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Facebook y Feminismo Radical: Análisis Social

Formato documento, notas La Influencia de Facebook en la Representación Social del Término Feminismo Radical
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Facebook y Feminismo Radical: Análisis Social

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UNINPAHU

FACULTAD DE COMUNICACIÓN
PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
JUAN DAVID GARCÍA CASTILLO & JUAN MANUEL CALDERON REVEIZ

La Influencia de Facebook en la Representación Social del Término


Feminismo Radical

1. INTRODUCCIÓN:
2. ANTECEDENTES:
3. CAPITULO I: Feminismo Radical y acercamiento con la teoría de la
representación social.
4. CAPITULO II: Usuarios de Facebook y el modelado concepto de Feminismo
Radical en Facebook
5. CAPITULO III: Análisis del movimiento feminista radical en Facebook
6. CONCLUSIONES

1. Antecedentes:
La conquista por la igualdad de los derechos de las mujeres se ha dado desde
hace años y debido a la asignación de diversos roles que estas han tenido a lo
largo del tiempo como mujeres que cuidan de su familia, atienden a sus esposos,
mantienen limpia la casa y cumplen con todas las labores domésticas;
estereotipos que en la actualidad se han intentado cambiar y de estos roles nace
el movimiento feminista. Pero para entender este movimiento primero se debe
entender la trayectoria de la mujer a lo largo de la humanidad.
Existen diferentes teorías y posturas con relación al origen del mundo y como se
conoce, posturas antropogénicas como el cristianismo, budismo, hinduismo, etc.
Teorías científicas como el lamarckismo, la selección natural o el neodarwinismo
que en últimas van a condicionar el comportamiento de los seres humanos en
sociedad. Dependiendo de cuál postura se adopte, así mismo será el desarrollo de
la cultura, la ética y la moral, las normas de comportamiento y de normalidad; la
subordinación de la mujer nace a partir de esto, de cómo la cultura según la
realidad en que se vive.
Por ejemplo, en la cultura Azteca las mujeres en periodos de catástrofe o de
necesidad para su pueblo eran presentadas como ofrendas dirigidas a los dioses
en los rituales ancestrales; dependiendo de la importancia de la petición que se
debía realizar los sacerdotes eran conscientes realizaban sacrificios de sangre
que representaba el desprendimiento, lealtad y devoción de su pueblo.
En la actualidad dependiendo de la cultura de los pueblos, la interpretación del rol
de la mujer también ha creado ciertas normalidades, por ejemplo: contextos
tribales la violencia hacia la mujer como la entendemos en occidente es aceptada,
se considera una forma de vida en África y algunos países de Oriente Medio
donde la práctica la mutilación genital femenina persiste para evitar el placer
sexual y así no provocar a los dioses, que en últimas harían sus tierras fértiles o
áridas y traerían abundante lluvia o sequía según el comportamiento de la
comunidad.
La Revolución Francesa planteó como objetivo central la consecución de la
igualdad jurídica de las libertades y derechos políticos, pero pronto surgió la gran
contradicción que marcó la lucha del primer feminismo: las libertades, los
derechos y la igualdad jurídica que habían sido las grandes conquistas de las
revoluciones liberales no afectaron a la mujer. En la Revolución Francesa la voz
de las mujeres empezó a expresarse de manera colectiva. En este contexto, Mary
Wollstonecraft escribe la obra Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792) en
la que hace un alegato contra la exclusión de las mujeres del campo de bienes y
derechos. Esta obra se convierte en el primer clásico del feminismo en sentido
estricto. Para Wollstonecraft, la clave para superar la subordinación femenina era
el acceso a la educación. Las mujeres educadas podrían además desarrollar su
independencia económica accediendo a actividades remuneradas. (Valcárcel,
2000)
Estas perspectivas basadas en la cultura han sido una constante durante la
evolución de la sociedad, constante que siempre ha encontrado una resistencia y,
si bien muchas mujeres han logrado cosas asombrosas, hay algunos hitos que
vale la pena resaltar como primera lucha de los derechos igualitarios entre
hombres y mujeres encontramos la publicación de la declaración de derechos de
la mujer y la ciudadana que en 1791 y como crítica a la declaración de los
derechos del hombre posterior a la revolución francesa, la escritora francesa
Olympia de Gauges entiende que dicha declaración gira en torno al hombre y que
las mujeres habían sido relegadas, es por esto por lo que escribe y publica la
declaración de derechos de la mujer y ciudadana, pero esta revelación ante los
hombres ocasiona que sea condenada a la guillotina en 1793.(ONU Mujeres,
2020).
