VOLATILIZACIÓN
Las separaciones por volatilización se fundamentan en una modificación del
estado fisico, que da lugar a la formación de un gas o vapor. El método puede
aplicarse sencillamente a la expulsión de un material volátil, que no se recoge,
para obtener el constituyente(s) buscado(s) como residuo, sólido o líquido; como
ejemplos pueden citarse la expulsión de humedad para desecar una muestra, la
calcinación de un residuo para eliminar las sales amónicas, la ebullición de una
disolución para expulsar el oxígeno disuelto, el dióxido de carbono, etc. En otros
casos el método implica la recogida del material volátil por absorción del gas o
vapor en un absorbente adecuado, o la condensación del vapor al estado líquido o
sólido. Ejemplos de esto son la volatilización de amoniaco en la etapa de
destilación del método Kjeldahl para la determinación de nitrógeno, la
purificación del yodo por sublimación, la destilación del cloruro de arsénico (III)
para separarlo del antimonio y del estaño y la separación de muchos compuestos
orgánicos por destilación fraccionada.
El método general comprende también los tratamientos o reactivos para dar lugar
a productos volátiles, como se ilustra más adelante. En muchos casos este método
constituye una etapa en la determinación de un componente.
Las determinaciones fundadas en procedimientos de volatilización pueden ser de
dos tipos.
1. Métodos directos que implican la recogida de los componentes volátiles para
realizar en ellos las medidas que correspondan. La determinación del carbono e
hidrógeno de los compuestos orgánicos se verifica por absorción, sobre
absorbentes adecuados, del dióxido de carbono y del agua formados en la
combustión.
2. Métodos indirectos, consisten principalmente en métodos en que se mide una
pérdida de peso. El constituyente buscado puede formar parte de la materia
volátil determinada por diferencia del peso de la muestra antes y después del
tratamiento, como, por ejemplo, sucede en la determinación de la humedad
adsorbida mediante la pérdida de peso en una estufa de desecación, o la pérdida
por calcinación de una muestra de caliza. También puede ocurrir que el compo-
nente buscado quede en el residuo, como sucede en la determinación de sólidos
no volátiles en el agua por evaporación de esta y pesada del residuo.
En los métodos gravimétricos de volatilización se determinan las masas de los
gases. Estos gases se originan producto de una descomposición o reacción
química que sufre la muestra, los cuales se relacionan directamente con el
analito. Al tratarse de gases, es necesario utilizar una trampa para recolectarlo. La
trampa, al igual que los electrodos, se pesa antes y después, calculándose así
indirectamente la masa de gases recolectada.
EVAPORACIÓN
La evaporación química es el proceso mediante el cual las moléculas de un
líquido se separan de su superficie y pasan al estado gaseoso. Es un proceso que
absorbe energía, y por lo tanto, es endotérmico. Las moléculas cercanas a la
superficie del líquido aumentan su energía cinética para evaporarse.
Como resultado de este incremento de energía, las fuerzas de cohesión o
atracción intermolecular entre estas moléculas se debilitan y escapan de la fase
líquida a la gaseosa. Al no haber una frontera donde revoten las moléculas
gaseosas para penetrar nuevamente en el líquido, todo este termina evaporándose
por completo.
A diferencia de la ebullición, la evaporación puede darse a cualquier temperatura
antes de que el líquido hierva. Este fenómeno es entonces la razón por el que
puede verse emanar vapores de agua de los bosques, que al entrar en contacto con
el aire frío, condensa micro gotas de agua dándoles un color blanco.
La condensación es un proceso inverso que puede o no establecer un equilibrio
con la evaporación que se presente en el líquido.
Existen factores que afectan la evaporación, tales como:
La naturaleza del líquido
Cada tipo de líquido tendrá su propia fuerza de cohesión o de atracción que existe
entre las moléculas que lo componen. En los fluidos oleosos como el aceite, la
evaporación en general se presenta en menor proporción que en aquellos líquidos
acuosos.
Por ejemplo, en el agua las fuerzas de cohesión están representadas por los
puentes de hidrógeno que se establecen entre sus moléculas. Los átomos H y O
que componen una molécula de agua se mantienen unidos por enlaces de tipo
covalente polar.
El oxígeno es más electronegativo que el hidrógeno, lo cual facilita que una
molécula de agua pueda establecer puentes de hidrógeno con otras moléculas.
La temperatura
La temperatura es un factor que afecta la energía cinética de las moléculas que se
encuentran formando los líquidos y los gases. Existe una energía cinética mínima
requerida para que las moléculas puedan escapar de la superficie del líquido.
A baja temperatura es pequeña la porción de moléculas del líquido que poseen la
energía cinética suficiente para que se puedan evaporar. Es decir, que a baja
temperatura la evaporación que presente el líquido será menor; y por lo tanto, la
evaporación será más lenta.
Al contrario, la evaporación aumentará a medida que aumente la temperatura.
Con el aumento de la temperatura aumentará también la proporción de moléculas
del líquido que adquieren la energía cinética necesaria para evaporarse.
Recipiente cerrado o abierto
La evaporación química será diferente dependiendo si el recipiente donde se
encuentre el líquido está cerrado o abierto expuesto al aire.
Si el líquido se encuentra en un recipiente cerrado, las moléculas que se evaporan
regresan rápidamente al líquido; esto es, se condensan al chocar con una frontera
física, como las paredes o una tapa.
Se establece en ese recipiente cerrado un equilibrio dinámico entre el proceso de
evaporación que sufre el líquido con el de condensación.
Si el envase se encuentra abierto, se puede evaporar continuamente el líquido
incluso hasta su totalidad dependiendo del tiempo de exposición al aire. En un
recipiente abierto no hay oportunidad para que se establezca el equilibrio entre la
evaporación y condensación.
Al estar abierto el envase, el líquido se encuentra expuesto a un medio ambiente
que facilita la difusión de las moléculas evaporadas. Además, las corrientes de
aire desplazan a las moléculas evaporadas reemplazándolas por otros gases
(nitrógeno y oxígeno en su mayoría).
Concentración de las moléculas evaporadas
Es también determinante la concentración que exista en la fase gaseosa de las
moléculas que se evaporan. Este proceso de evaporación disminuirá cuando
exista en el aire o ambiente una elevada concentración de la sustancia que se
evapora.
También cuando en el aire existe una elevada concentración de diferentes
sustancias evaporadas, disminuye la tasa de evaporación de cualquier otra
sustancia.
Esta concentración de sustancias evaporadas se produce principalmente en
aquellos casos en que no exista una adecuada recirculación de aire.
Presión y área de superficie del líquido
Si hay menor presión sobre las moléculas de la superficie del líquido, se verá más
favorecida la evaporación de estas moléculas. Entre más amplia sea el área de la
superficie expuesta del líquido al aire, la evaporación se producirá con mayor
rapidez.
Consiste en la capacidad o propiedad que poseen las moléculas ubicadas en la
superficie de un líquido para transformarse en vapor. Desde el punto de vista
termodinámico, para que se produzca la evaporación se requiere la absorción de
energía. La evaporación es un proceso que se presenta en las moléculas que están
ubicadas a nivel de la superficie libre del líquido. Es fundamental la condición
energética de las moléculas que componen el líquido para que se produzca el
cambio del estado líquido al gaseoso. La energía cinética o energía que es
producto del movimiento de las partículas de un cuerpo, es máxima en el estado
gaseoso.