CONSORCIO JURIDICO
SANTIAGO RODRIGUEZ AMARO
VS
COMISARIO EJIDAL HUESCA, MUNICIPIO YECAPIXTLA,
ESTADO DE MORELOS
CONTROVERSIA AGRARIA
C. MAGISTRADO DEL TRIBUNAL UNITARIO SEDE CUATLA MORELOS
P R E S E N T E.
SANTIAGO RODRIGUEZ AMARO, por mi propio derecho, señalando como domicilio
para oír y recibir todo tipo de documentos y notificaciones el ubicado en C JON BRAVO
8- SAN JUAN TEPECOCULCO 56970 ATLAUTLA, MEXICO, autorizando para tales
efectos a los CC. LICENCIADO JONATAN A. CALDERON GONZALEZ, LICENCIADO
JUAN CARLOS LOPEZ PINEDA LOPEZ CON CEDULA PROFESIONAL 3239596,
LICENCIADO MENCAHCA JURADO FRANCICO JAVIER CON CEDULA
PROFESIONAL NUMERO 9654804 Y LICENCIADA VIRIDIANA ALBA CALDERON
CON CEDULA PROFESIONAL 11970179 expedidas por la DIRECCION GENERAL DE
PROFESIONES DE LA SECRETARIA DE EDUACION PUBLICA y autorizando para los
mismos efectos A C.C. ALFREDO CALDERON GONZALEZ , así como los correos
electrónicos abogadosalfrecalde09@[Link] y [Link]@[Link] números
telefónicos 5580930715 y 551029587 ante usted con la debida atención y respeto
comparezco y expongo:
Vengo a demandar del C. COMISARIO EJIDAL HUESCA, MUNICIPIO YECAPIXTLA,
ESTADO DE MORELOS, las siguientes prestaciones:
1.- La declaración por resolución definitiva de que soy único propietario del terreno ejidal
ubicado en campo denominado Mixtlalcingo zona urbana del ejido de huasteca del
municipio de Yecapixtla, Estado de Morelos.
2.- La entrega del terreno ejidal señalado en la prestación inmediata anterior.
3.-El pago de los gastos y costas del juicio.
La demanda se fundamenta en los siguientes hechos y preceptos de derecho:
HECHOS
I. Soy propietario del terreno ejidal ubicada en campo denominado Mixtlalcingo
zona urbana del ejido de huasteca del municipio de Yecapixtla Estado de
Morelos como acredito con el contrato de cesión de derechos y promesa de
contrato de compraventa firmado el dia 03 de marzo de 2017 con el C.
MARTIN JAVIER LOPEZ ALTUZAR que se anexa como documento base de
la acción.
II. El terreno ejidal el cual pido se me declare como único propietario, tiene una
superficie de 600m2 y las siguientes medidas y colindancias:
AL NORTE 30m colinda con lote 28,29 y 27
AL SUR 30m colinda con calle sin nombre
AL ORIENTE 20m colinda con el lote de terreno 3
AL PONIENTE 20m colinda con el lote de terreno 7
III. El terreno ejidal descrita e identificada precedentemente, la he poseído y poseo
actualmente, en concepto de propietario de manera pacífica, de buena fe,
pública, continua e ininterrumpida, por lo que al haber operado en mi favor la
prescripción positiva o adquisitiva, procede se me declare judicialmente
propietario por ese título y se inscriba a mi nombre en el Registro Agrario
Nacional.
IV. El Comisario Ejidal de la Huesca Municipio de Yecapixtla, Estado de Morelos,
menciona que el terreno ejidal fue vendido a otra persona por lo que el único
propietario soy yo. Como soy propietario de terreno ejidal que reclamo,
procede se condene al demandado a entregarme el inmueble que le estoy
reclamando en el presente juicio.
Con fundamento en los artículos 186, 187, de la Ley Agraria, ofrezco de mi parte las
siguientes:
PRUEBAS
1. CONFESIONAL. Del demandado, al tenor de las posiciones que se le articularán
en el momento procesal oportuno, pidiendo se le cite personalmente para que en
la misma forma comparezca al local del Tribunal, a absolver las que fueren
calificadas de legales, con el apercibimiento de ley para el caso de incompetencia.
