UNIVERSIDAD NACIONAL “JORGE BASADRE GROHMANN” FACULTAD DE
CIENCIAS JURÍDICAS Y EMPRESARIALES ESCUELA PROFESIONAL DE
DERECHO
DELITOS CONTRA LA FAMILIA
MATRIMONIOS ILEGALES
MAG. HUGO MORA ARCE
CAPÍTULO I
BIGAMIA
1.1. Tipo penal
El delito conocido con el nomen iuris de bigamia se encuentra regulado en el tipo
penal 139 del Código sustantivo de la manera siguiente:
“El casado que contrae matrimonio será reprimido con pena privativa de libertad
no menor de uno ni mayor de cuatro años. Si respecto a su estado civil, induce a
error a la persona con quien contrae el nuevo matrimonio, la pena será privativa de
libertad no menor de dos ni mayor de cinco años”.
1.2. Tipicidad objetiva
La conducta delictiva conocida con el nomen iuris de bigamia se configura cuando
una persona unida ya en matrimonio civil contrae nuevamente nupcias con otra. Es
decir, un casado contrae nuevo matrimonio con persona diferente a su cónyuge
(Garcias, 1997), son contundentes en este aspecto al afirmar que la persona
contrayente ha de casarse con una persona diferente a la de su primer matrimonio,
caso contrario no se configurará el comportamiento típico de este delito.
El delito de bigamia consiste en contraer nuevo matrimonio capaz de generar
efectos civiles (elementos positivos), sin encontrarse legítimamente disuelto el anterior
de la misma naturaleza (elemento negativo). Será bígamo, entonces, el individuo que
se halla al mismo tiempo unido a dos personas diferentes por sendos matrimonios
regulados por el derecho civil (Freyre R. , 1975)
Existen dos presupuestos básicos a tener en cuenta para alegar que estamos ante la
conducta punible de bigamia. Primero, que exista un matrimonio civil válido y
eficaz anterior y segundo, el matrimonio posterior sea aparentemente válido como
el primero, es decir, debe ser contraído con el cumplimiento de las formalidades
legales establecidas en el Código Civil y sin que concurra en él, ningún vicio que
pueda afectarlo substancialmente distinto del matrimonio anterior, caso contrario
el delito de bigamia no aparece (Torres, 1990)
Es irrelevante si la segunda persona es casada o no. El delito se habrá objetivado.
Siendo el caso que, si ambos contrayentes son ya casados, ambos serán autores del
delito de bigamia.
Es indudable que al referirnos a la institución del matrimonio nos estamos
refiriendo al civil; para nada cuenta el matrimonio religioso, el mismo que sólo tiene
sentido para quedar bien con la divinidad. Ello es consecuencia lógica de la premisa
que el matrimonio religioso no tiene alguna eficacia jurídica para efectos civiles, sin
embargo, perfectamente puede ser presentado como prueba de convivencia para
efectos de acreditar alguna unión de hecho que de acuerdo a nuestro sistema jurídico
tiene iguales efectos a los del matrimonio en lo que se refiere a los bienes.
Respecto de lo indicado, la jurisprudencia peruana es uniforme. Para muestra,
cabe como ejemplo dos resoluciones judiciales citadas por Fernando Ángeles Gonzales
y otro.
La celebración del matrimonio religioso, subsistiendo el vínculo del matrimonio civil
celebrado anteriormente, no constituye delito de bigamia, por carecer aquel de fuerza
legal (E.S. 18 de diciembre de 1956)
No procede la apertura de instrucción por delito de bigamia, si de la denuncia
resulta que la imputación al denunciado consiste en que siendo casado civilmente
contrajo matrimonio religioso con otra persona. (E.S. 25 de julio de 1960). (Gonzales,
1997)
Por lo demás, el motivo del legislador para tipificar como delictiva la bigamia es la
de proteger el sistema monogámico recogido por nuestra Constitución Política. En ese
sentido, se sanciona penalmente a aquel ciudadano que actuando deslealmente
sorprende primero a otra persona presentándose de estado civil soltero y segundo, a
la autoridad municipal contrayendo matrimonio que no va a surtir ningún efecto en
la realidad al no reunir un requisito formal previsto en nuestro Código Civil cual es
que los contrayentes sean solteros o mejor, no estén unidos mediante el vínculo
matrimonial con otra persona.
La bigamia es un delito instantáneo, de naturaleza formal, que se consuma con el
acto en que se contrae matrimonio por segunda ocasión, sin que previamente el
primero se disuelva o declare nulo, que conforme a nuestra legislación no produce
efectos permanentes, pese a que subsista esa situación durante un lapso más o menos
prolongado, por lo que es inconcuso que a partir del momento en que se verifica el
segundo matrimonio, empieza el término que se requiere para la prescripción de la
acción penal. (Rodríguez)
Según el punto de vista de Fernando Martín Robles Sotomayor, nos indica que el art.
139 del Código Penal sanciona el delito de bigamia, tipificando la conducta ilícita
como “El casado que contrae matrimonio”, algo que nos permite apreciar que la
tipificación del delito reúne dos elementos: el primero, encontrarse casado
previamente por la vía civil; y el segundo, de forma posterior volver a contraer
matrimonio. Como apreciamos, no es requisito que llegue a cohabitar con la nueva
cónyuge ni que consuman la vida en familia, basta con el simple hecho de haber
celebrado el segundo matrimonio con conocimiento de que tenía el matrimonio
original. (Sotomayor F. M., 2017)
1.2.1. Bien Jurídico Protegido
En este punto, en doctrina aún existe controversia, sin embargo, creemos que se
viene imponiendo la posición que considera al sistema monogámico como el interés
jurídico tutelado con la figura delictiva de la bigamia. En efecto, aun cuando se alega
que con la bigamia se lesionan diversos intereses como la honestidad de la mujer, la
reputación del cónyuge ofendido o el estado civil de las personas (Juan Bustos
Ramírez, Miguel Bajo Fernández, etc.), ha quedado establecido que nuestro sistema
jurídico ampara y avala el sistema monogámico como núcleo y raíz de toda familia.
En ese sentido, no resulta difícil desprender que el bien jurídico protegido con la
tipificación de la conducta delictiva de bigamia lo constituye el sistema monogámico,
es decir, la situación que en un espacio temporal determinado una persona solo puede
casarse legalmente una vez con otra. No puede contraer un segundo matrimonio
estando vigente un primero. Sin embargo, si obtiene el divorcio o se declara la
nulidad del primer matrimonio, nada impide que aquel pueda volver a contraer
nupcias con tercera persona.
En el mismo sentido, El bien jurídico tutelado es el matrimonio monogámico como
núcleo central de la familia. Es doctrina dominante. (Stein, 1998)
Creemos erradamente, siguiendo al profesor Luis Bramont Arias, que el bien jurídico
protegido en este delito es la familia. Si bien es cierto que como efecto mediato y
abstracto se lesiona a la familia en general, con la bigamia se afecta directa e
inmediatamente al sistema monogámico instituido por nuestra Carta magna como el
oficial. Este es el sentido exacto de la posición del italiano Maggiore (Freyre R. , 1975)
al sostener que el motivo de la criminalización es la ofensa contra el jus connubii, es
decir, contra el ordenamiento jurídico matrimonial instituido por el Estado sobre la
base de la monogamia.