En Estados Unidos las mujeres lucharon por la independencia de su país junto a
los hombres y posteriormente se unieron a la causa de los esclavos. Cada vez en
mayor medida las mujeres empezaron a ocuparse de cuestiones políticas y
sociales. En el Congreso Antiesclavista Mundial celebrado en Londres en 1840, el
Congreso rehusó reconocer como delegadas a cuatro mujeres y en 1848 en una
convención se aprobó la Declaración de Séneca Falls, uno de los textos básicos
del sufragismo americano. La declaración consta de doce decisiones e incluye dos
grandes apartados: de un lado, las exigencias para alcanzar la ciudadanía civil
para las mujeres y de otro los principios que deben modificar las costumbres y la
moral.
Mas adelante la Conferencia de Seneca Falls en 1848 en la ciudad de Nueva York
se celebraría la primera convención en la historia que tenía por temática principal
los derechos de las mujeres, de esta reunión surge un documento donde se
denunciaba la prohibición hacia las mujeres de participar en el sufragio,
elecciones, cargos públicos y cualquier tema que girara en torno a la política, pero
pese a cualquier prohibición las mujeres siguieron en su lucha y por eso en el año
de 1893 se aprobó el voto femenino en Nueva Zelanda y se convertiría en la
primera lucha femenina en la cual las mujeres podrían estar involucradas en las
decisiones políticas. Para el año 1908 se dieron los movimientos laborales
feministas, donde se inician las protestas en Estados Unidos en contra de las
jornadas laborales extensas, los bajos sueldos, el acoso sexual y el trabajo
infantil., fecha que más adelante seria la conmemoración del día de la mujer.
(ONU Mujeres, 2020)
En el año de 1948 se dio un avance en los derechos de la igualdad de la mujer
muy importante y fue la declaración de los Derechos Humanos donde la Asamblea
General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, en la cual se describió la igualdad de género
ante las leyes sin importar el contexto. De igual forma en año de 1999 se
establece el día internacional contra la explotación sexual y la trata de personas
delito que no solo afecta a mujeres si no también afecta a niños y hombres.
Aunque no es únicamente relacionado con las mujeres, las estadísticas indican
que al menos 80% de las víctimas son mujeres y niñas. (ONU Mujeres, 2020)
Los periodos mencionados son ejemplo de la lucha que han tenido que dar las
mujeres a lo largo de los años, y que se han vuelto fundamentales para la
consolidación del movimiento feminista que como podemos ver nació a partir de la
Revolución Francesa, en la que surgió la Declaración de los Derechos del hombre,
en la que dejaba de lado a las mujeres, lo que dio paso a lo que se llamaría
feminismo, que luchó por la igualdad de la mujer y su liberación. Durante ese
período, el principal objetivo del movimiento de las mujeres fue la consecución del
derecho de voto generando la creación del movimiento sufragista ya que este
“aparece como una forma de encuadramiento de mujeres de todas las clases
sociales, a pesar de sus distintas ideologías y objetivos, pero coincidentes en
reclamar el derecho a la participación política, uno de cuyos requisitos es el voto,
para reformar la legislación y la costumbre y, en consecuencia, la sociedad”
(Franco,1983).
Sin embargo en Estados Unidos esta lucha también tomaba fuerza ya que en la
segunda mitad del siglo XIX se vivían los procesos de radicalización que se veían
reflejados en las marchas, reuniones masivas, difusión de folletos en pro del
derecho al voto, y poco después la presentación e instauración una enmienda
constitucional a favor del sufragio femenino en el Congreso de 1878 a 1896, de
igual forma también el feminismo inglés cambiaría sus métodos e intensificaría su
lucha a comienzos del siglo XX, pero habrá que esperar al fin de la Primera
Guerra Mundial para asistir al inicio del reconocimiento del derecho al voto de las
mujeres en numerosos países. (Amorós y De Miguel, 2007).
Para el año de 1945 en Dublín las mujeres que se dedicaban a la lavandería,
cansadas de la insalubridad en el trabajo, los bajos salarios, las horas extras y el
poco tiempo libre que tenían, decidieron ponerse en huelga y durante tres meses
no lavaron ropa generando una presión en estado de Irlanda y como consecuencia
las trabajadoras ganan una segunda semana de vacaciones por ley y la
aceptación de los sindicatos de trabajadoras. Pero dentro de los movimientos más
importantes de esta época un año después se crea la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer, la cual es el primer órgano gubernamental mundial
dedicado exclusivamente a la igualdad de género. Este mismo año Eleanor
Roosevelt lee la Carta Abierta a las mujeres de mundo, que sirve como
instrumento para aumentar la participación de las mujeres en asuntos nacionales e
internacionales, dándole a la mujer un espacio importante en la toma de
decisiones políticas. (ONU Mujeres, 2020).
