Tema: El árbol de las virtudes de Navidad
Propósito:
Conocer la historia y el significado del árbol de navidad, que representa las buenas
acciones y sacrificios que le daremos a Jesús en la noche buena.
Reflexionar en familia y escribir una actitud o un deseo en cada adorno navideño.
Historia del origen del árbol de Navidad
Por: Marcelino de Andrés / Tere Fernández del C. | Fuente:Catholic.net
El bueno de San Francisco de Asís vivía la Navidad
maravillosamente. Cantaba, danzaba, contagiando su
felicidad. Si el día 25 caía en viernes, lo celebraba en
grande. En fecha tan entrañable no se podía ayunar. -Si
las paredes pudieran comer carne, hermano León, se la
ofrecería para que también ellas pudieran celebrar el
nacimiento del Niño Dios– les decía con ternura.
En una fría noche de invierno, se le ocurrió la genial idea
de avivar el recuerdo de momento tan augusto. Y
representó con figuras humanas, de carne y hueso, la
escena del Nacimiento. Lleno de emoción cantaba con sus
frailes: -Si el rey fuera mi amigo, le pediría sembrar de
trigo todas las calles durante la Navidad, para que hicieran también fiesta los
hermanos pájaros... Porque Cristo ha nacido . Y así, entre cantos y danza, entre
algazara e ilusión, el buen fraile ponía en escena junto a la Familia Sagrada a Adán y a
Eva, al diablo, al ángel del Paraíso con su espada flamante y al árbol del fruto
prohibido: ¿un manzano?
Es verdad que la Biblia no indica la especie. Lo cierto es que la tradición se ha
continuado por los siglos. Y hoy adornan nuestras casas abetos y pinos. ¿Cuál es la
legendaria historia de nuestro árbol de Navidad? ¿Por qué le colgamos tantas luces y
dulces y adornos?
Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos
pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "Divino Idrasil" o el "dios
Odín". A este dios se le rendía culto cada año, durante el solsticio de invierno, cuando
para ellos, se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol
de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a
este árbol bailaban y cantaban adorando a su divinidad.
Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que
representaba al dios Odín y en el mismo lugar plantó un pino o abeto, símbolo del amor
perenne de Dios. Lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano. Era
curioso ver abetos "cargados" de manzanas. De esta manera tan pintoresca, los
cristianos de la Edad Media pintaban de sentido cristiano sus celebraciones
familiares.
Las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los
hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los
hombres que aceptan a Jesús como Salvador.
Desde el siglo XVII, junto a las manzanas cada familia cuelga una oblea. ¿Por qué? A la
manzana, que ha sumergido al hombre en este valle de lágrimas, se contrapone la
oblea, que representa el pan de vida. Y poco a poco, con el correr de los siglos y de la
imaginación, se le han añadido dulces y golosinas, luces y colores, esferas y figuras.
El antiguo y legendario árbol del primer pecado reconquista un nuevo verdor. El árbol
de Navidad vuelve a ser el árbol de la vida. Los mismos cantos recuerdan ecos
lejanos: "Hoy nos vuelve a abrir la puerta del Paraíso. El querubín ya no la defiende. Al
Dios Omnipotente alabanza, honor y gloria".
Esta costumbre alemana se difundió por toda Europa en la Edad Media. Por medio de
la Conquista española y las migraciones, la tradición llegó a América.
Poco a poco fue evolucionando:
Se cambiaron las manzanas por esferas y las velas, por focos que representan la
alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.
Las esferas, han cambiado su simbolismo del pecado y ahora se les atribuye ser el
símbolo de las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento, teniendo sus
colores también un significado simbólico:
Azules, oraciones de arrepentimiento
Plateadas, de agradecimiento
Doradas, de alabanza
Rojas, de petición
Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe
guiar nuestras vidas.
También se suelen poner adornos de diversas figuras en el árbol de Navidad. Éstos
representan las buenas acciones y sacrificios: los "regalos" que le daremos a Jesús en
la Navidad.
Esa es la historia del árbol y de la Navidad. Muchos deberíamos ver en el árbol de
Navidad más que una simple tradición de otros tiempos o una mera decoración
ambiental. ¿Por qué no dejarnos iluminar por el significado más profundo de las
esferas, de las frutas o de las obleas? ¡Navidad!
Hay que cantar, danzar y celebrarlo en grande, porque al lado del árbol vuelve a nacer
un bebé-Dios.
Para aprovechar la tradición:
Se sugiere adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el Adviento, explicando
a los niños y jóvenes su profundo simbolismo cristiano.
Los niños y jóvenes elaborarán sus propias esferas (dependiendo de los días que
tenga el Adviento) con una oración, un propósito o un deseo en cada una. (Estas
esferas o adornos se pueden hacer de CD antiguo u otro material)
Conforme pasen los días, las irán colgando en el árbol de Navidad, hasta el día
del Nacimiento de Jesús.