Hageo.
Francisco Montaño Daza.
"Asignación hecha en cumplimiento de
los requisitos exigidos por el Profesor
Don José Borrás para obtener crédito
en la asignatura de Introducción al
Antiguo Testamento".
Diciembre de 1995.
CONTENIDO:
2
INTRODUCCIÓN. pág.
I. FECHA. pág.
II. TRASFONDO HISTÓRICO. pág.
III. EL PROFETA. pág.
3.1. SU ORIGEN. pág.
3.2. SU NOMBRE. pág.
3.3. SU PERSONALIDAD. pág.
IV. SU OBRA. pág.
V. CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO. pág.
5.1. ESTILO LITERARIO. pág.
5.2. BOSQUEJO. pág.
5.3. VALOR RELIGIOSO DEL LIBRO. pág.
VI. LOS CUATRO MENSAJES. pág.
6.1. PRIMER MENSAJE. pág.
6.2. SEGUNDO MENSAJE. pág.
6.3. TERCER MENSAJE. pág.
6.4. CUARTO MENSAJE. pág.
VII. APLICACIÓN DEVOCIONAL. pág.
CONCLUSIÓN. pág.
BIBLIOGRAFÍA. pág.
INTRODUCCIÓN.
Los profetas del período posterior al exilio, generalmente, no son tan
recordados como aquellos que ministraron durante el período de los reinos
hebreos. En general, no estaban interesados con grandes temas de ética, 3
moralidad o teología, sin embargo, se enfrentaron a crisis importantes de esta
época postexílica. Un hombre de estas características fue Hageo.
La importancia de Hageo es completamente desproporcionada a la longitud de su
libro. En sus dos breves capítulos se registran de forma resumida cuatro de sus
discursos, y algunos versículos de material narrativo. Pero las ideas que expresó el
profeta y los impulsos que produjo en sus oyentes, afectó toda la historia del
judaísmo posterior.
El inusual resultado que la predicación de Hageo obtuvo me cautivó, y fue el factor
primordial de la elección de este libro como tarea asignada por el profesor.
Un recorrido por su época, un somero análisis de su personalidad, los aspectos
críticos de la obra de Hageo, el contenido de sus mensajes y una aplicación de las
verdades eternas contenidas en él a los tiempos actuales, de forma devocional,
comprenderá en síntesis, el material del presente trabajo. No pretendo con él
hacer un trabajo exhaustivo, pues la extensión del mismo lo impide. Pero sí,
acercar de nuevo el mensaje de Hageo a mi vida y en la medida de lo posible,
influenciar con él a aquellos cuantos me rodean.
I. FECHA.
Los oráculos de Hageo están cuidadosamente fechados. Dice que la palabra de
Jehová vino a él por vez primera: "en el año segundo del rey Darío, en el mes sexto,
en el primer día del mes" (Hageo 1:1), entre septiembre y diciembre del año 520 a.
de J.C.1 Algunos comentaristas se aventuran a poner fechas concretas y señalan 4
como periodo los días que transcurren entre el 27 de agosto y el 18 de diciembre
del año anteriormente mencionado.2 El profeta igualmente da las fechas de otras
tres revelaciones de forma precisa, todas ellas en el segundo año del reinado del
rey persa Darío Histaspes.3 Este rey se mantuvo en su cargo entre los años 521 al
486 a. de J. C., lo que permite fechar, en definitiva, con muy poco margen de error
