El edificio y la piedra angular
Estábamos en un grupo pequeño una tarde-noche de martes, el tema que veíamos traía a
colación a la iglesia y su importancia, en medio de un intercambio de ideas, un hermano
muy querido hizo un comentario que dejó fríos por segundos a todos en la reunión, él dijo
“Estar separado de la iglesia es estar separado de Cristo.” su afirmación fue dogmática, de
ese tipo de afirmaciones absolutas que suelen incomodarnos a las personas de esta época,
fue radical.
¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra iglesia?
Debo admitir que no es sencillo explicar lo que la iglesia es, lo leo en la Biblia, con el paso
de los años puedo verlo cada vez más claro allí, pero al intentar explicarlo se me va de las
manos, no lo puedo contener, de modo que mi primer recurso es usar una antítesis, es hacer
algunos comentarios de lo que ella no es:
No es, por ejemplo, una institución visible organizada a la manera de la iglesia Popular. Sin
embargo, tampoco es una democracia donde debe gobernar la voz de la mayoría, y ni
siquiera es una especie de organización benéfica, pese a que levanta una bandera de buenas
obras. Tampoco es como una comuna hippie donde nadie se mete con nadie y todos
proclamamos amor y paz.
¿Entonces que es la iglesia? Vienen a mi mente las palabras grande e imponente, pero aún
no es suficiente para describirla, por eso la Biblia usa distintas metáforas para explicar lo
que es la iglesia: El apóstol Pablo nos deja una imagen de familia cuando instruye a
Timoteo a no reprender con dureza al anciano sino aconsejarlo como a padre, a tratar a los
jóvenes como hermanos, a las ancianas como madres y las más jóvenes como hermanas,
con toda pureza” 1 Timoteo 5:1-2
Seguro han leído los pasajes de la Escritura dónde la Iglesia es la novia y futura esposa de
Cristo, cuando hablamos del reino de Dios, estamos también hablando en cierto sentido de
la Iglesia, de modo que las metáforas de la vid, el olivo, y el campo de cultivo aplican muy
bien a ella. Lo cierto es, que la iglesia viene a ser la culminación y la más grande obra de
Dios. Acertadamente, Jonathan Leeman argumenta que, “Las iglesias que no son sanas —
incluyendo denominaciones— suelen ser el resultado de que sus líderes hayan escogido del
cuenco sus metáforas favoritas y hayan dejado las otras: se convierten en todo intimidad
(una familia) o todo jerarquía (un cuerpo).” Sin embargo, para entender la iglesia con
mayor claridad las necesitamos todas, ninguna metáfora es perfecta, pero nos ayudan a
entender asuntos espirituales que están más allá de nuestros sentidos.
Es propio que comience haciendo esta aclaración por que hoy me centraré en una de estas
metáforas, precisamente con el afán de equilibrar nuestra perspectiva de la iglesia, ya que
vivimos dentro de un periodo de la historia, somos más afectados por la cultura en que
vivimos de lo que solemos darnos cuenta, nuestra cultura que proclama la autonomía, el
individualismo, la felicidad y la supuesta libertad como fin último.
En primera de Pedro, vemos como el apóstol, comienza su carta de una manera formidable,
en el capítulo 1 a partir del verso 3 y hasta el verso 9 leemos:
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos
hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
4
para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los
cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para
alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6 En
lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis
que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho
más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en
alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien amáis sin haberle
visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y
glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas….
Y el verso 13 dice:
13
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo
en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no
os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino,
como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera
de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
En unos pocos versos Pedro nos lleva a fijar nuestra mirada en lo eterno y trascendente, nos
habla de la nueva vida que nos fue dada, nos hace mirar a nuestra esperanza en el cielo ( no
en la tierra), nos pide no conformarnos a nuestros antiguos deseos de cuando estábamos en
ignorancia , nos habla de una fe que demuestra ser real mediante la prueba, y es interesante
que el apóstol diga a la Iglesia lo que Dios le dijo a Israel “sed santos como yo soy santo).
Para cuando llegamos al capítulo 2, verso 4 él está dando la enseñanza acerca de Cristo:
“4
Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios
escogida y preciosa”. Esta declaración se encuentra en el Salmo 118:22 y Jesucristo la dijo
de sí mismo, y es tan importante que aparece en tres de los cuatro evangelios. En Mateo
21:42, Marcos 12:10, Lucas 20:17
“Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?”
Y también en Hechos 4:11-12
“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser
cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el
cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
El apóstol Pablo hace Referencia a ella en Romanos 9:33 “como está escrito: He aquí
pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será
avergonzado.” Citando a Isaías 26:16 “por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo
he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de
cimiento estable…” Y también en Efesios 2:20 “edificados sobre el fundamento de los
apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”
¿Qué es la piedra angular?
Piedra fundamental. “Se identifica la piedra angular con la piedra fundamental que inicia la
fundación (cimentación) de un edificio y que se trataba de una piedra en ángulo colocada
en una de las esquinas que demarcaba construcción. La base de piedra en la cimentación es
una técnica que aún se emplea en la construcción tradicional y con la que nos solemos
tropezar en el estudio de edificios antiguos, aunque esta piedra en ángulo haya ido
desapareciendo. El hecho de que contase con esa forma debió obedecer a dos razones de
peso: En primer lugar marcaba un punto fundamental del replanteo y en segundo y más
importante, mejoraba el comportamiento del edificio frente a los asientos diferenciales en el
punto de mayor carga.”1
“La principal piedra angular era la piedra angular de fundamento. Solía escogerse una que
fuera especialmente fuerte para los edificios públicos y los muros de la ciudad. La piedra
angular de fundamento se usaba como guía al ir colocando las otras piedras en su lugar, y
se alineaba con la ayuda de una plomada. Para que el edificio quedase bien construido,
había que ajustar todas las demás piedras con respecto a la piedra angular de fundamento. A
veces las piedras angulares de fundamento eran de gran tamaño, y también servían para
unir entre sí las diferentes partes de una estructura.”2
5
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio
santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6 Por
lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo,
escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. M 7 Para vosotros, pues, los
que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores
desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; 8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace
caer, m porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también
destinados.