En otro aspecto, el interés que el Estado pretende tutelar es de connotación social o
colectiva y no individual o privada, por lo que se convierte en irrelevante el
consentimiento de la víctima como posible causa de justificación. Entre otros términos,
el bien jurídico tutelado es de naturaliza jurídico-pública y por lo mismo el agente no
puede disponer de él, siendo irrelevante el consentimiento como causa de justificación.
Esta última circunstancia deviene en transcendente tenerla en cuenta, pues así el
cónyuge del primer matrimonio o en su caso, la pareja del segundo, sepa o preste su
consentimiento para la realización del segundo, el delito se habrá configurado. Esto es,
el bígamo no puede justificar su proceder ilícito alegando que su primer cónyuge supo
o prestó su consentimiento para la realización del segundo, el delito se habrá
configurado. Igual, no puede alegar eficazmente que la víctima del segundo
matrimonio sabía que era casado.
1.2.2. Sujeto Activo
Autor o sujeto activo del delito de bigamia siempre será una persona unida en
matrimonio con eficacia jurídica, ya sea varón o mujer, que ejecuta un nuevo
matrimonio. En la hipótesis que la pareja del segundo matrimonio del bígamo,
conociera la existencia del primer matrimonio y no obstante acepta contraer nupcias,
también se constituirá en sujeto activo del delito.
Estamos ante un delito que en doctrina se conoce como especial propio, pues sólo
pueden ser autores del hecho punible aquellas personas que tienen la condición de
casado o en su caso, aquel que conociendo la existencia de un matrimonio, acepta y se
une en matrimonio con un casado.
1.2.3. Sujeto Pasivo
Víctima o sujeto pasivo de la conducta delictiva de bigamia será el cónyuge del
primer matrimonio o en su caso, también se constituirá en víctima, la persona que
desconociendo la existencia de un matrimonio anterior, participó del segundo
matrimonio del bígamo. Ejemplo característico de lo anotado lo constituye la
hipótesis de la bigamia agravada. Aquí, la persona soltera es sorprendida por el
bígamo, por tanto, es lógico y coherente que se convierta en sujeto pasivo del delito y
goce de todos los privilegios que conlleva tal condición en la singular justicia penal a
fin de buscar alguna reparación por el engaño sufrido.
1.3. Tipicidad subjetiva
La forma como aparece redactado el tipo penal, nos convence que la bigamia es un
delito netamente doloso, no cabe la comisión imprudente al no estar prevista en
nuestro Código Penal. El dolo se configura cuando el bígamo con pleno conocimiento
que se encuentra unido en un primer matrimonio que cuenta con toda su eficacia
jurídica, libre y voluntariamente decide contraer un segundo matrimonio civil, esto es,
el sujeto activo actúa con conocimiento de la vigencia de su anterior matrimonio y
con la voluntad de celebrar, aun a pesar de ello, un nuevo matrimonio. (Salinas
Siccha, 2015)
Se requiere conciencia y voluntad de realización típica, la esfera cognitiva del
agente al momento de la acción debe abarcar lo siguiente: la vigencia de un
matrimonio válido, aunque sea nulo y/o anulable y, contraer nupcias con otra
persona, pese a dicho estatus jurídico. A nuestra consideración basta con el dolo
eventual, en el caso del C.P. de 1995, al haber incluido el legislador la terminología
"a sabiendas" en el artículo 217°, la doctrina se inclina por desechar el dolo eventual.
(Peña Cabrera F. , 2008)
En ese sentido, no se configura el delito de bigamia cuando una persona contrae
nuevo matrimonio en la firme creencia que su anterior cónyuge murió o en todo caso,
creyéndose soltera. En estos supuestos, al aparecer un error de tipo se excluye el dolo.
No obstante, si frente a un caso concreto se observa que una persona dejó de realizar
las más elementales diligencias para averiguar si su primer cónyuge vivía o su anterior
matrimonio subsiste (para salir de su error) y se conforma con la posibilidad de
cometer bigamia, existirá dolo eventual (Salinas Ricchia, 2008)
El delito es doloso y de acuerdo a la estructura del tipo penal sólo se admite el
dolo directo, debiéndose rechazar tanto la culpa como el dolo eventual. Se exige que
ambos contrayentes sepan que están llevando a cabo un matrimonio, y también que
existe un impedimento como mínimo que cause la nulidad absoluta. Se sostiene que
no es necesario que el impedimento conocido por ambos sea el mismo; también se
afirmó que no es necesario que uno de los contrayentes sepa que el otro también
conoce de la existencia del impedimento quien agrega que solo hay que saber dos cosas:
El hecho que importa el impedimento
El carácter que tiene ese hecho como causal de nulidad absoluta de matrimonio
La duda no elimina el dolo, pues no excluye en la conciencia del agente, la
posibilidad de la permanencia del primitivo lazo matrimonial, por cuya razón no
parece que este delito se cometa por culpa. No se requiere ningún elemento subjetivo
del injusto ajeno al dolo. En este caso, el equívoco en que puede Incurrir el agente
puede jugar un rol importante, a fin de articular el error de tipo, cuando el autor
piensa erradamente que basta con la sentencia de primera instancia para que se
declare la invalidez del primer matrimonio, pues dicha resolución al haber sido
impugnada, necesita del pronunciamiento del Tribunal de alzada, si es invencible se le
exonera de pena, igual suerte corre en el caso del error vencible, al no resultar
punible la variante culposa de este delito.
No se configura el delito de bigamia cuando una persona contrae nuevo
matrimonio en la firme creencia que su anterior cónyuge murió o en todo caso
creyéndose soltera. (Salinas Siccha, 2015)
1.4. Figura agravada
El legislador consideró pertinente reprimir con una mayor pena, cuando el agente,
respecto a su estado civil, induce a error a la persona con quien contrae matrimonio.
Plus del contenido del injusto típico, que toma lugar, en cuanto a la forma de cómo
el autor, lograr alcanzar su propósito delictivo; si bien sujeto pasivo es la sociedad en
general, que se ve conmovida, cuando se pone en cuestionamiento la institución del
matrimonio monogámico, no es menos cierto, que también se advierte la frustración
de la legítima expectativa del otro contrayente, de contar con un matrimonio válido
y de formar una familia (Peña Cabrera F. , 2008, pág. 370)
El segundo párrafo del tipo penal en comentario recoge la circunstancia por la cual se
agrava el hecho punible de la bigamia. En efecto, el legislador ha previsto que la
conducta del bígamo será pasible de sanción más drástica cuando actúe astuta y
deslealmente con la persona con quien contrae el segundo matrimonio. Esto es, el
agente induce a error a su pareja sobre su estado civil. Se presenta ante aquel como
soltero cuando en la realidad es una persona casada. La agravante se justifica por el
hecho de que astutamente se presenta con un estado civil falso de soltería con el único
propósito repudiable de perjudicar a su pareja. Caso contrario, si llega a determinarse
que la pareja supuestamente sorprendida conocía el estado civil del agente y consintió
en la realización del matrimonio o en su caso, por negligente no salió de su error
pudiendo hacerla, la agravante no aparece. Sólo se presenta aquella cuando el error al
que fue inducido por el agente es inevitable o invencible. Siendo evitable o vencible no
se configura la agravante. En este caso, el bígamo será sancionado de acuerdo con el
primer párrafo del tipo penal del artículo 139. (Salinas Ricchia, 2008, pág. 394)
Por su parte, (Villa Stein) indica que aparece la agravante cuando el sujeto activo,
en su propósito engañoso, opera conductas adecuadas a producir error. No se trata
pues de la simple omisión de no revelar su estado civil.
