HUESO TEMPORAL
Hueso par, situado en la parte lateral, media e inferior del cráneo, contiene el órgano
vestibulococlear. Su forma varía con la edad. En el feto y en el recién nacido se pueden
identificar tres piezas óseas diferentes: la porción escamosa, lámina delgada de contorno
semicircular, que se encuentra por arriba y lateralmente; la porción timpánica, situada por
debajo de la precedente con forma de semicanal abierto hacia arriba, y la porción petrosa,
situada por detrás, abajo y medial a las otras dos y que se desarrolla hacia adelante y hacia el
plano mediano en forma de pirámide, dirigida al centro de la base del cráneo.
En cambio, en el adulto, estastres partes se encuentran soldadas. El hueso forma un bloque
único, con una parte intracraneal que contiene numerosos conductos y cavidades.
Posición
Colocar hacia arriba la porción delgada o escama, que presenta un borde cortante. La cara de la que
se desprende la apofisis (proceso) cigomática, larga, y ubicada por delante y por encima del
conducto auditivo externo, está situada lateralmente, mientras que el extremo libre de esta apófisis
(proceso) cigomática se debe orientar hacia adelante y en sentido horizontal.
Descripción
Caras exocraneales Existen dos caras dispuestas en ángulo recto: la cara lateral y la cara inferior, que
corresponde a la parte exocraneal de la base del cráneo; se la encuentra profundamente hundida
por detrás del esqueleto facial.
Cara lateral
Corresponde a la cara lateral de la cabeza (fig. 9-10). Presenta tres porciones: una posterior, la
apófisis (proceso) mastoides; una media, centrada en torno al conducto (meato) auditivo externo, y
otra anterior, con la escama del temporal y la apófisis (proceso) cigomática que se desprende de
ella.
A. Apófisis (proceso) mastoides: es una pirámide ósea que se articula por detrás y por arriba con el
hueso occipital. Su cara externa puede dividirse en dos partes:
– Posterior: con numerosas rugosidades para inserciones musculares y el foramen mastoideo para la
vena emisaria mastoidea que une el seno sigmoideo con venas del sistema yugular.
– Anterior: separada de la precedente por la sutura petroescamosa externa, está orientada de arriba
hacia abajo y de atrás hacia adelante. Esta fisura separa la porción escamosa de la porción petrosa,
que constituye aquí la apófisis (proceso) mastoides situada inmediatamente detrás del orificio
auditivo externo. Por encima y detrás de este, se eleva la espina suprameática. Posterior a esta
espina se observa una superficie cribosa, la fosita suprameática. La punta de la mastoides, orientada
hacia abajo y hacia adelante, desciende más que el conducto (meato) auditivo externo y se
encuentra escondida por inserciones musculares que respetan su cara lateral.
B. Conducto (meato) auditivo externo: está constituido en el hueso seco por dos partes, una inferior,
excavada en la porción timpánica y que representa las 3/4 partes del canal, y una superior excavada
en la parte inferior de la porción escamosa. Estos dos surcos reunidos forman un conducto completo
dirigido medialmente y algo hacia adelante en cuyo fondo se dibuja el surco timpánico, donde se
inserta la membrana timpánica. Por detrás, el conducto auditivo externo toma contacto con la cara
anterior de la mastoides. Por delante, está cerrado por la delgada capa ósea de la porción timpánica
que lo separa de la fosa mandibular [cavidad glenoidea] (véase más adelante) y de la articulación
temporomandibular. Esta pared es relativamente frágil y vulnerable, sobre todo en los traumatismos
de la mandíbula.
