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Familia Harakmbut: Cultura y Población

La familia Harakmbut se ubica en las regiones de Cusco y Madre de Dios en Perú. Comprende varios pequeños grupos, siendo los amarakaeri el más numeroso con alrededor de 1,000 personas. Los Harakmbut se sustentan principalmente de la agricultura itinerante, la caza, la pesca y la recolección. Tradicionalmente se organizan en siete clanes exogámicos y practican el matrimonio con la prima cruzada.

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Familia Harakmbut: Cultura y Población

La familia Harakmbut se ubica en las regiones de Cusco y Madre de Dios en Perú. Comprende varios pequeños grupos, siendo los amarakaeri el más numeroso con alrededor de 1,000 personas. Los Harakmbut se sustentan principalmente de la agricultura itinerante, la caza, la pesca y la recolección. Tradicionalmente se organizan en siete clanes exogámicos y practican el matrimonio con la prima cruzada.

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FAMILIA HARAKMBUT

La familia Harakmbut se ubica en las Regiones de Cusco y Madre de Dios,


asentada a orillas del río Madre de Dios. Esta familia comprende varios
pequeños grupos: amarakaeri, arasaeri, huachipaeri, kisamberi, pukirieri,
sapiteri y toyoeri. Los amarakaeri, con 1.000 personas censadas, son el
grupo más numeroso.

Imagen 129: Mapa de distribución de la familia Harakmbut.

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AMARAKAERI

Imagen 130: Hombre cazador amarakaeri (Biblioteca


Amazónica, Iquitos)

Localización y censo

Se localizan en las Regiones de Cusco y Madre de Dios entre los ríos


Colorado, Madre de Dios, Inambari, Yshiri, Punkuri y Malinowski.

La familia Harakmbut comprende varios pequeños grupos: amarakaeri,


arasaeri, huachipaeri, kisamberi, pukirieri, sapiteri y toyoeri. Existe un total
de 1.043 personas, que representa únicamente el 0,3% del total de la
población indígena censada. Los datos poblacionales para el conjunto de la
sociedad harakmbut, hasta antes de efectuarse el censo, estimaban una
población entre 518 (Wise y Ribeiro, 1978) y 2.900 personas (Varese,
1972).

Los amarakaeri son el grupo más numeroso, con 1.000 personas censadas:
Los toyoeri son apenas 248 y los huachipaeri 159, en tanto que los arasaeri,
pukirieri y kisamberi registran únicamente 122, 57 y 37 personas censadas,
respectivamente. Por último, los sapiteri no presentan información
demográfica oficial alguna debido a su reducida población. Por ser el
amarakaeri el grupo demográficamente dominante y conocido en la

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literatura antropológica bajo esa denominación, hemos optado por asumir
ese nombre para identificar a la población harakmbut en la presente ficha.

Helberg (1996) señala la existencia de una significativa caída demográfica


para esta sociedad, después de los primeros contactos y estimó que la
población (700 personas) representaba sólo el 15% de la antigua población.
Aunque hoy en día los harakmbut parecen estar recuperándose y ya
cuentan con alrededor de 1.000 individuos.

Antecedentes históricos

Desde la época precolombina hubo una permanente relación con la sociedad


inca, el intercambio de productos locales por elementos andinos era una
constante. Asimismo, los incas tenían desplazadas poblaciones andinas que
se dedicaban al cultivo de coca, producto importante en ese tiempo para la
sociedad andina.

Durante la época colonial fracasaron las expediciones de Pedro de Candía


(1538) y Alvarez Maldonado (1567-68) al Alto Madre de Dios y la de Atunes
hasta el río Beni (1538-39). Hubo además una tentativa fracasada de
evangelización por parte del Convento de Santo Domingo del Cusco hacia
1768.

Ya en el siglo XIX, durante la República Peruana, la Junta de Vías Fluviales


interesada en descubrir una vía navegable de conexión entre el río Madre de
Dios y el Amazonas auspició una serie de nuevas exploraciones. En 1873, el
coronel peruano Baltazar La Torre murió en el Alto Madre de Dios a
consecuencia de las flechas indígenas. En 1879, Luís Robledo llevó a buen
término sus exploraciones en el Urubamba y Madre de Dios.

Siempre fueron temidos por su ferocidad, y ahora son una leyenda en el río
Madre de Dios. Éstos fueron llevados con látigo y rifle a los centros de
explotación del caucho, de allí nació el odio al hombre blanco, constituyendo
un verdadero peligro. De esta forma, durante mucho tiempo cortaron toda
comunicación entre el Alto Madre de Dios y el resto de la Región. Fueron
temidos incluso por los caucheros debido a sus ataques sorpresivos y,
amparados siempre en las espesuras de los bosques era imposible
acercarse a ellos y establecer contacto amistoso.

