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Apuntes. Adolescencia Normal

Este capítulo describe el proceso de cambio que experimentan los adolescentes al pasar de la infancia a la adultez. Estos cambios psicológicos y corporales llevan a una nueva relación con los padres y el mundo, lo que implica elaborar el duelo por la pérdida de la identidad infantil. Este período se caracteriza por contradicciones y ambivalencias mientras buscan libertad e independencia pero también dependencia. Tanto los adolescentes como sus padres deben afrontar este proceso de cambio y transición hacia una nueva relación.
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Apuntes. Adolescencia Normal

Este capítulo describe el proceso de cambio que experimentan los adolescentes al pasar de la infancia a la adultez. Estos cambios psicológicos y corporales llevan a una nueva relación con los padres y el mundo, lo que implica elaborar el duelo por la pérdida de la identidad infantil. Este período se caracteriza por contradicciones y ambivalencias mientras buscan libertad e independencia pero también dependencia. Tanto los adolescentes como sus padres deben afrontar este proceso de cambio y transición hacia una nueva relación.
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Arminda Aberastury y Mauricio Knobel. La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico.

México, Paidós educador, 2004.

Cap. I

El adolescente y la libertad

Proceso de cambio: de la infancia a la adultez. “Los cambios psicológicos que se producen en este
periodo y que son el correlato de cambios corporales, llevan a una nueva relación con los padres y
con el mundo. Ello sólo es posible si se elabora lenta y dolorosamente el duelo por el cuerpo del
niño, por la identidad infantil y por la relación con los padres de la infancia” 1.

Su cuerpo cambia y también su identidad: necesita una ideología que le permita adaptarse al
mundo y a su acción para modificarlo.

“Es un periodo de contradicciones, confuso, ambivalente, doloroso, caracterizado por fricciones


con el medio familiar y social. Este cuadro es frecuentemente confundido con crisis y estados
patológicos” 1. El joven no desea perder lo que tiene, pero al tiempo quiere obtener algo nuevo.
Busca ser libre y está hastiado de la dependencia.

“Estos cambios, en los que pierde su identidad de niño, implican la búsqueda de una nueva
identidad que se va construyendo en un plano consciente e inconsciente. El adolescente no quiere
ser como determinados adultos, pero en cambio, elige a otros como ideales, se va modificando
lentamente y ninguna premura interna o externa favorece esta labor” 1.

La idea de duelo es crucial: duelo por la identidad y por el cuerpo. Aparición del semen, de la
menstruación y la confrontación de su rol frente al sexo.

“Sólo cuando el adolescente es capaz de aceptar simultáneamente sus aspectos de niño y de


adulto, puede empezar a aceptar en forma fluctuante los cambios de su cuerpo y comienza a
surgir su nueva identidad” 2.

El adulto le cuesta comprender estos cambios, y a veces esta incomprensión o rechazo se vuelven
el otorgamiento de una excesiva libertad, pero esta puede ser interpretada como abandono.

“"Frente a esta actitud, el adolescente siente la amenaza inminente de perder la dependencia


infantil –si asume precozmente su rol genital y la independencia total- en momentos en que esa
dependencia es aún necesaria. Cuando la conducta de los padres implica una incomprensión de las
fluctuaciones llamativamente polares entre dependencia-independencia, refugio en la fantasía-
afán de crecimiento, logros adultos-refugio en logros infantiles, se dificulta la labor de duelo, en la
que son necesarios permanentes ensayos y pruebas de pérdida y recuperación de ambas edades:
la infantil y la adulta” 2.