Esta prueba al relaciono con todos los hechos de la demanda inicial y correlativos
de la contestación.
2. TESTIMONIAL. A cargo de los CC. CC FRANCISCA BALBUENA TOLEDANO
con domicilio en Privada circunvalación 39 Col. Morelos 62744, Cuatla Morelos Y
GABRIEL MALDONADO SORIANO, con domicilio ubicado en C Nezahualcoyotl
s/n fracc jardines de tlayacapan 62544, Tlayacapan, Morelos, respectivamente,
personas a las que me obligo a presentar el día y hora que se señale para la
recepción de esta probanza.
Esta prueba al relaciono con todos los hechos de la demanda inicial y correlativos
de la contestación.
3. DOCUMENTAL PRIVADA, Consistente en el Contrato de Cesión de derechos y
contrato de promesa de compraventa
Esta prueba al relaciono con todos los hechos de la demanda inicial y correlativos
de la contestación
DERECHO
I. Es usted competente para conocer del presente negocio en términos de lo
dispuesto por los artículos 1, 2 y 3 de la Ley Agraria, así como losartículos18 y
19 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios
II. Por cuanto al fondo son aplicables los artículos 12, 13, 14, 15, 16, 48,y demás
relativos de la Ley Agraria, 790, 794, 795, 798, 801, 806, 807, 823, 824, 825,
827 y demás relativos del Código Civil Federal de aplicación supletoria.
III. El procedimiento se rige por los artículos 163 al 190 y demás relativos y
aplicables de la Ley Agraria
Tesis: VI.1o.A. J/28. Tribunales Colegiados de Circuito
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Julio de 2005
Novena Época. Pag. 970
178063 1 de 11. Jurisprudencia
ASAMBLEA EJIDAL. EL PLAZO FIJADO EN EL ARTÍCULO 61 DE LA LEY AGRARIA
RIGE NO SÓLO PARA LA IMPUGNACIÓN DE ASIGNACIÓN DE TIERRAS EN LO
INDIVIDUAL, SINO INCLUSO PARA LAS QUE EN AQUÉLLA SE DESTINEN AL USO
COMÚN.
De conformidad con los artículos 22, primer párrafo, 44 y 56 de la Ley Agraria, la
asamblea general de ejidatarios es el órgano supremo del ejido, a la que compete, entre
otros asuntos, determinar el destino de las tierras que no estén formalmente parceladas,
efectuar y reconocer el parcelamiento económico o de hecho, y regularizar la tenencia de
los posesionarios o de quienes carezcan de los certificados correspondientes, pudiendo
destinar dichas tierras: al asentamiento humano, al uso común o parcelarlas a favor de
los ejidatarios. En relación con la asignación de tierras, la Segunda Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, en la jurisprudencia 4/2004, por contradicción de tesis, de
rubro: "ASAMBLEA GENERAL DE COMUNEROS O EJIDATARIOS. LE COMPETE
ASIGNAR LAS PARCELAS Y SOLARES URBANOS, PUDIENDO IMPUGNARSE ANTE
EL TRIBUNAL UNITARIO AGRARIO SUS DETERMINACIONES, INCLUSIVE
AQUELLAS EN QUE ‘DEJA EN CONFLICTO’ O ‘A SALVO LOS DERECHOS’ DEL
SOLICITANTE, PORQUE TALES DECISIONES EQUIVALEN A UNA NEGATIVA QUE
OBLIGA A DICHO TRIBUNAL A PRONUNCIARSE EN CUANTO AL FONDO.", consideró
que si la asamblea de ejidatarios deja "en conflicto" una determinada parcela o solar, o
"a salvo los derechos" del solicitante, tales determinaciones u otras análogas equivalen
a una negativa, de modo que los afectados podrán impugnarla en términos de lo
dispuesto por el artículo 61 de la Ley Agraria. Ahora bien, para esclarecer el alcance de
este último precepto legal, en cuanto a la impugnación del destino de tierras de uso
común determinado por la asamblea, no debe interpretarse en forma aislada, sino de
manera sistemática con los artículos 22, primer párrafo, 44 y 56 de la Ley Agraria, de los
que se llega a la conclusión que la asignación que prevé aquel precepto legal no se refiere
únicamente a la asignación de tierras en lo individual, sino también comprende la
determinación del destino de las tierras de uso común, que significa un pronunciamiento
del órgano ejidal sobre la asignación de éstas, equivalente a una negativa de resolver
favorablemente las pretensiones de los posesionarios que afirmen tener derechos sobre
un terreno que quedó comprendido dentro de dichas tierras de uso común, de modo tal
que si desean impugnar el acuerdo respectivo tomado en esa asamblea, rige el
presupuesto procesal contenido en el artículo 61 de la Ley Agraria para hacerlo dentro
de los noventa días en él previstos, a partir de que tuvieron conocimiento de la asamblea
en cuestión.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL SEXTO
CIRCUITO.
