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Componentes de La Actividad Fisica

La educación física proporciona numerosos beneficios a nivel físico, social, mental y académico. A nivel físico, ayuda a controlar el peso y prevenir la obesidad, fortalecer los huesos y mejorar el sistema motor. A nivel social, fomenta las habilidades sociales, el respeto, la cooperación y la aceptación de la diversidad. A nivel mental, aumenta la autoestima, reduce el estrés y la ansiedad, y mejora el estado de ánimo. Y a nivel académico, mejor

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Componentes de La Actividad Fisica

La educación física proporciona numerosos beneficios a nivel físico, social, mental y académico. A nivel físico, ayuda a controlar el peso y prevenir la obesidad, fortalecer los huesos y mejorar el sistema motor. A nivel social, fomenta las habilidades sociales, el respeto, la cooperación y la aceptación de la diversidad. A nivel mental, aumenta la autoestima, reduce el estrés y la ansiedad, y mejora el estado de ánimo. Y a nivel académico, mejor

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componentes de la actividad fisica

a practica de la educación física de forma continuada trae consigo una serie de beneficios que iremos
viendo, pero no cualquier educación física, sino aquella de calidad. Estos beneficios no se quedan
solamente a nivel físico, como se pudiera pensar, sino que van más allá. Como ya comentábamos en el
segundo episodio del podcast «Educación Física», ni el cerebro ni el sistema nervioso pueden abstenerse
de ser partícipes de la práctica física y, por tanto, esta práctica deportiva conlleva beneficios a todos los
niveles: físico, social, psicológico y académicos.

A continuación veremos algunos de esos beneficios que la educación física puede aportar a los más
pequeños.

Beneficios de la educación física a nivel físico:

Los beneficios físicos puede que sean los más conocidos y con los que se está más sensibilizados a nivel
social. Por este motivo vamos a hacer poco hincapié en ellos, pero sí resaltaremos algunos que me
parecen interesantes a nivel escolar.

Actualmente el sobrepeso y la obesidad está comenzando a ser un gran problema entre los más
pequeños. La práctica de la educación física ayuda a controlar estos aspectos así como a prevenirla en
edades adultas. Me explico.

Mientras que en los adultos se gana o se pierde peso cambiando el tamaño de las células adiposas
(células que almacenan y forman los depósitos de grasas del cuerpo), en los niños se generan nueva
células para almacenar la grasa cuando sea necesario. Por tanto, los adipositos, según investigaciones, se
incrementan en la infancia en lugar de en la edad adulta. Lo que esto quiere decir, es que los niños que
tengan sobrepeso encontrarán mayores dificultades para perder peso que aquellas personas que
engorden ya siendo mayores.

En estas edades los huesos están en continua formación y crecimiento, por lo que es importantísimo que
éstos crezcan con una mineralización considerable. La práctica de la actividad física favorece una mayor
mineralización de los huesos -huesos más fuertes- y por tanto, se disminuye el riesgo de padecer
osteoporosis a una mayor edad. En las niñas, si cabe, este aspecto tiene aún más importancia, porque a
partir de la menopausia se produce una pérdida acelerada de la masa ósea, sobre todo entre los 5 y 10
primeros años posteriores a la pérdida de la menstruación.

La práctica de la educación física también produce una maduración del sistema nervioso motor y un
aumento de las destrezas motrices.

El conocimiento, la práctica y la valoración de la actividad física es un elemento indispensable para


preservar la salud. Esta área es clave para que niños y niñas adquieran hábitos saludables y de mejora y
mantenimiento de la condición física que les acompañe durante la escolaridad y lo que es más
importante, a lo largo de su vida.

Su práctica nos protege de los riesgos derivados del sedentarismo (según la Organización Mundial de la
Salud -OMS- el sedentarismo aumenta las causas de mortalidad, duplica el riesgo de enfermedad
cardiovascular, de diabetes de tipo II y de obesidad. Aumenta el riesgo de hipertensión arterial,
problemas de peso, osteoporosis, depresión y ansiedad).

La educación física ayuda a conocer las limitaciones y posibilidades corporales, lo cual es básico en la
formación de cualquier persona.

