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Este documento resume la historia de la filosofía en Honduras. Explica que los estudios de filosofía se remontan al siglo XIX en instituciones como el Colegio Tridentino de Comayagua y la Universidad fundada por José Trinidad Reyes en 1847. Los estudios de filosofía se suspendieron en 1882 y no se reanudaron hasta 1978 con la fundación de la carrera de Filosofía. El documento también describe los objetivos de la carrera de Filosofía y los ejes de su plan de estudios. Finalmente, menciona

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Este documento resume la historia de la filosofía en Honduras. Explica que los estudios de filosofía se remontan al siglo XIX en instituciones como el Colegio Tridentino de Comayagua y la Universidad fundada por José Trinidad Reyes en 1847. Los estudios de filosofía se suspendieron en 1882 y no se reanudaron hasta 1978 con la fundación de la carrera de Filosofía. El documento también describe los objetivos de la carrera de Filosofía y los ejes de su plan de estudios. Finalmente, menciona

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UTH

Filosofía Hondureñ a
Alumnos: Spayk Gutiérrez
Kevin Sá nchez
Denis
Stefani Cortez
Filosofía
Historia de la Filosofía en Honduras
Tratar de explicar el estado de los estudios filosóficos suena pretencioso, por ello aquí solo
voy a enunciar algunas cuestiones referidas al ámbito académico, a su origen, a las
dificultades en el desarrollo de la filosofía académica, a los temas de estudio y algunas
características de las investigaciones realizadas.
Los antecedentes pueden rastrearse con cierta precisión desde el siglo XIX ya que se
encuentran datos que inician en el Colegio Tridentino de Comayagua y en la Universidad
fundada por José Trinidad Reyes en 1847, con la formación de Bachilleres en Filosofía, y el
cierre de esos estudios en 1882 cuando entra en vigencia el Código de Instrucción Pública
del Gobierno de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa. Pasaron casi 96 años sin que existieran
intereses de parte del Estado por impulsar la enseñanza de la filosofía, algo que no es de
extrañar en nuestro país en donde la mayoría de los gobernantes no han intentado
edificar una nación desde unas bases culturales sólidas que nos coloquen en niveles
cercanos al promedio del llamado mundo occidental. Más bien los encargados de la
cultura oficial se han empeñado en mostrar asuntos folclóricos como la danza y la música
costumbristas y no en erigir una plataforma cultural. El empeño oficial se ha cristalizado
en mayores atrasos en el campo del conocimiento y de la técnica, y en producir individuos
eficientes para el sistema.
Los estudios se reabren hasta 1978 con la fundación de la Carrera de Filosofía,
Ya que se consideró que ni el país ni la universidad podían desarrollarse sin la filosofía, se
creyó que se necesitaban sistematiza dores teóricos de la actividad académica, voces
críticas y coherentes que contribuyeran a forjar nuestra cultura.
Entre otras cosas se pretendía lo siguiente:
  * generar un sentido de totalidad hacia las cosas examinadas;
  * Constituir un lenguaje conceptual que ayudara a describir y explicar las distintas esferas
de la realidad, tanto material como espiritual;
  * Ayudar a esclarecer los fundamentos, las finalidades, las estructuras y los sistemas de
valores de los distintos quehaceres de la cultura;
  * Contribuir al análisis, a la investigación de las ideas y a la creación del pensamiento
filosófico;
  * Formar profesionales críticos que dirijan proyectos de investigación para el nivel
superior y en el nivel secundario, lograr una preparación filosófica, científica y didáctica
adecuada.

Sobre todo: se intentaba aprender, enseñar y practicar la filosofía y para esto se exige
conocer la historia de la disciplina, dominar sus métodos, considerar los problemas
contemporáneos, relacionar teóricamente las diferencias, cuestionar, proponer y mostrar
las posibilidades teóricas y prácticas. Con esas intenciones se organizó la carrera y su plan
de estudios en dos grandes bloques: el de la formación general y el de la formación
específica.
El plan está cruzado por seis ejes de aprendizaje:
- la historia del pensamiento; - la lógica y la teoría de la ciencia;
- la filosofía Fundamental;
- la filosofía social;
- los estudios complementarios;
- la investigación filosófica.
Para desarrollar todo este sistema hemos tenido la fortuna de contar con un grupo de
especialistas nacionales y extranjeros dedicados a la enseñanza de la filosofía, por
momentos el grupo se ha visto disminuido pero el cuerpo docente se ha reforzado con el
aporte de los egresados de la carrera. En general puede afirmarse que hemos tenido un
equilibrio a veces muy frágil. Más que todo por las dificultades presupuestarias, por el
desinterés institucional hacia el desarrollo de la filosofía y a veces por ciertas
características personales que han complicado la convivencia entre los estudiosos de la
disciplina.
Con todo y que hayan pasado 34 años desde la fundación de la carrera de filosofía,
carecemos de estadísticas y datos similares que ayuden a conocer el perfil del alumno que
aspira estudiar filosofía, aunque si tenemos un perfil del egresado bastante detallado. Esto
significa que todavía poseemos muchas deficiencias y hace falta más precisión en el
currículo. Se han hecho intentos de cambiar los programas de estudio y otros elementos
formales, esto se ha logrado con pocas dificultades, pero la honestidad y la voluntad de
cambiar a profundidad está oculta y así, encontramos teóricos que simulan serlo o
pragmáticos que parecen teóricos, también existe el diferente que hace las cosas en serio,
algunos que van de paso y que utilizan los espacios académicos para otros intereses
particulares. Espero que alguien se de por aludido,
pero debe ser una característica del dedicado a la filosofía, tanto profesores como
estudiantes, el de poseer por lo menos la voluntad de cambiar ciertas cosas que están mal
y de mostrar inconformidad con los aspectos de la realidad que generalmente son vistos
como normales y aceptables. Y el que se meta en estos asuntos no debe olvidar que será
desmotivado, condenado y difamado. Pero esto es fundamental en el estudioso de la
filosofía, no es más que incomodar cualquier orden establecido.
Sin embargo, algunos resultados generados por los profesionales de la filosofía se han
visto en importantes contribuciones de filósofos hondureños y así, como se oye, filósofos
por derecho propio, que con sus trabajos desarrollan importantes discusiones sobre
temas de epistemología, filosofía educativa, temas de identidad nacional, sobre historia
de las ideas, filosofía de la historia, investigación social, ética, bioética y filosofía del arte.
Las producciones teóricas existentes enseñan la importancia de la construcción colectiva y
que cualquier ensayo de pensamiento analítico exige respeto a otras disciplinas y
participación de las opiniones que puedan parecer diferentes. Aunque no se trata de
proporcionar un inventario completo de lo producido hay trabajos importantes de Irma
Becerra sobre filosofía de la historia, de Augusto Serrano en epistemología, Oscar Soriano
ha incursionado en la filosofía de la educación, Ramón Romero en asuntos de identidad y
ética, Roberto Castillo en estética y en historia del pensamiento hondureño.
José Cecilio del Valle
(1776-1834)
Biografía:
Nacido en una de las principales familias de la península.   En Choluteca, Honduras el 22
de noviembre de 1776.
En Centro América era la época del oscurantismo, por lo cual no había un gran número de
escuelas apenas estaba el Colegio Tridentino de Comayagua donde curso sus estudios
superiores. Los padres de Cecilio del Valle queriendo educar a su hijo de la mejor manera
y dando se cuenta que en honduras no era posible deciden su traslado a Guatemala en
1789. En ese tiempo Guatemala recibía el beneficio de nuevas influencias de ámbito
político, social y aun más impórtate filosóficas. Que dieron la pauta al cambio a las ideas y
la forma de ver de los hombres y de la vida y los pensamientos del hombre.
Su formación académica en Guatemala:
Estudió Filosofía, Derecho Civil y Canónico en la Universidad de San Carlos, en donde optó
el Título de Abogado. Continuó sus estudios sobre Idiomas, Filosofía, Derecho, Economía,
Ciencias Naturales, Políticas, Finanzas, Historia, Geografía, Matemáticas. Sin embargo, los
conocimientos adquiridos no estaban exentos de la influencia desconcertante la de la
Escolástica y la reverencial sumisión a la colonia.
En el año de 1820 era el alcalde de la ciudad capital,   también en ese mismo año fue
fundado el periódico   El amigo de la Patria, donde destaco como ensayista. Cuando
América Central logró la independencia del dominio español en 1821, Valle ayudó a que la
región pasara a formar parte de una confederación con el recién creado Imperio mexicano
de Agustín de Iturbide. Y el 15 de Septiembre de 1821 redactó el acta de independencia.
Valle representó a la provincia de Tegucigalpa en el Congreso mexicano 1822,
también se convirtió en secretario de Asuntos Exteriores en el gobierno de Iturbide.

