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Música Clásica

El documento proporciona una introducción a la música clásica. Define la música clásica como la corriente musical que se basa en las tradiciones de la música litúrgica y secular de Europa Occidental desde el siglo XI hasta la actualidad. Explica que la música clásica se divide en varios periodos históricos y se distingue de otros géneros musicales por su notación simbólica y su alto grado de profesionalización.

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Música Clásica

El documento proporciona una introducción a la música clásica. Define la música clásica como la corriente musical que se basa en las tradiciones de la música litúrgica y secular de Europa Occidental desde el siglo XI hasta la actualidad. Explica que la música clásica se divide en varios periodos históricos y se distingue de otros géneros musicales por su notación simbólica y su alto grado de profesionalización.

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Música clásica

(Redirigido desde «Música sinfónica»)

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No debe confundirse con Música del Clasicismo.

Montaje de grandes compositores de música clásica. En orden cronológico de izquierda a derecha:


Alto - Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven;
segunda fila - Franz Schubert, Frédéric Chopin, Richard Wagner, Pyotr Ilyich Tchaikovsky;
tercera fila - Johannes Brahms, Antonín Dvořák, Igor Stravinsky, Dimitri Shostakovich;
Última fila - Béla Bartók, George Gershwin, Heitor Villa-Lobos, Krzysztof Penderecki

La música clásica es la corriente musical que casa principalmente la música


producida o basada en las tradiciones de la música litúrgica y secular de Occidente,
principalmente Europa Occidental. Abarca un periodo de tiempo que va
aproximadamente del siglo XI a la actualidad, aunque esta definición no es aplicable
a la música realizada en el siglo XX a pesar de presentar las mismas
características,1si bien las principales características del género fueron codificadas
principalmente entre 1550 y 1900, que es habitualmente considerado como el
período característico de producción de la música clásica. En un sentido
historiográfico, la música clásica se divide en varios periodos: música antigua o
medieval, que abarca el periodo comprendido por la Baja Edad Media en Europa
(1000-1400); la música renacentista (1400-1600); la música barroca, que coincide
con desarrollo del arte barroco (1600-1750); el clasicismo (1750-1800), que en
la Historia de la música y la musicología es a veces llamado «música clásica»;2
el Romanticismo (1800-1910); y la música contemporánea, que comprende las
distintas corrientes de música clásica del siglo XX, que adopta la composición atonal
y disonante y otras tendencias opuestas a corrientes anteriores.
Debido tanto a sus características técnicas, a la creciente profesionalización de la
profesión de músico y compositor, y al contexto socio-cultural en el que se
desarrolla (bajo el patronazgo de aristocracia, iglesia y burguesía), la música clásica
es habitualmente definida como la música de tradición culta.3
En ese sentido, la música clásica se distingue de la música "popular" y de otras
formas musicales no europeas por su característica notación musical simbólica, en
uso desde aproximadamente el siglo XVI. 4 Dicha notación permite a
los compositores prescribir de forma detallada el tempo, la métrica, el ritmo,
la altura y la ejecución precisa de cada pieza musical. Esto limita el espacio para
la improvisación o la ornamentación ad libitum, que son frecuentes en la música
artística no-Europea y en la música popular. 567 Otra característica es que mientras la
mayoría de los estilos «populares» tienden a desarrollarse alrededor del género de
las canciones, la música clásica se ha caracterizado por el desarrollo de formas y
géneros musicales altamente sofisticados y relajantes, y por el empleo de una muy
variada y compleja instrumentación.8 Por ello, la música clásica suele requerir de
tanto los músicos como los compositores un alto grado de profesionalización y
especialización.
El término música clásica aparece por primera vez a principios del siglo XIX, en un
intento para destacar el período como una edad dorada de la música.9110 En la
actualidad está asociado a la tradición de música culta y académica descrita arriba,
y es a veces sustituido por música culta o música académica para incidir en la
existencia de música de corte «clásico» (en oposición a contemporánea), en otros
géneros como por ejemplo la música rock (véase Rock clásico). Sin embargo, de
forma popular, el término música clásica suele reservarse casi en exclusiva para
referirse al contenido de este artículo.

Índice

 1Formalización y contenido
 2Interpretación
 3Influencias de la música popular
 4Notación musical
 5Instrumentación
 6Historia de la música clásica
o 6.1Orígenes
o 6.2Períodos de hace años
 7Véase también
 8Referencias
 9Bibliografía
 10Enlaces externos

