¿Qué es el té?
El té es una bebida resultante de la infusión de hojas del arbusto del té . Aunque por lo
general se prepara en caliente, se puede consumir también frío. Puede acompañarse
de diferentes aditivos como azúcar, miel, leche, especias, plantas aromáticas,
mantequilla, etc.
El té es la segunda bebida más popular del mundo . Sólo el agua tiene un mayor
consumo mundial que el té. Se estima que se beben diariamente en nuestro planeta
entre 1,8 y 2 billones de tazas de té.
La palabra té proviene del chino cha, que escrita está formada por los ideogramas
correspondientes a «hierba», «hombre sobre la tierra» y «árbol».
Como decíamos, el té es una bebida hecha de la hoja procesada de una planta cuyo
nombre científico es Camellia sinensis. Algunas personas la llaman todavía por su
nombre antiguo de Thea sinensis. Pero la diferencia en el nombre es poca; lo que
importa es lo que sale de la tetera.
Ésta es una planta de hoja perenne que crece en forma de arbusto. Desde India y
China pasó a Ceilán a mediados del siglo XIX. La mayor parte del té que se consume hoy
día en el mundo viene de China, India, Indonesia, Sri Lanka (o Ceilán) y Japón .
Todos los tés (blancos, verdes, negros y semi-negros u Oolong) vienen de la misma
planta. La diferencia está en la forma en que se preparan las hojas recogidas. El té
verde, a diferencia del negro y el Oolong, no está oxidado, por lo que los
constituyentes activos permanecen casi inalterados en la hoja.
Los aromas adicionales se le añaden a las hojas ya procesadas (té aromatizado). El té
de rosas y el de jazmín podría estar en la categoría de los aromatizados aunque no se
le añade el aroma sino las flores secas.
La calidad del té depende mucho de la manera que se haga la recolección y de la parte
del arbusto que se recolecte. En China los tés finos son recolectados con guantes para
evitar que sus hojas se desmenucen. Los mejores tés por la parte del arbusto y la
edad de las hojas son el flowery y el orange pekoe, este último de hojas jóvenes, muy
delgadas y cultivadas lentamente. De calidad inferior son el pekoe y pekoe souchong, de
hojas más viejas y de menor calidad.
En general, según su proceso de elaboración se obtiene:
● Té negro: después de la recolección, las hojas se enrollan y se dejan
oxidar. Después se secan y se trituran. Es la variedad que más
conocemos.
● Té verde (también llamado vulgarmente té chino): contiene menos teína
pero es más amargo (si se deja el mismo tiempo en infusión que el té
negro, lo cual no se debe hacer). La planta se seca y se somete a un
proceso de torrefacción en recipientes de hierro. El té blanco entra en la
clasificación de té verde.
● Té semi-negro u Oolong: la oxidación es muy suave y queda a medio
camino entre el té verde y el negro. También se le llama «té azul».
Según la parte de la planta que se utiliza, existen diversas variedades de té:
● Te orange pekoe: se obtiene de los brotes tiernos y de las hojas interiores.
● Té pekoe: se obtiene de la primera hoja.
● Té souchong: se obtiene de la tercera hoja.
El té es un estimulante muy suave, ya que contiene teína, excitante parecido a la
cafeína. Tiene menos que el café, pero más que el cacao. Contiene pequeñas
cantidades de componentes tánicos llamados técnicamente “polifenoles” (no confundir
con el ácido tánico utilizado para oscurecer el cuero), vitaminas A, B2, C, D, K y P,
además de una cantidad de minerales en pequeñas cantidades y aceites aromáticos.
Los componentes taninos y los aceites esenciales son los principales responsables de
su sabor, su color y su astringencia (sequedad), además de su delicioso aroma. Estas
dos sustancias o compuestos se unen para producir las notas alta, media y básica que
se notan en el té.
Estos compuestos que se combinan para producir los delicados y perseguidos
sabores del té no pueden determinarse químicamente por un análisis. Todos los
análisis son básicamente iguales sin importar la variedad o la zona de cultivo. Es en el
bien educado paladar de los devotos del té donde se puede tomar la decisión de si un
té es bueno o no.
El té es, generalmente, saludable para los humanos; sin embargo, algunos individuos
pueden hacer mal uso del té bebiéndolo demasiado o haciéndolo demasiado fuerte.