la actividad profética de Hageo.4
Nos encontramos pues ante una profecía postexílica, contemporánea a la de
Zacarías y anterior en algunas décadas a la de Malaquías.5
II. TRASFONDO HISTÓRICO.
Es el libro de Esdras quien nos proporciona la mayoría de los detalles de la historia
contemporánea a Hageo. En él se nos dice cómo se efectuó el segundo retorno del
exilio cuando en el 536 a. de J.C., Ciro el rey de Persia, dio a los judíos permiso para
regresar a Jerusalén (Esdras 1:1‐4), y como unos 42.360 bajo la dirección de
Zorobabel y Josué, que eran los jefes civiles y eclesiásticos respectivamente,6
regresaron a Tierra Santa y establecieron su residencia en Jerusalén y algunas
aldeas cercanas: Bethel, Anathoth, Gibeón y otras.7 El edicto por el cual se les
permitía a los judíos regresar a su tierra fue algo poco usual en la época y la Biblia lo
registra dos veces: En Esdras 1: 2‐4‐ y 6: 3‐5.8 Algo muy notable en el edicto era la
orden para que se reconstruyera el templo de Jerusalén a expensas de la tesorería
del propio Ciro. "No sería de extrañar que Daniel tuviese algo que ver con esto, y
hasta es posible que él mismo redactara el documento".9
1
Mc. Fadyen, J.E.., Comentario Bíblico de Abingdon, (Bs. As. Argentina: Edit:
La Aurora, 1948). p.841.
2
Alonso Schökel, L. y Sicre Díaz, J. L., Nueva Biblia Española, Tomo II,
(Madrid: Edit. Ediciones Cristiandad, 1980). p.1129.
3
Wood, León J., Los profetas de Israel, (Grand Rapids, Michigan: Edit.
Outreach Publications, 1979) p. 377.
4
García Cordero, Maximiliano, Biblia Comentada, (Madrid: Edit. Biblioteca
de Autores Cristianos, 1961).p. 1265.
5
Wood, León J., p. 377.
6
García Cordero, Maximiliano, p. 1265.
7
Ross, Guillermo A. Estudios en las Sagradas Escrituras, Volumen II, "Los
profetas menores", (México D.F.: Edit. Publicaciones "El Faro", S.A. 1962), p. 190.
8
Wood, Leon J., p. 378.
9
Ibid.
Desde luego, la entrada de Ciro en Babilonia fue un evento que tendría importantes
consecuencias político religiosas en la vida de los judíos. Durante
aproximadamente cincuenta años ‐desde el 586 a. de J.C. en adelante‐ Palestina
había formado parte del Imperio Babilónico; durante ese mismo tiempo, los judíos
que habían sido llevados cautivos por Nabucodonosor, habían vivido en Babilonia.
Pero el surgimiento de Ciro puso fin al Imperio Caldeo y lo incorporó al de Persia, lo
cual resultó favorable para Palestina, pues vino a ser una provincia más del 5
Imperio.10
La política de Ciro era la de conciliar a los pueblos conquistados y animarlos a que
continuasen sus formas de culto tradicionales, así como permitir a los desterrados
que volviesen a las tierras de las cuales habían sido erradicados.11
El libro de Esdras nos relata también cómo el decreto de Ciro fue desatendido en
parte por el pueblo judío. El permiso para reconstruir el templo fue postergado por
varios años.12 Aunque los colonos judíos habían regresado de Babilonia llenos de
entusiasmo y con deseos de restablecer el culto en el santuario, y habían
reedificado el altar de los holocaustos en su antiguo sitio,13 y aun habían echado los
cimientos del templo,14 sabemos que fueron obligados a suspender el trabajo a
causa de la envidia de los semi paganos vecinos de Samaria "(descendientes de los
colonos introducidos en Samaria por Sargón en 722 a. de J.C. (2 Reyes 17: 24‐41),
cuyo ofrecimiento de colaboración había sido rechazado por los judíos (Esdras 4: 1‐
5; 5:16)".15
Los samaritanos al verse rechazados, utilizaron tácticas terroristas a fin de detener
la construcción del edificio ya comenzado,16 pues eran conocedores del significado
político del templo para la nación judía.17 La oposición que los samaritanos
ejercieron sobre los judíos incluyó apelaciones directas a Ciro y a su sucesor,
Cambises, para prevenirles de las supuestas "tendencias rebeldes" de los judíos. La
presión persa se aplicó sobre los retornados, lo que, juntamente con la intimidación
samaritana, ahogó las esperanzas de los judíos para llevar el templo a una rápida
reconstrucción. Desde el año 536 a. de J.C. hasta el 520 a. de J.C. la obra se detuvo,
y los judíos parecieron resignarse ante este triste estado de cosas.