La época del caucho dio inicio a una etapa de violencia contra las
poblaciones indígenas. Entre 1890 y 1894, ocurrió un probable contacto
entre el personal del cauchero Carlos Fermín Fitzcarrald y los harakmbut.

En 1901, la orden dominica inicia la exploración de esta región con fines de


evangelización. En 1908 se fundó la Misión de San Luís del Manu en la
confluencia de los ríos Alto Madre de Dios y Manu, lugar donde se había
establecido anteriormente un grupo de caucheros. Tras la caída del precio
del caucho la misión se retiró al ser objeto de continuos ataques.

En 1940, se realizó la expedición Wenner Green dirigida por el antropólogo


Paul Fejos, con participación de misioneros dominicos. En 1943, estos
mismos misioneros contactaron nuevamente con los harakmbut y

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reabrieron la Misión de San Luís del Manu. Este establecimiento fue luego
destruido por una inundación y, en 1958, se trasladó al punto donde se
encuentra hoy en día bajo el nombre de San Miguel de Shintuya.

En la década de los 1970s, se construyó la carretera de penetración Cusco-


Madre de Dios que terminó en la Misión de Shintuya. Paralelamente se inició
la penetración de colonos a la zona, estimulada por el Estado como una
alternativa a la reforma agraria. Esto coincidió con el período de explotación
petrolera desarrollado en la zona entre 1973 y 1976.

Paralelamente al desarrollo de los acontecimientos señalados en el Alto


Madre de Dios, en la zona del río Karene o Colorado, comenzó la
explotación aurífera a gran escala ante un incremento en el precio
internacional de este metal. Como resultado, la población harakmbut de
esta zona se vio involucrada en relaciones de habilitación ante patrones
ubicados en la boca del río Colorado, que a su vez dependían de capitales
establecidos en Puerto Maldonado.

La creación de la Federación Nativa de Madre de Dios en los años 1980s


como una instancia de representación interétnica, aglutinó las demandas y
propuestas de desarrollo de diferentes grupos étnicos de la región.

En el año 2000, el Estado peruano oficializó la creación de la Reserva


Comunal Amarakaeri, en atención a las aspiraciones del pueblo harakmbut
y de una lucha de más de 12 años de las comunidades indígenas que
reclamaban un manejo sostenible de sus recursos y el respeto a sus
territorios. Por su ubicación estratégica, esta reserva está destinada a
formar junto a otras áreas protegidas, como el Parque Nacional del Manu,
un corredor biológico único en el mundo.

Estructura social

Este grupo tiene registrado un elevado porcentaje de hombres respecto a


mujeres (58,5%), uno de los más altos entre la población indígena
amazónica del país. La tasa bruta de mortalidad es baja (4,1‰), por
debajo del promedio nacional (7,5‰).

Los grupos familiares localizados vivían diseminados en el territorio de


acuerdo a los patrones culturales de nuestra sociedad tradicional, formando
grupos de residencia patrilineales y de clanes exogámicos, lo que permitía
tener preferencias matrimoniales con los primos cruzados.

Los harakmbut se encuentran organizados en siete clanes o patrilinajes


localizados. La norma ideal de matrimonio es el intercambio de hermanas
entre dos clanes, dándose dicha relación de intercambio entre los siete
clanes. Así cada clan puede intercambiar mujeres con los seis restantes.
Esto guarda coherencia con la terminología de parentesco de tipo Dravidio,
según la cual son parientes consanguíneos los miembros del propio clan y
son parientes afines teóricamente los seis clanes restantes.

El matrimonio preferencial es con la prima cruzada bilateral -hija de la


hermana del padre/hija del hermano de la madre-. Adicionalmente, el

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matrimonio se encuentra prohibido entre individuos cuyas respectivas
madres sean hijas de un mismo padre. Existe el servicio matrimonial en
casa del suegro, que tiene una duración de por lo menos dos años.
Actualmente, en algunos casos se da la matrilocalidad.

Economía y Recursos naturales

La subsistencia de los harakmbut depende de la horticultura de roza y


quema, la caza, la pesca y la recolección. Los principales cultivos de los
huertos son yuca, caña de azúcar, plátano, maíz, maní y piña. En décadas
anteriores, cuando las empresas petroleras operaban en la zona, los nativos
les vendían maíz, yuca y plátano. En la actualidad, la producción agrícola
tiene por destino el autoconsumo.

