FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)
1. NIETZSCHE EN EL CONTEXTO Y LA PROBLEMÁTICA DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA.
La filosofía del XIX se caracteriza por una actitud de sospecha y de denuncia que
subyace a diversas corrientes de pensamiento, como el marxismo, el vitalismo y el psicoanálisis.
Nietzsche tiene un destacado lugar entre los denominados maestros de la sospecha, junto a Marx
y Freud. Su pensamiento es una crítica radical de la cultura occidental y sus valores, de la
razón como reina omnipotente.
El año 1843 muere Hegel y con él una forma de hacer filosofía: la de los grandes sistemas.
Con Hegel muere el idealismo y el sueño de la razón ilustrada. Al año siguiente, 1844, nace en
Röcken (Alemania) Nietzsche, dinamita para los cimientos de nuestra cultura construida sobre la
racionalidad. Su pensamiento invalida el optimismo racionalista, ya que la vida es cambio,
irracionalidad. Nietzsche es el gran afirmador de la vida por encima de todo. Sus obras inauguran
un modo nuevo de hacer filosofía, ya que no construye un sistema, sino que nos deja un sinfín de
ideas y sugerencias en forma de aforismos, abiertas a distintas interpretaciones.
Hijo y nieto de pastores protestantes, Nietzsche se niega a seguir la tradición familiar. Su
gran pasión será el estudio de la filología griega, llegando a ser catedrático en la universidad de
Basilea con veinticuatro años. El autor que más influye en su pensamiento es Schopenhauer, de
quien toma la idea de la voluntad de vivir como realidad fundamental.
Su primera obra es El origen de la tragedia (1872), donde alaba la tragedia griega como
afirmadora de la vida y condena a Sócrates por introducir el gran error. Mantiene una estrecha
relación con Wagner, quien para él encarna el arte trágico griego.
Por motivos de salud abandona la universidad y se dedicará a escribir hasta que un colapso
en 1889 le deja sin lucidez mental hasta su muerte en 1900. Debemos destacar alguna obras: Así
habló Zaratustra (1885), donde aparecen temas como la muerte de Dios, el superhombre, la
voluntad de poder y el eterno retorno; La genealogía de la moral (1887), donde habla de la
existencia de una moral de esclavos y una moral de señores; La gaya ciencia; Más allá del bien y
del mal.
2. LO APOLÍNEO, LO DIONISÍACO Y EL PROBLEMA DE SÓCRATES.
Su obra El origen de la tragedia (1872) contiene una de las tesis centrales de su filosofía: la
vida es el valor fundamental y la cultura occidental rechazó la vida. Y ¿qué es la vida? Una
pluralidad de fuerzas sin finalidad preconcebida. Para adentrarnos en ese torrente irracional y
ciego de la vida la única salida es el arte. Suena aquí el eco de Schopenhauer.
En esta obra Nietzsche afirma que el arte trágico presocrático griego es una afirmación de
la vida. La tragedia griega nos muestra en lucha constante los dos principios básicos de la
realidad: el espíritu dionisíaco y el espíritu apolíneo.
Lo dionisíaco es imagen de la fuerza instintiva, de la vida, de la fuerza creadora. Dionisos
es signo de la fecundidad, el desmán y el frenesí sexual, con el que Nietzsche quiere
simbolizar la fuerza de la vida que explota en todas direcciones sin dirección preconcebida.
Junto a lo dionisíaco, se desarrolló lo apolíneo. Apolo es la medida, la moderación, la
visión ideal, el equilibrio, lo que da forma a lo que no la tiene.
El mundo griego de la tragedia encarnaba el espíritu de Dionisos, hasta que surgió
Sócrates con su presunción de entender y dominar la vida mediante la razón, y así aparece la
decadencia, ya que para Nietzsche es decadente todo lo que se opone a la fuerza de la vida. Por
tanto, Sócrates y Platón son síntomas de decadencia. Sócrates significa el triunfo de Apolo, que
domestica las fuerzas dionisíacas en nombre de la lógica y la racionalidad. Sócrates invierte el
orden natural, en el que lo primero y original es la vida, y de este modo mata la tragedia. En
Sócrates la cultura occidental se jugó su destino en una gran equivocación. Sócrates dijo no a la
vida, luchó contra la fascinación dionisíaca.