En el año 529 a. de J.C. al morir Ciro, le sucedió en el trono su hijo Cambises, tirano,
cruel, caprichoso y enfermo que se ganó la enemistad del pueblo y de los
dirigentes. Por su forma de gobernar se produjo en julio del 522 a. de J.C. una
rebelión capitaneada por el mago Gaumata, quien se hizo pasar por Bardia,
10
Ross, Guillermo A., p. 190.
11
Ibid. p. 191.
12
Esdras 4: 1‐24.
13
Esdras 3: 2,3.
14
Esdras 3: 8‐10.
15
Ross, Guillermo A., p. 191.
16
Herbert Wolf, Hageo‐Malaquías, Rededicación y renovación, (Barcelona:
Edit. Publicaciones Portavoz Evangélico, 1980), p. 10.
17
Ibid.
hermano menor de Cambises, asesinado poco antes por el rey.18 Cambises murió,
probablemente asesinado, y le sucedió Darío I. Al subir éste al trono, hubo
insurrecciones y Darío tuvo que ocuparse en pelear para sofocarlas. El Imperio
Persa se estaba conmoviendo en su base. "Parece que Hageo consideraba esa
conmoción de las naciones como signo precursor de la edad mesiánica, y la
reconstrucción del templo como preparación necesaria para recibir al Rey Divino".19
6
Ya en el segundo año del reinado de Darío habían sido sofocadas las principales
rebeliones que amenazaban con fragmentar el Imperio Persa, y era evidente que se
avecinaba un mandato enérgico. La excusa de la oposición externa ya no valía, y es
entonces cuando los profetas Hageo y Zacarías se alzaron para enfrentarse con las
verdaderas razones espirituales que habían impedido la reconstrucción del
templo.20
III. EL PROFETA.
3.1. SU ORIGEN. Aparte del libro que lleva su nombre, Hageo es solamente
mencionado es Esdras 5:1 y 6:14. Allí se le relaciona con Zacarías, el hijo de Iddo,21
su joven contemporáneo, que le ayudó en la tarea de proclamar el mensaje de Dios
con respecto al Templo. En Esdras 5:2 se reconoce a los profetas su valioso apoyo
al proyecto de reconstrucción del Templo. También se encuentra a ambos profetas
juntos en la Septuaginta (LXX), que atribuye los Salmos 145 a 148 a estos dos
profetas.22 Basándose en Hageo 2:3, algunos comentaristas han deducido que el
profeta fue uno de aquellos que habían visto la gloria anterior del Templo de
Salomón antes del año 587 a. de J.C. Si esto fuera cierto, Hageo debe haber sido de
ochenta años de edad cuando ejerció su ministerio profético.23 Hageo no nos ha
dejado ninguna información acerca de su vida personal. No menciona el nombre de
su padre ni el de la ciudad de donde era nativo. Es opinión común que era de más
18
Alonso Schökel, L. y Sicre Díaz, p. 1129.
19
Ross Guillermo A., p. 192.
20
Ellison, Harold, Portavoces del Eterno, (Madrid: Edit. Editorial Literatura
Bíblica, 1982), p. 157.
21
Ross, Guillermo A., p. 10
22
Ibid.
23
Robinson, Jorge L. Los doce profetas menores, (El Paso, Texas: Edit. Casa
Bautista de Publicaciones, 1936), p. 150.
edad que Zacarías, "ya que su nombre aparece siempre primero cuando se
menciona a ambos".24 Ya que no se da el nombre de su padre, Hageo puede
provenir de una familia de humildes orígenes.25
Lo que si parece del todo cierto, es que Hageo había vivido en Babilonia y regresó a 7
Jerusalén con los libertados.26
3.2. SU NOMBRE. Hageo (en hebreo Jaggai: "Alegre").27 El nombre tiene la
significación de "festivo"; probablemente le fue dado por sus padres por haber
nacido en un día de fiesta.28 Su nombre deriva de hag "fiesta, festival", que
generalmente significa las tres fiestas de peregrinación del calendario religioso
judío.29 Puede ser que Hageo hubiera nacido durante una de estas celebraciones
festivas (Fiesta de los Ázimos, Jubileo, Tabernáculos). Es posible también que el
nombre "Haggai" sea una contracción de "Haggiah", teniendo entonces el
significado de "Festival de Jehováh".30 También puede ser una abreviación de
"Haggariah" (Jehová ciñe).