En el mismo sentido, (Iglesias Ferrer) afirma que el error debe ser suficiente para
desvanecer cualquier duda que pueda tener la víctima con respecto al estado civil de
casado que mantiene, siendo necesaria para ello de una verdadera maquinación
dirigida a acreditar fehacientemente su calidad de no casado.
La calidad del error para tener eficacia de agravante debe ser esencial e invencible,
con potencia suficiente como para desvanecer el principio de sospecha que supone con
respecto al verdadero estado civil del agente
1.5. Formas de imperfecta ejecución
Se señala con corrección, que la bigamia importa un delito instantáneo, pues se
consuma ni bien se celebra el segundo matrimonio, mediando las formalidades
previstas por la Ley. Siendo así, cuando el agente da lugar al inicio de la ejecución
típica, a dar paso al cumplimiento de las formalidades prescritas por la normatividad,
para casarse, pero no se llega a celebrar, por diversos motivos, estaríamos ante una
tentativa'. Como dice, (Peña Cabrera), estaría constituida por todos los actos
tendientes a elaborar el acta matrimonial ante el Oficial del Registro Civil sin
alcanzar la finalización de la ceremonia
Es obviamente necesaria, una cierta apariencia formal, debiéndose considerar
impune un burdo intento de celebración, ante una subsistencia por todos conocida, o
ante lo que no sea sino un mero simulacro más o menos festivo de celebración
matrimonial: ha de tratarse, en suma, de un intento serio de hacer aparecer como
válido este segundo o ulterior matrimonio (Peña Cabrera F. , 2008)
1.6. Tentativa
Es posible la tentativa en el delito de bigamia. Esto ocurre cuando no se
perfecciona el tipo penal en su aspecto objetivo. Creemos que en el delito de marras
aparecería en una sola circunstancia: cuando reunidos en el local elegido para la
realización del matrimonio y a donde ha concurrido la autoridad municipal, el acto
del matrimonio se interrumpe antes que los contrayentes o uno de ellos firme el libro
correspondiente. La presentación de documentos, la solicitud de fecha para la
celebración del matrimonio, incluso las publicaciones de los edictos matrimoniales solo
se constituyen en actos preparatorios del ilícito penal, por lo que no tienen efectos
punitivos según nuestro sistema jurídico. (Salinas Siccha, 2015)
Hay que distinguir, como es obvio en este tema, los actos preparatorios de los
actos de ejecución, propiamente dichos, que se frustran por causas ajenas a los
codelincuentes. De manera que, al ser un delito de resultado, es posible la tentativa.
Creus, afirma que no pasan de ser actos preparatorios los anteriores a la celebración.
En otra dirección, Soler, afirma que es posible distinguir una serie de actos tendientes
a la formación de acta matrimonial, sin que esta llegue a concluirse. Esos actos,
cuando reúnan las condiciones de inequivocidad y proximidad suficiente al acto
consumativo, podrán sin duda ser calificados de tentativa. Se requiere llegar por lo
menos a la presencia del oficial del registro, bastando con que se le den los datos al
oficial que se dispone a labrar el acta. Por su lado, Gómez sostuvo en su momento que
no era posible la tentativa en este delito, argumentando que no se concebía un
comienzo de ejecución del cual fuera posible desistir. Pues entonces, para que exista
conato, además de la posibilidad de que un tercero por causas ajenas a la voluntad del
autor interrumpa el iter criminis también debe el actuante tener la oportunidad de
desistido puesto que, si ya no la tiene, el ilícito se da consumado. Pues bien, quien
termina consumando el delito es el oficial público. En efecto, luego de que los
contrayentes se constituyen ante la oficina del oficial del Registro junto con los testigos,
y la documentación a la que hacen referencia, y tras ello los contrayentes, uno después
de otro, declaran que quieren tomarse respectivamente por marido y mujer. Aquí, al
menos en lo que respecta al matrimonio ilegal bilateral, se encuentra, por parte de los
contrayentes terminados sus actos, ya que lo único que resta, y que consuma el delito,
es la manifestación de funcionario de que, en nombre de la ley, los declara unidos en
matrimonio. Explicadas, así las cosas, y como en toda tentativa, lo que deben hacer los
autores para desistir de su delito consiste en realizar eficaces actos positivos orientados
a conseguir la interrupción del curso causal. En el caso concreto, tienen la posibilidad
de interrumpir al encargado del Registro en el momento en que éste se dispone a
declararlos unidos en matrimonio, ya que después de ello, el acto estará consumado.
En síntesis, la tentativa bien es posible; en primer lugar, porque pueden distinguirse
con claridad los actos preparatorios de los ejecutivos, y en segundo término, porque
también es factible desistir del hecho. (Alberto Donna, pág. 32)
1.7. Consumación
Es sabido que el hecho punible se consuma cuando se realizan todos los elementos
del tipo penal, esto es, tanto los elementos objetivos como subjetivos; en consecuencia,
el delito de bigamia se consuma en el instante que los contrayentes del segundo
matrimonio civil firman el acta matrimonial en el libro del registro civil. Sólo el acta
matrimonial con la firma de los contrayentes prueba que la bigamia se ha
perfeccionado. Antes de la firma es imposible y en su caso, solo estaremos frente a la
tentativa. Los dichos de los contrayentes ante la autoridad municipal en el sentido que
aceptan contraer matrimonio no tienen relevancia a efectos de la consumación. Lo
expuesto tiene relación con lo prevista en el artículo 269 del Código Civil, numeral que
prescribe "para reclamar los efectos civiles del matrimonio debe presentarse copia
certificada de la partida del registro del estado civil". Sólo la partida matrimonial
prueba la existencia de un matrimonio. Siendo lógico que solo al firmarse el acta
matrimonial podrá emitirse la correspondiente partida. Antes es imposible. Es
irrelevante para los efectos del derecho punitivo determinar si llegó a consumar la
unión carnal. A efectos de la consumación del delito de bigamia es innecesaria la
cohabitación posterior. En doctrina, aparece zanjado la polémica respecto de si la
bigamia es un delito instantáneo, continuado o permanente. En efecto, modernamente
se ha impuesto la posición que sostiene que se trata de un delito instantáneo, esto es,
se perfecciona en el momento o instante en que los contrayentes del segundo
matrimonio firman el acta matrimonial en el registro civil respectivo. (Salinas Ricchia,
2008)
(Villa Stein) enfáticamente sostiene que se trata de un delito instantáneo, pues se
consuma con la celebración del ulterior matrimonio. El plazo de la prescripción corre
desde la fecha de la ceremonia prohibida. En sentido parecido, (Iglesias Ferrer) afirma
que la bigamia es un delito instantáneo, razón por la cual desde el instante mismo de
su celebración comenzará a transcurrir el término de la prescripción.