La desigualdad en temas sociales fue el generador del movimiento feminista, y
uno de los causales más grandes es la violencia hacia las mujeres y niñas, por
ejemplo uno de los grande símbolos de resistencia feminista son las hermanas
María Teresa, Patria y Minerva Mirabal que son más conocidas como las
Mariposas Inolvidables, mujeres que fueron asesinadas en 1960 por la dictadura
del gobierno de Rafael Trujillo en República Dominicana, y gracias al clamor
popular se formó una oposición directa contra su dictadura derrocándola en su
totalidad y cada 25 de Noviembre en este país se conmemora el día en contra de
la violencia contra las mujere se por eso debemos tener en cuenta que el
Feminismo es “toda teoría, pensamiento y práctica social, política y jurídica que
tiene por objetivo hacer evidente y terminar con la situación de opresión que
soportan las mujeres y lograr así una sociedad más justa que reconozca y
garantice la igualdad plena y efectiva de todos los seres” ( De las Heras, 2009).
Un punto a entender también muy importante para comprender mejor el feminismo
es conocer cuáles son las olas del feminismo y qué relevancia han tenido en el
desarrollo del mismo.
La primera ola del feminismo se desarrolla desde la revolución francesa hasta
mediados del siglo XIX. “Sin derechos civiles para las mujeres no hay revolución”.
El hito principal de esta ola era alcanzar la igualdad de derechos civiles. Surgen
demandas tales como la abolición de los privilegios masculinos, como se exigía la
de los aristócratas. Se piden derechos matrimoniales y a los hijos, al trabajo, a la
capacitación profesional, a la educación y al voto, aunque este último se haría
efectivo más de un siglo y medio después. Destacan autoras como Mary
Wollstonecraft, Olimpia de Gouges, Emilie du Châtelet y Harriet Taylor. (Varela y
Santolaya, 2019).
La segunda ola del feminismo está propuesta dentro de los años 1850 y 1955. “Sin
derechos políticos para las mujeres no hay paz ni democracia”. Centra su lucha en
una variedad amplia de temas, ya no tan enfocada en lo jurídico o en el
reconocimiento de derechos civiles como lo hacía la primera. Piden el sufragio
universal, la educación superior, el acceso a las profesiones y a cargos de todo
tipo, las condiciones laborales, entra la discusión por la sexualidad, la familia y la
reproducción. Aquí también comienza a relacionarse el feminismo con la ideología
política (el socialismo desde Flora Tristán; el anarquismo desde Clara Zetkin).
Comienzan a alcanzarse los primeros derechos sociales como el salario y el
derecho a los propios bienes. La mujer comienza a tener visibilidad en la esfera
social: se declaran librepensadoras, a publicar, escriben, viajan, intercambian
ideas y experiencias, escandalizan, se oponen a las autoridades, desafían al
poder, se oponen al matrimonio obligado, conducen vehículos, comienzan a
frecuentar lugares de recreo y esparcimiento, y también comienzan las modas.
Las autoras más destacables son: Flora Tristán, Clara Zetkin, Emma Goldman,
Emmeline Pankhurst, Lucretia Mott, Elizabeth Cady Stanton, entre varias más
(Varela y Santolaya, 2019).
La tercera ola del feminismo está comprendida desde el año 1960 hasta la
actualidad, aunque algunas autoras afirman que los acontecimientos recientes
pertenecen a una cuarta ola. “Sin derechos sociales para las mujeres no hay
derechos humanos ni justicia”. El feminismo de esta ola defiende que no existe un
solo modelo de mujer, y aparecen nuevas interpretaciones hacia el género. El
feminismo se nutre de otras corrientes y aparecen términos y movimientos como:
ecofeminismo, feminismo radical, transexualidad, ciberfeminismo, feminismo
liberal, feminismo institucional, feminismo socialista, entre otros. Las mujeres
aparecen como candidatas elegibles y electoras. Influyen y presionan en las
instituciones internacionales, nacionales y locales. Publican, crean, usan
anticonceptivos, reclaman derechos en el matrimonio y consiguen el divorcio,
proclaman y practican el amor libre, regulan y controlan su fecundidad.
Comenzaron a incluirse permisos de maternidad pagados y protección contra el
despido injusto durante el embarazo. Surgen medidas de protección frente a la
violencia de los maridos y medidas contra la violencia. En los 70, se populariza el
eslogan “lo personal es político”, y se reconocen cuestiones relativas a la libertad
individual de la mujer, entrando el tema de la legalización del aborto. Durante esta
ola el feminismo se organiza como institución, y se acuña el término “patriarcado”.
Las autoras de más renombre en esta ola fueron: Simone de Beauvoir, Kate Millet,
Betty Friedan, Shulamith Firestone, Carmen de Burgos, Clara Campoamor, Celia
Amorós, Amelia Valcárcel, Marecla Lagarde (Varela y Santolaya, 2019).