Los harakmbut también se dedican a la extracción forestal de forma


individual y en pequeños grupos, habilitados por comerciantes. Sin
embargo, la mala gestión de esta extracción ha supuesto la pérdida del
recurso y con él, la pérdida de fauna en sus territorios. De esta forma, la
actividad de la caza en muchas de sus comunidades ha experimentado una
drástica disminución.

Las comunidades situadas en el río Colorado se dedican a la extracción de


oro, producción que llega a los mercados internacionales a través de una
amplia red de intermediarios. Ello ha llevado en muchos casos a la
transformación de la economía y al abandono de las actividades productivas
tradicionales. Además, esta extracción informal ha ayudado a contaminar el
río hasta límites peligrosos para la salud en la región.

Escolaridad

Entre los harakmbut, se presenta un 25% de analfabetos, con niveles


similares entre la población masculina y femenina. Comparativamente a
otros grupos, esta población tiene un importante porcentaje de personas
que ha cursado estudios secundarios (49% del total de la población), a
pesar que en las comunidades harakmbut no existen colegios secundarios,
esta educación se recibe en Puerto Maldonado o en Cuzco.

El 27% de dicha población ha recibido la educación primaria como el mayor


grado de instrucción y tan sólo el 11% accedió a estudios superiores. La
educación inicial o pre-escolar no se encuentra muy difundida entre los
harakmbut.

Catorce maestros, en su mayoría mestizos (10), imparten instrucción


primaria e inicial en las escuelas de las comunidades harakmbut.

Este grupo étnico posee una lengua ancestral, el amarakaéri (sirineiri,


mashco, aunque este último es un término negativo). Esta lengua es
hablada en Perú por unas 500 personas y tiene 5 dialectos. El grupo
haramkbut suele ser bilingüe, y utiliza el castellano en las transacciones
económicas, mientras que mantiene la lengua tradicional para comunicarse
con otros miembros de la comunidad. Sin embargo, debido sobre todo a la
constante llegada de inmigrantes propiciada por la construcción de una

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carretera que los comunica con Cuzco, poco a poco el uso de esta lengua
amarakaéri está cayendo en desuso.

Vulnerabilidad

Se le considera como un grupo de alta vulnerabilidad, tanto por la


composición demográfica de los sub-grupos que constituyen esta etnia,
como por el gran impacto de las actividades de minería aurífera que tiene
lugar en su territorio.

Cosmovisión (huachipaeris)

La denominación huachipaeri tiene por equivalente en castellano “hombre


que vive bajo el puente”, descendientes del Wanamey árbol mítico del cual
se origino toda vida en este mundo en la cima del mismo nombre
(Wanamey). La cosmovisión se basa en que todos son iguales, las plantas,
los animales y el hombre. Al mismo tiempo, como parte de la madre
naturaleza, existe un espíritu que armoniza nuestra relación con ella.

Entre los huachipaeri, el mundo donde habitan, denominado Wandari, ya


estaba antes de que aparecieran las personas y tenía una forma similar al
actual. Pero existía también un mundo encima llamado Kurundari, y un
mundo debajo denominado Seronhaihue, además de otros lugares míticos
inalcanzables por los humanos.

Imagen 131: Padre e hijo amarakaeri (P Mayor)

Existían también distintas entidades espirituales y personajes míticos que se


relacionaban con las personas como los seres del río llamados Wuaneri y los
seres del bosque denominados Numberi, los cuales podían ser espíritus
buenos (Oteri) o espíritus malos (Asito), o buenos y malos a la vez,
dependiendo del comportamiento de las personas hacia ellos.

En el caso de los animales, éstos poseían una dimensión espiritual, y cada

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especie se hallaba sometida a la autoridad de un espíritu jefe Wuantupa,
quien controlaba el uso de la carne de los animales por las personas.
Cuando los cazadores lo encontraban, éste podía brindarles un mayor
acceso al mundo de los espíritus, o causarles enfermedades como castigo.

Tradicionalmente los huachipaeri creían en Amana, una gran roca sagrada,


la cual curaba sus enfermedades y a la cual formulaban sus pedidos
respecto a todo lo que les hacía falta, a través de una conversación
efectuada por los ancianos del grupo. Sin embargo, en algún momento
vinieron personas extrañas que profanaron el lugar, tocaron la Gran Roca, y
ésta perdió todas sus propiedades benéficas.

Las personas poseen un espíritu inmortal, el cual después de la muerte se


dirige a deambular por el bosque, los ríos y los caminos, tomando
ocasionalmente la forma de animales, plantas o remolinos en el agua, y al
ser molestados por las personas vivas pueden tomar distintas represalias.

Los ancianos cuentan que antiguamente algunas cosas eran diferentes, pero
llegó una gran catástrofe de la cual sólo lograron sobrevivir unas pocas
personas y animales, que son los que actualmente existen.

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