Pero Nietzsche todavía ve posible salir del error y que renazca lo dionisíaco, es decir, la
aceptación y el respeto por la vida, esa pluralidad de fuerzas sin finalidad preconcebida. Por tanto,
en Nietzsche la razón aparece como algo secundario que sólo tiene sentido si está al servicio de la
vida.
3. NIHILISMO Y VOLUNTAD DE PODER: LA «MUERTE DE DIOS».
Nietzsche concibe la vida como algo dinámico y el hombre, como parte de ese torrente
vital, debe ser considerado así también. La vida humana no ha llegado a su culminación y por ello
ningún hombre de ninguna época debe ser propuesto como el ideal humano. A este respecto
afirma: la grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta.
Debido a su concepción de la vida como principio fundamental, Nietzsche lucha contra los
términos del lenguaje que fijan situaciones transitorias como definitivas y que de ese modo
disimulan el devenir. La vida no es conservación de lo ya adquirido, sino tendencia a ser más,
conquista de nuevas metas.
La esencia de la vida la resumió con la fórmula voluntad de poder, que podemos explicar
así:
- Voluntad: es querer, búsqueda de algo que no se tiene, pues siempre se busca más, superación.
- Poder: es la fuerza que hace posible esa superación constante.
La voluntad de poder alcanza la totalidad de la vida, todos sus ámbitos. La fuerza creadora y
autosuperadora es la esencia inagotable de la vida. Si la vida es fuerza creadora, todo lo que
existe es resultado de la voluntad de poder, superación constante. Pero las creaciones tienden a
fijarse cuando un grupo humano se identifica con ellas y, de este modo, se desligan de su origen y
se impide su superación. El hombre se defiende así del miedo a lo imprevisible. Desde este nuevo
horizonte de la vida como fuerza creadora original, nuestro autor va hacer su crítica.
Nuestra cultura se apoya en la racionalidad, pero como la racionalidad no es lo originario,
sino la vida como fuerza creadora, debe hacerse entonces una crítica demoledora y radical de
todos los elementos de la cultura. El reinado de la racionalidad lleva al nihilismo (nada,
negación absoluta).
Nietzsche ve en su propio tiempo el reino del último hombre, el hombre que vive el triste final
de una civilización de valores que ya están muertos. El nihilismo es el momento en que el hombre
se da cuenta de que su cultura se queda sin fundamento y se siente desorientado, sin metas. La
cultura moral se resquebraja. Es la etapa en la que se pierde la fe en el mundo artificial de los
valores.
La muerte de Dios es el indicio más claro de que el viejo orden moral está quebrado. La
expresión “Dios ha muerto” es mucho más que un ateísmo, es la metáfora que expresa la muerte
de las verdades absolutas y de las ideas inmutables. Dios era el fundamento de todo un mundo
ficticio.
En un famoso texto de La gaya ciencia (parágrafo125) Nietzsche expone cómo el hombre que
conoce la muerte de Dios pierde la cordura ante la magnitud del hecho y las consecuencias que se
derivan de él. Con la muerte de Dios todo el orden existente se queda sin fundamento y el
hombre de la cultura occidental se siente desorientado ante ese vacío. Pero el nihilismo es el
paso necesario que coloca a la humanidad en su encrucijada más decisiva: la destrucción o la
superación desde la fidelidad a la tierra.
Con la muerte de Dios pueden explorarse todas las posibilidades de la vida creadora. Dios fue
una creación humana con el fin de buscar mayor seguridad, pero cuando esa creación resulta
limitadora y molesta el hombre se deshace de ella.
4. LA GENEALOGÍA DE LA MORAL: MORAL DE ESCLAVOS Y MORAL DE SEÑORES.
Nietzsche busca elaborar una genealogía de toda la cultura occidental, para ver cómo se
enraízan en la vida los distintos productos culturales. Para ello se pregunta qué es lo primero
que hace la vida en su devenir. Y responde que lo primero que hace la vida es establecer
jerarquías, valoraciones. Por tanto, la valoración es la primera creación de la vida y sobre ella
se establecen el resto de esferas de la cultura. Por tanto, Nietzsche quiere acceder al origen de la
moral y a esto dedica su obra La genealogía de la moral (1887), donde expone su crítica de la
moral negadora de la vida.
La vida va estableciendo valoraciones y en su afán de expansión y superación prefiere las
cualidades que responden a ese afán. De este modo, aparecen privilegiados los que tienen
cualidades vitales más fuertes y quedan por detrás aquellos cuya vitalidad es más débil. Se trata
de un tipo de valoración natural, no moral.