Noto que la autora se maneja por ideales. Para ella esto es un adulto: “Sólo cuando su madurez
biológica está acompañada por una madurez efectiva e intelectual que le permita su entrada en el
mundo del adulto, estará equipado de un sistema de valores, de una ideología que confronta con
la de su medio y donde el rechazo a determinadas situaciones se cumple en una crítica
constructiva. Confronta sus teorías políticas y sociales y se embandera, defendiendo un ideal. Su
idea de reforma del mundo se traduce en acción. Tiene una respuesta a las dificultades y
desórdenes de la vida. Adquiere teorías estéticas y éticas. Confronta y soluciona sus ideas sobre
la existencia o inexistencia de Dios y su posición no se acompaña por la exigencia
de un sometimiento ni por la necesidad de someter” 2-3.
Observación: Ese es un ideal democrático, estóico e idealista. Es un deber ser, ¿pero qué
adulto se manifiesta de esa manera?
Dice que en el periodo de transición la indefinción de una identidad, afecta su identidad
sexual.
Para ella ser adulto es desprenderse de manera “definitiva” (3) de la infancia. Ideal.
Ojo, no solo el adolescente pasa por estos duelos, también lo hacen sus padres (del
hijo/niño al hijo/adulto). Duelo por el infante que deja de ser y por su identidad. EL
adolescente también lo critica y lo cuestiona. Esto impone renuncias para el padre.
“Al perderse para siempre el cuerpo de su hijo niño se ve enfrentado con la aceptación del
devenir, del envejecimiento y de la muerte. Debe abandonar la imagen idealizada de sí
mismo que su hijo ha creado y en la que él se ha instalado. Ahora ya no podrá funcionar
como líder o ídolo y deberá, en cambio, aceptar una relación llena de ambivalencias y de
críticas. Al mismo tiempo, la capacidad y los logros crecientes del hijo lo obligan a
enfrentarse con sus propias capacidades y a evaluar sus logros y fracasos. En este balance,
en esta rendición de cuentas, el hijo es el testigo más implacable de lo realizado y de lo
frustrado. Sólo si puede identificarse con la fuerza creativa del hijo, podrá comprenderlo y
recuperar dentro de sí su propia adolescencia. Es en este momento del desarrollo donde
el modo en el que se otorgue la libertad es definitivo para el logro de la independencia y
de la madurez del hijo” 3.
Este método, no solo tener en cuenta al adolescente, sino también a su padre es una
innovación para este estudio.
“El problema muestra así otra cara, escondida hasta hoy bajo el disfraz de la adolescencia
difícil: es la de una sociedad difícil, incomprensiva, hostil e inexorable a veces frente a la
ola de crecimiento, lúcida y activa, que le impone la evidencia de alguien que quiere
actuar sobre el mundo y modificarlo bajo la acción de sus propias transformaciones” 4.
EL adolescente muestra desprecio por el adulto, debido a que este representa lo que debe
adoptar, y por lo tanto, los aspectos a los cuales debe renunciar de ser niño. Además, la
pérdida de ideales frente al padre implica el sentimiento de desamparo 4.
“Tiene que renunciar a su condición de niño; debe renunciar también a ser nombrado
como niño ya que a partir de ese momento si se le denomina de ese modo será con un
matiz despectivo, burlón o de desvalorización” 4.
El uso de la dependencia económica del padre hacia el hijo, puede resultar en
resentimientos.
“"El adulto se aferra a su mundo de valores que con triste frecuencia es el producto de un
fracaso interno y de un refugio en logros típicos de nuestra sociedad alienada. El
adolescente defiende sus valores y desprecia los que quiere imponerle el adulto, más aún,
los siente como una trampa de la que necesita escapar” 4.
“El adolescente busca la solución teórica de todos los problemas trascendentes y de
aquellos a los que se verá enfrentado a corto plazo: el amor, la libertad, el matrimonio, la
paternidad, la educación, la filosofía, la religión” 5. Pero se pregunta la autora, es solo algo
del adolescente, o recurre a esto porque el mundo no le permite la acción, llevándolo a
refugiarse en la fantasía y la “intelectualización”.
“Por lo tanto, debe formarse un sistema de teorías, de ideas, un programa al cual
aferrarse y también la necesidad de algo en lo que pueda descargar el monto de ansiedad
y los conflictos que surgen de su ambivalencia entre el impulso al desprendimiento y la
tendencia a permanecer ligado” 5-6.
“Esta crisis intensa la soluciona transitoriamente huyendo del mundo exterior, buscando
refugio en la fantasía, en el mundo interno, con un incremento paralelo de la
omnipotencia narcisista y de la sensación de prescindencia de lo externo” 6.
“Todo este proceso exige un lento desarrollo en el cual son negados y afirmados sus
principios luchando entre su necesidad de independencia y su nostalgia de
reaseguramiento y dependencia. Sufre crisis de susceptibilidad y de celos, exige y necesita
vigilancia y dependencia, pero sin transición surge en él un rechazo al contacto con los
padres y la necesidad de independencia y de huir de ellos” 6.
“La calidad del proceso de maduración y crecimiento de los primeros años, la estabilidad
en los afectos, el monto de gratificación y frustración y la gradual adaptación a las
exigencias ambientales van a marcar la intensidad y gravedad de estos conflictos” 6.
El principio es que si e la infancia tiene satisfacción a sus necesidades, si los conflictos no
son tan fuertes, su sexualidad futura será sana, libre, más cordial. (mantiene el principio
de Edipo).
“Con todo este conflicto interno que hemos descripto, el adolescente se enfrenta en la
realidad con el mundo del adulto, que al sentirse atacado, enjuiciado, molestado y
amenazado por esta ola de crecimiento suele reaccionar con una total incomprensión, con
rechazo y con un reforzamiento de su autoridad. En esta circunstancia, la actitud del
mundo externo será otra vez decisiva para facilitar u obstaculizar el crecimiento” 6.
Este énfasis en el “exterior” es de suma importancia, ya que ofrece casi una
determinación de lo que en el futuro será el individuo: “La violencia de los estudiantes no
es sino la respuesta a la violencia institucionalizada de las fuerzas del orden familiar y
social.” 7. Es una visión bastante crítica.
¡Ojo!: “"El adolescente, cuyo sino es la búsqueda de ideales y de figuras ideales para
identificarse, se encuentra con la violencia y el poder: también los usa” 7.

“Tal posición ideológica en el adolescente es confusa y no puede ser de otro modo,


porque él está buscando una identidad y una ideología, pero no las tiene. Sabe lo que no
quiere mucho más que lo que quiere ser y hacer de sí mismo; por eso los movimientos
estudiantiles carecen a veces de bases ideológicas sólidas. Con frecuencia el adolescente
se somete a un líder que lo politiza y, en el fondo, reemplaza a las figuras paternas de las
que está buscando separarse, o no tiene más remedio que buscar una ideología propia
que le permita actuar de un modo coherente en el mundo en el que le toca vivir, pero si es
así, no se le da el tiempo para lograrla, se lo apremia y responde con violencia.” 7.
Observación: en muchos casos las afirmaciones que realiza la autora son dudosas. Por
ejemplo, esta afirmación. Tendría uno que cuestionar si entonces las sociedades que
imponen una ideología única y clara, por lo tanto, ofrece realmente una respuesta a estos
problemas de los adolescentes. Si el problema de la ideología reside en que existe una
variedad, lo que no las hace claras, entonces el movimiento estudiantil sería innecesario.
Los movimientos sociales más significativos del siglo XIX estaban continuamente
enfrascados en discusiones en torno a la ideología. La falta de una presencia del Estado y
la no educación de los padres de éstos, que en un gran número eran completamente
iletrados, no afectó la solides de muchos de estos movimientos sociales, los cuales,
también, tenían la violencia como medio primordial de acción. No muestra casos de
estudio, hay más suposición que investigación empírica.
Vuelve a ser muy idealista. El niño necesita tiempo para tener su duelo, hacer las paces
con su cuerpo, reconciliarse con la idea de la procreación en el otro.

