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Islas Afortunadas y Exploración Atlántica

Este documento resume la exploración y colonización de las islas del Atlántico por los portugueses en el siglo XV. Explica que el príncipe Enrique de Portugal patrocinó la exploración de las islas Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde, con el objetivo de establecer colonias y rutas comerciales. Las islas se convirtieron en prósperas colonias que producían azúcar, vino y otros cultivos. Sin embargo, hubo disputas entre Portugal y Castilla sobre el control de las Canarias, que finalmente fueron
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Islas Afortunadas y Exploración Atlántica

Este documento resume la exploración y colonización de las islas del Atlántico por los portugueses en el siglo XV. Explica que el príncipe Enrique de Portugal patrocinó la exploración de las islas Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde, con el objetivo de establecer colonias y rutas comerciales. Las islas se convirtieron en prósperas colonias que producían azúcar, vino y otros cultivos. Sin embargo, hubo disputas entre Portugal y Castilla sobre el control de las Canarias, que finalmente fueron
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EL NUEVO MUNDO 63

aunque sin éxito, Portllgal trató de basar una con-


trarreclamación a las Canarias. A medida que avanzó
el siglo y fueron descubiertos otros grupos de islas,
III. EL NUEVO MUNDO los portugueses procuraron ocuparlos antes de que
Castilla o que cualquier otra potencia pudiera ha-
cerlo. Las islas del Atlántico eran importantes por
1) LAS ISLAS AFORTUNADAS tres razones: en primer término, por sí mismas, pues-
to que muchas de ellas eran fértiles y llegaron a ser
El príncipe Enrique de Portugal no sólo fue el insti- sumamente productivas; en segundo, como bases y
gador de los viajes de exploración a lo largo de la puertos que, de ser ocupados por extranjeros. podían
costa occidental de África. con la India como meta servir para atacar al comercio portugués del África
final; fue también, por razones conexas aunque algo occiden tal; en tercero, hacia fines del siglo, como
diferentes, el patrocinador de la exploración atlán- puertos de refugio en posibles tentativas para llegar
tica hacia el occidente. Naturalmente, los portugue- a Asia navegando hacia el occidente.
ses estaban celosos de su monopolio comercial de Cuatro grupos principales de islas estaban involu-
África y más tarde de la India, y atacaban sin piedad crados: las Canarias, el grupo de Madeira, las Azores
a cualquier embarcación europea que encontraban y las islas de Cabo Verde. Los europeos, desde prin-
en alta mar cerca de la costa africana. Los españoles cipios del siglo XIV por lo menos, conocían la exis-
eran los principales, o sospechados, intrusos. Du- tencia de todos estos grupos, a excepción de las islas
rante el siglo xv, en toda disputa, diplomática o de de Cabo Verde que fueron vistas por primera vez,
otro tipo, entre España y Portugal, las posesiones bien por Cadamosto, bien por un portugués con-
coloniales y el comercio ultramarino estaban siem- tempOl-áneo. Algunos de los más am biciosos portu-
pre entre los motivos de la contienda. lanos del siglo XIV señalaban las Canarias y Madeira,
El odio de estas primeras disputas coloniales sur- y aun indicaban, aunque vaga e incorrectamente,
gió no sólo del temor de los portugueses a España las Azores. Hubo muchos relatos de viajes hechos a
en su país, sino también del hecho de tener los por- varias islas por catalanes y franceses, e incluso por
tugueses en su flanco marítimo, durante la explora- un inglés, llamado Machin, de quien se supone que
ción del Á¡¡'¡ca occidental, un grupo de islas, algunas fue a las Azores acompañado por una novia raptada.
de las cuales esta han ocupadas, y todas eran recla- Muchos de estos relatos fueron leyendas románti-
madas, por Castilla. Eran las Canarias -las Islas cas. Hasta el siglo XV no se hicieron intentos siste-
Afortunadas, que según Tolomeo señalaban el extre- máticos para ocupar o explorar las islas, y la coloni-
mo occidental del mundo habitado-o A menudo, zación de Madeira y las Azores en la época del
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64 EL NUEVO MUNDO EL NUEVO MUNDO 65

príncipe Enrique puede ser llamada con propiedad mucho más litigiosa y complicada. A diferencia de
un redescubrimiento. Madeira, las Canarias estaban habitadas por un pue-
La primera colonización de Porto Santo, y desde blo primitivo pero numeroso y bélico, los guanches.