3.3. SU PERSONALIDAD. Es bien poco lo que se sabe de este hombre, tan bien
dispuesto a oír el llamamiento de parte del Señor. Amaba el templo y entendía y
simpatizaba con el sufrimiento del pueblo que esta carente de la casa de oración.
Hageo fue hombre de una idea. Dios lo había dotado de un ardiente celo, lo que le
fue de mucha utilidad para proclamar su mensaje. "De algún modo Dios lo capacitó
poniendo en él tal gracia y piedad, que él a su vez logró inspirar el corazón de los
hombres para la vital empresa de la reedificación".
Hageo no fue un hombre de ideas espaciosas, como las que caracterizaron el
ministerio de Amós, Isaías y Jeremías. La ocasión histórica no era para los hombres
de la talla de ellos y Dios levanta a sus profetas según los tiempos y las
24
Wood, Leon J., p. 380.
25
Wolf, Herbert, p. 10
26
Yates, K.M. Los profetas del Antiguo Testamento, 2ª Edición, (El Paso,
Texas: Edit. Casa Bautista de Publicaciones, 1968), p. 284.
27
García Cordero, Maximiliano, p. 1265
28
Ross, Guillermo, p. 189.
29
Wolf, Herbert, p. 10
30
Robinson, Jorge L. p. 151.
circunstancias. La grandeza de Hageo descansa en esto:
comprendió el deber que estaba al alcance de su mano; inspiró a su pueblo a
afrontarlo con todo empeño. Aunque no ocupa un lugar de prominencia entre los
grandes profetas, de cualquier modo es un hombre llamado, conducido y sostenido
por Dios.
8
A pesar de la capacitación que recibió de Dios, para recibir revelaciones divinas,
Hageo fue un hombre que permaneció humilde. Fue un hombre hábil para
expresarse con claridad y fuerza persuasiva. Debido al interés mostrado por Hageo
en las cuestiones del ritual y del templo, algunos comentaristas apuntan que podría
haber sido sacerdote, pero este dato, parece descartado por la
consulta que les hace en 2: 10‐14.
Probablemente nos encontramos ante un discípulo de los discípulos de Ezequiel.
Un hombre práctico, que no se limita a esbozar en el papel el templo futuro,
glorioso, sino que actúa con realismo y procura comenzar la tarea. En este sentido
merece profundo respeto. Ante las críticas tan frecuentes que ha sufrido este
profeta quizá convenga recordar la defensa que hace de él G. Von Rad: El Templo
era el lugar en que Yahvé hablaba a Israel, donde le perdonaba sus pecados y en el
que se hacía presente. La actitud que se adoptaba en favor o en contra de Yahvé.
Pero la gente se desinteresaba bastante de este lugar; a causa de su miseria
económica iban retrasando la reconstrucción , 'pues no era tiempo todavía' de
llevarla a cabo (Ag. 1,2).
Ageo da la vuelta a esta jerarquía de valores: Israel no será Israel si no busca ante
todo el reino de Dios; lo demás, la bendición de Yahvé, le será concedido luego (1,
2‐11; 2, 14‐19). En el fondo no está pidiendo nidiciendo nada distinto de Isaías
cuando exigía la fe durante la guerra siro‐efraimita.
IV. SU OBRA.
En época reciente se han efectuado algunas tentativas para probar que los cuatro
mensajes del libro de Hageo son obra de más de un autor. Tales esfuerzos, en
cambio, no han tenido mucho éxito entre los eruditos. Toda la evidencia disponible
apoya la opinión de que los cuatro oráculos proféticos proceden de un mismo
autor. Sí se aceptan los dos capítulos del libro como resúmenes de los discursos de
9
Hageo puestos en su forma actual por un redactor ‐que habría agregado también la
sección histórica de 1: 12‐15‐, con el propósito de incluir un relato de la
contribución del profeta a la reconstrucción del Templo. Esta redacción final
algunos la atribuyen a los discípulos del profeta, ya que se habla de él en tercera
persona; pero no puede excluirse la posibilidad de que él mismo lo redactase así.