Amparo directo 155/2005. Jovita Flores Pérez. 8 de junio de 2005. Unanimidad de votos.
Ponente: Jorge Higuera Corona. Secretaria: Lorena Ortuño Yáñez.
Amparo directo 160/2005. Domingo Trinidad Santos. 15 de junio de 2005. Unanimidad
de votos. Ponente: José Eduardo Téllez Espinoza. Secretaria: María Elena Gómez
Aguirre.
Amparo directo 157/2005. Inocencio Santos Martínez. 15 de junio de 2005. Unanimidad
de votos. Ponente: José Eduardo Téllez Espinoza. Secretario: Enrique Cabañas
Rodríguez.
Amparo directo 158/2005. Ismael Campos Trinidad. 15 de junio de 2005. Unanimidad de
votos. Ponente: Jorge Higuera Corona. Secretaria: Lorena Ortuño Yáñez.
Amparo directo 161/2005. José Flores Pérez. 15 de junio de 2005. Unanimidad de votos.
Ponente: Jorge Higuera Corona. Secretaria: Lorena Ortuño Yáñez.
Nota:
La jurisprudencia citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo XIX, febrero de 2004, página 95.
Por ejecutoria de fecha 18 de octubre de 2006, la Segunda Sala declaró inexistente la
contradicción de tesis 153/2006-SS en que participó el presente criterio.
Por ejecutoria del 18 de enero de 2012, la Segunda Sala declaró inexistente la
contradicción de tesis 442/2011 derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio
contenido en esta tesis, al estimarse que no son discrepantes los criterios materia de la
denuncia respectiva.
Novena Época Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Segunda Sala Tomo XIII, Febrero de 2001, página 77.
CONTRADICCIÓN DE TESIS 60/2000-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL
ANTERIOR SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO, HOY
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y EL
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO CIRCUITO.
CONSIDERANDO:
TERCERO. El criterio que es materia de esta contradicción, sustentado por el anterior
Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, hoy Primer Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Segundo Circuito, está contenido en la ejecutoria pronunciada el ocho
de febrero de mil novecientos noventa y cuatro en el amparo directo administrativo
901/93, promovido por Miguel Lucio Obregón, la que en lo conducente estableció:
"CUARTO. Es infundado el único concepto de violación que invoca el quejoso y este
tribunal no advierte deficiencia que suplir. El artículo 48 de la Ley Agraria expresa
textualmente lo siguiente: ‘Artículo 48. Quien hubiere poseído tierras ejidales en concepto
de titular de derechos de ejidatario, que no sean las destinadas al asentamiento humano
ni se trate de bosques o selvas, de manera pacífica, continua y pública durante un periodo
de cinco años si la posesión es de buena fe, o de diez si fuera de mala fe, adquirirá sobre
dichas tierras los mismos derechos que cualquier ejidatario sobre su parcela. El poseedor
podrá acudir ante el tribunal agrario para que, previa audiencia de los interesados, del
comisariado ejidal y de los colindantes, en la vía de jurisdicción voluntaria o mediante el
desahogo del juicio correspondiente, emita resolución sobre la adquisición de los
derechos sobre la parcela o tierras de que se trate, lo que se comunicará al Registro
Agrario Nacional, para que éste expida de inmediato el certificado correspondiente. La
demanda presentada por cualquier interesado ante el tribunal agrario o la denuncia ante
el Ministerio Público por despojo, interrumpirá el plazo a que se refiere el primer párrafo
de este artículo hasta que se dicte resolución definitiva.’. La acción de prescripción a que
alude el artículo transcrito, se otorga a quienes fueren poseedores de tierras ejidales en
concepto de titular de esos derechos. Esto es, que al mero poseedor de una parcela ejidal
sin certificado de derechos agrarios, pero poseyendo en concepto de titular, se le otorga
esa acción. Lo anterior implica que la sola posesión de una parcela o de tierras ejidales
