La previsión social en Guatemala
Etimología
Un concepto de lo que es la previsión social, se obtiene mediante la
descomposición de las notas que le caracterizan como previsión qué
se supone, por un lado, la captación intelectiva de la posibilidad de
acontecimientos futuros, generadores de necesidades sociales, y por
otro, la ordenación de los medios suficientes para afrontar las
consecuencias del tales eventos. El calificativo social tipifica el
instrumento protector en virtud de su fundamento solidarista.
Antecedentes históricos
La seguridad social surge como una consecuencia del desarrollo de la
sociedad, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de los
trabajadores en todo el mundo.
El término seguridad social lo empleó por primera vez Simón Bolívar
cuando en febrero de 1819 declaró en el congreso "el sistema de
gobierno más perfecto es aquel que ofrece se mayor suma de felicidad
posible, mayor suma de seguridad social".
En la Constitución de 1879, la previsión social se considera como un
derecho o garantía para la persona trabajadora y la importancia de su
regulación dentro de una norma fundamental. En un principio sólo se
hablaba del derecho a la previsión social que tiene todo trabajador
guatemalteco, luego de la necesidad de un seguro social y por último
de la asistencia y seguridad social.
Como resultado de la "revolución industrial" se dan una serie de
cambios en el orden social existente, los cuales culminan en Alemania
cuando el gobierno de este país bajo la dirección del canciller Otto Von
bismarck, instauró la práctica social cuyo fin fue eliminar la certidumbre
y la inseguridad de los trabajadores.
El 17 de noviembre de 1881, el gobierno alemán fijó un programa en
materia de política social, a partir de esa fecha los trabajadores
gozaron de prestaciones antes no conocidas; se les proporcionó el
derecho a la asistencia médica, posibilidad de ingresar a un hospital y
recibir una pensión de dinero cuando por causa de enfermedad o
accidente no pudieran realizar sus labores. La idea pasó a otros
países llegando al América del Sur en las primeras décadas del
presente siglo.
Antes de la creación del Régimen Guatemalteco de Seguridad Social,
en la administración del lic. Manuel Estrada Cabrera, existía en
nuestro país la ley protectora de obreros contenida en el decreto 669,
promulgada el 21 de noviembre de 1906, legislación que estaba
destinada a proteger a los trabajadores. Los principios de esta ley se
quedaron sin tener ninguna aplicación, no se previó la organización
administrativa que llevará a la práctica esta protección.
Con el derrocamiento del gobierno dictatorial de Jorge ubicó se dio
paso al gobierno democrático del doctor Juan José Arévalo, en esta
época vinieron técnicos en materia de Seguridad Social, entre ellos el
Lic. Oscar Barahona Streber de nacionalidad costarricense y el
actuario Walter Dittel de nacionalidad chilena, quienes hicieron los
estudios de las condiciones económicas, geográficas, étnicas y
culturales del país.
El resultado de ese estudio fue publicado en un libro titulado “Bases de
la Seguridad Social en Guatemala”. Al promulgarse la Constitución
Política de la República de aquel entonces, el pueblo de Guatemala
encontró entre las garantías sociales en el artículo 63, el siguiente
texto: Se establece el Seguro Social Obligatorio, la ley regulará sus
alcances, extensión y la forma en que debe ser puesto en vigor”.
Con estos antecedentes, 30 de octubre de 1946, el congreso de la
república sanciona el decreto número 295 Ley Orgánica del Instituto
Guatemalteco de seguridad social. Se crea así una institución
Autónoma, de derecho público con personería jurídica y plena
capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones cuya
finalidad es aplicar En beneficio del pueblo de Guatemala, un régimen
nacional unitario y obligatorio de seguridad social. La constitución
política de la República de Guatemala promulga el 31 de mayo de
1985, artículo 100 legislo al respecto: "Seguridad Social".
El estado reconoce y garantiza el derecho a la seguridad Social para
beneficio de los habitantes de la nación. Nuestra Carta Magna vigente,
entre los Derechos Humanos contempla los derechos sociales propios
de la "Salud, Seguridad y Asistencia social" en la sección séptima del
capítulo ll título ll (artículos del 93 al 100).
La previsión social en Guatemala está constituida básicamente por el
régimen de clases pasivas civiles del estado y al programa de
invalidez, vejez y sobrevivencia del instituto guatemalteco de
seguridad social, tenido estos en el decreto 63 - 88 del Congreso de la
República y acuerdo de junta directiva del I.G.S.S No. 481 aprobado
mediante Acuerdo No. 13 - del Ministerio de Trabajo y Previsión
Social.
Fundamento de la previsión social
Como fundamento de la previsión social, Mario de la Cueva, indica:
a) Qué es un derecho humano hecho por y para el hombre y su
propósito es resolver integralmente, el problema de las necesidades
del trabajador, las que no son solamente del presente, sino del futuro;
b) El nuevo concepto de la sociedad y de la solidaridad social, la
sociedad no es una creación artificial, sino un organismo natural,
cuyas leyes primordiales son ayuda, la solidaridad y la cooperación;
c) El derecho del trabajo, impuso, como una de sus partes, la previsión
social, porque la Fuente única de dónde puede brotar la seguridad del
futuro del trabajador es la empresa, ya que el trabajador no tiene más
ingresos que el salario, proyectó hacia él.
Ubicación de la previsión social
Cómo razones para justificar y sostener que la Previsión Social es
parte del derecho del trabajo se puede indicar:
1. El derecho del trabajo surgió como una necesidad de protección al
trabajador; fue creado por el hombre trabajador, para proteger a su
clase y es consecuencia de las injusticias que fueron sometidos los
obreros.
2. Los sujetos principales que surgen dentro de esas instituciones
sociales son el trabajador y su familia. De tal manera que la persona
que no está englobada dentro de la clase trabajadora (y su familia), no
es beneficiaria de las bondades del sistema.
3. La finalidad de la presión social es la de mejorar la capacidad
laboral del trabajador, cuidar de su integridad física y de su salud
durante su vida profesional y ampararlo cuando la adversidad o la
edad disminuya o anulen su capacidad de trabajo.
4. Los beneficios de la Previsión Social surgen como una contra-
prestación obligada, por los servicios que el trabajador brinda
directamente al empleador, e indirectamente a la sociedad y al estado.
5. La naturaleza jurídica de la previsión social responde más al campo
del derecho público que al privado.
Concepto de previsión social
Conjunto de iniciativas espontáneas o estatales dirigidas a aminorar la
inseguridad y el malestar de los económicamente débiles, fuera del
trabajo. Su forma principal es el Seguro Social, aunque se vincula
muchas veces con el trabajo prestado y, en consecuencia, con el
derecho del trabajo. La previsión social no considera estrictamente al
trabajo, sino que tiene otros propósitos.
Piénsese, además de los seguros sociales, en los planes de vivienda
barata, colonización, ahorro, etc.
Principios fundamentales de la previsión social
a) La previsión social debe ser cumplida a través de instituciones
creadas legalmente por el estado que garantice su organización,
funcionamiento, eficacia, etc.
b) Constituye el enlace dentro de la relación de trabajo entre los
patrones y los trabajadores que garantice a estos últimos la Seguridad
Laboral frente a los riesgos en caso de enfermedad, accidentes de
trabajo, muerte, invalidez, etc.
c) Debe existir equidad y justicia en cuanto a las aportaciones para el
funcionamiento de las instituciones creadas por parte de los
empleados y los trabajadores.
d) la previsión social no sólo debe cubrir aspectos.
Contenido de la previsión social
Entre las principales instituciones y actividades que la previsión social
debe cubrir para el cumplimiento de sus fines se señala:
1. La educación y la capacitación profesional de los trabajadores.
2. La colocación de los trabajadores.
3. La habitación de los trabajadores.
4. La creación de los trabajadores.
5. La higiene y seguridad en el trabajo.
6. El riesgo profesional de adquirir enfermedad profesional.
7. Los infortunios o accidentes de trabajo.
1. LA EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN PROFESIONAL DE LOS
TRABAJADORES
La educación y capacitación de los trabajadores la considera la
previsión social como la primera meda protectoras del trabajador y que
debe ser cubierta por el estado como un servicio de publicación y
como uno de sus fines esenciales por los trabajadores.
Se define a la educación del trabajador como la organización
encaminada a preparar los hombres para un trabajo útil y eficiente.
La educación y capacitación profesional del trabajador en Guatemala,
se le puede analizar desde dos puntos de vista: El primero de acuerdo
a los aspectos de la educación general (primaria y secundaria), y el
segundo aspecto como la capacitación profesional (escuelas técnicas
de formación y capacitación profesional).
Desde el punto de vista de educación general (que se aclara no es a la
que se refiere y persigue a la previsión social). Se encuentra que de
conformidad con la constitución política de la República de Guatemala,
es obligación del Estado proporcionar educación a sus habitantes sin
discriminación alguna, teniendo como fin primordial el desarrollo
integral de la persona humana; en consecuencia, los habitantes tienen
en el derecho y la obligación de recibir la educación inicial,
preprimaria, primaria y básica dentro de los límites que fije la ley.
(artículos 76, 72 y 74).
Adicional a la obligación del estado de la educación general nuestra
Carta Magna también contempla que los propietarios de empresas
industriales, agrícolas, pecuarias y comerciales, la obligación de
establecer y mantener escuelas, guarderías y centros culturales para
sus trabajadores y población escolar.
Es necesario puntualizar que los dos aspectos relacionados no son
cumplidos a cabalidad con el estado ni por los empresarios, puede ser
un hecho notorio la falta de escuelas de primaria y de educación
básica en los diferentes departamentos de Guatemala y en las
localidades donde existen, la precariedad en la que se imparte la
educación, no sólo por la falta de edificios, mobiliario, material
didáctico, sino del personal docente.
En algunas fincas y empresas tienen instaladas escuelas
generalmente de primaria, pero no son para educar al trabajador sino
para servicio de sus hijos, por los que el trabajador, generalmente el
rural, se mantiene la mayor ignorancia educativa.
Considerando las deficiencias de nuestros sistemas educativos,
particularmente grave para los trabajadores, es que nuestra legislación
ha reclamado la colaboración de los patrones, pero lamentablemente
la respuesta no ha sido satisfactoria.
En relación al aspecto de la capacitación profesional en Guatemala, es
lamentable tener que reconocer que los gobiernos no se han
preocupado de crear centros de capacitación profesional para los
trabajadores, pues los institutos de capacitación que existen, los creó
con ayuda y dirección de organismos internacionales, principalmente
de Alemania y se denominan institutos técnicos, pero dicha formación
es para adolescentes que en el futuro se dedicarán a ejercer alguna
profesión u oficio, los que en la actualidad son insuficientes y se
encuentran bastante deteriorados, sin maquinaria y equipo adecuado
para el cumplimiento de su función de capacitación y qué cómo se
reitera, no fueron creados específicamente para capacitar a los
trabajadores en el desempeño de su trabajo.
En Guatemala las organizaciones de trabajadores no se han
preocupado por crear y mantener escuelas de capacitación
profesional, no obstante que el código de trabajo contempla como
actividades de los sindicatos; crear, administrar, o subvencionar
instituciones, establecimientos... De asistencia de previsión social.
(entre estos últimos se encuentran educación o capacitación
profesional del trabajador), cuyo para fin están exentos de cubrir toda
clase de impuestos fiscales y de municipalidades, que puedan pesar
sobre sus bienes inmuebles, rentas o ingresos de cualquier clase,
pudiendo utilizar las ventajas de su personería en todo lo que
contribuye a llenar sus fines, siempre y cuando no lo hagan con ánimo
de lucro. (artículos 206, 210, 214 literal del código del trabajo).
2. LA COLOCACIÓN DE LOS TRABAJADORES
La segunda medida de previsión Social es la colocación de los
trabajadores y se le define como: Una actividad encaminada a poner
en contacto a los trabajadores que buscan ocupación con los patronos
en cuyos establecimientos existen plazas vacantes.