“Por eso –aparentemente sencillo– se alcanza con dificultad y a lo largo de la vida y se


traduce en confusiones, trastornos y sufrimientos para asumir la paternidad o la
maternidad. Todo este proceso lo lleva a abandonar su identidad infantil, y tratar de
adquirir una identidad adulta que, cuando se logra, se encarna en una ideología con la
cual se enfrentará al mundo circundante”. Esta última idea la repite a cada tanto.
Observación: es una característica del texto que la autora dé ideas como un hecho, sin
detenerse a demostrarlas. Por ello en cada párrafo ofrece premisas y axiomas. Sin
embargo, hay una carencia muy grande de datos específicos que le permitan validar sus
posturas.
En procrear y crear los adolescentes: “Buscan logros y encuentran satisfacciones en ellos.
Si estos logros son desestimados por padres y la sociedad, surgen en el adolescente
sufrimiento y rechazo. Pero el diálogo del adulto con el joven no puede iniciarse en este
período, debe ser algo que ha ido aconteciendo desde el nacimiento; si no es así, el
adolescente no se acerca a los adultos” 10.
Observación: El psicoanálisis ofrece posturas para analizar a cada sujeto. No “al sujeto”.
En este libro los individuos son tratados como si un estímulo siempre y en toda ocasión
generara una misma respuesta. Lo anterior es muestra de ello.
Otro ejemplo de lo anterior. De estas operaciones matématicas de psique: “A más presión
parental, a más incomprensión frente al cambio, el adolescente reacciona con más
violencia por desesperación y desgraciadamente es en este momento decisivo de la crisis
adolescente cuando los padres recurren por lo general a dos medios de coacción: el
dinero y la libertad” 8.

Ver la arbitrariedad de estos planteamientos. Dice así: “Son tres las exigencias básicas de
libertad que plantea el adolescente de ambos sexos a sus padres: la libertad en salidas y
horarios, la libertad de defender una ideología y la libertad de vivir un amor y un trabajo”
8. No dice por ejemplo, son los casos más comunes en estas consultas en particular. ¿Y la
libertad de comidas entonces o la de vestir como se quiera, que son tan comunes y
básicas? Y qué ocurre, por ejemplo, con la obsesión o la fijación en torno al uso de un
lenguaje que puede no ser al gusto de los padres? Los autores carecen de lo que Freud
llamaba rigor científico.

Aquí de nuevo, este tipo de frases definitivas: “Cuando los padres responden
Ante la demanda de libertad restringiendo las salidas o utilizando la dependencia
económica “cortando los víveres”, es que hubo algo mal llevado en la educación anterior y
los padres se declaran vencidos” 9.

“Los adolescentes de hoy son mucho más serios, están más informados. Valoran más el
amor y el sexo y para ellos éste permite realmente “un acto de amor” y no una mera
descarga o un pasatiempo o una afirmación de potencia” 8. Otra de estas joyas de la
psicología y la sociología moderna. Y continúa con estas generalizaciones poco serias:
“Existe en la generación pasada una tendencia, que fue muy estudiada por Freud, a
considerar un amor rebajado y un amor idealizado. La generación actual es mucho más
sana y tiende a integrar en un solo objeto estos dos aspectos” 9

“la posición útil en los padres es la de espectadores activos, no pasivos, y al acceder a la


dependencia o a la independencia no se basen en sus estados de ánimo sino en las
necesidades del hijo. Para esto será necesario que ellos mismos vayan viviendo el
desprendimiento del hijo otorgándole la libertad y el mantenimiento de la dependencia
madura” 9.
Una psicología tecnócrata.

“Toda adolescencia lleva, además del sello individual, el sello del medio cultural, social e
histórico desde el cual se manifiesta, y el mundo en que vivimos nos exige más que nunca
la búsqueda del ejercicio de la libertad sin recurrir a la violencia para coartarla” 10.
Debería leerse a sí misma. Y no coartar las múltiples posibilidades de los adolescentes y los
fenómenos.

Capítulo 2
EL SÍNDROME DE LA ADOLESCENCIA NORMAL
Este autor destaca la importancia de lo social al estudiar al individuo, sin embargo, afirma
que también se suele ocultar la “etapa evolutiva” que la adolescencia significa. Imagino
yo, una variable que no depende del medio, algo que desea mostrar como ahistórico, bajo
la túnica de la biología.
“[…]debemos por una parte considerar la adolescencia como un fenómeno específico
dentro de toda la historia del desarrollo del ser humano y, por otra parte, estudiar su
expresión circunstancial de tipo geográfico y temporal histórico-social” 11.

Justamente, aquí se afirma lo que mencionaba de ahistórico: “Ya G. Stanley Hall sostenía
que el desarrollo y las concomitancias de conducta del mismo se producen “de acuerdo
con pautas inevitables, inmutables, universales e independientes del ambiente
sociocultural”11.

“"Pretender que el redespertar de la sexualidad en el nivel de madurez genital no es un


fenómeno básico de la adolescencia en nuestro medio, sería como pretender que el
proceso mismo de la civilización no acontece en la realidad y que toda la circunstancia
socioeconómica de desarrollo no ha sucedido y que la civilización no ha ocurrido como un
fenómeno que incide directamente sobre la personalidad. Sería también admitir que no
ha habido una sexualidad previa y que la personalidad es un sinónimo directo de madurez
únicamente. Según este criterio se podría arribar a la conclusión, absurda por cierto desde
el punto de vista evolutivo, de que sólo los adultos tendrían personalidad y, también por
eso, sólo ellos tendrían sexualidad" 12.
Observación: esta afirmación es equivocada. En primer lugar, el despertar de la sexualidad
sucede en la infancia, según Freud, no en la adolescencia. Por ello la personalidad o la
identidad se forman desde la infancia. El argumento hasta aquí, parece ridículo.
Hasta aquí el argumento de los factores ahistóricos (independientes de las circunstancias
históricas) ha sido demostrado: acudiendo a que lo dijo Sherif y Sherif, una autoridad.
(Porque él lo dice es verdad) y a través del argumento previo, que calificamos como
ridículo.

Para él la adolescencia es entonces un periodo evolutivo. Un periodo de transición entre la


pubertad y la adultez. “El problema de la adolescencia debe ser tomado como un proceso
universal de cambio, de desprendimiento, pero que se teñirá con connotaciones externas
peculiares de cada cultura que lo favorecerán o dificultarán, según las circunstancias” 13.
El autor mantendrá algunos cuidados con el uso de término: no es solo una etapa
preparatoria para la madurez, no es un “adultomorfismo”: “Esto no implica negar que el
sino de la adolescencia es integrarse en ese mundo del adulto en donde tendrá que
aceptar su nueva configuración de ser humano, su morfología adulta y la capacidad del
ejercicio de su genitalidad para la procreación” 13.
¿Qué es la adolescencia entonces?: ““la etapa de la vida durante la cual el individuo busca
establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-
parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le ofrece, mediante
el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la
estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es posible si se hace el
duelo por la identidad infantil” 13-14.