La reedificación del Templo y la irrupción de la era escatológica es el centro de
interés alrededor del cual gira todo lo que Hageo predica. Su misión suprema era
animar a los judíos de Jerusalén a levantarse a reedificar el Templo de Salomón,
que Nabucodonosor había destruido en el 586 a. de J.C. Ningún profeta ha
predicado más directa o fervientemente a sus contemporáneos, y ningún profeta
ha tenido alguna vez más éxito al anuncio de la revelación divina.
V. CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO.
Prescindiendo de la división en oráculos, el libro presenta una estructura muy bien
pensada, con dos bloques de temas que se repiten:
I II
Crítica al pueblo 1:1‐5 2: 10‐14
Descripción de la miseria 1: 6‐11 2: 10‐14
Vuelve la bendición 1: 12‐14 2: 18‐19
Oráculo mesiánico 2: 2‐9 2: 20‐23
La profecía de este libro es la segunda más corta del Antiguo Testamento, después
del de Abdías. Fue la primera obra profética del período posterior al exilio.
5.1. ESTILO LITERARIO. No han sido infrecuentes las críticas y el desprecio del
estilo literario de Hageo por su carencia de brillo y de aire poético. Su estilo difiere
mucho del de Isaías y el de Jeremías, pero es muy adecuado a la situación. Desde el
punto de vista de expresión lingüística, es decadente en comparación con la edad
10
de oro anterior de la lengua hebrea, ya que el lenguaje hebraico postexílico está
lleno de arameísmos. Los discursos de Hageo están en prosa. Pero lo que Hageo
necesitaba, era un mensaje claro e insistente que animara a cumplir los deberes
prácticos. La vida espiritual y las esperanzas del futuro, la lealtad a Dios y las
tradiciones nacionales... todos estos propósitos dependían de la edificación del
Templo. Aunque el estilo profético de Hageo es menos poético que el de sus
predecesores, sin embargo, apenas se le hace justicia hablando de él, como
"áspero", y "pobre", en su vocabulario; porque su estilo conviene al tipo de
mensaje que debía proclamar. Es sin duda, un estilo sencillo y sin adornos, efectivo;
prosaico, a veces hasta pesado, pero al mismo tiempo austero y fuerte; siendo sus
afirmaciones breves y agudas exactamente lo que la ocasión exigía para reformar,
corregir y restaurar.
Al igual que Malaquías, Hageo tiene una característica a resaltar: la utilización de
preguntas retóricas que Dios pone ante su pueblo. Según Wolf (p.7), la mejor
descripción del estilo de Hageo sea denominarlo "prosa exaltada".
5.2. BOSQUEJO. Los autores y comentaristas no concuerdan al decidir si el libro
tiene cuatro o cinco oráculos. Todo depende de que se interprete 2: 10‐19 como
unidad o como dos fragmentos independientes (2:10‐14; 2: 15‐19). Entre los
partidarios de cuatro oráculos o mensajes se pueden citar a Pfeiffer, Virgulin y
Rudolph. Entre los defensores de cinco, a Sellin‐Fohrer y Chary.
A continuación presentaré dos divisiones o bosquejos propuestos por las dos
tendencias señaladas.
5.2.1. BOSQUEJO DE CUATRO DIVISIONES.
I. Primer mensaje: El desafío a construir el templo (1: 1‐11).
II. Segundo mensaje: Se define la gloria del nuevo templo ((2: 1‐9).
11
III. Tercer mensaje: La construcción del templo invierte la suerte de Israel
(2: 10‐19).