De la definición anterior se deduce que en todo sistema laboral se
presentan dos situaciones: La demanda de trabajo por aquellas
personas que no lo tienen y está necesitado de obtenerlo, y el
ofrecimiento u oferta de empleo por quién o quiénes tienen necesidad
de contratar trabajadores, de dichas situaciones surge la actividad de
la previsión social, denominada colocación de los trabajadores y qué
consiste en el mecanismo por el medio del cual se pone en contacto a
los que ofrecen su actividad laboral personal (trabajador), con los que
requieren la prestación de los servicios personales (empleador).
3. LA HABITACIÓN DE LOS TRABAJADORES
La previsión social no sólo se ocupa de la capacitación profesional, la
colocación y la vivienda del trabajador, sino que también tiene como
una de sus finalidades la recreación de los trabajadores, con el objeto
de aprovechar su descanso laborales y sobre todo para evitar o aliviar
las tensiones del trabajo y las enfermedades profesionales que
algunas actividades provocan.
En Guatemala existen dos sistemas de recreación para los
trabajadores: El público proporcionado por instituciones del estado y el
privado otorgado por los empresarios.
- sistema oficial o proporcionado por organismos del estado
El Ministerio de trabajo y de previsión social tiene entre sus
dependencias una dirección de recreación, la que es sostenida en
parte con fondos del presupuesto general de la nación y el aporte del
salario de un día anual, que se descuenta a los Trabajadores al
Servicio del organismo ejecutivo y el organismo judicial. Entre los
centros de recreación con los que se cuentan están situados en:
Amatitlán, Guatemala, Panajachel, Sololá, Chiquimula, Izabal y
Quetzaltenango.
- Sistema privado
El sistema de recreación de los trabajadores de la iniciativa privada, se
instituyó mediante decreto No. 1528 del Congreso de la República, el
cual cobro vigencia el primero de julio de 1962 y se administra a través
del instituto de recreación de los trabajadores -IRTRA- y tiene entre
sus instalaciones: El de Amatitlán, Guatemala; agua caliente,
departamento del Progreso Petapa; Guatemala; San Martín Zapotitlán,
Retalhuleu (Xetulul y Xocomil); se sostienen con aporte de los
empleadores y es recaudado por medio del instituto guatemalteco de
seguridad social.
La higiene y seguridad en el trabajo
A nivel constitucional no se encuentra ninguna Norma que se refiera a
la higiene y a la seguridad en el trabajo, siendo en el título quinto,
capítulo único, denominado higiene y seguridad en el trabajo, donde
se Norma todo lo relacionado con higiene y seguridad en el trabajo.
Entre los aspectos más sobresalientes señala: Todo empleador está
obligado a adoptar las preocupaciones necesarias para proteger la
vida, la seguridad y la salud de los trabajadores en la prestación de
sus servicios; está obligado a acatar y hacer cumplir las medidas que
indique el Instituto guatemalteco de seguridad social con el fin de
prevenir el acaecimiento de accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales; todas las autoridades de trabajo y sanitarias, deben
colaborar a fin de obtener el adecuado cumplimiento de las
disposiciones de este capítulo y de sus reglamentos.
Entre las medidas que los empleadores deben adoptar se señala:
Prevenir accidentes de trabajo, velando porque la maquinaria el
equipo y las operaciones del proceso de producción tengan mayor
grado de seguridad y se mantengan en buen estado de conservación,
funcionamiento y uso, para lo cual deberán estar sujetos a inspección
y mantenimiento permanente, prevenir enfermedades profesionales y
eliminar las causas que las provocan, prevenir incendios y efectuar
constantes actividades de capacitación de los trabajadores sobre
higiene.
El riesgo profesional
El trabajo en todas sus formas es fuente de enfermedades y
actividades.
Se estima como riesgo profesional las causas que pueden provocar
enfermedades ocasionadas por el trabajo y que producen incapacidad,
relativa o permanente.
Pequeña descripción de las enfermedades ocasionadas por el
trabajo:
En la actualidad existen varios puntos de vista, los cuales pueden
definir que es Enfermedad Profesional. Según el diccionario jurídico,
enfermedad Profesional, es “La que es consecuencia forzosa o
probable de un trabajo subordinado. Su posible evitación, así como los
resultados económicos del tratamiento y de la incapacidad resultante,
son objeto de normas legislativa”.
El tratadista Guillermo Cabanellas establece lo siguiente
“Consideramos que se entiende por enfermedad profesional la
alteración en la salud del trabajador motivada por la ocupación o
ejercicio del trabajo; pero únicamente producen efectos jurídicos, en el
Derecho Laboral, aquellos padecimientos contraídos por quien realiza
una prestación de servicios bajo dependencia ajena.”6
El concepto de enfermedad profesional, para el Derecho Laboral,
difiere de la definición proveniente de tecnicismo de la Medicina; y ni
siquiera coinciden con la caracterización realizada por la Medicina de
Trabajo. En tanto que para el Derecho Laboral, la enfermedad
profesional se examina principalmente desde el punto de vista de
riesgo económico del trabajador, por la Medicina se estudia y analiza
la situación del trabajador basándose en su organismo físico, afectado
por una alteración procedente del trabajo cumplido.
En tanto que para el jurista se entiende por enfermedad profesional la
que se encuentra incluida dentro del ordenamiento legal y provocada
por el ejercicio habitual de un trabajo, para el medico es diferente.
Características de las Enfermedades Profesionales
Para determinar las características propias de la enfermedad
profesional es de tener en cuenta que estas se originan del trabajo y
son consecuencia de este ya que existe una relación de causal,
directa o conexa derivada del hecho de trabajo, aun cuando ese nexo
no sea inmediato.
Para atribuir el carácter del profesional a una enfermedad es necesario
tomar en cuenta algunos elementos básicos que permiten
diferenciarlas de las enfermedades comunes:
• Agente, debe existir un agente en el ambiente de trabajo que por sus
propiedades puede producir un daño a la salud; la noción del agente
se extiende a la existencia de condiciones de trabajo que implican una
sobrecarga al organismo en su conjunto o a parte del mismo.
• Exposición, debe existir la demostración que el contacto entre el
trabajador afectado y el agente o condiciones de trabajo nocivas sea
capaz de provocar un daño a la salud.
• Enfermedad, debe haber una enfermedad claramente definida en
todos sus elementos clínicos anatómico, patológico y terapéutico, o un
daño al organismo de los trabajadores expuestos a los agentes o
condiciones señalados antes.
• Relación de causalidad, deben existir pruebas de orden clínico,
patológico, experimental o epidemiológico, consideradas aislada o
concurrentemente, que permitan establecer una sensación de causa
efecto, entre la patología definida y la presencia en el trabajo.
El tratadista Guillermo Cabanellas expone que las características de
las enfermedades profesionales son las siguientes: a) se originan por
un hecho derivado de la actividad laboral, b) son causa de incapacidad
temporal o permanente en el trabajador, c) llevan aquel trabajador no
pueda prestar sus servicios e incluso pueden originar la muerte del
trabajador9
Desde mi punto de vista las enfermedades profesionales tienen otras
características esenciales las cuales son: o Inicio lento. o No violenta,
oculta, retardada. o Previsible. Se conoce por indicios lo que va a
ocurrir. o Progresiva se desarrolla con el tiempo o Oposición individual
muy considerable.
Factores que determinan las Enfermedades Profesionales
Tiempo de exposición.
Concentración del agente contaminante en el ambiente de trabajo.
Características personales del trabajador
Presencia de varios contaminantes al mismo tiempo.
La relatividad de la salud.
Condiciones de higiene y seguridad.
Factores de riesgo en la utilización de máquinas y herramientas.
Diseño del área de trabajo.
Almacenamiento, manipulación y transporte.
Sistemas de protección contra contactos indirectos.
La seguridad social
Etimología
El vocablo seguridad encierra la idea genérica de exención de peligro,
daño o mal y las de confianza y garantía, se utilizan el sentido de
protección más tiene el de indemnidad.
En cuanto al calificativo de social, se le atribuye la amplitud de todo lo
concerniente a la sociedad.
Concepto y definición de la seguridad social
Es pertinente dejar aclarado que es frecuente que se confunda la
institución de la seguridad social con el seguro social, no obstante qué
son dos instituciones totalmente diferentes.
La seguridad Social es la idea de la previsión social y
consecuentemente, del derecho de trabajo, proyectada a la
humanidad. En su esencia, es la idea de la justicia social que se abre
paso. Naturalmente la idea de la seguridad social se ha desprendido
de su fuente (la previsión social) y está adquiriendo perfiles propios,
por lo que debe recordarse que cuando la seguridad social se extienda
a toda la población, posiblemente desaparecerá la previsión social
como un derecho exclusivo de los trabajadores para darles paso a la
seguridad social como él derecho de todos los ciudadanos y con
propósitos y fines más amplios, tal como lo contempla nuestra
constitución política.
Importantes antecedentes en Guatemala
A partir del año 1945, cuando entró en vigencia la constitución política
de la República de Guatemala de esa época, en la que se estableció
la seguridad social en Guatemala en forma obligatoria. Fue uno de los
logros más importantes del movimiento revolucionario.
Desencadenado por la oposición del pueblo contra los gobiernos
autoritarios, llevado a cabo como una rebelión Cívico-militar. Dentro de
esos logros importantes tenemos en la ver constitucionalizado las
garantías sociales, las normas relativas en materia de trabajo,
señalándose principios fundamentales y regulando aspectos relativos
a seguridad y protección de los trabajadores. Posteriormente el 30 de
octubre de 1946, se promulgó la Ley Orgánica del instituto
guatemalteco de seguridad social, decreto número 295 del Congreso
de la República de Guatemala.
En la vigente constitución política de la República de Guatemala que
data del año 1985, se encuentra la garantía de la seguridad Social
para beneficio de los habitantes de la nación. La seguridad social se
instituyó como una función pública en forma nacional, unitaria y
obligatoria, debiendo el estado, empleadores y trabajadores, contribuir
para su financiamiento, así como el derecho a participar en su
dirección, en aras de procurar su mejoramiento en forma progresiva.
La aplicación de dicho régimen le corresponde al instituto
guatemalteco de seguridad social, creado como un ente autónomo.
Con personalidad jurídica, patrimonio y funciones propias, goza de
exoneración total de impuestos, contribuciones y arbitrios, debiendo
participar con las instituciones de salud en forma coordinada. En base
a su Ley orgánica, rige una estructura que se inspira en ideas
democráticas de un verdadero sentido social, sus beneficios deben ser
de carácter mínimo pero teniendo como fin dar protección mínima a
toda la población. El derecho a la seguridad social se instituyó como
un mecanismo de protección a la vida de toda persona
Principios doctrinarios de la seguridad social
El autor Néstor de buen Lozano, nos proporciona ciertos principios que
fundamentan el contenido de la seguridad social, señalando cinco
principios muy propios:
- Solidaridad:
Porque el individuo está aislado, actúa en Solidaridad y cooperación,
prestando ayuda y auxilio dentro de la sociedad, lo cual es necesario
el cumplimiento de los fines de la sociedad. Una forma de cooperar es
aportando a la institución de seguridad social, aunque en lo personal
no se goce de los beneficios.
- Subsidiariedad:
La seguridad trata de compensar la falta de ingresos o exceso de
gastos que traen aparejadas las contingencias sociales, interviene de
forma supletoria, pues sus beneficios no cubren la totalidad de los
gastos realizados o de los ingresos que se dejen de percibir.
- Inmediatez:
Se prestará seguridad social en el momento preciso que se necesite
ayuda o Auxilio. El sistema de seguridad social debe llegar
oportunamente, porque está destinada a remediar situaciones
urgentes.
- Irrenunciabilidad:
No se puede renunciar a la obligación de aportar al sistema de
seguridad social, pero los que reciben el auxilio o ayuda si pueden
renunciar a él.
- Igualdad:
Debe funcionar el principio o de igualdad, que elimine discriminaciones
arbitrarias, en situaciones objetivamente similares.
