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Celebración de Imbolc: Tradiciones y Rituals

Imbolc es una festividad celta celebrada el 1-2 de febrero que marca el comienzo de la primavera en el hemisferio norte. Se relaciona con la diosa Brighid y se centra en la limpieza, la purificación y la preparación para el renacimiento de la naturaleza. Algunas tradiciones incluyen encender hogueras, hornear panes y hacer limpiezas para recibir la nueva estación.
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Celebración de Imbolc: Tradiciones y Rituals

Imbolc es una festividad celta celebrada el 1-2 de febrero que marca el comienzo de la primavera en el hemisferio norte. Se relaciona con la diosa Brighid y se centra en la limpieza, la purificación y la preparación para el renacimiento de la naturaleza. Algunas tradiciones incluyen encender hogueras, hornear panes y hacer limpiezas para recibir la nueva estación.
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Imbolc

Imbolc es uno de los cuatro Festivales de Fuego de la


rueda sagrada anual, y se celebra tradicionalmente el 1-2
de febrero en el Hemisferio Norte (julio 31-agosto 1 en el
Hemisferio Sur), aunque desde el punto de vista
astronómico y astrológico lo correcto es celebrarlo el día
en que el Sol alcanza respectivamente los 15° de Acuario
o de Leo, que es el punto exacto de equidistancia entre el
Solsticio de Invierno (Yule) y el Equinoccio de Primavera
(Ostara). Esto provoca que a veces la fecha
astronómicamente determinada difiera hasta en dos
semanas de la tradicional.
La importancia de Imbolc para los antiguos se puede
apreciar en varios sitios megalíticos y neolíticos, como los
túmulos funerarios de Loughcrew y el Mound of the
Hostages en Tara, Irlanda. Aquí, los pasajes de la cámara
interior de las tumbas están perfectamente alineados con el
sol naciente de Imbolc y Samhain. En forma similar, en
Newgrange, el sol naciente de Imbolc brilla por el largo
pasillo e ilumina la cámara interior de la tumba.
El nombre de este día festivo -también llamado Oimelc-
tiene varias pronunciaciones y significaría “dentro del
vientre”, o bien “leche de oveja”. Sus orígenes se
remontan a las tierras de nuestros antepasados celtas; en
Inglaterra, Gales, Irlanda y algunas otras partes de Europa
indica el comienzo de la temporada de corderos, cuando la
primera oveja da a luz y se obtiene la primera leche fresca
de la temporada. Pero además de ser un importante
marcador en la rueda pagana del año, Imbolc es también la
fiesta de la diosa BRIGHID: esta deidad encarna todas las
fases de lo femenino, y en este momento celebra su
renacimiento en forma de Doncella, cuando la oscuridad y
la decadencia del invierno dan paso a los incipientes
brotes frescos de la primavera.
Dado que Brighid representa el poder que conduciría a la
gente desde la estación oscura hacia la mitad luminosa del
año, su presencia era muy importante en esta época, y se
creía que en Imbolc la diosa se paseaba por la Tierra y
visitaba los hogares trayendo sus bendiciones. Los
agricultores consagraban sus herramientas de cultivo,
derramando whisky en el filo del arado; las mujeres
elaboraban muñequitas de paja representando a Brighid,
que colocaban en un lugar de honor junto al fuego, por lo
general acomodadas en cunas llamadas “Bride´s Beds”, y
arrojaban nueces a su alrededor como símbolos de
fertilidad masculina.
En la noche de Imbolc, las hogueras iluminaban las
colinas a modo de bienvenida al regreso del calor y el
fuego; y era costumbre que la gente saltara sobre ellas para
curarse de sus resfriados y enfermedades invernales.