La llamada cuarta ola del feminismo, ocurriendo actualmente, comprende temas
tales como: Transfeminismo, teoría queer, activistas en las redes, escraches.
Movimientos tales como #MeToo y #NoEsNo han despertado la conciencia
feminista en una parte de la población que no estaba tan relacionada con el
activismo. El movimiento ha traspasado fronteras y se ha popularizado, llegando a
ser defendido activamente también por muchos hombres. Esto es un claro
indicativo de que hay voces dentro del feminismo que reivindican que estamos
ante un cambio de paradigma, una cuarta ola.
Fue en la década de 1975 cuando se celebró por primera vez el año internacional
de la mujer y la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en México donde se
hace alusión a los derechos de la mujer firmado años atrás, en la que participaron
más de 133 gobiernos y 6000 representantes de ONG y en esta Conferencia se
definió el plan de acción mundial para la consecución de los objetivos del Año
Internacional de la Mujer. Después de casi 100 años de la instauración del
movimiento sufragista es hasta 1980 que las mujeres logran el derecho al voto en
gran parte del mundo y el activismo que han tenido en pro de la lucha de sus
derechos es enorme para la época; ya al final de siglo XX es donde se firman
importantes tratados con efectos transformadores en la vida y lucha de los
derechos femeninos, como en 1993 que se firma la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia contra las Mujeres el cual se convierte en el primer
instrumento internacional en abordar el tema explícitamente y definir todos los
tipos de violencia contra las mujeres, y en 1994 se crea el Programa de acción de
la CIPD, el cual reconoce la salud sexual y reproductiva de la mujer como
fundamental para el bienestar de todas y todos.
“El Feminismo, como movimiento social y teórico, surge vinculado a la Ilustración ,
cuando se conforma un nuevo orden político y social basado en la primacía de la
ley y la autonomía de los seres humanos y que reconoce la dignidad humana y los
derechos que le son inherentes, pero que excluye a las mujeres y a otros muchos
grupos continuamente vulnerados” (De Las Heras, 2008, p. 48), de este modo el
feminismo no solo se encarga de la lucha de los derechos de las mujeres sino de
todos aquellos que se sientan violentados sus derechos, por tal motivo el nuevo
reto que tiene este movimiento es unificar mediante pactos a todas las minorías
que se sientas afectadas, para así obtener más poder y enfrentarse a la vida
política.
Con las huelgas de hambre, los folletos mostrados y las continuas expresiones
libertad en el comienzo del siglo XXI empieza el activismo tecnológico, con ayuda
de los nuevos mecanismos como la radio y la prensa, instrumentos que han sido
fundamentales para la reproducción del pensamiento feminista, pero pese a los
variados esfuerzos por generar visibilidad, la violencia y la desigualdad aún
continúan; sin embargo, la lucha aun continua, uno de los mejores ejemplos es el
que se da en Banda estado de Uttar Pradesh en India, en la que un pequeño
grupo de mujeres se subleva en contra de un hombre que maltrataba a una de las
integrantes y lo obligan a reconocer el maltrato, este movimiento crean a las
Gulahi, mujeres vestidas de rosado quienes afrontan las injusticias sociales y
quienes son ejemplo en toda India.
Uno de los poderes más importantes que tienen los ciudadanos y la política son
los medios digitales ya que son herramientas de opinión muy grandes, y el
movimiento feminista lo ha sabido aprovechar muy bien, y aunque el sexismo en
los medios se sigue viendo, se han creado diversos anuncios y campañas
digitales, las cuales intentan cambiar los estereotipos frente al papel de la mujer
en la vida diaria. Entre este activismo digital uno de los ítems que más han
visibilizado el movimiento feminista es el uso de los Hashtag un lenguaje que ha
logrado llegar a todo el mundo y que ha mostrado cómo va la lucha femenina
#YesAllWomen, #WomenShould, #HeForShe, #NiUnaMenos, #FeministFriday,
son el ejemplo de activismo en redes sociales y de representación del movimiento
feminista. (ONU Mujeres,2020)
El movimiento feminista no nace ni se crea tras una reunión o una declaración, es
una reflexión social que tiene su origen en la observación de la desigualdad
política y legal entre el hombre y la mujer,
[…] entenderemos por feminismo lo relativo a todas aquellas personas y
grupos, reflexiones y actuaciones orientadas a acabar con la subordinación,
desigualdad, y opresión de las mujeres y lograr, por tanto, su emancipación
y la construcción de una sociedad en la que ya no tengan cabida las
discriminaciones por razón de sexo y género. (Castells,1996)
En conclusión, han sido muchos los hitos que se han vuelto esenciales en la
construcción del movimiento feminista y son estas características las que abren
paso a la construcción del término feminismo radical el cual es el objetivo principal
de este proyecto de investigación

Capítulo 1: Feminismo Radical y acercamiento con la teoría de la


representación social.