El sistema de la seguridad social en Guatemala
La institución encargada de aplicar la seguridad social se denomina
instituto guatemalteco de seguridad social, que a pesar que nuestra
constitución política se establece que es para beneficio de toda la
población, no se cumple con dicho objetivo. Sin embargo entre los
programas que incluyen instituto, conforme su reglamento se
encuentran siguientes:
- Accidente en general:
Este programa comprende lo siguiente:
a) los accidentes de trabajo. Cuando ocurren con ocasión o por
consecuencia de las labores que ejecuta un trabajador a favor del
patrón.
b) los accidentes comunes. Los que ocurren fuera del tiempo que el
trabajador presta su servicio a favor del patrono.
- Enfermedades en general.
Enfermedades profesionales que acaecen a consecuencia del
desempeño de determinada labor, muchas veces porque el organismo
de la persona se resiente por la exposición repetida y por el lapso de
tiempo de ciertos agentes externos. Enfermedades comunes, son las
que no obedecen a un hecho que sobrevenga por el desempeño de un
trabajo.
- Maternidad.
Es la relación parental que une a la madre trabajadora con el hijo. Las
fases que se cubren son: durante la fase prenatal, la fase natal, la fase
postnatal.
- El beneficio de invalidez, vejez y sobrevivencia.
Este régimen se encarga de los riesgos de carácter social que la Ley
Orgánica del instituto contempla, otorgando protección y beneficios a
los trabajadores: Invalidez, vejez y sobrevivencia y las necesidades
creadas por el fallecimiento: de orfandad viudedad. Uno de sus fines
principales es compensar mediante el otorgamiento de prestaciones
en dinero, el daño económico resultante de la cesación temporal o
definitiva de la actividad laboral. Por medio de este sistema o
programa se administra la concesión de las prestaciones, cuando
ocurre alguno de los riesgos mencionados en la forma que lo indica el
reglamento emitido para el efecto.
Derivado de la revisión general de las disposiciones relativas a la
reglamentación del programa sobre protección relativa a invalidez,
vejez y sobrevivencia, para el mejoramiento de las prestaciones,
aclarando y ampliando la redacción de su texto original con el fin de
facilitar su aplicación, se ha emitido el reglamento respectivo:
Acuerdo número 1124 de la junta directiva del instituto guatemalteco
de seguridad social: " reglamento sobre protección relativa a invalidez,
vejez y sobrevivencia", publicado el 19 de marzo de 2003 y vigente a
partir del 20 de marzo de 2003. En forma resumida los beneficios se
definen de la manera siguiente:
El beneficio por invalidez:
Lo particular en este caso es la incapacidad de la persona para
continuar ejecutando trabajo, viéndose afectado en el sentido que ya
no podrá obtener un ingreso económico en la forma que lo venía
haciendo. Al encontrarse en ese estado, requiere el derecho de recibir
la pensión por invalidez, debiendo cumplir con las condiciones
siguientes:
a) Ser declarado inválido por el cuerpo médico del departamento de
Medicina legal y evaluación de incapacidades del instituto
guatemalteco de seguridad social, ya sea en los grados de: Total
y gran invalidez, fijándose el día de la invalidez para que a partir
de esa fecha comience el derecho a la pensión;
b) Tener acreditados 36 meses de contribución en los 6 años
inmediatamente anteriores al primer día de invalidez;
c) Si es causada por enfermedad, para contar las contribuciones
debe incluirse el mes de riesgo.
El beneficio por vejez:
El reglamento indica en el artículo 3 que vejez "... Es el estado que
adquiere un asegurado al cumplir determinada edad". Guillermo
Cabanellas proporciona la siguiente definición: es "la edad de la vida
en que suele iniciarse la decadencia física de los seres humanos;
calculada generalmente alrededor de los 60 años".
El beneficio de sobrevivencia:
El artículo 3 del reglamento expresa que "es el estado que guardan los
beneficiarios dependientes económicos al fallecimiento del asegurado
o pensionado". El diccionario de la Real Academia Española la define
como " gracia concedida a uno para gozar una renta o pensión
después de haber fallecido el que la obtenía". Es un aporte económico
que reciben los beneficiarios cuando fallece el asegurado,
señalándose los montos acorde a las contribuciones efectuadas por el
asegurado.
Las personas que tienen derecho a pensión de sobrevivencia son las
siguientes:
a) La esposa o la mujer cuya unión de hecho con el causante haya
sido legalizada de acuerdo al código civil, siempre que uno u otra
haya convivido con él hasta la fecha de su fallecimiento. Si no
resulta comprobada la convivencia puede otorgarse el
pensionamiento siempre que se compruebe que el causante le
proporcionaba ayuda económica indispensable para la
satisfacción de sus necesidades;
b) La compañera que haya convivido maridablemente con el
causante;
c) El varón sobreviviente que esté en las condiciones que
determina el inciso a) con respecto a la mujer causante que fue
su cónyuge, mujer de hecho o compañera, siempre que esté
totalmente incapacitado para el trabajo;
d) Los hijos menores de 18 años, sean solteros y no estén
pensionados por derecho propio;
e) Los hijos mayores de 18 años incapacitados para el trabajo,
sean solteros y no estén pensionados por derecho propio;
f) Los hijos adoptados legalmente por el causante, que sean
menores de 18 años o mayores de edad incapacitados para el
trabajo, sean solteros y no estén pensionados por derecho
propio;
g) Los hijos póstumos, quiénes serán pensionados a partir de la
fecha del nacimiento;
h) La madre que no esté pensionada por derecho propio en este
programa, cuando se establezca que dependía económicamente
del causante;
i) El padre que no esté pensionado por derecho propio en este
programa, que este total y permanentemente incapacitado para
el trabajo, y cuando se establezca que dependía
económicamente del causante.
Otra definición de Seguridad Social:
Como dicen algunos autores, la seguridad social es un
conjunto de medidas destinadas a garantizar, en la
sociedad, una protección adecuada contra riesgos a que
está expuesta toda persona. Dentro de dichos riesgos están
los accidentes de trabajo, la enfermedad, la maternidad, la
invalidez, la vejez, la sobrevivencia y el desempleo, entre
otros.
MISERIAS Y OBRAS PÍAS
En todos los siglos de la historia, así se desprende de los
relatos de los hombres curiosos y de los amantes del
pasado, y como un efecto de la imposición de la propiedad
privada, según las exposiciones de Marx, la humanidad ha
estado dividida en poseedores de la tierra y de la riqueza y
en desposeídos, hombres sin tierra y sin riqueza.
Los primeros perpetuaron su memoria en castillos, palacetes y
mansiones fastuosas; de los segundos aparecen de tiempo en tiempo
algunos huesos, cuando se remueve la tierra. ¡Que bueno que nunca
se haya escrito una historia de la pobreza! porque contendría las
páginas más negras de la conducta de los hombres.
Es en cambio hermoso, si bien nunca suficiente, la ayuda
que los pobres, mediante el sistema de la mutualidad, se
han prestado los unos a los otros, y es asimismo bella y
plena de sentido humano la que han aportado las
instituciones pías, las iglesias, algunos hombres de buena
voluntad y aun gobernantes que sintieron la tragedia de la
necesidad de los hombres y de los pueblos.
Por lo que se le da a este conjunto de instituciones y
sistemas de ayuda a los necesitados, el nombre de
mutualidad y asistencia privada o pública; y si se pidiera una
presentación de sus fundamentos, se diría que radica en la
naturaleza humana, que nunca ha sido, ni puede ser,
insensible al dolor de sus semejantes.
No se dispone de espacio para penetrar en la historia, pero
sí se puede considerar brevemente los orígenes romanos
de la mutualidad y de la asistencia y se formularan algunas
consideraciones generales:
Cuentan las crónicas que el derecho romano conoció dos
formas jurídicas para ayuda de los necesitados, la fundación
y los collegia artificum vel opificum: en relación con las
primeras, Rudolf Sohm expone que: “En los primeros siglos
del Imperio aparecieron las fundaciones alimenticias, de
naturaleza pública y sostenidas por el fisco; en cambio, a
partir del siglo v, en la época cristiana del Imperio, y por
influencia del cristianismo y de su iglesia, el derecho de
Roma aceptó las fundaciones privadas, pía causa, para
beneficio de los pobres, enfermos, prisioneros, huérfanos y
ancianos, pero su patrimonio, como pía causa, estaba
sometido a las iglesias y obispos en cuanto a su
administración”.
En ocasión de los segundos, Etienne Martin Saint-Léon
explica: “Que independientemente de sus funciones como
uniones de artesanos o trabajadores, tenían como misión
ayudar a sus miembros caídos en estado de necesidad y a
los huérfanos”.2
Los dos métodos romanos continuaron en el mundo
medieval en la forma siguiente: a). ahí se dio una primera
lucha de clases entre los maestros y los compañeros y
aprendices, que se vieron obligados a unirse en defensa y
para mejorar sus condiciones de trabajo, en asociaciones
que recibieron los nombres de fraternités o bruderschaften.
Estas asociaciones de compañeros y aprendices, que
fueron repetidamente prohibidas y perseguidas, crearon
sistemas de ayuda mutua, en condiciones parecidas a las
de los collegia romanos. b). Paul Durand y Karl de
Schweinitz afirman que: “La asistencia inglesa a los pobres,
particularmente la hospitalaria, fue tal vez la más generosa
de Europa”.
El segundo de los tratadistas transcribe la decisión del
Concilio de Greatles del año 928, que ordenó a los
funcionarios del rey “Sostuvieran un asilo para pobres en las
villas reales y en caso de que no se hallase ninguno,
deberían recogerlos en otros lugares”.4 Paul Durand escribió
que los hospitales benévolos fueron creados por la caridad
privada en Londres y algunos de ellos tienen una
antigüedad impresionante, así, Saint Bartholomew llega al
año de 1123 y Saint Thomas proviene de 1213.
No se puede concluir este breve apunte ejemplificativo sin
una mención a la asistencia a los pobres en los siglos de la
nueva España: el jesuita Mariano Cuevas recuerda que
inmediatamente después de la conquista, la iglesia organizó
un sistema de hospitales: “Que como una rede de amor al
prójimo extendíase por toda la parte ya pacificada del país a
fines del siglo XVI… Al lado de cada parroquia de indios
había un hospital… En la ciudad de México era decano de
los hospitales el de la Limpia concepción de nuestra Señora
(que subsiste con el nombre de Hospital de Jesús) fundado
por Hernán Cortés… Tanto estos hospitales como el de
Amor de Dios, fundado por Fray Juan de Zumárraga…”.
El mismo Mariano Cuevas menciona otra numerosa red de
hospitales: “El de la Concepción, creado por el obispo don
Vasco de Quiroga, que todavía funciona, los de Querétaro,
Puebla, Veracruz… y así en todas las provincias”.
Por otra parte, la asistencia pública se apoyó en la Cedula
Imperial de Carlos V del nueve de octubre de 1541:
“Encargamos y mandamos a nuestros virreyes, audiencias y
gobernadores, que con capacidad y cuidado provean que
en todos los pueblos de españoles e indios, de sus
provincias y jurisdicciones, se funden hospitales donde sean
curados los pobres enfermos y se ejercite la caridad
cristiana”.
La mutualidad y la asistencia, como ayuda a los hombres y
a los enfermos, tuvieron un profundo sentido humano, y
poseían también una significación social, especialmente la
asistencia pública. La Cédula de Carlos V y otros
documentos semejantes, encierran un propósito de ayuda a
la solución del problema social, por lo menos en forma
parcial. Contienen un mandamiento real, por lo tanto, y
según las ideas de la época, del titular de la soberanía, para
que sus virreyes, audiencias, gobernadores y demás
autoridades, crearan las instituciones de asistencia social
necesarias en toda comunidad humana.
No obstante, no se puede ya negar, ni siquiera dudar de la
grandeza de los beneficios de la mutualidad y de la
asistencia a los pobres y ancianos, y lo mismo debe decirse
de su continuación y aun perfeccionamiento en la
beneficencia privada o pública, que correspondieron a un
mundo que no pudo concebir ni el derecho del hombre a
una existencia decorosa ni la misión del deber de la
sociedad y de los poderes públicos de crear los sistemas
que la aseguran. Fueron, repito una vez más, el efecto de la
conciencia del deber cristiano de la caridad y del amor al
prójimo.