Igual que muchas de las cosas que ingerimos, la moderación y el comedimiento son la
clave.
Almacenamiento del Té
El té es sensible al aroma, cambia su aroma en un almacenamiento inadecuado y
también absorbe los olores extraños rápidamente. Por lo tanto, las hojas de té a
menudo se almacenan en contenedores cerrados en un lugar fresco, oscuro y seco.
Óptimo (porque es pobre en depósitos de aire), aunque no tan estético como las
latas finas, son bolsas de té bien enrolladas. Al usar latas, llega más rápido a los
efectos del envejecimiento: los aceites esenciales perfumados con aroma están
disminuyendo y el sabor del té parece muffiger. Después de abrir el té, debe
consumirse en aproximadamente diez semanas. Sin embargo, en paquetes
cerrados, se considera fresco por hasta tres años después de la cosecha. El té seco
se puede almacenar casi indefinidamente, siempre que se toleren los cambios de
sabor relacionados con la edad. El contenido de cafeína no cambia por el
almacenamiento.
El té a menudo se mantiene separado de todo tipo de especias, sabores y olores de
cocina, ocasionalmente en pequeños armarios o en un cofre. El aumento de vapor
de la estufa o del fregadero también daña el aroma del té.
Factores como la exposición continua al aire, por ejemplo, favorece la pérdida de
cualidades aromáticas, mientras que la humedad excesiva puede provocar la
aparición de moho, hongos y demás microorganismos.
El té en hojas sueltas debe guardarse en recipientes herméticos que impidan el
paso del aire y, principalmente, el contacto directo con los dañinos rayos
ultravioletas. ¿Latas para té?, ciertamente son una magnífica elección, aunque
también pueden emplearse bolsas herméticas de plástico oscuro o metalizadas,
bolsas de papel o cartón plastificadas, recipientes de cerámica de baja porosidad,
frascos de vidrio de color ámbar o marrón oscuro… No está de más recordar que el
contenedor elegido debe mantenerse siempre limpio y seco.
El té tiene la capacidad de absorber todo tipo de olores, por lo que también debe
mantenerse alejado de fuentes de contaminación: grasas o aceites, café molido,
especias de gran intensidad y demás productos típicos de cocina. Hojas y brotes de
camellia sinensis, de distintas variedades, también pueden intercambiar aromas
entre sí
Duración del té
Mientras mas fresco menos duración
● Pu-erh (rojo) = larga duración
● Té negro = larga duración
● Té verde = corta duración
● Té blanco = corta duración
● Flores = muy corta duración
Composición del Té
La composición química del té no es la misma en todos los tipos. Los clases de té
más procesados, como el té negro, difieren de manera significativa de los menos
procesados, como es el caso del té verde. Y ello es debido por la oxidación que
sufre el té en el periodo de procesamiento.
En el té verde, que es sometido a un mínimo procesamiento, permanecen casi
intactos los principios activos que contienen los brotes de la planta antes de ser
recolectados. Se puede decir que el único cambio relevante es la pérdida de agua,
que en la hoja tierna representa un 75 por ciento aproximadamente.
Componentes del té
Todos los tipos de té están compuestos por un complejo químico de vitaminas;
minerales; aminoácidos; principios aromáticos y metilxantinas: cafeína, teobromina
y teofilina, entre otros.
Veamos más detalladamente:
● Polifenoles: son unas sustancias con alto poder antioxidante y que
colaboran en el sabor del té. Dentro de los polifenoles están los flavonoides
y dentro de estos las catequinas, que son las sustancias más
representativas de los polifenoles en el té.
● Metilxantinas: dentro de este grupo de sustancias están la cafeína, la
teofilina y la teobromina. Aunque la más conocida es la cafeína, las tres son
sustancias estimulantes y que normalmente se hallan en las mismas plantas.
● Vitaminas: el té contiene, entre otras, las vitaminas A y B. En el caso del té
verde se encuentran algunas más, como la vitamina C.
● Minerales: calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio. En el caso del té verde
también están el cromo, magnesio, cobalto, níquel, flúor, selenio y algunos
más.
● Substancias aromáticas: a ellas debemos su olor característico y también
contribuyen, en parte, a su sabor.
● Aminoácidos: se trata de unos compuestos orgánicos que ayudan al
organismo a formar sus proteínas. Además, dependiendo de cada
aminoácido, tienen otros beneficios para la salud.