La consecución del voto para las mujeres, las congregaciones en pro de sus
derechos, y las múltiples reformas que se han dado en todos los años de la lucha
femenina han sido los antecedentes para la consolidación del movimiento
feminista y posteriormente la del Feminismo Radical, movimientos que se
defienden de la desigualdad, de las discriminaciones y de la violencia a todas las
mujeres. Pero para adentrarse en el feminismo radical es importante conocer
etimológicamente el significado de radical, según Puleo, este término se propone
buscar la raíz y lo fundamental de la dominación (2005, P.20) lo que podría dar a
entender es que se busca la raíz del feminismo o lo que lo hace esencial.
Antes del feminismo radical surgió una corriente muy importante que llevaría al
nacimiento del radicalismo y fue el feminismo liberal que se fundamentaba en la
ideología de Betty Freidan quien en 1966 se convirtió en la máxima representante
del National Organization for Women (NOW) en español la Organización Nacional
de las Mujeres, organismo que se caracterizó por definir la situación de las
mujeres como desigual y por formular la reforma que pondrían en igualdad los
géneros. Su comienzo se da gracias a la definición del problema principal de aquel
entonces para las mujeres, que era la exclusión de la esfera pública e incluso
luchó por los derechos de la mujer en la incursión de la vida política, gracias a esto
se crearon los grupos de autoconciencia, que son los estandartes básicos del
feminismo radical. (Amorós, 2000)
La corriente feminista radical surge a finales de los años 1960 en un momento de
la historia donde las mujeres se encontraban en una etapa trascendental ya que
habían conseguido el derecho al voto y las reformas laborales, las cuales les
ofrecían ciertos beneficios como la remuneración y las semanas de vacaciones,
pero en Norteamérica uno de los movimientos más importantes estaba surgiendo
y era el que luchaba en contra del racismo y de las desigualdades que surgen
alrededor de la raza, este movimiento fue uno de los que más impulso a las
feministas en su lucha debido al auge político en el que se encontraban “La
característica distintiva de todos ellos fue su marcado carácter contracultural: no
estaban interesados en la política reformista de los grandes partidos, sino en forjar
nuevas formas de vida” (De Miguel, 2007). Por lo tanto, las ideologías de estos
dos movimientos los cuales poseían características similares fueron las que más
impulsaron el movimiento feminista radical.
El feminismo radical es una tendencia feminista que se basa en la afirmación de
que la raíz de la desigualdad social en todas las sociedades hasta ahora
existentes ha sido el patriarcado, es decir, la dominación del hombre sobre la
mujer. La Teoría del Patriarcado considera que los hombres son los principales
responsables de la opresión femenina y que el patriarcado necesita la
diferenciación sexual para mantenerse como un sistema de poder (Rodrigues,
2008), en otras palabras, mientras las primeras feministas se centraban en el
sexismo institucionalizado, la segunda ola del feminismo, es decir, la radical,
señalaba que la problemática tenía una naturaleza mucho más compleja y
profunda que la que se hacía ver, el reconocimiento del sexismo llegó a la
desigualdad en cuanto a las relaciones de poder, el trato informal y en desventajas
materiales que afrontaban las mujeres como consecuencia de siglos de
sometimiento al hombre.
Fuertes luchas radicales contra todas las formas de opresión femenina, donde se
veía atacada la familia, la violencia sexual y los derechos sobre el cuerpo fueron
los indicadores que lograron que resurgiera lo que se llamaría La Segunda Ola del
Feminismo o Feminismo Radical, y para superar esta opresión las feministas de
esta corriente argumentan que “es fundamental, y que no basta con concentrar
esfuerzos en la búsqueda de explicaciones sobre las diferencias entre los sexos y
la subordinación de las mujeres en el sistema patriarcal, sino que las mujeres
deben sumarse a la lucha. contra los hombres, además, deben rechazar el Estado
y todas las instituciones formales porque son creadas por el hombre y por lo tanto
patriarcales.” (Rodrigues, 2008), es decir que el feminismo radical no se
caracterizaba solo en la lucha en contra de la desigualdad y la opresión si no, en
el fin del patriarcado como sinónimo de poder.