A lo expuesto debe agregarse que la concepción
individualista de la vida social, que se reafirmó en la edad
moderna, hizo del hombre un ser aislado de sus semejantes
y hacedor por sí solo de su destino, sin la ayuda de nadie y
sin el deber de ayudar a los demás; en ese ambiente no
podía florecer la idea de la solidaridad y de la previsión
sociales y el consecuente deber de la sociedad para crear
las bases y aun colaborar con los hombres, a fin de que
cada ser humano pudiera realizarse en la historia y cumplir
la tarea que se planteara; finalmente, el pensamiento
económico de la burguesía, que se preparaba para la
explotación del trabajo del hombre en estado de necesidad,
condujo al olvido de los principios cristianos y a la idea del
lucro, fuente de la prosperidad personal.
Si la mutualidad y la asistencia no constituyeron un derecho
ante la sociedad, se debe recordar una diferencia
fundamental: en la primera, los socios, si bien conservan el
derecho de retirarse en todo momento de la asociación,
adquieren el derecho a que se les preste ayuda en los
términos de los estatutos, en tanto la asistencia, bella como
propósito y como conjunto de acciones, fue un deber ético,
mas no un derecho. La Cédula del Emperador Carlos V, si
consideró el deber de los virreyes, no reconoció el deber de
los necesitados para exigir la instalación de los hospitales y
para que se les admitiera en ellos.
La previsión social
El derecho protector de las mujeres y de los menores, se
confunde con la previsión social pero ésta forma parte del
derecho del trabajo, que se ocupa de la prestación actual de
la energía de trabajo y educan al hombre para que logre ser
un buen trabajador, cuidan de su integridad y de su salud a
lo largo de su vida profesional y le recogen en la adversidad
cuando los años o un infortunio lo incapacitan para el
trabajo.
La previsión social es el contenido de una actividad social
contemporánea, pero no ha surgido de la nada; su historia
es la historia: a) De la beneficencia, b) De la caridad y
c) De la asistencia pública.
Karl de Schweinitz ha redactado algunos antecedentes
históricos sobre la previsión social, particularmente de
Inglaterra: Recuerda Schweinitz el Acta del Concilio de
Gretlea del año 928, según la cual: “Los funcionarios del rey
debían sostener un asilo para pobres en las Villas del rey;
pero el punto de arranque de nuestra previsión social es el
Estatuto de los Trabajadores del Campo, dictado en 1349
por el Rey Eduardo III; en él se prohíbe dar limosna, para
obligar a los hombres a que trabajen; es dudoso que estos
estatutos ingleses quisieran, realmente, proteger a los
pobres y más bien parece que, dictados a resultas de la
peste negra que asoló a Europa, tenían por finalidad impedir
el alza de los salarios. El fin del feudalismo y el principio de
la época moderna señalan una tendencia más adecuada a
la beneficencia y asistencia públicas; a mediados del siglo
XVI se dictaron diversas disposiciones, autorizando a los
obispos para recoger donativos y destinarlos a la ayuda de
los pobres; merece mención especial la Ley del Trabajo de
la Reina Isabel, de la cual transcribe Schweinitz, el siguiente
párrafo:
Los jueces u otros funcionarios procurarán persuadir en
términos amables y de caridad a las personas obstinadas,
induciéndolas a hacer extensiva su generosidad a los
pobres de la parroquia en que tuvieren su morada y
domicilio; y si perseveraran en la misma actitud, y no se
dejaran persuadir por los dichos jueces, el alcalde, los
bailíos u otros funcionarios importantes, sería legal fijar la
tasa o el límite a aquellas personas que se obstinasen en su
negativa, de conformidad con su discreto arbitrio,
determinando la cantidad semanal que aquellos
recalcitrantes deberían pagar con destino al socorro de los
pobres, so pena de prisión”.8(sic)
En 1572, otra Ley de Isabel autorizó a los jueces para fijar y
cobrar la cuota de socorro a los pobres, en cuyo acto, según
Schweinitz, debe verse el principio de la legislación de
impuestos para la asistencia social; por último en 1576, se
dispuso que toda persona apta para el trabajo, que se
negara a trabajar, sería internada en una casa de
corrección. La legislación inglesa conoce a estas medidas
con el nombre de legislación de pobres. Pocos años
después, en 1601, se dictó la Ley de Resistencia,
prohibiendo a los pobres su traslado a una parroquia distinta
a la en que residían, porque, se expresa en la ley, los
transforma en maleantes y vagabundos e implica
erogaciones injustificadas para las parroquias; Schweinitz
afirma acertadamente que fue un retroceso a la
servidumbre, pues el efecto de la ley era que los hombres
quedaran arraigados en determinado lugar; hubieron de
transcurrir doscientos años para que los trabajadores
ingleses consiguieran la derogación de la ley; todavía, en
1772, se dictó una ley autorizando la creación de asilos-
obrador, en los cuales, al ayudar a los pobres, se les
proporcionaba trabajo, el que era previamente contratado
con algún particular; pero, a pesar de la buena marcha que
de ellos han señalado algunos escritores, resultaron un
camino más para esclavizar a los hombres.
Paul Durand señala como uno de los más importantes
antecedentes de la protección a los trabajadores y; en
general, a los necesitados, la mutualidad, practicada desde
los tiempos de la corporación medieval. Otro precedente
valioso, citado por Paul Durand, es el sistema de hospitales
ingleses: Se dividían los hospitales en establecimientos
públicos y privados; dos de estos últimos, los Hospitales en
St. Bartholomew y de St. Tomas, remontan a los años de
1123 y 1213, respectivamente. Hace notar, también Paul
Durand que la Escuela Económica Liberal, al impedir la
organización de los trabajadores, afirmó que la asistencia
pública era el camino para subvenir a las necesidades de
las víctimas de infortunios.
Inspirada en el cristianismo, es más notable la asistencia
social en España, Antonio Rumeu de Armas ha escrito una
excelente historia: “Las cofradías, los gremios, las
hermandades y los montepíos son sus más importantes
formas y estuvieron constantemente apoyados en las ideas
de los escritores españoles”.
Luis Vives, al decir de Rumeu de Armas, fue uno de sus
mejores puntales y de su libro de Subventione Panperum,
tomó el tratadista mexicano Mario de la Cueva, las
siguientes frases: Quien quiera comer, trabaje y quien
quiera trabajar, encuentre donde; de cuyas fórmulas se
desprende el principio del derecho a trabajar, fuente del
moderno seguro contra la desocupación. Schweinitz cita
algunos párrafos de la obra de Vives, que son todo un
programa de previsión social:
“Que dos senadores por cada Parroquia procedan a la
formación de un censo en que se consignen las personas
que en sus hogares sufran los efectos de la pobreza, con
los hijos que tuvieren; que se comprueben las necesidades
a que no pueden subvenir, el género de vida que hasta
entonces hayan llevado, y la desgracia que haya motivado
su pobreza. Hay que preguntar a los pobres si han
aprendido un oficio y a aquellos que no lo hubiesen
aprendido, enséñeseles aquél por el cual se muestren más
inclinados, si su edad lo permite, y si ello es factible. Incluso
aquellos que hubieren disipado sus fortunas en una vida
desordenada deberán ser auxiliados, pues nadie debe morir
de hambre. Deberá asignarse a cada artesano cierto
número de aquellas personas que no puedan por sí mismas
encontrar trabajo; si alguno hiciere bastantes progresos en
su oficio, se le permitirá abrir una tienda; tanto a éstos como
aquellos a quienes los magistrados hubieren asignado
aprendices, deberá encargarse la realización de obras
públicas, tales como pinturas, estatuas, tapicerías, ropas,
edificios y suministros de hospitales. Yo no permitiría a los
ciegos que vivieran en la ociosidad, pues son muchas las
cosas en que pueden ocuparse”.
Rumeu de Armas resume en tres proposiciones la doctrina
de Juan de Mariana, acerca de la intervención de la
autoridad en el gobierno económico de los hombres:
Distribución de la riqueza natural y acaparamiento y uso de
los capitales; producción de los mantenimientos mediante la
labor del suelo; subsistencia de los desvalidos y
menesterosos; y en ocasión de esta última proposición,
transcribe el siguiente párrafo de la obra de Mariana, De
Rege et Regis Institutione: “Es propio de la piedad y de la
justicia amparar la miseria de los desvalidos y de los
indigentes, criar a los huérfanos y auxiliar a los necesitados
de socorro. Entre los oficios del Soberano, el principal y más
sublime a éste. Y éste también el verdadero objeto de
riquezas, los cuales no deben destinarse al goce de uno; no
a la satisfacción de nuestro interés personal de una hora;
sino a la realización de la justicia, que es eterna”.
Y todavía cita Rumeu de Armas el discurso de 1568 de
Cristóbal Pérez de Herrera, en el que propuso un seguro
para los soldados inútiles y estropeados en la guerra y el
libro de Jerónimo de Ceballos, Arte Real para el buen
Gobierno de Reyes y Príncipes y sus Vasallos, en el que se
defiende un sistema de pensiones en beneficio de los
inválidos militares y de las viudas y huérfanos de los que
morían en campaña.
Y todavía cita Rumeu de Armas el discurso de 1568 de
Cristóbal Pérez de Herrera, en el que propuso un seguro
para los soldados inútiles y estropeados en la guerra y el
libro de Jerónimo de Ceballos, Arte Real para el buen
Gobierno de Reyes y Príncipes y sus Vasallos, en el que se
defiende un sistema de pensiones en beneficio de los
inválidos militares y de las viudas y huérfanos de los que
morían en campaña.
Y por último, las Ordenanzas de las Hermandades
reglamentaron, aun cuando en corta escala, seguros de
enfermedad, de paro y muerte.
La obra de España se extendió a América y las Leyes de
Indias contienen diversas disposiciones de protección a los
indios desvalidos, por desgracia, pocas veces cumplidas.
La caridad, la beneficencia y la asistencia pública, si bien un
antecedente histórico, no son todavía la previsión social:
Podría citarse como primer antecedente directo, aun cuando
efímero, el principio del derecho a trabajar y los talleres
nacionales, creados durante la Revolución Francesa de
1848.
La previsión social, como doctrina e instituciones que
habrían de extenderse lentamente a todos los pueblos, data
de la época en que se inició en Alemania lo que se ha
denominado la política social, que fue, en esencia, la
supresión de la postura individualista y liberal de los
Estados y su substitución por un intervencionismo de
Estado.
En el mensaje de anuncio de la Ley del Seguro Social,
afirmó Bismark: “Que del trabajador importa no solamente
su presente, sino también y en caso más su futuro y que era
así porque en el presente le salva su esfuerzo, en tanto el
futuro es lo imprevisto y desconocido y por ello debe
asegurarse. La finalidad de la política social es corregir los
males del régimen económico y social del capitalismo,
mejorando la condición de los trabajadores y procurando
evitar los daños a que están expuestos”.
La política social dio origen a diversas disposiciones,
destinadas a elevar el nivel de vida, presente y futuro de los
trabajadores. Las limitaciones a la jornada de trabajo, los
días de descanso, la protección a las mujeres y a los
menores, etc.; la medida más inmediata y de mayor
resonancia fue el sistema de los seguros sociales. La
política social produjo, en consecuencia, alguna de las
instituciones básicas de lo que hoy se denomina: derecho
individual del trabajo y la institución central de la previsión
social.
Desde aquellos años se marcó la diferencia entre la caridad,
la beneficencia y la asistencia pública con la previsión
social: Aquéllas son la ayuda que los particulares, la
sociedad y el Estado imparten a los hombres; en razón,
únicamente, de la necesidad de éstos y porque repugna a la
conciencia humana ser indiferente al dolor del prójimo; su
fundamento son la caridad y la solidaridad social, pero son
anteriores al nacimiento del cristianismo.
Karl de Schweinitz y Antonio Rumeu de Armas refieren
diversas medidas de asistencia en la antigüedad,
desarrolladas particularmente en los collegia romanos; y
cuando la beneficencia y asistencia públicas no existen o no
son suficientes, deja el Estado de cumplir una función.