IV. Cuarto mensaje: La promesa referente a Zorobabel (2: 20‐23).
5.2.2. BOSQUEJO DE CINCO DIVISIONES.31
I. Una reprensión cortante (1: 3‐11).
II. Palabras de ánimo (1: 12‐15).
III. Promesas inspiradoras (2: 7‐9).
IV. Un recordatorio de su indignidad (2: 10‐14).
V. Predicciones de la condenación (2: 20‐23).32
5.3. VALOR RELIGIOSO DEL LIBRO.
Al estudiar Hageo debemos tener presente que nos colocamos en los primeros días
de las esperanzas mesiánicas, tiempo en que todavía tienen los judíos muchas
lecciones que aprender. Desde el elevado pensamiento de Isaías, ha habido una
notable decadencia espiritual en el pueblo. Aunque Hageo tiene cierto mensaje de
justicia y de piedad, gran parte de su profecía se reduce a un solo propósito: La
reconstrucción del templo. Hemos de suponer que en su breve libro no haya
incluido todos los mensajes que pronunció en aquel tiempo de crisis para la historia
de su pueblo.
Hageo no siente gran preocupación por los problemas morales. Si comparamos su
predicación con la de Isaías 56‐66 (aproximadamente de la misma época)33, se
31
Biblia de Referencia Thompson, (Miami, Florida: Edit. Vida, 1960). p.
1458.
32
Esta postura es defendida también por Robert L. Cate en su libro
Introducción al estudio del A.T. reseñado en la bibliografía.
33
Alonso Schökel, L. y Sicre Díaz, J.L., p. 1132.
observan grandes diferencias. Para el Deuteroisaías la reconstrucción del templo
no tiene importancia (Is. 66: 1‐2), y acusa a "las culpas del pueblo" la separación
que experimentaban de Dios. En cambio, para Hageo, la situación del pueblo era
debida a que "habían dejado de adorar al Señor",34 al carecer de lugar para ello.
VI. LOS CUATRO MENSAJES. 12
6.1. PRIMER MENSAJE. (Cap. 1) Sigue siendo una cuestión abierta el saber a qué
grado de destrucción llegó el templo, pero en 2º R. 25:9 sugiere poco más que un
daño causado por fuego, con lo cual hubiese quedado en pie la mayor parte de lo
construido en piedra. En consonancia con esto estaría el hecho de que, si bien le
costó siete años y medio a un rey acaudalado, con todos los recursos del reino a su
disposición, el construir el santuario original (1º R. 6:37 y ss.), el empobrecido
pueblo que había regresado de Babilonia fuese capaz de llevar a cabo la tarea de
reconstrucción en menos de cuatro años (Esd. 6:15; Hag. 1:1). Lo más probable es
que, además, ésta sea la razón de que Hageo haga hincapié pricipalmente en la
madera necesaria.
La reacción del pueblo, encabezado por Zorobabel, parece haber sido inmediata. La
interpretación de 1:15 no es fácil, porque tal como aparece aquí contradice a 2:18.
El hebreo separa esto de la parte precedente,35 uniéndolo a lo que sigue, pero esto
no parece tener sentido. La explicación más sencilla es que el 1:15 señala la fecha
en que el pueblo comenzó a recoger materiales para la construcción, mientras que
el 2: 18 señala el momento exacto del comienzo de las obras de reconstrucción.36
Es muy probable que el 1:13 se debiera traducir como sigue: "Entonces Hageo
habló: el Ángel de Jehová está aquí con un mensaje de Jehová para el pueblo, que
dice: Yo estoy con vosotros, dice Jehová."37
6.2. SEGUNDO MENSAJE. (2: 1‐9) La opinión expresada arriba de que la mayor
parte del trabajo realizado en piedra quedó en pie, parece confirmada por el v. 3, ya
que una comparación hubiera sido imposible si no hubiese quedado nada para
34
Yates, K.M. p. 286.
35
Ellison, Harold, p. 159.
36
Ibid.
37
Ibid. pp. 159‐160.
compararlo. Hageo anima al pueblo diciéndoles que:
6.2.1. El "temblor" que había acabado con Babilonia no era, como los exiliados
habían esperado, el temblor final. No había llegado aún el momento en el que
Jehová irrumpiera en el mundo estableciendo Su Reino.