Se establece una valoración natural y fiel a la dinámica vital, que Nietzsche llama
comportamiento distinguido, cuyo resultado es el privilegio de una minoría. Por tanto, en el origen
del valor no hay un consenso, sino un conflicto de poder. Hay una moral de señores (los
distinguidos) y una moral de esclavos (los plebeyos).
Nietzsche realiza un análisis filológico de los términos morales bueno y malo. Descubre que en
las sociedades antiguas “bueno” se refiere al héroe que sobresale por sus cualidades innatas.
“Bueno” significa distinguido en sentido puramente natural. Frente al distinguido está el poco
afortunado, el que no sobresale, que se designa como “malo”.
Para los señores lo importante es la afirmación de la vida sin mirar consecuencias, mientras
que para los esclavos lo importante es asegurar la supervivencia.
¿Cómo se pasó de la valoración natural al significado moral de bueno y malo?
El esclavo se siente incómodo con la valoración natural y como no puede adquirir las virtudes
naturales, surge en él impotencia, envidia, sed de venganza. Nietzsche lo resumió en la palabra
resentimiento.
Los esclavos, que son mayoría, se unen haciendo valer los valores que están a su alcance y
despreciando los naturales que caracterizan a los señores. Para ello es necesario crear un mundo
artificial y autónomo de valores morales distanciado de la dinámica vital.
El resentimiento invierte la valoración natural, haciendo aparecer como virtudes los que antes
habían sido despreciados como vicios: compasión, benevolencia, sufrimiento, amor. Los esclavos
afirman la igualdad de todos y la necesidad de los demás para autoafirmarnos.
Mientras que para la moral de señores el valor aparece de forma natural unido a la vida, para la
moral de esclavos, el valor, la moral, es algo autónomo, el tribunal ante el que tiene que justificarse
toda la existencia. Por tanto, la moral es una construcción artificial.
Esta moral resentida triunfó con Sócrates y se afianzó con Platón, al crear un mundo ideal al
que se le otorga la verdadera realidad. El gran aliado de la consolidación de la moral resentida ha
sido el cristianismo. Para Nietzsche esta moral resentida es la negación de la vida.
5. LA TRANSMUTACIÓN DE LOS VALORES: EL SUPERHOMBRE.
Frente al reinado del valor moral es necesaria una transmutación o transvaloración de todos
los valores morales. Esta transmutación que Nietzsche propugna es un retorno al criterio de la
primera valoración premoral. Se trata de eliminar toda valoración moral posible, de tal modo
que el reino de la moral desaparezca y los valores vuelvan a quedar unidos a la dinámica vital
inmediata.
Por eso afirma Nietzsche que hay que colocarse “más allá del bien y del mal”. Nietzsche exige
fidelidad al sentido de la tierra, para lo cual es necesario no cargar al mundo sensible con una
culpa en nombre un mundo ideal ficticio.
El renacimiento de la valoración natural de la vida exige un tipo de hombre distinto del
actual, un hombre que vendrá después, y estará más seguro en sus fuerzas vitales: el
superhombre. Nietzsche habla, a este respecto, de tres transformaciones del espíritu en Así habló
Zaratustra: camello, león y niño.
El camello es el animal cuyas jorobas soportan pesadas cargas; representa al hombre
capaz de soportar el peso de la ley moral. Simboliza al espíritu que se inclina ante esa
ley moral: representa el “tú debes”. Sin embargo, el camello se transformará en león.
El león es el animal que se deshace de cargas opresoras y antinaturales, y lucha contra
la moral y los valores. El león pronuncia un “yo quiero” liberador. Es el momento en que
se resquebraja la cultura moral y queda patente la inexistencia de fundamentos del
mundo moral. Es la etapa del nihilismo. Sin embargo, el león se transformará en niño.