allí la de Madeira, empezó en 1420 con cart..'1 del La conquista. y colonización de las islas -hay siete
príncipe Enrique. Después de las inevitables penali- importantes- fue tarea larga y dificil. La corona
dades del comienzo, las islas se convirtieron rápida- castellana obtuvo ya en el remoto año de 1344 cier-
mente en productivas y prósperas y dieron pingües ta especie de título papal a la posesión de las Cana-
beneficios a los colonizadores y a quienes comercia- rias; desde los primeros años del siglo xv varios
ban con ellos, e indirectamente a su soberano, el aven tureros fundaron colonias en Lanzarote, Hie-
príncipe Enrique. El primer comercio importante rro y Fuerteventura y rindieron homenaje al rey de
fue la exportación a Portugal de madera de buena Castilla. Las tent...'\tivas del príncipe Eilrique res-
calidad para muebles y vigas de casas. El siguiente, pecto de las islas empezaron por dos expediciones,
pero económicamente más importante, fue el co- en 1425 y 1427, a la Gran Canaria, entonces no ocu-
mercio de azúcar. La demanda de azúcar de toda pada por europeos; estas expediciones fueron re-
Europa era grande y creciente. El príncipe Enrique cházadas por los nativos. Luego, en 1439, obtuvo
consiguió que fuera extraída caña de azúcar de Enrique una bula del papa que le autorizaba a colo-
Sicilia y plantada en Madeira. En 1452 puso el capi- nizar las islas que no estuviesen ocupadas por Espa-
tal necesario para construir el primer molino de ña; pero el rey de Castilla protestó, y dos años más
agua para triturar la caña, y desde esa época el azú- tarde la bula fue anulada. En 1488, el príncipe com-
car de Madeira comenzó a enviarse no sólo a Portu- pró los derechos sobre Lanzarote a la principal fa-
gal sino a los principales puertos de Europa. También milia colonizadora, y envió una expedición que logró
debe Europa al príncipe Enrique la introducción ocupar la isla. Siguió luego un periodo de guen'a
en Madeira de la uva malvasía de Creta, con la que local no declarada, pero feroz, salpicado de interva-
se hacen los característicos vinos dulces de Madcira. los de relativa paz. Durante uno de esos intervalos
Cuando alrededor de un siglo después el azúcar de visitó Cadamosto las Canarias y estuvo en islas espa-
Brasil conquistó el mercado portugués, el vino se ñolas y portuguesas. Su diario muestra que las Cana-
convirtió en el principal negocio de Madeira, y ha rias seguían económicamente las mismas líneas que
continuado siéndolo hasta ahora. Madeira, siendo el azúcar, el vino y el trigo sus prin-
El derecho del príncipe Enrique a Madcira se basó cipales prodllctoS.
en la sólida razón de la ocupación previa apoyada en La guerra corsaria entre las islas fue absorbida en
donación del papa, y nunca fue seriamente disputa- 1745 por la guerra de sucesión entre España y Por-
do. La colonización de las Canarias fue una historia tugal; por el tr~tado de A1ca<;ovas, la corona portu-
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guesa renunció a cualquier derecho a las Canarias, San Brendan, (rente a Irlanda; la Atlántida o Anti-
mientras que los españoles se comprometieron a lla, que era la más famosa de todas, la isla de las siete
respetar ·el monopolio portugués en los otros tres ciudades, adonde se rumoreaba que habían emigra-
archipiélagos. Los españoles habían ocupado la Gran do siete obispos portugueses con sus greyes durante
Canaria durante la guerra. Conquistaron Palma en la invasión de los bárbaros, y en donde sus descen-
1490 y Tenerife en 1493; de modo que hacia lines dientes vivían desde entonces en piedad y gran
del siglo todo el archipiélago estaba en su poder, y prosperidad. Uno de los sueños de los navegantes
ha permanecido en él hasta nuestros días. del siglo xv era volver a descubrir esta tierra mítica,
Una consecuencia de esta conquiSlc'l fue que las su población cristiana y su oro. Probablemente en
naves portuguesas que se dirigían a Guinea o más al los puertos atlánticos de España y Portugal había
sur tendieron a internarse mucho en el Atlántico hombres que pretendían haber visto la Antilla;
para evitar a los corsarios españoles, y hacer su pri- quizás hacia el occidente a la puesta del sol, sólo
mera escala en las Azores. La explora,ción sistemáti- para perderla por un error de dirección durante la
ca de las Azores había empezado en la cuarta década noche. En ese mundo de cuentos fantásticos de ma-
del siglo xv, y ya en 1439 habían sido descubiertas rinos donde podía suceder cualquier cosa, fue en el
siete islas. En dicho año, el príncipe Enrique con- que Colón vino a vender de puerta en puerta, por
cedió títulos a varios individuos para colonizar las las cortes de Europa, la "empresa de las Indias".
islas. La colonización siguió c:onstantemente desde
esa época y, por orden del citado príncipe, llegaron
ovejas en gran cantidad. Las dos islas más occiden- 2) EL DESCUBRIMIENTO
tales, Flores y Corvo. no fueron descubiertas hasta
después de la mitad del siglo. Corvo está en la lati- Se ha gastado mucha tinta y erudición sobre el pro-
tud de Nueva York, y una vez allí, los portugueses se blema de qué esperaba. encontrar Colón, y proba-
hallaban realmente en la ruta de América. blemente nunca se conocerá la respuesta exacta.
Durante el siglo xv los navegantes fueron descu- Era Colón un hombre reservado y guardó los deta-
briendo islas en el Atlántico. Ninguna razón apa- lles de la "empresa de las Indias" para sí mismo. En
rente había para que el descubrimiento de nuevas las capitulaciones que hizo con la corona de Castilla
islas no continuara indefinidamente. Los explora- en 1492, se estipulaba que él iba a mandar una ex-
dores optimistas veían una isla en cac.la banco de pedición aprestada principalmen te a expensas de la
nubes y acribillaron Jos mapas del Atlántico de islas corona, "para descubrir y adq~¡jrir las islas y lierra
imaginarias: el peñón del Brasil, que no desapareció firme en el Mar Océano". Si lograba bucn éxito, re-
de las cartas del Almirantazgo hasta 1873; la isla de cibiría las recompensas enumeradas dCLallaclamcnte.