El delito se consuma cuando se realizan todas las formalidades necesarias de
perfección del segundo matrimonio, incluida la mutua aceptación de los cónyuges, no
siendo necesaria la cohabitación posterior. (Muñoz Conde, 2015)
1.8. Prescripción
Superada dicha discusión, la prescripción se empieza a contar desde la fecha de
celebración del matrimonio, aceptando que el delito se consuma cuando se termina la
celebración del acto respectivo. (Alberto Donna)
CAPÍTULO II
MATRIMONIO CON PERSONA CASADA
2.1. Tipo penal
Esta conducta ilegal, la encontramos en nuestro código penal, tipificada en el
artículo 140, como una conducta ilegal de matrimonio que realiza una persona
soltera con una casada. A esta conducta también se le conoce como Bigamia impropia.
Artículo 140: El no casado que, a sabiendas, contrae matrimonio con persona
casada será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de
tres años.
2.2. Tipicidad Objetiva
La conducta delictiva se configura cuando una persona no casada, es decir, aquella
libre de impedimento matrimonial contrae nupcias con otra persona impedida de
casarse por ser ya casada. Este delito se conceptúa como “el comportamiento de
contraer matrimonio con una persona casada estando libre de todo impedimento
para ello”. (Bramont & Garcia Cantizano, 1998)
La persona sancionada, en este caso, sería la persona libre que contrae matrimonio
a sabiendas que su pareja está impedida de hacerla por ser casada. Este vendría a ser
el único impedimento que debe aparecer para configurarse el hecho punible, la
preexistencia de un matrimonio anterior con eficacia jurídica. Al soltero o soltera que
contrae matrimonio con una casada o casado se le imputará el delito, a diferencia del
impedido de casarse por ser ya casado a quien se le atribuirá el delito de bigamia
previsto en el tipo penal del artículo 139 de nuestro Código penal.
Para (Roy Freyre, 1983) , comentando el artículo 215 del Código Penal derogado
que recogía de modo parecido la conducta en sede, dejó expuesto que “el delito no
exige que se conozca por el actor cualquier tipo de impedimento, sino, solo el que se
refiere a la condición de casado del otro contrayente”.
El tipo penal anterior, referente a Bigamia, es complementado por este tipo penal,
debido a que se enfoca en la situación no desde la perspectiva de la persona casada,
sino desde la perspectiva de la persona que tiene libertad de estado civil, la cual no
viola en ningún momento algún deber derivado de su estado matrimonial porque no
lo posee y, por lo mismo, no está en la obligación de observar un deber en particular,
salvo el de no realizar el hecho incriminado, en base al conocimiento que posee sobre
el estado de casado de la otra persona.
2.2.1. Bien jurídico protegido
El bien jurídico protegido en este caso, por el cual se da la tipificación de la
conducta por parte del legislador es el sistema monogámico, el cual es establecido
como sistema oficial en la Constitución peruana. (Salinas Siccha, 2015)
Se puede afirmar que la familia es lesionada de modo mediato y abstracto, en
consecuencia, no se constituye en bien jurídico tutelado preponderante de la presente
conducta delictiva.
2.2.2. Sujeto activo
Debido a que nos encontramos frente a un delito especial, el agente solo puede ser
una persona libre de impedimento matrimonial, la cual puede tener la condición de
soltera, viudo o divorciado.
2.2.3. Sujeto pasivo
En este caso la víctima o sujeto pasivo del delito lo constituye el cónyuge del
contrayente ya casado. Aquella persona será la única perjudicada con la
materialización de la conducta delictiva. Sin embargo, al ser la acción penal de
carácter público, si la víctima no reclama o no denuncia, el ministerio público como
defensor de la legalidad formalizará la acción penal y acusará al autor de tal
conducta.
2.3. Tipicidad subjetiva
Considerando como el legislador ha redactado el tipo penal que recoge el
matrimonio de un soltero con persona ya casada, resaltando el hecho de que el
soltero lo hace a sabiendas que su pareja estaba casada, se entiende que se trata de
una conducta netamente dolosa. No cabe la comisión imprudente o por culpa.
El sujeto activo o agente actúa con conocimiento y voluntad, esto es, tiene pleno
conocimiento que su pareja está unida ya en matrimonio civil, sin embargo, libre y
voluntariamente decide contraer matrimonio con aquella, no interesándole aquel
impedimento. Para nuestra legislación, el único conocimiento válido es el referente al
vínculo matrimonial, en consecuencia, si el agente tiene conocimiento de cualquier
otro impedimento no tendría relevancia penalmente.
En consecuencia, si una persona libre de impedimento matrimonial por error o en
forma inocente contrae matrimonio con una persona ya casada no será autor de
delito alguno, en su caso, de acuerdo a la forma y circunstancias en que ocurrieron
los hechos podría ser sujeto pasivo del delito de bigamia.
2.4. Antijuridicidad
Una vez determinada la existencia de los elementos objetivos y subjetivos típicos,
por parte del operador jurídico, le corresponde analizar si en la conducta concurre
alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 del Código Penal que
declare inimputable al sujeto activo.
El operador jurídico deberá analizar si el autor de la conducta típica pudo actuar
de otra manera, es decir, se entrará a analizar si el agente al momento de actuar
pudo hacerlo de modo diferente a cometer el hecho punible.
Podría darse el caso de que el agente soltero acepte contraer nuevo matrimonio
ante la amenaza seria, actual e inminente que le hace el padre de la novia ya casada
pero separada de su anterior cónyuge, de matarlo si no lo hace para salvar el honor
de su hija. En este caso se estaría materializando el miedo insuperable previsto en el
inciso 7 del artículo 20 del código penal.
2.5. Culpabilidad
Una vez determinado que la conducta es típica y no concurre alguna causa de
justificación, el operador jurídico procederá con su análisis, verificando si la conducta
típica y antijurídica de matrimonio con persona casada puede ser atribuida a su
autor o agente. En esta etapa se deberá verificar si el autor es mayor de edad o no
sufre de alguna anomalía psíquica que le haga inimputable.
Se verificará en seguida si el autor, al momento de actuar, conocía la
antijuridicidad de su conducta. Caso contrario, si se verifica que el autor actuó en
error de prohibición el hecho típico y antijurídico no podrá ser atribuido a su autor.
2.6. Consumación
El ilícito penal se consuma en el instante del libre de impedimento matrimonial, es
decir, cuando firman el libro del registro civil de matrimonios. Se trata de un delito
instantáneo. Con la firma del acta matrimonial se perfecciona el delito, pues solo a
raíz de aquella firma puede emitirse la partida matrimonial, documento que, de
acuerdo con el artículo 269 del Código Civil, prueba la existencia del matrimonio, en
este caso nulo por imperio de la ley. Antes de aquel instante, así los contrayentes
hayan ratificado ante el funcionario municipal, su voluntad y consentimiento de
unirse en matrimonio, no habrá hecho punible perfecto sino según sea el caso,
estaremos ante una tentativa.