El autor plantea que la vida normal, implica estados “patológicos”. Hacen parte de ella.

El concepto de normalidad: “se rige por las normas sociales vigentes en forma implícita o
explícita” 14. Para el autor la normalidad no es sometimiento al medio, sino adaptación a
él. La manera de adaptarse es la que se denomina normal, y puede mutar con las
sociedades. Pero cada una tiene tipos de personalidades que se consideran normales y
otras “marginales”. El adolescente falla en la adaptación y muchas veces se enmarca en
las personalidades marginales.

“Anna Freud dice que es muy difícil señalar el límite ente lo normal y lo patológico en la
adolescencia, y considera que, en realidad, toda la conmoción de este período de la vida
debe ser estimada como normal, señalando además que sería anormal la presencia de un
equilibrio estable durante el proceso adolescente” 15.

“Las luchas y rebeldías externas del adolescente no son más que los reflejos de los
conflictos de dependencia infantil que íntimamente aún persisten. Los procesos de duelo
obligan a actuaciones que tienen características defensivas, de tipo psicopático, fóbico o
contrafóbico, maníaco o esquizoparanoide, según el individuo y sus circunstancias. Es por
ello que considero que puedo hablar de una verdadera “patología normal” del
adolescente, en el sentido de que precisamente éste exterioriza sus conflictos de acuerdo
con su estructura y sus experiencias” 15.
Los estadios de crecimiento: niño, adolescente y adulto se mezclan. No siempre se es
“niño niño” o “adulto adulto”; en realidad se desarrollan conflictos o crisis. La
adolescencia aún más, por lo tanto es desarrollo y proceso. "El adolescente atraviesa por
desequilibrios e inestabilidad extremas de acuerdo con lo que conocemos de él. En
nuestro medio cultural, nos muestra períodos de elación, de ensimismamiento,
alternando con audacia, timidez, incoordinación, urgencia, desinterés o apatía, que se
suceden o son concomitantes con conflictos afectivos, crisis religiosas en las que se puede
oscilar desde el ateísmo anárquico al misticismo fervoroso, intelectualizaciones y
postulaciones filosóficas, ascetismo, conductas sexuales dirigidas hacia el heteroerotismo
y hasta la homosexualidad ocasional. Todo esto es lo que yo he llamado un entidad
semipatológica, o si se prefiere, un “síndrome normal de adolescencia” 15-16.

La sintomatología que lo integra: “1) búsqueda de sí mismo y de la identidad; 2) tendencia


grupal; 3) necesidad de intelectualizar y fantasear; 4) crisis religiosas que pueden ir desde
el ateísmo más intransigente hasta el misticismo más fervoroso; 5) desubicación temporal,
en donde el pensamiento adquiere las características del pensamiento primario; 6)
evolución sexual manifiesta que va desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad
genital adulta; 7) actitud social reivindicadora con tendencias anti o asociales de diversa
intensidad; 8) contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta,
dominada por la acción, que constituye la forma de expresión conceptual más típica de
este período de la vida; 9) una separación progresiva de los padres, y 10) constantes
fluctuaciones del humor y del estado de ánimo”.
El autor profundizará en cada uno de ellos.

1 La identidad hace parte de cada una de las etapas de la vida. Hay una relación concreta
con la genitalidad y su desarrollo en la formación del individuo, una entidad yoica u
personal. “La consecuencia final de la adolescencia sería un conocimiento del sí mismo
como entidad biológica en el mundo” 18. Aquí el autor describe tres niveles
fundamentales de los cambios fisiológicos en la pubertad. Hace énfasis en el
autoconocimiento de esto y en el duelo que significa salir de la infancia. Igual es un
periodo donde lo exploratorio es mucho más evidente (masturbación).
“el problema clave de la identidad consiste en la capacidad del yo de mantener la
mismidad y la continuidad frente a un destino cambiante, y por ello la identidad no
significa para este autor un sistema interno, cerrado, impenetrable al cambio, sino más
bien un proceso Psicosocial que preserva algunos rasgos esenciales tanto en el individuo
como en su sociedad” 19.
Observación: este apunte es muy rico en torno a la identidad.
En ocasiones se inclinan por identidades negativas. Es mejor ser malo, que no ser nada.

“Es preferible ser alguien, perverso, indeseable, a no ser nada. Esto constituye una de las
bases del problema de las pandillas de delincuentes, los grupos homosexuales, los adictos
a las drogas etc. La realidad suele ser mezquina en proporcionar figuras con las que
pueden hacerse identificaciones positivas y entonces, en la necesidad de tener una
identidad, se recurre a ese tipo de identificación, anómalo pero concreto” 20.
Observación: para el autor la homosexualidad entra en lo negativo y lo anómalo.

“"destaca la posibilidad de la disconformidad con la personalidad adquirida y el deseo se


lograr otra por medio de la identificación proyectiva. Esta puede ser movilizada por la
envidia, uno de los sentimientos más importantes que entran en juego en las relaciones
de objeto”.
Objeto: disconformidad con la identidad que adquirimos. El autor expone que es posible
una identificación con los que han actuado de manera agresiva con el sujeto. Se adopta
esta personalidad.
Existen pseudoidentidades. Se toman prestadas de los adultos para hacer frente al
mundo, más no están incorporadas al yo.
Identidades transitorias que se adoptan por ciertos periodos de tiempo; ocasionales, que
se manifiestan frente a situaciones novedosas; las circunstanciales, que aparecen
dependiendo donde se esté: con amigos, en el colegio, en el club, en el hogar. Todas son,
para el autor, “aspectos de identidad adolescente”. [Para mí son formas de identidad que
también están en la vida adulta].
Algo muy bacano. En las crisis el yo se fragmenta. Pierde elementos de identidad o
símbolos paternos. El duelo está relacionado con la sensación de pérdida y no estar
completo. Se busca entonces llenar estos vacíos, pero se manifiesta a través de una
sensación de ansiedad y depresión.
“son micro depresiones y microduelos que previenen y preparan al yo ante el peligro de
depresiones más severas, como son las ocurren en los grandes cambios de personalidad y
que se producen ante acontecimientos importantes de la vida, que implican
estructuraciones más permanentes y progresivas. En la adolescencia todo esto ocurre con
una intensidad muy marcada” 22.