C. Porción escamosa del temporal y apófisis (proceso) cigomática: ocupan la parte anterior de la cara
externa. Por arriba, su borde superior, redondeado y convexo, la une al parietal y al ala mayor del
esfenoides; presta inserción al músculo temporal (fosa temporal). Por abajo, luego de haber cerrado
por arriba al conducto (meato) auditivo externo, da origen a la apófisis cigomática. Esta se confunde
hacia atrás con la cresta supramastoidea, mientras que hacia delante avanza sobre la fosa
mandibular, que está limitada por delante por el tubérculo articular y por detrás, por el tubérculo
cigomático posterior. La cara superior de la base de la apofisis cigomática y su borde anterior son
cóncavos, lo que permite el deslizamiento y la reflexión de las fibras posteriores del músculo
temporal. Anteriormente al tubérculo articular, la apófisis (proceso) cigomática se vuelve libre. Se
separa de la porción escamosa y permanece siempre horizontal, pero se hace cóncava en sentido
medial y aplanada transversalmente. En su parte inferior, da inserción al músculo masetero y por
arriba recibe a la gruesa fascia temporal. Por delante se articula con el hueso cigomático, con el cual
forma un puente óseo denominado arco cigomático, que se extiende desde el hueso temporal hasta
el esqueleto facial. Este arco es superficial, prominente y fácilmente perceptible bajo la piel.
Cara inferior
Se la puede dividir en tres porciones, que corresponden a la porción petrosa [peñasco], la porción
timpánica [hueso timpánico] y la porción escamosa [escama] (fig. 9-11).
A. Porción petrosa: presenta una serie de accidentes dispuestos a partir de la punta de la apófisis
(proceso) mastoides. Mediales a la mastoides, se encuentran la incisura mastoidea [ranura
digástrica] y el surco de la arteria occipital; más adelante emerge la apófisis (proceso) estiloides,
delgada y larga, que se dirige en forma oblicua hacia abajo y adelante. Por detrás de la base de la
apófisis (proceso) estiloides, se abre el foramen estilomastoideo, por donde emerge el nervio facial
de la porción petrosa; medial al foramen se halla la fosa yugular, ocupada por el bulbo superior de la
vena yugular interna; por delante se observa el orificio externo del conducto carotídeo (que es
recorrido por la arteria carótida interna), que está bordeado por detrás por una cresta en la que se
abre el conductillo timpánico [conducto de Jacobson]. El borde posteromedial de esta cara está
articulado con el occipital; la sutura de ambos huesos está interrumpida por el foramen yugular
[agujero rasgado posterior].
B. Porción timpánica: se presenta como una superficie regular, y constituye la pared inferior del
conducto (meato) auditivo externo. La apófisis (proceso) vaginal de la apófisis (proceso) estiloides
forma una vaina a la apófisis (proceso) por delante de su base.
C. Porción escamosa: presenta la fosa mandibular [cavidad glenoidea] para la articulación
temporomandibular. Está limitada en sentido anterolateral por la raíz horizontal de la
apófisis(proceso) cigomática y el tubérculo articular. Posteromedialmente, está separada de la
porción timpánica por la fisura petrotimpánica [cisura de Glaser], por donde emerge el nervio cuerda
del tímpano. La raíz transversa del proceso cigomático, el tubérculo articular, es un relieve
transversal fuertemente convexo que forma parte de la articulación temporomandibular; separa
aquí la cara inferior del hueso de su cara temporal (fosa temporal). En la cara inferior del hueso
temporal, en su parte anterior y medial, las porciones escamosa, timpánica y petrosa se encuentran
en contacto; allí se ubica el orificio externo del conducto musculotubárico. Este conducto excavado
en la porción petrosa, se dirige hacia atrás y lateralmente hacia la caja del tímpano y está dividido en
el conductopara latrompa auditiva y el conducto para el músculo tensor del tímpano.
Caras intracraneales
Están constituidas por las porciones escamosa y petrosa (fig. 9-12).
A. Porción escamosa [escama]: se ubica en forma vertical, es ligeramente cóncava y tiene un borde
curvo superior. Su superficie corresponde al lóbulo temporal del cerebro. Es de poco espesor, pero
se encuentra reforzada medialmente por la duramadre (espacio decolable). En ella se aprecian los
surcos de la arteria meníngea media y sus ramas.