EL NUEVO MUNDO EL NUEVO MUNDO G9

Años antes, en 1484, había perseguido un convenio conforme a las tOf1:eladas modernas, las cifras serían
semejante con la corona portuguesa; pero su peti- sin duda más bien menores. Aunque pequeños, los
ción, después de escuchada favorablemente, fue veleros eran fáciles de manejar y estaban bien cons-
rechazada. Colón pasó los ocho años siguientes tra- truidos, especialmente las carabelas. Desde Palos, su
tando de interesar en su proyecto -India o Antilla- puerto de estancia, llevaban U'ipulaciones seguras,
a varios gobiernos, hasta que al fin se las arregló con oficiales competentes y experimentados. Colón
para conseguir el apoyo de un alto oficial del Estado, mismo poseía grandes conocimientos de hidrografia
Luis de Santángel, tesorero del rey de Aragón y de y había servido algunos años en buques genoveses y
la Santa Hermandad. El propio Santángel allegó portugueses. El viaje lo revelaría como un navegan-
una gran parte del dinero necesario para financiar te prudente y exacto. Pintarlo como un místico sin
la empresa. Gracias a sus buenos oficios, fue obteni- práctica, es simple caricatura. Colón conocía su ofi-
do el consentimiento de los monarcas españoles, y cio e hizo preparativos completos y escrupulosos; ello
una vez concedido, éstos admitieron todas las con- realza, no deprime la fe y el valor que exigía la "em-
diciones de Colón. Fueron fletados para la expedi- presa de las Indias".
ción, o incorporados de otra manera a ella, tres bu- Dejando a un lado la enorme distancia a que la
ques: la nao Santa Maria y dos carabelas, una de las tierra quedaba atrás, el vi~e de ida fue afortunado.
cuales, la Pinta, era de aparejo de cruz. La otra cara- La ruta de Colón, exactamente en dirección occi-
bela, la Niña, es probable que hubiese sido original- dental desde las Canarias, pasaba a lo largo de la
mente de aparejo latino, pero fue transformada en línea septentrional de la zona comercial del noreste.
navío de aparejo de cruz durante la estancia de la La navegación ro es siempre segura al norte, y sep-
flota en Las Palmas -islas Canarias- a la ida, al tiembre es la estación de los huracanes, de modo
parecer porque Colón vio que no tenía suficiente que Colón tuvo suerte al contar con un viento favo-
velamen. El tamaño de los veleros es cuestión de rable durante todo el vi~je de ida. Si hubiera viajado
conjetura. Ninguna de sus dimensiones reales es co- en un barco portugués y hecho su últiIna escala en
nocida. En aquel tiempo, el tamaño de un barco era las Azores, habría tenido que luchar con vientos del
generalmente calculado por el número de toneles occidente o del suroeste, y nunca habría podido ile-
de vino que podía llevar en el casco. Medidas de esta gar a Amédca. De la manera como ocurrió, después
manera, se dice que las carabelas de Colón habían ele treinta y tres días de navegación tranquila, la
sido de unas sesenta toneladas. La Santa Maria era flota divisó los cayos exteriores de las Bahamas.
mayor, quizá de cien a ciento veinte toneladas. Esta Cualquiera que haya sido el objetivo original de
antigua medida de capacidad no guarda relación Colón, no hay duda que juzgó a San Salvador como
exacta con ningtm sistema moderno de cálculo; y una isla exterior del archipiélago de que se creía
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formaba parte el Japón -un archipiélago tal como dió regresar, dejando en tierra a algunos de sus hom-
el que se encuentra señalado, por ejemplo, en el bres con'el encargo de construir casa y buscar minas
globo de Martin Behaim, de 1492-. Al parecer, Co- de oro. El Almirante se propuso volver al año si-
lón llegó a esta conclusión combinando el cálculo guiente con una flota mucho mayor.
hecho por Marco Polo de la longitud tcrresU'e de En su viaje de regreso, Colón tuvo otra vez suerte
Asia, de Oriente a Occidente, que era exagerado; el con los vientos; bien por azar o por buen criterio,
informe del mismo vhlicro acerca de la distancia decidió navegar al norte o al noreste hasta la latitud
cntreJapón y las costas ele Asia, 1500 millas, era aún de las Bennudas, de donde podía descender hacia las
mucho más exagerado; y el cálculo hecho por Tolo- Azores antes de que reinasen los vientos del oeste.
meo del tamaño del mundo, que era corto. Así su- No obstante, al acercarse a Europa tuvo mal tiempo,
puso que la dimensión de un grado ecuatorial de y se vio forzado a buscar refugio primero en las Azo-
longitud era 10 por ciento menor que el que Tolomeo res y después en el Tajo; y allí, en un puerto portu-
calculó, y 25 por ciento menor que la cifra verdade- gués, fue naturalmente requerido por el rey para
ra. De esta manera Colón fuó la distancia de Europa explicar sus actividades y sus extraordinarias preten-
al.1apón por el occidente en menos de 3 mil millas siones -pretensiones que, de cqnfirmarse, asestarían
marinas. La verdadera distancia por el gran círculo un golpe mortal a las ambiciones portuguesas-o
es de 10 600 millas marinas. Según el razonamiento Juan II era un geógrafo competente y no se im-
de Colón, San Salvador se hallaba muy cerca del presionó por el razonamiento geográfico de Colón.