El Imperio fue disuelto en 1823, después de lo cual, Valle regresó a Guatemala y en 1824
se presentó como candidato a la presidencia de las Provincias Unidas del Centro de
América   Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador. Aunque le faltó sólo
un voto para conseguir la mayoría absoluta, el Congreso le negó el cargo. Ganó las
elecciones presidenciales en 1834, pero murió antes de tomar posesión de la presidencia.
Aportes:
Valle, un hombre de ideas moderadas, creyó fervientemente en el derecho de los pueblos
a obtener su libertad y en los cambios socio-políticos. Pero estaba convencido, que estos
debían llevarse a cabo despacio, como una especie de evolución social. Por esta razón,
cuando Centroamérica se preparaba a declarar su independencia, Valle pensó que no era
el momento justo para hacerlo y la condicionó bajo el argumento, que primero debía oírse
el voto de las provincias. De regreso en Guatemala, Valle se convirtió en candidato
presidencial, por el partido conservador. El pueblo centroamericano lo elige su presidente,
sin embargo, este resultado desconcertó a los liberales quienes aspiraban a dominar en el
ánimo del gobernante.
Éstos consideraron imposible dominar a Valle, ya que era un hombre de vasta instrucción,
por lo que apelaron a expediente de falsear el computo de la elección. Para esto, contaron
con la ayuda de los conservadores que no eran leales a Valle. “Ambos entraron en
arreglos, formaron una coalición
que dio en tierra con la votación popular, y eligieron en el congreso...al General Manuel
José Arce, Presidente de Centro-América."

Pensamiento y credo:
Valle tenía un pensamiento humanista y creía en el hombre que luchaban y se levantaban
de las derrotas, para tener un mejor futuro y una mejor vida. Creía que de nada servía la
instrucción   si no lo que servía era ayudar a los hermanos. Para esto buscaba términos
prácticos   para perfeccionar   la búsqueda por la luz sin medir las condiciones de equilibrio
y tolerancia.