El té contiene muchos aminoácidos, todos necesarios para el buen funcionamiento
del cuerpo humano. Entre otros, tenemos el triptófano, el ácido aspártico, la
arginina, la fenilalanina, la aspargina, la serina, el ácido glutámico, la glicina, la
tirosina, la valina, la treonina, la lisina y la teanina, este último es un aminoácido
exclusivo del té verde y sus diferentes variedades.
Los antioxidantes del té
Los antioxidantes son unas sustancias que ayudan al organismo a protegerse de
los daños causados, en nuestro organismo, por los radicales libres.
Dentro de los componentes del té, los antioxidantes forman una parte muy
importante, y, por tanto, otorgan al té muchas de las propiedades beneficiosas
para la salud.
De todos los componentes del té, los más importantes que pertenecen al grupo de
los antioxidantes, son las vitaminas, los minerales y los polifenoles.
Como vimos en el listado de las sustancias presentes en el té, en él se encuentran
las catequinas, que son sustancias que pertenecen a los flavonoides y, por lo tanto,
a los polifenoles. Las más importantes son la epigalocatequina galata EGCG, la
epigalocatequina EGC, la epicatequina galata ECG, la epicatequina EC y la catequina
C.
Para que los antioxidantes del té cumplan bien con su objetivo, es conveniente
tomarlo solo, es decir no añadir leche ni azúcar, ya que estos ingredientes pueden
anular los efectos saludables.
En China y Japón, suelen tomar el té solo, y no entienden la forma occidental de
añadirle azúcar o leche.
Cantidades aproximadas de los componentes del té
● Polifenoles—la cantidad de catequinas presentes en el té negro
representan del 20 a 35 por ciento. En cambio, en el té verde y blanco, los
menos procesados, oscilan alrededor del 80 a 90 por ciento.
No obstante, también puede variar por la forma de elaborar la infusión de té. Para
conseguir al máximo el poder antioxidante al té, hay que elaborarlo con agua no
muy caliente y dejarlo en reposo más tiempo, ya que las catequinas son solubles en
agua, por lo que su extracción es mayor a más contacto del té en el agua.
● Substancias aromáticas—0,005 a 0,03 por ciento.
● Vitaminas—0,6 a 1 por ciento.
● Metilxantinas (cafeína, teofilina y teobramina)—el té negro contiene del
40 al 110 mg por 250 ml. Mientras que en el té verde, la cantidad se reduce
de 20 a 40 mg por 250 ml. Todo ello aproximadamente.
¿Que es una infusión?
En muchas ocasiones hablamos de té e infusión como si fueran lo mismo, pero la
verdad es que ambas bebidas cuentan con diferencias importantes, tanto en sus
ingredientes, propiedades e incluso en su preparación. No todo a lo que le decimos
té realmente lo es.
El té se considera como tal porque es una bebida que contiene Teína, esto es
porque proviene única y exclusivamente de la Camellia Sinensis, si es que no se
extrae de esta planta, entonces no tiene Teína, por lo tanto no es té.
Por otra parte, las infusiones no necesariamente tienen Teína, son bebidas que se
obtienen a través de hojas, flores, hierbas, plantas, frutos o semillas que se dejan
reposar en agua caliente sin que llegue al punto de ebullición.
Por ejemplo, la manzanilla, menta, melisa o tilo, son hierbas que no contienen
Teína y no se extraen de la planta Camellia Sinensis, por lo tanto no son tés, son
exclusivamente infusiones. El té negro o té verde que poseen Teína son sólo té, sin
embargo estos pueden ser perfectamente ingredientes externos para agregar a
una infusión.
Entonces se puede decir que:
● El té se extrae exclusivamente de un tipo de planta
● Una infusión se puede realizar con variedad de hierbas, plantas, hojas
etc.
● Se puede usar el té como ingrediente para una infusión
● Una taza de té puede ser una infusión
● Las infusiones no son necesariamente té pero ya se ha generalizado
su uso en el lenguaje como el “té de manzanilla”
Tipos de infusiones
1. Té
Hablar de infusiones lleva casi inevitablemente a hablar del té. Considerada como
una de las infusiones por excelencia y parte del acervo cultural de muchas
tradiciones (incluyendo la británica, la china o la japonesa), el té es conocido por
sus propiedades estimulantes (si bien a menudo se considera que ayuda a relajarse
y tiene componentes que ayudan a ello) así como sus propiedades antioxidantes y
astringentes.