El adolescente entra en contradicción, se aferra al pasado más no deja de proyectarse


continuamente hacia el futuro.

Ojo!! “Algunos autores separan la pubertad de la adolescencia, por cuanto esta última
impicaría algo más que los cambios físicos48 pero no hay duda alguna de que estos
cambios participan activamente del proceso adolescente al punto de formar con el un
todo indehiscente”. Observación: diferencia entre la pubertad y la adolescencia.

“El proceso de duelo que se efectúa como todo proceso de duelo, necesita tiempo para
ser realmente elaborado y no tener las características de una actuación de tipo maníaco
o psicópatico lo que explica que el verdadero proceso de entrar o salir de la adolescencia
sea tan largo y no siempre plenamente logrado" 23.

Para el autor la manera de llevar el duelo depende de las relaciones internas con los
padres, es decir, las idealizaciones que se formaron en la infancia (super yo).

“Sobre la base de lo ya dicho, creo lógico señalar que la identidad adolescente es la que se
caracteriza por el cambio de relación del individuo, básicamente con sus padres, (me
refiero a la relación con los padres externos reales y a la relación con la figuras parentales
internalizadas). Por supuesto, la separación de éstos comienza desde el nacimiento, pero
es durante la adolescencia cuando los seres humanos, como dicen Gallager y Harris55
“quieren desesperadamente ellos mismos” 24. Acompañados de cambios biológicos
irreversibles.
2. La tendencia grupal: en el grupo el individuo encuentra uniformidad y por lo tanto
seguridad ante la fragmentación del yo. El grupo en ocasiones es contrario a lo parental y
preferido.

“"El grupo constituye así la transición necesaria en el mundo externo para lograr la
individuación adulta. El grupo resulta útil para las disociaciones, proyecciones e
identificaciones que siguen ocurriendo en el individuo, pero con características que
difieren de las infantiles. Después de pasar por la experiencia grupal, el individuo podrá
empezar a separarse de la “barra” y asumir su identidad adulta” 25.

“"en el fenómeno grupal del adolescente busca un líder al cual someterse, o si no, se erige
él en líder para ejercer el poder del padre o de la madre" 25.
Observación: más que interesante.
Reflexiona en torno a conductas esquizoides y psicopáticas, pero no me detendré en eso.
Más es muy interesante.
3. Necesidad de intelectualizar y fantasear: “La necesidad que la realidad impone de
renunciar al cuerpo, al rol y a los padres de la infancia, así como a la bisexualidad que
acompañaba a la identidad infantil, enfrenta al adolescente con una vivencia de fracaso o
de impotencia frente a la realidad externa. Esto obliga también al adolescente a recurrir al
pensamiento para compensar las pérdidas que ocurren dentro de sí mismo y que no
puede evitar. Las elucubraciones de las fantasías conscientes –me refiero al fantasear- y el
intelectualizar, sirven como mecanismos defensivos frente a estas situaciones de pérdida
tan dolorosas” 26-27.
“Esta autora nos muestra que la función del ascetismo es mantener al ello dentro de
ciertos límites por medio de prohibiciones, y la función de la intelectualización consistiría
en ligar los fenómenos instintivos con contenidos ideativos y hacerles así accesibles a la
conciencia y fáciles de controlar. La incesante fluctuación de la identidad adolescente, que
se proyecta como identidad adulta en un futuro muy próximo, adquiere caracteres que
suelen ser angustiantes y que obligan a un refugio interior que es muy característico. Es
allí donde, como ya lo he indicado, el mundo infantil desempeña un papel
predominantemente que es absolutamente fundamental tener en cuenta para
comprender cómo el adolescente, frente a todos estos embates de su mundo interno
cambiante y de su mundo externo indominable y frustrante, puede salir airoso" 27.

“Tal huida en el mundo interior permite, según esta autora, una especie de reajuste
emocional, un autismo positivo en el que se da un “incremento de la intelectualización”
que lleva a la preocupación por principios éticos, filosóficos, sociales, que no pocas veces
implican un formularse un plan de vida muy distinto al que se tenía hasta el momento y
que también permite la teorización acerca de grandes reformas que pueden ocurrir en el
mundo exterior” 27.

El siguiendo a Anna Freud afirma que es algo característico de la adolescencia. De nuevo.


Se puede formular para la vida en general.

4. Crisis religiosas: De nuevo, algo que yo personalmente no ubicaría como una


característica única de la adolescencia. En el proceso por descubrir una identidad, las
preguntas por sí mismo son naturales. La cuestión metafísica adquiere gran importancia.
La separación con los padres también le hace pensar en su posible muerte.
5. La desubicación temporal: “A las dificultades del adolescente para diferencias externo-
interno, adulto-infantil, etc., debo agregar la dificultad para distinguir presente-pasado-
futuro. Se puede unir “el pasado y el futuro en un devoradote presente”64, presente que
tiene características no discriminadas y que por lo tanto implicaría una temporalidad
diferente” 30.
“Aceptar la pérdida de la niñez significa aceptar la muerte de una parte del yo y sus
objetos para poder ubicarlos en el pasado. En una elaboración patológica, este pasado
puede amenzar con invadir al individuo, aniquilándolo” 31.
“De esta manera considero que la percepción y la discriminación de lo temporal sería una
de las tareas más importantes de la adolescencia, vinculada con la elaboración de los
duelos típicos de esa edad. Esto es lo que considero permite salir de la modalidad de
relación narcisista del adolescente y de la ambigüedad que caracterizan su conducta.
Cuando éste puede reconocer un pasado y formular proyectos de futuro, con capacidad
de espera y elaboración en el presente, supera gran parte de la problemática de la
adolescencia” 32.