Es irrelevante penalmente determinar si se consumó la unión carnal. Tal
circunstancia no influye en nada en el perfeccionamiento de la conducta delictiva.
2.7. Tentativa
Tomando en cuenta que hay tentativa cuando el sujeto activo inicia o da principio
a la ejecución del delito por hechos exteriores, practicando todos o parte de los actos
que objetivamente deberían producir el resultado, y, sin embargo, este no se produce
por causas independientes de la voluntad del autor. En tal sentido, también es posible
que el ilícito penal en comentario se quede en grado de tentativa. Igual que en el
delito de bigamia, solo puede aparecer en una sola circunstancia: cuando por factores
extraños a la voluntad de los contrayentes, estos no llegan a estampar su firma en el
libro de los registros civiles. Incluso pudieron ratificar su consentimiento de unirse en
matrimonio frente al funcionario municipal, empero si no llegan a firmar el acta, no
habrá consumación del delito, sino solo, tentativa.
2.8. Penalidad
Una vez realizado el debido proceso, sanción que se le impondrá al autor del delito
será la pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años,
dependiendo de la forma y circunstancias como ocurrieron los hechos, así como la
personalidad de aquel.
CAPÍTULO III
AUTORIZACIÓN ILEGAL DE MATRIMONIO POR
FUNCIONARIO PÚBLICO
3.1. Tipo penal
De acuerdo al artículo 141 del código penal, el funcionario público que, a
sabiendas, celebra un matrimonio ilegal será reprimido con pena privativa de libertad
no menor de dos ni mayor de cinco años e inhabilitación de dos a tres años conforme
al artículo 36", incisos 1,2 y 3.
Si el funcionario público obra por culpa, la pena será de inhabilitación no mayor de
un año, conforme al artículo 36°, incisos 1,2 y 3.
Los delitos contemplados en este artículo presentan una particularidad, el cual es
que solo pueden ser cometidos por el funcionario público facultado para la celebración
del matrimonio: la autorización dolosa de un matrimonio ilegal (párrafo 1) y culposa
(párrafo 2).
3.2. Tipicidad objetiva
La acción típica consiste en “autorizar”, esto es, celebrar un matrimonio de los
comprendidos en los artículos anteriores, por lo que constituye requisito de la
tipicidad objetiva de este delito, el conocimiento del impedimento. (D'alessio, 2004)
Por lo que el oficial debe conocer que entre ambos contrayentes media un
impedimento absoluto y que los dos, o uno de ellos, sabe que existe. Para (Donna,
2003) no basta con que solo el oficial conozca el impedimento, puesto que lo que la
ley castiga es la autorización de alguno de los matrimonios ilegales comprendidos en
los artículos 139 y 140 que, a no dudarlo, reclaman para su tipicidad el
conocimiento de los contrayentes, o de uno de ellos, Respecto de esa clase de
impedimento.
Ahora bien, (Freyre, 2008) sostiene que el tenor literal del tipo penal, importa la
celebración de un "matrimonio ilegal", se diría por tanto, que el matrimonio es ilegal,
cuando ha sido realizado en contravención de la Ley, en franca contradicción con los
preceptos legales que regulan la celebración de dicho acto jurídico; pero de los
dispositivos del Código Civil, se contemplan una serie de impedimentos, tal como se
glosa en los artículos 241° al 243°, lo que daría lugar a que cualquiera de ellos, sería
constitutivo de esta infracción delictiva. Lo que no creemos así, pues este injusto penal
debe ser interpretado de forma sistemática, con los tipos penales previstos en los
artículos 139° y 140°, los cuales reprimen la figura de la bigamia, por lo que si bien
la redacción normativa no lo dice de forma expresa, lo que se incrimina en el artículo
141°, es le celebración de un segundo matrimonio, teniendo como ya casado, a uno de
los contrayentes e inclusive a ambos, con lo cual el tipo penal gana mayor precisión
típica.
3.2.1. Bien jurídico protegido
Edgardo A. Donna (como se citó en (Freyre, 2008) ) dijo, que el bien jurídico
tutelado, en el marco de esta capitulación es la institución del matrimonio
monogámico, que puede verse afectado cuando se contrae nupcias, con evidente
fraude en la Ley, en la medida, que uno de los contrayentes tiene la calidad de
casado.
En puridad de la verdad, al verse involucrado un funcionario público, no sólo se
afecta la institución del matrimonio monogámico, sino también el correcto
funcionamiento de la Administración Pública, concretamente del Registro de Estado
Civil. (Freyre, 2008, pág. 380)
En este sentido, como se advierte la tutela recae sobre la legalidad del matrimonio
celebrado de ahí que exista un interés por parte del Estado de preservar las uniones
monogamias reconocidas por el este, que solo pueden ser disueltas por las causas
previstas en la Ley, de manera que estemos ante un bien de interés público que
atenta contra la colectividad. (Durling, 2015, pág. 45)
En pocas palabras, se puede deducir que el bien jurídico protegido en este delito es
la familia, ya que es una institución natural y de carácter fundamental para la
sociedad.
3.2.2. Sujeto activo
Si bien es cierto, (Paravicino, 2019) menciona que el sujeto activo es el funcionario
público, entonces se estaría hablando de un delito especial propio, puesto que, el tipo
penal está especificando la cualidad que debe tener el sujeto.
Quien no se encuentra revestido de dicha autoridad pública, si ejerce funciones que
no le competen o sin poseer ninguno, no podría tratarse de un matrimonio con
eficacia jurídica, por lo que no se daría el tipo penal en análisis, al margen de poder
verse incurso en el tipo penal de usurpación de funciones; y, si han mediado una
suerte de artificios, de ilegalidad, podría darse un delito de estafa. (Freyre, 2008)
Ahora bien, en el artículo 259° del código civil, dispone que el matrimonio se debe
celebrar de manera pública ante la municipalidad y por el alcalde que ha recibido la
declaración; o por defecto, el alcalde puede delegar, por escrito, que regidores,
funcionarios municipales, directores/jefes de hospitales o establecimientos de la misma
índole, tengan la facultad de celebrar el matrimonio, según el artículo 260º.
El matrimonio puede celebrarse también ante el párroco o el ordinario del lugar
por delegación del alcalde respectivo. Por su parte, el artículo 262°, prevé que el
matrimonio civil puede tramitarse y celebrarse también en las comunidades
campesinas y nativas, ante un comité especial constituido por la autoridad educativa
e integrado por los dos directivos de mayor jerarquía de la respectiva comunidad. Y,
el artículo 263°, dispone que en las capitales de provincia donde el registro del
estado civil estuviese a cargo de funcionarios especiales, el jefe de aquél tiene que
ejercer las atribuciones conferidas a los alcaldes por este título.
Esto nos da a entender que en realidad son varios los funcionarios que pueden
llegar a ser autores de este delito, así como otras personas, siempre y cuando cuenten
con la autorización correspondiente concedida por el alcalde competente.
3.2.3. Sujeto pasivo
A palabras de (Paravicino, 2019) el sujeto pasivo es la colectividad, y los afectados
son el cónyuge del matrimonio anterior, o la persona soltera, viuda o divorciada que
contrae nupcias, sin saber el estado civil de casado que tenía su pareja.