Además, es nutritivo y contiene múltiples vitaminas, y en algunos casos es diurético
y ayuda a bajar peso. Existen muchos tipos de té, como el verde, el matcha, el rojo
o el blanco.
2. Manzanilla
Una de las infusiones más conocidas es la de manzanilla, especialmente por su
capacidad para proteger nuestro tubo digestivo y contribuir a mejorar molestias
intestinales y problemas del tubo digestivo, incluso úlceras. También se trata de
una infusión con propiedades relajantes. Además de como bebida también se
emplea en uso tópico para tratar heridas o incluso problemas oculares o
respiratorios.
3. Valeriana
La valeriana es una planta con la que habitualmente se hacen infusiones
caracterizadas por inducir efectos sedantes y relajantes, conocida desde la Antigua
Grecia. Ayuda a mejorar el sueño y combatir la fatiga y el nerviosismo, así como a
calmar dolores como los propios de la migraña o la menstruación, o bien reducir la
tensión arterial.
4. Tila
De manera semejante a la valeriana, la tila se caracteriza por ser una de las
infusiones más empleadas para relajarse y combatir el insomnio. Elaborada a partir
de las hojas de tilo, fue considerado el néctar de los reyes y tiene propiedades
antiespasmódicas, hipotensoras (reduce la tensión arterial), analgésicas e
antiinflamatorias.
5. Infusión de menta
La menta es otro de los vegetales cuya hoja suele usarse en infusiones. Con un
sabor muy característico, la infusión presenta propiedades saciantes,
hepatoprotectoras y diuréticas, así como relajantes (salvo que se tomen dosis
excesivas, que producen activación y posibles problemas de sueño).
Contribuye a mejorar la digestión y reducir los gases, además de mejora el
metabolismo intestinal, y es especialmente utilizada para mejorar afecciones
respiratorias.
6. Infusión de jengibre
Elaborada con la raíz del jengibre, esta infusión ligeramente picante se caracteriza
por sus propiedades antiinflamatorias y por favorecen la circulación sanguínea.
También favorece la quema de grasas y ayuda a la expulsión de gases, aunque es
especialmente conocida por sus propiedades expectorantes cuando se sufre
resfriado.
7. Infusión de melisa
Este tipo de infusión, conocida desde la antigüedad en Europa,** se caracteriza por
favorecer el tránsito intestinal y por sus propiedades hipnótico-sedantes**,
generando relajación y contribuyendo a favorecer el sueño.
8. Café
Aunque por lo general a nivel social no solemos considerar el café como una
infusión, lo cierto es que lo és: granos de café molidos infusionados en agua
hirviendo o leche. Se trata junto al té de una de las infusiones más consumidas en
todo el mundo, y se caracteriza por sus propiedades estimulantes (junto a la
teobromina y la teofilina, la cafeína es una de las xantinas).
También tiene propiedades hepatoprotectoras, mejora el estado del ánimo y
aunque aumenta la presión sanguínea ayuda a prevenir infartos e incluso algunos
tipos de cáncer.
9. Mate
Aunque en Europa no es una bebida excesivamente frecuente, el mate es una de
las infusiones por excelencia en Sudamérica, especialmente en Argentina y
Uruguay. Se trata de una bebida estimulante (que contiene cafeína) y que se
caracteriza por sus propiedades antioxidantes y diuréticas.
Se elabora a partir de la yerba mate (especialmente sus hojas) infusionadas en
agua a alta temperatura que no debería llegar a hervir.
10. Infusión de cola de caballo
La cola de caballo es empleada fundamentalmente por sus propiedades diuréticas
y depurativas, que ayudan a orinar y combatir problemas genitourinarios como la
cistitis o retención de líquidos.
Reduce la tensión arterial, es astringente y cicatrizante (se se emplea sobre
hemorragias o heridas leves) y permite reducir inflamaciones o úlceras bucales,
además de contener sales minerales y vitaminas relevantes para nuestra salud.