Formalización y contenido[editar]
La música clásica está hecha exclusivamente para ser oída, a diferencia de otras
músicas adjuntas a otras formas de entretenimiento (la música de cine a veces se
ejecuta en salas de concierto). Los conciertos de música clásica suelen tener una
atmósfera solemne, se espera que el público esté en silencio para evitar distraer al
músico y los oyentes. Los intérpretes de ordinario visten de manera formal, una
práctica vista como un gesto de respeto para la música y el público; y tampoco
interactúan directamente o bromean con el público.
Como en las bellas artes, la música clásica aspira a comunicar una cualidad
trascendental de la emoción, que expresa algo universal acerca de la condición
humana. Si bien la expresión emocional no es una propiedad exclusiva de la música
clásica, esta honda de exploración en la emoción permite que la mejor música
clásica alcance lo que ha sido denominado lo «sublime» en el arte. Muchos
ejemplos pueden citarse para demostrar esto. Por ejemplo, la musicalización del
poema de Friedrich Schiller «Oda a la Alegría» en la Novena sinfonía de Beethoven,
que suele interpretarse en actos de independencia nacional o de celebración, como
aquella famosa ocasión en que la dirigió Leonard Bernstein para celebrar la caída
del Muro de Berlín, y la tradición japonesa de tocarla para celebrar el Año Nuevo.
Sin embargo, otros compositores, como Iannis Xenakis, argumentan que el efecto
emocional de la música en los oyentes es arbitrario y que, por lo tanto, la
complejidad objetiva o el contenido de información de la pieza es lo supremo.
A lo largo de la historia, los padres se aseguraron de que sus hijos fuesen instruidos
en la música culta desde muy temprana edad. Una experiencia musical temprana
daba las bases para un estudio serio posterior. Para aquellos que deseaban ser
ejecutantes, cualquier instrumento es prácticamente imposible de aprender a nivel
profesional si, o al menos un instrumento similar, no eran aprendidos desde la
infancia. Algunos padres buscaban la enseñanza musical por razones sociales o en
un esfuerzo por impartirles un útil sentido de la autodisciplina; las lecciones parecen
mostrar también un incremento en el desempeño académico. Se considera además,
que el conocimiento de las obras de la música clásica es parte de una buena cultura
general.

Interpretación[editar]
Los compositores clásicos aspiran a su música de una relación muy profunda entre
su contenido afectivo (emocional), y los medios con los que lo logra. Muchas de las
obras clásicas más elogiadas hacen uso del desarrollo musical, el proceso por el
que un germen, idea o motivo musical es repetido en distintos contextos, o alterados
de tal manera que la mente del oyente, conscientemente o no, compara las
diferentes versiones. Los géneros clásicos de la forma sonata y la fuga emplean
rigurosamente formas de desarrollo musical. Generalmente, las obras de música
clásica muestran una gran complejidad musical gracias al uso que hace el
compositor del desarrollo, modulación (cambios de tonalidad), variación antes que la
exacta repetición, frases musicales que no siempre tienen la misma
longitud, contrapunto, polifonía y una armonía sofisticada. Además, muchas obras
clásicas bastante largas (de 30 minutos a 3 horas) son construidas a partir de
jerarquías de unidades más pequeñas: las frases, los períodos, las secciones y
los movimientos. El análisis schenkeriano es una rama de la música que intenta
distinguir estos niveles estructurales.
Su transmisión escrita, junto con la veneración dada a ciertas obras clásicas, ha
llevado a la expectativa de que el ejecutante tocará la obra de tal modo que
realizará en detalle las intenciones originales del compositor. Por lo tanto, las
desviaciones de las instrucciones del compositor a veces son condenadas como
fallas completas éticas. Durante el siglo XIX, los detalles que los compositores
colocaban en sus partituras fueron incrementándose. Así vemos un opuesto
rechazo-admiración por los ejecutantes que ofrecen nuevas «interpretaciones» de la
obra de un compositor, y no es desconocido que un compositor le pida al intérprete
una mejor realización de sus intenciones originales que la que él mismo pudo lograr.
De este modo, los ejecutantes de música clásica alcanzan a menudo reputaciones
muy altas por su musicalidad, aunque ellos mismos no compongan. Otra
consecuencia de la primacía de la partitura escrita del compositor es que
la improvisación juega una menor presencia, en marcado contraste con otras
tradiciones como el jazz, en donde la improvisación es básica. La improvisación en
la música clásica era mucho más frecuente en el Barroco que en el siglo XIX y siglo
XX, y recientemente la interpretación de aquella música por músicos clásicos
modernos ha sido enriquecida por el resurgimiento de antiguas prácticas
improvisatorias. Durante el periodo clásico, Mozart y Beethoven improvisaban a
veces las cadencias de sus conciertos para piano (y animaban a otros a hacer lo
mismo), pero también tendían a dar cadencias escritas para que otros solistas
pudiesen usarlas.

Influencias de la música popular[editar]


La música académica siempre ha sido influida por, o ha tomado material de,
la música popular. Los ejemplos incluyen música ocasional, como el uso
por Brahms de canciones estudiantiles para la bebida en su Obertura para un
festival académico, géneros ejemplificados por la Ópera de los tres centavos de Kurt
Weill y la influencia del jazz en la música de compositores de inicios y mediados del
siglo XX, como Maurice Ravel. Ciertos compositores
clásicos posmodernos y postminimalistas reconocen su deuda con la música
popular. También hay muchos ejemplos de influencia en el otro sentido, incluyendo
canciones populares basadas en música clásica, el uso que se hizo
del Canon de Pachelbel desde los años setenta, el fenómeno del musical crossover,
en el que los músicos clásicos adquieren gran éxito en el terreno de la música
popular (un notable ejemplo es la serie de grabaciones Hooked on Classics hechas
por la Orquesta Filarmónica Real a inicios de

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