Es decir, el sujeto pasivo, no puede ser el cónyuge ofendido, cuando no actuado a
sabiendas de la condición de casado de su contrayente, sino la sociedad, cuyas
legítimas expectativas que recaen sobre la institución del matrimonio monogámico se
ven frustradas, cuando los funcionarios que deben velar por su preservación, celebran
dicho acto jurídico. (Freyre, 2008)
3.3. Tipicidad subjetiva
3.3.1. Dolo
Es doloso y “a sabiendas” que ambos contrayentes estaban casados; o uno de ellos,
estaba impedido de contraer nupcias.
Con esta norma penal se sanciona al funcionario público que celebra los tipos de
matrimonio previstos en los artículos 139 y 140 de nuestro Código Penal. Es decir,
el agente pese a conocer que uno o ambos contrayentes no pueden celebrar un
nuevo matrimonio por ser ya casado o casados, lo realiza. En suma, (Salinas Siccha,
2015) también menciona que se evidencia la figura delictiva de celebración de
matrimonio ilegal cuando el agente actúa en forma directa en la celebración del
matrimonio ilícito, es decir, se encarga de materializar todo el rito formal
establecido en nuestra normatividad civil vigente hasta el momento que declara
marido y mujer a los contrayentes.
Para (Freyre A. R., 2008) esta figura delictiva es en principio doloso, conciencia y
voluntad de realización típica, el funcionario debe saber que celebra un matrimonio,
pese a que uno de los contrayentes tiene ya el estatus civil de casado. De igual
forma, que en el artículo 140° se discute en la doctrina, que la terminología "a
sabiendas", sólo pueda dar lugar al dolo directo y, no al dolo eventual; todo lo cual
dependen del contenido que ha de reconocerse de este elemento subjetivo, al
inclinarnos, por el plano "cognitivo", apostamos por admitir el dolo eventual, basta
pues el grado de cognoscibilidad de la conducta típica.
Agregando a ello, en la doctrina argentina, (Donna, 2003) es de la posición de
excluir el dolo eventual, cuando señala que se trata de un dolo directo, ya que el
autor debe saber que se trata de un matrimonio ilegal y típico.
3.3.2. Culpa
El segundo párrafo del tipo penal del artículo 141 recoge la figura culposa del
delito de celebración de matrimonio ilegal. Se afirma que "se impondrá sanción
punitiva a aquel funcionario que por culpa o negligencia celebre un matrimonio que al
final resulta ilegal por ser uno o ambos contrayentes ya casados".
Se presenta la figura delictiva cuando el agente no tiene el debido cuidado para
obtener o tener a la vista los requisitos exigidos por ley para la celebración del
matrimonio requerido a los contrayentes. Se sanciona su actuar negligente, si llega a
determinarse que el funcionario antes de participar en la celebración del matrimonio
exigió todos los requisitos, no incurrirá en delito así al final se determine que uno de
los contrayentes le sorprendió presentado un documento falso de soltería. (Salinas
Siccha, 2015, pág. 409)
3.4. Antijuridicidad
Se entiende por antijuridicidad del comportamiento, lo opuesto al ordenamiento
jurídico; y normativo, cuando se arremete contra el bien jurídico “familia”.
Una vez que el operador jurídico llega a concluir que el hecho analizado cuenta con
los elementos objetivos y subjetivos típicos, le corresponde analizar si en la conducta
concurre alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 del Código
Penal. (Salinas Siccha, 2015)
Respecto al artículo en cuestión, en la situación concreta del oficial del registro o
funcionario público, se justifica la autorización del matrimonio, sobre la idea fundada
en los conocimientos propios de su función y en los antecedentes suministrados por
los cónyuges que sean necesarios para efectuar la celebración. Por tanto, actuarán
confiando que el matrimonio no es de aquellos prohibidos por la ley civil o de lo
contrario negarán la autorización. Luego, si yerran, podrá haber culpa o, más aún,
culpa consciente. Pero no hay dolo eventual y la conducta no será típica.
La autorización de un matrimonio prohibido por la ley civil es un delito de peligro
abstracto. De una parte, su consumación se satisface únicamente con la creación de
un riesgo de lesión para el bien jurídico que pretende amparar; y de otra, no se
precisa la comprobación del riesgo, es decir, si efectivamente la conducta estuvo en la
posibilidad de lesionar dicho bien jurídico. Esto constituye una verdadera presunción
de responsabilidad penal que no admite prueba en contrario. Es una presunción de
derecho prohibida por la Constitución, en lo referido al funcionario público, es
completamente inconstitucional.
3.5. Culpabilidad
Se entiende que el legislador a fin de ejercer una mayor protección al bien jurídico
tutelado, incriminó la figura imprudente, cuando así lo determina de forma taxativa
en el segundo párrafo del artículo 141°.
Como figura de legislación comparada, el artículo 136° del C.P. argentino,
segundo párrafo, establece el supuesto del oficial público autorice, sin saberlo, un
matrimonio ilegal, cuando su ignorancia provenga de no haber llenado los requisitos
que la ley prescribe para la celebración de los matrimonios.
La base nuclear de los delitos culposos, constituye la infracción del deber de
cuidado, de una norma de cuidado que exige la realización de ciertas acciones, a fin de
no poner en riesgo de lesión bienes jurídicos importantes. Quiere decir esto, que el
agente, al momento de contravenir una determinada regla de cuidado, crea un riesgo
jurídicamente desaprobado, con aptitud de lesión, para con la intangibilidad del
interés jurídico protegido. (Freyre A. R., 2008)
En el caso de la celebración del matrimonio, el funcionario público encargado debe
seguir de forma estricta ciertos pasos de verificación, constatación y publicidad, según
lo previsto en los artículos 248° del C.C. Ahora bien cuando no se cumple con el aviso
matrimonial, que se contrae del artículo 250°, lo cual hubiese permitido conocer del
matrimonio precedente, se produce, entonces, la inobservancia de ciertos requisitos
y/o formalidades legales, que precisamente impidieron al funcionario público, conocer
el estatus de casado de uno de los contrayentes.
En la doctrina nacional, (RAMONT ARIAS-TORRES, 1998) es de la postura, que la
conducta será culposa, cuando, por negligencia, el funcionario público no exige el
cumplimiento de todos los requisitos prescritos para la celebración del matrimonio,
deviniendo posteriormente la bigamia, por ejemplo, al no solicitar la presentación de
la copia de sentencia anulatoria del matrimonio anterior, o la declaración de dos
testigos sobre la habilidad de las partes para contraer nupcias.
Puede en ciertos casos, que el funcionario haya obrado de forma cuidadosa y
diligente, pero que los contrayentes lo hayan inducido en error, al haber presentado
documentación falsificada, en cuanto a sus registros civiles, siendo así, no puede
hablarse de una conducta negligente, por lo que se excluye la tipicidad subjetiva.
(SOLER, 1969)
En el caso de los contrayentes, no sólo estarán incursos en los tipos penales de los
artículos 139° y 140° del C.P, sino también en la modalidad de falsedad material e
inducción a error a funcionario público.