11. Infusión de romero
No es una de las más populares, pero también puede realizarse una infusión con
romero. Esta infusión contribuye al buen funcionamiento digestivo (disminuye la
acidez y los gases) y tiene propiedades astringentes (con lo que ayuda a reducir la
diarrea), así como antibióticas. También contribuye a mejorar el funcionamiento
del hígado y a reducir el colesterol.
12. Infusión de diente de león
El diente de león, en infusión, ayuda a aumentar la secreción de bilis y tiene
propiedades depurativas y favorecedoras de la excreción y la digestión. El hígado,
el conjunto del tubo digestivo y los huesos pueden beneficiarse de su consumo.
También tiene propiedades calmantes y previene la anemia, además de contribuir
a controlar la diabetes.
13. Infusión de anís
Las infusiones de anís también son buenas como sedantes y calmantes, además de
ayudar a regular el ciclo menstrual y reducir los problemas digestivas (diarreas,
acidez, gastritis…). Reduce la mucosidad y alivia la tos.
14. Infusión de salvia
Con propiedades antiinflamatorias, bactericidas y calmantes, la infusión de salvia
contribuye a aliviar dolores menstruales y cefaleas así como a combatir infecciones
de garganta y catarros. También ayuda a reducir la retención de líquidos y a relajar
la musculatura (en uso tópico).
15. Infusiones frutales
Se trata de una categoría bastante amplia ya que son muchas las frutas que
pueden llegar a emplearse en infusión. Frutos rojos, melón, limón, pomelo, mango,
piña o sandía son algunos ejemplos, que pueden licuarse para luego introducirse
en agua o bien empleando rodajes o incluso las pieles de la fruta.
Las propiedades pueden variar en gran medida de una fruta a otra, pero por lo
general son diuréticas, hidratantes y depurativas además de introducir algunos de
los nutrientes de la fruta en sí (si bien nunca será tanto como comerse la fruta).
16. Mate
El mate es la infusión que se obtiene con las hojas de la yerba mate. El proceso previo
a la infusión requiere el cortado, el secado y el molido de la hierba. Debido al sabor
ácido de esta infusión suelen añadirse hojas aromáticas de otro tipo o bien endulzantes
naturales.
El mate tiene propiedades antioxidantes y vigorizantes, protege la salud cardiovascular
y ayuda a disminuir el colesterol.
El mate es una infusión típica de Argentina, Uruguay y Parguay por ser una bebida que
consumían habitualmente los pobladores indígenas de estas regiones.
El hábito de tomar esta infusión fue asimilado por los colonizadores españoles, hecho
que propició que su consumo haya perdurado hasta nuestros días.
¿Qué ingredientes se pueden usar en una infusión?
Se puede usar cualquier sustancia vegetal con un fin medicinal o por su sabor u
aroma, que sea tolerable por el humano, incluyendo el té. Esto hace que la
infusiones sean de infinitas variedades, pueden ser partes de flores, frutos, frutos
secos, semillas, hierbas aromáticas o medicinales, cortezas, incluso raíces. Las más
populares son la manzanilla, la menta, la melisa, el mate y también el café, aunque
no se conoce como una infusión, lo es.
Diferencias entre el té y las infusiones
1- Las infusiones se preparan con agua muy caliente, pero sin hervir. El té en
muchas ocasiones se espera a que hierva el agua, aunque en ninguno de los dos
casos se recomienda llegar al punto de ebullición, siempre es bueno hacer té o
infusiones con no más de 80 grados de temperatura, para que no pierdan sus
propiedades.
2- En las infusiones se puede utilizar hojas, frutos, cortezas de ciertas plantas etc.
Lo que la hace ser una bebida flexible y variada. Por otra parte tenemos el té, que
proviene exclusivamente de las plantas que proceden de la Camellia Sinensis. Sus
hojas se mezclan con agua caliente y a pesar que sean sólo las hojas de esta planta,
se puede preparar y tratar de varias formas y sigue siendo la bebida más popular
después del agua.
3- El té como proviene de la Camellia Sinensis contiene Teína, todos los tés la
poseen, en cambio las infusiones no contienen Teína por defecto.
4- Otra diferencia está en su preparación, un té puede dejarse dentro del agua sólo
durante 5 minutos, si no, se pone amargo, en cambio a las infusiones se les puede
dejar sus hojas, hierbas, plantas, cortezas o frutos por más de 7 minutos sin ningún
problema.
¿Para qué se utilizan las infusiones?