en general, salvo las destinadas al asentamiento humano, o que se trate de bosques o
selvas, no otorga al poseedor la acción de prescripción. Como el avecindado no es
poseedor en concepto de titular de derechos agrarios, resulta obvio que carece de acción
para pedir la prescripción de una porción de tierra ejidal. Por otra parte, conforme al
artículo 56 de la Ley Agraria la asamblea de cada ejido, con las formalidades previstas
para tal efecto en los artículos 24, 28 y 31 de esa ley, podrá determinar el destino de las
tierras que no están formalmente parceladas, efectuar su aparcelamiento, reconocer el
parcelamiento económico o de hecho, o regularizar la tenencia de los posesionarios o de
quienes carezcan de los certificados correspondientes. De tal manera que no es dable el
reconocimiento de derechos agrarios o de un ejidatario sobre tierras de uso común
cuando la asamblea no ha determinado el destino de sus tierras y efectuado el
aparcelamiento con las formalidades que la ley exige, ni por ende procede la acción de
prescripción, pues esta acción exige que el actor sea poseedor en concepto de titular de
derechos agrarios. En el caso a estudio, está demostrado que el quejoso posee las tierras
de las que pretende prescribir, desde el año de mil novecientos setenta y dos, porque en
el acta de investigación general de usufructo parcelario ejidal, levantada el veinticinco de
abril de mil novecientos setenta y cuatro, la asamblea solicitó el reconocimiento de
derechos agrarios a los campesinos, dentro de los cuales, con el número setenta y cuatro,
se incluyó al quejoso Miguel Lucio Obregón, y la razón de esa solicitud fue que habían
abierto tierras al cultivo y haberlas trabajado quieta y pacíficamente desde hace más de
dos años. Tan sólo de tal documental, que es en la que fundó sus argumentos a manera
de concepto de violación el quejoso, se desprende que no se trata de la posesión de una
parcela regular sino de tierras abiertas al cultivo, por tanto, para que pueda solicitarse el
reconocimiento de derechos agrarios es menester que previamente la asamblea, con las
formalidades que mencionan los artículos 24 a 28 y 31 de la Ley Agraria, hubiese
destinado esas tierras comunes a nuevos parcelamientos, y si tal asamblea no efectuó el
aparcelamiento de tierras comunes abiertas al cultivo, es evidente que no puede
ejercitarse la acción de prescripción sobre una parcela inexistente, pues la tierra que
pretende el quejoso sigue siendo de uso común del poblado y por lo mismo nunca ha
ejercido una posesión en concepto de titular de una parcela. En consecuencia, aun
reconociendo la posesión que ha tenido el quejoso y que ha trabajado esa superficie, lo
cierto es que tal posesión no ha sido en concepto de titular de una parcela, sino como un
mero aspirante a que cuando la asamblea destine las tierras comunes del ejido a nuevas
parcelas, sea considerado con mejor derecho que otras personas; lo que implica que no
reúne la calidad que la Ley Agraria exige para el ejercicio de la acción de prescripción
como correctamente lo aprecia la sentencia reclamada. Por tanto, aun cuando en la
sentencia reclamada se haya dado valor probatorio pleno al acto de veinticinco de abril
de mil novecientos setenta y cuatro, lo cierto es que de su contenido se desprende que
se solicitó el reconocimiento de derechos agrarios de tierras de uso común, que el
quejoso, entre otros, había abierto al cultivo, y a ello se debió que la responsable
resolviera contra los intereses del quejoso, expresando que era improcedente la acción
por referirse a tierras de uso común que no se habían destinado al aparcelamiento por la
asamblea de ejidatarios y siguiendo las formalidades que la ley exige.
Consecuentemente, al resultar infundados los conceptos de violación, procede negar el
amparo solicitado." (fojas 65 a 81 de este cuaderno de contradicción de tesis).