lugar donde debía estar el Japón, y el siguiente paso Los portugueses eran escépticos acerca de las exa-
era encontrar el Japón mismo. geraciones italianas, y renuentes a creer en cualquier
Con ese objeto la expedición exploró Santa María caso que los nuevos descubrimientos tenían cone-
de la Concepción, a la que posteriores y mcnos pia~ xión con Asia. Ni siquiera la descripción que hizo
dosos navegantes han rebautizado con el nombre de Colón de los primitivos araguacos concordaba con
Cayo del Ron, la costa noreste de Cuba y parte de la los legendarios relatos de la Antilla. De hecho, Colón
costa norte de la Española, el moderno Haití. En había descubierto algunas islas nuevas yapare";te-
la Española aumentaron las perspectivas, pues la mente sin valor en el Atlántico. De todas maneras,
isla producía un poco de oro aluvial, y se obtuvo de el hecho mism'o de la exploración española en el
los nativos, mediante trueque, cierta cantidad de na- Atlántico fue mal acogido. Juan II decidió reclamar
rigueras, brazaletes y otros ornamentos de oro. Sin el derecho a las: tierras descl1hierlas por Colón sobre
embargo, Colón perdió en la Española su buque la base de que entraban dentro de las previsiones
almirante, que se hundió, al parecer, por descuido del tratado de A1ca~ovas y de que estaban cerca de
del oficial de guardia. A consecuencia de ello, dcci- las Azores, e incluso podían ser consideradas como
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parte de este archipiélago. Para reforzar su caso en Mientras tanto, España y el resto de Europa, salvo
las negociaciones conU'a esta pretensión, los monar- Portugal, aceptaron la estimación que el mismo Co-
cas españoles solicitaron el apoyo de la única autori- lón había hecho de sus descubrimientos. Fernando
dad internacional reconocida, la Santa Sede. e Isabel creyeron en su relato y cumplieron todas
El papa de en tonces, Alejandro VI, era español, sus promesas. En 1493, antes de concluir las nego-
y por diversas razones políticas resultó dócil a las ciaciones de Tordesillas, se le despachó al mando
demandas españolas. De acuerdo con los deseos de de una impon~nte armada, constituida por diecisiete
Fernando e Isabel, que seguían los consejos de Colón, buques, para establecer una colonia en la Española,
expidió una serie de bulas, la primera de las cuales y utilizar la isla como base para continuar su viaje al
confirmó la posesión española de las tierras recién .lapón y a la India como había prometido.
descubiertas; la segunda. la famosa Inter CtElera, trazó
una frontera imaginaria de norte a sur, cien leguas
al occidente de las islas Azores y de Cabo Verde, y 3) LA INTERPRETACIÓN DEL DESCUBRIMIENTO
dispuso que la tierra y el mar oeste de esta línea sería
un área de exploración española. Colón, en su segundo viaje, empleó cerca de un año
Juan II no tenía intención de ir a la guerra por en explorar las innumerables islas de las Antillas,
unas cuantas islas del Atlántico occidental. Aceptó pero fracasó en el intento de hallar algo que remo-
la bula de demarcación como base para la negocia- tamente se pareciera a la India o Cathay. Como go-
ción, y únicamente pidió que la línea fronteriza fue- bernador de la nueva colonia de la Española fra-
ra trasladada 270 leguas más al oeste. Los monarcas casó, y c,uando regresó a España en 1496, la colonia
españoles aceptaron, confiaqos en las ideas equivo- estaba alborotada y los indios alzados. Sus sobera-
cadas que Colón se había formado respecto de la nos le proveyeron de una flota para un tercer viaje.
ruta occidental a la India. En todo caso, ambas par- en el que descubrió la isla de Trinidad y la desem-
tes debieron haberse dado cuenta de que una fron- bocadura del Orinoco; pero al reproducirse los dis-
tera tan vaga no podría ser f~ada con exactitud, y turbios en la Española, lo remplazaron no sin razón
haber pensado que se engañaban mutuamente. El como gobernador, y su sucesor lo envió a España
tratado de Tordesillas fue debidamente firmado en encadenado. En 1502, se le permitió hacer otro via-
1494 -señalado triunfo diplomático para Portu- je de descubrimiento a expensas del rey. En este
gal-, confirmando a los portugueses no sólo la ver- cuarto vi~je, el más peligroso y, para él, el menos
dadera ruta a la India, sino la imaginaria tierra de provechoso, fue descubierta una larga extensión de
Antilla y la red ele Brasil; aunque probablemente la costa continental de Honduras y Costa Rica, y
ésta era desconocida a la sazón, incluso en Lisboa. conseguido algo de oro; pero en esta época los
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monarcas españoles ya estaban cansados de las im- Cabato o Cabot, italiano recién establecido en Bris-
portunidades financieras de Colón. Se negaron a tal, para explorar al occidente del Atlántico sep-
confiar de nuevo en él como administrador, o a per- tentrional. Na9a se sabe con certeza de las intencio-
mitirle ejercer cualquiera de sus funciones como al- nes de Cabal. Su proyecto sin duda era mucho más
mirante y virrey; y murió en 1506, contrariado, aun- que un viaje de pesca, y más que tlna simple bús-
que todavía rico. queda de islas en el Atlántico. Quizás hubiese cono-
Naturalmente, el desengaño del segundo viaje de cido, por los m:arinos de Bristol dedicados al comer-
Colón hizo que algunos españoles responsables sos- cio con Islandia, una parte de la historia de Vinland:
pecharan lo que los portugueses ya habían supuesto de aquellos peregrinos noruegos que, hacía siglos,
-que las nuevas tierras del occidente en modo al- habían encontrado tierras al sudoeste de sus colo-
guno formaban parte de Asia-. nias de Groenlandia; acaso oyera hablar de mapas
La exploración fuera del Caribe confirmó cada escandinavos, o de que unos ingleses habían llega-
vez más esta sospecha, cuando otros gobiernos eu- do a ver la 'costa de un continente; probablemente
ropeos, particularmente los de Inglaterra y Portugal, pensó que tal costa, de existir, tenía que ser una ex-
se interesaron en los descubrimientos del occidente tensión nororiental de Asia, y se haya propuesto
del Atlántico septentrional. Este interés no era nue- seguirla hacia el sudoeste hasta llegar a la China
vo en los ingleses. En los puertos situados al sud- continental, mucho más al oeste que las engañosas
oeste de Londres se había hablado desde hacía tiem- islas de Colón. Los viajes que emprendió de acuer-
po de las islas al occidente de Irlanda, y se habían do con la licencia de 1496 siguieron, aproximada-
hecho intentos de descubrirlas. Desde.cerca de 1490 mente, la ruta de los vikingos a través del Atlántico
al parecer nO sólo se pensó en islas; según informes, septentrional -aunque un tanto más al sur, ya que,
regularmente partían de Bristol, cada dos o tres por lo que sabemos, no vio Islandia ni Groenlan-
años, barcos con destino desconocido en el Atlánti- dia- aprovechan~o los vientos del este, frecuentes
co occidental. Es posible que los marinos de Bristol a principios del verano en aquellas latitudes. No se
hubiesen descubierto y estuviesen explorando los sabe nada, a ciencia cierta, de un primer viaje., in-
bancos de pesca de Banks; es concebible que hasta fructuoso, de 1496. En su viaje de 1497, Cabal en-
hubiesen llegado a la costa continental. Al parecer, contró tierra, posiblemente en Terranova, y después
nada de esto se sabía en Londres. En 1488 había vi- de costear durante algún tiempo regresó a dar aviso.
sitado a Inglaterra Bartolomé Colón, y no había lo- Su última expedición, en 1498, al parecer siguió al
grado interesar a Enrique VII en los proyectos de su descubrimiento, navegando más allá de Terranova
hermano. Sin embargo, en 1496, enterado del des- y de Nueva Escocia, hasta Nueva Inglaterra, quizá
cubrimiento de Colón, Enrique dio licencia a Juan más lejos aún. Los resultados geográficos, con ban-
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deras inglesas, aparecen en el mapa de De la Cosa. Comprendía un opúsculo en latín intitulado Quat-
Los barcos de Cabal no volvieron con sedas ni espe- tuor navigationes, que pretendía ser una carla del flo-
cias: su proyecto fue un fracaso comercial; él mismo rentino América Vespucio en que se describían cua-
pereció en el viaje. y sus partidarios ingleses perdie- tro viajes al Nuevo Mundo. Hoy este opúsculo es
ron todo interés en el asunto. generalmente -aunque no universalmente- con-
Durante la ausencia de Cabot, el primer viaje de siderado una falsificación, por cuanto no fue escrito
Vasco de Gama había revelado a una envidiosa Eu- por Vespucio. Era un relato apócrifo, parcialmente
ropa la verdadera rutá de la India. Ninguna otra basado en auténticas cartas de Vespucio, parcial-
nación europea se interesó, por entonces, en dispu- mente inventado; pero los principales hechos que
tar a los portugueses el monopolio de esa ruta. Por describía eran reales,' Unas cartas manuscritas des-
otra parte, ni el éxito de Vasco de Gama ni los fraca- pués descubiertas y más atribuibles a Vcspucio, aun-
sos de Colón y de Cabot bastaron para acabar con la que contradicen los opúsculos impresos en detalles
esperanza de llegar al Asia navegando hacia el oeste. importantes y registran sólo dos viajes, confirman
Acaso fuera posible aún tender un hilo entre las los hechos centrales. Vespucio era un hombre de
varias masas de tierras inhóspitas hasta entonces negocios, un hombre importante en su nativa Flo-
descubiertas. El Nuevo Mundo, como se le empe- rencia. Primero fue a España en 1492 como repre-
zaba a llamar, al menos tenía cierto valor propio. sentante de los Médicis, para supervisar cierto nú-
Colón había encontrado un poco de oro; Cabal no mero de contratos de abastecimientos marítimos.
había hallado especias, 'pero había descubierto ri- Su estudio de lí' geogratra y la navegación fue sólo
quísimos bancos de peces. En 1500, la flota de las un pasatiempo aunque, a juzgar por sus cartas, los
Indias de Pedro Álvarez Cabral llegó a la costa de realizó seria y sistemáticamente. Su estancia en
Brasil y reveló la presencia de palo del Brasil, im- Sevilla le dio la oportunidad de aplicar sus conoci-
portante materia prima para la industria de las tin- mientos teóricQs a fines prácticos, y bien llegado a
turas. Aparte de las consideraciones prácticas inme- la edad mediana abandonó sus negocios para dedi-
diatas, el interés público por el Nuevo Mundo se carse a explorar. De los dos viajes hoy generalmente
mantuvo despierto gracias a un buen número de aceptados como autén ticos, el primero, hecho dm
libros acerca de descubrimientos, publicados por buques españoles en 1499, fue a la región visitada
entonces en Alemania e Italia. Las obras sobre des- por Ojeda, yen parte de la ruta acompañado de éste.