Como siempre se ha sabido, las infusiones gozan de múltiples beneficios y un
sinfín de propiedades, según los ingredientes o tipos de plantas medicinales que se
vayan usando o mezclando, para la salud de nuestro cuerpo y también para
nuestra mente.
Se utilizan como remedios caseros para curar o ayudar a prevenir distintas
complicaciones. Cada planta, hierba, fruto o corteza tiene determinadas
propiedades, entonces por esencia se convierte en una bebida curativa para una
molestia en particular y si se emplea de forma correcta, puede ayudar a facilitar su
cura.
Las infusiones pueden tratar diferentes tipos de dolores, enfermedades o
condiciones, siempre y cuando uno esté bien informado acerca de las hierbas o
plantas medicinales que va a utilizar, sobre todo sus contraindicaciones.
¿Como se prepara una infusión?
La infusión más conocida popularmente es la que se toma caliente, pero existe
también el tipo de infusión fría. Ésta se obtiene vertiendo agua fría sobre la planta y
dejando reposar la preparación durante algunas horas. Para tomarla después, sólo
es preciso calentarla ligeramente. La infusión fría se usa, sobre todo, cuando se
quiere evitar que la planta desprenda sustancias tóxicas. Según la planta, será
conveniente un tipo de infusión u otra.
Ingredientes para la preparación
- Agua
- Hojas o flores de las plantas que elijas
- Azúcar, miel, stevia u otro endulzante natural (opcional)
Utensilios para la infusión
- Una tetera (preferiblemente de vidrio, acero inoxidable o porcelana)
- Un colador de algodón
Elaboración
(1) Coloca en un recipiente caliente las hierbas. Si has optado por la clásica
tetera, introdúcelas en el colador.
(2) Vierte la cantidad de agua hirviendo que consideres necesaria.
(3) Tapa la infusión. Este paso es fundamental, puesto que, si estuviese
descubierta, podrían evaporarse los aceites esenciales y perderse alguna de
las sustancias activas de la planta.
(4) Deja reposar de 5 a 10 minutos. Aunque lo general suelen ser cinco, si
algunas partes de la planta son duras, espera otros 5 minutos y así
obtendrás todo su beneficio terapéutico.
(5) Cuela el líquido obtenido o bien retira el colador de la propia tetera y
sirve.
Sugerencias y otras aclaraciones
- Usa un colador de tela de algodón. Las bolas metálicas no son simpre
recomendables porque las plantas se hinchan por el calor y entonces no
tienen suficiente espacio para que fluya el agua a través.
- Cuanto más delgadas y blandas sean las partes de la planta, más breve será
el tiempo que necesiten y el agua podrá estar menos caliente.
- Si preparas gran cantidad de infusión, guárdala en el frigorífico tapada
durante no más de 24 horas. Cuando la tomes de nuevo, caliéntala sin dejar
que hierva.
¿Cómo almacenar tés e infusiones?
1) Utilice un recipiente opaco con una tapa hermética, así los olores de otros
alimentos no serán aceptados, cada té debe ser guardado en un envase separado.
2) Al té no le gusta el humo de la cocina y por eso no es bueno almacenar el té en el
estante de especias, ni cerca de la estufa de la cocina.
3) Además hay que separar las hojas de té de la humedad, luz y el aire, así estarán
protegidos con temperatura ambiental. El rango de temperatura óptima es entre
19-20 grados.
4) Y un pequeño consejo: Asegúrese de etiquetar el recipiente, donde refleje la
variedad y la correspondiente fecha de compra.
Con el almacenamiento adecuado se puede mantener el té sin problemas, unos 2
años sin que pierda su sabor, el té verde todavía dura más tiempo, hasta que
empiece a perder su sabor y calidad. Salvo los tés de hierbas!, estos no se deben
mantener más de un año, porque van perdiendo muchos de sus ingredientes y
cambian de gusto.
Existen algunos recipientes para guardar tés e infusiones, como tarros de cristal,
recipientes de aluminio, etc. y se usan las bolsas kraft y aluminio especial con folios
de alimentos para conservar el té con su sabor y olor.
Perfil del consumidor
“El té es como el vino, cada persona necesita uno adaptado a su forma de beberlo.”
Según una reciente encuesta efectuada por la compañía estadounidense Arbor
Teas ([Link]) y recogida por Teterum ([Link]) uno de los
princiales portales de venta de té por suscripción a través de Internet, existen
diferentes personalidades de “tea lovers”.