6. La evolución sexual desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad: Es interesante cómo el


autor diferencia entre sexualidad exploratoria y una más verdadera, racional y dirigida a la
procreación. Trabaja con ideales y no con realidad.

“Son entonces las fantasías de penetrar o de ser penetrada el modelo de vínculo que se va a
mantener durante toda la vida ulterior del sujeto, como expresión de lo masculino y lo femenino.
Para ello, las figuras de la madre y del padre son fundamentalmente esenciales. La ausencia o
déficit de la figura del padre va a ser la que va a determinar la fijación en la madre, y por lo tanto,
va a ser también el origen de la homosexualidad, tanto del hombre como de la mujer” 34.

“es necesario reconocer que la conducta de los padres frente a la fase genital previa [en la
infancia], y a toda la genitalidad infantil, influirá de forma determinante en la evolución genital
del sujeto” 35.

“Así como durante la fase genital se establece el triángulo edípico, en la adolescencia éste se
reactiva con toda intensidad porque como la instrumentación de la genitalidad se hace factible, el
individuo se ve obligado a recurrir a mecanismos de defensa más persistentes y enérgicos. De no
hacerlo, la consumación del incesto sería posible. Esta sería la realización actualizada de la
genitalidad temprana, con la pérdida absoluta de la fuente de identificación sexual definitiva
adulta. El individuo que realizara el incesto tendría un impedimento en el proceso de
individuación, ya que permanecería mantenido en una relación genital temprana, sin posibilidad
de definición sexual real. (la figura parental que permitiría el incesto actuaría la fantasía de
impedir el desprendimiento del hijo.) Ello llevaría a mantener a través de la consumación
incestuosa una relación simbiótica que, de acuerdo con lo que he estudiado con Arminda
Aberasturi, podría constituir la base de la homosexualidad tanto del hombre como de la mujer.

Observación: Estos inconvenientes, uno podría suponer, nacen de la postura biologísta del autor.
Considera que la utilidad de los órganos del cuerpo marca lo que es su inclinación. Todos, pese a
tener inclinaciones bisexuales tendemos a que se consume el acto creador. Lo que mueve
nuestras pulsiones. Una visión utilitarista y poco hedonista. No supone que el placer va más allá
de la necesidad.

“Es durante la adolescencia, y como aspectos de la elaboración de la situación atípica, que


pueden verse aspectos de conducta femeninos en el varón y masculinos en la niña, que son las
expresiones de una bisexualidad no resuelta” 36.

“Es normal que en la adolescencia existan períodos de predominio de aspectos femeninos en el


varón y masculinos en la niña. Es necesario tener siempre el concepto de bisexualidad, y aceptar
que la posición heterosexual adulta exige un proceso de fluctuaciones y aprendizaje en ambos
roles” 36.
Observación: Infantilización de la homosexualidad.

“Es preciso destacar con Fenichel91 que las ocasionales experiencias homosexuales entre
adolescentes no deben ser consideradas patológicas siempre y cuando tengan ese aspecto de
fenómeno temporario de adaptación y no se cristalicen como conductas definitivas” 38.

“De acuerdo con mi experiencia, en la búsqueda de la definición genital el adolescente suele


tener que pasar por períodos de homosexualidad, que pueden ser la expresión de una proyección
de la bisexualidad perdida y anhelada, en otro individuo del mismo sexo. De esta manera podría
el adolescente, en su fantasía, recuperar el sexo que se está perdiendo en su proceso de
identificación genital” 38.

“"Deseo enfatizar que, como señalé antes, la falta de la figura paterna hace que tanto el varón
como la mujer queden fijados a la madre. El varón, al no tener una figura masculina con quien
identificarse por déficit o ausencia de la figura paterna, tratará de buscar esa figura toda su vida
(búsqueda del pene que da potencia y masculinidad). La niña queda fijada a la relación oral con la
madre y en el contacto piel a piel, reprimiendo y negando las posibilidades de una relación con un
pene, por la inexistencia del mismo en sus tempranas relaciones objetales” 38.

“Siguiendo entonces ideas elaboradas con Arminda Aberastury puedo decir que la raíz de la
homosexualidad –que suele darse transitoriamente como una manifestación típica de la
adolescencia- es preciso buscarla en la circunstancia de que el padre no asume sus roles o está
ausente. Entonces, tanto el varón como la niña van a ir a la homosexualidad, porque ambos
quedan así obligados a mantener la bisexualidad como defensa frente al incesto” 38.

La masturbación, para el autor, es una etapa preparatoria para la aceptación de la genitalidad.


“Cuando la niña o el varón se masturban reconstruyen con una parte de su propio cuerpo el sexo
que no tienen” 39.

“[…] puesto que el individuo ya posee el instrumento efector de la genitalidad, el cual sin
embargo no puede usar (por restricciones socioculturales). Es por ello que uno de los motivos por
el cual las fantasías masturbatorias de la pubertad son mucho más destructivas y cargadas de
culpa94 que en la infancia” 39.

“es posible definir la genitalidad adulta como el pleno ejercicio de la capacidad libidinal de un
sujeto, mediante la puesta en juego de los elementos remanentes de todas las etapas de
maduración psicosexual, con la culminación en el nivel genital, con otro sujeto del sexo opuesto y
con la aceptación implícita de la capacidad de procrear, siempre que las condiciones
socioeconómicas de la realidad externa lo permitan, integrando así una constelación familia, con
los roles adultos correspondientes” 39.
7. Actitud social reivindicatoria: Aquí profundiza en cómo la sociedad trata a la adolescencia: “Se
crean “estereotipos”, con los que se trata de definir, caracterizar, señalar, aunque en realidad
creo yo, se busca aislar fóbicamente a los adolescentes del mundo de los adultos” 42.