Asimismo en Europa la jornada se dedicaba a fabricar
velas para todo el año, ya que las velas confeccionadas ese
día se consideraban afortunadas. Otras costumbres
incluían encender velas en cada ventana de la casa para
invitar a Brighid a entrar en el hogar.
Enero era un mes largo y muy duro en tiempos de los
celtas; pero Imbolc representaba los incipientes signos de
esperanza de que la luz y el calor regresarían, ofreciendo
la oportunidad para celebrar el haber sobrevivido a una de
las épocas más difíciles del año.
El período invernal sigue siendo sombrío hoy en día;
incluso con todos nuestros recursos modernos, no resulta
fácil de sobrellevar. Sin embargo, reconectarnos con
nuestras raíces ancestrales (ya sea que tengamos
ascendencia celta o no) es una forma poderosa de elevar
nuestra conciencia, inyectarnos algo de calidez y
entusiasmo, y devolver el sentido de lo sagrado a nuestra
vida cotidiana.
A pesar de que todavía puede haber nieve, heladas o hacer
mucho frío afuera, estamos comenzando a percibir los
primeros indicios de la primavera; dependiendo de dónde
nos encontremos, es posible incluso que ya logremos ver
algunas flores abiertas. Tras meses de mirar hacia dentro,
de hibernación y de descanso, la vida empieza a agitarse
de nuevo bajo la tierra; y al igual que la naturaleza
despierta lentamente tras su período de inactividad,
nosotras despertamos a nuevos sueños y nuevos planes.
Nuestros espíritus se sacuden la depresión del invierno, y
con este despertar viene una limpieza muy necesaria.
Cuando las flores tornan a brotar sobre la tierra, surge el
deseo de despejar el terreno de todo aquello que ha
muerto. Necesitamos salir y rastrillar las hojas viejas y
húmedas que están allí desde el otoño, podar esas plantas
perennes que nunca acondicionamos, y limpiar a
conciencia antes de que empiecen a asomar los brotes
nuevos entre las ramas viejas y retorcidas. Pero Imbolc
también trae limpieza a nuestros espíritus: es momento de
arreglar el desorden y deshacernos de lo que ya no nos
sirve (hábitos nocivos, creencias limitantes), a fin de
prepararnos para el nuevo y emocionante período de
crecimiento por venir.
A menudo, eso significa que Imbolc es un tiempo de
verdadera transición y cambio, de dejar atrás nuestra zona
de confort para permitirnos crecer más plenamente y ser
nosotras mismas. Pero la realidad es que el cambio no es
fácil: somos criaturas de costumbres, nos gustan las cosas
que son familiares y cómodas. Sin embargo, un cambio
real requiere que olvidemos todo eso; tenemos que hacer a
un lado lo que sabemos y dar un paso hacia una nueva
forma de ser. Y eso puede resultar muy incómodo.
Imbolc nos invita a enfrentar tales desafíos. Es un período
de prueba. ¿Tenemos la fuerza necesaria para hacer un
cambio real y duradero? ¿Podemos dejar lo que es seguro,
cómodo y familiar para crecer más plenamente como
personas?
Porque este es también el momento en que nuestros sueños
de invierno comienzan a agitarse con nueva vida. En los
últimos dos meses, hemos estado envisionando planes e
ideas novedosas para nuestro futuro. Estas visiones
esperanzadoras han encendido los fuegos de la creatividad y
la inspiración dentro de nosotras; y ese fuego es el que nos
dará la fuerza para enfrentar el desafío del cambio.
Como la marmota (protagonista de la temporada en
Norteamérica), también nosotras nos vemos impulsadas a
sacar la cabeza de nuestro universo interior. Este es el
momento de brillar, de mostrar al mundo todos esos
sueños de cambio que hemos estado soñando; y el
paulatino renacer de la naturaleza nos apoya con su
energía en ese poderoso trabajo de crecimiento y
autorrealización.