Valle dio una gran importancia a la economía eso se puede reflejar en el escrito Julio de
1831: “Si queremos que subsista lo político, pensemos como corresponde en lo
económico”. Pedía libertad para el comercio, fue uno de los que cuestiono el concepto de
integración económica y a lo largo de sus estudios abogo por los beneficios   que se darían
en una mejor cooperación entre todas las provincias centroamericanas, con el fin   de  
fomentar el desarrollo económico, también   recalco que como uno de los procesos
básicos tendría que ser la movilización
De los factores productivos. Creía prudente la unión de Centroamérica con México   por
que se creía necesitar un país más avanzado para tenerlo como modelo para alcanzar la
independencia que se buscaba.
Su legado político se puede resumir en estos principios:
La nación es una sociedad política cuyos miembros se organizan libremente y de acuerdo
al derecho, con el propósito de alcanzar la felicidad común.
El equilibrio social es fuente de igualdad y unidad.
La nación es fuente de independencia, soberanía e igualdad en relación con otros
pueblos..
Algunas frases de Cecilio del Valle:
“No será el indio un ser degradado, que en una misma cara, en los surcos de su frente,
manifiesta las señales de la humillación. Será lo que es el hombre: un ser noble que en la
elevación de sus miradas da a conocer la de su esencia”.
“Esos americanos tristes y desmembrados que solo hablan ayees y suspiros se tornarán en
hombres alegres, altos y hermosos, como los sentimientos que darán vida a su ser. No
serán humildes como los esclavos; tendrán la filosofía del hombre libre”
“Habrán sabios
entre ladinos, habrán filósofos entre los indios, todos tendrán mayor o menor cantidad de
civilización; y esta parte de la tierra será la más iluminada de todas”
“El indio a quién se le cree indolente y perezoso, es activo, capaz de los trabajos más
duros. Sus brazos son los que rompen las montañas y pulverizan peñas para sacar el oro y
la plata que exporta el comercio; sus manos son las que han hecho esos millones que
suponen cantidad de trabajo”
Francisco Morazá n Quesada
(1792-1842)
Biografía:
Nació en Tegucigalpa,   Honduras el 3 de Octubre
de 1792,   hijo del criollo don Eusebio Morazán y   la centroamericana doña Guadalupe
Quezada. Por su gran inteligencia se le hizo más fácil la asimilación de los estudios que sus
maestros privados le brindaban   así continuo hasta su vida adulta. Cabe resaltar que el
señor   Francisco Morazán Quesada logro una amplia educación y se distinguió como
secretario general del gobierno de don Dionisio de Herrera.  
Se unió a la inútil lucha por evitar la unión de honduras con México en 1821.   En
Comayagua pelio con un escaso número de soldados, contra   el ejercito de justo milla y  
fue derrotado por la evidente escases de soldados entonces   tuvo que escapar a
Choluteca.   Sin embargo Morazán recibió ayuda de Nicaragua y organizó un ejército
formado por hondureños y nicaragüenses. En la trinidad pelio contra justo milla, donde
venció de una   manera contundente lo que le dio un gran reconocimiento como militar.
Con ese ejército se traslado y se proclamo jefe de Estado. En el año 1830 fue electo
Presidente de Centro América y trasladó la capital de las mismas a San Salvador.
Francisco Morazán ganó el voto popular de la elección presidencial de 1830, en contra del
retador moderado José del Valle.
En febrero 1837 se produjeron en Centro América una serie de acontecimientos
dramáticos, los cuales encendieron una revolución la cual culminó con el fin de la
Federación.
El 13 de julio de 1839 el general fue elegido jefe de Estado de El Salvador. Cuando Rafael
Carrera y los conservadores de Guatemala se dieron cuenta del nuevo papel que
desempeñaba,
decidieron declararle la guerra a El Salvador. El general se había convertido en la
personificación misma de la Federación, él era el cuerpo y alma de la Constitución de
1824, eliminarlo significaba terminar con cualquier idea o esperanza que había quedado
de la Federación.
El 8 de abril de 1840, el general Francisco Morazán tomó el camino del exilio hacia Perú.
Solicitó asilo para 23 de sus oficiales, el cual le fue concedido. Siete de ellos continuaron
con el viaje a América del Sur en su compañía y donde su familia le esperaba.
El 11 de septiembre de 1842 estalló en Alajuela un movimiento popular contra el gobierno
de Morazán. Cuatrocientos hombres encabezados por el portugués Antonio Pinto Soares,
atacaron la guardia de Morazán compuesta por 40 salvadoreños, día en que atacaron el
Cuartel de San José.
Francisco Morazán se convirtió en un mártir y un símbolo de la República de
Centroamérica. Él dio su vida, aunque sin éxito, tratando de preservar la unión de estos
países. Es evidente, también, que su muerte contribuyó, en cierta medida, para que cada
una de estas naciones sean hoy países independientes.
Pensamiento y credo:
Su ideología buscaba defender la libertad democrática y la independencia, era un amigo
de la libertad y el federalismo. Al hablar de señor Francisco Morazán   podemos decir que
era un héroe de la democracia y que   lucho por la unión centroamericana. El consideraba
que para lograr la unidad se debería desarrollar mejor el istmo   para que así la fuerzo y el
peso para resistir a cualquier peligro o a cualquier
Amenaza. Morazán se oponía a la monarquía y condenaba las acciones que la consolidan  
y decía que la igualdad, la libertad y la propiedad   hacen una sociedad garantizada y   se
necesitaba de la voluntad de querer defender la federación centroamericana. No estaba
de acuerdo con la unión de Centro América a México, creía que iba en contra del
federalismo y no daba mejores seguridades de su buen modo de proceder en el gobierno.

El pensamiento de Francisco Morazán Quesada hacia la guerra:


Pensaba que la guerra es un medio para conseguir cambios positivos y que era el único
método de conseguirlo, por consiguiente estaba de acuerdo con la milicia, el estado tiene
el deber de mantenerla ya que esta protege a la patria.

Algunas frases de Francisco Morazán Quesada:


“Declaro: Que mi amor a Centroamérica muere conmigo. Excito a la juventud, que es
llamada a dar vida a este país que dejo con sentimiento por quedar anarquizado, y deseo
que imiten mi ejemplo de morir con firmeza antes que dejarlo abandonado al desorden en
que desgraciadamente hoy se encuentra. “
“Siempre he creído que el que no aspira a engañar debe presentarse al pueblo con sus
propios colores”
“Desgraciados centroamericanos! Vuestros males se pueden lamentar: pero consolaos
con este estéril sentimiento, porque no es posible, en conciencia, hacer responsable de
ellos a su autor”
“Para extirpar el mal de las naciones es preciso destruir las monarquías:
Ellas son la desgracia de la tierra...con los reyes nació la tiranía.”
“De estos goces disfruta
Centro América ni tiranos,                                           ni esclavos en su suelo
consentiremos jamás: si alguno aspira a entronizar el fiero despotismo.
Si pretende derechos de conquista establecer o rememorar que tenga
por cierta e indubitable ruina”
José Froilá n de Jesú s Turcios
(1875-1943)
Biografía:
Turcios es considerado uno de los intelectuales hondureños más importantes de principios
del siglo XX. Nació en Juticalpa, Olancho, Honduras, el 7 de Julio de 1874 y murió en San
José de Costa Rica el 19 de noviembre de 1943.   Turcios un político, periodista y escritor
destacado; comienza sus primeros estudios en la escuela de la maestra
María de Jesús Mejía y los finaliza en el establecimiento dirigido por el educador cubano
Francisco de Paula Flores, cabe resaltar que Turcios desde niño fue muy estudioso. A la
corta edad de 9 años   le entusiasmo la lectura y   en la biblioteca de su padre   tuvo una
gran fuente de conocimientos y al agotarla presto a sus familiares y amigos más libros.
Él cuenta esta anécdota: “un domingo iba distraído por una calle, y al pasar frente a los
balcones de la casa del licenciado Pedro Rivera Bustillo me detuve, mirando, en el fondo
de un cuarto, un armario-escritorio de cristales repleto de libros empastados. ¡Qué
sorpresa! ¿Pero cómo pudo escaparse a mis búsquedas incesantes aquel magnífico
tesoro? Mi corazón latió fuertemente”. No soportando mas la tentación, Froilán entró a la
casa y le solicitó algunos libros a su propietario, quién conociéndolo a él y a su familia, no
vaciló en prestárselos.
En 1885 Turcios inicia los estudios secundarios en distintos establecimientos de
Tegucigalpa. Cuando la fortuna familiar era muy poca con el objetivo de continuar con su
aprendizaje, busca un empleo. En 1893 comienza a publicar con frecuencia sus primeros
versos y algunos cuentos breves, utilizando para ello las páginas de El diario de Honduras,
Alberto Zúñiga y Juan María Cuellar, le brindan apoyo con ese fin. Turcios por tanto no
hizo estudios superiores y no existe seguridad de que haya concluido los secundarios.
Fue Ministro de Gobernación, diputado del congreso nacional, y delegado de Honduras
ante la liga de las naciones de Ginebra. Dirigió
el diario “El Tiempo” de Tegucigalpa y fundo las revistas El Pensamiento, Revista Nueva,
Arte y Letras y Esfinge, entre otras Realizó una férrea labor de defensa nacional
denunciando la política del Gran Garrote implementada por los Estados Unidos en las
regiones centro americana y caribeña.
Turcios inició en Honduras en el siglo XX el género del cuento. Fue un cuentista de finos
rasgos preciosistas, inclinado a los temas violentos, que elaboró sus relatos como
filigranas estilísticas. Sus textos y escritos fueron elaborados en prosa, se caracterizan por
la pericia en las tramas, el valor exacto y a la vez ornamental de las palabras y los finales
inesperados que marcaron luego buena parte del género en América Latina.
Pensamiento:
En su pensamiento la polémica no pudo faltar, en sus escritos y en sus notas del periódico.
Se definía a sí mismo como un liberal en el perfecto sentido del vocablo. Su pensamiento
político es el de un centroamericano que se sitúa entre los más avanzados de su tiempo y
que a la vez recoge lo mejor de una tradición de ideas. Tenía un apego a las plataforma de
teórica de José Enrique Rodó que lo podemos ver en su obra “Ariel” una de muchos
arietitos.
Apoyó la causa de Sandino, luchando contra el ejército norteamericano que invadió
Nicaragua en 1926. Turcios con ideas estéticas muy modernista   que tenía muy en cuenta
el estilo y el arte. Buscando claridad con una sobriedad estética   no libre de elegancia, en
sus obras siempre presente la cultura y de la sociedad latinoamericana.   Los modernistas
contribuyeron
  a formar   una conciencia latinoamericana nueva contemporánea.   Turcios es
considerado uno de los más importantes representantes del modernismo en Honduras
Es un patriota lo podemos ver en las ocasiones en que Estados Unidos mandó su ejército
para calmar las guerras civiles en Honduras y Turcios promovió como pocos el repudio
popular contra el ejército extranjero de ocupación. Es romántico, pero el romanticismo de
Turcios es objetivo; trabaja con el mayor número de elementos de la realidad exterior que
la realidad interior. Es vigoroso, induce más a la protesta que al llanto. Para él los temas
sentimentales constituyen la razón de ser del trabajo literario, son un motivo que le
permite expresar opiniones respecto a los conflictos del hombre frente al mundo. Leer a
Turcios como romántico es oír una voz que incita a la reflexión seria frente al mundo y la
vida.

Algunas de frases y escritos:


“…al día siguiente ingresó a la capital la tropa invasora, y por primera vez sentí, convertida
en hecho, la afrenta con que se humillará a mi patria. Lancé una candente hoja suelta
protestando de aquel incalificable abuso de la fuerza bruta”
“El amor es una embriaguez divina. Es la suprema angustia y la suprema delicia. Amar es
sufrir, es sentir dentro del espíritu todas las tempestades y todas las alegrías. Es vivir una
vida fantástica, impregnada de tristeza y de perfumes. Es soñar dulces cosas a la hora del
crepúsculo y cosas extrañas en la callada medianoche. Es llevar constantemente en las
pupilas la imagen de la mujer querida,
y en el oído su voz, y en todo el ser la gloria de su encanto”.
Rafael Heliodoro Valle
(1891-1959)
Biografía
Nació en Tegucigalpa, Honduras, el 3 de julio de 1891. Graduado en la Escuela Nacional de
Maestros de México (1911), Delegado por la Escuela Normal de México al Congreso de
Estudiantes de México (1910) Los estudios secundarios los inició en 1906 en la escuela
Normal de varones y el primer trabajo literario lo publicó en el Semanario El Fígaro de
Adán Canales, se llamó "El Mineral de Cedros".
Aporte
Afincado en México desde 1907, fue profesor en la Universidad Nacional Autónoma, y
embajador de Honduras en EE UU (1949-1956). Su producción comprende obras
históricas, Rafael Heliodoro Valle escribió “El rosal del ermitaño” (1911); “Como la luz del
día” (1913); “El perfume de la tierra natal” (1917); “Ánfora sedienta” (1922); “El espejo
historial” (1937); “Unísono amor” (1940); “Contigo” (1943); “La sandalia del fuego” y
“Poemas” (1954). Su viuda, Emilia Romero, en 1964 publicó la antología “La rosa
intemporal” la cual incluye varios poemas que habían permanecido inéditos. Fue
secretario de la "Sociedad Pedagógica de Estudiantes", Tegucigalpa (1907) y del "Ateneo
de Honduras" (1913). Presidente de "Juventud Hondureña" (1913). Delegado de Honduras
al Congreso Internacional de Estudiantes de México (1921).
Pensamiento y credo.
Valle vivió al ritmo de una doble experiencia: la de su Honduras encaminada muy
lentamente hacia las formas de pensamiento y la sensibilidad del siglo veinte y la del
cosmopolitismo
intelectual latinoamericano, en el que nada le fue extraño, a través del cual buscó y
percibió la unidad fundamental de nuestra cultura contemporánea.
Heliodoro Valle tuvo una visión bastante desencantada de los que había sido nuestra
evolución cultural; y, en el pasado, solo encontraba una figura intelectual digna de toda la
admiración y el respeto: José Cecilio del Valle. Para expresar sus pensamientos él unía
fragmentos desde donde es era posible asirlos y señalar con estas uniones precarias las
presuntas direcciones en que las ideas habían de fortalecerse para madurar en nuevas
formas de conciencia. Decía que la vinculación con el elemento de lo universal es
necesaria para pensar la cultura propia porque nada de lo que se piensa existe jamás en el
vacío. Las ideas se presentan siempre en conexiones visibles o invisibles que remiten a la
totalidad social.
Obra
La obra de Rafael Heliodoro Valle se hace eco de aquello que agita a la conciencia
contemporánea y se entremezcla en la variedad de sus elementos. Es también la obra de
quién ha tenido que abrir camino al pensamiento del futuro. Por eso, más que ser el
historiador que ha escrito el pasado, es el que recoge con espíritu minucioso y detallista lo
que ha de alimentar las labores historiográficas de los años y décadas venideras. En
cuanto a sus ideas políticas viene siendo un liberal doctrinario pero no se presentó nunca
como un audaz y energético abanderado de los cambios sociales. Se echa la tarea de
rescatar la memoria nacional. Su espíritu fue cosmopolita en
el sentido de que vivió su mundo y su tiempo participando de cuanta preocupación
tuviera su validez allí. Logró ser local y universal a la vez. Local por sus raíces, universal por
el espíritu que anima su obra, la voluntad de hacer. Siempre buscó la unidad superior de
nuestra cultura hispanoamericana y por entender la lengua como el vehículo idóneo para
lograrla.