El niño como símbolo resulta acertado por dos razones: porque el niño es inocente y se
limita a la actitud afirmativa sin calcular sus consecuencias, y porque el niño carece de
memoria y no está condicionado ni positiva ni negativamente por el pasado. El niño
representa la libertad verdadera, la existencia como aventura y juego, el natural y
sincero decir sí a la vida. Es el símbolo del superhombre. No se trata de una
transformación biológica, sino de un cambio de actitud ante lo real. Un hombre fiel a
sus impulsos vitales, que ya no es esclavo de un mundo trascendente. El
superhombre vive de un modo creativo y feliz, ama la vida. En él predomina la voluntad
de poder. La vida del superhombre será una vida heroica para vencer la tentación de
reconstruir el trono del antiguo Dios muerto. La exigencia fundamental del superhombre
es el sentido de la tierra, es decir, que la tierra sea el único horizonte de toda la
existencia.
Por último, Nietzsche aludirá al eterno retorno de lo mismo, que significa la perenne repetición
del tiempo, de los instantes, que priva de carácter definitivo a cualquier acontecimiento. De lo que
se trata es de afirmar la vida, este mundo como el único mundo, y así desear que la vida se repita
eternamente.
6. RELACIÓN DE NIETZSCHE CON OTROS AUTORES Y CORRIENTES.
De lo dicho hasta ahora conviene recordar algunas cosas:
Está influido por la lectura de Schopenhauer, que considera la voluntad de vivir como lo
absoluto, y, por tanto, Nietzsche estará en oposición al idealismo (Descartes, Hegel).
También es importante su relación con Wagner, a quien identifica con el espíritu trágico
griego.
Heráclito con su insistencia en el devenir y la oposición de contrarios es un claro
precedente del pensamiento de Nietzsche,
Forma parte de los llamados maestros de la sospecha junto con Marx y Freud. Aunque
sus obras toman caminos diferentes, los tres tienen una misma actitud ante la realidad: la
sospecha de que la realidad no es tal como parece ser. Los tres van más allá de las
apariencias buscando el fondo escondido de las cosas.
Nietzsche invalida el optimismo racionalista de los ilustrados con su crítica radical a la
cultura occidental.
Nietzsche focalizará su crítica a la cultura occidental en dos autores que para él llevaron a
la decadencia de la filosofía: Sócrates y Platón, que inventaron un mundo ideal ficticio y
despreciaron el mundo sensible.
A todo ello podemos agregar alguna otra idea:
Lamentablemente, las metáforas del pensamiento del pensamiento de Nietzsche a menudo
fueron utilizadas con oportunismo político, a favor de un régimen totalitario, el nazismo.
Después de la II Guerra Mundial muchos, como el existencialista Jaspers, intentaron
rescatar a Nietzsche de su vinculación con el nazismo.
La filosofía de la vida de Nietzsche estará presente y estimulará una de las corrientes
filosóficas más relevantes del siglo XX, el existencialismo. Se trata de una filosofía que da
primacía a la existencia, a la realidad vital, por encima del pensamiento y el concepto.
Podemos ver reflejos de Nietzsche en las concepciones vitalistas de Unamuno y de
Ortega y Gasset: concebir la vida como realidad radical.
7. ALGUNAS NOCIONES SOBRE LOS TEXTOS DE NIETZSCHE A COMENTAR.
De la obra Así habló Zaratustra (1885) basta lo dicho hasta ahora, ya que los textos
escogidos hablan sobre las tres transformaciones del espíritu y la aparición del superhombre.
Simplemente aclarar que Zaratustra era el creador de la antigua religión de los persas, el
mazdeísmo, que admitía dos dioses supremos y antagónicos: el del bien y el del mal. Nietzsche lo
toma como predicador de su mensaje, ya que por haber introducido Zaratustra el gran error de la
moral (considerar bien y mal como principios metafísicos), debe ser él también quien la
desenmascare. Es símbolo de la búsqueda valiente verdad, destructor de las mentiras de la cultura
occidental. Es un modelo para todos pero nadie lo comprende, por eso se quedará solo. Nietzsche
habla por su boca. Su mensaje es la antítesis del cristianismo: “Dionisos contra el crucificado”
En esta obra podemos saborear su estilo aforístico y poético. Son textos escritos bajo el efecto
de la inspiración, es decir, de una fuerza que aparece repentinamente y nos embriaga.