“el adolescente siente que no es él quien cambia, quien abandona su cuerpo y su rol infantil, sino
que son sus padres y la sociedad los que se niegan a seguir funcionado como padres infantiles
que tienen con él actitudes de cuidado y protección ilimitados. Descarga entonces contra ellos su
odio y su envidia y desarrolla actitudes destructivas. Si puede elaborar bien los duelos
correspondientes y reconocer la sensación de fracaso, podrá introducirse en el mundo de los
adultos con ideas reconstructivas, modificadoras en un sentido positivo de la realidad social y
tendientes a que cuando ejerza su identidad adulta pueda encontrarse en un mundo realmente
mejor” 44.

8. Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta: “El adolescente no


puede mantener una línea de conducta rígida, permanente y absoluta, aunque muchas veces la
intenta y la busca” 45.

“Por eso es que hablamos de una “normal anormalidad”, de una inestabilidad permanente del
adolescente. Sólo el adolescente mentalmente enfermo podrá mostrar rigidez en la conducta. El
psicópata, por ejemplo, muestra todas las características descriptas como fugaces y transitorias
en el adolescente, pero de una manera rígida, cristalizada, estable e inflexible. El neurótico
obsesivo, el autista, el adolescente con difusión de personalidad, nos mostrarán características
estabilizadas de conducta en un nivel patológico” 45.

9. Separación progresiva de los padres: “La intensidad y calidad de la angustia con que se maneja
la relación con los padres y su separación de éstos, estará determinada por la forma en que se ha
realizado y elaborado la fase genital previa de cada individuo, a la que se sumarán, por supuesto,
las experiencias infantiles y ulteriores y la actual de la propia adolescencia” 45.

10. Constantes fluctuantes del humor y del estado de ánimo: Con el duelo, la ansiedad y la
depresión. “El yo realiza intentos de conexión placentera –a veces displacentera-, nirvánica con el
mundo, que no siempre se logra, y la sensación de fracaso frente a esta búsqueda de
satisfacciones puede ser muy intensa y obligar al individuo a refugiarse en sí mismo. He ahí el
repliegue autista108que es tan singular del adolescente y que puede dar origen a ese
“sentimiento de soledad” tan característico de esa típica situación de “frustración y desaliento” y
de ese “aburrimiento” que “suele ser un signo distintivo del adolescente”109. El adolescente se
refugia en sí mismo y en el mundo interno que ha ido formando durante su infancia
preparándose para la acción y, a diferencia del psicópata, del neurótico o del psicótico, elabora y
reconsidera constantemente sus vivencias y sus fracasos” 47.

“La intensidad y frecuencia de los procesos de introyeción y proyección pueden obligar al


adolescente a realizar rápidas modificaciones de su estado de ánimo ya que se ve de pronto
sumergido en las desesperanzas más profundas o, cuando elabora y supera los duelos, puede
proyectarse en una elección que muchas veces suele ser desmedida” 48.
Capítulo 3
Adolescencia y Psicopatía. Duelo por el cuerpo, la identidad y los padres infantiles

Esto es una profundización de lo que ya se ha visto. La importancia del sexo en la vida adulta, la
experiencia previa genital, sus representaciones parentales en su mundo interno, la idealización
de algunos adultos, el desprecio de otros.

“El adolescente se va modificando lentamente y ninguna premura interna o externa favorece esta
labor, pues como toda elaboración de duelo, exige tiempo para ser una verdadera elaboración y
no tomar las características de una negación maníaca” 52.

Abandono de su cuerpo de niño, abandono de su bisexualidad básica (definición de su sexo).


Estapa exploratoria del exterior y de sí mismo; pero la falta del otro en la masturbación es lo que
deja un sentimiento de angustia en el niño. “El adolescente suele fantasear con el objeto
amoroso y esta fantasía tiene la misma finalidad que el juego en el primer caso: elaborar la
necesidad de pareja, negada a través de la masturbación” 52.
Despersonalización (los cambios que ocurren no son en mi cuerpo), negación de la pérdida del
cuerpo infantil. Cuando comienza a ser consciente de su cambio, comienza su búsqueda por una
nueva identidad. Crisis del yo (cuadro neurótico o psicótico).

“Los cambios de identidad, muchas veces velocísimos, son normales en el desarrollo y sólo a
través de ellos se llega a una ideología” 54.
Dificultad para aceptar la nueva identidad y los cambios. Por parte del adolescente y de sus
padres.

Mecanismos de defensa: “desvalorización de los objetos para eludir los sentimientos de dolor y
pérdida. Este mecanismo es el mismo en la adolescencia y en la psicopatía, pero en aquélla es
sólo transitorio” 55; búsqueda de un sustituto.

“Todos estos procesos van aconteciendo en planos conscientes e inconscientes, y muchas veces
aunque conscientemente desean crecer en todos los planos y ser como los padres, algo les hace
temer la condición de adultos y reaccionan de un modo paradojal. Inhibiciones genitales,
impotencia, angustia frente a la genitalidad, les pueden despertar la necesidad de mantenerse
como niños aunque sus cuerpos les muestren que ya no lo son” 56.
“rompe en gran parte sus conexiones con el mundo externo, pero no porque esté enfermo, sino
porque una de las manifestaciones de su crisis de crecimiento es el alejamiento del mundo para
refugiarse en un mundo interno que es seguro y conocido” 56.

Problemas: angustia, genitalidad precoz, madurez temprana que encubre el fracaso de la


personalidad
“En la adolescencia, la comunicación verbal adquiere el singular significado de un preparativo
para la acción y como la palabra está investida de una omnipotencia similar a la que tenía en la
infancia, el hablar de amor equivale al amor mismo, y no ser atendido en sus comunicaciones
verbales implica ser desestimado en su capacidad de acción. Esto explicaría la susceptibilidad que
caracteriza al adolescente cuando no se lo escucha. El fracaso en esa comunicación puede
conducirlo a la acción” 58.

“El destino de las identificaciones de la infancia dependerá no sólo de la elaboración interna que
realiza el niño, sino también de las pautas de conducta de la familia y de la sociedad. La
formación de la identidad comienza con la vida misma, pero el logro de la identidad sexual exige
la libre experimentación, y atraviesa fluctuaciones.* En ese sentido, los tabúes y prohibiciones
sexuales y las inhibiciones genitales de padres y maestros no sólo la retardan, sino que pueden
conducir a su patología” 59.