El perfeccionista
Se caracteriza por ser muy minucioso y tener como principal objetivo exprimir al
máximo el sabor del té y sus posibilidades. Por eso, moja, de forma concienzuda, el
té a altas temperaturas, con el fin de obtener el máximo sabor y aprovechar hasta
el extremo el sobre de la infusión.
Suelen obtener un té fuerte y muy sabroso y, para ellos, son recomendables los
‘dark tea’ o tés rojos, que deben ser preparados de forma especial, requiriendo
altas temperaturas de agua y tiempos precisos para sacar el máximo de su sabor.
El serio
Es aquel que no se toma a broma la experiencia de tomar un té, ya que la disfruta,
prepara, y contempla, viviéndola como toda una ceremonia.
Su práctica se basa en el conocimiento, por lo que lee a menudo, conoce las
propiedades de cada té e, incluso, comprueba su temperatura con un termómetro,
para lograr el punto perfecto en la preparación. “Para este consumidor, y toda
aquella persona que quiere lo original y lo exacto, es aconsejable un té “oolong”
con flor jazmín, simple en su composición pero complejo en su sabor y, para que
salga a su perfección, hay que respetar las temperaturas del agua y los tiempos”,
según la CEO de Teterum.
El despistado
El consumidor ‘despistado’ es fan del té, pero, a su manera: se propone seguir un
método preciso de preparación, pero no lo consigue, ni tampoco es constante, ni
sigue al pie de la letra cada paso de las indicaciones que suele tener cada té. Esto
no quita para que el resultado sea, a veces, perfecto. Pero será más cuestión de
suerte, que de otra cosa.
Para los ‘despistados’, Pólvora recomienda una infusión de “rooibos” con canela,
que queda bien del todo si se respetan los tiempos y las temperaturas, “aunque no
sufre tanto si no fuera el caso. Es el té perfecto para el que va experimentando y, a
veces, se olvida de uno de los dos parámetros para prepararlo”.
El tranquilo
Otro perfil de “tea lover” es el ‘tranquilo’, para quien el té no solo es alimento, sino
una forma de vida y, según el humor que tenga, tomará un té u otro. Normalmente,
este consumidor asocia ese momento de tomar una infusión con una actividad
social o cultural ajena a las prisas, como una charla existencial, la lectura de un
libro o ver un paisaje. “El té verde aromatizado con ortiga, cola de caballo, naranja,
piña, aloe vera, hoja de olivo y arándano, que encaja muy bien con la lectura y con
los momentos tranquilos y requiere que se lo prepare “pensando en él”, es uno de
los favoritos de muchos perfiles “tranquilos””, indica Pólvora.
El práctico
Por su parte, los consumidores ‘prácticos’ no se andan con rodeos, van al grano y
buscan la practicidad en el consumo del té. Para ellos, esta infusión es
sencillamente el resultado de sumar agua caliente más un sobre de hierbas y, es
muy posible, que no prepare la infusión ideal, pero les gusta y punto.
Para este consumidor de té es ideal uno negro que se prepara de la forma que
muchos estamos acostumbrados, con temperatura alta de agua y tiempo de
infusión habitual y que, si se pasa un poco de tiempo, simplemente es más
astringente, y si lleva menos tiempo de infusión, será más suave.
El iniciado
Es una persona curiosa que busca aprender y descubrir un nuevo mundo, quiere
probarlo todo y se encuentra con verdaderas perlas entre los tés de calidad
gourmet, porque está acostumbrado al té en bolsa del supermercado.
Este consumidor, “que se convierte rápidamente en un perfil ‘tranquilo’ al descubrir
que el té es un buen recordatorio de las pausas y momentos importantes en la
vida, consume más cantidad de lo que imaginaba y se enamora de los tés y las
infusiones, como el “rooibos” mezclado con té negro, caramelo, café, cáscara de
cacao, merengue y chocolate negro”.
Perfiles de consumidor de té gourmet.
BIBLIOGRAFÍA
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infusiones/
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EX3167512
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Equipo: Robles Palacios María Elizabeth
Ochoa Moya Andrea
Envase para Infusiones
UEA Optativa Envase y Embalaje
Grupo DIEE02
Profesora Patricia Olivares Vega