cubrimientos se contaban entre los best-sellers de la Recorrió la costa desde un punto situado al oeste
época. Una de las más famosas fue una compilación del Caho San Roque hacia el noroeste y hacia el
llamada Cosmograt,hiae Introductio, publicada en 1507 oeste hasta la laguna de Maracaibo. La descripción
por Martin Waldseemüller en St. Dié, en Lorena. hecha por Vespucio de las tierras costeras hundidas
78 EL NUEVO MUNDO EL NUEVO MUNDO 79

de Guyana y Venezuela es reconocidarncnte pre- siendo el primero en ocupar ese cargo, de importan-
cisa. También en este viaje hizo pruebas, originales cia y responsabilidad, que conservó hasta su muer-
e importantes, de un método para calcular la longi- te, en 1512. Su obra fue considerable no sólo por la
tud a partir de los momentos de conjunción de los magnitud de sus descubrimientos. no sólo por la ce-
planetas con la luna, método demasiado engorroso lebridad -no buscada por él- que los acompañó,
para ser de gran uso práctico, aunque persistió en sino más aún por la profundidad de sus conoci-
los manuales de teoría de la navegación hasta fines mientos geográficos y lo certero de su criterio. Como
del siglo XVIII. En 1501 se lanzó Vcspucio a un se- intérprete de descubrimientos, nadie lo superó.
gundo viaje. auspiciado por los portugueses; entera- Gracias a él toda Europa tuvo a América por lo
do de que Cabral había avistado la costa de Brasil, que era, un nuevo continente y una barrera -una
Vespucio llegó a la misma costa en cerca de 5° Sur, barrera incómoda para todos, excepto para los por-
y la siguió en dirección sudoeste a lo largo de más tugueses- entre Europa y Asia. Por ello, el proble-
de 2 mil millas, más allá del Río de la Plala, hasta un ma dc encontrar un paso occidental hacia las islas
punto -quizás SanJulián- de la cosL~ de la Patago- de las especias tornósc, no en hallar un camino a
ni a; acertadamente, Vespucio supuso que se hallaba través de un archipiélago, sino en encontrar un es-
en el lado español de la Línea de Demarcación. Por trecho a través de una masa terrestre cuyas dimen-
tanto, los dos viajes de Vespucio cubrieron, entre siones de este a oeste eran desconocidas. La creen-
ambos, la mayor parte de la costa atlántica de la cia de que tal estrecho existía era fortalecida por los
América del Sur, revelaron la continuidad y enormes informes acerca del fuerte flujo de la corriente del
dimensiones del continente y señalaron el camino Golfo desde el Atlántico al Caribe. Seguramente se
que después habían de seguir Salís y Magallanes en arguyó que un volumen tan enorme de agua debía
busca de un paso hacia el oeste. La magnitud de tener salida por alguna parte.
estos descubrimientos movió a Waldseemüllcr a su- Casi todos los monarcas europeos, en un momen-
gerir que se diera el nombre de Vespucio al conti- to u otro, soñaron con encontrar un paso occiden-
nente cuya costa había explorado. La sugerencia tal y quebrantar el monopolio portugués del comer-
despertó la fantasía popular, y pronto se dio el nom- cio oriental. Esta ambición universal reclamaba Ün
bre de América al continente meridional. Más ade- nuevo tipo de especialista -el explorador profesio-
lante, en el mismo siglo. en gran parte por el uso nal-. A principios del siglo XVI, la actividad explo-
que le daba Mercalor, también se aplicó a la Améri- radora estaba limit.-'1da a un pequcño grupo ele hom-
ca del Norte. bres a quienes preocupaba poco la lealtad nacional,
Vespucio volvió a España en 1505. Fue nombrado que eran capaces y estaban deseosos de emprender
piloto mayor de la Casa de Contratación ele Sevilla; exploraciones en favor de cualquier monarca que
80 EL NUEVO MUNDO EL NUEVO MUNDO 81

los empleara. Eran la contrapartida marítima de la' ces nadie sabía cuán estrecha era la fi"anja terrestre
gran legión de soldados mercenarios que en aque- que separaba los dos océanos, Balboa no buscaba
lla época convertían en profesión la guerra terrestre un paso al occidente, pero su descubrimiento fue un
en Europa. La mayor parte eran italianos, como gran incentivo para quienes lo hacían.
Vespucio mismo, Verrazano y los dos Cabots, padre De las muchas expediciones que buscaron un
e hijo, o portugueses, como Fernández, MagalIanes paso a través de Centro y Sudamérica, todas menos
y Salís. Sernan sucesivamente a los reyes de España, una constituyeron fracasos -fracasos, al menos, en
Francia e Inglaterra y a la Gran Señoría de Venecia. su objeto inmediato, porque los hombres que toma-
Sobre un fondo de celos crecientes y de enconu'ados ron parte en ellas, aunque fracasaron en el intento
propósitos diplomáticos, cambiaban de lealtad a su de encontrar un estrecho, fundaron un imperio-o
arbitrio y llevaban de corte en corte informes que La historia de la conq uista española pertenece a un
sus amos hubieran preferido mantener secretos. capítulo ulterior; por el momento, este relato del
Sin embargo, era tal el valor concedido a sus co- descubrimiento marítimo atañe sólo a un triunfo
nocimicn tos que siempre se les recibía bien en cual- aislado, el viaje. de Magallanes al PaCÍfico, El año de
quier lugar que eligieran para establecerse. Sólo los 1519, en el que Cortés salía de Cuba para conquis-
portugueses tuvieron cuidado de emplear a sus pro- tar a México, fue también el año en que Magallanes
pios nacionales siempre que pudieron y, por con- salía de España con objeto de llegar al Oriente na-
siguiente,' únicamente ellos lograron conservar se- vegando hacia occidente. .
