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AZTECAS

El documento describe las creencias médicas y mágicas de los aztecas. Explica que los aztecas atribuían causas sobrenaturales, mágicas y naturales a las enfermedades y tratamientos. Señala que los brujos se creía que podían causar enfermedades lanzando hechizos o objetos mágicos en el cuerpo de las personas. También explica las creencias mágicas relacionadas con el embarazo, como que ver un eclipse lunar podía causar labio leporino en el bebé. Finalmente, resalta

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AZTECAS

El documento describe las creencias médicas y mágicas de los aztecas. Explica que los aztecas atribuían causas sobrenaturales, mágicas y naturales a las enfermedades y tratamientos. Señala que los brujos se creía que podían causar enfermedades lanzando hechizos o objetos mágicos en el cuerpo de las personas. También explica las creencias mágicas relacionadas con el embarazo, como que ver un eclipse lunar podía causar labio leporino en el bebé. Finalmente, resalta

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Todos los sistemas médicos incluyen enfermedades y tratamientos a los

que se atribuyen causas sobrenaturales, mágicas y naturales. La proporción


atribuida a cada cual varía de un sistema a otro. Los aztecas no fueron la
excepción. Aunque había un importante componente empírico en la
medicina azteca, muchas de las enfermedades y de sus curas involucraban
a la magia y lo sobrenatural. La enfermedad mágica se distingue de la
enfermedad sobrenatural porque: 1) no es causada por los dioses, sino por
otros humanos (brujos, chamanes, etc.) y 2) porque puede curarse por la
intervención humana, en vez de recurrir a los rezos o peticiones a seres
sobrenaturales, necesarios para las enfermedades causadas por los dioses.
La magia puede dividirse en 1) magia de contacto, en la que la acción se
provoca al contacto con un objeto mágico y 2) magia simpática o similar,
en la que la acción se debe a que el efecto se parece al objeto mágico.
Aunque en este trabajo me centraré en la magia medicinal, los aztecas no
separaban las tres modalidades: magia, religión y ciencia, y sus remedios
a menudo involucraban simultáneamente a las tres.

Brujos
La creencia de que una enfermedad puede causarse al introducir en el
cuerpo objetos o fuerzas enviadas por chamanes y magos se encuentra en
muchas sociedades. Los aztecas también creían que los brujos causaban
esas enfermedades. Ya que los búhos eran símbolos del inframundo, el
nombre azteca más común para el brujo era tlacatecólotl ("hombre búho").
Este personaje podía pronunciar hechizos, los que se alojarían en varias
partes del cuerpo y se "manifestarían" como piezas de hueso u obsidiana.
Como en otras partes del mundo, estas intrusiones solamente podían ser
extraídas por otro brujo. Además, la gente podía ser llevada a la locura por
unos brujos llamados teyollocuani, "el que come el corazón de la gente",
o por aquellos llamados teyolpachoani, "el que oprime el corazón de la
gente". En este caso la explicación de la enfermedad está en la creencia
azteca de que en el corazón residía una fuerza anímica, teyolía, que entre
otras cosas dotaba de razón a los humanos. Los brujos podían también
dejar el xoxalli, una inflamación de los pies y de los tobillos, en la orilla
del camino y transmitírselo al primero que pasara por ahí.
El embarazo
Como en gran parte del mundo, la magia estaba profundamente ligada con
el embarazo. A menudo se trataba de magia simpática en la que las
acciones de la madre afectaban al feto. Las mujeres embarazadas no
debían mascar chicle porque, de hacerlo, el bebé nacería con labios
hinchados o con paladar hendido y sería incapaz de mamar. Si quemaba
mazorcas de maíz, el bebé nacería cacarizo. Si la mujer embarazada veía
un ahorcado, el bebé nacería con el cordón umbilical alrededor del cuello.
Una mujer embarazada que comiera tamales que se habían pegado a la olla
tendría problemas para dar a luz, y si cuando tomaba un baño de vapor la
temperatura era excesiva, el bebé se hincharía por el calor. Una creencia
azteca que sigue ampliamente vigente en México y entre los
mexicoestadunidenses en Estados Unidos es que las mujeres embarazadas
deben evitar los eclipses lunares. Si una de ellas veía un eclipse lunar, su
bebé nacería con labio leporino o tochicihuiztli ("la marca del conejo"). El
nombre se refiere a un mito de creación azteca en el que la cara de un
conejo quedó grabada en la luna. La manera en que se llamaba al eclipse
lunar, metzqualoniliztli ("comerse la luna"), indica que el encogimiento de
la creciente lunar se atribuía a mordida de ese animal. De esta manera, el
feto expuesto a la luna durante un eclipse tendría una mordida en los
labios -tenqualo ("comerse los labios"), otro nombre para el labio leporino.
Para proteger al bebé de este destino, la mujer embarazada podía colocar
un cuchillo de obsidiana en el abdomen. Hoy en día, un cuchillo o un
objeto de metal, como una llave, se utiliza para ahuyentar un efecto no
deseado.

Lenguaje y magia
El lenguaje es un componente importante de la magia. Un ejemplo de esto
es la necesidad de repetir conjuros y cantos con absoluta precisión, tanto
en la magia europea como en los rituales curativos navajos. Los chamanes
utilizan el lenguaje mágico para realizar curaciones simbólicas y, al
hacerlo, pueden producir un efecto placebo. Los hechiceros y curanderos
aztecas utilizaban a menudo una jerga compleja y esotérica en los rituales
curativos, el nahuallatolli ("discurso del nagual"); y se incrementaba su
efectividad con referencias a mitos de creación. Las fracturas de huesos se
trataban aplicando un emplasto al tiempo que se invocaba un conjuro que
aludía a un mito, según el cual los huesos de los primeros humanos se
rompieron cuando el dios Quetzalcóatl fue al inframundo para rescatarlos
y volver a poblar la tierra. Las picaduras de escorpión se trataban chupando
el veneno y frotando tabaco sobre la herida mientras se invocaba un mito
de creación. El mito se refería al origen de los escorpiones debido a la
seducción de un hombre llamado Yappan por la diosa Xochiquétzal. Las
pústulas, o nanáhuatl, se curaban comiendo carne de colibrí. La carne de
colibrí podía curar la enfermedad de manera mágica porque tanto el
tratamiento como la enfermedad tenían una relación mítica con el Sol. El
nombre de la enfermedad evoca al dios Nanahuatzin ("el buboso"), quien,
durante la Quinta Creación, se sacrificó para convertirse en el Sol. Los
colibríes estaban relacionados con el sol porque Huitzilopochtli ("colibrí
de la izquierda"), el dios tutelar de los mexicas, era una deidad solar, y
también porque se pensaba que eran las almas renacidas de los guerreros
que habían acompañado al Sol desde el amanecer hasta el mediodía.

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