Algunas Frases y escritos


“Te quiero por pequeña, por suave y sensitiva, ásperamente dulce como la piña de oro
que en tus vergeles surge con su miel concentrada como si fuera síntesis del verano
moreno en que la abeja hilvana sus sueños con paciencia flotando entre las frutas que los
golosos pájaros -los más esplendorosos del mundo- picotean en las cuatro estaciones. ¡Oh
melódica Honduras, tierra dulce y pequeña, tierra del rostro indio y del alma española;
(...)”
“No vuelvas al pasado, no mires tu ignorancia, que el futuro está en flor aun puedes
cultivarlo; no la gastes, ahórrala, no para el odio estéril; no vuelvas al pasado que te puso
en el mapa con horrendos colores, y que manchó tu azul y tu blanco y tus pinos, que son
la primavera. La imagen del futuro te aguarda como novio, a tu puerta, sonando su
guitarra con el cuello adornado de jazmines insignes”.
“Centro América tiene en México su vieja casa, más allá de cuatro siglos, construida
diariamente con las manos amorosas de la cultura y la amistad".
Roberto Castillo, filó sofo y escritor
“La Filosofía es un escuchar
que cobra sentido conceptual.”
El segundo día del año 2008 murió en Tegucigalpa Roberto Castillo, filósofo y escritor
hondureño de 57 años, cuya enorme calidad humana y vasta formación lo situaron entre
los más cultos y mejor formados intelectuales de la Centroamérica actual. Partió dejando
una enorme y erudita obra, elaborada desde el silencio fecundo, signada por la
originalidad y fundada en la asimilación lúcida y creativa de la filosofía y la literatura de
occidente.  Estudió a Heráclito, Aristóteles, Platón, Esquilo, Sófocles y Eurípides en lengua
griega; a Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y Boecio en Latín; a Shakespeare,
Cervantes, el Dante y Voltaire en sus propias lenguas, así como a Hegel, Marx, Nietzsche,
Goethe y Wittgenstein. Abrevó siempre de las fuentes originales del pensamiento clásico,
de cuyo estudio destilan la frescura y profundidad de su propio pensamiento, siendo uno
de aquellos que han podido ver muy lejos porque han logrado subir a los hombros de
gigantes.
La genialidad de Roberto Castillo reside, en alto grado, en asimilar soberanamente la
tradición más culta de occidente y convertirla en un recurso valioso, conceptual y
metodológico, para la interpretación lúcida del ser del hondureño y de su conciencia.
Tanto sus ensayos como su narrativa contienen aportes valiosos a la comprensión y
explicación de la cultura y la condición mental predominante en los habitantes de la
Honduras de hoy. Para lograrlo, nuestro autor forjó un vínculo fecundo entre lo universal y
lo nacional. Así como bebió de las fuentes clásicas, se hundió en el estudio de la historia
de Honduras, de su cultura y sus producciones literarias y artísticas. Fue un erudito
conocedor de lo propio, para quien el ser y el pensar en la nación constituyeron
preocupación central. Compartió con Ramón Oquelí y otros pensadores de lo propio, que
la principal reforma que necesitamos en la Honduras de hoy es la reforma mental.
Además del ser del hondureño y de su conciencia, otros temas que Roberto Castillo
abordó con rigurosidad y amplitud fueron la ciudad, el tiempo, los libros, los grandes
pensadores y el sentido del hacer filosofía hoy. También estudió la teoría del arte a un
nivel que permite afirmar sin vacilación que es el hondureño con mayores conocimientos
sobre la estética.
Estos campos de la reflexión filosófica también nutrieron su narrativa, articulándolos con
coherencia y lucidez en una totalidad de pensamiento sobre su gran tema: el ser humano.
Las angustias y esperanzas de la humanidad, y en especial de quienes moran en esta parte
del planeta fueron el hilo conductor, el trasfondo decisivo y motivo central de la reflexión
y la narrativa de Roberto Castillo, Su preocupación por los seres humanos, su comprensión
espacio temporal de la existencia y de la construcción del futuro lo constituyen en uno de
los grandes humanistas de nuestro tiempo en Centroamérica, heredero de la tradición
humanista, enciclopedista e ilustrada de los siglos XVIII y XIX, que por el cultivo de la razón
se encaminó a la captura de las esencias del ser y al deslinde de sus vías de realización.
Su libro Del siglo que se fue, publicado en el 2005 por la Editorial de la Universidad de
Costa Rica, evidencia íntegramente el carácter humanista de nuestro autor. Una de sus
propuestas, abordada de manera amplia a lo largo del texto, nos dice de la tarea
intelectual de destacar la importancia del pasado para construir el futuro: “Será necesario
un esfuerzo intelectual enorme para recuperar creadoramente  el sentido del pasado e
incorporarlo productivamente a nuestro hacer. Será preciso un pensamiento vigoroso
capaz de dotar al hombre del siglo XXI de un respaldo firme en lo temporal, de hacerle
concebirse y vivirse como tiempo”. A continuación, completando la misma idea, refiere el
desafío de quienes asumen el oficio de escritor: “Hay un dominio, denominémoslo así, en
el cual el escritor tiene mucho por hacer. Es la formación de la sensibilidad y el gusto de su
tiempo de cara a los años y décadas por venir. Aquí nace la primera de las múltiples
responsabilidades que, lo quiera o no, se le imponen, condición para asumir cualquiera de
las demás.” (Del escribir, en: Del siglo que se fue).
En el pensamiento de Roberto Castillo se fundieron en armoniosa síntesis lo universal y lo
propio. Dio cuenta del ser hondureño y centroamericano con plena conciencia de su
ubicación, sus alcances y límites en la historia y la cultura de la humanidad. Su vasta
formación le permitió tratar lo propio en la síntesis de lo universal, superando
completamente la estrechez municipal que con ingenua trivialidad y desconocimiento se
lanza a la exaltación grotesca o la minimización exagerada de lo nuestro.
El ensayo, el cuento y la novela fueron los géneros que más cultivó. Sin embargo, en su
obra más reciente, se nos presenta otra forma de expresión de ideas: los aforismos, a los
que se refirió como la escritura de lo breve. El construir aforismos fue un reto decisivo
para nuestro autor y acometió con maestría la compleja tarea de decir cosas
fundamentales con una economía del leguaje tal que las ideas puedan encerrarse en una
frase, sin hacerles violencia ni cercenarlas. Heráclito, Bacon, Nietzsche y Ciorán Valdivia
fueron sus maestros en el arte de construir aforismos.
Una situación peculiar en la obra de Roberto Castillo es que sus trabajos inéditos y
terminados sobrepasan con mucho el volumen de lo publicado. Subida al cielo y otros
cuentos, Figuras de agradable demencia y Traficante de ángeles son sus libros de relatos
publicados. Además las novelas El corneta y La guerra mortal de los sentidos. También los
libros de ensayos Filosofía y pensamiento hondureño y Del siglo que se fue. Su obra inédita
consiste de 20 libros terminados: El ángel de todas las lenguas, La casona inexpugnable y
otros cuentos, Imágenes, Nosotros los seres humanos, El espejo, La ciudad del más largo
de todos los sueños, El escritor dormido en una rama, La tinta del Olvido y otros cuentos,
El viaje a través de los prodigios, La cercanía de los símbolos (dividido en tres partes: La
escritura del sueño, La escritura de la vigilia, La escritura de lo breve), Manuscritos,
Aforismos, El destino del ángel, Lo s prados de la conciencia, La crecida, El arte y el sueño,
Tan blanca era la piedra, Cuentos de la verde hierba y del sueño, Un regalo para Antígona,
Como si fuera un sueño.
Esta obra amplia y profunda también incluye muchos trabajos publicados en revistas y
páginas culturales y literarias dentro y fuera de Honduras. Algunos relatos suyos han sido
traducidos al inglés y al francés. Su novela El corneta tiene una versión en Inglés titulada
Tivo the bugler. Con base en su cuento “Anita la cazadora de insectos” se filmó una
película hondureña con el mismo título, y se ha rodado un cortometraje sobre su cuento
“Selene y los espejos”, ambos filmes bajo la dirección de Hispano Durón.
La actividad intelectual de Roberto Castillo abarcó además otras áreas: fue profesor
universitario, conferencista y editor. Después de concluir sus estudios de Filosofía en la
Universidad de Costa Rica, enseñó durante muchos años en el Departamento de Filosofía
de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, siendo muy recordados sus cursos de
Estética, Griego clásico, Latín, Filosofía antigua, Filosofía medieval, Filosofía moderna,
Filosofía de la historia y Filosofía de la praxis. Dictó conferencias sobre literatura y filosofía
en varios países de América y Europa. Como editor fue fundador y director de la Editorial
Guaymuras, a la que dio norte y bajo cuyo sello co-dirigió la Revista Alcaraván, símbolo del
pensamiento crítico en la Honduras de los años ochenta. Fue parte del equipo editor de la
Revista Paraninfo, del Instituto de Ciencias del Hombre, habiéndose publicado trabajos
suyos en cada número de tal revista. Co-dirigió la revista Astrolabio, del Centro de
Documentación de Honduras, y hasta que los quebrantos de salud se lo impidieron, fue
parte del equipo editorial del Ministerio de Cultura.
En 1992 el Gobierno de Honduras le otorgó el Premio Nacional de Literatura “Ramón
Rosa”. En México, en 1984 se le concedió el Premio Latinoamericano de Narrativa Plural,
por la casa editora y revista del mismo nombre, y en 2002, en Brasil, ganó el Premio
Centenario de José Carlos Lisboa, al ensayo, otorgado por la Academia Mineira de Letras
de Brasil.
Una vida tan fecunda y una obra tan vasta e importante solo pudieron ser construidas, en
la brevedad de su tiempo, con esfuerzo y dedicación extraordinarios. Roberto Castillo fue
un trabajador incansable, que consagró su vida a leer, reflexionar, escribir y enseñar.
Pensador abierto, en búsqueda, libre de ataduras dogmáticas, es el intelectual genuino
que, con gran respeto por su obra, hace contribuciones decisivas y por ellas se perpetúa
más allá de la muerte. Honduras aún no tiene la dimensión de lo que su pérdida significa.
Con tu misión cumplida y habiendo legado a la posteridad una obra trascendente,
descansa en paz querido amigo.
Corralitos, 5 de enero de 2008
Filosofía Hondureñ a Actual
Estos son relatos sobre filósofos actuales hondureños