Beneficios de la educación física a nivel social:

Al igual que a nivel físico, son muchos los beneficios a nivel social que tiene la práctica de la educación
física, pero como ya comenté anteriormente en esta entrada, no siempre tienen por qué ser valores
positivos los que se transmitan con la educación física, sino que éstos dependerán del cómo se enfoque
y cómo se trate para que tenga los valores deseados. Es decir, no vale hacer educación física por hacerla
y de cualquier manera, sino que será la educación física de calidad la que transmita esos valores que se
le predisponen positivos a la práctica de la actividad física.

Los niños deben tener tiempo libre para desarrollar su imaginación y su autonomía personal, y bajo este
prisma la educación física le aporta una serie de recursos que favorecen la práctica de actividad física,
para abogar por un estilo de vida saludable, como alternativa de ocupación del tiempo de ocio. Cierto es,
que entre todas las actividades planificadas que tienen los niños el tiempo de ocio de éstos es cada vez
menor.

El desarrollo de las habilidades sociales, es otro pilar fundamental que se trabaja desde una educación
física bien enfocada. Las actividades físicas y en especial las que se realizan colectivamente son un medio
eficaz para facilitar la relación, la integración y el respeto, a la vez que contribuyen al desarrollo de la
cooperación y la solidaridad.

Una educación física de calidad ayuda a aprender a convivir, fundamentalmente en lo que se refiere a la
elaboración y aceptación de reglas para el funcionamiento colectivo, desde el respeto, a la autonomía
personal, la participación y la valoración de la diversidad.

Otro de los beneficios de la educación física, y repito, bien enfocada, es dotar a los niños de recursos de
cooperación.

El cumplimiento de las normas que rigen los juegos, contribuye a la aceptación de códigos de conducta
para la convivencia.

Las actividades físicas competitivas pueden generar conflictos en los que es necesaria la negociación,
basada en el diálogo, como medio para su resolución.

La Educación física ayuda a la consecución de la autonomía e iniciativa personal en la medida en que


aunque sea el maestro el que asigne la tarea o el juego a realizar, serán los propios alumnos los que
deban desenvolverse, por sí solos, en las condiciones cambiantes que se van produciendo en las
situaciones de juego. También lo hace, si se le da protagonismo al niño, en aspectos de organización
individual y colectiva de diferentes actividades físicas o expresivas.
La educación física de calidad, y la práctica de una variabilidad de actividades, ayudan a comprender que
cada cuerpo tiene unas características diferentes, lo que hace que se acepte la diversidad de una manera
más natural, y tratar de evitar las comparaciones que no siempre son acertadas.

Otra aportación de la educación física es la transmisión, a través del juego, de diferentes tradiciones,
contribuyendo a conocer la riqueza cultural de su entorno.

Una educación física de calidad ayuda a romper estereotipos a nivel social referentes al sexo. Algunos
claros ejemplos los tenemos en el baile o en determinados juegos y deportes.

Por último quería mencionar que la educación física, ayuda a canalizar y encauzar de forma positiva la
energía de los niños.

Como vemos son múltiples los beneficios a nivel social que puede tener una práctica de la educación
física de calidad para los más pequeños. También para la edad adulta, son diferentes los estudios
científicos que muestran como la práctica de la actividad física en adultos mejora la calidad de vida en
diferentes dimensiones como la social, el medio ambiente y el funcionamiento psicológico.

Beneficios de la educación física a nivel mental:

Son muchos los estudios que sugieren que existe una relación positiva entre la actividad física y el
bienestar psicológico. Por este motivo, vamos a ver cuáles son aquellos que más pueden afectar a los
más pequeños.

Hay que valorar la práctica de la actividad física como un medio para un equilibrio psicofísico, es decir,
poner el acento en el desarrollo integral del niño, donde no hay opción a la separación entre cuerpo y
mente, sino que hay que entenderlo como un todo -en el episodio 2 hablamos sobre este tema-.

Desde la educación física se contribuye a fomentar el aprender a aprender. Dentro de los juegos y
actividades que se plantean el niño tiene autonomía para hacer y deshacer enfocado siempre a
conseguir sus objetivos -no ser pillado, saltar la comba, etc.-. La consecución de estos objetivos genera
autoconfianza.