13
6.2.2. El 2:7 no es tan sólo mesiánico en su sentido más amplio. La R.V. 60 traduce
"El Deseado de todas las naciones" basándose en la Vulgata, y es, por lo tanto,
incompatible con el hebreo.38 La B. J. y N. B. E. traducen así: "los deseados de todas
las naciones vendrán", es decir, todas las naciones que Jehová escoja. Para los que
escuchaban a Hageo, esto supondría también una promesa escatológica.
6.2.3. El embellecimiento externo del templo podría esperar a que llegasen más
dones divinos (v. 8). Jehová no le pedía a su pueblo, por el momento, más de lo
que podía dar.
6.2.4. El templo llegaría a ver el cumplimiento de los propósitos de Dios (v. 9).
Desde la construcción del templo de Salomón hasta la destrucción del de Herodes
en el año 70 d. de J.C., el edificio continuó siendo esencialmente el mismo.
6.3. TERCER MENSAJE. (2: 10‐19) En el mismo día en que dieron comienzo las obras
de reparación del Templo, reaparece Hageo con un nuevo mensaje de aliento. Se
mantiene generalmente la tesis de que si se ponen los cimientos entonces (v. 18),
de ninguna manera podrían haber sido puestos dieciséis años atrás (Esd. 3: 10).
Pero ya he mencionado de que, en cualquier caso, no habría necesidad real de
cimientos nuevos. Además el hebreo es mucho menos concreto de lo que parece
sugerir la versión española. La frase probablemente podría haber sido traducida
con toda fidelidad "desde el día en que fue empezado el templo de Jehová",
haciéndose referencia a la solemne ceremonia inaugural que se habría celebrado
igualmente en la reanudación del trabajo. Naturalmente los ancianos de Israel no
habría comprometido su situación de desidia, confesando que el trabajo había
llegado en cierto momento a un punto muerto, ya que oficialmente no era así, sino
que lo habría presentado como un retraso circunstancial pasajero, eso sí, de
dieciséis años. El argumento de Hageo se basa en un tecnicismo ceremonial;39 es
decir, que si bien la santidad no se contagia, la impureza sí.40 Por lo tanto, la
presencia de impureza no sólo estorbaba la presencia de la santidad, sino que
además el cuerpo muerto del santuario anula el efecto del altar (cp. 2 v. 14).
"Desde este día os bendeciré" (v. 19); se sugiere aquí una señal inmediata. El
profeta estaba hablando en diciembre, cuando la lluvia es imprescindible, si es que
38
Ibid. p. 160.
39
Ibid. p. 162.
40
Ross, Guillermo, p. 196.
la semilla iba a ser sembrada para que estuviese lista a la hora de la cosecha; por lo
tanto, lo más probable es que la señal fuese el comienzo de las lluvias.
6.4. CUARTO MENSAJE. (2: 20‐23) Finalmente, el profeta dirige un mensaje de
predilección a Zorobabel, promotor principal de la restauración del templo y aun de
toda la organización de la vida de la comunidad judía postexílica. Su mente se
14
proyecta hacia los tiempos mesiánicos, que han de ser precedidos de un
derrocamiento de los reinos con la conmoción de los cielos y la tierra (vv. 22‐21).41
Zorobabel es saludado con el título de siervo de Dios por su obra en favor de la
restauración de la vida religiosa entre los repatriados, y, en premio a ello, Jehová le
da una bendición especial, pues será considerado como anillo de sello, es decir, lo
más preciado. Nada insinúa en el contexto que Hageo considere a Zorobabel como
la encarnación del Mesías personal futuro. Para el profeta, Zorobabel era el
representante de una dinastía de la que había de surgir el verdadero predilecto de
Jehová. Para Hageo, Zorobabel es el gran anillo de la cadena dinástica que habría