Esta nueva forma de feminismo se define como radical porque su ideal está en
buscar la raíz de la dominación por parte de los hombres, es radical tanto en su
teoría como en sus aportes y se diferencia de los otros tipos de feminismo en que
no solo busca la integración justa de las mujeres en el mundo laboral y político si
no lucha por la emancipación frente al ilegitimo poder que tiene los hombres en
estos aspectos, para Puleo resulta esencial redefinir el concepto de género, ya
que este solamente es la distinción biológica que diferencia a los hombres de la
mujeres y que desarrollados en un análisis feminista es un “sistema de
organización social basado en el control y la dominación sobre las mujeres” (2005,
P. 21). Es en este punto donde el tema de género y sexualidad se ve involucrado
en la lucha de las feministas radicales, ya que la identidad sexual comienza a ser
otro motivo de discriminación femenina y es lo que divide el feminismo en los años
80 en la que enfrenta las identidades feministas, las lesbianas, la ética sexual y la
militancia feminista por eso la perspectiva de género no solo permitirá al
feminismo denunciar la discriminación y exclusión sexista si no genera una
revolución que se verá luego en la actualidad.
Simone de Beauvoir, reconocida como una de las precursoras del feminismo
radical, guio la acción feminista en Francia, desde la década de 1950, hacia temas
de sexualidad y familia. Y analiza el conflicto entre la libertad y autonomía de la
mujer como sujeto y su condición de alteridad como mujer, destacando los
factores sociales, políticos e históricos que contribuyen a la construcción de la
feminidad, conformando una red de las relaciones de poder que estructuran que la
familia y la sexualidad son una obra de referencia para las feministas radicales en
ese momento.
Betty Friedan se le considera como la madre fundadora de la segunda ola del
feminismo y su texto buscó exponer las ideas sexistas de los Estados Unidos que
se dieron después de la Segunda Guerra Mundial, donde expuso las quejas de las
amas de casa quienes exponían que su labor era desgastante, represivo y
muchas veces deshumanizador (Boucher, 2007), sin embargo, al ser una mujer
que se oponía al lesbianismo, sus pensamientos no fueron tan fuertes como el de
otras lideresas feministas, pero quienes simpatizaban con ella eran las amas de
casa, mujeres que se sentían atacadas por el yugo masculino y que no eran
capaces de exponer sus ideas, Horowitz decía que el trabajo de Friedan es un
recordatorio de que “los movimientos sociales y sus líderes provienen de la nada,
tienen historias que moldean de manera poderosa sus destinos” (Horowitz, 1998).
Por lo tanto, sus ideas no solo dieron paso a que las amas de casa se sublevaran
a las imposiciones de los hombres si no que fueran un eje importante en los votos
de las liberaciones femeninas recientes.
Kate Millett, también es reconocida como una de las grandes pioneras del
feminismo radical, escribió en 1969 la primera tesis doctoral sobre género: Política
sexual. Discute las relaciones de poder entre hombre y mujer y de cómo el sexo
es personal, pero también social y político. Por primera vez, una mujer critica a
grandes pensadores como Freud en una tesis doctoral. Según Millett, el
patriarcado es la institución que operacionaliza la división sexista, aportando los
principios y valores que organizan la sociedad en base a diferencias jerárquicas y
afirma que “el patriarcado es una ideología dominante que no admite rival; quizás
ningún otro sistema haya ejercido un control tan completo sobre sus sujetos.
(Rodrigues,2008)
Shulamith Firestone fue la primera en llamar radical al feminismo radical, su ideal
era ir por la raíz y al fondo del problema. Sostenía que la opresión iniciaba en el
espacio privado. Por ejemplo, en la familia y en las relaciones sexuales. Los
asuntos personales son temas políticos y por eso hay que hablar de ellos de
manera pública. Shulamith escribe “la dialéctica del sexo”, donde surgen 3
conceptos de importancia vital para el feminismo: Patriarcado, género y casta
sexual. Esta última trata sobre las experiencias y situaciones de opresión que
viven todas las mujeres. La aportación más importante dada por las feministas
radicales fue la sororidad, que significa la ayuda entre mujeres. Se crea un
sistema para apoyarse unas a otras donde cada una se desarrollaba y crecía a su
ritmo. Aparecen grupos autoconciencia cuya función es el reconocimiento propio y
el compartir experiencias con otras mujeres. Hubo tiempo suficiente para grandes
protestas públicas llamativas y de gran impacto. Su eslogan más conocido es: Lo
personal es político. (Varela y Santolaya, 2019).
Los grandes movimientos feministas radicales disidentes son un gran grupo que
nace a finales de los 80 donde hacen parte: los chicanos, gay, lésbico, queer y
negros, quienes para la época eran minorías en desigualdad que se encontraban
marginados tanto por la elites como por otros movimientos feministas, pero fueron
estas mismas características las que pusieron en tela de juicio la aceptación de las
feministas lesbianas o transgénero, ya que biológica y moralmente no estaban
aceptadas dentro de los códigos de la sociedad. Esta aceptación fue otra de las
luchas radicales de las feministas, porque no solamente era aceptar la violencia
femenina si no la de género, sin embargo, Butler se propone desmontar la
distinción propia del feminismo de la segunda ola entre sexo y género, ya que para
la estadounidense la idea del sexo como algo discursivo es un error ya que
simplemente es una acción mas no una radicalización de género así no haya un
sexo como hecho natural sino que éste está siempre mediado por una
interpretación generalizada. (Nijensohn, 2018).