15 actividades para celebrar Imbolc


1. Encender un fuego
Una de las tradiciones de Imbolc más antiguas y poderosas
es encender un fuego, como una ofrenda a Brighid y una
celebración del Sol emergente. Podemos reunirnos con
amigos y disfrutar juntos de una clásica fogata invernal, o
elegir la opción más simple y encender velas
(particularmente velas blancas, como símbolo de
purificación). Apaguemos las luces eléctricas de nuestro
hogar y bañémonos en el cálido resplandor de esta energía
suave y elemental que nos rodea, sintiéndola como la
presencia pura y femenina de la propia Brighid.
Un sencillo ritual con velas diseñado para esta festividad
es el siguiente, para el cual sólo necesitaremos cuatro
velitas de té y algo con qué encenderlas.

✧ Encendemos la primera vela y decimos: “Aunque ahora


está oscuro, vengo buscando luz. En el frío del invierno,
vengo buscando vida.”
✧ Encendemos la segunda vela y decimos: “Invoco al
fuego, que derrite la nieve y calienta el hogar. Invoco al
fuego, que trae la luz y crea nueva vida. Invoco al fuego
para purificarme con sus llamas.”

✧ Encendemos la tercera vela y decimos: “Como el fuego,


la luz y el amor siempre crecerán. Como el fuego, la
sabiduría y la inspiración siempre crecerán.”

✧ Finalmente, encenderemos la última vela. Mientras lo


hacemos, visualizaremos las cuatro llamas uniéndose. A
medida que la luz se acumula, veremos la energía
creciendo en un brillo purificador, mientras decimos:
“Fuego del hogar, resplandor del sol, cúbreme con tu luz.
Tu brillo me envuelve y me purifica”.

✧ Nos tomaremos unos minutos para meditar a la luz de


las velas. Pensemos en este día sagrado como un tiempo
de curación, inspiración y purificación. ¿Tenemos alguna
herida que necesita ser sanada? ¿Nos sentimos estancadas
por falta de inspiración? ¿Hay alguna parte de nuestra vida
que se sienta tóxica o contaminada? Visualicemos la luz
como una energía cálida y envolvente que se cierne a
nuestro alrededor, cura nuestras dolencias, enciende la
chispa de la creatividad y purifica lo que está dañado.
2. Hornear pan o tortas de semillas
Al crear conscientemente a nivel micro (mezclando
ingredientes y revolviendo o sobando la masa), también
estaremos catalizando esta fuerza creativa a un nivel
macro, e invitando a un cambio positivo en nuestra vida.
Los panes artesanales en forma de trenza o espiga y
espolvoreados con semillas de lino, girasol, sésamo, etc.
son muy apropiados para el simbolismo de la festividad.
Después de utilizar el calor del horno como fuerza
alquímica y trasmutadora (nuevamente, la energía del
fuego), disfrutemos de nuestras creaciones aún tibias y
sabrosas, acompañadas de manteca fresca o mermelada de
moras, mientras somos conscientes de estar
reabasteciéndonos de combustible y alimentándonos en
todos los niveles, a medida que cambian las estaciones.
Crear algo nuevo a partir de ingredientes simples es otra
forma de encarnar la poderosa fuerza vital de Brighid, en
cuanto diosa de la fertilidad.
3. Hacer una profunda limpieza en el hogar
Brighid es la guardiana del hogar y de todas las tareas
diarias necesarias para mantener una casa en
funcionamiento. Honrémosla (¡y a nosotras mismas!)
haciendo que este trabajo sea más fácil.
Deshagámonos de todo aquello que ya no necesitamos y
de las cosas que han dejado de ser útiles. Este es un buen
momento para hacer la transición desde las profundidades
del invierno hacia el comienzo de la primavera, por lo que
es recomendable despejar las habitaciones, abrir las
ventanas y permitir que el aire circule y refresque los
espacios interiores.
4. Confeccionar una muñeca de Imbolc
Los celtas eran animistas, es decir, creían que todo lo que
existe tiene un alma o espíritu, incluyendo los granos que
cultivaban. Por esa razón en la época de la siega, a fin de
que el espíritu del cereal no quedara “sin hogar”,
confeccionaban para alojarlo pequeñas muñecas con
gavillas secas de la cosecha anterior, las cuales guardaban
y cuidaban amorosamente hasta la próxima siembra,
cuando el espíritu era llevado nuevamente a los campos.
Las muñequitas tradicionales -llamadas “corn dollies”- se
realizaban con chala de maíz, paja o espigas que se ataban,
plegaban y entretejían hasta lograr una forma humana
básica, la cual luego era engalanada con telas, cintas y
abalorios.
Hoy en día, algunas personas prefieren reemplazar las
“corn dollies” con muñecas de trapo vestidas a imagen de
la diosa Brighid, que son colocadas en pequeñas camas
junto al fuego del hogar,
5. Armar una “cruz de Brighid”
Una variante de lo anterior es la famosa “cruz de Brighid”,
una artesanía elaborada indistintamente por paganos y
cristianos, consistente en una cruz de cuatro brazos iguales
que rememora el símbolo de la rueda solar celta. Las
personas acostumbran colgar estas cruces sobre las puertas
de sus casas para asegurarse prosperidad y protección
contra incendios y ladrones, o bien colocarlas en un altar
junto a una vela perpetuamente encendida en honor a la
diosa/santa.
Tradicionalmente, la cruz se hace de varas, juncos, tallos
de trigo, hojas de palma u otras fibras naturales. La cruz
que se muestra a continuación está hecha con mimbre de
1/4 de pulgada de ancho. Se ha empapado en agua tibia
durante aproximadamente dos horas a fin de que sea lo
suficientemente flexible para trabajar. Las hierbas secas
también deberán ser remojadas (se puede hacer una
versión para niños con limpiapipas o pajillas de refresco).
Los materiales exactos utilizados para la cruz representada
son:

 14 cañas de mimbre cortadas a 12 pulgadas de largo y


remojadas durante 2 horas
 Cuatro largos de 6 pulgadas de hilo de algodón
 1 cucharada de té instantáneo para teñir (opcional - se
usó debido a que se trabajaba con caña blanqueada)
Instrucciones: Tomar dos cañas y colocarlas juntas en un
patrón cruzado. Tomar otra caña y doblar por la mitad
sobre la mitad derecha de la caña horizontal. Mantener la
caña ajustada a la cruz central. Girar toda la pieza 90
grados hacia la izquierda. Doblar otra caña de la misma
manera sobre la mitad derecha de la caña horizontal
actual. Continuar de esta manera hasta que quede una sola
caña para usar. Comenzar doblando esta caña de la manera
descrita anteriormente, sólo que los extremos deben
introducirse en la parte delantera y trasera de la caña de
base para fijar la pieza. Atar una cuerda alrededor de los
cuatro brazos de la cruz para asegurar. Mezclar 1
cucharada de té instantáneo con 1/2 taza de agua y pintar
la cruz. Dejar secar y aplicar una segunda capa, o las que
sean necesarias para lograr el tono deseado. Agregar
adornos a gusto, incluyendo pintura o cintas decorativas
en los extremos.
Es conveniente planificar con anticipación y cosechar
nuestras propias fibras naturales para el proyecto, aunque
también podemos adquirirlas en casas de cestería, en una
gran variedad de tamaños, tipos y colores. Asimismo,
resulta apropiado bendecir con plegarias, canciones o
mantras los materiales que vamos a utilizar, ya que se trata
de un trabajo manual devocional.
6. Caminar en la naturaleza
Aunque es probable que todavía soportemos temperaturas
muy frías, es recomendable salir a dar un paseo por el
bosque, el campo o algún entorno natural que tengamos
cerca. Prestaremos especial atención a cada señal que nos
indique la proximidad de la primavera: pimpollos de
flores, árboles con brotes nuevos, manantiales que se
deshielan, ardillas asomando fuera de sus madrigueras,
bandadas de pájaros que regresan, corderos recién nacidos,
mariposas o cualquier otra manifestación de vida nueva
que empiece a revelarse, y meditaremos sobre ello,
sintiendo cómo el calor y la esperanza renacen también en
nuestro interior.
7. Escribir un poema
Brighid es también la patrona de los poetas. Es una diosa
invocada a menudo para pedirle inspiración, así que
intentemos escribir algunas palabras sobre ella, o para ella,
hoy. Si no se nos da bien la poesía, probemos con alguna
otra forma de arte: un dibujo, una canción, una pequeña
escultura. Incluso podríamos crear un sencillo ritual,
rindiéndonos a la creatividad para ver qué se mueve a
través de nosotras; nunca se sabe, pero lo que se revela
bajo su mirada puede ser exactamente lo que más
necesitamos escuchar.
8. Hacer un ritual de auto purificación
A través del fuego, Brighid tiene el inmenso poder de
ayudarnos a limpiar y purificar nuestro cuerpo, mente y
espíritu, en preparación para una nueva vida. Esto hace
que su fiesta sea ideal para un ritual de auto purificación, y
el uso de cada uno de los elementos amplificará su poder.
Los pasos a seguir son los siguientes:

 Primero, crear un espacio sagrado, y luego invitar a la


diosa a entrar en él con nosotras y ofrecernos su
poder y protección.
 Tomar un poco de sal para representar la Tierra y
espolvorearla sobre nuestra piel, pidiéndole a Brighid
que limpie nuestro cuerpo.
 Encender incienso para representar el Aire, y pedirle
a Brighid que limpie nuestra mente.
 Encender una vela para representar el fuego y pedirle
a Brighid que purifique nuestra voluntad y fuerza
vital.
 Finalmente, tomar un pequeño recipiente con agua,
espolvorear gotas alrededor de nuestro cuerpo y
pedirle a Brighid que limpie y purifique nuestras
emociones.
 Cerrar el ritual agradeciendo a la diosa por sus
bendiciones.
9. Tomar un baño relajante
Creemos el ambiente adecuado encendiendo velas y
apagando la luz cenital. Encendamos un poco de incienso
o un difusor de aceites esenciales con un aroma que nos
resulte agradable o inspirador. Pongamos algo de música,
si eso nos ayuda a relajarnos.
Mientras dejamos correr el agua, añadiremos un poco de
sal de epsom y cualquier hierba de nuestra preferencia. La
mejor manera de hacer esto es introducir las hierbas en
una tela o bolsa de muselina y colgarla en el grifo, para
que el agua tibia pase a través de ella hacia la bañera. Las
hierbas asociadas con la limpieza energética incluyen:
salvia, manzanilla, canela, melisa, sándalo, lavanda,
romero, menta.
Una vez que hayamos llenado el baño con agua tibia, nos
sumergiremos en la bañera y dedicaremos varios minutos
a relajarnos completamente. Dejaremos que nuestra mente
se aclare, y nos concentraremos en la calidez que nos
envuelve, cerrando los ojos y sintonizándonos con nuestro
cuerpo. Durante varios minutos, visualizaremos toda la
energía negativa que se almacena en nuestro cuerpo; y a
medida que nos enfocamos, imaginaremos que toda esa
negatividad es transpirada hacia afuera, una partícula a la
vez, a través de nuestros poros. Veamos cómo se libera
cualquier negatividad de nuestro cuerpo; pensemos en lo
rejuvenecedor que es el baño, y sintamos cómo nuestro
cuerpo, nuestro espíritu y nuestra alma se limpian y
purifican con las hierbas y el agua.
Cuando estemos listas, nos levantaremos y saldremos de la
bañera. Después de salir del agua, soltaremos el tapón para
que toda la negatividad absorbida por el agua se pueda
drenar.
10. Fabricar velas
Cada bruja debería saber lo básico para hacer sus propias
velas; esto permite, entre otras ventajas, personalizar
nuestras velas rituales con los colores y los aceites
esenciales adecuados. Procuraremos reemplazar la
parafina derivada del petróleo por ingredientes más
naturales (cera de abejas o de soja, aceite de coco);
también podemos enriquecerlas con hierbas perfumadas
afines a la festividad -como lavanda o manzanilla- y
pequeños cristales.
Una buena práctica sería dedicar el mes anterior a fabricar
suficientes velas para todo el año, y consagrarlas en
Imbolc.
11. Bendecir las semillas
Es un buen momento para elegir las semillas que
plantaremos en nuestro jardín o huerto mágico durante las
semanas siguientes (o comprar las que necesitemos, si no
tenemos nuestro propio banco de semillas) y colocarlas en
el altar para que la diosa Brighid las bendiga con su luz.
Luego las plantaremos en almácigo, mientras visualizamos
en ellas las intenciones que queremos “sembrar” para el
futuro próximo; las regaremos -de preferencia con agua de
luna o de nieve-, y acompañaremos amorosamente el
proceso de su germinación en los días sucesivos.
12.- Confeccionar una vara de poder
Como en esta época hay muchos árboles secos, es fácil
recoger madera para obtener una varita a semejanza de la
vara de Brighid. El sauce y el manzano son opciones
especialmente agradables, pero la elección final quedará a
criterio de cada una. En nuestras caminatas por el bosque,
busquemos alguna rama extraña o única que nos hable (los
tallos duros de árboles que crecen unidos o entrelazados
entre sí son particularmente hermosos). Cuando
encontremos la adecuada, podemos adornarla a gusto
colocándole una punta de cristal, símbolos rituales de
nuestra preferencia -pentáculo, trisquel, runas- o
cintas de colores.
13. Hacer un manto de Brighid
Un símbolo común de Brighid es su manto o capa verde
(según otras fuentes, azul o púrpura) que en gaélico se
conoce como el “brat Bhride”. Leyendas cristianas
cuentan que la niña que más tarde se convertiría en Santa
Brighid fue donde el Rey de Leinster y le solicitó tierras
para poder construir una abadía, enfatizando que estaría
feliz de recibir apenas la superficie que pudiera cubrir con
su capa. Con aire burlón, el monarca accedió; entonces,
algunas de las mujeres que acompañaban a Brighid
tomaron los cuatro extremos de su capa y comenzaron a
correr velozmente en distintas direcciones, mientras la
capa crecía y crecía milagrosamente hasta cubrir tanto
terreno como se necesitaba para edificar el monasterio.
No obstante, desde mucho antes de la llegada del
cristianismo el manto de Brighid era ya reverenciado entre
los celtas, por llevar consigo bendiciones y poderes
curativos. Tradicionalmente se ponía un paño fuera de la
casa en la noche previa a Imbolc, para que el rocío
derramado sobre él lo consagrara; y se creía que si se
usaba la misma tela cada año, ganaría fuerza y poder cada
vez que Brighid pasara por allí. Estos mantos se usaban
para consolar y curar a una persona enferma, proporcionar
protección a las mujeres en trabajo de parto y ayudar a los
niños a dormir sin sobresaltos.
Si deseamos hacer nuestro propio manto de Brighid,
buscaremos un trozo de tela verde lo suficientemente largo
como para rodear cómodamente nuestros hombros. Lo
dejaremos cerca de la puerta en la noche de Imbolc, y
pediremos humildemente a Brighid que lo bendiga para
nosotras. En la mañana, podremos envolvernos en su
energía curativa y agradecer a la diosa por su generosidad.
14. Practicar artes adivinatorias
Dado que una de las características atribuidas a Brighid es
el don de la profecía, es este un momento muy apropiado
para consultar los oráculos de nuestra preferencia (tarot,
runas, péndulo, scrying) sobre los desafíos que se nos
presentarán en los días venideros. En algunas tradiciones
neopaganas se acostumbra efectuar consultas que
abarquen desde el Sabbat actual hasta el siguiente, a fin de
evaluar la evolución de los acontecimientos a medida que
gira la rueda del año.
15. Meditar por escrito
Aun cuando no hayamos logrado realizar ninguna de las
actividades anteriores, siempre podremos hacer una
pequeña pausa en nuestra rutina cotidiana para
prepararnos una infusión caliente y energética (puede ser
té negro con canela, jengibre, vainilla, manzana y
almendras), respirar lenta y profundamente unas cuantas
veces a efectos de relajarnos y conectar con nuestro Ser
Esencial, y luego sentarnos a escribir en nuestro diario
personal respondiendo a las siguientes preguntas:

 Mientras estuve encerrada durante el invierno,


¿qué ha estado creciendo y agitándose dentro de
mí?
 ¿Qué pequeños brotes de vida nueva comienzan a
aparecer a partir de esos sueños de invierno? ¿Qué
nuevo comienzo estoy experimentando?
 ¿Cuáles son los proyectos y planes que me gustaría
llevar a la práctica en los próximos meses?
 ¿Hay cambios actualmente en mi vida o
transiciones que estoy experimentando y que me
hacen sentir desequilibrada o incómoda?
Procuraremos escribir sin restricciones todo aquello que
venga a nuestra mente, recordando que muchas veces las
respuestas que buscamos nos llegan de forma automática,
sin pasar por la censura de la mente consciente. Una vez
terminada la tarea, daremos gracias por la inspiración
recibida y por la bendición de haber podido disfrutar de
ese espacio y tiempo sagrados.
CORRESPONDENCIAS DE IMBOLC
Deidades: Brighid, Hestia, Vesta, Flora, Laia.
Símbolos y decoraciones para el altar: cruz de Brighid,
círculos de velas, follaje perene, muñecas de paja,
arados, ruedas solares, flores blancas, plumas de cisne.
Animales: zorro, oso, ciervo, vaca, cordero, serpiente,
marmota, ave fénix, cisne.
Colores: verde, blanco (representa la pureza y los
nuevos comienzos), rojo, naranja y amarillo
(simbolizan el fuego).
Cristales y piedras: amatista, piedra de sangre,
amazonita, ónix, aguamarina, turquesa, citrino,
heliolita (piedra sol).
Hierbas y flores: tusílago, mora, angélica, albahaca,
laurel, jengibre, manzanilla, semillas de azafrán,
lavanda, romero, diente de león, brezo, salvia blanca,
caléndula.
Inciensos y Aceites: incienso, mirra, jazmín, sándalo.
Árboles: abedul, árboles de hoja perenne, olivo, sauce,
serbal (rowan).
Comidas: leche y todos sus derivados, verduras
de hoja verde, pan de semillas, moras

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