En el art. 141° del Código Penal, el sujeto activo del delito viene a ser el
funcionario público que celebra el matrimonio, a pesar de que tiene pleno
conocimiento de que el mismo es ilegal por tener impedimento alguno de los
contrayentes. La pena privativa de libertad es de 2 a 5 años, con la accesoria de
inhabilitación de 1 a 2 años, para continuar ejerciendo el cargo y de ser nombrado
nuevamente para mandato, cargo, empleo o comisión de carácter público, además de
la suspensión de derechos políticos que se señalen en la sentencia.
Este delito también admite la modalidad culposa, en cuyo caso la pena principal es
la de inhabilitación no mayor de un año, conforme a lo mencionado en el párrafo
anterior y que se encuentra estipulado en el art. 36, inc. 1, 2 y 3 del Código Penal.
(Sotomayor F. M., 2017)
3.6. Responsabilidad
La responsabilidad requiere que el funcionario público sea imputable, conozca la
antijuridicidad del hecho cometido y que le sea exigible comportarse de manera
distinta al tipo penal que comentamos.
Así mismo la responsabilidad penal del ministro o funcionario, donde la
consagración de un tipo penal especial para castigar al ministro que autoriza un
matrimonio prohibido o ilegal por la ley civil, es el mejor ejemplo de la confusión que
guía nuestro actual modelo de reconocimiento civil de los matrimonios religiosos.
Ahora bien, si dicho reconocimiento hubiera sido efectivo, se justificaría la
introducción del tipo penal, porque se habría atribuido a los funcionarios el ejercicio
de una potestad pública y estarían en posición de cometer irregularidades. Sin
embargo, ya es sabido que el artículo 141° no alteró la sustancia de nuestro sistema
monista de matrimonio civil único.
Cabe mencionar que se excluye la responsabilidad del funcionario cuando actúa
engañado, violentado o intimidado. El engaño impide la conciencia de antijuridicidad;
la violencia y la intimidación, hacen imposible exigir una conducta conforme a
derecho. Asimismo, que en las hipótesis aludidas el tipo penal se desplaza; si el engaño,
la violencia o la intimidación afectan al ministro de culto, también se excluye su
culpabilidad, pero la responsabilidad penal del autor de los hechos tendría que
ajustarse a los delitos generales, como las lesiones.
3.7. Punibilidad
De encontrarse responsable al funcionario público en la comisión del delito en su
modalidad dolosa, se le impondrá pena privativa de libertad no menor de dos ni
mayor de cinco años e inhabilitación de dos a tres años conforme al artículo 36 del
Código Penal, incisos 1, 2 y 3.
Ello significa que aparte de imponerle pena privativa de libertad entre los límites
que indica el tipo penal, se ordenará la inhabilitación por el término de dos a tres
años para ejercer la función, cargo o comisión que venía ejerciendo el condenado,
aunque tal cargo o función provenga de elección popular; se le privará también
para obtener mandato, cargo, empleo o comisión de carácter público y, por último,
se le suspenderá los derechos políticos que señale expresamente la sentencia.
(Salinas Siccha, 2015)
En tanto que si se trata de la forma culposa, al agente se le impondrá la sanción
de inhabilitación no mayor de un año, conforme al artículo 36 del Código Penal,
incisos 1, 2 y 3.
Es decir, tanto el dolo y la culpa determinaran la punibilidad del sujeto; ya sea:
Doloso (conoce el estado civil de uno de los contrayentes y a pesar de ello celebra el
matrimonio). Culposo (por negligencia al no exigir el cumplimiento de todos los
requisitos y como consecuencia se produce la bigamia).
CAPÍTULO IV
INOBSERVANCIA DE LAS FORMALIDADES POR
FUNCIONARIO PÚBLICO
4.1. Tipo penal
El tipo penal del artículo 142 del código penal, en el cual incurre el encargado de
celebrar el matrimonio cuando no observa las formalidades debidamente dadas por la
ley, del modo siguiente:
El funcionario público, párroco u ordinario que procede a la celebración del
matrimonio sin observar las formalidades exigidas por la ley, aunque el matrimonio
no sea anulado, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años
e inhabilitación de uno a dos años.
4.2. Tipicidad objetiva
La conducta delictiva se produce, cuando el funcionario no observa que alguno o
ambos contrayentes no reúnen el requisito de soltería y sin embargo procede a
celebrar el matrimonio, aquel funcionario cometerá el delito debidamente tipificado
en el artículo 141 del código penal.
Nuestro código civil presenta varias formalidades para que se formalice el
matrimonio, de todas ellas, la doctrina las ha dividido en formalidades de fondo y de
forma. Son formalidades de fondo las siguientes:
Primero, según el artículo 235 del código civil, los contrayentes deben de ser de
los sexos opuestos y solteros, de tal forma que en nuestro sistema jurídico vigente está
prohibido el casamiento de dos personas del mismo sexo.
Segundo, según el artículo 241 inciso 1, que nos dice sobre la edad mínima, la
cual puede ser de dieciséis años para el varón y catorce para la mujer, de tal forma
que está terminantemente prohibido celebrar matrimonios de personas que tengan
menos edad que las referidas.
Tercero, el consentimiento de contraer matrimonio que deben prestar los
contrayentes, el mismo debe ser personal por quienes desean casarse y si estos son
menores, el consentimiento deben prestarlo sus representantes legales. El
consentimiento en la celebración del matrimonio es tan importante que debe estar
exenta de vicios. En ese sentido, se ha establecido en el código civil que no pueden
casarse por no estar en capacidad de expresar válidamente su consentimiento los
privados de razón en forma absoluta, aunque tengan intervalos lúcidos y aquellos que
no pueden expresar su voluntad en forma indubitable como los sordomudos, los ciegos
sordos y los ciegos mudos.
En tanto que constituyen formalidades de forma las siguientes:
Primero, el artículo 248 del código civil establece que quienes pretenden contraer
matrimonio civil lo declararan oralmente o por escrito al alcalde provincial o distrital
del domicilio de cualquiera de los contrayente, acompañando copia certificada de las
partidas de nacimiento, certificado domiciliario, certificado médico que acredite que
no están incursos en el impedimento establecido en el artículo 241 inciso 2 del c.c. o,
en caso de no haber servicio médico oficial, presentarán un declaración jurada de no
tener tal impedimento, y en el caso que corresponda, también acompañarán la
dispensa judicial de los impúberes, constancia del consentimiento de los padres o
ascendientes, licencia judicial supletoria, copia certificada de la partida de defunción
del cónyuge anterior, copia autenticada de sentencia de divorcio o invalidación de
matrimonio anterior, certificado consular de soltería o viudez, dos testigos mayores
de edad que conozcan a los contrayentes no menos de tres años y todos los demás
documentos que fueran necesarios según las circunstancias.
Segundo, publicación del proyecto matrimonial, el artículo 250 del c.c. prescribe
que el alcalde anunciará el matrimonio proyectado, por medio de un aviso que se
fijará en la oficina de la respectiva municipalidad durante ocho días y que se
publicará una vez por periódico, si lo hubiera y a falta de este, el aviso se efectuará
por emisora radial.