La lucha feminista y más la radical se ha considerado como un movimiento de la
izquierda política por su eterna lucha en los derechos de las mujeres, sin embargo,
no es así y lo afirma Amorós quien asegura que: “Las feministas se manifestaban
contra la subordinación a la izquierda, ya que identificaban a los varones como los
culpables de su dominación”.(2007, P.17), pero en los debates que se generaban
en torno a esta lucha, las feministas hacen entender a las políticas que la opresión
de las mujeres no es simplemente una consecuencia del Sistema sino un sistema
específico de dominación en que la mujer es oprimida por los varones, pero la
política tampoco podía dejar de ver a los varones como víctimas del sistema y de
enfatizar el no enfrentamiento con estos.
Las radicales identificaron como centros de la dominación patriarcal a esferas de
la vida que hasta entonces se consideraban "privadas". A ellas corresponde el
mérito de haber revolucionado la teoría política al analizar las relaciones de poder
que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un eslogan: "lo
personal es político". Consideraban que los varones, todos los varones y no sólo
una élite, reciben beneficios económicos, sexuales y psicológicos del sistema
patriarcal, pero en general acentuaban la dimensión psicológica de la opresión.
(Amorós, 2007). Es decir que el fin de la dominación masculina es obtener
satisfacción psicológica para su ego, y que sólo después de esto se manifiesta en
las relaciones económicas.
Dentro de los aportes más importantes de las feministas radicales está la creación
y organización de grupos de conciencia, comenzó en el New York Radical Women
y fue Kathie Sarachild, activista estadounidense de este medio quien le dio el
nombre de "consciousness raising". Consistía en que cada mujer del grupo
explicase las formas en que experimentaba y sentía su opresión. El propósito de
estos grupos era despertar la conciencia latente que todas las mujeres tienen
sobre la opresión para así propiciar “la reinterpretación política de la propia vida" y
poner las bases para su transformación (Amorós, 2007), con estos grupos también
se pretendía que las mujeres de los grupos se convirtieran en las auténticas
expertas en su opresión: estaban construyendo la teoría desde la experiencia
personal y no desde el filtro de ideologías previas.
Tal y como se desprende de los grupos de autoconciencia otra característica
común de los grupos radicales fue el exigente impulso igualitarista y anti
jerárquico, es decir, que ninguna mujer está por encima de otra ya que, en
realidad, las líderes estaban mal vistas y una de las constantes organizativas era
poner reglas que evitasen el predominio de las más dotadas o preparadas a
organizarlas en un mismo nivel de poder.
El activismo de los grupos radicales fue, en más de un sentido espectacular ya
que fueron las manifestaciones y marchas de mujeres lo que dan este movimiento
esta definición, pero aún más lo eran los lúcidos actos de protesta y sabotaje que
ponían en evidencia el carácter de objeto y mercancía de la mujer en el
patriarcado. Con actos como la quema pública de sujetadores y corsés, el
sabotaje de comisiones de expertos sobre el aborto formadas por catorce varones
y una mujer o la simbólica negativa de la carismática Ti-Grace Atkinson a dejarse
fotografiar en público al lado de un varón, las radicales consiguieron que la voz del
feminismo entrase en todos y cada uno de los ya no tan tranquilos hogares
americanos. (Rodrigues, 2008)
El feminismo radical también marca su actuación en un contexto de reflexión y
lucha, de manera distinta y definitiva, ya que la situación histórica fue importante
para que las feministas se posicionen en contra de la dictadura militar y la
censura; por la redemocratización, amnistía y mejores condiciones de vida de
todas. Es un momento de definición significativa para las feministas quienes
debatieron sobre la sexualidad, el derecho al placer y al aborto, entendiendo y
sugiriendo que la planificación familiar y el control de la natalidad eran acciones de
política pública bien estructuradas.
El feminismo radical le da un lugar privilegiado al sexo, la sexualidad y la
heterosexualidad compulsiva en la explicación de los orígenes de la discriminación
y la existencia del patriarcado. La fuente del poder del patriarcado está en que
crea una matriz de los sexos y de la sexualidad permitida. (Cespedes, 2012).
Según Butler el feminismo radical ha puntualizado el lugar de sometimiento al que
las mujeres son relegadas por los varones en el contexto de una cultura patriarcal.
En este sentido, varias pensadoras del feminismo se han pronunciado en contra
del Falo como un ente simbólico. De este modo, han idealizado el recurso al
imaginario fálico para elaborar un simbolismo que utiliza tal imagen como modelo
de poder y placer, y que es producto de la dominación social masculina. Desde
esa postura, los vínculos eróticos con varones se consideran como contradictorios
con la persecución de objetivos feministas (Martínez, 2015).