cretos sus descubrimientos, hasta que Magallanes, El empleo de Magallanes por la corona española
según frase de los marineros, rompió la vela. fue la culminación de una larga contienda diplomá-
tica. En 1494 los españoles hicieron un mal nego-
cio, pues al acceder a que las bulas de demarcación
4) EL REPARTO DEL MUNDO fueran remplazadas por el tratado de Tordesillas,
traspasaron sin saberlo su derecho a explotar el Bra-
La búsqueda de un paso occidental fue estimulada sil. Los po"rtugueses afianzaron su ventaja ·obtenien-
no sólo por la teoría engañosa de las corrientes do una confirmación papal del tratado con la bula
oceánicas, sino también por un descubrimiento ca- Ea qUfE, dada por Julio II en 1506, Esta bula impedía
sual hecho en Centroamérica el año 1513. Un aven- cualquier intento de revivir la línea demarcatoria
turero español llamado Balboa, que vivía en la Espa- de Alejandro VI. En esta época, la llegada regular a
ñola, vino con un grupo de compañeros a buscar Lisboa de cargamentos de especias reveló a los espa-
oro al continente. Cruzó el Istmo del Darién y por ñoles que estaban siendo vencidos en la pugna por
primera vez divisó el Océano Pacífico. Hasta en ton- las ¡sIal'; de las especias. Trataron, por ello, de em-
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plear el tratado de Tordesillas para detener el avance Portugal todas las tierras que conquistara a los in-
portugués en el Lejano Oriente, confiando en que fieles, no sólo en África y la India, sino en cualquier
pronto se encontraría un paso occidental. Según la región a que se pudiese llegar navegando hacia el
interpretación española, la línea de demarcación oriente.
establecida por el tratado corría derecha alrededor Magallanes, aunque portugués, fue impulsado
del mundo, dividiéndolo en dos mit.-1.dcs; en una de por las circunst.'"mcias a ignorar el fallo de la bula.
ellas, todas las tierras deshabitadas o en poder paga- Antes de la fecha de su partida había estado varios
no correspondían a Portugal; en la otra, a España. años en el Oriente y había asislido a la toma de Ma-
Los portugueses, por su parte, no tenían la inten- laca. No es seguro que entonces visitara las Molucas,
ción de aceptar ninguna limitación a su expansión pero algunos de sus amigos sí lo hicieron, y él sabía
oriental. Aun después de su llegada a las Malucas, la latitud de las islas. En cuanto a su longitud, creía
carecían de medios exactos para determinar la lon- que las Malucas estaban bastante cerca de Sudamé-
gitud de las islas y desconocían la ext,ensión del Pa- rica, y den tro d<¡ lo que los españoles consideraban
cífico. Si se hubiera aceptado· el punto de vist.1. espa- como su esfera de influencia. En esto, por supuesto,
ñol acerca del tratado de demarcación, de ningún estaba equivocado. También creía que era posible
modo cabría admitir que las Malucas estuvieran del encontrar un p~so occidental siguiendo la ruta del
lado portugués de la línea; muchas cartas contem- tercer viaje de yespucio, en el extremo meridional
poráneas, incluyendo algunas portuguesas, las colo- de Su clamé rica. En ~sto estaba en lo cierto. Cuanclo
caban del lado español. Los portugueses reclama- Salís hizo su viaje al Río de la Plata en 1515, Maga-
fon una declaración autoritaria de que la línea de Hanes interrogó a los supcIV'ivientes y calculó por
demarcación estaba confinada al Atlántico, y que sus informes que la dirección suroeste de la costa
servía simplemente para determinar a cada poten- sur del estuario hacía caer todo ese territorio meri-
cia la ruta que se debía seguir a las Indias. Una vez dional dentro de la demarcación española. También
más buscaron la ayuda del papado. acerla.ba en esto. Evidentemente un afortunado via-
El aflable hedonista León X, un Médicis, estaba je de descubrimiento basado en los razonamientos
interesado en el descubrimiento e inclinado a Por- de Magallanes sólo beneI1ciaría a los españoles;· y
tugal. El capricho papal había sido ya satisfecho con era inútil esperar que el gobierno portugués finan-
el regalo de un notable elefante enviado a Roma ciase tal viaje. Por consiguiente, Magallanes acudió
por A1buquerque, y en 1514 León accedió a todas a España ofreciéndole descubrir ricas islas en el
las peticiones portuguesas. La bula PraxclsO! Dcuolio- Oriente, dentro de la demarcación española y por una
nis dio la bendición papal a los descubrimientos y ruta completam'ente española.