La previsión social es un derecho de los trabajadores; es
una contraprestación que les pertenece por la energía del
trabajo que desarrollan y tienen a ella el mismo derecho que
a la percepción del salario; la jurisprudencia mexicana, ha
declarado que las indemnizaciones en los casos de riesgos
profesionales tienen la misma naturaleza del salario.
El fundamento de la previsión social es múltiple. En primer
término, la nueva concepción del derecho del trabajo: Es un
derecho humano, hecho por y para el trabajador, quien es,
según se ha afirmado insistentemente, el hombre universal,
porque la vida de la sociedad debe fincarse sobre el trabajo
de sus hombres; las necesidades del trabajador no son
solamente del presente, sino del futuro, cuando niño que
reclama la preparación adecuada o cuando la adversidad o
la vejez impiden continuar el trabajo; el derecho del trabajo
ha de atender todos los momentos, pues, de no hacerlo,
sería incompleto.
En segundo término, el nuevo concepto de la sociedad y de
la solidaridad social: La idea individualista de la sociedad
pierde terreno en beneficio de la vieja idea aristotélica de la
polis. La sociedad no es creación artificial de los hombres,
no es un agrupamiento en el que cada persona deba
perseguir, sin consideración a los demás, su propio interés,
sino un organismo natural, cuyas leyes primordiales son la
ayuda, la solidaridad y la cooperación; la sociedad debe
exigir de sus hombres que trabajen, pero, a cambio de su
trabajo, les ha de asegurar el presente y el futuro; el
derecho no debe limitarse a ser la norma que regule la
coexistencia de los lobos, como diría Hobbes, sino que ha
de promover la cooperación y la ayuda; cuando el hombre
cumple su deber, la sociedad es responsable de su
presente y de su futuro.
En tercer término, el cambio operado en la idea de la
empresa: El viejo capitalismo concibió a la empresa como el
reino absoluto del empresario; quien, en razón de su
derecho de propiedad y de los contratos de trabajo, ejerció
un dominio pleno sobre los dos factores de la producción; el
trabajador no tenía más derechos que los estrictamente
derivados de su contrato de trabajo, de duración efímera y
de prestaciones reducidas; la empresa moderna, por obra
del derecho del trabajo, ha devenido en una comunidad en
la cual el trabajo y el capital tienen derechos propios; la
empresa debe producir lo necesario para formar un fondo
de reserva que permita al empresario reparar y reponer la
maquinaria y con mayor razón, por ser más importante el
factor humano, ha de asegurar al trabajador su presente y
su futuro.
Finalmente y a riesgo de incurrir en repetición, el derecho
del trabajo, al transformarse en un haz de garantías sociales
en beneficio del trabajador, impuso, como una de sus
partes, la previsión social y no por un capricho, sino porque
la fuente única de donde puede brotar la seguridad del
futuro del trabajador es la empresa, ya que el obrero no
tiene más ingreso que el salario, proyectado hacia el futuro
por la previsión social.
Los escritores y juristas discuten intensamente si la
previsión social es todavía un capítulo del derecho del
trabajo de estos días y la discusión se justifica porque la
idea de la previsión social constituye el fondo ideológico de
donde brotó la doctrina de la seguridad social. Esta última
idea se presenta como una meta a realizar; es uno de los
procedimientos que permitirán cierta transformación del
mundo capitalista y es uno de los elementos de la justicia
social. Pero si bien varios países han elaborado planes y
dictado algunas medidas de seguridad social, en una
mayoría de Estados, la previsión social, parte del derecho
del trabajo, es todavía una realidad.
En la Argentina, el antiguo profesor alemán Ernesto
Krotoschin se inclinó por la separación: “La previsión social
no se limita a un sector tan determinado de la población
como debe hacerlo el derecho del trabajo. Su ratio consiste
menos en la creación de normas de conducta alrededor del
factor trabajo –reducidas en su aplicación a trabajadores y
empleadores- que en la creación de tales normas con
respecto a la vida general de sectores más amplios”.
En la misma Argentina, el tratadista Ramírez Gronda
participó del pensamiento de Krotoschin, en tanto el
profesor Unsain se colocó en una posición ecléctica, pues
creía en la existencia de una zona gris que correspondería a
los dos grupos de normas; esta última opinión es
compartida por Guillermo Cabanellas, quien piensa que
solamente en los extremos del derecho del trabajo y de la
previsión social es posible una clara separación.
La doctrina italiana se encuentra divida. En el libro Dirritto
del Lavoro e Assicurazioni Sociali, sostuvo Lodovico Barassi
que el derecho del trabajo y la legislación social – nombre
éste que se usa en Italia en substitución del término
previsión social- no podían reducirse a unidad;
estableciendo, en su última obra, que el criterio de Barassi
no tiene la misma firmeza.
Giuliano Mazzoni y Aldo Grechi –escriben en un mismo
volumen- sostienen un criterio opuesto y afirman la
pertenencia actual de la legislación social al derecho del
trabajo, si bien admiten que es posible que en los años
próximos la seguridad social absorba a la previsión social.
Mazzoni hace notar que pueden ofrecer dos conceptos
distintos del término legislación social:
“Desde un punto de vista amplio podemos decir que la
legislación social se identifica con la legislación asistencial,
en el sentido de que debería aplicarse a una masa de
personas que tendrían únicamente en común el elemento
negativo de no estar en aptitud de proveer a sus propias
necesidades; este concepto extensivo considera como
sujetos de la legislación social, no únicamente a los
trabajadores, sino a todos los ciudadanos que se
encuentren en las condiciones previstas por la ley
protectora… Desde un punto de vista más limitado, pero
que corresponde a su formación histórica, el término
legislación social se refiere, especialmente, a los
trabajadores manuales, a los obreros, esto es, a las
personas que no estaban en aptitud de protegerse de los
peligros y daños de su actividad profesional”.
En la segunda parte del mismo volumen, Aldo Grechi
sostiene la misma tesis y, en relación con los seguros
sociales, afirma que su causa está, precisamente, en el
contrato de trabajo. Francesco Santoro-Passarelli postula
una doctrina análoga. Los profesores de la Universidad de
Turín, Mario Comba y Renato Corrado son categóricos en
esta materia:
“Las normas relativas al contrato de trabajo subordinado
son solamente una parte del derecho del trabajo –si esas
normas fueran todo el derecho del trabajo, éste sería, un
capítulo del derecho civil- pero al lado de ellas se coloca un
complejo de normas que contemplan a los sujetos de la
relación, sea durante la prestación del trabajo, sea cuando
ésta, por cualquier circunstancia, física o económica, no
puede realizarse”.
En la condición actual del derecho guatemalteco y de su
estructura político social, debe afirmarse la unidad del
derecho del trabajo y la pertenencia a él de la previsión
social. No se desconoce que la previsión social –en párrafo
posterior se toma en consideración la idea de la de
seguridad social- está procurando romper los moldes del
derecho del trabajo para proyectar sus beneficios a todos
los hombres y; en este sentido, es correcta la observación
del profesor Krotoschin, pero separar la previsión social,
dentro del campo del derecho positivo guatemalteco, sería
ignorar la distinción que planteó Mazzoni y hacer a un lado
la realidad jurídica de estos días.
La Asamblea Nacional Constituyente de 1986 se refiere a la
seguridad social y no dio el paso hacia la previsión social,
entendida ésta como un derecho que abarca dos funciones
esenciales y totalmente diferentes una de la otra, pero
íntimamente ligadas entre sí. La primera, lo constituye la
atención médica; es decir, el mecanismo de protección a la
vida, que tiene como fines fundamentales la prestación de
servicios médico-hospitalarios, conducentes a conservar,
prevenir o restablecer la salud de los habitantes (afiliados),
por medio de una valoración médica que se comprende
necesariamente desde el diagnóstico, hasta la aplicación
del tratamiento que el paciente requiera para su
restablecimiento.
La segunda, comprende lo que se denomina como:
previsión social, la que no obstante tenerse como sinónimo
de la seguridad social, constituye una institución distinta a
aquélla, pero estrechamente relacionada con la misma,
cuya finalidad es poner a todos los individuos (afiliados) de
una nación a cubierto de aquellos riesgos que los privan de
la capacidad de ganarse la vida, cualquiera que sea el
origen de tal incapacidad (desocupación, maternidad,
enfermedad, invalidez, vejez, etcétera), o bien ampara a
determinados familiares en caso de muerte de la persona
que velaba por sus subsistencias; las instituciones y normas
del Artículo 100 de la Constitución Política de la República
de Guatemala, están estrechamente vinculadas a la relación
del trabajo y significan obligaciones del Estado, patronos y
trabajadores, cuyo objetivo concreto es preparar,
perfeccionar y prolongar la relación de trabajo; así como el
sostenimiento de escuelas y la concesión de becas a los
hijos de los trabajadores, en la construcción de casas de
obreros de las empresas, en el establecimiento de algunos
servicios sociales
–puestos de socorro, mercados, centros de recreo-, en la
prevención y reparación de los infortunios que a la previsión
social aprovechan, indirectamente, a quienes no son
trabajadores, pero no es un derecho de estos no-
trabajadores.
La seguridad social creada en la Constitución Política de la
República de Guatemala es un deber del Estado, de los
patronos y trabajadores derivada de la formación de
relaciones de trabajo. La previsión social podrá, según
expresan diferentes escritores, extenderse a nuevos
sectores de la sociedad, pero, en el estado actual del
derecho positivo centroamericano y mexicano, solamente
los trabajadores tienen acción legal para reclamar de sus
patronos el cumplimiento de las medidas de previsión
social.
El concepto y el contenido de la previsión social son
imprecisos y tal vez, cuando se alcancen ciertas ideas
generales, la previsión social puede estar absorbida por la
seguridad social. Carlos García Oviedo la ha reducido en un
capítulo de la futura seguridad social y propone las
siguientes notas para definirla:
“Motivo constante de sobresalto y temor ha de ser, tanto
para el obrero cuanto para quienes, como él, viven al día, la
situación en que habrán de quedar cuando una adversidad
les prive, temporal o definitivamente, de sus ingresos. Hasta
ahora, la beneficencia era el remedio obligado de esta
situación. Mas la beneficencia es, en los tiempos actuales,
cosa juzgada depresiva en ciertos medios. A la conciencia
del trabajador moderno repugnan instituciones que estima
incompatibles con su dignidad personal de clase. Además,
la beneficencia actúa cuando el mal sobrevino, y es
preferible prevenirlo y evitarlo. La política social moderna ha
ideado otros procedimientos sustitutivos de la beneficencia,
más acordes con el espíritu de nuestro tiempo. Estos
procedimientos son los de la previsión, en que plasman
sentimientos propios de una humanidad más civilizada. La
previsión es cosa preventiva. Tiende a evitar el riesgo de la
indigencia. Prevé, ataja el daño. Esta es su función”.
García Oviedo parece preocupado por la idea de la
seguridad social del futuro y le niega a la previsión social
sus mejores atribuciones. La previsión social, en el pasado
y en el presente, en las leyes sobre infortunios del trabajo y
en el seguro social, no se ha limitado a prever, sino también
a corregir y reparar; cuando Bismark dictó las leyes de los
seguros sociales, la legislación, la política y la previsión
sociales pública.
Es posible que los seguros sociales, en algún sistema
jurídico, al extenderse a toda la población, hayan salido del
ámbito del derecho del trabajo y entrado en la idea de la
seguridad social, pero aun así, la previsión social no es
meramente preventiva. Por otra parte, las instituciones que
señala el ilustre maestro español, el ahorro, la mutualidad y
los seguros sociales, otorgan a la previsión social un
concepto más amplio.
Krotoschin presenta un interesante concepto: “Entiéndese
por previsión social, generalmente, el conjunto de las
iniciativas espontáneas o estatales dirigidas a aminorar la
inseguridad y el malestar de los económicamente débiles,
fuera del trabajo. Su forma principal es el seguro social.