En cuanto a la obra Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873), podemos decir
que en ella se preanuncia la destrucción de la que Nietzsche se considera testigo y realizador. En
ella critica la teoría que define la verdad y la mentira como correspondencia objetiva. Para ello,
lleva a cabo un análisis genético del lenguaje y del pensamiento, afirmando que la verdad y la
mentira son productos sociales, ficciones. Podemos destacar algunas ideas:
1. La Realidad es cambio, caos, transformación y movimiento. Punto de vista de Heráclito.
2. La Razón "inventa" conceptos para "fijar" esa Realidad. Por ejemplo, el concepto de "ser
humano" es una síntesis ficticia y pretendidamente objetiva de la experiencia subjetiva, individual e
irrepetible de miles de seres humanos particulares. Esta pretendida objetividad procede en realidad
de un pacto por el que todos aceptamos utilizar esos conceptos, para organizar nuestra percepción
del mundo. La verdad no existe, es pura ficción, una invención para hacernos creer que somos el
centro del universo. El conocimiento y la filosofía son ficciones que nos protegen. El conocimiento
se apoya en el lenguaje y el lenguaje es una invención. Nietzsche considera el lenguaje como un
pacto, al que agrega el calificativo de gregario. El pacto gregario nos hace obedecer las
convenciones que impone el propio lenguaje a la realidad: básicamente, la distinción entre
verdadero y falso en sentido extramoral, y entre el veraz y el mentiroso en sentido moral.
Tal Verdad es genealógicamente insostenible. No existe una Verdad, sino miles de ellas,
lo cual es como decir que no existe la Verdad. La Verdad no es una esencia auténtica y objetiva de
las cosas, sino el conjunto arbitrario y ficticio de denominaciones que nosotros hemos introducido
en la experiencia para organizarla y estructurarla. El origen de la verdad no es natural, sino
literario: la verdad es un ejército móvil de metáforas. Al imponerse el concepto de Verdad en la
Grecia clásica, nuestra experiencia de la realidad quedó para siempre sometida al orden de los
conceptos. Desde entonces, la Verdad es opuesta a la Mentira, a la que necesita para ser
comprendida. En el orden moral, la sociedad queda dividida en buenos y malos, las acciones en
justas e injustas, y con estas divisiones artificiales los hombres han encontrado un modo de
dominar su miedo a ser libres. Además, el trabajo magistral de la filosofía, refrendado luego por la
religión, ha consistido en convencernos, a base de tapar el auténtico origen de nuestro lenguaje,
de que la Razón humana es la capacidad suprema. Pero la Razón aniquila la experiencia
individual, artística, espontánea, del artista, del hombre intuitivo, trágico. La gran mentira de los
filósofos-momia es afirmar que la Razón es universal porque contiene valores universales.
3. Nietzsche nos expone su visión genealógica del lenguaje. El lenguaje surge de un triple
proceso de metaforización o desplazamiento de una realidad original: los estímulos e impresiones
del mundo son convertidos en imágenes (primera metáfora). Las imágenes se convierten en
sonidos (segunda metáfora). Y, por último, los sonidos en palabras, en lenguaje. Pero el lenguaje
sólo existe porque prescinde de aquellas experiencias individuales que constituían las impresiones
nerviosas: se forma igualando lo no igual. El lenguaje no traduce, sino que oculta la realidad
originaria del mundo, la hipotética y enigmática X o cosa en sí. Y más aún: mediante el lenguaje
confundimos la naturaleza de la realidad, creyendo que en ella existen cosas como lo masculino y
lo femenino, lo bueno y lo malo, verdad y mentira.
4. La Razón petrifica o momifica, pues, la realidad en el concepto. Y luego olvida que el
concepto fue inventado. Así, de modo retrospectivo, confunde el concepto con una pretendida
realidad originaria y prístina. Dicho de otra manera, el logas occidental ha pasado, de utilizar
metáforas a creerlas.
5. La Historia del Conocimiento (Filosofía y Ciencia) es, en realidad, la Historia de un Error. Los
filósofos-momia: Parménides, Platón, Descartes, Kant... (o la versión teológico-moral de los
mismos: el cristianismo) han sido los guardianes del error.
6. La Filosofía y la Ciencia, pues, con su voluntad de verdad, no han hecho más que crear una
ficción en la que se han instalado como en el único ideal posible.
8. Si los conceptos no permiten apresar la realidad auténtica, la esencia de las cosas, ¿cuál es el
camino correcto? La única opción posible es la recuperación de un lenguaje que no sea
descriptivo, sino abiertamente interpretativo, sometido a cada instante a nuevas lecturas y
exégesis. Un lenguaje fundado en la intuición y la metaforización consciente y abierta. Nietzsche
reconocerá en el Arte la forma de ese lenguaje.