De lo anterior se derivó la siguiente tesis aislada:
"Octava Época
"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
"Fuente: Semanario Judicial de la Federación
"Tomo: XIII, abril de 1994
"Página: 416
"PRESCRIPCIÓN AGRARIA. NO PROCEDE RESPECTO DE TIERRAS NO
PARCELADAS POR LA ASAMBLEA GENERAL DE EJIDATARIOS. Conforme al artículo
56 de la Ley Agraria, la asamblea de cada ejido con las formalidades previstas a tal efecto
en los artículos 24, 28 y 31 de esa ley, podrá determinar el destino de las tierras que no
están formalmente parceladas, efectuar su aparcelamiento, reconocer el parcelamiento
económico o de hecho, o regularizar la tenencia de los posesionarios o de quienes
carezcan de los certificados correspondientes. De tal manera que no es dable el
reconocimiento de derechos agrarios o de un ejidatario sobre tierras de uso común
cuando la asamblea no ha determinado el destino de sus tierras y efectuado el
aparcelamiento con las formalidades que la ley exige, ni por ende procede la acción de
prescripción pues esta acción exige que el actor sea poseedor, en concepto de titular de
derechos agrarios."
CUARTO. Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito al resolver
el juicio de amparo directo 242/2000, promovido por César Ramírez Martínez, fallado por
mayoría de votos en sesión de catorce de junio de dos mil, sostuvo en lo conducente lo
siguiente:
"SÉPTIMO. Son sustancialmente fundados los conceptos de violación formulados por el
inconforme, en los que dice que se violan en su perjuicio las garantías consagradas en
los artículos 14 y 16 constitucionales, porque la sentencia que impugna no está
pronunciada en términos del artículo 189 de la Ley Agraria, pues la responsable omitió
tomar en consideración todos los elementos de convicción existentes en el juicio y la ley
no la faculta para dictar resolución sin sujetarse a regla alguna sobre estimación de
pruebas. En efecto, el quejoso César Martínez Ramírez en el escrito inicial de demanda
dedujo como acción principal, el reconocimiento por sentencia del Tribunal Unitario
Agrario de su calidad de ejidatario, en términos del artículo 48, en relación con el 16,
fracción III, ambos de la Ley Agraria, sobre una parcela perteneciente al ejido,
manifestando detentar la posesión de la misma desde hace más de diez años, bajo las
condiciones que marca el primero de los preceptos mencionados; por tanto, es notorio
que acude a la jurisdicción agraria como aspirante y no como ejidatario, porque acude a
ella para que en proceso de cognición se emita resolución que declare que de poseedor
se ha convertido en ejidatario. Por su parte, el tribunal responsable en el considerando
cuarto de la resolución impugnada, esencialmente estableció que la resolución
presidencial de veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro, que benefició al
poblado de que se trata, con 89-59-08 (ochenta y nueve hectáreas, cincuenta y nueve
áreas, ocho centiáreas), por concepto de ampliación de ejido, decretó la explotación
colectiva de los mismos y que conforme con lo dispuesto en los artículos 8o. y 134 de la
Ley Federal de Reforma Agraria, no se hará la adjudicación individual de parcelas, porque
son inmodificables, a cuyo efecto invoca una tesis de jurisprudencia por la que declaró
improcedente la acción ejercida. Ahora bien, los artículos 16, fracción III y 48 de la
mencionada ley, disponen: ‘Artículo 16. La calidad de ejidatario se acredita: I. Con el
certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente; II. Con el certificado
parcelario o de derechos comunes; o III. Con la sentencia o resolución relativa del tribunal
agrario.’. ‘Artículo 48. Quien hubiere poseído tierras ejidales, en concepto de titular de
derechos de ejidatario, que no sean las destinadas al asentamiento humano ni se trate
de bosques o selvas, de manera pacífica, continua y pública durante un periodo de cinco
años si la posesión es de buena fe, o de diez si fuera de mala fe, adquirirá sobre dichas