Aunque se vincula muchas veces con el trabajo prestado y,
en consecuencia, con el derecho del trabajo, la previsión
social no considera estrictamente al trabajo, sino que tiene
otros propósitos. Piénsese, además de los seguros sociales,
en los planes de vivienda barata, colonización, ahorro, etc”.
Mario Comba y Renato Corrado han logrado una fórmula adecuada
para el concepto que se busca: “Se suele designar con el nombre de
legislación social al conjunto de normas que contemplan: Al
trabajador, en relación, sea con la tutela de su persona o con el
momento en el cual queda imposibilitado para prestar su trabajo, por
causa que no sea imputable; al patrono, respecto a la obligación de
contribuir a eliminar las consecuencias de la involuntaria falta de
prestación del servicio; y finalmente, a las instituciones destinadas a
dar cumplimiento a la obligación del patrono y al derecho del
trabajador”.
Algunos doctrinarios, han dicho que la previsión social es la política y
las instituciones que se proponen contribuir a la preparación y
ocupación del trabajador, a facilitarle una vida cómoda e higiénica y a
asegurarle contra las consecuencias de los riesgos naturales y
sociales, susceptibles de privarle de su capacidad de trabajo y de
ganancia.
La previsión social tiene un doble concepto: Primeramente, es una
norma de política social, superación del Estado liberal, o si se prefiere,
es la conducta del Estado que procura la realización del bien común,
imponiendo, como carga del capital, la seguridad de un nivel decoroso
de vida para el trabajo; la previsión social pertenece a la entraña
misma del derecho del trabajo y es la protección del salario a todas
las etapas de la vida humana. En segundo término, la previsión social
en las medidas concretas que adoptan la idea para su realización,
cuestión ésta que conduce al problema del contenido de la previsión
social.
La previsión social no puede tener un contenido fijo; por el contrario,
sus realizaciones tienen que variar con las condiciones y
circunstancias de la época y dependerán de la intensidad de la
política social que persiga el Estado. Hay que insistir, una vez más,
que la Constitución Mexicana de 1917 es la primera Constitución del
siglo XX que contiene un programa de previsión social y debe
agregarse que las medidas ahí decretadas no han sido superadas en
ningún otro texto legislativo, si bien algunas tampoco han podido
cumplirse.
Para ilustrar mejor los conceptos anteriores resulta apropiado señalar
el contenido del Artículo 123 de la Constitución Mexicana: “Escuelas y
becas para los hijos de los trabajadores; agencias gratuitas de
colocación; habitaciones cómodas e higiénicas; servicios públicos,
mercados, centros recreativos y demás, necesarios a las
comunidades de trabajo apartadas de las poblaciones; prohibición
para la instalación de expendios de bebidas embriagantes y de casas
de juego de azar; higiene y seguridad en los centros de trabajo;
prevención y reparación de los riesgos profesionales; seguro social”.
Las anteriores medidas de previsión social constituyen un derecho de
los trabajadores y son una obligación de los empresarios y por esto, y
según quedó expuesto en líneas anteriores, la previsión social es
todavía una parte del derecho del trabajo. Cuando la seguridad social
se extienda a toda la población, desaparecerá la previsión social
como un derecho exclusivo de los trabajadores. Pero también se
dirige la previsión social al Estado, para que vigile el cumplimiento de
las obligaciones que corresponde a los patronos o contribuya con
ellos en el seguro social o trate de resolver directamente los
problemas de la desocupación o colocación de los trabajadores.
La seguridad social es la idea de la previsión social y,
consecuentemente, del derecho del trabajo, proyectada a la
humanidad. En su esencia, es la idea de la justicia social que se abre
paso. Naturalmente, la idea de la seguridad social que se ha
desprendido de su fuente y está adquiriendo perfiles propios. Esta
misma tesis se encuentra excelentemente expuesta por dos escritores
españoles, Juan Eugenio Blanco Rodríguez y Manuel Maraña Palacio.
“El concepto filosófico de la seguridad social no representa en su
fundamental planteamiento, innovación sobre el que los sociólogos
españoles fijaron al tratar del cúmulo de cuestiones implícitas en las
palabras previsión social. Lo que sucede es que los adelantos
técnicos en la economía y en la ciencia del seguro- han revolucionado
los medios –pero no los fines ni el concepto- de la previsión social,
justificando en cierto modo el cambio de rótulo-“.
Formas de previsión social
Siendo las distintas manifestaciones en las cuales se encuentra
inmersa la previsión social y cuyo propósito es orientar su desarrollo.
Concepto de la seguridad social
Considerando que la seguridad social es una de las manifestaciones
más avanzadas de la previsión social y haciendo la salvedad que no
es el objeto de este trabajo elaborar un estudio detenido de ella, más
bien es resaltar su importancia como rectora actual de otras formas de
previsión social que constituye el fondo de esta tesis, por lo que se
desarrollará una exposición general sobre la seguridad social, en
Guatemala.
Por ser una ciencia relativamente nueva y por las diferentes
disciplinas que abarca su contenido, en varias oportunidades se le ha
tomado como sinónimo de previsión social, seguro social, seguro de
los trabajadores, seguro obrero, pero la verdad es que la seguridad
social en su sentido amplio, sostiene el tratadista José Pérez Leñero:
“Puede conceptuársele como una de las nuevas manifestaciones de
la cultura”.
El concepto anterior se fundamenta al entender la cultura como la
capacidad del hombre para vivir en sociedad, bajo este punto de vista
la seguridad social constituye el pilar ideal de su fortalecimiento,
siendo que la sociedad ha constituido por siempre el medio de la
supervivencia humana, por ello me adhiero al autor citado cuando
dice que: “La seguridad social es más que una institución, es un ideal,
y una aspiración hacia la felicidad y la paz mundial”.
Diversos tratadistas han opinado sobre la conceptualización de la
seguridad social y constituye parte importante en este aspecto lo
expresado por Bismarck cuando anunció la creación de los seguros
sociales en su país y decía: “Que del trabajador importa no solamente
su presente, sino también y acaso más aún su futuro, porque el
presente lo salva el esfuerzo, en tanto que el futuro es lo imprevisto y
desconocido y por ello debe asegurarse”.
De la afirmación anterior, se infiere que la seguridad social se
sustenta sobre dos ideas, la de la previsión y la prevención de los
riesgos. La previsión de los riesgos, la integra el conocimiento
anticipado de los mismos, mientras que la prevención se desdobla en
dos fases: Una material que es la adopción de medidas y prácticas
que las impida, como por ejemplo una vacunación y la otra económica
cuya prevención es reparar monetariamente los daños producidos en
el patrimonio.
Se han expuesto en la doctrina de la seguridad social diferentes
conceptos y por considerar que todos se complementan resulta
oportuno mencionar los siguientes: Para el tratadista Miguel A. Cordini
citado por Rodolfo A Napoli, la seguridad social debe atender en su
concepto: a) A su presupuesto sociológico; b) A su
fundamentación solidaria y c) A su finalidad; así expresa que: “La
seguridad social es el conjunto de principios y normas que en función
de la solidaridad social regula los sistemas e instituciones destinadas
a conferir una protección jurídicamente garantizada en los casos de
necesidad bioeconómica determinadas por contingencias sociales”.
José Pérez Leñero en su obra Fundamentos de la Seguridad Social,
expresa: “La seguridad social es la parte de la ciencia política, que
mediante instituciones técnicas de ayuda, previsión o asistencia, tiene
por fin defender y propulsar la paz y la prosperidad general de la
sociedad a través del bienestar individual de todos sus miembros”.
Artur J A. H. Meyer, citado por Goñi Moreno al referirse a la seguridad
social dice: “En su más amplia acepción la seguridad social
representa el deseo universal de todos los seres humanos por una
vida mejor, comprendiendo la erradicación de la miseria, la salud, la
educación, las condiciones decorosas de vida y principalmente el
trabajo adecuado y seguro”.
Lo importante de la conceptualización es que mediante ella se resume
el contenido de determinada ciencia y los conceptos vertidos
confluyen a que la seguridad social es el medio de alcanzar el
bienestar general de la humanidad y por ende la paz mundial.
Filosofía
Estudiar la filosofía de la seguridad social es considerarla desde el
punto de vista de los conceptos de ciencia y de modo de vida.
Primeramente, surgió como modo de vida, amparada en el Instituto
Gregoriano de defensa contra los males naturales, la enfermedad, la
muerte, terremoto, inundación, etcétera; es en esta etapa de la
seguridad social donde el mutualismo ha jugado un papel
preponderante considerándosele como su instrumento específico,
pues ella añade el concepto general de la asociación a la idea de
reciprocidad y confraternidad con la que se multiplican y valoran los
esfuerzos individuales.
El bosquejo de la filosofía de la seguridad social ha de ser y ha de
consistir en coordinar y armonizar ese mundo de ideas, tan múltiples y
tan simples y a la vez, que constituyen sus planes y programas.
Concluye el tratadista Pérez Leñero que: “La filosofía de la seguridad
social, será aquélla que tienda a formar al hombre del futuro, al nuevo
hombre sin las luchas e irregularidades del momento actual”.
Como ciencia, sólo es posible la filosofía de la seguridad social
cuando en su estudio científico se le haya sometido a todas las
prismas; las que se entienden como:”Puntos de vista o perspectivas,
de las actividades humanas”.
Programas
Cuando en el concepto de la seguridad social se expresa que
pertenece más a la política que al derecho, es porque sus finalidades
atienden más a la cosa pública y al bienestar de la colectividad que al
provecho inmediato de los particulares, es ésta la diferencia sustancial
con los seguros sociales, éstos velan por el bienestar y seguridad
individual; es decir, que los seguros sociales constituyen el medio
para alcanzar sus fines.
Los seguros sociales como creadores de la seguridad social han
surgido igual que lo hace toda técnica, tratando de dar solución a un
problema concreto singular y específico en la economía de los
pueblos y a medida que su contenido teórico se enriquece y
perfecciona, su campo de aplicación se va extendiendo hasta llegar a
abarcar aspectos muy importantes de la economía familiar.
Las legislaciones han creado la obligatoriedad de la seguridad social,
han nacido con deficiencias, con limitaciones en su campo de
aplicación, pero a través del tiempo se han ido perfeccionando,
extendiendo sus programas a todos los sectores sociales. Las
contingencias o riesgos más comunes que generalmente contemplan
los seguros sociales son los de protección a la salud dentro del
terreno de las enfermedades generales, la maternidad y los riesgos
del trabajo o sea las enfermedades profesionales y los accidentes,
tanto de trabajo como accidentes comunes; el seguro que cubre la
invalidez, la cesantía, la ancianidad y las pensiones a los deudos del
asegurado cuando fallece o de la sobrevivencia, así como algunas
otras prestaciones adicionales como los gastos funerarios y otros.
En Guatemala, actualmente el Instituto Guatemalteco de Seguridad
Social (IGSS), administra dos programas de protección, el primero
dedicado a la Invalidez, la Vejez y Sobrevivencia (IVS) y el segundo a
la Enfermedad, Maternidad y Accidentes (EMA), sobre los cuales es
necesario tener conocimiento de las características generales del
sistema de seguridad social en nuestro país.
En el caso de la seguridad social mexicana ha querido extender sus
servicios y ampliar sus formas de protección avanzando mucho más
lejos de lo que el camino de la seguridad social clásica señala. La
seguridad social mexicana añade un capítulo más de prestaciones,
las que han sido llamadas prestaciones sociales, este tipo de servicios
completan la protección general y robustecen el bienestar de
beneficiarios, dándole al régimen un carácter de protección integral.
Los instrumentos a través de los cuales el Instituto Mexicano del
Seguro Social, hace llegar a la población en general las prestaciones
sociales, es a través de los Centros de Seguridad Social para el
Bienestar Familiar y los Centros de Adiestramiento Técnico para la
Industria Hotelera, cuyos objetivos pretenden la elevación de los
niveles económico-sociales y culturales de la población tanto
asegurada como voluntaria, mediante programa tendientes al
mejoramiento de la vida familiar, el adiestramiento técnico y la
capacitación para el trabajo y el uso positivo del tiempo libre.