conquistas futuras de los portugueses y concedió a En las capituhlciones entre Magallanes y el empe-
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radar, las Malucas no estaban mencionadas espe- vlembre de 1521 llegó a las Malucas. Los españoles
cíficamente. MagalIanes sabía, aunque Carlos V fueron recibidos por el sultán de Tidore. en cuyo te-
probablemente no, que los portugueses ya habían rritorio desembarcaron. Cambiaron su mercancía
llegado a las Malucas, y que la bula PraJcelsaJ Devotic;- por cargas de clavo y establecieron un depósito en
nis se aplicaba a las islas. Quizá esperaba encontrar Tidore, dejando una pequeña guarnición para pre-
otras islas igualmente valiosas en la misma longitud; parar futuras expediciones. En'tonces, como ningu-
pero se suponía por lo general que las Malucas eran no de los tripulantes se mostraba dispuesto a arros-
su meta. Su empresa apareció como un acto de trar los peligros del estrecho de Magallanes, Elcano
agresión a Portugal y como un desafío al papa. El dividió sus fuerzas. La Tdnidad se dirigió a través del
gobierno portugués trató de detener la expedición Pacílico hacia la costa de México y fue capturada por
por todos los medios diplomáticos posibles, pero los portugueses algunos días después. Elcano mis-
sin éxito, y en septiembre de 1519, Magallanes salió mo eludió a los portugueses y con su maltrecha Vic-
de Sevilla con una flota de cinco carabelas, cargadas toria atravesó el Estrecho de Macasar, cruzó el Océa-
con aquellas mercancías que la expériencia portu- no Índico, dobló el Cabo de Buena Esperanza y
guesa vio que eran adecuadas para el comercio con regreso a España con su precioso cargamento. Estu-
e! Oriente. vo fuera tres años. Fue una prodigiosa hazaña náuti-
Los acontecimientos del viaje de Magallanes son ca y EIcano compartió con Magallanes el honor de
muy conocidos: el naufragio y el motín en la costa este asombroso; viaje. Fue el primer capitán que dio
de Patagonia; el descubrimiento y la aterradora tra- la vuelta al mundo.
vesía en treinta y ocho días del estrecho que lleva el L'l riqueza de información que este viaje propor-
nombre de Magallanes; el interminable cruce de! cionó puede verse en el mapa oficial español dibu-
Pacífico, que obligó a las tripulaciones de los barcos jado por Diego Ribero en 1529, mapa en que se in-
a alimentarse de ratas y cuero, los inhospitalarios cluyen los conocimientos suministrados por Elcano.
desembarcos en Ladrones y Filipinas y la muerte de Dejando a un lado el descubrimiento, el regreso
Magallanes, y cuarenta compañeros en una guerra triunfante de Elcano ocasionó dos series paralelas
local. La habilidad, resistencia y hazañas de Maga- de consecuencias. La primera fue un estado de gue-
llanes lo colocan,junto a Colón y Vasco de Gama, en- rra más o menos abierta entre españoles y portu-
tre los más grandes exploradores. Pero e! viaje sólo gueses en las islas. La segunda fue una nueva serie
había llegado a su mitad. Sebaslián E1cano, el nave- de relaciones exteriores amistosas en tre Espaila y
gan te español en quien recayó el mando de la expe- Portugal en Europa. La segunda expedición espa-
dición. navegó hacia el sur desde las Filipinas con ñola a Tidore <tn 1524, constituyó un fracaso desas-
sólo dos barcos restantes. costeó Borneo. y en no- troso; sólo un barco de una poderosa flota llegó a
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su destino, y tornóse claro que, pasase lo que pasase


en Europa, los portugueses dominaban la situa-
ción en el Oriente y el valor de las pretensiones es-
pañolas empezaba a depreciarse. IV, EL IMPERIO DE LA PLATA
En 1527, el emperador, en guerra con Francia y
al borde de la insolvencia, concibió la ingeniosa
idea de vender o empeñar su derecho a las Malucas 1) LA CONQUISTA ESPAÑOLA
antes de que se depreciaran todavía más. En 1529,
a pesar de la oposición de las cortes españolas, el Si las dos primeras décadas del siglo XVI pueden ser
tratado de Zaragoza fue firmado en toda regla. Por llamadas la época del explorador profesional, las
este tratado, Carlos V cedía a Portugal por 350000 tres siguientes,lde 1520 a 1550, fueron el periodo
ducados todos sus derechos a las Malucas, y se fijaba del conquistador --del conquistador profesional-o
una línea arbitraria dedemarcación 17 al oriente
0
En esos años tinos cuantos miles de soldados en
de las islas. La pequena guarnición de Tidorc, que apuros, producio de la tradición de las guerras ára-
se había mantenido tenazmente en condiciones muy bes, se apoderaron de la mayor parte de las regiones
desventajosas durante más de cinco años, recibió pobladas de ambas Américas y establecieron el pri-
instrucciones de ceder el'lugar a sus adversarios, y mer gran imperio europeo ultramarino.
se dieron a los españoles pasajes para su patria en Antes de 1520 habían sido exploradas muchas de
buques portugueses. las grandes islas de las Antillas y un gran número
El tratado de Zaragoza marcó el final de un capí- de españoles se había establecido en ellas, princi-
tulo en la historia del descubrimiento. El estrecho palmente en la Española y Cuba. Estos colonos im-
de Magallanes nunca fue usado después por los es- portaron ganado y caballos, y también negros para
pañoles u oU'os navegantes como canal regular de remplazar a los nativos araguacos que iban extin-
comercio y la ruta doblando el Cabo de Hornos es guiéndose, y se hicieron hacendados esclavistas. Sús
relativamente reciente. Aparte de una frontera dispu- colonias eran turbulentas e inestables. M1..tchos de
tada en el Río de la Plata y la cuestión relativamente los pobladores eran soldados que habían servido en
sin importancia de las Filipinas, las cuestiones colo- las campañas árabes o italianas; no había trab.yo
niales litigiosas en tre España y Portugal estaban apropiado para ¡ellos en España, ni se proponían tra-
resueltas por el momento. Pero ni las bulas ni los btüar en las Indias. Se establecían por corto tiempo
tratados de esta larga contienda diplomática podían y luego abandonaban sus bienes en pos de un ya-
obligar a terceros, y la búsqueda de un paso occi- cimiento aurífero de cuya existencia corría el rumor,
dental sería continuada por otras naciones. o simplemente por tedio o desasosiego.
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