tierras los mismos derechos que cualquier ejidatario sobre su parcela. El poseedor podrá
acudir ante el tribunal agrario para que, previa audiencia de los interesados, en la vía de
jurisdicción voluntaria o mediante el desahogo del juicio correspondiente, emita
resolución sobre la adquisición de los derechos sobre la parcela o tierras de que se trate,
lo que se comunicará al Registro Agrario Nacional, para que éste expida de inmediato el
certificado correspondiente. ...’. Ahora bien, para acreditar sus aseveraciones, el quejoso
ofreció como pruebas de su parte las siguientes: la testimonial, la presuncional y la
instrumental de actuaciones, la confesional a cargo del comisariado ejidal del núcleo
agrario ‘Agua Prieta’, ubicado en el Municipio de Motozintla, Chiapas, la inspección
judicial a cargo de la responsable a desahogarse en la parcela en cuestión, la documental
consistente en el croquis de localización de la parcela de mérito, original de su acta de
nacimiento y constancia de vecindad de siete de septiembre de mil novecientos noventa
y nueve. El testigo Olegario Soto Vázquez, en su calidad de colindante de la fracción de
terreno en litigio, en audiencia celebrada el cuatro de septiembre de mil novecientos
noventa y siete (foja 14 del expediente agrario), dijo: ‘que conoce personalmente al actor
de este juicio, toda vez que es ejidatario del poblado «Agua Prieta», en la ampliación del
ejido y que su parcela precisamente colinda con la del promovente, además de Adelfo
Pérez, David López Pérez, Sebastián Sánchez Pérez; fundando la razón de su dicho en
que es ejidatario del poblado anteriormente señalado y que conoce personalmente el
problema de este asunto.’ (foja 22). Alfredo Hernández Ortiz, en la referida fecha,
manifestó: ‘que sabe que radica en la ampliación de ejido del poblado «Agua Prieta» y
que es posesionario de una superficie de terreno ejidal materia de esta controversia, de
la que precisamente viene a imponerse a estas diligencias; fundando la razón de su dicho
en que es el presidente del comisariado ejidal de dicho ejido.’ (foja 23). La confesional a
cargo del presidente del comisariado ejidal, la cual se desahogó en la fecha antes
mencionada, bajo el pliego de preguntas formuladas por la parte actora que se calificaron
de legales, asentándose únicamente las respuestas dadas por el absolvente, resulta
incompleta, pues en autos no obra el cuestionario respectivo para conocer el resultado
de dicha prueba (foja 23). Asimismo, en audiencia celebrada el diecinueve de noviembre
de mil novecientos noventa y nueve, se recepcionó (sic) el testimonio de Pablo Martínez
Sánchez, padre del quejoso, quien manifestó: ‘que efectivamente soy ejidatario con
derechos legalmente reconocido (sic) en la ampliación de «Agua Prieta», y la superficie
de tierras que actualmente trabaja mi hijo César Martínez Ramírez, estoy de acuerdo en
que él la siga trabajando y yo trabajaré mis diez cuerdas, siguiendo yo como ejidatario,
ya cuando yo muera a él le quedarán mis derechos y mis diez cuerdas, que es todo lo
que deseo manifestar.’ (foja 253). Con la inspección judicial verificada el ocho de octubre
de mil novecientos noventa y siete por la actuaria adscrita a la responsable, adminiculada
con las pruebas restantes, se acredita que la superficie en conflicto consta de dos
polígonos, mismos que se encuentran cultivados de café, en posesión del actor, con las
medidas y colindancias que se especifican en el acta respectiva (foja 77). La documental
consistente en el croquis que obra a foja 4, demuestra la ubicación, medidas y
colindancias de la superficie materia de la litis. La documental relativa a la constancia de
siete de septiembre de mil novecientos noventa y nueve, expedida por el agente
municipal del poblado de que se trata (foja 245), relacionada con la testimonial y acta de
nacimiento (foja 230) que obran en autos, comprueba que el amparista es originario y