Katherin Mackinnon asevera que: el patriarcado “es un sistema social que divide el
poder. Por tanto, es un sistema político”. donde señala que, a lo largo de la
historia, y también en la actualidad, “las mujeres han sido económicamente
explotadas, relegadas a la esclavitud doméstica, forzadas a la maternidad,
sexualmente violentadas, físicamente ultrajadas, utilizadas en espectáculos
denigrantes, privadas de voz y de cultura auténtica y de derecho a voto, excluidas
de la vida pública. Han estado sistemáticamente sometidas a la inseguridad física,
han sido blanco de la denigración y la violación sexuales, despersonalizadas y
denigradas, privadas de respeto, credibilidad y recursos, y se las ha silenciado, se
les ha negado la presencia pública, la voz y la representación de sus intereses”.
(Bohmer, 1990), donde el sistema patriarcal no es fruto de la generación
espontánea, sino que son los hombres quienes se benefician del mismo y los
responsables de su perpetuación.
El feminismo radical, como se ha visto a lo largo de esta investigación, se ha
centrado no solo en la lucha por la igualdad de los derechos, si no en la batalla en
contra del patriarcado y sus imposiciones frente a las mujeres, todas estas
acciones tanto de las mujeres como del patriarcado se pueden estudiar mediante
la teoría de las representaciones sociales de Serge Moscovici quien expone que
este estudio se encarga de analizar cómo se comportan los diferentes grupos
sociales frente a diversas situaciones. (Mora, 2002). De esta forma Moscovici
afirma que el concepto de representación social es una forma de conocimiento
específico, donde su contenido se convierte en una forma de pensamiento social
dependiendo del contexto en que se defina o a la función a la que sirva dentro la
sociedad.
La teoría de Moscovici explica cómo los comportamientos entre un sujeto y un
objeto producen un estímulo y a su vez una respuesta y dependiendo de la
necesidad a la que responda la situación, el análisis del comportamiento será
distinto, por lo que podemos compararlo en como el movimiento feminista se
enfrenta con el patriarcado y si este responde de manera negativa y excluyente la
respuesta de este movimiento es atacar de alguna forma para hacer valer los
derechos que han sido vulnerados a lo largo de los años.
Denisse Jodelet, también investigadora de la psicología social, planea
complementar a Moscovici con la siguiente definición:
“El concepto de representación social designa una forma de conocimiento
específico, cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos
generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más
amplio, designa una forma de pensamiento social.
Las representaciones sociales constituyen modalidades de pensamiento
práctico orientados hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del
entorno social, material e ideal. En tanto que tales, presentan
características específicas a nivel de organización de los contenidos, las
operaciones mentales y la lógica.” (Jodelet, 1986).
De esta forma las representaciones sociales son las herramientas tanto teóricas
como psicológicas para entender cómo se comporta un movimiento que en este
caso es el Feminista en una sociedad, y como este comportamiento moldea las
actitudes tanto de quienes pertenecen a este movimiento como de sus
contradictores.
Los problemas sociales son, por definición, cuestiones públicas y no cuestiones
personales o privadas y, por tanto, deben ser abordados por los más diversos
sectores de la sociedad; la desigualdad entre hombres y mujeres es el origen de la
violencia de género, dicho de otro modo, “la violencia de género es la violencia
que puede padecer cualquier mujer por el mero hecho de serlo” (Jodelet, 1986).
Esta definición demuestra que la violencia de género se instala dentro de una
lógica social cuando es ejercida en contra de una persona, en tanto que ésta
pertenece a la categoría social de mujer, por lo tanto, esta representación es la
viva imagen de lo que es la lucha radical.
Cuando los miembros de un grupo comparten la misma ideología suelen estar a
favor de unas ideas muy generales que fundamentan unas creencias más
específicas sobre el mundo y condicionan las prácticas sociales. Para entender
mejor el concepto de representaciones sociales Van Dijk argumenta lo siguiente:
“las ideologías forman parte de las representaciones sociales de las creencias
compartidas de un grupo y funcionan como el marco de la creencia que define la
coherencia global de estas creencias” (2003, p. 24). y toma como ejemplo la
ideología feminista y menciona que reivindicar el derecho al aborto o las
desigualdades en el trabajo, entre otra cosa, forman unos determinados modelos
mentales que están ideológicamente construidos y almacenados en la memoria.
Las representaciones sociales deben ser consideras como el producto y el
proceso de una construcción psicológica y social de lo real, es decir que nos
interesamos en una participación activa de algún suceso tanto político como
social, en este caso enfocados al movimiento feminista que como bien podemos
observar es el resultado de una violencia tanto física como psicológica hacia las
mujeres.
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