Mario Cotto Y Federico Nietzsche

“Después que tu me descubriste, no me fue complicado encontrarme: ahora la dificultad esta en


perderme.”

Que se entiende hoy por Filosofía y para que sirva parecen las interrogantes fatales que se han de
formular cuando se osa decir que se estudia o se pretender ser un aspirante a Amante de la
Sabiduría. Por ello se buscará en el presente trabajo una presentación de “razones subversivas”
del orden de las ideas prevaleciente sobre la naturaleza de la Filosofía y su forma de estar en el
Mundo, como posibles líneas de acción en el pensar desde nuestra realidad.

En primer lugar el “hacer filosófico” es una actividad del pensamiento de buscar conocer,
interpretar y transformar la realidad real “lo que hay”, para poder así aprehenderla y superarla.
Por tanto, concibo la Filosofía no como una interpretación, un análisis o una teoría omnisapiente,
cuando la Filosofía es todo lo anterior se presenta como una nueva religión con nuevos dogmas,
dioses y sacerdotes avalados por el sistema. En El Anticristo Federico Nietzsche afirma que el
filósofo es el criminal de criminales, o sea aquel funcionario del pensamiento que repite de
manera ortodoxa, Sistemática, una serie de verdades que han de ser afirmadas por las entidades
que ostentan el poder y la autoridad legal, moral; para establecer un límite entre la verdad y el
error, entre el bien y el mal, sin que por ello se explicite o se debata los principios o supuestos que
determinan o delimitan formas particulares de producción en el pensar, sobretodo académico.