vecino del ejido ‘Agua Prieta’. Cabe precisar que el desahogo de la testimonial y
confesional fue deficiente por causas imputables a la propia responsable, pues de los
testimonios rendidos en autos, no se conoce la fecha exacta en que el oferente entró a
detentar el referido inmueble para computar el término de la prescripción solicitada, pues
si éste manifestó que la posesión de la parcela en cuestión databa de hace más de diez
años, era incuestionable que el tribunal agrario debió perfeccionar dichas probanzas, ya
que las mismas son conducentes para conocer la verdad respecto del tiempo que el
oferente de las mismas ha detentado la parcela de la litis, de conformidad con lo
establecido en el artículo 186 de la Ley Agraria, que en su parte conducente dice: ‘... el
tribunal podrá acordar en todo tiempo, cualquiera que sea la naturaleza del negocio, la
práctica, ampliación o perfeccionamiento de cualquier diligencia, siempre que sea
conducente para el conocimiento de la verdad sobre los puntos cuestionados. ...’. Como
se aprecia de la resolución impugnada, la autoridad responsable omite de manera
arbitraria el estudio de las pruebas mencionadas con anterioridad, que fueron admitidas
y desahogadas durante el juicio, con las que el oferente de las mismas pretende acreditar
su derecho, con notoria violación al artículo 189 de la Ley Agraria. Por otra parte, es
conveniente precisar que en la ejecutoria emitida por este órgano colegiado, el nueve de
julio de mil novecientos noventa y nueve, dentro del juicio de amparo directo 245/99 (foja
208), se estableció que el planteamiento hecho por el promovente fue el reconocimiento
de titular de derechos de ejidatario sobre la parcela que ha venido poseyendo, a cuyo
efecto se debían de acreditar en el juicio los presupuestos exigidos en el artículo 15 de
la Ley Agraria, toda vez que si en la especie se acreditara la posibilidad del amparista a
ser titular de derechos de ejidatario, de acuerdo con lo previsto por la legislación agraria
vigente, podría ser tomado en cuenta para la correspondiente delimitación del ejido. Lo
que motivó que el amparista, mediante escrito de seis de septiembre de mil novecientos
noventa y nueve (foja 229) exhibiera original de su acta de nacimiento con la que
demuestra ser hijo de Pablo Martínez Sánchez, quien a su vez en la audiencia celebrada
el diecinueve de noviembre del mencionado año, manifestó ser ejidatario del poblado de
que se trata, con derechos legalmente reconocidos, aseveración que si bien se encuentra
corroborada con la resolución presidencial de veinte de mayo de mil novecientos setenta
y cuatro (de la foja 68 a la 71), en la que se aprecia que entre los nombres de los cuarenta
y nueve capacitados se encuentra el de Pablo Martínez, marcado con el número
diecisiete de la relación respectiva, en autos no obra el certificado de derechos agrarios
expedido a favor de Pablo Martínez Sánchez, a fin de conocer con precisión si
efectivamente se trata de la misma persona y si sus derechos se encuentran vigentes,
para que a su vez esté facultado legalmente para otorgar el uso y usufructo de la
superficie en cuestión, también para que la responsable tome en cuenta que la posesión
que detenta el quejoso no sea en perjuicio de tercero; por tanto, el tribunal responsable
debió solicitar al Registro Agrario Nacional la constancia respectiva, en términos de lo
dispuesto en los artículos 148, 150, 151 y 152 de la Ley Agraria, pues al no haberlo hecho
así, viola de igual forma lo preceptuado en el diverso 186 de la referida ley. Asimismo, le
asiste la razón al amparista cuando dice que la resolución impugnada no está fundada ni
motivada porque no se apreciaron las pruebas que ofreció, sino que únicamente se
señala que cuando se adopte el régimen de explotación colectiva no se hará la
adjudicación individual de parcelas, además, por el hecho de que se le reconozcan sus
derechos de posesión no significa que se modifique la resolución presidencial de mérito.
