Por Manuel Emilio de la Rosa Sánchez Mat: 100264396
Derecho De Obligaciones II
Los procedimientos directos e indirectos para obtener el cumplimiento de
la obligación.
La astreinte:
La astreinte es una condena pecuniaria, accesoria y condicional que se agrega
a la condena principal a instancias del acreedor, con miras a asegurar la
ejecución de la misma. El importe de esa astreinte es proporcional al retraso o
renuencia que puso el deudor en la ejecución de la condena principal.
Los jueces tienen la facultad discrecional de pronunciar la astreinte en virtud de
su “imperium”, y éste por su carácter provisional constituye una condenación
pecuniaria, accesoria y eventual, que no tiene fines indemnizatorios sino, forzar
mediante un acto de autoridad la ejecución, en caso de retardo, de lo dispuesto
por una sentencia.
La astreinte es susceptible de ser eliminada si el deudor cumple con la
obligación. Nada obliga a la parte que solicita la fijación de una astreinte a
interponer su demanda a título accesorio por ante el tribunal de apelación
contra la sentencia u ordenanza en cuya ejecución había dificultad. Puede
también demandar la fijación de una astreinte por ante el mismo juez que dictó
la decisión apelada. La astreinte tiene un carácter conminatorio, que cubre la
necesidad de resarcimiento, al tratarse de una condenación que se incrementa
día tras día, hasta tanto se efectúe el pago, lo cual hace innecesario que el
monto de la condenación sea indexado.
Por otro lado, no pueden imponerse astreintes contra terceros embargados que
han sido impedidos de cumplir las medidas trabadas, no por reticencia de su
parte, sino debido a oposiciones u otras actuaciones extrajudiciales de los
deudores embargados o de terceros. La astreinte tiene como finalidad el
constreñimiento para el cumplimiento de una medida y no de una sanción
principal. Al haberse solucionado la irregularidad existente, la astreinte carece
de objeto.
Las astreintes pronunciadas en materia de amparo son facultativas del juez, no
imperativas. El artículo 93 de la Ley 137-11, sobre procedimientos
constitucionales establece que: “El juez que estatuya en materia de amparo
podrá pronunciar astreintes, con el objeto de constreñir al agraviante al efectivo
cumplimiento de lo ordenado”.
La liquidación o revisión de la astreinte consiste en fijar el monto definitivo de
ésta en proporción a la resistencia opuesta por la parte condenada. El juez
apoderado puede mantenerla íntegramente si la resistencia a ejecutar es
absoluta, y reducirla o igualmente suprimirla si el condenado cumple la
sentencia. No puede reducirla o suprimirla cuando la parte se ha resistido a
cumplir la condenación, a menos que el incumplimiento esté justificado.
Por Manuel Emilio de la Rosa Sánchez Mat: 100264396
En conclusión, es de mucha importancia tener siempre presente, que el juez de
los referimientos está impedido de establecer condenas por daños y perjuicios.
Sí puede pronunciar condenaciones a astreintes para forzar a la ejecución de
sus propias ordenanzas, aun cuando no existan condenaciones precedentes,
como ordenar al Centro Médico la entrega al Cirujano de una copia certificada
de cada record o historial clínico de los pacientes tratados por él.
En lo referente a la prisión por deuda, el Código de Procedimiento Civil
establece que nadie será detenido por deudas. La Constitución de la República
también prohíbe el apremio corporal por inejecución de pago. El artículo 1234
del Código Civil señala que las obligaciones se extinguen por el pago, por
pérdida de la cosa, por la nulidad o rescisión y por la prescripción. Todo pago
supone una deuda. Lo que se ha pagado sin ser debido, está sujeto a
repetición. Esta no procederá respecto a las obligaciones naturales que han
sido cumplidas voluntariamente.
El artículo 1236 del Código Civil precisa que la obligación de pago puede
cumplirse por cualquier persona que esté interesado en ella, tal como un co-
obligado o un fiador. La obligación puede ser saldada por un tercero que no
esté interesado en ella, si este tercero obra en nombre y en descargo del
deudor. El compromiso de hacer no puede ser cumplido por un tercero contra
la voluntad del acreedor, cuando este último tiene interés en que sea cumplida
por el deudor.