El mejoramiento de la vida familiar se realiza a través de actividades
encaminadas hacia la conservación de la salud, alimentación, vestido,
mejoramiento de la vivienda y educación. El programa de la
educación para la salud suministra los conocimientos básicos para
prevenir enfermedades, fomenta la higiene personal y colectiva, logra
la participación de la población en el saneamiento ambiental y de la
comunidad y propicia formas positivas de integración social y familiar.
El programa de nutrición opera a través de un grupo técnico de
profesionales en nutrición y alimentación que promueven básicamente
cursos de adiestramiento a personal técnico y voluntario de los
Centros de Seguridad Social para el Bienestar Familiar, y cursillos de
orientación nutricional.
Dentro de los programas educativos, se cuenta el Programa de
Alfabetización y Regularización de la Instrucción Primaría; asimismo,
a través de actividades artísticas y recreativas como la danza, música,
coros, artes plásticas, teatro, cine, deportes, actividades que cuentan
con una serie de instalaciones (canchas, albercas, teatros, salas
audiovisuales) que están al servicio de la comunidad.
Los centros de adiestramiento técnico y capacitación para el trabajo
disponen de instrucciones y talleres para el aprendizaje de diversas
ocupaciones de carácter industrial, como electricidad, soldador,
carpintero, dibujante, mecánico, pespuntador, tornero, mecánica
automotriz, etcétera.
Se ha dado también fuerte impulso a la industria hotelera a través de
centros para la capacitación especializada que funcionan en
diferentes lugares del país, entre dichas ocupaciones están las de
recepcionista de hotel, ayudante de bar, ayudantes de cocina,
operador de conmutador telefónico.
Además de los programas mencionados, los centros de capacitación
o Centros de Seguridad Social para el Bienestar de la Familia,
cuentan con servicios de estancia familiar infantil, biblioteca, cafetería,
bolsa de trabajo, regularización del estado civil.
Todos estos programas son gratuitos para la población, inclusive para
aquélla que todavía no ha sido incorporada al Régimen de Seguridad
Social, pues se estima que la única limitación en la extensión de la
seguridad la determinará el proceso de desarrollo económico del país.
Resultan importantes para la sociedad guatemalteca, los estudios que
a lo largo de la historia se han realizado de la previsión social y se
resume que el avance de los conceptos vertidos coinciden en que la
seguridad social es el medio para alcanzar el bienestar general de la
humanidad y por ende la paz mundial.
La seguridad social en Guatemala: una aproximación
La Constitución Política de Guatemala (1985), en su artículo 100,
declara que la seguridad social es una obligación del Estado.
A partir de esa premisa, se desarrolla el presente trabajo, con la
intención de reflejar la calidad de los servicios ofrecidos por el Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social –IGSS–, desde la perspectiva de
los beneficiarios. Como se indica explícitamente en el título, consiste
solamente en una aproximación, partiendo desde la observación
realizada por el autor del ensayo y reforzada por la experiencia directa
de dos beneficiarios del IGSS. Sin embargo, a pesar de su carácter de
aproximación, se abordan elementos clave para comprender y brindar
una idea global de la situación de la seguridad social en Guatemala.
Para ello, se recurre a autores como Castel (2004), quien aborda el
tema de la inseguridad social como antítesis de la seguridad social y
nos brinda ciertos enunciados a tomar en cuenta para profundizar
nuestro análisis.
Asimismo, se recurre al texto de la Fundación Friedrich Ebert (1997),
que plantea un diagnóstico y propuesta de reforma a la seguridad
social en Guatemala.
Un aspecto clave de la investigación lo constituye el testimonio directo
de dos beneficiarios del IGSS, cuya experiencia no ha sido positiva,
puesto que necesitan intervenciones quirúrgicas urgentes que
desafortunadamente no se han llevado a cabo hasta el momento, a
pesar de que uno de ellos ha tributado durante más de 20 años al
IGSS.
De esta manera, se analiza la situación actual de la seguridad social
en Guatemala y se compara con sus inicios, cuando constituyó un
sueño concretado por el gobierno del doctor Juan José Arévalo
Bermejo.
Es oportuno señalar que el tema de la seguridad social es muy
complejo y puede ser abordado desde diferentes perspectivas. De lo
que se ha tratado acá, es de brindar una aproximación actual a la
forma en que la seguridad social es abordada por el Estado de
Guatemala y de cómo ello afecta de una u otra manera a los
beneficiarios.
Historia de la seguridad social en Guatemala
Uno de los logros del gobierno democrático del doctor Juan José
Arévalo Bermejo fue la obligatoriedad de la seguridad social en
Guatemala, en 1946. Previamente a la promulgación, se realizó un
estudio por parte de dos técnicos en materia de seguridad social. De
acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (2020):
Como una consecuencia de la segunda guerra mundial y la difusión
de ideas democráticas en el mundo, el 20 de octubre de 1944 se
derrocó al gobierno del General Federico Ponce Vaides y se eligió un
gobierno democrático, bajo la presidencia del Dr. Juan José Arévalo.
El Gobierno de Guatemala de aquella época, gestionó la venida al
país de dos técnicos en materia de Seguridad Social. Ellos fueron el
Lic. OSCAR BARAHONA STREBER (costarricense) y el Actuario
WALTER DITTEL (chileno), quienes hicieron un estudio de las
condiciones económicas, geográficas, étnicas y culturales de
Guatemala.
El resultado de este estudio lo publicaron en un libro titulado “Bases
de la Seguridad Social en Guatemala”. Al promulgarse la Constitución
de la República de aquel entonces, el pueblo de Guatemala, encontró
entre las Garantías Sociales en el Artículo 63, el siguiente texto: “SE
ESTABLECE EL SEGURO SOCIAL OBLIGATORIO”.
La Ley regulará sus alcances, extensión y la forma en que debe de
ser puesto en vigor. El 30 de Octubre de 1946, el Congreso de la
República de Guatemala, emite el Decreto número 295, “LA LEY
ORGANICA DEL INSTITUTO GUATEMALTECO DE SEGURIDAD
SOCIAL”.
Se crea así «Una Institución autónoma, de derecho público de
personería jurídica propia y plena capacidad para adquirir derechos y
contraer obligaciones, cuya finalidad es aplicar en beneficio del pueblo
de Guatemala, un Régimen Nacional, Unitario y Obligatorio de
Seguridad Social, de conformidad con el sistema de protección
mínima» (Cap. 1°, Art. 1°). Un Régimen Nacional, Unitario y
Obligatorio, esto significa que debe cubrir todo el territorio de la
República, debe ser único para evitar la duplicación de esfuerzos y de
cargas tributarias; los patronos y trabajadores de acuerdo con la Ley,
deben de estar inscritos como contribuyentes, no pueden evadir esta
obligación, pues ello significaría incurrir en la falta de previsión social.
La Constitución Política de la República de Guatemala, promulgada el
31 de Mayo de 1985, señala en el artículo 100: “Seguridad Social. El
Estado reconoce y garantiza el derecho de la seguridad social para
beneficio de los habitantes de la Nación”.
Al respecto, Mesa-Lago, Barrios y Fuentes (1997) nos brindan
información detallada sobre la evolución de los programas sociales
del IGSS:
La Junta Directiva (JD) del IGSS, en junio de 1947, emitió el
Reglamento sobre Inscripción de Patronos (con 5 o más trabajadores)
con lo que empezó a implantarse el régimen de seguridad social; siete
meses después, en enero de 1948, había inscritos 1,100 patronos.
En diciembre de 1947, la JD aprobó el Reglamento sobre Protección
Relativa a Accidentes de Trabajo. Este programa se inició en enero de
1948, en el municipio de Guatemala, extendiéndose ese mismo año a
los departamentos de Guatemala, Izabal, Sacatepéquez, Escuintla y
Quezaltenango. Un año y medio después, en agosto de 1949, el IGSS
extendió y amplió su protección al accidente común, de causas y
condiciones similares al accidente de trabajo, y los concentró en un
solo programa: Programa de Protección a los Accidentes en General,
que se regula por la JD en junio de 1949 y en 1978 se había
extendido a todos los departamentos del país. El Programa sobre
Protección Materno- Infantil se inició en mayo de 1953, empezando
por el departamento de Guatemala, a cuyos beneficios tenía derecho
la mujer trabajadora afiliada, la esposa o conviviente del trabajador
afiliado, los hijos de afiliados y beneficiarios. El Programa de
Protección a la Enfermedad y Maternidad (EM) se inició en noviembre
de 1968 aplicándose en el departamento de Guatemala; 10 años
después, en 1978, se amplió a los departamentos de Baja Verapaz,
Zacapa, Chiquimula y Totonicapán; en 1979 se incluyó a los
departamentos de Sololá, Sacatepéquez, Quiché y Jalapa y,
finalmente, en 1989, comprendió al departamento de Escuintla con un
nuevo modelo de extensión.
El Programa de Protección a la Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS)
se aprobó en febrero de 1977 (anteriormente en 1971, el programa se
había aplicado únicamente a personal del IGSS): Ese programa
incluyó, además de los trabajadores particulares, a los trabajadores
del Estado pagados en planilla afiliados al Régimen del IGSS. En
1966 se creó el Instituto de Previsión Militar para las fuerzas armadas.
En 1970, se modifica el sistema previsional de los funcionarios y
empleados del Estado; en 1986 se incorporan a este sistema los
empleados de las instituciones descentralizadas; en 1988 se dicta el
decreto que regula actualmente a las clases pasivas del Estado
(CPE). El CAMIP (Centro de Atención Médica Integral para
Pensionados) fue instituido por la Constitución vigente desde 1986.
Comprende la cobertura gratuita del IGSS en atención de salud a las
personas que tengan derecho a recibir del Estado jubilación o
pensiones, de conformidad con la ley de Clases Pasivas del Estado y
a las personas que tengan derecho a recibir de las instituciones
estatales descentralizadas, jubilación o pensión de conformidad con
sus respectivos regímenes de seguridad social. Por último, en 1986,
se uniformó en todos los departamentos en que se aplica EM la
atención a los hijos de los asegurados hasta 5 años de edad.
Del sueño a la realidad
La intención del gobierno democrático del doctor Arévalo fue brindar a
la población un seguro social que garantizara el acceso a una salud
de calidad. Sin embargo, ese compromiso que el Estado adquirió ha
sido violado por él mismo. De acuerdo con Muñoz (2018):
La deuda acumulada por el Estado a favor del Instituto Guatemalteco
de Seguridad Social (IGSS) suma Q 42.85 millardos hasta octubre.
Con respecto al cierre de 2017 de Q 39.2 millardos, el adeudo estatal
aumentó 9.1 por ciento en los diez meses de 2018.
Según el Sistema de Contabilidad Integrada (Sicoin), de la cuota
patronal del Estado al programa de Enfermedad, Maternidad y
Accidentes (EMA) se le adeudan Q 2.5 millardos, mientras que en el
de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS) lo acumulado es Q 281.1
millones.
Según el IGSS (2019), el presupuesto anual del 2019 fue de
Q 18 361 286 708.00. Ello significa que solamente con el adeudo del
Estado hasta octubre de 2018, se podría cubrir fácilmente el
presupuesto para dos años de funcionamiento del IGSS. Esta cifra
seguramente se queda muy corta respecto al adeudo total de las
empresas morosas.
De acuerdo con Mesa-Lago, Barrios y Fuentes (1997):
El IGSS ha mantenido, por años, conversaciones con gobiernos
sucesivos para llegar a un acuerdo, a fin de que se pague la deuda
estatal, pero no ha logrado nunca un convenio de pago. (Esto es
infrecuente en la región, pues, aunque en muchos países la deuda
estatal es grande, con frecuencia el Estado ha firmado convenios para
pagar parte de la misma). En cuanto a la deuda privada, el IGSS ha
ofrecido periódicamente exoneración de recargos a aquellos deudores
que firmen acuerdos para el pago de sus adeudos. Hasta 1990, los
recargos por mora en el pago de las contribuciones eran menores a la
tasa de interés del mercado, por lo que esto era un incentivo para
demorar el pago, ya que el empleador podía colocar la suma
recaudada en el mercado, ganar un interés superior al recargo
impuesto por el IGSS, y pagar más tarde con una moneda devaluada
y una ganancia.
