienzan a practicar el
juego simbólico y con él descubren todo el potencial de su
propia imaginación. Con ella dan vida a sus juguetes y a los
objetos que encuentran a su alrededor. Así van desarrollando
con el paso del tiempo su creatividad, la cual es cada vez
mayor.
DE 4 A 6 AÑOS: La imaginación infantil les permite desarrollar
el pensamiento abstracto y, con él, amplían aún más sus
habilidades cognitivas. Serán cada vez más capaces de crear
e imaginar cosas sin tener a la vista ningún patrón de
referencia.
DESPUES: Este proceso se vuelve cada vez más reglado y
social, y los pequeños comienzan a jugar con otros niños en
grupo. La imaginación aumenta su capacidad de disfrute
durante los juegos y el nexo de unión que les permite
desarrollar sus habilidades sociales.
PREADOLESCENCIA: Alrededor de los 10 años, los niños y
niñas cuya imaginación ha sido cultivada adecuadamente
durante su primera infancia, son más capaces de poner su
creatividad al servicio de sus capacidades ejecutivas.
INFANCIA PLENA
La imaginación es una ventana al mundo interior de los niños.
Es una de las formas que ellos tienen para expresarse y
comunicar todo lo que bulle en su universo emocional y
cognitivo.
BIENESTAR EMOCIONAL
Fomentar la imaginación en los niños tiene grandes beneficios
para su desarrollo. Además de ayudarles a generar el
pensamiento abstracto y el creativo, también les permite
liberar tensiones, amplía su noción del mundo, promueve la
risa y la felicidad, facilita la expresión oral, aumenta su placer
durante el juego en solitario y en equipo, y favorece su
bienestar psíquico y emocional.
Estimular de forma correcta la imaginación de los niños les
proporciona una inagotable fuente de ocurrencias que
enriquecen su pensamiento creativo, y así es como poco a
poco van creciendo a la vez que desarrollan todos sus
talentos.
SU RELACIÓN CON LA INTELIGENCIA
La imaginación es un ingrediente esencial del pensamiento y
de la inteligencia. Las máquinas pueden calcular
prodigiosamente, pero no tienen verdadera inteligencia, entre
otras cosas porque carecen de imaginación.
No hay “inteligencia artificial”: la verdadera inteligencia es
natural –y cordial: arraigada en el corazón–. Sin imaginación
no habría creatividad: todo sería predecible y aburrido. La
imaginación es vida.
EMPATÍA: IMAGINAR A LOS DEMÁS
La empatía, la capacidad de conectar con lo que siente otra
persona, sería imposible sin la capacidad de imaginarnos
viviendo la experiencia ajena. Cuando siento empatía, una
parte de mí deja de estar aquí y, a través de la imaginación,
viaja hacia ti.
El ser humano es un ser imaginativo. La imaginación,
estrechamente relacionada con los recuerdos, las fantasías,
los sueños y la percepción, pertenece al núcleo de la mente y
de la conciencia. Hoy sabemos que la imaginación moviliza
las mismas capacidades neuronales que la visión precisa y la
cognición, y que no se localiza en un área específica del
cerebro.
DONDE NACE LA CREATIVIDAD
No todo acto imaginativo es creador en el sentido profundo,
pero toda creatividad necesita de la imaginación. La
imaginación creadora requiere percepciones que la estimulen
y una voluntad que la oriente.
A diferencia de la fantasía, que es una combinación errante de
imágenes ya conocidas, la imaginación tiene un foco que la
acoge y la aglutina. Los poetas románticos ingleses elogiaban
por encima de todo la imaginación creadora. En nuestra
época, en cambio, vivimos sedientos de imaginación.
El poder de la imaginación es hoy esencial para renovar la
educación, la política y la vida cotidiana.