de desembocar en la aparición del verdadero Mesías.42
VII. APLICACIÓN DEVOCIONAL.
El Templo de Jerusalén, la casa de adoración que Dios había escogido como lugar de
reunión con su pueblo, se hallaba en ruinas, o mejor dicho, sin terminar, y así
estaba desde hacía dieciséis años. En contraste, las casas particulares de los
moradores de Jerusalén no sólo estaban en condiciones óptimas, sino que se
hallaban perfecta y cuidadosamente artesonadas (Hag. 1:4). La voz del Señor se
levanta a través de su profeta y exige que se levanten, que entren en acción y
reconstruyan la casa de Dios. Se trataba de algo que ellos ya sabían, pero que
habían descuidado durante mucho tiempo. A través de los tiempos siempre ha
existido este mismo problema: que los intereses de los hombres se alejan de los
intereses de Dios. Mientras Dios tiene el deseo y la intención de relacionarse con
su pueblo, éste interpone sus propios valores a los divinos, sus prioridades a las del
Creador.
Dios, siempre atento a la realidad de los suyos, los llama a que consideren sus
caminos, les dice que vuelvan al monte a cortar madera y edificar la Casa de Dios,
41
García Cordero, Maximiliano, p. 1272.
42
Ibid.
cumpliéndose de nuevo la norma de que es Dios quien toma la iniciativa a la hora,
de reanudar relaciones rotas.
Esta verdad sigue siendo actual y en cada ocasión comprobamos, que tras alejarnos
de los propósitos divinos, de los intereses de Aquél que nos llamó, siempre es El
15
quien nos confronta con la realidad y nos insta a levantarnos, arrepentirnos, y
seguir construyendo día a día, en el marco del Reino de Dios.
Una verdad central para mí del libro de Hageo es: que el compromiso de edificar en
el Reino de Dios, no es sólo obra de unos pocos. Hageo apela a los dirigentes
(políticos y religiosos), pero también a todo el pueblo (Hag. 2:4 a.). Nadie está
exento de subordinar sus intereses a los del Señor. El debe ser lo primero en
nuestras vidas. Se lo debemos en gratitud a todo lo que El primeramente ha hecho,
con y por nosotros. Y lo que es maravilloso, y que con tanta frecuencia olvidamos
es que: la obediencia a Dios trae consigo bendición. El Señor de la comunidad,43
promete "su misma presencia" en el trabajo diario de vivir en El y para El (Hag. 2:4
b.).44 La voz de Dios sigue resonando con fuerza hoy: "trabajad", "cobrad ánimo",
porque no estáis solos: el que ES, ESTÁ con nosotros. Este libro es también una
apelación permanente a los pastores y predicadores, a fin de que con entusiasmo y
visión, emprendan grandes cosas para Dios.
CONCLUSIÓN.
La realización del presente trabajo ha supuesto para mi una gran bendición. No
sólo por el hecho de haber profundizado en el conocimiento de un libro bíblico,
sino porque de su estudio, he obtenido grandes lecciones, inspiración, y una mejor
comprensión de los planes de Dios para mi vida.
La ubicación de este libro en la Biblia (entre los profetas menores, a los que
43
(cf. Col. 1:18 a.).
44
(cf. Mt. 28:20 b.).
pertenece), hace de él un gran desconocido; corriendo quizá la misma suerte que la
mayoría de los de su grupo. Pero como conclusión a este trabajo, quisiera resaltar
la importancia del libro de Hageo para la vida devocional y de compromiso del
creyente, también en la actualidad.
16
El poderoso mensaje que Hageo predicó venía de Dios, y ese mensaje, también es
válido hoy. El resultado que obtuvo la predicación poderosa de tal mensaje,
también es posible hoy: que los hombres se ocupen primeramente en las cosas del
Reino de Dios. Lo demás, vendrá por añadidura como El mismo prometió. Esto, se
traducirá en unas vidas comprometidas, útiles, y esforzadas en las manos del Señor;
vidas que llevarán fruto para la gloria de Su Nombre.
Debemos cobrar ánimo y animar a otros a la vez, para que el mensaje de la Palabra
de Dios llegue íntegro a la vida de nuestras comunidades cristianas, que sea
estudiado en nuestras iglesias; para que así , reciban una bendición real, auténtica,
fruto de la relación con Aquel que quiere ocupar el primer lugar en las vidas de los
que le confiesa.
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