Sin embargo, más allá de lo que las cifras revelan, tomemos en
cuenta una serie de hechos que reflejan la corrupción que existe en el
IGSS.
Caso IGGS-Pisa Chiquimula
De acuerdo con Lainfiesta (2018), en el 2015 fue revelada una red
criminal liderada por miembros de la Junta Directiva del IGSS,
quienes en forma fraudulenta suscribieron contrato para atención
renal a la empresa Pisa. El monto total del contrato fue de
Q 116 000 000.00. De dicha cantidad, la red criminal recibió en forma
de soborno la cantidad de Q 18 60 000.00. Como resultado del fraude,
varios pacientes con enfermedad renal crónica fallecieron, debido a
que Pisa no contaba con el equipo, insumos ni las condiciones
necesarias para brindar un servicio adecuado a los pacientes.
Cabe resaltar que uno de los miembros de la Junta Directiva en ese
momento era Max Quirín. Según Solano (2015) :
Entre los capturados se encuentra el empresario cafetalero, Max
Erwin Quirín Schöder, fiel representante del poder económico
cafetalero de origen alemán. Representante del CACIF ante la Junta
Monetaria y ante la directiva del IGSS, Max Quirín lo es también de
las élites empresariales.
Otro de los implicados en este caso de fraude fue el entonces
vicepresidente del IGSS, el ex secretario privado del presidente Otto
Pérez Molina y ex teniente coronel del Ejército de Guatemala, Juan de
Dios de la Cruz Rodríguez López. De acuerdo con Juárez (2017) de
La Cruz Rodríguez fue acusado «por el millonario contrato con la
farmacéutica que debía proporcionar tratamiento a pacientes renales
–e IGSS-Chiquimula– por el alquiler irregular de un edificio en esa
cabecera departamental».
Desabastecimiento de medicinas y mala atención
De acuerdo con Méndez (2016), en el 2016, «pensionados, jubilados,
pacientes y algunos sindicalistas del IGSS expresaron ayer una serie
de quejas por la falta de medicamentos y los malos tratos que reciben
de personal del Seguro Social, tanto administrativo como médico».
Ese mismo año se estimó que el número de medicamentos que el
IGSS no tenía en existencia era de doscientos.
Atención no oportuna y burocrática
Para dar una idea de la magnitud del problema, el autor de la
investigación visitó la sala de emergencias del IGSS ubicado en
Quetzaltenango y también realizó dos entrevistas con pacientes que
necesitan cirugías.
La observación directa reveló que la atención en la sala de
emergencias es sumamente deficiente. Los pacientes deben esperar
a veces hasta dos horas o más para ser atendidos. Este atraso se
debe a la falta de personal asignado a dicha sala y, en ocasiones, el
personal médico no se encuentra presente en su puesto sin una razón
válida.
Para explicar la burocracia, tomemos en consideración dos casos
concretos:
1. Don Oscar es un paciente que trabajó durante veinticinco años
para el Estado y por lo tanto aportó una cuota laboral de
Q 40 572.00 al IGSS durante ese período. Hace ocho meses
fue diagnosticado con catarata en el ojo izquierdo, lo que
dificulta seriamente su visión. Su última cita fue en el mes de
diciembre del año pasado, mediante servicios contratados
(servicios externos al IGSS), para evaluar la posibilidad de
cirugía. El dictamen médico fue positivo para la necesidad de
cirugía inmediata. Sin embargo, su próxima cita fue agendada
para dentro de 4 meses, es decir, en mayo del año 2020. Esa
cita ni siquiera es para realizar la cirugía, sino para que el
médico del IGSS evalúe los resultados del dictamen médico
por servicios contratados. Posterior a ello, la Junta Directiva
deberá evaluar si cuenta con el presupuesto para autorizar la
cirugía, lo que supone unos meses más de larga espera para
don Oscar. La cirugía tiene un valor aproximado de Q 8 000.00
en el sanatorio privado. Si analizamos este caso, rápidamente
podremos reparar en que el señor Oscar ha aportado al IGSS
hasta cinco veces el monto de la cirugía que necesita con
urgencia para recuperar la visión. Sin embargo, la burocracia e
ineficiencia reflejadas en el proceso causan que el bienestar
social que el IGSS debe asegurar para sus beneficiarios es
vedado criminalmente a don Oscar y de la misma manera a
miles de pacientes más a lo largo del país.
2. Don Amilcar es un paciente renal desde el año pasado.
Necesita urgentemente una cirugía de riñón. A pesar de haber
ingresado varias veces a la emergencia del IGSS aún no han
resuelto su problema. Incluso habiendo llegado en estado
delicado a la emergencia, en una ocasión no fue atendido
inmediatamente puesto que los médicos tenían una charla
personal, hasta que su hijo, furioso por la falta de atención
oportuna, intervino en la charla de los médicos, haciéndoles
conciencia de que su padre necesitaba atención urgente. De
esa manera, fue atendido. Don Lucio ha sido enviado a
evaluación mediante servicios contratados en dos ocasiones.
Una en Quetzaltenango y la última en la ciudad capital, lo cual
le afectó demasiado puesto que el señor radica en
Quetzaltenango. La causa de dicho cambio, a pesar de que el
primer médico conocía su caso a la perfección, fue una
diferencia mínima en el precio de la consulta que el médico
cobra al IGSS. Don Amilcar a menudo presenta varias
molestias a causa de la cirugía que no ha sido realizada.
Necesita que le realicen una tomografía, pero por fallas en el
sistema informático del IGSS ni siquiera le han emitido la orden
para realizarse la misma. Don Amilcar señala que en ocasiones
anteriores le han realizado tomografías, pero cuando los
resultados llegan al IGSS si situación ya ha empeorado y
necesita más exámenes médicos que nunca se realizan de
manera oportuna. Incluso tiene otros padecimientos no renales,
pero por temor a perder su cita con el nefrólogo no ha visitado
el IGSS para resolver esos otros padecimientos. En varias
ocasiones, los medicamentos recetados no han estado
disponibles y ha tenido que realizar la compra en farmacias no
estatales. Don Amilcar tampoco se logra explicar por qué
nunca le han otorgado una cita para que lo atienda el urólogo o
el nefrólogo que labora directamente para el IGSS de la ciudad
capital. Es más, la pregunta clave es ¿porqué no existe un
urólogo o nefrólogo en el hospital regional de Quetzaltenango?
A este caso se suma el reciente fallecimiento de una
adolescente de 18 años, quien falleció en un autobús mientras
viajaba de San Marcos a la ciudad capital para realizarse una
hemodiálisis.
En ambos casos, los pacientes coinciden en que piensan que las
instalaciones del IGSS en Quetzaltenango son bastante cómodas y
elegantes. Sin embargo, también coinciden en el momento de calificar
el servicio del IGSS como pésimo y extremadamente burocrático. Ni
qué decir sobre el caso de la adolescente, quien pasará a ser una de
las víctimas que engrosan la lista de muertes que provoca este
criminal sistema de inseguridad social que roba y mata.
A manera de conclusión: un breve análisis sociológico
Es evidente que el seguro social en Guatemala ha sido cooptado por
mafias militares y oligarcas que en su afán de ganar dinero han
puesto en riesgo la salud de miles de beneficiarios e incluso son
responsables directos de la muerte de varios de ellos. La corrupción
inicia desde el mismo Estado, que no es capaz de pagar la cuota
patronal que le corresponde al IGSS y viola flagrantemente el
mandato constitucional.
Esta situación es solamente una de las aristas que toma la violencia
indirecta o estructural que el Estado de Guatemala ejerce sobre su
población. Una población que por mandato constitucional está
obligado a proteger. De esta manera, puede afirmarse que la
sociedad de semejantes que describe Castel (2014) no es siquiera
vislumbrada en Guatemala, en donde además de la extrema
desigualdad con respecto a la propiedad privada, es también evidente
un esfuerzo nulo para superar la barrera de la inseguridad social,
pues su antítesis, la seguridad social, pareciera reservada a las élites
que puedan costear los mejores hospitales privados nacionales y
extranjeros. Desafortunadamente, en esta sociedad del dios dinero,
son pocos los privilegiados que pueden permitirse el lujo de pagar
médicos privados y tener acceso una salud de calidad.
En este punto, cabe resaltar la mediocre labor del gremio de médicos
que laboran para el IGSS. Muchos de ellos son, incluso, egresados de
la tricentenaria Universidad de San Carlos –USAC– o de la Escuela
Latinoamericana de Medicina –ELAM–, pero su vocación social se ve
opacada por una total falta de conciencia y ética profesional al brindar
un servicio deplorable y favorecer con ello la debacle a la que se ve
sometida la población que necesita atención médica y de calidad,
fallando con ello al juramento hipocrático que realizaron al graduarse.
Es también notorio el maléfico vínculo entre la seguridad social y
empresarios inescrupulosos que con ánimo de lucro son capaces de
poner en riesgo la vida de millones de personas al cooptar un servicio
social a través de la infiltración en la Junta Directiva de personas
pertenecientes al Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas,
Comerciales y Financieras –Cacif–. A través de alianzas oscuras, las
altas dirigencias del IGSS han realizado acuerdos abusivos con
droguerías, casas comerciales y hasta médicos particulares con la
finalidad de lucrar, importándoles poco o nada que muchas personas
tengan que perecer para saciar su avaricia, sin que las autoridades
pertinentes les den el castigo que merecen, puesto que en el mayor
porcentaje de casos, terminan siendo absueltos. Por el otro lado, los
beneficiarios deben resignarse a realizar una larga espera para poder
ser atendidos y, en los casos de pacientes crónicos que necesitan,
por ejemplo, intervenciones quirúrgicas, esperar a que la muerte no
llegue antes de lograr la anhelada atención médica urgente.
Haciendo referencia a Marx y a cómo definió la superestructura,
puede afirmarse que en Guatemala la oligarquía ha logrado imponer
un sistema educativo, un bagaje legal, un sistema religioso y medios
de comunicación afines con sus espurios intereses, dando como
resultado que los beneficiarios no se rebelen y exijan un servicio
social digno, como en los tiempos de su fundación. Esta sociedad
actual, resignada y dogmatizada que deja todo a la voluntad de
«dios», en realidad está permitiendo que lucren con su salud.
Asimismo, vemos de manera manifiesta (para quienes conocen la
teoría marxista) la lucha de clases, en la cual la clase dominada es
siempre la que pierde y hasta pone los muertos, mientras que la clase
dominante, responsable directa de tantos crímenes, es finalmente
absuelta y puede disfrutar impunemente de los frutos de su
corrupción.
Algunas sugerencias y recomendaciones
En primer lugar, se sugiere al IGSS que cree mecanismos para que el
Estado de Guatemala cumpla con los aportes que adeuda y que se
comprometa a realizar dichos aportes oportunamente de acuerdo con
la ley.
A los beneficiarios, a quienes el Estado de Guatemala ha violentado el
derecho a una seguridad social de calidad, que entablen demandas
legales, con el fin de que les sea retribuido el dinero y que de manera
inmediata soliciten una revisión de los procedimientos burocráticos a
manera de agilizar los trámites para que sean atendidas sus
necesidades médicas, pues su vida depende de ello.
A los médicos que atienden la emergencia y la consulta externa, que
no olviden el juramento hipocrático y la conciencia social, sobre todo,
los egresados de la tricentenaria Universidad de San Carlos de
Guatemala, que no olviden que el pueblo ha contribuido con sus
impuestos para que ellos pudieran tener acceso a la educación
superior.
Al Estado de Guatemala, aplicar una revisión a la Ley Orgánica del
IGSS y evitar incluir en la Junta Directiva del IGSS a personas que
tengan vínculos con el Cacif o militares, ya que se necesitan personal
con un alto compromiso social para dirigir la institución que se creó
durante la primavera democrática para servir al pueblo de
Guatemala.