En segundo lugar toda transformación radical implica un pensar = meditar en profundidad que
parte desde el aquí y ahora histórico, político, social y culturalmente, ya que como hijos de esta
tierra se comparte valores, creencias, ideas y costumbres que han de perfilar rasgos de identidad
particular. Pero si la fragmentación de la memoria histórica tanto a nivel institucional, grupal e
individualista esta presente en el hacer cotidiano, las puertas del “Averno”, término este que es
sinónimo de Olvido parecen estar frente de nuestro caminar hacia el futuro y éste se torna
borroso y crece la incertidumbre.

Por ello, la misión del filósofo es anunciar - anticipar, descubrir lo oculto, lo negado, lo prohibido
e indicar desde su particularidad no un nuevo discurso que pretenda dar sentido u orientación a lo
que hay y por tanto ser la conciencia de una colectividad, sino ser como el “colibrí” mantener en
armonía -desde la razón- lo que ha dejado de ser y lo nuevo que esta emergiendo. Anunciar-
anticipar el acto y también producirlo he ahí el principio del fin. La realidad social del país parece
ameritarlo.
Así lo que adviene en Filosofía lo ha de testimoniar el filósofo. El acto filosófico no es mas el
anunciar propio de la Filosofía, que en términos simples invertir los valores o transmutarlos, he
aquí el poder real de la filosofía. Pero la Filosofía como acto de verdad no tiene el poder de abolir
los valores del mundo.

Pero hay una preocupación a la base en este ejercicio, es la íntima relación entre sentido y
verdad, y para ello existen tres posiciones primordiales. La primera es la posición que sostenía la
idea de una continuidad rigurosa entre la verdad y el sentido. A esta posición le llamo religión.
Existe también una posición que establece unilateralmente la supremacía del sentido y que
intenta destruir la posición religiosa. Es la posición de Nietzsche. Un combate que es antirreligioso
y antifilosófico a la vez, puesto que la religión y la filosofía tienen en común a la idea de verdad. Y
por ultimo esta la posición filosófica, que es una ruptura con toda pretensión filosófica a través de
una crítica racional de la verdad, como a la vez hay una ruptura con la religión, puesto que se
rehúsa a identificar a la verdad con el sentido e incluso declara que en toda verdad hay algo de
insensatez.

Animales de Mundo

La Filosofía es algo que le acontece al hombre por el hecho de ser humano. Es el acontecimiento
en el cual el animal humano, a diferencia del resto de los animales, sobrepasa todos los horizontes
inmediatos que le imponen el entorno y el medio para abrirse a la totalidad de lo real, es decir, al
mundo. Por esta apertura, el ser humano es un animal de mundo, mientras que el resto de los
animales siguen viviendo no más, enclaustrados en los estrechos límites que les imponen su
entorno y medio. Por ello abordare primero que entiendo por Entorno.

En palabras simples, nos encontramos siempre rodeados de cosas sean estas materiales (sillas,
escritorios etc.), espirituales (sentimientos, valores, ideas) o fantasías… a donde sea que dirigimos
la mirada encuentro cosas, y defino “Cosa” a todo aquello que no soy yo y que me rodea. Pues
bien al conjunto de cosas que me rodean y que de alguna manera puedo percibir por medio de los
sentidos he de llamar Entorno.

Las cosas se nos ofrecen, dándose u ofreciéndose a los sentidos, son, por ello “circun-dantes”.
Respondiendo a este darse, el hombre se abre a las cosas, tendiendo que ver forzosamente con
ellas. “Yo-y-cosas” conforman una unidad tan estrecha, no podríamos negar las cosas sin negarnos
a nosotros mismos. Sin cosas seríamos absolutamente nadie. Instalados entre las cosas los
humanos ocupamos un determinado lugar entre ellas. Tal ubicación es, por supuesto, céntrica,
todo parece y de hecho converge hacia nosotros.

El ser humano tiene que estar continuamente haciendo con las cosas composición de lugar,
determinando, a partir de su posición actual el “ahí” o el “allí” de las mismas en una determinada
dirección y a una determinada distancia. Los adverbios de lugar, escribe Martín Heidegger, “tienen
primariamente una significación existencia ría y no categorial”
El lugar que ocupamos y su circundante entorno no son algo extrínseco, indiferente y sin
importancia para nosotros. El entorno, sin ser propiamente hablando nosotros-mismos, es algo de
nosotros mismos. Las cosas del entorno, además de afectarnos y moldearnos profundamente,
constituyen nuestras posibilidades de vida. Todos y todas nos encontramos entre las cosas del
entorno viviendo. Vivir, en sentido biográfico, es lo que hacemos y lo que nos pasa en procura
constante de cosas y en preocupación de nosotros mismos.

La vida misma es actividad o que hacer (teórico-practico), es decir, por su propia naturaleza le
conviene moverse así misma, es decir posee actividad propia. Pero me pregunto ¿haríamos algo si
nos pasara nada?; ¿es posible entender la vida como actividad sino es a partir de lo que nos
pasa? Por el hecho que nos pasa algo, nos veremos forzados a hacer algo.

En nuestra vida cotidiana es cierto que nos pasan muchas cosas más de las que hacemos, pero
¿Qué es lo que radicalmente nos pasa en todo lo que nos pasa? ¿Qué es realmente lo que
hacemos cuando hacemos algo? Lo que radicalmente nos pasa a todos los vivientes es que
padecemos necesidades. Ser sujeto paciente significa no solo que tenemos necesidades o que
somos indigentes en tanto que sujetos potenciales, sino que con frecuencia las sufrimos en carne
propia. Cuando esto sucede decimos que pasamos necesidades. Pues bien cuando sufrimos
necesidades, nos vemos forzados a hacer algo. La vida es todo lo que hacemos, y lo que hacemos
tiene un carácter común de respuesta a unas necesidades. Vivir, por tanto, es responder a
necesidades. Pues bien si la vida es lo que hacemos y lo que nos pasa en relación con las cosas del
entorno, cabe preguntar que influencian ejercen estas en relación con lo que hacemos.

Pues, propio de las cosas es suscitar una respuesta. Cuando una necesidad esta insatisfecha y
recae sobre ella el poder de la estimulación que las cosas ejercen sobre nosotros, se desencadena
una respuesta efectora en orden a satisfacer tal necesidad y restablecer así el equilibrio. Reposar-
en y tender-hacia son los dos momentos típicos y sucesivos en los que puede encontrarse un
viviente dentro del entorno, ya que configuran el tono vital.