Tercero, el artículo 258 del c.c. establece que transcurrido el plazo señalado para
la publicación de los avisos sin que se haya producido oposición o desestimada esta, y
no teniendo el alcalde noticia de ningún impedimento, declarará la capacidad de los
contrayentes e indicará que pueden contraer matrimonio dentro de los cuatro meses
siguientes.
Cuarto, el artículo 259 del c.c. prescribe que el matrimonio se celebra en la
municipalidad, públicamente, ante el alcalde que ha recibido la declaración,
compareciendo los contrayentes en presencia de dos testigos mayores de edad y
vecinos del lugar. El alcalde después de leer todos los presentes artículos: 287, 288,
290,418 y 419, preguntará a cada uno de los pretendientes si persiste en su
voluntad de celebrar el matrimonio y respondiendo ambos afirmativamente,
extenderá el acta de casamiento, la que será firmada por el alcalde, los contrayentes
y los testigos.
En consecuencia, si dicho funcionario encargado de la celebración del matrimonio
que dolosamente no observara alguna de las formalidades enumeradas, ya sean de
fondo o de forma, incurrirá en la conducta punible.
4.2.1. Bien jurídico protegido
El interés fundamental que se pretende salvaguardar o proteger con la tipificación
de la conducta punible lo constituye la institución del matrimonio civil, célula básica
de una familia y, por ende, de la sociedad y del estado.
4.2.2. Sujeto activo
Son sujetos activos, aquellas personas que tienen la condición de funcionario público,
párroco u ordinario. Con relación a ello encontramos el artículo 260 de nuestro
código civil, en el cual se advierte que aparte del alcalde pueden celebrar el
matrimonio por delegación de aquel, un regidor, cualquier funcionario municipal,
directores o jefes de hospitales o establecimientos análogos. Asimismo, pueden
celebrar el matrimonio por delegación el párroco o el ordinario del lugar. E incluso,
son pasibles de cometer el delito, el comité especial constituido por la autoridad
educativa e integrada por dos directores de mayor jerarquía de la respectiva
comunidad, cuando se trate de un matrimonio celebrado en el seno de las
comunidades campesinas y nativas (artículo 262 del c.c.).
4.2.3. Sujeto pasivo
El protagonismo de ser sujeto pasivo le corresponde necesariamente al estado, ya
que, al cumplirse con este hecho punible, la institución del matrimonio; se concluye
que el afectado es el estado, porque es quien busca en todo momento cautelar el acto
matrimonial frente a cualquier vicio que sirva para declarar su nulidad o anulabilidad.
De igual manera, también se le considera sujeto pasivo a los contrayentes que
actuaron de buena fe, pues con la conducta prohibida del sujeto activo o agente, se
lesiona el matrimonio que confiadamente celebran. (CONLLEDO, 2015)
4.3. Tipicidad subjetiva
Para que se configure éste delito, necesariamente se debe de tener la presencia del
dolo, es decir, el agente o autor debe tener conocimiento de las formalidades que
debe observar para celebrar el matrimonio civil de modo eficaz, sin embargo,
voluntariamente lo celebra sin exigir aquellas formalidades debidamente previstas en
la ley civil. (Salinas Siccha, 2015)
4.4. Consumación y tentativa
Se produce la consumación del presente delito, en el mismo instante que se firma
el acta matrimonial del matrimonio celebrado sin tomar en cuenta las formalidades
exigidas por la ley. Desde aquel trascendente momento comienza el delito que se
proyecta en el tiempo hasta que sea declarado nulo el matrimonio.
En el caso de la tentativa, solo será posible al momento de estar a punto de
celebrar el acto del matrimonio. Antes de ello, es imposible pensar que haya tentativa,
igual ocurre cuando ya se ha firmado el acta matrimonial. Es decir, si es que uno de
los contrayentes se arrepiente de contraer dicho matrimonio, el funcionario habrá
contraído el delito, pero en grado de tentativa. (Paz Rodríguez, 2017)
4.5. Penalidad
El autor del delito será merecedor de una pena privativa de libertad no menor de
dos días ni mayor de tres años e inhabilitación de uno a dos años, conforme al
artículo 36, incisos 1, 2 y 3 del código penal. En ese sentido, al sentenciado, de uno
a dos años se le privará de la función, cargo o comisión que ejercía, aunque provenga
de elección popular; o, se le incapacitará para obtener mandato, cargo, empleo o
comisión de carácter público; y finalmente se le podrá suspender los derechos políticos
que señale expresamente la sentencia. (Reátegui Sanchez, 2018)
CONCLUSIONES
Sobre la bigamia se puede concluir, que tiene un interés social. El estado, con el fin
de proteger la monogamia en el territorio nacional, creó la punibilidad para aquella
persona que comete la conducta tipificada, puesto que es ese sistema monogámico
aquel que es de su interés pero a la vez también tuvo que identificar quienes son las
personas que formarán parte de este hecho, el casado(a) que va a cometer el delito,
su primera esposa(o) y la segunda esposa(o) estas dos últimas partes pueden o no
conocer el hecho, de todas formas es irrelevante, porque igual se juzgará al bígamo
conforme a la ley.
Asimismo, consideramos que la bigamia no debe pasar desapercibida frente a las
diferentes instituciones competentes, puesto que si se tuviese más minuciosidad en los
documentos para poder realizar dicho acto jurídico pues no se vería de alguna forma
perjudicada la dignidad de los que resulten afectados, de todos modos, la legislación
peruana debe seguir firme y rígidamente lo establecido por la doctrina. En ese
sentido, la Constitución Política del Perú señala que la familia es el elemento natural
y fundamental de la sociedad, por lo que no debería existir una esta importante
institución por parte del hombre bígamo y ante esto la familia tiene derecho a la
protección de la sociedad y del Estado.
Con respecto al delito tipificado en el artículo 140 del código penal de Matrimonio
con persona casada, complementa al delito de Bigamia, ya que a diferencia de éste,
enfoca la situación desde la perspectiva de la persona que tiene libertad de estado
civil, la cual no viola en ningún momento algún deber derivado de su estado
matrimonial porque no lo posee y, por lo mismo, no está en la obligación de observar
un deber en particular, salvo el de no realizar el hecho incriminado, en base al
conocimiento que posee sobre el estado de casado de la otra persona.
También es relevante mencionar la inobservancia de las formalidades por
funcionario público, por lo que se concluye que, en sí el matrimonio civil es de suma
importancia, ya que de esta manera estas realizando un vínculo matrimonial ante la
sociedad, es decir, que el matrimonio civil tiene más beneficios que el eclesiástico el
civil tiene normas jurídicas ya que los conyugues adquieren diversos derechos y
obligaciones.
Es por ello que, todas las formalidades dadas en el Código Civil para que se pueda
consumar el matrimonio, deben de ser estudiadas a detalle por el funcionario público,
párroco u ordinario. En el caso de que no se cumpla, aquel funcionario cometerá el
delito debidamente tipificado en el artículo 142 del código penal.
En conclusión, con la regulación de estos hechos como delito, el legislador trata de
proteger una determinada concepción social del matrimonio y tutelar el sistema
jurídico matrimonial establecido por el Estado. Además de que, estos delitos se
constituyen en un refuerzo penal de la tutela de la legislación civil en el ámbito
matrimonial.