B. Porción petrosa [peñasco]: está separada de la porción escamosa por la fisura petroescamosa. Se
dispone horizontalmente y presenta una cara anterior y otra posterior, un borde y un vértice.
– Cara anterior: esta cara se dispone en sentido horizontal y en ella se encuentran, de lateral a
medial y de atrás hacia adelante: el techo del tímpano; la eminencia arcuata, saliente redondeada
formada por el conducto semicircular anterior; el hiato del conducto para el nervio petroso mayor
[hiato de Falopio], orificio en forma de hendidura, y el hiato del conducto para el nervio petroso
menor. Estos orificios dan paso a los nervios petrosos del mismo nombre. Anteromedialmente, cerca
del vértice de la porción petrosa se halla la impresión trigeminal, donde se ubica el ganglio del nervio
trigémino [V].
– Cara posterior: dispuesta verticalmente, se relaciona con el cerebelo y el tronco del encéfalo. En
ella se observan: el orificio auditivo interno, en la unión del tercio medio con el medial, por donde
transcurren los nervios facial, intermedio y vestibulococlear, y la arteria laberíntica, y da acceso al
conducto (meato) auditivo interno; en el borde superior, la fosa subarcuata; lateral al conducto
precedente, una pequeña hendidura ósea, el orificio del acueducto vestibular [conducto
endolinfático]; más lateral, el surco del seno sigmoideo, situado en la cara profunda de la mastoides;
en él se abre el foramen mastoideo de la vena emisaria mastoidea.
– Borde superior de la porción petrosa: este separa las dos caras precedentes. Dirigido hacia
adelante y medialmente, separa también la fosa craneal media de la fosa craneal posterior. Da
inserción a la duramadre de la tienda del cerebelo (tentorio), y es en este borde donde se halla el
surco del seno petroso superior.
– Vértice de la porción petrosa: se encuentra en contacto con el esfenoides. En él se observa el
orificio interno del conducto carotídeo. Entre el vértice y el esfenoides queda delimitado el foramen
lacerum [agujero rasgado anterior] de la base del cráneo.
Cavidades y canales del hueso temporal
El hueso temporal contiene numerosas cavidades y conductos que pertenecen a diversossistemas: el
órgano vestibulococlear: las cavidades neumáticas anexas a este órgano, conductos vasculares y
conductos destinados al pasaje de nervios craneales.
A. Cavidades del órgano vestibulococlear. Las cavidades más importantes pertenecen al órgano
vestibulococlear (fig. 9-13). Entre los conductos (meatos) auditivos externo e interno se interponen:
– El oído medio, que presenta, de adelante hacia atrás: la trompa auditiva, la caja del tímpano, la
entrada al antro mastoideo (aditus ad antrum) y el antro mastoideo. A menudo estas cavidades del
oído medio, como el antro mastoideo, son sede de inflamaciones (otitis, mastoiditis).
– El oído interno, con el complejo conjunto que constituye el laberinto óseo.
B. Conducto carotídeo: es el conducto vascular más importante que presenta el hueso; a través de
él, la arteria carótida interna (con el plexo simpático que la rodea) pasa de la fosa infratemporal al
interior de la cavidad craneal. Partiendo desde su orificio externo (en el exocráneo), primero es
vertical, luego se acoda formando un ángulo recto para dirigirse en sentido horizontal, hacia
adelante, y medialmente, hasta su terminación en la vecindad del vértice de la porción petrosa
(orificio interno).
C. Conductos nerviosos: están destinados al pasaje de los nervios: conducto facial [acueducto de
Falopio] que comienza en el fondo del conducto (meato) auditivo interno, describe un trayecto
complejo en el interior de la porción petrosa y termina en el foramen estilomastoideo. Este
conducto está ocupado por el nervio facial. El conducto facial también se abre al exterior de la
porción petrosa a través del hiato del nervio petroso mayor [Falopio] y por el conductillo mastoideo
que se dirige a la fosa yugular, ocupada por el ramo auricular del nervio vago.