Los humanos pronto nos encontramos con otros que son como Yo, pero diferentes. En
terminología utilizada por Martín Heidegger (filósofo alemán 1889-1976), en su obra Ser y Tiempo
(1927) Primera Parte, Sección 1, &4, nos dice del hombre como un “ser en el mundo, como ser-
con”, es decir, vive conviviendo: además del entorno natural que comparte con otros seres
viviente (montañas, ríos, aire), de manera particular se encuentra con otros y construye un
entorno social. Además construye enseres, herramientas que le son útiles para poder satisfacer
necesidades (maquinas, computadoras), las cuales se han incorporado a su vida y de la cual parece
no poder prescindir. He aquí el pensar sobre la técnica como mediación o nuevo entorno
El entorno no es exclusivo del hombre, también los animales no humanos están rodeados de su
conjunto de cosas que alcanzan con sus sentidos y que les fuerzan a hacer algo en vista a la que les
pasa. Pero solamente ante algunas de ellas el animal da respuesta, las demás carecen de sentido.
Lo anterior lleva a ubicarnos en un segundo nivel, donde habrá que distinguir claramente entre
medio y entorno, no solo en la vida animal sino humana. Entiendo por Medio, aquel subconjunto
de cosas que, dentro del conjunto que hemos llamado entorno, pueden servirnos para unos
determinados objetivos o fines. Solo entonces las cosas que nos rodean adquieren carácter
medial, es decir, se convierten en medios de vida. Sin entorno no habría medio.

Pero no todas las cosas “a- la- vista” (entorno) están “a-la-mano” (medio). Podemos estar
rodeados de cosas y de carecer de medios de vida, por ejemplo estar en un supermercado, es puro
entorno, pero no tenemos dinero, no están a la mano, adquirirlas. Por tanto, el medio constituye
el plexo o totalidad circundantes de útiles. Un Útil es algo-para. En efecto, ser útil significa: servir-
para, ser adecuado-para, poderse emplear-para, poderse manejar-para. Pero hemos de aclarar
que no hay que identificar útil con “utensilio”. Este significa una serie de artefactos o instrumentos
que los humanos fabricamos o que al menos maneja. La mesa, el coche, el celular, etc., son
utensilios. Utensilio es lo manejable, lo manipulable, lo estrictamente a la mano, mientras que lo
“útil” es lo disponible. Claro que no es posible manejar utensilios sino están a la disposición.

Claro que no es posible manejar utensilios sino están a disposición; pero hay cosas disponibles (el
aire, la lluvia, una persona) que no son utensilios sino simple útiles en sentido de cosas solo
disponibles. Tratándose del animal humano de suyo o en principio todas las cosas del entorno las
puede transformar en medios de vida, aunque de hecho esta transformación haya sido resultado
de una historia lenta y laboriosa. La historia del progreso ha sido la historia de la medicalización y
apropiación del entorno. Por tanto, el Medio no es otra cosa que el entorno apropiado y, en
consecuencia, mediatizado.

Los humanos con este poder medializador, por obra de la técnica, pueden someter y a veces
destruir y deteriorar el medio ambiente p.e.: la tala irracional de los bosques, la contaminación de
ríos, el cambio climático, generados por una lógica de producción industrial, son los retos que la
humanidad enfrenta en estos principios de milenio. Si a lo anterior haya que añadir la tendencia
egoísta a acaparar medios mas allá de lo necesario, con la contrapartida de que millones de
humanos, aun en las sociedades opulentas, experimentan dichos medios como algo que
vitalmente les falta; están a la vista, pero no a la mano. Finalmente en su afán de acumular
medios, en la sociedad capitalista, se llega a mediatizar las personas, instrumentalizándolas,
usando de ellas. Es conocida la norma kantiana: trata a las personas como fines, nunca como
medios.
Dando un paso más en nuestro discurso, se ha de mostrar como ni entorno ni medio son mundo,
en el sentido más radical del término y también como, por ser el hombre un animal de mundo, es
un animal abierto a las cosas, a la realidad. Los humanos no pueden quedar circunscritos a nivel de
entorno y medio o a estrechos limites espaciales. Se es una esencia abierta a la totalidad de lo
real. Como lo dice Martín Heidegger: “el Ser-ahí tiene un peculiar ser en el espacio, pero que solo
es posible de su parte sobre la base del ser en el mundo en general. El simple animal esta abierto,
si se quiere a las cosas, y a si mismo en forma estimulada o afectante. Accede a las cosas
sintiéndolas, pero no pueden comprender lo que en realidad son. Si las cosas no se le presentaran
al hombre en su realidad, tal cual son, la apertura a la totalidad constituirá un súper-entorno, pero
jamás un mundo.

El propio hombre es una realidad mundanal, centro de las realidades infra-mundanas de análoga
manera como es centro de entorno y medio. Por ello afirmamos que es un animal de mundo.
Desde el mundo podemos explicarnos la palmaria diferencia existente entre el medio animal y el
humano. Mientras el medio animal esta constituido por unas pocas cosas específicamente
prefijadas por las necesidades y los mecanismos del instinto, el medio humano es inespecífico e
indeterminado. El hombre es el único animal que puede transformar todas las cosas del entorno
en medios de vida. El único que ha progresado sorprendentemente en todos los campos. ¿Por
qué? Porque esta abierto a todas las cosas en su condición de reales y, conociéndolas realmente,
penetra en su secreto y las puede mediatizar.

Esto nos lleva a plantearnos preguntas centrales que buscan respuestas: Los hondureños, ¿en que
mundo vivimos? ¿Cómo se caracteriza nuestro mundo?, lo anterior es descubrir lo que ha estado
encubierto en una historia oficial anónima que en su decir no dice como son y han sido las
relaciones entre los individuos que han nacido, crecido, vivido o muerto en esta tierra con la
naturaleza, sus relaciones sociales, sus instituciones y los valores que estas sustentan.

Como pensar hacia el futuro si hemos perdido la capacidad de narrar y decir desde lo nuestro, es
decir hemos dejado de ser, y gradualmente estamos diluyendo la capacidad de pensarnos, hemos
caído en el olvido de la Olvido, la presencia de la Olvido es la ausencia de Memoria en nuestro
ethos o identidad como Nación. Sin conciencia de su pasado, de su realidad histórica, de su
mundo, un pueblo camina sin destino, condenado a no Ser, es decir ha aceptado ser esclavo,
utensilio, herramienta de otros que le indican lo correcto o no, el bien o el mal. Un Pueblo sin
convicción, una especie de “marioneta” al servicio del Imperio, del conquistador, del Amo no tiene
presencia, voz, identidad…Futuro.

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