Capítulo 4.
Adolescencia y Psicopatía. Con especial referencia a las defensas

Las comparaciones que se hacen desde el capítulo anterior, tienen la finalidad de mostrar que los
comportamientos “patológicos” de los adolescentes tienen una finalidad beneficiosa para la
construcción de su identidad y para su formación como adultos. Contrario a lo que ocurre en el
caso del psicópata. En el adolescente son reconstructivos, en el psicópata destructivo.
“Se hace necesario así investigar detenidamente la exploración, la exhibición, la masturbación, el
juego, la identificación proyectiva con la pareja de los padres y el predominio de situaciones
internas o externas, que condicionan el uso de defensas que, perturbando el desarrollo, permiten
sin embargo mantener un equilibrio aparente” 65. (Ese equilibrio aparente es el que lleva a las
“defensas”. Esta tendencia disminuye entre más sano el proceso).
“"Una ideología -según Eriksondebe ser un sistema coherente de imágenes, ideas e ideales
compartidos que proveen a sus participantes de una orientación total, coherente,
sistemáticamente simplificada en el espacio, en el tiempo, en los medios y en los fines" 67.

Capítulo 5
EL PENSAMIENTO EN EL ADOLESCENTE Y EN EL ADOLESCENTE PSICOPÁTICO

En la adolescencia se evidencian ciertos grados de psicopatía. El exceso de esta puede ser


catalogado en términos patológicos. De lo contrario, no.
El adolescente pasa por tres duelos básicos: “1) duelo por el cuerpo infantil; 2) duelo por la
identidad y el rol infantil; 3) duelo por los padres de la infancia” 69.

1 “la confusión puede ser extrema y el adolescente niega su realidad biopsíquica comenzando a
actuar roles fantaseados que siente como verdaderos” 70.
2 niega su participación efectiva en el mundo. Sede sus responsabilidades en sus padres y en el
grupo. “un continuo comprobar y experimentar con objetos del mundo real y de la fantasía que
se confunden también, permitiéndole a su vez despersonalizar a los seres humanos, tratándolos
como objetos necesarios para sus satisfacciones inmediatas. Esta desconsideración por seres y
cosas del mundo real hace que todas sus relaciones objetales adquieran un carácter, si bien
intenso, sumamente lábil y fugaz, lo cual explica la inestabilidad afectiva del adolescente, con sus
crisis pasionales y sus brotes de indiferencia absoluta” 71. Crisis de identidad.
“Normalmente, el adolescente va aceptando las pérdidas de su cuerpo infantil y de su rol infantil,
al mismo tiempo que va cambiando la imagen de sus padres infantiles, sustituyéndola por la de
sus padres actuales, en un tercer proceso de duelo” 72.

3 lleva a que la persona al no obtener lo que desea a través de su idealización, lo quiera conseguir
por la acción.

Estos tres duelos permiten que el “Tiempo” en el adolescente sea correctamente interpretado.
“En la adolescencia se intenta recuperar infructuosamente el sexo perdido, mediante la
masturbación, que es una negación omnipotente de esta pérdida” 75.

Resumen: “El duelo por la bisexualidad infantil perdida acompaña a estos tres procesos de duelo.
Se produce básicamente un cortocircuito del pensamiento, en el que se observa la exclusión de lo
conceptual lógico mediante la expresión a través de la acción. El duelo por el cuerpo infantil
perdido obliga a una expresión en la acción motora directa. El duelo por la identidad y por el rol
infantil permite la actuación afectiva desaprensiva, pasional o llena de indiferencia, sin
consideración racional alguna por los objetos. El duelo por los padres de la infancia produce una
distorsión de la percepción que facilita la respuesta inmediata, global e irracional. Esta triple
situación trae consigo también la confusión sexual y de la temporalidad, que caracterizan el
pensamiento del adolescente” 75.

Capítulo 6
EL ADOLESCENTE Y EL MUNDO ACTUAL

“El problema muestra así otra cara -escondida hasta hoy bajo el disfraz de la adolescencia difícil-:
es la de una sociedad difícil, incomprensiva, hostil e inexorable a veces frente a la ola de
crecimiento lúcida y activa que le impone la evidencia de alguien que quiere actuar sobre el
mundo y modificarlo bajo la acción de sus propias transformaciones” 77.

“El crecimiento y modificaciones de su cuerpo al llegar a la pubertad -(latín, pubertas de púber:


adulto) capacidad de engendrar- imponen al adolescente un cambio de rol frente al mundo
exterior, y el mundo exterior se lo exige si él no lo asume. Esta exigencia del mundo exterior es
vivida como una invasión a su propia personalidad. Aunque él no quiera -sobre todo el
adolescente que cambia de golpe- es exigido como si fuese un adulto, y esa exigencia del mundo
exterior por lo general lo conduce -como defensa- a mantenerse en sus actitudes infantiles” 78.
“los problemas centrales del adolescente es la búsqueda de su identidad” 28.

Artículo en inglés
Suicidio entre los jóvenes.
Crisis de identidad. En los campos nazis a los prisioneros: les denigraban su identidad y sentido de
valor, significado y responsabilidad. Para el autor, justo era eso lo que estaba haciendo la
sociedad.
En la familia se había dejado a los jóvenes en la libertad propia de los adultos y esa pérdida de
valores en casa estaba acompañada y reforzada por la pérdida de normas y las materias
irrelevantes. Además, la revolución de las computadoras había aumentado la preocupación en los
jóvenes; los jóvenes estaban hiper-conectados como en una “global village”.
Según el artículo la depresión (asociada al suicidio) era un diagnóstico extraño en adultos, pero
todo lo contrario en jóvenes. Además pocos acudían a él como phiquiatra en ayuda para su
depresión, por el contario, como médico de familia le referían sus problemas. Lo que hacía difícil
ofrecer un diagnóstico.

Los jóvenes cometen cuatro veces más suicidio que las mujeres; hace la hiótesis de que se debe a
que estas últimas manejan mejor sus sentimientos. Y que el 50 % de los casos de depresión
tenían origen en el abuso de sustancias.

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