En efecto, debe decirse que, en principio, el artículo 134 de la Ley Federal de Reforma
Agraria que la propia responsable invoca, establecía lo siguiente: ‘Cuando se adopte el
régimen de explotación colectiva, no se hará la adjudicación individual de parcelas, pero
deberán definirse y garantizarse plenamente los derechos de los ejidatarios que
participen en la explotación. ...’; el cual, con independencia de que en el mismo se
dispone que deben garantizarse los derechos de los ejidatarios que participan en la
explotación de las parcelas, se estima que no es aplicable al presente asunto, puesto que
la cuestión que se dirime se plantea bajo la vigencia de la nueva Ley Agraria, la cual
contempla la posibilidad de que quien posea tierras ejidales en concepto de titular de
derechos de ejidatarios, que no sean las destinadas al asentamiento humano ni se trate
de bosques o selvas, de manera pacífica, continua y pública durante un periodo de cinco
años si la posesión es de buena fe, adquirirá sobre dichas tierras los mismos derechos
que cualquier ejidatario sobre su parcela, en términos de lo dispuesto en el artículo 48 de
esta última ley. De la redacción del artículo 48 de la Ley Agraria se aprecia que no
procede la prescripción sobre tierras destinadas al asentamiento humano, ni de los
bosques o selvas, pero sí de los terrenos parcelados y de uso común, como puede
apreciarse del contenido del segundo párrafo, que establece: ‘El poseedor podrá acudir
ante el tribunal agrario para que, previa audiencia de los interesados, del comisariado
ejidal y de los colindantes, en la vía de jurisdicción voluntaria o mediante el desahogo del
juicio correspondiente, emita resolución sobre la adquisición de los derechos sobre la
parcela o tierras de que se trate, lo que se comunicará al Registro Agrario Nacional,
para que éste expida de inmediato el certificado correspondiente.’. En relación con lo
previsto en el artículo 44 de la citada ley, que dice: ‘Para efectos de esta ley las tierras
ejidales, por su destino, se dividen en: I. Tierras para el asentamiento humano; II. Tierras
de uso común; y III. Tierras parceladas.’. De las disposiciones antes transcritas se
advierte que la procedencia de la acción de prescripción adquisitiva no es limitativa para
los terrenos parcelados, sino que se hizo extensiva también para los de uso común o
colectivo. En efecto, el segundo párrafo del artículo 48 de la ley en cita, dispone
expresamente que el tribunal emitirá resolución sobre la adquisición de los derechos
sobre ‘la parcela o tierras de que se trate’; por su parte, el párrafo primero excluye las
tierras para el asentamiento humano, por ende, la referencia a ‘tierras de que se trate’
debe estar referida, por exclusión, a las de uso común mencionadas en la fracción II del
artículo 44 antes transcrito. Además, lo anterior es conforme con la realidad del campo
mexicano, pues es del conocimiento público la existencia de parcelamientos de hecho
que la propia ley reconoce, según se advierte del artículo 56 de la Ley Agraria que en su
parte conducente dispone: ‘La asamblea de cada ejido ... podrá determinar el destino de
las tierras que no estén formalmente parceladas, efectuar el parcelamiento de éstas,
reconocer el parcelamiento económico o de hecho o regularizar la tenencia de los
posesionarios o de quienes carezcan de los certificados correspondientes. ...’. Lo que
resulta acorde con la costumbre del campesino, pues aun en los ejidos como el que nos
ocupa, en donde se determinó en la resolución presidencial que las tierras dotadas eran
para uso colectivo, la gran mayoría no se explota de esa manera, incluso en el caso
particular, el testigo Olegario Soto Vázquez hizo referencia a que las tierras que poseen
están divididas en parcelas (de hecho). Al respecto, debe decirse que contrario a lo
sostenido por la responsable, el reconocimiento que como ejidatario se efectúe a favor
de la parte actora no implica necesariamente la modificación a la resolución presidencial
que benefició por concepto de ampliación al ejido multicitado, puesto que en forma alguna
se sustrae del régimen ejidal el terreno en conflicto, ni se altera el plano de ejecución
definitivo respectivo; máxime cuando en el resolutivo cuarto de la propia resolución
presidencial se establece que se dejan a salvo los derechos de los cuarenta y nueve
capacitados que arrojó el censo en lo que a tierras de uso individual se refiere, por lo que
no es aplicable la tesis que cita la responsable. Es aplicable a la anterior consideración
la tesis visible en la página 416, Tomo XIII, correspondiente al mes de abril, Octava
Época, del Semanario Judicial de la Federación, sustentada por el Primer Tribunal
Colegiado del Décimo Segundo Circuito, que dice: ‘PRESCRIPCIÓN EN MATERIA
AGRARIA.
A UD. C. MAGISTRADO DEL TRIBUNAL UNITARIO, RESPETUOSAMENTE
SOLICITO:
PRIMERO.- Tener por autorizadas a las personas mencionadas para tener acceso al
expediente electrónico
SEGUNDO.- Proveer conforme a derecho
TERCERO.- La declaración por resolución definitiva de que soy único propietario del
terreno ejidal
PROTESTO LO NECESARIO
CUATLA MORELOS A 17 DE NOVIEMBRE DE 2020
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SANTIAGO RODRIGUEZ AMARO