Otros conductos se hallan excavados a expensas de las suturas del hueso temporal. Estos son: el
conductillo de la cuerda del tímpano, entre la porción timpánica y la escamosa (fisura
timpanoescamosa), que se abre adelante en la fisura petrotimpánica [de Glaser]; el canalículo
petrotimpánico, situado entre la porción timpánica y la porción petrosa, que establece una
comunicación entre la pared externa de la cavidad timpánica y la parte posterior de la fisura
petrotimpánica.
Estructura
El hueso temporal está constituido por un tejido óseo muy resistente y compacto. La porción
escamosa y la porción timpánica son muy delgadas. En la porción petrosa, por el contrario, hay
importantes conjuntos de tejido óseo esponjoso, en especial a nivel de la apófisis (proceso)
mastoides, alrededor de las cavidades del órgano vestibulococlear, así como en la proximidad del
vértice de la porción petrosa. En este tejido óseo esponjoso existen cavidades, las células del
temporal, y se distinguen dos grupos:
A. Las celdillas mastoideas: son las más importantes y varían según el individuo (las mastoides
neumáticas son las que contienen numerosas celdillas; las mastoides ebúrneas, por el contrario,
están formadas por un hueso muy compacto). Estas celdillas se encuentran en la proximidad
inmediata del antro y pueden ser invadidas por una infección desarrollada en esta cavidad, anexa al
oído medio.
B. Las celdillas del vértice de la porción petrosa: son poco desarrolladas pero susceptibles de
infectarse.
Anatomía de superficie
Las únicas partes superficiales del hueso temporalson la apófisis (proceso) mastoides, el arco
cigomático y el conducto (meato) auditivo externo.
La apófisis (proceso) mastoides, a pesar de sus inserciones musculares, puede palparse por detrás
del pabellón auricular. Es un punto de referencia esencial del cráneo. Las inflamaciones crónicas de
sus cavidades (antro, celdillas mastoideas) pueden ser drenadas a través de trepanaciones
quirúrgicas.
La apófisis (proceso) cigomática, perceptible bajo la piel, marca el límite entre las regiones temporal
y maseterina. Por encima de ella, la fosa temporal está ocupada por el músculo temporal, que cubre
la porción escamosa.
El conducto (meato) auditivo externo óseo está disimulado por el cartílago y la mucosa del conducto.
No obstante, se lo puede ver y palpar a través del pabellón auricular.
Desarrollo
Pocos huesos son tan complejos como el hueso temporal en su desarrollo, así como en su
crecimiento (fig. 9-14). El proceso general de osificación del hueso temporal comienza a nivel de 4
porciones diferentes:
A. Porción escamosa: posee tres puntos de osificación que aparecen a partir de la 4.a semana.
B. Porción petrosa: comienza su osificación a partir del 4.° mes. No existe unanimidad de opiniones
acerca del número de puntos de osificación, los que, según algunos autores, llegarían a ser
diecisiete.
C. Porción timpánica: este pequeño círculo óseo se osifica a partir del 5.° mes por tres puntos
dispuestos a lo largo del semicírculo inicial.
D. Apófisis (proceso) estiloides: se desarrolla a expensas del 2.o arco faríngeo, se osifica tarde,
aproximadamente durante el 8.o año de vida.
La soldadura de estos diferentes puntos comienza antes del nacimiento y se encuentra muy
avanzada hacia la edad de 1 o 2 años. La apófisis (proceso) estiloides se suelda al resto del temporal
a los 12 años.
Durante su crecimiento, el hueso temporal está sometido a numerosos factores que repercuten
sobre su forma:
– Acciones musculares: diversos músculos actúan ejerciendo una acción de tracción sobre la apófisis
(proceso) mastoides, en especial el esternocleidomastoideo.
– El desarrollo del cerebro: repercute sobre la forma de la porción escamosa del temporal.
– El desarrollo del órgano vestibulococlear, con englobamiento de la arteria carótida interna en la
porción petrosa.
Fig. 9-14. Hueso temporal derecho de un recién nacido, vista lateral.