1
Carlos Sanjuán Fernández. (s/a). ¿Realmente sabes lo que es la piedra angular?. 21 noviembre 2020, de
[Link] Sitio web: [Link]
piedra-angular/
2
James Dixon Douglas, Merrill Chapin Tenney. (1997). Diccionario Bíblico Mundo Hispano. El paso, Texas.: Mundo
Hispano.
Así como en la metáfora del cuerpo, “el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni
tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de ustedes” Así una piedra no puede estar
unida a la piedra angular si no está unida al edificio, es por eso que un cristiano sin iglesia
es una contradicción. En éste sentido, puedo decir que la declaración de nuestro amado
hermano es cierta: Estar separado de la iglesia es estar separado de Cristo en un sentido, no
estoy hablando de salvación sino de bendición, hay tres temas en la escritura que están
claramente definidos pero igualmente entrelazados, podemos distinguir uno de otro a
simple vista pero en cuanto intentamos separarlos es como si los rasgáramos y
rompiéramos y estos tres conceptos son: Salvación, bautismo e iglesia, sin embargo en
muchas ocasiones, aunque hemos abrazado la salvación por fe, hemos visto el bautismo
como opcional y a la iglesia como un organismo que debe servirme. Pero en la Biblia la
cosa es algo distinto: Vemos salvación por fe que conduce a al bautismo como una
declaración pública de nuestra nueva lealtad a Cristo, y por lo tanto de nuestra adición a la
iglesia. Es así como nos alineamos como piedras vivas del edificio. A través del libro de
hechos vemos estas tres cosas ocurriendo simultáneamente, vemos a las personas
recibiendo salvación, siendo bautizadas y uniéndose a la iglesia, todo al mismo tiempo.
Toda la escritura de principio a fin es la historia de Dios amando a un pueblo, es verdad que
vemos personajes sobresalientes en la historia bíblica, pero no nos desenfoquemos, por que
incluso esa relación especial de Dios con Noé, con Abraham, con Moisés, y con David,
tenía el fin último de perseguir algo más grande que simplemente los sueños y éxitos de
personas particulares, tenía la intención de amar, salvar y bendecir a una nación santa para
Dios.
Por eso Dios se nos instruye a no unirnos en yugo desigual, por que sería faltar a la
instrucción de “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a
honra, prefiriéndoos los unos a los otros.” Según Romanos 12:10. E incluso al de Gálatas
6:10 “ según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la
familia de la fe”.
Podemos incluso ponernos más serios al considerar las graves consecuencias que Israel
tuve cuando se unió. Con las naciones paganas de su alrededor, por faltar al mandato de
Dios de no emparentar con ellas. Entonces, tener en poco a la iglesia, estar separado de ella
es perder la bendición de ser parte de algo más grande que tú. De ser edificio y no
simplemente piedra, de estar unido al edificio donde Cristo es la piedra angular.
Anteriormente dije que la iglesia no es una institución ¿Pero que es la iglesia? El teólogo
Wayne Grudem lo dice en las siguientes palabras: “La iglesia es la comunidad de todos los
creyentes de todos los tiempos” él también nos dice que “En su verdadera realidad
espiritual como comunión de todos los creyentes genuinos la iglesia es invisible, debido a
que no podemos ver la condición del corazón de las personas, es decir, la iglesia invisible
es la iglesia como Dios la ve.”
2 Timoteo [Link] “Conoce el Señor a los que son suyos”.
En palabras de Calvino, la Iglesia es visible por que Dios “Puso un juicio de caridad por el
que reconozcamos como mienbros de la iglesia a aquellos que, por confesión de fe, ejemplo
de vida y por la participación en los sacramentos, reconocen al mismo Dios y al mismo
Cristo que nosotros”.
Ser iglesia es tener una identidad grande, es estar rodeado de una nube de testigos, como
dice Hebreos 12:1 – 3 inmediatamente luego de citar la galería de la fe dónde están todos
eso personajes bíblicos que admiramos: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor
nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos
asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel
que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se
canse hasta desmayar. “ Pero también tenemos a los que siguieron, los mártires valientes
que dieron su vida defendiendo su fe deborados por fieras en el circo romano, en la hoguera
por traducir la biblia, de enfermedades mientras predicaban el evanglio en los lugares más
lejanos de la tierra.
El apóstol Pablo escribe en 1 Tim. 3:14 -15: “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza
de ir pronto a verte, para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,
que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”
Ser iglesia va mucho más allá de una experiencia social los domingos, 1 Pedro 5:9
Dice: “Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable;
10
vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en
otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”
Efesios 2:19 – 22
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio,
bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros
también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Reunámonos como iglesia cada vez con esto en mente, consientes de que nosotros, los
creyentes verdaderos estamos aquí para ser la iglesia, no estamos ajenos a ella, no
demandamos arbitrariamente de ella, somos la iglesa.