La práctica de la educación física nos ayuda a afrontar la vida con mayor optimismo y energía, ya que
como hemos dicho, aumenta nuestra autoestima y nos hace sentir bien.

La realización de actividad física ayuda a contribuir a evitar que aparezcan trastornos mentales como la
depresión o la ansiedad.

Ayuda a superar la timidez o a frenar impulsos excesivos.

Aumenta la autopercepción de la imagen del cuerpo y la autoestima física.

Sirve como vía de escape o distracción para la rutina diaria y estresante del día a día, lo que hace que
aumente la sensación de bienestar.

Gracias a la actividad física, se generan endorfinas, las cuales ayudan a reducir el dolor y aumenta la
euforia en nuestras vidas.

Otros beneficios mentales a la hora de realizar actividad física son: Aumento del rendimiento académico,
de la confianza, de la memoria, de la percepción, del bienestar, de la eficacia en el trabajo, del
autocontrol, del funcionamiento intelectual, etc.

Pueden parecer que estos beneficios son poco tangibles y mucho menos visibles, pero solo hace falta
hacer ejercicio físico de manera continuada -durante uno o dos meses- para sentir ese bienestar que te
produce la práctica de la actividad física y que te hace estar más afable contigo y con tu entorno.

Beneficios de la educación física a nivel afectivo:

Al producir efectos beneficiosos a nivel psicológico, es lógico pensar que estos efectos tengan una
incidencia positiva sobre el rendimiento académico. Estar en forma ayuda a optimizar el azúcar en la
sangre y los niveles hormonales de la función cerebral máxima.

Un niño que está en buena forma física logra mayor concentración a la hora de estudiar y posee un
grado de motivación más elevado.

Los niños necesitan una nutrición adecuada y ejercicio físico regular para maximizar el rendimiento
escolar y las calificaciones.

Los estudios realizados en adultos muestran que el ejercicio aumenta la función del cerebro, logrando
mejor rendimiento en sus trabajos o tareas domésticas.

Aumento de la memoria

Aumento del rendimiento escolar

Aumento de la eficacia en el trabajo

Aumento del funcionamiento intelectual

CONCLUSIÓN

Hemos visto que la práctica de la educación física de calidad, así como otras actividades físicas, tienen
realmente un impacto muy positivo en los más pequeños a todos los niveles: físico, social, psicológico y
académico, por lo que mi recomendación es animar a los padres no sólo a que ayuden y tomen medidas
para ayudar a sus hijos e hijas a realizar práctica deportiva, sino que también sean ellos mismos los que
apuesten por un modelo de vida más activo. Que hagan ejercicios físicos con los más pequeños y
disfruten de ese ambiente de distensión que se da en el juego. De este modo los más pequeños irán
cogiendo un estilo de vida saludable que tan importante es.

Ahora bien, ¿qué se podemos recomendar?

Hacer distintas actividades.


Compartir con ellos la actividad física, para que no se pueda ver como una imposición por parte de los
adultos.

En los más pequeños los deportes en grupo tienen un gran valor. Además de ayudar a establecer
relaciones con sus amigos brinda la posibilidad de ir conociendo gente nueva.

Fomentar la participación por encima del resultado.

Realizar actividades físicas al aire libre.

Seguramente podría seguir escribiendo recomendaciones y recomendaciones, pero hay una que puede
resumirlo todo y ser la más efectiva de todas:

Por último quisiera mencionar algunos de los valores que se pueden fomentar desde una educación
física de calidad: aceptación, autoestima, confianza en si mismo, coeducación, no discriminación,
igualdad, cohesión de grupo, colaboración, compañerismo, competitividad, compromiso, comunicación,
conformidad, cooperación, deportividad, diversión en el juego, FairPlay, honestidad, imparcialidad, juicio
crítico, motivación, nobleza, perseverancia, preocupación por los demás, respeto (a compañeros,
adversario, jueces, normas), responsabilidad, saber ganar y perder, salud e higiene corporal, salud y
forma física, solidaridad, superación, tolerancia, valentía…

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